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MADAME CAMILLE: ESCUELA DE DANZA

de  HÉCTOR SANTIAGO

Esta obra ha sido cedida por el autor para su difusión libre y gratuita, si bien quedan reservados todos los derechos de propiedad intelectual. El uso público de esta obra requiere el permiso del autor y a fin de recabar la correspondiente autorización se inserta al final del texto su dirección electrónica.

 

CICLO:  LOS RITUALES DEL MIEDO

(III)

 

 

 

MADAME CAMILLE: ESCUELA DE DANZA

 

FARSA

TRES ESCENAS

 

HÉCTOR SANTIAGO

santiago725@verizon.net 

 

 

©  HÉCTOR SANTIAGO 1994

     DERECHOS RESERVADOS

 

ESTRENADA POR LA COMPAÑÍA FOLGUEIRA’S ITINERANT THEATER EN EL TEATRO CIVIC THEATER CENTER CALIFORNIA MAYO 5, 2000

INTERPRETADA POR:

ARMANDO D’LORENZO

LUPE CORREA

YAMIRA CARRILLO

LUIS LÓPEZ

AARON PÉREZ

DIRECCIÓN: JORGE FOLGUEIRA

 

11no FESTIVAL DE TEATRO DE CURITIBA BRAZIL 2002

INTERPRETADA POR:

ARMANDO D’ LORENZO

FLAVIA SARAVELLI

WILLIAM FLORES

YANIRA CARRILLO

RAÚL AVILA

DIRECCIÓN: JORGE FOLGUIERA

 

AUDITORIO: “MANUEL DE FALLA” ASUNCIÓN, PARAGUAY 12 DE MARZO

DE 2009-03-18

INTERPRETADA POR:

EDUARDO ROJAS

ROBERTO MALDONADO

ELIDA FAVOLE

ALFREDO LEZCANO

GUADALUPE LOBO

DIRECCIÓN: MARIO SANTANDER 

 

PERSONAJES:  MADAME CAMILLE

                     PAREJA JOVEN:

           HOMBRE 1

        MUJER 1

                                      PAREJA MENOS JOVEN:

            HOMBRE 2

         MUJER 2

 

En el escenario las pilas de desperdicios aparecen a punto de caer sobre la pista de baile: la hoz y el martillo, la swastica nazi, símbolos facistas, el águila imperial, coronas, cetros, vestuario de los sambenitos de la Inquisición, látigos, grilletes, cañones, armas y todo lo que esté acorde con esta simbología.  En las paredes, entre tinieblas hay colgados retratos de dictadores famosos.  En otro sitio hay un altar con objetos del culto y fotos de varios Papas. A la derecha e izquierda hay dos sillas. Las cuatro sillas son copias menores de la enorme como un trono, al centro, donde se sienta Mme Camille.  Sobre una mesa habrá un enorme arreglo con flores de papel algo empolvadas, un teléfono, la batuta de dirigir, la enorme llave de la puerta, el abanico de plumas, el tintero, las planillas, las cosas de tomar las huellas digitales, el enorme metrónomo y las otras cosas que tomará de las pilas de basura.  Por todas partes se ven los trofeos, medallas y diplomas conquistados.  A la izquierda está la enorme puerta de hierro que da a la calle.  A la derecha, fuera de escena, está la cabina de sus ayudantes desde la cual sólo vemos las sombras de éstos y los shocks de la picana eléctrica, además de oír los gritos, la música y desde allí le son lanzados a la pista de baile los objetos que utiliza para sus lecciones.  Pese al gran estilo todo luce siniestro y envejecido. Madame Camille está sentada en su trono.  Será interpretada por un hombre. Tiene unos 60 años.  Lleva un moño platinado muy alto conuna diadema de fantasía, un vestido chillón de gasas y tules, mitones, estola de piel, joyas de fantasía en demasía, fuma en una gran boquilla, su maquillaje es excesivo: todo en ella es camp.   Se escucha el ritmo de un vals que ella lleva con la boquilla.

 

-ESCENA I-

CAMILLE: Un, dos, tres, un, dos, tres... Hasta lograr diez mil pasos. Un, dos, tres, un, dos, tres... Hasta lograr que el amor abra los pétalos. Un, dos, tres, un, dos, tres... Volaremos por el aire como unos tortolitos. Un, dos, tres, un, dos, tres... Libres de los problemas del mundo. Un, dos, tres, un, dos, tres… Para arreglar a ese mundo... (Valsea por el escenario.) Un, dos, tres, un, dos, tres… (Se detiene ante el público.) Todos seremos iguales viviendo bajo el mismo tiempo.  (Suspira.) ¡Que tiempos aquellos! Un, dos, tres, un... No tengo derecho a la felicidad cuando ustedes están tan serios. Lo ideal es que todos nos riamos al mismo tiempo, vayamos por donde mismo, hablemos lo mismo, pensemos lo mismo y... (Valsea.) Todos al un, dos, tres, un, dos, tres... Soy tan feliz cuando uno, dos... (Dulce.) Jamás me olvidaré de ustedes. Nos debemos el uno al otro. Sin ustedes yo no soy nada.  (Doble intención.) Y espero que sin mí ustedes tampoco. Debo presentarme. (A la cabina.) ¡Luces!... Tengo que... ¡Luces!... Siempre hay pequeños inconvenientes... ¡Luces!... (Va a la cabina. Violentamente.) ¡Hijos de puta! ¿No me están oyendo? Seguro que se están divirtiendo con alguien. (Gritos en off. Ríe.) Lo sabía. Dejen ya eso y denme la luz para el negocio. (Luz rosada. Se escucha un violín. Amablemente al público.) Estimado público: la escuela de bailes y convivencia social "MADAME CAMILLE", ecole de dance, dance school... (Lo dicen en más idiomas.) Tiene el gusto de inaugurar su temporada social. Nos sentimos hondamente honrados al recibirles.  Espero que pasen un momento de   suma exquisitez.  (Recriminándolos.) Y no se porten majaderos. (Dulce.) Aquí aprenderán los secretos del baile con todos sus misterios. (Molesta.) Y espero que no sean patones. (Exquisita.) También aprenderán las más variadas normas de la etiqueta y el  comportamiento social. (Molesta.) Espero que no me den ningún dolor de cabeza... Por aquí han pasado grandes personajes de la historia! Gente poderosa en las que mi escuela dejó alguna huella. ¡Y ellos dejaron alguna huella en mí! Y yo espero dejar alguna en ustedes. Más que huellas yo diría que unos pasos. Eso es: un, dos, tres, un, dos, tres... (Se perfuma con el gran pomo. A la cabina.) Vamos a comen-zar. (Gran fanfarria.) Soy Madame Camille de Saint Croix Bernini Montifiero de Langeduc, princesa de Pamplona, condesa de Amalfi, duquesa de Pamplona, Dama del Santo Sepulcro, asesora de varios reyes, consejera de varios presidentes, vocal del Index Vaticano, miembro de la Sociedad de las Buenas Costumbres, Moral y Orden Social, integrante del Consejo de la Seguridad Nacional... (Valsea muy alegre.) Profesora, entrenadora, asistente de ustedes esta noche. No lo olviden: un, dos, tres, un, dos, tres...  (Se detiene molesta.) La única profesora que está permitida en esta academia.  (Amenazadora.) No lo olviden... Y así no tendrán problemas.  (A la cabina.) Fanfarria... (Fanfarria.) Luces... (Tiene que perseguir la luz que la busca.) La escuela... La escuela de... (Violenta a la cabina.) ¿Están comiendo mierda? Voy a mandar un informe sobre ustedes al Jefe. (La luz la enfoca.) Eso está mejor. (Al público.) Tengo que estar al tanto de todo en la academia. Nadie la cuida como yo.  Y espero que ustedes algún día... (Fanfarria imprevista.) ¿Quién coño los mandó? ¡Apaguen ya esa mierda! (Al público.) Aquí yo digo cuándo se comienza y cuándo se termina. ¡Yo soy la jefa! (Dramática.) Una pobre mujer entre tantos hombres. (Amenazadora.) Hay que tratarlos con la derecha y con la izquierda. (Dulce.) Pero para ustedes soy toda amor. (Grita.) ¡Fanfarria!  (Fanfarria. Saluda grandilocuente.) Señoras y señores: la escuela de bailes y convivencia social "MADAME CAMILLE", tiene el gusto de invitarles a su primera clase. Pasen por favor.  Siéntense muy calladitos. No hablen si yo no les pregunto. Escúchenme muy bien y hagan lo que yo les digo. Déjame ponerme cómoda. (Se quita la estola y toma la batuta.) Así que recuerden:  un, dos, tres, un, dos, tres... (Trompetas. Alegre.) ¡Ya comienzan a venir!.  (Abre la puerta. Hay actividad en la cabina. Entra el hombre 1 y la mujer 1.) Son unos       jóvenes que todo lo miran tímidamente) ¡Adelante, adelante!

HOMBRE 1:  ¿La escuela de danza "MADAME CAMILLE?

CAMILLE: ¡La misma que viste y danza!  (Ríe de su chiste que éstos no captan.)

MUJER 1:  ¿Tenemos que esperar?

CAMILLE:  No, no, no... Ustedes tienen prioridad. (Señala al público.) Ellos pueden esperar. Así van aprendiendo con el ejemplo.

HOMBRE 1: ¿Las lecciones son de una hora?

CAMILLE:  (Burlona.) ¿Una hora, una hora... Aquí lo único de uno es el un, dos, tres, un, dos, tres...  (Violenta.) Aquí no hay tiempo para el tiempo. Hasta que arreglemos lo torcido. (Señala al público.) Y acabamos con esos degenerados que van a acabar con el mundo. En la academia de bailes "MADAME CAMILLE" no hay tiempo sino objetivos. Metas... Ideas que poner en práctica. (Autoritaria.) ¡Los relojes!  (La pareja se mira asombrada. Madame le tuerce el brazo al HOMBRE 1.) ¡Dije que los relojes! (Gritando de dolor HOMBRE 1 le da su reloj.)

MUJER 1:  ¡No le haga daño!

CAMILLE:  (Soltándolo delicadamente.) ¿Daño? Querida mía: aquí sólo sabemos brindar amor... Si nos hacen caso... (MUJER 1 le entrega su reloj.) Ahora podremos entendernos mejor.  Y ya saben, tienen que seguir mis instrucciones y hacer lo que yo les diga.

HOMBRE 1- MUJER 1:  (Atemorizados.)  Sí, sí...

CAMILLE:  (Molesta.)  ¡Yo tengo nombre!.

HOMBRE 1-MUJER 1: Sí Madame Camille... Lo que usted diga...

CAMILLE:  (Sospechosa.)  ¿Alguien sabía que ustedes venían?

HOMBRE 1:  No, nadie. ¿Por qué?

CAMILLE:  Podían seguirlos. Hay espías por todas partes.

MUJER 1: (Temerosa.) ¿Seguirnos?

HOMBRE 1: ¡No hemos hecho nada!

CAMILLE:  Siempre se hace algo hijos míos. Sin culpables la justicia se derrumbaría. Sin pecado no habría confesores. Sin enemigos no habría ejércitos. ¿Ven que fácil? ¡Uno siempre está  perseguido!

HOMBRE 1: ¿Estamos a salvo aquí?

CAMILLE:  ¡Están en el lugar exacto! Este es un templo de seguridad y orden. Todos los que se gradúan aquí están aptos para desenvolverse allá afuera.

MUJER 1:  ¿Cuántas lecciones necesitaremos?.

CAMILLE:  Eso depende de ustedes. La disposición, lo rápido que capten los pasos, cómo se dejen guiar, si me saben escuchar, si hacen lo que les digo, si piensan como yo y están dispuestos a morir por nuestros ideales

HOMBRE 1: ¿Morir?

MUJER 1: ¡Oígame pero si esto es sólo una lección de baile!

