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MI HOMENAJE A MIGUEL GILA

de  ROGELIO SAN LUIS

Esta obra ha sido cedida por el autor para su difusión, si bien quedan reservados todos los derechos de propiedad intelectual. El uso público de estas obras requiere el permiso del autor, así como abonar los correspondientes derechos al autor a o la entidad de gestión que él indique, a tal fin se inserta en cada texto su dirección electrónica.

 

“MI HOMENAJE A MIGUEL GILA”

Monólogo de tres personajes en un acto, original de

ROGELIO SAN LUIS

rogeliosl35@yahoo.com

ACTO ÚNICO

(ROGELIO en el centro del primer término. Al público.)

ROGELIO.-Voy a escribir mi obra ciento cuarenta y cuatro. Para celebrarlo, buscaré un tema festivo. Pienso, busco… “En mi vida me he visto en tal aprieto” como el soneto de Violante. Mis queridas musas: Que la inspiración me coja escribiendo. ¡Me han oído! Como casi somos de la familia…

Recuerdo. Tenía catorce años y fui a ver, aumentando la edad al generoso portero, una revista musical. La vedette era Virginia de Matos. ¡Qué bella y escultural mujer! Pronto me fascinó el género. Canciones alegres, coristas atractivas, gracioso libreto.

¡Faltaba la gran sorpresa! Un hombre serio, bajo y delgado aparece delante del telón. Dice simplemente “Hola” .Después, su más tarde conocida historia: “Cuando yo nací no estaba mi mamá en casa”. En la segunda parte, se sitúa en el mismo sitio y su saludo es: “Yo soy el de antes”. Narra algo de un atentado. Queda en mi memoria cuando un guardia le pregunta quién es y le responde: “Yo soy el que va a tirar la bomba”. ¡Había descubierto al gran Miguel Gila! Gila para sus admiradores.

Su conocimiento se fue completando con sus artículos y dibujos en “La Codorniz”, intervenciones en teatros, radios, televisiones, actuaciones en Latinoamérica.

Si viviese, tendría actualmente cien años. No es que sean muchos, pero tampoco son para enterrarte dentro de un ataúd blanco. Personalmente, pienso que merecía un homenaje y voy a hacérselo. ¿Qué voy a decir? La verdad… No sé. Se ha hablado y escrito tanto de este extraordinario humorista del absurdo. ¡Caería en la reiteración! Lo lógico será conocer al personaje.

(Va lento hasta el centro del segundo izquierdo.)

Acudiré al cementerio. ¡Ya estoy ante su tumba! ¡¡Qué emoción!! Unos golpecitos con mis nudillos en la lápida. ¡Nada! No responde. Igual está muerto de verdad. ¡Y como ahora no hablan! ¿Y si no está? Tampoco es cosa de hacerle un desprecio. Oros golpecitos. ¡Nada! Estará ocupado. Alzaré la voz. ¡¡Miguel!! ¡¡Miguel!!

VOZ DE GILA.-Qué peligro… Hay tanto traficante de órganos. Pues conmigo pierden el tiempo. ¡El cuerpo es mío! ¡¡Está registrada su propiedad!!

ROGELO.-No te preocupes, puedes estar tranquilo. ¡Vengo a homenajearte por tu cumpleaños!

VOZ DE GILA.-¡No sabía! Como aquí no se celebran.

ROGELIO.-Hoy cumples cien años. ¡Felicidades!

VOZ DE GILA.-Pues… ¡Muchas gracias! Se dice aún así?

ROGELIO.-Sí. Y el que los celebra, regala un cigarro puro.

VOZ DE GILA.-Como el médico me dijo que no fumase.

ROGELIO.-Por un día... ¡No te va a pasar nada.

VOZ DE GILA.-A todo esto, ¿usted quién es?

ROGELIO.-Un autor teatral.

VOZ DE GILA.-¿¿Otro?? Tenéis un optimismo…

ROGELIO.-Es cierto. ¡Nunca he visto un muerto tan realista!

VOZ DE GILA.-Llamarme muerto… ¡No se lo consiento!

ROGELIO.-Fue sin querer…

VOZ DE GILA.-Siendo así…

ROGELIO.-¿Qué tal se pasa, y perdona, de cadáver?

VOZ DE GILA.-No tengo nada que perdonar. Como lo oyes con frecuencia, te acabas acostumbrando. Mira que si tienen razón…

ROGELIO.-No dándole importancia…

VOZ DE GILA.-¡Exacto! Piensas que estás vivo…

ROGELIO.-¿Es dolorosa la muerte?

VOZ DE GILA.-¡Calumnias! No sientes nada. Hombre, alguna vez una aspirina como todo el mundo.

ROGELIO.-¿Pasas bien el tiempo?

VOZ DE GILA.-¿Como voy a pasarlo si aquí el tiempo no existe?

ROGELIO.-¡No exageres!

VOZ DE GILA.-¡Tengo cinco despertadores!

ROGELIO.-Si funcionan…

VOZ DE GILA.-¡Un desastre!

ROGELIO.-A veces, las fábricas…

VOZ DE GILA.-Me gusta madrugar, ver el Sol, hacer gimnasia. Yo no sé que les pasa, pero los despertadores están mudos. ¡Ni me entero!

