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HAPPY BIRTHDAY, MISS MONROE

de Jorge Moreno

Esta obra ha sido cedida por el autor para su difusión libre y gratuita, si bien quedan reservados todos los derechos de propiedad intelectual. El uso público de esta obra requiere el permiso del autor y a fin de recabar la correspondiente autorización se inserta al final del texto su dirección electrónica.

 

HAPPY BIRTHDAY, MISS MONROE

  De Jorge Moreno

 konjuro@konjuroteatro.com

Para N. J. –of course

 

 

 

 

PERSONAJES

 

 

 

GLADYS, joven profesional de la vieja locura.

 

DR. MILLER, hombre de cuarenta y tantos años. Delgado; cabello en retroceso. Gafas y maneras de intelectual cansino.

 

DRA. STRASBERG, una mujer de mediana edad y apariencia hostil. Viste de negro –en consonancia con su alma.

 

MARILYN, un hombre –sí, un hombre- que persigue lo inexistente.

 

 

  La obra tiene lugar en una institución mental cualquiera ubicada en cualquier parte.

 

 

ACTO ÚNICO 

 

El escenario está oscuro. Helen Kane interpreta el “I wanna be loved by you” –o tal vez se escuche a cualquier otra artista vomitando cualquier otro tema; es igual.

 

 

 

GLADYS.-(Luz sobre ella, mostrando su camisa de fuerza.) “Mañana será otro día”.

 

DR. MILLER.-(Luz sobre él, mostrando su aparente cordura.) Lo que el viento se llevó.

 

 

(Luz progresiva, mostrando una estancia desangelada, incolora, muerta... El uno frente a la otra, la una frente al otro. El DR. MILLER ocupa una aséptica silla frente a una aséptica mesa. GLADYS... repta. Él esgrime una baraja, construye un “solitario”. Parece que ella le sonríe.)

GLADYS.-“Siempre nos quedará París”.

 

DR. MILLER.-Casablanca.

 

GLADYS.-“Si me necesitas... silba”.

 

DR. MILLER.-Tener o no tener.

 

GLADYS.-“Siempre he confiado en la bondad de los desconocidos”.

 

DR. MILLER.-Un tranvía llamado deseo.

 

GLADYS.-“Si no hubiera sido tan rico, habría sido un buen hombre”.

 

DR. MILLER.-Ciudadano Kane.

 

GLADYS.-“Si fuera un rancho me llamarían tierra de nadie”.

 

DR. MILLER.-Gilda.

 

GLADYS.-...

 

DR. MILLER.-...

 

GLADYS.-“Que te folle un pez”.

 

DR. MILLER.-Moby Dick.

 

GLADYS.-Bravo. Y ahora... sin palabras. (Gesticula.)

 

DR. MILLER.-La fiera de mi niña.

 

GLADYS.-Noooo. Tarzán de los monos. Sigo. (Gesticula.)

 

DR. MILLER.-Tarzán de los monos.

 

GLADYS.-Nooooooo. La fiera de mi niña. Mire, mire... (Gesticula.)

 

DR. MILLER.-Uh... ¿La fiera de mi niña?

 

GLADYS.-Noooooooooooo. El coraje de Lassie.

 

DR. MILLER.-Guau.

GLADYS.-Imitaba a una perra.

 

DR. MILLER.-Ajá.

 

GLADYS.-Doctor Miller... Está claro que imitaba a una perra. Imito a la perfección. Empleo lo que se llama... “proceso mimético”. Usted no lo entendería. ¿Cómo no se ha dado cuenta? Soy una actriz camaleónica. Era Lassie. Lassie en persona.

 

DR. MILLER.-...El cansancio.

 

GLADYS.-Le daré otra oportunidad.

 

DR. MILLER.-Es suficiente por hoy, Gladys.

 

GLADYS.-¿Suficiente? Quedan muchas películas. Kilos y kilos de fotogramas. Montañas de celuloide que esperan su momento.

 

DR. MILLER.-Tendrán que esperar... más.

 

GLADYS.-Es que... ¿ya no quiere jugar conmigo?

 

DR. MILLER.-No se trata de eso.

 

GLADYS.-¿De qué, entonces?

 

DR. MILLER.-...Un armisticio.

 

GLADYS.-¿Una tregua?

 

DR. MILLER.-Intermedio.

 

GLADYS.-¿Descanso? ¿Descanso, al fin?

 

DR. MILLER.-Una pausa.

 

GLADYS.-¿Una pausa... dramática?

 

DR. MILLER.-Exacto.

 

GLADYS.-...Una pausa dramática. Lo mismo que en aquella película. ¿Recuerda? (Gesticula.)

 

DR. MILLER.-Oh, no.

 

GLADYS.-Haga un esfuerzo. (Gesticula.)

 

DR. MILLER.-¿El coraje de Lassie?

 

GLADYS.-Lo ha dicho sin pensar. Inténtelo de nuevo. Reincida. (Gesticula.)

 

DR. MILLER.-¿El coraje de Lassie?

 

GLADYS.-Pues... sí. Increíble. El juego pierde sentido cuando acierta.

 

DR. MILLER.-Son las reglas.

 

GLADYS.-...Las reglas...

 

 

(Largo mutismo de ambos. Presencia constante de la baraja –él-. Mirada constante y curiosa –ella.)

 

 

GLADYS.-¿A qué juega?

 

DR. MILLER.-No juego a nada. Leo las cartas.

 

GLADYS.-Y... ¿qué lee?

 

DR. MILLER.-(¿Lee?) “El comportamiento de las personas se asemeja a una complicada representación teatral en la que cada ser humano desempeña numerosos papeles sociales, distintos y a veces conflictivos. Así pues, desempeñar un papel es actuar de acuerdo con lo que socialmente se espera de una persona. La sociedad proporciona el guión a todos los actores y mientras éstos se ajusten a lo escrito... la representación se desarrollará sin incidentes”.

 

GLADYS.-¿Qué significa?

 

DR. MILLER.-Más o menos viene a decir que el mundo es un gran teatro.

 

GLADYS.-Prefiero el cine.

 

DR. MILLER.-El cine no forma parte del mundo.

GLADYS.-El teatro es una mierda. Aunque una mierda deliciosa, lo admito...

 

DR. MILLER.-Coprófaga.

 

GLADYS.-El teatro me supera, me ofende, me hiere... me da por el culo. Y hay muy pocas cosas que me den por el culo. No sé: el teatro... los caniches... los perros, en general...

 

DR. MILLER.-Zoofílica.

 

GLADYS.-No soporto a los actores de teatro. Sus muecas... Su gesticulación exagerada... (Gesticulación exagerada.) ¿Quién soy? ¿Quién soy?

 

DR. MILLER.-Lassie.

 

GLADYS.-...Joder. Increíble.

 

DR. MILLER.-La he reconocido al instante.

 

GLADYS.-La sobreactuación, claro... Sobreactúo. Como una loca. Como uno de esos actores de mierda.

 

DR. MILLER.-Clavadita a ellos.

 

 

(Silencio prolongado. El DR. MILLER sigue extrayendo cartas del montón.)

 

 

GLADYS.-Reina de corazones.

 

DR. MILLER.-¿Disculpe...?

 

GLADYS.-Reina de corazones. La próxima carta. Será la reina de corazones. No se sorprenda. Revolucionarios métodos mnemotécnicos. Combino la casualidad y lo probable; la estadística y los acontecimientos repentinos; el rigor de la lógica y el ímpetu de lo existencial. Todo ello, aderezado con unas gotas de sentido común y percepción, da un nuevo empuje a las artes adivinatorias. La próxima carta será la reina de corazones.

 

DR. MILLER.-...La reina de corazones...

 

GLADYS.-¿Lo es, verdad?

 

DR. MILLER.-(Mostrando la carta de marras.) Es una baraja española.

 

GLADYS.-...No es posible.

 

DR. MILLER.-Es una baraja española. Sota. Caballo. Rey. Nada de reinas. Oros. Copas. Espadas. Bastos. Nada de corazones.

 

GLADYS.-¿Y las picas?

 

DR. MILLER.-En Flandes.

 

GLADYS.-¿Y los diamantes ?

 

DR. MILLER.-En Sudáfrica.

 

GLADYS.-¿Y los tréboles?

 

DR. MILLER.-En el campo de su imaginación, Gladys.

 

GLADYS.-...Necesito un whisky.

 

DR. MILLER.-Aquí sólo hay barbitúricos.

 

GLADYS.-Bien. Necesito drogas.

 

DR. MILLER.-Barbitúricos. Ciñámonos al término correcto.

 

GLADYS.-Bien. Necesito barbitúricos.

 

DR. MILLER.-¿Qué va a ser?

 

GLADYS.-Nembutal. Amytal. Fenobarbital. Hidrato de cloral... Poesía farmacológica. Necesito drogas que rimen entre ellas.

 

DR. MILLER.-...Barbitúricos...

 

GLADYS.-Eso: barbitúricos.

