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Buga No

de Víctor Antero Flores

Esta obra ha sido cedida por el autor para su difusión libre y gratuita, si bien quedan reservados todos los derechos de propiedad intelectual. El uso público de esta obra requiere el permiso del autor y a fin de recabar la correspondiente autorización se inserta al final del texto su dirección electrónica.

 

Buga No

(Teatro)

 

 Víctor Antero Flores

 victor_afz@hotmail.com

 

Buga: En la jerga gay significa heterosexual.

 

Personajes:

Adelio

Blas

Doris

Hermelinda

Heriberto

Claudio

 

Escena I

 

Interior: sala amplia de un departamento de clase media. Sofá-cama (replegado) y sillones al rededor. Hay un mueble con un estéreo que toca música disco y una mesita. Adelio entra con una charola llena de botana y bebidas. Todo está dispuesto para la fiesta. Suena el timbre tres veces hasta que se da cuenta de ello, deja la bandeja y abre la puerta. Entra Blas.

 

ADELIO: ¡Hola, Blas!

BLAS: Hombre, bájale el volumen a la música, tengo todo le día pegado en tu timbre.

ADELIO: Eso quisieras tú.

BLAS: No me alburees que no vengo de humor... y ya sabes que no me gusta.

ADELIO: Está bueno, compañero. Siéntate, las mujeres están por llegar... a lo mejor a ellas sí les haces caso.

BLAS: Ya sabes mi posición. ¿Estás tomando?

ADELIO: No estoy ebrio, si a eso te refieres.

BLAS: No, digo... de perdido invítame una cuba.

ADELIO: Bueno.

 

Toma un vaso de la charola y se lo da. Luego se sienta en otro sillón.

 

ADELIO: Y bueno, compañero, hace meses que no nos vemos y llegas todo enojado, sin saludar bien, hasta parece que vienes a la fuerza.

BLAS: Lo que pasa es que... el trabajo... me despidieron.

ADELIO: Qué mala suerte. ¿Y por qué?

BLAS: Pues como siempre, nomás porque se les antojó... No, la verdad es que dije unas cosas que molestaron a mis jefes, sobre el sistema de la empresa, y de allí se agarraron para darme la patada.

ADELIO: Prudencia, compañero... Cuando estábamos en la escuela eras muy seriecito.

BLAS: Sí, un tanto reprimido... debí seguir así.

ADELIO: Bueno, la vida nos cambia. Si la mula no era arisca, los palos...

BLAS: ¿A qué horas quedaron de venir los demás?

ADELIO: Mira, nada más confirmaron Doris, Hermelinda, Heriberto y tú.

BLAS: ¿Son todos?.

ADELIO: Te estás preocupando porque vas a ser el único machín aquí, ¿verdad?

BLAS: Sí, digo no.

ADELIO: Al resto del grupo les incomodamos, sólo tú nos sigues en las reuniones de ex alumnos... o es que sigues a Doris. Yo sé que no la has olvidado, pero ya sabes que no te va a pelar.

BLAS: ... Doris... fue una relación difícil de superar... casi y me cuesta la escuela. Ya ves que sólo anduvimos unos meses. Cuando me dijo que se hizo lesbiana me dio mucha tristeza...

ADELIO: No, no, mi hijito. Nadie se hace, se descubre, nada más se descubre.

BLAS: Lo que sea... yo no entiendo de esas cosas.

ADELIO: ¿Y Hermelinda?

BLAS: ¿Qué con Hermelinda?

ADELIO: Es lo que yo digo. ¿Qué con Hermelinda?

BLAS: Tengo años de no verla. Tú crees que yo estoy tras todas las mujeres de la generación, ¿o qué?

ADELIO: Entonces por qué acudes a fiestas donde vienen puros gay.

BLAS: Nadie dijo que sería una fiesta gay. La invitación que me llegó a mi correo electrónico era para la fiesta de diez años de egresados de la Escuela de Economía, y esta es apenas la tercera fiesta. Y no me salgas con que las otras dos eran de gente gay. Yo tenía la falsa esperanza de que ahora sí viniera toda la raza.

ADELIO: Bueno, por lo menos me agrada que seas fiel a tu clase.

BLAS: Hermelinda también me gustaba, pero nunca quise llegarle.

ADELIO: ¡En serio!

BLAS: Sí, sí.

ADELIO: ¿Así de gordita?

BLAS: A mí no me parece gorda.

ADELIO: ¿Entonces le vas a dar su llegue?

BLAS: No, no. Quise decir que no es fea. Pero de eso a traerla de novia...

ADELIO: No dije que la trajeras de novia. Dije que si le ibas a dar un llegue.

BLAS: No.

ADELIO: Lígatela.

BLAS: No, ella no querría involucrarse con un ex compañero de la escuela. Además yo sólo lo digo así, de caliente, es todo.

ADELIO: ¿Y quién te dijo que ella te iba a tomar en serio? ¿Acaso no crees que a ella también le guste andar de caliente?

BLAS: ¿A poco?

ADELIO: ¡De a madre!

BLAS: ¿Eso es verdad?

ADELIO: Siempre fuiste demasiado serio para darte cuenta. Si vinieras a las fiestas que hacemos últimamente no tendría nada qué contarte.

BLAS: Es que esas fiestas sí son de puros “gay. Y no me cuentes... ya tuve mucho descubriendo a Doris. Realmente me siento mal al saber que Hermelinda ha pasado por varios hombres y yo de pendejote... Es que no parece que sea tan... tan...

ADELIO: Cachonda. Compréndelo, también tiene sus necesidades.

BLAS: Es que no lo demuestra.

ADELIO: Ah, no tiene que andar contoneándose de minifalda y toda coloreteada para practicar su sexualidad... ¡Eres demasiado aprensivo! Te ha faltado vivir y conocer la naturaleza del hombre...

BLAS: Lo sé, lo sé. No tienes por qué ponerte filósofo conmigo. No estoy tan güey.

ADELIO: Hermelinda es muy buena gente. No puedes juzgarla por su vida sexual. Si bien ha jugueteado un poco con algunos amigos, también ha sido muy fiel a sus novios. Si tú tuvieras buena vida sexual no te pondrías tan irracional...

BLAS: ¡Buena vida sexual! Tengo lo que necesito. Lo que pasa es que ustedes los gay son unos depravados, nomás están pensado en ver con quien tienen sexo, son muy promiscuos. Están tan desesperados que cada vez que encuentran a un cabrón de sus condiciones nomás piensan en ver cómo se lo llevan a la cama...

ADELIO: ¡Cállate! Tú qué sabes.

BLAS: Sé lo que veo.

ADELIO: Pero necesitas estar dentro del ajo para poder emitir una opinión. No sabes lo que es sentirse gay. Y además estás juzgado a un gremio por unas cuantas gentes...

BLAS: ¡La mayoría!

ADELIO: Y la mayoría de los heterosexuales también tienen mucho sexo, pero hay una minoría como la tuya que están reprimidos y por eso despotrican.

BLAS: Muy open mind, verdad. Entonces por qué nos acosan a los heterosexuales. Piensan que pueden ligarse a todo el mundo, ¿o qué?. Busquen a los de su tipo, si son tan inteligentes. Ya estoy hasta el gorro de que me quieran coger.

ADELIO: Acéptalo, eres guapo y vas a moverle el tapete a varias mujeres y a más de un  hombre también.

BLAS: ¿Hombre o joto? Pónganse de acuerdo.

ADELIO: Hombre gay. Y ya sé que estás poniéndote así porque yo te dicho entre líneas que me gustas.

BLAS: A mí no me digas eso, cállate.

ADELIO: Por qué te molesta saberlo. Es normal que le gustes a las personas.

BLAS: A las mujeres sí, no a los hombres. Me repugna.

ADELIO: Lo que te repugna es que te imaginas cochinadas. El amor gay es tan limpio como cualquier otro.

BLAS: Y se lo demuestran besuqueándose y utilizando en el sexo partes de sus cuerpos que son para otras cosas...

ADELIO: Para cuáles. Usamos nuestros partes sensitivas como las que tú tienes. Besamos con amor y tenemos sexo con cariño.

BLAS: ¡Qué asco!

ADELIO: Ni el amor ni el sexo son asquerosos, solamente hay personas asquerosas. Un beso puede tener muchas caras. Puede ser de hermanos, puede ser de amigos, puede ser de padre a hijo...

BLAS: ¡No mames!

ADELIO: Eso es porque nunca has besado a un hombre con amor... ¿Nunca besaste a tu padre? ¿A tu hermano? Nunca tuviste un sentimiento filial tan fuerte, una descarga emocional tan llena, que besaste a un amigo en la mejilla...

BLAS: No qué cual...

ADELIO: Me da tristeza lo enconchado que estás. Deberías aprender a quitarte esos falsos tabúes y aprender a dejar aflorar tus sentimientos. Mira, somos amigos, hemos trabajado juntos en algunos proyectos. Nos conocemos desde hace tiempo, yo te respeto, respétame tú a mí..

BLAS: Te respeto, pero...

ADELIO: Entonces dame un abrazo de amigos.

BLAS: No.

