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 EL CELIBATO HACE MUTIS POR EL CORO

de  ROGELIO SAN LUIS

Esta obra ha sido cedida por el autor para su difusión libre y gratuita, si bien quedan reservados todos los derechos de propiedad intelectual. El uso público de esta obra requiere el permiso del autor y a fin de recabar la correspondiente autorización se inserta al final del texto su dirección electrónica.

 

“EL CELIBATO HACE MUTIS POR EL CORO”

Farsa en dos actos, original de

ROGELIO SAN LUIS

rogeliosanluis@yahoo.es

PERSONAJES

PADRE LUCAS

PADRE ABEL

MADRE LUZ

MADRE DOLORES

PADRE JULIO

RAFA

MADRE ALICIA

VENUS

 

ACTO PRIMERO

(Se apagan las luces de la sala y se comienza a oír, procedente del coro de una iglesia, “Salve Regina, Mater misericordia…” mientras se va alzando lentamente el telón. Lados, público. En escena y en el centro del primer término, de espaldas y de rodillas frente al foro, PADRE LUCAS y PADRE ABEL. Sacerdotes. Sotana. El primero treinta años. Alto, serio, rebelde. El segundo veintisiete años. Estatura normal, amable, agraciado. Cantan ensimismados y con las manos juntas. En  el centro del foro, estática como una imagen, MADRE LUZ. Veinticinco años. Bella y excelsa como una Virgen. Manto azul. Se encuentra algo alzada. UN MOMENTO. Cesa la canción y se escucha fuerte música pop. Ellos se levantan y cogen alegres un vaso y beben al mismo tiempo que ella se quita el manto, lo tira por el lateral derecho, baja y se torna feliz. Es una monja. Por el tercero izquierdo entra contenta MADRE DOLORES. Una monja. Veinte años. Alta, guapa, atractiva. Ambiente festivo de una discoteca. Luces. Dichosos.)

PADRE LUCAS.-¡Esto es vida, padre Abel!

PADRE ABEL.-¡Ideal, padre Lucas! ¡Nunca la había imaginado así!

MADRE LUZ.-¿Bailamos, madre Dolores?

MADRE DOLORES.-¡Ahora mismo! ¡Estoy del convento…!

(Bailan sueltas.)

PADRE LUCAS.-¡Cómo está la mayor!

PADRE ABEL.-¡La joven me está poniendo…!

MADRE DOLORES.-¡No hay nada como una discoteca!

MADRE LUZ.-¡Y que lo digas! Tienes que dejar el convento y tener un piso de soltera como yo!

MADRE DOLORES.-¡Lo estoy deseando!

MADRE LUZ.-Te sale uno… ¡Y no vas a llevarlo a tu celda!

PADRE ABEL.-¿Nos decidimos?

PADRE LUCAS.-Espera…

PADRE ABEL.-¡No jodas!

PADRE LUCAS.-Compréndelo. ¡Es la primera vez!

(Dejan de bailar.)

MADRE LUZ.-Si todos son tan divertidos como esos… ¡Me hago monja de clausura!

MADRE DOLORES.-¡Ja, ja, ja! ¡Y yo termino en las misiones! Vamos a tomar algo.

MADRE LUZ.-¡Lo estoy deseando!

MADRE DOLORES.-Hoy me pide el cuerpo… ¡De todo!

(Mutis de las dos por el segundo derecho.)

PADRE ABEL.-¿Te das cuenta? ¡Se han ido!

PADRE LUCAS.-¡El cambio ha sido tan rápido! Lo que menos esperábamos…

PADRE ABEL.-Estaba de la sotana… ¡Yo iba a dejarla!

PADRE LUCAS.-¡Me sucedía lo mismo! Porque venderla… ¿Quién la compra ahora de segunda mano? ¡Nadie! ¡No hay vocaciones!

PADRE ABEL.-Menos mal que este Papa…

PADRE LUCAS.-¡Ha acabado con el celibato!

PADRE ABEL.-¡Esto hay que celebrarlo!

PADRE LUCAS.-¡Naturalmente! ¡Hoy tengo que estrenarme!

(Mutis de los dos por el primero izquierdo. Baja la música. Por el tercero izquierdo entran PADRE JULIO y RAFA. El primero sacerdote. Sotana. Veinticinco años. Alto, delgado, alegre. El segundo veintitrés años. Viste moderno. Bajo, fuerte, decidido.)

PADRE JULIO.-¡No hay ninguna! ¡Ja, ja, ja! Estas se quedaron en casa rezando el rosario.

RAFA.-Porque no saben que he llegado yo. Así que se enteren… ¡Ja, ja, ja! ¡No hay localidades!

(Van al centro del primer término y cogen un vaso. A un ser imaginario.)

PADRE JULIO.-Lo de siempre, macho.

RAFA.-¡Y bien cargadito!

(Beben.)

PADRE JULIO.-¡Riquísimo!

RAFA.-¡Colosal! Pago yo, padre Julio.

(Simula entregar dinero.)

PADRE JULIO.-¡Gracias, Rafa! O sea que aquella del bar… ¡Anda contigo!

RAFA.-¡Anda con todos! Y cobro buenas comisiones por llevarle clientes. ¡Es muy generosa!

PADRE JULIO.-Pero… ¿Te paga? ¿Vives de ella?

RAFA.-Si no fuese por su ayuda… ¿Cómo te iba a invitar a una consumición?

PADRE JULIO.-O sea… ¡Ja, ja, ja! Tu novia no me cobra y yo invito a los cubatas.

RAFA.-Más o menos. Siempre les dejo algo. ¡No me gusta explotarlas! Estabas tan indeciso…

PADRE JULIO.-Normal. Piensa que nunca había entrado en un bar de señoritas.

(Sonriendo.)

RAFA.-Ya, ya. ¡Y yo me lo creo, tío! Si ella me dijo que eras único. ¡No me quites el puesto!

PADRE JULIO.-¡Por favor! No volveré más a esos sitios. Con las que existen gratis… Y tú… ¡Hombre! Dedícate a otra cosa. ¡Para poder andar con la cabeza alta!

RAFA.-Con el paro que hay… ¡Ya me dirás en qué trabajo! ¡Ja, ja, ja! Como no ingrese en el seminario con una beca y haga tu carrera…

PADRE JULIO.-Antes era distinto. En casa éramos muy pobres. Los vecinos nos prestaban una mesa para comer. Y como teníamos mucha imaginación… Qué indigestiones. ¡No nos privábamos de nada!

RAFA.-La imaginación, ya se sabe, es muy rica en vitaminas. ¡Las tiene todas!

PADRE JULIO.-Mis padres, como una gran inversión, me consiguieron una beca para ser cura y darles de comer. Murieron jóvenes. Funerales, entierros… Ya conoces esta historia.

RAFA.-¿No les cobrarías?

PADRE JULIO.-No, no. Todo sin ánimo de lucro. Después… Pensaba abandonar el sacerdocio; dar clases; casarme… Pero al desaparecer el celibato… ¡Yo no renuncio a la rica cultura que me enseñaron!

RAFA.-¡Eso te honra mucho!

(Por el primero izquierdo entran PADRE LUCAS y PADRE ABEL. Traen los vasos vacíos. Dichosos.)

PADRE LUCAS.-¡Padre Julio!

PADRE ABEL.-¡Colega! ¡Qué alegría coincidir aquí! ¡Vamos a pasarlo…!

(Se abrazan.)

PADRE JULIO.-¡Padre Lucas! ¡Padre Abel! ¡El mundo es nuestro! Os presento a mi inmejorable amigo Rafa.

(Se dan la mano.)

RAFA.-¿Cómo estás, padre Lucas? ¿Qué cuentas, padre Abel?

PADRE LUCAS.-¡Encantado, Rafa!

PADRE ABEL.-¡Rafa! ¡Es como si te conociese desde antes de nacer!

PADRE JULIO.-¡Es muy buen chico! Tal vez… Un poco macarra.

RAFA.-Alguna vez nada más.

PADRE ABEL.-Cada uno…

PADRE LUCAS.-Respetemos la vida privada.

RAFA.-¡Así me gusta! Los vasos están vacíos. ¡Esta ronda corre de mi cuenta!

(Extienden los vasos al ser imaginario.)

PADRE JULIO.-¡Qué espléndido eres!

(RAFA simula pagar.)

PADRE ABEL.-¡Muchísimas gracias!

PADRE LUCAS.-¡No hay nada como un buen porvenir!

(Beben. UN MOMENTO. Por el tercero derecho entran MADRE ALICIA y VENUS. Fuman. La primera monja. Veintidós años. Muy guapa, simpática, moderna. La segunda veinte años. Gran atractivo, segura, divertida. Su elegante y exagerado vestido revela su inequívoca profesión.)

PADRE LUCAS.-¡Qué mujeres!

PADRE ABEL.-¡Esto es demasiado!

PADRE JULIO.-¡Cómo me atraen!

RAFA.-¡Yo dejo mi colección completa!

(Entre ellas.)

MADRE ALICIA.-Me alegró mucho conocerte antes de entrar aquí. Es la primera vez que vengo y temía tanto verme sola. ¿Cómo te llamas?

VENUS.-Venus. ¿Y tú?

MADRE ALICIA.-Madre Alicia.

(Se besan.)

VENUS.-¡Qué guapa eres!

MADRE ALICIA.-¡No tanto como tú! Soy monja, ¿sabes?

VENUS.-Eso me pareces. Porque convertir esto en un baile de carnavales…

MADRE ALICIA.-¿Trabajas? ¿Preparas oposiciones? ¿Piensas emigrar?

VENUS.-¡Hago la carrera!

MADRE ALICIA.-¡Ah! Estás en la universidad.

VENUS.-¿Yo? Qué va. Mi cuerpo es mi gran industria. Pero en plan de alto standing. ¡No soy una cualquiera! Conozco a un potentado. Una copa de champán. Hablamos de Platón. Domino el tema… Veo en su rostro el deseo. ¿Entregarme por unos billetes? No es mi estilo. Pronto me hallo en su yate por algún archipiélago. Y mis honorarios…

RAFA.-¡Me decido ahora mismo!

PADRE JULIO.-¡No lo pienso más!

PADRE ABEL.-¡Fieras!

PADRE LUCAS.-¡Las vais a devorar!

MADRE ALICIA.-¿No piensas en casarte? ¿Formar una familia? ¿Tener hijos?

VENUS.-¡Claro! ¿O me ves tan materialista?

MADRE ALICIA.-No…

VENUS.-Primero haré una gran fortuna y después contraeré matrimonio. ¡No quiero que mi marido me eche en cara que me casé por su dinero.

(Crece la música. Después de dejar sus vasos, RAFA va decidido a VENUS y PADRE JULIO a MADRE ALICIA.)

RAFA.-¡Me encantas!

PADRE JULIO.-¡Qué preciosidad!

VENUS.-¡Muy galante!

MADRE ALICIA.-¡Cuánta amabilidad!

(Se dan los cuatro la mano.)

RAFA.-Me llamo Rafa.

PADRE JULIO.-Yo padre Julio.

VENUS.-¡Encantada, chicos! Me conocen por Venus.

MADRE ALICIA.-A mí por madre Alicia.

PADRE LUCAS.-¡Qué éxito!

PADRE ABEL.-¡Nada cae del cielo!

RAFA.-¡Bailemos!

PADRE JULIO.-¡Yo dejé el cilicio!

MADRE ALICIA.-¡No soy masoquista!

