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Afrodita 69

de Víctor Antero Flores

Esta obra ha sido cedida por el autor para su difusión libre y gratuita, si bien quedan reservados todos los derechos de propiedad intelectual. El uso público de esta obra requiere el permiso del autor y a fin de recabar la correspondiente autorización se inserta al final del texto su dirección electrónica.

 

Afrodita 69

 (Teatro)

Víctor Antero Flores

 victor_afz@hotmail.com

 

PERSONAJES

Apolo: Roquero de 28 años. Vocalista de su grupo. Celoso y temperamental.

Venus: Novia de Apolo. 25 años.

Beto: Guitarrista del grupo 28 años.

Aniremak: Baterista, 27 años.

Lhía: Tecladista, 23 años.

Ramsés: Bajista, 18 años. Renegado.

Willy: Hipie de 55 años. Grubi y filosófico.

El Chemo: Drogadicto regenerado, 30 años. Retraído y misterioso.

Miramón: Alcohólico, 28 años.

Chuyito: Desobligado y confundido. 25 años.

Florecita: Roquera 23 años, extrovertida y alocada.

Laura: Novia de Beto. Estudiante Normalista, 25 años. Seria, moralista.

Yenisei: Striper y dueña del bar.

Don Carrillo: Viejito, rentero del lugar donde ensayan.

Úrsula:  Madre de Ramsés, 40 años.

Calisto: Padre de Ramsés, 40 años.

 

I

Al abrirse el telón aparece el lugar de ensayo: un cuarto desorganizado con una ventana, instrumentos musicales, cajas de madera, tocacintas, graffiti en las paredes, posters de grupos de rock, un pizarrón con notas musicales y bocinas. Están Beto, Aniremak, Lhía, y Ramsés ensayando una canción. El Chemo, Miramón y Chuyito están sentados en las cajas y en el piso, recargados en la pared, escuchando y tomando cerveza. El Beto está cantando muy desafinadamente.

 

ANIREMAK: ¡Alto, alto!... ¡Detengan la música! ¡Beto, cállate, ya silencio! (Detienen la música) ¡Ya estuvo bueno!

BETO: ¿Qué pasa? ¿Por qué te esponjas?

ANIREMAK: Cantas bien gacho.

BETO: Pues canta tú. O dile al Apolo que llegue temprano al ensayo.

RAMSÉS: Pinche Apolo...

LHÍA: Tiene que decidir: o su trabajo o el grupo. No es justo que nosotros sí le echemos todas las ganas y él toma esto como si fuera un pasatiempo.

CHEMO: A poco todavía creen que pueden vivir del rock. Uuuuh, pues ya estuvo que se quedan como el Willy.

LHÍA: Como el Willy vas a quedar tú, Chemo.

MIRAMÓN: Sí, compadre, el Willy se quedó en el viaje por andar de tronadote.

CHEMO: Ya cállense. ¡Ya van a empezar otra vez! Como si ustedes no le hubieran entrado. (Se ofusca y se voltea para no verlos).

BETO: Sí, pero no nos quedamos.

ANIREMAK: Ya estuvo, dejen al Chemo en paz con sus ondas.

LHÍA: Pues que no nos eche. Creo que si queremos dedicarnos al grupo es muy nuestro gusto. Que nos deje en paz con nuestra ondas.

ANIREMAK: Está bien, ya Lhía. Si el Chemo dice eso es porque él también quiso dedicarse a andar de roquero, tocando en antros y parece que quiso abrirnos los ojos. Esto no deja para vivir. Con los pocos antros que hay en la ciudad está pelón agarrar plaza. Y con las miseria que pagan. ¿Cuánto fue lo último que recibimos por una tocada?

RAMSÉS: Mil miserables pesos.

LHÍA: Ni tan miserables, tonto. Bien que te tragaste tu parte cenando en los tacos.

MIRAMÓN: Eso es lo que quiso decir el Chemo. Con una tocada te alcanza para unos tacos y ya. Y el resto de la semana, ¿qué van a tragar?

CHEMO: (Sin voltear) Simón compa.

CHUYITO: Es que aquí todos nos apreciamos sin importar el vicio que tengamos. Nos echamos la mano y nos decimos la neta. Pero a la buena. Miren, yo no le digo nada al Chemo por ser un tronadote, y me duele porque es mi amigo. Tampoco le digo al Miramón, por ser un pedote, y también me duele verlo guacarearse de tanta cerveza que se mete. Y yo, sin chamba, me la paso fumando como chacuaco. Estos dos saben que soy arquitecto, pero ni me gusta. Tal vez mi vicio es la güeva. Hago las cosas por hacerlas Ya no sé quién soy. No me hallo.

LHÍA: (Se acerca al Chemo y lo acaricia como si fuera un perro). Ya, Chemito. No te enojes. Es que no entendemos que a tu edad ya se tiene cierta experiencia. Además, tú no tienes la culpa de que te haya faltado atención en tu casa, que tus padres sean unos jijos de la botella. Nomás no te quedes en el viaje. Si te decimos eso, es porque te apreciamos.

 

(El Chemo no reacciona y sigue ofuscado. Lhía regresa a su teclado).

 

BETO: Bueno, ensayamos, ¿o qué?

RAMSÉS: Sin el Apolo no se puede, a menos que encontremos otro vocalista que sí amacise. Hay que sacarlo.

LHÍA: Qué gacho eres. El Apolo es del grupo, es nuestro cuate y tú ya quieres correrlo. Hay que darle oportunidad de decidir.

RAMSÉS: Bueno, esto es un negocio no una casa de la caridad. Nel. Si no viene a jalar pues no hay que tenerle consideraciones. A mi me interesa tocar y ganar lana. Si no siento que vengo a perder el tiempo.

ANIREMAK: Espérate, Ramsés. Lo que debemos hacer es hablar con él. Que agarre la onda. Proponerle un horario y que lo respete.

BETO: Aniremak tiene razón. Debemos hablar y preguntarle qué se trae, si le interesa el grupo. Además hay que escucharlo. Alguna razón debe tener. Él no era así.

 

(Silencio. Manifiestan estar aburridos)

 

LHÍA: ¿Y qué hacemos mientras llega?

RAMSÉS: Si es que llega.

MIRAMÓN: Échense unas chelas. Aquí tenemos otro cartón.

ANIREMAK: Ese Miramón, pásame una.

RAMSÉS: A mí otra.

BETO: Sobres.

 

(Toman sus cervezas y se sientan en distintos lugares. El Chemo le lleva una cerveza a Lhía, quien toca algo en el teclado).

 

CHEMO: Toma, Lhía.

LHÍA: No, Chemo.

CHEMO: (Sentido). Está bien. Pero tú no me digas Chemo. A los otros se los paso porque son gandules, como yo. Pero no se oye bien en una muchacha.

LHÍA: Quién te viera tan sensitivo. ¿Cómo quieres que te diga?

CHEMO: Por mi nombre.

LHÍA: A propósito, ¿Cómo te llamas?

CHEMO: Miguel Ángel.

LHÍA: Es bonito, como el escultor.

CHEMO: Bah, es un nombre común. Muchos nos llamamos así. Pero es un nombre de persona, hasta parece el de un artista, un hombre de negocios, un estudiante aplicado. Hasta parece que me queda grande. Por eso dejo que me digan el Chemo, el zarrapastroso, el mariguano, el bueno para nada, el arrimado...

LHÍA: Ya, ya espérate. Qué raro eres.

CHEMO: (Brusco) ¿Vas a querer la cerveza?

LHÍA: Hoy no, Chemo... digo, Migue...

 

(El Chemo le da la espalda, muy afectado y se sienta en el mismo lugar, con la vista al piso. Ella vuelve a su teclado).

(El grupo de hombres se carcajea de algo que platicaban).

 

BETO: Pinche Willy, le rugen los remos, no vuelvo a ir a su casa. En aquella peda se quitó los huaraches y el tufo nos asustó todos. Pensábamos que guardaba un cadáver en el baúl que tiene allí en la sala.

RAMSÉS. Pinche Willy, eso no es una sala, es un corral.

MIRAMÓN: Nombre, y el día que se partió el hocico, cuando se cayó del microbús y por no soltar sus sagradas botellas; metió la cara en vez de las manos... (Imita el accidente).

CHUYITO: ¿Se acuerdan cómo se emborrachó? Después de ese trancazo se le inflamó la boca, así como una torta, no podía ni chupar con popote. Se untó el tequila en todo el cuerpo, los poros lo absorbieron y se puso hasta atrás, pero hasta atrás.

ANIREMAK: Desde entonces hace eso todos los fines de semana. Dice que así no le da gastritis.

RAMSÉS: ¿Neta? Pinche Willy.

 

(Se escucha el ruido de una puerta. Miramón va hasta la ventana)

 

MIRAMÓN: Es el Willy.

ANIREMAK: Cállense todos, ya no digan pendejadas. A ver si invita más chelas.

BETO: ¡Ese güey!, nomás viene a gorrear, mejor escondan las que quedan.

MIRAMÓN: Mételas en el bombo. Si las ve se las traga. Ya lo conozco, tiene garganta de alcantarilla.

 

(Chuyito las esconde).

 

ANIREMAK: Cállense...

