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LA FOTO DE LAS AZORES

de  Rogelio San Luis

Esta obra ha sido cedida por el autor para su difusión libre y gratuita, si bien quedan reservados todos los derechos de propiedad intelectual. El uso público de esta obra requiere el permiso del autor y a fin de recabar la correspondiente autorización se inserta al final del texto su dirección electrónica.

 

“LA FOTO DE LAS AZORES”

Farsa trágica en dos actos, original de

Rogelio San Luis

rogeliosanluis@yahoo.es

PERSONAJES

BUSH

BLAIR

AZNAR

BARROSO

HUSEIN

HERMANO

ZAPATERO

ANA

 

ACTO PRIMERO

(Lados, público. BUSH en su despacho en el segundo izquierdo. Traje elegante. Escribe. Se levanta. Para sí.)

BUSH.-Yo, como mi padre, he llegado a ser presidente de los Estados Unidos de América tras pasar ambos por las urnas en fiestas de luces y democracia. Nuestro país es sabio y sabe elegir siempre al mejor. Mi padre y yo ya estamos en las páginas de la historia. ¡Somos grandes! Hemos tenido una suerte… Primero nacer americano… ¡Un inmenso regalo de la naturaleza! Después alcanzar la presidencia de nuestro glorioso imperio. ¿Se puede pedir más a la vida? ¡Imposible! Desde mi despacho de la Casa Blanca, domino el mundo. ¡Es mío! Soy tan importante… Si Dios me llamase por teléfono y me dignase a hablar con Él, ¡tendría que tratarme de usted!

(PAUSA.)

Como buen conservador, deseo lo mejor para mis Estados. Quiero paz, prosperidad, libertad. Hacerlo grande, más inmenso todavía. Una extensión de tierra exquisita que no quepa en el mapa. Nos envidian tantos… ¡El destructivo eje del mal! Irán, que quiso matar a mi progenitor. Irak, que empleó armas químicas contra aquel país. Corea del Norte, que no hace más que construir armamento. ¿Es esto civilización? Armas químicas… ¡Están prohibidas! ¡No se puede matar con ellas! ¡Es un auténtico asesinato! Hay armas tan hermosas e idóneas para quitar la vida a un semejante… Es un elegante y honrado negocio. Cuántos empezaron vendiendo una bala y ahora tienen  inconmensurables fortunas. ¡No pueden vivir sin ellas!

(PAUSA.)

Pienso en aquello y no se me va de la cabeza. ¡La gran humillación de todos mis valientes ciudadanos! Estaban ahí erguidas y orgullosas de ser grandes. Desafiaban al mundo con su presencia. Eran un símbolo de grandeza y de progreso. ¡Las Torres Gemelas! Qué matanza la del 2.011. Aviones, pilotados  por suicidas, dominaban el espacio aéreo como si el aire fuese de su propiedad. Eran las primeras horas de la mañana y los menos madrugadores empezaban a abrir los ojos para saludar al nuevo día. Volaban, seguían volando en su itinerario por las alturas y dichosos porque iban a inmolarse; abandonar la existencia por una gran causa.  Faltaba poco, muy poco. Ahora… ¡Las torres eran escombros que  muertos y más muertos ya no respiraban.

(PAUSA,)

Irak… Me gusta tanto… ¡Qué hermoso es! Sus desiertos que parecen los más verdes y frondosos jardines. El azul envidiable de su mar. ¡El Golfo Pérsico! El agua hecha poemas y que han cantado los mejores vates de la humanidad. El oro reluciente de sus pozos de petróleo. ¡La energía que hace girar la Tierra! ¡El gran dios que adora la humanidad! Ellos se encuentran cerca del suelo que pisamos. Nos hablan; nos piden que dialoguemos con ellos. Son tan generosos… Se ofrecen para que los tengamos en nuestras manos. Lo hacemos… ¡Y nace el milagro! Nuestras palmas sucias se van convirtiendo en preciosos billetes. Son dólares, muchísimos dólares con los que puedes comprar el mundo. ¡Un banco que ha nacido en estos dedos!

(PAUSA.)

Su presidente es un ser despreciable. ¡Sadam Husein! Un dictador venerado por sus súbditos. ¿Qué se puede esperar de él ¡Nada! ¡Absolutamente nada! ¡Ja, ja, ja! Tan adorado por otros dictadores de distinta ideología. Franco, por tener petróleo, le concedió la Gran Cruz de… Isabel la Católica. Qué paradoja. La reina que le pagó a Colón para que nos descubriese. Pienso de Sadam… ¡Claro! Cómo no se me habría ocurrido. Comenzó con armas químicas, siguió con sus nefastas ideas y actualmente posee armas de destrucción masiva. ¡Es un peligro para el mundo entero. ¡No lo puedo consentir! No estuvimos  muy acertados en Corea y Vietnan, pero a la tercera… ¡Va la vencida!

(PAUSA. Va decidido a su despacho. Se sienta. Teléfono.)

¿Es ahí la ONU? ¿No sabe? ¿Tiene que preguntar? No se preocupe. Espero. Este organismo… ¡Qué poco conocido es! ¿Sí? ¡He acertado! Deseo hablar con el presidente. De parte del Presidente de los Estados Unidos. ¿No está? Pues… El vicepresidente. ¿Tampoco se encuentra ahí? ¡Qué contrariedad! ¿Y usted quién es? ¿La que atiende al teléfono cuando sale la telefonista? Encantado, señorita. Pero alguien habrá ahí, digo yo. ¿Es que no hay nadie responsable? ¿Va a buscar? ¡Hágalo pronto! ¡No tengo tiempo que perder! Si todos son así… ¡Qué ejemplo a la humanidad! Sí, sí, le escucho. ¿Con quién tengo el gusto de hablar?

VOZ.-Soy… ¡El organizador cuando no está nadie!

BUSH.-Buen puesto.

VOZ.-¡No me puedo quejar! Me llamo Robert.

BUSH.-¡Y a mí qué me importa su nombre! Yo me llamo George.

VOZ.-Mucho gusto, George.

BUSH.-Es un  placer, Robert.

VOZ.-¿Vende usted alpargatas?

BUSH.-¿Yo alpargatas? No vivo de eso que yo sepa. Le informaron mal.

VOZ.-Tampoco es una deshonra. Es un trabajo muy serio. ¡Ya lo quisieran muchos!

(Alza autoritario la voz.)

BUSH.-¡Soy el presidente de los Estados Unidos!

VOZ.-Tengo una ligera idea.

BUSH.-¿Sabe cuándo vendrá el presidente, vicepresidente o algún alto cargo?

VOZ.-No se lo puedo asegurar, señor. A veces, se ausentan por un par de años.

(Molesto.)

BUSH.-¿¿Tanto??

VOZ.-Sí… ¡No es mucho tiempo!

BUSH.-¡¡Es que yo no puedo esperar!! ¡¡Es algo muy urgente!!

VOZ.-¡Me habla usted como si yo tuviera la culpa! Y eso…Por muy presidente que usted sea… ¡No se lo consiento.

BUSH.-Perdone, Robert. Uno se encuentra con situaciones extrañas. Le acucian los problemas… ¡Y explota!

VOZ.-Está usted perdonado. Tranquilícese, no se complique la vida. Para dos días que vamos a vivir…

BUSH.-Dice usted que es el organizador cuando no está nadie.

VOZ.-¡Sí! ¡Sí! ¡No vamos a dejar la ONU abandonada! ¡Es muy importante!

BUSH.-Entonces… Estará usted enterado de su funcionamiento, tendrá poderes para tomar decisiones…

VOZ.-¡Por supuesto!

BUSH.-¿Podría hablar seriamente con usted?

VOZ.-¡Naturalmente! Dudarlo…

BUSH.-¡Confiaré en su gran categoría!

VOZ.-¡Puede hacerlo plenamente!

(PAUSA. Muy serio.)

BUSH.-Irak… ¿Ha oído usted hablar de él?

VOZ.-¡Hombre, claro! ¿Piensa usted que soy un ignorante?

BUSH.-Dispense. Creo que ha estudiado usted geografía.

VOZ.-Si le contase…

BUSH.-¡Irak tiene armas de destrucción masiva!

VOZ.-¡¡Tonterías!!

(Se levanta incomodado.)

BUSH.-¡¡Las que las dice es usted!!

VOZ.-¡¡Se equivoca!!

BUSH.-Lo pudo comprobar en su lucha con Irán. Desde entonces, están más sofisticadas…

VOZ.-¡No exagere!

BUSH.-¡Puede ser el final  del mundo! ¡Un terrible diluvio universal en el que pereceríamos todos.

VOZ.-¡Ya será menos!

BUSH.-Ese Sadam Husein… ¡Es un peligro para la paz!

VOZ.-No es que sea un santo, pero tomarla con él…

BUSH.-¡Lo tengo decidido! ¡Le voy a declarar la guerra! ¡Necesito su autorización!

VOZ.-¡Ni lo sueñe! ¡No cuente conmigo!

BUSH.-¡Tiene la obligación de comprenderlo!

VOZ.-Estoy aquí para evitar conflictos bélicos. ¡Intente razonar!

BUSH.-¿Es que va a cruzarse de brazos?

VOZ.-¡Todo lo contario! Enviaré inspectores para conocer si posee esas armas.

BUSH.-¿¿Voy a esperar por lo que ellos digan??

(Sorprendido.)

¡Me ha colgado! ¡Hacerme esto…! ¡¡Pues yo…!!

(Se sienta y marca.)

¡Hola, Blair! ¡Soy George! ¿Qué tal por Londres, Tony? ¿Mucha niebla? ¡Eso es lo que vemos siempre los políticos. ¡Necesito hablar contigo urgentemente! Tiene que ser personalmente. Igual me pincharon el teléfono. ¿Sales ahora en avión? ¡Te recibiré con los brazos abiertos! ¡Un abrazo!

(Corta y marca.)

¡Soy George, Aznar! Déjate de hacerme reverencias. Entre amigos… ¿Qué tal por Madrid? ¿Estás aprendiendo a bailar el chotis? Eso está muy bien. ¡Siempre con el pueblo, pero sin el pueblo! Coge el avión a la mayor brevedad. ¡Preciso comentarte algo muy importante! ¿Ya estás volando hacia aquí? ¡Qué grande eres, José María! Si no sabes el camino y te pierdes, di que vas a la Casa Blanca. Un abrazo, mi querido amigo del alma!

(Corta y marca.)

¡Hombre, Barroso! Sí, soy George. Muy bien por aquí con mi familia. Una vida tranquila y sencilla. Ya sabes que soy un hombre de paz. ¿Y tú por Lisboa? ¿Mucho trabajo? Como debe ser. Hay que dar la vida por el país. ¡Hasta la última gota de nuestra sangre! Necesito, y lo más pronto posible, comentarte algo. Ya te lo diré. No seas impaciente. Hasta pronto. ¡Un abrazo!

(Se levanta.)

¡Qué amables son todos los presidentes conmigo! Me respetan, adoran. ¡He nacido para salvar el mundo!

(Mutis por el foro. UN MOMENTO. Por este término entra Blair. Traje elegante. Para sí.)

BLAIR.-¡Ya estoy en el despacho de George! ¡Esto es extraordinario! ¡Nunca había pensado llegar tan lejos! ¡El lugar más seguro del universo!

(Por el foro entra extrañado AZNAR. Traje elegante. Mira confuso para todos lo sitios.)

AZNAR.-Muy buenas… Perdone…

BLAIR.-Por favor, señor.

AZNAR.-¿Esto es la Casa Blanca?

BLAIR.-Sí… ¡Eso me dijeron!

