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LOS CABALLEROS LAS PREFIEREN RUSAS

de  Roberto Lumbreras

Esta obra ha sido cedida por el autor para su difusión, si bien quedan reservados todos los derechos de propiedad intelectual. El uso público de estas obras requiere el permiso del autor, así como abonar los correspondientes derechos al autor a o la entidad de gestión que él indique, a tal fin se inserta en cada texto su dirección electrónica. Para leer las obras y, en su caso, guardar o imprimir, pulsa en el TÍTULO.

 

LOS CABALLEROS LAS PREFIEREN RUSAS

de Roberto Lumbreras

 

 © Texto con registro de propiedad intelectual.

Prohibida su reproducción total o parcial sin permiso del autor.

La Sociedad General de Autores y Editores: www.sgae.es

gestiona los derechos de representación de esta obra en todo el mundo.

Para cualquier información previa sobre la disponibilidad de este texto pueden dirigirse al autor: roberto@robertolumbreras.com

 

PRELUDIO TRISTE

 

“El hombre es un lobo para el hombre”.

 Hobbes.

 

Desarticulada una red de prostitución que traía a chicas del Este engañadas.

La Policía Nacional ha desarticulado en El Ejido (Almería) una organización compuesta por tres hombres y dos mujeres dedicados a la explotación sexual de mujeres originarias de Rusia y Ucrania que eran captadas a través de redes sociales rusas con falsas promesas de trabajo en la hostelería

EFEAlmería 15/12/2017

 

Los “huérfanos sociales” del Este

Según un informe de la Comisión de Derechos Humanos de Naciones Unidas, en Rusia existen alrededor de 620.000 “huérfanos sociales”, es decir, niños abandonados por su familia y por la sociedad que vagan por las calles en busca de una solución a su vida. Una solución que suele tener como única respuesta la prostitución, el alcoholismo, las drogas o el suicidio”.

(Miguel Jiménez. Punto G.. Abril 2004).

 

Putin defiende a Trump ante los intentos de deslegitimar su victoria.

En particular, Putin puso en duda que Trump hubiera mantenido encuentros con "prostitutas" en un hotel de Moscú, como denunció la prensa estadounidense, al tiempo que admitió que no conoce personalmente al próximo inquilino de la Casa Blanca.

"Se relacionaba con las mujeres más bellas del mundo. Me cuesta mucho imaginar que él corriera a un hotel a reunirse con nuestras chicas de dudosa moral. Sin lugar a dudas, son las mejores del mundo, pero dudo que Trump cayera en eso", destacó.

Agencia EFE. Moscú, 17/enero/2017

 

PERSONAJES:

 

-ALFONSO, auxiliar de siquiatría.

 

-TANIA, escort.

 

La acción en Madrid, en la actualidad. En la consulta de un psiquiatra-psicoanalista. Un solo espacio escénico, como se describe.

 

FORO.- Donde se concentra el atrezo, quedando el centro de la escena expedito. De izquierda a derecha: mampara traslúcida tras la que se vislumbra una mesa auxiliar o vitrina sanitaria.  Sillón y mesa de consulta  con teléfono y demás utilería de despacho. Orillado un sofá-relax de paciente.; percha de árbol de la que cuelga una bata blanca.

 

IZQUIERDA.-  salida a la puerta de la calle, sala de espera y resto del piso.

 

DERECHA.-. Puerta de un baño integrado en la consulta.

 

UNO

 

Entra en la pieza de la consulta ALFONSO, auxiliar del doctor, fornido y alto (y voz baritonal o de bajo), su cara no tiene ningún rasgo excepcional que de verla por la calle nos llamase la atención. Lleva puesta bata blanca sanitaria.

 

ALFONSO: (En voz alta, de barítono  hacia el pasillo.)¡Hasta mañana, doctor! ¡Ya cierro yo! (Cambia el paño ajustable de la cabecera del diván).

 

Se oye en “off” la despedida del doctor, y la puerta de la calle abrirse y cerrarse de un portazo. ALFONSO mira hacia la puerta, cerciorándose de que el doctor se ha ido; luego se quita la bata, coge la del doctor de la percha y se la pone mirando la credencial: “Dr. March”, y se estira las mangas, que le quedan visiblemente cortas. Entra al punto con una petaca de licor en la mano tarareando una canción tradicional rusa. Actúa con premura, se frota las manos y ríe de regocijo; da un trago de la petaca que le hace carraspear; deja la petaca sobre la mesa del doctor, ante la que se sienta; palpa bajo la mesa y despega una bolsita con cocaína de la que sustrae una pizca y la esnifa; devuelve a su escondite la droga, y hace una llamada con el teléfono del doctor.

 

¡Puto contestador!... (Fingiendo.) Cariño, esta mañana pasé por la oficina de adopción, y siguen sin saber nada de China. Ya te dije que son una mafia. Pero tú no te desanimes, ¿eh?: tendrás a tu chinita. Hasta el viernes. Un beso. Chao. (ALFONSO da otro trago de la petaca y la deja sobre la mesa. Vuelve a hacer otra llamada, esta vez con su teléfono móvil. Coge aire. Nervioso). ¿Agencia Bella Escorts”? (…) Soy Alfonso Herguedas; le confirmo la dirección: (…) Avenida del Encomendador Don Alonso, numero 125, 1º B, la consulta del siquiatra (…) “Tania”, sí. La rusa (...) Perfecto. Estoy esperándola (…) A ustedes. (Guarda el teléfono móvil; se atusa el pelo y da otro trago de la petaca con el que hace unas gárgaras a modo de colutorio, que escupe en la papelera. Luego se levanta, y mira el reloj. Súbitamente se pone serio, y pronuncia dulcemente.) “Tania”… “Tania…

 

Oscuro

 

DOS

 

Suena el timbre de la puerta. ALFONSO sale, mientras se atusa el pelo, huele las axilas y ajusta la bata. Se oye abrir la puerta de la calle, y la voz de ALFONSO.

 

ALFONSO: Buenas noches (…) Deje, ya lo meto yo.

 

Se oye cerrar la puerta con llave. ALFONSO entra en la consulta empujando un palé con ruedas, sobre el que hay una gran matrioska con la leyenda FRÁGIL en todas sus caras, y la coloca en el centro de la escena.. ALFONSO levanta, impaciente, la tapa de la matrioska y la destapa. Aparece, emergiendo, TANI; es una joven rubia con una única y gran trenza, ojos rasgados, pómulos marcados y labios muy rojos;  Está semi vestida con una camisa militar, tocada con un gorro del ejercito soviético y unas botas de media caña. TANIA habla un español casi perfecto con un ligero acento ruso. Sale de la matrioska.

 

 

TANIA: ¡Hale hop! Soy Tania.

 

ALFONSO: Spakóinai nóchi.

 

TANIA: (Sorprendida, acariciando la credencial bordada de la bata.) Buenas noches, doctor. Habla muy bien ruso.

 

ALFONSO: (Riendo) Oh... no. Sólo sé decir “buenas noches”: Voy a especializarme en rusas de noche. (Mira el reloj.).

 

TANIA: Siento mucho el retraso. He venido en un tren de mercancías lentísimo. Por si fuera poco, la matrioska estaba llena de advertencias: “¡¡¡MUYFRÁGIL!!!”, “¡NO VOLCAR!”; y los mozos de la descarga se han tomado su tiempo. Me han manipulado con excesiva delicadeza. Si llegan a sospechar que dentro de la matrioska iba alojada una mercancía humana, una guapa mujer rusa indefensa en la noche, me habrían tratado con más... brutalidad.

 

(ALFONSO coge un rotulador rojo del escritorio y estampa a TANIA en la frente una “A”, que lucirá a partir de este momento.)

 

¿Es un rito de bienvenida español? (Divertida.) ¿Qué me has puesto?(Se mira la frente con un espejito) ¡Una “A”! ¡Y mayúscula! ¡Vaya bien calificada y clasificada que estoy! ¡Es el piropo más lacónico que he recibido nunca!

 

ALFONSO: (Riendo) Oh... no. (Le muestra el sello de su anillo) Es la “A” de tu Amo, de tu Adquiriente, de tu Administrador, La “A” de Alfonso. La misma “A” que verás en mi bata, en mi toalla, en mi albornoz, en mi pijama, (Mostrando el anillo-sello con la mano en puño) en mi anillo: la “A” que marca, si es preciso, mi puñetazo... Bien, Tania, ya sabes mi nombre.

 

TANIA: (Disimulando la tensión, saca el neceser y comienza a maquillarse, respetando la marca en la frente.) Un nombre muy personal.

 

ALFONSO: No te molestes en halagarme. Mi nombre no está hecho para gustar. Está hecho para destacar, para mandar, para imponerse. “Alfonso” es un nombre-fetiche: comienza por Alfa y acaba en Omega, como el mismísimo Dios... ¡Y es que hay días que me siento que lo puedo todo!, como hoy, sin ir más lejos. (Con las manos en los bolsillos del pantalón, jugueteando interiormente con los genitales.) “Alfonso” es un nombre varonil. Tiene dos oes bien puestas. “Alfonso”. Suena cojonudamente potente, machote, ubérrimo, pletórico, expansivo, invasor, ocupante, anegador, colonizante, perpetuante y alfonsizante, en suma. Bien, esto es para que vayas conociendo al hombre que hay detrás del nombre. (ALFONSO mira a TANIA, que en ese momento cesa de maquillarse; la coge de la barbilla, y le examina ojos y dientes.) Doy por hecho que el color de ojos será verde natural: veo que usas lentillas.

