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CELULAR

de Pablo Albarello

Esta obra ha sido cedida por el autor para su difusión libre y gratuita, si bien quedan reservados todos los derechos de propiedad intelectual. El uso público de esta obra requiere el permiso del autor y a fin de recabar la correspondiente autorización se inserta al final del texto su dirección electrónica.

 

 

CELULAR
 

Pablo Albarello
 

4383-8621 / 15-5509-4909

palbarello@argentores.org.ar - palbarello@argentores.org

 

CELULAR

(Reg. Prop. Intelectual Expte. 659505)

 

PERSONAJES:
Bandi  (30 a 40 años)

 

 

La escena

 

I

Entra a escena Bandi, lleva un slip como única vestimenta y un celular en una mano. El lugar es absolutamente extraño, inhóspito, Bandi siente frío, se muestra consternado, dominado por la angustia.

Bandi: ¡Esteee! ¡La puta, qué garrón! (mirando el entorno lloriquea, se calma) ¡Me chorearon! ¡Sí, de cajón: me chorearon! (vuelve a mirar el entorno, lloriquea, se calma) ¡No tienen paz, eh! ¿Dónde está la seguridad, me querés decir? ¡Ya no se puede salir a la calle! (lloriquea, se calma) ¡Hay que hacer algo urgente! Digo, ¿no? Qué sé yo, más patrulleros, endurecer las penas. Los chorros entran por una puerta y salen por la otra (se toma el pulso en la muñeca y en la carótida, lloriquea) ¡No puede ser! (se calma) Más policías en las calles, controlar los puentes, las rutas de acceso. La única forma de que el chabón decente pueda laburar (lloriquea) Aparte ahora te salen drogados, por un par de zapatillas capaz que te parten la cabeza. ¡Se han roto los códigos, eso es lo que pasa! (lloriquea, se calma) Salgo del negocio, me subo al auto, voy por la Juan B. Justo, llego al club. No, del club no me acuerdo… ¡No puede ser! (lloriquea, se calma) Salgo del negocio, me subo al auto, voy por Fonseca, agarro la Juan B. Justo…. No, me tienen que haber golpeado, me tengo que haber desmayado o algo así…

Suena el celular que tiene en la mano, repara por primera vez en el aparato, se asusta, lo suelta, el celular cae al piso.

APAGÓN



 

II


Cuando vuelve la luz el celular sigue sonando, no se atreve a levantarlo, junta coraje, lo alza, atiende.

