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EL HIJO DEL CORONEL

 DE OMBRETTA CATTIN

Esta obra ha sido cedida por el autor para su difusión libre y gratuita, si bien quedan reservados todos los derechos de propiedad intelectual. El uso público de esta obra requiere el permiso del autor y a fin de recabar la correspondiente autorización se inserta en al final del texto su dirección electrónica.

 

EL HIJO DEL CORONEL

 DE OMBRETTA CATTIN

 omcattin@tin.it  

 

PERSONAJES

 

Gustavo Gutierrez, coronel jubilado del ejército argentino

David Gutierrez, su hijo

Esposa de Gutierrez

David niño

David adolescente

Gabi, hijo adoptivo de David

Soledad, hija adoptiva de David

Gael Diaz

Gabriel Diaz, padre de Gael, ex desaparecido

Soledad Bianchi, madre de Gael, ex desaparecida

Gabriel joven

Soledad joven

Padre de Soledad

Madre de Soledad

Gael a un año

Gael a diez años

Elena, novia de David

Marco, amigo de Gael

Rodrigo Camara

Noemi Camara, su esposa

Nestor Kirchner, Presidente de Argentina

Jefe del Estado Mayor de las Fuerzas Armadas Argentinas 

Comandante en Jefe del Ejército Argentino

Comandante en Jefe de la Armada Argentina

Comandante en Jefe de la Fuerza Aérea Argentina

El Rubio, sargento del ejército argentino

Sargento del ejército argentino

Tres Madres de Plaza de Mayo

Dos frecuentadores de un centro de agregación juvenil

Cuatro clientes de un bar

Visitantes de la feria de Senigallia

 

El cuento se desenvuelve en Milán y Buenos Aires entre el mes de febrero del año 2003 y el mes de noviembre del año 2004. Tres actos.

 

PRIMER ACTO

 

ESCENA UNO

 

La luz ilumina solamente a Gabriel joven y Soledad joven abrazados. Gabriel joven, de 20 años, tiene el pelo  castaño y rizado. Soledad joven, de 18 años, tiene el  pelo rubio, largo y liso y la piel clara. Los dos chicos se miran a los ojos sonriendo tiernamente.

 

GABRIEL JOVEN: Te amo, Soledad.

SOLEDAD JOVEN: Te amo, Gabriel.   

 

Gabriel y Soledad jóvenes se besan. De la oscuridad salen de repente dos hombres con el uniforme de sargento del ejército argentino. Uno de ellos, bajo y gordo, tiene el pelo rubio y la piel morena. Los dos hombres en modo brutal colocan una capucha negra en la cabeza de Soledad joven y la arrastran fuera. Gabriel joven asiste al secuestro asombrado, sin reaccionar. La luz ilumina todo el escenario. Aparecen una mesa metálica rectangular en cuyos bordes están fijadas unas cuerdas (parrilla) y un mueble sobre el cual está apoyado un generador de corriente eléctrica (picana). En la pared enfrente del público están colgados un cuadro de la Virgen, una fotografía enmarcada del presidente argentino Videla y una esvástica. Se oyen algunas descargas eléctricas seguidas por gritos y lamentos masculinos y femeninos. Gabriel joven se mira alrededor, desorientado y asustado. Gutierrez, con el uniforme de coronel del ejército argentino, entra y se coloca debajo de la fotografía de Videla.

 

GUTIERREZ: (con una sonrisa diabólica) De ti me ocupo yo, muchacho.

 

Gutierrez sigue sonriendo. Gabriel joven lo mira fijo, petrificado por el terror. Se oye el llanto fuerte y desesperado de un recién nacido. Oscuridad. El llanto continúa.

 

GABRIEL (V.F.E): (gritando) ¡Soledad! ¡Soledad! ¡El niño!

 

ESCENA DOS

 

Dormitorio de Gael. El ambiente es modesto. Los muebles son viejos y mal reducidos. Gabriel y Gael están tumbados en una cama matrimonial, debajo de las mantas. Gabriel, de 46 años, tiene el pelo gris y rizado. Gael, de 25 años, es de estatura media. Tiene el pelo negro y la piel morena. Gabriel hace movimientos convulsos. Gael lo sacude.

 

GABRIEL:(gritando) ¡Soledad! ¡El niño!

GAEL: (sacudiendo a Gabriel) ¡Papá! ¡Despiértate! ¡Despiértate! Sólo es una pesadilla.

GABRIEL: (se despierta) (confuso) ¿Dónde está Soledad?

GAEL: Mamá fue a trabajar. Dentro de poco regresará.

 

Gabriel y Gael se sientan. Entra Soledad. Es una mujer de 44 años, juvenil, de pelo rubio, largo y liso.

 

SOLEDAD: (preocupada) ¿Por qué estáis despiertos a esta hora? ¿Te encuentras mal, Gabriel?

GABRIEL: No.

 

Soledad se sienta sobre la cama y acaricia la cara de Gabriel.

 

SOLEDAD: ¿Dormiste bien?

GABRIEL: Sí.

GAEL: Te cansas demasiado haciendo los turnos de noche. Apenas encuentre un trabajo decente te despides. Yo mantendré a la familia.

SOLEDAD: No te preocupes por mí. Soy feliz así. Lo importante es estar todos juntos.

GAEL: Es frustrante vivir en este modo, sin plata, sin certezas. Yo no pretendo quizás qué. Me contentaría con un puesto de obrero o dependiente, con tal que me asegure un sueldo cierto. Distribuyendo octavillas publicitarias no se gana nada. Encima hoy está lloviendo. Me voy a mojar toda la ropa.

GABRIEL: Si yo también trabajara viviríamos mucho mejor. No soy más que una carga para vosotros, un ser inútil. 

SOLEDAD: No digas esas cosas. No es culpa tuya si estás enfermo.

GAEL: (haciéndole cosquillas a Gabriel) Ahora te hago cosquillas y te curas.

GABRIEL: (riendo y contorcéndose) ¡Basta! ¡Basta!

 

Soledad mira a Gael mientras le hace cosquillas a Gabriel sonriendo. Oscuridad. Se oye un fuerte chaparrón que continúa hasta el inicio de la escena siguiente.

 

ESCENA TRES

 

Dormitorio de David. Muebles modernos. Dos puertas. Una de ellas comunica con un baño contiguo a la habitación. Entran David y Gael. David, de 31 años, es muy alto y tiene un buen físico. Tiene el pelo castaño largo hasta los hombros y sujetado con un elástico. Gael tiene la ropa y el pelo mojados y arrastra una bolsa con ruedas llena de folletos publicitarios.

 

GAEL: (enfadado) ¿Qué te crees? No tienes ningún respeto por los peatones. ¿Sólo porque viajas en un auto grande como un portaaviones te sientes el patrón de la calle?

 

Gael saca de la bolsa una octavilla mojada y la muestra a David.

 

GAEL: Mira mis octavillas. Están para tirarlas a la basura. Tengo mojados incluso los calzoncillos.

DAVID: Te repito que no lo hice adrede. Estaba distraído. Si hubiera visto el charco lo habría evitado.

GAEL: Ése era un lago, no un charco.

DAVID: Ahora te doy una toalla y ropa seca.

GAEL: ¿Tu eres argentino como yo, verdad? Se siente por la tonada.

DAVID: Mi padre es argentino. Sin embargo mi madre había nacido en Estados Unidos. Yo tengo la doble ciudadanía.

GAEL: ¿Tu madre ya no está entre nosotros?

DAVID: No. Murió en un accidente carretero, hace dos años.

GAEL: Lo siento....Yo también tengo la doble ciudadanía pues mis bisabuelos maternos eran lombardos. Es gracias a ella que pude venir a vivir en Italia. En Argentina la crisis económica llevó al hambre millones de personas y va de mal en peor. Todos aquéllos que tienen la posibilidad emigran. (se mira alrededor con curiosidad) ¡Qué grande es tu casa! Tienes que estar podrido de dinero. ¿Qué trabajo haces?

DAVID: El gerente de una empresa.

GAEL: ¿Y la empresa es tuya?

DAVID: Sí.

GAEL: Lo imaginaba. ¿Cuánto cuesta tu auto? ¿100.000 euros?

DAVID: No. Sólo 96.000 euros.

GAEL: ¡Vaya! Yo no tengo siquiera la plata para comprarme una ciclomotor usado....¿Tienes novia?

DAVID: Sí.

GAEL: ¿Desde hace cuánto tiempo estáis juntos?

DAVID: Desde hace cuatro años.

GAEL: ¿Habéis en previsión el matrimonio?

DAVID: ¡Qué curioso eres! Quítate la ropa si no cojerás frío.

 

Gael se quita la ropa dejándola caer al suelo y se queda en calzoncillos. David recoge del suelo la ropa de Gael.

 

DAVID: La llevo al baño.

 

David sale por la puerta del baño. Después de algunos segundos vuelve teniendo en mano una toalla que da a Gael. Gael empieza a secarse.

 

GAEL: ¿Vives desde hace mucho en Italia?

DAVID: Desde hace quince años. 

GAEL: Mis viejos y yo estamos aquí desde hace sólo dos meses. Todavía no he encontrado una ocupación estable. En cambio mi madre, pese a ser graduada en letras, hace de sirvienta en una casa de reposo por una miseria. Desgraciadamente en este país no reconocen nuestros títulos de estudio.

DAVID: ¿Tu padre está desocupado?

GAEL: No, él sufre de depresión. No está en condiciones de trabajar.

DAVID: La depresión es una patología muy común hoy en día.

GAEL: Aunque distribuyo folletos publicitarios, en realidad yo soy un artista.

DAVID: (con interés) ¿De verdad?

GAEL: Sí. Compongo música, pinto, escribo, creo esculturas. Los sabados y los domingos vendo mis obras en los mercadillos. Pero no logro mantenerme con mi arte. Todavía no soy bastante conocido. Para ganar algo más me adapto a hacer  rebusques precarios y mal pagados, como repartir octavillas. 

DAVID: ¿Qué tipo de arte es el tuyo?

GAEL: Es difícil de explicar. Tendrías que verlo para entender. Mañana estoy en la feria de Senigallia. 

DAVID: Iré seguramente. 

 

David saca de un armario una camisa blanca y un traje gris y los apoya sobre la cama con cuidado. Gael tira la toalla sobre la cama, después se quita los calzoncillos dejándolos caer al suelo.

 

GAEL: Dáme también un par de calzoncillos.

 

David, bastante embarazado, saca del armario un par de calzoncillos y los da a Gael, que se los pone y después  coge los pantalones del traje.

 

GAEL: ¿No tienes algo más moderno? Yo me avergüenzo de salir a la calle vestido como un viejo. Además estos pantalones son demasiado largos para mí.

DAVID: (con tono de broma) ¿Qué puedo hacer si eres un enanito? 

GAEL: (con tono de broma) ¿Enanito? ¿Cómo te atreves? Si yo soy un enanito tú eres una momia egipcia.

 

David ríe.

 

GAEL: ¿Por qué ríes?

DAVID: Eres bufo como un patito mojado.

 

Gael coge la toalla de la cama y la da a David.

 

GAEL: Seca las plumas al patito si no se coge la gripa.

 

David pasa la toalla sobre el pelo de Gael. Gael le quita a David el elástico de los cabellos, dejándolo caer al suelo.

 

GAEL: Así eres más guapo.  

 

David y Gael se miran a los ojos, sentiendo una atracción irresistible el uno por el otro.

 

GAEL: Es extraño. Nos acabamos de conocer. No sé nada de ti, ni siquiera tu nombre. Sin embargo me parece que tú siempre has formado parte de mi vida. 

DAVID: Yo también tengo la misma sensación. 

GUTIERREZ (V.F.E.): (en voz alta) ¡David! ¿Dónde estás?

DAVID: (alarmado) ¡Mi padre! Escóndete en el baño.

 

Gael sale corriendo por la puerta del baño. David recoge rápidamente el elástico del suelo y se sujeta los cabellos. Entra Gutierrez, en traje civil. Es un hombre de más o menos 65 años, de porte militar. 

 

GUTIERREZ: ¿Qué haces todavía aquí?

DAVID: (embarazado) Estaba buscando unos documentos importantes para llevar a la oficina....¿Por qué volviste tan pronto? 

GUTIERREZ: Ahora salgo de nuevo. Había olvidado los cigarrillos en casa. ¡Chau!

DAVID: ¡Chau!

 

Gutierrez sale. Inmediatamente después Gael entra mirando a David con hostilidad.

 

GAEL: He aquí donde os habíais metido. En Italia dándoos la gran vida.

 

David mira a Gael asombrado.

 

GAEL: ¿Te dicen algo los nombres Gabriel Diaz y Soledad Bianchi?

 

David continúa a mirar a Gael con asombro, sin hablar.

 

GAEL: Son mis padres, dos sobrevivientes de El Circo, el campo de concentración dirigido por tu viejo durante la dictadura.

DAVID: (muy embarazado) Es tarde. Tengo que irme a trabajar.

GAEL: ¡Qué cambio! ¿Ahora que sabes que provengo de una familia de comunistas ya no somos amigos?

DAVID: Tengo una reunión dentro de media hora.

GAEL: ¿Tú crees que es justo que los responsables de la muerte de 30.000 personas han quedado impunes, mientras sus víctimas no tienen siquiera una tumba donde sus parientes pueden llorarlos?

DAVID: Han pasado tantos años.

 

Gael mira a David con hostilidad, sin hablar. David coge un billete de 50 euros de una billetera que tiene en el bolsillo interno de la chaqueta.

 

DAVID: (pasándole el billete a Gael) Éste es por tus octavillas.

GAEL: (con rabia) ¡Dáme mi ropa!

 

David mete el billete en el bolsillo y sale por la puerta del baño. Después de pocos segundos vuelve y apoya la ropa de Gael sobre la cama. Gael se quita los calzoncillos que le había dado David, se pone de nuevo los suyos y se viste.

 

GAEL: Pensaba que tú eras diverso. Espero no volver a verte nunca más.

 

Gael sale dando un portazo. David, absorto en sus pensamientos, se desplaza hacia un lado del escenario. Bajo su mirada entran la mujer de Gutierrez y David adolescente. Los dos se sientan sobre la cama vueltos hacia el público. La mujer de Gutierrez, de más o menos 35 años, tiene los ojos claros y el pelo rubio. Después entra Soledad joven. La chica se sienta en una silla enfrente del público.

 

SOLEDAD JOVEN: (con tono calmo) Me llamo Soledad Bianchi. En 1976 tenía 18 años, vivía en Buenos Aires y era la novia de un chico de 20 años que se llamaba Gabriel Diaz. Yo iba a la escuela y en el tiempo libre me dedicaba al voluntariado. En cambio Gabriel era obrero y se empeñaba en las actividades de una organización sindical. Luchaba por los derechos de los trabajadores en el completo respeto a la legalidad, no era un terrorista....El 21 de septiembre Gabriel y yo fuimos  secuestrados por un grupo de militares y llevados a un gran almacén de propiedad del ejército llamado El Circo. No me torturaron, pero desde mi celda sentiba a cada instante los gritos y los lamentos de los demás presos que eran golpeados y atormentados con la corriente eléctrica ....Todos los días los soldados molestaban y violaban a las mujeres, incluso aquéllas que estaban en avanzado estado de embarazo. Durante mi cautiverio siete de mis compañeras parieron y enseguida fueron separadas de sus bebés....Después de nueve meses me excarcelaron, con los dolores. Pocas horas después eché al mundo a mi único hijo Gael. En el hospital descubrí que mis padres habían sido obligados a ceder nuestra casa y todos nuestros bienes a un oficial para obtener mi liberación. No nos quedaba nada. Nos habíamos vuelto pobres....El hombre que nos robó todo ahora  está sentado al banquillo de los acusados. Es el coronel Gustavo Gutierrez.

ESPOSA DE GUTIERREZ: (a David adolescente) Esa mujer miente.

SOLEDAD JOVEN: Busqué a Gabriel por todas partes pero desde el día de nuestro rapto nadie lo había visto, era como si se hubiera borrado del mapa. Por mucho tiempo no tuve noticias suyas pero nunca perdí la esperanza de encontrarlo....Después de tres años Gabriel también recuperó la libertad y nos casamos. Desgraciadamente mi marido no pudo volver a abrazar a sus padres, que mientras tanto habían muerto, ni a sus hermanos, que habían sido secuestrados por los militares y no habían vuelto a casa....Gracias al testimonio de un desaparecido sobreviviente nos enteramos que antes de ser matada la hermana de Gabriel dio a luz a un varón. Desde entonces nunca hemos parado de buscar a ese niño.

VOZ MASCULINA (V.F.E.): ¿Tiene algo más que añadir, señora Bianchi?

SOLEDAD JOVEN: Sí. El coronel Gutierrez merece la cadena perpetua.

ESPOSA DE GUTIERREZ: (a David adolescente) No entiendo por qué tu padre quiere hacerte asistir a toda costa a este espectáculo indecente.

 

David atraviesa el escenario y sale. Oscuridad. Empieza una música rock de alto volumen que continúa hasta el inicio de la escena siguiente.

