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ELEGÍA POR UN MUNDO INHUMANO

de  ROGELIO SAN LUIS

Esta obra ha sido cedida por el autor para su difusión libre y gratuita, si bien quedan reservados todos los derechos de propiedad intelectual. El uso público de esta obra requiere el permiso del autor y a fin de recabar la correspondiente autorización se inserta al final del texto su dirección electrónica.

 

“ELEGÍA POR UN MUNDO INHUMANO”

Farsa trágica en dos actos, original de

ROGELIO SAN LUIS

rogeliosanluis@yahoo.es

PERSONAJES

AMPARO

MATEO

LOLA

PEPE

UNO

ACTO PRIMERO

(Se alza el telón. Lados, público. Época, actual. Al foro, puerta de la calle. Puerta en cada lateral. Por la derecha, y ajena a todo, entra AMPARO. Cuarenta y cinco años. Guapa, seria, agradable. Viste elegante. Trae un periódico que está leyendo. Al mismo tiempo, y también ajeno a todo, entra por la izquierda MATEO. Cincuenta y dos años. Alto, distinguido, amable. Lee otro periódico. Se paran. Mientras continúan sus lecturas, sus caras se van transformando enojadas. UN MOMENTO. Para ellos.)

AMPARO.-¡¡No hay derecho!!

MATEO.-¡¡Esto es insoportable!!

AMPARO.-¡¡Lo mejor será…!!

MATEO.-¡¡Esto no lo aguanto más!!

(Rompen sus periódicos y los tiran indignados por sus laterales.)

AMPARO.-¡¡Qué asco!!

MATEO.-¡¡A lo que hemos llegado!!

(Se miran. PAUSA. Dialogan.)

AMPARO.-Es que una…

MATEO.-No tengo palabras…

AMPARO.-¡Este espectáculo…!

MATEO.-¡Jamás lo había visto en la vida!

(Señala.)

AMPARO.-¡¡Fíjese!! ¡¡Fíjese!! ¡¡Fíjese!!

MATEO.-¿¿Cuándo se ha visto semejante cosa??

AMPARO.-¡¡Todos!! ¡¡Todos!! ¡¡Rompen indignados los periódicos que leían!!

MATEO.-¡¡Es como si vomitasen indignados sus noticias!!

AMPARO.-¡¡En todos los hogares ocurre lo mismo!!

MATEO.-¡¡Sus terribles contenidos hacen que el mundo reaccione así!!

(Llevan aterrorizados las manos a sus cabezas y caminan rápidos, y en direcciones distintas, por la escena.)

AMPARO.-¡¡No!! ¡No! ¡No!

MATEO.-¡¡Esas voces!! ¡¡Que callen esas voces!!

(Retiran las manos de las cabezas y se paran.)

AMPARO.-¡Menos mal que todos hemos apagado las radios!

MATEO.-¡Sus gritos atormentan las mentes!

(Aliviados.)

AMPARO.-Llena tanto el silencio…

MATEO.-No lo cambio por ninguna palabra.

(Tapan las caras con sus manos. Frente al público.)

AMPARO.-¡¡No quiero verlo!! ¡¡Socorro!!

MATEO.-¡¡Sus imágenes me destruyen!! ¡¡Acaban conmigo!!

(Retiran las manos de sus caras.)

AMPARO.-Fue un acierto apagar las televisiones. Así…

MATEO.-Podremos disfrutar de los más bellos paisajes.

(Van a otros lugares de la escena. Animados.)

AMPARO.-¡Es tan hermosa y variada la naturaleza!

MATEO.-¡No hay nada comparable como ella!

AMPARO.-A veces…

MATEO.-¿Qué…?

AMPARO.-Lleva una cada sorpresa…

MATEO.-¿Por ejemplo…?

AMPARO.-El otro día contemplaba embelesada el mar.

MATEO.-¡Maravilloso!

AMPARO.-Lo inundaba su color azul. El ritmo de sus olas era como una bella sinfonía.

MATEO.-¡Precioso!

AMPARO.-¡No lo pensé más! Cogí mi máquina de fotografiar y quise que ese instante fuese eternamente mío.

(Accionando.)

Mar… ¡No te muevas! ¡¡Así!!

MATEO.-Lo mismo hice yo cuando paseaba feliz por un hermoso bosque. El verde sus árboles; las flores que recitaban poemas. Una dicha…

AMPARO.-¡Qué grandeza!

MATEO.-También quise eternizar aquel momento. ¡Me vas a acompañar siempre! Me dispuse a hacerle una foto.

(Accionando.)

Así… Respira hondo… ¡Ya está!

AMPARO.-Somos unos fotógrafos…

MATEO.-¿Lleva usted el mar?

AMPARO.-No me separo de él. ¿Y usted el bosque?

MATEO.-Naturalmente. Si me dejara verlo…

AMPARO.-Con las ganas que tengo de bañarme en él.

(Sacan sus fotografías y las intercambian serios.)

MATEO.-Aquí está.

AMPARO.-¿Qué le parece?

(Extrañados.)

MATEO.-Este mar…

AMPARO.-Su bosque…

(Sorprendidos.)

MATEO.-¡Es un esqueleto!

AMPARO.-Algún bañista. ¡El nicho de un cementerio!

MATEO.-Si le falta aire…

(Se devuelven las fotos.)

AMPARO.-Tome, tome su bosque.

MATEO.-Puede quedarse con su mar.

(Guardan las fotos.)

AMPARO.-¿Por qué? ¿Por qué saldrían así?

MATEO.-¡Eso me pregunto yo!

AMPARO.-Fallarían las máquinas.

MATEO.-Otra explicación… Hoy hay tantos adelantos…

(PAUSA. Sacan decididos unas máquinas y se enfocan.)

AMPARO.-¡Le haré una foto!

MATEO.-¡Y yo a usted otra!

AMPARO.-Tengo miedo…

MATEO.-Después de lo visto…

(Las hacen.)

AMPARO.-¡Así!

MATEO.-¡Suerte!

(Las intercambian.)

AMPARO.-A ver…

MATEO.-Coja la suya.

(Felices.)

AMPARO.-¡Soy yo!

MATEO.-¡No he perdido mi identidad!

(Guardan máquinas y fotos. Preocupados.)

AMPARO.-Nosotros hemos salido como somos.

MATEO.-Pero el mar y el bosque…

(Confusos.)

AMPARO.-¡No entiendo nada!

MATEO.-¡Me es imposible explicarlo!

AMPARO.-Los demás… ¿Se da usted cuenta? ¡Todos contemplan sus fotografías distintas!

MATEO.-¡Algo grave está pasando!

(Se miran. PAUSA,)

AMPARO.-¿En el lugar dónde vivimos?

MATEO.-¿Acaso conoce usted otro?

AMPARO.-Que yo sepa… No. A mí me dijeron que vivía en la Tierra.

MATEO.-¡Y a mí!

(Baja la voz.)

Le voy a contar un secreto.

(Curiosa y en voz baja.)

AMPARO.-¡Diga! ¡Diga!

MATEO.-Pero de esto… ¡No le he dicho nada!

AMPARO.-¡Seré como una tumba! Puede confiar en mí; pedir referencias.

(Voces normales.)

MATEO.-¡La Tierra está enferma!

(Tristes.)

AMPARO.-¡Pobrecita! ¿Ya no trabaja? Dar sus vueltas; sus divertidos paseos.

MATEO.-¡Está en cuidados intensivos!

AMPARO.-¡No hay problema! Tendrá allí grandes médicos; ¡los mejores especialistas! Se recuperará enseguida.

MATEO.-¡Se encuentra sola!

AMPARO.-¡¡No!! Hacerle eso… ¡No lo merece!

MATEO.-¡Nunca se han preocupado de ella! Si se quejaba… ¡Eres una hipocondríaca!

AMPARO.-¿Cree usted que su estado es como una gripe o, por el contrario, es para preocuparse?

MATEO.-¡Está gravísima!

AMPARO.-¡Qué horror! ¿Se teme el fatal desenlace?

MATEO.-Si no le ponen remedio… ¡Está desahuciada!

AMPARO.-Si se muere… ¿Qué va a ser de nosotros? Tendremos que ir a vivir a otro planeta. ¡Y están tan caros los viajes espaciales!

MATEO.-¡Ese ha sido el gran problema de la humanidad! Preocuparse por descubrir mundos en el universo para poner sus banderas y olvidarse del que poseemos todos.

AMPARO.-Oí, yo de esto no entiendo, que la Tierra se iba calentando. Puede ser una insolación y con unos cubitos de hielo…

MATEO.-¿Por qué se ha calentado? ¿Quiere decírmelo usted?

AMPARO.-No sé. Le gustaría el Sol y si se puso muy morena…

(Serio.)

MATEO.-La causa de su mal… ¡Hemos sido nosotros!

AMPARO.-Si yo… ¡Se lo juro! Siempre la he tratado de lo más afectuosa.

MATEO.-¡No se lo discuto! Si todos fuesen como usted… Pero hay otros…

AMPARO.-Dicen que somos tantos…

MATEO.-La Tierra, nuestra querida amiga, es tan maternal y sensible. ¡Siempre nos abrió sus puertas y nos ofreció lo mejor de toda su riqueza! ¿Nos hemos comportado igual con ella?

AMPARO.-Me pregunta unas cosas… ¡No le íbamos a regalar una cuerda para que se ahorcase!

MATEO.-Ella, no lo dude, tiene sus límites de fuerza y sentimientos como todos. Pero llega un momento…

AMPARO.-¿No resiste más?

MATEO.-¡Le es imposible!

(Se miran serios. PAUSA.)

AMPARO.-¡Somos unos terracidas!

MATEO.-¡No lo sabe usted bien! ¡¡Guerras!! ¡¡Guerras!! ¡¡Guerras!! Deterioran el planeta, generan millones de muertos.

AMPARO.-¡¡Es terrible!!

MATEO.-Siente dolor en su cuerpo como si sus huesos fuesen agredidos y llora los cadáveres por ser sus hijos para tenerlos felices a su lado.

AMPARO.-¡Qué buena es!

MATEO.-¡Experimentos nucleares! ¡Investigaciones que nos llevan a la destrucción! ¡Su suelo en el que los ricos son sus únicos propietarios!

AMPARO.-¡Cuánta ingratitud!

MATEO.-¡Países que se encierran en sus fronteras para dar ganancias a los vendedores de armas o se unen para ser más belicosos!

