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Los cuatro elementos

de Víctor Antero Flores

sta obra ha sido cedida por el autor para su difusión libre y gratuita, si bien quedan reservados todos los derechos de propiedad intelectual. El uso público de esta obra requiere el permiso del autor y a fin de recabar la correspondiente autorización se inserta al final del texto su dirección electrónica.

 

Los cuatro elementos

(Teatro infantil)

 

Víctor Antero Flores

 victor_afz@hotmail.com

PERSONAJES:

 

Margarita

El árbol

El leñador

El Agua

La Tierra

El Fuego

El Aire

 

 

Se abre el telón, aparece un bosque. El árbol está hablando con Margarita.

 

ÁRBOL: El bosque está más bello que nunca, Margarita. Hoy no hace frío, tampoco mucho calor. La humedad es buena para mis raíces y el sol hace que mi fotosíntesis funcione bien. Los pajaritos hacen nido en mis ramas. Unos gusanos se han encapullado entre mis hojas y en poco tiempo se convertirán en mariposas. ¡La vida me rodea!

MARGARITA: Me da gusto por ti. Por qué en la ciudad las cosas son diferentes. Casi no hay árboles, ni animales, ni mariposas. Vives en un lugar muy bonito.

ÁRBOL: No puede ser... ¿Es cierto eso? Entonces qué chiste tiene vivir en la ciudad.

MARGARITA: Mi papá dice que en las ciudades se hacen negocios para poder tener dinero y vivir, pero que los mismos hombres no se han preocupado por tener lugares bonitos. Hay mucho humo de las fábricas y los coches. Los animales no pueden vivir en libertad. Hay terrenos secos en donde no crecen plantas. Hay ríos contaminados...

ÁRBOL: Qué horror.... ¿Cómo pueden vivir así.

MARGARITA: No todo es tan malo y feo. Hay lugares bonitos, pero te digo que son muy pocos.

ÁRBOL: Bueno, el bosque también tiene sus problemillas. A veces hay incendios y eso nos da mucho miedo a los árboles. El otro día llegó un conejo hasta mí y me platicó que un cazador quería cazarlo. El pobre muy asustado se metió en un agujero que está entre mis raíces hasta que el peligro pasó.

MARGARITA: Pobrecito conejo. Bueno, ya me voy. Voy a decirle a mis papás que estoy contigo para que no se preocupen. Adiós.

(Margarita sale).

ÁRBOL: Adiós, Margarita. Qué buena niña... Ojalá y regrese. Me gusta que los niños vengan a mí. ¿Pero qué es eso? Oigo que alguien viene.

LEÑADOR (Cantando desde afuera). Tala, que tala, tala, tala, tala. Un tronco grandote para cabaña. Jo, jo, je, je. Tala, que tala, tala, tala, tala. Ramas y hojas para la fogata. (Entra cantando el mismo estribillo y con una enorme hacha al hombro). Tala, que tala.... (Revisa los árboles). Están muy pequeños, no me sirven. Tengo que cortar un árbol grande y fuerte para venderlo a la fábrica de muebles. Dicen que pagan muy bien.

ÁRBOL: ¡Ay, Diosito! Que no me vea, que no me vea....

LEÑADOR: Veamos este.

ÁRBOL: Estoy muy chiquito...

LEÑADOR: ¿Quién dijo eso?

ÁRBOL: (En voz baja al público). Ups. Los grandes no deben saber que puedo hablar...

LEÑADOR: Debió haber sido el ruido de alguna ardilla. (Lo inspecciona). Parece que el tronco es bueno. Ramas largas. Sí, creo que de éste pueden salir muy buenas tablas...

(Se sienta a afilar el hacha).

ÁRBOL: Oh, no. Y yo aquí plantadote.

(El leñador se prepara para dar el primer golpe).

LEÑADOR: Una, dos, tre...

ÁRBOL: ¡Cuidado atrás!

LEÑADOR: ¡Qué, quién, cuándo, dónde!... Ah, esas ardillas siguen haciendo ruido. Una, dos, tre...

ÁRBOL: Mamá...

