Para ir al BUSCADOR, pulsa en la imagen

 

NOTICIAS TEATRALES
Elaboradas por Salvador Enríquez
(Optimizado para monitor con resolución 1024 X 768 píxeles)

PORTADA

MADRID

EN BREVE

PRÓXIMAMENTE

LA TABLILLA

HERRAMIENTAS

EN PRIMERA LA SEGUNDA DE MADRID ENSEÑANZA LA CHÁCENA

AUTORES Y OBRAS

LA TERCERA DE MADRID

ÚLTIMA HORA DESDE LA PLATEA
DE BOLOS CONVOCATORIAS LIBROS Y REVISTAS NOS ESCRIBEN LOS LECTORES
MI CAMERINO   ¡A ESCENA! ARCHIVO DOCUMENTAL   TEXTOS TEATRALES
  ENTREVISTAS LAS AMÉRICAS  

 

CON LA SALUD NO SE JUEGA

de  Mª Luz Cruz

Esta obra ha sido cedida por el autor para su difusión libre y gratuita, si bien quedan reservados todos los derechos de propiedad intelectual. El uso público de esta obra requiere el permiso del autor y a fin de recabar la correspondiente autorización se inserta al final del texto su dirección electrónica.

 

 

CON LA SALUD NO SE JUEGA

Mª Luz Cruz

mluzdramaturga@hotmail.com

 Reservados  los derechos, para  la puesta en escena de esta obra sin el previo consentimiento de la Autora o de la  solicitud a SGAE.

 

Estrenada en el 2008, en la Sala de Rubí

Personajes:   2 Femeninos y 1 masculino

Duración: 15 minutos aproximadamente.

 Sinopsis: Conservar la salud es algo que a todos nos preocupa, pero obsesionarse con ello es contraproducente, pero si además el obsesivo nos convierte en el blanco de “su obsesión” entonces estamos perdidos.

 

 Personajes

Sofía

Herminia

Carlos

 

Decorado

     Puede ser tan complejo o tan simple como se desee. Podría ser un salón o cualquier  otra   estancia de la casa, puesto con buen gusto.

ACTO ÚNICO

                 Sofía,  es  delgada y viste  con ropa cómoda pero  arreglada,   Herminia  es  la asistenta y es campechana y  de complexión fuerte. Lleva puesta una bata de  limpieza.

SOFIA.-  (Pesándose en una báscula) Qué rabia, sólo he perdido doscientos gramos.

HERMINIA.- (Para ella) Lo que no se es como te aguantas.

SOFIA.- Herminia, está usted muy gruesa, ¿ya sigue la dieta en su casa?

HERMINIA.- Pues… algo hago.

SOFIA.- Estoy cansada de recordarle que  a nuestras edades tenemos que controlar mucho el peso, estamos expuestas a todo y somos  el blanco perfecto para cualquier enfermedad.

HERMINIA.- Pues le aseguro, que en los tres meses que llevo trabajando en esta casa ya he perdido  por lo menos cinco kilos.

SOFIA.-  Y se encuentra mejor, ¿verdad?

HERMINIA.- (Titubeando)  Bueno, de aquella manera, tengo algún mareo que otro y las piernas no me responden.

SOFIA.- (Le señala la báscula)  Vamos a ver, suba  a la báscula.

HERMINIA.- ¿Ahora?

SOFIA.- Sí, ahora.

HERMINIA.- Señora, ahora tengo mucho que hacer.

SOFIA.- Lo primero es lo primero, ¿y qué es lo primero?

HERMINIA.- ¿La báscula?

SOFIA.-  ¡No, Herminia! La salud, Herminia, la salud.

HERMINIA.- Ya…

SOFIA.-  (Empujándola hacia la báscula) Vamos, vamos,  no tenga miedo que la báscula no la va a morder.

HERMINIA.- (Subiendo a la báscula)  Ya  le he dicho que llevo perdidos cinco kilos…

SOFIA.- Eso está muy bien, Herminia, eso está muy bien. (Se saca una libreta del bolsillo)  Ahora mismo lo vamos a ver. Su peso la semana pasada era de setenta y  tres y ahora pesa ¡setenta y cuatro!   (Horrorizada) ¡Qué horror! ¡Herminia, qué horror!

