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LA COSECHA DEL FRÍO

de Fernando Zabala

Esta obra ha sido cedida por el autor para su difusión libre y gratuita, si bien quedan reservados todos los derechos de propiedad intelectual. El uso público de esta obra requiere el permiso del autor y a fin de recabar la correspondiente autorización se inserta al final del texto su dirección electrónica.

 

LA COSECHA DEL FRÍO

 

De Fernando Zabala

 fer_z300@outlook.com.ar   

Obra de teatro de IV Escenas

Personas:

OBRERO UNO

OBRERO DOS

OBRERO TRES

OBRERO CUATRO

OBRERO CINCO

JEFE DE LA PLANTA

 

PERSONAJES MASCULINOS: CINCO

PERSONAJES FEMENINOS: NINGUNO

 

 

 

Escena I

Fábrica de armas en un tinglado, en donde hay una suerte de mesa alargada con bombas ye espoletas, sobre la mesa una radio, también  hay maquinas hacia los costados, hay mobiliarios con puertas de vidrio, con cajas de madera y balas para todos los calibres de armas de fuego. Hay cajas de madera abiertas, desparramadas por todo el lugar. Hay cinco percheros en un rincón, dos ventanas abiertas hacia el foro del escenario.

El techo es muy alto y se puede ver la estructura de madera ya casi podrida, y un techo de chapa que está roto en algunos rincones.

Hay cinco obreros trabajando en la mesa, su trabajo por lo general es colocar las bombas que están en la mesa adentro de las cajas de madera.

OBRERO UNO: El domingo la pesca no fue  nada buena.

OBRERO DOS: Hay que esperar el viento Sur.

OBRERO TRES: Yo he preferido quedarme en casa.

OBRERO CUATRO: Yo me he quedado en casa pero con la puta de los domingos.

Todos ríen.

OBRERO CINCO: Yo en cambio he preferido ir hacia el pueblo de los lagos.

OBRERO TRES: Es mejor quedarse en casa, hay rumores de que las invasiones vendrán hacia el sur, creen que los rebeldes se ocultan en la región.

OBRERO UNO: Habladurías.

OBRERO DOS: ¿Dónde escuchaste esa pelotudes?

OBRERO TRES: Me lo dijo el muchacho de Alsibal, el está en el ejército y vino a quedarse unos días con sus padres, lo encontré en la esquina del almacén. El miedo le brotaba de su rostro como si se le hubiese metido hasta en el corazón.

OBRERO CUATRO: Debe haber estado borracho, cuando era  adolescente lo encontraban tirado en el viejo almacén.

OBRERO TRES: El no estaba borracho, estaba raro, cuando hablaba y me contaba de la supuesta invasión, se atragantaba con su propia voz.

Todos dejan de hacer su actividad y miran al OBRERO TRES.

OBRERO CINCO: ¿Y porque van a invadir a nuestros pueblos? Porque no atacan los refugios de los rebeldes mejor, porque ha de pagar la gente inocentes en medio de una guerra que no les pertenece.

OBRERO TRES: Es una decisión tomada por los nacionalistas.

OBRERO DOS: No suena incoherente, pero piensen un poco ¿el gobierno dejaría que eso ocurra?

OBRERO TRES: Lo mismo le dije yo al hijo de Alsibal y el me respondió que el ejército se aparto del gobierno, que ahora las decisiones militares están a cargo de un alto coronel de la armada.

OBRERO CINCO: Es decir que el gobierno está pintado.

OBRERO TRES: Es neutral en la situación, esa fueron sus palabras textuales.

OBRERO UNO: Entonces el hijo de Alsibal puede que tenga razón.

OBRERO CUATRO: Aún no lo sabemos ¿Cómo tiene tanta información ese muchacho siendo un simple cabo?

OBRERO TRES: Ellos tienen acceso a la información del ejército que es confidencial, solo que el hijo de Alsibal me conoce hace tiempo y sabe que yo la juego de callado. También me dijo que el ejército piensa comprar bombas y  fusiles  a esta fábrica.

OBRERO DOS: Es más que incoherente, como el señor Ruiz va a venderle armamentos al ejército para que los arrojen sobre su cabeza, el vive en el pueblo vecino que dice el hijo de Alsibal que está en la mira.

OBRERO CINCO: Vivía, ahora reside en la capital.

OBRERO UNO: Si eso es verdad estamos en una compleja situación amigos.

De pronto irrumpe el JEFE DE LA PLANTA entrando por la puerta del costado, todos retoman su actividad rápidamente.