Bandi: ¡Hola, Cachi! ¡Qué hacés, titán!… Y yo acá (lloriquea, se calma) Decime, Cachi vos por casualidad no te enteraste de nada raro, ¿no?… No, por nada. Es que pasó algo… Quiero decir: a mí, me pasó algo... Salí de la concesionaria, viste, agarré la Juan B. Justo para irme hasta el club que teníamos la final del campeonato de Papy y… (lloriquea) La cuestión es que estoy… ¡No sé dónde estoy, Cachi, y me dejaron en bolas!… ¡Sí, en bolas y con el celular en la mano! No sé si me chorearon, si choqué, si me chorearon y choqué… (se calma) No, por la Juan B. Justo. Lo único que recuerdo… Si me chorearon me tendrían que haber tirado del otro lado de la General Paz, o en una villa, ¿no? (mira el entorno, se desespera) ¡NO SÉ DÓNDE ESTOY, CACHI!… (cambiando) ¡Está, está! ¡Estoy tranquilo, estoy tranquilo! Me debo haber golpeado en la cabeza, nada más… ¡Averiguame  qué pasó, papá, haceme esa gauchada!…. La Juan B. Justo, saliendo de la estación Liniers, ahí nomás en la subida ¿te ubicás?…. ¡Estoy, estoy, super tranquilo!... Dale, averiguá y te llamo. No, mejor llamame vos. ¡Chau, Cachi, chau, chau! (corta, lloriquea, se calma) Necesito un pucho. Debo haber sufrido, cómo se llama esto: conmoción cerebral. ¡De cajón, es conmoción cerebral! (estudia el entorno, por unos segundos se mantiene alerta ante cualquier sonido o movimiento, vuelve a lo suyo) La concesionaria, la Juan B. Justo, el camión del boliviano de la maderera, hasta ahí va bien. Subo por Fonseca, salgo a la Juan B. Justo, veo al camión del boliviano… ¿Entonces si no me chorearon choqué y me hice mierda? (vuelve a tomarse el pulso de una muñeca, luego de la carótida, lloriquea, se calma) ¡No, no puede ser! Tengo que llamar al negocio (marca el número) ¡Necesito fumar, la puta madre, me muero por un pucho!... Hola Marquitos. ¿Marquitos?… ¿Qué? ¡Pará, no grités!… ¿Algo terrible? ¡Me imagino! (lloriquea, se calma) ¡Digo que me imagino!... ¿Cómo que quién habla? ¡Yo, boludo, no me conocés la voz! ¡HOLA, HOLA! (Marquitos corta) ¡Pero, será posible! ¡Qué pelotudo es este pibe! (le tiemblan las manos, respira con fuerza como si no le llegara el aire a los pulmones, marca el número) ¡No lo puedo creer! ¡Un tipo lleno de vida, el futuro por delante!… Hola, Marquitos, pará, tranquilizate y respirá hondo, ahí está: aspirá, espirá, aspirá, espirá! ¿Te vas sintiendo mejor?... ¡Soy yo, boludo!... ¡Te digo que soy yo!... (perdiendo la paciencia) ¡TE DIGO QUE SOY YO Y PUNTO, MARQUITOS! (lloriquea) ¡Y qué sé yo! Escuchame: calmate y decime lo que sabés… En la Juan B Justo, sí… Juan B. Justo y Cortina, sí… ¿El boliviano? (lloriquea) ¡Ahora recuerdo, sí, el hijo de mil putas se mandó sin mirar, no pude hacer nada! ¡Entonces me cagué muriendo! ¡Me cagué muriendo Marquitos! ¿No es increíble?... (shockeado) ¡Me ca-gué mu-rien-do! (cambiando) ¿Qué?... ¡Y qué sé yo! Se ve que tenía el celular en la mano en el momento del…. (irritado) ¡NO ME LA COMPLIQUES, NO SÉ COMO TE LLAMÉ, NI CÓMO ESTAMOS HABLANDO, DEBE HABER ALGUNA FALLA, UN ERROR, VOS MEJOR NO PENSÉS! ¿OKEY? (lloriquea) ¡Pará que estoy teniendo una crisis de nervios! (aleja el celular del oído, tiembla espasmódicamente, lloriquea, se muerde un dedo, respira hondo para calmarse, camina un par de pasos, vuelve a levantarlo) ¿Estás ahí?... Bueno, escuchame, concentrate en lo que te voy a decir: dentro de un rato vas a tener que cerrar vos.  No te pongas nervioso: vas a cerrar y a llevarte la llave y después se la das a mi hermana, haceme esa gauchada.… ¡Y qué sé yo: un cartelito!… ¡No sé: ‘por duelo’! (para sí) ¡Qué pelotudo es este pibe, mi Dios! (al otro) Por ahora eso, Marquitos, estás a cargo, ¿okey?. Yo tengo que hacer un par de llamados, después hablamos. Te corto, chau, querido, chau, chau… (corta, murmura aturdido) ¡No lo puedo creer! ¡Es una pesadilla! ¡Necesito un cigarrillo! Me voy calmar, ¿okey? Voy a manejar la situación. A ver, cuánto crédito tengo (mira en el display  del celular) ¡Diez pesos? ¡Yo estoy meado por los dinosaurios: no me alcanza ni para seis llamados! (lloriquea) ¡Me cagué muriendo! ¡Acá estoy: muerto, finiquitado y con diez pesos de crédito! Tengo que llamar a Vicky, sí, tengo que avisarle (llama, espera) No tiene el celular encima, clavado (habla al contestador) Hola amor, soy yo, Bandi, ni bien escuches el mensaje llamame. Un besito. (corta, lloriquea) Tengo que ubicarla. ¿Y si llamo a la casa? (respira