HERMINIA.- ¿Está segura?

SOFIA.- Mírelo usted misma. (Le enseña la libreta y la báscula) ¡Esto no puede ser, Herminia! ¡Esto no puede ser!  Está poniendo en juego su salud ¿No estará haciendo ninguna tontería?

HERMINIA.- (Con una sonrisita picarona) Con mi marido, alguna hago.

SOFIA.-  ¿Lo ve? Ahí tiene un motivo  para los mareos y la  flojera en las piernas  Herminia,  ¡Con la salud no se juega!

HERMINIA.-  Por el ñaca, ñaca , ¿me flojean las piernas?

SOFIA.- Pues sí. Herminia,  sí. El ñaca, ñaca, como usted lo llama supone un desgaste físico muy importante.

HERMINIA.- Pero…

SOFIA.- No hay “peros” que valgan. Tienen que saber controlarse un poquito. 

HERMINIA.- Eso se lo dice usted al Paco.

SOFIA.- No,  eso se lo tiene que decir usted.  No hay que ser tan irracional cuando la  salud está en juego. El señor y yo desde que hemos decidido  cuidarnos, y  ser socios  de un nuevo club para hacer deporte,  escogemos los  momentos más  oportunos, para no malgastar energías a  tontas y a locas.

HERMINIA.- (Para ella) Así tienes tú esa cara.

SOFIA.- ¿Cómo dices?

HERMINIA.- No, nada. No sé si el Paco estará de acuerdo, porque él para eso es muy impulsivo

SOFIA.- Le dice que es lo mejor para su salud y la suya.

HERMINIA.- Ya le diré que se cuide, como usted y yo.                          

SOFIA.- Que coma verdurita, fruta, nada de grasa, nada de alcohol, nada gases,  prohibido el tabaco, los dulces ni mirarlos, ya me  entiende… como nosotros. ¿Se ha fijado en el cuerpo que se le está poniendo al  señor?

HERMINIA.- Sí, ya me he fijado, tiene un color que me sorprende que comiendo como come lo tenga así…

SOFIA.- No  entiendo que quiere decir.

HERMINIA.- Pues que comiendo en un restaurante como come cada día, con las    porquerías que dan pues…

SOFIA.- Bueno, es que últimamente le preparo yo la comida.  Como en la empresa tienen comedor, con su microondas para calentarla, creí que era lo más conveniente para su salud.

HERMINIA.- Si, claro. (Para ella) Que soporte él también esta tortura.

SOFIA.-  No me fío de los restaurantes, donde todo lo fríen  con el mismo aceite. No hay que correr riesgos innecesarios.

HERMINIA.- Bueno, no sé qué decir… El señor como trabaja sentao lo tiene  más fácil, lo que  me preocupa,  que el Paco como está de repartidor en un casa de muebles, si tiene un mareo de esos que me dan a mí, puede  acabar con  los muebles rodando por una escalera…

SOFIA.- Eso tiene fácil solución (Saca del bolsillo un bote de pastilla) Que se tome una pastilla de estas tres veces al día. Son vitaminas concentradas.

HERMINIA.- Ah, ya veo que lo tiene todo pensao…

SOFIA.- Vamos a ver, anoche, ¿qué cenó?

HERMINIA.- Ya no lo recuerdo.

SOFIA.- Pues haga memoria, tenemos que saber qué es lo que está fallando en nuestra dieta, porque  hoy hemos comido lo mismo las dos  y ya ve como están las cosas… usted  con un kilo más que la semana pasada… Ese kilo lo trae usted de su casa.

HERMINIA.- Seguramente.

SOFIA.- Herminia, ¿no estará abusando de la glucosa?  

HERMINIA.- ¿De qué?

SOFIA.- Del azúcar ¿Pone mucho  en el café?

HERMINIA.- No, que va…

SOFIA.- ¿Cómo lo toma?

HERMINIA.- Como usted me dijo: descafeinado, con leche desnatada y sacarina, vamos, agua teñida.

(Entra Carlos, viste con traje y lleva un maletín)

CARLOS.- Hola…ya ha llegado el hombre de la casa…

SOFIA.- (Le besa)  Hola, cariño. Has llegado en el momento oportuno.