JEFE DE LA PLANTA: Verdaderamente hace frío aquí.

OBRERO UNO: Señor estamos terminando el primer pedido.

JEFE DE LA PLANTA: Muy bien, entonces estamos en condiciones de mandarlo a la capital. Vendrá un avión del ejército a retirar las cajas.

OBRERO TRES: ¿Para quien es el producto señor?

JEFE DE LA PLANTA: Para el ejército para quien más.

OBRERO TRES: Si señor ya lo se, nosotros nos preguntamos con los muchachos si es para el ejército nacional o para los rebeldes.

JEFE DE LA PLANTA: Miren muchachos, no es mí tarea informar estas cuestiones que hacen a los clientes de la fábrica, pero ya no le vendemos más armamentos a los rebeldes porque están perdiendo muchos frentes y si el ejercito nacional se enterara de nuestras relaciones y vinculaciones de ventas con sus enemigos nos fusilarían a todos. Por ello le estamos ofreciendo estos productos artesanales al ejército nacional.

OBRERO TRES: ¿Y si con estos mismos armamentos que elaboramos con nuestras propias manos son para invadir a los pueblos vecinos?

JEFE DE LA PLANTA: Ese ya no es asunto de la fábrica, y ahora basta de charla y empecemos a empacar el producto.

LOS OBREROS se miran unos a otros y luego empiezan a cellar las cajas mientras que la luz va descendiendo.

Escena II

Todos LOS OBREROS están colocando bombas dentro de las cajas nuevamente, solo que por momentos se detienen a conversar entre ellos.

OBRERO TRES: Yo no se que haría en esa situación.

OBRERO DOS: Yo creo en la familia, en la educación y esos valores están primero que todos, nací en un hogar muy pobre pero de ciertos principios.

OBRERO UNO: Lo mismo pienso, creo que si llegan a invadir a nuestro pueblo yo renuncio a la fábrica, y eso que estoy por cumplir veinte años acá adentro, veinte años eh.

OBRERO CUATRO: Si atacan el pueblo puedo jurar que tomo todos estos fusiles y les hago frente, aunque después me cuelguen por rebelde, no importa, aquí están mis padres, mis hermanos, mis mejores amigos.

OBRERO CINCO: ¿Y si invaden los pueblos vecinos como dice el hijo de Alsibal?

OBRERO UNO: Es un lindo pueblo el que esta en la montaña.

OBRERO DOS: Mientras que a nuestras familias no les ocurra nada malo yo estoy dispuesto a todo.

OBRERO CUATRO: Yo solo quiero llevarle un poco de pan a mí familia.

OBRERO TRES: Es mejor que no le lleves el pan ensangrentado entonces.

OBRERO CUATRO: ¿Por qué  ensangrentado si ninguno de nosotros no está matando a nadie Por el contrario estamos trabajando, lo único que hacemos es ofrecer el producto que exportamos.

OBRERO DOS: Creando querrás decir.

OBRERO TRES: Ninguna de las dos cosas, seriamos tan lobos como los de la otra manada.

OBRERO UNO: No creo que sea para tanto.

OBRERO CUATRO: Estas yendo a un lugar que no le conviene a nadie de los que estamos aquí.

OBRERO TRES: Pero a caso ustedes ¿no iban a pescar al pueblo de los lagos? ¿No han ido a las fiestas patronales y se han arrodillado rezando y perjurando sobre la Virgen de los milagros del pueblo de la montaña?

OBRERO DOS: Si, es verdad, pero en esos pueblos no tenemos familia, ninguno de ustedes, de hecho son bastantes indiferentes.

OBRERO TRES: Esa no es excusa para que derriben a esos pueblitos en donde hay tantas familias de obreros trabajadores como el nuestro, además todos en cierta manera terminamos siendo indiferentes los unos con los otros.

OBRERO UNO: Pero no es  nuestro pueblo.

OBRERO CINCO: Pensa en nosotros, en nuestra cosecha, porque aunque no sembremos flores, aquí se trabaja como en cualquier otro jardín, como en cualquier granja.

OBRERO TRES: Esto no es un jardín ni tampoco una granja.

OBRERO UNO: Este es nuestro trabajo y punto, y debemos hacerlo neutros, fríos, sin pensar en nada, como siempre lo hemos estado haciendo ¿o quieren ser todos fusilados? Aquí tenemos trabajo, además...