ADELIO: No seas desconfiado. La amistad no tiene géneros. Somos amigos desde hace mucho.

BLAS: Compañeros, nada más...

ADELIO: Vamos. No pienses torcido. Así como compadres, como machos.

 

Blas duda pero se acerca y lo abraza algo tieso.

 

ADELIO: El día en que aprendas a abrazar a alguien sin esta rigidez, estarás comenzando a amar. Suéltate hombre y perdonémonos. Nos dijimos cosas muy lacerantes.

BLAS. Cierto.

ADELIO: Suéltate, suéltate, palméame la espada.

 

Blas lo hace.

 

ADELIO: Ves que buen desahogo, qué reconfortante... ahora dame un beso...

 

Blas se separa de un empujón.

 

ADELIO: ¡Un beso de hermanos, tonto!

BLAS: No.

ADELIO: De amigos que se estiman, aquí en la mejilla.

BLAS. No, ni andando borracho.

ADELIO: Reprimes tus sentimientos.

BLAS: Me vale madre. A mí no me envuelves.

ADELIO: ¡Es un beso de amigos en la mejilla!

BLAS: No, ni  madres. Nomás de imaginarme besándote los cachetes peludos me da cosa...

ADELIO: Lo ves... reprimidote, cochinón. Ven y bésame...

 

Adelio camina hacia Blas y en ese momento suena el timbre.

 

ADELIO: Ah, parece que ya llegaron.

 

Escena II

Abre la puerta y entra Doris y se saludan efusivamente.

 

DORIS: Hola.

ADELIO: Pero mujer, ¡qué guapa te ves! ¿A quién tratas de ligarte?

DORIS: Por favor, Adelio. No es para tanto.

ADELIO: Ay, cómo no. Mira que bonito escote, o digo más bien, qué bonito relleno...

DORIS: ¡Adelio!

ADELIO: Tonta, no lo digo como varón, no, cómo. Lo digo porque eso llama la atención. A ver, ¿quién es la chica?

DORIS: ¿Cuál chica?

ADELIO: ¿Qué, a poco vienes sola?

DORIS: Claro.

ADELIO: Ah, pues yo pensaba que venías acompañada. Bueno, como quiera aquí está Blas.

BLAS: Yo ya me iba.

DORIS: No creí que te incomodara tanto mi llegada.

BLAS: No, no, Doris... me agrada verte... ver que estás bien.

ADELIO: Verdad que sí.

BLAS: Adelio, ya no le muevas.

ADELIO: Es que hace un momento Blas y yo discutimos y anda molesto. Es tan sensible el hombre.

DORIS: Quédate. (Lo toma de un brazo y lo lleva al sillón). Tanto tiempo sin vernos, ¿verdad?

BLAS: Sí, mucho.

ADELIO: Voy a la cocina a ver si ya está el pollo. (Sale).

DORIS: ¿Por qué te quieres ir?

BLAS: Es Adelio, no tolero su pu..

DORIS: Su homosexualidad.

BLAS: Es demasiado joto. Y se ve tan seguro de ello y toma tanto poder que me siento tragado como por un monstruo.

DORIS: Es que le gustas.

BLAS: A mí me gustan las mujeres.

DORIS: Te gusto yo. No  me aprietes tanto la mano...

BLAS: Lo ves. Esa homosexualidad me repatea. Por un lado está Adelio y por otro tú.

DORIS: Ya tocamos este tema hace mucho tiempo.

BLAS: Y crees que por eso ya es más fácil. Una vez una mujer me mandó a la goma por otro hombre, y se siente... pero no sabes lo pinche que se siente que una mujer te mande a la jodida por otra mujer.

DORIS: Aún no estoy segura de quedarme con una mujer.

BLAS: ¿Qué?

DORIS: Creo que soy bi.

BLAS: ¿Bisexual? O sea qué... me estás dando una esperanza o me quieres torturar con eso.

DORIS: ¿Con qué?

BLAS: Con la posibilidad de dejarme tanto por un hombre como por una mujer... Es tan confuso.

DORIS: No te voy a dejar por nadie porque ni siquiera ando contigo...

BLAS: Digo... oye... entiende, yo te quería y me gustas mucho, por qué lo tomas tan natural, como si yo pudiera aplanar un botón y ¡órlare!, cambiar de sentimientos. Necesitaría ser conformista para ser así...

DORIS: Ya, ya. No te lo tomes tan en serio. Y mejor platiquemos de otra cosa porque allí viene Adelio.

ADELIO: (Entra). Ya casi está el pollo, mientras aquí está la botana y el pisto. (Se sienta). ¿Y qué cuentas, Dorita?

DORIS: Nada. Ayer estuve con Lalo.

ADELIO: Y cómo está la Heriberta. ¿Te dijo si va a venir?

DORIS: No.

ADELIO: Sólo espero que ya se le haya pasado la manía esa de andar de vestida.

DORIS: Pues yo lo vi normal.

ADELIO: Ay, qué bueno. Porque ¡qué sermones le di a la babosa!

BLAS: De quién hablan, quién es ese Lalo...

ADELIO: El mismo que Heriberto.

BLAS: ¿Por qué le dicen Lalo? Nada que ver...

ADELIO: Cómo no. No ves que es La-lo-ca.

 

Escena III

Suena el timbre de nuevo. Adelio se apresura a abrir y entra Hermelinda.

 

ADELIO: ¡Hermosa!

HERMELINDA: ¡Osito!

ADELIO: ¡Tan chula, tan guapa! Pasa, mi vida. ¡Ya llegó Hermelinda!

DORIS: (Se levanta a abrazarla). ¡Herby!

HERMELINDA: ¡Doris, chiquilla!

DORIS: Supe de ti, que terminaste tu maestría.

HERMELINDA: Ahí donde me ves ya soy master.

DORIS: ¡Felicidades!

HERMELINDA: ¿Y quién está allá?

DORIS: Es Blas.

HERMELINDA: ¡Blas! (va hacia él y lo levanta de un jalón). Ven y salúdame. Tanto gusto me da verlos de nuevo a todos.

BLAS: Sí, hola... (Ella lo abraza efusivamente, él no)... Es que yo ya me iba.

ADELIO: Otra vez. Quédate, esto se va a poner bien. Ya no discutamos de esos temas.

HERMELINDA: De qué. ¿Se pelaron?

BLAS: No...

HERMELINDA: Debes quedarte. Tú eras muy bailador en la escuela. ¿No vas a bailar conmigo?

BLAS: Bueno... Pero sólo un rato.

HERMELINDA: No, cómo que un rato. Siempre bailábamos hasta que se acababa la fiesta. (Adelio le da una bebida). Gracias, Osito.

 

Le da una copa a todos.

 

ADELIO: Es tequilita, pero no se lo tomen. Vamos a brindar y cuando digamos salud nos la echamos de un jalón.

HERMELINDA: Sí, sí.

ADELIO: Pero no se vayan a rajar.

BLAS: No, no nos rajamos.

HERMELINDA: Pos qué nos conoces, que somos unos sobrios, o qué.

ADELIO: Bueno, allí va. Por la quincuaséptima generación de la escuela de Economía, o sea nosotros. ¡Sexo, pisto y manía, sexo pisto y manía...!

TODOS: ¡Arriba Economía!

 

Todos beben.

 

ADELIO: ¿Otra?

HERMELINDA: Sí, otra.

DORIS: Pero ya tranquilo.

ADELIO: (Sirviendo más tequila). Sí, ya éstas nos las llevamos tranquilas, no me quiero poner cuete luego luego.

BLAS: Se acuerdan, en las fiestas de la escuela, como terminábamos bien burrotes.

HERMELINDA: Pues no hemos cambiado mucho.

DORIS: Ustedes. Yo ya soy enemiga de la cruda.

HERMELINDA: Pues qué bueno, porque en las últimas pedas tú nomás me querías abrazar.

DORIS: Perdóname, manita, es el animal que todos llevamos dentro.

HERMELINDA: Sí, animal, pero acuérdate que yo soy buga.

DORIS: Sí, ya, no hay pex con eso.

HERMELINDA: No nos veas así, Blas. Nomás somos amigas con preferencias muy distintas...

BLAS: Yo no digo nada.

HERMELINDA: Ahora cuéntame, ¿qué has hecho, ya te casaste, con quién andas?

BLAS: Ya no tengo trabajo...

HERMELINDA: ¿Cómo?

BLAS: Me despidieron por pendejo. Y en lo del amor, no he tenido novia desde...

HERMELINDA: Doris.

 

Suena el Timbre.

 

ADELIO: ¡Doris, debe ser Lalo!

DORIS: Abre.

 

Escena IV

Entra Heriberto vestido de mujer, con senos postizos y peluca.

 

HERIBERTO: ¡Hello, mis vidas! ...  Adelio, qué flaco te ves. ¡Doris! (Va hacia ella)... ¡Pero qué tiene hoy la primavera que ha reunido al mundo gay en esta casa!

DORIS: Lalo, cómo eres loca. (Se abrazan efusivamente).

ADELIO: ¡Heriberto!