 

DR. MILLER.-¿Para beber...?

GLADYS.-Si no hay whisky...

 

DR. MILLER.-No lo hay. Sería peligroso... combinado con las drogas.

 

GLADYS.-Con los barbitúricos.

 

DR. MILLER.-Eso: con los barbitúricos.

 

GLADYS.-Agua, entonces...

 

DR. MILLER.-No la hay. Sería peligrosa... combinada con la sequía.

 

GLADYS.-¿Tan poco surtidos estamos?

 

DR. MILLER.-Nos han retirado las ayudas.

 

GLADYS.-¿Por qué?

 

DR. MILLER.-Por la campaña contra el uso de drogas en los centros mentales.

 

GLADYS.-Son barbitúricos.

 

DR. MILLER.-Ciñámonos al término correcto. Hay confianza.

 

GLADYS.-...Pero no hay bebidas.

 

DR. MILLER.-Ahorro presupuestario.

 

GLADYS.-Empiezo a comprender...

 

DR. MILLER.-¿...?

 

GLADYS.-Empiezo a comprender cuál es la causa de que yo –una alhaja para la psiquiatría- me halle recluida en esta camisa de fuerza.

 

DR. MILLER.-¿Y la causa es...?

 

GLADYS.-...El ahorro presupuestario.

 

DR. MILLER.-Correcto.

 

GLADYS.-Prueba superada.

DR. MILLER.-Érase una vez, durante el imperio de los electroshocks, el método Stanislavski y las duchas de agua gélida... cuando la felicidad era moneda de curso legal entre los enfermos, sus allegados y sus carceleros cuerdos... por aquellos años... regábamos con licor las celebraciones. La onomástica de un loco... El aniversario de Napoleón... El primer diente de un amigo imaginario... Cualquier ocasión era propicia para desatar la algarabía. El Estado mismo se hacía cargo del dispendio. Aprovechaban las campañas electorales. Repartieron vino y champán a golpe de legislatura. Cada cuatro años. Las reservas no duraban mucho, pero... aguardábamos con expectación el momento de volver a votar, de volver a ser útiles a la Nación... De volver a ser comprados por ella. De volver a devolver. Ay. Aquello era vida, Gladys. Aquello era vida. Ahora que los chiflados no votan y –oficialmente- no existen... estas cuatro paredes se han convertido en una jaula, en lo que la gente de ahí fuera decía que eran desde el principio, desde Freud. Somos una rémora. Un anacronismo. Pretenden asfixiarnos... secándonos. Una “ley seca” demente. Buscan excusas. Subterfugios. Lo del peligro de los combinados, la ausencia de lluvias... Paparruchas. Y lo peor es que... algún día... nos rendiremos. Y el centro mental pasará a manos de una orden religiosa... o a manos del Ejército. De locos.

 

GLADYS.-Queda la nostalgia.

 

DR. MILLER.-Ja. El usado abuso de alcohol y el uso abusivo de barbitúricos han provocado una amnesia general. Ni yo mismo estoy seguro de lo que recuerdo. ¿Qué me decía?

 

GLADYS.-Frases hechas. (Habla de la prenda que engulle su cuerpo.) ¿Puedo quitármela?

 

DR. MILLER.-¿Se ve con ella? Parece que le sienta como un guante.

 

GLADYS.-Me tira un poco de la sisa.

 

DR. MILLER.-¿Es lo suficientemente incómoda?

 

GLADYS.-Lo justo.

 

DR. MILLER.-¿Es, a ratos, confortable?

 

GLADYS.-Lo justo. Lo justo.

 

DR. MILLER.-Se trata de un modelo nipón. O chino. Nunca he sabido distinguir a los unos de los otros. Orientales... Aparentan dormir... pero están muy despiertos. Y terminarán por devorarnos. Comen lo que haga falta, ¿sabe? Perros, gatos... Conservas...

 

GLADYS.-¿Puedo quitarme la camisa?

 

DR. MILLER.-¿No se ve con ella?

 

GLADYS.-No sin espejo.

 

DR. MILLER.-Quítesela, ande. ¿La aprobamos?

 

GLADYS.-Es llevadera.

 

DR. MILLER.-...Suficiente. Aprobada. Nell dará botes de alegría.

 

GLADYS.-¿Quién es Nell?

 

DR. MILLER.-Pabellón Norte. Decimosexta celda. Quinta rubia. Segunda teñida.

 

GLADYS.-¿La niñera psicópata?

 

DR. MILLER.-La ex-niñera -término correcto-. La presunta psicópata        –término políticamente correcto-. (Haciendo alusión –y van dos- a la camisa de fuerza.) Ella la confeccionó. Basándose en retales japoneses... o chinos. Nell tampoco sabe distinguir a los unos de los otros.

 

GLADYS.-...Pobre.

 

DR. MILLER.-¿Pobre? Esa mujer ató a una niña a la cama, la amordazó y fumó durante horas a su lado, esperando a un amante ficticio.

 

GLADYS.-Siento lástima por ella. No puedo evitarlo.

 

DR. MILLER.-Evítelo. Fumó durante horas a la vera de una menor. Tabaco negro.

 

GLADYS.-Pero es una artista de las camisas de fuerza.

 

DR. MILLER.-Pero sigue fumando. Tabaco negro.

 

GLADYS.-Necesitará drogas.

 

DR. MILLER.-Ahí tiene los barbitúricos. ¿Por qué los rechaza? Amarilla resentida...

 

GLADYS.-Nell no es asiática.

 

DR. MILLER.-Hemos apagado las luces de su habitáculo, a modo de castigo... ¿Cree que a oscuras importa el color de su piel? Además... es rubia. De un rubio... amarillento. Asiático. Sí; merecía un castigo.

 

GLADYS.-¿Un castigo? ¿Qué hizo?

 

DR. MILLER.-Nos mira. Nos mira... fijamente. Trata de culparnos de su mal. A nosotros. A quienes pretendemos sanarla. No soporto esos ojos acusadores. De ahí el recurso al apagón. Perderá la vista y no hará más daño. Se acostumbrará a emitir alaridos para guiarse en la penumbra. Se transformará en un murciélago. Y entonces, sólo entonces... recuperará la libertad –si es que alguna vez disfrutó de ella.

 

GLADYS.-¿Y la confección de camisas?

 

DR. MILLER.-Seguirá su curso. Nell desarrollará el sentido del tacto hasta límites insospechados. Mirará con las manos. Hablará con los gritos que, a la vez, definirán su trayectoria. Escuchará el silencio. Sentirá... la negación de los sentidos.

 

GLADYS.-(Se revuelve.) Ayúdeme. Ayúdeme, hostia.

 

DR. MILLER.-(Deja la silla. Va hacia GLADYS.) ¿No logra quitársela?

 

GLADYS.-No logro articular mis pensamientos. No logro que el cerebro transmita órdenes lógicas.

 

DR. MILLER.-(Ayudándola.) ...Uno de los resultados que debe obtener toda camisa de fuerza, todo encierro. (Ha liberado a su colega.) Listo. (Se refiere a la propia camisa.) Será perfecta para Nell. Incluso... dejará de fumar.

 

GLADYS.-...Tendrá los barbitúricos.

 

DR. MILLER.-Tendrá la oscuridad. Como las otras. No se haga ilusiones con ella. Para la curación definitiva no existen atajos.

(Chillidos lejanos.)

 

 

GLADYS.-¿Es Nell?

 

DR. MILLER.-Quizá.

 

GLADYS.-No me acostumbro.

 

DR. MILLER.-Nell tampoco. (Vuelve a la mesa. Gran cambio de tercio.) ¿Se ha fijado en que las sotas de la baraja española parecen asexuadas?  ¿Qué son...? ¿...Efebos? ¿Castrati? ¿Toreros travestidos? Hum. Freudiano... Muy freudiano... Los latinos constituyen una raza aparte. Los españoles... el eslabón perdido...

 

GLADYS.-...El puto eslabón perdido...

 

DR. MILLER.-Perdido... en algún rincón geográfico, entre Europa y el Sahara.

 

GLADYS.-¿España está en Europa?

 

DR. MILLER.-Entre Europa y el Sahara.

 

 

(Breve silencio.)

 

 

GLADYS.-¿Jugamos a las películas?

 

DR. MILLER.-No he terminado mi solitario.

 

GLADYS.-Jugaré a las cartas con usted.

 

DR. MILLER.-Es un... “solitario”.

 

GLADYS.-Me quedaré muy callada... inmóvil... mientras lo completa.

 

DR. MILLER.-¿Sin hablar?

 

GLADYS.-Sin hablar. Cualquier cosa para sentirme partícipe de esto.

 

DR. MILLER.-¿De qué?

GLADYS.-De lo que considere oportuno, doctor.

 

DR. MILLER.-Yo aquí no pinto nada. Sólo espero. Lo mismo que usted, Gladys. Espero.

 

GLADYS.-¿A qué? ¿A quién?