 

ESCENA CUATRO

 

Centro de agregación juvenil. Gael está en compañía de Marco y tiene una expresión ceñuda. Marco, de 22 años, tiene el pelo largo hasta la mitad de su espalda. Lleva una chomba deformada, pantalones raídos y rasgados y un par de viejas botas.

 

GAEL: Aquí en Milán tendría que vivir uno de mis viejos compañeros de escuela. Se llama David Gutierrez. 

MARCO: (sorprendido) ¿David Gutierrez?

GAEL: ¿Lo conoces?

MARCO: No en persona. Sólo me acuesto con su chica.

GAEL: ¡No!

MARCO: Tienes que ver su cuerpo. Es altísima, con el pelo largo y rubio. Se encarga de las relaciones públicas en una empresa de cosméticos.

GAEL: ¡Cuéntaselo a tu abuela! Una chica así nunca traicionaría a mi amigo con un pobretón como tú. David es el dueño de una fábrica y maneja un auto de 100.000 euros.

MARCO: Es verdad. Pero tiene un pequeño defecto: es impotente.

GAEL: ¡No!

MARCO: Bueno, no del todo impotente, casi impotente. Elena me dijo que sus relaciones duran pocos segundos y que a veces él ni siquiera lo consigue. Fue visitado por muchos médicos, en el exterior también, pero no solucionó nada.

GAEL: ¿Qué más sabes de David? ¿Cómo es de carácter?

MARCO: Aburrido, previsible, conformista. Antes estaba morbosamente apegado a su madre. Desde que ella murió hace todo lo que le ordena su padre. Es un débil, uno de esos tipos dóciles, serviciales, sin personalidad.

GAEL: ¿Por qué Elena no lo deja?

MARCO: Son novios desde hace cuatro años. Aunque ya no lo ama le tiene cariño.

GAEL: ¡Cuentos! Ésa quiere su dinero. Es una aprovechadora, una arribista.

 

Empieza una música rock de alto volumen. La musica continúa hasta el inicio de la escena siguiente.

 

ESCENA CINCO

 

Salón de la casa de Gutierrez. El cuarto está decorado con lujo. Una mesa con seis sillas. Un perchero. Un sillón. Un sofá. Delante del sofá hay una mesilla sobre la cual están apoyados un cenicero, una botella de licor y un vaso. Un televisor. Gutierrez hace zapping sentado en el sofá y fuma un cigarrillo. David entra teniendo en mano un maletín.

 

DAVID: ¡Hola!

GUTIERREZ: (con tono de reproche) Siempre vuelves tarde a casa. Lo sabes que detesto cenar solo.

 

Gutierrez bebe un sorbo de licor, después sigue con el  zapping. David apoya el maletín sobre una silla, cuelga la chaqueta en el perchero y se acerca a su padre.

 

GUTIERREZ: ¡Quién se ve! ¡El cardenal Bauer!

 

Posa el telemando sobre la mesilla y en su rostro aparece una expresión de asco mezclado a la rabia.

 

GUTIERREZ: ¡Cara de culo! Una vez lo encontré en el aeropuerto y fingió que no me reconocía. Aspira a convertirse en papa, el rufián. Por fortuna sus sucios chanchullos para reunir votos son destinados a fracasar miseramente. Nadie le creió cuando renegó de su amistad con el presidente Videla. Si fuera elegido los paladines de los derechos humanos armarían un jaleo y la iglesia católica es demasiado ávida para arriesgar de perder millones de fieles....Mira cómo se pavonea, ese panzón engreído. Tengo que admitir que la pantomima siempre ha sido su fuerte.

 

Junta las manos y adquiere una expresión contrita.

 

GUTIERREZ: (con un tonillo lamentoso) ¿Cómo podía saber que aquéllos eran corruptos, malhechores, que mataban a sus adversarios políticos? Enfrente mía siempre tuvieron una conducta integérrima. Nunca sospeché de nada. (baja las manos) (con rabia) ¡Judas! ¡Les has dado la espalda a tus hermanos por la púrpura pero la tiara sobre tu pelada nunca la meterás!

 

Coge el telemando y apaga el televisor.

 

GUTIERREZ: ¡Vete a tomar por el culo tú, el santo padre y todos los parásitos con el hábito! (pone de nuevo el telemando sobre la mesilla) Ese saco de mierda me ha amargado la velada.

DAVID: (sorprendido) ¿El cardenal Bauer también era un cómplice de la dictadura? No lo habría dicho.

GUTIERREZ: (con tono resentido) En Argentina nunca hubo una dictadura, sino una junta militar, de la cual su eminencia era un ferviente partidario, aunque ahora lo niega, no un cómplice, como lo defines tú. Hablas de las fuerzas armadas como de una banda de criminales.

DAVID: Perdona. Usé un término improcedente. 

GUTIERREZ: Nuestro cometido consistía en restablecer y mantener el orden y la seguridad en el país.... Colaborábamos con los servicios secretos de las mayores democracias del mundo: Estados Unidos, Francia, Israel. Tu padre no era un gángster.

DAVID: (silencio) En el período de la....lucha contra el terrorismo ¿mamá tenía conocimiento de tus verdaderas tareas?

GUTIERREZ: No. Y aunque lo hubiera tenido no le habría importado un carajo de los peligros que yo corría. Era una mujer ferozmente egocéntrica. Amaba solamente a sí misma.

DAVID: ¿Es verdad que algunos capellánes del ejército  violaban el secreto de confesión para obtener informaciones de los disidentes y de sus familiares? No logro siquiera concebir un comportamiento tan.... moralmente reprobable.

GUTIERREZ: ¡Vaya! ¡Que escándalo! Desde siempre los sacerdotes para reírse en compañía largan a sus colegas las chanchadas que salen de las bocas de los fieles. Sólo uno como tú puede creer a una cagada como la del secreto de confesión. Te tragaste todas las bolas que te contaron tus profesores salesianos.

DAVID: ¿Ocurrieron casos en que....te encontraste en la necesidad de....torturar a los prisioneros para inducirlos a hablar?

GUTIERREZ: No. Yo desempeñé exclusivamente cargos administrativos. No entraba nunca en contacto con los subversivos.

DAVID: ¿Quién autorizaba las torturas en El Circo?

GUTIERREZ: No se trataba de verdaderas torturas. Las llamaría más bien fuertes presiones psicológicas. Los mismos procedimientos utilizados en todas las comisarías del mundo con los sospechosos.

DAVID: Si las torturas no eran admitidas, ¿cómo justificas las fosas llenas de cadáveres de desaparecidos con marcas evidentes de fracturas?

GUTIERREZ: (empezando a ponerse nervioso) Yo no debo justificar absolutamente nada. Que tú lo creas o no en mi sección cada abuso era castigado duramente. Yo siempre traté a los presos con humanidad. Eran los suboficiales que los golpeaban y a menudo causaban su muerte. Lo hacían a escondidas de sus superiores, para divertirse. Luego escribían en los registros: fallecimiento debido a causas naturales o a suicidio. 

DAVID: ¿Quieres decir que pasaron 30.000 homicidios por muertes naturales o suicidios?

GUTIERREZ: ¡Pues qué 30.000! Habrán sido como maximo 9.000.

DAVID: Y las otras 21.000 personas por las cuales se hicieron denuncias de desaparición ¿adónde fueron a parar?

GUTIERREZ: Se esconden en el exterior.

DAVID: ¿Por qué después de tantos años todavía se esconden y no vuelven a sus familias?

GUTIERREZ: Si no consigues comprenderlo solo, es inútil que te lo explique.

DAVID: Es increíble que el sadismo de pocos sargentos y cabos haya provocado 9.000 víctimas. 

GUTIERREZ: Los suboficiales eran incontrolables. Esa gentuza violenta y insubordinada, sin educación ni cultura, además de desacreditar la junta militar nos hizo  perder las Malvinas. ¿Cómo se puede ganar una guerra con un ejército de cabezas de chorlito y pusilánimes?

DAVID: Los sobrevivientes de los centros clandestinos de detención sostienen que los oficiales también participaban en las sesiones de torturas.

GUTIERREZ: (poniéndose cada vez más nervioso) ¡Son todos embustes! ¿La palabra de los terroristas vale más que la de tu padre? ¿Qué es esto? ¿Un interrogatorio?

DAVID: Algunos oficiales arrepentidos, como Duarte y Agostini, confirmaron las acusaciones de los sobrevivientes.

GUTIERREZ: (con tono irritado) ¿Duarte y Agostini arrepentidos? Esos dos chacales fueron pagados millones de pesos por la prensa comunista por sus asquerosas revelaciones. Incluso los retrasados mentales lo han entendido, mientras tú no. Te haces engatusar por todos....A veces pienso que es imposible que tú seas mi hijo. No te pareces a mí en nada....Nunca has querido  enfrentar ciertas cuestiones. ¿Por qué lo haces ahora?

DAVID: Empezaste tú cuando viste ese cardenal en televisión. De todos modos si esta cosa te pone nervioso cambiamos de tema.

GUTIERREZ: Es mejor. Ocupémonos de cosas más importantes. ¿Cómo va la refacción de tu departamento? Ahora que la casa está casi lista te decidirás por fin a establecer la fecha del matrimonio. Lo sabes que no veo la hora de llegar a ser abuelo. Ya me imagino paseando a mis nietecitos en el parque y exhibendolos con orgullo delante de amigos y conocidos.

DAVID: En este período Elena y yo estamos ambos muy ocupados con el trabajo. No tenemos tiempo para organizar la ceremonia.

GUTIERREZ: ¡Siempre pretextos! Sigues aplazando de mes en mes. Tengo la impresión de que quieres hacerme un desprecio. 

DAVID: ¿Por qué razon tendría que hacerte un desprecio?

GUTIERREZ: No lo sé. (con tono rencoroso) Es como con el pelo. Te habré dicho mil veces que te lo cortes, que es demasiado largo, que pareces afeminado, pero para desafiarme te lo dejas crecer todavía más.  Eres rebelde y obstinado. No atiendes nunca mis consejos. Haces siempre lo que se te antoja....Espero que tus hijos serán diversos de ti, siempre que te dignes a echarlos al mundo.

DAVID: (baja la cabeza) (con tono resignado) Mañana hablaré con Elena.

 

Gutierrez se levanta y sale. Después de algunos instantes bajo la mirada de David entran los padres de Soledad y la esposa de Gutierrez. Los primeros dos se sientan en el sofá. Ambos, de más o menos 45 años, tienen un aspecto señorial. La esposa de Gutierrez se sienta en el sillón, rígida y con la mirada impasible. 

 

MADRE DE SOLEDAD: Usted es nuestra última esperanza, señora Gutierrez. Hemos llamado a todas las puertas, inútilmente. Le suplico, pida a su marido que localize la cárcel donde está encerrada nuestra hija. Soledad nunca se ha ocupado de política. Fue detenida por error.  

 

ESPOSA DE GUTIERREZ: (con frialdad) No puedo ayudarles. Lo siento.

 

La madre de Soledad empieza a llorar, después se enjuga las lágrimas con una mano. David niño de cinco años entra y se le acerca.

 

ESPOSA DE GUTIERREZ: ¡David! Vete a jugar a tu habitación.

DAVID NIÑO: ¿Por qué lloras?

MADRE DE SOLEDAD: Porque se llevaron a mi niña.

 

David niño mira a la madre de Soledad con una expresión asombrada y al mismo tiempo disgustada. Oscuridad.

 

ESCENA SEIS

 

Bar. David y Elena están sentados a una mesa. Elena tiene 25 años y es muy alta. Tiene un físico vistoso y el pelo largo y rubio. Está vestida y maquillada llamativamente. Al lado de David y Elena hay dos mesas vacías. Detrás de ellos están sentadas cuatro personas, tres hombres y una mujer. Elena lee el menú. Bajo la mirada de David entran Gabriel y Soledad jóvenes junto a Gael niño de diez años. Este último tiene en mano una copa de helado. Los tres se sientan a una mesa. Gael niño empieza a comerse el helado. Pocos instantes después entran Gutierrez, en traje civil, su esposa y David adolescente. Soledad joven los nota y los mira con insistencia.

 

ESPOSA DE GUTIERREZ: (en voz baja) Hay Soledad Bianchi. Nos ha visto.

 

Gutierrez se sienta a una mesa.

 

GUTIERREZ: ¡Sentaros!

 

La esposa de Gutierrez y David adolescente se sientan junto al coronel. Todos los clientes del bar se vuelven hacia Gutierrez y lo miran, provocando el embarazo de su mujer y de David adolescente.

 

GUTIERREZ: A pesar de que no me dejas llevar el uniforme me reconocen lo mismo. Soy una persona famosa. (en voz alta para hacerse sentir por todos los presentes) Quien no agradece mi presencia no está obligado a quedarse.

 

ESPOSA DE GUTIERREZ: ¡Gustavo!

 

Soledad joven con gestos nerviosos saca de su cartera un billete y lo tira sobre la mesa.

 

SOLEDAD JOVEN: (levantándose) ¡Vámonos!

GAEL NIÑO: ¡Pues si todavía no he terminado el helado!

SOLEDAD JOVEN: Te compraré otro. No estaremos un minuto más en la misma habitación con un criminal.

 

Gabriel joven y Gael niño se levantan. Soledad joven pone las manos sobre los hombros de su hijo y lo hace volver  hacia Gutierrez.

 

SOLEDAD JOVEN: Observa con atención a ese hombre, Gael. El coronel Gustavo Gutierrez fue condenado a 20 años de reclusión, sin embargo gracias a la ley de Obediencia Debida en vez de pudrirse en una prisión por el resto de sus días está completamente libre. Observa su cara y no la olvides nunca. ¡Ésa es la cara de un asesino, un torturador, un ladrón!

 

Gutierrez mira a Soledad joven y a Gael niño con una sonrisa desafiante. Gabriel y Soledad jóvenes y Gael niño salen, enseguida imitados por los cuatro clientes del local.

 

GUTIERREZ: ¡Puta!

ESPOSA DE GUTIERREZ: ¡No digas obscenidades delante del niño!

GUTIERREZ: (con rabia reprimida) Yo digo lo que me da la gana.

ESPOSA DE GUTIERREZ: Es la tercera vez que nos humillan en un local público. No soporto más el desprecio que nos rodea. 

GUTIERREZ: Es un problema tuyo. Me importa un huevo lo que piensan de mí.

ESPOSA DE GUTIERREZ: El niño sufre por esta situación.

GUTIERREZ: (con tono irritado) ¿Y tú crees que yo no sufro? Me maté por el trabajo, arriesgué la vida miles de veces por mi país y como recompensa intentaron meterme en chirona.

ESPOSA DE GUTIERREZ: Lo sé, pero....

GUTIERREZ: Lo sabes pero se te da un bledo. Lo único que cuenta para ti es David. Tiene 16 años y lo consideras todavía un crío. Lo proteges de todo y de todos. No querías siquiera que asistiera al juicio.

ESPOSA DE GUTIERREZ: ¡Baja la voz! El camarero nos está mirando.

GUTIERREZ: No hay nada que me hace cabrear más que tu ipocresía. No hagas esto porque no está bien. No hagas aquello porque si no te critican. No digas palabrotas. No grites. Los vecinos nos sienten. ¡Qué se jodan los vecinos!

DAVID ADOLESCENTE: (exasperado) ¡Papá! ¡Basta!

GUTIERREZ: (a David) Tú siempre estas de parte de tu madre. Os habéis coligado contra mí.

ESPOSA DE GUTIERREZ: ¡Cálmate!

GUTIERREZ: ¿Qué tendría que hacer para complacerte? ¿Despedirme del ejército, cambiar de nombre, camuflar mi cara con pelucas y bigotes falsos?

ESPOSA DE GUTIERREZ: Yo sólo deseo defender a David de la maldad de la gente. Podríamos trasladarnos al exterior y empezar una nueva actividad. Abrir una tienda o una fábrica. La plata para invertir no nos falta. 

GUTIERREZ: ¡No! Quítate esa idea de la cabeza. No dejaré nunca la Argentina.

ESPOSA DE GUTIERREZ: Lo haré yo con el niño. Estoy resuelta a todo por el bien de mi hijo. También a pedir la separación.

GUTIERREZ: (silencio) ¡Vamos a ver! ¿Adónde tienes la intención de irte? 

ESPOSA DE GUTIERREZ: A los Estados Unidos, cerca de mi familia.

GUTIERREZ: ¡No! Tus parientes no los quiero más ver ni en fotografía.

ESPOSA DE GUTIERREZ: Entonces vámonos a otro lugar cualquiera. Pero lejos de aquí.

ELENA: (posa el menú) ¿Qué programas tienes para hoy?

 

David no responde, absorto en sus pensamientos.

 

ELENA: ¡David! ¿Me escuchas?

 

David se sobresalta y mira a Elena.

 

ELENA: Te he preguntado qué programas tienes para hoy. ¿En qué estabas pensando?

DAVID: En el pasado....¿Por qué no vamos a la feria de Senigallia?

ELENA: (escandalizada) ¿A la feria de Senigallia? ¿Te has vuelto loco?

DAVID: Sólo era una propuesta. Creía que era una idea original para pasar una tarde diferente de las demás. Últimamente vamos siempre a los mismos sitios.

