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  la estrella del cibercirco

de carmen pombero

Esta obra ha sido cedida por el autor para su difusión libre y gratuita, si bien quedan reservados todos los derechos de propiedad intelectual. El uso público de esta obra requiere el permiso del autor y a fin de recabar la correspondiente autorización se inserta en al final del texto su dirección electrónica.

 

 

LA ESTRELLA DEL CIBERCIRCO

 

Por Carmen Pombero

 

cpleon@vodafone.es  y cpleon5@yahoo.es

 

OBRA PARA TEATRO DE OBJETOS

 

 

Escena 1. Calle.

Robot (que nos recuerda al Hombre de Hojalata de “El Mago de Oz”), pasea por una calle dándole patadas a las latas. Hace un poco de frío y parece que nuestro amigo no tener suficiente abrigo con tanta chatarra de la que está hecho como para poder calentarse.

Se detiene frente a un quiosco para comprar el periódico. Busca entre sus tuercas… pero no tiene un pavo. Deprimido, prosigue su camino.

Pasa junto a un muro que anuncia la llegada del Gran Circo Mundial… Pasa de largo.

Se detiene. Se gira.

Retrocede y para frente al cartel. Lo lee: tiene una idea.

 

Escena 2. Trastero.

En su trastero, Robot arma un buen escándalo abriendo y cerrando cajas de herramientas. Y

Saca cosas de aquí y allá.

 

Escena 3. Azotea.

Robot aparece en la azotea de su casa. Vemos que entre antena y antena, hay un alambre suspendido. Robot nos hace señas para que le observemos. Por la antena, trepa valientemente hasta lo más alto. Una vez arriba, Abre los brazos y muy concentrado, camina en equilibrio por el alambre… con tan mala suerte que pasa un pájaro, se posa en éste y hace que vibre…

Robot trata de no perder el equilibrio, pero es inútil… y cae.

 

 

Contra el suelo, Robot está espatarrado y se desprenden de sus piernas algunas tuercas…

 

Escena 4. Salón.

Estamos en el salón de Robot. Es el típico salón de un robot: una nevera en lugar de una mesa, una sandwichera en vez de un sofá, cuadros enmarcados en aluminio con sus amigos (Androides, computadoras, etc., y también con su mascota: el mouse de un ordenador.)

 

Robot, algo escacharrado (cojea, anda como si estuviera desengrasado), trae unos alicates y un rollo de alambre. Va a hacer un nuevo intento. En el salón, se hayan desplegados varios enchufes (con sus cables y todo). Los enchufes sueltan chispas, enfurecidos y rabiosos.

Con sus alicates, que abre y cierra a modo de fusta, Robot trata de domarlos y que pasen por el aro de alambres.

 

Suena música de circo: “tachin, tachan, tatatatachan”. Robot ya se ve a sí mismo como un gran domador…

Pero los enchufes son muy rebeldes. Además, no les gusta que les amenacen con unos alicates… Retroceden, avanzan, sueltan más chispas aún… Se miran entre ellos. Algo traman.

Se relían los unos con los otros y se conectan a la corriente eléctrica.

Robot, que no se da cuenta de la treta, intenta poner orden con sus alicates… y al acercarse a ellos, le da una descarga de alto voltaje…

Salta chamuscado por los aires y cae de bruces contra el suelo… momento que aprovechan los enchufes para darle bocados hasta que le saltan al pobre Robot todos sus muelles.

(Oscuro mientras saltan chispas y muelles de aquí para allá.)

 

Escena 5. Salón.

Cuando se hace la luz, en el salón todo está nuevamente en orden, pero nos llama la atención un tablero de dardos colgado en el lugar de uno de los cuadro.

Aparece Robot, cargado de destornilladores y vendado malherido (un brazo y una pierna).

Deja su mercancía. Se sitúa frente al tablero, calcula las distancias… parece muy concentrado... Coge un destornillador y lo lanza para hacer diana. Pero el destornillador rompe una lámpara.

Lo intenta otra vez, pero le cae en un pie.

Una vez más, ahora con más impulso… el destornillador atraviesa la pared y a él le deja sin cuatro tornillos…

(Oscuro, mientras oímos los gritos metálicos de su vecino.)

 

Escena 6. Patio.

En el patio de su casa, hay instalado un enorme soplillo…

Robot aparece con algo bajo el brazo. Anda cojo, lleva brazos, piernas y cabeza vendados, y su caminar va acompañado de un desagradable chirrido.

Nos dice que aguardemos. Despliega lo que trae: es un cartel en el que podemos ver al famoso “hombre bala”, que ha sido lanzado por un cañón por encima de la carpa… Robot nos sonríe: eso es lo que él quiere hacer.

 

Con mucho misterio y solemnidad (hay hasta un redoble de tambores: turururuurmmm), Robot se introduce en el soplillo. Enciende el aparato y… una llamarada azul invade el patio.

 

Robot es lanzado al aire inmerso en una gran bola de fuego que se aleja…

¡Adiós, adiós!

Pobre Robot. Al menos, ahora si que no pasará frío

 

Y mientras se aleja, ruedan por el suelo muchas arandelas que el pobre Robot ha perdido en el intento…

(Oscuro.)

 

Epílogo

Oímos música circense.

Un cañón de luz nos muestra un cartel de circo en el que podemos ver a Robot, lanzado por los aires hasta alcanzar la Luna…

 

 

FIN

 

cpleon@vodafone.es  y cpleon5@yahoo.es  

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