 

TANIA: (Sonriendo.) Verdes de nacimiento. Las lentillas son de miope: soy una escort intelectual.

 

ALFONSO: (Mirando el reloj) Bueno, pues empieza a demostrarme que eres una mercancía humana, una guapa mujer rusa indefensa en la noche.

 

TANIA: ...Y una escort intelectual.

 

ALFONSO: ...Una escort intelectual; por tanto, de mente nada estrecha, y por el contrario muy abierta.

 

TANIA: Muy bien. Antes, permíteme unas sugerencias sobre las utilidades del “producto”. Desde este momento, y en lo que queda de noche, puedes tomarte muchas confianzas: Puedes tutearme, manipularme, amasarme, succionarme, inventariarme, utilizarme de aval, secretaria, partenaire de baile, criada-fantasía, imagen de marca, visita nudista, calienta-camas, chica de la buena suerte, ambientador aroma a hembra, mini-parque de atracciones, oásis portátil, simulador de vuelo acoplable, mapa del tesoro con tesoro incluido... (Tomando aire.) Y otros usos según la imaginación del consumidor. Además, claro, de la utilización clásica de una “mujer-objeto”.

 

ALFONSO: “Objeto-mujer”: hoy quiero poseer hasta sus últimas consecuencias.

 

TANIA: Comprendido. Sin problema. Las escorts nos adaptarnos al cliente, somos muy flexibles. Puedes cosificarme: soy tu cosita. Tu cosita a medida, tu juguetito, tu pelota anti-estrés, tu plastilina, tu gelatina...

 

ALFONSO: …mi rusa multiusos, mi descanso del guerrero.

 

TANIA: ¡Muy bien! Incluso, acepto la sinécdoque cariñosa: puedes llamarme “conejito”.

 

Jugando los dos como un concurso televisivo de respuestas encadenadas.

 

ALFONSO: Mi conejito plug and play.

 

TANIA: Tu conejito pret a porter.

 

ALFONSO: Mi conejito-gimnasio.

 

TANIA: Tu conejito-sauna

 

ALFONSO: Mi conejito en stand by

 

TANIA: Tu conejito “abierto hasta el amanecer”.

 

ALFONSO: Mi conejito calmante.

 

 TANIA: Tu conejito “garaje inteligente”,

 

ALFONSO: Mi conejito descargador de baterías.

 

TANIA: Tu conejito abierto-cerrado.

 

ALFONSO: Mi conejito dulce-salado.

 

TANIA: Tu conejito seco-mojado.

 

ALFONSO: Mi conejito-rinconcito acogedor. (Indicando con la manos el fin deljuego.) ¡Tieeeempo!

 

TANIA: (Zalamera) ¡Me encantan los hombres que saben lo que quieren! (Saca de su embalaje un bolso y de éste un disco compacto que pone en la minicadena. ALFONSO examina el sumario del CD. Suena la música.)¡Suene la música, y comience el especta-culo!

 

TANIA gira dando la espalda a los espectadores, moviendo con vaivén su “culo”.

 

ALFONSO: Será un placer.

 

TANIA: (Sensual) Un … graaan… placeeer…

 

Suena una una marcha militar rusa irresistiblemente rítmica con coros y silbidos cosacos (tal vez El sol se pone detrás de una montaña); música con la que TANIA comienza su performance de presentación.

 

ALFONSO: (Aplaude.) ¡Bravíssima! ¡Bellíssima! (Haciendo con los dedos el gesto del dinero.) Y…¡caríssima!

 

TANIA: (Efectuando la posición de Révérence.) Muchas gracias. (Con el mismo saludo.) Thank you very much. (Nuevo saludo.) Merci beaucoup. (Nuevo saludo.) Vielen Dank.

 

ALFONSO: No te olvides del ruso.

 

TANIA: Balshóye spasíba. Soy Tania ...¡Chejova! Más conocida en el mundo artístico como... ¡La Chejova!

 

ALFONSO: Bienvenida, Tania Chejova. (Impaciente.) Me aseguraron que tenías una triste historia rusa que contarme.

 

TANIA se coloca en el centro de la escena para la dramatización. ALFONSO se sienta en el sofá-relax del paciente.

 

TANIA: Ésta es una historia ruso-española. Historia de mi triste vida rusa en el exilio deprimente español. Extraviada y arrastrada, atrapada sin retorno en un mundo sórdido, cruel y pernicioso, en antros reprobables, con actos depravados, perversos, repugnantes. Torturada por mi mala conciencia y peor reputación.

 

Currículo de Tania: Tania Chejova, licenciada en Filología Románica, Universidad Estatal de Moscú. Nacida en Moscú, de padres separados. En Rusia, mucho vodka y mucho divorcio. Malos tragos...Y malos tratos. Vodka, mucho vodka… ¡Que te parto la vodka!, ¡Cállate la vodka!, ¡No me provodques!. ¡Zas!: se rompió la botella. FIN: Se rompió matrimonio. Y más vodka.... Para celebrar el divorcio amistoso.

 

¡Pobre Tania! sólo duró mi hogar, un plan quinquenal. Se rompió la familia, la felicidad, la fidelidad, la fideo-lidad: felicidad comiendo los fideos de mamá (suspira.)¡Ay!...

Cursé estudios de ballet y formé parte del cuerpo de ballet del Bolshoi: Un cuerpo es-pec-ta-cu-lar… Nota discreta a pie de página: Después de un breve periodo en el desempleo, reinicio mis actividades “artísticas” en un... cabaret de Moscú. Subrayado y en negrita: Aquello no era el Bolshoi, Pero... Yo era LA ÚNICA ESTRELLA.

 

Aunque soy rusa, no he probado el caviar hasta venir a España y hacer mi primer trabajo como escort en una agencia de... “acompañantes”. Nota a pie de página: El dato del rico cliente y su importante empresa no constan en el currículo por motivos de…“silencio profesional”. Aunque, aquel primer “servicio”, no puede borrarse de mi memoria. ¡Totalmente imposible borrarlo! El caballero, pagaba correcto, vestía correcto, hablaba correcto... pero se mostró un cerdo en la cama. No fue nada educado. Me recordó unas diez veces que yo era una puta. Me introdujo su miembro por todas mis... cavidades. Y finalmente, marcó SU territorio como los perritos: haciendo pipí sobre mi cuerpo.

 

Entre paréntesis: En cuanto al caviar, debo decir que no pude apreciar su alabado sabor: me supo a semen. Y el champán me supo a semen. ¡Puaj! Durante una semana, todo lo que comí y bebí -¡puaj! - me supo a semen. Inclusive el aire de este país -¡puaj! - me olía a semen. Tan sólo pronunciar la palabra “semen” me sabía a semen. Temí haber cogido una enfermedad profesional. ¡Imagínese! ¡una trabajadora como yo con una fobia al semen! ¡Al paro otra vez! ¡Qué terrible!

 

ALFONSO: ¡Para la cinta! ¿Por qué viniste a España? ¿Algún novio español?: No hablas mal el castellano.

 

TANIA: Gracias. Vine a España seducida por un simpático -¡y guapo!- empresario español con mucha… ¿Cómo se dice?: ¿“Lengua”?

 

ALFONSO: “Labia”.

 

TANIA: Gracias. Con mucha labia y un buen conocimiento de la situación desesperada de los trabajadores y, sobre todo, de las trabajadoras en la Federación Rusa. A mi no me trayó una mafia como a la mayoría de las rusas. En eso tuve suerte. El empresario español me ojeó en el cabaret de Moscú, me sedujo, y me contrató.

 

ALFONSO: ¿Para un cabaret en España?

 

TANIA: ¡No! Para seguir en Cabaret no hubiera venido a este país tan extraño, aunque con muy ricas naranjas y hombres muy simpáticos. (Sonriendo a ALFONSO, zalamera). Bueno, también con muy simpáticas naranjas, y hombres muy ricos...

Yo tenía ambición artística. El contrato decía que yo bailaría en la escena, y sería la prima ballerina.

 

TANIA tararea los primeros compases del vals de Coppélia mientras evoluciona, y finaliza en un arabesque. Seguirá marcando pasos de ballet a lo largo de su parlamento.

 

El contrato era muy poco explicito. Y además era contrato verbal-labial. Como dice el adagio latino: “Verba volant”, que ustedes traducen: “Las palabras se las lleva el viento”. Cuando llegué a España, se aclaró todo. Yo tendría el escenario a un paso del estudio; y el estudio a un paso de mi camerino; y mi camerino a un paso de mi cama; y mi cama a un paso del bidet, y el bidet a un solo paso de la salida.¡Pero!... La salida directamente a la Comisaría de policía, y la Comisaría a un sólo paso de la cárcel. Pues, lamentablemente, mi pasaporte se había perdido; y desgraciadamente, yo estaba fuera de la Ley. Pero si yo colaboraba... Haría méritos para un contrato de trabajo. Y con el contrato, un permiso de residencia: duras oposiciones a una plaza de mujer libre en el país de las naranjas y de los hombres tan simpáticos, que marcan su territorio como los perritos.

 

¡Qué desilusión! Todo tergiversado. El contrato verbal estaba mal, muy mal traducido por el empresario. Eran unos detallitos que lo cambiaban todo.