ELENA: Si para ti es importante vámonos a la feria de Senigallia.

 

Oscuridad.

 

ESCENA SIETE

 

Mercadillo. Soledad está de pie detrás de un puesto sobre el cual están expuestos cuadros y esculturas. Gabriel está sentado en un taburete, con una expresión atontada. En el suelo, al lado del puesto, están apoyadas algunas esculturas que se parecen vagamente a unas jirafas. Gael entra y se acerca a su madre mostrándole un videocassete.

 

GAEL: ¡Lo encontré! Hace tanto tiempo que lo buscaba.

SOLEDAD: “La noche de los lápices” de Olivera. El videocassete que habías perdido.

GAEL: Lástima que en nuestra casa no hay una videograbadora.

SOLEDAD: En cuanto podamos nos compraremos una. (a Gabriel) Cariño, si tienes frío vamos en un bar para calentarnos.

GABRIEL: No tengo frío.

 

Entran David y Elena. La chica tiene una expresión contrariada.

 

DAVID: ¿Has visto algo bonito?

ELENA: ¿En este montón de trapos y baratijas?

 

David y Elena se acercan al puesto de Gael y miran las obras expuestas. Gael los observa sorprendido.

 

DAVID: (a Gael) ¿Qué representan esas esculturas apoyadas en el suelo?

 

David y Gael se acercan al grupo de jirafas.

 

GAEL: Son jirafas.

DAVID: (en voz baja) Querría hablar contigo. Pero no aquí, en un lugar menos atestado de gente.

GAEL:  Nunca me habría esperado que vinieras.

DAVID: (en voz baja) En mi oficina, el lunes.

GAEL: ¿A qué hora?

DAVID: (en voz baja) Cuando es cómodo.

 

David saca del bolsillo de la chaqueta una tarjeta de visita y la da a escondidas a Gael.

 

DAVID: (en voz baja) Ésta es mi dirección, junto con el número de mi móvil. (levantando el tono de voz) Me llevo la más pequeña.

 

Gael mete la tarjeta de visita en el bolsillo de los pantalones y coge la escultura más pequeña, después él y David vuelven al puesto.

 

GAEL: Son 150 euros.

ELENA: ¿150 euros? Me parece un precio excesivo.

 

David saca de la billetera 150 euros y los da a Gael. Gael junto a la escultura le da el videocassete de la película de Olivera.

 

GAEL: Ésta es un obsequio. Es una película basada en la verdadera historia de siete estudiantes argentinos raptados y asesinados por los militares durante la dictadura. Sólo uno de ellos se salvó.

DAVID: Gracias. Esta noche lo veo. ¡Hasta luego, Gael!

GAEL: ¿Quién te dijo mi nombre?

DAVID: Nadie. Lo recordaba. Nosostros ya nos conocimos, hace muchos años, en Argentina. ¡Chau!

 

David y Elena se alejan del puesto bajo la mirada de Gael  y Soledad.

 

ELENA: ¡150 euros por una estatuilla alta 20 centímetros! ¿Compraste ese horror por qué te gusta o por qué querías hacer la caridad a esos tres pelagatos?   

DAVID: Me ha venido un fuerte dolor de cabeza. Volvemos a casa.

ELENA: Sí, vámonos. No aguanto más en toda esta desolación....Tú, sin embargo, a lo que parece te encuentras en tu medio....Mañana ¿adónde me llevas? ¿A visitar un basurero?

DAVID: ¡Deja de rezongar como una mujerzuela histérica! ¡Me has cansado!

ELENA: (adquiere una expresión incrédula) ¿Qué te pasa?

 

David se queda callado y aparta la mirada.

 

ELENA: Hoy estás raro.

 

David y Elena salen.

 

SOLEDAD: (a Gael) ¿Por qué le diste el videocassete?

GAEL: Ése es el hijo del coronel Gutierrez. Vive él también en Milán con su viejo. Su madre murió en un accidente de coche hace dos años.

SOLEDAD: (preocupada) ¿Le dijiste quiénes somos?

GAEL: No.

SOLEDAD: Si vuelves a verlo evítalo. No quiero tener problemas con Gutierrez. Papá se encuentra mal y necesita tranquilidad.

 

Oscuridad.

 

ESCENA OCHO

 

Dormitorio de David. David, sentado en la cama debajo de las mantas, mira la televisión. Sobre el velador está apoyada la escultura de Gael. Gutierrez abre la puerta sin llamar y entra.  

 

GUTIERREZ: ¡Entonces! ¿Fijasteis la fecha?

 

David se sobresalta, coge rápidamente el telemando apoyado sobre la cama y apaga el televisor. Gutierrez se acerca a su hijo.

 

GUTIERREZ: (sospechoso) ¿Por qué apagaste? Enciende. Yo también quiero ver.

 

David, embarazado, mira a su padre sin hablar.

 

GUTIERREZ: (con una sonrisa maliciosa) ¡Ah, he comprendido! Te he agarrado con las manos en la masa. Estabas mirando un videocassete pornográfico. No eres tan perfecto como intentas hacer creer.

DAVID: Es una película histórica.

GUTIERREZ: ¡Sí, histórica! ¡Qué vergüenza! Esas suciedades no se miran....se hacen. ¡Si yo tuviera tu edad!

 

Gutierrez nota la escultura de Gael y se le acerca, observándola con curiosidad.

 

GUTIERREZ: ¿Qué es este garabato?

DAVID: Es una jirafa. La compré en un mercadillo.

GUTIERREZ: ¿Cuánto la pagaste?

DAVID: (después de algunos instantes de vacilación) 15 euros.

GUTIERREZ: Como de costumbre te han jodido.

DAVID: Es una obra de Gael Diaz....¿Recuerdas la familia Bianchi Diaz?

GUTIERREZ: ¡Pues claro que la recuerdo! Soledad Bianchi fue una de mis acusadoras más encarnizadas en el juicio. La recuerdo como si fuera hoy, con la baba en la boca como  una perra idrófoba, inventándose las peores infamias sobre mí, mientras esos hijos de puta de los jueces le sonreían complacidos. No me atrevo a pensar en cuantos inocentes habrían ido en prisión si el Parlamento no hubiera puesto fin a las persecuciones de la magistratura con las leyes de amnistía.

DAVID: Hay jueces que consideran esas leyes inconstitucionales. En los últimos tiempos hicieron detener a muchos militares que se habían beneficiado con ellas.

GUTIERREZ: A mí no me cogen ni muerto. ¡Boludos! Yo sabría como hacerle bajar el copete a esa canalla.

DAVID: ¿Te acuerdas también del marido de Soledad?

GUTIERREZ: Ése era una de mis joyas. Una perla. Si todos hubieran sido como él habríamos aniquilado la guerrilla en un mes.

DAVID: ¿Qué quieres decir?

GUTIERREZ: Que era un traidor. No entiendes nada de nada.

DAVID: ¿Por traidor quieres decir un colaborador?

GUTIERREZ: Quiero decir una espía. Para salvar a su chica denunció media Argentina. Cuando salió de El Circo se fue derecho a un manicomio y allí se quedó ocho meses hasta que esa loca se fue a recogerlo. ¡A la fuerza! Le servía un padre para su bastardo.

DAVID: ¿Qué bastardo?

GUTIERREZ: El mocoso que tuvo con un sargento que trabajaba en la cárcel.

DAVID: ¿Soledad fue violada?

GUTIERREZ: Sí....Una sola vez. Naturalmente cuando descubrí que se había ocurrido ese vergonzoso episodio tomé enseguida medidas disciplinarias muy severas contra el culpable. Ya te lo dije que los suboficiales estaban al mismo nivel de las bestias. (con asco) Feos, sucios, ignorantes, vulgares. No había manera de tenerlos a raya. Hacían lo que querían.

DAVID: ¿Cómo era el verdadero padre de Gael?

GUTIERREZ: Un bidón con las piernas. Moreno, bajo, gordo  y siempre sudado. El uniforme le estaba tan estrecho que cuando se sentaba se le saltaban los botones. Tenía el pelo negro pero un día se lo teñó de rubio para parecerse a un famoso divo de las telenovelas de esa época. Desde entonces el sargento Lazo fué apodado el Rubio. La primera vez que vi al hijo de Soledad Bianchi entendí al instante que era suyo. Tienen la misma jeta mugrienta de seminegro. 

DAVID: En el juicio Soledad dijo que sus padres a cambio de su liberación....pagaron un rescate.

GUTIERREZ: ¿No serás tan imbécil como para creerle?

DAVID: No....Pero siempre me he preguntado dónde encontraste la plata para comprar la fábrica.  

GUTIERREZ: (con dureza) No me gustan tus insinuaciones de mierda. Sabes perfectamente de donde llega la plata. La heredé de mi tía. ¿Dudas acaso de mi honradez?

DAVID: No. Discúlpame si te he ofendido. (silencio) Los Diaz han venido a vivir en Italia. Creo que la pasan muy mal económicamente. El hijo es un artista pero para mantenerse reparte octavillas publicitarias.

GUTIERREZ: (rompe en en una risa maligna) ¿Un artista? Entonces es maricón. Artistas, peluqueros, estilistas, curas, son todos maricones. El problema no es el Sida. La verdadera peste de los últimos 20 años se llama mariconería. ¡Ah, en qué tiempos vivimos! Cuando yo era joven no había tantos pervertidos y los pocos que había se escondían. Ahora sin embargo desfilan en las calles y se exhiben en televisión....El otro día mis amigos y yo competimos a quien enumeraba el mayor número de sinónimos de maricón que conocía. Siente cuantos encontramos: homosexual, gay, invertido, pederasta, sodomita, travestí, transexual, mariposa, mariposón, sarasa, pluma, marica, cula....cómo se dice, ayudame, culastrón. Bollo sólo se usa para las mujeres. ¿Tienes otras palabras que agregar a la lista?

DAVID: ¿Por qué siempre le tomas el pelo a los homosexuales?

GUTIERREZ: ¿Qué pregunta es ésta? ¿Te parece normal que un hombre lo meta en el culo y en la boca a otro hombre? Me entran ganas de vomitar sólo si lo pienso. 

 

David aparta la mirada y se queda callado, con una expresión contrariada.

 

GUTIERREZ: En esta casa tendríamos que colgar el cartel “prohibido bromear”. Cada vez que cuento un chiste gracioso  sobre los maricones, los negros o los judíos me toca chuparme tu cara torva por una semana. Yo seré racista pero ni siquiera tú eres un santo, querido mío. Tú eres la prueba viviente que la respetabilidad es la máscara detrás de que se esconden los porcachones. Te escandalizas por mi lenguaje chocarrero....

 

Con un gesto de sorpresa Gutierrez coge el telemando de las manos de David.

 

GUTIERREZ: (con una sonrisa complacida) Y miras las películas porno a escondidas.

 

Gutierrez enciende el televisor, mira la pantalla por algunos segundos y su sonrisa desaparece lentamente de sus labios.

 

GUTIERREZ: (con rabia reprimida) ¿Qué carajo es esto?

DAVID: (embarazado) “La noche de los lápices” de Olivera.  Me la dio Gael junto a la escultura....Por demasiado tiempo preferí no saber nada. Ahora siento la exigencia de conocer la verdad hasta el fondo.

GUTIERREZ: ¿Qué verdad? ¿La de una película de propaganda comunista desleal y facciosa? ¿La verdad de los terroristas?

DAVID: Yo opino que tenemos la obligación de escuchar también su versión de los hechos.

GUTIERREZ: ¿Te das cuenta de lo que estás diciendo? 

 

David no responde y aparta la mirada, embarazado.

 

GUTIERREZ: (con una explosión de rabia) ¿Te das cuenta de lo que estás diciendo? ¡Idiota! ¿Te se ha secado el cerebro? Dilapidé una fortuna para hacerte frecuentar las más renombradas escuelas del mundo y al final te convirtiste en un deficiente. Es mejor que me vaya antes de que te rompa esa porquería de escultura que compraste en la cabeza.

 

Gutierrez sale dando un portazo. Oscuridad.

 

ESCENA NUEVE 

 

Oficina de David. David está sentado a un escritorio y lee unas hojas. Levanta la cabeza y bajo su mirada entran Soledad joven y sus padres. Soledad joven empuja un cochecito en el que está sentado Gael niño de un año.

 

SOLEDAD JOVEN: (a Gael niño) Mira el perrito. (a sus padres) Gael adora los perros. Le regalaré uno.

 

Entran Gutierrez, de uniforme, su esposa y David niño de siete años. David niño se acerca a Gael niño.

 

DAVID NIÑO: ¡Hola! ¿Cómo te llamas?

 

Soledad joven se percata de la presencia de Gutierrez. David niño acaricia a Gael niño. Soledad joven con un movimiento brusco tira hacia atrás el cochecito.

 

SOLEDAD JOVEN: ¡No lo toques! ¡No tienes que tocarlo!

 

Soledad y sus padres salen rápidamente. David niño los mira mientras se alejan con una expresión mortificada.

 

ESPOSA DE GUTIERREZ: (a David niño) No llores, amor mío. Todas las madres son celosas de sus críos.

 

Se oye el sonido de un teléfono. David responde a un teléfono que está apoyado sobre el escritorio. Mientras habla Gutierrez, su esposa y David niño salen. 

 

DAVID: ¡Aló!....Lo acompañe enseguida a mi oficina. 

 

David cuelga el teléfono. Después de algunos segundos se oye llamar a la puerta.

 

DAVID: ¡Adelante!

 

Gael, con una actitud desconfiada, entra y se acerca al escritorio. 

 

DAVID: Siéntate.

GAEL: No. Me quedo de pie.

DAVID: (embarazado) Te pido disculpas por la manera de reaccionar que tuve el otro día. No tenía palabras. Me sentía terriblemente embarazado....Es necesario que tú sepas que considero el período de la última dictadura militar en Argentina una página negra de la historia, una tragedia terrible que espero que no se repita nunca más.

GAEL: ¿Me hiciste venir aquí sólo para decirme esto?

DAVID: No. Un cliente nuestro está buscando a empleados administrativos y me he permitido señalarle tu nombre y él de tu madre. Si me dejas vuestros datos os hago contactar para una entrevista.

GAEL: ¿No hay sitio para nosotros en tu empresa?

DAVID: (después de algunos instantes de vacilación) Por el momento el personal está al completo. 

GAEL: ¡Qué falso eres! La verdad es que si nos contratas y tu viejo se entera se arma un berenjenal.

DAVID: Me gustaría mucho dar una ayuda económica a ti y a tu familia.

GAEL: No quiero tu limosna. 

DAVID: No se trata de limosna sino de un acto de reparación. 

GAEL: No puede haber ninguna reparación. Los muertos no resucitan y las cicatrices causadas por las torturas no se borran.

 

Gael se dirige hacia la puerta.

 

DAVID: ¡Gael, espera! Vi el videocassete que me regalaste. (Gael se para) Era muy conmovedor....En mi casa nunca hablábamos de la dictadura. Mi madre no quería.

GAEL: (se vuelve hacia David) Si te interesa te traigo unos libros de historia sobre ese argumento.

DAVID: Sí, gracias.

GAEL: ¡Chau!

DAVID: ¡Chau!

 

Gael sale. Oscuridad.

 

ESCENA DIEZ

 

Salón de la casa de Gutierrez. Gael está sentado en el sofá. Tiene en mano dos libros y se mira alrededor con curiosidad. David entra teniendo en mano un  maletín. Gael se levanta y se le acerca. Al ver a Gael David se queda muy sorprendido.

 

GAEL: ¿Te he asustado? No entré por la ventana. Me abrió la puerta la camarera....Como un verdadero ricachón explotador argentino te cogiste una boliviana.

DAVID: Es mi padre quien elije los domésticos. 

GAEL: Éstos son los libros que me pediste.

DAVID: Apóyalos nomás sobre la mesa.

 

Gael pone los libros sobre la mesa. David posa el maletín  sobre una silla y cuelga la chaqueta en el perchero.

 

GAEL: Esta tarde fui a tu oficina para dártelos pero no estabas.

DAVID: Podías dejarlos a mi secretaria.

GAEL: (levantando los hombros, con indiferencia) Abría pasado por esta zona de todos modos por trabajo.

DAVID: Tal vez sea preferible que te vayas. Mi padre volverá por momentos.

GAEL: ¿Y qué?

 

Gutierrez entra y al ver a Gael se endurece.

 

GUTIERREZ: (a Gael) (con tono irritado) ¿Qué haces tú aquí? ¡Vete inmediatamente! ¡No te quiero en mi casa!

GAEL: Ésta es también la casa de David.

DAVID: Gael, por favor, vete ahora.

 

Gutierrez nota los libros de Gael sobre la mesa. 

 

GUTIERREZ: ¿Qué es esta bazofia? ¡Llévatela! (agarrando los libros y lanzándolos al suelo) ¡Me limpio el culo con tus libros!

DAVID: ¡Papá! ¡Por favor!

GAEL: Tu viejo tiene miedo de que tu descubras la verdad.

GUTIERREZ: Eres tú quien tiene que tener miedo a la verdad. Estoy seguro de que nadie te contó que Gabriel Diaz es un traidor. No tuvimos siquiera necesidad de torturarlo. Denunció espontáneamente a todos sus compañeros del sindicato y a sus hermanos. Después por el remordimiento se volvió loco y lo encerraron en un manicomio.