 

(Entra el Willy).

 

WILLY: ¡Qué onda chavos!

TODOS: ¡Ese Willy!

WILLY: Vine para que me inviten a echarme un palomazo.

BETO: Sobres.

WILLY: Huele a cerveza. (sigue el olor hasta el bombo). Ah, que buena idea meterlas aquí para que no se calienten.

RAMSÉS: (A Beto) Pinche Willy.  Viejillo colmilludo. ¿Viste?

BETO: Ya valieron las cervezas.

 

(Willy toma una cerveza).

 

ANIREMAK: Bueno Willy. ¿Qué quieres tocar?

WILLY: Lo que diga Lhía. (Fársico). Ella es la estrella que ilumina el camino del rock en este vil cuartucho, de donde saldrán los futuros astros de la música espiritual. La anagnórisis del rock. La catarsis de las masas. La forma en que la música se deja sentir. Déjenla salir, siéntanla, no la toquen, no la interpreten. Ella está allí.... no piensen, déjenla salir...

LHÍA: Ya Willy. Vamos a tocar algo de tu época. Tú di.

WILLY: Beto, préstame tu lira. (La toma sin esperar respuesta).

BETO: Yo canto. (Todos reniegan mientras toman sus instrumentos). Bueno, pues qué quieren. Si Apolo no llega alguien tendrá que hacerlo.

RAMSÉS: Lo bueno es que el Willy es un maestro.

WILLY: Y lo que les voy a ir enseñando si me dan chance de tocar con ustedes. Por lo pronto el Ramsés ya me dio el sí. Verdad chavo...

RAMSÉS: ¿Yo?

ANIREMAK: (A Ramsés) Tarado, ¿ahora cómo nos lo quitamos de encima?

 

(Entra don Carrillo).

 

DON CARRILLO: Vengo por la renta del cuarto.

ANIREMAK: No ha llegado Apolo, Vuelva después.

DON CARRILLO: Y así me van a traer. Cada mes es la misma cosa. Y a ver si van despegando esos posters y sus mugreros. Ya parece una cueva de tejones. Era mi mejor cuarto... (sale).

BETO: Hotel California.

 

(Tocan Hotel California de The Eagles. El Willy toca el requinto con maestría, pero Beto sigue un poco desafinado. Antes de terminar la canción entra Apolo vestido de traje con lentes y un portafolio. Todos se detienen asombrados).

 

  II

BETO: ¡Ah chirrión! ¡A poco es el Apolo!

RAMSÉS: ¡Chale, y `ora tú!

APOLO: Qué onda. Qué nadie puede ir bien vestido a su trabajo.

ANIREMAK: ¿De traje al ensayo?

LHÍA: ¡Qué guapo!

CHEMO: Chale.

MIRAMÓN: Mira Chuyito, así vas a quedar si te alineas al sistema.

CHUYITO: No manches... Aunque, no se ve tan mal.

APOLO: El traje no es para ensayar. Es para mi nuevo trabajo.

WILLY: ¡Trabajo! ¡Qué horror! De nada sirvieron nuestras revueltas setenteras para erradicar ese vicio del sistema.

RAMSÉS: No te claves Willy.

BETO: ¿Cuál trabajo?

APOLO: Bueno, pues es que la música no nos deja para vivir. Andar con el grupo es divertido. Pero saben, chavos, tal vez me case en uno o dos años. Necesito lana. Y como nadie está dispuesto a tocar en las fiestas...

RAMSÉS: Somos demasiado talentosos para caer tan bajo. Yo no toco cumbias ni aunque me apunten con una pistola.

ANIREMAK: Pues eso sí. Eso es como prostituirnos.

APOLO: (Agresivo). De qué se quejan, pendejos. Ninguno de ustedes quiere tocar rolas originales, de nosotros. Puro pinche cover de mierda y de grupos que a mí ni me gustan.

BETO: Pues es lo que pide la raza en los bares. ¿Qué quieres? ¿Qué nos bajen del escenario?

APOLO: Tenemos que arriesgar. Todos hemos soñado con tener un grupo original, subirnos a grandes escenarios, que la gente se prenda con nuestras rolas. Pero eso es imposible en este pueblo. Hay muchos grupos que quieren lo mismo. Una oportunidad en una disquera, una tocada para abrirle a un grupo fregón, la fama envuelta para regalo. Sobre todo los chavillos como tú, Ramsés. Nosotros ya estamos más grandes, ya vemos la vida de otra manera. Solamente tenemos dos opciones. Arriesgar o hacernos de mucha lana para tener un buen equipo con qué competir a gran escala.

 

(Miramón, el Chemo y Chuyito se burlan).

 

CHEMO. Estás tan quedado como nosotros.

APOLO: Pero por lo menos yo sé lo que quiero. Quiero dinero.

ANIREMAK: Para qué. El dinero es todo del gobierno... pa qué lo quieres.

APOLO: Sigue pensando así y cuando tus papis ya no te mantengan te vas a morir de hambre. Yo me busqué un trabajo que me va a hacer autosuficiente y rico. Miren. (Luce su traje). Como te ven te tratan. Vestido así la gente me va a ver con mejores ojos que con el uniforme de roquero.

CHEMO: ¿Y dónde trabajas... y de qué?

APOLO:  Me invitaron a una empresa de mercadeo múltiple.

CHUYITO: ¿Y eso qué es? vas a trabajar en un supermercado?

APOLO: No, cuando ingresas tienes la misión de invitar a otros a que vendan productos y ésos a otros y ésos a otros y se hace una pirámide enorme. Voy a recibir un porcentaje de lo que las personas que yo invite vendan, y también de las que ellos invitaron... seré rico antes de que ustedes logren darse cuenta de que existen.

BETO: ¡Chale! Y que empresa es esa?

APOLO: Empresa Mina de Oro, Gold Way.

CHEMO: ¡Ay güey! A poco te creíste todas esas pendejadas. Te barrieron la azotea, compadre.

APOLO: Tú que sabes si nunca has trabajado.

CHEMO: Si sí me gano mi lana.

APOLO: Sí, cabrón. Pero si te agarran con esas chingaderas que vendes, van a hacer que te las fumes hasta por atrás.

CHEMO: No manches.

APOLO: Sí. A ver si ustedes tres se ponen a hacer algo, nomás vienen de mirones.. Qué tal si te pescan junto a nosotros y nos cargan a todos a las Islas Marías.

CHEMO: Pues tómalo como vacaciones en la playa.

APOLO: Pendejo. Lo que vamos a hacer contigo es una coperacha para mandarte de vacaciones a Mazatlán.

CHEMO: Suave, compadre. ¿A qué hotel?

APOLO: A Oceánica.

BETO: Ya, bájenle. A ver, Apolo. ¿Vas a seguir ensayando con nosotros o qué? Todos se están quejando de ti. Si ya no quieres seguir en el grupo, dilo, porque estamos perdiendo el tiempo.

APOLO: Sí quiero. Pero primero debemos hacer dinero para comprar mejor equipo. Les propongo que nos unamos en mi negocio (Va al pizarrón y comienza a trazar un organigrama). Miren, yo los invito a mi negocio. Ustedes ponen mil trescientos pesos cada uno. Con eso tienen derecho a ir a las conferencias y reuniones de la organización Gold Way. Luego invitan a sus familiares, amigos, vecinos, conocidos. Y por cada uno que entre, ustedes recibirán veinte pesos. Pero cuando comiencen a vender recibirán un treinta por ciento de las ventas... No hay falla...

RAMSÉS: A mí no me gusta.

WILLY: Cierto, Chavo. Eso es una transa.

APOLO: Tú estás chavillo y tú estás quedado. Pero Miramón, Chemo, Chuyito, Beto, Lhía, Aniremak... ustedes ya están treinteando y no han logrado nada en la vida. Esta es nuestra oportunidad.

MIRAMÓN: Yo no me quiebro.

ANIREMAK: Me da desconfianza. Mejor cállate.

APOLO: Entiendan. Tendremos el dinero que queremos para el grupo. Piensen en el equipo que compraremos.

LHÍA: Yo no tengo mil trescientos pesos. Además me falta mucho para los treinta, tonto.

BETO: Creo que sí te lavaron el coco.

APOLO: No, en las conferencias me motivaron con frases célebres, escuchando a las personas que ya recibieron mucho dinero, tomando una actitud positiva...

RAMSES: Ya cállate.

CHUYITO: Sí, vete con eso a otro lado.

ANIREMAK: Esto es rock, no el mercado de abastos.

LHÍA: Estás muy raro. Ya sabe Venus que andas en esas cosas. Si le sales con eso seguramente te va a cortar.

APOLO: Desgraciadamente ella piensa mediocremente, como ustedes. (Se enfurece) Mejor me voy. Cuando sea millonario y ustedes sigan en este cuartucho me pedirán de rodillas que los invite a mi negocio! (Sale).

MIRAMÓN: Ya vieron lo que hicieron.

RAMSÉS: Es culpa de él.

MIRAMÓN: No es onda que se haya enojado. Me da pena. Él fue quien inició el grupo.

WILLY: No se preocupen chavos. Voy a hablar con él. Lo que pasa es que está bajoneado porque en tantos años no ha logrado nada con el rock. Pero debe tener fe, como yo. Soy un chavo de corazón.

