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ELLA QUIERE SER MUJER

de  ROGELIO SAN LUIS

Esta obra ha sido cedida por el autor para su difusión, si bien quedan reservados todos los derechos de propiedad intelectual. El uso público de estas obras requiere el permiso del autor, así como abonar los correspondientes derechos al autor a o la entidad de gestión que él indique, a tal fin se inserta en cada texto su dirección electrónica. Para leer las obras y, en su caso, guardar o imprimir, pulsa en el TÍTULO.

 

“ELLA QUIERE SER MUJER”

 Farsa trágica en un acto, original de

ROGELIO SAN LUIS

rogeliosanluis@yahoo.es

PERSONAJES

EL

ELLA

 

(Se alza el telón. La escena vacía. Por el segundo izquierdo, entra EL. Cincuenta y cinco años. Alto, delgado, elegante. Serio, sociable, cortés. Viste un traje impecable. Va lento hasta el centro del primer término. Al público.)

EL.-Señoras, señores. Me alegro de saludarles. Qué sencillo ha resultado todo. Se apagaron la luces de las sala, se alzó el telón y he salido al escenario a hablar con ustedes. Pensarán, es lo que procede, que soy un actor y vengo a interpretar un personaje mientras ustedes presencian el espectáculo. ¡Nada de eso!  Soy simplemente un hombre maduro que paseaba, vio vacía la escena y entró curioso al no ver a nadie en ella. Es posible que ustedes piensen que se han equivocado. Pasaron por taquilla, pagaron la entrada y se sentaron en sus butacas a ver la obra anunciada. Pero esa obra… No existe. ¡Ningún autor la ha escrito! Comprendo su sorpresa, incluso su enojo al sentirse estafados. Por favor,  permanezcan tranquilos; no pierdan la serenidad. En taquilla lo comprenderán. Les pedirán perdón y les devolverán el precio que pagaron. Lamento su compañía. Comenzaba a sentirme muy bien con ustedes. ¿Continúan sentados? ¿No se van? ¡No saben lo que se lo agradezco! Me gusta tanto el teatro… En realidad ustedes y yo nunca hemos visto una obra. Permanecíamos en nuestra localidad mientras la soñábamos. ¡Los textos lloran solitarios en un rincón de las librerías! Y yo ahora… ¿Qué me pasa? ¿Qué me sucede? ¡Me estoy convirtiendo en otro sin dejar de ser yo! Esta magia del teatro… ¡Nos sorprende a cada instante! Todos somos personajes. Ustedes ahora se transforman en el respetable público y yo en un actor que va a interpretar su propia existencia.

(PAUSA. Para sí.)

Actualmente… Estoy solo. ¡He dejado de ver a todos los que tenía ante mí! Me he quedado con mi mundo interior. ¡Soy la voz que habla para sí mismo! Antes, recuerdo, pisaba las tablas de un escenario. ¡Aquello era irreal! Ahora… Salí a pasear en esta agradable noche. Es sábado. Mañana no tengo que madrugar para ir al trabajo. Estar solo en mi apartamento… ¡Qué manera de perder el tiempo a mis cincuenta y cinco años! Una edad que me parece ideal para ser feliz. No es que antes no lo haya sido. Afortunadamente, la vida ha sido generosa conmigo. ¡No puedo quejarme! Buena familia, excelentes amigos, estudios, lecturas, carrera de Psicología. ¡Me resultaba ser esclavo de ella y siempre he querido ser libre! Por eso, abandoné a todos los angustiados de mi clínica, la dejé y trabajo en una empresa relevante. Aceptable sueldo, amigas… ¿Se puede pedir más? Es cierto que el tiempo vuela y la soledad es grata cuando se elige, pero la obligada por los años… ¡La temo! Aún falta tiempo… Es que enamorarse después de un gran amor… ¡Es muy difícil! Tampoco es para preocuparse. Con un poco de suerte…

(Voces alegres en el foro. Se vuelve.)

¡Cuánta diversión! Los jóvenes del fin de semana en los jardines. ¡El mundo es de ellos! A mí las jovencitas… No estoy para hacer el ridículo y acabar en una guardería… Mejor las mayores que saben lo que quieren y son enciclopedias para ofrecerte su cuerpo. Ya los dijo Oscar Wilde: “Las jovencitas son insoportables. O saben demasiado o no saben nada”.

(Va hasta el foro y observa contento.)

¡Qué ambiente! ¡Cuánta alegría! Hay cada una y hoy son tan libres. Tampoco una aventura… ¡Ellas no van a gritar por mamá! También las hay crecidas, maduras como yo. ¡Hay de todo cono unos grandes almacenes! Entras sin nada y sales de lo más satisfecho.

(Cesan las voces.)

Oigo voces bajas. ¡Cuánto silencio! ¿Finalizaría la fiesta? Esta juventud no es tan divertida como la nuestra.

(Se oye bajo “Piensa en mí” en la voz de Luz Casal. Se alegra.)

¡Sigue! ¡¡Sigue la movida!! Y tienen todas y todos una marcha…

(Por el foro entra ELLA. Veinte años. Guapa, seria, sensata. Viste sencilla de blusa y pantalón.)

ELLA.-Usted…

EL.-Pasaba por aquí…

ELLA.-¿Seguro?

EL.-Ya me iba.

ELLA.-¿Le riñen en casa?

(Sonríe.)

EL.-Tanto como eso. ¡La realidad es que he dejado de ser joven!

ELLA.-Viéndole… ¡No le creo!

EL.-¿Me ves joven a mis cincuenta y cinco años sin descontar ninguno?

ELLA.-Sí…

EL.-¿Cuántos tienes tú?

ELLA,.Veinte.

EL.-Como comprenderás… ¡La diferencia es abismal!

ELLA.-Los años están en la mente.

EL.-Puede.

ELLA.-¿Bailamos?

EL.-¡Encantado!

(La coge y bailan distanciados en el centro de la escena.)

ELLA.-Hermosa canción.

EL.-Lo es.

ELLA.-¿Te fijas?

EL.-¿A qué te refieres?

(Señalando el foro.)

ELLA.-Todos miran sonrientes hacia nosotros.

(Se separa.)

EL.-¡Es natural! Somos una pareja atípica. Con los años que te llevo…

ELLA.-¿Vamos a preocuparnos por eso? Ya se cansarán de observarnos.

EL.-Es todo tan extraño… Yo a tu lado…

ELLA.-Nos hemos convertido a ser su centro de atención.

EL.-Vuelven a divertirse como antes.

ELLA.-¡Es nuestro momento!

(Confuso.)

EL.-¿¿Cómo??

(Sonriente.)

ELLA.-¿Te has olvidado de bailar?

EL.-No…

ELLA.-¡Cógeme!

(Lo hace como antes.)

EL.-¡Con mucho gusto!

ELLA.-¡Ay, me siento otra!

EL.-¡Y yo!

(Se miran. PAUSA.)

ELLA.-¿Cómo te llamas?

EL.-Dimas.

ELLA.-¡Precioso nombre!

EL.-¿El tuyo?

ELLA.-Luisa.

EL.-Muy bonito.

ELLA.-Gracias.

(Emocionado.)

EL.-¡Luisa…!

ELLA.-¿Qué?

EL.-Yo…

ELLA.-No te entiendo

(La aprieta y atrae.)

EL.-¡Me excitas!

(Seria.)

ELLA.-Haces el favor de bailar como antes.

(Obedece.)

EL.-Perdona.

(Cesa la música. Se suelta.)

ELLA.-La canción ha terminado.

EL.-¡Qué pena!

(Le da la mano.)

ELLA.-Encantado de conocerte.