HERIBERTO: Ese tonito... siempre lo hace cuando tiene ganas de regañarme.

ADELIO: ¡Heriberto!

HERIBERTO: Oilo, preciosa, identifícalo porque un día, cuando quieras venir bien macha, te lo va a cantar en la cara.

ADELIO: Heriberto, ya sabes que no me gusta que vengas a mi casa de vestida.

HERIBERTO: ¿Sí? Ay, se me olvidó.

ADELIO: Esta no es una fiesta de esas de la Logia. Festejamos los diez años de egresados.

HERIBERTO: Sí, pero siempre que quieres hacer una reunión de estas nadie viene. Ya deberías salirte del clóset, que al cabo todos saben que eres jotito. Yo por eso me presento según me dicta mi espíritu. Me leí las cartas y me dijeron que no tenía caso seguir ocultando mi esencia. Y ya no me va a importar...

ADELIO: Aquí están Hermelinda y Blas.

HERIBERTO: ¡Herby! ¡Blasito!. ¿Verdad que a ustedes no les importa mi vestido?

HERMELINDA: Te ves divina...

HERIBERTO: Gracias.

BLAS: No. Te ves raro... es que antes usabas pantalones y barba. Pero pues bueno, peor es estar muerto.

HERIBERTO: (Lanza una carcajada). Lo ves, Adelio. Hasta el buen Blas lo toma con filosofía.

BLAS: Qué me queda.

HERIBERTO: Ay, pero pongan música; dónde está el vino, esto está peor que las fiestas de la Logia...

BLAS: ¿Cual logia? ¿Son masones?

HERIBERTO: (Ríe). Ay, no, no, no. La Logia es una amigo... se llama Petronilo Eulogio.

BLAS: Logia está mejor.

DORIS: (Le lleva un vaso a Heriberto). Una cubita.

HERIBERTO: Gracias, mi vida.

 

Hermelinda sube el volumen de la música.

 

HERIBERTO: Bailemos... (Jala a Hermelinda y a Doris. Bailan. Luego jala de la mano a Blas. Éste se zafa).

BLAS: No, yo no.

ADELIO: Heriberto (los separa). Blas es buga y con desplantes homofóbicos.

HERIBERTO: Ay, ¿pues yo qué hice?

ADELIO: Incomodarlo. Comprende, si para mí es inconcebible que reniegues de tu sexo, imagínate lo que es para él.

HERIBERTO: Ay, yo soy así...

ADELIO: No. Estás mal. Los gay no somos mujeres atrapados en el cuerpo de un varón. Somos hombres gay. Homosexuales. Homo, del griego “igual” y sexual, de “sexo”. Tenemos preferencia por nuestro mismo sexo.

HERIBERTO: Y tú eres pendejo. Pen, del otomí “pene “y dejo, del tarahumara, “caído”.

ADELIO: Si por lo menos tuvieras argumentos inteligentes.

HERIBERTO: Los tengo: me vale, me vale, me vale...

ADELIO: Lo ves. De nada sirve tratar de razonar contigo. Siempre que trato de hablar te pones como tonta a hacerte la sorda intelectual. Ni tú mismo estás seguro de que esto es lo que quieres. Por eso te da miedo analizar y justificarte con inteligencia. Simplemente te pones rebelde contra natura, contra Dios y contra la sociedad.

HERIBERTO: Aunque no lo creas tengo mis conclusiones muy inteligentes.

ADELIO: Dilas.

HERIBERTO: No.

ADELIO: ¿Por qué?

HERIBERTO: Vine a una fiesta, no a dar una conferencia de por qué decidí ser una vestida.

 

Se retiran hacia un lado discutiendo en silencio.

 

HERMELINDA: Bailemos, guapo.

BLAS: Sí.

DORIS: Invítenme.

HERMELINDA: Ven. Júntate.

 

Doris baila eróticamente acercándose mucho a Hermelinda. Blas se incomoda.

 

HERMELINDA: Blas, aquí, baila conmigo.

 

Blas intenta bailar pero Doris aumenta su impertinencia.

 

BLAS: No, yo mejor me voy...

HERMELINDA: (Sujetándolo). Adónde, adónde...

DORIS: (Ríe). Está bien, te la dejo para ti sólo...

HERMELINDA: Blas, no seas tonto. Yo no le hago caso a esta mensa. Nos meneamos así en el baile, pero nada más. Se me acerca más y le corro. Ya sabes, Doris..

DORIS: Ya, ya. Solamente quería ver cómo reaccionaba.

BLAS: Pues cómo crees que iba a reaccionar. Mi ex novia tirándole el perro a mi amiga...

DORIS: Qué, a poco te puede que te esté volando el mandado.

BLAS: Volando...

HERMELINDA: Cuál mandado, cuál mandado, somos amigos y nada más.

BLAS: ¡Ya estoy harto de que te estés burlando de mí! Primero, luego de que me enamoré de ti, me sales con la perrada de que te gustan las mujeres! ¿Sabes cómo me sentí...? Peor que miserable, peor que devaluado... y todavía años después vienes a rematarme.

DORIS: ¿Cuál rematar?

BLAS: No te hagas la inocente. Te pusiste a jugar con Hermelinda para fastidiarme.

DORIS: ¿Yo?

HERMELINDA. Ya, tranquilos...

 

Por su lado Adelio encara a Heriberto.

 

ADELIO: (A Heriberto). Respétate. Estaba bien cuando hacías el “show” travestí en las fiestas de la Logia. Pero eso era un acto artístico. ¿Qué haces perturbando tu realidad?

HERIBERTO: No la perturbo, la hago más de acuerdo a lo que siento. O acaso crees que me la paso pensando en el qué dirán.

ADELIO: No, si lo hicieras tendrías un poco de pudor. Qué quieres demostrar.

HERIBERTO: Nada... Solamente que así me siento bien.

ADELIO: A mí me cae que solamente tratas de protestar contra tu suerte, que naciste con cuerpo de hombre cuando quisieras tener tetas y vagina...

HERIBERTO: Sí las tengo...

ADELIO: ¡Qué! O sea... que...

HERIBERTO: ¡Qué, hombre! ¿Qué te traes? Parece que me fueras a matar...

ADELIO: ¿Te la hiciste?

HERIBERTO: Ya estoy grandecito para eso... además a mí ni se me pa...

ADELIO: ¿Te la hiciste?

HERIBERTO: ¿Qué...?

ADELIO: La operación jarocha. Te la hiciste, ¿verdad?

HERIBERTO: ¿Qué? No, no, todavía no llego a eso... (Se saca el relleno del sostén). Cuando dije que sí tenía esas partes estaba hablando en sentido figurado, de que siento como si las tuviera...

ADELIO: ... ¿Sientes como si tuvieras algo que no tienes? ... ¿Y crees que estás bien?

HERIBERTO: Yo me siento estupendamente y si sigues asediándome te voy a cachetear.

ADELIO: Lo ves... agresividad. Todo lo que quieres es dar un golpe visual a las personas que piensas que te juzgan y condenan.

HERIBERTO: Como cualquier cristiano al que le llenan el buche de piedritas.

ADELIO: Evalúa, analiza: Sientes que tienes partes de mujer que no tienes... eso podría ser un brote esquizofrénico. Eres potencialmente violento... crees que todo el mundo está en tu contra... Y tal vez lo esté si sigues de vestida...

HERIBERTO: Pues aquí el único que está en mi contra eres tú. Mira a Blas, ni porque es buga, él no dice nada...

 

Blas sigue la discusión con Hermelinda y Doris.

 

BLAS: ¡No! Ella quiere jugar con mis sentimientos. Le gusta gozar con mi enojo.

DORIS: (Ríe). Qué tonto.

BLAS: Lo ves.

HERMELINDA: Vamos a bailar.

BLAS: No, exijo una disculpa.

DORIS: De qué, yo no hice nada.

BLAS: ¡Por eso los odian! ¡Nadie quiere a los jotos y a las lesbianas porque además de sostener sus desviaciones gozan fastidiando a la gente normal... porque no pueden ser como nosotros!

DORIS: (Ríe burlándose con más fuerza). ¿A poco?

HERMELINDA: Blas, no digas eso, te pueden escuchar Adelio y Heriberto.

BLAS: ¡Que me escuchen, ya me tienen hasta la jodida con sus joterías!

DORIS: ¿Y tú te consideras gente normal?

BLAS: Desde que tengo doce años sé que me gustan las mujeres. Fuimos hechos hombre y mujer para procrear hijos y fortalecer la especie...

DORIS: Y para tener distintos gustos sexuales...

BLAS: ¡No!

HERMELINDA: Ya debe estar la comida... vamos a comer...

BLAS: Si la naturaleza hubiese querido que los sexos se embadurnaran unos con otros, nos hubiera hecho hermafroditas. ¡Todo eso del homosexualismo no son más que puras desviaciones!

ADELIO: (Escuchando y acercándose). ¡No, señor! No son desviaciones. Ninguno de nosotros elegimos ser como somos. Nunca dijimos: Ay, como sufrí un trauma sexual en mi infancia, voy a ser gay.

BLAS: Tal vez no lo dicen, pero lo piensan.

