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  TODO POR UN DURO

de ANTONIA BUENO

Esta obra ha sido cedida por el autor para su difusión libre y gratuita, si bien quedan reservados todos los derechos de propiedad intelectual. El uso público de esta obra requiere el permiso del autor y a fin de recabar la correspondiente autorización se inserta en al final del texto su dirección electrónica.

 

TODO POR UN DURO

  

 

de

Antonia Bueno

yo1252@yahoo.es  

      (Las calles del barrio periférico están tan desiertas como cada noche. Ni siquiera la policía se atreve a rondar por esta zona de la capital. A Matías Orozco parece no importarle. Camina solitario de vuelta del trabajo. Lleva la cabeza gacha, arrastra con desgana la vieja bolsa de plástico que ya no volverá a oler a bocadillo de chorizo. Acaban de despedirle, le han acusado de desfalco. Y lo malo es que tienen razón. Matías abrió la caja en un descuido y apañó lo que le cupo en el puño, aunque eso apenas habría bastado para tapar una minúscula parte del negro agujero de las deudas. Está despedido, y a los cuarenta años las esperanzas de encontrar trabajo son escasas. Por eso, esta noche a Matías no le importa nada y camina con los ojos bajos barriendo las baldosas. De repente, algo brilla en el suelo. Matías se queda paralizado.)

  

DESCUBRIMIENTO DE UN PECADOR

 MATIAS- ¡Hostias!... ¡Un duro! (Lo mira con deleite, confirmando su hallazgo.) Un duro nuevecito... redondito... resplandeciente. ¡Un duro de verdad!  (Le lanza un beso.) Ya sabía yo que la mala pata no podía durar siempre. ¡Ay, Dios mío! Mi racha de desgracias se acabó. Esto no puede ser más que un buen augurio, una señal de los cielos. (Baila y salta de contento.) ¡Y mira que soy descreído! Pero se ve que Dios no abandona a sus ovejas descarriadas... Dios aprieta pero no ahoga... (Clamando a los cielos.) ¡Gracias, Dios mío!... ¡Gracias por acordarte de este pobre pecador! (Se detiene desconcertado.) ¿Pero, qué digo? ¡Seré memo...! ¡Anda que si ahora... a mis años... y con todo lo que ha llovido... voy a volver a creer en todas esas zarandajas...! ¿Qué necesidad tengo... a mis cuarenta años... y con lo que se me acaba de caer encima?... No le busquemos tres pies al gato... Una casualidad, nada más. Ni más ni menos que pura y simple casualidad.

  

EL PRIMERO: AVARICIA

 (Mirándolo ávidamente.) ¡Sólo para mí!... Esto sí que es tener suerte. ¿Desde cuando estarás aquí, compañero?... Seguro que alguien ha tenido que pasar... y no te ha visto... Seguro que sí... Seguro que han pasado unos cuantos... ¡Seguro que ha pasado un huevo de gente! Y nadie te ha visto... ¡Nadie! ¡Sólo yo!... (Codicioso.) No tengo que dar explicaciones de lo que haga o no haga contigo. ¡Eres mío, sólo mío!... Solos tú y yo, colega. ¡Esto es cojonudo!... (Atormentado.) Pero... Tengo que pensar qué hacer... Sí... ¿Qué voy a hacer contigo?... (Decidido.) Lo primero, agarrarte bien para que no te escapes. Luego, decidir en qué voy a gastarte... Sí, tengo que pensarlo bien... no precipitarme... (Enfadado consigo mismo.) ¡No, no!... ¡Seré gilipollas!... ¿Qué digo de gastar?... ¡Ya estoy pensando en gastar!... Mejor te guardo y me lo pienso. Guardadito, para poder contemplarte a mis anchas... y estrechar nuestra amistad. No es cosa de dar un mal paso y luego arrepentirse. Ya lo cavilaré despacio... No hay prisa... (Mezquino.) Y lo mejor de todo es que no tengo que compartirte con nadie. ¡Con nadie!... ¡Que se joda el vecino!... ¡A mí qué me importan los demás!... Yo tengo que mirar por mí...