LEÑADOR: (Asustándose) ¡La mía!... Qué pasa aquí. ¿Serán las ardillas? ¿Será que el bosque está encantado? Mejor corto este árbol y me voy rápido de aquí. Una, dos, tre...

(Entra Margarita corriendo).

MARGARITA: !Detente! (Protege al árbol con su cuerpo).

LEÑADOR: ¡Ay, mamá! Me asustaste. ¡Ahora qué!

MARGARITA: ¡No corte este árbol, señor leñador!

LEÑADOR: Mi trabajo es cortarlo.

MARGARITA: Pero en este bosque está prohibido.

LEÑADOR: Eso dicen... pero a mí me vale.

MARGARITA: Además el árbol es mío.

LEÑADOR: Dónde está tu título de propiedad. Mejor quítate porque voy a usar mi hacha (Prepara su hacha).

ÁRBOL: Espántamelo.

MARGARITA: No puedo, es muy grandote. Necesitamos ayuda.

ÁRBOL: Ya sé. Llamaré a uno de mis amigos. ¡Aire, sopla! ¡Aire!

MARGARITA: ¿El aire es tu amigo?

ÁRBOL:  Sí. Ahora...Sujétate de mí, Margarita.

(Comienza un ventarrón tremendo)

LEÑADOR: Qué pasa. Parece un huracán.

(Lucha por no ser arrastrado, pero finalmente es sacado fuera del escenario).

(Aparece el Aire en escena).

AIRE: ¿Me llamaste?

ÁRBOL: Gracias por venir, amigo Aire. Un leñador estuvo a punto de talarme.

AIRE: Sí, ya lo he visto. ¿Vieron como lo alejé con mi ventarrón?

MARGARITA: ¿Soplas muy fuerte?

AIRE: Así es, saqué a ese truhán al soplar solamente con un orificio nasal.

MARGARITA: Entonces, si hay un incendio puedes soplar y apagarlo.

AIRE: Desgraciadamente no. Si el fuego es pequeño, como el de un cerillo, sí lo apago. Pero si es grande como un árbol, eso sería peor. Si soplo extenderé las llamas a otros árboles y el incendio se hará más grande.

MARGARITA: Uy, qué feo. ¿Entonces cómo podríamos apagar un incendio grande?

AIRE: Con ayuda del agua.

MARGARITA: Es cierto. Oye, Árbol, ¿también el agua es tu amiga?

ÁRBOL: Claro, los cuatro elementos son mis amigos. El Aire, El Agua, La Tierra y el ... bueno... el fuego no ha sido muy buen amigo mío. La verdad no quiero que ni se me acerque.

MARGARITA: Y si le decimos que no haga incendios...

AIRE: El fuego por sí solo no puede controlarse.

ÁRBOL: Por eso, aquí nadie lo queremos ver. Es impulsivo y desastroso cuando se descontrola.

AIRE: Bueno, yo me voy, si me necesitan de nuevo, llámenme. (Sale).

LEÑADOR: (Entrando). Tala, que tala, tala, tala, tala... Qué bueno que ya se quitó ese ventarrón. Qué clima más raro... ¡Ahora sí cortaré este árbol!

MARGARITA: Ya volvió. Llama al Aire.

ÁRBOL: ¡Aire, aire! Ya no me escucha.

LEÑADOR: Me sentaré en esta roca para afilar mi hacha aún más. La dejaré tan filosa que cortaré ese árbol de un solo golpe. (Se sienta a afilar).

ÁRBOL: Ya sé, llamaré a mi amiga la Tierra. ¡Tierra, Tierra!

(Entra la Tierra).

TIERRA: Qué pasó Árbol. Estoy muy apurada haciendo que germinen unas semillas. De hecho estoy buscando al Agua para que me dé una manita.

MARGARITA: ¿Puedes pedírsela después? Es que mi amigo el Árbol corre peligro. Ese leñador que está allá quiere talarlo.

TIERRA: ¡Qué!, ¡y tanto trabajo que me ha costado hacer que crezca de entre mis entrañas! El árbol es como un hijo mío, así que no lo permitiré. Observen.

(La Tierra se esconde tras el Árbol. El leñador termina su tarea).

LEÑADOR: Ahora sí, a trabajar. (Va al árbol).  Uno, dos, tre...