ADELIO: Ni eso.

BLAS: Por qué no se dan cuenta que tienen un trauma...

ADELIO: Yo no conozco a nadie que sea homosexual porque su padre, su hermano o el conserje de la escuela lo haya violado... La mayoría no tuvimos ninguna experiencia de esas.

DORIS: Pero sí hay mujeres que se hicieron lesbianas para aplastar a sus padres, luego de que no las dejaron tener novio...

HERIBERTO: Ay, pero quién sería tan tonta para hacer algo tan desequiciado.

DORIS: Yo.

BLAS: Lo ves. Nunca sentiste que eras lesbiana... simplemente querías descalabrar a tus papás...

DORIS: Pero aprendí a gozar con mis mujeres...

BLAS: ¡Desviada!

ADELIO: Blas, no tienes la certeza de eso... a lo mejor Doris procedió así impulsada también por un sentir homosexual muy escondido en su interior.

BLAS: No mames, güey... No me vengan con jaladas. Los sexos fueron hechos para la reproducción no para sus cochinadas.

HERIBERTO: Y también el sexo fue hecho para el placer...

BLAS: A ver ustedes que se creen mujeres, ¿qué tienen por vagina? El lugar que usan para hacer el amor es un chiquero...

ADELIO: ¡Tú qué sabes, estúpido!

HERIBERTO: (Burlón). Idiota, qué sabes del amor si nunca has besado a un joto.

BLAS: Sé que son una subespecie humana dedicada a fastidiar... no entiendo como pueden sentir atracción por seres de su propio sexo... no lo entiendo...

ADELIO: Lo importante es el sentimiento...

BLAS: ¡Seres antinaturales!

ADELIO: ¡Cállate! ¡Homofóbico!

HERMELINDA: Mejor vamos a calmarnos todos...

HERIBERTO: Y tú qué... eres un maldito neurótico.

ADELIO: No somos seres antinaturales... somos personas... sentimos... Y muchos de nosotros estamos mejor ubicados que ustedes los bugas...

DORIS: Eso es evidente... Es muy fácil manipular sus pequeños y finos sentimientos... como muñecos de guiñol. ¿Verdad, Blas?

ADELIO: No nos ayudes, Doris. Como cualquier otra persona hay gente buena y no tan buena en este grupo.

HERIBERTO: Y como dice Adelio. Sabemos mejor quiénes somos... ¿Ya sabes quién eres?

BLAS: Y miren quien lo dice... Tal vez no esté seguro de quién soy... tal vez ustedes saben quienes son, pero no tienen puta idea de lo que son.

ADELIO: ¡Ah! Quieres callarte...

HERMELINDA: Creo que se está quemando el pollo (Entra en la cocina).

BLAS: No me callo. Esto es para que no me vuelvas a acosar.

ADELIO: ¡Nadie te acosa, lo que pasa es que eres un aprensivo, inmaduro, intolerante, xenófobo, todo lo tomas con el horror de un paranoico!

BLAS: Tengo razón o no tengo razón. No saben lo que son: si una falla genética o una desviación mental...

HERIBERTO: Yo voy a ser tu asesino... ¡Cállate ya!

BLAS: No me callo, seres antinaturales.

ADELIO: ¡Ya, por favor! (Rompe en llanto). ¡Nadie tiene razón aquí! ¡Nadie sabe por qué nacimos con este sentir! ¡No hay científico que lo aclare! ¿Por qué tuvimos que nacer? Se nos persigue, se nos mata, se nos humilla... desde el principio de los tiempos... ¿Por qué somos diferentes? No lo sé. ¡Dios, por qué hay tanta estupidez en el hombre!... debería haber un mundo exclusivo para nosotros... un mundo gay,  sin exclusiones.... (Pausa). ¿Nacimos para ser atacados? ... Por eso tuvimos que hacernos más inteligentes, más sagaces; para que no nos inquisitaran... Por eso somos temperamentales, porque a cada rato se nos ataca... ¿Péguenle al joto! ¡Búrlense del joto! ¡Maten al joto! ¡Dios! ¡Por qué estamos aquí! (Se adelanta al proscenio, se hinca en posición de orar). ¡Estaríamos mejor si todos fuésemos iguales! ¡Quiero que todos sintamos igual! ¡Si la mayoría fuésemos homosexuales... si sólo lo fuésemos la mayoría, no habría por qué escondernos! ¡Escúchame Dios!

 

El cuadro se congela. Entra Hermelinda con una charola con un pollo.

 

HERMELINDA: El pollo se quemó.

 

Se oscurece el escenario. Una luz cenital ilumina a Adelio por unos segundos y con el sonido un trueno desaparece. Oscuro.

 

 

Escena V

 

El sofá-cama está extendido. Hay ropa tirada por los lados... restos de comida, botellas y demás cosas que quedan después de una fiesta. Adelio está dormido bajo una sábana en el sofá-cama. Se despierta y observa el desorden, luego nota el bulto a su izquierda. Lo destapa y se sorprende al ver que es Blas. Están en ropa interior. Blas comienza a despertarse. Adelio está a la expectativa, temeroso.

 

BLAS: Hola.

ADELIO: Te juro que no pasó nada.

BLAS: Por supuesto, estabas demasiado borracho.

ADELIO: ... Me sorprende que lo tomes con tanta naturalidad.

BLAS: Por favor... No es la primera vez que nos ponemos tan borrachos que no podemos ni darnos las buenas noches.

ADELIO: Pues no recuerdo que antes haya pasado.

BLAS: Cómo no, varias veces en la fiesta de la Logia.

ADELIO: Tú jamás has ido a una fiesta de la Logia.

BLAS: Creo que no se te ha bajado la borrachera... déjame dormir y duérmete tú también, lo necesitas...

 

Pausa.

 

ADELIO: Blas, no había notado que tienes canas.

BLAS: Estás modorro... a cada rato me dices que me hacen ver más sexi.

ADELIO: ¿Yo?

BLAS: No, Doris también. Ya ves cómo ha estado de nostálgica conmigo...

ADELIO: ¿Doris?

BLAS: Y no saques las uñas. Ya hablamos de eso muchas veces y tú mismo eres quien dice que hay tener compasión de ella.

ADELIO: Pellízcame.

BLAS: No te gusta...

ADELIO: Pellízcame.

BLAS: Detestas que te pellizquen.

ADELIO: Pellízcame.

 

Blas lo pellizca.

 

ADELIO: ¡Ay!

BLAS: ¿Satisfecho? Ahora no te vayas a poner histérico.

ADELIO: Qué es lo que pasa. ¿Ya me desperté?

BLAS: Desde hace rato.

ADELIO: ¿Sigues allí?

BLAS: Qué raro estás. ¿Qué te metiste anoche? ¿No habrás aceptado las pastillas esas de las que se traga la Logia?

ADELIO: Yo no me las trueno... O, la verdad ya no sé...

CLAUDIO: (Voz desde afuera). ¡Dejen dormir, son las siete de la mañana!

ADELIO: ¿Quién habló? ¿Quién está en la otra recámara?

BLAS: Pues quién ha de ser, Claudio.

ADELIO: ¿Cuál Claudio?

BLAS: (Incorporándose). ¿Qué tienes, Alzheimer o qué? Te comportas como si fuéramos unos perfectos desconocidos...

ADELIO: Ese Claudio, ¿es amigo tuyo? ¿Vino a la fiesta de anoche?

BLAS: Es Claudio, tu hijo... ¡Pues qué tienes!

ADELIO: ¿Mi hijo? ¡Yo no puedo tener hijos, no, no, no...!

BLAS: (Lo encara). Pues qué te pasa, querido. Parece que has perdido la memoria. A Claudio lo adoptamos hace quince años.

ADELIO: ¡Quince años! (Salta de la cama). ¡Qué broma es esta!

BLAS: ¡Me espantas! Qué no nos recuerdas...

ADELIO: No, digo, sí... a ti sí... Anoche peleamos, discutimos...

BLAS: No, no lo hicimos. Yo creo que tuviste una pesadilla.

ADELIO: Festejamos los diez años de egresados.

BLAS: ¿Diez años? Eso fue hace cinco años. Anoche celebramos el cumpleaños número veinte de nuestro hijo...

ADELIO... ¿Nuestro?

BLAS: Sí... ay, me estás asustando. Voy a llamar a tu psicoanalista. No me gusta cómo te estás comportando... (Va al teléfono).

ADELIO: Espérate. Dime... ¿Tú y yo somos...?

BLAS: Somos esposos.

ADELIO: Te estás burlando.

BLAS: Ah, voy a llamar a tu loquero... (Toma el teléfono y marca).

 

Adelio inspecciona el lugar, buscando supuestos cómplices de una broma.

 

ADELIO: Donde están. Heriberto... Doris... Hermelinda...

BLAS: Doctor Barragán, habla Blas, la pareja de Adelio... sí, me recuerda...

ADELIO: ¡Salgan!

BLAS: Creo que ya le dio el mal de Alzheimer...

ADELIO: ¿Doris? Sabes que no me gustan las bromas.