(Se la aprieta.)

EL.-¿Ya te vas? ¡Quédate un momento conmigo!

(Se suelta rápida.)

ELLA.-¡Imposible! Es tarde. ¡Mis amigas me esperan! Adiós.

(Corre hasta el foro y hace mutis.)

EL.-¡Vuelve!

(Corre hasta el foro.)

¡¡Ven!!

(Mutis por el foro. Desde dentro.)

¡¡Luisa!!

(Entran los dos por el foro.)

ELLA.-Dime. ¡Sé rápido! Mis amigas tienen muy poca paciencia.

EL.-¿Volverás aquí el próximo sábado?

ELLA.-No creo. Lo de hoy fue una excepción.

EL.-¿Por qué?

ELLA.-Soy muy hogareña. Me gusta tanto leer…

EL.-Yo también leo mucho. Es algo que hace más grata una conversación.

ELLA.-No lo dudo.

EL.-Podré verte mañana..

ELLA.-No.

EL.-¿Pasado mañana?

ELLA.-Tampoco.

EL.-¿El martes?

ELLA.-Si tú quieres…

EL.-¿Dónde? ¿Te parece bien la cafetería “Góndola”?

ELLA.-¡A las siete nos veremos allí! ¡¡Voy ahora mismo, encantadoras chicas!!

(Mutis rápido por el foro. Para sí.)

EL.-Ellas me ven joven. ¡Los años no han pasado para mí! Luisa… ¡Me has creado una gran ilusión!

(Mutis por el primero derecho. Por el tercero izquierdo entra ELLA. Va hasta el segundo izquierda en el que hay una mesita. Una silla delante del lateral y otra enfrente. Se sienta en la próxima al lateral y mira su reloj. Para sí.)

ELLA.-Estos hombres…

(Por el tercero derecho entra EL. Va sorprendido hasta ella.)

EL.-Perdona que te haya hecho esperar.

ELLA.-¿A mí? Ahora mismo acabo de llegar. ¡Son las siete en punto!

EL.-Ni un minuto más ni un más ni un minuto menos. ¡Qué puntuales somos!

ELLA.-Como debe ser. Entiendo que la fama de impuntualidad de la mujer debe ir extinguiéndose. ¿Es que hombres y mujeres debemos poseer distintas responsabilidades?

EL.-Tienes toda la razón. ¿Puedo besarte?

(Le extiende la mano.)

ELLA.-Me alegro mucho de saludarte.

(Le da cohibido la mano.)

EL.-Ha sido un inmenso placer.

(Se sienta frente a ella)

¿Qué tomas?

ELLA.-Un café solo.

(Simula.)

EL.-¡Camarero! Dos cafés solos.

ELLA.-Es muy acogedora esta cafetería.

EL.-No está mal. ¿Nunca has venido?

ELLA.-La verdad… No.

(Al camarero imaginario,)

EL.-¡Muchas gracias! Tome y quédese con el resto. De nada.

(Simulan coger los pocillos y saborear el café.)

ELLA.-¡Riquísimo este café!

EL.-¡De lo mejorcito!

ELLA.-¡Cómo se nota que conoces los buenos sitios.

EL.-No pienses que soy de esos. Siempre vengo aquí.

(Terminan de tomar los cafés. Simula saludar a conocidos ante el asombro de ella.)

¡Hola! ¡Tanto tiempo! ¡Una vuelta por aquí! ¡A sus pies, señora! ¿Cómo estáis, pareja? ¡Doña Anunciación! ¡Qué alegría veros, amigos! ¿Va mejor tu hígado? ¡Me encuentro muy bien! ¡A ver si nos vemos y tomamos una copa! ¡Bienvenido, Valentín!

ELLA.-¡Conoces a todos!

EL.-Sí. Soy un cliente habitual.

ELLA.-Normal. Debiste habérmelos presentado.

(Extrañado.)

EL.-¿¿Presentártelos??

ELLA.-¿Por qué no? No estamos cometiendo nada malo.

EL.-No… ¿Así que lees mucho?

ELLA.-¡No lo sabes bien! Cuando finalizo de estudiar mis lecciones diarias de Historia, devoro libros y más libros. Menos los pornográficos, claro.

EL.-¡Por supuesto! Te sucede como a mí. Leo, leo, leo para cultivarme y… huir de la soledad.

ELLA.-¿La soledad? ¡No le temo! Disfruto creando mundos nuevos entre sus páginas.

(Mira para todos los sitios.)

EL.-¡¡Qué horror!!

(Sorprendida.)

ELLA.-Qué…

EL.-¿¿Es que no te das cuenta??

ELLA.-No…

(Voz baja.)

EL.-Todos los de la cafetería no nos quitan los ojos de encima y murmuran entre ellos.

ELLA,.No tendrán otra cosa en que pensar.

EL.-Compréndelo, Luisa. Puedo ser tu padre. ¡Tu abuelo!

ELLA.-Pero somos solamente dos amigos que conversamos sanamente.

EL.-¿Nada más?

ELLA.-Otra cosa…

EL.-¿Y más adelante? ¿Así que tengamos mayor confianza?

(Seria.)

ELLA.-Por quién me has tomado?

EL.-Perdona.

(Se miran. PAUSA. Se levanta)

Si quieres… Nos vamos.

ELLA.-Dimas… ¿Tienes tanta prisa?

(Se sienta.)

EL.-¡No!

ELLA.-Me agrada tanto tu compañía.

(Ilusionado.)

EL.-¿De verdad?

ELLA.-Mentirte…

EL.-Claro.

ELLA.-¡Qué extraño es todo!

EL.-Sí…

ELLA.-Cuando te vi por primera vez y antes de acercarme a ti…

EL.-¿Qué pasó?

ELLA.-Algo inexplicable. Me fijé en tus ojos y tu boca. Un escalofrío recorrió todo mi cuerpo. ¡Era como si ellos me llamasen!

EL.-¿Y ahora?

ELLA.-Te tengo tan cerca.

EL.-Nunca lo habría creído.

ELLA.-¿Qué te ocurre?

EL.-Nada.

(Se miran embelesados. PAUSA.)

¿Decías?

ELLA.-Callaba.

(Crece el embeleso. PAUSA.)

EL.-El silencio me invade. Es como una ola gigante que me envuelve.

ELLA.-Me siento dentro de ella.

EL.-La ausencia de palabras es el diálogo más elocuente.

ELLA.-Disfrutemos de este instante.

EL.-Nunca lo había sentido.

ELLA.-Ni yo tampoco.

(Quedan mirándose ausentes. UN MOMENTO. Voces bajas.)

Dimas…

EL.-Luisa…

(Suspiran.)

EL y ELLA.-¡Ay…!

(Voces como antes. Se levanta.)

EL.-¿Te apetece tomar el aire?

(Se levanta.)

ELLA.-Me encantaría.

EL.-¿Te puedo coger del brazo?

ELLA.-Bueno.

(La coge del brazo. )

EL.-Vamos.

(A los imaginarios del local.)

¡Buenas tardes!

(Voces bajas.)

ELLA.-Nos despiden todos con una cara de asombro…

EL.-No le des importancia. Ya se acostumbrarán.

(Van hasta el proscenio izquierdo. Se sueltan. Voces normales.)

¡Al fin solos!

ELLA.-Más o menos.

EL.-¿Lo dices por los transeúntes?

ELLA.-¡Nos miran…! ¡Ja, ja, ja! ¡Ni que fuésemos famosos! Solo les falta pedirnos un autógrafo.

EL.-¿Te preocupa?

ELLA.-Nada.