AZNAR.-¿Nos encontramos en el despacho del Presidente de los Estados Unidos?

BLAIR.-¡El mismo! ¡Es precioso!

(AZNAR se pone de rodillas. Sorprendido.)

¿Y usted…?

(Entrelaza las manos.)

AZNAR.-¡Gracias, Señor, por encontrarme aquí!

BLAIR.-¡Qué devoto es usted!

AZNAR.-Me emociono… ¡Me dan ganas…!

BLAIR.-¿Qué pretende?

(Va besando de rodillas todo el suelo.)

AZNAR.-¡¡Qué alegría!! ¡¡Qué alegría!! ¡¡Qué alegría!! ¡¡Soy muy feliz!! ¡¡Inmensamente feliz!!

(Se levanta.)

BLAIR.-¡Un acto glorioso!

AZNAR.-¡No me he podido contener!

BLAIR.-Eso le honra.

AZNAR.-¡Como agradezco sus palabras!

(Se miran. PAUSA.)

Lo miro y me recuerda una cara conocida.

BLAIR.-Es posible. Salgo tanto en los medios de comunicación.

(Enérgico.)

AZNAR.-¡Yo también salgo! ¡Puede preguntar!

BLAIR.-No se lo discuto, señor. Como es moreno.

AZNAR.-Claro… Le miro… Le miro… ¡Se parece a Tony Blair!

BLAIR.-¡Es que soy Tony Blair!

AZNAR.-¡Qué suerte!

BLAIR.-No me puedo quejar. ¡Presidente del gobierno de su majestad del Reino Unido!

AZNAR.-¡Yo también soy presidente!

BLAIR.-¿De alguna sociedad benéfica?

AZNAR.-¡Muchísimo más! Aunque apenas cobro…

BLAIR.-Pero si tú… Si no me equivoco… ¡Eres Aznar!

AZNAR.-¡Y me conoce! Sí, señor Blair. ¡Ha acertado usted!

BLAIR.-¡Tutéame, hombre!

(Le extiende tímidamente la mano.)

AZNAR.-Hola…, Blair.

BLAIR.-La mano… Blair… Llámame Tony. ¡Abrázame!

(Le abraza sin fuerza.)

AZNAR.-Te abrazo… Tony.

(Le abraza fuertemente.)

BLAIR.-¡Así, Aznar!

(Entusiasmado.)

AZNAR.-¡Me ha abrazado! ¡Esto es más importante que Gibraltar! ¡Abrázame otra vez!

(Le abraza como antes.)

BLAIR.-¡Es para mí un placer!

AZNAR.-¡Más!

(Abrazo igual.)

BLAIR.-¡¡Amigo!!

(Se separan.)

AZNAR.-¡¡Me ha abrazo!! ¡¡Me ha abrazado!! ¡¡Y tres veces seguidas!! ¡¡Me estoy consagrando!!

(Por el foro entra BARROSO. Traje elegante.)

BARROSO.-¿Se puede?

(Se crece.)

AZNAR.-¡¡Adelante, Barroso!!

BLAIR.-¿Os conocéis?

AZNAR.-¡Somos vecinos!

BARROSO.-Vivimos tan cerca…

(Abraza a Blair.)

¿Cómo te encuentras, compañero Tony?

BLAIR.-¡Muy bien, compañero Barroso!

AZNAR.-Barroso… ¡Abrázame a mí!

(Le abraza.)

BARROSO.-¡Aznar! ¡Perdona el olvido!

(Contentísimo.)

AZNAR.-¡Todos son abrazos!

(Se miran. PAUSA.)

BLAIR.-Me llamó urgentemente George.

AZNAR.-¿Sí? ¡Qué coincidencia! ¡A mí también! ¡Y estoy tan contento!

BARROSO.-Conmigo hizo lo mismo. ¿Qué querrá?

BLAIR.-¡Ni idea! Pasar el rato. Nuestro trabajo es tan aburrido…

BARROSO.-Tanto como eso… ¡A mí me gusta!

AZNAR.-¡Yo lo adoro! Sin él… ¡No soy nada!

BARROSO.-Tienes que perdonar que no haya podido asistir a la boda de tu hija Ana. Mis ocupaciones…

BLAIR.-Me sucedió igual. Como gobiernes, ¡siempre te surgen compromisos!

(Extasiado.)

AZNAR.-5 de septiembre de 2.002. ¡Fue un día histórico! Igual que una boda de Estado. ¡Qué bello se encontraba El Escorial! Me costó un dinero… ¡Aún lo sigo pagando a plazos! Anita estaba preciosa. ¡Todo era lujo, elegancia! Y unos invitados… ¡La flor y nata de la sociedad! Correa, El bigotes, Bárcenas… ¡Ah! También invité a los reyes.

BLAIR.-¡Enhorabuena!

BARROSO.-¡Cómo alternas!

AZNAR.-Soy tan sencillo… Pienso siempre en los problemas del pueblo. ¡Puede ver estos actos por televisión!

(Por el foro entra contento BUSH.)

BUSH.-¡Lo que me alegra que hayáis venido!

(Les va dando la mano.)

¡Bienvenido, Tony!

BLAIR.-Bien hallado, George.

BUSH.-¿Cómo estás, Barroso?

BARROSO.-Bush… ¡Aquí en la gloria!

BUSH.-Aznar… ¡Me alegro de verte! Perdona que no haya podido acudir a la boda de tu abuelo.

AZNAR.-¡Es mi hija!

BUSH.-Compréndelo. Mi agenda es tan apretada…

AZNAR.-¡Tú presencia, amigo íntimo, sería como un milagro! ¿Me puedes dar la mano otra vez?

(Lo hace.)

BUSH.-Una vez nada más. En Navidad… ¡Quieres que te felicite en treinta postales!

AZNAR.-¡Las colecciono!

(Va a su despacho y se sienta.)

BUSH.-¡Sentaos, por favor!

(Se sientan en sillones del lateral derecho.)

BLAIR.-¡Muy amable!

BARROSO.-¡Muchísimas gracias!

AZNAR.-No sé cómo agradecértelo!

(Se miran. PAUSA.)

BLAIR.-¿Cuál es el motivo de tu llamada?

BARROSO.-¡Estoy impaciente!

AZNAR.-Me siento extrañadísimo.

(Da un puñetazo en la mesa.)

BUSH.-¡En su momento! Las prisas no son buenas compañeras.

(Obedientes.)

BLAIR.-Lo que tú digas.

BARROSO.-Me parece lo más sensato.

AZNAR.-Hablaremos cuando toques la corneta.

(Contentísimo.)

BUSH.-Tengo un whisky…

(Felices.)

BLAIR.-¡Ideal!

BARROSO.-¡Me encanta!

AZNAR.-¡Eso es sentirse americano!

(Coge un carrito a su derecha y va hacia ellos. Deja un vaso con hielo y una botella de whisky a cada uno, que cogen el vaso y dejan la botella en el suelo.)

BUSH.-¡Esto para ti! ¡Esto para ti! ¡Esto para ti!

BARROSO.-¡Qué alegría!

BLAIR.-¡Con lo que me gusta…!

AZNAR.-¡Es como un obsequio de Papá Noel!

(Pone otro vaso y botella encima de su mesa. Deja el carrito donde estaba.)

BUSH.-¡Y esto para mí!

(Se sienta en su despacho.)

¡Comencemos!

(Todos llenan sus vasos y dejan sus botellas.)

BLAIR.-¡Lo estoy deseando!

BARROSO.-¡Esto es vida!

AZNAR.-La existencia es un invento americano. Me dan tanta pena los que beben vodka…

BUSH.-¡Es de proletarios! Los soldados americanos beben whisky antes de entrar en combate y celebrar sus victorias. Yo, os digo la verdad, sin el whisky no podría vivir.

(Se levanta y alza el vaso.)

¡Brindemos!

(Los demás se levantan, alzan el vaso  y se disponen a brindar.)

BARROSO.-¡Por este encuentro!

BLAIR.-¡Por nuestra indeleble amistad!

AZNAR.-¡Por hacer la mudanza a esta hermosa Casa Blanca!

BUSH.-¡Por estar siempre juntos!

(Beben de un trago y se sientan.)

BLAIR.-¡Riquísimo!

BARROSO.-Qué sabor!                 

BUSH.-¡Bebida de dioses!

AZNAR.-¡Era lo que más me gustaba de las películas americanas!

(Llenan sus vasos y van bebiendo.)

BUSH.-¡Libemos!

BLAIR.-¡Me lo pide el cuerpo!

BARROSO.-¡Está exquisito!

AZNAR.-¡Es un acto patriótico!

(Llenan sus vasos.)

BUSH.-Aquí hay playas en las que sus mares son de whisky. Y cuando graniza… ¡Con unos cubitos de hielo…!

BLAIR.-¡Es el único sitio del planeta en el que llueve whisky!

BARROSO.-¡De whisky son sus fuentes!

AZNAR.-¡La energía eléctrica de whisky ilumina el mundo!

(Van llenando y vaciando sus vasos. UN MOMENTO. Están embriagados.)

BUSH.-Os lo digo y os lo repito… ¡Nunca me he encontrado tan feliz!

BARROSO.-¡Y yo, jefe! Aguanto litros y más litros.

BLAIR.-Los demás no saben… ¡El que se emborracha con whisky no merece nacer!

AZNAR.-Un día sin whisky es asesinar al Sol.

BUSH.-¡¡Cantemos!!

BLAIR.-¡¡Exterioricemos nuestra alegría!!

BARROSO.-¡¡Nuestras voces alcanzarán lo más alto!!

AZNAR.-¡¡Me encanta Frank Sinatra!!

BUSH, BLAIR y BARROSO.-¡¡Sí!!

(Cantan dichosos y horriblemente mal “A mi manera”. UN MOMENTO. Cesan de cantar.)

BUSH.-¡Nadie canta como Frank Sinatra!

BARROSO.-¡Es imposible!

BLAIR.-¡Es hermosa a mi manera!

AZNAR.-¡Qué bien la interpretamos! ¡Somos unos profesionales!

(Llenan sus vasos y vacían sus botellas. Las apartan. Beben sin lucidez.)

BUSH.-No hay nada como lo americano.

BLAIR.-Es el principio y fin de todas las cosas.

BARROSO.-El museo de la humanidad.

AZNAR.-¡Un imperio! ¡Un himno a la grandeza!

(Se oye el “Himno de los Estados Unidos” en inglés. Los personajes, que dejan sus vasos, se levantan y lo escuchan solemnes con las manos en sus corazones. UN MOMENTO. Luchan por su equilibrio originado por los efectos de la bebida. Caen al suelo y cesa el himno. Duermen silenciosos. UN MOMENTO. Despiertan lúcidos. Se sientan serios en sus sitios.)

BUSH.-¡Qué extraño todo!

AZNAR.-Fue como una dulce pesadilla.

BARROSO.-Afortunadamente, estamos aquí.

BLAIR.-¿Cuál es el motivo de llamarnos?

BUSH.-¡El mundo corre un grave peligro! ¡Tiene sus días contados!

(Asustados.)

BLAIR.-¿Qué sucede?

BARROSO.-¿Qué pasa?

AZNAR.-¿Nos invaden los marcianos?

BUSH.-¡Muchísimo peor! ¡Sadam Husein tiene armas de destrucción masiva! ¡¡Quiere aniquilarnos!!

(Airados.)

BLAIR.-¡¡Horroroso!!

BARROSO.-¡¡Terrible!!

AZNAR.-¡¡Qué agravio para Occidente!!

BUSH.-¿¿Cómo vamos a responder??

