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EL DÍA DE “LOS ENAMORADOS”

de Raimundo Francés

Esta obra ha sido cedida por el autor para su difusión libre y gratuita, si bien quedan reservados todos los derechos de propiedad intelectual. El uso público de esta obra requiere el permiso del autor y a fin de recabar la correspondiente autorización se inserta al final del texto su dirección electrónica.

 

“EL DÍA DE “LOS ENAMORADOS”

(Entremés)

 (De mi colección “ENTREMESES PA’ EMPEZAR)

 Original de: Raimundo Francés

© Reservados todos los derechos

bea45azul@yahoo.com

 

Duración aproximada: 15 minutos

 

El autor se permite simular literalmente el lenguaje del sur para así imprimir mayor gracejo a la obra, supuestamente escrita para grupos y actores andaluces.

 

Se abre el telón.

 

Pepe se cuela con una cubeta de limpiar el suelo, ya con ruedas, y un palo de fregona(o mopa) con manetas giratorias.

 

PURI - ¡Mira! ¿Adónde vas tú con eso? ¿Me vas a limpiar tú la casa hoy, o qué?

 

PEPE - ¡Vaya, hombre! ¿Así recibes tú a tu marío’, no? En vez de pegá’ un salto y darme tres besos, encima, con chinitas. Si lo llego a saber…

 

PURI - ¡Vamos! No me digas que eso me lo has traído a mí. ¿No te lo habrás encontrao’ al lado de los contenedores, no? Porque ahora, la gente, en vez de reciclar, que es su obligación, lo dejan tó’ en la puerta de la calle, o al lao de los contenedores.

 

PEPE - ¿De los contenedores? ¿Qué yo he cogío esto de los contenedores? Desde luego… Y después dicen las mujeres, que no las queremos, que no tenemos con ellas ningún detalle…

 

PURI - ¿Detalle? ¿Eso es un detalle? ¿Y eso, a qué viene? ¿Se puede saber?

 

PEPE - ¡Coño, Puri! Parece mentira que tú, siendo una mujer, y además, una mujer tan sensible, que sabe hasta escribir poesía y tó’, y no sepas el día que es hoy.

 

PURI – Po sí, que lo sé. Anda que no lo han dicho veces en televisión. ¡Como pa’ no saberlo!

 

PEPE - ¡Ah! Entonces, tú sabías ya que hoy era el 14 de febrero. Es decir, el día de los enamorados, ¿no?

 

PURI - ¡Claro! Tú lo has dicho. “El día de los  e .. na..  mo..  ra..  dos”

 

PEPE - ¡Po’, eso mismo!

 

PURI - ¿Y qué?

 

PEPE - ¿Cómo que, y qué? ¿Es que no me estás viendo?

 

PURI - ¡Hombre, sí! Te estoy viendo, y más me vale que no te vea bien, porque fijándose una, así, detenidamente, tienes una pinta, con esa fregona… ¡Vamos! Como pa’ enamorarse de ti. Y encima, hoy, vestío de negro,  con sombrero negro, y con ese palo en la mano… que pareces una cucaracha preparándose pa’ un salto de pértiga…

 

PEPE – Desde luego… Tó lo que hace uno, con la mejor voluntad del mundo, y al final, pa’ esto.

 

PURI – Bueno, y… ¿Se pue’ saber quien te ha dicho a ti que hoy tienes tú que limpiar el comedor?  Porque, ¿desde cuando tú has limpiao’ algo aquí, en esta casa?

 

PEPE - ¡Pero, Puri, por favor! ¿A ti cómo se te ha pasao’ por la imaginación que yo venga a limpiar ná’? ¡Hombre, por Dios! ¡Hasta ahí podríamos llegar!

 

PURI – Entonces, si tú no has venío’ a limpiar, ¿qué es eso? ¿Es que te has metío’ a vendedor de fregonas? ¿Ahora, a  la vejez?

 

PEPE - ¿Qué vendedor ni que ocho cuartos? ¿No estás viendo que esto viene con la etiqueta y tó’?

 

PURI - ¡Hombre! Si esa fregona estuviera nueva, lo menos que se puede hacer cuando se venden fregonas nuevas es dejarle la etiqueta puesta, ¿no?

¿Y si después hay que devolverla, qué?

 

PEPE – No, si verás. Al final, me la voy a tener que llevar, y que me devuelvan el dinero.

 

PURI - ¿El dinero? ¡No me vayas a decir que tú te has gastao’ el dinero en eso!

 

PEPE – ¡Po, claro, Puri! ¡O a ver si tú te has creío’ que estas cosas del hogar, las van regalando por ahí, a tó’ el que pase por la puerta, así, como si fuera una muestrecita de colonia de Emilio Tuchi! Que esto que tú ves aquí, esto vale lo suyo.

 

PURI - ¿Sí? ¿Cuánto?