  

EL SEGUNDO: LUJURIA

 (Pomposo.) A ver si ahora las mujeres me miran con otra cara... Ya no soy el pelanas de siempre. Ahora soy... ¡un señor!... Ahora no tengo por qué seguir cascándomela en solitario... (Excitándose.) La Sandra... ¡Esa sí que está buena!... Con sus tetas... tiesas como catedrales... ¿Cuánto me cobraría la Sandra por un completo?... Un completo con todo incluido... Toda una noche... revolcándome entre sus carnes prietas... ¡La hostia!... (Decidido.) ¡Eso es! ¡Me lo gasto en la Sandra!... y... quién sabe... con alguna otra amiguita... ¡Sí! Ya va siendo hora de probar eso de la cama redonda... ¿Por qué no?... ¿Por qué tener que conformarme con una... cuando puedo tener una docena? (Dirigiéndose al duro, dispuesto a cogerlo.) ¿Qué mejor gasto, eh, compañero?... ¡Bah!... ¡Tú qué vas a saber de mujeres...! (Se yergue con dignidad.) Pero... ¡Qué digo la Sandra!... Ahora soy un señor... No tengo por qué irme con una... cualquiera. ¿Seré imbécil?... La Sandra... ¡Un putón verbenero!... ¡No! Ahora puedo conquistar a una tía maciza de esas que se cruza uno por la calle... De esas que te la ponen dura con sus contoneos... Cortejarla... Pedirle relaciones... ¡Y luego... tirármela sin contemplaciones... y sin gasto! Y... quien dice a una... dice a las que se tercien... (De nuevo, al duro.) ¿Vas aprendiendo, macho?

  

EL TERCERO: SOBERBIA

 (Exaltado.) Ya verás... Tú y yo vamos a ser grandes amigos. No te pienses que nadie va a romper esta amistad así como así. Seguro que intentan separarnos... ¡mequetrefes!... como acaban de hacerme con tus compañeros... Pero tú, ¡ni caso!... que yo me ocupo de todo. (Sombrío.) Sí... hace tan sólo unas horas...  Tenía a un montón de colegas tuyos aquí... en el puño... todos igualitos... bien cogidos... bien apretados para que no pasasen frío... ¡Total, unos duros de nada!... ¡Coño!... Necesitaba pagar mis deudas... ¡La vida es jodida, camarada!... (Con orgullo herido.) A nadie le regalan nada. ¡Hay que tomárselo! ... Así que yo los tomé de la caja... (Furioso.) A quién se le ocurre... tratarme así... ¡A mí!... ¡Si a ellos les sobran!... Unos duros de nada... y echarme a la calle como un perro... Pero, algún día... Algún día se van a enterar... Algún día todavía puedo ser como ellos... Esta perra vida aún no ha conseguido que pierda las esperanzas.(Emocionado.) Siempre he sabido que no soy del montón... Yo sé que he nacido para grandes empresas... Lo que pasa es que aún no ha llegado mi momento.

  

EL CUARTO: IRA

 (Mira desconfiado a su alrededor.) ¿No será una broma? Sí, claro, seguro que hay algún gracioso escondido, que se está partiendo de verme... Sería demasiado bonito que esto me pasase a mí... ¡Me cagüen la hostia!... ¡Y hasta seguro que el duro es falso! (Muestra amenazante el puño a las tinieblas.) ¡Pues, os vais a reír de vuestro puñetero padre!... ¡Cabronazos! ¡Iros a cachondear de la madre que os parió!... ¡Como os agarre, os vais a enterar, mamones! (Hace ademán de largarse, pero se detiene.) Pero... ¡Joder!...  ¿quién va haber en estos andurriales... y a estas horas intempestivas?... (Mira y remira desconfiado. Vuelve a dirigirse al duro. Le habla con dulzura.) ¿Seré capullo?...  No, no te preocupes, no hay peligro... No hay moros en la costa... Estamos tú y yo solos. ¡Hala, vámonos! (Va a cogerlo, pero se detiene atribulado.) ¿Y qué hago ahora... cuando pase por delante del drugstore y me mire, como cada noche, el mendigo de la puerta?... El guarro ese de las greñas... Nunca tengo problema, porque voy sin blanca... Pero, hoy...  Seguro que hoy me lo nota en la cara... Sí, seguro que lo nota... Seguro que se da cuenta de que hoy no voy solo... de que vienes conmigo... y me sigue por el callejón... (Aterrorizado.) Y me amenaza con una navaja... o con una jeringuilla... o qué se yo... (Exaltado.) ¡Drogotas de mierda! ¡En la trena os metía yo... sin contemplaciones... ni leches! ¡Y que os jodierais allí, por querer robarle a un ciudadano honrado!...

  

EL QUINTO: GULA

 (Sintiendo hambre.) ¡Joder!... ¡Con tanta conversación, se me está abriendo un apetito... de la hostia! Además... ¡Claro, hoy no he probado bocado! Con el follón de la fábrica... Como el follón fue a la hora del bocadillo... Y luego el lío en la comisaría... Pues, claro... Tengo un hambre que devoro. (Dándose cuenta) ¡Coño!... ¡Si todavía está aquí el bocadillo de chorizo! (Busca en la bolsa y lo saca) Bueno... Un poco revenido, pero ¿qué le vamos a hacer?... A buen hambre, no hay pan duro... (Va a darle un bocado, pero lo retira orgulloso.) ¡Chorizo!... ¡Que se lo coma su padre!... Yo ahora puedo permitirme otros lujos. No pienso volver a comer bocatas en mi puta vida. ¡Ostras y champán!... ¡Eso es lo que pienso comer de ahora en adelante... Y buena butifarra catalana... y pata negra... y cochinillo... y centollo... y gambas a la plancha... ¡Eso es lo que voy a comer de ahora en adelante! Se acabaron los bocatas y las sopas de sobre. ¡Lo más caro!... ¡Eso es lo que voy a comer!... Aunque me salga una úlcera de estómago... o me dé una indigestión... ¡Pienso comer hasta hartarme!... ¡Hasta perder el sentido!... ¡¡Hasta reventar!!