VENUS.-¡Hay que divertirse! Me apetecía…

RAFA.-¿Qué…?

VENUS.-¡Una copa de champán! Soy tan refinada y caprichosa.

(Coge del segundo izquierdo dos copas llenas de champán y le da una.)

RAFA.-¡Brindemos!

VENUS.-¡Para que este encuentro me deje un recuerdo imborrable!

(Brindan y beben de un trago. RAFA deja las copas vacías en el segundo izquierdo. Las parejas bailan separadas.)

PADRE LUCAS.-¡Qué bien lo pasan!

PADRE ABEL.-¡El mundo es de ellos!

PADRE LUCAS.-¡Qué injusta es la vida!

PADRE ABEL.-¡No lo sabes bien! ¡Ellos son unos conquistadores y nosotros… ¡Nada!

(Molestos.)

PADRE LUCAS.-¡No lo soporto más!

PADRE ABEL.-¡Esto es irresistible!

(Ofrecen los vasos a la persona imaginaria.)

PADRE LUCAS.-¡Llénalo todo!

PADRE ABEL.-¡No te olvides ni de una gota!

(Simula pagar PADRE LUCAS. Beben de un trago.)

PADRE LUCAS.-¡Sabe mejor que el vino de misa!

PADRE ABEL.-¡Es de otra cosecha!

(Nuevamente a la persona imaginaria.)

PADRE LUCAS.-¡Más! ¡Mucho más!

PADRE ABEL.-¡El vaso tiene una sed…!

(Simula pagar PADRE ABEL. Beben de un trago y dejan los vasos.)

PADRE LUCAS.-Tanta bebida…

PADRE ABEL.-Acaba con uno. ¡No puedo más!

(Ajenos a todo, hacen esfuerzos para sostenerse en pie. Fuman nerviosos. Las parejas dejan de bailar y hablan separados.)

PADRE JULIO.-No sé nada de tu vida.

MADRE ALICIA.-Nací en el convento.

VENUS.-¿Te gusta Platón?

RAFA.-Según cómo se mire.

PADRE JULIO.-¿Tu madre pasaba por allí?

MADRE ALICIA.-No llegué a conocer a mis padres ni en fotografía. La Madre Superiora decía que había aparecido como un milagro. Y como me gustaba el sitio… ¡No iba a decepcionarla!

(Saca un papel y lee.)

VENUS.-Este filósofo…

RAFA.-Tienes el papel al revés.

PADRE JULIO.-Yo, como comprenderías, me hice sacerdote. En casa éramos muy religiosos. Mi padre ponía una casulla y nos hablaba desde un púlpito.

MADRE ALICIA.-¡Qué vida tan lujosa!

(Vuelve el papel.)

VENUS.-Perdona.

RAFA.-Hay que reconocer que los filósofos…

PADRE JULIO.-Me iban a nombrar obispo, pero ahora… ¡Me encuentro bien así!

MADRE ALICIA.-¡Hay que disfrutar de la juventud! Después de casarte… ¡Es una ayuda!

VENUS.-Son famosos sus diálogos. Recuerdo cuando habla de Sócrates, al beber la cicuta, por no creer en los dioses.

RAFA.-¿La cicuta por eso? ¡Aquí te ponían de penitencia un litro diario de aceite de ricino, engrudo y te cortaban el pelo!

(VENUS guarda el papel. Se oye música melódica.)

MADRE ALICIA.-¡Me chifla esta música!

VENUS.-¡Me perdería en las notas de este baile!

PADRE JULIO.-¡No lo pensemos más!

RAFA.-¡Su sonido embriaga!

(Las parejas, ajenas una de la otra, se cogen y bailan separados. Se miran embelesados. Suspiran.)

MADRE ALICIA.-¡Ay!

VENUS.-¡Oh!

PADRE JULIO.-¡Eh!

RAFA.-¡Huy!

(Siguen bailando así. Se miran.)

PADRE LUCAS.-Parece que estoy mejor.

PADRE ABEL.-Uno se acaba acostumbrando.

PADRE LUCAS.-Llegan  a mi memoria tantos recuerdos…

PADRE ABEL.-A mí me sucede lo mismo. Intento olvidarlos…

PADRE LUCAS.-Aquel sermón de los ejercicios espirituales con una calavera de verdad.

PADRE ABEL.-¡Era la de don Hilario! Nunca se ponía las gafas.

(Evoca.)

PADRE LUCAS.-¡Hermanos míos! ¿Pensáis que sois algo? ¡No sois nada! ¡Igual que esta calavera! ¡Así acabaréis todos!

VOZ DE LA CALAVERA.-¡A mí no me humilla usted!

PADRE LUCAS.-¡No interrumpas!

PADRE ABEL.-¡Padre Lucas! ¡Padre Lucas!

PADRE LUCAS.-¡Amadísimos hermanos! ¡Ahora vuelvo!

PADRE ABEL.-Fuimos al lugar oculto de la sacristía.

(Le coge las manos.)

PADRE LUCAS.-Padre Abel… ¡Qué hermoso es usted!

PADRE ABEL.-Se lo dirá a tantos, padre Lucas.

PADRE LUCAS.-Le juro por las cenizas de Santa Eulalia…

PADRE ABEL.-¡Usted es tan varonil!

PADRE LUCAS.-¡Me está provocando!

PADRE ABEL.-¿Yo? No creo. Qué lejos están mis palabras de tan pecaminosa acción.

(Apasionados.)

PADRE LUCAS.-¡Padre Abel!

PADRE ABEL.-¡Padre Lucas!

(Se abrazan. PAUSA. Se separan derrotados.)

PADRE LUCAS.-Hemos pecado gravemente.

PADRE ABEL.-Sí… ¿Qué vamos a hacer?

(De rodillas.)

PADRE LUCAS.-Ave María purísima.

PADRE ABEL.-Sin pecado concebida. ¿Cuánto hace que no se confiesa?

PADRE LUCAS.-Desde ayer.

PADRE ABEL.-¡Eso es mucho! ¿Algún pecado mortal?

PADRE LUCAS.-Tuve un acto deshonesto con usted.

PADRE ABEL.-¿Conmigo? No recuerdo. Algún sueño lujurioso. ¡No vuelva a soñar! ¿Se arrepiente?

PADRE LUCAS.-Si fue un sueño…

(Se levanta mientras el otro se arrodilla.)

PADRE ABEL.-Ave María Purísima.

PADRE LUCAS. Sin pecado concebida. ¿Hace mucho que no acude al sacramento de la penitencia?

PADRE ABEL.-Una hora.

PADRE LUCAS.-¡Le felicito! ¿De qué se acusa?

PADRE ABEL.-Usted me deshonró.

PADRE LUCAS.-¿¿Yo??

PADRE ABEL.-Si no me parece mal. ¡Qué deleite!

PADRE LUCAS.-¿Está arrepentido?

PADRE ABEL.-Es todo tan confuso… ¿Y si no fue verdad?

(El otro también se arrodilla y se dan exagerados golpes de pecho.)

 PADRE LUCAS y PADRE ABEL.-¡¡Por mi culpa!! ¡¡Por mi culpa!! ¡¡Por mi grandísima culpa!!

(Se bendicen.)

PADRE LUCAS y PADRE ABEL.-Yo te absuelvo de tus pecados… En el nombre… Puede ir en paz.

(Se santiguan al unísono y se levantan.)

PADRE LUCAS.-Y lo nuestro siguió, siguió…

(Contentos.)

PADRE ABEL.-Hasta que un día…

PADRE LUCAS.-¡Descubrimos el atractivo de la mujer y nos curó la naturaleza!

PADRE ABEL.-¡Decidimos casarnos con ellas!.

PADRE LUCAS.-¡Éramos otros! ¡Habíamos enterrado definitivamente el pasado!

(Se miran. PAUSA.)

Aquellas monjas no volvieron. Me gustaban…

PADRE ABEL.-Las veía como si hubiesen nacido para nosotros.

(Por el segundo derecho entran MADRE LUZ y MADRE DOLORES. Entusiasmados y en voz baja.)

PADRE LUCAS.-¡Ahí están!

PADRE ABEL.-¡Las tenemos locas!

(En voz baja.)

MADRE LUZ.-Siguen ahí.

MADRE DOLORES.-Hay alguno con una moral…

PADRE LUCAS.-¡No podemos dejar escaparlas!

PADRE ABEL.-¡Al abordaje!

(Van decididos hasta ellas.)

PADRE LUCAS.-¡Sois bellísimas!

PADRE ABEL.-¡Una perfección de hembras!

(Ríen.)

MADRE LUZ.-¡Qué gracia! ¡Ja, ja, ja!

MADRE DOLORES.-¡Ja, ja, ja! ¡En mi vida…!

(Sorprendidos.)

PADRE LUCAS.-¿Os… ocurre algo?

PADRE ABEL.-Por qué… os reís así?

MADRE LUZ.-¡Ja, ja, ja! ¡Creíamos que erais mudos!

MADRE DOLORES.-¡Y que misabais por señas! ¡Ja, ja, ja!

(Se sonríen y las besan en las mejillas.)

PADRE LUCAS.-Soy el padre Lucas, muñecas.

PADRE ABEL.-Y yo el padre Abel, beldades.

MADRE LUZ. Encantada, chicos. Me llamo madre Luz.

MADRE DOLORES.-Mi nombre de guerra es madre Dolores.

PADRE LUCAS.-¿Bailamos, madre Luz?

PADRE LUCAS.-¿Te cojo entre los brazos, madre Dolores?

MADRE LUZ.-Por mí…

MADRE DOLORES.-¿Te atreverías?

(Las cogen y las aprietan fuerte.)

PADRE LUCAS.-¡Ven a mí!

PADRE ABEL.-¡Soy tuyo!

(Ellas se separan.)

MADRE LUZ.-¡No seas reprimido!

MADRE DOLORES.-¡Tantas inhibiciones…!

(Bailan separados. PADRE JULIO y RAFA aprietan fuerte a madre Alicia y Venus.)

PADRE JULIO.-¡Te deseo con locura!

RAFA.-¡Serás toda para mí!

MADRE ALICIA.-Dices unas cosas…

VENUS.-Soy tan ingenua…

PADRE LUCAS.-¡Mujer…!

PADRE ABEL.-¡Ya somos mayorcitos!

(Las aprietan nuevamente.)

MADRE LUZ.-Eres tan decidido…

MADRE DOLORES.-Nunca he visto un hombre como tú.

(Las cuatro parejas bailan así. UN MOMENTO. Ellos aprietan sus caras en las de ellas.)

PADRE JULIO.-¡Me gustas mucho!

RAFA.-¡Te haré feliz!

PADRE LUCAS.-¡Qué suerte encontrar una cosa como tú!

PADRE ABEL.-¡Siempre estaré a tu lado!

MADRE ALICIA.-Y tú a mí, mi amor.

VENUS.-Si me sirves…

MADRE LUZ.-Eres tan grato…

MADRE DOLORES.-Tus palabras me emocionan.

(Los cuatro besan fuertemente los labios de ellas.)

PADRE JULIO.-¡Te los comería!

RAFA.-¡Son riquísimos!

PADRE LUCAS.-¡Nacieron para mí!

PADRE ABEL.-¡Qué expresivos son!

MADRE ALICIA.-¡Me fascinas!

VENUS.-¡Sabes a hombre!

MADRE LUZ.-¡Tienes su partida de nacimiento!