 

Coge aire

 

Sucio y despreciable mentiroso! ¡La barra de ballet no estaba clavada en la pared, sino en el suelo, en el centro del escenario!

 

Coge la pecha de árbol que utilizará como barra de streapteaser, y hace un paso de go-go.

 

Y había un enorme espejo... Como el del estudio del Bolshoi... ¡Pero tampoco estaba en la pared! Estaba... ¡Estaba en el techo!... En el techo de mi cuarto... Encima... encima de una cama... Una cama que tampoco era un rectángulo… Era…¡era una cama circular! Un circulo muy, muy vicioso. ¡Puaj!

 

Se quita el tutú y lo lanza hacia atrás. A partir de ahora ilustrará sus discurso con movimientos de una go-go .

 

Mi trabajo era de... strip-teaser. Bueno, esto sólo eran ejercicios de... “calentamiento”. Pues...

Luego... luego debía recibir a los “admiradores” en el camerino. Admiradores que no llevaban flores para la bailarina:

LA PRIMERA

Y ÚNICA

ESTRELLA.

 

Traían sólo una ficha. Una ficha que les daba derecho a... una toalla y un… preservativo. Luego, yo debía invitar a mis... “mecenas” a mi cuarto. Y después.... (Gesto de asco.)¡Puaj!

 

TANIA olfatea, hasta acercarse a la bragueta del pantalón de ALFONSO. Le sonríe y hace una mueca de repugnancia. Luego vuelve al centro de la escena.

 

Aguanté. Todos los días quería morirme, pero aguanté. Pedía al Dios ortodoxo morirme, pedía al Dios católico morirme. Rezaba la oración rusa al Ángel de la Guardia:

 

(Se pone de rodillas con la manos juntas. Vehemente).

 

“¡Oh, ángel de Cristo, guardián y protegedor sagrado de mi alma y de mi...

 

Comienza una risa que se torna en llanto..

 

...CUERPO!

Perdón. Me ha traído recuerdos de mi infancia.

Pero no me moría. Y por eso aguanté.

¡Uf! Menos mal que estoy en la consulta de un siquiatra: si no, muero de vergüenza. De hecho, mi familia no sabe nada de esto: sólo que en España hay muy ricas naranjas y hombres muy simpáticos. Confío en tu secreto profesional. Superviví, malviví, hasta conseguir el permiso de residencia. Luego me matriculo en la Escuela Oficial de Idiomas, para perfeccionar mi español, y asegurar mi situación legal. Ahora, por el día estudio y alguna noche trabajo. He conseguido adaptarme. Ya no sueño con el Bolshoi. Digamos… que sigo haciendo “el espagat”, pero sobre mullido.

 

ALFONSO: ¿El “espagat”?

 

TANIA: Abrirse de piernas. (Recogiendo disimuladamente con el dedo una lágrima.) Fin de la triste historia de la melancólica rusa Tania.

 

ALFONSO: (Que le indica a TANIA que se siente sobre sus piernas, lo que hace TANIA. Acariciando a TANIA.) No hay nada más bello que una triste rusa cantando una canción triste. Dime, otra vez, ojos tristes, qué tristezas cantabas, en tu lengua triste.

 

TANIA: Se titula “Ochi chjornjie”, ojos oscuros, del gran poeta ucraniano Eugeny Grebenka (Tania salta al centro de la escena y canta la famosa canción.). Interpretada para por la artista moscovita, Tania Chejova:

 

 

Ojos negros que /  queman al mirar,

azabaches con / un blanco brillar,

ojos de mi amor / y de mi temor,

ojos negros que / son mi perdición.

 

Ojos negros de un / oscuro abisal,

en su negra luz / mi alma sufrirá,

y en su negro ardor / este corazón

se ha de derretir  / y morir de amor.

 

 

Mas no he de llorar /  si mi sino es

en tu negro ver / desaparecer.

Al bruno volcán / de tus ojos voy.

Por amor les doy /  todo lo que soy.

……………………………………

 

Ojos de mi amor / y de mi temor,

ojos negros que / son mi perdición.

 

ALFONSO: Oye, pero esta canción, ¿no la tiene cantar un tío, un bajo ruso con voz muy grave, como con mucha testosterona? Déjame que la cante yo. Además, se me da muy bien improvisar. Escucha. (Improvisa, remarcando las erres y las eses rusas, y achinandose los ojos con los dedos).

No pares de hablar / que me pone a mil.

Tu ruso-español / sólo quiero oír,

dime en esa voz / con deje soviet.

que tu amo soy yo / y me correré…

 

 

TANIA: (Que se levanta, interrumpiéndole con desaire.) Apestas a Vodka. ¿No te ha gustado mi canción?

 

ALFONSO: ¡Claro que sí!

 

TANIA: Entonces, ¿porqué has estropeado mi bella romanza?

 

ALFONSO: ¿Has dicho “tu” bella romanza? Esta noche tu romanza también me pertenece.

 

TANIA: Oh, ¡déjalo! ¡No tienes remedio!

 

ALFONSO: Tú eres mi remedio, mi bella rusa melancólica. ¡Te quiero! Pídeme que te lo diga otra vez.

 

TANIA: Dímelo otra vez.

 

ALFONSO: ¡Te quiero! Ahora di tú “te quiero” en ruso.

 

TANIA: Iá liubliú tibiá.

 

ALFONSO: Otra vez.

 

TANIA: (Mecánicamente.) Iá liubliú tibiá.

 

ALFONSO: Más.

 

TANIA: Iá liubliú tibiá.

 

ALFONSO: ¡No pares!

 

TANIA: (Contando con los dedos mecánicamente las repeticiones.) Iá liubliú tibiá... Iá liubliú tibiá... Iá liubliú tibiá...

 

ALFONSO: Ahora, ¡bésame!: ¡Me has puesto como una moto! ¡Bésame, Tania!

 

TANIA: No puedo besarte: es la norma.

 

ALFONSO: ¿Norma? ¡Métete en la historia!

 

TANIA: Besos no: soy una profesional.

 

ALFONSO: No digas eso: ¡te estás cargando la magia!

 

TANIA: Soy una escort.

 

ALFONSO: ¡Tuviste que decirlo!

 

TANIA: La noche corre que se mata. Mira tu reloj: te has gastado un dineral.

 

ALFONSO: ¡Dónde está la Tania del Bolshoi!

 

TANIA: Ha tirado la toalla.

 

ALFONSO: Comprendo. ¡Se trata de una venganza! ¿verdad?

 

TANIA: Simplemente, pasó tu oportunidad.

 

ALFONSO: ¡Sí! ¡Es una venganza!¿Qué pretendías? ¿Que llorase con tu canción? ¿Que me declarase?¿Que te pidiera un hijo?

 

TANIA: Fin del mensaje.

 

ALFONSO: Pero si me lo hubieses pedido, lo habría hecho. (Pausa. Ensimismado.) ¿Sabes?: Sueño a menudo con dejarlo todo y fugarme con una mujer rusa. Escucha, Tania: hace mucho que he estado esperándote… (Vehemente, buscando inútilmente la mirada huidiza de Tania) Si crees que miento, sólo tienes que pedírmelo y te sacaré de esto. Sólo pedírmelo, y…

 

(TANIA se levanta y comienza a hacer sus ejercicios de calentamiento: el “espagat”, la “danza del vientre”, etc.. A Partir de aquí ignorará la presencia de ALFONSO).

 

¡He soñado tanto con este momento...! Di algo, Tania. Dime... ¿qué piensas de mí? Soy lo que se dice “un español simpático”.

 

¿A que no sabes lo que hace una rusa caliente en la nieve?: “Pshsssssss..”. Es un chiste. No quise ser grosero. Te juro que no era mi intención. Era sólo un chiste. ¿No te habrás enfadado? Pues si te has enfadado, dilo. ¿O es que tengo que imaginármelo?

 

Te estás aburriendo, ¿no?

 

Oye: tanta filología, ¿y no sabes lo que es la “función fática”? Ya podías soltar un monosílabo.

 

(Enfadado.) Yo creía que una escort era una puta pero con educación. (pausa.) Perdón por lo de “puta”.

 

¿Por qué no cantas otra canción? Ese silencio, ¿qué quiere decir? Que no, claro. La culpa la tengo yo por intentar ser amable. Soy un idiota sentimental. Con las mujeres no se puede bajar la guardia. En el fondo os gustan los tipos duros, los pintas, los sinvergüenzas: LOS CHULOS.

 

¡Mujeres…! Guante de seda, pero mano dura. Música de violín, pero luego, ¡un buen toro bravo en la cama!

 

Por favor... Tania... Canta otra canción. Recita otro poema. Declama otro currículo. Retiro lo de “puta”.

 

¡Tania! ¡Tania Chejova! ¡¡¡Este silencio ruso es peor que la muerte!!

 

Oscuro.

 

TRES

 

ALFONSO señala a TANIA el sillón relax para que se siente. TANIA se sienta.

 

TANIA: Antes de hacerlo con una rusa, ¿puedo preguntarte por qué eres un “rusomaníaco”?