(Se cogen de la mano y caminan muy lentos hacia el proscenio derecho.)

EL.-¡Qué hermoso es pasear a tu lado!

ELLA.-¡Es como si habitásemos en un mundo idílico!

(Se paran.)

¿En qué piensas?

EL.-¡En el milagro del amor!

ELLA.-¿De verdad crees que estás enamorado?

EL.-¡Como nunca he estado por ninguna!

ELLA.-No sé.

EL.-¡Te juro…! ¿Y tú me correspondes?

ELLA.-¡Eres todo para mí!

(La coge por la cintura.)

EL.-Me gusta tanto oírte hablar así.

ELLA.-No sabemos hablar de otra manera,

(Se paran en el centro del proscenio y la coge por los brazos.)

EL.-Luisa…

ELLA.-Dimas…

(Se abrazan y besan fuertemente, UN MOMENTO. Se separan felices.)

EL.-¡¡Sorprendente!!

ELLA.-¡¡Sí!!

EL.-¡Nos besamos y nadie se preocupa de nosotros!

ELLA.-¡El amor hace que nos vean como una pareja normal!

(La coge del brazo y caminan lentos.)

EL.-Hemos nacido el uno para el otro.

ELLA.-La naturaleza precisaba unirnos para siempre.

(Se miran. PAUSA.)

EL.-Me agradaría…

ELLA.-¿Qué…?

EL.-¿Te animas a conocer mi casa?

(Se separa molesta.)

ELLA.-¡¡No!!

EL.-Mujer…

ELLA.-Aún no nos conocemos y ya buscas una relación normal.

EL.-Lo anormal sería…

ELLA.-¿¿Es que me conquistaste para una simple aventura??

EL.-¡¡Por favor!!

ELLA.-¡Piensa que no soy una mujer más para ti!

EL.-No es eso. ¡Te respetaré siempre! Conocer mi solitario hogar e ir congeniando… No creo que sea ninguna proposición.

ELLA.-Siendo así…

EL.-¡Puedes confiar en mí!

ELLA.-¡No lo dudo!

(Mutis de los dos por el proscenio derecho. Por el segundo derecho, entra él.)

EL.-Pasa, pasa.

(Ella entrada por el mismo término, Contenta.)

ELLA.-¡¡Preciosa!! ¡¡Preciosa tu casa!!  

EL.-Pero siento tanta soledad entre sus cuatro paredes. ¿Qué tomas?

ELLA.-Pues… Un refresco.

(Le señala un sofá.)

EL.-Siéntate, Luisa.

(Lo hace en la parte izquierda del sofá.)

ELLA.-Muy amable, Dimas.

(Mutis de él por el primero derecho. Ella mira alegre todas las cosas. UN MOMENTO. Por el primero derecho entra él, Simula traer un vaso largo y una copa. Le ofrece el vaso.)

EL.-Tu refresco.

(Simula cogerlo.)

ELLA.-Gracias.

(Se sienta a la derecha del sofá.)

EL.-Yo tomaré una copa.

(Mientras hablan, simulan beber sin prisas.)

ELLA.-Así que te sientes muy solo en tu casa.

EL.-¡No te lo puedes imaginar!

ELLA.-¿Siempre has sentido eso?

EL.-No. ¡Qué va! Fui muy feliz en la juventud, pero huye tan rápida…

ELLA.-No te veo para que te despidas de ella.

(Ilusionado.)

EL.-¿¿De verdad??

ELLA.-Sí. Tendrías tantas…

EL.-Algunas…

ELLA.-¡Oh…!

EL.-¡No pienses que soy así!

ELLA.-¿Yo? Estoy muy callada.

EL.-Las clásicas locuras de los pocos años.

ELLA.-Normal.

EL.-¡Lo pasaba tan bien! Hoy una. Dentro de unos días, otra. Más o menos… Como todos.

ELLA.-¡Qué coleccionistas sois!

EL.-Tanto como eso... ¡Pero no me llenaba ninguna!

ELLA.-¡Te creo! Claro que tú…

EL.-Buscaba, buscaba, buscaba…

ELLA.-¿Te gustaba?

EL.-¡Sí! ¡Sí! ¡Vivimos juntos en esta casa!

ELLA.-Dos o tres años.

(Sorprendido)

EL.-¿¿Cómo lo sabes??

ELLA.-Es tan conocida vuestra historia…

EL.-¡Estábamos muy ilusionados! Era como si los dos hubiésemos inventado un mundo nuevo. Los días, como hojas del calendario, se iban volando con momentos de felicidad.

ELLA.-Hasta que un día…

EL.-¡Era como si estuviese escrito! Ninguno de los dos teníamos nada que decirnos.

ELLA.-¿Pensaste en rehacer tu vida? ¿Darle un nuevo significado?

EL.-¿Para qué? El final me afectó mucho. ¡Estaba derrotado!

ELLA.-¿Te cobijaste en tu trabajo y lecturas?

EL.-Sí. Había estudiado Psicología. Me gustaba, pero no me interesaba ejercerla. Preferí un buen puesto en una empresa.

ELLA.-Si te llenaba…

(Simulan dejar vaso y copa sobre una mesita baja delante de ellos.)

EL.-Luisa.

ELLA.-Dime, Dimas.

EL.-Te he contado, más o menos, toda mi vida profesional y afectiva mientras tú permaneces en un silencio que me oprime.

ELLA.-Sabes que estudio Historia y me encanta la lectura. Carezco de la experiencia que tienes tú.

EL.-No me has hablado de  tus amores, Tendrías tantos…

ELLA.-¡Te equivocas! Soy muy seria y sensata, Tuve un novio durante unos meses.

EL.-¿Te enamoraste de él?

ELLA.-Sí.

EL.-Lógico. Te parecería mal si te pregunto…

ELLA.-¿Pertenece a la intimidad?

EL.-Exacto. Al ser pareja, tendrías relaciones. ¡Perdona!

ELLA.-Tranquilo. Es normal que quieras saber de mí.

EL.-Disculpa, por favor.

(Sonríe.)

ELLA.-Era muy jovencita. La realidad es que no. Yo creo que por eso me dejó. Cosas de críos.

EL.-Entonces… ¿Eres virgen?

ELLA.-Sí. ¡Ja, ja, ja! Tal vez una especie en extinción.

(Contento.)

EL.-¡Qué alegría me das!

(PAUSA.)

ELLA.-Pienso en aquel silencio de la cafetería.

EL.-¡Fue maravilloso!

(Se miran fijamente.)

ELLA.-Estaba naciendo nuestro amor.

EL.-Sí.

ELLA.-Recordar es volver a vivir.

EL.-¡Evoquemos!

(Se miran embelesados. UN MOMENTO. Va hasta el centro del sofá.)

Luisa…

(Va hasta el centro del sofá.)

ELLA.-Dimas…

(Se abrazan fuertemente. UN MOMENTO. Se sueltan.)

EL.-Ahora…

ELLA.-¡Soy tuya!

(Se echa encima de ella. Su cabeza queda a la izquierda. Acciona elegantemente.)

EL.-¡¡Cariño!! ¡¡Mi vida!! ¡¡Te quiero mucho!! ¡¡Muchísimo!! ¡¡Como jamás he querido a ninguna!! ¡¡Eres todo para mí!!

ELLA.-¡Te necesito tanto!

EL.-¡¡Te como a besos!! ¡¡Mis manos pasan incesantemente por toda tu piel!! ¡¡Me vuelves loco!! ¡¡Dime que me amas!!

ELLA.-¡¡Cada día más!!

EL.-¡¡Eres el mejor regalo que me ha hecho la vida!!