profundo para calmarse, vuelve a marcar) Hola, Virginia, ¿qué dice? Bandi, Virginia. ¿Está Vicky?... Ah, ¿y adónde? ¿No sabe?... ¡Qué problema!... No, por nada. En realidad sí, cómo le explico… Mire tengo que decirle algo bastante delicado, Virginia, quiero que no se asuste: ocurre que hace un rato tuve… Una cosa desafortunada, vio, la calle está terrible y la verdad que yo no tuve la culpa, pero hace un rato tuve… tuve un accidente con el auto y… y digamos que fallecí… (pausita) ¡Que fallecí, Virginia, que tuve un accidente con el auto y que fallecí, que me morí! (aparta el celular porque la mujer pega un alarido) ¡No, escuche, cómo voy a bromear con algo así, a usted le parece que!... ¡Me, me está ofendiendo, Virginia!... Yo le estoy diciendo que… (la mujer grita, se niega a escucharlo) ¡S-se, se está entrecortando, por favor, le, le hablo de larga distancia, Virginia! ¡Hola, hola! (la mujer le corta, se descontrola) ¡VIEJA DE MIERDA, VIEJA CHOTA, TENGO QUE HABLAR CON VICKY, NECESITO HABLAR CON VICKY! (se desespera, camina en círculos, se calma, mira el entorno. Pausa. Vuelve a sonar el celular) ¡Hola, Ana! (lloriquea) ¡Sí, viste!…  No llorés que me hacés llorar a mí… Si no llorás vos, yo no lloro, Ana … Es que si llorás vos, lloro yo también…. No llorés vos y no lloro yo, así no lloramos ninguno de los dos ¿dale?… (cambiando) ¿Marquitos?… Ajá, te puso al tanto de todo, me imagino. ¿Y no te da impresión?... ¡No es un chiste, tarada, si yo estuviera hablando con alguien que la acaba de palmar algo me daría!  Escuchame, ¿mamá no sabe nada de nada, ¿no? (se irrita) ¡NO, ANA, SOS LA REINA DE LAS MOGÓLICAS, NO VES QUE AHORA SE VA A PONER INSOPORTABLE!… ¿Está ahí?... ¡Ah! ¿No alcanzó a caerse, no?... ¿Dónde la acostaste?... ¡Pará, aguantame un segundo! (cree escuchar algo, husmea  el entorno, se mantiene a la caza de algún movimiento, de algún sonido) ¿Hola?... ¿Hola?... (vuelve a alzar el celular) No, nada, me pareció escuchar algo… ¡Y qué se yo, estoy esperando, en algún momento tiene que aparecer alguien! ¿No? (mira el entorno) Ni lindo ni feo. Vacío, más bien… ¡COMO EL CULO, CÓMO ME VOY A SENTIR! ¡En slip, cagándome de frío, no hay ni un banquito para sentarse y encima necesito un pucho!… ¿Se está encargando? (lloriquea) ¡Qué grande Cachi, que buen amigo! ¡Es el hermano que nunca tuve! A ver si lo podés comparar con las taraditas esas con las que salís a bailar… ¡No, no quiero pelear! Cuando corte con vos lo llamo. Ana, en otro orden, me tenés que hacer un favor. Viste que yo soy medio cuadrado, vos que estudiás en la facultad por ahí te las rebuscás mejor: necesito saber qué carajo viene a ser ésto… Este lugar… Y no me salgas con todos esos cuentos de los curas y de la religión, yo te estoy hablando de otra cosa, ¿vos me entendés, no? (lloriquea) ¡Necesito saber dónde estoy, por qué carajo estamos hablando vos y yo, ese tipo de cosas! (se calma) ¡Y yo qué se! Agarrá algún libro, buscá en Internet. ¿Me vas a averiguar? ¿Sí? (cambia abruptamente) ¡NO, NO ME PASES! ¡ESCUCHAME, NO ME PASES PORQUE NO LE VOY A HABLAR, ANA, NO LE VOY A HABLAR, ME ESCUCHAS!… ¡Hola, mamá! (lloriquea) Sí, yo tampoco. ¿Cómo te sentís?... ¡Bueno, calmate!… Y sí, son esas cosas. Siempre manejé rápido, lo sabés (va cambiando paulatinamente) No tiene nada que ver... No, me atrasé por el inútil de Marquitos, era la final del campeonato de Papy, estaba llegando tarde y... ¡Para nada! Yo no tuve la culpa… Manejo rápido, ya lo sé, pero no tuve la culpa. No… Y, me imagino que debe haber habido una pila de testigos. El estúpido ese de la maderera que se mandó a la Juan B. Justo y… ¡El estúpido, sí!… ¿Qué ese estúpido como yo digo está muy grave? ¿Vos me estás hablando en serio? ¡Y YO ESTOY MUERTO, MAMÁ, QUÉ TE PARECE! ¡QUÉ ESE BOLIVIANO INDOCUMENTADO DE MIERDA SE CAGUE MURIENDO, MAMÁ, PERO ANTES QUE SE LE ENGANGRENEN LAS DOS PIERNAS Y LOS DOS BRAZOS, QUE NO LE HAGAN EFECTOS LOS ANESTÉSICOS Y QUE SE LOS TENGAN QUE AMPUTAR DE A CACHITOS! ¡ASI QUE YO ME TENGO QUE COMPADECER DE ESA BESTIA CON PATAS! ¿TE DAS CUENTA CÓMO RAZONÁS? ¡VOS ESTÁS DESQUICIADA, ESTÁS RELOCA, MAMA! ¡RE-LO-CA! ¡HOLA, HOLA!… ¿Qué pasó? ¿Volvió a desmayarse? ¡Atendela, andá! Yo ahora te llamo, trato de ubicar a Cachi y te llamo. O no, mejor llamame vos, así no gasto crédito, dale. ¡Chau, Ana, chau, chau! (corta, explora el lugar, husmea, al acecho) ¡Hola!... ¡Hooooola!...
APAGÓN