AMPARO.-¡¡Calle!! ¡¡Calle!!

MATEO.-¡El tercer mundo explotado y sumido en la ignorancia que veneran a los cultos y poderosos como si fuesen dioses!

AMPARO.-¡Qué injusto es todo!

MATEO.-¡El que vive diariamente viendo nada más que aviones que dejan caer sus bombas y sabe que le espera una que lo convertirá en ceniza.

AMPARO.-¡Un desastre!

MATEO.-¡Los que huyen del terror y la miseria para ser esclavos de opulentos que los asesinan en sus mesas!

AMPARO.-¡Demasiada crueldad!

MATEO.-¡Ellos no son inmigrantes!

AMPARO.-¡Ah! ¿No?

MATEO.-¡¡Son refugiados que escapan de la muerte!!

(PAUSA.)

AMPARO.-Sin embargo, en los países ricos hay gratísima vida.

MATEO.-¡Ellos son los culpables! ¡Los verdugos de seres inocentes! ¡Viven y progresan con su sangre!

AMPARO.-¡Lo que han hecho con la pobre Tierra!

MATEO.-Y si fuera solo eso…

AMPARO.-¿Todavía más?

MATEO.-Dirigentes que prometen la felicidad para que los voten en sus urnas y sus manos acaban sucias después de hacer de la política el mayor de los latrocinios.

AMPARO.-¡Para ellos es la cosa más natural! ¡En la piel de sus naciones, se pincha y únicamente sale pus que envenena a sus necesitados!

MATEO.-¡Qué decadencia! Los terroristas que equivocan sus fanáticos ideales con el degüello a infelices inocentes.

AMPARO.-¡Tanta agresividad…!

MATEO.-Se mata tan fácilmente… ¡La muerte al alcance de todos los inhumanos! ¡Unas tierras, una herencia, unos ahorros, una embriaguez de envidia!

AMPARO.-¡La mujer marginada y explotada como un ser inferior!

MATEO.-¡Víctima de sus torturadores! ¡Un juguete de violación y placer!

AMPARO.-¡Despreciadas y humilladas por sus parejas que hacen del hogar un matadero! ¡Cada día crece más el número de las maltratadas y asesinadas en la que la flor del amor se ha marchitado!

MATEO.-¡Padres que traen al mundo hijos para hacerles sufrir mientras desearían contemplar angustiados el sueño de la existencia!

AMPARO.-¡Ancianos abandonados por sus hijos que ven, en el dejar de ser, su paz de soledad que mortifica!

MATEO.-¡¡Qué asco!!

AMPARO.-¡¡No hay palabras!!

(PAUSA.)

MATEO.-Y la Tierra, en su desoladora agonía, inventa nuevos mares con sus lágrimas en los que nos ahogaremos todos.

AMPARO.-Será nuestro final.

(Rebelándose.)

MATEO.-¡No lo podemos consentir!

(Decidida.)

AMPARO.-¡Debemos hacer algo!

(Miran para los lados. Ruidos de voces.)

MATEO.-Observe…

AMPARO.-Están llegando. ¡Son multitud!

MATEO.-Vienen en manifestación. ¡Oiga sus gritos!

AMPARO.-No vamos a permanecer quietos. ¡Tenemos la obligación de unirnos!

(Se mueven juntos por la escena como en una manifestación.)

MATEO.-¡¡Sí!! ¡¡Sí!! ¡¡Sí!! ¡¡La Tierra vive aquí!!

AMPARO.-¡¡Un rico cualquiera!! ¡¡Impida que se muera!!

MATEO.-¡¡Guerras por sus petróleos!! ¡¡Ya son sus santos óleos!!

AMPARO.-¡¡Queremos bellos huertos!! ¡¡No millones de muertos!!

MATEO.-¡¡Su única asignatura!! ¡¡Es la paz y cultura!!

AMPARO.-¡¡De políticos hartos!! ¡¡Devolved nuestros cuartos!!

MATEO.-¡¡Acoged refugiados!! ¡¡Mueren por todos lados!!

(Hacen así mutis por el foro.)

VOZ DE AMPARO.-¡¡Fanáticos, terroristas!! ¡¡Haceros pacifistas!!

VOZ DE MATEO.-¡¡Un mundo de ilusiones!! ¡¡No miedo de agresiones!!

VOZ DE AMPARO.-¡¡Países con belleza!! ¡¡Y exentos de pobreza!!

VOZ DE MATEO.-¡¡Todos los presidentes!! ¡¡Sanos e inteligentes!!

VOZ DE AMPARO.-¡¡No maltratéis mujeres!! ¡¡También ellas son seres!!

VOZ DE MATEO.-¡¡Tierra, oprimida!! ¡¡Resucita a la vida!!

VOZ DE AMPARO.-¡¡Jueces, vendidos!! ¡¡Peores enemigos!!

UNA VOZ.-¡¡Compañeros!! ¡¡Escuchadme!! ¡¡Gracias por haber venido!! ¡¡Os esperaba!! Esta manifestación ha sido un éxito. Ya podemos decir, con orgullo, que habrá un antes y un después de ella. ¡El pueblo se ha movilizado! No puede permitir ni lo consentiremos que la Tierra se muera en cada mano. ¡Ella! ¡¡Ella, que nos da todo lo que tiene, ¡no la podemos defraudar!! ¡¡Vamos a curarla!! Me dirijo a nuestros políticos progresistas que la salven del gravísimo mal que padece por un partido de ideología capitalista y que solo se preocupa de robarnos. ¡Fuera con ellos! ¡¡No los queremos ver nunca más!! Perdonad. ¡Me emociono! Pienso en tantas guerras estériles que son una fábrica de muertos! ¡¡Guerras para lucrarse!! ¡Nunca! ¡¡Nunca más!! Guerras, como el madito terrorismo, que solo crea pavor. ¡Los matan! ¡Desaparecen sus casas! ¡Viven sin nada! ¡¡Sufren hambre!! ¡¡Su única esperanza es ser el próximo cadáver!! ¡¡Quieren vivir!! ¡Por eso son refugiados que huyen de sus países para seguir existiendo! ¡¡Ponga un refugiado en su vida!! ¡¡Siéntelo a su mesa!!

(Aplausos.)

VOCES.-¡¡Bravo!! ¡¡Muy bien!! ¡¡Así se habla!!

UNA VOZ.-Me refiero igualmente a las agresiones que nos invaden y hacen un mundo feroz e inhumano. ¡Todos somos iguales!! ¡¡Todos buscamos la paz!! ¡¡Mujeres que sois víctimas de malos tratos!! ¡¡Violaciones!! ¡¡Humillaciones!! ¡¡Asesinatos!! ¡¡Estad tranquilas!! ¡¡Jamás volverá a suceder!! ¡¡Tendréis estudios y trabajo para realizaros!! ¡¡Madres y ciudadanas!! ¡¡Mujeres y hombres iguales!! Vamos a sanar a nuestra madre Tierra. ¡Pronto! ¡¡Muy pronto!! Saldrá de cuidados intensivos y estará en la planta. ¡Una pequeña convalecencia y la dejaremos nueva en su sitio! ¡¡Soñemos ese momento, compañeros!! ¡¡La Tierra!! ¡¡Nuestra querida Tierra!! ¡¡Ya se mueve con normalidad y sin muletas!! ¡¡Gira sobre su eje!! ¡¡Está viva!!

(Grandes aplausos)

VOCES.-¡¡Extraordinario!! ¡¡Nacerá una vida nueva!! ¡¡El mundo es nuestro!!

(SILENCIO. Por el foro entran contentos MATEO y AMPARO.)

MATEO.-¡Inmensa manifestación y discurso, Amparo!

AMPARO.-¡Sí Mateo¡ ¡Ha estado todo muy bien!

MATEO.-Todos protestaban desde el silencio de sus casas o sus calles y nadie hablaba.

AMPARO.-Hasta que hoy al fin, y sin excepción, nos hemos decidido.

MATEO.-¡Tengo fe en el futuro!

AMPARO.-Lo malo, amor, es que si todo queda en palabras…

MATEO.-¡No sucederá eso!

AMPARO.-Es tan difícil el cambio que buscamos…

MATEO.-¡Venceremos!

AMPARO.-El futuro lo dirá.

MATEO.-Tu escepticismo…

AMPARO.-Me gusta ser realista.

(Se miran serios. PAUSA.)

MATEO.-En el peor  de los casos, si no lo logramos… Tampoco vivimos tan mal.

AMPARO.-Comparados con otros… Los dos trabajamos, llevamos muy buena vida.

(Se abrazan.)

MATEO.-¡Nos queremos tanto!

AMPARO.-No podemos vivir el uno sin el otro. ¡Tenemos todo!

MATEO.-Ni una mala palabra nos dirigimos.

AMPARO.-Nos respetamos como lo hace la inmensa mayoría con nosotros por ser una familia privilegiada.

MATEO.-Tenemos una hija de lo más competente. ¡Una auténtica lumbrera!

AMPARO.-La quiero tanto… ¡Es el orgullo y felicidad de los dos!

MATEO.-¿Podemos pedir más?

AMPARO.-¡No!

MATEO.-Porque ahora sentar un refugiado a nuestra mesa…

AMPARO.-¡No estamos para esos lujos!

(Por el foro entra LOLA. Veinte años. Alta, Esbelta, atractiva. Decidida, elegante, agradable. Viste sencilla y moderna. Los besa.)

LOLA.-¡Hola, papá! ¡Buenas tardes, mamá!

MATEO.-¿Cómo estás, hija?

AMPARO.-¿Qué cuentas, Lola? ¿Fuiste a la manifestación?

(Sorprendida.)

LOLA.-¿Quién? ¿Yo? Ya sabéis que a mí esas vulgaridades… ¡No las soporto!

AMPARO.-Lo comprendo. Un espíritu tan elevado y creador como el tuyo.

MATEO.-Una sensibilidad que solo poseen los grandes elegidos del arte. ¿Qué piensas hacer ahora?

LOLA.-¡Asombrar al mundo! ¡Demostrar mi gran talento! ¡Revolucionar la moda!

(Dichosos.)

MATEO.-¡Me emocionas!

AMPARO.-¡La humanidad espera tanto de ti!

LOLA.-¡No la voy a defraudar! Tengo una idea… ¡Genial!

MATEO.-¡Ay, si Miguel Ángel levantase la cabeza!