(Recelosos.)

BARROSO.-Pues…

BLAIR.-Habrá que pensarlo.

AZNAR.-Está la vida tan cara…

(Se levanta.)

BUSH.-¡¡Voy a declararle la guerra con vosotros y alguna ayudita de Polonia, Portugal, Australia, Dinamarca…!!

BLAIR.-Así…

BARROSO.-Tanta prisa…

AZNAR.-¿Tienes la autorización de la ONU?

BUSH.-Si les fuese a hacer caso… ¡Esa organización está siempre de vacaciones! ¡¡Ni se enteran!!

(Ensimismado.)

¡Irak es grande! ¡Irak es culto! ¡Irak es un privilegio geográfico! ¡Irak posee pozos de exquisito petróleo! ¡Irak es rico! ¡Irak no merece estar dirigido por un destructor de humanos! ¡¡Derrotarlo será un gran éxito económico para todos!!

(Se levantan entusiasmados.)

BLAIR.-¡¡Ataquemos cuanto antes a este gran peligro!!

BARROSO.-¡¡Muerte al dictador!!

AZNAR.-¡¡Guerra contra Sadam Husein!!

BUSH.-¡Gracias! ¡Muchas gracias por vuestra respuesta! ¡No esperaba otra cosa de vosotros¡ ¡Esto os engrandece¡ ¡Pasaremos a la historia! Comenzaré  a preparar todo y os iré informando. ¡Tened los ejércitos organizados para entrar en combate!

(Va hacia ellos. Les da la mano.)

Hasta pronto, Blair.

BLAIR.-Cuenta siempre conmigo, Bush.

(Mutis por el foro.)

BUSH.-Barroso… No tardaremos en vernos.

BARROSO.-Lo estoy deseando.

(Mutis por el foro.)

BUSH.-Aznar…

(Le retira la mano.)

AZNAR.-¿Puedo quedarme un poquito más contigo?

BUSH.-Por mí… ¡Encantado!

(Se sientan en los sitios que estaban.)

AZNAR.-Me gusta esta casa.

BUSH.-Es muy confortable.

AZNAR.-¿Puedo sentarme más próximo a ti?

BUSH.-Como quieras. ¡Es muy grata tu compañía!

(Coge su sillón y se sienta ante el despacho de Bush.)

AZNAR.-¿Me permites poner los pies encima de la mesa de tu despacho?

BUSH.-Si te apetece…

(Pone los pies encima de la mesa. Feliz.)

AZNAR.-¡He triunfado en la vida! Nunca lo había soñado… ¡Tengo los pies en la mesa del presidente de los Estados Unidos!

(Le ofrece un puro.)

BUSH.-¿Te agrada?

(Se lo coge.)

AZNAR.-¡Muchísimo!

(BUSH coge otro. Se lo ofrece.)

BUSH.-¿Fuego?

AZNAR.-Hay que acostumbrarse.

(Enciende el suyo.)

BUSH.-¡Todo saldrá perfecto!

(Fuman dichosos. PAUSA.)

AZNAR.-Temo estropearte la mesa con los zapatos.

(BUSH se los quita y se los da.)

BUSH.-Amigo… ¡Encuentro fascinantes tus buenas costumbres!

(Los deja en el suelo.)

AZNAR.-¡Qué deleite este cigarro puro!

BUSH.-¡Disfrutemos cada instante!

AZNAR.-Estos calcetines…

BUSH.-¿Te molestan?

AZNAR.-Algo. Pero tantos favores…

(Le quita los calcetines y se los entrega.)

BUSH.-¡No te inhibas! Me gusta verte cómodo.

(Se acomoda exagerado y tira los calcetines al aire.)

AZNAR.-¡¡Victoria!!

OSCURO

(Escenario vacío. Por la derecha entra HUSEIN. Para sí.)

HUSEIN.-Los periódicos del mundo no hablan de otra cosa. ¡Bush quiere invadirnos! ¡Ha buscado la ayuda de Reino Unido, España, Portugal, Polonia, Australia, Dinamarca! Unas calumnias… Dice que tengo armas de destrucción masiva. Me da un breve plazo para que me deshaga de ellas. ¿Cómo voy a hacerlo si no las poseo? Los americanos son así. ¡Inventan cualquier cosa para meterse en casas ajenas. Yo, Sadam Husein y presidente de mi próspero Irak, no se lo voy a consentir. ¡Daré la vida si es preciso! No son unas inexistentes armas sino mis suculentos pozos de petróleo o mi ventana al Golfo Pérsico. Ahora que recuerdo… ¡Tengo una! ¡Una nada más! Un recuerdo insignificante de una aventura bélica.

(Coge un cohete largo del lateral izquierdo.)

¡Aquí está!

(Al foro.)

¿Preparado?

(Por el foro entra una cámara de televisión. Activa el cohete que sube hasta no verse. Explosión. Desaparece la cámara.)

¡Esta imagen dará la vuelta al mundo! ¡Pasad, señores inspectores de la ONU. ¡Estáis en vuestra casa! ¿Localizáis alguna arma de destrucción masiva? ¡Mirad bien por todo el país! Pueden estar escondidas en el lugar más inesperado? ¿No las veis? Qué coincidencia. ¡Yo tampoco! Encantado de conoceros, señores inspectores. Espero que digáis en la ONU… ¡Esta auténtica realidad! Qué alivio. Después de esto… ¡Puedo dormir con la conciencia tranquila!

(Mutis por la izquierda.)

OSCURO

(Mesa del despacho de AZNAR en el segundo derecho. De pie.)

AZNAR.-Pasa, pasa.

(Por la izquierda entra optimista HERMANO.)

HERMANO.-¡Viva Honduras!

(Se dan la mano.)

AZNAR.-España, Jeb.

HERMANO.-Perdona, Aznar. Me había olvidado que a esto le llamáis República Española.

AZNAR.-Monarquía, hombre.

HERMANO.-¡Es verdad! Salgo de Estados Unidos y me encuentro con tantas pequeñas naciones. ¡Es como aprender de memoria nuestra guía telefónica!

AZNAR.-Siéntate, por favor.

(Lo hace ante el despacho.)

HERMANO.-Gracias.

(Se sienta.)

AZNAR.-¿Cómo está tu hermano George?

HERMANO.-¡Cuenta los días que le faltan para destruir Irak!

AZNAR.-Los inspectores de la ONU no encontraron armas de destrucción masiva.

HERMANO.-Si vas a hacer caso de lo que dicen… Eligen inspectores de la ONU a los que padecen una exagerada miopía. ¡No te desanimes!

AZNAR.-¿Crees que los españoles ganarán mucho con esta guerra?

HERMANO.-¡No te lo puedes imaginar! ¡Acabaréis todos inmensamente ricos!

AZNAR.-España va bien. Pero hay parados, indigentes…

HERMANO.-¡No he visto a ninguno!

AZNAR.-Es que los escondemos por el turismo.

HERMANO.-¡No hará falta! ¡A todos les regalaremos un pozo de petróleo! Y, en el caso de resultarles incómodos, el precio de cada uno.

AZNAR.-¡Maravilloso!

HERMANO.-Pero si no queréis intervenir por tener escrúpulos a matar bien… ¡Buscaremos otro aliado!

(Se levanta.)

AZNAR.-¡No! ¡No! ¡Nada de eso! ¿Y los pozos? ¿Qué tal son?

(Se levanta y le deja unas fotos.)

HERMANO.-Mira las fotografías. ¿Qué te parecen?

AZNAR.-¡Preciosos!¡Me entusiasman! Tan bellos…

(Guarda las fotos y lo coge por el hombro.)

¡Esto hay que celebrarlo, amigo!

HERMANO.-¡Magnífica idea!

AZNAR.-Pero lo de los pozos… ¡No se lo digas a nadie!

(Mutis así por la izquierda.)

OSCURO

(Escena vacía. Baja la luz. Por el foro entra como en un baile trágico, CORO DE MUERTOS. Pueden ser los personajes de la obra. Calavera grande y traje de esqueletos. Avanzan hacia el primer término.)

CORO DE MUERTOS.-¡Estamos muertos! Hemos salido de la tierra, un nicho o un panteón. ¿Quiénes somos? ¡No sabemos nuestros nombres! Ellos se fueron con la memoria que perdimos. Estamos aquí… ¡Todos los muertos de la historia de la humanidad que perecieron en una guerra! A unos los condecoraron, a otros les erigieron una estatua, a la mayoría le dijeron adiós a aquel combate en el más oscuro anonimato. ¡Es igual! Ahora… ¡Todos somos iguales! Vivíamos tranquilos; teníamos juventud, ilusiones. Algunos estaban en el ejército, los más nos encontrábamos a las puertas de entrar en él. Hubo jóvenes que les obligaron a movilizarse como si le pusiesen una pistola al pecho. ¡La guerra iba a estallar! Los militares soñaban con convertirse en héroes o ascender en su carrera. Los demás teníamos miedo, ¡mucho miedo! La guerra es algo muy trágico. Un juego cruel en el que pierdes la vida o quedas inútil para siempre. ¿Tener miedo? ¡Hay que superarlo! ¡Ser valiente! Nos daban bebidas fuertes o pastillas euforizantes. ¡Éramos distintos! ¿Dónde está el enemigo? ¡Que no sea un cobarde que me lo como! Ya estábamos en el campo de batalla. La aventura como una divertida película bélica.

(Hacen que apuntan.)

¡¡Fuego!! ¡¡Ansias de matar para no ser devorado!! ¡¡Quitemos la vida a los invadimos o a los que nos invaden. ¡Es la ley de esta selva inhumana! No tenemos razón para matar. ¡La guerra no se estudia en los libros de Lógica! He matado a varios. Vamos a ganar. Me acaban de dar un tiro. ¡Me estoy desangrando! Creo que perderemos. ¡Mueren unos y otros! ¡¡Fallecen todos!! Y nosotros… ¡Hemos salido de nuestras tumbas para manifestarnos! La guerra es lo más absurdo de los inventos. Existe para hurtar tierras de propiedades ajenas. ¡¡Es irracional!! Los humanos nacieron para entenderse y cambiar ideas. ¡No para destruirse! Desgraciadamente… Nosotros hemos perdido nuestras vidas. La paz parece que está prisionera en una jaula. Pasarán las hojas del calendario y siempre… ¡Siempre! Habrá manifestantes para oponerse a la insensatez de matarnos unos a otros. ¡Ya han llegado!

(Mutis corriendo por la izquierda. PAUSA. Crece la luz. Vuelven a entrar por este término. Visten igual y traen pancartas en las que se leen: “¡¡NO A LA GUERRA!!”. Quedan delante del término y miran al lateral derecho. Entra ZAPATERO y se pone detrás de una pancarta delantera.)

TODOS.-¡¡No a la guerra!! ¡¡No a la guerra!! ¡¡No a la guerra!! ¡¡No a la guerra!! ¡¡No a la guerra!! ¡¡No a la guerra!! ¡¡No a la guerra!! ¡¡No a la guerra!! ¡¡No a la guerra!! ¡¡No a la guerra!! ¡¡No a la guerra!!

ZAPATERO.-¡¡Así!! ¡¡Así!! ¡¡Muy bien!! ¡¡Ahora tú!! ¡¡Valor!

UNO.-¡¡Lo tengo, Zapatero!

(Avanza y, de espaldas al lateral derecho, se dirige a los demás.)

¡¡Compañeros!! ¡¡El gobierno de Aznar es la mayor de las desgracias que podemos padecer!! ¡¡Levantamos España!! ¡¡Logramos la democracia!! ¡¡Habíamos encontrado nuestro auténtico camino!! ¿¿Qué ha sucedido con lo que salió de las urnas?? ¡¡La mayor de las desgracias!! ¡¡Venderse a una guerra!!