  

EL SEXTO: ENVIDIA

 (Rabioso.) ¿Será posible...? ¿Por qué otros tienen que tener más... o ser mejores... o más ricos... o más felices que yo?... ¿Tenemos acaso corazones distintos... o estómagos distintos para que el destino nos elija?...  ¿Por qué ellos sí y yo no?... ¡No es justo!... ¡No, señor, no es justo!... ¡Es una cabronada!... ¡Puta vida! (Mirando al cielo) ¿Quién coño reparte los papeles ahí arriba?... ¿Eh?... ¿Quién coño es el capullo que se divierte jugando a la lotería con nosotros?... (Haciendo gestos amenazantes a las alturas.) ¡Así que... os gusta ver como nos pegamos aquí abajo por vuestras migajas!... ¡Un bonito espectáculo... gratuito... a nuestra costa!... ¡Qué!... ¿No decís esta boca es mía?... Tiráis la piedra y escondéis la mano... ¡Cobardes!... Pues, os vais a joder... que conmigo no vais a poder. (Mirando al suelo.) Un duro... ¡Menuda fruslería!... ¡Tirarme un duro así... a la jeta... como si yo fuera un mendigo... un donnadie... ¿Qué hago yo con un duro?... Hay quien tiene tantos que los desprecia... que te los tira a la cara... Seguro que éste lo ha tirado alguien... uno de esos a los que les sobra... Un duro... ¡Un duro es una mierda! ¡Eso es lo que es!... ¡¡Una auténtica mierda!!

  

EL SÉPTIMO: PEREZA

 (Cansino.) Bueno, basta de charla y vámonos para casa, que aquí nos estamos helando. ¡Te va a gustar!... No es un palacio, pero está razonablemente limpia y confortable. En confianza: A mí eso de la limpieza me parece una pérdida de tiempo... una gilipollez... ¿Para qué hacer la cama cada día si la vamos a deshacer cada noche?... ¿No te parece una pérdida de tiempo?... Digo yo... (Burlón.) Tendré que pensar donde voy a ponerte para que te encuentres cómodo... Porque veo que eres un perezoso como yo... ¡Mírale al tío!... Ni siquiera te has removido. No has dicho ni esta boca es mía... Y eso que he estado dándote palique un buen rato. ¡Ya sé! Tengo un bote de Cola-Cao vacío. (Evocador.) Sí, hombre, de cuando yo era pequeño... y tú eras mayor... y llevabas la efigie del abuelo... ¿Te acuerdas?... De cuando tú valías bastante más... ¡pero bastante más que ahora...! De cuando... ¿Ya no te acuerdas?... ¡Vaya memoria la tuya!... Tendré que prepararte una cama... un hogar... Aunque no te hagas ilusiones, tendrás que apañártelas tú mismo. Ya te he dicho que lo mío no es la limpieza doméstica... Pero, no... en ese bote te encontrarías perdido... es demasiado grande, demasiado destartalado... Tengo que pensar otra cosa... ¿Dónde coño te meto?... ¡Tener que romperme la cabeza... como si no tuviera otras preocupaciones...! (Bostezando de cansancio.) Bueno, ya se me ocurrirá... Ahora no estoy inspirado. (Mira el reloj.) La verdad es que es tardísimo. Y yo estoy hecho polvo... ¡Demasiadas emociones para un día! (Mira al duro con desgana, se va a agachar a cogerlo, pero desiste.) Bueno, colega... Ha sido un gusto conocerte. Pero, compréndelo. Tú y yo no iríamos a ninguna parte... ¿Para qué nos vamos a hacer ilusiones? Vamos, que no merece la pena ni que me agache... Si al menos tuvieras otro compañero... sería cosa de pensarlo. Pero... en fin... Ahí te quedas. (Yéndose cansino.) Ha sido un placer... ¡Vaya día!... Mañana... a lo mejor... será otro día...

  

     (Matías desaparece tragado por la noche y el destino. El duro queda solo, en mitad del paisaje. Aguardando, tal vez, la llegada de un nuevo pecador.)

  

FIN

 

Antonia Bueno yo1252@yahoo.es

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