CAMILLE:  Mi academia no es un sitio cualquiera. Aquí aprenden todo lo de la vida al son del un, dos, tres... A ver... (Los obliga a valsear con ella.) ¡Un, dos, tres, un, dos, tres... (Son muy torpes y se desespera.) ¡Dios del mundo!... Qué trabajo me van a dar. Bueno, me gustan los desafíos. (Se arrodilla religiosamente.) Juro que haré de ustedes unos excelentes bailarines...  (Se levanta. Amigablemente.) ¿Por dónde iba?  (Los interrumpe,) Ah sí... Esperen a que yo hable. Y después están de acuerdo conmigo. (Autoritaria.) ¿Entendido?

HOMBRE 1-MUJER 1:  Sí, sí... (Camilla alza el índice autoritaria.) Sí, Madame Camille. (Breve pausa.) 

CAMILLE:  Nos vamos a llevar muy bien. Ustedes van a ser mis mejores alumnos de este año.  (Mirando al  público) No puedo decir lo mismo de todos esos. Sentados cómodamente.  Son unos vagos sin deseos de aprender mis técnicas de baile.  Llegaron, se acomodaron y ni han abierto la boca  para preguntarme nada. (Sórdida.) Pero van a ver... Madame Camille nunca ha fracasado con nadie. (Furiosa.) ¡Aquí se viene a trabajar cabrones!  (Señala hacia la cabina.) Sino van a dormir en los ca... (Calla por la pareja) con mis ayudantes.

HOMBRE 1:  ¿Alguien trabaja con usted?.

CAMILLE:  ¡Claro!. ¿Quién puede nunca hacer lo que quiere, si no tiene un mundo detrás que te siga y apoye, den la sangre por ti, ejecuten deseos, crean ciegamente en ti, no tengan escrúpulos en cumplir las tareas que les encomiendas, puedas dormir tranquila porque te vigilan y cuidan, justifican tus acciones, enseñan tus palabras?

MUJER 1:  ¿Quiénes son?  (A la señal de Camille se apagan los retratos.)

CAMILLE:  Eso no importa ahora. (Los empuja lejos de allí.) Ya los conocerán después.

HOMBRE 1:  ¿Comenzamos?

CAMILLE:  Imposible... Con esa ropa... Mira lo que lucen...

MUJER 1:  No veo nada malo en nuestra ropa.

HOMBRE 1:  Allá afuera todos se visten así.

CAMILLE:  Allá afuera, allá afuera. ¿Qué carajo me interesa allá afuera? Lo importante es aquí donde estamos. ¿No se han dado cuenta que la academia Madame Camille es un mundo?. El único mundo perfecto y permitido.

HOMBRE 1: Yo creía...

CAMILLE:  Me importa un comino lo que tú creas..

MUJER 1:  ¿Qué quiere que hagamos?

CAMILLE:  La ropa es un instrumento de las ideas. Un elemento de corrupción, una depravación constante, un arma del enemigo... Y un mensajero del miedo. Un uniforme propiamente utilizado puede  paralizar a cualquiera sin necesidad del un, dos, tres, un, dos, tres... ¿Se dan cuenta? (Agresiva) ¿Se dan cuenta?

PAREJA:  Sí, sí... (MADAME CAMILLE levanta el índice)  Sí, Madame Camille.

CAMILLE: Vayan donde mis ayudantes que los ayudarán a cambiarse. Regresen cuando estén listos. Entonces comenzaremos.

HOMBRE 1: (Mirando temeroso a la cabina.) ¿Y ellos?...

CAMILLE:  No teman a no ser que tengan motivo...

PAREJA:  No, no, no, Madame Camilla

CAMILLE:  No confundan la disciplina con el miedo. Yo los quiero mucho. Ustedes son mis alumnos más jóvenes. El futuro de esta escuela. Estoy dispuesta a dar mi vida por ustedes.  Y espero que ustedes la den por mí.

HOMBRE 1-MUJER 1: (No muy convencidos.) Sí, Madame Camilla

CAMILLE:  Me suenan vacíos. Pero no teman , parte de las buenas costumbres es enseñarles el valor de las palabras: decir que sí pensando que no, jurar en vano, inventar razones, justificar acciones, torcer la historia, hacer de los sueños ajenos una promesa y repetir la mentira hasta que todos se la crean. (Valsea) Un, dos, tres, un,    dos, tres... (Los empuja valseando y salen.  En el espejo se llena de motazos de polvo y perfume.) Esos muchachitos prometen. Se los veo debajo de la torpeza. Al menos tienen las mejores características para ser buenos alumnos:  ¡Son humanos! (Al público.) Déjame ocuparme ahora de ustedes. (Toma un reloj que mueve hipnóticamente) Olviden sus nombres, no piensen, están muy cansados, el cuerpo les pesa, los ojos se les cierran, sólo escuchan mi un, dos, tres, un, dos, tres. Sólo van a escuchar mi voz, sólo van a creer en mí, hacer lo que yo les diga... (Trompetas del timbre de la puerta.)  ¡Maldición! (Abre. Entran HOMBRE 2 y MUJER 2. MUJER 2 es una copia de MADAME CAMILLE  aunque sin la diadema, con una cartera y el vestido menos espectacular.)

HOMBRE 2-MUJER 2: ¿La escuela de danza Madame Camille?

CAMILLE :  La misma que viste y danza.  (Ríen su chiste. Los empuja hacia adentro. Cierra la puerta.)

MUJER 2:  (Por la llave.) ¿Y eso?

CAMILLE:  (Guardándola) Una simple formalidad para que no nos molesten. Una vez que comienzo las clases no me gusta que me interrumpan. Ni que los alumnos pierdan su tiempo.

HOMBRE 2:  No es justo; venir hasta aquí,  pagar,  cansarse…

CAMILLE:  ¡Que extraño! ¡Creía que era yo la que decía eso!

MUJER 2:  No sabe cómo se lo agradecemos. Allá afuera está lleno de bandoleros...  Revoltosos... Hay que hacer algo.

HOMBRE 2:  ¿Somos los primeros?

CAMILLE:  (Señalando al público.) A esta hora siempre tengo la academia repleta.

MUJER 2:  ¿Tenemos que esperar?

CAMILLE:  No, no, no... Ustedes tienen prioridad. Ellos pueden esperar.  (Al público.)  Espero que estén aprendiendo...

HOMBRE 2:  ¿Las lecciones son de...?

CAMILLE:  (Interrumpiéndolo.) Las lecciones son...

MUJER 2:  (Interrumpiéndola.) ¡Lo que sea! No estamos apurados. Somos retirados... Para que vea que queremos aprender... (Saca su reloj y se lo da. A  HOMBRE 2) ¡Tu reloj!.. Dije que tu reloj.  (Le retuerce el brazo violentamente. El grita y le da su reloj que ella entrega a Camilla.)

CAMILLE:  No le haga daño.

MUJER 2:  ¿Daño? Querida mía: yo sólo sé brindar amor... Si me hacen caso.

CAMILLE:  ¡Que extraño! Creía que yo era la que...

MUJER 2 :  Ahora podremos entendernos mejor.  (A HOMBRE 2.)  Y ya sabes: tienes que seguir mis instrucciones y hacer lo que yo te diga.

CAMILLE:  (Confusa.) ¡A mí también hay que obedecerme!

MUJER 2:  (Falsa.) Sí, sí...

CAMILLE: Yo tengo nombre. Ustedes están supuestos a decir: Sí, Madame Camille, lo que usted diga.

HOMBRE 2:  Ya lo dijo, ahorremos las palabras. ¿Alguien sabía que nosotros veníamos?

CAMILLE:  No, nadie. ¿Por qué?.

MUJER 2:  ¡Cállate idiota! Espera a que yo hable. Después estarás de acuerdo conmigo.

CAMILLE:  (Confundida.)  Oígame pero yo...

HOMBRE 2: ¿Alguien trabaja con usted?

MUJER 2: Claro. ¿Quién puede hacer lo que quiere si no tienes detrás un mundo que le siga?

CAMILLE:  Ustedes son unos espías. Me han escuchado. (Buscando.) Por aquí  tiene que haber un micrófono escondido.

HOMBRE 2:  Siempre se hace algo. Sin culpables la justicia se derrumbaría. Sin pecadores no habría...

CAMILLE:  (Tapándose los oídos. Confusa.) ¡Basta, basta!

HOMBRE 2-MUJER 2 : Sí, Madame Camille.

HOMBRE 2:  ¿Cuántas lecciones necesitaremos?

MUJER 2: Eso depende de Madame Camille. La disposición, lo rápido que...

CAMILLE:  Ya me estoy cansando.

HOMBRE 2:  ¿Cómo se va a cansar? Su academia no es un sitio cualquiera. Aquí aprenderemos al son de...  (Esperan por ella.)

CAMILLE:  (Algo fatigada.) Un, dos, tres, un, dos, tres... (Ella los hace valsear. HOMBRE 2   es muy torpe.)

MUJER 2: ¡Que trabajo le va a dar! ¿No le gustan los desafíos?

CAMILLE: (Furiosa.) Yo sé lo que viene ahora. Pero no me voy a arrodillar. ¡Soy Madame Camille de Saint Croix Bernini Montifiero de Langeduc! (Autoritaria.) ¿Entendido?

HOMBRE 2-MUJER 2: (Burlones.) Sí, sí... (Ella alza el índice autoritario.)  Sí,  Madame Camille.

MUJER 2:  Nos vamos a llevar muy bien. Usted va a ser nuestra mejor profesora de este año.  (Mirando al público) No puedo decir lo mismo de esos. Parecen ser unos vagos. Desde que llegamos están sentados como puercos y ni han abierto la boca para preguntar nada.

HOMBRE 2:  ¿Son los espías?

CAMILLE:  (Mirando atemorizada al público.) ¿Espías?

MUJER 2:  Hay espías por todas partes.

HOMBRE 2:  Podrían seguirla. 

CAMILLE:  (Más miedo.) ¿Seguirme? ¿A mí? No he hecho nada.

HOMBRE 2-MUJER 2:  (Burlones.) Sí, Madame Camille.

HOMBRE 2:  (Mirando los retratos.) ¿Los que trabajan con usted no serán los espías? He oído decir que no se puede confiar en nada.

MUJER 2:  (Adelantándosele a Camille la empuja lejos de allí.) Ya los conoceremos cuando nos graduemos. ¿Comenzamos?

HOMBRE 2:  ¿Con esta ropa?

CAMILLE:  No veo nada malo en esa ropa. Allá afuera todos se visten así.

HOMBRE 2: (Furioso.) ¡Allá afuera, allá afuera!.. ¿Y qué carajo me importan las cosas de allá afuera. Lo importante es aquí donde estamos. ¿No se han dado cuenta que la academia de Madame Camille es un mundo?  El único mundo perfecto y permitido. Su mundo. Y muy pronto el de  nosotros. (Señala al público) El de ellos...

CAMILLE:  (Dejándose caer desfallecida en su trono.) ¡Ya no puedo más!.

MUJER 2: ¿Qué quiere que hagamos? (Levanta nubes de polvo maquillándola, le arregla la peluca, el vestido, etc. La mira satisfecha.) ¿Comenzamos?

CAMILLE:  Faltan los otros.

HOMBRE 2:  (Con miedo.) ¿Qué otros?

CAMILLE:  No teman.  (Viéndoles el miedo) A no ser que tengan un motivo...

HOMBRE 2-MUJER 2:  No, no, Madame Camille.

CAMILLE:  (Dueña de la situación. Maternalmente.) No confundan la disciplina con el miedo.  Yo los quiero mucho. Ustedes son mis alumnos más viejos. El futuro de la escuela. ¿Están dispuestos a dar la vida por Madame Camille? (Burlona.) Espero darla por ustedes...

HOMBRE 2/MUJER 2:  (No muy convencidos.) Sí, sí...  (Ella alza el índice autoritaria)  Sí, Madame Camille.  (Ella los mira desconfiada).

HOMBRE 2: ¿Le sonamos vacíos?

CAMILLE: (Se le adelanta a HOMBRE 2.) Pero no teman... Parte de las buenas costumbres es enseñarles el valor de las palabras.

MUJER 2: (Aburrido las repite automáticamente.) Decir que sí pensando que no, jurar en vano, inventar razones, justificar...