 

ALFONSO: (Riendo) “Rusomaníaco”. Soy un rusomaníaco y rusófilo. ¡Ja! Pues verás... No soy el único. Es una manía que se está extendiendo. (Grave.) A veces, es más que una manía; para algunos es lo que se denomina en sicología un “fantasma”: una obsesión tan poderosa, que no existe otra realidad, y para defenderla se estaría dispuesto a… matar. (TANIA sonríe por la exageración.) Si, las rusas estáis de moda: los caballeros las prefieren rusas. Vuestro mismo presidente, Vladimir Putin, lo ha dejado bien bien claro (Imitando el acento ruso.): “Nuestras prostitutas son las mejores del mundo”

 

TANIA: (Curiosa) Y… ¿por qué crees tú que las prefieren rusas?

 

ALFONSO: Bueno… supongo que… sois la mezcla perfecta que hace feliz al hombre. Por vuestra parte oriental, sois sumisas y exquisitas como geishas; y por vuestra parte occidental, manejables valquirias de metro sesenta y cinco; por vuestra parte oriental, tenéis una carita redonda de muñeca, con dos ojos rasgados de embrujo; y por vuestra parte occidental, hermosos cuerpos proporcionados y piel blanca como la leche. (Súbitamente) ¿Me estás sicoanalizando? Oye, ¿no será un truco para que corra el contador?

 

TANIA: Okay. (Mirando la hora.) Volvamos al guión. Nada de sicoanálisis. Es más eficaz el interrogatorio soviético. (Pone otro corte del disco compacto.) ¡Comienza el “tercer grado”.

 

(Suena una marcha militar coral que podría ser “Los bravos cosacos del Don”. Mientras, TANIA va a la matrioska por el resto del vestuarios: se pone la falda que le falta del uniforme de verano del ejércioto ruso, se coloca unos galones y una condecoración y toma una fusta. A ALFONSO).

 

¡De rodillas, piltrafa burguesa! Y contesta cuando se te pregunte, ¡y sólo cuando se te pregunte!

 

 Golpea con la fusta en la caña de su bota de cuero, y lo hará a menudo en su interrogatorio.

 

ALFONSO: Sí, señora... o señorita.

 

TANIA: ¡Sargento Tania Chejova, del Regimiento “Octubre Rojo”! (TANIA dirige la luz de la lámpara a la cara de ALFONSO.)¿Por qué buscas con tanto empeño una mujer rusa?

 

ALFONSO: Bueno... Me gusta la cultura rusa, la lengua rusa, la cosmovisión rusa…

 

TANIA: (Sonriendo, irónica) Entiendo. ¿Qué te sugiere el nombre de “Anna Kournikova”?

 

ALFONSO: Pues…Es una buena tenista. RUSA: si me lo pregunta por eso...

TANIA: Entonces, ¿te gusta el tenis?

 

ALFONSO: Bueno, sólo los grandes torneos.

 

TANIA: ¿Qué te sugiere el nombre de Dimitri Turgéniev?

 

ALFONSO : ¡Un gran tenista ruso!

 

TANIA: (Riendo) ¡Caíste en la trampa!: de momento es sólo mi recogepelotas.

 

ALFONSO: ¿Pretende darme celos de su recogepelotas?

 

TANIA: ¡Habla sólo cuando se te pregunte! (TANIA le pega con la fusta) ¡Confiesa que me has imaginado vestida de tenista!

 

ALFONSO: Sí.

 

TANIA: ¡Confiesa! : ¿Te has imaginado que eras mi recogepelotas?

 

ALFONSO: Sí.

 

TANIA: ¡Confiesa!: ¿Me has imaginado con una falda muy corta y unas bragas muy

blancas?

 

ALFONSO: Sí.

 

TANIA: ¡Confiesa!: ¿Te has imaginado agachado en la red, esperando que un golpe

de viento… levantara mi falda?

 

ALFONSO: Sí.

 

TANIA: ¿Por qué tienes esa sucia afición al tenis femenino ruso? ¡Confiesa!

 

ALFONSO: Bueno... como diría Freud... el tenis consiste en... ¡un espermatozoide que va al encuentro de un óvulo! Ahí estaría la explicación de mi sucia afición al tenis femenino ruso.

 

TANIA: ¡Sucio freudiano y machista burgués! Si estuvieses más atento al juego limpio, y no al juego sucio, observarías que, en todo caso, el tenis es un óvulo que no se decide entre dos estúpidos espermatozoides... ¡y al final, se larga y los deja plantados!

 

ALFONSO: Oiga, ¡su teoría del tenis supera a la de Freud!

 

TANIA: (Fuera de sí.) ¡Mientes! El tenis no pudo llamar la atención de Freud, por la sencilla razón de que en la época de Freud las tenistas no enseñaban las bragas, ¡como lo hacen tus ídolos, fetiches y sex simbols del tenis femenino ruso!

 

ALFONSO: ¡Déme otra oportunidad! ¡No volveré a mentir!

 

TANIA: Seguro que eres de esos médicos con teorías machistas. ¡Confiesa!

 

ALFONSO: Sólo una, pero no tiene importancia: es una hipótesis.

 

TANIA: ¡Confiésala!

 

ALFONSO:

 

(TANIA señalará con las fusta en las partes aludidas por ALFONSO.

 

“Mujer: dos carnosos señuelos… una flecha direccional… y una trampa”.

 

TANIA: ¡Te degrado a caballo! ¡Ponte a cuatro patas!

 

(Suena otra vez la marcha “Los Bravos cosacos del Don”. ALFONSO se coloca a cuatro patas. TANIA se monta sobre él y lo cabalga dándole con la fusta. Acaban los dos en el suelo. Se levantan. Transición).

 

ALFONSO: (Vuelve a mirar al reloj.) Esto va que se mata. (Indicando a TANIA que vaya al diván. ALFONSO comienza a desabotonarse la camisa y Tania se quita la guerrera y el gorro quedándose en maillot).

 

TANIA: (Sentada en el diván se quita la falda, resignada.) Llegó la hora de abrir el preservativo.

 

ALFONSO: ¿Preservativo? ¡Ni se te ocurra!

 

TANIA: (Se vuelve a incorporar)¡Ah, no! Es la primera norma: Tania puede morir de nostalgia, ¡pero no de SIDA!

 

(Hay un forcejeo entre ambos. ALFONSO sujeta el brazo a TANIA, la agarra de la larga trenza, y la tumba en el diván).

 

ALFONSO: una sumisa y servicial inmigrante rusa debe hablar algo en ruso para ponerme cachondo. Comenzando por esa palabra que una sumisa y servicial inmigrante rusa no debe olvidar nunca: el “sí”. ¡Di en ruso “sí”! (TANIA no obedece. ALFONSO la amenaza con el puño.) ¡Di “sí”en ruso!... ¡O te aplasto tu preciosa nariz!

 

TANIA: Da.

 

ALFONSO: Pues te doy.

 

(Le da una bofetada en la mejilla).

 

TANIA: No tiene gracia.

 

ALFONSO: No, no la tiene. Por eso me excita tanto. ¡Di “sí” en ruso!

 

TANIA: Da.

 

ALFONSO le da otra bofetada en la otra mejilla.

 

 

ALFONSO: ¡Vamos: cogiendo el ritmo! En ruso: “sí”, “sí”, “sí”.

 

TANIA: ¡Estás loco!

 

ALFONSO: (Iracundo. Amenazándola con el puño) ¡Vamos!

 

TANIA: Da, da, da.

 

TANIA recibe otras tantas bofetadas, que aguanta sin apartarse, pero se le saltan las lágrimas.

 

 

ALFONSO: Veo que eres una legítima rusa. En Rusia son proverbiales los malos tratos a las mujeres. El alcoholismo y el machismo de los rusos es proverbial. Es proverbial que las mujeres rusas aguanten lo indecible. Ya lo vieron los romanos. ¿O no sabes esta etimología?: (Haciendo el gesto con los dedos del juego de palabras.) eslava, esclava; eslava, ¡esclava!

 

TANIA: ¡No todas!

 

ALFONSO: (Sarcástico.)¡Por supuesto! ¡Tú eres diferente! ¡Todavía hay clases, incluso en Rusia! Tú eres la zarina el strip-tease... ¡Sólo que esta vez te has dejado el pasaporte diplomático en la limusina! Y a mí me encanta la “ruleta rusa”. La “ruleta” rusa es un juego muy excitante, ¡y por eso vamos a hacerlo sin preservativo!

 

Forcejean.

 

TANIA: Te lo ruego: te permitiré un “extra”, lo más hard, haré que sea inolvidable... ¡Pero siempre con preservativo!

 

Saca del sujetador un estuche de preservativo que ALFONSO le quita y arroja lejos; después, la vuelve a agarrar del brazo.

 

 

ALFONSO: ¡Túmbate!

 

TANIA: ¡Sin nada, no!

 

ALFONSO: ¡Sin nada, sí!

 

Reduce a TANIA acostándola sobre el sofá-diván; la sujeta del cuello con una mano y con la otra hecha un puño, la amenaza.

 

¿O te has olvidado de como se dice “sí” en ruso!

 

ALFONSO se sienta en el diván, acoplado con TANIA que lo acoge con sus piernas abiertas. ALFONSO imitará el remo mientras improvisa una letrilla con la música rítmica de “Los remeros del Volga”.

 

En el Volga

Voy remando,

y debajo va Tania

disfrutando.

 

¡Ahora tomo yo las riendas de los preliminares! ¡ Túmbate! ¡Abre los ojos! ¡Abre los brazos! ¡Abre las piernas! ¡Ábrete toda!

