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LA CÁRCEL DORMIDA

de FRANCISCO PINO

Esta obra ha sido cedida por el autor para su difusión libre y gratuita, si bien quedan reservados todos los derechos de propiedad intelectual. El uso público de esta obra requiere el permiso del autor y a fin de recabar la correspondiente autorización se inserta en al final del texto su dirección electrónica.

 

 

 

La cárcel dormida

 

 

de Francisco  Pino

 

 

franciscoepino@ono.com

 

  

 

 

 

                        Personajes: 

                                               la  rectora               

                                       el  reo

                                       el  revisor

 

 

 

                        (Paisaje interior, en un incierto futuro.)

 

 

 

 

 

 

 

 

RECTORA          El columbario, de frío acero. 

Los cuerpos,  de hielo. (…)

Era la democracia débil una enfermedad

del crecimiento.  Enfermedad

de la que todos fuimos vacunados,

de la que ya estamos curados. 

La puta noble dama se ha fortalecido,

ha superado sus complejos frente a lo extraño,

ha combatido la amenaza de lo ajeno.

Para poder sobrevivir se ha fortalecido

la democracia  (…)

El columbario, de frío acero. Los cuerpos…

(…)  Y bien... Cómo se encuentra.

 

REO                            Bueno, estuve en coma ¿no?  He escuchado su discurso,  muy interesante.  ¿Me va a explicar ahora por qué me ha traído aquí? 

 

RECTORA          Comparece usted ante un comité de evaluación.

 

REO                            Un comité.  Para qué… De evaluación, de qué.

 

RECTORA          Este tiempo no es el suyo.  Ya lo ha oído. Viene usted del columbario, de allí, de los nichos de acero que refulgen en la lóbrega noche, como el fuego fatuo. De la mesa de operaciones de Morfeo, de allí viene (...) Y ahora quiero que entienda una cosa, preste atención.  Hace muchos años que se sometió usted, voluntariamente, a un programa  del Departamento Interior.

 

REO                            Estuve desconectado, ya sabe. No recuerdo.

 

RECTORA          Un programa para la crionización de sujetos vivos. Ha sido usted durante algunos años un durmiente. Un muerto viviente. Un zombi.

 

REO                            Años.  Algunos años en coma. ¡Y he vuelto!

 

RECTORA          Sí…  ¿Conoce ya su pasado?

 

REO                   No.  Mi pasado duerme todavía. Pero esta noche tuve un sueño extraño. Rojo sobre negro. Un sueño desagradable.

 

RECTORA          Ese sueño, desagradable... me temo que es su pasado.

 

REO                            No, no, solo fue un sueño. Consecuencia del coma, supongo. Una pesadilla. Mi historia… Oiga, para qué este comité,  por qué me ha traído aquí. Qué quiere, exactamente, de mí.

 

RECTORA          Nada. Todo… a su tiempo.  Usted ahora ha hecho memoria, eso es importante. Muy importante. Ahora conoce usted su pasado criminal.

 

REO                            ¿Se está refiriendo al sueño?  Eh,  cómo sabe…

 

RECTORA          Porque no es un sueño (...) Mire, puede ojear su expediente, si quiere (...)   ¿Era así su pesadilla?

 

El reo mira el informe que la rectora le ha pasado. Se paraliza,  impactado por lo que lee o lo que recuerda.  Un silencio.

 

       REO                     Qué hago aquí. Por qué me enseña esta historia, que nada tiene que ver conmigo. ¿Esto es un presidio?  No… no reconozco esta cárcel.

 

       RECTORA            Claro que no.  Es una cárcel dormida. En su tiempo no existían.

 

       REO                     En mi tiempo. Ahora me toma el pelo.

 

       RECTORA            Exactamente, el año 1010. Hoy es el 4 de julio de 1041. Ha llovido un poco.

 

       REO                     Ya (…) Oiga... Los nichos de acero, el columbario… Cómo he llegado hasta aquí.

 

       RECTORA            Se lo acabo de decir. ¡Por qué no me presta atención, maldita sea! ¡Por qué! (...) Usted fue crionizado en vida. Fue usted congelado. Suspendido, in témpore, en sus funciones vitales. ¿Entiende?

 

       REO                     Pero eso no es posible. He oído algo sobre hibernación de los muertos, pero yo no estoy...

 

       REVISOR             Señora rectora, quizá convendría que se lo explicase todo de una vez.  ¡Sin! interrupciones.  Deberíamos entrar pronto en la evaluación del reo, Rec. Su expediente es prometedor, pero tenemos que saber si nos sirve. O quizá debería volver al columbario. ¿Debería volver al frío columbario, rectora? ¿Al columbario?

 

       RECTORA            Estoy intentando hacerlo lo mejor que sé, mi estimado revisor.  Si quiere usted seguir…

 

       REVISOR             No. Está bien, continúe como quiera.  Da igual, exactamente.

 

       RECTORA   Gracias… Exactamente en el año 1010, el Departamento Interior comenzó un experimento entre la población reclusa. Un par de años después ese experimento se convertiría en el Programa Inver. Un giro copernicano para la administración de justicia. Y sobre todo para la reforma del sistema punitivo. Usted fue uno de los primeros sujetos que se sometió a ese experimento inicial (...) Como no lo recuerda, intentaré explicárselo otra vez, en pocas  palabras.  Un condenado por delito grave tiene la posibilidad de una drástica reducción de condena si accede a un salto en el tiempo. Usted, condenado a treinta años, cumpliría solamente siete efectivos si, temporalmente, abandonaba la vida. Si consentía en ser crionizado.

 

       REO                (Incrédulo)  Ya…  Me aplicaron, temporalmente, una inyección letal. O me segaron el pescuezo. Temporalmente… Y luego me congelaron, ¿no?