CAMILLE:  (Interrumpiéndola valsea.) Un, dos, tres, un, dos, tres... (Los obliga a valsear con ella. Aumenta el ritmo del baile. Ellos se quieren zafar y gritan. Ella ríe histéricamente. Al fin los lanza al piso. Se perfuma.) Estos viejitos prometen. Se los veo debajo de la torpeza. Al menos tienen las mejores carac... (Se tapa la boca asombrada.) ¿Qué estoy haciendo?

HOMBRE 2: (Mientras se ayudan a levantarse. Ríe.) ¡Te repites Madame Camille!...

CAMILLE:  Insolente no me tutee...

HOMBRE 2:  ¿Comenzamos?

HOMBRE 2-MUJER 2:  (Persiguiéndola.) Un, dos, tres, un, dos, tres... (Camille grita atemorizada. Se escucha un pasodoble. La huída de ella hacia la cabina es interrumpida por HOMBRE 1 y MUJER 1, que entran exactamente vestidos como HOMBRE 2 y MUJER 2.  Camille los mira encantada. Se les une HOMBRE 2 y MUJER 2. Camille los llena de talco.

HOMBRE 2 y MUJER 2 les echan perfume. Comienzan a arreglarse las parejas una a la otra bajo la sonrisa de Camille y después la arreglan a ella. Se ponen en fila militarmente y Camille los inspecciona con los impertinentes.)

CAMILLE:  (Marchando militarmente.) Un, dos, tres, un, dos, tres... Perfecto. (Al público.)  Ahora me ocuparé de ustedes. (Mueve el reloj hipnóticamente.) Libérense de toda resistencia, respiren despacio, olviden sus nombres, no piensen, están muy cansados, el cuerpo les pesa, sólo escuchan mis palabras, el un, dos, tres, un, dos, tres…  (Las dos parejas estallan en una carcajada. Furiosa.)  Se me está acabando la paciencia.  (Mirando hacia la cabina)  Creo que mis ayudantes van a tener diversión.  (Silencio.)  Eso está mejor. (Recomponiéndose)  Estimados alumnos: la escuela de bailes y convivencia social "Madame Camille". Tiene el gusto de inaugurar su nueva temporada social.  (A la cabina.)  Fanfarria por favor. (Fanfarria.)  Madame Camille de Saint Croix Bernini Montifiero de Langeduc, les da la bienvenida.  Escojan a su pareja por favor. (Toma la batuta y marca el ritmo de una polka.  Las parejas danzan alegremente)  Un, dos, tres, un, dos, tres... (De pronto se escucha un grito desgarrador desde la cabina. La acción se detiene. Las parejas miran con terror hacia allí. Camille sonríe triunfal. Apagón.)

-II Escena-

Unos días después. Todos sentados en las sillas. En la mesa de Camille está la cámara fotográfica, el tintero, papeles y todo lo necesario para tomar las huellas digitales.

CAMILLEDe acuerdo con los informes en mi poder... Que ya les mandé a los canales pertinentes... (Señala a MUJER 1.)  Tú eres la única que me falta por llenar la planilla. (Autoritaria.) ¿Este es tu nombre verdadero?

MUJER 1: Si ya lo tiene, ¿para qué me lo pregunta?

CAMILLE:  Nunca creemos ciegamente en los datos que nos dan. Sólo cuando los corroboramos es que lo damos como posiblemente ciertos. ¿Esta es tu dirección?

MUJER 1:  Quizás... Sí...

CAMILLE:  ¿Tu real fecha de nacimiento, tu real ciudad, tu real escuela, tu real profesión, tu real matrimonio, tu real hijo, tu real...

MUJER 1:  Sí, sí, sí... No entiendo. ¿Para qué es todo eso?

CAMILLE:  No es nada personal. (Señala a los otros)  Ellos pasaron por eso. (Señala al público.) Y ellos. Hasta mis ayudantes. Yo. Todos tenemos nuestros datos archivados. No se escapa nadie. Nadie...

HOMBRE 1: ¿Qué hacen con esos datos?

CAMILLE:  A mí no me interesa. Sólo cumplo órdenes. ¡Y las órdenes no se preguntan, no se cuestionan, no se juzgan: sólo se cumplen. ¡Firma! (MUJER 1 va a firmar. CAMILLE le detiene la mano.) ¿Sabes el castigo por mentir? (Ella firma. La retrata con su cartelito con un número. Le toma las huellas digitales.) Tienes que entregarnos todos tus documentos. 

MUJER 2:  ¿Para qué?

CAMILLE:  ¡Puta madre que vicio de preguntar! (CAMILLE toma a MUJER 2 por el cuello y la suelta.) Porque la que entró aquí ya no existe. (A MUJER 1.) De ahora en adelante serás la alumna 006-MC. (A su señal HOMBRE 2 y MUJER 2 registran a MUJER 12 y le quitan todos    los documentos.)

HOMBRE 1:  Pero... Ahí están todos nuestros datos...  Si alguien los agarra... Nos implicarán...  Sabrán que...

CAMILLE:  Cállate la boca que estás confundiendo a todos.  (Dulce.) Queridos alumnos...  (Al público) Queridos alumnos... No hay nada que temer. Este no es un archivo oficial. Jamás el Ministerio reconocerá que existe. Es nuestro sistema paralelo. Así protegemos la privacidad de ustedes. Y las de los que son recibidos por mis asistentes. Bien guardadito en un sitio que los fisgones no podrán encontrar. Todo es bien confidencial. Sólo tenemos su acceso dos personas.  Así que no teman. Es sólo un tecnicismo. Una necesaria burocracia en un país tan revuelto.  (Dulce.) Después de todo ustedes sí existen. No son una clave como esos cabrones allá adentro... Ellos son simplemente: un, dos, tres, un, dos, tres... Vamos a terminar querida. Sólo falta que pagues la novatada...

HOMBRE 2:  ¿Es obligatoria?

CAMILLE:  (Ríe) Es casi un ritual. Todos tienen que pasar por eso. Mis asistentes... Ustedes...  (Al público) De ustedes me encargo yo. (A la cabina.) Muchachos música, por favor.

(Se escucha un charleston. A su señal HOMBRES 1 y 2 y MUJER 2 aguantan a MUJER 1. CAMILLE la mira con los impertinentes y le corrige la postura. Sonríe satisfecha. De pronto la golpea, con una patada entre las piernas que la hace desmayar. Los otros regresan a sus sillas.    MUJER 1 trata de recuperar el aire.) Un, dos, tres, un, dos, tres... (CAMILLE ve que MUJER 1 se está levantando y de una patada la tira de al piso de nuevo. Se sienta abanicándose. La  escena se ilumina con la clave de luces. Corre a escribir el mensaje en un papel.  Lo lee nerviosamente y se lo come. Ve que la miran. Sonríe.)  Es papel de fresas, pero ustedes pueden escoger el sabor que deseen.

MUJER 2:  ¿Nosotros?

CAMILLE:  Ya les tocará: piña, papaya, plátano, cereza, anón. Hay donde escoger. Bueno, a trabajar. (A la cabina.) Muchachos; los aparatos, por favor. (Le empujan de la cabina el gabinete con los látigos, pinzas, tijeras, sogas, cuchillos, embudos con mangueras de agua, esposas de policía, etc.) Gracias. (Le pasa el dedo. Con asco.) ¡Que asco!.La traen esos malditos de la calle.  Revoltosos de mierda, cochinos, con esos pelos largos, libritos, ropas apestosas y sin lavarse el culo. (Burlona.) ¡Y así quieren que los tomen en serio!  (Escupe. A las parejas.) La higiene es muy importante. A mí me gusta que cuando se termine con el "trabajo" todo me lo dejan bien limpiecito, impecable, sin manchas, ni huellas, ni olores...  (Estremecida.) Después las cabronas auras comienzan a volar sobre la escuela y los perros entran al jardín buscando huesos. ¡No, no, no! Mucha lejía. Ayúdenme y así aprenderán a limpiar los "aparatos".  (La ayudan a limpiarlo todo. Huele un látigo extasiada.)  La piel es muy importante en  nuestro trabajo; con zapatos cómodos a nadie lo cansa el baile. Ni aunque vengan uno detrás de otro, ni aunque sea necesario cambiar varias veces de pareja. (Restalla el látigo.) ¡Que suavidad! (Sonríe a la cabina) Uno le coge el gusto, se identifica con el jueguito. (Confidencial a las parejas.) Yo sé que mis ayudantes los usan con sus esposas. Ya no pueden...  Si antes no les dan una "pasadita". (Ríe.) Y las muy cabronas ya se han acostumbrado.  (Dándoles ligeros latigazos.) Y ustedes dentro de poco. (Al público.) Después me encargo de ustedes. (Besando el látigo.) ¡Es tan excitante! Algo así como cuando el toro ve la capa roja del matador. ¿Dije matador? ¡Que imprudencia! (Excitándose.) ¡El rojo que sale de los cuerpos, el rojo que gotea, el rojo  que mancha, el rojo que moja... (Tocándoles lascivamente las  entrepiernas con el látigo.) Y cuando la piel se pone tensa... (Hace un obsceno gesto de penetración. Festiva.) En la escuela de danza "Madame Camille" no todo es trabajar, también hay sitio para el disfrute.

HOMBRE 1: ¿Y a los alumnos les gusta?

CAMILLE:  (Burlona.)  ¡Que remedio les queda!

HOMBRE 2: ¿Cuando nos toque ser sus asistentes, les podemos preguntar a los alumnos cuáles son sus preferencias?

CAMILLE:  (Asombrada.) ¿Preguntar? (Agresiva) Ellos no tienen ningún derecho. Aquí sólo se viene a responder. (Amenazadora) No se atrevan a conversar con ellos. Sólo pregunten y anoten. En las primeras lecciones se permite llevar tapones en los oídos; después se acostumbran a no oír. Recuerden que sólo tienen delante un número en un expediente que oficialmente no existe.  Está absolutamente prohibido establecer relaciones con los alumnos. Nada de intimar, pues el día menos pensado vienen y se los llevan. (Como recordando.) Te llevan al marido, al hijo, a la madre, al amigo; sin haberte enterado ni de sus nombres. Te arrancan de la vida esos ojos, esa voz cristalina, la coincidencia de que son de tu mismo barrio,  asistieron a la misma escuela,  hasta en sus casas te brindaron un café y puede ser... Que fueron tus  primeros amores universitarios. (Angustiada.) Y no puedes hacer nada, porque aquí no se permite que intercedas por nadie. (Ve que la miran y se recompone. Con odio.) Así tiene que ser porque ellos también son profesionales e intentarán ablandarte el corazón. (Imitándolos)  "¡Yo no hice nada, yo no sé nada, yo no lo conozco, yo no estaba allí, yo no hablé nada,  estoy embarazada,  padezco del corazón, ay mi mamá, ay mi papá, ay mi hijo, ay mi novia... ¡Ay la puta de su madre! (Agresiva.) ¿Entendido?

TODOS:  Sí... (CAMILLE alza el índice amenazadora.) Sí, Madame Camille.

CAMILLE: Les quiero mostrar el uso de ciertas ayudas para el baile.  (Se alza la saya.  Tiene unas botas militares negras. En los ligueros lleva varios instrumentos. Toma una pinza.)

MUJER 2:  ¡Que ingenioso!

CAMILLE:  (Empujándolo para que no mire más) Es la necesidad de no ser muy obvios.  Así se puede andar por la calle sin que nadie sospeche, ni tus vecinos, ni al que vigilas y te le puedes sentar al lado sonriente. Eres uno más del montón. (Ríe.) Bueno no, pero al menos así lo aparentas.

MUJER 1: Y se está siempre listo cuando comience al baile.

CAMILLE:  Estás saliendo muy inteligente. ¡Demasiado inteligente!

MUJER 1:  (Falsamente ruborizada.) De usted lo aprendí Madame Camille. Todo lo que soy se lo debo a usted y a la escuela.