 

ALFONSO vuelve a cantar sus ripios.

 

En el Volga

voy remando,

 y debajo va Tania

disfrutando.

 

 Nuevas risas de ADOLFO.

 

Ahora practicaremos un poco de remo, barquita mía. ¿No estás ya mojada? ¡Te voy a llenar de pecina blanca! ¡Atenta, que hay que coger el ritmo!:

 

¡Labios, lengua, saliva, aliento!

¡Labios, lengua, saliva, aliento!

¡Labios, lengua, saliva, aliento!…

 

Penumbra, luz roja sobre ALFONSO Y TANIA.

 

¡Arriba el “boca a boca”, abajo electro-shock!

¡Arriba el “boca y a boca”, abajo electro-shock!

¡Arriba el “boca a boca”, abajo electro-shock!

 

¡Vas a ver como remo, barquita mía!

 

Se echa sobre TANIA y se mueve como un remero. Se oscurece más la escena, y se escucha, en off, ruido de muelles del sofá como acompañamiento rítmico.

 

¡Aaahó, aaahó, aaahó…!

 

Se incrementa el ritmo del ruido de muelles del diván.

 

¡Aaahó, aaahó, aaahó…!

 

Suena el tutti a coro de “Los Remeros del Volga”.

 

 

Oscuro.

 

CUATRO

 

 

Al fondo se trasluce y oye a TANIA duchándose (efecto de cámara a la alemana o similar.) ALFONSO está pensativo sentado en el diván. TANIA está en el baño de la consulta. ALFONSO se levanta y pone la radio. Suena una tonadilla muy cañí. Al poco se oye desde el baño la voz de TANIA, que canta la canción como una auténtica tonadillera andaluza. A ALFONSO le choca y desagrada la tonadilla en boca de TANIA; éste comienza a recoger las piezas del traje ruso, el tutú y las piezas de lencería fina esparcidas por el suelo, y las va metiendo en la matrioska, donde encuentra un cinturón de castidad de sex shop que se agencia sonriendo y se lo guarda en el bolso de la bata. TANIA entra “bordando” la tonadilla; ahora trae puesto un vestido a la moda, se ha deshecho la trenza, y entra peinándose la melena. ALFONSO está esperándola sentado; se le ha puesto cara de alelado ante el canto españolísimo de TANIA.

 

 

TANIA: (Azorada al reparar en la sorpresa de ALFONSO. ¡Huy! (Desde ahora en castellano con deje de Madrid. Nerviosa) Lo siento. Ha sido un lapsus. Yo es que en la ducha me olvido de todo, y... (Claudicando.) Te debo una explicación. Verás...

 

ALFONSO: (Serio.) Tania: estás olvidando tu idioma nativo por momentos. Tu ruso padre te ha tratado muy mal: me lo has dicho. Tu reacción es una defensa inconsciente: era de esperar. Pero yo no tengo la culpa. Ahora yo soy tu cliente. Y te ruego que no hables un español tan perfecto: anula mi placer; ¡esas “erres” españolas me taladran el alma! Vuelve a tus sonantes, tus líquidas, tu fonética (Pronunciándolo con “ere” rusa) relahada y sssussssurante, russsa... Tu alma tiene un problema, Tania. Pero la huida, la máscara, la adopción de otra personalidad, no es la solución.

 

Señalando el diván.

 

La solución la tiene el Sicoanálisis. En otro momento, el doctor podrá ayudarte. Pero, ahora, la consulta está cerrada. Ahora, te ruego que no me tortures, con esa fonética española tan perfecta, que no me pone nada cachondo.  TÚ, TANIA, ERES, Y SERÁS SIEMPRE,  UNA RUSA.

 

TANIA: ¿Me estás hablando en serio? Me parece que el que necesita el psiquiatra eres tú. Eres tú el que no quieres aceptar la realidad. Pero tendrás que hacerlo. La realidad es muy simple, y tozuda. Empezaré desde el principio. Lo primero: YO NO SOY TANIA. ¿O.K.? Aunque Tania y yo seamos almas gemelas. Tengamos vidas paralelas, dos casos iguales por el destino y la globalización. Ella en Moscú y yo en Madrid, dos plazas duras de conquistar. Yo era estudiante de Lenguas como Tania. Para ser alguien en la vida, lo mismo que ella. Las circunstancias socioeconómicas... Problemas familiares... Hacen que varíe nuestro rumbo sobre lo proyectado; quizás más tiempo de lo previsto; en una ocupación más dura que la imaginada; sin la facilidad para la vuelta atrás que ambas creíamos. Tania y yo somos buenas estudiantes. Pero las becas en España son insuficientes, y en Rusia se acabó el paternalismo de Estado soviético. Y los exámenes no esperan. Y el mercado laboral exige poca edad y un gran expediente. Aquí como en Moscú. Y entonces probamos a hacerlo: Sólo lo imprescindible. Sólo para acabar la licenciatura: ¡me lo juro!

 

ALFONSO: (Jugando, incrédulo) “Universitaria caliente. Hotel. Discreción. Fines de semana”…

 

TANIA: Como tú dijiste, “los caballeros las prefieren rusas”. Yo también me di cuenta, cuando bajó la demanda. Las universitarias españolas perdíamos cotización. Las chicas del Este tenían mucho morbo. Por eso decidí reconvertirme en una universitaria y rusa: Una mezcla explosiva, irresistible... Ya sabes: si no puedes a tu enemigo, únete a él. Termino la carrera, pero renuncio al doctorado. Aunque me tientan con un contrato de “becaria”.

 

ALFONSO: “Becaria. Sin experiencia. Examíname: mi fuerte es el oral”…

 

TANIA: ¡Otro contrato con truco, como el de Tania! En la vida siempre hay hombres dispuestos a facilitarnos las cosas por una cómoda y rápida contra-prestación en especie.

 

ALFONSO: Y Tania acepta, claro.

 

TANIA: Desde entonces, no quiero trato con los hombres. Sólo con intermediarios. Pago por adelantado. Reservado el derecho de admisión. Es cuando aparece Tania: primero la mujer y luego el personaje. Tania es la chica que me enseño a hablar y comportarme como una verdadera rusa. Yo la contraté para convertirme en una buena rusa. Me presté a hacer tríos con ella. Sólo para ver en acción a una rusa. Para ver lo que pedía el hombre de una rusa. Para ver como gemía y gritaba de placer una rusa. Tania era una buena chica... ¡Pobre Tania!

 

ALFONSO: (Suspicaz) ¿Puedes demostrar que murió?

 

TANIA: No he dicho que muriese. Aunque casi: perdió un ovario... En una “despedida de solteros” con un equipo de rugby. Tuvo que ser hospitalizada de urgencia. La asistente social la repatrió a Rusia. Tania era de Moscú. Había estudiado español. Tania era muy vital y optimista. Pero pronto dejó de ser vital y optimista, y se negó a hablar más en español. El último día nos despedimos en ruso: “Psaká, Tanja! Zheláyu schástia!” Yo diría que sonrió, levemente feliz…(Suspira.) FIN de la verdadera historia de la escort llamada Tania.

 

ALFONSO: (Aplaude, seca y espaciadamente) ¡Excelente interpretación! Se nota la escuela rusa. ¿El método Stanislavski? Tania CHEJOVA: ¡Tu apellido hace honor al gran dramaturgo de tu patria!

 

TANIA: ¿Es que me quieres volver loca! Si te digo que no soy Tania, no lo soy, tío. Lo siento: ¡quizás en mi próxima reencarnación!

 

ALFONSO: Lo que te pasa es que tienes un conflicto de personalidad como un caballo. Es normal que no quieras aceptarlo; también te lo he dicho: se trata una defensa inconsciente.

 

TANIA: (Mientras se da rimel. Con dicción de logopeda.) “El perro de San Roque no tiene rabo, porque Ramón Rodríguez se lo ha cortado”... ¿Te han convencido las eRRes ? Y ahora un homenaje a la “España profunda”!:(Cantando la jota) “A la Mari Pili la ha pillado el toro, la ha metido el cuerno por el chirimbolo…”.

 

ALFONSO: Chapeau! Eres muy inteligente. Una superdotada. Una auténtica máquina. ¿Trabajaste en el KGB? (Riendo.) ¡Estaría bueno que fueses una espía disfrazada de escort! Tendría gracia. “La Mata-Hari rusa”… Pero, volviendo a lo nuestro... ¿Tú eres un poquito cabrona, no? ¡¡Menuda venganza!! ¡Al que te jode, tú le jodes más, implacablemente! ¡Donde más le duele! (Pausa en que respira, ansioso.) De modo que vienes tarde, te haces la estrecha, ¡y encima me quieres amargar la vida! Sabes mi debilidad por las rusas, sabes que soy un “rusomaníaco”, e intentas hacerme sufrir... Despertándome en medio de mi sueño. Cercenando mi GRAN, mi ÚNICA ilusión. Cuando al fin consigo hacer realidad mi deseo, tú me dices que esto es la cámara oculta, que tú no te llamas Tania, ni te apellidas Chejova, que no eres rusa, ni siquiera una semi-rusa descendiente de un “niño de la guerra”... (Sarcástico) Así que todo ha sido una quimera: la más famosa agencia de escorts no lleva diez años en Madrid, y mi dinero es del “monopoli”. ¡Claro, que tampoco la ensalada rusa es en realidad rusa! Ni los filetes rusos los inventaron los rusos! ¡Ni la montaña rusa! Por no hablar de que la matrioska es en realidad originaria de Japón. (Grave.) Sólo me queda una pregunta por lanzar al aire... Casi me da miedo hacerla: “¿Pero, existe en realidad Rusia?” (Colérico.) ¿¡O se construyó en un estudio de cine de Madrid para rodar “Doctor Zivago”!?