BLAS: (Angustiado). Se levantó y comenzó a decir cosas muy graves... se extrañó de mi presencia, confunde los tiempos, piensa que anoche fue una fiesta que tuvimos hace cinco años... cinco años. Y lo más grave es que desconoce totalmente a Claudio.

ADELIO: No hagas tanta farsa. Si te quieres vengar de mí rómpeme los vidrios de la casa, pero no fastidies así...

BLAS: Se está poniendo neurótico. Dice que yo me estoy vengando de algo...

ADELIO: Y por mí, ya terminó. Toma tus cosas y fuera de mi casa.

BLAS: Ahora me quiere correr de la casa... sí doctor... sí... sí...

ADELIO: (Vistiéndose). No voy a tolerar en mi propia casa que se me haga una burla semejante.

 

Entra Claudio, despabilándose y pasa frente de él.

 

CLAUDIO: Hola, papá... (Pasa de largo y sale).

BLAS: Sí, doctor, gracias... gracias... (Cuelga y se dirige a Adelio). Dice el doctor Barragán que tienes que ir a su consultorio.

ADELIO: Ese era...

BLAS: Claudio, no lo dejamos dormir con nuestra discusión, y pobre, mañana presenta examen final de Economía.

ADELIO: No lo conozco...

BLAS: ¡Por Dios! ¡Ven, Ven! (Lo sienta en la cama). Espérame aquí.

 

Blas sale y regresa con un álbum de fotografías.

 

ADELIO: ¿Qué es eso?

BLAS: Fotos. Esto te refrescará la memoria. (Se sienta junto a él y abre el álbum). Mira, es nuestro primer año en la escuela de Economía...

ADELIO: Estamos juntos, y tú me abrazas por el hombro.... Jamás había visto esta fotografía. Ni recuerdo ese momento...

BLAS: Tal vez viendo las demás... mira esta...

ADELIO: Me estás dando de comer con una cuchara...

BLAS: Fue nuestra comunión...

ADELIO: ¿Qué?

BLAS: Nos hicimos pareja en el viaje a Perote con la escuela... comulgamos con mermelada de ciruela. Fue nuestro pacto de amor...

ADELIO: Lo estoy viendo... y no me puede caber en la cabeza. Tú eres buga...

BLAS: ¡Pero qué dices! ¿Buga yo?... Mira esta otra foto.

ADELIO: Nos estamos besando...

BLAS: Éramos jóvenes... y tus labios eran tan suaves.

ADELIO: Espera un momento... algo aparece en mi memoria... Ese no fue nuestro primer beso...

BLAS: Claro que no...

ADELIO: Pero tú querías que todos supieran que sí lo era...

BLAS: (Lo abraza)...  Qué alivio, ya estás recordando... qué feo susto, Dios mío...

ADELIO: Quiero ver más fotos...

BLAS: (Hojeando). ¿Te acuerdas de esta?

ADELIO: Déjame ver... Fue en Navidad de... mil novecientos ochenta y cinco.

BLAS: Sí.

ADELIO: Ese abrazo se ve forzado porque yo quería pellizcarte una nalga y tú estabas enojado.

BLAS: Sí, qué tonto... ¡Recuerdas, Adelio!

ADELIO: Cuando veo las fotos algo me viene a la memoria... pero si no... todo parece tan raro...

BLAS: Necesitamos saber qué te causó ese extravío... necesitas hacerte unos análisis.

ADELIO: Sí... creo que sí. No vaya a ser un coágulo en el cerebro, o un tumor o que esté loco.

BLAS: No te pongas hipocondríaco... lo mejor será ir de una vez con el doctor Barragán.

ADELIO: Sí, sí, Blas... pero primero... quisiera... quiero ver a... el que dices que es nuestro hijo.

BLAS: Es tú hijo... ¡Claudio!

CLAUDIO: (Dese afuera). ¡Qué quieren ahora!

BLAS: Ven, tu padre quiere hablarte...

ADELIO: (En voz baja). No, no...

BLAS: Nada... Debes hacerlo, a lo mejor te ayudará a recordar... ¡Claudio, ven, vamos a salir... tu papá Adelio no se siente bien. Vamos a ver al doctor!

CLAUDIO: (Entra en escena). ¿Qué onda, qué te ocurre papá Adelio?

ADELIO: (Pausa). (Se acerca despacio) ... Eres bien parecido...

CLAUDIO: Órale, ¿y eso? ¿Estás enfermo? ¿Te duele algo?

BLAS: Despertó... algo mareado. Vamos a que se haga un chequeo.

ADELIO: ¿Cómo eras de niño? No puedo recordarlo.

CLAUDIO: Papá Adelio (Lo abraza). ¿Qué tienes?

BLAS: Está algo confundido por el mismo mareo. Lo llevaré al médico. Adelio, ¿notas algún cambio?

ADELIO: No.

CLAUDIO: Iré con ustedes, papá Blas.

BLAS: No es para tanto... Realmente está bien. Todo lo que tiene es una laberintitis crónica. No debes preocuparte, hijo.

CLAUDIO: Es que no lo veo bien.

BLAS: Por eso vamos al médico. A ver, tranquilo, tu papá Adelio no tiene nada grave. Quédate aquí y espera nuestra llamada. Vámonos, Adelio.

ADELIO: (Toma por los hombros a Claudio y lo mira largamente). Hijo...

CLAUDIO: Llámame cuando salgas de ver al médico, papá.

ADELIO: Sí, eso haré.

 

Blas toma del brazo a Adelio y salen del escenario.

 

BLAS: Vamos a cambiarnos al cuarto.

ADELIO: Es hermoso..

BLAS: ¿Está abierta la puerta que da a la cochera?

CLAUDIO: Sí.

BLAS: Saldremos por allí. Volvemos pronto.

CLAUDIO: Con cuidado.

ADELIO: Sí, hijo...

 

Escena VI

Claudio comienza a llevar la ropa fuera del escenario. Repliega el sofá-cama. Encuentra una revista con fotografías de hombres y la arroja fuera, encuentra una de mujeres, la hojea un poco. Se escucha el ruido de una puerta y luego el de un automóvil al arrancar e irse. Tocan el timbre. Esconde la revista entre los cojines del sofá-cama. Abre la puerta y entra Hermelinda vestida como hombre y con un pequeño bigote.

 

HERMELINDA: ¡Claudio!.

CLAUDIO: Tía Hermelinda...

HERMELINDA: (Hermelinda le recrimina con un gesto). Tío Herme. De niño te lo pasaba, pero ya eres grande, ya eres cuate. ¿Cómo quedamos?

CLAUDIO: Está bueno, tío Herme.

HERMELINDA: ¿Y qué cuentas, algún muchachillo por allí?

CLAUDIO: Tal vez...

HERMELINDA: Cuéntame, a ver, quién es... cómo estuvo.

CLAUDIO: No, ahorita estoy muy nervioso. Mi papá Blas llevó al médico a papá Adelio.

HERMELINDA: Qué tiene la menopáusica de tu madre, algún achaque.

CLAUDIO: No, tío, me parece que es serio. Anda como sacado de onda. Me dijo algo muy raro.

HERMELINDA. ¿Pues qué te dijo?

CLAUDIO: Qué no me recordaba de niño.

HERMELINDA: Ah, no, eso sí está raro. Tenía algún otro síntoma.

CLAUDIO: Mareos... laberintitis.

HERMELINDA: Mira, pues anoche se puso hasta el gorro. Eso que tiene se llama cruda. Así que no te preocupes, Claudio.

CLAUDIO: ¿Nos echamos unas frías, tío?

HERMELINDA: ¿Tan temprano? ¿A poco tienes Cerveza?

CLAUDIO: No, pero podemos ir a...

HERMELINDA: Entonces no me des nada. Ninguna otra cosa puede curarme.

CLAUDIO: ¿No?, pos bueno.¿Y qué andas haciendo por acá?

HERMELINDA: Nada nuevo. Vengo a hablar con tus padres sobre el tonto de Heriberto.

CLAUDIO: ¡Órale! ¿Y nada más?

HERMELINDA: Y anoche dejé aquí una de mis revistas. ¿No las has visto?

CLAUDIO: (Viendo el sofá-cama). No, no, hace rato que estoy recogiendo y no la vi.

HERMELINDA: ¿Dónde la habré dejado? Odio descompletar mi colección.

CLAUDIO: ¿Y qué le pasa al tío Heriberto?

HERMELINDA: Que yo creo que ya está destornillado. Es muy grave.

CLAUDIO: ¡No manches, tío! ¿Qué le dio? ¿También se enfermó?

HERMELINDA: Peor... resulta que... Se le volteó la canoa. Tu tío Heriberto es... buga.

CLAUDIO: ¿Buga? ¿Heterosexual?

HERMELINDA: ¡Puedes imaginarlo! Con razón y me saludaba así tan besucón y abrazón... qué asco.

CLAUDIO: ¿Pero, pero cómo supiste?