DAVID: ¡Papá! ¡Basta ya!

GUTIERREZ: (a David) ¡No! Me ha provocado él. (a Gael)  Ahora viene lo mejor. Gabriel Diaz no es tu verdadero padre. Tu madre fue violada por mis hombres y quedó embarazada de ti. Cuando supo que esperaba un hijo quería morir. No comía y no bebía más. Ella te odiaba.

GAEL: (desconcertado y incrédulo) No es verdad.

GUTIERREZ: Si no me crees pregúntalo a los interesados. Me he divertido bastante. ¡Vete! ¡No quiero ver tu cara de maricón por el resto de mi vida! (lanzando lejos los libros de Gael con una patada) ¡Y llévate tu inmundicia!

 

Gael es como paralizado.

 

GUTIERREZ: (con una sonrisa complacida) ¿Pensabas que eras listo, no? Pero yo soy más listo que tú.

 

Gael sale corriendo. David le corre detrás. Gutierrez continúa a sonreír satisfecho. Poco después entra David.

 

DAVID: (enfadado) ¿Por qué lo hiciste? Díme por qué lo hiciste.

GUTIERREZ: Y tú díme por qué dejaste que el hijo de una peligrosa pareja de terroristas se colara en nuestra casa. 

DAVID: Los padres de Gael no eran terroristas. Y aunque lo hubieran sido no tenías ningún derecho a segregarlos en un centro clandestino de detención. 

GUTIERREZ: ¡Cállate, letrado de mala muerte! ¿Qué es lo que quieres saber tú de la real situación política de los años 70 en Argentina? Antes tu madre siempre te escondió la verdad, para protegerte, decía ella y ahora ese muchacito metido te llenó la cabeza de mentiras y estupideces. Y tú le creiste enseguida, como un pobre mentecato.

DAVID: Gael no dice mentiras.

GUTIERREZ: ¿Ah, no? ¿Entonces el mentiroso soy yo? (David se queda callado) No te quedes ahí encandilado como un memo. ¡Respóndeme! ¡Di lo que piensas! ¿Eres un hombre o un muñeco? (David se queda callado) (con desprecio) ¡Qué hijo flojo me ha tocado! (David se queda callado) El terrorismo era una amenaza para la democracia y yo nunca me arrepentiré de haber hecho de todo para combatirlo. Cualquier medio es lícito a fin de vencer al enemigo. Tú estas cosas no puedes entenderlas porque eres un ignavo, un inepto. Aquéllos como tú durante las guerras se quedan calmos y pacíficos en sus casitas y dejan el trabajo sucio a los demás. En la época del gobierno de Videla, mientras yo arriesgaba cada día que me explotara una bomba debajo del culo, vosotros pasabais vuestro tiempo mirando los partidos de fútbol y las telenovelas. La Argentina estaba por caer en manos de los comunistas y vosotros continuabais a conducir vuestras existencias insulsas y holgazanas sin preocupaciones. Total, de dar caza a los guerrilleros se encargaba el ejército. Luego, cuando la economía empezó a ir mal transformasteis a los militares en chivos expiatorios, llenándoos la boca de bellas palabras: derechos civiles, elecciones libres, justicia, nunca más. Con un cinismo repugnante escupíais a la cara a aquéllos que hasta pocos meses antes considerabais los defensores de la patria, llamándolos asesinos. Yo nunca me alardeé de haber logrado impedir decenas de atentados salvando miles de vidas humanas. Para mí era suficiente la satisfacción de haber cumplido con mi deber de soldado. No pretendía ni honores ni medallas. Sólo me esperaba algo de reconocimiento y respeto. Sin embargo no recibí más que injurias y vejacciones. Por esto me fui de mi país.  

DAVID: Aunque lo que dices fuera verdad, te equivocaste a tratar a Gael en ese modo. Tu comportamiento fue indigno.

GUTIERREZ: ¡Termina de juzgarme! No hay sitio en esta casa para los amigos de los terroristas. ¡Mete tu ropa en una valija y vete!

 

David coge su chaqueta del perchero y se la pone.

 

GUTIERREZ: En cuanto a mi plata ¡olvídala! Mañana por la mañana me voy al notario y te desheredo. A mi muerte no tendrás ni un céntimo.

 

David recoge los libros de Gael del suelo y los pone en su maletín. Gutierrez se acerca a la puerta.

 

GUTIERREZ: ¡Carmen! ¡Estabas orejeando detrás de la puerta como siempre, boliviana analfabeta!

DAVID: No insultes quien no puede defenderse. 

GUTIERREZ: Yo no tomo lecciones de moral por un fariseo como tú. 

 

David coge su maletín y sale.

 

GUTIERREZ: (en voz alta) Aunque vengas a suplicarme de rodillas no entrarás nunca más en esta casa....¡Serpiente velenosa! ¡Vete a la mierda!

 

Telón.

 

SEGUNDO ACTO

 

ESCENA UNO

 

Centro de agregación juvenil. Gael, con una expresión sombría, bebe de un botellín de cerveza. Al otro lado del escenario Marco charla con dos chicos. David entra y se acerca a Gael.

 

DAVID: Te busqué por toda la ciudad. 

GAEL: (sin mirar a David) Quédate lejos de mí. No quiero más tener nada que ver contigo.

DAVID: Gael.... 

GAEL: (mirando a la cara a David) Tú me hechaste de tu casa, ahora yo soy quien te pide que te vayas. ¡Vete!

DAVID: Yo no te heché de mi casa. Sólo intentaba evitar que encontraras a mi padre. Por experiencia personal sé que puede llegar a ser muy agresivo y cruel cuando se enfada.

GAEL: Si es así de malvado, ¿por qué a los 30 años cumplidos todavía vives con él y le permites mandarte a la baqueta? 

DAVID: Desde el día que peleasteis me he trasladado a otro departamento y no he vuelto a verlo....Mi padre es todo lo que me queda de mi familia. Aunque lo desapruebo no tengo corazón para cortar las relaciones con él.

GAEL: (con tono irónico) Me dan ganas de llorar....Siempre has sido un títere en las manos de Gutierrez. ¡Lárgate! ¡Esclavo! 

 

David se aleja.

 

GAEL: (en voz alta) ¡Muy bien hombre! ¡Vete de aquí! Vuelve al palacio que te compraste con la plata de mis abuelos.

DAVID: (se para y se vuelve hacia Gael) Yo no tengo culpa de lo que hizo mi padre.

 

David sale. Gael bebe un sorbo de cerveza. Elena entra y se acerca a Marco. Los dos chicos se dicen algo, después se dirigen hacia un rincón apartado. Gael los sigue y escucha a escondidas su conversación. 

 

ELENA: ¿Por qué no me llamaste? 

MARCO: Tenía que estudiar.

ELENA: ¿Tomaste una decisión? 

MARCO: Todavía no. Estoy confundido. Dáme tiempo.

ELENA: No hay más tiempo. Ya estoy al segundo mes.

MARCO: (silencio) Entre nosotros no funcionaría. Somos demasiado diversos.

ELENA: ¿Y el bebé?

MARCO: (negando con la cabeza) No lo sé. No lo sé....Mira tú.

ELENA: ¡Eres un cabrón! Querría no haberte encontrado nunca.

MARCO: No te hagas la víctima. ¿Piensas que no lo he comprendido? Tú no quedaste embarazada por descuido. Querías atraparme. Pero fracasaste. Yo no estoy disponible. Vete a tu novio impotente. 

ELENA: Será una fortuna para mí si no nos veremos nunca más. ¿Qué gano juntándome con un vagabundo muerto de hambre como tú? Acabaría en una miserable vivienda popular en medio de sureños e inmigrados, o en un edificio derruido ocupado por drogados y clandestinos. 

 

Elena sale. Marco se acerca a sus dos amigos.

 

MARCO: Estaba convencida que nos casaríamos. Está loca.... Ahora que la dejé correrá a su novio a decirle que llegará a ser papá.

CHICO: Y ése con lo cojudo que es se lo creerá enseguida.

 

Marco y los otros dos chicos rompen a reír fragorosamente. Gael se apoya contra una pared, con una expresión ceñuda. Entran David y Elena. 

 

DAVID: (con tono decidido) ¡Elena! Ya no existe ningún diálogo entre nosotros. Cuando estamos juntos siempre estás de mal humor. Parece casi que yo te fastidio. No podemos continuar así.

ELENA: Es natural que una mujer sea nerviosa e irritable cuando se encuentra en las condiciones en que me encuentro yo.

DAVID: ¿Qué condiciones?

ELENA: (con una sonrisa radiante) Espero un bebé.

 

A las palabras de Elena David se queda pasmado. Gael saca del bolsillo de los pantalones la tarjeta de visita que le había dado David al mercadillo y la lee.

 

ELENA: ¿Eres feliz, cariño?

DAVID: (desconcertado) ¡Claro que sí!

ELENA: Aún no consigo creerlo. (con entusiasmo) Dentro de siete meses me convertiré en mamá. ¿Prefieres a un varón o a una nena?

DAVID: Me da igual.

ELENA: A mí también. Tu padre sin embargo quiere a un nieto para transmitirle su nombre. Si de la ecografía resultará que va a nacer una niña quedará muy decepcionado....Tenemos que darnos prisa a elegir la fecha de la boda. Dentro de poco comenzará a verse que estoy embarazada. ¿Te estaría bien el 2 de marzo? 

DAVID: Sí.

ELENA: ¿En qué iglesia?

DAVID: Decide tú.

 

Gael coge un móvil del bolsillo de los pantalones y marca un número. Se oye el sonido de un celular. David saca un móvil del bolsillo de la chaqueta y responde.

 

DAVID: ¡Aló!

GAEL: Soy Gael. Tengo que hablar contigo urgentemente.

DAVID: Ven a mi casa después de las ocho. Ahora vivo en la Calle Lanza n°4.

GAEL: No. Ven tu a mi casa. Avenida Bellini n°18. Quinta planta. Sin ascensor.

 

Oscuridad.

 

ESCENA DOS

 

Cocina-living de la casa de Gael. Un ambiente modesto. Los muebles son viejos y mal reducidos. Una heladera, una mesa con cuatro sillas, un sofá, un perchero colgado en la pared cerca de la puerta. Una ventana. Dos puertas. Una de ellas comunica con el dormitorio. Gael está sentado en el sofá. El chico mira el reloj dos veces en pocos segundos, después se levanta y se dirige hacia la ventana. Se oye el sonido de un timbre. Gael corre a abrir la puerta. David entra.

 

GAEL: Pensaba que no vendrías más.

DAVID: Quedé embotellado en el tráfico.

GAEL: Tu novia te traiciona con un amigo mío y espera un hijo de él.

 

David se queda callado.

 

GAEL: ¿No me crees? 

DAVID: Te creo.

GAEL: Que quede claro. No te estoy haciendo un favor. Es que no tolero ciertas hipocresías burguesas. (silencio) ¿Amas mucho a Elena?

DAVID: No la he amado nunca. 

GAEL: Lo dices sólo porque te ha traicionado. 

DAVID: Yo nunca he amado a ella como ella nunca ha amado a mí.

GAEL: Entonces ¿por qué os juntasteis?

DAVID: Por....razones de imagen.

GAEL: (silencio) Quién sabe cuántos ligues tuviste. Las chicas están ciegas por los tipos como tú: fascinantes, ricos, con un trabajo de empresario.

DAVID: No me interesan los ligues. Sólo tuve cuatro novias oficiales. No soy un seductor.

GAEL: (incrédulo) ¿En toda tu vida sólo te acostaste con cuatro mujeres?

DAVID: ¿Tú con cuántas te acostaste?

GAEL: Al menos con 30. Pero ninguna era importante. (silencio) Yo te estafé. Mi jirafa no valía 150 euros.

DAVID: Para mí sí. Tú posees un talento extraordinario.

GAEL: Lástima que hasta ahora nadie se haya percatado. Me considero un artista incompredido. (él y David sonríen contemporáneamente) Siento que te dije todas esas cosas malvadas. No las pensaba en serio. Bueno, un poquito las pensaba. He exagerado. El hecho es que desde que encontré a Gutierrez me siento como un perro. Pasé días tremendos, teniendome todo adentro, sin poder desahogarme con ninguno.

DAVID: ¿No hablaste con los tuyos?

GAEL: No. Ya tenemos muchos problemas. Con lo poco que ganamos a duras penas logramos sobrevivir. Mi viejo siempre está triste y deprimido. Y por si todo esto no fuera suficiente nos  desahuciaron. Tenemos menos de tres meses de tiempo para encontrar otra casa. Con los precios que hay no sé dónde acabaremos....Estoy cansado de ser pobre....Quiero hacerte ver una cosa.

 

Gael sale por la puerta del dormitorio. Después de algunos segundos vuelve a entrar con un gran cuadro que representa un ser monstruoso con el cuerpo mitad humano y mitad animal.

 

GAEL: Mi última obra.

 

Gael apoya el cuadro en el suelo contra una pared.

 

DAVID: (observando el cuadro) Interesante. ¿Es un monstruo mitológico?

GAEL: No. Es tu viejo.

 

David y Gael rompen a reír fragorosamente.

 

DAVID: Tienes razón. Es él. ¿Cómo no lo he reconocido?

GAEL: Dáme la chaqueta que te la cuelgo.

 

David se quita la chaqueta y la da a Gael, que la cuelga en el perchero. Después Gael coge un libro apoyado sobre la mesa y lo da a David. 

 

GAEL: Éste lo escribí yo. Es la historia de mis padres.... Sentémonos. 

 

David y Gael se sientan en el sofá. David hojea algunas páginas del libro. Gael le quita el elástico que le sujeta el pelo, lanzándolo lejos. De este momento en adelante David siempre llevará el pelo suelto.

 

GAEL: David es un nombre judío.

DAVID: Era el nombre de mi abuelo materno.

GAEL: ¿Tu abuelo era judío?

DAVID: No. Era católico.

GAEL: (mediendo a David con la mirada) ¿Tú siempre te vistes así?

DAVID: ¿Así cómo?

GAEL: En chaqueta y corbata y con los zapatos lustrosos.

DAVID: Sí. ¿Qué hay de malo?

GAEL: Yo desprecio los zapatos lustrosos. Son un símbolo del capitalismo imperialista.

DAVID: ¿Tendría que ir por ahí con los zapatos empolvados?

GAEL: Mejor los zapatos sucios y gastados que los zapatos nuevos y lustrosos.

DAVID: Es una tesis opinable. (hojea algunas páginas del libro)

GAEL: ¿Por quién votas?

DAVID: Dejemos a un lado la política. No me apetece pelear.

GAEL: Tú no lo sé, pero tu viejo seguramente vota por el pequeño dictador.

DAVID: Te equivocas. Sobre esa persona fue categórico. (imitando a Gutierrez) No daré nunca mi voto a uno que se emplasta la cara y las manos de maquillaje y se diseña el pelo sobre la cabeza.

 

David y Gael rompen a reír fragorosamente.

 

DAVID: (imitando a Gutierrez) No hay más los políticos de antaño. El presidente Videla poseía una rara y aristocrática elegancia en sus modales y en su aspecto. Sin embargo ése está tan embadurnado que parece una estatua de cera. ¡Y lleva también los zapatos con el tacón alto!

 

David y Gael rompen a reír fragorosamente.

 

DAVID: (imitando a Gutierrez) Ahora los hombres se pintan como las mujeres. ¿Adónde iremos a parar por este camino?

GAEL: Eres menos peor que lo que creía. Cuando imitas a Gutierrez eres incluso simpático.

DAVID: (hojea algunas páginas del libro) ¿Por qué no envias tu novela a alguna editorial?

GAEL: Lo propuse a decinas de editoriales sin recibir ni una respuesta. No lo aprecia nadie. ¡Paciencia!

DAVID: Házlo imprimir y publicar pagando de tu bolsillo.

GAEL: ¿Dónde encuentro la plata?

DAVID: (posa el libro sobre el sofá) Financio yo toda la operación.

GAEL: Te costará mucho.

DAVID: No importa. Hace mucho que siento el impulso de lanzarme en nuevas aventuras. Nunca he amado mi trabajo. Mi padre lo eligió por mí, me lo impuso sin siquiera preguntarme cuáles eran mis aspiraciones.

GAEL: ¿Cuáles eran tus aspiraciones? 

DAVID: Estudiar jurisprudencia y llegar a ser abogado. Defender los derechos de los pobres y de los perseguidos políticos. Pero ya es tarde.

GAEL: (apoya una mano en la rodilla de David) No es tarde. Vende tu fábrica y matrículate en la universidad. Sólo tienes 30 años. Aún estás a tiempo de cambiar tu vida y realizar tus sueños. 

DAVID: Por ahora pensemos en tu novela. Mañana mismo contactaremos una tipografía. 

GAEL: Podríamos también abrir una galería de arte.

DAVID: Del alquiler y las autorizaciones me encargo yo. Tú ocúpate de encontrar un local adecuado y las obras que expondremos.