 

TANIA se aparta asustada. ALFONSO coge la petaca de la mesa de la que bebe un trago largo.

 

¡Y para eso has venido? : ¡para DESTRUIRME? ¡Has venido en una matrioska japonesa hecha en China para anunciarme la semana rusa de “El Corte Inglés? Has venido para decirme que, en realidad, todo lo que ha pasado aquí, esta noche, entre tú y yo, es mentira... ¡Que ha sido una partida de la “Play Station”! “Game over” Todo virtual Y no hay pruebas. ¡La ducha vaginal lo ha borrado todo!¡¡Tania y mi semen se han ido por el desagüe!! ¡¡¡Tania gritando “¡puaj” por el desagüe!!!

 

Riendo nervioso y “colocado”.

 

¡A ver si te puteo yo....! Porque, yo soy una persona influyente. Soy la mano derecha del doctor March, que casualmente es cuñado de un poderoso comisario de Inmigración! INMIGRACIÓN. ¿Has oído? POLICÍA: Palítzia. VISADO: Vísa. (Ríe y da otro trago.) De momento, tienes la matrioska sin matrícula y mal aparcada.

 

ALFONSO abre el cajón de la mesa del que saca un puro que enciende. Da una calada y echa el humo dispensándolo por el todo cuerpo de TANIA.

 

Venga, Tania: hagamos las paces. No seas mala conmigo. Siento lo del preservativo.

 

Abrazándola por la espalda.

 

Qué buena estás, Tania. Anda, cántame otra canción rusa: el susto me ha abierto el apetito; la pelea me ha puesto cachondo.

 

TANIA se desembaraza de ALFONSO, y se aparta.

 

Mejor con música: Te ayudará a recobrar tu personalidad.

 

ALFONSO pone con el mando a distancia la canción “Ochos negros hasta que TANIA quita la música.

 

 

TANIA: Escúchame tú ahora. No lo veas como una venganza... Pero mis padres, son españoles, no son rusos. ¡Yo no soy rusa! ¡Yo no hablo ruso!

 

 

ALFONSO: Bien, tranquila, Tania. Ahora escúchame tú: tu caso es claro; se llama “apropiación de personalidad”. Pero esto no es malo. En realidad es una defensa. Tu problema viene de atrás, es más profundo. Daremos con la etiología. Habrá que remover en la causa oculta. Será doloroso, pero necesario. Escúchame bien, Tania. No quieres recordar el nombre de tu padre. ¡Tu padre, Tania! Ni el nombre de tu patria. ¿Qué te pasó en tu patria con tu padre, Tania? ¿Qué os hizo ese Iván? Le daba al vodka, me has dicho. ¿Os dejó plantadas? ¿Os puso los cuernos?¿Os pegaba? ¿Os chuleaba?¿Os... FORZABA?

 

 

TANIA: ¡Lo que me pasara con mi familia a ti no te importa! ¡Y no me llames más Tania! ¡Estás como una puta cabra!

 

TANIA saca de la matrioska un bolso, y de éste un D.N.I. y otros documentos que arroja a ALFONSO.

 

¡A ver si te sirve esto para convencerte de una vez! Aquí está mi Documento NACIONAL de Identidad. Mi tarjeta de la Seguridad Social, la de Cortefiel, la del Súper, y la de Caja Madrid: soy madrileña por los cuatro costados. Y mira también mi agenda telefónica: todas esas personas me darán la razón. Y si no te basta, llama a la policía. O tendré que hacerlo yo.

 

ALFONSO: (Lee en voz alta del D.N.I.) María del Carmen Hernández Rubio. Nació en Alcalá de Henares, Madrid; hija de María del Carmen y Francisco.

 

(Colérico, amenazando con el puro encendido a TANIA, que se aparta asustada).

 

Esto empezó como un cabaret, se ha torcido en farsa, ¡y va a acabar en tragedia... ¡ !!!mecagüenlaputaqueteparió...!!!

 

 ALFONSO tira a TANIA sus “pruebas” documentales. Luego apaga el puro, se ajusta el anillo y cierra amenazante la mano. Enfurecido, persiguiendo a TANIA .

 

Los consumidores tenemos derechos. Yo contraté con tu agencia una rusa legítima. Pagué religiosamente. No protesté por el precio. Una rusa políglota valía eso. Una bailarina rusa, no se cotizaba menos. “Moscovita. Gran clase. Universitaria. Español hablado y gemido”. “La Secretaria secreta perfecta. Ideal para congresos y reuniones a puerta cerrada”.

 

TANIA: Yo no tengo la culpa. Ya me he disculpado.

 

ALFONSO: “Gran conversadora, Dominio de la lengua. Ex-bailarina del Bolshoi, muñeca flexible de gran calidad”.

 

TANIA: ¡Basta!¡Lo siento!

 

ALFONSO: (Su enfado va “in crescendo”.) “Ponga una rusa en su vida”. “Perversión oriental y perfección occidental”. “Satisfacción garantizada”.

 

TANIA: (Muy nerviosa.)¡He dicho que lo siento! Siento haberte decepcionado.

 

ALFONSO: ¡Estafado!

 

TANIA: (Haciendo un amago de desabotonarse el vestido.) Si es por eso, te puedo compensar. ¿Quieres otro polvo, un “francés”?

 

ALFONSO: Yo buscaba calidad, no cantidad. Buscaba “clase” ¿No era el lema de tu agencia? Me parece que no soy el único estafado. Tendré que reclamar a tu empresa. Y si te encubren, ¡tendré que denunciarles por daños y perjuicios!

 

TANIA: ¡Adelante! Pero hazlo por escrito. Y no olvides poner bien claro tu domicilio.

 

ALFONSO: (Se tumba en el diván. Puerilmente quejumbroso.) Lo has estropeado todo. Has pisoteado mi ilusión. Me has subido al cielo para dejarme caer al abismo. Tania me había cautivado. Tania era la rusa con la que había soñado… Su triste historia, casi me hace llorar de placer…. Su triste historia.

 

 

TANIA: Si te vale, te aseguro que la mía no es menos triste. Entraré en detalles para ponerte... cachondo.

 

ALFONSO: (Se incorpora.) ¡No es lo mismo! Tú no eres rusa. No sabes cómo son las rusas. Tendrías que ser hombre para saber la diferencia. (Transición.) Es la primera vez que lo hago con una p... ¡Me siento, desvirgado, violado!¡Lo he hecho con una simple prostituta del terreno! Yo me jugué la reputación, el matrimonio, me tragué la vergüenza, fui a esa agencia para gozar... ¡y me han dado un placebo! Yo sólo pedía una rusa. Tania era un nombre perfecto. Una rusa muy completa; mitad geisha, mitad valquiria; servil y a la vez altiva... Fui a esa agencia. Me la recomendó un distinguido paciente del doctor. “La mejor agencia de Madrid. En el book hay artistas de televisión. 1.000 euros por una noche”... Fui como un perro en celo. Me sudaban las manos de los nervios. Tuve que ir con gafas de sol, como un delincuente... Me la jugué por ti, Tania. ¿Y si la madame me hace luego chantaje?, pensé. Pero me la jugué por ti. Mi rusa valía eso y más. “¡Si me ayudaran a encontrar a mi rusa!”, les supliqué, ingenuo, agradecido, generoso, en aquella agencia tan selecta, para gente importante, gente con alto poder adquisitivo! ¡Necesito una Tania! ¡Esta misma noche!¡He sufrido una decepción terrible! ¡Tenía planes! ¡Un futuro prometedor! ¡No puedo dejar de pensar en la Tania que me has arrebatado!

 

TANIA: (Exasperada.)¡Tania es un mito! ¡Un mito que se ha apoderado de tu vida! ¿Quieres una Tania de verdad? No tienes que irte a Rusia por ella. España las importa de contrabando. Hay muchas como Tania. Sólo que no tienen el glamour que imaginas, pues la mayoría son ingenuas campesinas, y el español que hablan está lleno de palabras soeces, están mal alimentadas, les faltan dientes, tienen úlceras en la boca, les huele el aliento a sangre, pierden pelo de estrés, su blancura es la palidez de la cárcel, huelen a sudor de un ejército de cerdos, sus catres huelen a semen y vómitos. ¿Quieres verlas, tocarlas, olerlas? Dime, ¿te atreves? Yo te llevaré. Pero, te advierto que no son espías políglotas bien maqueadas. Son lo que quieres: “legítimas rusas”.

¡Las vas a conocer! A las legítimas, a las genuinas made in Rusia. Ellas son el estrato más bajo del oficio: las esclavas. Las encontrarás secuestradas en naves y sótanos. Los burdeles de carretera están llenos de Tanias, Larissas, Olgas, Svetlanas, Irinas... Ellas no son putas de lujo como yo. Porque no tienen papeles. No pueden trabajar en agencias de escorts. Viven ocultas, en la noche, en el subsuelo, atemorizadas, deprimidas, enfermas de Sida y enfermedades venéreas, llenas de moratones, quemaduras de cigarro, tatuajes con las marcas de sus “ganaderos”... Muchas son sólo niñas, algunas intentan todos los días suicidarse. Tienen miedo a las palizas, a que se enteren sus familias de la deshonra... Pocas se atreven a huir: temen que los policías españoles las encarcelen por no tener visado ni contrato. Porque saben que en España eso es un delito.