MADRE DOLORES.-¡Temo desmayarme!

(Las parejas se separan. RAFA queda pensativo y juega con unas llaves.)

PADRE LUCAS.-¿Vamos a la barra?

PADRE ABEL.-¿Tomamos algo?

MADRE LUZ.-Por mí…

MADRE DOLORES.-No tengo inconveniente.

(Van hasta el centro del primer término.)

RAFA.-Por más que pienso… Padre Julio… ¿Sabes dónde dejé mi avión privado?

PADRE JULIO.-Después de regresar de Río de Janeiro, no recuerdo dónde lo aparcaste.

(Entusiasmada.)

VENUS.-¿Tienes un avión privado?

RAFA.-Sí… Me resulta tan imprescindible para mis grandes negocios… ¡Ya sé! Quedó en el aeropuerto.

PADRE JULIO.-¡No sería un problema, Rafa! ¡Volaríamos en el mío!

(Dichosa.)

MADRE ALICIA.-¿Tú también tienes otro?

PADRE JULIO.-Me es tan necesario… A veces, me llaman para la extremaunción desde cualquier lugar del mundo. Y si voy en tren o barco… ¡El enfermo muere antes!

PADRE LUCAS.-¿Qué tomáis?

MADRE DOLORES.-Cubata de ginebra.

MADRE LUZ.-Otro.

PADRE ABEL.-Nosotros lo de siempre.

(Cogen los vasos de la persona invisible. PADRE LUCAS paga y beben contentos. La coge por la mano.)

PADRE JULIO.-Madre Alicia… ¿Te animas a venir conmigo a Nueva York? Conozco un sitio…

MADRE ALICIA.-¡Ahora mismo!

(La coge por el hombro.)

RAFA.-Querida Venus… ¿Te apetece acompañarme a Moscú? Hay un lugar tan discreto…

VENUS.-¡No lo pensemos más!

(Mutis así de los cuatro por el segundo izquierdo.)

PADRE LUCAS.-¡Qué bien lo paso con gachís como vosotras!

PADRE ABEL.-¡No os falta nada!

MADRE LUZ.-Vosotros también sois ideales. ¡No hay más que veros!

MADRE DOLORES.-¡Y tan completos! Que yo sepa…

(Se miran felices. PAUSA.)

PADRE LUCAS.-Madre Luz… Necesitaba hablar contigo.

PADRE ABEL.-Y yo contigo, madre Dolores.

(Las parejas se apartan.)

MADRE LUZ.-Dime, padre Lucas.

MADRE DOLORES.-Padre Abel… Soy toda oídos.

PADRE LUCAS.-Madre Luz…, Desde la primera vez que te vi, sentí…

PADRE ABEL.-Al contemplarte, madre Dolores, me dejaste…

MADRE LUZ.-¿Qué te sucedió…, padre Lucas? ¿Algo muy grave?

MADRE DOLORES.-Padre Abel… ¿Te asustaste? Les ocurre a todos. Pobrecito.

PADRE LUCAS.-¡Todo lo contrario!

PADRE ABEL.-¡Fue maravilloso!

MADRE LUZ.- Por más que pienso… ¡No te entiendo!

MADRE DOLORES.-Tus palabras… Ignoro de qué me hablas.

(Los dos se ponen de rodillas ante ellas.)

PADRE LUCAS.-¡Me gustaría ser un gran conquistador!

PADRE ABEL.-¡Un auténtico donjuán!

MADRE LUZ.-¡Pillín!

MADRE DOLORES.-¡Tus intenciones…!

PADRE LUCAS.-Raptar, en el convento, a la monja más hermosa que he conocido.

PADRE ABEL.-Seducir a la Doña Inés que reza por los pecadores en su humilde celda.

(Embelesadas.)

MADRE LUZ.-¡Cuánto romanticismo!

(Se sienten fuertemente los latidos de su corazón.)

MADRE DOLORES.-¡Mi corazón quiere salir de su sitio!

(Cesan los fuertes latidos. Ellos ponen sus manos en sus corazones.)

PADRE LUCAS.-¡Me gustas tanto!

PADRE.-¡Te quiero con toda mi alma!

MADRE LUZ.-No sabía…

MADRE DOLORES.-Lleva una cada sorpresa…

(Se levantan decididos.)

PADRE LUCAS.-¿Quieres ser mi novia?

PADRE ABEL.-¿Me aceptas como pareja?

MADRE LUZ.-Tengo tantos pretendientes…

MADRE DOLORES.-Soy tan joven para comprometerme…

PADRE LUCAS.-¡No me dejes!

PADRE ABEL.-¡Nunca me abandones!

MADRE LUZ.-Padre Lucas… ¡Me cautivas!

MADRE DOLORES.-¡Me enajenas, padre Abel!

(Las besan y abrazan fuertemente.)

PADRE LUCAS.-¡Amor mío!

PADRE ABEL.-¡Única razón de mi existencia!

(Se besan y abrazan fuertemente. UN MOMENTO. Se separan.)

MADRE LUZ.-Siempre he soñado en casarme.

MADRE DOLORES.-¡Es una bendición el matrimonio!

(Las cogen por las manos.)

PADRE LUCAS.-¡Vamos a mi apartamento!

PADRE ABEL.-¡Tengo un picadero!

(Se sueltan molestas.)

MADRE LUZ.-¿Por quién me has tomado?

MADRE DOLORES.-¡No soy una cualquiera!

(Las cogen del brazo.)

PADRE LUCAS.-¡Nuestro noviazgo será ejemplar!

PADRE ABEL.-¡Huiremos de todas las tentaciones hasta ser marido y mujer!

MADRE LUZ.-Y si una vez vamos al cine y aparece una mano…

MADRE DOLORES.-¡Qué miedo! Puede ser la del acomodador.

(Mutis de las dos parejas por el primero derecho. Por el segundo izquierdo entran RAFA con VENUS y PADRE JULIO con MADRE ALICIA.)

VENUS.-¡Qué viaje!

MADRE ALICIA.-¡Hoy no hay distancias!

RAFA.-Con las nuevas técnicas, tienes todo al alcance de la mano.

PADRE JULIO.-Deseas algo, y ya lo posees en el mismo instante.

RAFA.-¿Qué te pareció Moscú, Venus?

VENUS.-No lo vi. Dicen que es bonito. Otro día… Me fijaré.

PADRE JULIO.-Madre Alicia… ¿Verdad que Nueva York tiene su encanto?

MADRE ALICIA.-Eso comentan los turistas. Ya lo veré con calma. No se pueden hacer dos cosas a la vez.

RAFA.-¿Bebemos algo?

PADRE JULIO.-¿Qué os parece, queridas?

VENUS.-Por mí…

MADRE ALICIA.-¡No lo pensemos más!

(Van al centro del primer término. Cogen vasos y los ofrecen a la persona invisible.)

RAFA.-¿Qué tomáis?

VENUS.-Como estuvimos en Rusia… ¡¡Un vodka con naranja!!

RAFA.-¡Pon dos!

MADRE ALICIA.-Con el buen recuerdo de los Estados Unidos… ¡Un whisky con hielo!

PADRE JULIO.-¡Otro para mí!

(Simula sacar dinero.)

VENUS.-Como vamos a andar juntos, Rafa, y está la vida tan cara… ¡Te invito yo! Y si quieres algo para tus vicios…

RAFA.-¿Invitar y recibir de ti…? ¡De ninguna manera! ¡Nado en dinero!

VENUS.-Es que yo soy una prostituta y estoy tan acostumbrada…

RAFA.-¿Tú una…? Qué cosas tan extrañas dices. Eres, no hay más que verte, la mujer más angelical que he conocido.

PADRE JULIO.-¡Eso le digo yo! La pobre tiene un trauma insignificante que debe superar.

MADRE ALICIA.-Como su abuela, una distinguida dama, no se encontraba bien y el día de su muerte salió a hacer la calle y no le dio tiempo a ganar para una corona…

VENUS.-O sea que yo soy una mujer honrada como las demás…

PADRE JULIO.-Tanto como las demás…

MADRE ALICIA.-Hay de todo. Yo porque soy monja y debo esmerarme.

RAFA.-¡Olvida a tu abuela! ¡No me gustarías si fueses cómo piensas!

(Entusiasmada.)

VENUS.-¿Me veis así? ¡Decid la verdad!

MADRE ALICIA.-Cielo…

PADRE JULIO.-Tú tienes la respuesta.

RAFA.-Cada uno es lo que sueña.

(Bebe dichosa de un trago y ofrece el vaso.)

VENUS.-¡Estoy curada! ¡Otro vodka con naranja!

(Simula guardar el dinero y RAFA simula pagar las consumiciones.)

RAFA.-Cobra esto.

(Se miran. PAUSA.)

MADRE ALICIA.-¡Me gusta vivir en pareja!

VENUS.-¡Y a mí! Es sentirse libre, no encontrarse atada a ninguno como una obligación.

PADRE JULIO.-Siempre que exista una fidelidad entre los dos.

RAFA.-En caso de no haberla, la solución es muy fácil. ¡Cada uno por su lado!

(Le coge el brazo.)

MADRE ALICIA.-Padre Julio… ¡Prométeme que nunca cogerás el avión sin mí!

PADRE JULIO.-¿Cómo se te ocurre pensar que podría hacerte eso?

(Le coge el cuello.)

VENUS.-¡Nunca lleves, Rafa, a otra en el avión!

RAFA.-¡Ni lo sueñes! ¡Eres todo para mí, Venus!

(Los besan.)

MADRE ALICIA.-¡Cuánto te quiero! ¡No sabría vivir sin ti!

VENUS.-¡He encontrado mi príncipe azul entre una nube de colores!

RAFA.-Un día os daremos una gran sorpresa.

PADRE JULIO.-¡Es el no va más en la relaciones sexuales!

(Ilusionadas.)

VENUS.-¿Qué es? ¿Qué es?

MADRE ALICIA.-¡Me muero por saberlo!

RAFA.-Cada uno pone el piloto automático en su avión… Nos amamos con nuestra pareja… Y al llegar…

PADRE JULIO.-¡Vamos a conocer la ciudad como si fuese el viaje de novios!

(Entusiasmadas y con los brazos en alto.)

VENUS.-¡Me vuelve loca!

MADRE ALICIA.-¡Algo extraordinario!

(Bajan los brazos.)

PADRE JULIO.-¡Os lo merecéis!

RAFA.-¡Somos así de generosos!

VENUS.-Y al regresar os dejaremos dormir plácidamente.

MADRE ALICIA.-¡Pilotearemos el avión nosotras!

PADRE JULIO.-¡Ideal!

RAFA.-¡Esto es vida!

(Se miran serios. PAUSA.)

PADRE JULIO.-¡Libertad ante todo!

RAFA.-¡Es la ventaja de vivir juntos sin casarnos!

(Contentas.)

VENUS.-¡Tienes ideas!

MADRE ALICIA.-¡Inventas la felicidad a cada instante!

RAFA.-¿Qué se puede esperar de un matrimonio que llevan casados trescientos años y un día?

PADRE JULIO.-¡Nada! ¡Absolutamente nada! ¡Están más aburridos que una pareja de muertos!

VENUS.-¡Deberían divorciarse!

MADRE ALICIA.-¡Buscar otra pareja joven! ¡De doscientos abriles!

PADRE JULIO.-Pero tienen unos prejuicios… Temen que los critiquen los de su generación.