                                                         III

 

Cuando vuelve la luz Bandi está en dónde quedó.
Bandi: ¡Y bué, qué se le va a hacer! (se estira, mueve los brazos como si hiciera gimnasia) ¡Se apagó la luz! ¡Se bajó la barrera! ¡Sefiní!… ¡Necesito un pucho! (vuelve a tomarse el pulso de la muñeca y de la carótida, lloriquea) ¡No lo puedo creer! (suena el celular, se sobresalta, mira en la pantalla) ¿Y éste, quién carajo? ¿Hola?... Sí, él habla… ¿Carpanetto? ¡Qué dice Carpanetto! ¡Sí, cómo no: el Dodge 1500 cremita! ¡Buena memoria y atención personalizada, los secretos de Mariotti Hermanos! ¿Y, cómo anduvo la máquina?... Motor cero ka eme, se lo anticipé… ¡Y sí, un auto fiel, excelente mecánica! (comienza a impacientarse) Escuche, Carpanetto, discúlpeme pero yo en este momento no estoy en la agencia, vio, estoy con otro asuntito y…  (hinchado) A ver, cuénteme… ¡Sí!... ¡Sí, sí, el estéreo, el aparato ese en el que uno pone un casette y escucha música! ¿Qué tiene?... ¿Le rompe o le traga la cinta?… Qué yo sepa cuando le hicimos entrega de la unidad estaba en perfecto… ¡No, faltaba más, no dudo de su palabra, Carpanetto, lo que pasa que en este momento estoy con otro tema bastante urgente... Hagamos algo: yo me comunico con Marquitos, él ve qué puede hacer y lo llama. ¿Le parece bien?... ¡Okey, hasta luego, Carpanetto, hasta luego, no, no es molestia, por favor, a sus órdenes, hasta luego! (corta) ¡Fijate vos que venirme ahora a mí! ¡Viejos de mierda! ¡Al pedo en la vida, eso es lo que pasa! (busca en el celular un número, lo marca) ¿Marquitos? Atendeme, ¿lo ubicás a Carpanetto? El viejo rompepelotas que compró el Dodge. El pasacasete no le anda… ¡No le anda, no sé, dice que le traga la cinta! ¡Escuchame, no te pongas nervioso y escuchame: ponele otro, haceme esa gauchada!… Cualquiera, decidí vos… (hinchado) Está bien: el del Fiat 128 rojo, Marquitos, el del viajante de Olavarría, ¿okey? Cuando lo tengas llamalo, que lleve el auto e instaláselo… No, sin novedad: sigo muerto… ¿Y MIRÁ LA PREGUNTA PELOTUDA QUE HACÉS? Escuchame, cuando te vayas pasá por casa y dejale la llave a mi hermana, ¿okey? ¡Chau, Marquitos, después hablamos, chau, querido, chau! (corta, furioso) ¡PERO QUÉ CARAJO ESTOY HACIENDO! ¡NO ESTAS PENSANDO, BANDI! ¡QUÉ TE IMPORTA UN PASACASETE DE MIERDA! ¡QUÉ TE IMPORTA  SI LA AGENCIA SE INCENDIA Y EXPLOTA POR EL AIRE! (mira en el display del celular) ¡MÁS BIEN TENÉS QUE PENSAR A QUIÉN VAS A LLAMAR CON SEIS PESOS DE MIERDA! (respira profundo, se aprieta las órbitas de los ojos con dos dedos) A Cachi y a Vicky, a Cachi y a Vicky, a Cachi y a Vicky… (marca un nuevo llamado) Hola Cachi, ¿dónde?... ¡QUÉ DECÍS, ANIMAL! (lloriquea, para sí) ¡Está en la morgue, podés creer! (a Cachi) Y decime ¿cómo estoy?... ¿Digo que cómo?... Hecho mierda, ¿no? ¡No, no, dejá, no me contés!… ¿La cara, cómo tengo la cara? ¡No, dejá, no me contés!... ¿Todo el costado izquierdo? Claro, el del lugar del impacto…. ¿DESPRENDIDO DEL CUERPO? ¡No, no, dejá, no me contés! (lloriquea) ¡Me cagué muriendo! ¿Lo podes creer? ¡35 años, una vida por delante! ¡Stop! ¡Sefini! ¡Se bajó la persiana! ¿Puede ser así, tan fácil? (se tranquiliza, cambiando) ¿Te dijeron cómo es el trámite?... ¡Ah! ¿Qué Juez interviene?... ¿Y de ahí adónde tenés que ir?... ¡No, no, atendé, que debe ser un papelerío bárbaro y te estoy distrayendo! (pausita, estático, mirando al frente con el celular en el oído) Fuimos al Comercial juntos, Cachi. ¿No es loco? ¿Te acordás la vez que te emborrachaste en el cumpleaños de la de Acervo y tuve que ir a sacarte de la Comisaría? ¿Qué teníamos 12, 13 años? ¿Me escuchás?... ¡No, perdoname, atendé, atendé! (ídem) ¡Cuando íbamos a bailar a Ramos Mejía con el auto de Saúl! ¡El verso que le metíamos a mi vieja! Era otra época. Yo creo que había menos locura que ahora, Cachi, menos maldad. ¿Me escuchás? … ¡Está, está, atendé, debe ser un trámite largo!… (ídem) Vivimos lo que teníamos que vivir, más no se podía. Además, ¿te diste cuenta de algo?: éramos felices con nada, Cachi, no estaba toda esta locura: hacer guita, comprarte un BM, conquistarte a la mejor mina, hacer más guita. Hoy ya no sabés qué es lo importante y qué no, no hay tiempo para pensar. ¿Me estás escuchando?... ¿La última parte? ¡No importa, dejá, boludeces! ¡Mirá en el baile que te metí! ¡Sos el hermano que nunca tuve, Cachi! Sabés, tenía que preguntarte algo y no me acuerdo… Ah, sí, estoy tratando de ubicar a Vicky y no tiene el celular, ¿la viste?... ¿Quién se lo dijo? (lloriquea, se calma) ¡Me imagino!... Le dejé, le dejé, también llamé a la casa, me atendió la vieja de mierda esa, le conté y se puso a hacer un escándalo, no sé, como si le hablara Freddy Kruger. Ni bien la veas, decile que me llame. ¡La puta madre, casi no tengo crédito! ¡No sé qué voy a hacer, te corto, seguí con eso y después hablamos, chau, Cachi, chau! (corta, pausa, explora el lugar, husmea, al acecho) ¡Hola!... ¡Hooooola! ¿Hay alguien?... (desde el techo caen unos volantes, recoge uno, comienza a leerlo, suena el celular, atiende) ¡Ana, qué decís hermanita! ¿Novedades? No sé, algo raro: acaban de tirar unos volantes (lee) ¡ESTO ES JODA! Escuchá: parece que marcando asterisco 444 y el número de cualquier tarjeta de crédito, te ofrecen una recarga de 10 minutos con un 40% de descuento el minuto… ¡En serio, boluda, tengo uno en la mano, te lo estoy leyendo!... ¡Y qué sé yo, Ana, tendrán un convenio con Telefónica! Pasame los números de tu tarjeta… ¡PORQUE LA MÍA NO CORRE MÁS, GENIA!… ¿Cómo que no acostumbrás dar el número de tu tarjeta a cualquiera? ¿A vos te parece cualquiera?... No sé, yo no me arriesgaría… ¡Yo no le voy a preguntar un carajo a nadie, olvidalo! ¿Si me contestan qué digo?... ¡Ah, sí!, ¿y si el quía existe, de qué se habla con un chavón así? Pero me estás cambiando de tema: ¿me vas a dar o no me vas a dar el número de tu tarjeta?... ¡Okey, volvé a llamar porque casi no tengo! (corta, sigue leyendo lo que dice el volante) ¡Hablar con Dios, justo! ¡El año pasado me crucé con el Diego en la calle y se me cerró la garganta!... (suena el celular, mira en el display) ¡HOLA, HOLA VICKY, POR FIN! ¿Vos me escuchás?... Hola, hola amor, no te escucho casi nada. ¿Dónde estás? ¡Hola! ¿Hablás de la calle?… Hola, se pierde, no te escuchoooo. ¡HOLA, HOLA! (se corta) ¡POR QUÉ! ¡POR QUÉ! (marca el número) “No se puede realizar esta llamada” ¡LA RECONTRAPUTISIMA MADRE A LA ANTENA, A TELEFÓNICA Y AL SISTEMA NACIONAL DE TELECOMUNICACIONES! ¡NECESITO HABLAR CON MI NOVIAAAA!
Enfurecido, tira trompadas al aire. Lentamente se tranquiliza. Observa el entorno, cree percibir algo, de golpe un efecto de luces evidencia la presencia de alguien.