RAMSÉS: Con marcapasos y todo.

WILLY: Yo lo aliviano y se los regreso bien grubi. Aguántenme. (Sale).

 

(Momento de consternación).

 

ANIREMAK: La verdad es que esto está jodido. El Apolo tiene razón.

RAMSÉS: Ni madres. Yo quiero ser famoso. Lo que pasa es que ese güey quiere todo para él. Es muy personalista.

LHÍA: Cállate, tonto. Yo también pienso que esto del rock no deja. Yo gano una miseria en la sala de belleza y casi todo se lo doy a mis papás.

BETO: Entonces de qué sirve hacer todo esto, si no hay trabajo para nosotros.

CHEMO: Sirve para hacerte güey.

ANIREMAK: Qué profunda respuesta, Chemo.

MIRAMÓN: (Fastidiado). Yo voy con Apolo. Es buen cuate. Se porta raza.

CHUYITO: Nos la bañamos. Yo también voy. ¿Vienes Chemo?

CHEMO: Nel.

BETO: Sí vamos. Pero que agarre la onda. No nos interesa su negocio.

ANIREMAK:  Eso es todo, Beto. ¡Yo también voy!

RAMSÉS: ¡Pues yo no voy!

LHÍA: Yo mejor espero a las muchachas.

 

(Salen Miramón, Chuyito, Aniremak y Beto. Ramsés toca su bajo con fuerza).

 

CHEMO: Bájale, ¿quieres?, Ramsés.

RAMSÉS: ¿Para qué?

CHEMO: Voy a tocar la lira. (Se pone la guitarra del Beto y comienza a tocar).

LHÍA: Oye, quién te viera. Dónde aprendiste a tocar.

CHEMO: En el conservatorio.

LIHA: ¡Estudiaste música!

CHEMO: Sí. Yo compuse esta rola.

LHÍA: Es muy bonita. No me puedo imaginar que salga de ti.

CHEMO: Pues ya lo ves. Quieres saber cómo se llama.

LHÍA: ¿Cómo?

CHEMO: (Es evidente que le gusta Lhía). La mujer que me gusta.

LHÍA: Te creía mas dark, más metalero. Como siempre andas vestido así, de negro y escuchas esos casets.

CHEMO: Eso está bien, pero no es lo único que me gusta. (A Ramsés). ¿Puedes seguirme, Ram?

 

(Ramsés se acopla con su bajo).

 

LHÍA: ¿Tiene letra?

CHEMO: No. ¿Quieres ponérsela?

LHÍA: Bueno. ¿Como qué te gusta?

CHEMO: Algo tuyo. Lo que sea tuyo estará bien.

 

(Lhía se acerca y se sienta junto a él. Sigue la música. Chemo se sonroja, toma la mano de ella y la coloca sobre la caja de la guitarra).

 

 CHEMO: Siente la vibración. Es agradable. Es excitante...

 

(Entra don Carrillo).

 

DON CARRILLO: ¿Ya tienen lo de mi renta?

CHEMO: Nel, hijo.

DON CARRILLO: ¡¿Hijo?! No sé si agradecértelo o romperte la cabeza. Muchacho tarado. Chistosito (Sale).

 

III

(Inesperadamente se abre la puerta y entran Venus, Florecita (esta lleva una grabadora) y Laura. Lhía brinca tras su teclado. Se detiene la música).

 

VENUS: ¿Dónde están todos?

FLORECITA: Quiúbas mi Chemín.

CHEMO: Nada, Florecita, aquí...

LAURA: ¿No ensayaron?

LHÍA: Sí, en eso estábamos. Pero llegó Apolo y se enojaron todos con él.

VENUS: Se lo dije.

FLORECITA: Pinche güey, ya ni lo peles, Venus, para que se le baje lo mamón.

RAMSÉS: Es lo que yo digo.

LAURA: Tan guapo que se ve de traje.

VENUS: Nombre, se ve bien raro.

FLORECITA: Pues sí se ve bien, se le respingan las nailon así pa'rriba. No como los otros amigotes que tienen nalgas de perro correteado.

CHEMO: ¿Cómo?

FLORECITA: Como tú (Imita a un perro corriendo con la cola entre las patas). No te creas Chemín. Pero sí se ve rarito sin el uniforme de la banda. Se ve más ruco.

LHÍA: Como sea. Se enojaron. Se puso fea la cosa. Quién sabe si sigamos como grupo.

VENUS: Y con la buena noticia que les traemos.

RAMSÉS Y LHÍA: ¿Cuál?

LAURA: Estas locas que consiguieron una tocada en un bar.

RAMSÉS: ¡En serio! ¡En cual!

FLORECITA: En el Afrodita Sesentainueve. ¡Perrón, verdad raza!

LHÍA: Pero ese es un club de desnudistas.

RAMSÉS: Chido, table dance. Pero allí no llevan grupos.

VENUS: Los convencimos.

LHÍA: ¿De qué manera?

LAURA: Estas peladas, entraron a tomar clases de striptis.

LHÍA: ¡No manchen!

CHEMO: (Levantándose) ¡Neta!

RAMSÉS: (Viéndolas de arriba a bajo) ¡Órale!

LAURA: Yo no, pelado. No me mires con tus ojos libidinosos.

LHÍA: A Apolo no le va a gustar nada la idea.

VENUS: Tal vez la idea no, pero los veintemil pesos por noche, yo creo que sí.

RAMSES: ¡Qué lanota!

VENUS: Además ustedes no le digan nada. Solamente le informan que tienen que presentarse en el Afrodita Sesentainueve para ensayar. Ya en caliente será más fácil que no reviente. Y al fin y al cabo, si no le gusta pues ni modo. No es mi dueño.

CHEMO: ¡Qué aventadas, chavas, qué aventadas!. No les da miedo quemarse.

FLORECITA: No. Porque no es algo vulgar. Es arte.

CHEMO: (Entona las notas de la canción Florecita Roquera, de Aterciopelados) Bueno, nomás no quiero decirte esto, cuando te achicharres: Florecita roquera, tú te lo buscaste...

LAURA: Además allí van  a estar los chavos para cuidarlas. Y yo como su representante, para que todos vean que somos un grupo artístico.

RAMSÉS: Chale... Pero si es cierto lo que dice el Chemo. Pueden darse una quemadota. Y qué van a decir sus jefes.

VENUS: Mis papás. Ni se enterarán.

FLORESITA: Yo vivo sola. No hay pex.

RAMSÉS: Y si alguien intenta aprovecharse de ustedes. Eso de encuerarse en un bar puede decir otras cosas de ustedes.

LAURA: Lo mismo digo, lo mismo digo.

VENUS: Por eso necesitamos el apoyo de ustedes. Para cuidarnos unos a otros. Es solamente por un par de semanas... por el dinero. A ustedes se les va a pagar como cinco mil por persona.

RAMSÉS: Esa es buena lana, buena lana. Y los veinte mil.

FLORECITA: Esos son para cada bailarina.

LHÍA: ¿Veinte mil por cada una!

FLORECITA: Como lo oyes.

RAMSÉS: ¿Y no solicitan hombres?

LHÍA: Caray, hasta me dan ganas de entrarle. Pero no, no no. Qué pena. No me atrevo.

FLORECITA: ¡Anímate!

LHÍA: No, mejor yo toco el teclado.

FLORECITA: Que es casi lo mismo que tocar el órgano. ¡Ándale!

LHÍA: No, no. Es que ni siquiera sé como hacerlo.

VENUS: Nosotras te llevamos con Yenisei.

LHÍA: ¿Quién?

FLORECITA: Nuestra instructora.

VENUS: Es bien fácil. Sólo sacas  tu sensualidad y... mejor te hacemos una demostración para que veas.

FLORECITA: Simón, aquí traigo el casete.

RAMSÉS: ¡Sobres!

CHEMO: Órale.

FLORECITA: Ustedes dos.... sorderos, eh.

 

(Pone el casete con música de striptis. Aparecen Úrsula y Calisto, los padres de Ramsés en la ventana. Comienzan las chicas a bailar eróticamente, excepto Laura quien las ve avergonzada. Se quitan las chamarras, se sueltan el cabello, comienzan a quitarse la demás ropa. Úrsula y Calisto se escandalizan y entran corriendo).

 

ÚRSULA: ¡Qué es esto! ¡Esto no es un grupo de rock, es la depravación! Y ustedes dos, par de lagartonas, ¿qué intentan desnudándose frente a mi hijito?

 

(Las chicas recogen sus prendas).

 

RAMSÉS: ¡Mamá!

ÚRSULA: ¡Cállate! Siempre estuve en contra de tus amigos y estas ideas tontas de los grupos de rock. Seguramente usas drogas, ¿verdad?

RAMSES: No...

FLORECITA: ¡Óigame, pues qué cree que somos!

ÚRSULA: ¡Degenerados!

FLORECITA: Usted es la degenerada, porque es la que tiene en su mente esos pensamientos cochambrosos. Los moralistas son los maliciosos, son los que tienen todo el tiempo pensamientos excesivos: sexo, drogas, perversión. Usted es la única vieja pelada...