ROGELIO.-Para lo que hay que ver...

VOZ DE GILA.-No creas. Las horas vuelan, no te da tiempo a divertirte.

ROGELIO.-Con los años…

VOZ DE GILA.-Es lo que siempre me digo. La muerte no está mal, tiene su encanto. Puede que te prive de algunas cosas, pero te hinchas de dormir…

ROGELIO.-Es que aquí padecer de insomnio y que te receten un somnífero…

VOZ DE GILA.-¡Imposible! De noche, aquí no encuentras una farmacia de guardia.

ROGELIO.-Esto está tan abandonado del Ministerio de Sanidad.

VOZ DE GILA.-¡Es lo que no me canso de repetir! ¡¡No somos tercermundistas!!

ROGELIO.-Y tú… ¿Cuántas veces has muerto?

VOZ DE GILA.-¡Muchas! ¡Bastantes! ¡¡Yo creo que tengo siete vidas como los gatos!!

ROGELIO.-Porque cuando te disparó aquel pelotón de fusilamiento…

VOZ DE GILA.-Los pobres… ¡Una puntería desastrosa! ¡¡Estaban borrachos!!

ROGELIO.-¡Moristeis todos!

VOZ DE GILA.-¡Nos tiramos al suelo para hacernos los muertos y se fueron a beber! Unos alcohólicos y un egoísmo… Coincidimos más tarde  con ellos y querían que les pagásemos las consumiciones.

ROGELIO.-Triunfas en la posguerra con la guerra.

GILA.-Mi guerra era inofensiva como un juego, pero la de verdad y los muchísimos días de la victoria… ¡No pasaban nunca!

ROGELIO.-¡Era una pesadilla nacional!

GILA.-Por eso y harto de todo, me exilié en Latinoamérica.

ROGELIO.-¿Ahora estás vivo o muerto?

GILA.-¡Qué presunta! Vivo aquí para tomar baños de sol.

ROGELIO.-Necesito hacerte un merecido homenaje. ¿Lo aceptas?

GILA.-Me recuerdas a Francisco Umbral al escribir “Cela, un cadáver exquisito”. ¡Cómo os aprovecháis de los muertos!

ROGELIO.-¡No somos antropófagos! Umbral pudo permitirse eso por figurar como autor de las cuatro mejores novelas del siglo XX.

GILA.-¡Cela fue premio Nobel y amigo de él!  

ROGELIO.-Un gratificante recuerdo.

GILA.-Es que hacer de mí “Gila, un cadáver exquisito!

ROGELIO.-¡No es esa mi idea!

GILA.-¿Cuál es?

ROGELIO.-Como admirador, resucitar tu personaje.

GILA.-¡No puede ser! ¡Es imposible! ¡Cada uno es distinto! ¿¿Tener un doble que no se reconoce en su espejo?? ¡¡Nunca!! Ya lo dijo don Jacinto Benavente, que también escribía teatro y era Premio Nóbel: “Bienaventurados nuestros admiradores porque de ellos serán nuestros defectos”.

ROGELIO.-En ese caso, perdona por haberte molestado.

GILA.-Los difuntos no sentimos que nos moleste nadie y agradecemos mucho las visitas. ¡Estamos tan solos! Entre nosotros, presumimos cuando alguien viene a visitarnos.

ROGELIO.-Yo también estoy muy orgulloso de haber conversado contigo.

GILA.-¿Ha llegado el momento de darnos la mano como una despedida?

ROGELIO.-¡Nunca! Siempre merecerás mi sincero aplauso.

GILA.-¡Eres muy amable!

ROGELIO.-Háblame de “La Codorniz” y “Hermano Lobo”.

GILA.-¡Dos grandes revistas de humor! Eran como un gran oxígeno al mundo que se respiraba.

ROGELIO.-¿Es cierto que la auténtica “Codorniz” no era la que se escribía en su redacción sino la que escribía el pueblo oprimido?

GILA.-Es posible. ¡Las cárceles estaban llenas de muchísimo ingenio!

ROGELIO.-¿Vivíamos felices y comíamos codornices?

GILA.-No creo. Como existía el racionamiento…

ROGELIO.-¿El humor de aquella época nace por el tremendismo italiano?

GILA.-No sé. Como ahora no viajo…

ROGELIO.-¿Recuerdas tu muerte?

GILA.-¡Como si fuera hoy!

ROGELIO.-¡Interprétala!

GILA.-Pues yo estaba casado. Esa cosa que te gusta una, vives con ella y después nunca te preocupas de verla en casa. Algo extraño. ¡Y son tan pequeñas las viviendas! Como éramos pobres, no podíamos tener hijos. Ella me animaba. Salen gratis. Como dan el premio a la natalidad… Ya, ya… Esos premios se los dan a los ricos y les regalan un gran chalé. ¡No son peligrosos!  Como los bebés nacen con el brazo en alto… Y si tenemos cuarenta, por decir una pequeña cifra. ¿Cómo caben en la casa? Claro… El régimen fomentaba la natalidad para llenar la ausencia de tanto muerto. Ella insistía: ¡Ahora! ¡¡Ahora!! Espera, mujer. No seas impaciente. Esto va a cambiar muy pronto, decía. A ver si el próximo año… Y llegaba el año siguiente y todo seguía igual o peor. ¡Qué infierno! Años y muchos años que volaban, pero que todos eran oscuros. ¡Siempre iguales como muchos niños gemelos y tistes! Al fin, llegó la libertad. ¡Ya éramos mayores para tener hijos. ¡No me desanimé! ¿Y si tenemos un nieto? Ella feliz. ¡Qué ilusión! Lo intentamos. Todo iba bien. ¡Cariño! Me encuentro muy mal. ¡Me estoy muriendo! Disculpas. Todos los hombres decías lo mismo. Yo… ¡Soy una cadáver! ¡¡Sigue!! ¡¡Sigue!! No recuerdo más. Me quedé dormido para siempre como un abuelo frustrado.