RAFA.-¡Y dicen que están enamorados como el primer día! No os niego que no haya casos…

VENUS.-He visto cosas más extrañas.

MADRE ALICIA.-Es tan respetable el mundo de los sentimientos que nunca fallecen.

RAFA.-Eso de despertar y ver siempre la misma.

PADRE JULIO.-Y acostarse y seguirla viendo.

MADRE ALICIA.-Yo creo que se disfrazan. Eso les estimula tanto…

VENUS.-Tienes razón, madre Alicia. Se acarician y se encuentran con una sensual tibia… Para conocer el cuerpo humano, no hay nada como un sensible esqueleto.

(Por el primero derecho y cogidos de la mano, entran PADRE LUCAS con MADRE LUZ y PADRE ABEL con MADRE DOLORES. Ellos se sueltan y abrazan.)

PADRE LUCAS.-¡Padre Julio! ¡Amigo Rafa!

PADRE ABEL.-¡Rafa! ¡Padre Julio!

PADRE JULIO.-¡Padre Lucas! ¡Padre Abel!

RAFA.-¿Qué es de vuestra vida; ¡Padre Abel! ¡Padre Lucas! Os vamos a presentar a nuestras parejas. ¡La mía, Venus!

PADRE JULIO.-¡La mía, Madre Alicia!

(Les dan la mano.)

PADRE LUCAS.-¡Qué buen gusto, golfos! ¿Qué tal, Venus? ¡Encantado, madre Alicia!

PADRE ABEL.-¡Hola, Venus! ¡Es un placer, madre Alicia!

VENUS.-¡Mucho gusto! ¡Padre Lucas! ¡Padre Abel!

MADRE ALICIA.-¡Padre Abel! ¡Padre Lucas! ¡Me alegra conoceros!

PADRE LUCAS.-¡Mi novia, madre Luz!

PADRE ABEL.-¡La mía, madre Dolores!

(Se besan ellas.)

VENUS.-¡Sois guapísimas! ¡Madre Luz! ¡Madre Dolores!

MADRE ALICIA.-¡Madre Dolores! ¡Madre Luz! ¡Qué bien han sabido elegir!

MADRE LUZ.-¡Pues a vosotras…! ¡Venus! ¡Madre Alicia!

MARÍA DOLORES.-¡Os fueron a buscar al cielo un fin de semana! ¡Madre Alicia! ¡Venus!

(Besan sus mejillas.)

RAFA.-¡Estáis salvajemente atractivas! ¡Madre Luz! ¡Madre Dolores!

PADRE JULIO.-¡Les pido a los Reyes unas cosas como vosotras! ¡Madre Dolores! ¡Madre Luz!

MADRE LUZ.-¡Muy galantes! ¡Rafa! ¡Padre Julio!

MADRE DOLORES.-¡Qué corteses! ¡Padre Julio! ¡Rafa!

(Molestos.)

PADRE ABEL.-¡Esas confianzas…! ¡Besar a nuestras novias!

PADRE LUCAS.-¡E insinuarse con unas expresiones exageradamente procaces!

MADRE LUZ y MARÍA DOLORES.-Tan correctos…

VENUS y MADRE ALICIA.-De una exquisitez…

RAFA.-No hemos faltado a nadie.

PADRE JULIO.-Pedirnos explicaciones…

(Cambian.)

PADRE ABEL.-Perdón.

PADRE LUCAS.-¿Tomáis lo de siempre?

MADRE LUZ, MADRE DOLORES y PADRE ABEL.-Sí.

RAFA.-¡No lo puedo consentir! ¡Invito yo!

(MADRE LUZ, MADRE DOLORES, PADRE LUCAS y PADRE ABEL cogen un vaso y lo extienden a la persona imaginaria. RAFA simula pagar. Beben felices.)

PADRE JULIO.-Así que sois novios nada más…

MADRE LUZ.-¡La duda ofende!

MADRE DOLORES.-¡Llegaremos vírgenes al matrimonio!

PADRE LUCAS.-Resulta, en estos tiempos, mortificador; pero…

PADRE ABEL.-¡No las vamos a violar!

MADRE ALICIA.-¡Qué costumbres más trasnochadas!

VENUS.-Madre Alicia… Cada pareja…

PADRE JULIO.-A mí los amores sin estímulos…

RAFA.-¡Bah! Es como cogerse, cada uno, la mano desde su ataúd.

(Los personajes se miran serios. PAUSA. Suena fuerte música pop. Después de dejar los vasos, corren las parejas hasta el segundo término.)

MADRE ALICIA.-¡Me va esta música!

MADRE DOLORES.-¡Hay que bailarla!

VENUS.-¡Nos llama!

MADRE LUZ.-¡Alegría!

PADRE JULIO.-¡La vida es bella!

PADRE LUCAS.-¡Convirtámosla en una fiesta!

PADRE ABEL.-¡Divirtámonos plenamente!

RAFA.-¡Mañana puede ser tarde!

(Las parejas  bailan dichosas. UN MOMENTO. PADRE LUCAS, MADRE LUZ, PADRE ABEL y MADRE DOLORES dejan de bailar. Las otras dos parejas no se enteran y siguen igual. A padre Lucas.)

MADRE LUZ.-¡Así no sigo contigo! ¡Esto es ir contra la naturaleza!

(A padre Abel.)

MADRE DOLORES.-¡Olvídate de mí! ¡Soy como las demás mujeres! ¡No una retrógrada!

(Sorprendidos.)

PADRE LUCAS.-Yo…

PADRE ABEL.-Tu proceder…

MADRE LUZ.-¡Sabes a lo que me refiero!

MADRE DOLORES.-¡Todo tiene un límite!

(Mutis rápido de las dos por el segundo izquierdo. Ellos corren hasta el límite del término y se paran. Cesa la música. Las otras dos parejas dejan de bailar y los miran extrañados. Confusos.)

PADRE LUCAS.-Esto…

PADRE ABEL.-Así…

VENUS.-¿Y vuestras novias?

MADRE ALICIA.-¿Fueron a comprar tabaco?

PADRE ABEL.-Bailábamos contentos y con unos anhelos…

PADRE LUCAS.-Y sin más explicaciones… ¡Se paran decididas y nos abandonan!

PADRE JULIO.-Tanta castidad…

RAFA.-Les gustarán otros.

PADRE LUCAS.-¡No lo vamos a consentir!

PADRE ABEL.-¡Antes las matamos!

(Se disponen a hacer mutis por el segundo izquierdo. Por este término entran decididas MADRE LUZ y MADRE DOLORES. Visten de novias y apuntan con una pistola.)

MADRE LUZ  y MADRE DOLORES.-¡¡Manos arriba!!

(Todos levantan asustados los brazos y PADRE LUCAS y PADRE ABEL retroceden.)

PADRE LUCAS y PADRE ABEL.-¡No!

PADRE JULIO, MADRE ALICIA RAFA y VENUS.-¡Estas…!

MADRE LUZ Y MADRE DOLORES.-¡Nos echamos al monte!

PADRE JULIO, MADRE ALICIA RAFA y VENUS.-No apuntéis.

PADRE LUCAS y PADRE ABEL.-Dejad las pistolas.      

 (MADRE LUZ pone la pistola en el pecho de padre Lucas y MADRE DOLORES en el de padre Abel.)

MADRE LUZ.-¡Te casas inmediatamente conmigo o te mato!

MADRE DOLORES.-¡Eres mi marido ahora mismo o dejas de existir!

PADRE LUCAS.-¡Socorro…!

PADRE ABEL.-¡Ayudadme…!

MADRE ALICIA y VENUS.-Casaos. Obedeced.

PADRE JULIO y RAFA.-Hay desgracias peores. Sed unos héroes.

PADRE ABEL.-Bueno…

PADRE LUCAS.-Si no hay más remedio…

MADRE DOLORES.-¡¡Un cura!!

MADRE LUZ.-¿¿Dónde hay un cura??

(Va hacia ellas con los brazos en alto.)

PADRE JULIO.-Aquí.

MADRE LUZ.-¡Comencemos!

(Guardan las pistolas.)

MADRE DOLORES.-¡Podéis bajar las manos!

(Los demás bajan los brazos. En el centro del primer término, PADRE LUCAS, MADRE LUZ, PADRE ABEL y MADRE DOLORES. A la izquierda del primer término, VENUS y MADRE ALICIA. A la derecha del primer término, RAFA. En centro del proscenio y de espaldas al público, PADRE JULIO.)

PADRE JULIO.-Madre Luz y Madre Dolores, ¿queréis por esposos a Padre Lucas y Padre Abel?

MADRE LUZ y MARÍA DOLORES.-¡Sí quiero!

PADRE JULIO.-Padre Lucas y Padre Abel, ¿queréis por esposas a Madre Luz y Madre Dolores?

PADRE LUCAS y PADRE ABEL.-Por imperativo legal, ¡sí quiero!

(Los bendice.)

PADRE JULIO.-Yo, en el nombre del que creéis, os hago maridos y mujeres. ¡Es gratis!

(Se oye baja la Marcha nupcial de Mendelsohn. Vientres exagerados en las novias. Gran asombro.)

PADRE LUCAS y PADRE ABEL.-¡¡Pero…!!

PADRE JULIO.-¡¡Se deseaban tanto…!!

MADRE ALICIA RAFA y VENUS.-¡¡Fue por obra y gracia del…!!

(Alzan felices los brazos. Crece la música.)

MADRE LUZ y MARÍA DOLORES.-¡¡Milagro!! ¡¡Milagro!! ¡¡Milagro!!

(Rápidamente cae el

TELÓN

ACTO SEGUNDO

(Se alza el telón. La escena ha dejado de ser una discoteca para convertirse en lo que vaya exigiendo la acción. Un jardín. En el segundo término, un banco a la izquierda y otro a la derecha. La escena vacía. Por el segundo izquierdo, entra MADRE LUZ y por el segundo derecho entra MADRE DOLORES. Visten de monjas. Empujan el cochecito de un bebé.)

MADRE LUZ.-Buenas tardes, madre Dolores.

MADRE DOLORES.-Buenas tardes, madre Luz.

(Se besan en las mejillas.)

MADRE LUZ.-¡Ha llegado la primavera!

MADRE DOLORES.-¡Ella nos llama para encontrarnos en este bello jardín!

(Se sientan, al mismo tiempo, en los bancos de sus términos.)

MADRE LUZ.-Voy a sentarme un rato. Estoy tan cansada…

MADRE DOLORES.-Y yo voy a hacer lo mismo. Esto de la maternidad agota tanto…

(Se levantan.)

MADRE LUZ.-¿Cómo va tu niña madre Dolores?

MADRE DOLORES.-¿Y tu niño, madre Luz?

MADRE LUZ.-¡Precioso!

MARÍA DOLORES.-¡Lindísima!

(Cogen los niños. La primera trae un niño vestido de cura y la segunda una niña vestida de monja.)

MADRE LUZ.-¿Qué te parece?

MARÍA DOLORES.-¿Te gusta?

MADRE LUZ.-¡Le sienta muy bien el traje de monja!

MARÍA DOLORES.-¡Pues el tuyo, vestido de cura, está para comérselo!

(Dejan los bebés en sus cochecitos.)

MADRE LUZ.-¡Muchísimas gracias!

MADRE DOLORES.-¡Qué amable eres!

(Se sientan.)

MADRE LUZ.-Fue un gran acierto dejarlos vestidos como nacieron.