 

ALFONSO: (Se levanta del diván.) Te he pedido, te he suplicado que consigas a una rusa, y tú me respondes con moralina. Eres una patosa. Una vergüenza incluso para tu profesión. No sabes ni hacer tu oficio, Un oficio tan sencillo como es decir “sí”, abrirse de piernas, y limpiarse el semen. Un trabajo tan socorrido para las inútiles, dinero fácil para las desahuciadas del mercado laboral. ¡No sabes mentir, no sabes fingir, ni siquiera sabes estar calladita! ¡No eres más que una escupidera de semen…un recipiente caliente: ése es todo tu mérito!

 

 (Le ofrece la petaca a TANIA).

 

¿Un trago de vodka? Es como un desinfectante. Un colutorio. ¿Te sientes sucia? ¿Te huele el aliento a semen? ¡Pues un trago de vodka!

 

(Ríe. Bebe él).

 

TANIA: (Comienza a recoger con premura sus documentos del suelo, que mete en su bolso.) Deberías ir a un verdadero siquiatra. Tu dosis diaria de sadismo no curará tu enfermedad. Nuestra tristeza es lo que te hace feliz; gozas con nuestro dolor, con nuestra humillación. Por eso debemos contarte nuestro pasado, nuestros fracasos, nuestras vejaciones. Por eso nos privas del preservativo: ¡nuestra única protección contra el miedo y el ASCO!

 

 

ALFONSO: ¡Calla ese sermón de puta-feminista! Encima no te hagas la víctima: Tú no estabas haciendo la calle: estabas en una agencia de escorts haciendo el agosto. Ya sabes lo que había cuando decidiste ser una puta de “gran clase”, es decir: una grandísima puta.

 

TANIA: Ahí te equivocas. Yo no elegí esto. Yo tenía talento. Pero era mujer. Y lo intenté. Pero era mujer. El cabrón que me iba a doctorar me metió mano para probar mis aptitudes intelectuales... ¡Pero no me rendí! Y bajé un escalón para encontrar trabajo. El semental que me contrató de secretaria, confundió el “periodo de prueba” con “hincarme el diente”. Tampoco cedí. Y bajé otro escalón. Me puse a vender enciclopedias a domicilio, hasta que un día un cliente me violó. Ese día me rendí. Bajé al último escalón. Ya no me quedaban más escalones: estaba a ras de suelo, en la misma calle. Aquel día decidí que yo misma administraría ese bien tan preciado por los hombres. Al menos la licenciatura me serviría para algo: para imponer el sueldo y las condiciones de trabajo.

 

Respira hondo y repone fuerzas para seguir.

 

En “esto” no soy grandísima. Te aseguro que, para mí, “esto” es algo de lo que no presumo. Es algo que me afecta, algo por lo que me como el tarro. De sobra sé el precio sicológico y físico de mi oficio. Pero procuro con todas mis fuerzas permanecer lo más íntegra posible; todos los días, mientras siga en esto, intentaré pasar de puntillas sin mancharme demasiado. Intentaré con mis mañas que el cliente me respete: que no me grite, que no me pegue, que no me recuerde lo que soy. Soñaré con ese cliente ideal, ese cliente que se conforme con mi actuación, con mi conversación, con mi mera compañía.

 

ALFONSO: ¡Habló la geisha!

 

TANIA: Aunque te cueste creerlo, a veces el cliente no es tan mezquino como tú; a veces hay suerte, y el cliente se conforma con contemplar la belleza de un desnudo, de una sonrisa.

 

ALFONSO: (Riendo con sarcasmo) Esta película la he visto yo... ¿Verdad, “pretty woman”? No pongas esa cara. No me digas que no viste la película. Y no me digas que no te sientes identificada.

 

TANIA: ¿Identificada? Mi película es Senderos de Gloria. Yo me identifico con la prisionera alemana que canta ante los soldados franceses. Ella canta llorando una canción que no puede ser alegre. Y los que al principio le gritan frases obscenas, acaban llorando y cantando con ella. Porque ella les ha resucitado la humanidad con una canción de su hogar, porque ella les ha recordado con sus lágrimas sus propias esposas o novias. Aunque a ti te cueste creerlo, a veces, llegado el momento, el cliente no se atreve a tocarme. Se avergüenza del abuso de poder, de la diferencia de edad... A veces se apiada de mí, porque quizás yo le recuerde a su propia hija o nieta. Y entonces, ya no soy una fulana, sino, simplemente, una persona sin estrella. A veces los clientes me regalan la hora o la noche, y hablamos de esto y aquello... Me preguntan... Me desean suerte. Y te aseguro que ninguno de los dos se va de vacío: yo recibo de ellos el ánimo para seguir viendo una pequeña luz en el camino, para seguir creyendo en el ser humano; y ellos se sienten más enteros, más padres, más hermanos... más hombres. Aunque te cueste creerlo, afortunadamente, a veces, algunos se sienten más hombres protegiendo que humillando. Sí. Yo canto, bailo, recito poemas; interpreto una historia triste, con una música de fondo que conmueva, con bellas palabras que disimulen lo sórdido de mi oficio... Intento que el cliente vea que “esto” es sólo un lamentable medio de vida. Lo intento. Incluso, lo confieso, intento engañarme. ¿O acaso alguien como yo no tiene derecho a engañarse, a cerrar los ojos, a soñar con días menos crueles, con tiempos más justos? Pero en tu caso, ha fallado. Me has llamado “puta”, repetidas veces, con saña, como mi primer cliente. A pesar de que me de bailé como una prima ballerina el delicado vals de Coppélia.

 

ALFONSO se ríe.

 

¿Te ríes porque soy una romanticona, verdad? En esto también me parezco a la verdadera Tania. Las rusas son muy románticas.

 

ALFONSO: Me río porque eres una cínica y te crees que yo soy idiota. ¡Deja de maquillarte, bailarina de burdel! Una puta es una puta. Y tú no eres más que una puta cargante, una mala puta: una vergüenza hasta para tu profesión.

 

ALFONSO golpea a TANIA y la arroja al suelo.

 

TANIA: (Incorporándose.) Merecerías que te denunciara. Si no lo hago es por tu familia: ellos no tiene la culpa de que tú seas un monstruo.

 

ALFONSO: ¿Algo más? ¡Anda, suelta toda la mierda que llevas dentro!

 

TANIA sale de la consulta. Se oye su intento vano de abrir la puerta de la calle, cerrada con llave. Mientras, ALFONSO se ha sentado a la mesa-escritorio, y ha sacado del cajón un revólver. Entra TANIA, súbitamente, sin reparar en el arma de ALFONSO.

 

 

TANIA: ¡Ábreme la puerta!

 

ALFONSO : (Apuntando a TANIA con el revólver, e indicándole que vuelva a la matrioska.) ¡Métete en el huevo!

 

TANIA: (Que retrocede aterrada y se mete en la matrioska, acurrucándose) ¡Déjame ir! ¡Te he dicho que no diré nada! Piensa bien lo que haces. Si me matas, ya puedes decir adiós a tu rusa.

 

ALFONSO: (Vuelve a apuntarla con el revólver, para que se calle.) ¡Shhhh! No te anticipes. ¿Quién ha dicho vas a morir?: la gracia de este juego es el suspense (ALFONSO se guarda el revólver en un bolsillo del pantalón,)

 

CINCO

 

 

Se vislumbra a Alfonso tras la mampara y tras oírse cerrase un cajón, aparece de nuevo con un pack con el que monta una jeringuilla que carga con el contenido de un frasquito de morfina.

 

ALFONSO.- Me gusta la “ruleta rusa”. ¡Y vamos a jugar de nuevo a la “ruleta rusa”!

 

 

TANIA: (Asustada.) ¿Qué es eso?

 

ALFONSO: Morfina.

 

…Que empieza a extraer mesuradamente con la jeringuilla del frasquito.

 

 

TANIA: (Aterrada.) ¡Eres un psicópata! ¡Un cabrón! ¡Retorcido cabrón hijo de puta!

 

 

ALFONSO: ¡Ssshhhh…!¡Silencio!: no me distraigas, o la cagaremos; las diñarás ¿Cuánto pesabas? Olvidé el dato de tu ficha. ¿90? ¿60? ¿O era el contorno de tu busto? De todas formas habrás exagerado. Habrás mentido también. Y yo debo ser muy comedido con la dosis. Aunque no te lo merezcas.

 

TANIA: (A ALFONSO, aterrada.) ¡Qué vas a hacer, qué vas a hacerme, grandísimo cabrón!

 

ALFONSO: Dormirte, para que seas totalmente sumisa. Ahora serás lo que se me antoje. ¿No quieres ser Tania?: pues serás la Bella Durmiente, en versión porno. ¡Reza para que no me pase de dosis!