Bandi (asustado): ¡H-hola!... ¡Hooola! ¿Hay alguien?... ¡S-sí, sí, pero no se escucha bien! (la presencia, que a cada intervención titilará o variará la intensidad del haz de luz, le pide que cierre los ojos, Bandi obedece) ¡Ah, ahora sí! ¡Sí, perfectamente, fuerte y alto! ¿Qué dice? ¿Cómo anda? (pausita) Hola, ¿sigue ahí?... ¡Ah, perfecto! Disculpe lo de recién, lo que pasa que estos celulares. Debe ser que desde el más allá un poco la señal se debilita, ¿no? Qué suerte que apareció alguien. La verdad que estaba preocupado. ¿Usted que viene a ser? ¿Quiero decir cuál es su función? ¿Es una especie de personal contratado, o qué?... ¡Ah disculpe! (mientras habla gira, flexiona las rodillas una por vez, muestra las plantas de los pies) Un lugar bastante fulero este, ¿no? Cómo se dice. “inhóspito”… (vuelve a ponerse de frente, extiende los brazos y muestra las palmas de las manos, los antebrazos) Je, me está haciendo acordar a la “colimba”. ¿Qué hacen, una especie de ficha médica? (muestra la dentadura, abre la boca saca la lengua, dice aaaaaaa)  No sé si sabe a lo que me refería cuando dije “colimba”: es el servicio militar, cuando a mí me tocó era obligatorio. Sabe, yo tuve una mala suerte tremenda, me tocó Marina, que eran dos años (flexiona las piernas, se mantiene en cuclillas manteniendo el equilibrio, al tiempo que extiende los brazo)… Ejército y Aeronáutica eran otra cosa, menos rigor. Igual uno siempre aprendía cosas: manejar los tanques, tirar con fusil. ¿En qué momento de su vida, después, uno vuelve a tirar con fusil? Pero empezó la crisis, no había presupuesto para darle de comer a la tropa y te mandaban a tu casa. Una pérdida de tiempo. Y una vuelta, en una fajina se pasaron de rosca con un soldadito, el pibe murió y a partir de ahí lo levantaron, no se hizo más. Perdone si le cuento esto, pero estoy algo ansioso y cuando estoy ansioso hablo. ¿Usted no es de hablar mucho, no?... ¿Qué cosa?... (incómodo) ¿Y eso no se podríaaaaa?… ¡Okey, okey, donde manda capitán! (se baja el slip, se inclina, muestra el traste) ¡Cero ka eme, en 35 años ahí nunca estacionó nadie! ¡Je! ¡Un chiste, disculpe!... Es verdad, si para algo no estamos es para chistes. Pero si no me tomo la cosa así qué me queda, ¿no? (lloriquea, se calma) Ya que estamos en confianza, necesitaría preguntarle algo... ¡Hola!... ¡Hola!... ¡Hoooola! ¿Sigue ahí?.... ¡Hola, cambio! (vuelve a abrir los ojos, busca en el entorno)

APAGÓN

 

IV

 