RAMSÉS: Ya no me ayudes, Florecita.

ÚRSULA: ¡Calisto, mira lo que me dice ésta...! ¡Por qué no hablas! ¡Defiéndeme!

CALISTO: Dejemos que se expliquen los muchachos...

ÚRSULA: ¡Explicarse! ¡Pero si todo está bien claro!

VENUS: Señora, somos bailarinas. Le mostrábamos un número...

ÚRSULA: Ya vi el numerito, quitándose la ropa frente a estos dos jóvenes.

LAURA: Yo soy su representante, créanme, no hay nada malo en esto.

ÚRSULA: Pareces una niña decente. Pero las mosquitas muertas como tú son las peores.

LAURA: ¿Yo...? (Solloza).

LHÍA: No piense mal, señora. Deje que le expliquen.

CALISTO: Sí, a ver, explíquense.

ÚRSULA: ¡No seas condescendiente con sus fechorías! ¡Si tú no te preocupas por tu hijo, yo sí! Siempre fuiste muy suave con él. Te faltó carácter... qué cuál...¡Te faltaron pantalones! Eres un mediocre, un fresco, un tibio! No puedes ni siquiera mantener un trabajo. Mírate. (Burlona). Desempleado. Mejor mantengo yo la casa que tú, mamarracho.... ¡Mal padre!

 

(Toma a Ramsés y lo jala fuera del cuarto).

 

RAMSÉS: Espérate, mamá...

CALISTO: Disculpen... con permiso...

 

(Salen los tres).

 

FLORECITA: Ora sí se le armó al Ram con su jefa. Méndiga vieja.

LHÍA: Nos quedamos sin bajista.

CHEMO: Qué gacho. Qué gacho. Les dije que se iban a quemar.

VENUS: Pues yo no me echo para atrás.

FLORECITA: Menos yo.

LAURA: Yo ya no sé. ¿Y si los papás de Ramsés buscan a los nuestros?

VENUS: Somos mayores de edad.

FLORECITA: Cierto, los que se pervierten es porque empiezan muy chicos.

LHÍA: Como Ramsés.

FLORECITA:  El chavo ya tiene dieciocho años.

CHEMO: Es un chavillo, no te hagas tonta. Tu tienes veintitrés. ¿Cómo andabas a los dieciocho? Yo tengo treinta y sí me acuerdo. Era crédulo e influenciable.

VENUS: Pero el Ram no es tonto.

LHÍA: Mejor vámonos. Hay que decirle a los chavos lo que ocurrió con Ramsés.

VENUS: Pero no le digan nada del striptis a Apolo.

LHÍA: Pues a ver qué pasa. No sé si podamos ocultárselo.

CHEMO: Yo ya le llego.  (Sale).

LAURA: Pues vámonos.

 

(Salen todas) (Entra don Carrillo).

 

DON CARRILLO: ¡Y la renta!

 

(Se oscurece el escenario)

 

IV

(Vuelve la luz al escenario, por la ventana se ve que es de noche. Entra Apolo, despeinado y desaliñado. Comienza a patear con coraje algunas cosas. Toma su portafolios, lo abre y arroja todo el contenido al piso, el cual pisotea. Entra Venus, tímidamente).

 

VENUS: Hola. Me dijeron que estarías aquí. ¿Hablaron los muchachos contigo?

APOLO: (Malhumorado) Si. El Willy, el Miramón y Chuyito. Luego llegaron el Beto y Aniremak. Pinches güeyes. Son piedras en el camino. No entienden que para hacer música hay que tener equipo, y para tener equipo hay que tener dinero y si ninguno de esos güevones quiere trabajar, a que horas ganamos dinero. Si el rock dejara... otra cosa sería. Pero en este pueblo... somos un grupo segregado. No hay apoyo de ninguna institución. Ni de nuestros padres. Para ellos seguimos siendo güevones sin que hacer. Nos estamos haciendo viejos y no avanzamos. Por eso quise ganar dinero. ¿Tú entiendes? Quiero un estilo de vida. Estoy harto de las miserias y de soportar a esos idiotas dueños de los bares.

VENUS: Sé que siempre has puesto todo de tu parte para salir adelante y nunca te había escuchado quejarte tanto. Siempre has hecho las cosas casi sin pensarlo. Te desconozco.

APOLO: Es que me siento solo. Los chavos del grupo están obsesionados con ser grandes estrellas. ¡Sueños! Es muy fácil tirarse a soñar. No hay organización. Creo que voy a trabajar sólo. Quien necesita a esos pendejos.

VENUS: Pero son tus amigos.

APOLO: Sí, pero estando con ellos me voy a morir de hambre, y tú sabes que yo ya quiero mi independencia. Cómo vamos a sobrevivir de roqueros.

VENUS: ¿Vamos?

APOLO: Sí. Bueno, es que te incluyo en mi vida. Ya lo hemos hablado...

VENUS: ¿Qué?

APOLO: Que tal vez nos casemos en uno o dos años. Para eso se necesita tener algo seguro.

VENUS: Tómalo con calma en ese tiempo pueden ocurrir muchas cosas.

APOLO: No sé que me pasa. Estoy muy confundido. No sé por que me precipito tanto.

VENUS: Necesitas un descanso. Has estado muy tenso. Ya no pienses tanto. (Lo recarga sobre su hombro).

 

(Apolo la abraza y la faja poco a poco. Comienza la música de Triste canción, del Tri. Le besa el cuello y se van excitando, van por todo el cuarto besándose y abrazándose. Cuando él intenta desvestirla ella se opone).

 

VENUS: Espérate... espérate... ¡Que te esperes! (Se zafa bruscamente. La música se cuelga y se detiene).

APOLO: ¡Qué te pasa!

VENUS: Es que no quiero...

APOLO:  Pues no parecía.

VENUS: Alguien puede llegar.

APOLO: ¿A esta hora?

VENUS: Es que me da pena.

APOLO: ¿Pena?

VENUS: No sé... quitarme la ropa y que luego alguien nos cache.

APOLO: Te da pena quitarte alguna ropa conmigo. ¡Pero no te da quitártela en el Afrodita Sesentainueve enfrente de quién sabe cuántos cabrones!

VENUS: ¡Cómo supiste!

APOLO: La Florecita roquera, es una chismosa. Ella se lo dijo a la raza y la raza es igual de chismosa.

VENUS: ¿Y por qué no me lo habías dicho?

APOLO: Quería ver que tanta confianza me tienes. Pero ya veo, ya veo. ¡Qué tal si yo me encuero con unas viejas! A ver... ¿que dirías?

VENUS: No te enojes.

APOLO: Si no estoy enojado. Estoy encabronado. ¡Que chingados tienes que ir a hacer a ese lugar! Quieres que todos te vean y que digan: ¡Mira allí va la vieja del Apolo, pobre pendejo, si supiera que es una piruja!

VENUS: Idiota. Si lo hago es sólo por ganar dinero, no para buscar hombres.

APOLO: Y tu que crees que van a pensar los güeyes que van a ese lugar. Van a ver a las viejas. Pero si pueden las compran como prostitutas y si no hacen lo posible por gancharse una.

VENUS: A mí no. Y además... ¿Cómo lo sabes?

POLO: Es que yo he estado a... con otros que han ido.

VENUS: Sí, como no, baboso. Tú has ido allí a buscar otras viejas. Y yo no te he dicho nada.

APOLO: Y... y... tú que sabes.

VENUS: También el Beto, el Chuyito y el Ramsés son unos chismosos. Por contar sus aventuras con las viejas del table dance te embarraron a ti. No se dieron cuenta de que yo estaba escuchando... A ver dime, quién es Rebeca, me dijeron que saliste con ella luego de conocerla en uno de esos antros...

APOLO: Ya cállate.

VENUS: Te da vergüenza, ¿verdad? Pero tú a mí tampoco me tienes confianza. Yo sé que te gustan las mujeres y que nada puedo hacer cuando te le quedas viendo a otras. Solamente confío en que es a mí a la que amas.

APOLO: (Tranquilizándose). Tienes razón. Me siento tonto. Pero es a ti a quien amo, no a otra. Los hombres somos a veces cabrones. Pero es nuestra forma de ser. A veces hay que esconder algunas cosas porque las mujeres son muy clavadas y piensan que uno las engaña por salir con otra amiga. Entiende que una cosa es el amor y otra el tener una amiga.

VENUS: Sabes que soy flexible. Pero entiende tú también que yo tengo sentimientos que no puedo evitar. Y también quiero hacer algunas cosas. Voy a bailar en el Afrodita. Por la lana. Y tú estarás conmigo, tocando, de no ser así, tal vez, yo dudaría en hacerlo.

APOLO: Venus...

VENUS: Apolo...

 

(Se abrazan y comienza el faje nuevamente. Comienza la música de triste canción. Entra don Carrillo. La música cesa. Se separan).

 

DON CARRILLO: Vengo por la renta.

APOLO:  ¡A esta hora!

DON CARRILLO: Muchacho canijo. Tengo que venadiarte, acecharte como si fueras una alimaña del desierto. Eres escurridizo y necio. Ya me debes tres meses de renta.

APOLO: Le vamos a pagar.