TODOS.-¡¡Bravo!! ¡¡Muy bien!! ¡¡Así se habla!!

UNO.-¡¡No queremos un presidente conflictivo e incompetente!! ¡¡Dimisión de Aznar, ya!!

TODOS.- ¡¡Dimisión de Aznar, ya!! ¡¡Dimisión de Aznar, ya!! ¡¡Dimisión de Aznar, ya!! ¡¡Dimisión de Aznar, ya!!

UNO.-¡¡Dicen que Sadam Husein tiene armas de destrucción masiva!! ¿¿Dónde están?? ¿¿Dónde se encuentran?? ¿¿Quiénes los dicen?? ¡¡Los americanos para apoderarse de sus pozos de petróleo!! ¿¿Le podemos llamar un enfrentamiento?? ¡¡Son asesinatos y hurtos!!

TODOS.-¡¡Exacto!! ¡¡Una inmoralidad!! ¡¡Apartémonos de las malas compañías!!

UNO.-¡¡Luchemos, compañeros!! ¡¡Siempre adelante!! ¡¡Ni un paso atrás!!

TODOS.-¡¡Nunca!! ¡¡Nunca!! ¡¡Nunca!!

UNO.-¡¡Esta guerra es ilegal!! ¡¡Como son ilegales todas las guerras!! ¡¡Pero esta…!! ¿¿Dónde está el visto bueno de la ONU?? ¡¡Por esto gritemos con todas nuestras fuerzas!! ¡¡No a la guerra!!

(Avanzan decididos hacia el lateral derecho.)

TODOS.- ¡¡No a la guerra!! ¡¡No a la guerra!! ¡¡No a la guerra!! ¡¡No a la guerra!! ¡¡No a la guerra!!

OSCURO

(Parlamento. Tribuna en el segundo izquierdo. Escaño, de espaldas al foro, en el centro izquierdo y otro escaño, también de espaldas al foro, en el centro derecho. La escena vacía. Por la derecha  entra ZAPATERO y se sienta en el escaño izquierdo al mismo tiempo que, por este término entra AZNAR y sube a la tribuna.)

AZNAR.-Señor presidente, señores diputados, señor Zapatero… Jefe de la oposición por llamarle algo. En este momento histórico, acudo al Congreso para que me vean alguna vez sus señorías y se cercioren de que estoy vivo y soy de carne y hueso. Hoy, no lo duden ustedes, es un gran día para que nuestros ciudadanos sepan que gozan de una gran democracia. ¡Ya era hora! España, desde hoy, es y será… ¡Una, grande y libre! Me quiero referir a esas personas, por llamarles algo, que van detrás de una pancarta para ocultar la vulgaridad de su rostro.

(Aplausos y ruidos de protesta.)

Agradezco los aplausos y les hago saber a los que gritan con sus pies que esto no es un zoo.

(Risas y protestas.)

¡Silencio unos y otros! La cortesía parlamentaria debe dejar hablar al presidente del gobierno elegido por su pueblo que, al fin, ha demostrado sabiduría para acudir a las urnas. ¿De qué les hablaba? ¡Ah, sí! De la grandeza que está viviendo nuestro país. ¡El mejor desde su existencia como nación! Ay, si los Reyes Católicos levantasen la cabeza. ¡Me venerarían! Gracias a mis esfuerzos, ¡voy a quitar a España del rincón de la historia. ¡Ese rincón en el que estuvo desde el pasado y nació nuestra revolución! Señorías… Irak tiene armas de destrucción masiva. ¡No lo podemos consentir, señor Zapatero! Salvemos el mundo. ¡No permitiré el Apocalipsis! Estuve en la Casa Blanca con mi íntimo amigo Bush. ¡Hey! My love is for George. ¡Hey! Hemos decidido declararle la guerra a Sadam Husein. ¡Hey! Conseguiremos así un mundo nuevo y pacífico con un cielo azul. Un sky blue. ¡Hey! Señorías, pido su voto para salvar el mundo y sus vidas. ¡No me lo nieguen! ¡Hey!

(Aplausos. Se sienta en su escaño de la derecha. ZAPATERO se levanta y sube a la tribuna.)

ZAPATERO.-Señor presidente, señores diputados, señor presidente del gobierno por la gracia de Dios. Acabo de escuchar su intervención parlamentaria y permítame que le diga que es el mayor disparate que he escuchado en mi vida.

(Aplausos y protestas.)

Gracias, compañeros. Comprendo la reacción del grupo Popular porque es el único momento en el que les dejan abrir la boca. Lo único bueno del señor Aznar ha sido venir por aquí y que los suyos dejasen de regalarnos su foto porque ya nos habíamos olvidado de saber cómo era. Debo felicitarle por su brillante inglés porque así no escuchamos su pobre castellano. España, desde su ejemplar transición, era un país con fuerza en el mundo. ¡La derecha no ha traído nada más que problemas a nuestra nación y siempre ha sido así. ¡No lo vamos a consentir! ¿Quién es él para pedir el voto al pueblo! ¡La guerra solo puede declararla el Jefe del Estado al que lo tiene arrinconado y, como dicen algunos parlamentarios, ahora se le ve únicamente en los sellos. ¿Puede declararse la guerra sin la autorización de la ONU? ¡Nunca! Este organismo se creó, después de la segunda guerra mundial, para velar por la paz y seguridad. Sus inspectores acudieron a Irak y no han encontrado armas de destrucción masiva. ¡Es una disculpa para consumir armas y más armas y apoderarse de sus pozos de petróleos y su estratégica situación geográfica. ¡No a la guerra! Desconozco, señoría, lo mucho que van a perder unos y lo que va a ganar usted. ¡No es de las personas que hacen favores gratis! Algunos maldicientes, y de zafio gusto, comentan que cobra una comisión por cada muerto. ¡Una trágica cuenta corriente de cadáveres! Nunca es tarde para rectificar. Me dirijo, desde esta tribuna, a todo el parlamento. Antes de votar, consulten con su conciencia como la mejor almohada. Un no es estrechar la mano de la sana convivencia y un sí es condenar a muerte a vidas plenas de ilusión. ¡Recapacite, señor Aznar! ¡Olvídese de guerras! ¡¡Déjenos en paz!!

(Aplausos. Se sienta en el escaño de la izquierda.)

VOZ FEMENINA.-Comienza la votación.

AZNAR.-¡¡Sí!!

ZAPATERO.-¡¡No!!

(Voces de ¡¡Sí!! ¡¡Sí!! ¡¡Sí!! ¡¡Sí!! ¡¡Sí! ¡¡No!! ¡¡No!! ¡¡No!!. AZNAR y ZAPATERO se levantan y llevan angustiados las manos a sus cabezas como si les doliesen escuchar las votaciones. UN MOMENTO. Dejan de oírse y se sientan serios en sus escaños.)

VOZ FEMENINA.-¡Queda aprobada nuestra intervención en Irak!

OSCURO

(Escena vacía. Por la derecha entra BARROSO. Para así.)

BARROSO.-¡Ya me encuentro en nuestras maravillosas islas Azores! Cuántos recuerdos. Nueve islas a las que se acercan de todas las partes del mundo para hacer turismo. Paradisíacas playas, hoteles de cinco estrellas. Una gran fuente de ingresos para mi gran querido Portugal. ¡Un auténtico lujo! Estoy aquí y me siento otro. ¡Cuánta paz se respira en ellas! Pienso cuando veraneaba. ¡Qué bien lo pasábamos. ¡Siempre he sentido ganas de quedarme a vivir aquí eternamente!

(Por la izquierda entra BLAIR. Se abrazan.)

BLAIR.-¡Barroso!

BARROSO.-¡Blair! ¿Qué tal el viaje?

BLAIR.-¡Maravilloso! ¿Y el tuyo?

BARROSO.-¡De lo más feliz! Siempre me ilusiona volver a este incomparable lugar. ¡Es todo para mí!

BLAIR. Me encantan sus playas tranquilas, sus mares serenos. ¡Todo es pacífico!

BARROSO.-¿No las conocías?

BLAIR.-La verdad… ¡No! Volveré en futuras vacaciones. ¡Me encanta el sosiego!

(Por la derecha entra AZNAR.)

AZNAR.-¡¡Hey!!

(Se abrazan.)

BARROSO.-¡Aznar! ¡Bienvenido a mis islas! Estás en tu casa.

AZNAR.-¡Muchísimas gracias, Barroso!

BLAIR.-¿Qué tal, Aznar? ¡Cómo te encuentras aquí?

AZNAR.-¡De lo más relajado, Blair! ¡Esto es vida! ¡Reina la calma!

(Por el foro entra BUSH.)

BUSH.-¡Amigos!

BARROSO, BLAIR y AZNAR.-¡Ha llegado!

(Se abrazan.)

BARROSO.-¡¡Admirado George!!

BUSH.-¡Me alegro de verte, Barroso!

BLAIR.-¡¡Extraordinario George!!

BUSH.-¡Hola, Blair!

AZNAR.-¡¡Omnipotente George!!

BUSH.-¡Aznar! Me alegra tu presencia.

AZNAR.-¡No tanto como a mí la tuya!

BUSH.-En las Azores hay paz para la Cumbre.

AZNAR.-Estaríamos mejor en mis islas Canarias.

BARROSO.-¿Tus islas Canarias? Di tu isla Perejil.

BLAIR.-¡Ja, ja, ja! No tendríamos sitio.

BUSH.-¡Mucho sabéis de Geografía! ¿Eso qué es?

BLAIR.-Una islita, en el estrecho de Gibraltar, a la que van a tomar el sol dos moros. ¡Y quiere enviarles la Armada Española!

(Ríen todos menos AZNAR. PAUSA.)

BUSH.-Pensaba comenzar la Cumbre ahora, pero viendo este lugar extraordinario he cambiado de opinión. ¿Os apetece ir a la playa, bañarnos, luego a un restaurante a comer, echar la siesta y después celebrarla?

(Se tornan contentos y van quitándose rápidos los trajes hasta quedar en bañador.)

BLAIR.-¡Gran idea!

BARROSO.-¡Eso es aprovechar el tiempo!

AZNAR.-¡Vamos!

(Cogen sus ropas y hacen mutis por el foro. Baja la luz. Entran vestidos.)

BUSH.-¡Buen día!

AZNAR.-Lo he pasado…

BLAIR.-¡Qué dicha!

BARROSO.-Más no se puede pedir.

BUSH.-La tarde avanza en este dieciséis de marzo de dos mil tres. Sadam Husein continúa sin desprenderse de sus armas de destrucción masiva. ¿Vamos a consentirlo? ¡Tenemos la obligación de proteger al mundo! He tomado una decisión irreversible. ¡Le declararemos la guerra con ONU o sin ONU. ¿Qué os parece?

AZNAR.-¡Al ataque!

BLAIR.-¡Ni un segundo más!

BARROSO.-¡Es el momento!

(Se adelanta y mira solemne al frente.)

BUSH.-Señor Sadam Hussein, de profesión presidente de Irak. Desde estas bellas islas Azores, modelo de equilibrio y ante la ceguera de los inspectores de la ONU, le acuso de tener armas de destrucción masiva. Desactivó solo una y es el gran peligro de la humanidad. ¡La defenderé! Sirva este ultimátum de veinticuatro horas para declararle la guerra. Los Estados Unidos de América y sus aliados vamos a invadir su país.

(Los demás le aplauden.)