ELLA.-¡¡He buscado siempre a un hombre como tú!!

EL.-¡¡Me excitas!!

ELLA.-¡¡Sigue!!

EL.-¡¡Ahora!!

(Sale rápida y aterrorizada del sofá.)

ELLA.-¡¡No!! ¡¡Eso no!!

(Se levanta sorprendido.)

EL.-¿¿Cómo?? ¡¡Tu reacción!!

ELLA.-¡¡Me encuentro mal!!

EL.-¡Me has dejado…! Compréndelo, mi amor. ¡No crea un trauma perder la virginidad!

(Seria.)

ELLA.-¡No soy virgen!

(Muy molesto.)

EL.-¿¿Eh?? ¿¿Me has emocionado para reírte de mí??

(Llorando y poniendo sus manos sobre su cara.)

ELLA.-¡¡No! ¡¡No pienses eso de mí!! ¡¡Jamás te haría eso!!

(Comprensivo y amable.)

EL.-Lo sé, Luisa.

ELLA.-Te lo agradezco, Dimas.

EL.-¿Qué te ha pasado? ¿Dime?

(Deja caer sus brazos.)

ELLA.-Quiero hablar y no puedo. ¡Hay algo en mi garganta que impide que salgan las palabras!

EL.-Tranquilízate!

ELLA.-En… este… momento…

EL.-¿Te ha pasado algo? ¿Tienes algún problema?

ELLA.-Sí.

EL.-Cuenta.

ELLA.-Yo... ¡No!

EL.-Serénate.

(Evocando.)

ELLA.-Llegué al mundo y me deslumbró su luz. Mis padres me mimaban. ¡Era hija única! La heredera de todos sus cariños. Así iba creciendo feliz. La vida te sorprende a cada instante. Mi padre enfermó gravemente. Tuvieron de operarle. Continuó unos días más en el sanatorio. Empeoraba, tenía grandes dolores. ¡No volvió más a pisar nuestra casa!

EL.-¿Un tumor maligno?

ELLA.-Sí. ¡Estaba invadido! Lo abrieron y cerraron.

EL.-¿Qué edad tenías?

ELLA.-Muy pocos años. Solo recuerdo el triste luto de mi madre y la ausencia de la felicidad del hogar.

EL.-Desgraciadamente, sucede en muchas familias y el tiempo, que va atenuando la pena, nos va ofreciendo muevas ilusiones.

ELLA.-Así fue. Mi madre conoció a otro. ¡La alegría inundo la casa! Él era muy alegre y simpático. ¡La vivienda volvió a ser una fiesta diaria!

EL.-¿Ves?

ELLA.-Ya tenía diez años. Él era distinto. Discutía con mi madre por cualquier cosa. Pronto la insultaba. ¡Le había perdido el respeto! Pasaba un miedo… Intentaba cobijarme al lado de ella. Las dos temblábamos sin fuerzas. Me apartaba y le pegaba. Queríamos hablarles y no podíamos.

EL.-¡¡Un energúmeno!!

ELLA.-Un día la ató a una silla y la amordazó. ¡Qué manera de agredirla. Mi mamá sangraba. No sé cómo tuve valor de hablar. Le suplicaba llorosa: “Papá, señor, déjela. ¡No le haga daño!” Él me miró agresivo. Se disponía a hablar enloquecido.

(Cambiando llorosa.)

¡¡No!! ¡¡No puedo seguir!!

(Deseando ayudarla.)

EL.-¡¡Hazlo!!

ELLA.-¡¡Imposible!!

EL.-¿Fue capaz de matarla en tu presencia?

(Muy nerviosa.)

ELLA.-“¡Vaya! Tu hija me suplica para que no sufras. ¡Vais a ver de lo que es capaz un hombre con dos cojones!”.

EL.-¡¡El muy desgraciado!!

ELLA.-Me cogió fuertemente y me tiró en el suelo. Se echó encima de mí y me desnudó.

(Desesperado.)

EL.-¡¡No!!

ELLA.-¡Me penetró y estuvo veinte minutos dentro de mi hasta destruirme totalmente!

EL.-¡¡Qué hijo de puta!!

(Se sienta agotada en el sofá.)

ELLA.-Ay, no puedo más. Todo esto me trastorna.

EL.-¡Natural! Es la catarsis,

ELLA.-¡Qué vergüenza! Contarte todo esto… ¡Me verás de otra manera!

EL.-¿Por qué? Te veo como el mismo ser atormentado que intentabas ocultar.

ELLA.-¡Eres muy humano!

EL.-¿Qué fue de ese miserable psicópata?

ELLA.-Mi madre lo dejó para siempre. Comenta que lo vieron en el extranjero, Otros dicen que murió en un país lejano.

EL.-¿Lo denunciasteis?

ELLA.-No.

EL.-¡Debisteis hacerlo!

ELLA.-En los lugares pequeños, la vida es distinta. Ya sabes cómo son las murmuraciones de la gente. Mi madre y yo quedaríamos marcadas para siempre.

EL.-¿Qué importa eso? Las acosadas fueron maltratadas. ¡Todas! ¡¡Todas!! Deben luchar contra los verdugos y ponerlos en manos de la justicia. ¡Es la única manera de ir avanzando contra esta jauría de indeseables que os están vejando a cada rato!

ELLA.-Tienes razón. La vida debe ser una incesante lucha. ¡Nosotras y ellas no podemos resignarnos con el silencio!

(Se miran. PAUSA.)

EL.-¿Qué tal es ahora tu vida?

ELLA.-Pues... bien. Con el tiempo, la mente inventa infinidad de recursos para caminar sobre espacios sin vida.

EL.-¡Son compensaciones! La herida está ahí y no podemos movernos en espacios muertos que no riega la sangre de la existencia.

ELLA.-Es cierto y soy consciente. Mi madre y yo no llevamos muy bien. Mi cabeza vuela con relatos de libros. Estudio Historia que me apasiona y me abrirá las puertas de un porvenir.

EL.-La única historia es la que llevas dentro de ti y no la quieres ver.

ELLA.-Exageras tanto…

EL.-¡No creo! Recuerdas cuando viniste a mí en el baile.

ELLA.-Sí…

EL.-No te importaba un chico joven para bailar. Preferiste un señor mayor que necesitabas como padre.

ELLA.-No te lo discuto.   

EL.- Debes acudir a un ginecólogo y a un psicólogo.

ELLA,.Un ginecólogo… ¿Para qué?

EL.-¿Correcta la mestruación?

ELLA.-Totalmente.

EL.-¿Sientes excitación en el cuerpo y en el clítoris.

ELLA.-No.

EL.-¿Cada orgasmo lo acompaña una dulce lluvia?

ELLA.-Nunca lo he tenido. ¡Soy un desierto!

EL.-¡Ve inmediatamente a un psicólogo!

ELLA.-¿Conoces alguno?

EL.-Estudié Psicología y te dije que nunca me ha llamado para ejercerla. ¡Acabo de cambiar de opinión!

(Contenta,)

ELLA.-¡Lo que te lo agradezco! ¿Cuál es tu diagnóstico?

EL.-Un fuerte choque emocional que crea una gravísima sexofobia.

ELLA.-Me lo imaginaba. ¿Es imposible curarla?

EL.-Digamos que eso es muy difícil.

ELLA.-Si lo consiguieras… ¡Te lo agradecería toda mi vida!

EL.-¡Voy a intentarlo!

ELLA.-¿Cómo piensas conseguirlo?

EL.-Todo lo que me has contado se ha convertido en un fuerte iceberg que habita dentro de ti.

ELLA.-¡Oh!

EL.-La solución es derribarlo. ¿Te das cuenta?