CARLOS.- ¿Ah, si…? ¿Para qué?

SOFIA.- Para demostrarle a Herminia lo bien que te estás sentando la dieta, sube a la báscula y pésate delante de ella.

CARLOS.- ¿Ocurre algo?

HERMINIA.- (Mirando a Carlos de reojo) Sí, que  la señora no quiere  entender que yo soy de hueso ancho.

CARLOS.- Cariño, en eso tiene razón.

SOFIA.- Tú también eres de complexión fuerte y estás perdiendo kilos por días.  Ya la he dicho que ¡con la salud no se juega!

CARLOS.- No hay que exagerar Sofía, no hay que exagerar. (Tratando de quitársela de encima como puede) Mira, voy a ducharme, ceno un poco y me peso,  así comprobamos mejor  si funciona tu dieta.

SOFIA.- Bueno, como quieras.

CARLOS.- Pues allá voy.

HERMINIA.- ¿Le pongo la cena antes de irme?

SOFIA.- No, déjelo puede marcharse, ya se la preparo yo (Se retira)

HERMINIA.-    (Le coge la chaqueta)  Esta chaqueta huele a cocido.

CARLOS.- Eso no lo diga ni en broma.

HERMINIA.- (Subiendo el tono) ¡Si sabré yo como huele el cocido, aunque a  este paso lo voy a olvidar!

CARLOS.- (Que baje la voz) Chis ... Por lo que más quiera baje la voz.

HERMINIA.- Usted, a mí no me la pega, (Olisqueando la chaqueta como un sabueso)  Esta chaqueta está impregnada de olor a cocido y ella solita no va al restaurante, tienen que llevarla.

CARLOS.- Está bien, está bien,  lo confieso. Llevo toda la semana comiendo en un restaurante de comida casera  que han puesto debajo de la oficina.

HERMINIA.- Si la señora se entera… lo va a tener a dieta rigurosa un año entero por lo menos.

CARLOS.- Que culpa tengo yo  que precisamente ahora que Sofía está obsesionada con la salud, se les haya ocurrido ponerme un restaurante justo debajo de donde  trabajo. ¡Qué ironías tiene la vida!

HERMINIA.-  Engañe a su mujer comiendo cocido o lo que le venga en gana. Yo desde luego no aguanto más. Lo primero que hace por la mañana nada más llego es pesarme, hay días que me pesa después de comer otra vez.

CARLOS.- (Rogando) Herminia, por favor se lo pido, no me deje sólo en este barco. Tenemos que hacer algo.

HERMINIA.- Usted, haga lo que le venga en gana, yo  sé muy bien lo que tengo que hacer, buscarme otra casa.

CARLOS.- (Agarrándola desesperado) ¡Eso si que no!

HERMINIA.- (Se quita la bata, coge su bolso y saca un bocadillo) Mire, hoy no he podido ni comérmelo. Su mujer se cree que con  un poco de verdura, una manzana  y un poco de agua con café, puedo pasar  todo el día trabajando  (Le da un mordisco al bocadillo) Qué rico está.

CARLOS.- (Tirando del bocadillo) ¿De qué es?

HERMINIA.- De salchichón.

CARLOS.- (Vuelve a tirar) Tenga compasión, no se lo coma todo.

HERMINIA.-   (Le da un manotazo)  Aparte esa mano.  Ahora mismo que me  lo voy a ir comiendo por la calle, porque sino me  meto  ahora mismo algo en el estómago  me puedo  caer en la esquina,  como  me pasó el  otro día.

CARLOS.-  Se lo compro ¿Cuánto quiere él?

HERMINIA.- ¿Seguro?

CARLOS.-  Seguro. Usted se puede comprar otro ahora cuando salga y  yo  me como este  a escondidas mientras me  ducho.

HERMINIA.- ¡Hecho, cincuenta euros! 

CARLOS.- ¡Herminia, eso es abusar!

HERMINIA.-  (Con el bocadillo  apunto de morder) Esa es mi oferta, ¿lo toma o lo deja?

CARLOS.- Lo tomo, lo tomo. (Saca el dinero de la cartera y se lo da)

HERMINIA.- (Le da el bocadillo) ¡Trato hecho!