(La Tierra sale de su escondite y poniéndose tras el leñador, sujeta el hacha. Al soltar el golpe, la Tierra, se queda con la herramienta y le leñador abanica el aire).

LEÑADOR: ¿Dónde está mi hacha?

(Voltea para ver a su espalda y la Tierra le sopla un puñado de polvo en los ojos.).

LEÑADOR: Ay, no veo. No veo... Quién me echó tierra en los ojos. Ah, seguramente fue esa niña. (Margarita se esconde tras el árbol). Pero ahora verá. ¿Dónde está mi hacha? Me la han robado. ¿Mi hacha? ¡Devuélveme mi hacha!  ¡Niña! ¡Ah, Mi venganza será terrible! (Sale tallándose la cara).

MARGARITA: (Saliendo del escondite). Creo que va a volver.

TIERRA: Bueno, si eso sucede no duden en llamarme. Espero no estar muy ocupada haciendo germinar unos huertos que tengo en el otro lado del mundo. Adiós.

MARGARITA: Adiós. Vuelve pronto.

ÁRBOL: Ya se fue. Nos quedamos solos. Ahora tengo miedo otra vez. Ese hombre prometió vengarse.

MARGARITA: No le creas. Ya ves como son los mayores. Se enojan, gruñen, gritan, dicen cosas y luego...

LEÑADOR: (Sus cantos se escuchan antes de que entre en escena). Tala, que tala, tala, tala, tala. Un tronco grandote para la cabaña. (Entra con una antorcha encendida).

ÁRBOL: ¡Ay, Margarita! ¡Trae Fuego!

MARGARITA: ¡Sí, y nosotros que no queríamos ni verlo!

LEÑADOR: Si no puedo talar este bosque, nadie más lo hará. Le prenderé fuego a los arbustos y arderán los árboles. Sobre todo tu tonto árbol, niña.

MARGARITA: No, por favor.

ÁRBOL: Dile que no lo haga, dile que no lo haga.

MARGARITA: Deténgase.

LEÑADOR: Ya me molestaron demasiado, tú y... y... y quien quiera que te esté ayudando, las ardillas, los fantasmas o lo que sea. (Esgrime la antorcha). Es hora de encender una pequeña fogata... (Va viendo los árboles y plantas, seleccionando). ...en este arbusto ja, ja, ja... (Arroja la antorcha en un arbusto y brota El Fuego. El Fuego corre y baila por todo el escenario. El Leñador ríe).

FUEGO: Fuego, fuego, brazas, chispas. He nacido nuevamente... Cuánto alimento para mis flamas veo aquí.

ÁRBOL: No, Fuego. Recuerda que soy el árbol amigo de los cuatro elementos.

FUEGO: Sí amigo... pero lo siento. Mi naturaleza es eufórica, es hiperactiva, es muy activa. No puedo detenerme, seguiré, seguiré, hasta que no haya nada que consumir.

MARGARITA: ¡Necesitamos hacer algo!

LEÑADOR: Vean cómo se incendia todo.

FUEGO: (Sigue corriendo). Cuánto bosque para mí solito. Llamas, flamas, crezcan más.

ÁRBOL: Pero el leñador te trajo para que acabaras conmigo, porque me quiso talar y no lo dejamos.

FUEGO: Eso es malo, malo. Se está aprovechando de mí y de ti.

MARGARITA: Fuego, ¿puedes ayudarnos? No quemes el bosque por culpa de ese hombre.

FUEGO: Lo siento. Él es malo y yo soy su esclavo. No puedo hacer nada para detenerme. Pero ustedes sí.

MARGARITA: ¿Qué podemos hacer?

FUEGO: Llamen al agua.

MARGARITA: ¡Es cierto! ¡Árbol, llama al agua!

ÁRBOL: Espero que cuando me escuche no sea demasiado tarde. ¡Agua, Agua...!

LEÑADOR: ¿Qué dicen?

(Unas gotas de agua comienzan a caer ).

LEÑADOR: No, no. ¡Espérense, están apagando todo el fuego! ¡No es justo, no es justo!

FUEGO: Me voy... me voy... pero no sin antes darle a este truhán una probada de su propio chocolate.