 

DR. MILLER.-Al relevo. A la jubilación. A un-barra-una               enfermo-barra-enferma mental que llame a las cosas por su nombre, haciendo que dudemos... haciendo que contemplemos la grave hipótesis...

 

GLADYS.-¿Cuál?

 

DR. MILLER.-...Nosotros... Nosotros –los de la bata blanca y las frases subordinadas-... Nosotros... somos los verdaderos locos.

 

GLADYS.-Bromea.

 

DR. MILLER.-¿Es usted feliz?

 

GLADYS.-Nadie lo es del todo.

 

DR. MILLER.-Ellos lo son. ¿Ha alcanzado sus metas en la vida?

 

GLADYS.-Eh... Supongo que...

 

 

(Más chillidos lejanos.)

 

 

...No. No.

 

DR. MILLER.-Ellos ni se plantean metas. Ni se plantean vivir. No esperan. Es lo mejor.

 

GLADYS.-Yo sí espero. Quiero esperar.

 

DR. MILLER.-¿A qué? ¿A quién?

 

GLADYS.-A la nueva.

 

DR. MILLER.-Oh, vaya...

 

GLADYS.-La nueva constituirá un soplo de aire fresco.

 

DR. MILLER.-...La nueva...

 

GLADYS.-...La nueva enferma... La nueva paciente... La nueva reclusa... La nueva fiera del zoológico... El concepto es el mismo.

 

DR. MILLER.-...El concepto...

 

GLADYS.-Ella nos devolverá el empuje.

 

DR. MILLER.-(A lo suyo.) Oros... Copas... Espadas... Bastos... ¿Qué es lo que veo? Mire, mire... Vea, vea: la reina de corazones. Estaba usted en lo cierto, Gladys...

 

GLADYS.-Ella... La nueva... será la reina de corazones del manicomio.

 

DR. MILLER.-...De la clínica mental. Ciñámonos.

 

GLADYS.-La doctora Strasberg dice que es un caso apasionante.

 

DR. MILLER.-Ah. La doctora Strasberg. Sí.

 

GLADYS.-...Y la doctora sabe de lo que habla.

 

DR. MILLER.-No: habla de lo que sabe. No se confunda.

 

GLADYS.-¿Cuestiona el magisterio de la doctora Strasberg?

 

DR. MILLER.-No. Le repito que sólo espero.

 

GLADYS.-¿A qué? ¿A quién?

 

DR. MILLER.-...

 

GLADYS.-¿A la nueva?

 

DR. MILLER.-De acuerdo: espero... a la nueva. ¿Contenta?

 

GLADYS.-Mucho. ¿Y usted?

 

DR. MILLER.-Dando alegres saltos de canguro hiperactivo.

 

DRA. STRASBERG.-(Desde fuera; desde un patio de butacas que enlaza realidad y teatro, teatro real y realidad teatral; desde el público, en definitiva.) Es lógico.

 

 

(El DR. MILLER se levanta. GLADYS... levanta su ánimo. La DRA. STRASBERG camina hacia estos dos personajes, levantando murmullos de desconcierto.)

 

 

GLADYS.-Dígaselo, doctora. Dígaselo.

 

DRA. STRASBERG.-Nos hemos topado con un ejemplar de museo.

 

GLADYS.-(Al DR. MILLER.) Se lo dije. (A ella.) Repítaselo, doctora. Repítaselo.

 

DR. MILLER.-¿Es para tanto?

 

DRA. STRASBERG.-Es para más.

 

GLADYS.-Pero... dígaselo. Dígaselo.

 

DRA. STRASBERG.-Doctor Miller: nuestras plegarias han sido escuchadas. Nuestro culto al momificado cerebro del doctor Caligari ha dado jugosos frutos.

 

DR. MILLER.-Pero... dígamelo. Dígamelo.

 

DRA. STRASBERG.-La nueva paciente consolida las bases de mi teoría fundamental.

 

DR. MILLER.-¿La involución de las especies?

 

DRA. STRASBERG.-No.

 

GLADYS.-¿La evolución de las especias?

 

DRA. STRASBERG.-No.

 

DR. MILLER y GLADYS.-Pero... díganoslo. Díganoslo.

 

DRA. STRASBERG.-La teoría Strasberg.

GLADYS.-...Bonito nombre.

 

DR. MILLER.-Pelín previsible... viniendo de usted, doctora Strasberg.

 

DRA. STRASBERG.-Aguarden. Va el subtítulo: “el cine como arma de destrucción masiva”.

 

DR. MILLER.-...Polémico.

 

GLADYS.-...Acojonante.

 

DRA. STRASBERG.-El cine como arma de destrucción masiva. Como droga masificada. El cine como nuevo profeta hitleriano, embaucador de niños nórdicos y consuelo de mujeres albinas. La paciente que hoy llega... que hoy nos visita... para quedarse... -¿para siempre?-... la paciente que Gladys anhela... encarna un ejemplo práctico de mi teoría. Dos puntos: la visión continuada de películas incrementa el riesgo de padecer algún tipo de lesión cerebral. El llamado “Séptimo Arte” constituye un peligro a combatir por la psiquiatría moderna. Se ha dicho que el cine es una válvula de escape... una forma de evadirse de los problemas que plantea el día a día. Pero el día a día es la realidad... y no podemos sustraernos a su influjo. Hacerlo... nos lleva al más absoluto... delirio.

 

 

(Tal vez una melodía ruidosa; tal vez un ruido melódico. Burda coreografía, que es aprovechada por la DRA. STRASBERG y GLADYS para introducir una ortodoxa silla de ruedas o un heterodoxo artilugio movible. En la misma / en el mismo... se intuye un cuerpo bajo tela blanca. Las dos especialistas, terminan por situarse a izquierda y derecha –la izquierda y la derecha del espectador, del actor o del tramoyista... qué importa-. El DR. MILLER ha permanecido en segundo plano, aunque contribuyendo a acentuar lo que de grotesco posee esta transición. El lugar también experimenta un cambio notable: adiós a la mesa del doctor, hola a una gama de colores agresivos... Decae la música –o el estruendo.)

 

 

DRA. STRASBERG.-Hela aquí.

 

GLADYS.-Aquí. Hela.

 

DR. MILLER.-De modo que es ella.

 

DRA. STRASBERG.-Ella.

GLADYS.-Hela.

 

DR. MILLER.-¿A qué se debe la tela blanca?

 

DRA. STRASBERG.-No había tela negra.

 

DR. MILLER.-Razón de peso.

 

DRA. STRASBERG.-...Y me miraba...

 

DR. MILLER.-¿Ha probado con el Nembutal?

 

DRA. STRASBERG.-Y con el Amytal... Y con el Fenobarbital... Y con el hidrato de cloral...

 

DR. MILLER.-¿Y...?

 

DRA. STRASBERG.-Nada.

 

DR. MILLER.-Fascinante.

 

GLADYS.-¿Verdad que sí?

 

DRA. STRASBERG.-Ésta es la ocasión que esperábamos.

 

GLADYS.-Yo esperaba. Quería esperar.

 

DR. MILLER.-Era lo único que yo hacía: esperar.

 

DRA. STRASBERG.-Debemos aunar esfuerzos. Nos aguarda un nombre en la comunidad científica internacional. Un lugar en la historia... junto a Zhivago y Jeckyll.

 

LOS TRES.-...El Nobel.

 

DRA. STRASBERG.-El Nobel... compartido.

 

DR. MILLER y GLADYS.-Oh, vaya.

 

DRA. STRASBERG.-Compartido por los doctores, Gladys.

 

GLADYS.-Oh, vaya.

 

DR. MILLER.-(A esta última.) Que no decaiga su ánimo. Usted formará parte de los agradecimientos.

 

DRA. STRASBERG.-Agradecimientos... compartidos.

 

DR. MILLER.-Oh, vaya.

 

DRA. STRASBERG.-Dispónganse a contemplar al futuro emblema de nuestra institución. Al símbolo de una próxima y refulgente era dentro de los trastornos mentales. Doctor... Subalterna... Demos la bienvenida a... la loca del siglo venidero.

 

 

(Se deshace de la tela blanca. Vemos un cuerpo preso, vestido con un azulado camisón de hospital. La testa, oculta por una capucha negra.)

 

 

GLADYS.-Oooooohhh, vaaaaaaaaaaaya.

 

DR. MILLER.-¿A qué se debe la capucha?

 

DRA. STRASBERG.-No había sombreros.

 

DR. MILLER.-Decía que no quedaba tela negra...

 

DRA. STRASBERG.-Era una capucha blanca. Ha ido ennegreciéndose con el tiempo... y los electroshocks.

 

DR. MILLER.-¿Electroshocks? ¿Aún hoy?

 

DRA. STRASBERG.-Basta de menudencias, doctor Miller. Disfrute del espectáculo.

 

DR. MILLER.-¿Es... peligrosa?

 

DRA. STRASBERG.-No más peligrosa que nuestros métodos.