DON CARRILLO: ¿Le vamos...? Tú eres el del contrato. Tus amigos, los mariguaneros esos siempre me dicen que tú eres el del dinero.

APOLO: La próxima semana le cubriré los tres meses. Ya, se lo prometo.

DON CARRILLO: Eso espero. Porque los tendré que votar. Además los vecinos se quejan de su escandalera con... (despectivo hacia los instrumentos) con esos trastos. Y sospechan que todos ustedes son drogadictos y borrachos.

APOLO: Bueno, lo segundo puede ser, pero lo primero, cómo cree! Tratamos de desarrollar música y vivir de ella. Mire, si quiere que le paguemos pronto, vaya este sábado al Afrodita Sesentainueve. Terminado la tocada le pagaremos.

DON CARRILLO: Lo que sea. Si ustedes me pagaran serían libres de hacer lo que les plazca. Ah, y pongan de perdido un anuncio de no molestar, cuando quieran... fajar a gusto. (Sale).

VENUS: Espero que nos paguen al terminar. Ya te comprometiste con Don Carrillo.

APOLO: Ni modo. Algo tenía que decirle. A ver qué sale. Pero quiero que sepas que no me gusta nada que tú bailes.

VENUS: ¿Tú bailarías por 20 mil pesos?

APOLO: No estoy loco.

VENUS: Pues reaccionas como uno.

APOLO: Y cómo no. Yo no quiero que le hagas a la encueractriz.

VENUS: Pero necesitamos dinero.

APOLO: Yo me lo sé ganar. No que ya nos habían arreglado una tocada en ese bar. Pues de allí saldrá la lana.

VENUS: Pero se gana más bailando.

POLO: Bailando, Bailando.... ese es puro cachondeo. Y desde ahorita te prohibo ir a bailar.

VENUS: ¡Necio, egoísta! Eres un intento de macho frustrado! No puedes llegar a un arreglo. Soy una persona autónoma. Tengo derecho a hacer lo que quiera.

APOLO: Lo que quieras, sí, pero que esté bien hecho.

VENUS: ¿Y esto es malo?

APOLO: ¡Sí!

VENUS: Malo comparado con qué. Sabes qué, yo no quiero nada con un hombre histérico. Si no te parece, búscate a otra. Que tenga tu moral abuelera. (Sale Venus).

APOLO: Moral de abuela... (A Venus). ¡Mi abuela fumaba pipa y mascaba tabaco... (para si mismo) era cantinera.

.

 (Se oscurece el escenario).

 

V

Interior del Afrodita Sesentainueve. Hay un escenario con los instrumentos de rock ya dispuestos, hay esferas luminosas, luces, decorado de un bar. Yenisei, Florecita y Venus ensayan algunos pasos, Laura las observa. El Chemo está sentado en el piso recargado en un muro.

 

YENISEI: (Señalando al Chemo) ¿Tu amigo toca en el grupo?

FLORECITA: No, es como del staff técnico.

VENUS: Es como... parte del equipo. Más bien como un mueble.

LAURA: Y faltan otros dos.

 

(Siguen ensayando. Entra Lhía saluda de lejos a las muchachas y va con el Chemo).

 

LHÍA: ¿Qué pasó Che... Miguel Ángel? ¿Qué haces?

CHEMO: Pues aquí, superándome.

LHÍA: ¿No llegaron los del grupo?

CHEMO: Pues a ver si vienen. Ya ves como es el Apolo. Anda ardido porque Venusina se va a encuerar.

LHÍA: ¿Me puedo sentar contigo?

CHEMO: Simón. (pausa) Oye, ¿tienes novio?

LHÍA: No.

CHEMO: ¿Y no quieres tener?

LHÍA: No.

CHEMO: (Afectado). Pues yo tampoco. Ni me gustan los hombres.

LHÍA: A mí me gustan los hombres apuestos, recios, decididos... de esos con autoridad. Pa´ las pulgas que me cargo, yo necesito un pelado bien macizo.

CHEMO: Ese déjaselo a la Florecita. Nadie la quiere de novia por machorra.

LHÍA: Yo no soy como esa. Mírala, haciéndose la interesante, la entrona. Te apuesto lo que quieras a que a la hora del striptis se raja. Las hociconas como ella son pura lengua.

CHEMO: ¿Neta?

LHÍA: Si. Yo no soy así. Yo saco el carácter según la circunstancia... y no ando todo el tiempo con papelitos. Pero ya dije. El hombre que me quiera tendrá que ser bien bragado, no me gustan los medios pelos.

CHEMO: (Afectado) Ah, órale.

 

(Comienza música sensual y las chicas que ensayan se mueven con más seguridad).

 

LAURA: ¡Qué no pueden hacerlo mejor!

FLORECITA: A ver tú, ven a hacerle.

LAURA: No, gracias.

YENISEI: Ven, atrévete, nomás un bailecito aquí con nosotras. (La observa de cerca). Mira si tienes buen cuerpo, nomás que lo escondes con esa ropa de señora. ¿Cuántos años tienes?

LAURA: Veinticinco.

YENISEI: Estás joven. Qué haces imitando a tu mamá. Ven a bailar.

LAURA: ¿Para qué?

YENISEI: Para que aprendas algo.

LAURA: No, Yenisei. Se me enoja Beto.

FLORECITA: Ay sí. Él si se puede enojar y tú muy zonza le haces caso. Ni que fuera el mejor partido del mundo.

LAURA, Pero es mi novio. Y es muy lindo.

FLORECITA: Sí, muy lindo con sus patas de carrizo y su cara de puñetero.

LAURA: No es eso...

FLORECITA: Contigo de novia no le queda de otra, mi vida.

VENUS: Ándale, Laura y también invitamos a Lhía. Nomás para ver como nos vemos todas juntas.

LAURA: Pero no me quito nada.

YENISEI: Sí, claro vamos.

LAURA (A Lhía) ¡Lhía, ven a bailar con nosotras!

LHÍA: ¡Qué!, ¿yo? ¡Nombre! ¡Estás mala del cerebro!

YENISEI: Nomás tantito, para ver como se ven todas juntas. Tómalo como ejercicio.

CHEMO: Ve, no pasa nada.

LHÍA: Pero nomás bailo... Ay, solamente que no tengo gracia para esas cosas.

YENISEI: ¿Ya has bailado antes sensualmente?

LHÍA: No.

YENISEI: Entonces cómo sabes que no tienes gracia. Ven, yo te digo cómo.

LAURA: Ándale manita, no me dejes sola.

LHÍA: Bueno. Pero nomás por ti. (Va con ellas).

 

(Comienza la música).

 

YENISEI: (Moviéndose). Muévanse como yo, vamos, primero la cadera. Acaricien sus piernas. Miren a los hombres con deseo y con furia al mismo tiempo. ¡Vamos! Laura, pareces tabla, suelta esa cintura (La toma por la cintura y la mueve) No sonrían. Entreabran la boca, como si fueran a comerse un helado, una zanahoria, un pepinote.

LAURA: Guácala.

YENISEI: Silencio. Saquen sus fantasías. Esto es un trabajo de causa-efecto. Provóquenlos, provóquenlos. La naturaleza las dotó de las armas necesarias para hacerlo, pero las tienen escondidas. Sáquenlas.

 

(Se coordinan y bailan excelentemente. Entran Miramón y Chuyito tomando cerveza y viéndolas embelesados y van hasta donde está el Chemo, pero permanecen de pie).

 

MIRAMÓN: Mira a la Laura. Quién la viera, hasta se ve buenota.

CHUYITO: ¿Esa es Lhía?

MIRAMÓN: Si... ¡ Mamacita! Dónde escondía eso.

CHUYITO: Qué es esto, ¿La rebelión de las mujeres? ¿A qué horas se les quitó lo monjas a esas dos?

MIRAMÓN: No lo sé... pero te diré que nadie sabe lo que tiene enfrente.... hasta que las ve bailando. ¡Nenas!

CHUYITO: Eso me llama. Siento, siento como si quisiera bailar. Esto me llama. (Se pone a bailar cada vez más femeninamente y se acerca al grupo).

MIRAMÓN: Qué se trae este.

CHUYITO: No sé. Siento que la sangre me corre acaloradamente con esta música y esos movimientos.

CHEMO: Se está quebrando.

MIRAMÓN: Ya no tomes, Chuyito, ya no tomes.

CHUYITO: Esto está suave. Creo que encontré mi vocación por fin.

CHEMO: ¡Órale!

CHUYITO: Bailarín.

MIRAMÓN: Andas pedo. Ya párale, Chuyito... no te vayas a quebrar.

CHEMO: Ya está enseñando el cobre.

 

(Entra el Willy, al ver el show se pone a bailar junto a Yenisei).

 

WILLY: Tú eres de mi generación, baby.

YENISEY: Un poco más para acá.

WILLY: Precisamente lo que mi karma me deparaba. Somos de la misma química. Nos forjaron en el mismo caldero, mi reina. Te voy a componer una oda con mi lira. (le pellizca una nalga).

YENISEI: Y yo te voy a componer una joda si vuelves a pasar la mano por allí.