HERMELINDA: Cómo ha de ser, anoche lo encontré besándose con Doris. Qué espanto. A ella se le resbala porque se declaró bisexual hace rato y allí más o menos se lo toleramos. Pero Heriberto... Ese estúpido machín escondió su heterosexualidad todo el tiempo. Ayer, al terminar la fiesta fue cuando, por su borrachera, enseñó el cobre... se salió del clóset... Bueno, no le quedó de otra cuando me vio. Dijo que pronto se lo diría a los demás, que ojalá y lo tomaran con calma. ¡Con clama!  Lo dice así como si fuera muy normal. Todavía no puedo tragarme eso.

CLAUDIO: Tío, tío, no te enojes. A lo mejor ni él mismo sabía que era buga. Tal vez lo acaba de descubrir.

HERMELINDA: Sí, cómo no. Si bien entrenado que se veía anoche.

CLAUDIO: Ya no te esponjes. Acuérdate que te acaban de operar hace poco.

HERMELINDA: Eso ni fue operación. Me implantaron bigote, eso es todo.

CLAUDIO: Se te ve bien. Un poco como de cepillo... Pero no crees que debiste dejar tu cara tal y como es.

HERMELINDA: Eso dice tu papá Adelio. Pero es la moda. Es como un tatuaje, una forma de sentirnos más maduros...

CLAUDIO: (Pausa). Entonces vienes con mis papás a darles el chisme de que el tío Heriberto es machín.

HERMELINDA: Pues sí, no pude aguantarme...

CLAUDIO: Y no crees que debe ser él quien se los diga.

HERMELINDA: No lo hará. Lo conozco. Es bien coyón. Lo que él puede tener de macho yo se lo triplico. De mi te acuerdas, sobrino.

CLAUDIO: Hijole, Tío, la noticia pues sí me bajoneó. Hay cosas que no entiendo... eso de que unos sienten atracción hacia el sexo contrario y al revés. Me hace sentir raro.

HERMELINDA: ¡No te me estarás quebrando, Claudio!

CLAUDIO: No, no... sólo es que estoy confundido con eso. No llego a entender por qué sienten así... Me siento mal por el tío... Qué tal si vamos al bar matutino y nos echamos unas cervezas.

HERMELINDA: Hasta que me dices algo alegre. Vamos.

 

Claudio y Hermelinda salen.

 

Escena VII

Transición de tiempo. Entran Blas y Adelio.

 

BLAS: Estoy muy contento. Una hora con el Doctor Barragán y recordaste todo.

ADELIO: Pero lo raro es que tampoco he olvidado esas vivencias paralelas de una vida diferente.

BLAS: Está bien. El doctor dice que fue un estado de ensoñación, suelen ser muy realistas, pero no son más que sueños muy pesados. Lo bueno es que las tomografías dicen que tu cabeza está bien.

ADELIO: No lo puedo creer. Me siento emocionado. Siento como si mi vida fuera un sueño hecho realidad.

BLAS: Sí, fue una fea pesadilla esa de sentirte en un mundo buga.

ADELIO: Increíble. Los buga siempre han sido minoría.

BLAS: Sí, sería aterrador que fueran mayoría.

ADELIO: Pero son los sexos que pueden procrear.

BLAS: La procreación es una elección inteligente desde hace siglos. Antes era al natural, pero gracias a Dios ya se puede hacer in vitro. De pensar en hacer eso de al natural... hay que tener mucha mente abierta. ¿Tú te acostarías con una mujer?

ADELIO: Yo lo hubiese hecho con tal de que nuestro hijo tuviera uno de nuestros genes. No me incomoda. Es como una inyección. Duele, es detestable, pero es para algo bueno.

BLAS: Silencio, que me siento extraño.

ADELIO: Debimos haberlo hecho.

BLAS: Bueno, no lo hicimos, adoptamos y ya. 

ADELIO: Oye... en mi sueño tú eras buga y me reprochabas cualquier acercamiento. Recuerdo haberte besado en esta vida... pero no son tan vívidos mis recuerdos. ¿Me darías un beso?

BLAS: Claro (Lo abraza y lo besa).

ADELIO: Ahora sí me siento seguro. (Suelta unas lágrimas). Tantos años teniendo que esconder mi homosexualidad...

BLAS: ¿Qué?

ADELIO: En el sueño... el mundo era al revés. A los “gay “ se nos condenaba y criticaba.

BLAS: Lo mismo que pasa con los bugas.

ADELIO: Se siente horrible ser discriminado...

BLAS: Ya pasó, ya pasó. Mañana vas a otra sesión con Barragán y te sentirás mejor.

ADELIO: Sí.

 

Escena VIII

La puerta se abre y entra Doris.

 

DORIS: Toc toc, ¿no interrumpo?

ADELIO: (Se separa). No, pásale. (La saluda efusivamente). Guapa, guapa, como siempre.

DORIS: Tú te ves algo desvelado.

ADELIO: Sí, tuve mala noche.

DORIS: Hola, Blas.

BLAS: (Frío). Hola.

ADELIO: (Notando la frialdad). Blas, recuerda lo que hablamos...

DORIS: Está bien. No me habla bien desde que le dije que era bisexual.

BLAS: La verdad es que aún me angustio. Me espantaste el día que trataste de seducirme.

DORIS: Y te pedí disculpas muchas veces. Estaba borracha y se me salió lo animal..

ADELIO: Ese es cuento viejo, ya olvídenlo. Qué te trae por acá, mi vida.

DORIS: Heriberto.

BLAS: Y dónde está Lalo-quilla..

DORIS: En el carro. No se bajará hasta que yo les diga lo que pasa.

ADELIO: No te pongas tan seria. Hasta parece que algo grave le ocurre.

DORIS: Malo, no, no es malo.

ADELIO: Entonces, por qué no se baja. Seguramente estuvo llorando y se le corrió el maquillaje.

BLAS: Heriberto no es de los que se maquillan.

ADELIO: Ya sé. Solamente quería hacer un chiste.

DORIS: Necesita hablar con todos sus amigos y ustedes son los dos mejores.

ADELIO: Ay, me asustas. ¿Está enfermo, desahuciado, o qué...?

DORIS: No, será mejor que él se los diga. (Va a la puerta). ¡Beto, ven ya!

BLAS: ¿Beto? ¿Desde cuando le gusta que le digan Beto?

DORIS: Les advierto, se pueden sorprender con lo que van a ver.

ADELIO: Ay, ya no nos asustes más.

BLAS: ¿Por qué tanto suspenso?

DORIS: No es malo, repito, pero puede conmocionarlos.

ADELIO: ¿Qué es?

 

Escena IX

Entra Heriberto vestido de hombre, con bigote.

 

HERIBERTO: Que soy buga.

BLAS: ¡No!

ADELIO: ¡No! ¡Cómo se te ocurre llegar a decírnoslo de esa manera, como... como si fuera lo más normal del mundo!

HERIBERTO: ¿Y qué no lo es? (Encara a Doris). ¿No los preparaste?

DORIS: Sí.

BLAS: Eso no fue prepararnos, fue angustiarnos. Y con mucha razón. Mejor hubiera sido que nos dijeran que te ibas a morir.

HERIBERTO: Dios, no creí que fueran tan radicales. Somos amigos...

BLAS: Pero nos estuviste mintiendo.

HERIBERTO: Y qué querías. ¿Me hubieran aceptado de haberlo sabido?

ADELIO: Tienes razón. Blas, él tiene razón. Es nuestro amigo, lo conocemos...

BLAS: Creíamos conocerlo... Pero veo que es un desalmado buga, como todos...

ADELIO: ¡Blas! Recuerda mi sueño... lo de la discriminación.

BLAS: Sí. Pero así de pronto es como una puñalada por la espalda. Si lo hubiese dicho despacio.

HERIBERTO: ¿Despacio? Solamente alargaría la agonía. No espero que me entiendan. Solamente les pido que recuerden todo lo que hemos vivido juntos. Me conocen, yo soy como me han tratado... lo que no conocían era mi vida intima, mi sentirme hombre, mi gusto por las mujeres.

ADELIO: Yo creo que te puedo comprender. Aunque me siento conmocionado...

BLAS: Bien, nos dieron la sorpresa, ya revolvieron nuestras tripas. ¿Hay algo más que deban decirnos?

DORIS: Sí, que somos amantes.

ADELIO: Doris, sabemos que eres bisexual, pero eso no lo puedo creer... ustedes dos.. en la cama... Me da cierto asco.

HERIBERTO: Fue en el carro. Y mira qué porquería de imaginación tienes. Te asqueas por visualizar en tu mente la mecánica de nuestro acto sexual.

ADELIO: Ya, ya, estoy tratando de no ser agresivo....

BLAS: Doris. Nada más no nos salgas ahora conque ya te definiste como buga.

DORIS: No lo sé. Disfruté mucho con Beto... Y  con  otras mujeres creo que también disfruté, pero hace tiempo que no salgo con una. Aunque así, comparando... tal vez disfruto más con un hombre.

ADELIO: Entonces todavía faltan sorpresas. De aquí a que te definas...

DORIS. A mí no me apura.

 

Escena X

Se abre la puerta y entran Claudio y Hermelinda.

 

HERMELINDA: ¡Aquí están el buga y la bicicletona! Por lo que se ve, ya cantaron.