Sale Sofía, Carlos esconde el bocadillo en el bolso de Herminia y ella  hace  el  gesto de marcharse.

SOFIA.- (Sale con una bandeja con un plato de lechuga y una manzana)  Herminia, ¿Todavía está aquí?

HERMINIA.- Sí, estaba hablando con el señor, pero ya me marcho.

CARLOS.- (Sacando de la chaqueta dos sobres) Ah, se me olvidaba, Sofía,  mira lo he recogido del buzón.

SOFIA.- (Los coge rápidamente y se pone contenta como una niña)  ¡Qué ilusión, que ilusión! ¿Cómo no me las has dado antes?  Con las ganas que tenía de recibir la noticia.

CARLOS.- Perdona cariño, se me olvidó.

SOFIA.- (Le da un beso en la mejilla) Está bien, te perdono. Herminia, ya que está aquí, espérese un poco y verá la  sorpresa que ha traído  el señor.

HERMINIA.- Es que es muy tarde, además, si es una sorpresa lo mejor es que la vean los dos solitos...  ¿No le parece señor?

CARLOS.- (Haciendo gestos para que no se lleve el bocadillo) Mujer… será cuestión de un minuto, ¿verdad cariño?

HERMINIA.- Si es cuestión de un minuto…

SOFIA.-   (Nerviosa) Venga que estoy impaciente ¿Los abres tú o yo?

CARLOS.- Como quieras.

HERMINIA.- El minuto está pasando…

SOFIA.- Hazlo tú, porque yo estoy tan nerviosa que …

CARLOS.-  (Abriendo uno de los sobres) Primero empiezo por el mío. (Leyendo)  Apreciado señor  Romero. Después de haberse sometido a las pruebas realizadas por los profesionales del departamento de salud, habiendo sido todas ellas favorables, tengo el gusto de comunicarle la  admisión en nuestro club. Esperando contar pronto con su presencia en nuestras  instalaciones, le saludo atentamente  etc, etc.

SOFIA.- (Muy efusiva le da un gran beso) ¡Que alegría tengo, ya somos socios del club! ¿Ve, Herminia?  Con un poco de esfuerzo, luego tienes tu recompensa.

HERMINIA.- Eso ustedes, porque yo no puedo pertenecer a ese club ni  soñando. Con lo  que pagan  ustedes en un mes  tengo yo para seis de hipoteca.

SOFIA.- Si, claro. Bueno cariño, ahora lee la mía.

CARLOS.- Atentas las dos. Sofía, ya puedes empezar a dar saltos. Apreciada señora Romero: Lamentamos tener que comunicarle que después de haberse sometido a las pruebas  y análisis correspondientes, en nuestro departamento de salud, nos vemos en la obligación de informarle que dichas pruebas no han sido superadas por usted.

SOFIA.- (Enfadada y muy sorprendida) ¡Pero que están diciendo!

CARLOS.- Espera cariño, que todavía hay más. (Lee) Asimismo, nos vemos obligados  a denegar su petición de ingreso en nuestro club, hasta que  su salud esté totalmente restablecida. Entre las anomalías que nuestro departamento ha detectado, se encuentran: Tensión  descompensada, falta de glucosa, falta  de hierro, falta de calcio, por nombrarle algunas de ellas.

HERMINIA.- Vamos, que  no tiene bien  ni una, lo que dice ni una.

CARLOS.-  (Mirándola  con doble intención)  Herminia, no haga leña del  árbol caído, ese ingreso era muy importante para la señora.

HERMINIA.- ¡No si ingreso sí hará pero en un hospital!

SOFIA.- ¡Ya está bien Herminia! (Le quita la carta a Carlos  y lee con  rabia)  Aprovechamos para  saludarla muy  atentamente y señalar que nuestro lema  es siempre  la protección y el bienestar de nuestros asociados, por ello consideramos conveniente recordarle,  que en nuestro club (Carlos y Herminia se acercan a ella y leen el final de la carta)  ¡ Con la  salud no se juega!

Oscuro rápido

 Fin. VOLVER A TEXTOS TEATRALES

Si quieres dejar algún comentario puedes usar el Libro de Visitas  

Lectores en línea

web stats

::: Recomienda esta página :::

Servicio gratuito de Galeon.com