GAEL: Ya tengo mis cuadros y mis esculturas. Además me gustaría ayudar a jóvenes artistas del tercer mundo a hcerse conocer.

DAVID: Es una buena idea.

GAEL: (silencio) ¿Qué es lo que te empuja a hacer todo esto por mí? ¿La compasión? ¿El sentimiento de culpa?

DAVID: La amistad. Yo querría ser amigo tuyo.

GABRIEL (V.F.E.): (gritando) ¡Soledad! ¡Soledad! ¡El niño!

 

David y Gael se levantan de un salto, alarmados.

 

GAEL: Es mi viejo. Está teniendo una pesadilla. Todas las noches sueña que mi madre es raptada por los militares.

DAVID: Me voy.

GAEL: No. Quédate. Espérame aquí. Dentro de algunos minutos vuelve a dormir.

 

Gael sale precipitadamente por la puerta del dormitorio. David se sienta de nuevo en el sofá. Después de algunos instantes Gael vuelve. 

 

DAVID: ¿Se tranquilizó?

GAEL: Sí. Ahora duerme. (se sienta junto a David) (con tono triste) Mi viejo no consigue curarse de la depresión porque se siente culpable de la muerte de sus hermanos y de sus amigos....Una vez intentó suicidarse ahorcándose. Lo salvamos por un pelo....Me gustaría tanto poder hacer algo por él....Tal vez si encontráramos a su nieto se sentiría mejor.

DAVID: ¿Dónde nació tu primo?

GAEL: En un centro de detención de la marina, el Club Naval. Mi tía Leonor lo alumbró en abril de 1977.

DAVID: ¿No sabes nada más de él? 

GAEL: No. 

DAVID: ¿Tus abuelos maternos todavía están vivos?

GAEL: Sí. Apenas encuentre una buena colocación vendrán a vivir con nosotros en Italia....Los extraño mucho a mis abuelitos. Sólo nos hablamos una vez a la semana pues las llamadas al exterior son muy costosas....En mi casa la plata siempre ha sido poca. Mi madre trabajaba noche y día para mantener a mi y mi papá y para pagarme los estudios....!Pobre mamá! Fue secuestrada, separada del hombre que amaba, violada. Y los militares que le infligieron todos esos sufrimientos han quedado impunes y todavía hoy hacen entrevistas en que se jactan de sus crímenes. No es justo. No es justo. (silencio) ¿Por qué mis viejos no me contaron la verdad desde un inicio? Habría querido lo mismo a Gabriel, aunque no es mi verdadero padre. (silencio) ¿Si Gutierrez hubiera sabido quién es el hombre que dejó embarazada a mi madre me lo habría dicho, verdad?

DAVID: (embarazado) Supongo que sí. Es muy tarde. Tengo que irme.

GAEL: No quiero quedarme solo. Házme compañía, esta noche. Si nos estrechamos un poquito logramos tumbarnos los dos.

 

David y Gael se tumban. Gael alarga un brazo y pulsa un interruptor de la luz que se encuentra sobre la pared, cerca del sofá. Oscuridad.

 

ESCENA TRES

 

Cocina-living de la casa de Gael. Soledad entra, enciende la luz y con gran sorpresa vee a David y Gael dormidos en el sofá. Los dos chicos se despiertan.

 

GAEL: (adormilado) ¡Hola! ¿Te acuerdas de David?

SOLEDAD: Sí.

 

Soledad se quita el abrigo y lo cuelga en el perchero. David y Gael se levantan. Gabriel, en pijama, despeinado y con una expresión atontada, entra por la puerta del dormitorio. Soledad se le acerca y le da un beso en la mejilla.

 

SOLEDAD: Vete a vestirte. Esta mañana tenemos invitados para el desayuno.

GAEL: Papá, él es David Gutierrez. Ahora somos amigos.

GABRIEL: ¡Hola, David! Gael siempre habla de ti.

 

Gabriel sale por la puerta del dormitorio. Gael pone la mesa para el desayuno. Soledad vierte algunas gotas de una medicina en el vaso de la cabecera de la mesa.

 

SOLEDAD: ¿Papá tuvo otra vez pesadillas? 

GAEL: Sí, pero volvió a dormir enseguida.

 

Gabriel, vestido de manera descuidada, entra y se sienta a la cabecera de la mesa. También Soledad, David y Gael se sientan y empiezan a comer.

 

SOLEDAD: (a Gabriel) Bebe la medicina. (Gabriel bebe) (acariciando el pelo de Gabriel) Estás todo despeinado....Después te haces la barba.

GABRIEL: (desganado) No.

SOLEDAD: Sí.

DAVID: ¿Qué dice Gael de mí?

GABRIEL: Que eres un pelotudo capitalista.

SOLEDAD: ¡Gabriel!

GAEL: (pasando un bollo a David) Tómate otro bollo.

DAVID: (coge el bollo) ¿Me estás atiborrando para decirme luego que soy un gordo chancho burgués?

SOLEDAD: (a Gabriel) ¿Más tarde vamos a dar un paseo?

GABRIEL: No.

SOLEDAD: ¿Por qué no? Salir te sentaría bien. Siempre estás encerrado en casa. Eres perezoso.

GABRIEL: En los jardines de la Plaza Levi hay columpios amarillos.

SOLEDAD: (sonriendo) ¿Tienes ganas de mecerte tú también  en el columpio, como los niños chicos?

GABRIEL: Sí.

SOLEDAD: (sonriendo) ¿Te acuerdas que tienes casi 50 años?

GABRIEL: (sonriendo) Pero no los aparento. 

GAEL: ¡Silencio! Tengo que dar un anuncio. David y yo hemos fundado una sociedad. Él pone la plata, yo mi ingenio. Para empezar publicaremos mi novela y abriremos una galería de arte. Después veremos.

SOLEDAD: (a David) (preocupada) ¿Tu padre está de acuerdo?

GAEL: ¿Qué tiene que ver su padre?

DAVID: Que lo esté o no, no voy a renunciar a nuestros proyectos.

SOLEDAD: ¡David! Piénsalo bien.

DAVID: (mira el reloj) Son casi las ocho. Si no me doy prisa llegaré tarde al trabajo.

GAEL: Los jefes pueden llegar a la oficina a cualquier hora.

DAVID: No los jefes como yo.

 

David y Gael se levantan y se acercan a la puerta. Mientras hablan Soledad los observa. 

 

DAVID: Tus padre son muy tiernos. Parecen dos adolescentes enamorados.

GAEL: Yo los llamo los novios.

DAVID: Yo te admiro. Yo también querría tener tu entusiasmo, tu optimismo, tu determinación a seguir adelante a pesar de las dificultades.

GAEL: ¡Soy duro!

DAVID: ¿Me prestas tu novela?

 

Gael coge su libro del sofá y lo da a David.

 

GAEL: Cuando hayas terminado de leerla házme saber tu opinión.

 

David coge su chaqueta del perchero y se la pone.

 

GAEL: Cuando llegues a la oficina llama a tu novia. Díle que sabes todo y que no la quieres ver nunca más.

DAVID: Prefiero esperar algún día. Esta semana Elena se someterá a diversos exámenes.

GAEL: ¿Por qué tienes tantos escrúpulos? Elena te ha traicionado y está embarazada de otro hombre. Mándala al diablo y líbrate de ella de una vez por todas.

DAVID: Te llamo más tarde.

 

David saca un pequeño bloque y una pluma estilográfica del bolsillo de la chaqueta. 

 

DAVID: ¿Cuál es el número de tu móvil?

GAEL: (mientras Gael dicta David escribe en el bloque) 3396435297. (sonriendo) Estoy contento de que te hayas quedado a dormir con nosotros.

DAVID: ¡Chau!

GAEL: (sonriendo) ¡Chau! ¡Buen trabajo!

 

David sale. Gael se asoma a la ventana y hace un gesto de saludo con la mano. Después se sienta a la mesa. 

 

GAEL: David  es un chico sensible y generoso. No tiene nada en común con el monstruo del que desciende. Hace unos días ese ser despreciable, Gutierrez quiero decir, me reveló que mi verdadero padre es un militar. Estaba convencido que me habría hecho sufrir, sin embargo se equivocaba.

 

Gael coge un bollo de la mesa y empieza a comérselo tranquilamente. Gabriel y Soledad lo miran pasmados.

 

SOLEDAD: ¡Gael! ¡Tesoro!

GAEL: Como podéis ver para mí no ha cambiado nada, más bien, ahora que conozco toda la verdad os quiero todavía más.

 

Gael rodea el cuello de Gabriel con un brazo y besa al padre en la mejilla. Oscuridad.

 

ESCENA CUATRO

 

Oficina de David. David, sentado a su escritorio, lee la novela de Gael. La puerta se abre y en el umbral aparece Gutierrez.

 

GUTIERREZ: ¡Hola! Pasaba por esta zona y he aprovechado para hacer una escapada a la oficina. ¿Estás ocupado?

DAVID: No. Entra nomás. Siéntate.

 

Gutierrez entra y se sienta enfrente de David. Los dos hombres están ambos embarazados.

 

GUTIERREZ: ¿Cómo te va? 

DAVID: Bastante bien.

GUTIERREZ: ¿No tienes nada que contarme? 

DAVID: Hace unos días formé una sociedad con un amigo. Tenemos diversos proyectos. El próximo mes inauguraremos una galería de arte. También estamos examinando la idea de abrir una tienda especializada en la venta de productos del comercio equitativo y solidario. Si los negocios marcharan bien creo que dejaré la gerencia de la Syntec. 

GUTIERREZ: ¿Estás bromeando? ¿Renunciarías a una brillante carrera de directivo para ser tendero?

DAVID: No lo sé. Sólo sé que mi trabajo ya no me estimola. Quiero encontrar una profesión que me colme y que me consienta ayudar a mi prójimo.

GUTIERREZ: Yo creé la Syntec por ti, por tus hijos. No puedes destruir todo así.

 

David se queda callado.

 

GUTIERREZ: ¿Quién es tu socio?

DAVID: Gael Diaz.

 

Gutierrez enciende un cigarrillo y empieza a fumar.

 

GUTIERREZ: (con tono irónico) ¿Tu amigo dónde encontrará la plata para financiar vuestra sociedad? ¿Se la dará su padre, que nunca ha trabajado en su vida, o utilizará las ganancias de su actividad de distribuidor de octavillas publicitarias?

DAVID: Ahórrame tu estúpida ironía. Reduciste en miseria a Gael y su familia. Te apoderaste de todo lo que poseían sus abuelos. Y tienes el descaro de escarnecerlo porque es pobre. Tendrías que avergonzarte.

 

Gutierrez mira a David con odio. 

 

GUTIERREZ: (con una sonrisa forzada) ¿Otras buenas noticias?

DAVID: No.

GUTIERREZ: (silencio) Supe que tú y Elena os casaréis. Pronto serás padre. De un varón.

DAVID: Sí.

GUTIERREZ: ¡Qué emoción llegar es a ser abuelo! Estoy chocho de alegría. ¿Ya elegisteis el nombre de vuestro hijo?

DAVID: Todavía no.

GUTIERREZ: Creía que lo habríais llamado como yo.

DAVID: Veremos....Necesito un favor.

 

David coge una pluma estilográfica apoyada sobre el escritorio y escribe algunas palabras sobre una hoja. Después pasa la hoja a su padre.

 

DAVID: Me gustaría que tú descubrieras a quién adoptó a ese niño.

GUTIERREZ: (coge la hoja y la lee) ¿Es pariente de ese maric....de Gael, presumo?

DAVID: Sí. Es su primo.

GUTIERREZ: (lee de nuevo la hoja) Aquí está escrito que  nació en el Club Naval. No conozco a nadie en la marina.

DAVID: Pero todavía tienes muchos amigos en el ejército y en la policía también.

GUTIERREZ: (escandalizado) ¿En la policía? Pues ¿qué dices? Yo no tengo amigos en esa madriguera de nazis.

DAVID: Tus colegas del ejército te ayudarían seguramente, si se lo pidieras.

GUTIERREZ: Ahora son todos viejos agilipollados. Es improbable que se acuerden de hechos ocurridos hace casi 30 años.

DAVID: Sé que existen archivos secretos, en alguna parte.

GUTIERREZ: Ésta es otra invención de los comunistas. No ha existido nunca ningún archivo secreto sobre los desaparecidos. ¡Cómo puedes creer en ciertas patrañas!....Te echaría una mano gustosamente pero ha pasado demasiado tiempo. 

DAVID: ¡No te burles de mí!

GUTIERREZ: Es la verdad. Te lo juro.

DAVID: Tus juramentos no valen nada. Siempre me has contado mentiras sobre mentiras sin recato. Nunca te han importado mis sentimientos, mis problemas. 

GUTIERREZ: ¡Si te compré una empresa que factura un millón de euros al año!

DAVID: En un principio pensaba que habías venido aquí como señal de paz, para reanudar nuestras relaciones. ¡Qué ingenuo! Tú quieres al niño. (silencio) Si no me procuras la información que te pedí te impediré ver a mi hijo. No te invitaré siquiera a mi casamiento.

GUTIERREZ: ¿Me estás chantajeando?

DAVID: Sí.

GUTIERREZ: ¿Qué te has metido en la cabeza? ¿Hacerme pasar por un traidor?

DAVID: Tienes que elegir entre pasar por un traidor y renunciar a tu nieto. (silencio) Para mí es un deber moral encontrar al primo de Gael.

GUTIERREZ: (con rabia reprimida) Pues ¡qué deber moral del carajo! Hablas como un jodido beato. Tú no te das mínimamente cuenta de qué patético eres. Así me hubiera venido un ataque apoplético el día que para contentar a tu madre te mandé a estudiar a los salesianos. Tendría que denunciarlos de lesiones al cerebro, esos curas de mierda. (silencio) Es tiempo perdido intentar explicarte en que apuro me estás metiendo. Con las mentes retorcidas como la tuya no se puede razonar, sólo se puede esperar que no hagan demasiados daños. Esta tarde llamaré al almirante Sanchez para saber cómo se encuentra su próstata.

DAVID: ¿Te refieres a aquel Sanchez apodado Felipe el guapo? 

GUTIERREZ: Cuando era joven era guapo. Ahora es una vieja mierda él también. En cuanto sepa algo cierto te lo comunicaré. Ahora estarás satisfecho. (hace el gesto de levantarse)

DAVID: ¡Espera! Quiero saber por qué me mentiste. Siempre te has pintado como un héroe que luchaba valientemente para salvar la patria del terrorismo, mientras en realidad.... realizaste acciones innobles. ¿Por qué no has sido nunca sincero conmigo?

GUTIERREZ: No podía contarte la verdad. Tú tienes un carácter demasiado sensible. No habrías entendido. Desgraciadamente tu madre con su educación absurda te arruinó y yo para vivir en paz siempre la dejé hacer lo que quería. Es un milagro que no te hayas convertido en un maricón o, peor todavía, en un cura. Siempre he deseado que entre nosotros hubiera una relación de camaradería, de amistad, de complicidad pero las circunstancias lo impidieron. Sin embargo con tu hijo será diferente. Con él no cometeré los mismos errores que cometí contigo. (con una sonrisa complacida) Mi nieto será un verdadero Gutierrez.

 

Oscuridad.

 

ESCENA CINCO

 

Oficina de David. David, Gael, Gabriel y Soledad entran.

 

SOLEDAD: Este establecimiento es enorme.

GAEL: David no trabajará aquí aún por mucho. Quiere ser abogado. ¿Verdad, David?

DAVID: Es todavía prematuro hablar de ello. ¡Sentaros!

 

Gabriel y Soledad se sientan delante del escritorio. Gael se sienta sobre el escritorio.

 

DAVID: La razón por la cual os invité a mi oficina es que descubrí donde se encuentra el sobrino de Gabriel. Vive en Buenos Aires con sus padres, Rodrigo y Noemi Camara, que lo adoptaron a través de un familiar almirante. Por ahora no sé más, pero encargué a uno de lo más expertos abogados argentinos que haga investigaciones, así que en los próximos días podré seguramente daros otras informaciones.

SOLEDAD: (abrazando a Gabriel) ¡Gabriel! ¡Cariño! Tu sobrino está vivo. Lo encontramos.

GAEL: (se baja del escritorio) ¿Cómo lo conseguiste?

DAVID: Es un secreto....militar.

GAEL: No sé cómo agradecerte. Deja que te abrace.

 

Gael abraza a David con entusiasmo.

 

GAEL: ¿Me acompañas a Argentina a conocer a mi primo? 

DAVID: ¿Cuándo quieres que reserve los boletos de avión?

GAEL: Házlo enseguida. Y reserva también una habitación de hotel.

SOLEDAD: ¡No! Os pueden alojar los abuelos.

GAEL: Su casa es pequeña. En un hotel estaremos más cómodos.

DAVID: Tengo otras novedades que comunicaros. Antes de partir os devolveré la suma que fue pagada para el rescate de Soledad. Además registraré mi departamento a nombre de Gael. 

 

A las palabras de David Gael, Gabriel y Soledad se quedan pasmados.

 

GAEL: ¿Dónde irás a vivir?

DAVID: No lo sé todavía.

GAEL: ¿No volverás a vivir con tu viejo, espero? 