Cuando vuelve la luz Bandi está sentado en el piso en posición relajada, habla por el celular.
Bandi: Como si te hablaran directamente al cerebro. No sé, no me preguntes porque no entiendo nada… Tenía que cerrar los ojos porque sino no se escuchaba un soto. Una cosa rara, te lo cuento y me da como un cosquilleo en el estómago… ¡Le pregunté, le pregunté, Ana, no soy tarado! Pero era un chavón bastante cortante… Una revisación, un apto físico como el de la colimba. Y al rato se las tomó… Entendí que se había ido, porque dejé de escucharlo. ¡Te juro que lo pienso y no lo puedo creer! (lloriquea) ¡Estoy, estoy tranquilo! ¿Decime, me averiguaste?... ¡Ya sé, ya sé, pero qué querés, yo no sé por cuánto tiempo más vamos a poder hablar… ¡Ajá!… ¿Y de donde lo sacaste?... ¡A ver, dale, leé!… “En el Universo… varios niveles de organización, ajá”… “Materia viva… y materia no viva asociada a ¿nodos de energía?” ¿Y eso qué viene a ser?... “Energía psíquica que emprende un viaje” ¿un viaje qué?... ¿“Astral”?  (desesperándose) ¡No, pará, pará! ¡Es como si me hablaras en alemán, Anita! (lloriquea, se calma) A ver, dale… “Electromagnética, okey”... Sí, ya sé, la de los imanes querés decir... “Materia en tránsito, ajá… asociada a nodos de energía espiritual electromagnética” (vuelve a desesperarse) ¡No, pará, pará! ¡No, Ana, perdoname pero no! ¡Eso es para científicos, decime algo para mí, con palabras más simples, tirame una soga, Ana! (lloriquea, se calma) Dale… Dale y me llamás. ¿Mamá ya está en la casa velatoria?... Apurate, no la dejés sola, es capaz de hacer cualquier cosa. No te olvides de darle las pastillas para la presión. ¡Ah, y gracias por lo de la tarjeta!... Sí, ya me los acreditó. ¡Cualquier cosa te digo, sí! ¡Chau, Anita, chau, chau! (corta, pausita, se queda pensativo) ¿Por qué complicarla tanto? Tiene que ser algo más sencillo. Sí me morí, me morí, dejé de existir, no estoy más, y entonces lo de afuera tampoco está más. Por lo tanto este lugar no existe. Por eso el chavón ese te hace hablar con los ojos cerrados, no hay ni un banquito para sentarse, es como una ilusión óptica, un espejismo, no existe… Es más: por ahí está todo en mi cabeza, lo estoy imaginando, suponete, en los tres segundos posteriores a estamparme contra el camión del boliviano indocumentado de mierda. Como una especie de sueño rápido antes de palmarla por las lesiones internas, las fracturas, el estallido del cráneo, el desprendimiento de la masa encefálica. ¡Mierda! (lloriquea, se calma, suena el celular, como atontado, atiende) ¡Hola, qué tal Carpanetto!... ¿Yo bien y usted? ¿Solucionó?... Sí, vió, es un buen chico. ¿Qué notó?... (cambiando) ¡Pero cómo va a ser tapizado original, es un Dodge modelo 75, Carpanetto! ¿Sabe cuántas veces le cambiaron el tapizado en treinta años?… ¡Mire, acabemos esto, lo del pasacasette digamos que es una atención de la casa, pero cuando usted compro la unidad tuvo tiempo de sobra para revisarla!… ¡No, qué descuento, Carpanetto!… ¡Ningún descuento, Carpanetto! ¿Qué hablo en chino? ¡Mire, tengo la cabeza en otro tema, no puedo seguir. Además le estoy hablando de larga distancia, la comunicación se dificulta. ¡Hola, hola! (aleja el celular, simula que la comunicación se pierde) ¡No lo escucho, Carpanetto, hola! (corta) ¡PERO QUÉ VIEJO ROMPEPELOTAS! ¡POR QUÉ ME TOCAN TODOS A MÍ, QUE CASTIGO, CHE! (se aprieta las órbitas de los ojos con los dedos de una mano) ¡Son muchas cosas, tengo que pensar, estoy sobrepasado, tengo que pensar! Yo tenía que hablar con alguien. ¿Con quién tenía que hablar? ¿Con quién?... ¡LA FINAL! ¡LA PUTA MADRE, LA FINAL! ¡QUÉ BOLUDO, CÓMO NO ME ACORDÉ DEL PARTIDO! (marca) ¡Hola, Negro!... ¡Negrito, qué hacés!... (impaciente) ¡Sí, sí, una verdadera tragedia! ¡Sí, la verdad, terrible! ¿Decime, jugaron? (el otro no para de hablar) ¡Sí, como raro es raro, Negro!... ¡Te permiten, te permiten, incluso si te quedás sin crédito podés recargar!... No sé cómo hacen, deben tener un convenio. PERO ESCUCHAME, ¿JUGARON O NO JUGARON?... ¿Se retrasó una hora y están jugando? ¿Y cómo van?... ¿Seis a seis? ¿El Panda se comió seis? ¿Pero qué le pasó, se olvidó de llevar las manos?... ¡No, está, está, era lo que esperábamos: partido complicado! ¿Ya están en el alargue?... ¿Y a quién pusiste en mi lugar?… ¡No, está bien!…  ¿Tres? ¡Buenísimo, entonces está encendido! ¿Cómo está de la rodilla?... ¡Perdoname, dale, atendé! (comienza a palpitar el partido) ¿Qué pasó? ¿Negro, qué pasó? ¿Qué cobró?... Te dije que nos iba a bombear, ese Aparicio es de terror, seguro que lo arreglaron… ¿ROJA? ¿LO ECHÓ? HIJO DE PUTA, ¿LO ECHÓ POR ESA BOLUDEZ? ¡HACELE QUILOMBO, NEGRO, ANDÁ, PREPOTEALO QUE APARICIO ES CAGÓN!... ¡Está, te dejo, te dejo! (no puede contenerse) ¡Acercale el celular, haceme esa gauchada! (grita al auricular) ¡APARICIO, LA CONCHA DE TU MADRE, QUÉ COBRASTE! ¡TE VOY A MATAR! ¿ME ESCUCHASTE? ¡SÉ DONDE VIVÍS, TE ESPERO EN LA PUERTA DE TU CASA Y TE PISO CON EL AUTO!... (al Negro) ¡Estoy, estoy tranquilo! (vuelve a palpitar el partido, se come las uñas, para sí) ¡Que se dé, que se dé! ¡Tres años seguidos a la final, no podemos tener tanta mala leche! ¡Que se dé! (se sobresalta) ¿Qué fue eso? ¡Hola! ¿Negro? ¡Negro!... ¿Gol? ¿Gol de quién? ¿Nuestro?  ¡GOOOOOL! ¡GOOOOOOOOOL! ¡GOOOOOOOOOL! ¡LA PUTA QUE LOS PARIÓ, VAAAAMOS! ¡GOOOOL! ¡Qué alegría, Negro! ¿Cuánto falta?... ¡Escuchame, escuchame atentamente: mandalos a todos atrás, que se metan adentro del arco, andá vos también… (amaina) ¡Está, está, disculpame! ¡El director técnico sos vos, vos dirigís, Negrito! ¡Atendé, atendé!… (para sí) ¡Se tiene que hacer, que termine, que termine! ¡Si ganamos me hago monaguillo, me voy caminando con los cachetes del culo hasta Luján!... ¿Hola, Negro? ¡Hola! ¿Terminó? ¡CAMPEONES! ¡QUÉ GRANDE, NEGRO! ¡CAMPEONES! “DALE CAMPEÓN / DALE CAMPEÓN”… ¡SÍ, ESCUCHO, ESCUCHO! (salta, canta) “DALE CAMPEÓN / DALE CAMPEÓN / DALE CAMPEÓN / DALE CAMPEÓN”… ¡SI YO TAMBIÉN, YO TAMBIÉN! (lloriquea) ¡Decile que estoy con ellos! ¡Negro, Negro, pasame al Panda!… ¡Panda, somos campeones, Pandita! ¡Viste que la tercera es la vencida! ¡Yo también te quiero! ¡Dale, dale!… ¡Hola, Juancho, grande, goleador! ¡Qué te pasó, te viste los videos del pibe Messi!… ¡No boludo, dejate de joder!… ¡Dejate de joder, hicieron bien, está perfecto, hermano: yo también lo hubiera jugado!... ¡Es un homenaje, claro que es un homenaje! ¡Abrazalos a todos! ¡Nos vemos en el velorio, chau, Juancho, chau titán, te quiero mucho, chau! (lloriquea, se repone. Pausita, empieza muy bajo para terminar en un canto desaforado) “Olé, olé, olé / “Olé, olé, olé, olá / sooooy “Cascarudos”/ es un sentimiento / no puedo paraaar”…

APAGÓN

 

                                                            V

Cuando vuelve la luz, Bandi hablando por celular, camina nervioso. Esta última parte debe desarrollarse a un ritmo cada vez más apremiante.