CLAUDIO: Tío...

BLAS: Claudio, tus tíos  y nosotros tenemos una discusión... vete a tu cuarto.

CLAUDIO: No.

BLAS: Cómo de que no.

ADELIO: (Abraza a Claudio). Hijo, hazle caso a tu papá Blas.

CLAUDIO: No, papá Adelio. El tío Herme ya me contó lo que pasó.

ADELIO: Pero...

CLAUDIO: Ya tengo veinte años y puedo entender la bronca.

BLAS: No, no creo que entiendas.

CLAUDIO: El tío Heriberto es heterosexual.

ADELIO: Lo que me está enojando es que lo dices como si fuera muy natural.

CLAUDIO: Los hay en todos lados.

HERMELINDA: Sí, donde menos se espera salen hasta por debajo de las piedras.

DORIS: No se pongan tan necios. Claudio ya es grande, seguramente ha vivido experiencias, los jóvenes de ahora ya están muy conectados con estas situaciones...

BLAS ¿Experiencias? ¿Qué va a vivir a su edad?

CLAUDIO: En la escuela hay dos heterosexuales, no sé de las mujeres, porque son más introvertidas. Pero allí están. Convivimos con ellos, tratamos de entenderlos, la raza los medio tolera... no podemos evitar que existan.

ADELIO: Ya habla como yo.

BLAS: Pero de todos modos. La discusión es entre los adultos.

CLAUDIO: Soy adulto.

BLAS: Quiero decir, entre  los adultos con madurez.

DORIS: Claudio es lo suficientemente maduro para enfrentar estas cosas.

ADELIO: Es inteligente, pero no creo que llegue a entender la raíz del problema.

CLAUDIO: Mejor que ustedes.

HERMELINDA: A ver, qué nos puedes decir, sobrino.

CLAUDIO: Hay algunas teorías. Una de ellas dice que en el pasado el hombre fue hermafrodita. Pero debido a que era una especie muy frágil, comenzó a mutar. Un día, una hermafrodita parió a un varón y este copuló con otras hermafroditas transfiriendo ese nuevo gen a la especie. Así nacieron más varones. Luego de algunos años, las hermafroditas perdieron su aparato reproductor masculino por falta de uso... es decir, degeneraron y se convirtieron en mujeres...

BLAS: Qué idiotez. ¿Quién inventó eso?

ADELIO: Deja que termine... parece interesante.

HERMELINDA: A mí no me gusta.

HERIBERTO: Y qué pasó con las hermafroditas.

CLAUDIO: Bueno, se acabaron. En un inicio el varón tuvo gran necesidad de mujer. Así son los bugas, ¿no? Y su instinto lo incitaba a engendrar muchos hijos con diferentes mujeres. La mujer estaba hecha para la gestación y la crianza. Pero, la especie comenzó a hacerse nociva para sí misma y comenzó a haber ciertas regresiones hacia el hemafroditismo. De pronto nacieron varones con cerebro de mujer y viceversa. Es por eso que los homosexuales comenzaron a proliferar, hasta los días de hoy que son la mayoría dominante. En algún momento volveremos todos a ser hermafroditas...

DORIS: ¿Y los bi? Qué pasará con nosotros.

CLAUDIO: No lo sé. Esta teoría no dice nada de eso. Por allí dicen que se trata de trastornos de la sexualidad.

DORIS: Ah, entonces somos unos trastornados.

CLAUDIO: No lo sé, tía, eso dicen. Pero nadie se pone de acuerdo en este asunto.

DORIS: Y tú qué piensas...

CLAUDIO: No sé qué pensar. Parece lógico eso de las desviaciones por conflictos emocionales... pero también por eso de regresar al hermafroditismo...  Es difícil decir cual es la neta.

DORIS: (A Adelio y Blas). No pueden dudar que tiene un hijo inteligente.

BLAS: Bah, solamente repite lo que otro demente dijo. Seguramente ese que inventó la teoría es un buga.

CLAUDIO: Sí, lo es.

BLAS: Claro, no se puede esperar otra cosa de esa gente. Sólo tratan de justificar sus degeneraciones.

ADELIO: Ya Blas. Respeta esa posición.

BLAS: Cómo que la respete. Mi hijo comulga con la ideología buga... (A Claudio). ¿No te me estarás volteando, babosa?

CLAUDIO: No...

HERIBERTO: Ya estuvo bueno. El muchacho dijo cosas muy coherentes y correctas. No voy a permitir que sigan ablando de los heterosexuales como si fuéramos unos monstruos. Qué no pueden ser capaces de poner un poco de cerebro y por lo menos aceptar la propuesta...

HERMELINDA: ¿Y qué esperas con eso Lalo? Qué digamos: oh, sí, los buga tienen razón, ellos son la pauta cósmica de la sexualidad en el planeta. ¡Estás jodido!

HERIBERTO: Mira, me vuelves a decir Lalo y te voy a coger, te encuero y vas a ver lo que es un hombre, no imitaciones y vas a ver lo que eres tú como mujer...

HERMELINDA: Ahora sí, muy macho.

ADELIO: No peleen.

HERMELINDA: La Beta empezó.

HERIBERTO: Esta méndiga machorra que...

BLAS: ¡Silencio! (Todos callan). Ya estoy hasta la madre de estas pendejadas. Heriberto, Doris, háganme el favor de retirarse.

ADELIO: ¡Blas! Son nuestros amigos.

BLAS: Eran. Qué no ves.. solamente tuvieron que declararse bugas para comenzar a intrigar y a verdulear en mi  propia casa.

ADELIO: No es por eso, Blas. Fue un golpe para todos. Estamos alterados.

BLAS: Bueno, que se vayan, para estar todos más tranquilos.

DORIS: Creo que tiene razón. Vámonos, Beto.

CLAUDIO: No, no se vayan.

HERMELINDA: Déjalos, babosa.

HERIBERTO: No te preocupes, Claudio. Esperábamos algo así. Vámonos, Doris.

 

Heriberto y Doris salen.

 

Escena XI

CLAUDIO: ¡Tíos!...

BLAS: ¡Claudio! Déjalos.

ADELIO: No le grites. Si vas a gritarle a alguien grítame a mí.

BLAS: No me provoques tú también. Tu hijo tiene que aprender que hay personas de quienes debe alejarse.

CLAUDIO: Pero si son amigos de ustedes, de toda la vida... Me enseñaron a decirles tíos. Son familiares...

BLAS: Son mentirosos.

ADELIO: Fue demasiado difícil para ellos salirse del clóset. Respeta su valor, por lo menos. Vinieron con nosotros porque somos sus amigos. No tienen otras personas de mayor confianza. Ni con sus familias se atreven a mostrarse tal y como son. El padre de Heriberto es un heterofóbico recalcitrante.

BLAS: Y por qué no se desenmascararon antes... tenemos veinte años de conocernos.

ADELIO: No lo sé... seguramente su miedo era enorme.

HERMELINDA: ¿Miedo? Si no hicieran cosas tan malas no tendrían miedo...

BLAS: No puedo imaginar qué cochinadas hacen... tienes razón Herme, si la gente se esconde es porque siente que anda en algo malo.

CLAUDIO: Pero ellos ya no se esconden...

BLAS: Se tardaron demasiado... nos engañaron...

CLAUDIO: Y qué querías... ¿Los hubieran aceptado como amigos si se declaran bugas en los primeros años de conocerse?

BLAS: Claro que no.

CLAUDIO: Lo vez... ellos solamente querían ser aceptados... por eso callaron. No mintieron, solamente callaron.

BLAS: Lo que hicieron fue una bomba de tiempo. Pudo estallar hace mucho tiempo, pero le pusieron una mecha de veinte años.

CLAUDIO: Ellos esperaban que con el tiempo de conocerse, pudieran aceptarlos... querían poner por delante la amistad y no las preferencias sexuales, ni la falsa moral, ni los retorcidos valores sociales.

BLAS: Por qué te pones tan rebelde.

CLAUDIO: Porque me enerva tu intolerancia.

BLAS: Es que me repatea esa gente. Nunca lo he dicho, pero así es... no los tolero... me repugnan...

CLAUDIO: Pues entérate, y para que esta bomba no truene dentro de veinte años le corto la mecha... ¡Soy buga!

 

Sorpresa. Pausa...

 

BLAS: ¡Estás loco! Dices eso para fastidiarme...

ADELIO: No es cierto, Claudio, dime que no es cierto.

CLAUDIO: Sí, es cierto papá Adelio. Soy buga.

BLAS: ¡No! Te hemos educado bien... de dónde sacas eso.

CLAUDIO: Así me he sentido desde los seis años.

ADELIO: No, mi hijo buga, no. Buga no, por favor... Buga no. (Va hacia él). Lo dices porque estás enojado con tu papá Blas, ¿verdad?

CLAUDIO: Sí, lo digo porque me enojé con él... pero también es verdad... perdóname, papá Adelio.

HERMELINDA: Con razón defendió tanto a Heriberto y a Doris. Y por eso, con razón, no ha tenido novio.

CLAUDIO: Tengo mi pareja, tío Herme. Pero es mujer.