DAVID: No.

GAEL: Tengo una idea. Tu casa es tan grande que la dividiremos en tres departamentos: uno para ti, uno para mis abuelos y uno para mí y mis padres.

DAVID: Para mí está bien. A condición de que os pague el alquiler. Si Gabriel y Soledad no tienen nada en contra.

GAEL: (a Gabriel y Soledad) Esta tarde llamaremos a los abuelos y les diremos que preparen los documentos para la expatriación.

SOLEDAD: (preocupada) Vosotros lo creéis todo fácil, como si Gutierrez no existiera.

DAVID: Quédate tranquila. Mi padre no nos pondrá ningún obstáculo.

GAEL: ¡Papá! ¡Somos ricos! Esta noche iremos a festejar todos juntos en pizzería.

SOLEDAD: (a Gabriel) Entonces tenemos que arreglarnos. (a David) Gracias por todo, David. 

 

Gabriel y Soledad se levantan y se acercan a la puerta.

 

GAEL: Empezar a salir. Yo os alcanzo enseguida.

 

Gabriel y Soledad salen.

 

GAEL: ¿La dejaste?

DAVID: Todavía no.

GAEL: (contrariado) ¡Basta ya! ¡Es hora de acabarla! Si no tienes el coraje de decirle a Elena lo que se merece se lo diré yo.

DAVID: No. Mañana romperé el noviazgo.

 

Oscuridad.

 

ESCENA SEIS

 

Oficina de David. David está sentado a su escritorio. Gutierrez está sentado enfrente de él. De la cara del coronel transparenta una fuerte tensión nerviosa.

 

DAVID: No te enfades. Son cosas que pasan....Se ocupará Elena de anular las invitaciones.  

GUTIERREZ: No nombres nunca más esa fulana en mi presencia. Lo que me hizo es imperdonable. Puedes estar seguro de que encontraré un modo de vengarme de ella.

DAVID: Deja correr, no vale la pena.

GUTIERREZ: Le deseo de todo corazón que genere a un hijo mongoloide.

DAVID: (silencio) Gael fue desahuciado.

GUTIERREZ: (con impaciencia) ¡Qué carajo me importa! Díle que se vaya a vivir debajo de un puente. Con todas las preocupaciones que tengo te sales con estas pendejadas.

DAVID: Hace muchos años obligaste a los abuelos de Gael a renunciar a su casa. Ahora yo voy a resarcirlos dando mi casa a su nieto.

GUTIERREZ: (incrédulo) ¿Quieres regalar a mis enemigos el departamento que te compré para que te fueras a vivir con tu mujer y tus hijos? (con tono perentorio) ¡No! ¡Te lo prohibo! 

DAVID: No pedí tu aprobación. Te puse simplemente al corriente de mi decisión....Hay otra cosa que tienes que saber. Yo no me casaré nunca. No tengo aptitud para la vida matrimonial. 

GUTIERREZ: No digas huevadas. No todas las mujeres son zorras como Elena. Dentro de algunos días se te habrá pasado la desilusión y pensarás diferentemente. 

DAVID: (con tono decidido) No voy a cambiar de idea.

GUTIERREZ: Me riendo. Eres un caso desesperado. Cualquier cosa yo diga o haga para convencerte de que te estás equivocando sería inútil. Arruínate nomás con tus propias manos, pero después no vengas a quejarte conmigo. 

DAVID: (silencio) El miércoles que viene viajaré a la Argentina. Haré todo con la máxima prudencia. La Asociación de las Abuelas de Plaza de Mayo denunciará a los Camara. Nuestro nombre no aparecerá en ninguna acta  oficial.

GUTIERREZ: ¡Buen viaje!

DAVID: Tu calma me escama. ¿No estarás tramando algo contra Gael? ¿Expediciones punitivas? ¿Intimidaciones?

GUTIERREZ: ¿Qué puedo tramar a este punto?

DAVID: (silencio) Papá, te advierto. Si les haces de nuevo  mal a los Diaz has acabado conmigo. Y esta vez ninguna ley te salvará de la prisión. 

 

Gutierrez mira a David con odio.

 

ESCENA SIETE

 

Habitación de hotel. Una cama matrimonial, un armario, un escritorio. Una ventana en la que se recortan los rascacielos de Buenos Aires. David y Gael entran arrastrando dos valijas.

 

DAVID: Estoy exhausto. No tengo siquiera la fuerza para desvestirme.

GAEL: Siéntate.

 

David se sienta en la cama. Gael pone las valijas en un rincón de la habitación, después se arrodilla delante de David y le quita un zapato. 

 

DAVID: (embarazado) ¿Qué haces?

GAEL: Están cansados estos piezecitos.

 

Gael le quita el otro zapato y los calcetines a David. Se oye el sonido de un móvil. David se levanta y se acerca a la ventana cogiendo un celular del bolsillo de sus pantalones. Mientras David habla por teléfono Gael se quita la ropa y se tumba en la cama. 

 

DAVID: ¡Aló!....Sí....Ya estoy en el hotel. Estaba por acostarme antes de que tú llamaras....Te repito por enésima vez que la denuncia será presentada por las Abuelas de Plaza de Mayo. Tu nombre no salirá nunca a luz....Lo juro sobre el recuerdo de mamá....Mantenemonos en contacto a través del correo electrónico. ¡Chau!

 

David pone el móvil en el bolsillo, se vuelve y al ver a Gael se queda desconcertado e inmóvil.

 

GAEL: Ven.

DAVID: (embarazado) No, escucha, yo....

GAEL: Ven.

 

David se acerca lentamente a la cama y permanece inmóvil. 

 

GAEL: ¿Quieres hacer el amor vestido?

 

David se quita la camiseta y la deja caer al suelo. Gael se sienta en el borde de la cama, le desabrocha los pantalones, se los baja y se los quita. Después le rodea las caderas con los brazos y apoya la cara en su cuerpo. David pasa una mano sobre el pelo de Gael. Los dos chicos se tumban en la cama, David sobre Gael. Se besan y se acarician.

 

GAEL: Te amo. Te amo desde el primer instante en que te vi.

DAVID: Yo también. (beso)

GAEL: Te amaré para siempre.

DAVID: Te amo. (beso)

GAEL: Hace tanto tiempo que esperaba este momento. Aquel día, en tu casa, si tu viejo no hubiera vuelto lo habríamos hecho. (beso) Nunca me he acostado con un hombre.

DAVID: Tampoco yo. (beso) No lo consigo.

GAEL: Si que lo consigues.

DAVID: No. No lo consigo. No lo consigo.

 

David se sienta y aparta la mirada. Gael también se sienta. 

 

GAEL: No te preocupes. A mí también me ha ocurrido. A todos les ocurre. 

DAVID: Discúlpame. Estoy mortificado.

GAEL: (apoya una mano en la mejilla de David) Mírame. No hay que avergonzarse de nada. Es la emoción que te bloquea.

DAVID: No es la emoción. Yo sufro de impotencia. Es un problema grave. 

GAEL: Lo superaremos juntos.

DAVID: No tendré nunca una vida sexual normal. Me hice curar por especialistas de medio mundo, sin ningún resultado. Ya probé con todo: psicoterapia, inyecciones, fármacos de todo tipo....¿Entiendes ahora por qué Elena me traicionaba? Es mejor que te juntes con alguien menos gafado que yo.

GAEL: Yo te amo y no quiero nadie más. Te prometo que respetaré tus ritmos y tus exigencias. No te sirven médicos y medicinas. Cuando llegue el momento justo acontecerá naturalmente.

DAVID: Das por sentado que me sanaré. ¿Y si no sucediera? ¿Estás dispuesto a renunciar para siempre al sexo?

GAEL: Sí. Por ti estoy dispuesto a cualquier cosa.

DAVID: Lo dices ahora porque te doy pena. Pronto te cansarás de mí y....

GAEL: (interrumpiendo a David) ¡Cálmate!

DAVID: Discúlpame. Soy ridículo.

GAEL: Estréchame fuerte. Quiero dormirme entre tus brazos.

 

David y Gael se tumban y se abrazan. 

 

GAEL: (acariciando a David) Irá todo bien.

 

La luz baja lentamente hasta llegar a la completa oscuridad.  

 

ESCENA OCHO

 

Habitación de hotel. David y Gael están en la cama, debajo de las sábanas y duermen. Gael se despierta, observa a David dormido por algunos segundos y después lo besa en la boca. David también se despierta.

 

DAVID: ¡Qué dulce despertar! (él y Gael se besan)

GAEL: ¿Cómo estás?

DAVID: ¡Bien! Hoy me siento lleno de energías positivas.

GAEL: Tenemos que poner enseguida en claro una cosa. Yo no admito la traición. Si descubro que te has acostado con otro, te eviro.

 

David ríe.

 

GAEL: Mira que no bromeo. Ten cuidado con lo que haces o te arrepentirás amargamente.

DAVID: Eres peligroso.

GAEL: ¿Te gustaría tener un hijo, un pollito todo nuestro?

DAVID: Es imposible. 

GAEL: No es verdad. Tú tienes la doble ciudadanía y en  Estados Unidos la ley consiente adoptar niños a los solteros también.

DAVID: No sería un buen padre.

GAEL: Serás un óptimo papá. Antes adoptaremos un varón y lo llamaremos Gabriel, como el abuelo. Después adoptaremos una nena y la llamaremos Soledad....Sería estupendo si pudiéramos casarnos y los niños fueran legalmente hijos míos también.

DAVID: Matrimonio, hijos. Tienes realmente una mentalidad de pequeñoburgués de provincia. 

GAEL: ¡Mira quién habla! ¡Momia!

DAVID: ¡Enanito!

GAEL: ¡Momia!

DAVID: ¡Enanito! ¡Gnomo!

GAEL: ¿Padeces las cosquillas?

DAVID: No.

GAEL: (haciéndole cosquillas a David, que ríe y se contorce) No te creo.

DAVID: No habría nunca pensado que en la intimidad tú fueras así cariñoso.

GAEL: (sonríe) ¡Venga! Levantémonos y vamos a ducharnos. Mis abuelos nos esperan.

DAVID: Antes de irnos le enviaré una email a mi padre para informarlo de nuestra relación.

GAEL: No sé lo que daría para ver la cara de Gutierrez mientras la lee. 

DAVID: Espero que no destruya la computadora.

 

Oscuridad.

 

ESCENA NUEVE

 

Habitación de hotel. David está sentado al escritorio y escribe en un notebook. Gael está de pie junto a él.

 

GAEL: ¿Terminaste tu diseño? 

DAVID: (continuando a mirar la pantalla de la computadora) No.

GAEL: ¿Tu trabajas todos los días, también cuando estás de vacaciones?

DAVID: (continuando a mirar la pantalla de la computadora)  Sí, si tengo compromisos a cumplir. 

GAEL: Te la arrojaría por la ventana esa computadora.... ¿Trabajarás por mucho todavía?

DAVID: (mira el reloj) Como mínimo hasta las cinco. 

GAEL: Entonces mientras tanto yo voy a dar un paseo. No soporto ver a un empresario capitalista en acción.

 

Gael sale. Se oye el sonido de un móvil. David coge un celular del bolsillo de los pantalones y responde. 

 

DAVID: ¡Aló!

GUTIERREZ (V.F.E.): Recibí tu mensaje.

DAVID: Habrá sido un duro golpe para ti.

GUTIERREZ (V.F.E.): Me estoy esforzando para habituarme a la situación, dado que no puedo hacer nada para cambiarla.

DAVID: Espero que tú lo consigas.

GUTIERREZ (V.F.E.): Lo conseguiré. Un padre tiene que aceptar al propio hijo por lo que él es....Además no es culpa tuya si te ha tocado esa desgracia....Estoy atraviesando un período muy difícil, pero saldré adelante ....¿Me permites darte un consejo? Lo sabes qué ignorante y anticuada es la gente. Para evitar inconvenientes desagradables limítate a decir que tú y Gael sólo sois amigos y socios de trabajo....Ahora te dejo.... ¡Un momento!....Me olvidaba. En la pareja, ¿tú eres el hombre o la mujer?

DAVID: ¡Papá! ¡Estas preguntas no se hacen!....El hombre.

GUTIERREZ (V.F.E.): Bien. Al menos eso.

 

Oscuridad.

 

ESCENA DIEZ

 

Habitación de hotel. David y Gael están en la cama, debajo de las sábanas, sentados. Las veladoras están encendidas.

 

GAEL: ¿Por qué tenemos que fingir que sólo somos amigos? No estamos haciendo nada malo. ¡Me importan un bledo los comentarios de la gente!

 

David se queda callado.

 

GAEL: Ésta es seguramente obra de Gutierrez. El coronel  ordenó al soldadito obediente que mienta por el terror que sus amigos nazis se rían de él. ¿Adiviné?

DAVID: No se trata sólo de mi padre. 

GAEL: ¿Te avergüenzas de decir que eres gay?

DAVID: No.

GAEL: (apoya una mano en el brazo de David) El amor entre dos personas del mismo sexo no es un pecado o una perversión a esconder. Vence tus inseguridades y sal del clóset.

DAVID: No puedes pretender que de buenas a primeras revolucione completamente mi vida....Todavía no estoy preparado para dar al público mi homosexualidad. Intenta entenderme. 

GAEL: (con frialdad) Tengo sueño. Yo duermo.

 

Gael se tumba dando la espalda a David y apaga su veladora. Después de algunos segundos David también se tumba y apaga su veladora. Oscuridad. 

 

ESCENA ONCE

 

Habitación de hotel. David y Gael están en la cama, debajo de las sábanas y duermen. Por una decena de segundos se oye el sonido de un despertador. Los dos chicos se despiertan.

 

DAVID: ¿Vamos a ducharnos?

 

Gael da la espalda a David. David se apoya en el codo, vuelto hacia Gael.

 

DAVID: ¡Enanito! Te he decepcionado.

 

GAEL: (se vuelve hacia David) Tú no me has decepcionado. ¿Has comprendido? Tú no me has decepcionado. (acaricia la cara de David) Perdóname. Me comporto mal porque soy posesivo y celoso y te quiero todo para mí. Te amo con locura. Daría la vida por ti. (besa a David) Tú no tienes que cambiar. Sólo tienes que empezar a ser tú mismo.

 

David y Gael se abrazan y se besan.  

 

GAEL: Nunca he sentido por ninguna mujer lo que siento por ti.

DAVID: Tampoco yo. No me refiero al sexo. Tú me haces sentir importante. Encontrarte fue la cosa más buena que me haya sucedido en la vida. (se besan)

GAEL: Yo no sabía que era gay antes de conocerte.

DAVID: En cambio yo lo intendí a los 16 años.

GAEL: ¿Te confiaste con alguien?

DAVID: Sólo con un cura que era también mi profesor de matemáticas.

GAEL: ¿Qué reacción tuvo el cura? ¿Era escandalizado?

DAVID: No. Al contrario. Fue muy comprensivo. Al final del  coloquio me recomendó: “Por caridad, no se lo cuentes a tu padre. Sería capaz de hacerte lobotomizar”.

 

David y Gael rompen a reír.

 

DAVID: ¿Cuándo les dirás a los tuyos que nos queremos?

GAEL: No lo sé. Aunque mis viejos son de mentalidad abierta no es fácil hablar de ciertas cosas....Díselo tú.

DAVID: ¡Ni por sueños! Ya tuve que enfrentar a mi padre. Ahora te toca a ti.

 

Oscuridad.

 

ESCENA DOCE

 

Habitación de hotel. David está sentado al escritorio y escribe en un notebook. Gael está sentado en la cama con las piernas cruzadas.

 

GAEL: (con hocico) Pasas las horas trabajando a la computadora. Estamos juntos sólo desde hace cinco días y ya me descuidas. 

DAVID: (continuando a mirar la pantalla de la computadora) He casi terminado.

 

Gael coge un periódico apoyado sobre la cama y empieza a hojearlo.

 

GAEL: (mirando una página del periódico) Escucha ésta. (como si estuviera leyendo las frases de un artículo) Durante la manifestación de ayer contra el gobierno un grupo de militantes de izquierda reconocieron entre los transeúntes que asistían al cortejo a un represor de la última dictadura militar, el sargento Ernesto Lazo, apodado el Rubio, y lo agredieron con puñetazos y patadas.

 

David se vuelve hacia Gael.

 

GAEL: Para evitar ser masacrado por los golpes de los jóvenes comunistas el hombre se atrincheró en el baño de un bar. Al final intervino la policía que entre los insultos y los escupitajos de los manifestantes escoltó al Rubio fuera del local y lo acompañó a su casa. El ex represor salió del paso con algunas moraduras y un diente roto. ¡Le está bien empleado! Tenían que hacerle tragar todos los dientes y quebrarle los brazos y las piernas a ese chancho....(se pone de improviso triste) El Rubio trabajaba en El Circo. Podría ser él mi verdadero padre. 

 

David apaga la computadora y la cierra, después se sienta en la cama junto a Gael.

 

DAVID: Ahora te llevo a un lugar especial.

GAEL: ¿Aquí en Buenos Aires?

DAVID: Sí. Hoy iremos al parque donde nos encontramos por primera vez.

GAEL: No era un parque. Era un bar.