 

DR. MILLER.-¿Está sedada?

 

DRA. STRASBERG.-Sedada... por sus propios delirios. Es un corderillo. Ahí reside la fascinación que me provoca: se deja hacer.

 

DR. MILLER.-(Señalando la negra capucha.) ¿Me permite...?

DRA. STRASBERG.-Todavía... no. Contemplar a este engendro de la naturaleza, a este... descuido de Dios... exige prepararse. Prepararse a fondo.

 

GLADYS.-(Revoloteando en torno al cuerpo.) Coño. Voy a mearme, de los nervios.

 

DR. MILLER.-Doctora Strasberg: mi... trayectoria profesional se ha basado en la contemplación de engendros. He asistido a esquizofrénicos, ciclotímicos, Edipos, Estocolmos... afectados por el síndrome post-vacacional...

 

DRA. STRASBERG.-Ella es distinta.

 

DR. MILLER.-¿Por qué?

 

DRA. STRASBERG.-En primer lugar... porque no es ella...

 

DR. MILLER.-Una corriente y moliente negación de personalidad.

 

DRA. STRASBERG.-...sino él.

 

DR. MILLER.-Una transexual inacabada. Corriente y moliente. Moliente, al menos.

 

DRA. STRASBERG.-Es un hombre.

 

DR. MILLER.-¿Un hombre? ¿Aquí?

 

DRA. STRASBERG.-Un hombre. ...En apariencia.

 

GLADYS.-...Un hombre...

 

DR. MILLER.-Contraviene las normas.

 

DRA. STRASBERG.-Este sujeto precisa nuevas normas. Se trata de un hombre tan femenino... Un hombre que, por momentos, deja de serlo.

 

GLADYS.-Un maricón.

 

DRA. STRASBERG.-Gladys... obvie los términos científicos. Estamos en familia.

 

DR. MILLER.-¿Nos oye?

 

DRA. STRASBERG.-No: nos escucha. Pero cree escuchar a otras personas. A Marlon Brando... A Elia Kazan... A Clark Gable... Hombres. Cómo no. Hombres que le susurran al oído lo hermosa que es.

 

DR. MILLER.-¿Oye voces, entonces?

 

DRA. STRASBERG.-Claro. ¿Usted no?

 

DR. MILLER.-Continuamente. Vienen de las celdas.

 

 

(Gritos más allá de la estancia.)

 

 

DRA. STRASBERG.-¿Nell?

 

GLADYS.-La niñera psicópata.

 

DR. MILLER.-Ella... Y Rose...

 

GLADYS.-...La adúltera homicida...

 

DR. MILLER.-...Y Lorelei...

 

GLADYS.-...La aventurera enajenada...

 

DR. MILLER.-...Y Kay...

 

GLADYS.-...La cantante de cabaret... sin cabaret...

 

DR. MILLER.-Las oigo a todas. Oigo todas sus voces.

 

DRA. STRASBERG.-Se acostumbrará.

 

DR. MILLER.-...Ya.

 

GLADYS.-Quitémosle la capucha. Me muero si no se la quitamos de una puta vez.

 

DRA. STRASBERG.-Calma, Gladys. Antes tenemos que ponérnosla nosotros.

GLADYS.-¿Hmmm?

 

DRA. STRASBERG.-Shhh. Calma. Lo bueno se hace esperar.

 

DR. MILLER.-¿Cuál es su nombre?

 

DRA. STRASBERG.-¿Su nombre oficial o su nombre artístico?

 

DR. MILLER.-¿Dos nombres? Desdoblamiento, no cabe duda.

 

DRA. STRASBERG.-El nombre que figura en los papeles no es relevante. Y... el nombre que él... que ella... emplea...

 

DR. MILLER.-¿...Qué?

 

GLADYS.-Pero... dígaselo. Dígaselo. Díganoslo.

 

DRA. STRASBERG.-Será conveniente que nos lo explique... la interesada. (Va hacia el fondo. La luz revela tres perchas –o similares- donde yace un trío de pelucas rubias –de un rubio platino... hollywoodiense.) Aunque antes...

 

 

(Toma las pelucas. Le lanza una a cada uno de sus colaboradores, quienes las recogen con una mezcla de sorpresa y expectación.)

 

 

...Pónganse la capucha.

 

DR. MILLER.-¿Una peluca?

 

GLADYS.-(Poniéndose la peluca.) ...Un emocionante baile de disfraces...

 

DR. MILLER.-Le juro que pongo lo mejor de mí mismo en el asunto, doctora Strasberg... pero... no logro descifrar sus motivaciones.

 

DRA. STRASBERG.-Forma parte de la terapia. Una terapia de mi invención. Una terapia que me dará el Nobel.

 

DR. MILLER.-Pero es que...

 

DRA. STRASBERG.-Un Nobel que no será compartido si no colabora, doctor Miller.

(El doctor se pone el postizo, a regañadientes. La DRA. STRASBERG hace lo propio.)

 

 

GLADYS.-(Mirándose en un reflejo intuido.) Me favorece. Cuánto glamour. He llegado a perder pelo con los gritos de esas dementes. Este trabajo no es para cualquiera, no. Exige nervios de titanio. (Reparando en el DR. MILLER.) Huy. Menuda pinta de maric... de... “término científico”.

 

DR. MILLER.-Esto no es profesional.

 

DRA. STRASBERG.-Yo lo llamo: “tratamiento espejo”.

 

DR. MILLER.-El fin. El principio del fin. El fin del principio.

 

DRA. STRASBERG.-Gladys...

 

GLADYS.-¿Doctora...?

 

DRA. STRASBERG.-...Proceda.

 

GLADYS.-Aleluya.

 

 

(GLADYS se abalanza sobre el cuarto personaje. Va a liberar la cabeza del mismo. La DRA. STRASBERG se atusa los cabellos sintéticos de su sintética cabellera.)

 

 

DRA. STRASBERG.-Doctor Miller... tengo el placer de presentarle a...

 

 

(La tarea de GLADYS concluye. Vemos por fin el rostro del/la loco/a.)

 

 

...Marilyn.

 

 

(Un silencio gigantesco. MARILYN –confirmado: es un hombre- aprovecha para adaptarse a la luz. También recorre la estancia con la mirada. Observa a los presentes –quienes permanecen inmóviles-. Ojos medio cerrados y labios entreabiertos. De fondo se escucha el “I wanna be loved by you”-que interpreta ahora la Monroe-, aunque evidentemente deformado, metálico, lejano... motivando una sensación de profunda irrealidad. “I wanna be loved by you just you and nobody else but you I wanna be loved by you –alone...)

 

 

MARILYN.-...Boo boo bee doo!

 

GLADYS.-¡Aleluya!

 

DRA. STRASBERG.-¿No es deliciosa?

 

GLADYS.-(Al DR. MILLER.) Se lo dije.

 

DRA. STRASBERG.-Sea cortés, doctor. Salude a la señorita Monroe. Marilyn... te presento al doctor Miller.

 

MARILYN.-Boo boo bee doop!

 

DR. MILLER.-Desconcertante. Fabuloso. Revolucionario. Una locura.

 

GLADYS.-Marilyn... Encantada. He visto la mayoría de sus películas. Yo soy Gladys. Por cierto... (Gesticula.) ¿Quién soy? ¿Quién soy?

 

DR. MILLER.-Deje a Lassie en paz.

 

GLADYS.-Era King Kong.

 

 

(MARILYN continúa absorto, escrutando a los otros personajes.)

 

 

DRA. STRASBERG.-Marilyn... ¿Ocurre algo? ¿Te encuentras bien?

 

MARILYN.-...Estoy mirándola.

 

DRA. STRASBERG.-¿A mí ?

 

MARILYN.-(Vehemente negación con la testa.) ...A ella... A través del espejo.

 

DRA. STRASBERG.-¿Lo ve, doctor Miller? Mi tratamiento avanza. (Habla del enfermo.) Insiste en insistir. Sigue creyéndose quien no es. No obstante... la psiquiatría moderna posee armas de sobra para extirpar los desvaríos de cinéfilos soñadores.

 

GLADYS.-El Nembutal.

 

DRA. STRASBERG.-Al margen del Nembutal, Gladys...

 

GLADYS.-¿Hay vida al margen del Nembutal?

 

DRA. STRASBERG.-¿Es necesario que se lo diga? ¿Y el Amytal? ¿Y el Fenobarbital? ¿Y el hidrato de cloral?

 

GLADYS.-Olvidaba la poesía farmacológica. El verso perverso.

 

DR. MILLER.-(Refiriéndose al paciente.) ¿De dónde la ha sacado?

 

DRA. STRASBERG.-De California.

 

GLADYS.-Allí todo es posible.

 

DR. MILLER.-América; ya se sabe: “la tierra de las oportunidades... perdidas”.

 

DRA. STRASBERG.-La hallé desnuda, cerca de Beverly Hills, en una casa junto a la playa. Playa en tecnicolor. Una habitación en blanco y negro. Tenía el auricular del teléfono en la mano y estaba echada boca abajo.