ROGELIO.-¿Y el nieto nació?

GILA.-A veces, viene por aquí y me llama abuelo.

ROGELIO.-¡Qué emoción!

GILA.-Pues no sé… Igual alquila a uno para que esté animado.

ROGELIO.-¡Tanto pesimismo…!

GILA.-¿Qué quieres que te diga? Ella está en condiciones de ser abuela, pero un muerto abuelo… ¡Ni con el Espíritu Santo!

ROGELIO.-¿Te apetece soplar las cien velitas?

GILA.-Por mí…

ROGELIO.-Espera que voy por la tarta!

GILA.-¡No tardes!

ROGELIO.-¡Vuelvo enseguida.

GILA.-¡Te espero!

(Mutis de ROGELO por la derecha. Para sí.)

Tanta soledad…

(Por la derecha entra ROGELIO con la tarta y las cien velitas encendidas. La pone sobre una mesita.)

ROGELIO.-¡Ya estoy aquí!

GILA.-¿Y yo cómo salgo? Una vez le dije al carcelero que me dejase salir de la cárcel porque iba a una boda de padrino. Pero esto…

ROGELIO.-¡Inténtalo!

GILA.-¡No puedo!

ROGELIO.-¿Sabes la combinación de la caja?

GILA.-Me he olvidado. Es extraño porque antes sabía casi todos los reyes godos. ¡Y no aprendí todos por ser republicano!

ROGELIO.-Pues como no llamemos a un especialista en nichos…

(Contento.)

GILA.-¡La tengo! ¡¡Qué alegría!!

ROGELIO.-¿Cuál es el motivo?

GILA.-¡La llave que le quité al enterrador con su permiso!

ROGELIO.-¡Qué suerte tan grande!

GILA.-Pero de esto… ¡No te he dicho nada!

ROGELIO.-¡Soy como una tumba!

GILA.-¡Te lo agradezco mucho! Se comenta por ahí y no sabes cómo murmuran los vecinos. ¡Termino con una fama…!

ROGELIO.-¡Lo comprendo!

(Preocupado.)

GILA.-¡Qué contrariedad! Llevo un día…

ROGELIO.-¿Qué te ocurre?

GILA.-¡No veo el ojo de la cerradura! A ver si con las gafas…

ROGELIO.-¡Prueba! Llamar ahora a un oculista…

(Feliz.)

GILA.-¡La veo! Es como si fuese de verdad, pero con una indicación: “¡Se prohíbe dar palmas! ¡No llame usted al sereno!

ROGELIO.-¡Muy bien!

GILA.-Seré obediente.

ROGELIO.-¡Apura! ¡¡Se consumen las velitas!!

GILA.-Introduzco la llave… Giro a la derecha… ¡Ya está!

ROGELIO.-¡No te veo! A ver si este lugar es contagioso…

(Por el nicho entra GILA. Es el de siempre. Camisa roja y boina. Le abraza.)

¡¡Gila!!

(Lo abraza.)

GILA.-¡¡Amigo!!

ROGELIO.-¡Bienvenido!

(Se separan.)

GILA.-¡Bien hallado! Esto de salir del ataúd y ver las llamas… ¡Es para tocar madera!

ROGELIO.-¡Es para alegrarse, hombre! ¡¡Vuelves a ser tú!!

GILA.-Eso parece.

ROGELIO.-¡¡Los grandes nunca mueren!!

GILA.-Hay excepciones… ¿No crees…?

ROGELIO.-Si es un ser como tú… ¡Nunca!

GILA.-No sabes lo que te lo agradezco.

ROGELIO.-¡Sopla! ¡¡Sopla fuerte!!

(Lo intenta preocupado.)

GILA.-No sé.

ROGELIO.-Es la falta de costumbre. Así que aprendas…

GILA.-Si pudiese…

(Enseñándole.)

ROGELIO.-Tranquilo, muy tranquilo…

GILA.-Más sereno… ¡Imposible!

ROGELIO.-Uno inspirar...

(Lo hace.)

Así… Dos… ¡Expulsión!

(Expulsa fuertemente el aire y apaga todas las velitas. Feliz.)

GILA.-¡¡Lo he conseguido!! ¡¡Lo he conseguido!! Si yo de esto sé…

(Aplaude.)

ROGELIO.-¡¡Bravo!! ¡¡Muy bien!!

(Inclina la cabeza.)

GILA.-¡Gracias! ¡Muchas gracias!