WILLY: Es que soy artista. Mis sentimientos llevan mis manos hacia la belleza, hacia las montañas gemelas, al monte de Venus. Cuando se siente, no se piensa. Siente la vibra. Y en la eternidad los dos unamos nuestras almas, para darle vida a esta triste canción de amor. Si hubieras estado conmigo en Woostok o en Avándaro. Serías mi musa. Muchos atropellos no hubieran sucedido. Estaríamos ahora en...

YENISEI: En la quiebra... pero me caes bien. (Aparte) ¡Paren la Música!

 

(Se detiene la música. Chuyito se despabila y va al lado de sus camaradas).

 

LAURA: Ay, ya me estaba gustando.

LHÍA: Está cansado, pero es padre, ¿Verdad?

VENUS: ¿Qué les dije?

FLORECITA: No que no, brujas.

YENISEY: (A Willy) ¿Y cómo te llamas?

WILLY: Soy el Willy, a tus pies diosa Afrodita... y me encanta tu apellido. Sesentainueve.

YENISEI: Ese es el nombre de mi bar, tonto. Me llamo Yenisei.

WILLY: Yenisei, Yenisei... significa... significa... Yenisei.... yo ni sé. Qué importa suena tan rebuscado como un rebuzno de la burra de la cual se extraía la leche para bañar a Cleopatra. (Tentándole brazos y cuello). Pero qué piel, qué piel. ¿Tienes tu propio establo, ¿verdad?

YENISEI: Hace mucho que no conocía a alguien tan sensual y natural como tú. Eres un bruto en bruto.

WILLY: Tus palabras son suaves como la brisa del mar y las gaviotas volando sobre el peyotal.

YENISEI: No sé de cual fumaste pero andas en un viajesote, de esos que ya no son redondos. (Suena el teléfono). Ah, tengo que contestar. Acompáñame a la oficina. (A las muchachas). ¡Chicas, a cambiarse! (Salen todas las mujeres).

WILLY: A donde quieras, Afrodita... Sesentainueve.... (saliendo). Yo me apellido tresmil doscientos uno. ¿Conoces la posición? ¿No? ¿Te la enseño? (salen).

 

VI

Entra Ramsés, afligido.

 

RAMSÉS: Hola.

CHEMO: ¡Ese Ram! Pensé que estabas en cautiverio.

RAMSÉS: Me escapé. Ya me tienen hasta la madre. Yo quiero tocar rock y no me dejan.

MIRAMÓN: Pues qué bueno que viniste. Aniremak ya estaba buscando otro bajista.

RAMSÉS: Méndigos... ¿Y dónde andan?

CHUYITO: No han llegado... pero ven, éntrale a las cheves.

RAMSÉS: No, gracias. No se me antojan, capaz de que la agarro como ustedes y nunca me despego del piso.

MIRAMÓN: Si ya le estamos bajando. Mira, el Chemo ya no toma. También anda bajoneado.

CHEMO: Ya cállate.

RAMSÉS: Si, Chemiux, te veo bajoneado. No tienes tu característica mirada motorola. Te ves.... te ves normal. Óyeme, óyeme...

CHEMO: (Molesto) ¡Ya no me las trueno, okey!

CHUYITO: ¿Y eso?

MIRAMÓN: Pues qué ha de ser, una chava. Se te nota, Chemo. Nunca hablas de tus cosas... pero esta vez, se te nota.

CHEMO: Ya cállense.

RAMSÉS: Pues no me resta más que felicitarte. Platícanos...

CHEMO: Ya, raza. Pues sí, entré a un programa de desintoxicación. Pero es mi pedo. Fue muy difícil. Tantos años de chemote y de mariguano... Cuando el Alfredo se murió, ¿se acuerdan? (Los demás asienten). No fue por el accidente... se quedó en el viaje. Y era cuate. Sus padres inventaron que se había caído del techo para cubrir las apariencias. Lo trataban bien. Y mis papás. Ni eso. En vez de ayudarme a salir, me pendejearon, me lastimaron, me corrieron de la casa... Y yo era chavo, y necio. Quería que me comprendieran... Pero ni yo mismo entendía qué pasaba conmigo. Cuando se murió el Alfredo me cayó el veinte. Y no sé. Ya me había quedado atorado en la droga... a otros no les pasó. Como ustedes. La han probado, pero no se quedaron. Y luego me gustó Lhía (Pausa)... bueno, pues ya rajé. Nunca me había interesado una chava. Luego comencé a componer rolas... rolas bien, no las tracaladas que hacía de adolescente. Y me gustó. Un vecino me vio una vez durmiendo en la calle, una de tantas veces que me corrieron mis jefes, y me invitó a un grupo de rehabilitación. Y allí la llevo. Ya no vendo, tampoco. Desde hace dos meses doy clases de guitarra en una academia.... jodidona, pero academia.

RAMSÉS: Te admiro, Chemo.

CHUYITO: Eres demasiado callado, deberías platicarnos. Nosotros te apoyamos. Y te queremos. Yo te quiero mucho, Chemito. (Lo acaricia brevemente).

MIRAMÓN: (Preocupado y condolido). Ya no tomes Chuyito, en serio, te pones muy raro.

CHEMO: Pues si me quieren como dicen, ya no me digan Chemo. Es muy degradante. De chavo pasó, pero ahora se oye muy feo.

RAMSÉS: Ta güeno Chemo.

 

(Entra Calisto, muy afectado y desaliñado).

 

CALISTO: Ramsés.

RAMSÉS: ¡Papá!

CALISTO: Tenemos que hablar.

RAMSÉS: ¡A qué viniste! Yo voy a tocar con mi grupo aunque no quieran.

CALISTO: Está bien, está bien. Yo también me le escapé a tu madre.

RAMSÉS: No vienes a pedorrearme.

CALISTO: No. ¡Pero que si repruebas en la escuela, vas a ver, vas a ver! (Pausa). Yo te voy a dejar hacer lo que más te guste; siempre y cuando no descuides tu carrera.

RAMSÉS: No jefe, no la descuido.

CALISTO: Y si algo te gusta... hazlo. Nomás no te engañes. Yo no tuve esa oportunidad. Me ilusionaba con una cosa, al rato me aburría y luego con otra y antes de terminarla ya estaba pensando en otra... el caso es que ya tengo cuarenta y sigo indefinido.

RAMSÉS: ¿Y qué te gusta a ti, papá?

CALISTO: Bueno, de chavo tuve un grupo, como el tuyo.

RAMSÉS: ¿En serio?

CALISTO: Si, tocábamos rocanrol en las fiestas de la prepa.

RAMSÉS: ¿Y qué pasó?

CALISTO: No lo sé. El grupo se deshizo cuando salimos de la escuela. Los amigos ya no quisieron volverse a juntar para tocar. Yo me quedé con las ganas de seguirle y tus abuelos me convencieron de que solamente había sido una actividad de la escuela, que lo olvidara.

RAMSES: ¿Y qué instrumento tocabas?

CALISTO: La guitarra. No era muy bueno, pero me defendía. Bueno, nomás vine para decirte eso y que te voy a apoyar, si realmente te gusta la música. Tengo algunos amigos que pueden ayudarme a conseguirles más oportunidades en otros lugares. Sólo que tendrás que hacer algunas cosas aunque no te gusten.

RAMSÉS: ¿Serías nuestro manager?

CALISTO: Algo así... Si tus amigos lo aceptan.

RAMSES: Pues quién sabe, tal vez sí... (Aparte). ¿Y mamá?

CALISTO: Hace tiempo que dejó de sentirse joven y tomó el papel de señora. Los problemas y obligaciones nos han cambiado a los dos. Está un poco histérica y seguramente le va a dar el soponcio cuando se entere...

 

(Entra Úrsula).

 

ÚRSULA: No le va a dar, ¡Ya le dio! Y mi hijo se devuelve conmigo, pedazo de animal. Estás tan inmaduro como estos pelados con los que se junta Ramsesito.

CALISTO: Ya le di permiso de tocar.

ÚRSULA (Jalando a Ramsés). Pues yo no se lo doy. Y mientras yo ponga el dinero en la casa, yo traigo los pantalones. ¡Yo mando! Entendiste Calisto. Y no te atrevas a contestarme. Yo parí a este niño y es más mío que tuyo.

CALISTO: ¿Qué?

ÚRSULA: Como lo oyes. Tú cooperaste quince minutos. Yo sufrí meses.

CALISTO: ¡Quince minutos!  Ya quisieran muchas que sus maridos les aguantaran lo que yo te aguanté aquella ocasión. ¡Acuérdate! Ocho horas no se olvidan tan fácilmente.

ÚRSULA: Pues ya no me acuerdo, así ha de haber sido de malo ese momento. Y si así fue, de hombre no te quedan más que algunas menudencias.

CALISTO: Un momento (enojándose).

 

(Úrsula sigue arrastrando a Ramsés).

 

CALISTO: (Encolerizado). ¡Detente allí mujer!

 

(Úrsula sale) .

 

CALISTO: (Descontrolado). ¡Ahora me vas a escuchar, vas a ver quién es Calisto Contreras y Villafuerte! (Sale).

 

VII

CHEMO: Qué ondas.

 

(Entran Apolo, Beto y Aniremak).

 

BETO: Qué gacho ya vimos que se volvieron a llevar a Ramsés.