CAMILLE:  (No muy convencida.) Gracias. (Muestra sonriente la pinza) ¿Quién se ofrece?  (Silencio.) ¿No hay un voluntario? (Molesta.) Escúchenme bien…  Si no experimentan lo que sienten ellos, no tendrán la más mínima idea que cómo usar los "aparatos". (Lambeando la pinza) Sus posibilidades sin límites. Les aseguro que el saberlo les ahorrará mucho tiempo en las clases. Sólo será un, dos, tres, un, dos, tres... (Encantadora) Todo baile está compuesto por una pareja. Sólo eso necesito; uno que haga el "trabajo" y el otro que "cante". (Silencio. Dulce)  No hay nada malo en ser tímido. (Amenazadora.) Pero aquí no se viene a eso, partida de sifilíticos. (Autoritaria los va señalando.) Tin marín de dos pingué, titara macara titere fue. (Termina en HOMBRE 1.)

HOMBRE 1:  (Tratando de ocultar el miedo) Esas no son maneras... (Ofendido.) ¡Un jueguito de palabras! Es ilógico, completamente ilógico.

CAMILLE: Aquí todo es ilógico. De lo contrario ninguno de nosotros estaríamos aquí.  (Amigable.) ¿Qué hay de malo en el azar? (Vuelve a jugar y termina en MUJER 1.) ¿Acaso no estás tranquilamente en tu casa y mis colaboradores te tocan a la puerta? (Vuelve a jugar y terminar en HOMBRE 2.) ¿No caminas por la calle y eres señalada? (Vuelve a jugar y termina en MUJER 2.)  ¿No te van a buscar a la escuela o al trabajo? Y al final: ¡un, dos, tres, un, dos, tres... ¡Terminas aquí irremediablemente! Estamos por todos lados, observando, escuchando, revisando los informes, abriendo casos, cerrando casos, borrando pistas...  Así es el azar. (De nuevo juega y vuelve a terminar en HOMBRE 1.  Le ofrece la pinza.)

MUJER 1:  (Abraza a HOMBRE 1 protegiéndolo.) Déjalo tranquilo.

CAMILLE: Así que escrúpulos familiares. Parece mentira. ¡Tú que eras la que prometía graduarse con mayores honores! (Intencionada.) La que parecía copiar mi estilo...

MUJER 1: Y me voy a graduar. (Valsea) ¡Un, dos, tres, un, dos, tres... (Al pasar le da un puñetazo en el estómago a la mujer 2.) ¿Verdad que he aprendido rápido?

CAMILLE:  Aun tienes que deshacerte de ciertos remilgos y escrúpulos. (Tendiéndole la pinza)  Aquí si tienes que hacerlo "cantar" a él... (Le tuerce una mano a HOMBRE 1.) ¡Tienes que hacerlo! Nos debemos a fuerzas mayores. Tienes mucho que aprender de... Alguien, una persona que no cree ni en su madre. (Dulce.) Es un ejemplo para los jóvenes. (Olvidándose de todo e inspirada) El sacrificio de los héroes para darnos un mundo mejor, sin anarquías ni rebeliones que...

MUJER 1:  (Aburrida.) Está bien, está bien...  Me ofrezco de voluntaria.

CAMILLE:  (Molesta.) No había terminado. (Le arrebata la pinza. Finge que no la molestó.  Le pone la mano en el hombro a HOMBRE 1. Satisfecha) Hazlo "cantar" como una alondra.

HOMBRE 2:  Déjeme a mí.

MUJER 2:  No, a mí.

CAMILLE:  Ya les tocará. (Va a la MUJER 2 que parece indecisa.) Tu graduación está en    juego. (Todos esperan. Le quita la pinza y la ofrece a HOMBRE 2.) A no ser que seas tú la que quieras "cantar". (La MUJER 2 se la arrebata. Aplaude excitada) Irás aprendiendo a deshacerte de    rezagos que arrastras. El profesionalismo les enseñará a no ser sentimentales. Es una regla básica. Y la otra es el un, dos, tres, un, dos, tres... (Fría.) Nada puede interferir con el baile.  (Amarra a HOMBRE 1 en una silla. Dulcemente a la cabina.) ¡Luces muchachos! (Luz romántica. Aplaude encantada.) ¿Qué tal un bolero, muchachos? (Le abre la camisa a HOMBRE 1, manoseando su pecho) Para bailar gracilmente lo más importante es una postura correcta. (Repentinamente le arranca los pelos del pecho y éste se retuerce del dolor. Se los muestra a los otros y los dispersa soplándolos)  Es muy necesario tener el peso correcto para que nada nos impida el fácil deslizamiento por la pista.  (Lleva la mano de MUJER 1, con la pinza, al pezón de HOMBRE 1 y se la aprieta. Este grita.)  Primer error; primero hay que acallar las quejas... (Toma de la mesa el rollo de esparadrapo) Ustedes saben; quejas de pies planos,  callos, zapatos estrechos, uñas enterradas, varices. (Se lo da a MUJER 2, que encantada le tapa la boca a HOMBRE 1. CAMILLE lo revisa y lo aprueba.) Hay diversas maneras de comprobar la  capacidad respiratoria de los bailarines. (A su señal HOMBRE 2    comienza a estrangular a HOMBRE 1, y en plenas convulsiones lo suelta. CAMILLE da su aprobación. Después MUJER 2 le cubre la nariz y repite lo mismo.) Unos tienen más resistencia que otros. (MUJER 1 le aprieta ambos pezones a HOMBRE 1.) Hay diversas maneras de tomar la medida para el vestuario de las clases. (HOMBRE 2 golpea a HOMBRE 1 en el estómago.) Quizás un pequeño masaje para reducir el estómago... (MUJER 2 le pone una máscara negra) Una buena faja correctora, una dieta de pan y agua... (MUJER 1 golpea al HOMBRE 1 en la planta de los pies con un pedazo de manguera.) Terapia con mangueras de agua. Y por supuesto el… ¡Un, dos, tres, un, dos, tres...

MUJER 1:  ¿Y la presencia?

CAMILLE:  ¿Cómo lo sabes? Aun no lo he mencionado.

MUJER 1: Bueno... Leo... Miro... Escucho lo que dicen los colaboradores.

CAMILLE:  Veo que tienes iniciativa propia.

MUJER 2:  Así no se vale. Eso es favoritismo.

MUJER 1:  (Golpeándola) Unos aprendemos más rápidos que otros… Con la ayuda de Dios...  La capacidad de nuestra raza superior...

HOMBRE 2: Pero yo creía que en esta escuela todos éramos iguales.

CAMILLE:  (Sufre un ataque de risa del cual se va recuperando.) Prosigamos, por favor.  La presencia física es junto con la apariencia del bailador, uno de los elementos más importantes.  Por ejemplo...

MUJER 1:  (Interrumpiéndola le tuerce las orejas a HOMBRE 1.) Una higiene perfecta consta de orejas limpias. (Con una tenaza que toma del gabinete le hala las uñas.) Uñas atendidas por un manicure...

HOMBRE 2:  (Le hala el pelo a HOMBRE 1.) El pelo...

MUJER 2:  (Igual. Lo quema con un cigarro.) La piel...

CAMILLE: (Retoma el control. Violentamente le quita la tenaza a la pareja 2.) No olvidemos la sonrisa. (Le hala la lengua con la pinza) ¡Un, dos, tres, un, dos, tres... Entre pasillo y pasillo tomen un descansito. Y después... (Ofreciéndole la tenaza a la pareja 1) ¿Quieren probar?.

HOMBRE 1: Más tarde. (La pareja 2 se burla de ellos) Cuando toquen nuestra pieza favorita.  (Sórdido a la MUJER 1.) Tú bailarás conmigo. (La pareja 2 le hace una señal obscena.)

CAMILLE:  No se fajen que habrá para todos. Aunque aquí el que no practica no se gradúa. (Mira hacia el lunetario) Me llaman, enseguida regreso. (Toma las banderas y comienza a enviar con ellas un mensaje hacia  el público. Termina y se echa polvo y perfume.) ¡Que día!

MUJER 2:  Huele a comida.

HOMBRE 2:  Estás desvariando. ¿De dónde va a salir olor a comida?

CAMILLE:  (Huele encantada hacia la cabina.) Mis colaboradores cocinan;  puchero de carnero. Este no es un sitio especial. Simplemente es una casa cualquiera entre las cientos que hay, como la del vecino, la de enfrente, la de la esquina... (Liberando a HOMBRE 1)  ¿Verdad que podría ser cualquier casa?

HOMBRE 1:  ¿Y los vecinos saben...?

CAMILLE:  ¡Es un secreto a voces! Si no nos promocionamos más es porque en esta escuela la discreción es muy importante. (Suena el teléfono. Se encienden los retratos. Los mira con temor. Se ven las sombras de los asistentes proyectadas desde la cabina y que parecen escuchar.)

MUJER 2:  (Viendo que MADAME CAMILLE no se mueve lo va a tomar.) Yo puedo contestar.

CAMILLE:  (Con un golpe de karate la tira al piso.) Solamente yo puedo contestar el teléfono.  (Pero no lo hace.)

HOMBRE 1:  Ese timbre nos va a volver locos.

MUJER 2:  ¡Haga algo!

HOMBRE 2:  Nos veremos obligados a...

CAMILLE:  ¡Así que amenazas!

MUJER 1:  (Recobrándose) Después de todo nosotros somos cuatro...

CAMILLE:  (Carcajada) ¿Se olvidan de mis ayudantes? (Todos miran hacia la cabina. Señala al público.) ¿Y ellos? (Todos se tapan los oídos.)

HOMBRE 2:  Quizás son más alumnos...

MUJER 2:  Una entrevista para la televisión...

HOMBRE 1:  Alguna invitación para un concurso de baile...

CAMILLE:  (Tras dejarlos enloquecer por el timbre finalmente lo toma.) Sí, sí, sí, no, no, sí, no, no, no... (Cuelga. Van a ella temerosos.)

TODOS:  (A la vez.) ¿Es sobre nosotros? ¿Hay alguna queja? ¡No hemos hecho nada! Hemos tratado de ser buenos alumnos...

CAMILLE:  (Empujándolos para salir de ellos. Despectiva.) Ustedes no son tan importantes.  No se merecen una llamada del Jefe.

TODOS:  ¿El Jefe?

CAMILLE:  No se asusten: ¡Todos tenemos un jefe!

HOMBRE 1:  (Señalando a los retratos.) ¿Y esos?

CAMILLE:  (Molesta hace una señal a la cabina y los apagan. Desaparecen las sombras. Mirando hacia la cabina.) Ellos también tienen sus jefes. (Mirando al público.) Ellos. Aquí nadie se escapa....

HOMBRE 2: ¿Por qué la llamó mientras daba la clase?

CAMILLE:  El me puede llamar cuando quiera, ordena, cancela, contraordena, se olvida.  Para algo es el Jefe.

MUJER 1: ¿Qué quería?

CAMILLE:  ¡A ustedes no les interesa!

HOMBRE 2:  ¿Cómo que no?

HOMBRE 1: Si vamos a graduarnos...

MUJER 2:  Hasta podríamos trabajar aquí...

CAMILLE: ¡No! (Dulcemente.)  Para que después no digan que soy una profesora muy severa: el Jefe llamó porque quería saber si ya ustedes habían llegado. (Se miran asombrados.)

HOMBRE 2: ¿Y cómo el Jefe sabía...?

CAMILLE:  ¡El lo sabe todo!

HOMBRE 1:  ¿Para qué quería saberlo?

CAMILLE:  Se mostró interesado en saber cómo están progresando.

MUJER 1:  ¿Qué le dijo?

CAMILLE: ¿No me oyeron? Sí, sí, sí, no, sí, no, no...  (Autoritaria) Pero no olviden que aquí soy yo la que mando. ¿Está claro?

TODOS:   Sí... (Ella alza el índice autoritaria.) Sí, Madame Camille.

CAMILLE:  Vamos a continuar.

HOMBRE 1:  Hay mucho que aprender.

HOMBRE 2:  ¿Cree que nos graduaremos pronto?

CAMILLE:  Antes de lo que ustedes se imaginan. Los ha ayudado el que ya tenían el otro entrenamiento.

MUJER 2:  ¿Qué otro entrenamiento?

MUJER 1:  El de allá afuera.