MADRE DOLORES.-La gente me pide hacerse una foto con ella.

MADRE LUZ.-¡Y a mí! ¿Les cobras?

MADRE DOLORES.-De momento no, pero si esto sigue así…

MADRE LUZ.-Me propusieron, esto entre nosotras, hacer un anuncio publicitario de pañales con él.

MADRE DOLORES.-Quieren que promocione una colonia para niños.

MADRE LUZ.-Decir que vienen los hijos al mundo con un pan debajo del brazo...

MADRE DOLORES.-¡Llegan con una agencia de publicidad!

(PAUSA.)

MADRE LUZ.-¿Te llora mucho?

MARIA DOLORES.-¡Nada! Aún no ha aprendido. ¡Es un santo!

MADRE LUZ.-El mío, por ahora, parece que ha olvidado las lágrimas.

MARÍA DOLORES.-Tenemos una suerte con los vecinos… Algunos los amenazan con tirarlos por la ventana y van a los pisos para hacerlo… Peleas;  llega la policía…

(Se santigua.)

MADRE LUZ.-¡Ave María Purísima!

MADRE DOLORES.-Un error… ¡Creen que los niños buenos eran los de antes!

MADRE LUZ.-Pensaba, madre Dolores.

MADRE DOLORES.-¿Qué, madre Luz?

MADRE LUZ.-No, nada.

MARÍA DOLORES.-Algo sería…

MADRE LUZ.-Que de mayores podríamos casarlos y que nos hiciesen abuelas.

MADRE DOLORES.-¡Qué miedo! Con los libertinos que son hoy los hombres.

MADRE LUZ.-Pues el libertinaje actual de las mujeres…

MADRE DOLORES.-¡No me hables! Si esto sigue así no sé a dónde vamos a parar…

VOZ DEL BEBÉ.-Mamá.

VOZ DE LA BEBÉ.-Mamaíta.

(Los cogen.)

MADRE LUZ.-¿Qué es, tesoro?

MADRE DOLORES.-Dime, corazón.

VOZ DEL BEBÉ.-Si no estás ocupada…

VOZ DE LA BEBÉ.-Siempre que no te moleste…

(Sacan sus pechos derechos y los ponen a mamar.)

MADRE LUZ.-Por favor…

MADRE DOLORES.-Estamos en confianza…

MADRE LUZ.-¡Qué apetito!

MADRE DOLORES.-¡Son dos fieras!

MADRE LUZ.-¡Acaba conmigo! ¡Es insaciable!

MADRE DOLORES.-Si quieres… ¡Intercambiamos!

MADRE LUZ.-No tengo inconveniente.

MADRE DOLORES.-Tengo una leche de primerísima calidad.

(Guardan sus pechos derechos y cambian los niños.)

MADRE LUZ.-Toma el mío.

MADRE DOLORES.-Trátamela bien.

(Sacan sus pechos izquierdos y los ponen a mamar.)

MADRE LUZ.-Es más comedida.

MADRE DOLORES.-El tuyo ya está satisfecho.

(Los cambian, guardan los pechos izquierdos y los dejan en el cochecito.)

MADRE LUZ.-¡Qué bien duermen!

MADRE DOLORES.-No les dio tiempo a darnos las gracias.

MADRE LUZ.-¿Cuándo me suceda como hoy, puedo llamarte?

MADRE DOLORES.-¡Todas las veces que quieras!

MADRE LUZ.-No puedes imaginarte lo que te lo agradezco.

MADRE DOLORES.-Mujer… Entre amigas… Para eso estamos…

(MADRE LUZ saca una calceta azul y MARÍA DOLORES una rosa.)

MADRE LUZ.-Le estoy haciendo unos patucos al niño.

MARÍA DOLORES.-Yo otros a la niña.

(Calcetan.)

MADRE LUZ.-Me hace tanta ilusión.

MARÍA DOLORES.-No te lo puedes imaginar.

MADRE LUZ.-Uno del derecho, otro del revés.

MARÍA DOLORES.-Uno del revés, otro del derecho.

(Guardan las calcetas.)

MADRE LUZ.-Por hoy…

MADRE DOLORES.-Antes de que le crezca el pie.

(Se miran. PAUSA.)

MADRE LUZ.-En confianza… ¿Qué tal va tu matrimonio?

MARÍA DOLORES.-¡Perfecto! ¿Y el tuyo?

MADRE LUZ.-¡Sublime! Ay… ¡He encontrado un hombre de verdad!

MARÍA DOLORES.-¿Es que sabías cómo eran los demás?

MADRE LUZ.-Chica… Lo intuía. ¿Cómo ve ahora lo del embarazo?

MARÍA DOLORES.-¡Muchísimo mejor! Lo va comprendiendo. ¡Es algo normal!

MADRE LUZ.-Así lo va entendiendo el mío. ¡Qué suerte  haber sido unas elegidas en las alturas! De momento, no quiero más.

MARÍA DOLORES.-Me sucede lo mismo. Ahora, como procede, los evitamos. Más adelante…

MADRE LUZ.-¡Sí! ¡Sí! Mi marido va solito todos los días a la farmacia. ¡Un gran cliente!

MARÍA DOLORES.-Mi esposo se comporta igual. Lo que consume. ¡Le hacen rebajas!

MADRE LUZ.-Pero si ocurre con el segundo como con el primero…

MARÍA DOLORES.-¡Eso es lo que me preocupa!

(Se levantan mareadas.)

MADRE LUZ.-Siento…

MARÍA DOLORES.-Me mareo…

MADRE LUZ.-Unas náuseas…

MADRE DOLORES.-Tengo ganas de devolver.

(Por el primero izquierdo entra PADRE LUCAS y por el primero derecho PADRE ABEL. Se tornan preocupados y van rápidos hacia ellas.)

PADRE LUCAS.-¿Qué te pasa, madre Luz?

PADRE ABEL.-¡Madre Dolores! ¿Te encuentras mal?

(Ellos se miran y se dan la mano.)

PADRE LUCAS.-Perdona que no te haya conocido, Padre Abel.

PADRE ABEL.-Dispensa tú, Padre Lucas. No esperaba verlas así…

MADRE LUZ.-Voy a… vomitar.

MADRE DOLORES.-Los vómitos… quieren salir de mi jaula.

(Preocupados.)

PADRE LUCAS.-¡Los farmacéuticos! ¡Los farmacéuticos! ¡Manipulan los medicamentos!

PADRE ABEL.-¡Cobran comisiones por cada ser que llega al mundo!

MADRE LUZ.-No es eso…

MADRE DOLORES.-Algo igual a…

(Molestos.)

PADRE LUCAS.-¿Cómo…?

PADRE ABEL.-¿Insinúas…?

(MADRE LUZ y MARIA DOLORES se arrodillan, entrelazan las manos y miran a lo alto.)

MADRE LUZ.-¡He aquí la esclava del Señor!

MADRE DOLORES.-¡Hágase en mí según tu palabra!

(Indignados.)

PADRE ABEL.-¡¡No!!

PADRE LUCAS.-¡¡Nunca…!!

(Ellas se tranquilizan.)

MADRE LUZ.-Parece… Me encuentro como antes.

MADRE DOLORES.-He vuelto… a ser la misma.

(Felices.)

PADRE LUCAS.-¡Qué susto…!

PADRE ABEL.-¡Pensaba…!

(Miran sus bebés.)

PADRE LUCAS.-¡Qué bien duermen!

PADRE ABEL.-¡No aguardan un hermanito!

(Ellas se besan en las mejillas.)

MADRE LUZ.-Espero que nos veamos pronto, María Dolores.

MADRE DOLORES.-Madre Luz… ¡Lo estoy deseando!

(Ellos besan sus manos derechas.)

PADRE LUCAS.-Padre Abel… Hasta otro momento.

PADRE ABEL.-Me alegro de saludarte, padre Lucas.

(Por el tercero izquierdo hacen mutis PADRE LUCAS y MADRE LUZ, que empujan el cochecito con su niño y PADRE ABEL y MADRE DOLORES, que empujan el de la niña. Por el segundo izquierdo entra PADRE JULIO y por el segundo derecho RAFA. Se sorprenden.)

PADRE JULIO.-¡Vaya!

RAFA.-¡Qué coincidencia!

(PADRE JULIO se sienta en el banco izquierdo y RAFA en el derecho.)

PADRE JULIO.-Acabamos de vernos y…

RAFA.-El mundo es tan pequeño…

PADRE JULIO.-Hoy con el avión…

RAFA.-Han dejado de existir los kilómetros.

(PAUSA.)

PADRE JULIO.-Hay que huir del mundanal ruido.

RAFA.-No hay nada tan eterno como el jardín en primavera.

PADRE JULIO.-¡No sales del bar!

RAFA.-Yo creo que nos dejó allí la cigüeña.

PADRE JULIO.-Siempre rodeado por todas.

RAFA.-Está la vida tan cara…

PADRE JULIO.-Hoy día sostener un avión…

RAFA.-Y tú tener dos mujeres y el avión con un sueldo… ¡Haces equilibrios para llegar a fin de mes!

PADRE JULIO.-¡Te juro que no me dedico a dar atracos! Cobro las urgencias aéreas. La morena no me admite una moneda. Se ha enamorado de mí. Ando con ella para divertirme. ¡Me gusta madre Alicia!

RAFA.-Me sucede igual con Venus. ¡No hay nada como el amor!

PADRE JULIO.-¿Tú crees que sospechan de nuestra doble vida?

RAFA.-¿Ellas? ¡No lo creo! Le pusimos un piso lujoso a cada una. ¡Son las triunfadoras de hoy!

PADRE JULIO.-Tienen muy buenas amistades.

RAFA.-Se relacionan con lo mejor de la sociedad.

PADRE JULIO.-¡Estoy tan orgulloso de su forma de ser!

RAFA.-Si no fuese así, ¿piensas que iba a seguir?

PADRE JULIO.-Tendrán tantos admiradores…

RAFA.-¡No seas celoso! ¿Van a encontrar algo mejor?

PADRE JULIO.-Modestia aparte…

RAFA.-¡Imposible!

PADRE JULIO.-¿Te ilusiona tener hijos?

RAFA.-Sinceramente, no. ¡Prefiero ser libre! ¡Y tú?

PADRE JULIO.-Tal vez… Más adelante… Ahora…

RAFA.-Lo bautizas… ¡Son muchos gastos!

(Por el segundo izquierdo entra MADRE ALICIA y por el segundo derecho VENUS. Se miran contentas y se besan en las mejillas.)

MADRE ALICIA.-¡Venus!

VENUS.-¡Madre Alicia!

(Ellos se levantan y las besan en las mejillas.)

PADRE JULIO.-¿Cómo estás, Venus?

RAFA.-¿Qué es de tu vida, madre Alicia?

VENUS.-¡Muy bien, padre Julio!

MADRE ALICIA.-No me quejo, Rafa.

PADRE JULIO.-Quedamos de vernos en el jardín…

RAFA.-¡Y coincidimos los cuatro!

(MADRE ALICIA se sienta en el banco izquierdo y VENUS en el derecho.)

MADRE ALICIA.-Sentaos.

VENUS.-Como si estuvieseis en vuestra casa.

(PADRE JULIO se sienta a la derecha de madre ALICIA y RAFA a la izquierda de VENUS. Las parejas se miran ilusionadas. PAUSA.)

PADRE JULIO.-Hace que no nos vemos…

RAFA.-No sabía de ti…

MADRE ALICIA.-¡Media hora!