ANIREMAK: Qué onda, ¿Y las chavas?

CHEMO: Se fueron a cambiar.

BETO: ¿Y Laura?

MIRAMÓN: Muy buena.

BETO: ¡Cómo, Miramón!

MIRAMÓN: Muy buena bailarina. Se echó un bailazo con las chavas y no le salió nada mal.

BETO: Ah, órale.

APOLO: ¿Y Venus?

CHEMO: También.

APOLO: ¿También qué!

CHEMO: También bailó.

APOLO: El otro día discutimos. Le quise prohibir que bailara aquí. Me mandó al cuerno.

BETO: ¿Ya no andas con ella?

APOLO: No lo sé. Oye, no te da coraje saber que tu chava se puso a bailar strip.

BETO: Laura es muy seria, si lo hizo seguramente fue porque nadie la vio.

MIRAMÓN: Nosotros la vimos:

BETO: No pasa nada. Qué haga lo que le gusta. Al cabo que es bien penosa.

ANIREMAK: ¿Y qué onda Chuyito, por qué no hablas?

CHUYITO: (Un poco afeminado). Es que ya me estoy encontrando. Pienso, pienso... algo suena en mi cabeza, creo que es música.

MIRAMÓN: (Disculpándolo). Está pedo. Le cayeron mal las caguamas.

CHUYITO: No, Miramón. Me cayó un veinte. Me siento más feliz.

ANIREMAK: No están fumando, verdad.

CHUYITO: Nel. Mira. Aquí donde nos ves ya somos otros. Mira al Chemo ya no es el Chemo.

ANIREMAK: ¿Cómo?

CHUYITO: Es el respetable señor Chemo. Ya no se mete droga. Ya no vende hierba. Ahora es un Maistro.

ANIREMAK, APOLO, Y BETO: ¡Neta, güey!

MIRAMÓN: ¡Por esta! (Se besa la mano en señal de la cruz).

ANIREMAK, APOLO, MIRAMÓN, CHUYITO, Y BETO: (Se hincan y hacen caravanas). ¡Master!

CHEMO: Ya, raza. No manchen.

APOLO: Hay que festejar.

CHUYITO: Por los dos, porque aquí donde ven al Chuyito, ya no soy el Chuyito...(Se acerca a Miramón con suavidad y lo abraza, éste se zafa).

MIRAMÓN: Te digo que ya no tomes, Chuyito.

 

(Entra Yenisei, preocupada y desesperada).

 

YENISEI: Muchachos, qué bueno que llegaron. Acaba de ocurrir algo.

APOLO: Qué.

YENISEI: No podremos hacer el espectáculo.

BETO: ¿Y por qué no, Yenisei?

YENISEI: El camión donde venían los artistas se volteó en la carretera.

MIRAMÓN: ¿Qué artistas? No iban a bailar las chavas.

YENISEI: A ellas las tenía reservadas para el principio, cuando hay más hombres en el bar. Ellas abrirían el show especial para mujeres.

APOLO: ¿Para mujeres? O sea, los artistas que esperabas eran hombres que hacen desnudos?

YENISEI: Sí. Funcionan mejor que las mujeres. Vieran cómo se llena el Afrodita todos los jueves para mujeres. Esperaba un gran éxito con este grupo. Las clientas ya lo pedían.

BETO: Pues anuncia que no habrá.

YENISEI: No puedo, los boletos se vendieron en preventa, todititos. Hasta los de mil pesos.

ANIREMAK: ¡Órale, sí que deja dinero este asunto!

YENISEI: Eso es lo que quería decirles, que me ayuden.

CHUYITO: Tratas de decirnos lo que estoy pensando.

YENISEI: Tengo vestuario. Creo que pueden llenarlo (Toca los bíceps de algunos de ellos).

APOLO: Espérate, espérate. Quieres que nos encueremos.

YENISEI: No, eso sería de mal gusto. Quiero que hagan el striptis.

APOLO: Qué no es lo mismo.

YENISEI: Eso diría mi abuelita. Claro que no. Este es un baile erótico, sensual, coordinado, armónico. Donde se resalta la belleza del cuerpo masculino para beneplácito de las chicas.

MIRAMÓN: ¿La belleza del cuerpo masculino? ¡Míranos! ¡Estamos todos jodidos!

APOLO: (Reclamándole). ¡Qué pasó!

MIRAMÓN: Si es cierto, pa´ qué te sientes. Tu estás flaco, Aniremak está esquelético, Beto tiene lonjas, Chuyito tiene nalgas de plancha, Chemo es más feo que un carro chocado....

CHEMO: Y tú, Miramón, muy bonito, ¿o qué?

CHUYITO: Está mono.

YENISEI: Eso no importa, con las luces y el maquillaje se van a ver muy bien.

APOLO: No sé... Es que yo me opuse a que Venus bailara...

YENISEI: Por favor.

BETO: ¿Y quién va a tocar los instrumentos?

YENISEI: Ponemos a otro grupo... al cabo, grupos de rock sobran. Y si no, pues tenemos muy buen sonido y mejor música.

 

(Pausa).

 

ANIREMAK: Pero nunca lo hemos hecho. No nos va a salir. Mejor no.

BETO: Yo le saco.

APOLO: No, no. Mejor no.

CHEMO: No, luego nos van a bajar del escenario a pedradas.

MIRAMÓN: Pues, está cabrón.

CHUYITO: A lo mejor yo sí me animo.

YENISEI: Como les salga. Les doy veinticinco mil por cabeza.

TODOS A CORO: ¿Por cabeza?

CHEMO: Yo estoy cabezón.

YENISEI: Ténganse fe. Muestren lo que tienen, háganlas sufrir... Vénalas a los ojos, que sepan quienes son los machos, quienes mandan, quienes tienen el poder.

APOLO: Ellas.

YENISEI: Qué pasó con ese ánimo. ¿Qué dicen?

ANIREMAK: ¿Y qué van a decir las mujeres cuando nos vean?

YENISEI: Peores exponentes hemos tenido y salen hasta con admiradoras. Las mujeres los perseguirán.

BETO: (Interesado) ¿Las mujeres?

APOLO: ¿Las mujeres?

ANIREMAK: ¿Mujeres?

MIRAMÓN: ¿Mujeres?

CHEMO: ¿Mujeres?

 

(Pausa, esperan que Chuyito diga lo mismo, pero éste le despista viendo hacia otro lado).

 

YENISEI: Además no estarán solos en el escenario. Las chicas y yo saldremos casi a la par con ustedes para improvisar.

APOLO: ¿Y eso?

YENISEI: Para el público masculino. Hay que darles gusto a todos. Si ven puros hombres se me van. Una tercera parte del bar va a estar llena de hombres.

CHUYITO: (Interesado) ¿Hombres?

 

(Pausa).

 

MIRAMÓN: (Voz baja). Te estás quebrando, Chuyito.

APOLO: Bueno, todavía faltan horas para la presentación. Qué tal si vamos a discutirlo allá afuera, en el estanquillo. Nos echamos unas chelas y decidimos.

MIRAMÓN: Yo ya le voy a bajar a las chelas. (Examinando a Chuyito). Creo que ya no las hacen como antes.

ANIREMAK: Vamos.

BETO: Orita regresamos, Yenisei. Lo discutimos unos momentos y regresamos.

 

(Salen). (Entra por el otro lado don Carrillo).

 

DON CARRILLO: ¡Hey, mi renta, me deben lo de mi renta! ¡Ratas! (Sale).

 

(Se oscurece el escenario).

 

VIII

Se encienden las luces  del escenario. Hay un telón transparente que lo cubre todo. Entra Ramsés, solo y Triste. Hay una silla  en el centro. Se oye el rumor de un público.

 

RAMSÉS: (Gritando hacia afuera) ...Y no me sigan. Peléense ustedes, si quieren, pero no me embarren. (Viendo el escenario). ¿Dónde están todos? ¡Qué no es hora del espectáculo! (Toma el bajo eléctrico y toca algo). (Se sienta en la silla tararea una melodía).

YENISEI: (Aparece por atrás). Hola.

RAMSÉS: Hola.

YENISEI: Tú eres el que me faltaba. ¿Te dieron permiso?

RAMSÉS: No lo necesito. Estoy decidido a tocar.

YENISEI: Y qué tocas.

RAMSÉS: El Bajo.

YENISEI: Eres de cuidado, chiquito. ¿Y qué tal bailas?

RAMSÉS: Mal.

YENISEI: No lo creo, por qué no bailas un poco para mí.

RAMSÉS: ¿Por qué?

YENISEI: Porque quiero verte.

RAMSES: ¿Nomás?

YENISEY: Y por esto (Lo besa).

RAMSES: Pero no hay música.

YENISEI: Ahora lo arreglo. (Va al extremo del escenario). Cuando la escuches baila... ¿si?  (Sale).

 

(Se escucha la música. Ramsés se levanta, pero no se mueve).

 

YENISEI: (Desde afuera) ¡Baila!

 

(Ramsés comienza a bailar torpemente. Toma algo de ritmo. Se concentra más. Saca pasos más complicados. Comienza a bailar mejor. La música se detiene).

 

RAMSES: ¿Qué pasó? Quién está abriendo el telón.