ELLA.-Voy comprendiendo.

EL.-No soy yo el que luchará por sanarte.

(Sorprendida.)

ELLA.-¿¿No??

EL.-¡Debes ser tú!

ELLA.-Si yo me siento indefensa… Soy muy poquita cosa… No valgo para nada.

EL.-¡Debe crecer tu autoestima! ¡¡Puedes hacerlo!!

ELLA.-¡Me lo pones imposible! Antes era dichosa al verte y sentirte en un juego de miradas. Ahora… ¡Me horroriza esta situación!

EL.-Temes a la realidad de la que has huido siempre. ¡Tienes que enfrentarte a ella! ¡¡Volver a recuperar tu identidad!!

(Desolada.)

ELLA.-Ay… ¡¡Me invade el miedo!!

EL.-Vives en un permanente estado fóbico. Del sexo, arraigan todos los sentimientos. En estos momentos, eres víctimas de ataques de pánico que te transforman en un indefenso muñeco.

ELLA.-Pensaba…

EL.-¿Qué?

ELLA.-Si tomase  una pastilla para relajarme. Algún tratamiento de psicofármacos antes de hacer el amor. ¿Te gusta la idea?

(Tajante.)

EL.-¡Qué disparate! La enfermedad te hace concebir unas ideas tan absurdas. ¿Es que todas las parejas van a tomar comprimidos antes de buscarse en el lecho? ¿Para qué servirían? Crearían adicción, te atrofiarían. ¡No te servirían para nada.

(Sus manos y cuerpo tiemblan.)

ELLA.-Me encuentro muy mal.

(Decidido.)

EL.-Inspira por la nariz  hasta que el aire lo tengas en el abdomen.

(Obedeciendo.)

ELLA.-¿Así…?

EL.-¡Más energía!

(Ella lo hace mejor.)

¡Expúlsalo fuerte por la boca!

(Lo hace.)

ELLA.-Ya.

EL.-¿Sientes alivio?

ELLA.-Me encuentro igual.

EL.-¡No te desmoralices! Inspira y expulsa el aire varias veces.

ELLA.-Está bien.

(Ella lo hace y él la observa.)

EL.-Muy bien. ¡Sigue! No pares ni hables. ¡Te estás esmerando!

(Sus manos y cuerpo dejan de temblar. Dichosa.)

ELLA.-¡No tiemblo! ¡Ya sé cómo dominarme! ¡Gracias, cielo! ¡¡Cuántas veces he sufrido por esto!!

EL.-Cariño, ha sido un avance muy importante. Por hoy, nada más. Descansa.

(PAUSA.)

¿Te ha vuelto a suceder el estado angustioso de ayer?

ELLA.-Sentí varias veces que me iba a ahogar en esa tortura. Al respirar como me enseñaste, hemos vencido al enemigo.

EL.-El mérito es tuyo.

ELLA.-Antes padecía estas cosas sin tanta intensidad. ¿Por qué ha crecido?

EL.-Necesitaba que desahogases la causa y ella comienza a salir de ti. Siéntate en el sofá.

(Se sienta en el centro del sofá.)

ELLA.-Está bien.

(Se pone delante y le habla con voz baja y profunda.)

EL.-Te diriges hacia una playa preciosa. ¡Ya estás en ella! El mar es de un azul intenso y el Sol baña tu cuerpo. Estás cansada. ¡Muy cansada!

(Algo inconsciente.)

ELLA.-Sí…

EL.-Deseas descansar; dormir un poco. Te sientas en la toalla que has traído. ¡Como te molesta el Sol!

(Saca unas modernas gafas oscuras y las pone.)

ELLA.-Ahora no.

EL.-Deseas relajarte, relajarte mucho.

ELLA.-Lo necesito.

EL.-Tu cabeza precisa reposo.

(Va reaccionando.)

ELLA.-Sentirla libre.

EL.-Tu cuello, brazos, manos, pecho, espalda se van liberando.

ELLA.-Qué bien me encuentro.

EL.-Inspira como antes y expulsa fuertemente el aire.

(Lo hace.)

ELLA.-¡Así!

EL.-Dos veces más.

ELLA.-¡Qué alivio!

EL.-Estómago, muslos, piernas y pies flotan serenos en esta inmensa paz.

ELLA.-Me encuentro como una mujer nueva.

EL.-La luz decrece. El Sol nos va diciendo adiós.

(Quita las gafas y las guarda.)

ELLA.-Nada me molesta.

EL.-Deseas dormir, dormir mucho.

ELLA.-Tengo muchísimo sueño.

EL.-¡Hazlo!

(Queda dormida.)

¡Muy bien!

ELLA.-Me invaden terroríficos sueños.

EL.-¿Dónde estás?

ELLA.-En mi casa.

EL.-¿Qué años tienes?

ELLA.-Muy pocos. Soy una niña.

EL.-¿Con quién te encuentras?

ELLA.-Con mi madre y un señor fuerte que desconozco.

EL,-Intenta identificarlo.

ELLA.-¡No puedo! ¡Lo desconozco!

EL.-¡Debes hacerlo!

ELLA.-¡Por más que lo intento…!

EL.-¡Es tu padrastro!

(Como una fuerte pesadilla. Tiembla.)

ELLA.-¡Señor, no maltrate a mi madre! ¡¡Déjela!!

EL.-¿Le pega a tu madre?

ELLA.-¡Sí! ¡Muy fuerte con el puño!

EL.-¡¡Sigue!!

ELLA.-¡No la ate a la silla, señor! ¡¡Por piedad!! ¡Ella no le hizo nada!

EL.-¿¿Qué más??

(Aterrorizada.)

ELLA.-¿Qué desea de mí, señor? ¿Por qué se echa encima de mí? ¡¡No!! ¡¡No!! ¡¡No quiero!!

EL.-¡¡Respira!! ¡¡Respira continuamente!!

(Lo hace como antes. UN MOMENTO.)

ELLA.-Parece que me encuentro mejor. ¡No lo veo!

EL.-El monstruo se fue espantado por tus gritos. ¡¡Ya no existe!!

(Aliviada.)

ELLA.-¡Es como volver a nacer!

(Mueve las manos delante de su cara.)

EL.-¡Despierta! Ya te has ido de la playa y te despediste del mar.

ELLA.-¡Nunca he visto sus aguas tan hermosas!

EL.-Ahora…ahora… Despierta… Despierta… ¡Ya!

(Despierta y se levanta extrañada.)

ELLA.-¿Dónde estoy…?

EL.-Aquí… conmigo.

ELLA.-¡Es verdad!

EL.-¿Qué has soñado?

ELLA.-No recuerdo.

EL.-¡Procura hacerlo!

ELLA.-¡Ah, si! Una pesadilla que me hacía pasar mucho miedo.

EL.-¿Lo sigues teniendo?

ELLA.-¡Ninguno! Veo la vida tan optimista.

(Se sienta a la izquierda del sofá.)

EL.-¡Amor!

ELLA.-¿Qué quieres cielo?

EL.-Siéntate en mis rodillas.

(Lo hace y la abraza.)

¿Te encuentras bien así?

ELLA.-Mejor que en ningún lugar del mundo.

EL.-¿Me temes?

ELLA.-¿Cómo voy a reaccionar así? ¡El amor me ha dado mucha fuerza!

EL.-Te entregarías a mí?

ELLA.-¡Sin dudarlo!

(Besa su nuca.)

EL.-¿De verdad?

ELLA.-¿Acaso lo dudas?

(Emocionado.)

EL.-¡¡No!!

ELLA.-¡Decídete!