AMPARO.-¡Estoy segura de que volvería a morir al verse insignificante!

LOLA.-A mí ese pobre señor… ¡Era muy limitado!

MATEO.-Lo comprendo.

AMPARO.-Intentar compararse contigo… ¿Podemos saber algo de tu proyecto?

LOLA.-No tengo inconveniente. Es… ¡El último grito de moda para la mujer!

(Admirados.)

AMPARO.-¡¡Oh!!

MATEO.-¡¡Ay!!

LOLA.-Se llamará… ¡El modelo boina!

MATEO.-¡Qué nombre más original!

AMPARO.-¡Muy imaginativo!

LOLA.-¡No me quejo! Y tan sencillo… Se pone una boina negra sobre la cabeza. Eso sí… Ligeramente ladeada.

(Alzan entusiasmados los brazos.)

AMPARO.-¡¡Ladeada!!

MATEO.-¡¡Lo que no se te ocurra…!!

LOLA.-¡Y el modelo no termina aquí!

(Asombrados.)

AMPARO.-¿¿Hay más??

MATEO.-¡¡Es mucho!!

LOLA.-¡Voy más lejos! Encima de la boina, se coloca un racimo de uvas, unas fresas, un melón… ¡La fruta que se prefiera!

AMPARO.-¡Me encanta!

MATEO.-¡Es fascinante!

LOLA.-Y para ir a la ópera… ¡Un huevo con un pollito que rompe la cáscara!

(Emocionados.)

MATEO.-¡Lo nunca visto! Las señoras con sus lujosos trajes y joyas. Suena la orquesta. El tenor nos hipnotiza con su hermosa voz.

AMPARO.-Y de pronto y al unísono… ¡Los pollitos que nacen y lo eclipsan!

(PAUSA.)

LOLA.-Pronto voy a comenzar con esta maravilla. ¡Estoy deseando presentar el pase de modelos! Estáis invitados.

(Contentos.)

MATEO.-¡Muy agradecido!

AMPARO.-¡Eres muy amable!

LOLA.-¡Mi vida va a cambiar! Voy a vivir con mi pareja y quiero defenderme, en el mundo industrial, como pez en el agua.

(Confusos.)

AMPARO.-¿Tu pareja…?

MATEO.-No sabíamos que la tenías.

LOLA.-La conocí hace dos horas. ¡Una pasión! ¡¡Es el amor de mi vida!!

AMPARO.-Claro…

MATEO.-Se comprende…

LOLA.-¡Estamos tan compenetrados!

AMPARO.-¿Y él? ¿Cómo es?

MATEO.-¿Tiene un nombre bonito?

LOLA.-¡Lo más grande que he conocido. Y un nombre… ¡Se llama Pepe!

MATEO.-Si a ti te gusta…

AMPARO.-Y con tantas cualidades…

(Por el foro, parándose en el término, entra PEPE. Veintitrés años. Alto, delgado, sociable. Inquieto, espontáneo, sencillo. Viste extravagante y natural.)

PEPE.-¡Se puede!

(MATEO y AMPARO se adelantan.)

MATEO.-¿Usted…?

AMPARO.-¿Quién es…?

(Feliz.)

LOLA.-¡Mi pareja!

PEPE.-¡Soy Pepe!

(La besa en una mejilla.)

Me alegro de conocerte, Amparo.

(Sorprendida.)

AMPARO.-Señor…

(Le extiende la mano.)

PEPE.-¿Cómo estás, Mateo?

(Extrañado.)

MATEO.-Déjemelo pensar.

PEPE.-¡Por favor, amigos! ¿Tratarme de usted? ¡Tuteadme!

LOLA.-¡Él es tan sencillo!

(Confusos.)

AMPARO.-¡Son dos horas!

MATEO.-En tan poco tiempo… ¡Ya conoce nuestros nombres y domicilio!

(Dichosa.)

LOLA.-Dos horas. Pero tan bien aprovechadas…

PEPE.-¡No os lo podéis imaginar!

AMPARO.-¿Fuiste a la manifestación?

MATEO.-¡Gritarías mucho!

PEPE.-Pero vosotros… ¿Pensáis que puedo estar en todos los sitios?

AMPARO.-Lógico.

MATEO.-Se comprende.

PEPE.-Además a mí esas cosas… ¡Son decadentes! Soy de ideas avanzadas y lo importante es: ¡Progreso! ¡Progreso! ¡Progreso!

(Melosa.)

LOLA.-Cariño… Me tienes tan abandonada…

(La abraza y besa fuertemente.)

PEPE.-¡¡Nunca!!

(Siguen así. Sorprendidos y en voz baja.)

MATEO.-¡Estos…!

AMPARO.-¡Unas confianzas…!

(Los miran curiosos. Voces altas.)

LOLA.-¡Me vuelves loca!

PEPE.-¡Te deseo tanto!

LOLA.-¿Me querrás siempre?

PEPE.-¡La vida sin tu amor no tiene objeto!

AMPARO.-Están tan enamorados…

MATEO.-Y siempre muy discretos…

PEPE.-Me gustaría…

(Se separan.)

LOLA.-Y a mí…

(Se separan. Voces bajas.)

AMPARO.-Se van.

MATEO.-Eso parece.

LOLA.-¡Me siento tan cansada…! Hacer ahora el lecho…

PEPE.-¡No te preocupes!

(A los padres.)

¿Podríais los dos…?

MATEO y AMPARO.-¿¿Qué??

PEPE.-Ella está cansada, yo no tengo confianza… Si preparaseis el lecho…

(Asombrados.)

MATEO y AMPARO.-¿¿Nosotros??

LOLA.-Para una vez que os lo pido…

PEPE.-Estaréis más acostumbrados.

AMPARO.-Es que este caso…

MATEO.-En mi vida…

LOLA.-No es tanto trabajo.

PEPE.-Los empleados de los hoteles…

(Resignados.)

AMPARO.-Bueno…

MATEO.-Por una vez…

(Mutis de los dos por la izquierda. Se miran felices.)

LOLA.-¡Pepe!

PEPE.-¡Lola!

LOLA.-¡En esta casa hay de todo!

(Van a abrazarse. Por la izquierda entran MATEO y AMPARO. Se separan.)

MATEO.-Pareja…

AMPARO.-¡El lecho está servido!

(Se cogen de la mano.)

PEPE.-¡Muchísimas gracias!

LOLA.-¡Nunca he visto unos padres tan amables!

(Mutis así por la izquierda. Molestos  y en voces bajas.)

MATEO.-¡A mí esto…!

AMPARO.-¡Son modernos! Hay que comprenderlo.

MATEO.-No tengo nada contra libertad del amor. ¡Soy el primero en defenderla! Solo pido… ¡Un poco de delicadeza!

AMPARO.-Ellos se comportaron correctamente. Tan educados…

MATEO.-Se conocen hace dos horas. Él llega a casa y… tener que actuar así todos los días o cuando les apetezca…

AMPARO.-¡Cuánto egoísmo! Siempre ves las cosas desde tu punto de vista. Nuestra hija ha tenido una idea grandiosa. ¡El modelo boina! Pensar tanto… ¡Agota a la mente más preclara!

MATEO.-En eso coincido, pero él… ¿Le cuesta tanto trabajo poner todo en orden?

AMPARO.-Pepe, ya nos lo dijo nuestra hija, es un ser grande y demuestra una gran exquisitez no llevar la iniciativa en una casa que apenas conoce.

MATEO.-Mirándolo así…

(Se miran serios. PAUSA.)

 

AMPARO.-¡Qué suerte hemos tenido con el chico!

MATEO.-¡Muchísima! Tan educado; sus buenas costumbres.

AMPARO.-¡No se puede pedir más!

MATEO.-¡Tienes toda la razón! Porque hay otros…

(Desde dentro.)

PEPE.-¡¡Una limonada!!

(Sorprendidos y en voz baja.)

MATEO.-¡Quiere una limonada!

AMPARO.-Sí…

(Desde dentro.)

LOLA.-¡Una naranjada!!

MATEO.-¡Ella una naranjada!

AMPARO.-Si les apetece…

(Mutis rápido por la derecha. MATEO trae rápido una limonada y AMPARO una naranjada. Corriendo hacia la izquierda. Voces normales.)

MATEO.-¡¡Vamos!! ¡¡Vamos!

AMPARO.-¡Aquí! ¡Aquí está!

(Mutis así de los dos por el término. Entran nuevamente. Voces bajas.)

MATEO.-¡Qué sencillos son!

AMPARO.-Tan humildes…

(Por la izquierda entran PEPE y LOLA. Voces normales.)

PEPE.-¿Todo bien?

LOLA.-¿Muy animados?

MATEO.-Tan contentos…

AMPARO.-Os vemos exultantemente unidos…

LOLA.-Así que lo vayáis conociendo… ¡Loqueáis!

PEPE.-Lola… Ya sabes que no me gustan las alabanzas.

AMPARO.-Si las merece por su aportación a la humanidad…

MATEO.-¿En qué trabajas, Pepe?

PEPE.-En nada.

AMPARO.-¡Preciosa carrera!

MATEO.-Si puede vivir de rentas…

LOLA.-¿Él vivir de un capital que produce intereses? ¡No ha caído tan bajo!

PEPE.-¡Estoy muy orgulloso de mi pasado! Hasta ayer pedía limosna con educación. ¡Estudié en una universidad de mendigos! Uno tiene sus conocimientos.

LOLA.-Y al conocerme a mí…

MATEO.-Pero tu porvenir…

AMPARO.-Con los bolsillos vacíos…

LOLA.-¡No lo entendéis! Actualmente, carece de empleo. ¿Me seguís?

MATEO y AMPARO.-¡Sí! ¡Sí!

LOLA.-Y como va a tener uno grandioso. ¡Es como si ya gozase de él!

(Felices.)

MATEO.-¡¡Siendo así…!!

AMPARO.-¡¡Es para celebrarlo!!

LOLA.-¡¡Esto se llama triunfar en la vida!!

(Le besa las mejillas.)

AMPARO.-¡¡Enhorabuena, hijo!! ¡¡Estoy muy orgullosa de ti!!

PEPE.-¡Me siento muy agradecido!

(Le estrecha la mano.)

MATEO.-¡¡Felicidades, Pepe!! ¡¡Qué grande eres!!

PEPE.-¡No tengo palabras de gratitud!