VENUS.-¡Veinticinco minutos!

PADRE JULIO.-¡Eso es mucho!

RAFA.-¡Una enormidad!

MADRE ALICIA.-¿Qué sería del mundo sin la pareja humana?

VENUS.-¿Podríamos resistirlo?

PADRE JULIO.-¡Moriríamos de soledad!

RAFA.-Sería tener por cárcel el mayor de los desiertos.

MADRE ALICIA.-¡Abrázame fuerte!

VENUS.-¡Rodéame con tus brazos!

(Las abrazan y besan.)

PADRE JULIO.-¡Madre Alicia!

RAFA.-¡Venus!

(Quedan así. UN MOMENTO. Ellas, con los brazos, hacen señales de volar. Se separan.)

MADRE ALICIA.-Me apetecía…

VENUS.-Desearía…

PADRE JULIO.-¡Pide por esa boca!

RAFA.-¡Estoy para complacer tus deseos!

(Ellas se levantan y corren por el escenario, con los brazos extendidos, como si volasen.)

MADRE ALICIA y VENUS.-¡Volar! ¡Volar! ¡Volar!

(Ellos se levantan y van también, detrás de ellas con los brazos extendidos.)

PADRE JULIO y RAFA.-¡Volemos! ¡Volemos! ¡Volemos!

(Todos se paran y bajan los brazos.)

MADRE ALICIA.-¿Adónde vamos hoy?

VENUS.-¿A qué países nos lleváis?

PADRE JULIO.-Fuimos a todos. ¡Dimos la vuelta al mundo!

RAFA.-Si hay alguno que os dejó mejor recuerdo…

MADRE ALICIA.-Pues… ¡El Polo Norte!

VENUS.-Yo… ¡El Polo Sur!

(Les señalan los bancos en que estaban.)

PADRE JULIO.-Madre Alicia…

RAFA.-Venus…

PADRE JULIO y RAFA.-¡El avión está servido!

(Se sientan felices a la derecha de los bancos.)

MADRE ALICIA.-¡Qué bien!

VENUS.-¡Esto es maravilloso!

(Ellos se sientan a la derecha de ellas.)

PADRE JULIO.-¡Despeguemos!

RAFA.-¡Ahora mismo!

(Colocan las manos como si pilotasen. Se saludan dichosas con las manos.)

MADRE ALICIA.-¡Venus! ¡Feliz viaje!

VENUS.-¡Igualmente, madre Alicia!

(Ellos simulan pilotar. Se oyen los ruidos de los aviones. Cada pareja está ajena de la otra. UN MOMENTO. Señalan.)

MADRE ALICIA.-¡Un ángel!

VENUS.-¡Una bruja en su escoba!

PADRE JULIO.-¡Un ángel en paracaídas!

RAFA.-¡Una escoba vuela sola!

PADRE JULIO.-¡Estamos llegando!

RAFA.-¡Falta poco!

MADRE ALICIA.-¡Qué emoción!

VENUS.-¡Es fascinante!

(Cesan los ruidos de los aviones y ellos dejan de simular que pilotan.)

PADRE JULIO y RAFA.-¡Hemos aterrizado!

(Ellas se levantan contentas.)

MADRE ALICIA.-¡Qué buena temperatura!

VENUS.-Hace un calorcito…

(Tienen frío.)

PADRE JULIO.-¿Buena temperatura en el Polo Norte?

RAFA.-¿Calor en el Polo Sur?

(Las parejas, que siguen ajenas unas de otras, se mueven sigilosas y de puntillas hasta el foro. Mutis de PADRE JULIO y MADRE ALICIA por el tercero izquierdo mientras que RAFA y VENUS lo hacen por el tercero derecho. PAUSA. Entran apurados por estos términos.)

PADRE JULIO.-Regresemos rápido.

RAFA.-¡Me quedo helado!

MADRE ALICIA.-Padre Julio… ¡No es para tanto!

VENUS.-¡No exageres, Rafa!

(Señalan.)

MADRE ALICIA.-¡Ahí está el avión, padre Julio!

VENUS.-¡Rafa! ¡El avión no se ha congelado!

PADRE JULIO.-¡Apuremos, madre Alicia!

RAFA.-¡Venus! No podemos perder el tiempo!

(Se colocan todos como estaban antes. Ellos ponen las manos para pilotar. Ruidos de motores. Asustadas.)

MADRE ALICIA.-¡No corras tanto!

VENUS.-¡Podemos estrellarnos!

PADRE JULIO.-¡No quiero morir de una neumonía!

RAFA.-¡Tengo fiebre! ¡Preciso un medicamento!

(Molestas.)

MADRE ALICIA.-Mucho preocuparte por tu salud… ¡Egoísta! ¿Es que no te ha llenado el amor de ahora?

VENUS.-¡Siempre hablando de tus cosas! Me duele aquí; me duele allí. ¿Y la aventura amorosa de hace un rato?

PADRE JULIO.-Ha estado muy bien, pero sin haber traído una estufa…

RAFA.-Me ha gustado, aunque… ¡Debimos hacer una hoguera!

PADRE JULIO.-¡Vamos a aterrizar!

RAFA.-¡Ya hemos llegado!

(Cesa el ruido de motores. Los personajes se levantan y se miran.)

MADRE ALICIA.-¡No le puedo pedir más a la vida en el Polo Norte! ¿Qué tal por el Polo Sur, Venus?

VENUS.-¡Madre Alicia! ¡Todo lo que te cuente es poco! ¡No tengo palabras de satisfacción!

PADRE JULIO.-¡Rafa! Lo he pasado… ¡Incomparable! ¿Y tú?

RAFA.-¡Mejor que nunca, padre Julio!

MADRE ALICIA.-Mañana nos podemos cambiar.

PADRE JULIO y RAFA.-¿¿Cómo??

VENUS.-¡Eso! Vosotros vais al Polo Sur y nosotros al Polo Norte.

PADRE JULIO.-¡Me gusta la idea!

RAFA.-¡No lo pensemos más!

(PAUSA. Suspiran.)

MADRE ALICIA.-¡Ay…! ¡Me gustaría viajar a la Luna!

VENUS.-¡Estar en Marte! Y si descubren algún continente o satélite más…

PADRE JULIO.-¡No os preocupéis! Conoceremos el mundo con nombre y apellidos.

RAFA.-¡Qué absurda es la existencia sin amar en todos sus lugares!

MADRE ALICIA.-Como sigamos así…

VENUS.-¡Un día vamos al cielo de ida y vuelta!

(Mutis de PADRE JULIO y madre ALICIA por el primero izquierdo y RAFA y VENUS por el primero derecho. Por el primero izquierdo entran PADRE LUCAS y MADRE LUZ. Al mismo tiempo que por el primero derecho entran PADRE ABEL y MADRE DOLORES. Ellos empujan y dejan el cochecito. Sitio de cada casa.)

PADRE LUCAS.-El niño ya duerme.

PADRE ABEL.-La niña acaba de cerrar los ojos.

MADRE LUZ.-Gozaré de unos momentos de paz…

MADRE DOLORES.-.Merecía estas insignificantes vacaciones.

PADRE LUCAS.-Madre Luz… Me apetecía…

PADRE ABEL.-Deseaba… Madre Dolores…

MADRE LUZ.-¿Qué, padre Lucas?

MADRE DOLORES.-Padre Abel… No sé a qué te refieres…

(Por cada primer término entra un colchón, con sábana manta y almohada y queda delante de cada cochecito.)

PADRE LUCAS.-¡Estamos casados!

PADRE ABEL.-¡Somos marido y mujer.

MADRE LUZ.-Es cierto.

MADRE DOLORES.-Si no me lo recuerdas…

PADRE LUCAS.-En ese caso…

PADRE ABEL.-Y para que no muera la pareja…

(Ellas llevan las manos a sus cabezas.)

MADRE LUZ.-¡Esta jaqueca…!

MADRE DOLORES.-¡Me duele la cabeza…!

(Molestos.)

PADRE LUCAS.-¡Siempre lo mismo! ¡Antes no eras así!

PADRE ABEL.-¡Oigo constantemente tu misma respuesta! ¡Cómo has cambiado!

(Retiran las manos de sus cabezas.)

MADRE LUZ.-Tengo un sueño… Este cansancio…

MADRE DOLORES.-Necesito tanto dormir… Un agotamiento…

PADRE LUCAS.-¿Cansada de qué? ¿Por cuidar al niño?

PADRE ABEL.-¿Te agota atender a la niña?

MADRE LUZ.-¡Qué hombre! ¡Un vago! Cuánto parásito!

MADRE DOLORES.-¡Te van a dar la Medalla del Trabajo por misar un instante!

PADRE LUCAS.-¡Soy un honrado productor de misas!

PADRE ABEL.-Misas normales, cantadas, bautizos, primeras comuniones, confesiones, bodas, entierros, funerales… ¡No paro!

MADRE LUZ.-¿Vas a compararlo a llevar un hogar, preocuparte de un hijo, ser monja y rezar miles de rosarios diarios.

MADRE DOLORES.-Ser madre, dirigir una casa, ser una buena monja. ¡Deberíamos ir todas en manifestación. ¡Tener los mismos derechos que los curas! ¡Una injusticia!

(Se acuestan a la derecha de cada cama. Para ellas.)

MADRE LUZ.-¡Al fin!

MADRE DOLORES.-¡Qué liberación!

(Se quedan dormidas. Va cada uno en puntillas hasta su cama. Voces bajas.)

PADRE LUCAS.-Madre Luz…

PADRE ABEL.-Madre Dolores…

(Despiertan indignadas y se sientan en la cama.)

MADRE LUZ.-¿Es que no me dejas ni dormir?

MADRE DOLORES.-¡Atormentas mi existencia!

(Contentos.)

PADRE LUCAS.-Sigo comprando en la farmacia…

PADRE ABEL.-No me he olvidado de los anticonceptivos…

(Ilusionadas.)

MADRE LUZ.-¿Sí…?

MADRE DOLORES.-¿De verdad…?

(Se meten en las camas.)

PADRE LUCAS.-Te quiero tanto…

PADRE ABEL.-No puedo vivir sin tu amor…

(Los abrazan fuertemente.)

MADRE LUZ.-¡Mi adorado, padre Lucas!

MADRE DOLORES.-¡Padre Abel! ¡Te idolatro!

(Se oye un fuerte llanto de los niños. Se separan y todos levantan contrariados.)

PADRE LUCAS.-Ahora…

PADRE ABEL.-En el mismo instante…

MADRE LUZ.-No seas exigente.

MADRE DOLORES.-Un poco de paciencia.

(Ellas cogen a sus hijos. Siguen llorando.)

MADRE LUZ.-Mi niño.

MADRE DOLORES.-Mi niña.

PADRE LUCAS.-A ver si a mí…

PADRE ABEL.-Hazme el favor.

(Se los dan y lloran con más fuerza.)

MADRE LUZ.-Lo asustas.

MADRE DOLORES.-Que no vea tu cara.

(Incomodados.)

PADRE LUCAS.-¡Siempre haciendo de niñera!

PADRE ABEL.-¿Dónde se ha visto un cura dedicándose a estos menesteres?

MADRE LUZ.-¡Y se molesta!

MADRE DOLORES.-¡Qué falta de comprensión!

(Los niños lloran exageradamente.)

PADRE LUCAS.-¡No aguanto más!

PADRE ABEL.-¡Esto es un suplicio!