 

(Se abre el telón transparente. Se escucha el griterío del público. Ramsés corre hacia un lado al otro del escenario intentando escapar. Yenisei lo empuja al centro. Comienza la música. El público lo incita a bailar con aplausos. Tímidamente es convencido y da un movimiento de cadera. El público responde gritando, lo hace nuevamente y prueba con otros movimientos. Baila divertido por la respuesta de las chicas. Algunas prendas caen al escenario. Comienza a hacer el striptis. Aparecen las chicas, vestidas sensualmente y bailan con él quitándole las prendas. Ellas no hacen strip aún. Inesperadamente entra Úrsula).

 

ÚRSULA: ¡Paren eso! ¡paren eso! (Se detiene la música). ¡Lobas, lagartonas, dejen a mi hijo!

RAMSÉS: ¡Mamá!

ÚRSULA: Bájate de este escenario ahora mismo. Ningún hijo mío va a desvestirse en público.

RAMSÉS: ¡Mamá! (Está a punto de bajar).

YENISEI: Señora, este es un trabajo profesional.

ÚRSULA: ¿Profesional? ¡Ja!

YENISEI: Todos somos profesionales.

ÚRSULA: Ya lo creo, se les nota.

YENISEI: Se les paga a los bailarines.

ÚRSULA: ¿Y también a mi hijo?

YENISEI: Claro.

ÚRSULA: ¡Para la miseria que han de ganar!

YENISEI: Veinticincomil pesos por persona.

ÚRSULA: ¡Veinticinco...!

YENISEI: Es un buen dinerito, ¿Verdad?

ÚRSULA: ... Y con lo necesitados que estamos...

YENISEI: A nadie la viene mal.

ÚRSULA: Pues sí... Veinticincomil  pesos al mes, jamás los he visto.

YENISEI: Por noche.

ÚRSULA: ¡Por noche!

 YENISEI: Cinco días a la semana, vestuario pagado, y nada más. Fuera de aquí cada quien puede hacer lo que le dé la gana.

ÚRSULA: ¡Veinticincomil pesos! (Hace cuentas mentalmente). Por cinco días a la semana son... entonces al mes salen... Haberlo dicho antes.

 

(Comienza la música. Úrsula habienta a Ramsés hacia atrás y ella toma su posición y comienza a bailar ya hace un striptis acompañada de las chicas). (Al terminar, salen las chicas, se queda Yenisei y entra el Willy).

 

WILLY: Elevemos nuestro espíritu a la luna de los siux. Mi amor. (Deja su acento filosófico). Me vas a hacer sentar cabeza. Me haces sentir hombre, ya tengo ganas de trabajar, de mantenerte para tenerte conmigo. Mira, soy contador público. Me dedicaré a eso. Al cabo creo que ya estoy en edad de hacerme responsable de mí mismo. Le voy a pedir permiso a mi mamá... digo...voy a dejar la casa de mi mamá y voy a poner un departamento.

YENISEI: Crees poder. A las mujeres no nos gustan los mantenidos.

WILLY: Claro, ya dejé la adolescencia, ya tengo cincuenta y cinco.

YENISEI: Házmela buena.

WILLY: Vas a ver, me alejaré de la honda Hippie y te voy a demostrar lo macho que puedo ser.

 

(Entra la música de macho Men de Village People. Willy comienza a bailar. Aparecen en el escenario. Beto, vestido de policía; Apolo vestido de roquero; Aniremak vestido de electricista; Chemo vestido de jefe indio, Miramón de bombero, Chuyito de vaquero y Calisto de traje y corbata. Todos hacen un baile erótico y striptis. Finalmente entra Don Carrillo, persiguiendo a Apolo, haciendo señas de que quiere su dinero. Apolo lo lleva al frente del escenario y le señala el público. Se escucha la ovación de las chicas del público. Don carrillo les sonríe y ellas responden gritando, saluda con la mano y sucede igual. Da unos pasitos de baile y también se anima a unirse al grupo y hacer striptis). (Cambia la música y entran con ellos Ramsés, Florecita, Venus, Lhía, Laura, Yenisei y Úrsula. Hacen ellas su striptis. Laura parece tímida, pero le va tomando gusto al asunto y se ve muy sensual. Apolo se muestra molesto pero acaba haciendo pareja con Venus, Beto con Laura, Chemo, quien se muestra distinto, sensual y seguro hace que Lhía lo bese. Calisto domina a Úrsula con un látigo. Florecita se muestra apenada por quitarse la ropa y se rehusa.  Ramsés la va despojando poco a poco, como travesura; al quedar en bikini ella se avergüenza y se cubre con los brazos. Willy se mueve sensualmente frente a Yenisei, quien hace lo mismo. Don Carrillo, obsesionado con lucirse se pasea por el frente haciendo fuerza y mostrando sus bíceps. Chuyito, al quitarse la ropa lleva un liguero y un corsé, persigue incesantemente al Miramón quien en ratos baila y en ratos huye. Mientras bailan les cae una lluvia de billetes y todos intentan atraparlos, se hacen bolas, corren y gritan. Venus besa a Apolo, Calisto latiguea a Úrsula, Chuyito abraza a Miramón quien se resiste. El Chemo y Lhía se ven felices, Willy lleva del brazo a Yenisei, Aniremack corre al frente junto a don Carrillo).

 

(La música baja) (La luz se va apagando gradualmente).

 

ANIREMAK: ¡Chicas, mujeres, soy todo suyo, tómenme!

FLORECITA: ¡Qué pena! No me vean. Tápame, Ramses, que no ve vean.

RAMSES: Aguanta vara, no que muy macha.

LAURA: Qué divertido, otra vez, otra vez. Lhía vamos a hacerlo otra vez.

LHÍA: Calmada, acuérdate que nosotras no queríamos.

LAURA: (Componiéndose). ¡Ay! Sí, verdad!

CALISTO: (A Úrsula). ¡Quién trae los pantalones, vieja!

ÚRSULA: Tú no, mi vida.

CALISTO: ¡Cómo!

ÚRSULA: Es que ahorita andas en calzones.

RAMSÉS: (A sus padres). Que quede claro que yo soy mayor de edad y si quiero me encuero y si no también.

MIRAMÓN: ¡Neta, Chuyito, ya no me abraces! Estás bien raro, cabrón.

CHUYITO: Es que eres el mejor cuate que conozco, con esos brazotes...

RAMSÉS: Todo está bien pero yo quería tocar rock.

APOLO: Cállate. Tengo pensado un negocio con todo esto. Comenzaremos haciendo una pirámide con la venta de boletos para el show... Gran negocio... si señor.

VENUS: Nuestro negocio.

BETO: Otra vez con tus negocios, Apolo. ¡Entiende! ¡Queremos rock!

ANIREMAK: Negocios, quien los necesita... yo quiero mujeres, sexo y rock and roll....

DON CARRILLO: (Encara a Apolo). ¡Ahora que me acuerdo, págame la renta, rapaz intrigoso! ¡Me has dejado en calzones!

WILLY: (Besa a Yenisei). ¡Esto está grubi! Vámonos de hippies a las riveras del Amazonas.

YENISEI: No te claves, Willy... porque conmigo, ¡aquí te paras Petra porque si brincas te ahorcas!

CHEMO: Hey, todos. Me llamo Miguel Ángel. Y así me van a llamar de hoy en adelante. Entienden, cabrones. ¡Chicas el que me diga Chemo!

LHÍA: Yo apoyo al Chemito...  Perdón...

CHUYITO: (Afeminado). Pues yo me llamo Jesús de la Paz Caricornelio y Garatuza, me dicen el Chuyito... pero de hoy en adelante llámenme: ¡Éxtasis! (abraza a Miramón).

 

(El escenario queda totalmente a oscuras).

 

MIRAMÓN: ¡Ya se nos quebró Chuyito.

 

TELÓN.

 

 

® "Afrodita 69 y rock" es una obra registrada a través de la Sociedad General de Escritores de México (SOGEM), como parte del compendio "Cuatro Mundos". No. de registro: 03-2001-020610572100-14

 

Víctor Antero Flores Zertuche

 

Priv. Ramos Arizpe #14

zona centro

CP 25000

Saltillo, Coahuila, México.

Tel. (84) 14-99-29

E-mail   victor_afz@hotmail.com

 

 

Fecha de nacimiento: 23 de diciembre de 1967.

Licenciado en ciencias de la comunicación, egresado de la Universidad Autónoma de Coahuila en 1992.

Periodista desde 1993 en varios periódicos y revistas de Saltillo Coahuila. Cuentista y articulista de las secciones política y cultural.

Así también productor de videos industriales y culturales, fotógrafo profesional, actor y dramaturgo. Director de un programa de televisión,

guionista y locutor para una estación de radio cultural.

Encuadernaciones publicadas:

-"El desván y otros relatos". Monografía publicada en la revista

Historias de Entreten y Miento del Consejo Editorial Coahuilense.

-Monografía poética en la revista Acento, de Saltillo.

-Mención honorífica en el Concurso Nacional de Cuento "Julio Torri" de 1999, con el cuento "El Fósil". Incluido en el Libro "Julio Torri ganadores y menciones honoríficas".

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