 

DR. MILLER.-¿Muerta?

 

DRA. STRASBERG.-Eso creía.

 

DR. MILLER.-Es evidente que se equivocaba.

 

DRA. STRASBERG.-No esté tan seguro. En la mesilla de noche había unos quince frascos de medicamentos, varios de ellos recetados. “Sobredosis de Nembutal”, pensé.

 

GLADYS.-Al margen del Nembutal no hay más que muerte.

 

DR. MILLER.-(A la DRA. STRASBERG.) ¿Cómo llegó usted a esa casa?

 

DRA. STRASBERG.-...Le darán múltiples versiones.

 

DR. MILLER.-¿Q...?

 

MARILYN.-Si van a tratarme como a una loca, actuaré como una loca.

 

DR. MILLER.-...Marilyn...

 

GLADYS.-...Aleluya...

 

MARILYN.-¿Por qué parecen conejitos infelices?

 

DR. MILLER.-...Porque lo somos.

 

DRA. STRASBERG.-Sólo queremos ayudarte, Marilyn.

 

MARILYN.-Van a hacerme pedazos. (Busca.) ¿Y la ventana?

 

DR. MILLER.-¿La ventana?

 

GLADYS.-Las ventanas fueron suprimidas. Clausuradas. Ello evitará las tentativas de suicidio.

 

MARILYN.-La ventana es mi puerta a la esperanza.

 

GLADYS.-(A los doctores.) Compara puertas y ventanas. Es grave. Muy grave.

 

MARILYN.-Fuera hay hierba y unos pequeños arbustos. Las ramas desnudas y desoladas de los árboles prometen que quizá llegue la primavera...

 

GLADYS.-Tampoco hay árboles. Fueron talados. Ello evitará falsas ilusiones. Y ahorcamientos.

 

DR. MILLER.-(A MARILYN.) ¿No se siente feliz aquí?

 

 

(Mirada gélida del enfermo como única respuesta.)

 

 

Las demás se sienten felices. Como conejitos... felices.

 

MARILYN.-Estaría loca si me gustara esta cárcel.

 

GLADYS.-Rectifique: “casa de salud”.

 

DRA. STRASBERG.-No exija demasiado a nuestra huésped. Debe adaptarse.

 

MARILYN.-¿Estoy curada?

 

DRA. STRASBERG.-No.

 

MARILYN.-¿Sigo enferma?

 

DRA. STRASBERG.-No. No lo suficiente.

 

MARILYN.-(Una desoladora resignación.) ...O. K.

 

DRA. STRASBERG.-Te encuentras en la línea, Marilyn. En la aduana que separa la cordura de la demencia. En esa especie de frontera más sombría que la locura misma. A pesar de esto... como dije antes... el tratamiento... MI tratamiento... avanza.

 

MARILYN.-¿De veras?

 

DRA. STRASBERG.-No. En absoluto. Inyectarte ánimos...

 

MARILYN.-...forma parte de la terapia.

 

DRA. STRASBERG.-(A los otros, en un susurro.) Avanza. El tratamiento avanza.

 

MARILYN.-Sólo quiero dejar de sufrir.

 

DRA. STRASBERG.-(Chasquea la lengua.) Marilyn... Cuando alguien delira... cuando alguien pierde el juicio... se expone a sufrir durante el resto de sus días.

 

MARILYN.-...Con sus correspondientes noches... He vuelto a pasar la noche en vela. A veces me pregunto para qué sirve la noche. Para mí, casi no existe.

 

DRA. STRASBERG.-La noche se lleva mejor. Están los fármacos.

 

MARILYN.-Y el cine.

 

DRA. STRASBERG.-¿Sigue insistiendo en insistir?

 

MARILYN..-¿Qué hospital es éste? No es el Westside. Ni el Payne Whitney. Ni el Columbia University Presbyterian Medical Center.

 

GLADYS.-Es el Edgar Allan Poe Psychiatric Hospital. La carencia de ventanas y de árboles nos distingue. Somos prácticos. Sin ornamentos gilipollas.

 

MARILYN.-¿Y Joe? ¿Vendrá a buscarme pronto?

 

DR. MILLER.-(A la DRA. STRASBERG.) ¿De quién habla ?

 

DRA. STRASBERG.-Pienso que se refiere a Joe DiMaggio... Pero... no sé. Por su imaginación pasan tantos amantes...

 

GLADYS.-Quién tuviera su fantasía.

 

MARILYN.-Joe vendrá. Nunca he querido a nadie tanto como a él.

 

DRA. STRASBERG.-(A sus colegas.) Les dirá lo mismo de cualquier macho.

 

MARILYN.-(Frunce el ceño. Cierra los ojos.) Se me va la cabeza.

 

GLADYS.-Ha escogido el lugar ideal para que se le vaya. Para que se le vaya... y no vuelva.

 

DRA. STRASBERG.-(Nuevamente a sus compañeros.) Como salta a la vista, debemos aunar esfuerzos. El tratamiento avanza, sí... inmisericorde, sí... pero nuestra enferma no experimenta variaciones en su estado. El tratamiento varía... pero ella no. Insiste en insistir y en no variar. Es un rasgo fundamental en la arquitectura psicosomática del loco, del demente, de la oveja descarriada: tozudez. Una línea recta hacia el agujero negro más negro de todos los agujeros negros. Una línea recta que a los psiquiatras competentes nos destroza, nos crispa... nos enloquece. Pero no ganará. No. No va a poder con nosotros. Si ella se hace pasar por oveja... nosotros encarnaremos a rudos pastores. No va a poder con nosotros. No nos vencerá. No nos moverá. ¿Verdad que no, Marilyn? ¿Verdad que no? ¡Por supuesto que no! Morderás el polvo de la cordura.

 

DR. MILLER.-Un primer paso consistiría en liberarla de las correas.

 

GLADYS.-...Joder. Se anima el partido.

 

DRA. STRASBERG.-Trataría de suicidarse.

 

DR. MILLER.-¿Con qué?

 

DRA. STRASBERG.-Podría romper un cristal y transformarlo en cimitarra.

 

DR. MILLER.-¿Qué cristal?

 

DRA. STRASBERG.-¡El de sus gafas! Nos degollaría a los tres y luego se cortaría las venas. Mírela. ¡Mirela! Ya está ideando su plan.

 

MARILYN.-Boo boo bee doop...

 

DRA. STRASBERG.-Emplea un lenguaje en clave. Contacta con sabe Dios quién y facilita las coordenadas de nuestra posición. ¿O es que habla al revés, al modo poseso? Ajajá: esta poseída. Pronto empezará a blasfemar, echando espumarajos por la boca. (A MARILYN.) Te pillé, zorrita de calendario: eres el demonio.

 

DR. MILLER.-Por el amor de Freud...

 

DRA. STRASBERG.-La tengo muy calada.

 

DR. MILLER.-Desátela.

 

MARILYN.-¿Usted me dejará salir, doctor?

 

DR. MILLER.-Desátela.

 

MARILYN.-Me dejará salir. Es un caballero.

 

DR. MILLER.-Doctora...

 

MARILYN.-Libéreme. Sea bueno. Abra la jaula.

 

DRA. STRASBERG.-(A MARILYN.) ¿Cuestionas mis métodos?

 

MARILYN.-Cuestiono sus pelucas.

 

 

(Cruce de miradas entre los “expertos”. Se ven ridículos –como es lógico, por otra parte.)

 

 

GLADYS.-Es lista, doctora.

 

DRA. STRASBERG.-(Muy, muy despectiva.) ¡...Es Marilyn Monroe!

 

DR. MILLER.-Suéltela, Gladys.

 

GLADYS.-¿Doctora... ?

 

MARILYN.-Llego tarde al cumpleaños del Presidente. Llego tarde al rodaje. Ayer. Hoy. Mañana. Siempre. Nunca he llegado a tiempo. (Al doctor.) Pero me gusta la visión que tengo desde aquí. El futuro ha llegado y debo sacarle el máximo partido. Así que, cuando oiga esos chismes sobre lo tardona que soy, sobre cuánto hago esperar a la gente, recuerde: yo también estoy esperando. Llevo toda la vida esperando.

DR. MILLER y GLADYS.-¿A qué? ¿A quién?

 

DRA. STRASBERG.-No presten atención. Trata de embaucarles con sus cantos de sirena. Te pillé, zorrita de Andy Warhol.

 

MARILYN.-Uh... ¿Qué? ¿Quién?

 

DR. MILLER.-La desataré yo mismo. (Se quita la peluca y la arroja a alguna parte. Va liberando al paciente.)

 

MARILYN.-Gracias. Graciasgraciasgracias...

 

DRA. STRASBERG.-¡No!

 

GLADYS.-¡Bravo! ¡A lo Errol Flynn! (Se quita la peluca, a su vez, enviándola a los infiernos.)