DAVID: Tenías uno o dos años. Eras demasiado pequeño para recordártelo. Sin embargo yo nunca he olvidado ese día.

 

Gael sonríe. David le devuelve la sonrisa.

 

DAVID: Cuando volvamos a Italia pondré en venta la fábrica y en septiembre me matricularé en la facultad de derecho.

GAEL: Quién sabe cuántos lindos chicos conocerás. Ya estoy  celoso ahora.

DAVID: A mí sólo me interesa mi enanito. 

GAEL: (con hocico) No te creo. Tú no tomas nunca la iniciativa. No sientes atracción por mí.

DAVID: (sonriendo) Te amo.

 

David abraza a Gael y lo besa, antes con dulzura, después con cada vez más ardor hasta que de repente se aleja de él, embarazado.

 

DAVID: Descúlpame. No pude retenerme.

GAEL: No debes retenerte. Desahoga tus instintos. 

 

Gael levanta la camiseta a David y lo besa en el pecho.

 

GAEL: Haré todo lo que tú querrás. Pídeme cualquier cosa y yo la haré.

 

Gael le desabrocha los pantalones a David. David para a Gael con una mano.

 

DAVID: No, por favor.

GAEL: ¿Por qué? Suéltate. Desencadénate.

 

Se oye el sonido de un móvil. David coge un celular del bolsillo de los pantalones y responde. 

 

DAVID: ¡Aló!....Sí....De acuerdo. Gracias.

GAEL: (contrariado) Apuesto a que era tu viejo. Desde que nos fuimos te atormenta a cada hora del día y de la noche con sus recomendaciones que actues de modo que no lo comprometas. No falta más sino que te pida que uses un nombre falso.

DAVID: Era la secretaria del abogado Fuentes. Los Camara aceptaron encontrarnos. Tenemos una cita con ellos el martes a las tres.

 

Oscuridad.

 

ESCENA TRECE

 

Despacho de abogado. Rodrigo Camara, su mujer, David y Gael están sentados a la misma mesa, los unos enfrente de los otros. Los Camara tienen ambos más o menos 55 años.

 

RODRIGO CAMARA: ¿Qué queréis de mí y mi mujer? ¿Por qué nos pedisteis que nos reuniéramos en esto despacho de abogado?

DAVID: Ayer por la mañana fue presentada una denuncia de secuestro de menor contra vosotros. Por el bien de Pablo os aconsejo que le contéis la verdad sobre su nacimiento, antes de que la descubra por la televisión y los periódicos. 

 

A las palabras de David los Camara se quedan pasmados.

 

NOEMI CAMARA: Pablo es nuestro hijo, no lo raptamos, yo lo parí. Lo demuestran las fotos de cuando estaba embarazada, los exámenes médicos, los documentos de la clínica donde nació.

DAVID: Es todo falso. No será difícil comprobarlo.

NOEMI CAMARA: Mi marido no es un militar. Eran los militares y los policías los que raptaban a los hijos de los desaparecidos. Estáis cometiendo un error. 

DAVID: No, señora. El error lo cometió usted hace muchos años....Es inútil que neguéis. Hemos recogido demasiadas pruebas. Os conviene colaborar con la justicia, así obtendréis una condena leve.

RODRIGO CAMARA: (con tono arrogante) Os conviene a vosotros dejarnos en páz si no queréis acabar mal. Tenemos muchos conocidos encumbrados que pueden hacer estancar  cualquier investigación de la magistratura y dar una lección a quien se entromete en los asuntos de los demás.

DAVID: Ninguno de vuestros amigos encumbrados os ayudará. Los militares comprometidos con la dictadura ya no tienen el poder que tenían en el pasado. Quieren anular las leyes que les dieron la impunidad. La gente los margina y pide a voz en grito que reciban un castigo justo. En la posición en que se encuentran ¿qué apoyo pueden daros?....Confesar. Y asumiros vuestras responsabilidades. (él y Gael se levantan) Decirle a Pablo que su primo Gael desea encontrarlo. Nos veremos en el tribunal.

 

David y Gael se acercan a la puerta. 

 

DAVID: (incrédulo) Me sorprendo de mí mismo.

GAEL: Fuiste fantástico con ese prepotente.

 

David y Gael salen. Rodrigo Camara se levanta, vuelve las espaldas a su mujer y se aleja de ella. Después de algunos instantes Noemi Camara también se levanta y hace algunos pasos.

 

NOEMI CAMARA: ¿Y ahora? ¿Nos arrestarán?

RODRIGO CAMARA: Sí.

NOEMI CAMARA: (como si estuviera intentando convencer a alguien) Encarcelarnos por un delito cometido hace 26 años es absurdo. Ya no somos las mismas personas que éramos entonces. Nuestra conducta es irreprensible. Todas los que nos conocen nos estiman. Somos ciudadanos honrados y trabajadores. Los magistrados no pueden no tener en cuenta estas cosas.

 

Rodrigo Camara permanece en silencio.

 

NOEMI CAMARA: No sé si tendré el coraje de hablar con Pablo. 

RODRIGO CAMARA: (se vuelve hacia su mujer) (con dureza) Se lo tienes que decir tú. Fue una idea tuya adoptarlo.

NOEMI CAMARA: Lo hice sólo para no perderte. Te quejabas continuamente porque yo era estéril. ¡Ojalá me hubieras dejado! Ahora no me encontraría en este túnel sin salida. Fui estúpida. Pero en aquel tiempo era joven y estaba enamorada.

RODRIGO CAMARA: Veo que ya empezaron los ensayos de la comedia.

NOEMI CAMARA: ¿Qué comedia?

RODRIGO CAMARA: La que te estás preparando para recitar delante de los jueces y los periodistas.

NOEMI CAMARA: ¡Tú estás loco!

RODRIGO CAMARA: (se acerca a su mujer) (con tono irritado) Si piensas descargar todas las culpas en mí te equivocas de lleno. Imprímetelo bien en el cerebro, si yo termino en chirona terminarás tú también.

 

Un silencio tenso.

 

NOEMI CAMARA: ¿Por qué ha ocurrido a nosotros? Muchos han salido libre de polvo y paja.

 

RODRIGO CAMARA: Somos desafortunados.

 

Los Camara permanecen inmóviles, con una expresión angustiada. Se oye el rumor de una multitud.

 

VOZ MASCULINA (V.F.E.): Considerado la gravedad de las pruebas presentadas en su contra, dispongo que los acusados siguan detenidos en la cárcel hasta el inicio del juicio.

 

El rumor de la multitud aumenta. Se distiguen algunas voces más altas que las otras.

 

VOZ FEMENINA (V.F.E.): ¡Hijos de puta!

VOZ MASCULINA (V.F.E.): ¡Asesinos!

VOZ FEMENINA (V.F.E.): ¡Ladrones de niños!

VOZ MASCULINA (V.F.E.): ¡Moriréis en prisión!

 

Oscuridad.

 

ESCENA CATORCE

 

Habitación de Hotel. David y Gael preparan las valijas, que están apoyadas sobre la cama.

 

GAEL: Mi primo está destruido. Tal vez hubiera sido mejor dejar las cosas como estaban.

DAVID: No sientas culpa. Pablo tenía el derecho a conocer la verdad.

 

Se oye el sonido de un móvil.

 

GAEL: Es el mío.

 

Gael coge un celular del bolsillo de los pantalones y responde. Mientras Gael habla por teléfono David cierra las valijas y las pone en un rincón de la habitación.

 

GAEL: ¡Aló!

SOLEDAD (V.F.E.): ¡Hola, Gael!

GAEL: ¡Mamá!

SOLEDAD (V.F.E.): ¿Cuándo partís?

GAEL: Mañana por la mañana a las diez. Ya estamos preparando las valijas. Nos lleva Pablo al aeropuerto.

SOLEDAD (V.F.E.): Te paso a papá.

GABRIEL (V.F.E.): ¡Hola, Gael!

GAEL: ¡Hola, papá! Pablo me dijo que dentro de unos meses viajará a Italia para pasar algún tiempo con nosotros. Por ahora no puede dejar la Argentina. Según él no es correcto abandonar a sus viejos en un momento tan delicado. Después de todo se han arrepentido y lo han tratado siempre bien.

GABRIEL (V.F.E.): Vuestro departamento está listo.

GAEL: ¿Nuestro departamento?

GABRIEL (V.F.E.): David es un buen chico. Para nosotros será como un hijo.

GAEL: Os llamo mañana antes de decolar. ¡Chau!

GABRIEL (V.F.E.): ¡Chau!

GAEL: (pone de nuevo el móvil en el bolsillo) (incrédulo) Mis viejos entendieron que nos queremos. Dicen que serás como un hijo para ellos.

DAVID: Ven aquí, enanito.

 

David y Gael se abrazan, después empiezan a besarse con pasión y se tumban en la cama. Gael besa en el cuello a David, le levanta la camiseta, lo besa en el pecho y le desabrocha los pantalones. Los dos chicos tienen una relación sexual.

 

GAEL: ¿Has visto que lo conseguimos?

DAVID: ¿Te hice daño?

GAEL: No. Fue maravilloso.

DAVID: Te conformas con poco.

GAEL: Me conformo con lo mejor. (apoya la cabeza en el pecho de David) Gutierrez no aceptará nunca que su hijo viva con otro hombre. Hará de todo para separarnos.

DAVID: Mi padre puede hacer lo que le da la gana. Yo no renuncio a ti. Nunca renunciaré a ti.

 

Telón. 

 

TERCER ACTO

 

ESCENA UNO

 

Galería de arte. En las paredes y sobre el suelo están expuestos cuadros y esculturas, entre los cuales el retrato monstruoso de Gutierrez pintado por Gael. David y su padre miran una escultura.

 

GUTIERREZ: No entiendo de arte contemporánea. No entiendo nada.

DAVID: A decir verdad tampoco yo. 

 

Gutierrez saca una cajetilla de cigarrillos del bolsillo de la chaqueta.

 

DAVID: En este local está prohibido fumar.

 

Gutierrez mira a David con asco y pone de nuevo la cajetilla de cigarrillos en el bolsillo. Después nota el cuadro que lo retrata pintado por Gael y se le acerca.

 

GUTIERREZ: ¿Qué es esto?

DAVID: Una criatura mitológica. (cambiando enseguida de tema) La Argentina tiene un nuevo presidente. ¿Qué opinas de Kirchner?

GUTIERREZ: Que es un pendejo. Con sus insensatas reformas hará caer el país en un abismo.

DAVID: Eres pesimista. Sin embargo yo creo que con su elección la Argentina entró en una fase de renacimiento económico y moral.

GUTIERREZ: ¡Era de esperar que te salieras con la moral!....Te digo yo cómo están las cosas. Kirchner es un maldito comunista y la tiene tomada con los militares que mataron a sus amigos terroristas. No obra por el interés de la nación. Está animado por propósitos de venganza. Para eliminarnos ideó un plan simplemente diabólico. Echará uno a uno todos los miembros de la Corte Suprema de Justicia y los reemplazará con sus hombres. Una vez obtenido el control absoluto de la Corte hará declarar inconstitucionales las leyes de Obediencia Debida y Punto Final y nos meterá todos en cana....Alguien tendría que pararlo....¡Si a las fuerzas armadas hubiera quedado una migaja de orgullo!

DAVID: (silencio) El Rubio fue detenido. Lo acusan de haber secuestrado y vendido al hijo de una de las presas de El Circo al capitán Baez.

 

Gutierrez se acerca a una escultura y la observa con atención. 

 

DAVID: Si el Rubio hará tu nombre pasarás por un apuro.

GUTIERREZ: ¡Qué va! El Rubio no es más que un miserable sargento y yo un coronel. Aunque me acusara de complicidad ningún juez le creería.

DAVID: Papá, la magistratura ya no está condicionada por el poder político y militar como un tiempo. 

GUTIERREZ: No te preocupes por mí. En la remota eventualidad que me enjuicien ya tengo pronta una línea de defensa inatacable. Mi abogado demostrará sin sombra de duda que el Rubio intenta implicarme en su caso movido por el resentimiento que tiene hacia mí. Muchas veces, como su superior, lo castigué por sus actos de brutalidad gratuita sobre los detenidos y ahora aprovecha la ocasión que se le presentó para hacérmela pagar. (con impaciencia) Dejemos de hablar del Rubio. ¿Para qué sirve revolver el pasado? 

DAVID: Para nada. Pensemos en el porvenir.

 

David empuja hacia el padre un cochecito que estaba cubierto por una escultura. En el cochecito está sentado un niño de pocos meses.

 

DAVID: Te presento a mi hijo. Lo adopté en Estados Unidos. ¡Ahora eres abuelo! (coge en brazos al niño)

GUTIERREZ: (con una sonrisa forzada) ¡Hola, hombrecito!

DAVID: Ya tiene cinco meses aunque aparenta menos. Es muy pequeño porque nació prematuro. Pasó tres semanas todo solo en una incubadora mi chiquillo. (da un beso en la cabeza al niño) 

GUTIERREZ: ¿Quiénes son sus padres?

DAVID: No lo sé.

GUTIERREZ: Serán drogados o enfermos de sida. A lo mejor su madre es una prostituta.

DAVID: ¿Quieres cogerlo en brazos?

GUTIERREZ: (mira a David embarazado, después empieza a  masajearse un hombro) Desde esta mañana tengo un dolor tremendo en el hombro.

DAVID: Lo sometimos a todo tipo de análisis. Goza de óptima salud.

 

Gutierrez, visiblemente a disgusto, coge en brazos al niño y se lo apoya en un lado. El niño empieza a contorcerse y a quejarse.

 

DAVID: Hoy está algo agitado.

GUTIERREZ: Tiene la piel morena. ¿No podías elegir a un niño que se te pareciera?

DAVID: No lo elegí. Lo acepté como me lo dieron. 

GUTIERREZ: Es insólito que un hombre recurra a la adopción sin ser casado. La gente andará con un montón de chismes.

DAVID: (sonriendo al niño) Sonríe a papá.

GUTIERREZ: Un hijo adoptado no es como un hijo tuyo.

DAVID: Para mí no hay ninguna diferencia.

GUTIERREZ: ¿Cómo se llama este....piojo?

DAVID: Gabi. De Gabriel. Si te da gusto puedes llevarlo al parque alguna vez.

GUTIERREZ: Lo haré, uno de estos días. ¿Tu socio cómo está?

DAVID: Bien. El trabajo le da muchas satisfacciones. En pocos meses vendió casi todas sus obras....La semana que viene será huésped en un famoso programa televisivo para presentar su primera novela “Gabriel y Soledad”.

 

Gutierrez sienta al niño en el cochecito. David coge un libro apoyado sobre una escultura y lo muestra al padre.

 

DAVID: La portada la dibujó Gael. Piensa que de este libro, después de pocos días de su publicación, ya se vendieron  diezmil ejemplares. Si sigue así pronto se convertirá en un best-seller.

GUTIERREZ: Yo no entiendo si tú eres tonto o lo haces adrede porque me odias.

DAVID: (sorprendido) ¿Qué?

GUTIERREZ: Me aseguras que serás discreto y luego mandas tu amiguito a hacerse entrevistar en televisión delante de millones de espectadores. 

DAVID: No tienes nada que temer. Gael me prometió que no hablará de su vida privada. 

GUTIERREZ: No hay que fiarse de él. Y sobre todo no hay que fiarse de los periodistas. Cuando esos malditos intrigantes sospechan que hay podredumbre en alguna parte se le lanzan encima como buitres sobre una carroña. No vacilan un instante en exponer al ludibrio público al primer desventurado que cae entre sus garras con tal de ponerse ricos y famosos. La cosa peor es que no actúan así sólo por la plata. Son gusanos asquerosos. Les toma gusto a hurgar en la basura.

DAVID: Mi vida no es basura. Mis sentimientos no son basura.

GUTIERREZ: Basta que un solo periodista descubra tu lío con el hijo de los Diaz y para mí será una catástrofe. Llegaré a ser el hazmerreír de todos mis amigos. No podré más salir de casa. ¡No es justo!

DAVID: ¿Desde cuándo te importa tanto el juicio de tus semejantes? Nunca has escondido tu pasado de represor. Te avergüenzas de tener un hijo homosexual pero no que los demás sepan que sobre tu conciencia recae la muerte de miles de seres humanos. Según tú amar a una persona de tu mismo sexo es peor que matar, torturar, rubar y violar.

GUTIERREZ: ¿Que piensas que soy yo? ¿Un depravado? ¿Me crees realmente capaz de tales atrocidades?....Yo no era un represor, era un soldado que combatía una guerra justa con métodos equivocados que me eran impuestos por los altos mandos. Si me hubiera negado a cumplir las órdenes de mis superiores me habrían deferido a la Corte Marcial por insubordinación.

DAVID: Antes los responsables de las matanzas eran los cabos, ahora son los generales. Te contradices.

GUTIERREZ: Yo no me contradigo. La verdad tiene muchas caras. 

DAVID: Tú también.

GUTIERREZ: Estoy cansado. Cansado de tus ataques continuos, cansado de ser inculpado injustamente de acciones inmundas....Me siento viejo y sin porvenir. No aspiro a más que a algo de paz y serenidad....Convence a Gael a renunciar a la entrevista. Te lo pido como un favor personal. Yo hice mucho por tí. Ahora haz tú algo por mí.