LOLA.-¿Te das cuenta, mi amor? ¡Todos te reconocen!

(Decidido.)

PEPE.-¡Voy a hacer la carrera de arquitectura en veinte días!

LOLA.-¿Tantos? Con ese cerebro…

AMPARO.-Mujer, las prisas son malas compañeras.

MATEO.-Es mejor así. Estudiar despacito.

PEPE.-Y así que tenga el título… ¡Mi consagración! ¡¡Revolucionaré la arquitectura!!

LOLA.-¡¡Oh!

AMPARO.-¡¡Qué emoción!!

MATEO.-¡¡Tú sabes de esto…!!

PEPE.-¡Crearé una gran ciudad con mi peculiar e inimitable estilo! Calles, plazas, fuentes, jardines, casas de seiscientos pisos. ¡Nacen solos los inquilinos!

(Emocionados.)

LOLA.-¡¡Grandioso!!

AMPARO.-¡¡La gran maravilla del mundo!!

MATEO.-¡¡Un hecho histórico!!

PEPE y LOLA.-¡Triunfaremos!

(Besa a sus padres.)

LOLA.-Mamá, papá.

(Le besa las mejillas.)

PEPE.-Hasta otro momento, Amparo.

(Le estrecha la mano.)

Otro día volveremos.

(Van hasta el foro. MATEO y AMPARO los siguen.)

MATEO y AMPARO.-¡¡Suerte!

(Mutis de PEPE y LOLA por el término. Van al centro de la escena. Dichosos.)

MATEO.-¡Los dos llegarán muy lejos!

AMPARO.-¡Valen tanto! Ahora comprendo que les llegasen dos horas para no separarse el uno del otro.

(Por la puerta del foro aparecen PEPE y LOLA.)

PEPE.-Con permiso.

LOLA.-Nos habíamos olvidado.

MATEO.-Pasad, pasad.

AMPARO.-Si dejasteis algo…

(Entran.)

PEPE.-¡Todo lo contrario! Buscamos.

LOLA.-Las boinas, frutos, estudios, edificios… ¡Precisamos dinero! Si nos adelantaseis un poco...

MATEO.-Las cosas sin él…

(Mutis por la derecha.)

AMPARO.-Nosotros… No tenemos una fortuna.

(Por la derecha entra MATEO. Trae una caja.)

MATEO.-Siempre nos hemos defendido. ¡El trabajo nos costó! Vivimos bien y nos permitimos unos pequeños ahorros. ¡No son muchos! Ya nos lo devolveréis cuando podáis. ¡Debéis realizaros ante todo!

AMPARO.-¡Asombrad al mundo con lo que lleváis dentro!

(Abre la caja. Está repleta de billetes. Asombrados.)

PEPE.-¡¡Cuántos!!

LOLA.-¡¡Una auténtica mina!!

MATEO.-¡Coged! ¡Coged!

AMPARO.-¡Nos podemos defender sin ellos!

(PEPE y LOLA, rápidos e ilusionados, cogen los billetes y los van guardando en sus bolsillos.)

PEPE.-¡¡Preciosos!!

LOLA.-¡¡Una delicia!!

PEPE.-¡¡Más!! ¡¡Más!!

LOLA.-¡¡Me encantan!!

(La caja queda vacía.)

MATEO.-Ya no los devolveréis cuando podáis.

PEPE.-¡Será pronto!

AMPARO.-Sin prisas, sin prisas.

LOLA.-A nosotros las deudas… ¡Sería un fracaso!

(Por el foro se ve a UNO. Veinte años. Alto, muy delgado, cara triste. Correcto, agradable, humilde. Viste sencillo.)

UNO.-Señores…

MATEO.-¡Qué desea?

AMPARO.-¿Quién es usted?

UNO.-Venía…

PEPE.-¡No damos limosnas!

LOLA.-¡Vivimos malos tiempos para esos vicios!

UNO.-Si yo… ¡No es lo que ustedes piensan! Soy una persona digna. ¡Un ser humano!

PEPE.-Eso parece.

LOLA.-No se iba a disfrazar.

MATEO.-¿Y llega a esta casa?

AMPARO.-Desconocemos el motivo de su visita.

UNO.-Tengo veinte años, pero parece que he vivido… ¡Una eternidad! Vengo de lejos. ¡Muy lejos! Uno de esos sitios malditos de los mapas. ¡Un extranjero sin señas de identidad! ¡Nadie!

PEPE.-Para pertenecer a otro país, se expresa usted muy bien.

LOLA.-¿Ha estudiado idiomas?

UNO.-¡Todos los de los países prósperos!

MATEO.-¡Cuánto sabe!

AMPARO.-¡Cómo ha aprovechado usted el tiempo!

UNO.-No crea. También me he dedicado a practicar la carrera. ¡Correr! ¡Correr mucho!

LOLA.-¡Un auténtico atleta!

PEPE.-¿Va a participar en la próxima olimpiada?

UNO.-¡Lejos de eso! Mi vida, la de todos nosotros, es tan trágica… Nacemos y nos vemos muy solos… Mamá, papá, soy tu hijo. ¿Te acuerdas? ¡Despertad de una vez! ¡Comportaos como padres responsables! Y ellos siguen igual. Silencio… Silencio… Silencio… A los muertos les está prohibido tener afectos. Nos vemos sin nadie y desearíamos esa mano que aprieta la tuya y sientes el calor de nuestra propia sangre. Si todo terminase aquí… Invasiones de poderosos, guerras incesantes, olor a pólvora, aviones que tapan el azul del cielo. El pánico que se apodera de uno y piensa que, en esta tormenta bélica, falta muy poco para llegar a un lugar en el que no hay nadie. En esta desesperación, aprendemos idiomas y a correr para saber resistir. ¡Nuestro único sueño! Huir a la paz y saber comunicarnos con ellos. ¡Es muy difícil nuestra meta! Fronteras, vallas, alambradas. Somos tantos… ¡Llenaríamos el progreso con nuestra civilización que nos robaron! Si supiesen lo que me ha costado llegar hasta aquí, aunque sea nada más que un mendigo de la existencia.

MATEO.-¿Cómo se llama? Si no le molesta mi curiosidad.

UNO.-Carecemos de nombre. ¡No somos tan importantes! Vivir sin saber quién es uno…

AMPARO.-¡Es muy extraño!

UNO.-En lugar de unas letras, como ustedes, somos un número. A mí me laman uno. Fui huérfano antes que ellos. ¡Es igual! Puedo ser uno, diez, cien, mil, un millón…

(Molestos.)

PEPE.-¡¡Otro emigrante!!

LOLA.-¡¡Con el paro que hay!!

UNO.-No soy un emigrante que viene a labrarse un porvenir a otro país  sino alguien que huye de la guerra.

AMPARO.-Entonces usted es… ¡Un refugiado!

UNO.-¡Exacto!

MATEO.-Precisamente hoy acudí, con mi solidaria esposa, a una manifestación a favor de los refugiados del mundo entero. ¡Qué bello espectáculo! ¡Gritos a favor de ellos! ¡Discursos para ayudarlos! Hermoso. ¡Eso se llama una gran acto democrático. Llegas a creer que lo pides de verdad. ¡Que eres una persona abnegada. Pero una cosa es un acto social, como una manifestación y otra la realidad. Si fuésemos a reivindicar todo lo que se pide…

(UNO entra y se pone de rodillas delante de MATEO y AMPARO. Les suplica.)

UNO.-Señora, señor… ¡No es verdad lo que piensan ahora! Desean un mundo humano y distinto. ¡Deben intentarlo! ¡¡Pueden hacerlo!!

PEPE.-¡Márchese, Uno!

LOLA.-¡No moleste más!

(Enérgicos.)

MATEO.-¡Haced el favor de callaros!

AMPARO.-¡Todos precisamos ayuda!

PEPE.-Reaccionar así…

LOLA.-Querer complicarse…

MATEO.-Levántate, Uno.

AMPARO.-¡Estás en tu casa!

(Se levanta feliz.)

UNO.-¡¡Gracias!!

(Mutis de MATEO y AMPARO por la derecha. Los personajes se miran. PAUSA.)

PEPE.-Así que huyendo de la guerra.

UNO.-Es lo sensato.

LOLA.-Apreciará tanto este silencio…

UNO.-A veces, es más hiriente que una bala.

(Por derecha entran MATEO y AMPARO. Empujan una mesa con cinco sillas encima. La dejan en el centro de la escena y colocan rápidos las sillas en las cabeceras y tres frente al público. AMPARO se sienta en la silla derecha, MATEO en la cabecera derecha, LOLA en la silla izquierda, PEPE en la del centro. Todos miran a UNO. PAUSA.)

AMPARO.-Siéntate, Uno. ¡Estás en tu casa!

(Se sienta dichoso en la cabecera izquierda.)

UNO.-No sé cómo agradecerlo.

MATEO.-¡Ponga un refugiado en su mesa!

PEPE.-Tengo un gran trabajo para ti. Mi pareja y yo tenemos grandes proyectos

LOLA.-¡El dinero, muchísimo dinero, llama a tu puerta!

UNO.-¿También? ¿Es esto verdad o vivo un sueño?

(Se oye un fuerte bombardeo. Se aterroriza. Los demás lo observan serios.)

No es cierto… Siguen los aviones… Ay… Pereceré en mi huida.

(Cesa el ruido. Se torna feliz. Los demás lo miran contentos.)

Ha muerto mi pesadilla. ¡Estoy vivo! ¡Vivo! ¡¡La vida me sonríe!!

(Rápidamente cae el

TELÓN

ACTO SEGUNDO

(Se alza el telón. La escena vacía. Han desaparecido mesa y sillas. Por la derecha entra UNO. Lleva dolorido las manos al estómago. Para sí.)