CAMILLE:  (La mira asombrada de su saber pero lo disimula.) Aquí sólo lo perfeccionamos un poquito, le agregamos algunos "aparatos" que nos ayudan, lo hacemos una profesión y le damos el estilo del un, dos, tres, un, dos, tres...

HOMBRE 2:  ¿Profesión?

MUJER 2:  Nosotros no queremos otra profesión. Ya estamos retirados.

CAMILLE:  ¿Y si la patria los necesita? (Ellos se miran indecisos.) Hay que estar capacitados porque nunca se sabe en qué momento... 

MUJER 1: ¿Le van a decir al Jefe que no?

CAMILLE:  (De nuevo se contiene por su interrupción.) En ciudadanos maduros como ustedes es que descansan los pilares de la sociedad, el cuidado de los valores, el pasar nuestra herencia a las generaciones venideras.

MUJER 2:  Es que... Otra profesión...

HOMBRE 2:  No sabemos...

CAMILLE:  Nunca les faltará trabajo en cualquier parte del mundo. Es una profesión internacional. ¡Si vieran desde donde me escriben pidiéndome que les envíe algún graduado!  Nunca nos hemos quedado sin trabajo. El Jefe nos mantiene ocupados todo el tiempo. Y cuando parece que al fin la paz... Revienta el baile por algún lado y la pobre Madame Camille a atender el corre corre. (Al público.) Ni ustedes darán abasto... (Los lleva a recorrer los trofeos,etc.) Estos son los laureles que ha recibido nuestra escuela del mundo entero, firmados por las más distinguidas personalidades. (Las parejas aplauden.) ¡Es el reconocimiento internacional otorgado a nuestra labor!

MUJER 1:  (Le señala un sobre que echan bajo la puerta.) Es el Jefe.

CAMILLE:  (Sospechosa.)  ¿Cómo lo sabes?

MUJER 1:  Es el único que puede hacerlo.

HOMBRE 1: ¿No va a recogerlo?

HOMBRE 2:  Debe ser muy importante.

MUJER 2:  ¡Es muy importante!

CAMILLE: (Ocultando su nerviosismo.) Por supuesto que todo lo del Jefe... (Se ven las sombras de la cabina pendientes de su indecisión. Los mira tratando de lucir despreocupada)  Es maravilloso saber que se preocupa tanto por nosotros. (Resentida.) Que se acuerda de nosotros atrapados en  esta... (Ve que todos la observan) Noble misión.

HOMBRE 1: ¿Por qué no lo tomas?

HOMBRE 2:  ¿Tienes miedo?

MUJER 1:  ¿Mucho miedo?

CAMILLE:  (Carcajada fingida.) ¡Madame Camille nunca tiene miedo! (Señala a la cabina.)  Los que tienen miedo están allá adentro. (Le va a torcer el brazo a MUJER 1.) Desde que llegaste estás tratando de...

MUJER 1:  (Se zafa. Altiva.) Sigo tus instrucciones, aprendo tus clases, te imito.  (Burlona.) ¿Quieres que sea yo quien la lea?

CAMILLE:  (Apartándola de la carta) ¡No es necesario! (La toma con mano temblorosa.  Hay conmoción  entre las sombras de la cabina. Ve que todos la miran. La guarda en el seno.)

MUJER 2:  ¿No la vas a leer?

CAMILLE: ¡Cuando me salga del culo! (A la cabina.) ¿Y ustedes qué están mirando partida de degenerados? (Sonriendo.) Tenemos que continuar con la clase: un, dos, tres, un, dos, tres...  (Gritos en la cabina.) ¡Háganlos cantar los muy hijos de puta!  ¡Acaben con ellos!  (A las parejas.) Vayan aprendiendo esa lección: "¡Cantar, cantar y cantar!". ¡Un, dos, tres, un, dos, tres... ¡Aprendan coño! (Las parejas cantan. Los mira desconcertada. Los dispersa a latigazos) ¡Estúpidos, anormales, retardados! ¿Qué dirá el Jefe si se entera de esto? (Agresiva.) ¡Hablé de "cantar". ¿Entienden? ¡Hacer "cantar" a los que están allá adentro! "Cantar" para que lo confiesen todo. (Comprenden y se abochornan. Burlona.) ¡Así que cantantes! ¡Partida de güevones!

MUJER 2:  Es que hay cosas que todavía no sabemos.

HOMBRE 2:  Seguro que usted necesitó mucho tiempo para tener esa experiencia.

HOMBRE 1:  El baile es algo muy complicado.

MUJER 1:  (Sórdida.) Nosotros le vamos a demostrar muy pronto que…

CAMILLE:  (Furiosa.) ¡Cállate! (Dulce.) Más les vale que aprendan: el Jefe necesita    profesionales. (Señalando la puerta) Y si no aprenden allá afuera hay cientos esperando para ser admitidos en la escuela. (Los empuja para que miren al público) No se olviden de ellos:    están muy calladitos pero en realidad esperan su momento. ¡De los calladitos nos libre el Diablo! Tienen una gran paciencia  pues sólo esperan a que ustedes se gradúen y entonces ellos: un, dos, tres, un, dos, tres... (Maternal.) Yo los quiero a todos... Pero no me puedo engañar: ¡el que no de la talla terminará allá adentro. (Miran con miedo hacia la cabina donde ella se dirige) Muchachos el fonógrafo. (Le tiran la picana eléctrica.  Estos tiemblan)

HOMBRE 2:  ¡No hemos hecho nada!

CAMILLE:  ¡Que jodida me tienen con esa letanía! Aquí el Jefe es el que decide...

HOMBRE 1: ¡Yo no sigo en esto! (La MUJER 1 trata de detenerlo.)

CAMILLE:  (Aguantando a MUJER 1. Burlona.) ¡Comemierda!. ¿Así que te quieres ir? (El HOMBRE 1 forcejea con la  puerta.)  ¿Cómo se te pudo ocurrir que no había tomado todas las precauciones? Aquí sólo hay dos salidas: si no te gradúas pasas  para allá adentro. Y si te gradúas pasas para allá adentro.

HOMBRE 2:  Si quiere regresar a su casa, ¿no cree que está en su derecho?

MUJER 2:  ¿Y si nosotros también...

CAMILLE:  Una cosa es que...

MUJER 1: ... todos conozcan en silencio la existencia de esta escuela y otra es que alguien salga allá afuera, complotando con nuestros enemigos, jodiendo con la prensa, buscándonos problemas. ¡De ninguna manera porque aquí... (Toma a HOMBRE 1 y lo obliga avalsear con ella.) ¡Un, dos, tres, un, dos, tres...

CAMILLE:  (Que se quedó perpleja. Estalla en obscenidades. Restalla el látigo. HOMBRE 1 abraza a MUJER 2 para protegerla. HOMBRE 2 y MUJER 2 se esconden detrás de las sillas temblando. El teléfono detiene el primer latigazo)  ¿Y ahora qué...

HOMBRE 1:  (Cínico.) Es el Jefe. ¿No va a contestar Madame Camille?

CAMILLE:  (Recobrando la dignidad.) El Jefe no se merece que por tu culpa... (Mira el teléfono.)

MUJER 1:  (Burlona.) Ese no es el teléfono que está sonando Madame Camille. (Le pone el teléfono en un oído. Se escucha claramente que suena en la cabina.)

CAMILLE:  No entiendo...

HOMBRE 2:  Creo que es bien fácil.

MUJER 2:  Llaman a sus muchachos.

CAMILLE:  ¿Qué puede querer el Jefe con ellos? Siempre me ha dicho primero a mí las cosas. Yo soy siempre la que ejecuta sus órdenes...

MUJER  2:  (Burlona.) ¿Por qué no lo averigua Madame Camille?

CAMILLE:  (Se acerca sigilosamente a espiar las sombras de la cabina. A sus espaldas MUJER 1 la señala burlonamente a las sombras en la cabina. Todos lo disfrutan con malicia. Paranoica) ¡Estoy rodeada de espías! Hijos de puta envidiosos. Todos quisieran ser como yo. Les pica el culo por estar cerca del Jefe. Pero para eso necesitan muchos años de apoyo incondicional, ser su sombra, su mano ejecutora, sus ecos, sus ideas plasmadas. Mira todo el lugar.) Pondré micrófonos... Sobornaré a quién sea. Me enteraré de qué hablan allá adentro. (Escupe.) A mí no me va a joder nadie. (Ante la cabina. Dulce.) ¿Cómo la están pasando muchachos? (Fingidamente encantada.) Sigan así... Los voy a  recomendar con el Jefe para que les aumente el sueldo. No hay de qué... Ustedes son como mis hijos. (Lacrimosa.) Sin ustedes no soy    nada. Los quiero mucho. (Al público.) Pobrecitos, como trabajan. Son unos patriotas. Unos verdaderos héroes. (Les tira un beso. Autoritaria) Ahora le toca a los hombres.

MUJER 2:  Qué bueno. Podremos retocarnos un poco.

MUJER 1:  Y Descansar.

MUJER 2:  Desde que llegamos no hemos parado.

MUJER 1:  (Intencionada.) Aunque estoy segura que estamos llegando al final.

CAMILLE:  El que los hombres se entrenen no significa que ustedes estén libres. Recuerden que todo hombre necesita el apoyo de su  pareja. Ellos entrenarán de una manera y ustedes de otra. Algún día el trabajo será brutal... Ellos llegarán cansados a la casa y ustedes deberán tenerles el baño caliente, la comida lista, la cerveza frente al televisor, el periódico,  el cigarro. Tendrán que masajearles las manos llenas de callos por el trabajo. Ustedes deberán sonreírles, besarlos, hacerles la vida agradable. Y recuerden: nada de preguntar dónde trabajan, ni qué hacen, ni por qué les pagan tanto, ni las manchas en la ropa, ni las misteriosas llamadas del Jefe, ni por qué trabajan siempre de noche... ¡Y si un día se aparecen con un niño... ¡Nada, nada, nada! Tienen que ser las perfectas esposas. Sólo… ¡Un, dos, tres, un, dos, tres...  ¿Entendido?

TODOS:  Sí, Madame Camille.

CAMILLE:  Esta parte del entrenamiento para los hombres, tiene por objetivo despertarles un estilo viril, resucitarles cierto encanto animal que hay en todo bailador, enseñarles a utilizar la energía que se despierta una vez que están en control del baile. Los puntos más importantes que tendré en cuenta serán...

MUJER 1:  (Adelantándose.) ¡Originalidad, fuerza, ritmo, resistencia e inteligencia!              

CAMILLE:  (Conteniendo su furia.) También daré puntos por el estilo, la gracia del movimiento, el uso del cuerpo, del espacio, los pasillos y musicalidad.  Y no olviden el...

MUJER 1:  ¡Un, dos, tres...

HOMBRES 1-2-MUJER 2: ¡Un, dos, tres...

CAMILLE:  (Evidentemente furiosa.) Comencemos... (Pone a cada pareja frente a frente. Al HOMBRE 1.) ¡El es tu enemigo! (A HOMBRE 2.) ¡El es tu enemigo! (Estos se quedan con los puños levantados.  Les tira una trompetilla.) Primero hay que empezar por las cosas pequeñas y después sabrán hacerse cargo de las más grandes. (Mirando intencionada a MUJER    2) Mi experiencia ahorra futuros errores. (A la cabina.) Por favor, muchachos. (Le tiran la caja de madera donde se lee: "ESCUELA DE DANZA MADAME CAMILLE. OCTAVA CLASE.  ENTRENAMIENTO  BASICO NO. 021-M-IV". La abre.) Recuerden que si no hubiera        enemigos ustedes no estaría aquí.  La culpa es de ellos.

HOMBRE 1: Yo pudiera estar mirando ahora el fútbol.

MUJER 2:  Le estaría dando de comer a los pajaritos.

HOMBRE 2:  Esos degenerados han venido a destruirlo todo.

MUJER 1:  Tan felices que éramos.

CAMILLE:  (Aplaudiendo encantada.) ¡Muy bien! ¡Pero que muy bien!  (Saca una pequeña caja de cartón) ¡Aquí está: el enemigo! ¡Pártanle el culo! (Estos la patean, insultan, etc.)  Ahora ustedes las queridas esposas les deben brindar apoyo moral.  