DAVID: Intentas apiadarme. Resígnate. Ni los gritos ni las súplicas hacen más efecto en mí.

GUTIERREZ: ¿Por qué tanta ingratitud? Yo me desengré para procurarte una posición importante en la sociedad y tú me recompensas ofendiéndome con acusas infamantes. Te compré un departamento principesco y tú lo regalaste a una familia que me persigue desde hace 30 años. Vendiste la empresa que yo había creado a costa de grandes sacrificios.

DAVID: ¡Sacrificios! ¿Cuánto fue fatigoso obligar a madres desesperadas a cederte todo a cambio de la vida de sus hijos?

GUTIERREZ: ¡Basta ya! Tu soberbia de santo inquisidor me da náuseas. Está bien, confieso. Entre el 1976 y el 1981 en El Circo hice torturar y matar a 1293 subversivos. Soy una bestia sanguinaria, un despiadado homicida. Pero tú no eres menos culpable que yo, porque aunque en esa época hubieras sido adulto y consciente de lo que estaba aconteciendo no habrías movido un dedo para salvar a esa gente. ¡Niégalo si tienes el coraje!

DAVID: No lo niego. Soy un vil. Me doy asco solo porque a causa de gente como yo en Argentina los delincuentes mandonearon por años. Pero gracias a Dios la sociedad cambió y la justicia volvió a funcionar. Pronto las puertas de la cárcel se abriran para vosotros también. (silencio) (con tono calmo pero decidido) Aunque me repudiarás como hijo no esconderé más el amor que siento por Gael.

GUTIERREZ: (con frialdad) Te deseo mucho éxito con tu galería. Llámame de vez en cuando. Nos vemos. 

 

Gutierrez sale. El niño se queja. David lo coge en brazos.

 

DAVID: ¿Qué te pasa? ¿Quieres mimos?

 

Entran Gabriel, Soledad, Gael y los padres de Soledad. Estos últimos han envejecido respecto a las escenas cinco y nueve del primer acto. 

 

GAEL: Apenas vimos a Gutierrez salir nos precipitamos adentro. No logramos resistir más de cinco minutos sin nuestro mono. (besa al niño en la cabeza)

SOLEDAD: (coge una mano al niño) ¿No es un amor? Se parece cada día más a Gael.

DAVID: ¿Quieres cogerlo en brazos, Gabriel?

GABRIEL: (embarazado) No sé. ¿Y si le hago daño? Es tan minúsculo y frágil.

SOLEDAD: No le harás ningún daño si lo tienes con delicadeza. ¡Vamos! Cógelo. Es tu nietecito.

 

Gabriel, titubeante, coge al niño de los brazos de David.

 

GAEL: Cuéntame cómo fue con tu viejo.

DAVID: No mostró ningún interés por el niño. Se ha quedado el mismo egoísta de siempre. No cambiará nunca. 

 

Gael abraza a David. Oscuridad. Se oye el rumor de una multitud que continúa hasta el inicio de la escena siguiente. 

 

ESCENA DOS

 

Balcón presidencial de la Casa Rosada. Se asoma un hombre que se parece al presidente argentino Nestor Kirchner.

 

KIRCHNER: (con tono enfático, como si se dirigiese a una multitud) ¡Argentinos! Hoy, 10 de agosto de 2003, es una fecha histórica. Después de la Cámara, el Senado también aprobó por unanimidad la anulación de las leyes de Obediencia Debida y Punto Final. Muy pronto la Corte Suprema declarará esas leyes mal afamadas  inconstitucionales y por fin se hará justicia.

 

Sonríe complacido y levanta los brazos mientras una multitud invisible aplaude y exulta.

 

KIRCHNER: Iremos a desencovar a las piltrafas del régimen pasado en las lujosas casas de reposo y en las clínicas privadas en que se encerraron y las arrastraremos al tribunal. No tendremos piedad. No nos dejaremos impresionar ni por sus cabezas calvas, ni por sus ojos ofuscados por catarata, ni por sus bocas babosas y  desdentadas, ni por sus carnes flácidas y marchitas. Tienen que pagar.

 

Sonríe complacido y levanta los brazos mientras una multitud invisible aplaude y exulta.

 

KIRCHNER: Del tribunal esos vejestorios decrépitos y malolientes sólo saldrán para ir a la cárcel y de la cárcel sólo saldrán para ir al cementerio. Siempre que no decida echar sus canales putrefactos a un basurero. 

 

Sonríe complacido y levanta los brazos mientras una multitud invisible aplaude y exulta. Los gritos de la multitud continúan hasta el inicio de la escena siguiente. 

 

ESCENA TRES

 

El escenario es despojado. En la pared enfrente del público está colgada una grande fotografía enmarcada del presidente argentino Videla. Debajo de la fotografía hay una escalera, un cubo y tres mujeres ancianas con la cabeza cubierta de un pañuelo blanco. Una de ellas barre, las otras dos limpian las paredes y el suelo con un trapo. A un lado del escenario, en fila uno junto al otro, hay cuatro hombres que llevan respectivamente el uniforme de Jefe del Estado Mayor, Comandante en Jefe del Ejército, Comandante en Jefe de la Armada, Comandante en Jefe de la Fuerza Aérea de las Fuerzas Armadas argentinas. Kirchner se acerca a los oficiales y apunta la fotografía de Videla con el brazo y el índice. Bajo la mirada de Kirchner y de sus colegas el Comandante en Jefe del Ejército sube la escalera, descuelga de la pared la fotografía de Videla y la lanza a tierra. La fotografía cae al suelo con un ruido amplificado. Kirchner se vuelve hacia el público con una expresión maligna y rompe en una risa histérica. Las tres mujeres también echan a reír. Oscuridad. Las risas continúan hasta el inicio de la escena siguiente. 

         

ESCENA CUATRO

 

Salón de la casa de Gutierrez. Gutierrez está tumbado en el sofá, dormido, y se queja. Sobre la mesilla hay tres botellas de licor vacías, cuatro vasos, un cenicero lleno de colillas de cigarrillo y cartas de juego esparcidas aquí y allá. David sacude un hombro de su padre con una mano.

 

DAVID: ¡Papá! ¡Papá!

GUTIERREZ: (se despierta)(aturdido) ¡David! (se sienta) Tuve un sueño horrible....Estaba en Argentina, delante de la Casa Rosada....Kirchner decía que el Parlamento había anulado las leyes de Obediencia Debida y Punto Final....Después no sé cómo llegué al Colegio Militar....Había los altos cargos de las fuerzas armadas al completo y esas viejas brujas con los pañuelos blancos en la cabeza que barrían y lavaban el piso....Kirchner me había seguido hasta allí, con su hocico de ratón malévolo....En cierto momento el Comandante en Jefe del Ejército subió una escalera de las mujeres de la limpieza, quitó la fotografía del presidente Videla de la pared y la tiró al suelo....Kirchner se puso a reír y yo me desperté.

DAVID: Papá, lo que soñaste ocurrió también en la realidad. ¿No te acuerdas?

GUTIERREZ: Anoche bebí demasiado....¡Hemos caído muy bajo! Las fuerzas armadas se han hundido en la mierda. Kirchner ha reducido a los oficiales en pinches a su servicio.... ¿Por qué nadie se rebela? Los argentinos se han convertido en un pueblo de borregos....Ha casi expugnado la Corte Suprema, ese hampón. Ya hice caer tres cabezas, sostituyendolas con escorias humanas. Ahora es el turno de Vázquez. El presidente y su gavilla no le dan tregua pero ése no cede. Dijo que antes de renunciar se suicida. Es un hombre de honor. Afrontará el juicio del Senado con la frente levantada, sabiendo perfectamente que su condena ya está escrita.

DAVID: El juez Vázquez renunció hace algunas horas....Sostiene que lo hice porque él y sus familiares  recibieron amenazas de muerte....Los malpensados murmuran que lo hice porque si hubiera sido destituido no habría tenido derecho a un beneficio de 12.000 pesos al mes que corresponde a los ex miembros de la Corte.

GUTIERREZ: Nos esperan tiempos oscuros....Me parece de estar con una soga al cuello. Una soga que me aprieta cada día más.

DAVID: ¿Te cuesta respirar?

GUTIERREZ: (picado) ¡Era una metáfora, cretino!

DAVID: (enfadado) Si yo no fuera un cretino no continuaría viniendo a verte. 

 

David se aleja algunos pasos de su padre.

 

GUTIERREZ: (silencio) ¿Se le pasó a Gabi la gripa?

DAVID: Todavía tiene algo de fiebre.

GUTIERREZ: Ese niño siempre ha sido enfermizo.

DAVID: (silencio) Leí en El Clarin que según fuentes extraoficiales Baez y el Rubio están tratando con el fiscal. Parece que en cambio de una condena reducida revelaran el nombre de otro militar implicado en el rapto....No tengo idea de quién sea ese militar, pero si yo fuera él no dormiría tranquilo.

GUTIERREZ: Tampoco yo. (se levanta del sofá) (acomodándose la ropa) Soy un carcamal. Ya no tengo la edad para pasar las noches jugando a las cartas y bebendo con los amigos hasta las tantas. Necesitaré tres días para reponerme.... Yo trompearía a quien dice que la vejez es el periodo más bueno en la vida de una persona. ¿Qué hay de bueno en tener la dentadura postiza y llevar el pañal? Envejecer es una desventura. Tu cuerpo se deforma y tienes dolores por todas partes. Los jóvenes no te consideran. Las mujeres si eres rico sólo se juntan contigo para esquilmarte la cuenta en el banco. Si eres pobre ni te veen....Los hijos no esperan otra cosa que te mueras para apropiarse de la herencia....Un viejo no es nada para nadie....(con tono rencoroso) Siempre tienes que sufrir y poner a mal tiempo buena cara.

DAVID: Contra la decadencia física no hay remedio pero la tercera edad todavía puede procurar mucha alegría. Por ejemplo cuidar a los propios nietos.

GUTIERREZ: ¿Cómo puedo cuidar a mi nieto con todos los achaques que tengo? Ése corre, salta, grita como un condenado. Es una hazaña eroica estar con él. 

DAVID: Una sonrisa o una caricia no requieren un gran derroche de energías. 

GUTIERREZ: Yo adoro al pequeño Gabi pero tú no lo traes a esta casa desde hace meses.

DAVID: La primera y única vez que os dejé solos lo intoxicaste con el humo de tus cigarrillos.

GUTIERREZ: Me dijo que no le fastidiaba si yo fumaba.

DAVID: Lo regañaste hasta hacerlo llorar.

GUTIERREZ: Me estaba destruyendo todos los muebles. 

DAVID: Y le enseñaste unas palabrotas.

GUTIERREZ: ¡Ah, no! Las palabrotas seguramente no se las enseñé yo. No soy nunca deslenguado delante de los niños.

DAVID: Excluyo que mi hijo haya sentido a sus compañeros de la guardería infantil decir papá Gael chupapollas. 

GUTIERREZ: Lo habrá sentido decir en televisión. Hoy en día las películas y los dibujos animados son llenos de malas palabras. (vuelve las espaldas a David) (con una sonrisa socarrona) Gael se habrá quedado de piedra cuando Gabi lo llamó chupa etcétera etcétera.

DAVID: (silencio) Hay novedades sobre el caso de los Camaras. Pablo confió a Gael que sus padres se han decidido a confesar. Dentro de pocos días tu amigo  almirante Sanchez será incriminado por sustracción de menor y falsificación de documentos.

GUTIERREZ: (se vuelve hacia David) Así aprenderá a no contar más sus asuntos por ahí.

 

Oscuridad.

 

ESCENA CINCO

 

Galería de arte. Respecto a la escena uno del tercer acto las obras expuestas han sido sustituidas excepto el retrato monstruoso de Gutierrez pintado por Gael. Gael da un libro a David.

 

GAEL: (mientras él habla David hojea el libro) Éste me lo envió mi primo desde Argentina. “Mis días en el infierno de El Circo” de Francesco Salvio. Subtítulo: “Las sobrecogedoras revelaciones de un ex medico-torturador arrepentido”. El primer capítulo está enteramente dedicado al malvado coronel Gustavo Gutierrez....Tu viejo se cree intocable pero la rendición de cuentas se acerca para él también. Desde que amenazó al capitán Baez y al Rubio con hacerlos matar si hubieran confesado su posición se ha agravado notablemente. Corre la voz que en los próximos días la magistratura argentina pedirá a Italia su extradición. Y cuando la Corte Suprema declare inconstitucionales las leyes de amnistía no tendrá escape.

DAVID: Temo que te estés haciendo ilusiones. Mi padre recurrirá a cualquier expediente con tal de escapar de la justicia y probablemente conseguirá su intento.

GAEL: ¿En qué modo? No puede fingirse moribundo o demente como el almirante Sanchez. Tú mismo me dijiste que excepto úlcera y hipertensión tiene una salud de hierro. 

 

Gutierrez entra y se acerca a David y Gael. 

 

GUTIERREZ: Necesito hablar con mi hijo en privado.

GAEL: (coge el libro de las manos de David) Voy a leer el libro “Mis días en el infierno de El Circo” de Francesco Salvio. (sale)

GUTIERREZ: Me acuerdo perfectamente del doctor Salvio. Era una espía y un chupaculos, un individuo mezquino, traidor y maligno, siempre pronto a arrear con todo lo que le caía entre las manos. Siempre me fue hostil porque no le dejaba hacer sus sucios intereses. No me asombra enterarme que ahora finge ser devorado por el remordimiento y escribe libros empedrados de calumnias sobre mí. (enfervorizándose cada vez más) Es un mitómano rencoroso, como el Rubio y el capitán Baez, que me acusan de ser un traficante de niños. El juez sabe perfectamente que se trata de una retorsión. Está en acto un complot contra mí. El doctor Salvio, el Rubio, el capitán Baez y el juez Corvo se conchaban para joderme. Pero no dejaré que me usen como chivo expiatorio.

DAVID: ¿De qué tenías que hablarme?

GUTIERREZ: (un silencio embarazado) ¿Cómo fue el examen de derecho penal? ¿Matrícula de honor?

DAVID: Sí.

GUTIERREZ: Estaba cierto. Siempre has sido el primero de la clase....Considerándolo bien me agrada la idea que mi hijo entre a formar parte de la pandilla de los abogados. Esas sanguijuelas ganan una montaña de dinero. Algo sé. Me están pelando vivo.

DAVID: Yo defenderé gratuitamente a los indigentes y a los refugiados políticos, por consiguiente no creo que me enriqueceré mucho.

 

Gutierrez se acerca al cuadro que lo retrata pintado por Gael. 

 

GUTIERREZ: Este cuadro no lo quiere nadie.

DAVID: Dicen todos que es muy inquietante.

GUTIERREZ: No sacarás nunca nada de él. (silencio) Mañana dejo Italia.

DAVID: Lo sabía que escaparías. A un estado que no concede la extradición, obviamente.

GUTIERREZ: (con rabia reprimida) ¿Qué pretendes? El destino ya se encarnizó de manera atroz en mí. El exilio, la muerte de mi mujer, el ridículo. ¿No te basta lo que estoy soportando? ¿Quieres que pases los últimos años de mi vida en una celda, solo, viejo y enfermo?

DAVID: Yo quiero que te asumas tus responsabilidades ante la justicia.

GUTIERREZ: ¡Pues qué justicia! La justicia en este país como en Argentina está administrada por jueces exhibicionistas a las órdenes de políticos veletas....(silencio) Tengo que irme. Cuanto antes te comunicaré mi dirección.

DAVID: ¿Para qué? Ahora no tenemos nada más que decirnos. Adiós. 

GUTIERREZ:(silencio) (con tono despreciativo) ¡Menudo ejemplo de caridad cristiana eres!

 

Gutierrez sale. Después de algunos segundos Gael entra y se acerca a David.

 

GAEL: Acaban de pasar mis padres. Estaban llevando a los niños al parque.... ¿Qué te dijo tu viejo?

DAVID: Ha decidido fugarse, como sospechaba desde hace tiempo. No pagará nunca por sus crímenes.

GAEL: Por lo menos ya no tendrás que ir a su casa para el almuerzo de Navidad.

 

David y Gael se abrazan. Oscuridad.

 

ESCENA SEIS

 

Parque. Atmosfera otoñal. Del alto caen muchas hojas rojas y amarillas. El terreno está cubierto de hojas secas. Gabriel y Soledad están sentados en un banco. En el suelo delante de ellos está sentado Gabi, de casi dos años. Soledad tiene en brazos una niña de pocos meses dormida. Gutierrez entra y se para a observar a Gabriel y Soledad desde lejos.

 

SOLEDAD: ¡Gabriel! Está sonriendo. (Gabriel mira a la niña) ¡Qué bonita es nuestra pequeña Soledad!

 

Gabriel y Soledad se miran a los ojos sonriendo tiernamente, después se dan un beso. Gutierrez atraviesa el escenario a pasos rápidos y sale. La luz baja lentamente hasta llegar a la completa oscuridad. Telón. 

 

FIN

 

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