De pronto se sienten explosiones afuera del inmenso tinglado, todos LOS OBREROS se van hacia el foro donde hay dos ventanas en donde se ve el naranja del fuego que da sobre el rostro de LOS OBREROS. Uno de ellos enciende la RADIO.

RADIO: En estos momentos ha sido bombardeado el territorio de los sureños por el ejercito nacionalistas, en donde según fuentes del gobierno allí se albergan gran cantidad de rebeldes. En las próximas horas se esperan decisiones importantes acerca de los nuevos puntos de ataque. Uno de los OBREROS apaga la RADIO.

OBRERO TRES: Desesperado. Vieron que lo que el hijo de Alsibes decía era verdad.

OBRERO CUATRO: Vamos hay que seguir trabajando no podemos detenernos.

OBRERO CINCO: Melancólico.  Recuerdo que hace unos días con mí hijo fuimos al pueblo del lago a un concurso de pesca, todas esas familias iban en esos pequeños botes de madera.

SILENCIO

OBRERO UNO: Ya basta, no podemos seguir haciendo armas para matar a gente inocente.

OBRERO CUATRO: Mientras que a nosotros no nos hagan nada estamos haciendo lo correcto, además nosotros no fabricamos las armas para el gobierno, el gobierno tiene centenares de vendedores, nosotros somos una pequeñísima pime.

Se oye una fuerte explosión, todos se miran nuevamente.

OBRERO TRES: El gobierno compra armas en esta fábrica porque es la única que funciona en el país, junto con la otra que ha sido desmantelada por los rebeldes. No podemos cerrar los ojos como si nada pasara.

OBRERO DOS: Si no terminamos los paquetes hoy no cobraremos el aguinaldo dijo el Jefe ayer.

OBRERO CUATRO: Propongo que traigamos unas orejeras y nos tapemos los oídos, así no nos vamos a distraer, piensen un poco en sus familias.

Todos lo miran, mientras que la luz desciende poco a poco con algunas explosiones que se siente a lo lejos.

Escena III

Todos se encuentran descansando en la Fábrica, algunos están sentados sobre las cajas de madera, otros sobre la mesa donde hay cantidad de bombas.

OBRERO TRES: Anoche vino Alsibes a mí casa, le pregunte que es lo que hacía que no estaba en el escuadrón. Me contesto que esta noche invaden el pueblo de la montaña y que venía por algunos tíos que tenía en aquel pueblo. El muchacho está muy asustado y no es para menos.

OBRERO CUATRO: Es una barbarie que sigan atacando estos pueblos donde solo hay trabajadores, pero nosotros no podemos hacer nada.

OBRERO TRES: Nosotros somos parte de ese sistema criminal.

OBRERO DOS: Por obligación no me siento un criminal, al menos yo no puedo sentir eso cuando miro a mi esposa y mi hijo a los ojos.

OBRERO TRES: A nosotros nadie nos obliga a estar en este puesto de trabajo si queremos nos marchamos y listo, Nuestra familia lo entendería.

OBRERO CINCO: No es así de fácil ¿de que viviríamos entonces?

OBRERO TRES: En el puerto se puede trabajar en los barcos pesqueros, centenares de puestos vacíos hay después de que muchos se han ido a luchar para el ejercito.

OBRERO UNO: No cobran tanto, y están fuera de sus casas durante meses.

OBRERO CINCO: Seamos realistas no podemos dejar nuestros puestos de trabajo, sería regalar todo nuestro esfuerzo.

OBRERO TRES: Nuestro esfuerzo se ha agotado el día que invadieron el pueblo del lago. Por lo menos dos mil familias padecieron con nuestro bendito esfuerzo.

SE PRODUCE UN SILENCIO

OBRERO DOS: Aquí hace frío, hace más frió que afuera.

OBRERO CINCO: Este tinglado es helado, puede hacer un calor de morirse allí afuera que aquí te comes el frió.

OBRERO TRES: Ayer fue el pueblo del lago, esta noche el pueblo de la montaña y luego ¿Qué?

De pronto se escuchan piedras que golpean sobre las chapas todos LOS OBREROS van hacia el foro donde están las ventanas, pero por momentos se tienen que agachar para no ser golpeados, se oyen gritos e insultos, luego cierran ambas ventanas.

VOCES: Asesinos, Criminales, Muéranse mierdas.

OBRERO TRES: Espiando Son los del pueblo de los lagos, a un costado está Alsibe, suponía que les diría que la fábrica le vendía al ejército el maldito producto, ya se parece más a un rebelde ese chico.