(Ellas sacan un rosario y rezan solemnes.)

MADRE LUZ.-Corazón santo.

MADRE DOLORES.-Tú reinarás.

MADRE LUZ.-Tú nuestro encanto.

MADRE DOLORES.-Siempre serás.

(Los niños dejan de llorar. Ellas guardan los rosarios. Extrañados.)

PADRE LUCAS.-¿Pero…?

PADRE ABEL.-¿Cómo…?

MADRE LUZ.-¿Te das cuenta?

MADRE DOLORES.-No era tan difícil, digo yo.

(Ellos se pasean enojados con los niños.)

PADRE LUCAS.-¡El niño! ¡El niño!

PADRE ABEL.-¡La niña! ¡La niña!

MADRE LUZ.-No lo despiertes.

MADRE DOLORES.-Déjala dormir.

(Se paran y se los muestran.)

PADRE LUCAS.-¡Quiero tener un hijo mío!

PADRE ABEL.-¡Un hijo que sea de mi propia sangre!

MADRE LUZ.-¡Ya lo tienes!

MADRE DOLORES.-¡Cómo se parece a ti!

PADRE LUCAS.-¡Nuestro noviazgo fue honesto!

PADRE ABEL.-¡De solteros no tuvimos intimidades!

MADRE LUZ.-Siempre se dice así.

MADRE DOLORES.-La realidad es otra.

PADRE LUCAS.-¿Vas a decir que te forcé?

PADRE ABEL.-¡Nunca te he violado!

MADRE LUZ.-Tu memoria…

MADRE DOLORES.-Cuánto olvido…

(Ellos van decididos hasta los límites de sus términos.)

PADRE LUCAS.-¡¡Ahora que tengo el niño…!! ¡¡Estoy decidido...!!

PADRE ABEL.-¡¡No lo pienso más!! ¡¡Tiro a la niña por la ventana!!

(Les cogen rápidas los niños.)

MADRE LUZ.-¡¡No lo voy a consentir!!

MADRE DOLORES.-¡¡Antes te mato!!

(Dejan a los niños en sus cochecitos.)

PADRE LUCAS.-¡¡Me hartas!!

PADRE ABEL.-¡¡No te soporto!!

MADRE LUZ.-¡¡Te dejo!! ¡¡Me divorcio!!

MADRE DOLORES.-¡¡Nuestro matrimonio ha muerto para siempre!!

(Ellos se ponen de rodillas y suplican.)

PADRE LUCAS.-¡¡No me dejes solo!!

PADRE ABEL.-¡¡Moriré de pena!!

MADRE LUZ.-¡¡Verás al niño los días que te correspondan!!

MADRE DOLORES.-¡¡Podrás ver a la niña cuando proceda!!

(Ellos se levantan.)

PADRE LUCAS.-¿¿Qué niño?? ¡¡Dime!!

PADRE ABEL.-¡¡No conozco ninguna niña!!

(Los personajes miran al sitio del término de enfrente.)

PADRE LUCAS.-¡¡Ya está bien de gritos!!

PADRE ABEL.-¡¡Discutid en voz baja!!

MADRE LUZ.-¡¡Grito lo que quiero!!

MADRE DOLORES.-¡¡Nadie me manda callar!!

(Mutis rápido, con el cochecito, de MADRE LUZ seguida por PADRE LUCAS por el primero izquierdo y de MADRE DOLORES seguida por PADRE ABEL por el primero derecho. Los colchones, con la ropa, desaparecen por sus términos. Por el segundo izquierdo entran PADRE JULIO y MADRE ALICIA al mismo tiempo que por el segundo izquierdo entran RAFA y VENUS. Sitio de cada casa. Ellas caminan con muchísima dificultad.)

PADRE JULIO.-¡Hogar, dulce hogar!

RAFA.-¡Nuestro acogedor nido!

MADRE ALICIA.-¡Estoy de él…!

VENUS.-¡Siempre es el mismo!

PADRE JULIO.-Si quieres que te diga la verdad, madre Alicia, no acabo de adaptarme a la vida sedentaria.

RAFA.-Venus… No vamos a mudarnos cada día de casa como si fuese una camisa.

MADRE ALICIA.-Padre Julio… Tú sales todos los días, pero yo sueño con estas cuatro paredes.

VENUS.-La casa puede pasar, Rafa. Estar aquí encerrada todo el día… Es esperar a que paguen por mi secuestro.

PADRE JULIO.-Debes salir. La calle está animada. Hay escaparates, guardias…

RAFA.-¡No debes encerrarte! Decídete a pasear. ¡Lo recomiendan los médicos!

MADRE ALICIA.-Un día, otro día sin moverme… ¡Me he olvidado de caminar!

VENUS.-¡No sé hacerlo! Recuerdo que es mover primero un pie y después el otro… Como no me prepare para sacar el carné de peatón…

PADRE JULIO.-¡Ten fuerza de voluntad! Si continúas así… ¡puedes quedar paralítica!

RAFA.-¡Lucha, no te entregues! Todos los días un poquito… ¡Lo conseguirás!

(Intentan caminar.)

MADRE ALICIA.-Así… A ver… ¡Imposible!

VENUS.-Pondré todo de mi parte… ¡Ay! He dejado de ser yo.

PADRE JULIO.-¡No puedes darte por vencida!

RAFA.-¡El mundo te espera!

MADRE ALICIA.-Si me ayudases tú…

VENUS.-Déjame practicar contigo.

PADRE JULIO.-Lo haría encantado. ¡Me falta tiempo! Mi trabajo…

RAFA.-¡Sería ideal! Llevarte del brazo. ¿Y mis negocios? ¡No puedo abandonarlos!

(Soñadoras.)

MADRE ALICIA.-¡Era tan hermoso antes! El avión, dar la vuelta al mundo. ¡Amarnos en todos los lugares!

VENUS.-Cada vez que pienso en nuestros viajes en avión… ¡Qué bien pilotabas! El mundo era nuestro y en cada sitio… ¡Nos esperaba el amor!

PADRE JULIO.-¡Volvamos nuevamente!

RAFA.-¡Vivamos otra vez aquella emocionante aventura!

MADRE ALICIA.-Si pudiese llegar al aeropuerto…

VENUS.-Llegar a un coche que me llevase a él.

PADRE JULIO.-Pues que entre el avión en casa… ¡Lo veo difícil!

RAFA.-Tendríamos que poner aquí una pista de aterrizaje… ¡No creo que nos deje el ayuntamiento!

(PAUSA.)

MADRE ALICIA.-Echo tanto en falta aquello…

VENUS.-Lo que daría porque volviese…

(Por cada segundo término entra un colchón, con ropa y almohada, y queda delante de él.)

PADRE JULIO.-¡Y yo!

RAFA.-¡Volveríamos a ser felices!

(Decididas.)

MADRE ALICIA.-¡No asesinemos el amor!

VENUS.-¡Él perdurará!

(Contentos.)

PADRE JULIO.-¡Es todo!

RAFA.-¡No podemos consentir que se nos escape!

(Coquetas.)

MADRE ALICIA.-Estoy tan ilusionada…

VENUS.-Lo deseo vehementemente.

PADRE JULIO.-¡Soy todo pasión!

RAFA.-¡Ardo como una hoguera que no se apaga!

(Ellas se acuestan dichosas a la izquierda de sus camas.)

MADRE ALICIA.-¡Venid! ¡Qué larga espera!

VENUS.-¡No te demores más!

(Ellos se acuestan decididos a sus lados y se tapan. Apasionados.)

PADRE JULIO.-¡Madre Alicia!

RAFA.-¡Adorable Venus!

(Extienden sus manos. Ellas se entregan.)

MADRE ALICIA.-¡Soy tuya!

VENUS.-¡Me entrego a ti!

(Las manos de ellos comienzan a temblar. Confusos.)

PADRE JULIO.-Esto…

RAFA.-Es extraño…

(Sorprendidas.)

MADRE ALICIA.-¿Qué te sucede?

VENUS.-¿Por qué reaccionas así?

PADRE JULIO.-Mis manos…

RAFA.-Se mueven solas…

MADRE ALICIA.-Nunca te había ocurrido.

VENUS.-Resulta muy sensual.

(Se retiran de las camas.)

PADRE JULIO.-Estaba acostumbrado a motivarme con el avión.

RAFA.-Sin el avión no soy nada.

(Se levantan.)

MADRE ALICIA.-No te preocupes. Pronto te acostumbrarás.

VENUS.-Tranquilízate. No tardarás en habituarte.

PADRE JULIO.-¡Es la hora de mi trabajo!

RAFA.-¡Me aguardan los negocios!

(Los besan.)

MADRE ALICIA.-¡Suerte!

VENUS.-¡Produce mucho!

(Mutis de PADRE JULIO por el segundo izquierdo y RAFA por el segundo derecho. MADRE ALICIA y VENUS, siempre caminando con dificultad, simulan tocar un timbre en el centro de este término y se oyen ambos sonidos. Simulan abrir las puertas.)

MADRE ALICIA.-¡Venus!

VENUS.-¡Madre Alicia!

MADRE ALICIA.-Encuentro a padre Julio muy cambiado. ¡Se ha olvidado de amar!

VENUS.-¡A Rafa le sucede lo mismo! ¡Pueden ser los cambios de tiempo!

MADRE ALICIA.-No acabo de entender su salida diaria al trabajo.

VENUS.-¡No estamos en la miseria!

MADRE ALICIA.-Si pudiese, lo seguiría.

VENUS.-Como estamos, es imposible.

MADRE ALICIA.-¡Nada es imposible!

VENUS.-¿Qué sugieres?

(Se crecen.)

MADRE ALICIA.-¡Vamos a intentarlo!

VENUS.-¡No lo pensemos más!

(Simulan cerrar las puertas. Mutis dificultoso de MADRE ALICIA por el segundo izquierdo y VENUS por el segundo derecho. Por este término se ven muy animados a PADRE JULIO y RAFA. Mutis por el segundo izquierdo. Les siguen MADRE ALICIA y VENUS. Va una agarrada a la otra, luchan por caminar y hacen así mutis por el mismo término. UN MOMENTO. Vuelven a entrar y caminan normales.)

MADRE ALICIA.-Lo que menos esperaba…

VENUS.-Me resulta un sitio tan familiar…

(Se miran contentas.)

MADRE ALICIA.-¡Venus!

VENUS.-¡Madre Alicia!

MADRE ALICIA.-¡Podemos caminar!

VENUS.-¡Nunca nos hemos olvidado!

(Mutis erguidas de las dos por el segundo derecho. Por el segundo izquierdo entra MADRE ALICIA y por el segundo derecho VENUS. Vuelven a estar aisladas. Quedan pensativas. UN MOMENTO. Por el segundo izquierdo entra PADRE JULIO y por el segundo derecho RAFA.)

PADRE JULIO.-Perdona que me haya demorado. Tanto trabajo…

RAFA.-No he podido regresar antes. Las horas que llevan los negocios…

MADRE ALICIA.-No te preocupes.

VENUS.-Es temprano.

PADRE JULIO.-Cuando tenga tiempo, nos amaremos mejor que en cualquier país.

RAFA.-Así que las obligaciones me lo permitan, volveremos a ser la gran pareja que fue feliz en todo el mundo.

MADRE ALICIA.-Sin prisas.

VENUS.-Todo volverá a ser igual.

(Por cada segundo término, entra el colchón con ropa y almohada. Sorprendidos.)