UNO.-Ay, qué dolor. ¡Qué dolor tan grande! Es como si fuese a estallar mi cuerpo. ¡No puedo más! Si tuviese algo grave y me muriese. ¡Qué vergüenza! Sería hacerles un gran desprecio. Me tratan tan bien y yo los abandono. Eso no se hace, es de personas desagradecidas. ¡Tengo miedo! ¡Me persigue la mala suerte! Huyo de un mundo en el que cada segundo jugaba mi vida a cara o cruz y aquí me sucede igual. ¿Qué tendré? ¿Y si me operan? Verme dormido en un quirófano y un cirujano cortar por aquí y por allá para hacer mi propia mortaja. Ahora que me sonreía todo… Los seres como yo… ¡No nacemos para ser felices! Siempre seremos esclavos del infortunio. Pienso… ¡No puede ser! Me dieron de comer. Tan amables… ¡Come! ¡Come! No sé. Como nunca lo he hecho y te acabas acostumbrando… Conozco un restaurante por el escaparate. Si te paras ante él y te imaginas que lo devoras, te hace efecto y engordas. Te vas y dejas el sitio para el siguiente. En mi tierra, existen los mejores atletas. Uno va en un camión y le enseña un pollo. El deportista corre veloz y no lo alcanza, pero cuando llegan los Juegos Olímpicos… ¡Le dan la medalla de oro! Me pusieron una servilleta al cuello. ¡Estos quieren ahorcarme! Ya verás que sopa tan rica. Me la daban con cucharas. Esta por tu difunto padre, esta por tu difunta madre. Al principio, no me gustaba. Después… ¡Estaba riquísima! Un sabor tan exquisito… ¡Más! ¡Más! No seas glotón. Hay que ser comedido. Es tan mala la gula… Me resigné. Tal vez fuese suficiente. La gente es tan amable con los pobres… Pone un refugiado a su mesa para hacerse la foto; demostrar al mundo que son muy caritativos. ¡Nada dan gratis! Después… Un poco de veneno en su comida. Gran dolor como este que siento y dejo de existir. ¡Nadie sabrá la causa! A los mendigos no les hacen la autopsia. ¿Para qué? Es una pérdida de tiempo. ¡Uno más sin papeles! Era tan débil, pasó tanta hambre. Ellos siempre son honrados. Le daremos sepultura en mi nicho. ¡Qué honor descansar eternamente al lado de mis ilustres antepasados. Ya figuro en la lápida. Aquí yace un refugiado que acogió esta ilustre familia. ¡Me duele! ¡El dolor aumenta¡ ¡Desgraciados! ¡Hipócritas! ¡Me habéis envenenado! ¡¡Sois peores que los aviones que destruyen vidas!! Y yo… ¿Qué voy a hacer en cualquier parte del mundo? ¡Nada! ¡No tengo voz para protestar contra esta barbarie! Me duele… ¡No puedo más!

(Llora amargamente. Por la derecha entran contentos MATEO y AMPARO.)

MATEO.-¡Hola, Uno!

AMPARO.-¿Cómo te encuentras?

UNO.-Bien…

AMPARO.-¿Bien y estás llorando?

UNO.-Es la emoción por vuestras grandes atenciones.

(Se miran serios. PAUSA.)

MATEO.-¿Qué? ¿Todo normal?

UNO.-Sí…

AMPARO.-Poco a poco.

UNO.-Claro…

MATEO.-¿Aún no sientes el efecto?

(Aterrorizado.)

UNO.-¿Cuál?

AMPARO.-El del cambio de vida.

UNO.-Por ahora…

MATEO.-No te desanimes.

AMPARO.-Todo lleva su tiempo.

UNO.-Tengo un dolor…

(Van felices hasta él.)

MATEO y AMPARO.-¿¿Dónde??

(Señala el estómago con sus manos.)

UNO.-Aquí, en lo que llamáis estómago.

MATEO.-¿Muy fuerte?

AMPARO.-¿Es muy intenso?

UNO.-¡No os lo podéis imaginar!

AMPARO.-Pronto pasará.

(Muy asustado.)

UNO.-¡¡No!!

MATEO.-Eres un aprensivo…

(Por la derecha entran contentos PEPE y LOLA.)

PEPE.-¿Qué tal, amigo Uno?

LOLA.-¿Te vas adaptando a nuestras benditas costumbres?

UNO.-Algo. Lo malo…

AMPARO.-¡Ja, ja, ja! Dice que le duele el estómago.

PEPE.-¡Le duele el estómago! ¡Ja, ja, ja!

MATEO.-¡Le duele mucho! ¡Ja, ja, ja!

LOLA.-¡Ja, ja, ja! ¡Pobrecito!

(Confuso.)

UNO.-Vuestras bromas…

(Los demás ríen a grandes carcajadas mientras los mira serio. UN MOMENTO. Molesto.)

¡¡Fuisteis capaces!!

MATEO.-¿¿Qué dices??

PEPE.-¿¿A qué te refieres??

AMPARO.-¿¿Piensas que nosotros…??

LOLA.-¿¿Te vamos a echar un poco de sal y comerte crudo??

UNO.-¡Por favor! Al dolerme, se piensan cosas extrañas. Perdonadme.

(Afables.)

MATEO.-Nos reíamos y perdona nuestro proceder… Por tu dolor de estómago.

UNO.-¡Es cierto!

AMPARO.-¡Imposible!

PEPE.-¡Te equivocas!

LOLA.-¿Cómo va a dolerte si no lo tienes?

(Muy extrañado.)

UNO.-¿Los… que… la… cigüeña… nos… dejó… en… una… guerra… interminable…? ¿Nacemos… sin… él…?

AMPARO.-Tanto como eso… Si fuese así, todas iríamos a parir a la guerra. ¡Los hijos los amamantaría un tanque!

PEPE.-¡Tú naciste con un estómago como todos! ¡No te creas un disminuido!

(Feliz.)

UNO.-¡¡Tengo!! ¡¡Tengo un estómago de verdad!! ¡¡Soy importante!!

LOLA.-Pero al no usarlo. ¡Se atrofió y huyó de ti!

UNO.-¡Y yo sin enterarme! ¿Lo fuiste a buscar y con un trasplante…?

MATEO.-La naturaleza es tan sorprendente… Tu querido estómago, al irse de excursión, dejó su sitio vacío. Es como si tu organismo esperase a que volviese.

UNO.-¿De verdad? Somos tan complicados…

MATEO.-Por eso, al tomar la sopa, que no tenía veneno, tu estómago vuelve a su sitio.

(Incómodo.)

UNO.-¿Veneno? Nunca se me pasó por la imaginación…

(Los demás lo miran sonrientes. PAUSA.)

AMPÀRO.-Tomaste gustoso la sopita…

UNO.-¡Riquísima!

PEPE.-Y ella se dedicó a modelar lo que te faltaba. ¡Tu estómago perdido!

LOLA.-Por eso, es natural, tuviste fuertes dolores hasta dar a luz a algo de tu propiedad. Ahora… ¡Disfruta de la criatura!

UNO.-¡Gracias! ¡Muchísimas gracias! ¡Qué buenos sois! ¡Os quiero tanto!

(Los va abrazando.)

¡Eres grande, Amparo!

AMPARO.-Tú eres acreedor de esa virtud.

UNO.-Lola… ¡Merecías una estatua!

LOLA.-Tanto como eso…

UNO.-¡Mi querido Mateo!

MATEO.-No hay nada como sentirse humano.

UNO.-Amigo Pepe… ¡Pasaréis a la historia!

PEPE.-En ella nos encontraremos.

(Mira el reloj.)

¡Ya es hora!

MATEO.-Uno… Tienes que perdonar nuestra ausencia.

AMPARO.-Volveremos tan pronto como podamos.

PEPE.-No tardaremos mucho. ¡Enseguida volvemos!

LOLA.-Llenas tanto la casa.

(Mutis de MATEO, AMPARO, PEPE y LOLA por el foro. Queda pensativo. SILENCIO. Para sí.)

UNO.-Pasé un miedo… Eso que te engorden para devorarte… Me veía indefenso en una pequeña balsa, en la densidad del mar, mientras temía el naufragio sin llegar a ninguna playa y ser devorado por los tiburones. La realidad es distinta. Aquí he encontrado la familia que nunca he tenido y me siento seguro y feliz.

(Mutis por la izquierda.)

VOZ DE MATEO.-¡¡Bienvenidos!!

VOZ DE AMPARO.-¡¡Seáis bienvenidos!!

VOZ DE LOLA.-¡¡Bienvenidos a nuestros hogares!!

(Por la izquierda entra dichoso UNO. Va hasta el límite del foro y observa. Para sí.)

UNO.-¡Cuántos son! Van en manifestación; nos dan la bienvenida y, entre tantas voces, oigo las de los que me acogieron.

VOZ DE MATEO.-¡¡Vosotros!! ¡¡Que vuestras vidas hacían trágicos equilibrios en el filo de la navaja de la existencia!! ¡¡Estabais acorralados!!

VOZ DE LOLA.-¡¡Siempre!! ¡¡A todas horas!! ¡¡A cada minuto!! ¡¡A cada segundo!! ¡¡Contemplabais horrorizados esas batallas que organizaban los poderosos del mundo para apoderarse de vuestras riquezas!!

VOZ DE PEPE.-¡¡No actuaban como seres humanos!! ¡¡Eran los criados de depredadores del gran capital disfrazados de inofensivos demócratas!!

VOZ DE MATEO.-¡¡Barcos!! ¡¡Misiles!! ¡¡Tanques!! ¡¡Cañones!! ¡¡Balas que se aproximaban como si tuvieseis un imán!! ¡¡Estabais condenados en vuestras vidas oscuras e inocentes!!

VOZ DE PEPE.-¡¡El terror de ser ejecutados, sin haber cometido ningún delito, os encerraba sin ver la luz en el corredor de la muerte!

VOZ DE AMPARO.-¡¡Os comportabais peor que cadáveres!! ¡¡Habías perdido la esperanza de estar vivos!! ¡¡Esqueletos que toman el sol, en el campo de batalla, para sus doloridos huesos!!

VOZ DE LOLA.-¡¡Las guerras!! ¡¡El gran negocio en el que una vida no tiene valor!! ¡¡Las fábricas de armas como la mayor industria que hacen crecer economías!!

VOCES DE MATEO, AMPARO, PEPE y LOLA.-¡¡Hay que cerrarlas!! ¡¡Dejar que sus puertas no abran para siempre!! ¡¡Que oigan, detrás de ellas, un bello poema o la más maravillosa de las sinfonías!!

VOZ DE MATEO.-¡¡Teníais que huir de esa maldita vesania!!

VOZ DE AMPARO.-¡¡Buscar la libertad en la civilización!!

VOZ DE PEPE.-¡¡Caminasteis kilómetros y kilómetros como algo imposible!!

VOZ DE LOLA.-¡¡Os arrastrasteis, con el lodo de todos los caminos, hasta llegar desconfiados aquí con el grito de un refugiado que pide un humillante auxilio!!