MUJER 1-2: ¡Mátalos los muy maricones, hijos de puta que la paguen, aplástenle los cojones, orínale en la cara, hazlo comer mierda...

CAMILLE:  (Mirándolos con el impertinente nota que están cansados.) ¡No, no, no! Mantengan el un, dos, tres, un, dos, tres! (Les tira una caja más grande y se repite lo mismo aunque aumenta la intensidad y esta vez las mujeres se les unen.) Un, dos, tres, un, dos, tres... (Después les tira unas palomas y perros de peluche que descabezan y estrangulan, unas muñecas inflables de goma.  Dirige con la batuta) ¡Bailen, bailen, bailen!  Mantengan el un, dos, tres, un, dos, tres. Aprendan a manejar con gracia a la pareja. (Restriega cada muñeca contra las portañuelas de HOMBRES 1-2. Las mujeres van a protestar.) ¡No se muevan que esto no es nada personal sino puro entrenamiento! (Les frota las muñecas lascivamente.) ¿Qué esperan para utilizar la batuta? Demuéstrenle a esas putas quién manda en el baile. (Grita.) ¡Putas subversivas!  Jódanles el orgullo, pisotéenles la dignidad. (Ellos comienzan a violar a las muñecas. Camille está posesa y con los cables de la picana hace saca chispas) Recuerden que les hemos borrado todo intento de humanidad: sólo cajas, animales, cosas, basura, nada, coño, nada… (Se aplica la picana en los senos y se sacude extasiada. HOMBRE 1 y 2 parecen al borde del orgasmo. MUJER 1 le arrebata su muñeca a HOMBRE 1.)

MUJER 1:  ¡Basta ya! ¡Me tienes que respetar!  Yo no soy una basura. Cabrón te lo estabas tomando muy en serio, mira cómo se te corre la baba.

CAMILLE:  (Mirándole la portañuela con el impertinente. Burlona.) ¡Y le corre otra cosa!

MUJER 2:  (Pateando a las muñecas.) Estas degeneradas artistas. (A HOMBRE 2.)  A mí nunca me hiciste nada de    eso.  Ni te ponías conmigo tan...

CAMILLE: (Tocándole la portañuela al HOMBRE 1. Burlona) ¿Duro?  (Pellizcándole un cachete a HOMBRE 2.)  ¡Viejito verde! Querida eso es sólo una consecuencia del trabajo, piensa en la batuta como un arma, un instrumento del baile. Aquí no se busca placer...  (Lasciva)  Aunque bienvenido sea. (Tocándole las entrepiernas y los senos a MUJER 2) Aquí se busca subyugar... (Le mete a la MUJER 2 la batuta entre las piernas, ésta se dobla del dolor, le pone la mano en la boca) Silenciarte... (MUJER 1 impide que HOMBRE 2 la ayude) Sacarte del ruedo si interrumpes el baile. (Le da una patada en el trasero y ésta adolorida se arrastra a su silla. Dulce) ¿Continuamos? Recuerden: de lo pequeño... (Patea la caja de cartón)  A lo grande... (Toca a la MUJER 1 con la batuta.) ¡Atención, carajo: hay cosas que la pareja no  debe ver! El que está "cantando" nunca debe ver el rostro de su    pareja, ni conocer su nombre. Así que vamos a aprender eso... (Hace que MUJER 1, MUJER 2 Y HOMBRE 2 le pongan el esparadrapo en la boca a HOMBRE 1 y lo amarren con las sogas mientras ella supervisa con los impertinentes.) No muy apretado para que no deje marcas. Ahora aprenderemos a bailar el danzón que como todos sabemos se baila en un solo ladrillo, en un espacio muy restringido. (A la cabina.) Muchachos, por favor. (Le empujan el ataúd. Lo mete y lo cierra. Se escucha el danzón. Le presenta la MUJER 1 a HOMBRE 2.) Ahora podrás poner en práctica lo que aprendiste; de lo pequeño... (Empuja a MUJER 1 hacia los brazos de HOMBRE 2.)  A lo grande. (Impide con la batuta que MUJER 2 se inmiscuya. HOMBRE 2 se lleva violentamente a MUJER 1 para las sombras donde comienza a violarla. CAMILLE les tira fotos. Al     público.) Entre las parejas de bailarines se puede desarrollar cierto amor por que, bueno uno no es de piedra. Es la extraña relación que te toca en todas las "tandas", cuando debes hacer "cantar" a la misma persona, casi una amiga cotidiana a la que le conoces la textura de la piel, cómo cicatriza, el tono de sus notas más altas, sus súplicas de cansancio para que detengas el baile, sabes toda su vida escrita en el informe, si un día se la entregan a otro... la extrañas, y cuando se la llevan... (Gritos de MUJER 1. MUJER 2 se tapa los oídos que CAMILLE le destapa.) Cuando eso sucede... (Alza la mano hacia la cabina. Se escucha el "Adiós a la Vida" de "Tosca". Al público conmovida.) ¡Que arte! Ese sonido siempre ha tenido el poder de conmoverme. (Levantándose la saya)  Miren cómo se me pone la carne de gallina. Que buenos alumnos que han sabido esperar. Ahora me ocuparé de ustedes. (Va a sacar el reloj del escote. Silencio total. Se escucha la clave del telégrafo. Temerosa.) ¡El Jefe! (Mientras escucha entra HOMBRE 2 subiéndose los pantalones. MUJER 1 entra arrastrándose toda llena de moretones y en harapos. MUJER 2 no se atreve a hacer nada. Dulce) Que baile tan magistral. (Le muestra las fotos a HOMBRE 2.) Has cometido un grave delito pero te lo perdonaremos, aunque si algún día te arrepientes... ¿Qué dirán los que vean estas fotos? No pongas esa cara; quedará entre nosotros. Garantizas el anonimato de esas fotos con tu conducta y fidelidad. (Carcajada.) Además en la escuela de Madame Camille un mal paso lo tiene cualquiera.  (HOMBRE 2 ríe.  Palmea la cabeza de MUJER 2.)  Nada más que te falta la  colita Fifita.  Regálame un ladridito.  (Esta ladra.)  A ver si con tu hociquito frío le das a tu dueña una buena lambeadita. (Le da a lambear su bota.  Se excita eróticamente)  Estoy toda mojadita. (Le da una patada) Pasemos a otra cosa. (A su señal MUJER 2 y HOMBRE 2 sacan y desatan a HOMBRE 1 que acaricia con dulzura) Ya te tocará. (Siniestra.) Te tengo reservado un mambo. (Al público.) Ahora me ocuparé de ustedes.

RADIO: Esta es “XXX”, su estación de radio favorita. Tenemos un mensaje para Madame Camille,la prestigiosa directora de la escuela de baile y convivencia social "Madame Camille".  (Esta escucha. Se oye un grito. Hace una señal autoritaria hacia la cabina. Apagón.)

-III ESCENA-

Unos días después. Oscuro. Se escucha el metrónomo. Luz. Todos en torno a MUJER 2 admirando el látigo. Camille se retoca en el espejo.

MUJER 2:  (Restallándolo.) ¿Han oído sonido más maravilloso?

HOMBRE 2:  ¡Que musicalidad!

HOMBRE 1:  ¡Que exactitud!

MUJER 1:  ¡Una verdadera obra de arte!

CAMILLE:  (Quitándoselo.) Primero tienen que aprender el latigazo de las palabras. (Pone dos hileras de sillas frente a frente, les corrige, muy perfeccionista. A su señal las parejas se sientan. Señala con la batuta a HOMBRE I y HOMBRE 2.) Están sentados frente al enemigo. (Señala a MUJER 1 y MUJER 2.) Están sentadas frente al enemigo. (Se pasea con su monótono sermón.) Ellos quieren destruirlos a ustedes, llevar la patria al caos, burlándose de la iglesia, desean acabar con el mundo que les legaron los abuelos, en el que han nacido, en el que han crecido, en el que creen, el que les legarán a las futuras generaciones. (Golpea con la batuta a MUJER 1 y MUJER 2. HOMBRE I y HOMBRE 2 aplauden) ¡Son unas hijas de puta!  ¡Acaben con ellas! (HOMBRE 1 y HOMBRE 2 las insultan. CAMILLE aplaude) ¡Bravo!  Ahora aprendan a valorar el silencio. (MUJER 1 y MUJER 2 se tapan los oídos.)

MUJER 1-MUJER 2:  ¡No hemos hecho nada, saquéenos de aquí, déjennos llamar a un abogado, ¿de qué no acusan?, somos inocentes!

CAMILLE:  (Aplaude excitándose más y más.) Ahora conviertan la mentira en verdad.

HOMBRE 1-HOMBRE 2:  ¡Nos sacrificamos por el bien de todos, nos sacrificamos por el bien de todos...  (Lo repiten hasta que Camille los calla.)

CAMILLE:  (Al público.) En la repetición está la credibilidad. (A ellas.) Usen los símbolos.

MUJER 1-MUJER 2:  ¡Condenamos los ataques a los valores tradicionales, a la familia, la moral, las buenas costumbres, a la iglesia, a la patria, a la propiedad, condenamos el insulto a nuestros próceres, que se difame a nuestros héroes... 

CAMILLE:  (El diálogo se ajusta al ritmo del metrónomo que ella dirige como una orquesta con la batuta.) ¡Destruyan esos mismos símbolos!

HOMBRE 1-HOMBRE 2:  ¡No podemos permitir que los valores tradicionales impidan el progreso, que la familia deforme a las futuras generaciones, que la moral nos conduzca a la decadencia, que las buenas costumbres esclavicen a la sociedad, que la iglesia difunda el oscurantismo, que la patria degenere en caos, que la propiedad impida el progreso, que se nos imponga la decadencia de los próceres, que se instituya la dictadura de los héroes.

CAMILLE:   (Excitada casi fuera de control.) ¡Quítenle el valor a las palabras!

MUJER 1-MUJER 2:  ¡Para defender la libertad los hemos fusilado, para proteger la libertad de expresión los hemos censurado, para garantizar la disidencia los hemos encarcelado, para librarnos de la división los hemos empujado al exilio.

CAMILLE:  ¡Subyuguen con las palabras!

HOMBRE 1-HOMBRE 2: ¡Puta, lesbiana, judía, negra, amarilla, india, religiosa, atea,  inmoral, moralista, maricón, heterosexual, macho, afeminado, pacifista, guerrerista, revolucionario, contrarrevolucionario, liberal, conservador, derechista, izquierdista, bandolero, pobre, millonario, explotador, antipatriota...

CAMILLE:  ¡Reduzcan las palabras a la nada!

MUJER 1-MUJER 2: ¡Creemos que... Hemos dicho... Pensamos que... Quizás... Es probable...  A lo mejor...

CAMILLE: (Valseando en torno a ellos con su batuta.) ¡Más, más...  ¡Un, dos, tres, un, dos, tres... (Las parejas están exhaustas.)  No se detengan que no hemos terminado con las palabras.  Ahora la justicia: “¡Por cuanto la ley del artículo del inciso del acápite de la enmienda del código ... Ahora vamos a rezar... (La siguen en un susurro cansado.) ¡Mátalos a todos con tu poder divino que los vamos a perseguir y se consuman en el infierno y yo te pido que me des que necesito que te prometo que si me das te juro y lo que hice yo ayer no fui yo sino el Diablo...  (Triunfal aplaude.) ¡Pasaron el examen!  (Los besa, todos se abrazan con gran entusiasmo. Toma una bandeja con bocados) ¿Unas galleticas? (Gritos en la  cabina) ¿Jalea?  (Más gritos) ¿Dulces? (Los chispazos de la cabina iluminan el escenario) ¡Como trabajan esos muchachos! ¡Un, dos, tres, un, dos, tres... ¿Mantequilla? Ya se acostumbrarán a dejar el “trabajito” un momentito para comer. Se les hará cotidiano como la vida misma. ¿Queso? (Todos comen desatendidos de los gritos. A MUJER 2.) ¿No tienes hambre?

MUJER 2: (Mirando hacia la cabina) Voy a misa, me confieso, me arrepiento, doy limosnas, enciendo velas...