(Alza la cabeza.)

Se enteran de esto y me nombran bombero del cementerio. ¡Qué pena me dan los difuntos en un cementerio sin un seguro. ¡No me va la cremación! Se convierten en muertos a la parrilla y no resucitan ni nada. Vienen los familiares a rezarles desilusionados. Porque rezarles a unas cenizas… ¡Es poco serio!

(Canta.)

ROGELIO.-¡¡Cumpleaños feliz!! ¡¡Cumpleaños feliz!! ¡¡Te deseamos, Gila! ¡¡Cumpleaños feliz!!

(Retira las velitas.)

GILA.-¡Me emociono! A mí estas cosas… La vida es una vela que se va convirtiendo en otras más. ¡Y como se apaguen…!

(Corta la tarta.)

ROGELIO.-Vamos a tomar la tarta. ¡Endulzarte la vida!

GILA.-Es que a mí la dieta o la huelga de hambre… ¡No las soporto!

(Reparte.)

ROGELIO,.La mitad para ti y la otra mitad para mí. ¿Qué parece?

GILA.-¡Muy bien! Hay que ser equitativo como dicen en el diccionario.

ROGELIO.-¡Come! ¡Come!

(Comen,)

GILA.-¡Riquísima! ¡¡Esta tarta resucita a un muerto!!

ROGELIO.-En casos graves, las utilizan en los quirófanos.

GILA.-¡Qué muerte más dulce!

ROGELIO.-¡Tengo un apetito!

GILA.-En los cementerios, ya se sabe, es corriente tenerlo. Al estar vacío el estómago, te entran unas ganas…

(Sorprendido.)

ROGELIO.-¿¿Sí??

GILA.-Como te lo digo, no exagero. ¡Es como en la selva! No puedes fiarte de ningún muerto! Yo ya he pensado en tener escolta.

ROGELIO.-¡Qué miedo!

GILA.-También tiene sus ventajas. Un día… ¡Tenía un hambre y como aquí no venden bocadillos…!

(Sorprendido.)

ROGELIO.-¿¿Fuiste capaz??

GILA.-¡¡Sí!! Así que se pierde la vergüenza…

(Reprendiéndole.)

ROGELIO.-Gila… ¡¡Eso…!!

GILA.-¡No es para tanto! Una vez nada más… Si cogiese el vicio…

ROGELIO.-Por uno… Tienes razón. ¡No pasa nada!

(Dichoso.)

GILA.-Pero… ¡Qué uno! Le eché un poco de sal y lo devoré con un gusto…

ROGELIO.-¿Protestó o estaba contento?

GILA.-Yo creo que no se enteró. Como estaba echando la siesta…

ROGELIO.-Hacerle sufrir…

GILA.-Aquella tarde… ¡Qué coincidencia! Vinieron unos familiares a rezarla y hablaron un rato con él.

ROGELIO.-¡Imposible! Al estar en tu estómago…

GILA.-¡Que te crees tú eso! Tenía una lucidez… ¡Les contestaba amablemente! ¡¡Y yo tenía que moverme como si fuese un ventrílocuo!!

ROGELIO.-¡Ya hemos terminado la tarta!

GILA.-¡Y con una conversación muy agradable!

ROGELIO.-He intentado rendirte mi homenaje lo mejor que he podido. ¡Perdona si fue inferior al que te merecías!

GILA.-Estuvo bien. Te lo agradezco.

ROGELIO.-Ahora…

GILA.-¿Qué piensas?

ROGELIO.-Tendremos que volver a la realidad.

(Contrariado.)

GILA.-¿¿Es que no hemos estado en ella??

ROGELIO.-Si tú lo dices…

GILA.-¡He vuelto a la vida!

ROGELIO.-Tienes aquí tu verdadera casa.

GILA.-¡Para ti!

ROGELIO.-¡Hombre, Gila…! Por ahora…

GILA.-¡Te la vendo!

ROGELIO.-Ir ahora los dos al notario…

(Tajante.)

GILA.-¡He vuelto a nacer! ¡¡He vencido a mi propia muerte!!

(Le da la mano.)

ROGELIO.-¡¡Enhorabuena!!

GILA.-¡Soy libre!

ROGELIO.-¿Qué piensas hacer?

GILA.-Lo que he hecho siempre. ¡Ser yo! ¡¡Trabajar en un teatro!!

(Contento.)

ROGELIO.-¡¡Era lo que buscaba de ti!!

GILA.-¡Lo intuía!

ROGELIO.-Es que ser el creador de un gran personaje como tú… ¡Diría tan poco de mí!

GILA.-Hay tantos que se aprovecharían…

ROGELIO.-Puede; no lo dudo.

(Decidido.)

GILA.-¡¡Voy a trabajar en un gran teatro!!

ROGELIO.-¡Te deseo mucha suerte!

GILA.-¿Me acompañas? ¿Quieres?

ROGELIO.-Te veré desde el patio de butacas.

GILA.-Como quieras.

(Mutis por el foro. Coge la mesita y la pone en el primero derecho. Para sí.)

ROGELIO.-Ahora falta…

(Mutis por el primer izquierdo. Entra con un teléfono negro antiguo y lo pone encima de la mesita. Se oye un timbre y va a cogerlo. Desiste.)