 

MARILYN.-Errol Flynn...

 

GLADYS.-Sí, querida: Errol Flynn. Famoso por sus saltos de acróbata, su bigote de fascista y su enorme aparato reproductor... irreproducible.

 

DR. MILLER.-Gladys, conténgase.

 

MARILYN.-Tranquilo, doctor Miller. Conozco a Errol. Y conozco sus encantos.

 

DRA. STRASBERG.-¡Zorra! ¡Zorra de póster adolescente! Perdónala, Señor... porque no sabe lo que hace.

 

DR. MILLER.-¿Con quién habla?

 

DRA. STRASBERG.-Con Gary Cooper... que estás en los cielos...

 

GLADYS.-(Al enfermo.) No te despistes, cariño. Hablabas de Errol Flynn... Del... talento... de Errol Flynn...

 

MARILYN.-Vi a Errol Flynn sacársela de repente y empezar a tocar el piano con ella.

 

DRA. STRASBERG.-...Zorra...

 

GLADYS.-Silencio.

 

MARILYN.-Hace cien años de eso. Yo acababa de empezar como modelo. Fui a una estúpida fiesta y ahí estaba Errol Flynn, tan orgulloso de sí mismo. Se sacó el cipote –Marilyn ha dicho “cipote”, de acuerdo- y tocó el piano con él. Aporreó las teclas. Tocó You are my sunshine.

 

GLADYS.-...Hermosa canción.

 

DR. MILLER.-Probablemente ninguno de los invitados reparase en ella.

 

MARILYN.-Oh, sí. Se le escapaban las notas altas. Para algunos interpretaba El tiempo pasará.

 

GLADYS.-Casablanca.

 

DRA. STRASBERG.-Jugando a las películas. ¿Se puede caer más bajo?

 

MARILYN.-Se puede: Errol terminó la fiesta tocando a dúo con Truman Capote.

 

DRA. STRASBERG.-Capote... Cipote... Rimas indecorosas. Se puede caer más bajo.

 

DR. MILLER.-(Ha desatado a MARILYN.) Es libre, señorita Monroe...

MARILYN.-(Conmovido hasta el extremo.) ...Gracias...

 

DRA. STRASBERG.-Doctor Miller... ¿Asume su responsabilidad en el fracaso del tratamiento? ¿Asume su responsabilidad en la pérdida de un espécimen único?

 

DR. MILLER.-No la hemos perdido.

 

DRA. STRASBERG.-Ya no es lo mismo. Atada... poseía encanto y misterio. Sin ataduras... se iguala a nosotros. Y la Ciencia no combate a la enfermedad de igual a igual. Debe partir de una posición superior. Sí; debe contemplar al enfermo con interés... mas un interés combinado con indiferencia... porque el destino del enfermo no arruinará las investigaciones. No arruinará mi Nobel. Mi busto en las facultades de Psicología. Interés e indiferencia. Sé que es dificultoso. Pero es el método. El Método –mayúsculas-. Finja comprenderlo. Finja sentirlo. Finja sentir hasta que sienta realmente. Actúe.

 

DR. MILLER.-Finja usted compasión.

 

MARILYN.-Gracias, doctor Miller... Me gusta. Me gusta la gente. El público me asusta, pero confío en la gente. ¿Puedo llamarle... Arthur? ...Arthur... El mítico rey inglés.

 

DR. MILLER.-Llámeme como quiera.

 

MARILYN.-Sí; le llamaré Arthur. Arthur. Me recuerda tanto a alguien que conocí...

 

DRA. STRASBERG.-Machos y machos por doquier. Zorrazorrazorra.

 

MARILYN.-(Le tiende la mano al DR. MILLER.) ¿Podría ayudarme... liberarme... de nuevo?

 

 

(Él lo auxilia, solícito. MARILYN se incorpora, titubeante. La DRA. STRASBERG les da la espalda, rabiosa. Se deshace de la peluca.)

 

 

Gracias, Yves... ¿Puedo llamarte... Yves? ...Yves... El mítico rey francés.

 

 

(El doctor sonríe, encogiéndose de hombros con dulzura.)

De no haber sido por ti, Yves... habría perdido la ocasión de felicitar al Presidente Kennedy.

 

GLADYS.-Uf. Llegas tarde, cielo.

 

MARILYN.-Eso no es una novedad para mí...

 

DR. MILLER.-El Presidente espera su felicitación.

 

MARILYN.-¿Ah, sí? (Mira al frente.) ¿Dónde...?

 

DR. MILLER.-...En la tribuna de autoridades.

 

MARILYN.-(Oteando. Sonríe.) Ah, sí. Lo veo.

 

DRA. STRASBERG.-Lo ve. ¡Lo ve! ¿Lo ve? Son las alucinaciones, que vuelven a agravarse. (Señalando al público.) Ahí sólo hay paredes blancas, barrotes grises, esquizofrénicos morados de rabia. Las ataduras evitaban esto, doctor Miller. Las ataduras ...y la capucha. Comprimían sus ideas, sus delirios, sus desvarios... su paranoia. Liberándola... ha descerrajado la caja de Pandora. Aún estamos a tiempo, doctor. Deje que la sede. Que la ate de pies y manos. Que la encierre. Que la sane y le dé placer masoquista, al alimón.

 

MARILYN.-(Al doctor.) Introdúzcame.

 

DR. MILLER.-¿Perdón...?

 

MARILYN.-Presénteme. Presénteme como un presente para el Presidente.

 

GLADYS.-El Presidente omnipresente.

 

DR. MILLER.-Eh... Señorita Monroe... Yo...

 

MARILYN.-(Continúa mirando al frente, al presente Presidente.) Ya lo veo.

 

DRA. STRASBERG.-Ya lo ve. ¡Ya lo ve! ¿Ya lo ve?

 

MARILYN.-Ha venido sin Jackie.

 

GLADYS.-...Faltaría más...

 

MARILYN.-(Siempre al doctor.) Convócame a escena, Peter. ¿Puedo llamarte... Peter? El mítico rey... de algún lugar.

 

DRA. STRASBERG.-Acabe con esto, doctor Miller. Sedémosla. Piense en el Nobel.

 

MARILYN.-Vamos, Peter. Por los años dorados. Hemos esperado bastante.

 

DR. MILLER.-Eh... (Carraspea. Pausa.) Mr. President... the late... Marilyn Monroe...

 

 

(Un haz luminoso concentra su poder en el cuerpo del orate. El resto de la escena queda en penumbra. Segundos de expectación. MARILYN respira junto a un inexistente micrófono. Respira... suspira, inspira... La memorable ceremonia del diecinueve de mayo de mil novecientos sesenta y dos vuelve a la palestra. Kennedy vuelve a cumplir cuarenta y cinco años. Mitomanía en estado puro.)

 

 

MARILYN.-(Canta –Dios mío; una blasfemia o una genialidad- como Ella, como la genuina, como quien es –porque cree serlo con tamaña intensidad, que no podría ser otra persona.)

 

 

Happy... birthday... to you...

Happy birthday... to you...

Happy birthday, Mister President...

Happy birthday... to you...

 

Thanks, Mister President,

for all the things you´ve done,

the battles that you´ve won,

the way you deal with U. S. steel

and our problems by the ton...

we thank you... so much.

 

 

Everybody! Happy birthday!

 

 

(Los compases del inagotable “Cumpleaños Feliz”. Aplausos. Vuelve la luz a toda la estancia. MARILYN gesticula, eufórico, buscando la complicidad de alguien. Pero... nada ni nadie. Abandona poco a poco el empeño. La música se diluye en un mar de silencio, en un mar de realidad.)

 

 

...Happy birthday...

 

 

(Larga pausa. Prolongado estatismo.)

 

 

DRA. STRASBERG.-Traeré las drogas.

 

GLADYS.-...Los barbitúricos...

 

DRA. STRASBERG.-...Traeré las drogas. Restauren los correajes.

 

 

(Sale. MARILYN toma asiento -dejándose caer.)

 

 

MARILYN.-...to you...

 

 

(Lágrimas. El DR. MILLER le proporciona un pañuelo.)