CAMILLE:  Eso lo hacemos todos: el Jefe, mis ayudantes, yo... (Mira al público.) Ellos…

HOMBRE 1: ¿Comes carne los viernes?

MUJER 2:  ¡Dios me libre! ¿Qué diría mi confesor?

HOMBRE 2:  ¡No quiero ni pensarlo!

MUJER 1:  ¿A qué viene tanto sermón?

CAMILLE:  Eso lo pregunto yo. ¿A qué viene tanto sermón? No me vengas con que tu alma...

MUJER 1:  Ya eso no se usa.

MUJER 2:  (Se tapa los oídos no queriendo oír los gritos.)  Es que Dios…

CAMILLE:  (Maternal.) ¡Pobrecita! ¡Déjame limpiar tu culpa! ¡Dios es para los domingos cuando vas a misa! Te arrodillas, te das golpecitos -¡No muy fuertes!- en el pecho, pides perdón y… ¡Cuando menos te lo esperas llegó del lunes al sábado sin que lo recuerdes! ¡Esos son los gajes de nuestro oficio! Si lo sabré yo que no doy abasto en esta escuela…

HOMBRE 2:  Quizás es por lo que puedan decir...

HOMBRE 1:  ¿Te preocupa la Historia?

CAMILLE:  (Ríe.) Nosotros tenemos todos los medios de comunicación.

MUJER 1:  Nuestros profesores están en todas las universidades.

HOMBRE 2: Hemos sacados todos los libros de las bibliotecas y sólo hemos dejado los nuestros.

MUJER 2:  Subvencionamos a los historiadores, pagamos las ediciones de los poetas,  compramos a los intelectuales para que justifiquen nuestras leyes y callamos a los artistas ofreciéndoles la fama…. ¡Y créeme que son peores que las putas! Por eso no confiamos en ninguno… 

CAMILLE:  ¿Cuál es el miedo?

MUJER 2:  Que el día de mañana alguien pueda...

CAMILLE: ¡Los que tenemos el poder somos quienes escribimos la Historia! (Burlona.) ¿Cuándo has visto a los demás escribirla? Y aunque se atrevieran dónde las van a publicar, quiénes las leerían si podrían terminar aquí “bailando y cantando”. (Triunfal.) Todos los que se gradúan en esta escuela son reconocidos como unos buenos ciudadanos, defensores de la humanidad,  respetados en el mundo entero, nadie dudará de esta versión oficial que tendrán que compartir sin saber que colaboran con nosotros. Y si alguien mete la cabrona nariz en la historia no quedará ningún testimonio. (Señala a la cabina) A los que están allá adentro "cantando" no les reconocemos ni el nombre. Vayan aprendiendo. ¿Saben cómo los anotamos en el registro?  ¡Un, dos, tres, un, dos, tres! ¡Jamás reconoceremos que pasaron por nuestra escuela, que han existido...

MUJER 2: ¿Y si los encuentran? (Camille ríe.) Para algún lado tienen que ir a parar...

CAMILLE:  ¡Un, dos, tres, un, dos, tres...

MUJER 2:  (Comiendo ávidamente.) Me siento mucho mejor. Tenía un gran peso en la conciencia.

CAMILLE:  ¡Para graduarse en este escuela no se puede tener conciencia!

HOMBRE 1:  (Señalando hacia la cabina) Aquí los únicos pecadores son ellos.

HOMBRE 2:  El cielo te bendecirá.

TODOS:  ¡Amén! (Se escucha el vuelo de la paloma.)

PAREJA 2:  Es la paloma mensajera del Jefe. (La va a buscar.)

CAMILLE: (La detiene de una patada y se mete entre las sombras. Regresa leyendo el papel que guarda en un liguero.) ¿Continuamos? (Pone la picana eléctrica en el centro y coloca las sillas alrededor) Esto es lo mejor para seguir el ritmo. ¿Les gusta el pasodoble?  (Saca cuatro largos cables, al HOMBRE 1 y HOMBRE 2 se los pone en los genitales, a MUJER 1 en los oídos y a MUJER 2 en los pezones. Mira con dificultad con los impertinentes buscando los botones. MUJER 1 la señala burlonamente y todos se ríen calladamente. A la cabina) ¡Muchachos! (Se escucha el pasodoble. Enciende la máquina y todos saltan por las descargas, la música ahoga los gritos. Valsea encantada entre ellos) ¡Un, dos, tres, un, dos, tres... (Con la batuta los señala al público) Es necesario conocer los puntos claves de la energía del bailador para... (Gritos y chispazos eléctricos en la cabina. Apagón.) ¡Me cago en la mierda! ¡Esos cabrones fusibles! (Grita a la cabina.) Les he dicho mil veces que no recarguen los fusibles. No podemos usar los "aparatos" al mismo tiempo. (Con mano temblorosa enciende los  candelabros. Les quita los cables) Vamos a descansar un poco. (Se lleva la picana para el fondo.)

HOMBRE 1:  ¿Y cada vez que hay un apagón la gente del barrio...

HOMBRE 2:  Ellos no son tontos...

MUJER 2:  Se lo achacan a cualquier cosa y con esa excusa se compran la conciencia.

MUJER 1:  ¡Más les vale! (Todos ríen.)

CAMILLE: Como nunca se sabe cuándo vendrá el Jefe, es mejor que a veces esto esté a oscuras y no vea nada pues es muy sensible, tiene un estómago muy delicado. Lo de él es simplemente dar órdenes, las mías que se ejecuten. (Se hace la luz.) Justo en tiempo para el té.  ¿Con qué música les gustaría tomarlo? (Sin dejarlos hablar. A la cabina)  Muchachos música para el té. (Música japonesa. Sirve el té muy aristocráticamente.) Lo que se dice sobre el té es absolutamente falso: en realidad es originario de Inglaterra, lo del Lejano Oriente es una patraña, lo que pasó es que resultaba más barato sembrarlo entre los chinos.  ¡La que pasó el pobre Sir Lipton con esos orientales! Tenían todos los defectos de las razas inferiores; eran vagos, brutos, mujeriegos, embusteros, ladrones... ¡Hasta sodomitas! ¿Azúcar? Desde entonces los orientales se están robando la gloria del té. ¿Crema? Tenemos que revisar la Historia.

HOMBRE 1:  Hay un poco de calor.

MUJER 2:  ¿Por qué no abre las...

CAMILLE:  (Mirando miedosa a todos lados.)  ¡No, no, no se puede abrir nada! Las puertas y ventanas están  atascadas desde hace mucho tiempo. Es mejor dejarlas así. (Los abanica)

HOMBRE 2:  Quizás un poco de aire fresco...

MUJER 2:  Podríamos sugerirle al Jefe que ponga aire acondicionado.

HOMBRE 1:  ¿Lleva mucho tiempo sin salir de estas cuatro paredes?

CAMILLE: Aquí me siento poderosa, en control, protegida...

HOMBRE 2:  Se ve que esto es una cárcel.

CAMILLE:  (Lo abofetea.) ¿En qué cárcel sirven estas exquisiteces?  (Levanta un  trapo y descubre la comida) Vamos a cenar.

MUJER 2:  ¡Casi acabamos de desayunar!

PAREJA 2:  Lo que hicimos fue comer el almuerzo.

HOMBRE 1:  Fue la merienda.

HOMBRE 2: Aquí no hay horario para nada. ¡Me tienen el intestino todo confundido!

MUJER 2:  Tan pronto se siente mucho frío como mucho calor.

HOMBRE 2:  En un momento el lugar luce muy grande y después muy chiquito.

HOMBRE 1:  Y esa maldita luz encendida que no deja dormir a nadie.

HOMBRE 2:  Y con todo tapiado, sin reloj, ni almanaque, no se sabe qué día es, qué pasa allá afuera, si es de día o de noche. (Durante todas las quejas Camille los ha imitado burlonamente. Toca la campana.)

CAMILLE:  ¡Y eso que están próximos a graduarse! ¿No se han dado cuenta que todo eso es parte del proceso? ¿Han oído hablar del reloj biológico? Pues nosotros lo convertimos en el reloj Camille. (Imprevistamente MUJER 2 enciende el radio y va cambiando de emisora. En todas se escucha lo mismo.)

RADIO: ¡Atención, mucha atención. La afamada escuela de bailes Madame  Camille, anuncia la apertura de su nuevo curso: ¡Salsa, disco, jazz, folclore, bailes de salón!  Se aceptan tarjetas de crédito. (La MUJER 2 grita histéricamente y golpea el radio. Camillle la lleva maternalmente a su silla.)

CAMILLE: Son los nervios de la graduación. El Jefe se preocupa mucho de lo que escuchamos:  por eso es el dueño de todas las estaciones de radio y televisión, de los periódicos y revistas, de los teatros y cines, de las editoras... Para él la educación de nuestros hijos es muy importante. Con ese anuncio tendré que habilitar más espacio para las clases.

MUJER 1:  (Intencionada.)  Necesitará más instructores. (Camille hace como que no la oye.    Mirando las cosas amontonadas.) Habrá que limpiar toda esa basura.

CAMILLE: ¿Basura? ¡Insolente! Esas cosas siempre han sido útiles. A cada rato se les encuentra un uso. (Gritos en la cabina) Los muchachos son un encanto; siempre trabajando. Ya les tocará a ustedes.

HOMBRE 2:  Que orgullo cuando nos graduemos y les digamos a...

CAMILLE:  (Tapándole la boca) ¡Nada de decir nada a nadie! Ustedes no saben el poder de las palabras. Por eso el Jefe siempre quiere tenerlas de su lado y volver mentiras las de los otros.  No en vano se gasta millones de pesos en expurgarlas, hacerlas correctas, tacharlas, prohibirlas.  Así que cuidado con tirar todo eso por el piso.

HOMBRE 1: ¿Y no es posible que en algún momento alguien sepa que...

CAMILLE:  El problema no es saber, sino comportarnos como si no se supiera. Lo único que podemos admitir es que: un, dos, tres, un, dos,  tres. Aprendan de una vez y por todas.  (Señala unos cárteles con  la batuta.) Aquí se viene a: "TRABAJAR". ¿Cómo?  "BAILANDO" ¿Para qué? "HACER CANTAR A LA PAREJA". Dirigidos por "MADAME CAMILLE".    (Se entalca y perfuma.  Descubre una nota que lee.) ¡Es el Jefe.

MUJER 1:  (Saca otra de su busto.)  ¡Es el Jefe...

HOMBRE 1: (Saca otra de sus medias.) ¡Es el Jefe...

HOMBRE 2: (Saca otra de su portañuela.) ¡Es el Jefe...

MUJER 2:  (Saca otra debajo de su saya)  ¡Es el Jefe...

CAMILLE:  (Trata que quitárselas y éstos juegan con ella hasta dejarla exhausta. Toma el látigo y lo restalla. Todos se detienen. Se las va arrebatando.) El Jefe sólo me escribe a mí, a mí...

MUJER 1:  (Burlona.) ¿Estás segura?

CAMILLE: (Leyéndolas) Para Madame Camille, para Madame Camille, para Madame Camille, para...  (Se detiene asombrada.)

MUJER 1:  (Burlona.) ¿Para Madame Camille?

CAMILLE:  (Falsa. Escondiéndola en la bota) Claro, sólo hay una Madame Camille: gloriosa, respetada, inmortal. (MUJER 1 le tira una trompetilla. La mira asombrada pero recobra su dignidad. Se retoca en el espejo por el cual ve a MUJER 1 lanzando un papel hacia la cabina.)  No pierdas tu tiempo querida; ellos sólo saben  obedecer al Jefe y a mí. Llevan muchos años     trabajando para  nosotros y no te creas que piensan mucho. Esto para ellos es  un trabajo como otro cualquiera. Pero como son  hombres de vez  en cuando no resisten la tentación de divertirse. (Tocándola   lascivamente.) De vez en cuando les toca hacer "cantar" a una apetecible tórtola....  (Metiéndole las manos en el busto, debajo de la saya.) ¡Ah pieles de durazno, carnes firmes, vellos  encrespados... (MUJER 1 la aparta violentamente. Finge  ignorarlo.)