(La coge por los brazos y la echa sobre el sofá con la cabeza a la derecha.)

EL.-Te quiero mucho!

(Se echa encima de ella.)

ELLA.-¿De verdad?

EL.-¡¡Muchísimo!!

(Miedosa.)

ELLA.-¡¡No!! ¡¡No!! ¡¡Apártate!!

(Lo hace.)

EL.-Tranquila.

ELLA.-Algo extraño hay en ti. Tu cara excitada…

EL.-Es lo normal.

ELLA.-Te veo…

(Sale del sofá.)

EL.-¿Cómo?

(Sale del sofá. Horrorizada.)

ELLA.-Esa cara… ¡¡Es la misma que no distinguía en el sueño!!

EL.-¡¡No!!

ELLA.-No puedo. ¡Perdona! ¡¡No puedo seguir a tu lado!!

EL.-Recapacita.

ELLA.-¡Imposible! ¡¡Es un rostro nauseabundo!! Disculpa. ¡No puedo verte! ¡¡No puedo verte así!!

(Mutis corriendo por el segundo derecho. Va rápido hasta el término. Grita.)

EL.-¡¡Luisa!! ¡¡Vuelve!! ¡¡No temas!!

(Pasea triste y nervioso por la escena. Para sí.)

¡Se ha ido! ¡Me ha dejado! ¿A dónde iría? ¿A refugiarse al lado de su madre? ¡Qué difícil es conocer los problemas de la mente! Siento el fracaso. Es como si hubiese destruido a una hermosa mujer como un juguete. ¡No! ¡¡No puede ser!! La convivencia ha hecho que nos enamorásemos. El amor es una fuerza inmensa. Falta tan poco para su total curación. ¡Qué confuso es todo! Ella seguirá igual o peor y yo… ¡Siento un gran vacío sin ella!

(Por el segundo derecho, entra ella y se para coqueta en el término. Él se para sorprendido.)

ELLA.-Dimas… ¿Cómo te encuentras?

EL.-Muy triste pensando en ti.

ELLA.-¿Debo creerlo…?

EL.-¡Te quiero tanto!

ELLA.-¡¡Lo mismo que yo a ti!!

(Corren el uno hacia el otro y se abrazan fuertemente.)

¡¡Mi vida!!

EL.-¡¡Amor mío!!

OSCURO

(Apasionados.)

¿Tienes miedo?

ELLA.-Ninguno. ¡Te deseo tanto!

EL.-¡No puedo vivir sin ti! Viajemos hasta lo más alto.

ELLA.-¡Alcancemos juntos las estrellas!

EL.-¡Estamos llegando!

EL y ELLA.-¡¡Son nuestras!!

(Vuelve la luz de antes. Están separados.)

EL.-Todo ha sido hermoso.

ELLA.-Inolvidable. ¡Me has curado!

EL.-Has sido tú.

ELLA.-Me veo toda una mujer como si el mundo volviese a nacer nuevamente para mí.

EL.-Eres libre.

ELLA.-¡Somos!

EL.-¿Por qué dices eso?

ELLA.-Una noche me acerqué a ti.

EL.-Sí.

ELLA.-Yo tenía veinte años.

EL.-Y yo cincuenta y cinco.

ELLA.-¡Qué buena pareja hacíamos!

EL.-Tú te aproximaste porque viste en mí tu tabla de salvación.

ELLA.-Es cierto. ¡No enamoramos!

EL.-Te comprendí y deseé curarte.

ELLA.-¡Lo has conseguido!

EL.-Ahora…

ELLA.-¿Qué?

EL.-Nos necesitamos. ¡Somos una mujer y un hombre!

ELLA.-¡¡Eso deseo de ti!!

(Se miran, PAUSA.)

EL,-Más adelante…

ELLA.-¡Vivamos el presente!

EL,-Seamos realistas. Pasarán veinte años. Tú tendrás cuarenta y yo setenta y cinco.

ELLA.-¿¿Qué importa eso??

EL.-¿Crees que te curé para tenerte de amante y cuidarme de mayor?

ELLA.-Ha surgido.

EL.-No te lo discuto, pero a tus cuarenta años estarás en lo mejor como mujer y yo  en mi decadencia.

ELLA.-Si a mí con poner mi cabeza en tu pecho es suficiente.

EL.-¡No te he dado vida para ser una muñeca sumisa!

ELLA.-Por mí…

EL.-¡Debes ser libre!

ELLA.-¡Lo soy contigo!

EL.-A tus cuarenta años, no pensarás así.

ELLA.-¡Qué obsesión tienes con el tiempo! Vivamos el hoy porque no sabemos si despertaremos mañana.

EL.-¡La vida  hay que verla con perspectiva de futuro!

ELLA.-No te lo discuto.

EL.-La enfermedad se ha ido. Pronto comenzarás a comportarse normalmente como una natural transformación de la naturaleza. Actualmente, eres la colegiala que se ha enamorado de su profesor.

ELLA.-No sería la primera de vivir con él.

EL.-O superar ese momento y que los deseos comiencen a fijarse en todos.

ELLA.-No creo.

EL.-Como mujer normal, te gustarán tantos… Puede que tengas aventuras y te diviertas con ellas.

(Molesta.)

ELLA.-¡Por favor!

EL.-¡Estoy generalizando!

ELLA.-Siendo así… ¡No soy una cualquiera!

EL.-Por supuesto. Las hay de las que se divierten hasta encontrar a su hombre ideal o tiene seriedad hasta que aparezca.

ELLA.-No creo que me suceda ninguna de las dos cosas.

EL.-¡No lo sabes! ¡¡Te acabas de convertir en mujer!!

ELLA.-Me parece que eres víctima de unos celos absurdos…

EL.-¡¡Estoy razonando!!

ELLA.-¡¡Y yo!! ¡¡Son tan mala cosa soportarlos!!

EL.-¡Nunca los he tenido! ¡Y menos contigo! ¡¡Cuando te curé, sabía plenamente cómo debía comportarme!!

(Muy coqueta.)

ELLA.-Pero al enamorarte plenamente de mí…

EL.-¿Es que tú no lo estás?

ELLA.-No sé.

EL.-¡Ahora dudas!

ELLA.-Reflexiono.

EL.-Es que actúas con una coquetería…

(Discutiendo.)

ELLA.-¡¡Me estás ofendiendo!!

EL.-¡¡No te consiento que me alces la voz!!

ELLA.-¡¡Grito lo que me da la gana!!

EL.-¡¡Qué desagradecida eres!!

ELLA.-¡¡Me confundes!!

EL.-¡¡Hacerme esto!!  ¡¡A mí!! ¡¡A mí!! ¡¡Al que te ha hecho mujer!!

ELLA.-¡¡Ya lo era!! ¡¡Fuiste tú el que comenzaste con aquellas historias!!

EL.-¡¡Maldita mujer!! ¡¡Así me lo pagas!!

(Va hasta el segundo derecho.)

ELLA.-¡¡Me has insultado!! ¡¡Olvídate de verme más!!

(Corre miedoso hasta ella.)

EL.-¡¡No!! ¡¡No lo hagas!! ¡¡No destruyas lo que hemos creado juntos!!

(Se vuelve seria.)

ELLA.-¡Estaba ciega!

EL.-¿Por qué dices eso?

(Va hasta el centro de la escena.)

ELLA.-¡Estoy comenzando a comprenderos!

(Va cariñoso hacia ella.)

EL.-Dame un beso.

ELLA.-No.

EL.-Te quiero tanto…

ELLA.-Tu forma de querer…

EL.-Es sincera.

ELLA.-La vida es tan hermosa…

EL.-Siempre que estés a mi lado…

ELLA.-¿De verdad?