Amigos, este instante merece pasar a la historia con una foto.

(Avanzan para fotografiarse. De izquierda a derecha quedan serios BARROSO, AZNAR. BLAIR y BUSH. AZNAR corre hasta BUSH y lo abraza. Los dos sonríen. Gran destello de flash.

    Rápidamente cae el

TELÓN

ACTO SEGUNDO

(Parlamento. En la tribuna, ZAPATERO. En su escaño, Aznar. Serio e inmutable. Parece una estatua. En el primer término izquierdo y algo elevada, una cuna con un niño que no se ve. ANA, que representa una mujer joven y viste como una extranjera, mira amorosa y preocupada a su hijo.)

ZAPATERO.-Señora presidenta, señoras y señores diputados, señor Aznar, futuro duque de Texas. Su aventura existencial no transcurre plácidamente por el Mar Verde de la esperanza sino por el Mar Negro de “¡Nunca Máis!”. Cuentan de un abogado español, famoso por sus extravagancias de hiriente ingenio, que comenzó su disertación en el foro: “Señor juez, usted es un hijo de puta”. “¡¡No le tolero esas palabras!!”, respondió enojado el juez. “Ah, ¿no le ha gustado mi ofensa? Pues menos le agradó a mi defendido al tener que escuchar…”. El abogado ganó el pleito y el juez se levantó, le estrechó la mano y lo felicitó. No es mi estilo recurrir a improperios ni difamaciones. He recordado esta anécdota por discrepar de los que se toman la justicia con sus armas, al parecer en óptimas condiciones de venta, para intervenir en una guerra insensata como todas y con ánimo de lucro. ¡No a la guerra!

VOZ MIEDOSA DEL NIÑO.-Mamá, despiértame cuando lleguen los aviones.

ZAPATERO.-Señor presidente; su frialdad, su desconfianza en sí mismo, su invención en conspiraciones, su bigote, su ansia de ser salvador de la humanidad, de su megalomanía de acomplejado, su caudillismo. ¿A quién me recuerda? ¿Acaso lo eligió Bush como niño de recados, en un divide y vencerás, para darle la espalda a Europa? No soy compañero de viaje del abyecto Sadam, pero creo que la legitimidad de gobernar se gana primero con los votos y después, ante una situación grave se refrenda con la voz del pueblo. Su íntimo amigo americano no puede darle patadas al globo terráqueo, como Chaplin en “El gran dictador”, y después pintarlo con nuevos mapas de su dudosa permanencia.

VOZ MIEDOSA DEL NIÑO.-Mamá, despiértame cuando lleguen los aviones.

ZAPATERO.-Señoría, recuerdo cuando estaba en la oposición: “¡Yo tengo un proyecto político!”. ¿Es este? ¿Consiste en no querer ver el centro para traspasar las fronteras de la derecha? Fue oportunista para alcanzar el poder con la sangre de unos pocos y ahora lo va a abandonar con un acaudalado banco de hematíes. Noche triunfal, ante la sede de su partido, cuando ganaba las elecciones. Qué profusión de confusas banderas como si el patriotismo fuese de una clase pudiente o con sueños de serlo. Tras sus eufóricas palabras, terminaba con vivas a su formación política, al rey y a España. ¡Desearían corear una, grande y libre! Entrada en la Moncloa, cogiendo amorosamente del brazo a su esposa y caminando ambos lentamente para que se prolongase el hechizo de final soporífero de película de Hollywood. Faltaba, para hacerlo más idílico, la voz de Antonio Machín: “Mira qué eres linda, qué bonita eres…”.

VOZ MIEDOSA DEL NIÑO.-Mamá, despiértame cuando lleguen los aviones.

ZAPATERO.-Comienza su presidencia, señor Aznar. Aprovecha la bonanza económica y nos vende la moto: “España va bien y yo vivo en un edén”. Nos hace creer que alcanzamos el euro gracias a la bondad de su señoría. No hay veracidad ni libre información. Excepto una emisora de radio y un canal de televisión, los medios de comunicación están comprados. Vuelve la censura. Si esto continúa así, tendremos que escuchar nuevamente Radio Pirenaica. Privatizaciones, los empresarios encienden velas al santo de moda. El gran capital, señoría, lo sostiene como su hombre ideal. Se ha convertido en un empresario altamente cualificado. El haber aprendido, según dice, catalán, cuando se mira al espejo, le aproxima a Jordi Pujol que sostiene su inestabilidad. No pierde, ni perderá jamás, su descalificación al adversario porque su sentimiento de inferioridad, aparte de ver fantasmas políticos, le hacen creer que vive en la oposición y su presidencia solo es un sueño de fin de semana.

VOZ MIEDOSA DEL NIÑO.-Mamá, despiértame cuando lleguen los aviones.

ZAPATERO.-El guión estaba escrito, señoría. Ignoraba que su holgada mayoría absoluta iba a ser el comienzo de su declive. No ha sido derrotado por sus votantes, señor Aznar, ¡ha sido vencido por la arrogancia con la que lo arroparon con sus votos! Decretazos, Gescartera, engaños en rebajas fiscales, huelga general y movilizaciones en las que su mala vista únicamente percibe a un par de señores con el desprecio a los demás. Torpe ilusión y fracaso en las elecciones de Euskadi, desembarco glorioso en la Isla Perejil como una falta de respeto por su nulidad diplomática, la boda de Estado de su hija en el Monasterio de El Escorial cuando, por su afinidad ideológica, sería más consecuente el Valle de los Caídos, la tragedia del Prestige que se convierte en el barco errante a la espera de que finalice la eterna cacería y sepultarlo inteligentemente en el fondo del mar, su ausencia y mentiras de los suyos en momentos cruciales, despreocuparse de la unión de la vieja Europa de Beethoven, Goya, Quevedo, Albert Camus, Jean-Paul Sartre… e hinchar artificialmente el pecho para emprender, con Estados Unidos, una cruzada de paz en la morirán muchísimos inocentes en Irak, muertos irrelevantes con un festín de pozos de petróleo.

VOZ MIEDOSA DEL NIÑO.-Mamá, despiértame cuando lleguen los aviones.

ZAPATERO.-Señor presidente, piense en la protesta de la gente del cine y el teatro o en el vacío que le han hecho a Sociedad de Autores para los Premios Max. Ellos, como en la obra de Benavente, son el tinglado de la antigua farsa y unos y otros denostamos a pésimos actores del Consejo de Seguridad de la ONU que se mueven exclusivamente por sus intereses creados. Señor Aznar, creo sinceramente que es víctima de las siglas de su partido. Si en la oposición el PP era Partido Prehistórico o Partido Paleolítico y, por supuesto, Proyecto Político, tras alcanzar el poder se puede enumerar: Partido Patronal, Partido Privatización, Partido Pujol, Partido Perejil, Partido Padre de la novia, Partido Prestige, Partido Petróleo… Elija otra letra, señor presidente. ¡A su señoría le va muy mal la pe de político! Mire a Europa y preocúpese de los latinoamericanos, señor Aznar, defienda el euro y no nos venda por un puñado de dólares. ¡Escúchenos! La gaviota del PP ha dejado de volar anegada de chapapote. Termino, señora presidenta. Decía que la gaviota del PP ha muerto. ¡No asesine la paloma de la paz!

VOZ MIEDOSA DEL NIÑO.-Mamá, despiértame, cuando…

(Gran bombardeo. ZAPATERO mira rápido a la cuna y permanece serio. AZNAR continúa igual. Cesa el bombardeo. Grita desesperada.)

MUJER.-¡¡Hijo mío!!

(Simula cogerlo en brazos. Muy triste.)

¡Muerto!

(Mutis así por el primero izquierdo. Mira al frente.)

ZAPATERO.-Hoy, veinte de marzo de dos mil tres. ¡Ha comenzado la invasión a Irak! Un niño empezó a dormir en un sueño de sombras. Ya no habrá para él aviones que lo trasporten al hermoso mundo que tenía entre sus manos, al mundo de su propiedad.

OSCURO

(Escena vacía. Baja la luz. Fuerte ruido de aviones. En el primer término derecho y frente al lateral, un televisor con dos sillas frente a él. Los personajes, siempre caracterizados, pueden doblar sus papeles. Entran una pareja de ancianos. Visten como extranjeros. Se mueven torpemente.)

ANCIANO.-¡Maldita guerra!

ANCIANA.-¡Qué trágico resulta todo!

ANCIANO.-¡Solo! ¡Solo ruidos de aviones americanos!

ANCIANA.-¡Nos destruirán! ¡Nunca más volveremos a tener la paz que disfrutábamos!

ANCIANO.-Nuestros hijos y nietos fueron movilizados.

ANCIANA.-Es como si hubiésemos perdido a la familia.

ANCIANO.-¿Qué va a ser de nosotros?

ANCIANA.-No sé…

ANCIANO.-A nuestra edad… No podemos saber si estamos vivos o muertos.

ANCIANA.-Si pusiésemos la televisión…

(Él la enciende y se sientan en sus sillas.)

ANCIANO.-No se ve nada.

ANCIANA.-Estarán con la publicidad. Cuesta tanto televisar una guerra…

ANCIANO.-¿Qué van a promocionar? ¡Ataúdes! ¡Únicamente ataúdes!

ANCIANA.-¡O armas que vende el enemigo! ¡No paran de fabricarlas para lucrarse y después invadirnos!

(Sorprendidos.)

ANCIANO.-Parece… ¡Se ve!

ANCIANA.-¡Sí!

VOZ PRESENTADORA.-¡Queridos telespectadores! Conectáis con Televisión Irak. ¡Muy buenas tardes, amigos!

ANCIANO.-Buenas tardes.

ANCIANA.-Tanto como buenas…

VOZ PRESENTADORA.-La invasión americana con sus tropas aliadas ha comenzado.

(Miedosos.)

ANCIANA.-¡Qué miedo!

ANCIANO.-¡Moriremos todos!

VOZ PRESENTADORA.-¡Os pedimos tranquilidad a los que nos veis desde vuestros confortables y pacíficos hogares. ¡Es una guerra ilegal!

ANCIANO.-Si es ilegal, ¿por qué la permiten?

ANCIANA.-No sé… Ellos sabrán. Haces unas preguntas…

VOZ PRESENTADORA.-¡Nos calumniaron! ¡Buscaron el pretexto de tener armas de destrucción masiva! ¡Ser un peligro para la humanidad.

ANCIANO.-Hacernos eso…

ANCIANA.-Qué pena tan grande.

VOZ PRESENTADORA.-¡Quieren apoderarse del país y de nuestros pozos de petróleo!

ANCIANO.-¡Nunca!

ANCIANA.-¡Antes pasarán por encima de nuestros cadáveres!

VOZ PRESENTADORA.-El enemigo ha pasado nuestra frontera sin pasaporte. ¡Eso no procede!

ANCIANO.-¡Claro! Es una falta de respeto.

ANCIANA.-¿Por qué les dejarían entrar?

VOZ PRESENTADORA.-Ellos avanzan, siguen caminando para lograr su objetivo. ¡No lo conseguirán!

ANCIANO.-¡Que forma de comportarse!

ANCIANA.-¡No tienen educación!

VOZ PRESENTADORA.-¡Tenemos una sorpresa! ¡Mirad!

(Por el foro entra SADAM HUSEIN y se queda serio en el límite del término. Contentos.)

ANCIANO.-¡Sadam Husein!

ANCIANA.-¡Es él en directo!

VOZ PRENTADORA.-¡¡Es nuestro presidente, Sadam Husein!!

ANCIANA.-¡Qué guapo!