 

 

GLADYS.-No lo añores, querida. Era un cerdo. Un cabrón. Un cabrón cojonudo en una familia de auténticos cerdos. Oink. ...La piara de los Kennedy... Cerdos y, para rematar la jugada... gafes. Gafes... de remate. Gafes consigo mismos, entre ellos... Hay que joderse. Y no se han deshecho de la aureola triunfal. No, no. Qué va. Mantienen vigoroso el henchido espíritu de la Nación. Del Estado. De la nacionalidad histórica. Son el reflejo del sueño americano. ¿Sueño americano... o pesadilla occidental? Son la hostia, los Kennedy. Qué te voy a contar a ti, ¿eh? Usar y tirar. Como un pañuelo de papel. Y después se limpian los mocos con las barras y las estrellas. Se ciscan en el pavo de Acción de Gracias. Pero... ¿y su atractivo? Porque son atractivos. Mi madre, sin ir más lejos, estaba enamorada de él. De cualquiera. De cualquier miembro de la tribu. Jack... Bobby... El otro... El mujeriego... El putero... El otro... Si son iguales. Anverso y reverso de una falsa moneda. In God we trust. Sí: en Dios confiamos. A tomar por culo. Con eso queda todo dicho. Y lo han dicho los Kennedy. A tomar por culo. América a sus pies. Una bala –de fabricación americana- en sus cabezas. Bang, bang. Porque es una pena lo de estos muchachos, ¿eh? Una verdadera pena. Tan rubios. Tan altos. Tan buenos maridos. Tan buenos actores. Y tan... muertos. Tan proclives a morir. A morir asesinados. A morir accidentados. A morir... políticamente. Por un lío de faldas, por una adicción o por un cóctel de ambos supuestos. Dicen que los Kennedy son la Familia Real de América. Sí, sí: la Familia Real... el clan mafioso o el cónclave. Ellos encarnan nuestros temores y certezas. La gran esperanza blanca de los negros desesperanzados. La Gran Manzana... podrida. La cornamenta de Jacqueline. Jackie Primera, la sofisticada. La Audrey Hepburn de la Casa Blanca. La Casa Blanca de los negros sin casa. Camelot. El envoltorio. El patriótico envoltorio. Ah, los Kennedy. Hacedores de humo. Encantadores de serpientes que comen de su mano y destilan su veneno. Qué mierda literaria. Qué mierda de película. Qué mierda. A secas. De Montecarlo a Dallas. De Irlanda a Boston. JFK. USA. Las iniciales. Las siglas del siglo. El siglo que son dos siglas crucificadas. Alfa. Omega. Nuestro alba y nuestro ocaso. ¿Nuestro ocaso? No. El ocaso implica decadencia y América es un imperio que no decaerá. Gracias a los Kennedy. Gracias al Séptimo Arte. Acción de Gracias. Gracias a Dios, que es yanqui y estrena sombrero tejano a cada milagro. Ellos, los Kennedy... son odiosos. Ellos, los Kennedy... son amor. La Biblia lo dice. Y lo dice la sacra Constitución que idearon los Padres de la Patria. Los Kennedy son así porque forman parte de nosotros. Tú, Marilyn; usted, doctor Miller; yo... La América profunda... También somos Kennedys. También pertenecemos al clan, al árbol genealógico de la aristocracia republicana. También somos cerdos. Cabrones. Cojonudos. Por tal motivo, preciosa, no añores al presidente guaperas. No lo añores. Él sigue en ti, siendo tú. Sigue en el imaginario colectivo de los americanos, de quienes votan o matan a los Kennedy. Sigue ahí. Tan muerto... como ellos.

 

MARILYN.-¿Quién querría matar a un Kennedy?

 

DR. MILLER.-Le contestaré cuando se hagan públicas las listas de espera.

 

GLADYS.-America way of life. America way of death.

 

MARILYN.-Lista de espera... Espera... Esperar...  (Vuelve a ponerse en pie, tembloroso.) ¿Dónde está Joe? Quiero marcharme. Sana y salva. Quiero volver al rodaje. A la piscina.

 

DR. MILLER.-Hoy le han dado permiso.

 

MARILYN.-¿Quién? ¿Cukor? Mentira. Me odia. ¿Preminger? No. Es un pedante y un imbécil. Dice que no trabajará conmigo nunca más, ni por un millón de dólares. Dice que dirigirme es como dirigir a Lassie.

DR. MILLER.-...Otra vez Lassie...

 

GLADYS.-Lassie es la estrella número cincuenta y uno de la bandera. Deberían tallar su efigie en el monte Rushmore. (Gesticula.) ¿Quién soy? ¿Quién soy?

 

MARILYN.-¿Quién me ha dado permiso? ¿Wilder? Billy es un gran cineasta, pero se preocupa demasiado por el éxito de taquilla. Tampoco trabajará conmigo nunca más. Acabamos Con faldas y a lo loco y no me invitó a la fiesta. Acabamos. Sé que le dijo a un periodista: “Por primera vez soy capaz de mirar otra vez a mi esposa sin querer pegarle por ser mujer”. Eso me dolió. Me duele. Y a él. Porque Billy Wilder adora a Marilyn. Pese a mi particular concepción del tiempo. La tardona Marilyn Monroe. Cuando eres famoso se exagera cualquier debilidad que tienes. Ser famosa es una condena.

 

DR. MILLER.-...Una condena impuesta por los seres anónimos...

 

MARILYN.-La fama es la causa de una felicidad temporal y parcial, no es algo duradero. No es lo que te llena. Te da calor, pero es un calor temporal. Es como el caviar, no es para comer todos los días. (Risita nerviosa. Suspiro.) ¿Quién me ha dado permiso? ¿Qué director? ¿John? ¿John Huston? ¿Howard Hawks? Debo aprobar a mis directores. ¿Quién? ¿Quién y... para qué?

 

DR. MILLER.-No lo sé, Marilyn. No lo sé.

 

MARILYN.-¿Queda alguien? ¿Me han despedido? ¿Se han despedido?

 

DR. MILLER.-No lo sé. Ya no sé nada. Hay tanto por conocer y tanto por seguir desconociendo...

 

MARILYN.-... ¿Dónde está el lavabo?

 

GLADYS.-Sabes dónde está. Sabes dónde –para ti- no está.

 

MARILYN.-Si pudiera ir un momentito. Necesito una pastilla.

 

DR. MILLER.-No es la hora.

 

MARILYN.-Será sólo un momentito...

 

GLADYS.-La doctora Strasberg lo arreglará. Arregla los problemas. Incluyendo los problemas que ella misma causa. Es una especie de... “fontanera de la mente”.

 

DR. MILLER.-¿Qué tipo de pastilla necesitas?

 

MARILYN.-...Sólo un momentito...

 

DR. MILLER.-¿Qué llevan esas pastillas?

 

MARILYN.-No me lo han explicado. ¿Nembutal, quizás...?

 

DR. MILLER.-...Nembutal...

 

MARILYN.-(Aferrándose a él.) ¡Sácame de aquí, Joe! ...Ahora eres Joe... o Arthur... ¡Llévame a casa, Arthur!

 

GLADYS.-Avisaré a las enfermeras.

 

DR. MILLER.-Usted es una de ellas.

 

GLADYS.-No tengo ovarios para enfrentarme a una chica desvalida, doctor Miller.

 

MARILYN.-Arthur... Llévame a Jamaica.

 

DR. MILLER.-¿Jamaica?

 

MARILYN.-¿Has olvidado nuestra luna de miel... nuestra tardía luna de miel en Jamaica, tras El príncipe y la corista? Nos protegíamos mutuamente. Necesitábamos tanta protección... ¿Recuerdas? Necesito tanto esa pastilla... ¿Recuerdas, Arthur?

 

DR. MILLER.-...Em... Empiezo a... a rec...

 

MARILYN.-(Muy abrazada al doctor.) Yo te llamaba “Papi”. O “Papá”. O “Pa”.

 

DR. MILLER.-Variaciones sobre una misma raíz lingüística.

 

GLADYS.-La figura paterna. Jodido padre. Joder al padre. Padre jodedor.

 

DR. MILLER.-...Variaciones...

MARILYN.-Tú me llamabas Penny Dreadful... Sugar Finney... Gramercy Five... No te entendía. Ni tú a mí. Por eso nos entendíamos.

 

DR. MILLER.-...Entiendo. (A GLADYS.) Déjenos a solas.

 

GLADYS.-Eh... Es una temeridad.

 

DR. MILLER.-Correré el riesgo.

 

GLADYS.-No sé si...

 

DR. MILLER.-Váyase, Gladys. Ayude a la doctora Strasberg. Ayúdenos.

 

GLADYS.-Iré en busca de refuerzos.

 

 

(Sale. Largo silencio entre MARILYN y el DR. MILLER.)

 

 

MARILYN.-...Solos.

 

DR. MILLER.-...Solos.

 

MARILYN.-Como en Jamaica.

 

DR. MILLER.-Supongo que... sí: como en Jamaica.

 

MARILYN.-No había dos personas más enamoradas. El príncipe y la corista... El príncipe de la literatura, el rey de los salones cultivados, el dios de los snobs, de los pedantes... El príncipe. Y la corista. La corista. ¿Recuerdas nuestra primera cita?

 

DR. MILLER.-S... Sí.

 

MARILYN.-Vamos, Arthur. Emplea la fe de los niños.

 

DR. MILLER.-Recuerdo nuestra primera cita. Lo creo. Sí.

 

MARILYN.-¿Dónde fue?

 

DR. MILLER.-En Jamaica.

 

MARILYN.-No.

DR. MILLER.-¿Nueva York ?

 

MARILYN.-Ah, ah.

 

DR. MILLER.-¿...Aquí?

 

MARILYN.-Noooooooooo. En el cielo.