No es el timbre del teléfono de Gila. ¡Es el aviso para que salga a escena.

(Mutis rápido por el foro. Por el primero derecho, entra GILA. Serio y al público.)

GILA.-Soy… El que hace unos años estaba vivo. ¡Sí! ¡Sí! Es verdad lo que les digo. La vida, ya saben, tiene estas cosas tan graciosas. Primero estás y después… Si te he visto, no me acuerdo. Claro que, al tener a alguien que te recuerda. Siempre hay una persona caritativa que te eche una mano y vuelvas a ser tú. Porque en el cementerio… Te ponen una lápida con tu nombre sin Documento Nacional de Identidad por no esforzarse y… Colorín colorado este cuento se ha acabado. Una de injusticias… Si yo les contase… Uno… Era tan feliz con mis monólogos… Los años, que siempre se cumplen en la misma fecha, pasan sin pedirte permiso y cuando menos lo esperas… Aparece la Muerte. No, no se asusten. Es muy buena persona, pero tan amante y cumplidora de su profesión… ¡Merece la Medalla del Trabajo! Nunca pensaba que me visitase y cuando menos lo esperaba… ¡La tengo delante! Y para más escarnio… ¡Me guiña sonriente un ojo! Era para matarla, pero como soy pacifista… ¿Para qué meterme en líos? La matas, te descubre la policía, una de preguntas… No vale la pena. Es mejor tener las manos blancas. ¡Es de guapa…! Algo así como Liz Taylor, pero en plan moribundo. Algo triste, es cierto. Como es la viuda del ser y, desde aquella, no se casa con nadie… Allá ella. Soy muy respetuoso con las vidas privadas. Estaba en la cama. Un buen sitio para morirse porque hacerlo en una trinchera. ¡Es mucho ruido! Me estiré enseguida y me hice el muerto. A mí esta… Conmigo va de cráneo. Y ella… ¡Qué bien conoce su oficio! Comenzó a hacerme cosquillas. ¡Me moría de risa! ¡Ja,ja, ja! Lo que nos reímos los dos. Así que haciéndote el muerto. ¡Ja, ja, ja! Siempre haciéndome reír. Hablaba con una elegancia… Algo así como una aristocrática dama o la esposa de un general de división. ¡Cómo alternada! ¿Así que tienes ganas de dormir? ¡Sigue durmiendo! Cuando desperté, ya era un inquilino del cementerio. ¡Para qué les voy a contar! Hasta que hoy… ¡Uno tiene sus amistades!  Por eso estoy aquí. ¡El teléfono!

(Lo coge y marca,)

¿Es mi casa? ¿Cómo? ¿Me he equivocado? Perdone, Lo hice sin querer. No soy de los que lo dicen para divertirse: Aquí un almirante.

(Marca nuevamente.)

¿Cómo estas, cariño? Yo… ¡En plena forma! Te cogía y… Ya sabes el resto. ¡Pero….! ¿Soy el mismo de antes? Perdone lo que le dije, señor. Es que mi mujer y yo nos entrenábamos para trabajar en un circo. Debí de olvidarme del número. Como estuve de viaje… Perdone la molestia, ¿vivía ahí una señora morena que le gustaba hablar en andaluz para practicar idiomas? Sí; era mi esposa. ¿Murió y le vendió el piso? ¿De viva o de muerta? De viva, claro. Es menos complicado. Pues ya ve… Estoy viudo y sin enterarme. Muchas gracias.

(Cuelga.)

Está el teléfono hoy… Tiene errores, se equivoca. ¿Yo viudo? Qué pena. ¡Soy un huerfanito! Pero este señor, que no conozco de nada es educadísimo. ¡Cómo congeniamos!

(Suena el teléfono. Lo coge.)

¿Diga? ¿Me ha tocado el premio? Es el señor de antes. Qué desea? Hable con confianza. ¿Es para acompañarme en el sentimiento? ¡Muchísimas gracias! No somos nada. Hoy aquí y mañana allá. ¡Está el turismo…! Cuando la vea, ya se lo diré. No se preocupe. Le agradará. Adiós, amigo.

(Cuelga.)

Pues hoy es mi cumpleaños. ¡Un día más y un día menos! Eso dicen los entendidos. Por eso hoy, me gustaría hablar con alguien importante. Porque llamas al enemigo y acabas amigo. Y como llames a un amigo, tienes otro enemigo. La vida que es así. ¡Yo no la inventé! Pienso… Las musas están en huelga. Ahora… ¡Comienzan a trabajar! ¡¡Ya lo sé!!

(Coge el teléfono y marca.)

¡Están comunicando! Llamo de nuevo. Siguen comunicando. Me hace sospechar… Llamaré por última vez. ¡No me gusta molestar!

(Contento.)