Bandi: ¿‘PURGAR’? ¡MAMÁ, NO! ¡CORTALA! ¡Ni sé ni de qué me estás hablando! ¿Qué tengo que purgar yo?... Sí que lo conozco, pero no voy a hablar con ningún cura. ¿Por qué no te serenás y pensás? ¡Vos ahora me tenés que hablar de otra cosa, sos mi mamá, es tan difícil... (se interrumpe, lloriquea, cambiando) ¿Quién te hace quedar mal?... ¿Yo? ¿A ver y por qué te hago quedar mal?... ¡NO ES UNA GRASADA, LO DE LA CAMISETA ES UN HOMENAJE!… ¡Sí señor, un homenaje de los muchachos! ¡Con esa camiseta, para que sepas, fui titular cinco años seguidos, dos temporadas goleador!... (sacado) ¡NI SE TE OCURRA! ¡ME LA VAS A DEJAR PUESTA! ¡OIME! ¡ME LA VAS A DEJAR Y PUNTO! ¡QUE TRAJE AZUL NI TRAJE AZUL, QUIERO QUE ME DEJES ESA CAMISETA! ¡ES MI MUERTE, MAMÁ, MI VELORIO! ¡SABÉS QUÉ, HACÉ UNA COSA, ESCUCHAME ATENTAMENTE: DESMAYATE, MAMÁ! ¿ESCUCHASTE? ¡HOLA, HOLA!… ¿Se golpeó?... Bueno, recostala en un sillón y que alguien la vigile… ¡No la trato mal, Ana, es la historia de siempre: me tiene podrido!... (ansioso) ¿Ahora tiene que ser? ¡Bueno, a ver, dale, leé!… “El caudal informativo almacenado en los genes”, ajá… “Se trasvasa a ¿entidades espirituales energéticas?”¡Pará, pará! ¿Y eso cómo se come?.... “Espiritual”, okey. ¿Y una vez que esta “entidad” está ahí yo adónde corno voy?... “La energía colectiva va recogiendo información biológica, conformando una ¿voluntad supra-QUÉ?” ¡No, no, sabés qué: dejá, Anita, te agradezco profundamente pero no me puedo concentrar y para serte sincero no te entiendo un carajo! Decime: ¿hay mucha gente?... ¿Los de Córdoba también fueron? (lloriquea) ¡Qué increíble, decime vos, tenía tantos planes, Anita, tantas cosas por hacer! (alguien le habla a Ana del otro lado de la línea. Cambiando) ¿Y ese?... ¡Claro que le conozco la voz: el tío Mario! ¿Tuvo la cara de aparecerse el tío Mario?... ¡No, no quiero hablar! ¡Rajale, Ana, no le des pelota! (se aprieta las órbitas de los ojos con los dedos de una mano, cada vez más ansioso) Pará, pará y escuchame esto que es importante: ¿viste en el doble fondo del aparador, donde guardaba las cosas el viejo? Ahí esta la llave de la caja de seguridad y los papeles del negocio. Escuchame: ni el tío Mario, ni la tía pueden salirte con un martes trece. El viejo ya les compró su parte como tres veces y yo no los dejaba pisar la agencia. Que no te envuelvan, el buitre ese siempre se está haciendo la víctima, que no te envuelvan, ¿okey? ¿Me lo prometés, Anita?... ¡Hola, hola! ¡La puta madre! (se le liga la comunicación) ¿Quién?... ¿Carpanetto? Dígame, ¿usted no descansa, Carpanetto?... Acabemos con esto: cuando usted compró la unidad, tuvo tiempo de revisarla y no dijo esta boca es mía. No hay descuento… Le repito por si le anda mal el audífono: no-hay-des-cuen-to... (hinchado) Haga una cosa: se cancela la operación, Carpanetto, me pudrió, lleve el auto, le devolvemos el adelanto. ¡Usted es capaz de inflarle las pelotas a un monje tibetano, final, se acabó! (corta, vuelve a marcar, para sí) ¡Tengo que pensar, estoy perdiendo el tiempo, estoy perdiendo el tiempo!... ¡HOLA VICKY! ¡HOLA AMOR, POR FIN!… (lloriquea) Ya sé, ya sé, pero entendeme vos a mí, yo igual necesito decirte… (busca las palabras) Yo… yo fui un tipo de mierda con vos… ¡NO, PARÁ, PARÁ, HOLA, VICKY! (Vicky le deja el celular a Cachi y escapa) ¿Cachi? ¿Adónde se fue?... ¡Ya sé, ya sé, pero qué puedo hacer, hermano! Es todo tan raro: es como que cada cosa sigue su camino lo más campante y yo estoy acá pintado. Me quedé afuera, se acabó, ya no hay vuelta atrás, ¿entendés? ¡No sé qué hacer, Cachi! ¡Andá a buscarla, haceme el favor! (efecto de luces anuncian la presencia) ¡La puta, justo ahora! ¡Aguantame un cachito, no cortés! (Bandi baja el celular de su oído, cierra los ojos, con apremio, se dirige a la presencia) Escúcheme, usted no me esperaría que estoy en medio de un temita… No, claro. Pero es que justamente hay un par de cosas personales que estaba tratando de… Se atrasa, ya veo. (cambiando) ¡Lo que también veo es que a usted no le importa un carajo de nadie! ¡Hay que ser un poco más comprensivo, viejo, uno no viene acá de paseo, está cagado en las patas, necesita una palabra de afecto y usted tiene menos sensibilidad que un pedazo de telgopor!… (la presencia se retira) ¡Hola, hoooola! ¡Miralo, hoy estamos todos susceptibles! ¡MA SÍ, TOMATELÁS!... (alza de nuevo el celular) Hola Cachi… ¿Quién habla?... Ah, cómo le va Padre… (impaciente) Sí, sí, ya se, mamá normalmente es de angustiarse... Me lo dijo, me lo dijo, pero para serle sincero, la verdad no creo que sirva de mucho. Padre, discúlpeme, pero yo ahora necesitaría hablar con…. (para sacárselo de encima) ¡Me arrepiento, qué le parece, claro que me arrepiento!… Póngale que me arrepiento ‘de todo’… No sé, qué le puedo decir: soy puteador, ahí está… Que puteo mucho… Eso, que insulto, que blasfemo. Escúcheme, no se ofenda pero me queda poco crédito, cerremos con un arrepentimiento general, ¿qué le parece? (hace la señal de la cruz) ¿Ahora me puede pasar con Cachi? ¡Gracias, nos vemos pronto, Padre! ¿Cachi, la ubicaste?... ¿A la casa?... Ya sé, ya sé, cuando puedas andá, qué sé yo, acompañala (lloriquea) No sé, algo lindo, decile que íbamos a casarnos, que íbamos a tener hijos... ¡Fui una bestia con ella, Cachi, nunca le dije nada! (pausita, cambiando) Cachi, ¿vos lo tenés a Walter?... ¿El flaco ese, medio rubión, que estuvo un par de meses trabajando en la agencia? Vas a decir que estoy loco, pero tengo la intuición de que se quiere coger a Vicky… ¡No, Cachi, no son fantasías, te aseguro! ¡Desde que la vio se le cae la baba, se la quiere coger!... ¡Ya sé que ella tiene que continuar con su vida pero ese chavón es mala gente, Cachi!... (cambiando) ¿Está ahí? ¡Me lo hubieras dicho antes, boludo! ¡Pasame!… ¡ES EL ÚLTIMO FAVOR DE AMIGO QUE TE PIDO, CACHI! ¡YA SÉ QUE ES UN VELORIO, NO VOY A HACER QUILOMBO, PASAME TE DIGO! (Cachi le pasa con Walter. Cambiando, con frialdad) ¡Hola, qué decís!... ¡Una tragedia, sí! Mirá, tengo poco tiempo así que voy a ser concreto: alejate de Vicky… Lo que escuchaste. Vos estás ahí porque te querés voltear a mi novia y yo no voy a permitir que en el futuro ella esté con alguien como vos… ¡No, te equivocás: vos no sos mi amigo! Vos nunca fuiste mi amigo, trabajamos juntos que es distinto... ¡No señor, digo lo que es!... ¡No señor, y bajá el tonito que yo te estoy hablando bien!…. (sacado) ¡ESTARÉ MUERTO, PERO ACÁ HICIERON UN CONVENIO CON TELEFÓNICA, LES DIGO QUE HAGAN OTRO CON UNA EMPRESA DE ASCENSORES, BAJO Y TE RECONTRACAGO A TROMPADAS, ¿ME ESCUCHASTE? ¡ ALEJATE DE VICKY O TE ROMPO TODOS LOS DIENTES! ¡HOLA, HOLA, CORTÁS, NO TE LA BANCÁS, GALLINA, CAGÓN! (pausa, desesperándose) ¿Pero qué estoy haciendo? ¿A quién amenazo? ¿Me volví pelotudo de golpe? Tengo que respirar profundo, serenarme! ¡La puta, cómo necesito un pucho!...