 

DR. MILLER.-¿En un avión?

 

MARILYN.-No es necesario un avión para volar.

 

DR. MILLER.-El hombre no... No puede... Es un hecho científico que el hombre no puede vol...

 

MARILYN.-¿Qué llevaba puesto?

 

DR. MILLER.-Eh... Ibas preciosa.

 

MARILYN.-¿Recuerdas mi falda beige y mi blusa blanca de raso?

 

DR. MILLER.-...Ibas preciosa...

 

MARILYN.-El cabello me caía por los hombros, con raya a la derecha...

 

DR. MILLER.-...Preciosa...

 

MARILYN.-Verme... dolía.

 

DR. MILLER.-Estabas radiante.

 

MARILYN.-...Y rodeada de oscuridad...

 

DR. MILLER.-...Una especie de ángel...

 

MARILYN.-...con el diablo dentro...

 

DR. MILLER.-...un film de terror...

 

MARILYN.-Fue hace mucho.

 

DR. MILLER.-Soy tan viejo.

 

MARILYN.-Todavía crece la hierba, Arthur... Como crecía entonces. Eras Un hombre de suerte... A tu lado, todos mis personajes, todas mis interpretaciones, todos mis roles... todos... Todos eran mis hijos... Los sentía en mí. En mi vientre de artista sin confianza, de madre sin vocación... Cubriste el vacío de una joven aspirante a estrella. Pensaba que contigo, Arthur... contemplaría por las tardes el Panorama desde el puente... y dejaría de pensar en lo que pasaría... Después de la caída.

 

DR. MILLER.-Tú para mí eres... la única... la primera... la primera y única cita... la primera... Eva... Eva al desnudo. Me sentía... Me siento... rejuvenecer... Impetuosa como el Niágara... como un Río sin retorno... Me descubriste que sí... ¡sí!: Los caballeros las prefieren rubias.

 

MARILYN.-...Después de la caída...

 

DR. MILLER.-Soy tan torpe, Marilyn. Tan científico. Soy universitario... y eso marca. A fuego.

 

MARILYN.-...Fuego... Sí. ¿Recuerdas tus palabras después de que hiciésemos el amor... aquella primera noche? Me hubiera casado contigo al instante. Contigo. Con Rockefeller.

 

DR. MILLER.-¿Qué Rockefeller?

 

MARILYN.-...Me da igual. ¿Recuerdas tus palabras, Arthur?

 

DR. MILLER.-Sean cuales fuesen, hoy te diría esto:

 

 

(Se separa del loco. Empiezan a sonar los compases de “Diamonds are a girls best friend”. ¿Ha aparecido en la cabeza del doctor un sombrero canotier? ¿Ha aparecido entre sus manos un bastón vodevilesco?)

 

 

“A tu lado la gente no quiere morir. Eres todo mujer; la mujer más mujer del mundo. Una piedra preciosa que nunca pierde su brillo”.

 

 

(Baila, canturreando la melodía. MARILYN se divierte, palmoteando, sonriendo... siendo feliz por unos instantes. Vuelve GLADYS. Súbito final de la música y el baile. Segundos tensos. Los tres personajes, mudos.)

 

 

GLADYS.-¿Una nueva terapia?

 

DR. MILLER.-(Mirando el sombrero y el bastón.) ...Un nuevo estilo...

 

DRA. STRASBERG.-(Entrando.) ...Un nuevo despropósito...

 

 

(La DRA. STRASBERG es la viva imagen de un miembro del Ku Klux Klan: bata encarnada y capucha a juego –capucha que aún no se ha puesto-. Porta una inyección. La tensión aumenta.)

 

 

MARILYN.-(Al doctor.) Arthur... Yves... Joe... Quienquiera que seas... Protégeme.

 

DRA. STRASBERG.-Doctor Miller: le reclaman en otra parte.

 

MARILYN.-Arthur...

 

DR. MILLER.-¿Dónde?

 

DRA. STRASBERG.-En Suecia. Le acaban de conceder el Premio Nobel. Enhorabuena.

 

DR. MILLER.-¿Por qué?

 

DRA. STRASBERG.-Por demostrar que el cine altera las neuronas.

 

DR. MILLER.-Yo no he demostrado eso.

 

DRA. STRASBERG.-Mire a su alrededor.

 

MARILYN.-Arthur... No escuches.

 

DR. MILLER.-Esa teoría... es suya, doctora Strasberg.

 

DRA. STRASBERG.-Es una teoría... compartida.

 

MARILYN.-Arthur... Papi...

 

DRA. STRASBERG.-Le espera el primer avión a Estocolmo.

 

DR. MILLER.-¿Me esperan?

MARILYN.-Papi... No.

 

DR. MILLER.-Compréndeme, Marilyn. Es mi oportunidad. Espero dejar de esperar.

 

MARILYN.-...No.

 

DRA. STRASBERG.-El avión, doctor Miller...

 

DR. MILLER.-No es necesario un avión para levantar el vuelo.

 

DRA. STRASBERG.-¿Ha enloquecido?

 

DR. MILLER.-(Silencio. Asiente.) ...Tal vez. (Va saliendo.)

 

MARILYN.-Arthur...

 

 

(GLADYS forcejea con MARILYN. Lo sienta. Va atándole.)

 

 

¡Arthur! ¿Me quieres?

 

DR. MILLER.-(Se vuelve.) ...Tal vez. Nobody is perfect. (Sale.)

 

MARILYN.-¡Arthuuuuuuuuuuuuuuur! ...Arthur... Jack... Bobby... No me hagáis esto.

 

GLADYS.-(Sigue atándola.) Son todos unos cerdos.

 

 

(La DRA. STRASBERG se enmascara. Blande la aguja.)

 

 

MARILYN.-...Soy inocente...

 

DRA. STRASBERG.-La inocencia mata.

 

 

(Le inyecta algo –lo que lleva la dichosa inyección-. Un leve suspiro de MARILYN. Comienzan a percibirse los primeros acordes de “Over the rainbow”. Canta Judy Garland.)

 

DRA. STRASBERG.-Ya pasó, querida... Ya pasó.

 

MARILYN.-Doctora...

 

DRA. STRASBERG.-Dime, cielo.

 

MARILYN.-Hoy es mi cumpleaños.

 

DRA. STRASBERG.-Lo sé.

 

MARILYN.-Cuánto lo siento. Cuando ya estaba lista, pensé que quizá fuese mejor no llevar pestañas postizas, ni maquillaje, ni nada... así que me lo quité todo, y además no se me ocurría que ponerme...

 

DRA. STRASBERG.-Estás muy hermosa.

 

MARILYN.-(Cerrando los ojos, somnolienta.) Usted también lo está. (Pausa.) Iremos a celebrarlo a Romanoff´s. Beberemos Dom Pérignon y comeremos fettuccini. ¿Han traído rosas blancas? Son mis favoritas.

 

DRA. STRASBERG.-La habitación está llena de ellas.

 

MARILYN.-(Se le va la fuerza.) Me... he pasado... toda la vida... interpretando a Marilyn Monroe, Marilyn Monroe, Marilyn Monroe... He intentado mejorar y me he sorprendido imitándome a mí misma. Deseo tanto hacer algo distinto... Una de mis ilusiones es poder... liberarme... de Marilyn Monroe... No puedo soportarla;  quiero escapar. No puedo... aguantar... una escena más... con... Marilyn... Monroe.

 

DRA. STRASBERG.-...Shhhh...

 

MARILYN.-¿Puedo... hacer... una llamada ?

 

 

(Se desvanece. Adiós a Judy Garland y su arco-iris.)

 

 

GLADYS.-¿Ya está?

 

DRA. STRASBERG.-No. Cúbrala.

 

GLADYS.-(Obedece. Mientras ejecuta la orden de la doctora, canturrea.)

 

A kiss on the hand may be quite contimental,

but diamonds are a girl´s best friend...

A kiss may be grand but won´t pay the rental

on your humble flat, or help you at the automat.

Men grow cold and girls grow old

and we all lose our charms in the end;

But square-cut or pear-shaped,

these rocks don´t lose their shape.

Diamonds are a girl´s best friend.

 

 

(Habla.) Ya está. ¿Ya está?

 

DRA. STRASBERG.-Queda esperar.

 

GLADYS.-¿Seguir esperando? Oh, no.

 

DRA. STRASBERG.-...Esperar a que alguien la reclame.

 

GLADYS.-Nadie va a reclamarla.

 

DRA. STRASBERG.-Esperaremos a que alguien la olvide.

 

GLADYS.-Nadie va a olvidarla.

 

DRA. STRASBERG.-Etiquétela.

 

GLADYS.-¿Qué escribo en la tarjeta?

 

DRA. STRASBERG.-“Marilyn Monroe, rubia: Noventa y cuatro-cincuenta y ocho-noventa y uno”.

 

 

(Oscuro.)

 

 

TELÓN

 Fin. VOLVER A TEXTOS TEATRALES

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