OBRERO DOS: Nosotros solo somos obreros, trabajadores,

OBRERO TRES: Trabajadores de la guerra ¿Creen que no he sentido ese frío del que ustedes hablan? ¿Creen que es este tinglado? Están equivocados, el frío proviene de esos fusiles que empaquetamos día a día, te lo pones en el rostro y este se congela, ese hierro es helado, solo con agarrarlo se te eriza la piel, estamos cosechando frío.

OBRERO CUATRO: Entonces soy un criminal que protege a mí familia.

OBRERO TRES: No lo será ninguno de nosotros si nos marchamos de aquí todos juntos y empezamos a proteger a los nuestros de verdad.

De pronto irrumpe nuevamente EL JEFE DE LA PLANTA.

JEFE DE LA PLANTA: Esa gente allí afuera está desbordada.

OBRERO TRES: No es para menos.

JEFE DE LA PLANTA: ¿Cómo dijo perdón?

OBRERO TRES: Usted tiene familia en otra provincia, pero toda esa gente vivía sin hacerle daño a nadie en aquellas casas que destruyeron los nacionalistas con esos armamentos que construimos aquí.

JEFE DE LA PLANTA: Es usted un ¿rebelde ahora?

OBRERO TRES: ¿Y usted?

JEFE DE LA PLANTA: Nosotros no, solo trabajamos para el que financie y apoye económicamente mejor a nuestra empresa.

OBRERO TRES: Yo renuncio, no pienso ser un asesino colocándole flores  a las espoletas pensando que estoy en un jardín,  estos metales que enfrían la tierra ya nos han contagiado su virus. Aquí está la guerra muchachos, aquí adentro también, no solo está en aquellas masacres en masa, la hemos dejado entrar aquí, el miedo, el frío, el hambre y la miseria están aquí, esta es la guerra y yo no pienso ser un elemento más para la barbarie.

La luz empieza a descender, mientras que todos se han quedado pensativo, excepto EL JEFE DE LA PLANTA que lo mira con altanería mientras que EL OBRERO TRES SE RETIRA por la puerta del costado.

Escena IV

Los CUATRO OBREROS restantes están sellando las cajas de madera, mientras que hacen dicha tarea se miran con rostros de preocupación.

RADIO: La fuerte nevada que hubo en los pueblos de la montaña, no impidieron un nuevo avance de las tropas nacionalistas, que terminaron por destruir los albergues y refugios que utilizaban los rebeldes, mientras que el frió territorio sueño se vuelve un desierto como nunca se ha visto. Uno de los OBREROS apaga la RADIO.

OBRERO UNO: Dicen que mas de la mitad del pueblo esta bajo los escombros.

OBRERO DOS: Estaban todos avisados, solo que algunos se quedaron por amor a la tierra.

OBRERO CUATRO: Y ahora se juntaran los sobrevivientes del pueblo de los lagos con el pueblo de la montaña y nos colgaran en sus plazas hasta que nuestra carne se quede pudriéndose entre las  moscas.

OBRERO CINCO: Tomando un fusil que esta en el suelo Entonces aquí los espero porque yo no dejare mi trabajo por sus muertos.

El OBRERO DOS toma su fusil y lo arroja el suelo.

OBRERO UNO: No hay que perder la cabeza tampoco, estamos volviéndonos verdaderamente paranoicos y terminaremos matándonos entre nosotros.

OBRERO DOS: Es el propósito de la guerra después de todo.

OBRERO CINCO: Los del pueblo de la montaña podrían haberse marchado y se quedaron esperando la muerte, convencidos que así morían en su ley.

OBRERO UNO: Y vos que hubieras hecho.

OBRERO CINCO: Irme con mi familia, alejarme de todo esto que nos devora día y noche, de ser un trabajo esto ha pasado a ser un juicio abierto de consciencia en donde las preguntas y las dudas me atormentan al acostarme como si fuera yo el que llevara el fusil en la mano. Al levantarme, cuando llego a mi hogar. También pienso en esa pobre gente que ha muerto con estas porquerías que reforzamos para que sean aun mas destructivas.

OBRERO CUATRO: Es la naturaleza humana, matar al otro y dejarlo tirado y seguir como si nada pasara, no podemos hacer nada contra eso, solo podemos mirar como se autodevoran los otros sin poder evitar la masacre.

OBRERO UNO: Cuando miro a mis hijos pienso en el destino, en que les estoy ofreciendo.

OBRERO DOS: En la guerra los soldados trabajan matando al enemigo.