PADRE JULIO.-Pero tú…

RAFA.-Te veo distinta…

(Asombradas.)

MADRE ALICIA.-¿Qué…?

VENUS.-¿A mí…?

PADRE JULIO.-¡Caminas!

RAFA.-¡Te mueves normalmente!

MADRE ALICIA.-Siempre lo he hecho. Tal vez tú…

VENUS.-¡Como siempre! ¿O es que preferías verme de otra manera?

PADRE JULIO.-¡No te entiendo!

RAFA.-¡Dices unas cosas…!

(PAUSA.)

MADRE ALICIA.-Volveremos a subir al avión.

VENUS.-Iremos nuevamente a todos los lugares.

PADRE JULIO.-¡Estoy muy ocupado!

RAFA.-¡No tengo ni un segundo libre!

MADRE ALICIA.-Es lo mismo, padre Julio. Si yo sé que no hay ninguna en tu vida. ¡Me quieres tanto!

VENUS.-Rafa… No te preocupes por mí. ¡Mi gran amor! Vivo de los recuerdos que me han hecho muy feliz.

PADRE JULIO.-¡Necesito hablar contigo!

RAFA.-¡Ha llegado el momento de aclarar las cosas!

MADRE ALICIA.-¿Qué vas a decirme? Sé que tu vida es ejemplar. Nunca vas a ningún lugar de chicas que están deseando verte.

VENUS.-No es necesario que me informes que visitas un bar en el que todas te rodean y te hacen regalos. ¡Es una calumnia de alguien que te envidia por no poder vivir sin una chica como yo!

PADRE JULIO.-¡No quiero seguir más contigo!

RAFA.-¡Me harta tener que verte!

MADRE ALICIA.-Gracias, padre Julio por desear tenerme a tu lado.

VENUS.-Rafa… No sabes lo que te agradezco que no te separes de mí.

PADRE JULIO.- Madre Alicia… ¿Es que no te das cuenta de que te aborrezco?

RAFA.-¿Acaso, Venus,  no comprendes que has dejado de interesarme?

MADRE ALICIA.-¡¡No me dejes!!

VENUS.-¡¡Dime que no te vas a ir!!

PADRE JULIO.-Todo amor tiene su tiempo y el nuestro se ha acabado.

RAFA.-Es inútil pretender amar cuando la persona ya no es nada para ti.

(Se levantan tristes.)

MADRE ALICIA.-Cariño… hoy hablas así porque has celebrado alguna fiesta. Mañana serás el de siempre.

VENUS.-No te dejes llevar, amor, por cantos de sirena inexistentes. ¡Vuelve a mí! ¡Te esperaré a cada rato!

(Los personajes miran al sitio del término de enfrente y avanzan hasta coincidir.)

MADRE ALICIA.-¡¡No discutáis!! ¡¡Sed personas civilizadas!!

VENUS.-¡¡No hay nada como una pareja que se lleva bien!!

PADRE JULIO.-¡¡Discuto lo que quiero!! ¡¡Nadie me va a dar lecciones!!

RAFA.-¡¡Mi vida es mía! ¡¡Únicamente mía!! ¡¡No dejaré a nadie que la gobierne!!

(Mutis de PADRE JULIO por el segundo izquierdo y RAFA por el segundo derecho. Desaparecen los colchones con ropas por sus términos. Ellas se miran desoladas. PAUSA. Mutis de MADRE ALICIA  por el segundo izquierdo y VENUS por el segundo derecho. Por el tercero izquierdo entra PADRE JULIO y por el tercero derecho RAFA. Se sientan en los bancos izquierdo y derecho, respectivamente.)

PADRE JULIO.-¡Al fin libres, Rafa!

RAFA.-Padre Julio… Cada amor tiene sus horas contadas.

PADRE JULIO.-Si he de serte sincero, tampoco me llena el mundo del bar. ¡No volveré más a él!

RAFA.-¡Ni yo! Es mucho tiempo en ese carnaval de lascivia; llevar a todas en avión. ¡Gastar así nuestra inmensa fortuna…!

(Se levantan y extienden felices los brazos.)

PADRE JULIO.-¡Libres! ¡Libres en el aire fresco del jardín!

RAFA.-¡Libres! ¡Libres con la fragancia de sus flores!

(Se sientan.)

PADRE JULIO.-Pienso que no nos ha llegado la hora de enamorarnos.

RAFA.-Está tan lejos… ¡Ja, ja, ja! ¡Y yo no tengo ninguna prisa!

(Por el tercero izquierdo entra MADRE LUZ y por el tercero derecho MADRE DOLORES. Traen los cochecitos con sus bebés. Ellos se levantan y las besan en las mejillas.)

PADRE JULIO.-¡Madre Luz! ¡Madre Dolores!

RAFA.-¡Madre Dolores! ¡Madre Luz!

MADRE LUZ.-¡Padre Julio! ¡Rafa!

MADRE DOLORES.-¡Rafa! ¡Padre Julio!

(Miran los cochecitos.)

PADRE JULIO.-¡Están hermosos los niños!

RAFA.-¡Son preciosos!

MADRE LUZ.-Ahora están pequeños, pero a veces… ¡El mío mide uno ochenta y cinco centímetros!

MADRE DOLORES.-¡Y la mía llega a los sesenta kilos!

PADRE JULIO y RAFA.-Sentémonos.

MADRE LUZ y MADRE DOLORES.-Encantadas.

(PADRE JULIO y MADRE LUZ se sientan en el banco izquierdo y RAFA y MADRE DOLORES en el derecho. Ellos a la derecha de ellas.)

MADRE LUZ.-Así que os dejasteis de madre Alicia y Venus…

PADRE JULIO.-Sí… Unas celosas insoportables.

RAFA.-¡Y sin ningún motivo!

MADRE DOLORES.-Nosotras, como sabéis, estamos divorciadas de padre Abel y padre Lucas. ¡Era un infierno vivir con ellos!

(Ellos las miran embelesados. PAUSA.)

MADRE LUZ y MADRE DOLORES.-¿Qué miráis?

(Nerviosos.)

PADRE JULIO y RAFA.-No; nada.

MADRE LUZ.-Somos tan poco agraciadas…

MADRE DOLORES.-Nadie se fija en nosotras.

PADRE JULIO.-Pero si estás, madre Luz…

RAFA.-Y tú, maría Dolores, tienes un palmito…

(Coquetas.)

MARÍA LUZ.-Padre Julio… ¿De verdad?

MADRE DOLORES.-¡Es la primera vez que me lo dicen, Rafa!

PADRE JULIO.-¡Me gustaría…!

RAFA.-¡Desearía…!

(Sorprendidas.)

MADRE LUZ y MADRE DOLORES.-¿Qué…?

(Las abrazan y besan fuertemente.)

PADRE JULIO.-¡Amor mío!

RAFA.-¡Eres la mujer de mi vida!

(Quedan así. UN MOMENTO. Por el primero izquierdo entran PADRE LUCAS y por primero derecho PADRE ABEL. Al mismo tiempo que por el segundo izquierdo entra MADRE ALICIA y por el segundo derecho VENUS. Ven a las parejas y se asombran.)

PADRE LUCAS.-¿Es cierto lo que veo?

MADRE ALICIA.-¡No lo puedo creer!

PADRE ABEL.-¡Más evidente…!

VENUS.-¡Hay que solucionarlo

(Van decididos hasta ellos.)

MADRE ALICIA.-¡Vuelve, padre Julio!

VENUS.-¡Rafa! ¡Te espero!

PADRE LUCAS.-¡No me dejes, madre Luz!

PADRE ABEL.-¡Madre Dolores, no sé vivir sin ti!

(Las parejas se separan y se levantan.)

MADRE LUZ.-¡Mis queridos amigos! ¡Os tengo que participar una gran noticia!

MADRE DOLORES.-Aquí padre Julio, aquí Rafa. ¡Ellos son nuestras nuevas parejas!

MADRE ALICIA, VENUS, PADRE LUCAS y PADRE ABEL.-¡¡No!!

(Mutis desolados y rápidos por el segundo derecho.)

PADRE JULIO.-¡Yo tengo un avión privado!

RAFA.-¡Y yo otro! ¿Os animáis a venir al extranjero?

MADRE LUZ y MADRE DOLORES.-¡¡Ahora mismo!!

(Ellas empujan sus cochecitos. Mutis de las dos, PADRE JULIO y RAFA por el tercero izquierdo. Por el primero derecho entran PADRE LUCAS y PADRE ABEL. Están muy tristes.)

PADRE LUCAS.-Hemos quedado solos.

PADRE ABEL.-Fue todo tan extraño.

PADRE LUCAS.-Los niños, el que nos dejasen abandonados.

PADRE ABEL.-¿Tú crees que estuvimos casados alguna vez? ¿Qué ellas existieron?

PADRE LUCAS.-A veces, pienso que todo fue un sueño. Se fue el celibato; creíamos que su inexistencia nos iba a hacer hombres como los demás.

PADRE ABEL.-Y hemos vuelto a ser víctimas de lo que hundió nuestras vidas.

(Se miran ilusionados. PAUSA.)

PADRE LUCAS.-¡Padre Abel!

PADRE ABEL.-¡Padre Lucas!

(Se cogen de la mano y hacen mutis contentos por el primero derecho. Por el segundo izquierdo entra MADRE ALICIA. Dejó el hábito y viste muy sexy como una mujer de inequívoca profesión. Va al centro de la escena. Para sí.)

MADRE ALICIA.-Aquel desengaño amoroso. ¡Estaba del hábito…! La naturaleza enseña; te hace descubrir tus deseos; identificarte contigo misma. Ahora… Voy al bar. Alterno con todos; lo paso muy bien con ellos. ¡Esto es vida! ¡Soy la reina de la noche! Hola, guapo, ¿me invitas a una copa? ¡Gracias! ¿Qué cuentas? ¿Andar con todos? Qué poco me conoces. ¿Cómo voy a hacerlo habiendo un hombre tan maravilloso como tú? ¡Ja, ja, ja! ¡Y ellos se lo creen! Son de una ingenuidad… Tal vez algún día encuentre a alguno y me convierta en la exquisita señora  de alguien importante. ¿Para qué? Nunca he pensado terminar así y… ¡He aprendido a ser feliz!

(Mutis por el segundo derecho. Procedente del tercero derecho. Se oye la voz de VENUS.)

VENUS.-¡Te quería tanto, Rafa! Eras todo para mí. Cuando me dejaste, vivía obsesionada por dejar de ser como si el mundo olvidase de tener objeto para mí. ¡Te fuiste con otra y mis lágrimas no cesaban! Un día me dije que no procedía seguir así; debería convertirme en una mujer fuerte. Lo intentaba y cada instante era la frustración de un deseo. Insistí. Pensaba que lo podría conseguir. ¡Luché con toda mi alma! ¡Me fui transformando en la que deseaba. ¡Hay paz en mí!

(Entra en escena. Viste de monja. Baja la luz y se escucha baja “Salve Regina, Mater misericordia…”. Camina, lenta y con las manos juntas, hasta el centro del primer término. Ajena a todo, se arrodilla y mira al frente como si estuviese extasiada. Crece el canto. UN MOMENTO.

    Lentamente cae el

TELÓN

La Coruña, 20 de septiembre de 2.014

FINAL DE “EL CELIBATO HACE MUTIS POR EL FORO”.

 Fin. VOLVER A TEXTOS TEATRALES

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