VOZ DE AMPARO.-¡¡No temáis!

VOZ DE LOLA.-¡¡Os abrimos nuestros brazos!!

VOZ DE PEPE.-¡¡Somos los humanos que quedamos!!

VOZ DE MATEO.-¡¡Y nos negamos a no pisar nunca un suelo inundado de sangre!!

VOZ DE LOLA.-¡¡Os abrimos los brazos para deciros!!

VOZ DE PEPE¡¡Bienvenidos, hermanos!!

VOZ DE AMPARO.-¡¡Bienvenidos todos y sed felices!!

VOZ DE MATEO.-¡¡Hallasteis la paz en nuestras casas!!

(UNO aplaude entusiasmado mientras se oyen otros fuertes aplausos. UN MOMENTO. Cesan los aplausos. Se dirige a todos que no se ven.)

UNO.-¡¡Queridos familiares!! ¡¡Deseo en el nombre de todos mis compañeros y el mío¡¡ ¡¡Daros las gracias por acogernos como el que tapa con una manta al que se está muriendo de frío!! ¡¡No es mi fuerte la oratoria ni busco quedar bien con palabras brillantes!! ¡¡Habla el corazón!! ¡¡Él tiene sentimientos y no facilidad de palabra!! ¡¡Nos salvasteis la vida en una guerra!! ¡¡Tal vez fuese la misma que al nacer ya la vimos iniciada!! ¡¡Una existencia de horror desde el principio al fin!! ¡¡Y sigue!! ¡¡Hablan de ella periódicos, radios, televisiones!! ¡¡El que no está en ella la mira como una noticia lejana y carente de interés!! ¡¡Tuvimos que venir nosotros para que vieseis una realidad que nos azota a todos!! ¡¡Debemos acabar para siempre con esta inmunda desgracia!! ¡¡Mi voz tiembla!! ¡¡Quisiera hablar y se encuentra sin fuerzas por la emoción!! ¡¡Solo sabe decir mientras os abrazamos!! ¡¡Gracias!! ¡¡Muchísimas gracias!! ¡¡Sois extraordinarios!!

(Se oyen grandes aplausos y los agradece con la cabeza. UN MOMENTO. Cesan los aplausos. Va a centro de la escena y queda pensativo. PAUSA. Va decidido al centro del primer término y se dirige al frente.)

La vida siguió. Pasaron los años. Qué bien me tratan. Me siento libre, querido. He logrado la paz, el equilibrio. Soy uno más de esta gran familia. El calor de hogar son las llamas que calientan y no abrasan. Trabajo para Lola y Pepe. Valen tanto… Ay, si consiguiéramos sus grandes proyectos. Me pagan un buen sueldo. ¿Se puede pedir más? ¡Nunca había sabido lo que es existir sin contar los segundos para dejar de serlo!

(Vuelve al centro de la escena. Por la derecha entran MATEO y AMPARO. Han pasado treinta años. Él tiene ochenta y dos años y ella  setenta y cinco años. Son dos ancianos en el que el tiempo ha dejado sus acusadas huellas. Visten sencillos.)

MATEO.-Hola, Uno.

AMPARO.-¿Mucho trabajo?

UNO.-Afortunadamente no falta. ¿Cómo estáis?

MATEO.-Resistiendo, chico.

AMPARO.-Los años no perdonan.

UNO.-Yo os veo igual que antes.

(Extrañados.)

MATEO.-¿¿Cómo??

AMPARO.-¿¿Es que nos ves igual??

UNO.-Sí… El tiempo no pasa por vosotros.

AMPARO.-¡No pasa por ti!

MATEO.-Hace treinta años que apareciste a la puerta de esta casa y eres el mismo.

UNO.-No os lo discuto.

MATEO.-Nosotros éramos jóvenes.

AMPARO.-Estábamos en lo mejor de nuestra vida.

UNO.-¡Y lo seguís estando!

(Confusos.)

MATEO.-Como broma…

AMPARO.-Puede pasar.

UNO.-Amigos… ¡Siempre os hablo en serio!

MATEO.-Yo tenía cincuenta y dos años.

AMPARO.-Y yo cuarenta y cinco.

UNO.-Si el tiempo se detuvo…

(Molestos.)

MATEO.-¡Por favor!

AMPARO.-¡El tiempo no juega a esas cosas!

UNO.-Nunca se sabe.

MATEO.-La realidad es que ahora tengo ochenta y dos.

AMPARO.-Y yo setenta y cinco.

(Sorprendido.)

UNO.-¿¿Tantos?? ¡No lo creo! ¡Es imposible!

MATEO.-Lo que no es posible que llegues con veinte años y sigas teniendo los mismos.

UNO.-¿Es que debo tener cincuenta?

AMPARO.-Claro.

MATEO.-Es lo que procede.

UNO.-¡Cómo os complicáis la vida! Inventáis el calendario; celebráis felices los cumpleaños y apagáis velitas. Le estáis dando la razón al tiempo. Y él… ¡Es el mejor contable! Tiene unos reflejos…

MATEO.-¿Quiere decir que si no apagamos más velitas…?

AMPARO.-¿Quedamos como estamos?

UNO.-Como os conoce, habitáis en su memoria. Ahora… ¡Ya es tarde!

(PAUSA.)

MATEO.-¡¡No hay derecho!! ¡¡Esto es una injusticia!!

AMPARO.-¡¡Eres un recomendado de la naturaleza!!

UNO.-Poneros así… No sabéis lo que es vivir en una guerra sin descanso ni unas pequeñas vacaciones. Allí los hombres no juegan a las cartas ni las mujeres hacen calceta. Tampoco se canta “Cumpleaños feliz”. Se muere tantas veces… Es como si las armas te inmunizaran. Una pesadilla sin fin. Es posible que haya muerto como muchos y era un sueño de un cadáver que no me cansaba caminar hasta hallar un mundo nuevo.

MATEO.-¡Tus palabras carecen de la más elemental lógica!

AMPARO.-¡Los difuntos, que yo sepa, no se levantan de sus tumbas y bailan un pasodoble!

UNO.-¿Os digo un secreto?

AMPARO.-¡Lo estamos deseando!

MATEO.-¡Tienes la obligación!

(Muy serio.)

 UNO.-Cuando llegué a vuestra casa, ya no existía. ¡Los muertos no cumplen años!

(Tristes.)

AMPARO.-Pobrecito.

MATEO.-Fallecer tan joven. ¡Merece un funeral!

UNO.-¿Para qué? No tenía vida y vosotros me la disteis. ¡Era como gozar de mi redención en un paraíso de fronteras!

(Serios.)

MATEO.-A mí estas cosas…

AMPARO.-No las comprendo.

UNO.-¡Ni yo!

MATEO.-Es algo tan natural…

AMPARO.-Si has fallecido…

UNO.-¡Somos muchos los refugiados que hemos venido!

AMPARO.-Sí…

UNO.-¡¡Y llegaremos muchísimos más!!

MATEO.-¡¡No tendremos sitio!!

UNO.-Las ambiciosas guerras de los poderosos siempre seguirán. ¡El éxodo será como una inmensa serpiente amaestrada sin principio ni fin! Ella buscará un lugar seguro en el que juegan con ella o se hacen juegos malabares. ¡Pasen, señores, pasen! ¡El mayor espectáculo del mundo! ¡El gran circo trágico!

AMPARO.-Que se llegue a eso…

MATEO.-La humanidad ha perdido la razón.

UNO.-En mí visteis a un joven de veinte años. ¡Todas las mañanas nos dábamos los buenos días! ¿¿Acaso no pensasteis que llegábamos muy extenuados y nos sustituía otro porque era una casa que acogía a un refugiado??

(Tristes.)

AMPARO.-Es todo tan extraño…

MATEO.-Encuentro todo tan falto de sentido…

UNO.-¿Lo veis así? ¡¡Dadnos honradez, cultura, prosperidad y paz!! ¡¡Inventaréis una civilización distinta!!

(PAUSA. Por la izquierda entran PEPE y LOLA que ahora tienen cincuenta y tres y cincuenta años respectivamente. Él viste un elegante traje y ella ropa moderna y una boina negra ladeada con unas cerezas encima. Alzan felices los brazos.)

PEPE.-¡¡Lo hemos logrado!!

LOLA.-¡¡Hemos triunfado!!

(MATEO y AMPARO los abrazan.)

MATEO.-¡Sabía que lo conseguirías!

AMPARO.-¡Cómo luchasteis!

PEPE.-Felicitad también a Uno. ¡Lo que nos ayudó con su trabajo!

UNO.-Lo pasé tan bien… ¡Es maravilloso poder ser útil!

(Lo abrazan)

MATEO.-Uno… ¡Cuánto vales!

AMPARO.-Entre tiros… ¡No lo podrías demostrar!

LOLA.-¿Qué os parece mi modelo de boina ladeada con unas cerezas?

(Camina por el escenario como si cruzase la pasarela. Entusiasmados.)

AMPARO.-¡Es el no va más!

MATEO.-¡Muy fino!

UNO.-¡Qué elegante!

PEPE.-¡Algo nunca visto!

(Deja de caminar.)

LOLA.-¡Se ha puesto de moda en el mundo entero! ¡No paramos de enviarlas!

PEPE.-Y desde que soy arquitecto y he creado escuela con mi estilo al inventar la ciudad, ¡he vendido todos los pisos!

MATEO.-¡Sois grandes!

AMPARO.-¡No esperaba menos de vosotros!

UNO.-¡Hay que celebrarlo!

(Mutis de todos por la derecha. UN MOMENTO. Por la derecha entra contento UNO. Para sí.)

¡Qué alegría se siente al ser protagonista de algo grande!

(Por la derecha entra LOLA.)

LOLA.-Está animada la fiesta.

UNO.-Sí…

LOLA.-Necesito hablar contigo.

UNO.-Tú dirás.

LOLA.-Sabes que mi marido y yo… No somos felices.

UNO.-No soy de los que se preocupan por vidas ajenas.

LOLA.-Hace treinta años que te conozco. Era tan joven. Me fijaba tanto en ti. Y tú… ¡Nada!

UNO.-Mujer…

LOLA.-El tiempo ha pasado, pero tú te conservas muy bien.

UNO.-Eres una mujer muy amable.

LOLA.-Cada día que pasaba no dejaba de pensar en ti.

UNO.-¡Qué constancia!