Observa el entorno, de golpe vuelve el efecto de luces, reconoce la presencia, cierra los ojos.

Bandi: ¡Disculpe lo de recién!… ¡No, usted qué tiene que ver, soy yo! (con ansiedad) Cada vida es un mundo, ¿no? No sé en la suya, pero fíjese que en mi familia nunca fuimos de hablar las cosas. Mi viejo era un tipo callado, creo que por timidez, mi vieja en cambio nació hablando: nada sensato, todas boludeces. Y así las cosas realmente importantes… Por ahí es como dice mi hermana Ana y es una ‘cuestión generacional’ porque…. (la presencia lo interrumpe) ¡Ah, sí, okey! (más ansioso, insiste) ¿Y el apto físico cómo dio? No creo que haya aparecido nada raro, yo siempre fui más sano que el Nesquick. Creo que sólo tuve sarampión, a los seis años me operaron las amigdalas y… (la presencia vuelve a cortarlo) ¡Sí, claro, claro, se atrasa! (lloriquea, se calma, comienza a salir) Qué increíble, ¿no? En la flor de la edad, alguien tan lleno de vida (la presencia lo amonesta porque lleva el celular. Vuelve) ¡Está! ¡Ya lo dejo! ¿Una última llamadita, imposible, no?  Mire que yo recargué con ustedes... ¡Está, está, no se enoje! (deja el celular en el piso, vuelve a salir lentamente) ¡Alguien con tanto por hacer, alguien tan joven! ¡Qué picardía! ¿No? (señala el celular) Igual no se preocupe: ya no tenía batería.

APAGÓN

 Fin. VOLVER A TEXTOS TEATRALES

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