ANCIANO.-¡Qué bien se conserva!

VOZ PRESENTADORA.-Señor presidente, comprendo que hoy tiene que estar muy ocupado.

HUSEIN.-La verdad, sí. Entraron tantos.. ¡Y tienen unas intenciones tan aviesas…!

VOZ PRESENTADORA.-¿Nos puede conceder un momento para una entrevista en la televisión?

HUSEIN.-No tengo inconveniente, señorita.

(Emocionados.)

ANCIANO.-¡Va a hablar!

ANCIANA.-¡Qué amable es!

VOZ PRESENTADORA.-¿Puede decir dónde se encuentra ahora?

HUSEIN.-Darle pistas a los invasores…

ANCIANO.-Hace unas preguntas…

VOZ PRESENTADORA.-Sabemos, señor presidente, que no se encuentra oculto en ningún búnker.

HUSEIN.-¡Es cierto, presentadora! ¡Estoy en primera línea de fuego para defender a mi pueblo.

ANCIANA.-¡Qué valiente!

VOZ PRESENTADORA.-¡Irak no esperaba otra cosa de usted! ¿Algunas palabras para los telespectadores?

HUSEIN.-¡Con mucho gusto! Me dirijo a todos los que estáis viendo la guerra por nuestra televisión y ejemplo de libertad. Os pido serenidad y patriotismo. Confiad en mí y en nuestro ejército. ¡No temáis! ¡El enemigo será derrotado! ¡¡Vamos a ganar esta guerra!!

(Se levantan contentos.)

ANCIANO.-¡Venceremos!

ANCIANA.-¡Se aproxima la victoria!

(Se sientan.)

VOZ PRESENTADORA.-¿Cómo celebrará su gran triunfo?

(Extiende el brazo, coge una Coca-Cola y la muestra.)

HUSEIN.-¡Con este refresco!

(Mutis por el foro.)

VOZ PRESENTADORA.-¡Es la chispa de la vida!

ANCIANO.-Con lo que me gusta…

ANCIANA.-Nos vamos a poner…

VOZ PRESENTADORA.-¡El enemigo está ahí!

(Baja más la luz. Por la izquierda y sin HUSEIN entran cinco soldados. Uniformes, cascos, no se perciben sus rostros. Traen una metralleta  cada uno. Miedosos.)

ANCIANO.-¡Cuántos!

ANCIANA.-¡Son muchos!

(Ríen felices.)

ANCIANO.-¡Ja, ja, ja! ¡Pobres!         

ANCIANA.-¡No saben lo que les espera!

SOLDADO 1.-¡Ha llegado el momento!

SOLDADO 2.-Hasta ahora ha sido un paseo.

SOLDADO 3.-¡No va quedar ni uno!

SOLDADO 4.-¡Las guerras deben ser rápidas!

SOLDADO 5.-¡Las largas crean adicción!

(Preocupados.)

ANCIANO.-Estos soldados…

ANCIANA.-No me fío.

(Crece el ruido de aviones. Los soldados se separan y disparan por todo el escenario. Como en una tormenta, se ven grandes rayos y se oyen fuertes truenos. Temblando.)

ANCIANO.-¡Es terrible!

ANCIANA.-¡Tengo miedo!

ANCIANO.-No te preocupes; no nos sucederá nada.

ANCIANA.-Tanto optimismo…

(Disparan agresivos.)

SOLDADO 1.-¡¡Ahora!

SOLDADO 2.-¡¡Fuerte!!

SOLDADO 3.-¡¡A por ellos!!

ANCIANO.-¡Unas prisas…!

SOLDADO 4.-¡¡No va a quedar ni uno!!

ANCIANA.-¿Te das cuenta?

SOLDADO 5.-¡¡Los derrotaremos!!

(En el tercero izquierdo se enciende una gran luz roja.)

SOLDADO 1.-¡¡Así!!

(Los ancianos aterrorizados.)

ANCIANO.-¡Las casas arden!

SOLDADO 2.-¡¡Comienza la ofensiva!!

ANCIANA.-¡Hay que llamar a los bomberos!

SOLDADO 3.-¡¡Serán nuestros!!

SOLDADO 4.-¡¡Adelante!!

SOLDADO 5.-¡¡No hay tiempo que perder!!

(En el tercero derecho se enciende una gran luz roja.)

SOLDADO 1.-¡¡Otro punto estratégico!!

SOLDADO 2.-¡¡Qué orgullo ser americano!!

ANCIANO.-¡Nos queman vivos!

SOLDADO 3.-¡¡Vamos bien!!

SOLDADO 4.-¡¡Falta menos!!

ANCIANA.-¡Esto es inadmisible!

SOLDADO 5.-¡¡Venceremos!!

(En el primer término izquierdo se enciende una gran luz roja.)

SOLDADO 1.-¡¡Esto está que arde!!

SOLDADO 2.-¡¡Somos los mejores!!

ANCIANO.-¡Están destruyéndonos!

SOLDADO 3.-¡¡Qué éxito!!

SOLDADO 4.-¡¡Un orgullo participar en él!!

ANCIANA.-¡¡Nos comen fritos!!

SOLDADO 5.-¡¡Falta poco!!                       

SOLDADO 1.-¡¡Somos invencibles!! 

(En el primer término derecho se enciende una gran luz roja.)

SOLDADO 2.-¡¡El mundo es nuestro!!

(Luz roja en toda la escena. Se levantan despavoridos.)

ANCIANO.-¡Las llamas entran en casa!

ANCIANA.-Y encima… ¡No se ve la televisión!

(Contentos.)

SOLDADO 3.-¡¡El final se aproxima!!

SOLDADO 4.-¡¡Será otra página gloriosa en nuestra historia!!

ANCIANO.-¡Huyamos rápidamente!

ANCIANA.-¡No podemos morir abrasados!

SOLDADO 5.-¡¡Algún día nos inmortalizarán en el cine!!

(Dejan de verse rayos y oírse truenos.)

SOLDADOS.-¡¡Adiós, bombardeos!!

(Muy tristes.)

ANCIANO.-¿Y nuestros hijos y nietos?

ANCIANA.-¿Qué será de ellos? ¿Vivirán?

SOLDADOS.-¡¡Que nadie escape!!

(Al teléfono móvil)

ANCIANO.-¿Es la guerra? Gracias. ¡Somos de Irak! Perdone la molestia. ¿Sabe algo de mis hijos y mis nietos? Son morenos. Se llaman… ¡No!

(Guarda el móvil.)

ANCIANA.-¿Qué te dijo?

ANCIANO.-Un señor muy amable. ¡Todo un caballero! Cuando le iba a dar más datos, grita: ¡Pierdo la vida!

(Cesa el ruido de los aviones y los soldados dejan de disparar.)

SOLDADOS.-¡¡Regresan los aviones!! ¡¡Misión cumplida!!

(Sin fuerzas.)

ANCIANO.-¿Qué hacemos…?

ANCIANA.-No sé… Sumirnos en la derrota.

(Se agarran y saltan felices.)

SOLDADOS.-¡¡Victoria!! ¡¡Victoria!! ¡¡Victoria!

(Siguen así. Enojados.)

ANCIANO.-Se ríen de nuestra tragedia.

ANCIANA.-¡Eso no se lo consentiremos!

(Caminan con dificultad.)

ANCIANO.-Cuidado con el fuego.

ANCIANA.-¡Todas son hogueras!

(Saltan y hacen mutis por el primer término derecho.)

SOLDADOS.-¡¡Gran triunfo!! ¡¡Gran triunfo!! ¡¡Gran triunfo!!

(Por el segundo derecho entran ANCIANO y ANCIANA. Trae cada uno una escoba)

ANCIANO.-¡¡No pueden reírse de nosotros!!

ANCIANA.-¡¡No lo vamos a consentir!!

(Los soldados dejan de saltar y se apartan.)

SOLDADO 1.-¿¿Cómo se atreven a hablar así??

LOS DEMÁS SOLDADOS.-¡¡Dejen las escobas!!

(Agresivos.)

ANCIANO.-¡¡Nunca!

ANCIANA.-¡¡Los mataremos a escobazos!!

(SOLDADOS les cogen las escobas.)

SOLDADOS.-¡¡Suéltenlas!!

(Las tiran al suelo.)

ANCIANO.-¡¡Son nuestras!!

ANCIANA.-¡¡Las únicas armas que tenemos!!

SOLDADO 1.-¡Intentan atacar a los actuales propietarios de Irak! ¿Saben qué pena tiene ese delito?

ANCIANO.-No…

ANCIANA.-Puede ser… Perder las escobas.

OTROS SOLDADOS.-¡La pena de muerte!

(Horrorizados y suplicándoles de rodillas.)

ANCIANO.-¡No! ¡No! ¡No! ¡Por lo que más quieran! ¡¡No nos maten!!

ANCIANA.-¡Ya nos va matando la vida! ¡¡Tengan compasión!!

SOLDADO 1.-¡Levántense! ¿No les da vergüenza, a sus años, comportarse como niños?

(Se levantan desolados.)

ANCIANO.-¡Sí, señor!

ANCIANA.-Lo que usted ordene, señor.

(Señalan la derecha.)

OTROS SOLDADOS.-¡¡Al paredón!!

(Se sitúan delante del segundo derecho.)

ANCIANO.-Despacito…

ANCIANA.-Muy despacito…

SOLDADO 1.-¡Manos arriba!

(Lloran y van levantando los brazos.)

ANCIANO.-En mi vida…

ANCIANA.-¡Qué injusticia tan grande!

(Otros soldados van obedeciendo.)

SOLDADO 1.-Pelotón… ¡Preparados! ¡Apunten! ¡Listos!

(Los ancianos caen muertos al suelo.)

¡¡Fuego!!

(Se oyen disparos.)

OTROS SOLDADOS.-¡Ya descansan!

SOLDADO 1.-¡Les sentará muy bien!

(Mutis de los soldados por el foro. UN MOMENTO. Los ancianos se levantan riendo.)

ANCIANO.-¡Ja, ja, ja! ¡Ni se enteraron!

ANCIANA.-¡Hicimos muy bien el muerto

ANCIANO.-¿Y ahora…? ¿Qué futuro nos aguarda? ¡Todo Irak destruido!

ANCIANA.-¡Somos los únicos supervivientes!

VOZ SOLDADO 1.-No creo.

(Por el foro entran los soldados.)

OTROS SOLDADOS.-¡Ahí están!

(Los viejos corren por el escenario y los soldados les persiguen.)

SOLDADO 1.-¡No escaparéis!

ANCIANOS.-¡Socorro!

(Se abrazan.)

¡Amor mío!

(Disparan.)

OTROS SOLDADOS.-¡Un regalo de boda!

(Los ancianos caen abrazados y muertos en el centro del escenario.)

SOLDADO 1.-Eran los únicos rebeldes que quedaban y… ¡Nuestra invasión ha dado sus frutos!

OSCURO

(Escena  vacía. Luz. En el centro del segundo derecho está Sadam Hussein. Está inmóvil y es una escultura sobre un pedestal. Por el segundo izquierdo entran los soldados. Dejaron las metralletas. Van hacia la estatura y se paran.)

SOLDADO 1.-¡Ahí está la estatua de Husein!

SOLDADO 2.-¡Un personaje fuera de la historia!

SOLDADO 3.-¿Qué hace aquí?

SOLDADO 4.-¡Ya no es presidente de Irak!

SOLDADO 5.- ¡No es nada!

(Le escupen.)

SOLDADO 1.-¡Asqueroso!

OTROS SOLDADOS.-¡Rebélate ahora!

(La estatua empieza a moverse hacia delante y hacia atrás.)