HOMBRE 1:  Debe ser muy excitante tener el poder de decidir entre el castigo y el perdón.

CAMILLE:  ¡Aquí siempre se condena!

HOMBRE 2:  (Oliéndole el látigo) Decidir de un solo plumazo quién...

CAMILLE:  (Pasándole el látigo por el cuerpo a HOMBRE 2.) ¡Mira cómo te brillan los ojos!  (Ríen.)

MUJER 1:  (Mirando a la cabina.) Nadie pensaría que ellos; unos ciudadanos respetables, esposos ejemplares, padres de familias, buenos cristianos...  Podré entenderme con ellos

CAMILLE:  (Estalla en una carcajada.) ¿Eso crees querida?  ¡Ay Dios mío! ¡Un, dos, tres, un, dos,  tres... Creo que no te gradúas... Aunque ellos quisieran no pueden pensar.  Aquí el único intelectual es el Jefe.  Y yo que soy la artista.  (Hace unos pasos de baile)  La creadora de este estilo, el alma de esta escuela. ¡Un, dos, tres, un, dos, tres.

HOMBRE 1:  (Mira hacia la cabina) Parecen cansados. Deben haber trabajado mucho. ¿Ocho horas?

CAMILLE:  Y más si la patria y las instituciones lo necesitan. De ahí la necesidad de este entrenamiento, y además para evitar que nadie se infiltre. Claro que siempre todo es posible, no olviden que siempre hay un enemigo, los necesitamos. (Mira al público) Nos salen hasta en la sopa: malditos periodistas curiosos, estudiantes revoltosos, y esos artistas....

HOMBRE 2:  ¿Qué pasaría?

CAMILLE:  Nos mudaríamos inmediatamente. Sólo encontrarán una casa inofensiva, habitaciones sin barrotes, sitios oliendo a lejía, ninguna conexión eléctrica, toda pintada de un color bonito, un jardín muy cuidado, una respetable familia les abrirá la puerta con una amable sonrisa, los niños jugando con los perros, una vela encendida en el altar y la telenovela que los hará llorar a todos. ¿Y nosotros? Ya estaremos en el nuevo local con… ¡Un, dos, tres, un, dos, tres…  (Menos MUJER 1 los demás la aplauden.) La nueva escuela de bailes de Madame Camille inaugurará su nuevo local y el mismo presidente cortará la cinta, el Ministerio nos prestará su orquesta. El Jefe me sacará a bailar. (Valsea y menos MUJER 1 todos la siguen.)  ¡Un, dos, tres, un, dos, tres... (Seca las lágrimas con un pañuelito que saca del busto. Se retoca en el espejo y ve a MUJER 1 que habla con los de la cabina) Te estás volviendo muy popular querida. Veo que hasta tienes amigos allá adentro.

MUJER 1:  (Insolente.) ¡Al que Dios se lo dio el Diablo se lo bendiga!

CAMILLE:  Eres muy arrogante.

MUJER 1: Eso es propio de la juventud. No tengo arrugas, no me tiembla el pulso cuando uso las pinzas, no necesito espejuelos para encender los "aparatos", no me fatigo, no me...

CAMILLE:  ¡Hija de mala madre!

MUJER 1:  ¡Juventud divino tesoro!

CAMILLE:  (Tiembla de ira.  Respira fuerte tratando de calmarse.) ¡Un, dos, tres, un, dos, tres...  Acuérdate que más sabe el Diablo por viejo que por Diablo. (A HOMBRE 1, HOMBRE 2 y MUJER 2) ¿Verdad que sí? (Bajan la cabeza.)

MUJER 1: Ya no te escuchan. Están entrenados para sólo oír mi voz. (Grita) ¡La reina ha muerto viva la reina!

CAMILLE:  (Se tambalea y agarra de un mueble para no caerse. Esta sonríe) ¡La reina todavía no ha muerto! (Se le encima agresiva pero ella resiste imperturbable su débil empujón. Ve que de la cabina la miran, los otros la miran, el público la mira. Disimula.) Yo sé quién va a morir muy pronto.

MUJER 1:  ¿Me amenazas?

CAMILLE: Querida mía; aquí sólo sabemos dar amor. Te lo demostraré adelantando el examen final: el popourrit de bailes. (A la cabina) Música muchachos. Música... (La pareja 2 la mira triunfal) ¡Hijos de puta!  ¿Están dormidos? Dije que música. (Patea el piso histérica.)  ¡Música, música, música...

HOMBRE 1:  ¿Ya se le olvidó su propia lección Madame Camille?\

HOMBRE 2:  Nada de nervios ni emoción...

MUJER 2:  Sólo la técnica...

TODOS:  El un, dos, tres, un, dos, tres...

CAMILLE:  (Con falsa dignidad a la cabina.) Está bien muchachos, yo sé que están cansados.  (A ellos) No pueden más. (Al público) Hay que darles un descansito. Enseguida regreso. (Se pierde en las sombras. Habla en off.) En esta prueba final demostrarán la riqueza de la coreografía, la gracia del movimiento, la elegancia del vestuario, la musicalidad, el ritmo, la personalidad, el uso del espacio, interacción con la pareja. (Mientras habla MUJER 1 da a los demás su diadema, bandas, medallas, etc., que todos se ponen y la imitan burlonamente. MUJER 1 le hace señas misteriosas a los de la cabina. MADAME CAMILLE sale triunfalmente ahora vistiendo de cuero negro, lleva una máscara de cuero, una gorra, las botas altas y cadenas con pinchos. Le arranca la diadema a MUJER 1. Los otros se quitan sus cosas y corren a esconderse detrás de las sillas. Va a sus instrumentos y comienza a seleccionarlos.) Daré puntos por inventiva, originalidad, interpretación. (Muestra triunfal la soga de estrangular en las manos.)  ¡Y resistencia!  (Los otros tiemblan del miedo y MUJER 1 los mira despectiva.)

MUJER 1:  Reclamo mi derecho a ser la primera que pase el examen final.

CAMILLE:  Siempre pensé que te merecías ese honor.  Desde que llegaste te vi las posibilidades.  (Se acechan como el gato y el ratón.)

MUJER 1:  Tengo el derecho a graduarme.

CAMILLE:  ¡Eso está por verse!

MUJER 1: Quiero tener mi propia escuela de baile: muy moderna, científica, llena de computadoras, cámaras de video, un laboratorio, archivos    de microfilm...

CAMILLE: ¿Y toda esa mierda para qué?

MUJER 1: Para botar todas estas cosas viejas, cambiar el estilo,  enseñar nuevos bailes, música más moderna, vestuario más impresionante...

CAMILLE:  (Carcajada.) ¡Una innovadora! Siempre hemos trabajado así.

MUJER 1: No por mucho tiempo. Mi escuela será distinta.

CAMILLE: (La atrapa y comienza a estrangularla lentamente. Los otros se horrorizan. Hay conmoción en las sombras de la cabina.) ¿Quién te va a ayudar?

MUJER 1: ¡El Jefe!  (Camille ríe a carcajadas.) Si no me crees abre el sobre.

CAMILLE:  Quieres ganar tiempo.

HOMBRE 1:  (Saliendo detrás de la silla y uno a uno seguido por los otros) ¿Tienes miedo?

CAMILLE: ¡Cállate hijo de puta! ¡Madame Camille no conoce el miedo!

HOMBRE 2:  Entonces abre el sobre...

MUJER 2:  ¡Abre el sobre...

MUJER 1:  ¡Ábrelo maldita vieja del Diablo!

TODOS: ¡Ábrelo!

CAMILLE: (Soltándola de mala gana.) No lo haré porque ninguno de ustedes me lo dice, sino para  reivindicar al Jefe... (A ella.) Después seguiré con el examen... (Los demás ayudan a MUJER 1 a recobrarse, y cuando lo logra hace una señal a la cabina. Se escucha un tango. Camille mira asombrada a la cabina.) ¡A ustedes ya les arreglaré las cuentas! (Al público.) ¡Y a ustedes también por no hacer nada! Les grita.) ¡Judas!

TODOS:  ¡La carta, la carta... 

CAMILLE:  No me acosen partida de degenerados: ya la voy a leer. (Las dos parejas le van detrás con pasos de tango en un acoso  progresivo y violento.) ¡Mira que acusar al Jefe de colaborar con ustedes partida de mugrosos! (Lee la carta dificultosamente con los impertinentes. Su asombro creciente es disfrutado por todos. MUJER 1 le hace señas alegres a la cabina. Ella se estremece botando la carta como si la quemara.)  ¡No puede ser! Esto es una vulgar falsificación de la firma del Jefe.

MUJER 1:  (Aprovechando su confusión la abraza obligándola a bailar un tango.) El Jefe me envió: carne fresca, sangre joven...

CAMILLE:  (Delirando) Siempre le he sido leal... Se lo he dado todo... Mi juventud, mis sueños, mi cuerpo... (Grita) ¡Mi vida!

MUJER 1:  Eso fue hace muchos años. (Camille trata de zafarse pero no la deja.) Ahora estás arrugada, ciega, desmemoriada, patética, esclerótica, temblorosa: pasaste de moda. (Burlona.)  ¡Usando pinzas en estos tiempos de tecnología!  Te quedaste atrás Camille.  (Todos ríen.)

CAMILLE: Hablaré con él, lo convenceré, le haré ver mis años de servicio, que no tienes experiencia.

MUJER 1: (Triunfal.)  ¡El Jefe fue quien me entrenó!

CAMILLE:  (Sorprendida.) ¿Cómo? (Aterrada.) ¿El mismo Jefe? (Desfallece en sus brazos.) ¿Qué te enseñó?

MUJER 1:  (Poniéndole la cuerda al cuello mientras los demás la miran satisfechos. Las sombras de las cabinas también miran.) Así... Suavecito... Con el puño firme... Los ojos en la cuerda... Llevando el ritmo...

TODOS:  ¡Un, dos, tres, un, dos, tres... (MUJER 1 le entrega la cuerda a los otros. Ella despoja a Camille de la máscara de cuero, el látigo y otros símbolos, que se pone. Los otros comienzan a arrastrarla hacia el fondo entre las sombras.)

CAMILLE:  (Con el último aliento grita desgarradoramente.) ¡Jefeeeee... (Desaparecen.)

MUJER 1:  (Restalla el látigo autoritaria. A la cabina.) ¡Se acabó la fiesta hijos de puta! Los cambios van a empezar por ustedes. Aquí hay que trabajar bien duro para ganarse el pan. (Los otros entran satisfechos. Les restalla el látigo) ¿Y ustedes qué esperan bastardos? Comiencen a "trabajar". (Estos comienzan a trabajar uno en el otro con gran violencia y usando los "aparatos". A la cabina)  Luces, muchachos.  (Luz rosada y romántica)  Fanfarria. (Se escucha la fanfarria.  Al público muy altiva.)  Soy Madame Camille Segunda de Saint Croix Bernini Montifiore de Langeduc. (Encantadora.) Señoras y señores: la escuela de bailes y convivencia social "Madame Camille". Tiene el gusto de invitarlos a su renovada escuela con los últimos adelantos de la ciencia. Hoy comenzamos nuestra primera clase... (Mira a los otros) Con nuevos alumnos,  rostros frescos... (Restalla el látigo. Estos salen hacia la cabina cabizbajos. El Hombre 1 antes de salir le tiende los brazos implorantes. Le responde con una carcajada y un gesto obsceno. Suena el teléfono.) ¿Jefe? Sí, sí, sí, no, sí, no, no... ¡Claro; en una parcela sin nombre! Ya se borró de los expedientes: nunca existió.  No, no,  sí, no... (Cuelga. Se sienta sensualmente en la ex silla de Camille con las piernas bien abiertas y vemos que también lleva las altas botas de cuero y el liguero. Chupa el látigo vulgarmente. Mira al público muy sexy.)  Ahora me ocuparé de ustedes. (Se masajea los senos, les enseña la lengua vertiginosa, se pasa el látigo entre las piernas con un ritmo masturbatorio) ¡Un, dos, tres, un, dos, tres...  (Telón)

 

                                                                                     FIN

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