 

PEPE - ¡Hombre! No te lo debería decir, porque así, ya, no tiene gracia, pero vamos, ya que insistes… Esto que tú ves aquí, que es pa’ echarle agua con un poco de lejía, me ha costao’ na más que 60 euros, y el palo este que me han dicho que es como un palo mágico, solo me ha costao’ 20 euros. ¡Total! Por 80 euros que voy a pagar en dos años,  que eso es, como tomarse un cortao de máquina con dos madalenas, tú  ya tienes fregona nueva.

 

PURI - ¿Cómo, yo? ¿Pero eso… qué es, para mí?

 

PEPE - ¡Hombre, Puri! ¿No va a ser pa’ la vecina del quinto “B”, no?

 

PURI - ¿Y a ti, quién te ha dicho que compres una fregona nueva?

 

PEPE - ¡Joé, Puri! ¡Parece mentira! ¡Una vez que te hago un regalo, y encima, me lo echas en cara!

 

PURI - ¿Un regalo? ¿Qué eso es un regalo?

 

PEPE - ¡Hombre! ¿No dicen ustedes, las mujeres, que lo que más les gusta a ustedes, es un regalo sorpresa?

 

PURI - ¿Sorpresa? ¿Qué eso es un regalo sorpresa? ¿Y a qué viene eso?

 

PEPE - ¡Coño, Puri! Como hoy es el día de los enamoraos…

 

PURI - ¡No me lo digas!  O sea, que como hoy es el día de los enamorados, y tú está mu enamorao’ de mí, po’, te has acordao de que nunca me regalas ni siquiera un tarrito de “Carolina Herrera”, y tú te dijiste pa ti: ¡Ea! Este año le voy a hacer a mi mujercita un regalo, que lo va a recordar toa la vida.  

 

PEPE - ¡Hombre! Desde luego que lo vas a recodar mientras viva, porque, como tó’ los días tienes que limpiar, ya sabes. Cada vez que cojas la fregona con el palo mágico este, pa’ limpiar el cuarto de baño, tú, seguramente, te acuerdas de tu marío’, y vas a pensar: “Hay que ver, lo que me quiere a mí mi Pepe, que el pobre, se ha gastao’ 80 euros en una fregona y tó’”

 

PURI – Por supuesto que me pienso acordar. Es que tú eres un hombre mu’ práctico, ¿verdad, Pepe?

 

PEPE - ¿Quién, yo? ¡El más práctico del mundo!

 

PURI - ¡Claro! Porque eso de regalar una buena pulsera de oro, o unos pendientes con perlas de esas buenas, o un anillo de piedras preciosas, eso, eso es…

 

PEPE - ¿Eso? ¡Eso es una tontería!

 

PURI - ¡Claro! Eso es una tontería. Porque eso no sirve pa ná’, ¿verdad, Pepe? Lo que sirve es una buena fregona pa’ limpiar la casa, ¿no?

 

PEPE – Sí, pero espérate que todavía no te he explicao’. Tú fíjate bien, que estas cosas hay que aprenderlas pa’ sacarles un buen  rendimiento.

 

PURI - ¿Ah, sí? A ver, explicar, explica, que soy todo oído.

 

PEPE – Po, verás, que la muchacha me ha dicho que te lo explique, que es muy importante.

 

Lo primero, es que ya, esta cubeta tiene sus ruedas. Y ya no tienes que cargar con ella, que quiera que no, diez o doce litrillos, ya son litros, ¿eh? Esto, pa’ empezar ya, es una ventaja fenomenal.

 

Que yo, cada vez que estoy aquí, sentao’, viendo la tele, y te veo pasar, por ese pasillo, con ese cubo tan grande, llenito de agua hasta arriba, de la cocina al cuarto de baño, del cuarto de baño al comedor, del comedor al dormitorio, del dormitorio a la salita, la verdad es que me entra una preocupación, y una cosa, así, como un sentimiento mu’ raro, así… como de lástima, ¿no?

 

PURI - ¡Está claro! La cubeta, ahora, va rodando ella solita. ¡Mira que bien! Que pena que no sea automática total ¿verdad? Porque entonce, yo, que estoy aquí sola to el día, yo, hablaría con ella, y le diría: “Oye, bonita, ahora, vete pa’ la cocina, y después, vete al cuarto de baño, y espérame allí” ¡Sería estupendo, verdad?

 

PEPE – Sí, pero no te preocupes, que ya los japoneses están en ello, que yo me he enterao’ ya.

 

PURI - ¡Bueno! ¿Y qué más?

 

PEPE – Po, mira. Esta tiene la rejilla esta incorporá’  ¿comprendes? Tú limpias, y luego estrujas la mopa  pa’ que escurra, porque yo sé que tú la pasas por lo menos dos  o tres veces, ¿No, Puri?   

 

PURI - ¡Hombre! De momento sí. En el futuro, ya veremos…

 

PEPE – Ya. Bueno, y después tenemos la revolución, el no va más. ¿Tú ves el palo este? Tú fíjate bien.