EL.-¡Sí!

ELLA.-Por mí…

EL.-¡Me gustas tanto!

ELLA.-No sabía.

(Le coge los brazos.)

EL-¡Amor mío!

(Melosa.)

ELLA.-Eres tan apasionado…

(Se besan y abrazan fuertemente. UN MOMENTO. Se separan.)

EL.-¡Me haces tan feliz!

ELLA.-¡Y tú a mí!

EL.-Por favor, te pido que no volvamos más a discutir.

(Incomodados,)

ELLA.-¡Comenzaste tú!

EL.-¡Te equivocas! ¡Yo no fui!

(Se miran serios. PAUSA.)

EL y ELLA.-¡Ja, ja ja!

ELLA,-La vida es así…

EL.-Tengo una sorpresa para ti.

ELLA.-¿Me puedes decir cuál es?

(Señala el primero derecho.)

EL.-Hoy estrenamos dormitorio.

(Sonriendo.)

ELLA.-Tengo un sueño…

(Mutis decididos por el primero derecho. UN MOMENTO. Por este término, vuelven a entrar. Él, que ha perdido mucha movilidad y camina con la ayuda de un bastón, tiene setenta y cinco años y ella, que está guapísima, cuarenta. Despectiva.)

Un día más.

EL.-Sí.

ELLA.-¡Qué razón tenías!

EL.-¿Te das cuenta? Te lo dije, insistí. ¡No me hiciste caso!

ELLA.-Era muy joven y me encontraba tan a gusto contigo.

EL.-El tiempo pasa irreparablemente, Un año, dos, tres… ¡Veinte!

ELLA.-¡No sigas!

EL.-Tú, a los cuarenta, estás en la mejor edad. Te miran todos, te desean, pero yo, a los setenta y cinco, soy una esquela mortuoria.

ELLA.-Tanto como eso…

EL.-Salimos, hablamos con la gente. Te presento. Aquí, el hijo de un amigo de mi infancia. Aquí, mi adorada pareja.

ELLA.-Es lo normal. ¡Eso somos!

EL.-El hijo sonríe y dice: Bueno, don Dimas, siempre con sus gracias. Una cosa tan atractiva… ¡Ya será su bisnieta!

ELLA.-Hoy día, la juventud es tan educada.

EL.-¡No disimules! No hay más que verte. ¡Cómo se te van los ojos por ellos!

ELLA.-Hombre… Negarlo sería una mentira. Hay alguno que me atrae…

EL.-Si supieras lo que sufro…

ELLA.-¡Continúo siéndote fiel!

EL.-Pero lo que piensas y siente tu cuerpo…

ELLA.-¡Lo lógico! No voy a  ir contra las leyes inexorables de la naturaleza.

(Se miran tristes. PAUSA.)

EL.-He decidido…

ELLA.-¿Qué?

EL.-¡No salir más de casa!

ELLA.-Pero eso… ¡Es una locura! Con la cantidad de alicientes que tiene la calle.

EL.-No puedo… ¡Me siento mal!

ELLA.-Te comprendo.

EL.-Contrataremos a una chica para que haga las labores.

ELLA.-¡No me fío de ti! Aunque conmigo, nada. Con ella… ¡Resucitas!

EL.-¡Te doy mi palabra de honor…!

(Sonriendo.)

ELLA.-Ya, ya…

EL.-No seas desconfiada.

ELLA.-Bueno… Está bien. Yo me seguiré preocupando de las labores domésticas e iré a la compra. Estudiar Historia para esto…

EL.-¡Tienes toda la razón! Puedes volver a la cátedra.

ELLA.-¡Muy bonito! Dejarte el camino libre para la que venga y tú… ¡Qué deshonra para la familia!

EL.-¡Piensas unas cosas…!

(PAUSA.)

ELLA.-¿Y la calle? ¿Cómo la vemos?

EL.-Vamos a la ventana.

(Se dirigen al primero izquierdo.)

La abro…

(Simulan asomarse.)

ELLA.-¡¡Qué bonito!!

EL.-¡¡Es un espectáculo precioso!!

ELLA.-Hay un guardia.

EL.-Mira para nosotros.

(Alza la voz.)

ELLA.-¿¿Cómo está usted, señor guardia?

(Simula cerrar la ventana.)

El.-¡No le debes molestar!

ELLA.-¿Por qué?

EL.-Está de servicio.

ELLA.-Lo ignoraba. Como algunos se visten de guardias y juegan a serlo.

EL.-Además la ventana abierta…

(Estornuda.)

 ¡Achís!

ELLA.-¿Sabes estornudar?

EL.-Eso me dijeron.

ELLA.-¿Dónde aprendiste?

EL.-Solo. ¡Es algo vocacional!

ELLA.-Muy interesante.

EL.-Además la ventana abierta a mi edad.

ELLA.-¡La dejaremos cerrada!

EL.-No es mala idea.

(Camina dificultoso con la ayuda del bastón y se sienta en un sillón.)

EL.-Preciso sentarme. ¡Estoy tan cansado!

(Coge un libro y se sienta en otro sillón.)

ELLA.-Voy a leer un poco.

(Lo abre y lee.)

EL.-¡Qué gran hábito!

ELLA.-¿Tú no lees?

EL.-Mi pobre vista…

ELLA.-Pon las gafas.

EL.-Si pongo las gafas, tengo un problema…

ELLA.-¡Más adversidades! ¿Qué te pasa?

EL.-La a, ce, ge, jota, ene, pe, uve, te, equis. ¡No las veo! Y para conocer una palabra… ¡Son muchas letras!

ELLA.-¡Eso puede ser de los cristales!

EL.-¡Tienes razón!

(Ella lee abstraída y él queda pensativo. PAUSA. Dolorido.)

Me duelen las piernas.

ELLA.-Lo lamento.

EL.-Qué dolor en la espalda.

ELLA.-¡Vaya!

EL.-¡Me oprime la cabeza!

(Cierra el libro y se levanta molesta.)

ELLA.-¡Qué barbaridad! ¡¡Padeces de todo!!

EL.-Tengo muchos años.

ELLA.-Otros tienen más y poseen una vitalidad que desconoces.

EL,-No estoy en el cuerpo de ellos.

(Deja el libro en su sitio. Enojada.)

ELLA.-¡La culpa ha sido mía! ¡¡Mía nada más!!

EL.-Tuvimos tiempos muy felices.

ELLA.-¿¿Cuánto hace de eso??

EL.-No tengo tan buena memoria.

ELLA.-Con mis cuarenta y en lo mejor de mi vida. ¡No quiero empezar a marchitarme!

EL.-¡Por caridad! ¡¡No me abandones!!

ELLA.-¡Nuestro amor murió hace tiempo!

EL.-Nunca lo hubiese pensado.

ELLA.-Pero tú no te mueres.

EL.-¿Lo deseas?

ELLA.-¡Mejor hoy que mañana! ¡Deseo ser libre! ¡¡Vivir plenamente!!

EL.-¿Quieres que me suicide?

ELLA.-Por probar…

EL.-Es que ahora… ¡No sé! Tendré que ir a clases particulares.

ELLA.-¡Nadie precisa un profesor para quitarse la vida y examinarse con un sobresaliente!

EL.-Tengo miedo.

ELLA.-¡Qué hombre! ¡¡Eres una nulidad!!

EL.-No seas así. ¡Trátame con cariño!

(Agresiva.)

ELLA.-¿¿Yo?? ¡¡Te odio!! ¡¡Te odio!! ¡¡Te odio!!

EL.-Oír tanta humillación.