BLAS: Qué repulsivo... cómo te atreves a decir eso en mi casa. (Va sobre él y trata de abofetearlo varias veces). Degenerado, anómalo, buga mal agradecido. Así pagas el amor que te damos...

ADELIO: (Forcejea con Blas tratando de quitárselo). Deja a mi hijo, déjalo...

BLAS: Quítate Adelio o no respondo...

ADELIO: ¡También me vas a pegar a mí!

CLAUDIO: Si quieres matarme hazlo. Espero que con eso cures tu heterofobia.

BLAS: Cómo te atreves a decirme lo que debo hacer... tienes todo el perfil de un buga.

CLAUDIO: Ya no me digas buga... eso es muy despectivo.

BLAS: Buga, ¡buga!...

ADELIO: No, Blas... no le digas buga... buga no. No puedo creer que mi hijo, al que tanto amo... tenga esos sentimientos tan... tan...

CLAUDIO: Tan repugnantes, dilo papa Adelio.

ADELIO: No... no quise decir eso... solamente es que no alcanzo a comprender qué pasó dentro de ti... por qué sientes así...

CLAUDIO: No sé... No lo sé. Cuando era niño veía a otros hombres y sabía que lo correcto era tener un novio... pero yo no sentía atracción por ellos. Cuando me hice adolescente... el sentimiento fue más claro, ya había hecho yo cierta conciencia de mis sentimientos. Traté de andar con hombres, pero no... sentí un rechazo inmediato de mi parte... en cambio, descubrí las piernas de las mujeres.

BLAS: Oh, Dios.

CLAUDIO: Me enajenaron... las piernas femeninas me llenan de gozo cada vez que las veo... y pensé... tal vez soy heterosexual... Pero quería negármelo. Sin embargo, pudo más el sentimiento y mi naturaleza. Un día una compañera de escuela me guiñó un ojo y me movió el tapete por completo... no sé si fue amor o sexo... hoy es mi pareja.

ADELIO: No es posible... No quiero qué seas buga, hijo.

CLAUDIO: No lo puedo evitar.

BLAS: ¡Esto es humillante! Qué dirán nuestras amistades! Qué le voy a decir a tus abuelos, a tus tías. ¡Tú ya no vas a vivir en esta casa!

ADELIO: ¡Blas!

HERMELINDA: Es tu hijo.

BLAS: Ya no más, lo desconozco. ¡Lárgate!

ADELIO: ¡No, Blas! Necesita nuestro apoyo.

BLAS: !Que se vaya!

ADELIO: Yo me siento igual que tú, no lo entiendo. Y me lastima lo que resultó ser... pero es mi hijo y yo lo amo...

BLAS: Es un buga, y no lo puedo soportar.

HERMELINDA: No vayas a golpearlo, Blas.

BLAS: Te pones de su parte.

HERMELINDA: Solamente por humanidad.

BLAS: Por humanidad tú también te me largas de aquí.

HERMELINDA: Caray, este no es el amigo que conozco. Mejor me voy. Al cabo que ni la bronca es mía. Adelio, llámame si este güey no se apacigua.

BLAS: ¡Ya, fuera!

 

Hermelinda sale.

 

ADELIO: Tú no eres violento, Blas... Claudio está sintiendo todo esto.

BLAS: Qué se largue de una vez. A lo mejor tiene cabida en la casa de Heriberto o en la de Doris.

CLAUDIO: Está bien... me iré.

ADELIO: No, hijo. ... Pero qué idioteces estamos haciendo. Somos una familia...

BLAS: Creíamos que lo era... pero aquí hay un falso.

CLAUDIO: Ya, no tienes que insultarme  más. Recogeré algunas cosas y me iré.

 

Claudio sale.

 

Escena XII

ADELIO: Recapacita, amor... es nuestro hijo, lo criamos juntos, lo ayudamos a dar sus primeros pasos, lo llevamos a la escuela...

BLAS: Veo que tu memoria ha mejorado.

ADELIO: Peor mal no me ha podido suceder. Luego de ese delirio, mi salud mental parecía quebrarse, pero ahora con esto, no me extrañaría despertar por la mañana y verme en  el infierno.

BLAS: Estoy muy triste. Amanecí preocupándome por ti. Y ahora mi hijo...

ADELIO: Calma, tengamos calma. Rememora, como yo he tenido que hacerlo. Acuérdate del día en que lo adoptamos hace quince años.

BLAS: Sí, aceptamos que fuera hijo de unos bugas...

ADELIO: Desde allí lo aceptamos.

BLAS: Mi hijo... era tan, tan indefenso... ahora es monstruoso.

ADELIO: ¡Blas! No lo compares. Nuestros complejos morales echarán todo a perder.

BLAS: Era un niño hermoso. Quien pensaría que... (Adelio lo encara). Está bien. Recuerdo que tú lo enseñaste a manejar, a bañarse solito, yo no tenía paciencia para eso...

ADELIO: Sí, pero tú le enseñaste a cantar... y primero se aprendió tu nombre, antes que el mío...

BLAS: Tenía una vocecita tan cristalina....

ADELIO: Y cuando entró a la escuela, los maestros estaban asombrados de que un niño de seis años pudiera leer de corrido y hablar con tanta claridad.

BLAS: Sí, lo estuve presumiendo mucho. Lo llevaba en los hombros y leía en voz alta todos los letreros de la calle...

ADELIO: ¿Recuerdas su primer raspón?

BLAS: Sí, se cayó por corretear a un gato.

ADELIO: Y tú lo curaste.

BLAS: Me dolió más a mí ponerle el alcohol.

ADELIO: Y en la escuela, tú lo defendías de los maestros cuando lo regañaban.

BLAS: Es que se desesperaban porque Claudio se aburría en clase por ser uno de los más adelantados... eran unos intolerantes...

ADELIO: No hace ni dos años también lo enseñaste a rasurarse.

BLAS: Es que no me gustan las caras peludas....

ADELIO: Cuanto amor le profesamos. Y ahora quieres odiarlo.

BLAS: Es que me es inconcebible que sea heterosexual.

ADELIO: ¿Aún quieres que se vaya de la casa?

BLAS: Yo...

ADELIO: ¿Quieres eso para el hijo que tanto has amado?

BLAS: ... Es que lo quiero tanto que de pronto siento que él mismo se hace daño.

ADELIO: No creo que sea así.

BLAS: Iré a hablar con el.

 

Blas Sale. Adelio espera, tranquilizándose a sí mismo. Un grito de Blas lo sobresalta.

 

Escena XIII

 

Entran a escena Claudio y Blas siguiéndolo desconsolado.

 

BLAS: ¡No! ¡Mi hijo... mi hijo!

ADELIO: ¡Qué ocurre!

BLAS: ¡Mi hijo se va!

ADELIO:¡No es cierto! ¡Claudio!

CLAUDIO: Ni se te ocurra detenerme me voy...

ADELIO: ¿Pero a dónde? Aquí eres nuestro hijo, te queremos.

CLAUDIO: Me voy a casar, papá Adelio.

ADELIO: ¿Con...?

CLAUDIO: Con una mujer, naturalmente. Ya la ley lo permite.

BLAS: ¡Fue mi culpa!

ADELIO: ¡Hijo, Abre los ojos! Habrá muchas personas que te miraran mal. Te aborrecerán.

CLAUDIO: No me importa. Nos amamos.

BLAS: ¡Fue mi culpa!

ADELIO: ¡Claudio, hijo! No puedes hacer eso. Si quieres vive con ella, yo no me opongo... pero el matrimonio es algo sagrado.

CLAUDIO: Precisamente porque es sagrado nos vamos a unir casándonos., Adiós papá Adelio, adiós papá Blas.

 

Claudio Sale. Pausa. Los lamentos bajan de volumen gradualmente. Adelio va hasta el proscenio donde queda hincado.

 

ADELIO: Por qué.  (Se oscurece lentamente el escenario, hasta que solamente queda una luz cenital sobre Adelio). ¡Por qué!, por qué somos diferentes. Mi hijo no era un monstruo... solamente era distinto... y no supimos aceptarlo... Ellos dicen que están bien, nosotros decimos que ellos están mal... ellos dicen que somos nosotros los equivocados... nosotros decimos que son fenómenos.... ellos dicen que.... nosotros decimos... ellos dicen.... nosotros decimos... y nadie tiene la razón. !Dios! Dime que todo es normal! ¡Dime que realmente las cosas funcionan como debieran!

 

Escena XIV

Sonido de corto eléctrico. Oscuro total durante un instante. Efecto de trueno. Vuelve la luz a todo el escenario. Adelio está en la misma posición. Están en escena el resto de los actores en la misma posición y lugar en donde terminó la primera parte, de manera que se entienda que el delirio de Adelio fue por un instante. Heriberto, vestido de mujer lo ve, igual Blas, Doris y Hermelinda, con la charola del pollo quemado en las manos, vestida como al principio también. Todos lo ven.

 

DORIS: Sí, las cosas realmente funcionan como deben.

HERMELINDA: El pollo se quemó.

 

Oscuro total.

TELÓN

 

 

8 de septiembre del 2002

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