 

PURI – (Con cara de segundas intenciones)

No, si ya yo me he fijao’ bien. Llevo ya un rato fijándome bien, porque estoy pensando por donde lo voy a coger, pa’ que… ¡bueno! Pa’ que no se me escape.

 

PEPE – Po, mira, que es mu’ fácil.  Mira, ¿Tú ves estas dos palanquetas que tiene aquí arriba? Po esto, es ya la revolución total. Tú te acordarás de que la mopa’  esa tan antigua que tú tienes, esa es una porquería, y además, es mu’ mala pa’ la espalda de las mujeres, que casi toas las mujeres tenéis la espalda bien joía’, ¿no?

 

PURI – Sí, claro. Es que son tantas horas y tantos días tocando el piano, que al final, eso sale por alguna parte.

 

PEPE – Po mira, cuando tú limpias, tú coges la mopa, la pones aquí, y pa’ estrujar, na más que tienes que coger estas manetas, y le das cinco o seis vueltecitas, y ella sola va exprimiendo to el agua sucia. ¿Lo ves?

 

PURI - ¡Ah, po mira! Eso está… pero que mu’ bien. ¡Vamos! Ya, casi automática.

 

PEPE - ¿Qué te parece?

 

PURI - ¡Eso? ¡Fenomenal!

 

PEPE - ¿Verdad que sí? Si ya me lo dijo la muchacha. Me dijo: Usted, llévele esto a su esposa, y verá lo contenta que se va a poner.

 

PURI - ¿Yo? ¡La mar de contenta! Tú no sabes lo contenta que estoy.

¡Oye, Pepe! Y digo yo… Cuando el agua ya esté mu’ sucia, mu’ sucia, que se pone negra enseguía’, porque tú ensucias el suelo con esos zapatos que traen toa la porquería de la calle…

 

PEPE - ¿Quién, yo? ¡Hombre, lo normal!

 

PURI – Lo normal, no. Porque tú siempre dices que pisar la mierda da buena suerte, y desde El Hogar del Pensionista hasta aquí, vienes pisando toas las mierdas de perros que te vas encontrando por las aceras.

 

PEPE - ¡Hombre! Es que después, juego dos cupones y la primitiva de El Gordo, y casi siempre me toca lo que he jugao’, que eso ya, es tener suerte. Y cualquier día, verás… Tú, cuando veas que yo tardo un poco, tú piensa: ¡A ver si a mi marío’ le ha tocao’ algo, y por eso se está tardando!

 

PURI – Sí, y cualquier día, tú te vas a acordar del día de los enamorados.

¡Oye, Pepe! ¿Qué te parece si cojo ahora la fregona esa nueva, y voy practicando?

 

PEPE – Sí, hombre. Siempre un poco de entrenamiento viene mu’ bien, que me lo dijo la muchacha.

 

PURI - ¡Claro! Igual que en el cuartel. A ver, dame el palo ese.

 

PEPE - ¿Pero así,  sin agua?

 

PURI – No, si el agua no me hace falta.

 

PEPE - ¡Oye, Puri! ¡No empecemos ya! Mira que te estoy viendo las intenciones, que yo a ti te conozco.

 

PURI - ¡No, hombre! Si es que a esto hay que sacarles un poco de rendimiento, porque tú dices que te ha costao’ 80 euros, ¿no?

 

PEPE – Mas IVA.

 

PURI – Po, entre el “Iba” y el “venía”, yo, con esto, te voy a dar una tunda de palos, que no te voy a dejar ni una costilla entera. ¡Que te van a tener que recomponer como si fueras un rompecabezas!

 

PEPE – (Haciendo gestos de temblar con las manos y las piernas)

 

¡Puri1 ¡Puri! ¿Qué vas a hacer? Mira, que si tú quieres, ahora mismo voy y la devuelvo, que la muchacha está allí hasta la una y media. ¡Puri!

(Dando pasos hacia atrás para ir saliendo del escenario)

 

PURI - ¡Ven pa acá! ¡Peazo’ de cucaracha! ¡Que eres más feo y más asqueroso que una cucaracha escarbando en un nicho del cementerio!

¡Deja que te pille! Que te vas a enterar de lo que vale una fregona irrompible y automática.

 

PEPE – (Ya en bastidores)

¡Puri! ¡Mujer!  No te pongas así, que hoy es el día de los enamoraos’, y me vas a estropear el día.

 

PURI - ¡No, el día ya lo has estropeao’ tú, desgraciao! ¡Lo que voy a estropear yo es el palo este de 20 euros, que te lo voy a partir en la cabeza, si es que se parte, que no lo creo!

 

¡No te escapes, cobarde! ¡Lagartija! ¡Deja que te trinque! 

 

(Sale detrás de Pepe con el palo alzado)

 

Se corre el telón.

 

FIN

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