 

       RECTORA            No, no fue así. Hace poco que despertó, quizá por eso  no recuerda todavía una aportación científica espectacular en su tiempo. La crionización de seres vivos. Vivos, ¿entiende? Algo extremadamente simple, pero que tuvo unas repercusiones sociales extraordinarias (...) Un hombre sano se somete a una sencilla intervención quirúrgica. Anestesia.  Un pequeño cortocircuito cardiaco. E inmediata bajada térmica del sujeto hasta la temperatura del helio líquido.  Unos doscientos setenta grados bajo cero (...)  La reanimación, en un tiempo futuro, se adivinó igual de sencilla.  Y así fue en realidad.  Subida térmica hasta la temperatura media corporal. Reparación del cortocircuito cardiaco y… Tac-tac, tac-tac, tac-tac… He aquí, de nuevo, la… Bueno, tan sencillo como eso. Atrás quedó el sueño profundo y gélido de los columbarios, el paréntesis vacío de los años dormidos.  Usted, le repito, se sometió de los primeros, y voluntariamente, a lo que poco después se conocería como el Programa Inver.  Usted, que tiene más o menos mi edad, en realidad tiene 30 años más que yo. 

 

       REO                     Me está tomando el pelo. Me engaña, aprovechando que estuve en coma.

 

       REVISOR             No lo hace, debe usted creer a la rectora. La Rec es una persona seria, válgame dios, todo lo que le ha dicho es cierto.  Está usted en la Prisión Dormida de Juan Tálamo.  Fue intervenido ayer, devuelto al mundo.  Lo que cree que ha soñado es en realidad lo que ha recordado, como habrá visto en su expediente.  Varios delitos sexuales y asesinatos de mujeres, por los que cumplió usted siete años de una condena a treinta. Ahora tiene la posibilidad de quedar libre, bajo ciertas condiciones. Eso… si al final lo aprueba este comité evaluador, naturalmente.

 

       REO                     Yo no soy. Ningún. Asesino.

 

       REVISOR       Usted sabe mejor que nadie lo que es.  O lo sabrá enseguida,  sin duda.

 

       REO                     Preferiría estar muerto si todo eso que dice el informe fuese cierto.

 

       REVISOR             Pues eso puede arreglarse, exactamente. Y nos evitaría quizás algún quebradero de cabeza. Y algún gasto extra al Extrado (...)  Rec ¿debería volver al columbario? ¿Debería volver al frío columbario, rectora? ¿Al columbario?  Columba, columbá...

 

RECTORA          Si usted decide que no le merece la pena el regreso,  mañana mismo los cirujanos le llevarán de nuevo a la prisión dormida.  Sepa, eso sí, que el plazo estimado para una nueva visitación está en torno a los veinte años.  Aunque, francamente, no creo que pueda ya garantizársele la vuelta. Igual para ese tiempo alguien ha limpiado ya la prisión dormida. Quién sabe si metiendo quizá los cuerpos más antiguos en un calorífero, en una salamandra, en una incineradora, en una... (…) El Programa Inver ha solucionado durante mucho tiempo el hacinamiento y la violencia de las cárceles, sabe. Pero hoy los pabellones de congelación comienzan también a estar saturados. El frío es ya insoportable, insoportable. En fin, no le oculto que quizá dentro de poco el gobierno se plantee la necesidad de revisar drásticamente el Programa Inver.

Ah, los columbarios vacíos. De frío acero. Los cuerpos, de hielo.

 

       REO                     Quiero salir de aquí (…) Si asumo ese informe…

 

       RECTORA            Si este comité finalmente lo aprueba, usted pasaría a un estadio intermedio de libertad vigilada.  Viviría durante un par de años en una colonia estatal, trabajando para la comunidad. Sin sueldo. Probablemente en labores de predación fronteriza o en rescate cultural.  Al cabo de dos años, y siempre que su comportamiento así lo aconsejara, quedaría finalmente libre. También podría seguir trabajando para el gobierno, si así lo acordasen.

 

       REVISOR             (…) ¿Y eso es todo, Rec? Debería usted advertirle, señora rectora, que su entrega a la ergástula comunitaria ha de ser absoluta. El Departamento Interior puede demandar del reo trabajos especiales, que quizá se adecuen de algún modo a su pasada historia delictiva. Es algo que el reo debería saber hace ya rato, rectora.  Es más, le recuerdo que precisamente… se trata de eso. La ergástula, Rec, la ergástula.

 

RECTORA          Sí, precisamente (…)  El Comité le ofrece dos años de trabajo en vigilancia de fronteras o en recuperación cultural, a su elección. Se integraría, en cualquier caso, en la Brigada Lupus de exterminación de ilegales.  Podrá elegir entre una colonia urbana o rural… Las cualidades que requiere este trabajo puede encontrarlas…(Una risa estentórea) Ja, ja, ja…  (Ya seria:)   En su expediente. O en su maldita memoria.  En su memoria.

 

REO                            (…)  Entiendo. Un trabajo para un...

 

RECTORA          Lobo. Para un lobo hambriento y sanguinario (...)  Lleva usted treinta años dormido. Imagine las mujeres que andan, andrajosas, surcando los secos surcos del desierto. No tiene ni idea de lo que le espera ahí fuera. Pero trabajar al lado del Estado le reportaría algunas ventajas.  Piénselo durante cinco minutos.  El comité aguardará su respuesta y luego emitirá su dictamen.

                 Ah,  el columbario de frío acero. Los cuerpos, de hielo. Los cuerpos… de hielo.                                            

 

                                                                FINAL DE

                                                        La  cárcel  dormida     

 

 

  (Abril, 2005)franciscoepino@ono.com

 

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