OBRERO CUATRO: Nosotros no somos soldados.

OBRERO CINCO: Si pero cuando yo miro a mi esposa y a mis niños siento que tampoco puedo regresar con las manos vacías, aunque mis manos  estén colmadas de muertos que no cesan de susurrarme su desgracia a los oídos noctámbulos, no puedo hacer nada.

Irrumpe EL JEFE DE LA PLANTA.

JEFE DE LA PLANTA: Señores quiero que empiecen a sellar bien estas últimas cajas, mañana viene el avión del ejército.

OBRERO UNO: Y ahora en que pueblo arrojaran a estas.

JEFE DE L PLANTA: El pueblo de ustedes es el siguiente punto de ataque.

OBRERO CUATRO: Y no nos iban a decir nada.

JEFE DE LA PLANTA: El gerente les ofrece vivienda digna en una de las provincias del norte, gracias al gobierno hemos abierto una nueva sucursal, además tendrán una suba en el salario.

OBRERO DOS: Tienen un contrato para cada uno

JEFE DE LA PLANTA: Lo haríamos si ustedes quieren, son los únicos hombres que conocen del producto.

OBRERO CINCO: Deje que discutamos su oferta.

El JEFE DE LA PLANTA se retira.

OBRERO UNO: No es mala la oferta.

OBRERO CUATRO: Si se trata de salvar a nuestras familias y lo podemos hacer, creo que tenemos esa oportunidad.

OBRERO CINCO: Pero y los del pueblo No era que íbamos a tomar los fusiles y nos íbamos a defender de aquellos perros nacionalistas.

OBRERO DOS: Se me ha ocurrido una idea, quizá podamos avisarle a la gente del pueblo para que tomen sus pertenencias y se vayan a otro lugar, hay refugios del otro lado del río.

OBRERO UNO: No te van  hacer caso, la mayoría son viejos testarudos y no quieren dejar su rancho.

OBRERO CUATRO: Entonces mejor no decir nada y marcharnos con nuestras familias compañeros. Mantener nuestro trabajo, nuestros hogares y no huir como fugitivos o como criminales.

OBRERO CINCO: Pero no nos íbamos a ir de la fábrica si atacaban a nuestro pueblo.

OBRERO UNO: Tengo un poco de agua bendita en una botella, siempre la llevo conmigo porque siento que me protege, quisiera echarlo sobre estas cajas si no les molesta, porque creo que si van a caer sobre nuestro pueblo, que al menos estas bombas sean llevadas con la gracia de Dios y la buena cristiandad.

El OBRERO UNO echa agua bendita por las cajas, parece rezar una oración en silencio, luego llega el JEFE DE LA PLANTA.

JEFE DE LA PLANTA: Aquí están los contratos, deben firmar o renunciar.

OBRERO DOS: Firmaremos todos.

JEFE DE LA PLANTA: No se preocupen, esta fabrica no la van a invadir porque somos los únicos fabricantes de armas en el sur, y pronto en el norte también.

OBRERO CUATRO: Preferirían que no invadan mi pueblo.

JEFE DE LA PLANTA: Imposible, esta todo planificado piensan que hay rebeldes.

OBRERO UNO: Eso es mejor para ustedes, pueden vender más armamentos.

JEFE DE LA PLANTA: Y para ustedes también, porque con parte de ese dinero les damos de comer a su familia, los vestimos, les educamos a sus hijos, además señores, el estado, el estado nos mantiene a todos.

OBRERO CINCO: A cambio de los muertos nuestras familias sobreviven.

JEFE DE LA PLANTA: Así es la guerra.

Todos firman los contratos.

OBRERO UNO: Mejor voy a cerrar esas ventanas.

OBRERO DOS: Imposible estamos en primavera.

OBRERO CUATRO: El frío esta en nuestros huesos, en nuestros cráneos, odio el frío.

OBRERO CINCO: Propongo traer orejeras.

OBRERO DOS: Mañana voy a beber durante todo el día.

OBRERO UNO: A la madrugada podemos sellar las ventanas y no podremos ver ni oír nada.

OBRERO CUATRO: Mejor escuchar las máquinas, mañana deberemos cortar muchos hierros.

OBRERO CINCO: Yendo hacia la radio que está sobre la mesada. Mañana voy a tirar esa radio en medio de la nieve.

La luz desciende de a poco, en donde todavía se puede apreciar que los OBREROS cuelgan sus overoles en los percheros de la fábrica de armas.

 

TELÓN FINAL

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