LOLA.-Y tú… Callado, callado. ¡Continuamente callado!

UNO.-Siempre te he hablado normalmente.

LOLA.-Conversaciones vacías. ¡Nunca una palabra de amor!

UNO.-Es que yo…

LOLA.-¿Acaso no te parezco una mujer agraciada?

UNO.-Lo eres.

(Coqueta.)

LOLA.-¿De verdad…?

UNO.-¡Sí!

LOLA.-¡Abrázame fuerte!

UNO.-¡Estás casada!

LOLA.-¿Es eso impedimento?

UNO.-¡No voy a deshacer una pareja!

LOLA.-Más rota de lo que está. ¡Huyamos de aquí! ¡Busquemos nuestro nido ideal! ¡Viviremos dichosos con las boinas!

UNO.-¡Compréndelo! No puede ser.

(Lo abraza y besa.)

LOLA.-¡Te quiero!

(Por la derecha entra AMPARO. Los ve y se sorprende.)

AMPARO.-¡Pero esto…!

LOLA.-Mamá… ¡No has visto nada!

(Mutis por la derecha. Cohibido.)

UNO.-Amparo… Te aseguro que yo soy un inocente de sus sentimientos.

(Seria.)

AMPARO.-¿¿Es que la culpable es mi hija??

UNO.-No… A ella se le ocurre cada cosa…

AMPARO.-Tú respuesta… ¡Ja, ja, ja! Si a mí también se me ocurre…

(Va a cogerlo cariñosa del brazo.)

UNO.-¡¡No!!

(Mutis corriendo por la derecha. Para sí y sonriente.)

AMPARO.-Es la mejor manera de que todo siga igual.

(Mutis por la derecha. UN MOMENTO. Suena un vals. Por la derecha y ajenos a todo, entran bailando MATEO con AMPARO y JOSÉ con LOLA. UN MOMENTO. Cesa la música. Las parejas bailan igual. UN MOMENTO. Por la derecha entra UNO y los observa. Para sí.)

UNO.-El mundo está contento y se divierte. Es como si no quisiera ver la realidad. Las noticias que nos llegan son tan distintas. Miles y miles se aproximan; huyen del terror de la guerra. Se acercan…

(Las parejas se sueltan y lo miran.)

MATEO.-¡Están aquí!

AMPARO.-¡Han llegado!

PEPE.-¡Son muchos!

LOLA.-¡Parece un continente!

UNO.-¿Qué sucederá?

MATEO.-No sé.

PEPE.-Los combates siguen en sus países.

AMPARO.-No paran nunca.

LOLA.-La desesperación crea refugiados.

(PAUSA.)

UNO.-Parece que fue ayer.

MATEO.-Pensábamos que al acogerlos se acabaría todo.

AMPARO.-Borrón y cuenta nueva en una página negra de la historia.

LOLA.-Demostramos ser tan humanos.

PEPE.-Y la vida siguió igual.

UNO.-Los actuales son víctimas del mismo terror que el mío.

PEPE.-No podemos abandonarlos.

LOLA.-Tendrán que hacer algo.

AMPARO.-Darles cobijo.

MATEO.-Ayudar sus necesidades.

(Desesperado.)

UNO.-¡Son tantos!

MATEO.-¿Cómo reaccionarán las naciones?

AMPARO.-No sé.

PEPE.-El problema es grande.

LOLA.-Jamás pensaba…

MATEO.-Recuerdo una frase de José Saramago: “El desplazamiento del sur al norte es inevitable; no valdrán alambradas, muros ni deportaciones: vendrán por millones. Europa será conquistada por los hambrientos. Vienen buscando lo que les robamos”.

LOLA.-Me estremecen estas palabras.

PEPE.-¡Son terribles!

AMPARO.-¡¡Yo no les robé nada!!

UNO.-No querrá decir…

(Se miran muy serios y angustiados. PAUSA.)

AMPARO.-Si hacemos caso a las palabras de algunos escritores…

(Animados.)

PEPE.-¡Es cierto!

LOLA.-¡Cada uno las interpreta a su manera!

MATEO.-¡Todo es literatura!

(Sin fuerzas.)

UNO.-Se cierne un tiempo desolador. ¡Tengo miedo!

AMPARO.-¿Miedo? ¿Por qué?

UNO.-Algo se avecina.

MATEO.-¡No te ocurrirá nada!

PEPE.-¡Te protegeremos siempre!

LOLA.-¡Estás en tu casa!

(Contento.)

UNO.-¡Gracias! Pero los demás… Me dan tanta pena. Son iguales que yo; están pasando por la misma tragedia.

MATEO.-¡Olvídalos!

UNO.-Si fuese tan fácil…

AMPARO.-¡Nuestros sentimientos no deben ser débiles!

LOLA.-Vivimos en una selva en el que únicamente sobrevive el más fuerte.

PEPE.-¡No podemos dejar que nos devoren!

UNO.-Tenéis razón, pero yo procedo de los mismos lugares. ¡Sus problemas también destrozaron mi cuerpo! Es tan dura la vida sin un rayo de luz que la ilumine. Las tinieblas te envuelven en una oscuridad constante como una horca invisible. ¡No hay salida al morir la esperanza! Buscamos la solución y huye de nuestras manos. Si hubiese algo a lo que nos agarrásemos. ¡No existe! Es tan angustioso permanecer así. ¡No conocer la verdad que abre las puertas del futuro! Saber la realidad de lo que nos rodea y sufrir en esta pequeña isla en la que no llega una noticia dentro de una botella. ¡Quiero saber! ¡Necesito estar al día! ¿¿Qué dice?? ¿¿Qué dice la radio??

PEPE.-¡Saldremos de dudas!

AMPARO.-Complicarse la vida sin conocimiento…

LOLA.-¡No tiene sentido!

MATEO.-A ver…

(Enciende la radio y se oye fuerte la música del vals que bailaban. Contentos.)

¡El vals!

AMPARO.-¡Nuestro vals!

PEPE.-¡La vida continúa!

LOLA.-¡Es nuestra! ¡Fueron comentarios infundados!

VOZ LOCUTORA.-Interrumpimos nuestra programación para ofrecerles noticias de última hora. Lamentamos informarles que no son simples comentarios  la llegada de más refugiados.

(Los personajes se tornan miedosos, se acercan a la radio y, como un solo oído, lo aproximan aparato.)

UNO.-¡¡No!! ¿Lo veis? ¡Tenía razón!

MATEO.-El problema es…

AMPARO.-¡Terrible!

PEPE.-Cuando el río suena…

LOLA.-¡Me parece imposible!

VOZ LOCUTORA.-¡Se pide a todos serenidad! Al parecer, el número de ellos es muy inferior al que se comentó en un principio.

(Se separan aliviados.)

AMPARO.-Así cambia.

MATEO.-Es distinto el problema.

PEPE.-Serán dos o tres… ¡Nada!

LOLA.-La solución es muy fácil.

UNO.-Los conozco. ¡Sé que no pararán!

VOZ LOCUTORA.-¡No teman! Las fuerzas de seguridad tienen dominada esta situación en el mundo entero.

MATEO.-¡No hay que preocuparse!

AMPARO.-Somos civilizaciones avanzadas.

PEPE.-¡No podrán con nuestras fuerzas!

LOLA.-Pierden el tiempo.

(PAUSA.)

UNO.-A mí esto…

PEPE.-Tienes un optimismo…

MATEO.-Se marcharán.

AMPARO.-¿Qué van a hacer aquí?

LOLA.-¡No hay sitio!

(Voz muy baja.)

VOZ LOCUTORA.-Parece…

(Molestos a la radio.)

PEPE.-¡¡No se oye!!

MATEO.-¡¡Alce la voz!!

UNO.-¿¿Qué dice usted??

LOLA.-¿¿Ha enmudecido??

AMPARO.-¡¡Más alto!!

(Crece la voz.)

VOZ LOCUTORA.-¿Me escuchan ahora?

(Les hacen contentos inclinaciones de cabeza al unísono.)

MATEO.-¡¡Perfectamente!!

AMPARO.-¡¡Se expresa usted excelentemente!!

LOLA.-¡¡Qué bien habla!!

UNO.-¡¡Tiene una voz muy bonita

PEPE.-¡¡Siga!! ¡¡Siga así!!

(Dejan de hacerle reverencias. Voz normal.)

VOZ LOCUTORA.-¡Muchísimas gracias! Iba a decirles…

(Los demás se miran serios. PAUSA.)

Según últimas noticias… Que los refugiados no son un número inferior sino que nos invade una inmensa multitud.

UNO.-¡Éramos tantos!

(Desesperados.)

PEPE.-¡¡Esto es demasiado!!

LOLA.-¡¡No lo podemos consentir!!

MATEO..¿¿Qué va a ser de nosotros??

AMPARO.-¡¡Su hambre nos devorará!!

VOZ LOCUTORA.-¡No pierdan la tranquilidad! Se han movilizado todas las fuerzas del orden.

(Apaga la radio.)

MATEO.-Con permiso, locutora. Tantas noticias…

AMPARO.-Es para echarse a temblar.

LOLA.-¿Qué vamos a hacer?

PEPE.-No procede adelantarnos a los acontecimientos.

UNO.-Ya no existen lugares seguros.

(Se miran muy tristes. PAUSA.)

PEPE.-Lo mejor será saber la realidad de la calle.

MATEO.-Es la mejor información.

LOLA.-Hay que admitir los hechos.

PEPE.-No podemos cruzarnos de brazos.

UNO.-¡Qué pena tan grande!

(Mutis de todos por el foro. UN MOMENTO. Voces de personajes con seres imaginarios.)

VOZ DE MATEO.-Es usted un trabajador. ¿Los hay?

PEPE.-Está usted jubilado. La mayoría…

VOZ DE AMPARO.-¿Se encuentra usted en el paro? Creo que existe alguno.

VOZ DE LOLA.-O sea que tiene usted una enfermedad grave. Ya será menos.

UNO.-También eres un refugiado como yo. Nos habían seleccionado por nuestro aspecto.

(Entre ellos.)

VOZ DE MATEO.-Van a manifestarse todos los trabajadores. ¡No pueden quedar sin sus empleos!

VOZ DE PEPE.-También los jubilados. ¡Se niegan a perder sus pensiones!

VOZ DE AMPARO.-Los parados harán oír su voz. ¡Quieren ser activos!