(El Fuego salta sobre la espalda del leñador).

LEÑADOR: ¡Ay, me quemo, me quemo... auxilio! (Corre por todos lados con el fuego sobre él). ¡Quítenmelo, quítenmelo que me chamusca! (Sale corriendo).

ÁRBOL: Eso le pasa por jugar con fuego.

MARGARITA: Menos mal que el agua llegó a tiempo.

ÁRBOL: Esto es sólo la punta de su llegada. Mírala, allá viene.

(Entra el Agua).

AGUA: Ya los corrí. Pero qué gorrosos son. Uno no se puede ausentar un momento sin que esas personas irresponsables anden prendiendo fuego por allí. Ahora voy a aprovechar para regar todo este bosque que mucha falta le hace.

ÁRBOL: Gracias, amiga Agua.

AGUA: De nada. Ahora si me permiten, voy a soltar un chubasco. Porque sin mí, la Tierra no puede hacer germinar sus frutos.

MARGARITA: Agua, si ves a ese leñador clandestino, apágale al fuego. Hace cosas algo malas, pero no por eso lo vamos a dejar que se chamusque todito.

AGUA: Eso haré. Aunque la verdad, en este momento ya debe haber llegado a mi río. El solo podrá apagarlo. Ahora me retiro. Debo formar un chubasco en las montañas del norte... Adiós.

ÁRBOL: Adiós.

MARGARITA: Y gracias, Agua.

(Sale el agua).

ÁRBOL: Bueno, creo que ahora sí ganamos.

MARGARITA: Y es seguro que el leñador ya no vuelve.

ÁRBOL: Tendrá que curarse esas quemadas que le dio el fuego.

MARGARITA: Lo siento por él. Pero no debió portarse mal.

ÁRBOL: En fin, no sé si estar contento o afligido. Siempre habrá un leñador que querrá cortarme.

MARGARITA: No mientras yo te cuide.

ÁRBOL: Dime que volverás a visitarme, Margarita.

MARGARITA: Siempre que pueda.

ÁRBOL: Te esperaré todos los días.

MARGARITA: Tengo mucho sueño.

ÁRBOL: Luchar contra el leñador nos ha fatigado. Ven siéntate bajo mis ramas, te protegerán de la lluvia, que parece que ya quiere caer. Duerme, es hora de volver con tus padres. El bosque también debe descansar, así que yo también dormiré. Cuando despiertes, todo habrá sido un mal sueño. Pero recuerda que el bosque seguirá verde y lleno de vida, aquí, en nuestro sueño... Duerme, Margarita, duerme, porque es hora de ir ala escuela....

MARGARITA: Mañana, cuando vuelva a dormirme, nos veremos...

(Margarita duerme y el árbol la arrulla).

 

TELÓN

 

 

 

21 de abril del año 2000

 

 

 

® "Los Cuatro Elementos" es una obra registrada a través de la Sociedad General de Escritores de México (SOGEM), como parte del compendio

"Cuatro Mundos". No. de registro: 03-2001-020610572100-14

 

 

Víctor Antero Flores Zertuche

 

Priv. Ramos Arizpe #14

zona centro

CP 25000

Saltillo, Coahuila, México.

Tel. (84) 14-99-29

E-mail   victor_afz@hotmail.com

 

 

Fecha de nacimiento: 23 de diciembre de 1967.

Licenciado en ciencias de la comunicación, egresado de la Universidad Autónoma de Coahuila en 1992.

Periodista desde 1993 en varios periódicos y revistas de Saltillo Coahuila. Cuentista y articulista de las secciones política y cultural.

Así también productor de videos industriales y culturales, fotógrafo profesional, actor y dramaturgo. Director de un programa de televisión,

guionista y locutor para una estación de radio cultural.

Encuadernaciones publicadas:

-"El desván y otros relatos". Monografía publicada en la revista Historias de Entreten y Miento del Consejo Editorial Coahuilense.

-Monografía poética en la revista Acento, de Saltillo.

-Mención honorífica en el Concurso Nacional de Cuento "Julio Torri" de 1999, con el cuento "El Fósil". Incluido en el Libro "Julio Torri ganadores y menciones honoríficas".

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