ELLA.-¡¡Qué guapo estarías en un ataúd!!

EL.-¿Me peinarías?

ELLA.-Te llevaría flores al sepulcro. ¡Huelen muy bien para que no moleste el del muerto!

EL.-Qué amable eres.  

ELLA.-Si con una simple pistola de segunda mano y una bala de confianza…

(Se levanta agresivo.)

EL.-¡¡Indecente!!

ELLA.-¡¡No te consiento que me insultes!!

(La amenaza con el bastón.)

EL.-¡¡Te voy a matar!!

(Retrocede asustada.)

ELLA.-¡¡Es violencia de género!!

(Corre por la escena. La persigue dificultoso.)

EL.-¡¡Desgraciada!! ¡¡Para eso te hice!!

(Se acerca amorosa.)

ELLA.-¡No destruyas tu propia obra!

(Alza decidido el bastón.)

EL.-¡¡Ya es tarde!!

(Le coge fuertemente el bastón.)

ELLA.-¡¡Vas a conocer quién soy!!

(Corre muy torpemente.)

EL.-¡¡Terrible!! ¡¡El personaje se rebela contra su autor!!

(Le da con el bastón en la cabeza.)

ELLA.-¡¡Muere!!

(Cae derrotado al suelo.)

EL.-Es… mi… final.

(Muere. Cae al suelo. Ella deja el bastón. Alegre y para sí.)

ELLA.-¡Qué alegría tan grande! ¡Lo he matado muy bien! He abierto las puertas de mi propia libertad. ¡¡Mi vida comienza hoy!! Aún soy joven y tengo lo mejor de mi vida para disfrutarla. Pisaré solita la calle, Estaré en ella y no verla muy triste desde una ventana. ¡Ahora mismo salgo!

(Va decidida hasta el segundo derecha. Se para y se vuelve preocupada.)

¿Y el cadáver? No sé.  Si se lo dejo a una vecina… No creo que lo quiera. Déjelo en otra casa. ¡Yo no los colecciono! Poner un anuncio en el periódico… Es una frivolidad. La realidad es que soy una asesina. ¡Me juzgarán y condenarán! Lo mejor será ponerlo en el torno de las monjitas. ¡Nadie sospechará de mí! Claro que si ellas lo llevan a la policía… Lo identificarán, comenzarán las pesquisas. ¡No tengo escapatoria!

(El se incorpora y se apoya en el balcón.)

EL.-No creo...

(Asombrada.)

ELLA.-Pero tú… ¿No estabas muerto?

EL.-Que yo sepa…

ELLA.-Te di con tu bastón y caíste al suelo sin vida.

EL.-Tengo ligeras molestias en la cabeza, pero tanto como morir…

(Preocupadísima.)

ELLA.-¡Ay, Dios mío, que no lo he matado bien! ¿Cómo lo elimino? Porque ir a la cárcel no es buena cosa, pero soportarlo toda la vida… ¡Es peor!

(Se miran serios. PAUSA.)

EL.-El teatro se presta a tantas cosas…

ELLA.-¡Infinitas!

(Se quitan pelucas, ropas y cosas que utilizaron en sus intervenciones con veinte años más.)

EL.-Dicen que es difícil quitarse años.

ELLA.-Sin lugar a dudas.

EL.-Nosotros lo estamos haciendo.

ELLA.-Sí.

EL.-La ficción es tan poderosa.

ELLA.-Supera al mundo de la realidad.

EL.-Todos somos personajes en una trágica farsa.

ELLA.-Intérpretes del juego doloroso de la existencia.

(Desde el término, echan lo que emplearon por el primero derecho.)

EL.-¡Ya está!

ELLA.-¡Sí!

(Van al entro de la escena.)

EL.-Ahora…

ELLA.-Volvemos a ser nosotros cuando tú me hiciste mujer.

EL.-Las circunstancias construyeron el camino para que nos enamorásemos.

ELLA.-¡Fue tan hermoso todo!

EL.-Me convertí en creador y tú fuiste mi obra maestra.

ELLA.-¡Una obra que deseaba que se hiciese inmortal!

EL.-Mas los seres humanos no son dioses.

ELLA.-Es cierto.

EL.-Nos distanciaba tanto la edad…

ELLA.-El amor no entiende de esas cosas.

(PAUSA.)

EL.-¡Te dije que deberías ser libre!

ELLA.-¡Dejarte era asesinar lo que se quiere!

EL.-Lograste convencerme en tu conquista.

ELLA.-Nacía un nuevo mundo entre los dos.

(Accionan rápidos e imaginariamente elegantes de lo que mencionan.)

EL.-¡Palabras amorosas que no mueren!

ELLA.-¡Caricias que excitan nuestros seres!

EL.-¡Besos que nos unen en unos solos labios!

ELLA.-¡Abrazos que no quiere separarse!

EL.-¡El deseo que aparece en las miradas!

ELLA.-¡Un lecho que une a dos cuerpos ansiosos!

(Se paran y se miran.)

EL.-A los dos nos gustaba tanto la lectura.

ELLA.-Era como habitar en mundo inexistente.

(Cada uno coge un libro, se sienta en un sillón, lo abren y leen.)

Vivir es algo mágico y hermoso.

EL.-La vida es bella en cada instante.

ELLA.-Horas y más horas que nos hacen felices.

EL.-La monotonía del tiempo que envejece.

ELLA,.El amor también muere en cada uno.

EL.-La libertad nos derrota en nuestra propia cárcel.

(Dejan los libros en sus sitios. Ella va delante del segundo derecho y él delante del segundo izquierdo.)

¿Qué sientes?

ELLA.-Lo mismo que tú.

EL.-Los dos estamos locamente enamorados.

ELLA.-¡Es tan hermoso vivir así cada momento!

EL.-Sin embargo, el futuro es tan incierto

ELLA.-Es como si lo hubiésemos soñado en una terrible pesadilla.

EL.-¿Qué piensas hacer?

ELLA.-No sé. ¿Y tú?

EL.-Tampoco lo sé.

(PAUSA.)

¡Debes irte!

ELLA.-¡Quedarse aquí es hallar el rostro de la muerte!

EL.-¡No consientas tener que verlo en un espejo!

ELLA.-Es lo sensato.

(Muy triste.)

¡Te quiero mucho!

(Mutis por el segundo derecho. Corre hasta el término.)

EL.-¡Y yo a ti! ¡¡No te vayas!!

(Desolado.)

Se ha ido para siempre.

(Pasea por el escenario. Para sí.)

Me ha dejado. Quedo cautivo entre estas cuatro paredes. ¡Qué solo me encuentro! No la volveré a ver más.

(Voces alegres en el foro. Va lento hacia él. Por este término entra dichosa ella.)

ELLA.-¡Dimas!

EL.-Luisa!

(Se besan en las mejillas.)

ELLA.-¿Cómo estás?

EL.-Pues… Bien.

ELLA.-Salí a divertirme en esta movida. ¡Qué ambiente, chico! Acabo de conocer a uno que está terminando la carrera. ¡Es encantador!

EL.-Aquí nos conocimos y bailamos. ¿Recuerdas?

ELLA.-No. Perdona. ¡Me está esperando! Adiós.

EL.-Adiós.

(Cesan las voces. Coge derrotado un libro. Se sienta en un sillón, lo abre y lee.)

La vida, que es hermosa, seguía…, seguía…, seguía…

(Le cae el libro, cierra los ojos y baja su cabeza. Se oye baja “Piensa en mí” de Luz Casal.

  Lentamente cae el

TELÓN

La Coruña, 14 de febrero de 2.019

FINAL DE “ELLA QUIERE SER MUJER”.

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