SOLDADO 1.-¿Lo veis? Niños y mayores quieren derribarlo. ¡Dejemos que lo haga el pueblo!

OTROS SOLDADOS.-¡Son los mejores jueces!

(Los animan.)

SOLDADO 1.-¡Acabad con él!

OTROS SOLDADOS.-¡Ya no es un dictador!

(La estatua se mueve más rápida.)

SOLDADO 1.-Parece…

SOLDADO 2.-¡Se balancea!

SOLDADO 3.-Debe de divertirse…

SOLDADO 4.-Sus raíces son muy fuertes.                                     

SOLDADO 5.-Falta poco…

(Cae la estatua.)

SOLDADOS.-¡¡Ha claudicado!!

(PAUSA.)

SOLDADO 1.-¡Es vuestro, pueblo de Irak!

SOLDADO 2.-¡Cómo lo tratan!

SOLDADO 3.-¡Qué humillación!

SOLDADO 4.-¡No merece otra cosa!

SOLDADO 5.-¡Hagamos como ellos!

(Le dan patadas a la estatua hasta la derecha.)

SOLDADO 1.-¡Asesino!

SOLDADO 2.-¡Criminal!

SOLDADO 3.-¡Ya no presides tus calles!

SOLDADO 4.-¡Nadie te venera!

SOLDADO 5.-¡Tu final será como tu estatua!

(Mutis de SOLDADOS, dándole patadas a la estatua por el segundo derecho. UN MOMENTO. Por este término entran SOLDADO 3, SOLDADO 4 SOLDADO 5. Traen sus metralletas.)

SOLDADO 3.-Ganamos la guerra e intentamos establecer un régimen democrático.

SOLDADO 4.-¡Cómo obligábamos a los iraquíes a votar a nuestros elegidos!

SOLDADO 5.-Buscamos inútilmente el paradero de Husein. Hoy, es trece de diciembre de dos mil tres. ¡Sigue sin aparecer!

(Por el segundo derecho entran SOLDADO 1 y SOLDADO 2, que traen metralletas, agarran por cada brazo a HUSEIN. Está como inconsciente. Viste abandonado. Sucio y con crecidas barbas.)

SOLDADO 1 y 2.-¡¡Lo hemos capturado!!

(Los soldados se acercan contentos.)

SOLDADO 3, SOLDADO 4 y SOLDADO 5.-¡¡Al fin!!

SOLDADO 1.-Como veis tiene un aspecto…

SOLDADO 2.-Los que piden limosna son más elegantes.

SOLDADO 3.-¿Dónde lo localizasteis?

SOLDADO 1.-Estaba escondido en un sótano del lugar próximo donde nació.

(Sin lucidez.)

HUSEIN.-¿Dónde me encuentro?

SOLDADO 2.-Aquí… Con unos amigos.

HUSEIN.-Yo… ¿Quién soy…?

SOLDADO 3.-Creo que te llamas Sadam Husein.

HUSEIN.-Tengo una idea…

SOLDADO 4.-Antes trabajabas como dictador de Irak.

HUSEIN.-Creo que conocí ese país…

SOLDADO 5.-¡No creo! Ahora es una República democrática.

HUSEIN.-Tanto tiempo allí encerrado… No sé lo que me dieron… Si hacen el favor de matarme… ¡Quiero morir!

(Lo cogen fuertemente entre todos.)

SOLDADO 1.-¡Imposible!

SOLDADO 2.-¡Debemos entregarte a las autoridades!

HUSEIN.-No hagan eso. ¡Será mi peor final!

SOLDADO 3.-Es nuestro deber.

HUSEIN.-Ahora… Recuerdo…

SOLDADO 4.-Está volviendo en sí.

SOLDADO.-¡Estaba más lúcida su estatua!

OSCURO

(Despacho de BUSH. Él viste de esmoquin y está en el centro de la escena. Simula hablar con otros y les da la mano. Se siente feliz.)

BUSH.-Gracias. ¿Cómo está? Me alegro de saludarle. Un gran día este veintisiete de marzo de dos mil tres. La gran cena del presidente de los Estados Unidos con periodistas, medios de televisión y de la radio. Todos los que durante un año nos ensalzan o critican. ¡Es la libertad que nos caracteriza! Les digo a ustedes que ha sido una cena de lo más amena. Me encontraba entusiasmado; era el centro de todas las miradas; el gran triunfador de la guerra de Irak. ¡El salvador de la patria! Me consideraba, como si después de esta gran hazaña entrase definitivamente en las páginas de la  historia de nuestra querida América. ¡Del mundo en general! ¿Le puedo pedir más a la vida? Sinceramente, no lo creo. ¡Soy único! ¡Extraordinario! ¡Irrepetible! ¡El mejor de todos los presidentes! Los medios de comunicación tienen todos los días del año para ponerme muy bien o muy mal y yo el día de hoy para reunirme amigablemente y después convertir este encuentro en una gran comedia de humor; el mejor espectáculo del mundo. Antes de comenzarlo quiero recordarles por qué invadí Irak y capturé a Sadam Husein. ¡Tenía armas de destrucción masiva como ya lo había demostrado en el trágico atentado de las Torres Gemelas. ¡Mi pulso no tembló en la respuesta! Fui a por él, restablecí el orden. ¡Ha vuelto la paz! ¡Husein está atado y bien atado! En Irak hay paz y democracia. ¡La humanidad puede vivir tranquila! Es cierto que los inspectores de la ONU no hallaron las mortíferas armas y los mandaron al oculista. ¡Pobre gente! Amigas y amigos, ¡la función va a comenzar!

(Va a su despacho.)

¡Dejadme pensar! Debo concentrarme. ¡Peligra la vida del artista! Las armas de destrucción masiva… ¿Dónde se encuentran? Es tan difícil saberlo…

(Comienza a abrir y cerrar todos los cajones.)

¿Están aquí? No. ¿Aquí? Tampoco. ¿Tal vez aquí? ¡Nada! Qué extraño. Seguro que aparecen en este cajón. ¡Qué mala suerte! ¡¡Ja, ja, ja! ¡¡Alguien las volvió a esconder!!

(Extiende felizmente los brazos al frente y avanza hacia el centro del primer término. Carcajadas y grandes aplausos.)

¡¡Gracias!! ¡¡Muchísimas gracias, republicanos!! ¡¡Os quiero!!

(Se comienzan a oír silbidos y va bajando las manos. Ahora los silbidos son muy fuertes. Cohibido.)

¡Pero…! ¡Tantos silbidos…! ¿A qué viene esto? ¡Tratarme así…!

VOZ DE JOHN KERRY.-¡¡Ya está bien!!

(Para sí.)

BUSH.-¡Vaya…! Ahora John Kerry.

VOZ DE JOHN KERRY.-¡¡Payaso!!

BUSH.-¿Es a mí…?

VOZ DE JOHN KERRY.-¡Esto es un insulto a nuestras tropas! ¡Han muerto más de quinientos soldados de Estados Unidos! ¡Respetemos su memoria!

(Para sí.)

BUSH.-Es lo que siempre me digo. Estos demócratas… ¡¡No tienen sentido del humor!!

OSCURO

(Luz. Escena vacía. Por el foro entran AZNAR y ANA. Van ensimismados hasta el centro del escenario. Se sueltan.)

AZNAR.-¡Ana!

ANA.-Dime, José María.

AZNAR.-¡Te quiero!

ANA.-Miras a tantas…

AZNAR.-¡Solo pienso en ti!

ANA.-¡Oh!

(La abraza fuertemente y besa sus labios.)

AZNAR.-¡Mi vida!

ANA.-¡Amor mío!

(PAUSA. Se sueltan.)

AZNAR.-¡Qué feliz me encuentro! ¡He ganado la guerra de Irak! ¡España es algo en el mundo!

ANA.-La has hecho muy grande. ¡Todos te admiran!

AZNAR.-¡Soy grande en el mundo! ¡He entrado en la historia por la puerta principal y no como otros que lo hacen por la puerta de servicio.

ANA.-Te contaré un secreto.

AZNAR.-¿Cuál?

ANA.-Desde que eres presidente, ha entrado en mí la vocación política. Cada vez cobra más fuerza. ¡Quiero dedicarme plenamente a ella! ¡Ser algo más que la mujer del presidente.

AZNAR.-Te veo con grandes condiciones para triunfar. Ahora, compréndelo, tengo a Rajoy y quiero darle una oportunidad. La siguiente candidata y presidenta serás tú. Una saga familiar. ¡En Argentina lo hacen!

ANA.-No pido tanto. Me conformaría con ser alcaldesa de Madrid. ¡También estoy aprendiendo a bailar el chotis!

AZNAR.-¡Eso está hecho!

(Soñadora.)

ANA.-Yo alcaldesa de Madrid. ¡Qué emoción! Pienso organizar algo muy grande. ¡Dejaré un gran recuerdo!

AZNAR.-¿Qué será?

ANA.-¡Las mejores olimpiadas de España!

AZNAR.-El Comité Olímpico es tan exigente…

ANA.-¡Les asombrará el programa tan original que tengo preparado después de construir lo exigido!

AZNAR.-¿Me puedes adelantar algo?

ANA.-Contemplar la hermosa Puerta de Alcalá, extasiarse ante la rica sede del Partido Popular, A relaxing coffee with milk in Plaza Mayor.

AZNAR.-¡Extraordinario!

(Suena el chotis “Madrid”, Coqueta.)

ANA.-¿Me sacas a bailar?

AZNAR.-¡Encantado!

(La coge y bailan con gran maestría. UN MOMENTO. La música va bajando y ellos siguen igual mientras se oye, a lo lejos, el tenue ruido de trenes. Bailando.)

ANA.-Bailas muy bien.

AZNAR.-No tanto como tú.

(Cesa el chotis y se escuchan diez fuertes explosiones. Se separan muy asustados.)

ANA.-¿¿Y ese ruido tan fuerte?? ¿¿Qué sería??

AZNAR.-¡¡No sé!! ¡¡Me temo algo muy grave!!

(Mutis corriendo aturdidos de los dos por la derecha. Baja la luz. Por el foro, adaptándose a los personajes que intervienen, entran desolados el CORO DE MUERTOS del primer acto. Visten igual. Van al centro del primer término y miran al frente.)

CORO DE MUERTOS.-¡Somos el trágico Coro de Muertos! Siempre aparecemos en las desgracias. ¡Es nuestro destino! Éramos personas que venían a Madrid. Unos a trabajar y otros a estudiar. Nos levantamos ilusionados, como todas las mañanas, faltaba tan poco para llegar a nuestro destino… Serían entre las siete treinta y seis o siete cuarenta. Esperábamos a ver la estación y bajarnos del tren. ¡Imposible! Lo que menos esperábamos… ¡Diez fuertes explosiones en las que perdimos nuestras vidas! ¡¡El segundo mayor atentado cometido en Europa!! Una cifra escalofriante… ¡Ciento noventa y dos muertos y mil ochocientos cincuenta y ocho heridos. ¿Por qué nos mataron? ¿¿Por qué?? ¡¡Queremos saber!! ¿Quién es el culpable? ¿¿Quién??

(Por la derecha entra AZNAR. El Coro de Muertos y miran para él. Se asusta.)

AZNAR.-¡Pero…! ¿Qué veo? ¿¿Qué hacen ustedes en mi Palacio de La Moncloa?? O se van pacíficamente o llamo a mi gente de seguridad.

CORO DE MUERTOS.-¡Hágalo!

AZNAR.-¿Por qué reaccionan así? ¡Les estoy hablando correctamente! ¡No me obliguen…!