¡Hay línea! Hola, ¿Qué hay? ¿Es ahí el cielo? ¿Qué cielo va a ser? El de verdad y no el del paladar de la boca. ¿No sabe? Va a preguntar. ¡Apure! Las conferencias de gran distancia salen muy caras y tal como está la vida. Como está la muerte, ya ni le hablo. Espero. Sí; le oigo. Así qué es el cielo. ¿¿Sí?? ¡Y yo qué sé! Pues un conserje, alguien. Hablar con Dios y sin recomendación, ya me parece un abuso. ¿Me va a hablar el jefe de relaciones públicas. Algo voy ganando. Así que es usted el jefe de relaciones públicas. ¡Esto ya es otra cosa! Prefiero hablarle con confianza. Lo mejor es ir directamente a las alturas. ¿Está Dios? Si… ¿Cuál de ellos? ¿Es que ahí tienen una colección? Tres. ¡Todo por triplicado! No les falta nada. Me interesa el creador de todos. Sí, el más viejo. ¿Qué es una persona importante? ¡Y tanto!  Si lo sabré yo. ¿El cielo está informatizado? Lo comprendo. Hay que evolucionar. ¿Tengo que ponerle un e-mail para que me atienda. ¿Me da su correo? Espere usted que lo voy a anotar por si me olvido. Diga. Dios arroba cielo punto com ¡Muy bien!

(Se levanta.)

VOZ DE ROGELIO.-¡Excelente, Gila! El correo electrónico ha llegado. ¡Habla con el cielo, Miguel! ¡¡Vuelve a ser tú!!

GILA.-Voy a arruinarme con estas llamadas. ¡Carísimas! Pero por una vez sin prodigarme y no coger el vicio…

VOZ DE ROGELIO.-¡¡Habla!! ¡¡Habla!!

(ROGELIO hace mutis por la izquierda. GILA adquiere seguridad y se convierte en el personaje que fue.)

GILA.-Por casualidad… ¿Es ahí el cielo? ¿Sí? ¡He acertado! Si yo domino el teléfono…Por otra casualidad. ¿Está Dios o se encuentra de vacaciones? ¿También está? ¡Qué se ponga!

(Voz de un anciano)

DIOS.-¿Con quién hablo?

GILA.-Gila al aparato. ¿No me conoce? Es natural. Una persona como usted, que nos hizo a su imagen y semejanza, tendrá tantas amistades.

DIOS.-Algunas.

GILA,-Me gustaría, si no le parece mal y tiene tiempo, hablar con usted.

DIOS.-¡Pero tutéame, hombre!

GILA.-¡Muchísimas gracias! Y Tú a mí. ¡Soy sencillísimo!

DIOS.-¿Qué me quieres preguntar?

GILA.-Tú por que naciste Dios. Algo hereditario, una lotería, tu ADN, los genes. Posiblemente tu árbol genealógico.

DIOS.-Nada de eso. No me complico en absoluto.

GILA.-¡Tienes, razón! Es que tener responsabilidades…

DIOS.-Fue todo tan extraño…

GILA.-No sabía. Es que los nacimientos en casa… Viene la comadrona, aparecen las vecinas.

DIOS.-¡Qué va! De pronto, sentí que existía, que estaba vivo. ¡Era yo!

GILA.-Irías en un cochecito…

DIOS.-¡Imposible! Estaba todo oscuro. ¡Muy oscuro!

GILA.-Es que antes… Al no inventarse la luz eléctrica...

DIOS.-¡Eran todo tinieblas! Estuve un rato pensativo. Cuando menos lo esperaba…

GILA.-¿¿Qué??

DIOS.-Una luz fuerte, muy fuerte, ilumina todo.

GILA.-¿Qué viste?

DIOS.-En realidad, nada.

GILA.-Como para ir al oculista.

DIOS.-Pensaba, pensaba, pensaba… Pronto me di cuenta de que en mí había dotes artísticas. Pintaba, se me daba muy bien y mis cuadros se convertían  en el universo.

GILA.-Pintura clásica, claro, porque crear todo abstracto…

DIOS.-¡Desde luego! Hacerlo abstracto no procedía. ¡Debía ser realista!

GILA.-Es tan natural la naturaleza.

DIOS.-Le llegó el turno a la Tierra. Mi inspiración iba creciendo. Mares, ríos, árboles, vegetación, tierras fértiles, flores.

GILA.-¡Qué gran exposición! Te esmeraste, hombre.

DIOS.-Soy asexuado como los ángeles.

GILA.-No sabía.

DIOS.-Animales de todas las especies.

GILA.-El mejor zoológico del mundo, pero alguno podría comerte. Comienzan por una pierna y después…

DIOS.-Sentía que en mí había una fuerza distinta. ¡Era inmortal!

GILA.-¡Así ahorras el entierro! Unos precios… Un modesto ataúd, una esquela, el tanatorio, una pequeña corona…

DIOS.-¡Me faltaba crear al hombre!

GILA.-¿Cómo hiciste? ¿También nos dibujaste?

DIOS.-¡Nada de eso! Os modelé con el barro.

GILA.-Se comenta, cosa de algún gracioso, que enviaste a un ángel a saber si estaba seco. Puso el dedo y apareció el ombligo.

DIOS.-¡Qué tontería! El ombligo vino después.

GILA.-Claro. ¡Elemental!

DIOS.-Al fin… ¡El primar hombre ya estaba en pie en el mundo!

GILA.-Pues gracias por la parte que me toca.

DIOS.-No hay de qué.