 

TANIA: (Cauta) ¡Escucha!... Antes de hacer nada, piensa las consecuencias... No lo digo por mí. Yo soy basura, vale. Pero tú... tu familia... Escucha. Si quieres jugar a La Bella Durmiente, estás de suerte: es uno de los números de ballet que no puede faltar en mi repertorio. (Buscando el bolso dentro de la matrioska.) En mi bolso tengo el disco en la versión de...

 

Tania saca un teléfono móvil e intenta marcar el número de emergencias.

 

 

ALFONSO: (Que saca el revólver y apunta a TANIA. TANIA se queda inmóvil.) ¡Quieta! ¿Qué vas ibas a hacer? ¿Escaquearte del trabajo? Te recuerdo que eres mía por toda la noche. Déjate de ballets: ahora debes ser La Bella Durmiente de verdad… ¡Siempre me fascinó ese mito! ¡Ha llegado el momento de vivirlo! (Levantando la jeringuilla). Yo mismo te acercaré el huso de la rueca. Reza: es difícil calcular la dosis. ¿Dormida o muerta? Ahí radica la emoción de este juego.

 

TANIA: (Sollozando, temblorosa, con pánico ante la jeringuilla.) Te suplico que no me tortures. Si me vas a matar, ¡hazlo de una vez!

 

ALFONSO: No. No entiendes nada. Es un juego. Una apuesta. A un sólo número. ¿Acierto o fallo? ¿Ganar o perder? Estás temblando. Tranquilízate y piensa. No te pongas en lo peor. Respetaré el resultado del juego. Puedes morir, pero… ¿Y si vives? ¿Y si despiertas en un hospital?: Médicos, asistentes sociales, flores, oenegés… Te quitarán de la calle, como a la verdadera Tania. ¿No quieres una nueva oportunidad, como a Tania? Tú tienes estudios: ¿no has pensado en fundar tu propia ONG? Además tienes buena planta y verborrea. ¿No has pensado en presentarte a alcaldesa de tu pueblo? Primero te nombrarán hija pródiga, y luego predilecta. Al menos, te deben la concejalía de la mujer. Aunque antes tendrás que hacer una campaña muy... seductora. Puede que los hombres te voten en secreto, Pero deberás presentarte como independiente: Ningún partido, ni siquiera de izquierdas, va a querer jugarse el voto por ti: el electorado femenino es muy machista. La vida está llena de paradoja, ¿no? (Ríe.)

Venga, mujer: No hay que desanimarse. ¿Por qué piensas que es una venganza? Es sólo un juego. Un juego.

Y TÚ

ERES

LA

ÚNICA

ESTRELLA.

 

Acercándose a Tania con la jeringuilla.

 

TANIA: (Saltando de la Matrioska. En cuclillas. Cauta.) ¡Espera! ¡Tengo la solución! Lo que tú necesitas es una Lolita rusa. Los orfanatos de Rusia están a rebosar de adolescentes cachondas. Me lo dijo la verdadera Tania. Las calles de Moscú están llenas de quinceañeras prostitutas. Será muy fácil hacerte con una. Tú eres un europeo con recursos, y las autoridades rusas están deseando librarse de esas putillas que les joden el turismo. Una tábula rasa, una rusita ignorante y obediente que te haga rejuvenecer. Eso es ideal, ¿no crees? Entonces, no te compliques la vida por mí, la vida que tienes por delante con tu rusita personal.

 

ALFONSO: (Sonriendo, sorprendido, animado.) Veo que el miedo te ha agudizado el ingenio. Eres lista. Voy a hacer una llamada, y seguimos hablando del tema.

 

ALFONSO saca el teléfono móvil; mientras, TANIA se apresura a caracterizarse de púber rusa, pintándose con la barra de carmín coloretes de muñeca, con un lápiz cosmético pecas, y finalmente se hace dos coletas de colegiala con flequillo.

 

 

ALFONSO: Buenas noches... Buenos días cuando oigan el mensaje. Soy Alfonso Herguedas. Tenemos en trámite la adopción de un bebé chino. Pues verá… Queremos que lo paren. Hemos cambiado de opinión. Me personaré mañana mismo para anular nuestra solicitud. Gracias.

 

(ALFONSO se guarda el teléfono, y vuelve con TANIA. Enciende de nuevo el puro, ensimismado).

 

¡Sí… eso es!: el placer sin fin, mucho más barato y discreto. Una rusita personal. Una rusa importada, de encargo, con certificado de autenticidad. Una rusa al fin. Una rusita mala. La castigaré sin propina, o le propinaré unos azotes en su desafiante culo de quinceañera. ¡Será divertido! Yo la enseñaré a vestirse como una señorita europea, y a desvestirse como una golfilla rusa. Le enseñaré todos los juegos de palabras, y otros juegos que deberá hacer sin decir ni palabra.

 

Señalando el sofá-relax del paciente.

 

Tendrá la consulta a su disposición. Y a mí mismo para jugar a los médicos. A los papás y mamás, y a las prendas... con una triiiiste y cadensiooosssa múuusssica ruuusssa de fondo.

 

Primero la reeducaré y luego la malcriaré. Seré su mejor amigo, o al menos su amigo más… íntimo. Le enseñaré el español, empezando por esas palabras que una adolescente rusa adoptada debe saber:

 

Hace una indicación a TANIA para que colabore en la representación.

 

Veamos como será de cortés mi rusita…

 

 

TANIA: (Imitando a una rusa). “SÍ. Mucho gusto. Adelante. Está abierto. Entra. Ponte cómodo. Sírvete tú mismo, ¿Te apetece algo más? A tu disposición. Es un placer”.

 

ALFONSO: Será mi confidente, mi cómplice...

 

TANIA: “Es divertido hacer juntos los deberes: nadie sabrá que has sido tú quien me lo ha hecho. Será nuestro secreto: “palabra de muchacha exploradora”.

 

ALFONSO: Y cuando sea traviesa, espero su contrición sincera…

 

TANIA: (De rodillas, agachando con vergüenza la cabeza). “No se lo diré jamás a mi madre, o volveré al reformatorio. No pondré nunca los cuernos a mi padre. No daré nunca motivo de celos a mi padre. Una niña no debe tener secretos para un padre”.

 

ALFONSO: Fiel catecúmena...

 

TANIA: (Con las manos en posición de oración). “No hay actos sucios, sino mentes sucias. Perdóname, papá, mis travesuras, así como yo te perdono las tuyas. Amor es entregarse, dar consuelo, servir de desahogo”.

 

ALFONSO: Y muy devota...

 

TANIA: (Levantando al cielo los ojos). “Te doy las gracias, Señor, por traerme a este país tan libre. Te doy gracias, Señor, por las ostras, el champán y la lencería limpia de cada día. Gracias Señor, por hacerme multi-orgásmica”.

 

ALFONSO: Y en momentos especiales, algo mística:

 

TANIA: (Declamando con recogimiento máximo). “Mi papá es mi patrón, nada me falta. Sólo él puede saciarme. Sólo él me llena de gracia. Mi papá es mi patrón, nada me falta. Como sol del ocaso, él incendia mi campo. Él es mi gozo perpetuo y satisface mi anhelo. Mi papá es mi patrón: nada me falta”.

 

ALFONSO: También le enseñaré otros registros más... profanos. Pienso en una misteriosa canción infantil; una canción infantil algo triste y adulta para ser clasificada para menores; una canción de niñas y militares que podrían ser sus padres; una canción que muy bien podría haber cantado la niña-esposa viendo partir a su Señor a las Cruzadas…. (A TANIA.) Atención, niña: “Mambrú se fue a la Guerra”…

 

ALFONSO saca de su bata un cinturón de castidad de sex-shop  negro y con dos candados pequeños laterales.

 

Pero, antes, un pequeño detalle para la caracterización.

 

Indica que se levante a TANIA, y en esta postura ALFONSO le coloca, sobre el vestido, el cinturón de castidad, negro con los candados.

 

TANIA: (Adelgazando la voz, infantil). “Mambrú se fue a guerra, ¡qué dolor, qué dolor, qué pena!, Mambrú se fue a la guerra, no sé cuándo vendrá. Do, re, mi, do, re, fa; No sé cuándo vendrá”.

 

 ADOLFO le indica a TANIA que repita la canción. TANIA la canta, temblorosa.

 

TANIA: “Mambrú se fue a guerra, ¡qué dolor, qué dolor, qué pena!, Mambrú se fue a la guerra, no sé cuándo vendrá. Do, re, mi, do, re, fa; No sé cuándo vendrá”.

 

ALFONSO: (ALFONSO mira el reloj. A TANIA, que evita su mirada.) Tienes mala cara. Ya te imaginas que no te voy a dejar propina, ¿eh? Pero tienes suerte, porque estoy ilusionado con mi lolita rusa. Olvidaré que has intentado estafarme, y pagaré como usuario honrado la tarifa por la utilización de todos tus agujeros.

 

ALFONSO se quita de la boca el puro que le estorba y lo mete a modo de cenicero en la boca de TANIA; saca del pantalón su cartera y cuenta unos cientos de euros en billetes, los hace un manojo y lo pone en una mano de Tania, que él mismo cierra; vuelve a coger de la boca de TANIA el puro, que enciende.

 

 Una luz cenital enfoca a TANIA: está paralizada con la mano empuñando, tensa,  los billetes,  y rompe en un llanto amargo.

 

 Se hace progresivamente el oscuro.

 

 

Oscuro total.

Telón.

 Fin. VOLVER A TEXTOS TEATRALES

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