CORO DE MUERTOS.-¿Acaso…? ¿Nos van a matar?

AZNAR.-Tanto como eso…

CORO DE MUERTOS.-Sería una lamentable pérdida de tiempo. ¡Estamos muertos!

AZNAR.-¿¿Cómo?? ¿¿Quiénes son ustedes??

CORO DE MUERTOS.-¡Los que acabamos de perder la vida en la estación de Atocha!

(Les va a dar tímidamente la mano.)

AZNAR.-Mi… más… sentido… pésame.

(Se la rechazan.)

CORO DE MUERTOS.-¡Tu mano huele a la guerra de Irak!

(Aterrorizado.)

AZNAR.-Encima… ¡Me desprecian! Tengo miedo… ¡Ana! ¡¡Ana!!

(Por la derecha entra ANA.)

ANA.-¡No sabes la que se está armando!

AZNAR.-Pues si supieses lo que me ocurre…

(Los señala.)

¿Los ves? ¡Los muertos del atentado de hoy en la estación de Atocha!

ANA.-¡Desvarías, cariño! ¡Yo no veo a nadie!

AZNAR.-¿Vas a decirme que sufro alucinaciones?

ANA.-Pues casi aseguraría…

CORO DE MUERTOS.-¡¡Estamos aquí!!

AZNAR.-Ana… ¡Los cadáveres hablan y hablan! Tienes un oído…  

(Molesta.)

ANA.-¡Por favor…! ¡No hay ninguno!

(El CORO DE MUERTOS hace mutis por el foro.)

AZNAR.-¡Es cierto! Debía de estar soñando. ¡Solo te veo a ti!

ANA.-¡Al fin!

(PAUSA.)

AZNAR.-Antes dijiste que no sabía lo que ocurría. ¡Qué es?

ANA.-¡Televisiones, radios, periódicos del extranjero…!

LOCUTORA DE RADIO.-El atentado terrorista de España, ocurrido esta mañana en Madrid este once de marzo de dos mil cuatro en una estación de ferrocarril, es obra de de una célula de terroristas yihadistas.

(Decidido.)

AZNAR.-¡¡No!! ¡¡De ninguna manera!! ¡¡Es una conspiración judeo masónica por haber liberado a Irak de su destrucción. ¡El culpable es ETA!

ANA.-¡Qué intuitivo eres!

(Saca el móvil del bolsillo y habla.)

AZNAR.-¿Ministerios de Exteriores? ¡Soy el Presidente Aznar! Nos están difamando con la autoría del atentado en el extranjero. ¡Y no lo puedo consentir! Poneos en contacto con todos los embajadores y que hagan llegar a todos los países que el atentado es de ETA.

(Guarda el móvil.)

ANA.-¡Muy bien!

AZNAR.-La paz vuelve a mí. Ya no hay muertos que hablan y el enemigo lo tenemos en casa. ¡Los cogeremos!

ANA.-Lo que tú no consigas…

(Mutis de AZNAR y ANA por la derecha. Por la izquierda entran MUERTO 1 y MUERTO 2.)

MUERTO 1.-¡Tenemos que lograrlo!

MUERTO 2.-¡Es el momento!

(Sacan sus teléfonos móviles y escriben.)

MUERTO 1.-El gobierno no dice la verdad. ¡Queremos saberla!

MUERTO 2.-Te esperamos a las seis de la tarde delante de la sede de su partido. ¡No faltes!

(Guardan los móviles. Por la izquierda entran corriendo MUERTO 3, MUERTO 4 y MUERTO 5.)

MUERTO 3.-¡Nos hemos reunido muchos con vuestros mensajes ante la sede del PP!

(Alzan la voz ante la sede.)

MUERTO 4.-¡¡Estamos hartos de vuestras mentiras!! ¡¡Queremos saber la verdad del atentado de Atocha!!

MUERTO 5.-¡¡La democracia es transparencia!! ¡¡No oscuridad y confusión!!

CORO DE MUERTOS.-¡¡Salid gobierno y decidnos qué ha pasado!! ¡¡Son muchos muertos de este trágico suceso!! ¡¡Algunos es posible que os hayan votado para que los representéis y se lo pagáis con la muerte, la mentira y el silencio!! ¡¡Los medios de comunicación de todo el mundo no coinciden con vuestras palabras!! ¿¿Acaso el poder debe utilizar un terrorismo oficial para vuestros intereses?? ¿¿Quién ha sido?? ¿¿Quién ha sido?? ¿¿Quién ha sido?? ¿¿Dónde estáis para hablarnos?? ¿¿Estáis escondidos?? ¿¿Os encontráis en una cacería?? ¡¡Todo es silencio en vuestras mentes!! ¡¡Repudiamos un gobierno así!! ¡¡Aznar dimisión!! ¡¡Fuera!! ¡¡Fuera!! ¡¡Fuera!! ¡¡11 de septiembre de dos mil uno!! ¡¡Las Torres Gemelas!! ¡¡Once de marzo de dos mil cuatro!! ¡¡Atocha!! ¡¡Coincide el once!! ¿¿Es una premonición?? ¡¡La verdad!! ¡¡La verdad!! ¡¡La verdad!! ¿¿No respondéis?? ¡¡Las urnas serán nuestra respuesta!!

MUERTO 1.-Faltaban tres días para las elecciones generales.

MUERTO 2.-¡Habla pueblo, habla!

MUERTO 3.-El catorce de marzo de dos mil cuatro se abren los colegios electorales.

MUERTO 4.-Los ciudadanos acuden a votar.

(En el inicio del foro se ve sonriente a ZAPATERO.)

MUERTO 5.-¡Zapatero las gana!

(Se oyen grandes aplausos. ZAPATERO va agradeciendo con sus manos.)

CORO DE MUERTOS.-¡¡Presidente!! ¡Presidente!! ¡¡Presidente!!

ZAPATERO.-¡Gracias por vuestras muestras de afecto!

CORO DE MUERTOS.-¡¡No nos falles!!

ZAPATERO.-Como dije en mi programa electoral, retiraré las tropas de Irak. ¡Quitaré a España de la foto de las Azores!

CORO DE MUERTOS.-¡¡Zapatero!! ¡¡Zapatero!! ¡¡Zapatero!!

ZAPATERO.-¡Con otro talante, construiré el país progresista que deseáis! ¡¡Eso está hecho!!

(Mutis por el foro.)

CORO DE MUERTOS.-¡¡La niña de Rajoy!! ¡¡Es socialista!! ¡¡La niña de Rajoy!! ¡¡Es socialista!! ¡¡La niña de Rajoy!! ¡¡Es socialista!!

OSCURO

(Escenario vacío. Se doblarán personajes con caretas. Por la izquierda entra JUEZ. Viste de toga. Para sí.)

JUEZ.-Lo que trabaja un juez… ¡Y lo que tarda en pasar el tiempo! Hoy ya es cinco de noviembre de dos mil seis. ¡Dos años de juicio! ¿Hace el favor de pasar el acusado?

(Por la derecha entra serio HUSEIN. Viste impecable.)

HUSEIN.-Señor juez… ¿Es que no lo ha aprendido?

JUEZ.-¿A qué se refiere?

HUSEIN.-¡Sus palabras me ofenden!

JUEZ.-No es mi intención…

HUSEIN.-¡Me ha llamado acusado y no lo voy a tolerar!

JUEZ.-Sus desafíos durante esta larga causa…

HUSEIN.-¡No soy un acusado! Lo correcto sería un presunto acusado.

JUEZ.-Si usted lo desea… ¿Es usted Sadam Husein, ex presidente de Irak?

HUSEIN.-¿Es que tengo que presentarme?

JUEZ.-Procedo a comunicarle la sentencia. El Alto Tribunal Penal iraquí, orientado por Estados Unidos, lo considera culpable de un crimen contra la humanidad por asesinar a ciento cuarenta y ocho chiitas, el ataque químico a Halabja, represiones, fosas comunes, guerra contra Irán e invasión de Kuwait. Condena: Morir en la horca.

(Por el foro entra airado AMIGO.)

AMIGO.-¡Señor juez…! ¡¡Esto es una injusticia!! ¡¡No hay Derecho!! ¡¡El juicio ha sido una farsa!!

(Le señala el foro con el dedo.)

¡¡Fuera!!

(Mutis de AMIGO por el foro.)

¿Tiene algo que decir el condenado?

HUSEIN.-“Larga vida al pueblo, larga vida a la nación. Abajo los invasores. Dios es grande”.

(Mutis por la derecha y JUEZ por la izquierda. Por el segundo derecho entra VERDUGO. Para sí.)

VERDUGO.-Qué dura es la profesión de verdugo. Lo que he tenido que madrugar. Pronto serán las seis de la madrugada. En este 30 de diciembre de dos mil seis, el patíbulo espera…

(Por el segundo derecho entra HUSEIN. Está sereno y viste elegante.)

Buenos días, señor.

(Molesto.)

HUSEIN.-Verdugo… Tengo por norma seleccionar mis amistades.

(Coge una capucha.)

VERDUGO.-Se encontrará mejor con esta capucha.

HUSEIN.-¡No tengo nada que ocultar!

(Baja una cuerda con el extremo preparado para la ejecución y se para delante del reo. Saca del bolsillo izquierdo de la chaqueta un libro y lee.)

“No hay más Dios que Alá y Mahoma es su profeta”.

(Guarda el libro donde lo tenía. Le pone la cuerda al cuello.)

VERDUGO.-Perdone…

(Por el tercero derecho entra decidido el JUEZ.)

JUEZ.-¡Cúmplase la sentencia!

(VERDUGO suelta la cuerda. HUSEIN forcejea para no ahogarse. JUEZ y VERDUGO le contemplan serios. UN MOMENTO. Baja su cabeza. Muere.)

VOCES.-¡¡Vete al infierno!!

OSCURO

(Luz baja. CORO FINAL. Todos los personajes pueden actuar. Vestirán de soldados y de calaveras grandes. Todos están muertos sobre las tablas del escenario. UN MOMENTO. Se van moviendo)

CORO FINAL.-¿Qué sucede? ¿Qué nos pasa? ¡Estábamos muertos en esta tierra de Irak. ¿Y ahora? ¡Es imposible que resucitemos. También los cadáveres sueñan en la nada. Es tan fácil hacerlo…

(Se van levantando con dificultad.)

Así… Luchemos un poco más… ¡Ya nos encontramos en pie como los vivos.

(Van al primer término y miran al frente.)

Bagdad, ciudad de ladrones y asesinos. Irak y su tierra estéril. En la que se plantan balas y la naturaleza pare difuntos. Los ríos Tigris y Éufrates que llevan aguas envenenadas. Donde se creía que era el lugar del paraíso terrenal y es el sitio del más terrible de los infiernos. La invasión de Estados Unidos que dejó un millón de muertos y billones de dólares. Vidas que dejaron de ser y dinero sin crisis, pobres y más cultura. No añoramos el pasado y el presente es mucho peor. Irak un volcán de fuego que no cesa. Petróleo que enriquecerá a muchos y a otros los hará perecer en automóviles. ¿Es esto progreso? ¡Un desastre de futuros inciertos con seres que pierden su condición de humanos! ¡La tierra que puede generar la gran tragedia! Y nosotros pensamos en León Tolstói: “El hombre quiere cambiar el mundo y no piensa que debe cambiar él”.

(Va bajando la luz. Los personajes caen y van quedando muertos como estaban. UN MOMENTO.   

        Lentamente cae el

TELÓN

La Coruña, 13 de febrero de 2015

FINAL DE “LA FOTO DE LAS AZORES”

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