GILA.-¿Y la mujer? Porgue el hombre solo…

DIOS.-No es bueno para él. ¡Me decidí! Cogí una costilla del hombre…

GILA.-¡Le dolería! Improvisarías un quirófano, pero como no habían inventado la anestesia.

DIOS.-¡No le dolió nada!

GILA.-Si es que un hombre cuando aguanta por una mujer…

(PAUSA)

DIOS.-¡Qué costilla! Hice con ella una obra preciosa.

GILA.-¡Te esmeraste! Si lo sabré yo.

DIOS.-Fue un regalo que le quise hacer a Adán.

GILA.-Pero tentarlo Eva con la manzana…

DIOS.-Cómo tergiversan la historia.

GILA.-No pusiste un cartel: ¡Prohibido comer de este árbol!

DIOS,.No. ¿Para qué?

GILA.-¿Ni los expulsaste del paraíso con tarjeta roja para siempre?

DIOS.-¡Jamás! Si vieses lo que se amaban…

GILA.-¡Ni nada de celos! Como no había otra ni otro. ¡La pareja perfecta!

DIOS.-Ciertamente. Después se reprodujeron. Hice una guardería. Morían los mayores de viejos. Los que quedaban se iban a otros lugares porque cada pareja deseaba estar sola. ¡La de hijos que tenían!

GILA.-No había nada para divertirse. ¡Como no había profilácticos!

DIOS.-No sabían.

GILA.-No acabo de entender… ¿Por qué precisamos envejecer y tenemos que morirnos? ¿Temes que tantos hundan la Tierra?

DIOS.-Estaría pensando en otra cosa. Hay días…

GILA.-En el libro de Papini, dice que tu misericordia perdonará, al final, a El Diablo?

DIOS.-¿Yo? ¡No se de qué me hablas?

GILA.-De un ángel hermoso que se sublevó y lo castigaste en las llamas del Infierno. ¡Eso que está debajo!

DIOS.-¡Como se nota que eres del mundo del teatro! ¿Piensas que creo personajes para que se rebelen contra su autor? ¡Ni de broma!

GILA.-El espíritu Santo es… ¿Cómo se dice? ¿Un semental?

DIOS.-¡Qué absurdo! Ya oí comentarios de eso. Os encuentro muy atrasados. Dejáis muy mal a San José. ¿Una virgen con una paloma? Tendría que ser un palomo, pero prefirió a su marido.

GILA.-¿Naciste en un portal para hacerte hombre y tener locas a todas las beatas que suspiran por ti y hasta te llaman su amado?

DIOS.-¿Iba a hacerme hombre cuando yo lo he creado?

GILA.-¡Para dar buen ejemplo! Eso que te digan… ¡Es el número uno! ¡El primero de la clase!

DIOS.-Observo que las religiones… ¡Cómo os complicaron la vida!

GILA.-¿A mí? Tanto como eso… ¡Yo soy ateo!

DIOS.-¿Teniéndome a mí delante?

GILA.-Me regalaron un teléfono. ¡Tiene números de verdad! Y como también soy creador… ¡Puedo hablar con todos los personajes que me imagine!

DIOS.-¿Es que me consideras un personaje?

GILA.-¿Acaso no lo eres o yo estoy en la Luna? Es que cuento por ahí que hablo contigo y piensan que veo visiones?

DIOS.-Lo que uno tiene que oír.

GILA.-¿Por qué permites las enfermedades y tenemos que ir al médico? ¡Cobran muchísimo! Yo le pago a plazos y me defiendo. Esto por ponerme el termómetro, tome por el cardiograma.

DIOS.-Tengo un problema con la naturaleza. A veces se escapa de mis manos. ¡No acabo de dominarla!

GILA.-¿Y la muerte? Eso que pierdes la vida y no la encuentras. Yo creo que se cansa de uno y se escapa.

DIOS.-¡Yo nací inmortal! Soy la memoria histórica  de la existencia.

GILA.-Fuiste el hijo y te crucificaron. ¿Es verdad que, en una ferretería, hicieron publicidad con tus clavos?

DIOS.-¿De dónde sacas eso? A un verdadero Dios es imposible asesinarlo.

GILA.-Cuando eras el Hijo de Dios, te hinchaste de hacer milagros hasta que una vez dijiste: Vámonos, Pedro, que esto es cáncer.

DIOS.-La verdad que no lo recuerdo.

GILA.-¿Serías capaz de arreglar España?

(Sorprendido.)

DIOS.-¿¿Yo??

GILA.-Sí.

DIOS.-¡Eso me resulta imposible!

GILA.-¿Existe la sepultura de tu Hijo. Un nicho, un panteón. Porque incinerarlo… Igual no arde bien.

DIOS.-Mi hijo y su Madre ascendieron a los cielos. Creo que a Mahoma le resultó igual.

GILA.-¡Hala! Aquí todo dios asciende a los cielos para no dejar ninguna huella. Es extraño.

DIOS.-¡En absoluto! Yo hago que se eleven hasta llegar a mi reino.

GILA.-Y si hay que echar una mano por si se caen…

DIOS.-¡No lo preciso! En ese trayecto, no hay problemas con la fuerza de la gravedad.

GILA.-Es que si no la hubiera, qué bien lo pasaríamos los domingos elevándonos todos como si fuésemos de excursión,

DIOS,.No estaría mal.