VOZ DE LOLA.-Movilización de los enfermos. ¡Precisan cuidados!

VOZ DE UNO.-Los refugiados permaneceremos silenciosos. ¡Amamos a todos!

(Unidos.)

VOZ DE MATEO.-¡¡Fuera los refugiados actuales!! ¡¡Volved a vuestros sitios!!

VOZ DE PEPE.-¡¡No conseguiréis que perdamos nuestros trabajos!!

VOZ DE AMPARO.-¡¡Son nuestros!! ¡¡Nuestros!! ¡¡Nuestros!!

VOZ DE LOLA.-¡¡Queremos el pan para nuestros hijos

(PAUSA.)

VOZ DE MATEO.-¡¡Nunca más refugiados!! ¡¡Marchad!!

VOZ DE PEPE.-¡¡Los jubilados hemos trabajado toda nuestra vida y levantado el mundo de una guerra!!

VOZ DE AMPARO.-¡¡Exigimos una pensión digna y no morir de hambre!!

VOZ DE LOLA.-¡¡Un descanso seguro y merecido!!

(PAUSA.)

 

VOZ DE MATEO.-¡¡Sobráis refugiados!! ¡¡Este no es vuestro sitio!!

VOZ DE PEPE.-¡¡Estamos en el paro y necesitamos trabajar!!

VOZ DE AMPARO.-¡¡Somos seres dignos y no unos parásitos!!

VOZ DE LOLA.- ¡¡Trabajo!! ¡¡Trabajo para todos los que nos marginaron!! ¡¡Tenemos nuestro derecho!!

(PAUSA.)

VOZ DE MATEO.-¡¡Refugiados fuera!! ¡¡Nunca!! ¡¡Nunca en nuestra vida!!

VOZ DE PEPE.-¡¡Somos una legión de enfermos y queremos salud!!

VOZ DE AMPARO.-¡¡Precisamos ayuda, medicamentos y médicos que no salven!!

VOZ DE LOLA.-¡¡Nos rebelamos ante la propia muerte!!

(Voces ininteligibles y que van creciendo. UN MOMENTO. Por el foro entran MATEO, AMPARO y UNO. Muy asustados)

UNO.-¡¡Esto es terrible!! ¡¡Lo que hacen!! ¡¡Expulsan a la fuerza a los nuevos refugiados de las fronteras!! ¡¡Los agreden!! ¡¡Les echan fuerte agua!! ¡¡Gases!!

MATEO.-¡¡Los pobres escapan o perecen!! ¡¡No hay derecho!!

AMPARO.-¡¡Regresan derrotados a sus infinitos caminos que no llevan a ninguna parte!!

UNO.-¡¡Toda una vida esperando este momento!! ¿¿Para qué?? ¡¡Cada sueño es una miserable derrota!!

MATEO.-¡¡Esto es inhumano!! ¡¡Han desaparecido los sentimientos de la Tierra!!

AMPARO.-¡¡Han enterrado en putrefactos cementerios sus ilusiones!! ¿¿Dónde van a vivir?? ¡¡En lugares de espejos con imagen de muerte!!

(Crecen las voces ininteligibles. Por el foro entran aterrorizados PEPE y LOLA.)

PEPE.-¡¡No hay palabras!!

LOLA.-¡¡Las cosas se complican!!

UNO.-¿¿Qué sucede?? ¿¿Sabéis algo??

AMPARO.-¿¿Alguna novedad??

MATEO.-¿¿Se van arreglando las cosas??

LOLA.-¡¡Es mejor el silencio!!

PEPE.-¡¡No enterarse de nada!!

(Se miran muy preocupados. PAUSA.)

UNO.-¡¡Hablad!! ¿¿Qué se comenta??

MATEO.-¿¿Sabéis algo??

AMPARO.-¡¡Contad!!

PEPE.-¡¡Es todo tan confuso…!!

LOLA.-¡¡El mundo civilizado nos pone debajo de su cruel pie!! ¡¡Nos aplasta con su fuerza!!

UNO.-¿¿Qué sucede?? ¡¡Quiero enterarme!!

MATEO.-¿¿Se han ido los últimos refugiados??

AMPARO.-¿¿Les negaron sus vidas??

(Voces bajas y desoladas.)

PEPE.-Ellos se fueron.

LOLA.-Pero ahora…

(Sereno.)

UNO.-¿Qué…?

PEPE.-Harán limpieza.

LOLA.-Expulsarán también a los primeros.

(Se dirige decidido al foro.)

UNO.-¡Me entregaré! No os voy a crear problemas.

(Los demás se ponen delante y se lo impiden.)

AMPARO.-¡No te dejaremos!

MATEO.-¡Esta es tu casa!

PEPE.-¡Te esconderemos!

LOLA.-¡Nunca te encontrarán!

(Miran al foro. Se dirigen sin fuerzas a seres imaginarios.)

UNO.-Ustedes…

LOLA.-¿Lo vienen a buscar?

(Suplicantes.)

PEPE.-¡Déjenlo!

MATEO.-¡No lo lleven!

AMPARO.-¡Es de nuestra familia!

UNO.-Permítanme despedirme.

(Se dirige a ellos y los abraza.)

Amparo, Lola, Mateo, Pepe. Fui tan feliz a vuestro lado. ¡No os aflijáis! Vuestro recuerdo hará que siempre siga con vosotros. Si no me va a pasar nada. Las guerras son tan divertidas… En vez de armas, se cuentan chistes. ¡Te mueres de risa! No sé… Tengo un nudo en la garganta… No puedo hablar mejor.

(Se vuelve. A los seres imaginarios.)

Cuando ustedes quieran.

(Va hasta el foro y queda estático. Cesan las voces ininteligibles. Corren hacia él.)

MATEO.-¡Quédate!

AMPARO.-¡No nos dejes!

PEPE.-¡Hacernos este desprecio…!

LOLA.-¡Te debemos tanto!

(Se oyen fuertes bombardeos. Para sí.)

UNO.-Me voy aproximando al lugar de partida. Ya oigo su trágica sinfonía. Las guerras siguen como si no supiesen hacer otra cosa. Todos vivimos horrorizados en que ellas acaben con nosotros. La paz es una utopía. ¡Ha muerto nuestra pobre esperanza!

(LOLA lo agarra fuerte y él no se inmuta.)

LOLA.-¡¡No te irás!! ¡¡Nunca dejarás de estar a mi lado!! ¡¡Te quiero!! ¡¡Te quiero!! ¡¡Te quiero!!

(UNO, ajeno a todo, hace mutis por el foro. Cesan los bombardeos. Sorprendidos.)

MATEO.-¡¡Pero…!!

AMPARO.-¿¿Cómo…??

(Va hasta LOLA.)

PEPE.-¡¡Lo que menos esperaba…!! ¡¡Hacerme esto!!

(Va hasta el centro de la escena. La sigue.)

LOLA.-No es lo que tú crees. ¡Déjame explicarte!

PEPE.-¡¡Más claro!!

LOLA.-Es cierto que mis sentimientos hacia ti se han acabado. ¡Te detesto! Lo quería tanto… Y él… ¡Nunca quiso destruir lo que era imposible de unir.

(Lleva sus manos al cuello de ella y la aprieta.)

PEPE.-¡¡Zorra!! ¡¡Más que zorra!!

LOLA.-¡Suéltame!

MATEO.-Ponerse así…

AMPARO.-Sin un motivo.

(Igual.)

PEPE.-¡¡Dile adiós al mundo!!

(Sin fuerzas.)

LOLA.-Por… favor…

MATEO y AMPARO.-¡¡No!!

PEPE.-¡¡Muere!!

(LOLA cae muerta. Agresivo a AMPARO.)

MATEO.-¡¡Tú lo sabías!!

AMPARO.-Estás equivocado. ¡Te juro…!

MATEO.-¡De joven también andabas detrás de él sin poder conquistarlo!

AMPARO.-¡Mentira!

MATEO.-El amor que te tenía se convirtió en odio…

AMPARO.-Tus sentimientos…

MATEO.-Seguí contigo para que ellos pudiesen realizarse.

(Irónica.)

AMPARO.-¡Qué padre tan abnegado!

(Coge la caja del dinero y se la muestra.)

MATEO.-De esta caja salieron mis ahorros para el gran proyecto que deseaban.

AMPARO.-¡Era lo menos que podíamos hacer!

MATEO.-¡¡Ha llegado mi venganza!!

(Corre torpe y asustada por la escena.)

AMPARO.-¡¡No, Mateo!! ¡¡No!! ¡¡No se te ocurra hacer un disparate!!

(Corre torpe detrás de ella.)

MATEO.-¡¡No escaparás!! ¡¡Vas a conocerme!!

AMPARO.-¡¡Desiste!!

MATEO.-¡¡Jamás!!

(Le tira la caja a la cabeza.)

AMPARO.-¡Ay…!

(Cae muerta. Abre la caja y se la muestra a PEPE.)

MATEO.-Sigue vacía. ¡Estoy viejo y arruinado! ¡¡Eran mis ahorros para mi época final!!

PEPE.-Mateo, querido. ¡No te preocupes! Pronto te la llenaré con sus intereses. ¡Confía en mi alta posición!

(Deja abierta la caja en el suelo y saca una navaja.)

MATEO.-¡Siempre escuchando lo mismo! ¡¡Te voy a cortar la cabeza y guardarla en esa caja!!

(Saca su navaja.)

PEPE.-¡¡Atrévete!!

(Pelean durante un momento. Dolorido.)

¡Me has dado! ¡¡Vas a conocerme!!

MATEO.-¡Iluso!

(Le clava la navaja.)

PEPE.-¡¡Recibe mi cortés despedida!!

MATEO.-Yo…

(Cae muerto. Para sí.)

PEPE.-Este infeliz… El mundo… Buscamos el triunfo y es solamente un sueño. Me estoy desangrando. Se me nubla la vista.

(Cae al suelo.)

Guerras, refugiados, agresividad, inhumanos. ¡Escoria! Los que no acudimos a un campo de batalla, somos tan ruines como ellos. Destruimos el planeta con nuestro miserable protagonismo. ¡Pobre Tierra!

(Muere. Fuerte ruido de aviones. La escena, con los cuatro muertos, permanece así un momento.

  Lentamente cae el

TELÓN

La Coruña, 22 de septiembre de 2.015

FINAL DE “ELEGÍA POR UN MUNDO INHUMANO”.

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