GILA.-Pondría una agencia turística y ganaría en los viajes…¡Una fortuna!

DIOS.-¡Olvídalo! No admito los negocios en mis propiedades.

GILA.-¿Tu opinión del Vaticano? Eso del Papa y los Cardenales.

DIOS.-¡Un desastre! Falsificaron las ideas de mi Hijo para lucrarse. ¡Así no vamos a ninguna parte!

GILA.-¡Y encima pasan el cepillo! Esa cosa, durante la misa, que va un monaguillo pidiendo limosnas. ¡Qué manara de practicar el pluriempleo!

DIOS.-Pues el día de difuntos…

GILA.-¡Se ponen las botas! A un billete por responso. Los feligreses echan el billete en una bandeja para que sus plegarias lleguen a ti y traten bien a los muertos de su familia.

DIOS.-Si yo dejo que descansen en paz. ¡No me gusta molestarles!

GILA.-¿Qué me dices de la resurrección de la carme? ¿Resucitan cuándo se mueren de ancianos? ¡Están feísimos! Y, si por casualidad, van al crematorio… ¡No te digo! A mí me gustaría resucitar de treinta años o así… ¡Me querrían todas las finadas…! Y firmándoles autógrafos en el cementerio…

DIOS.-A mí el Juicio Universal…

GILA.-Lo comprendo. Te faltarán jueces. ¿Y hay abogados para tantos? Porque de hacerlo, tiene que ser algo jurídico.

DIOS.-Así tiene más categoría.

GILA.-Los Evangelios eran las noticias de la época. Como no había periódicos…

DIOS.-Más o menos.

GILA.-¿Resulta indiscreto preguntarte los años para en tu día apagar las velitas con el viento?

DIOS.-No los sé. Creo que no tengo principio ni fin, Pero esto… Que quede entre nosotros.

GILA.-Lo comprendo. Al no tener El DNI.

DIOS.-Con el tiempo, te olvidas de sumar.

GILA.-¿Te gusta ser Dios o lo eres porque no vales para otra cosa?

DIOS.-Tampoco está mal mi oficio. Es de una gran responsabilidad.

GILA.-Pero lo pasarás en el cielo… Charlas con tus amigos los santos. ¡Son muy buenas personas! Y alternar con ellos… Una interesante partida de cartas…

DIOS,.Estoy siempre tan ocupado…

GILA.-Normal. Atendiendo a rezos a todas horas. Haz que me crezca la pierna, no te olvides del número de lotería. Cura la enfermedad que tengo porque los médicos me desahuciaron…

DIOS.-No es eso…

GILA.-¿Jugamos una partida de ajedrez…? ¿Sabes?

DIOS.-Es un juego divertido.

GILA.-Sorteamos las fichas… ¿Te parece bien? ¡Juego limpio!

DIOS.-¡Sí! ¡Sí!

(Sortea. Molesto.)

GILA.-Negras. Tengo una suerte… Para jugar a la lotería…

(Contento.)

DIOS.-¡Blancas!

GILA.-Si jugar contigo…

DIOS.-Es el azar.

GILA.-¡Ya! Tu azar…

(Mueve.)

DIOS.-Peón cuatro rey.

GILA.-Peón cuatro rey.

DIOS.-Tengo un sueño…

(Queda dormido.)

GILA.-Pero… ¡No sabía que dormías! Se entera uno de cada cosa… ¡Despierta!

(Despertando.)

DIOS.-¡Estoy cansadísimo! Tengo tanto trabajo… ¡Acaba conmigo!

GILA.-¿Trabajas? ¿Velan por ti los sindicatos?

DIOS.-No…

GILA.-Te sucede como a todos. ¿Qué clase de trabajo? ¿Arquitecto? Una inmobiliaria en el cielo… ¡Tiene un gran porvenir!

DIOS.-Preciso arreglar las goteras del universo. Es algo tan duro…

GILA.-¡Qué trabajos nos manda el Señor!

DIOS.-Con tu permiso…

GILA.-Que Dios te acompañe.

(Mutis de Dios por el foro.)

VOZ DE UNA MUJER.-¡Alcanza la santidad para esto! Siempre he soñado con gozar de la presencia de Dios. Llegas al cielo y no lo ves. ¡Siempre esta ocupado! Pero yo esto lo arreglo enseguida con la ayuda de los bienaventurados. Rezad, rezad conmigo. ¡¡Padre nuestro que estás en los cielos!!

(Silencio.)

Os dais cuenta. ¡No contesta! ¿Existe? ¡Hemos muerto en un triste carnaval de rostros rotos ¡¡Estamos en la nada!!

(GILA coge el teléfono y marca.)

GILA.-¿Es la nada? Que se ponga. ¡Nada! No contesta. ¡¡Será muda!!

(Cuelga y hace mutis por la derecha. Por la izquierda entra ROGELIO y va al centro del primer término.)

ROGELIO.-Y esto, señoras y señores, ha sido mi homenaje a Miguel Gila, extensivo a aquella época de Gómez de la Serna, Jardiel, Mihura, Tono y Neville.

OSCURO

La Coruña, 30 de Octubre de 2019

FINAL DE “MI HOMENAJE A MIGUEL GILA”

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