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HERIDA ABSURDA

de Sonia Daniel

Esta obra ha sido cedida por el autor para su difusión libre y gratuita, si bien quedan reservados todos los derechos de propiedad intelectual. El uso público de esta obra requiere el permiso del autor y a fin de recabar la correspondiente autorización se inserta en al final del texto su dirección electrónica.

 

HERIDA ABSURDA

De Sonia Daniel

soniadaniel22@hotmail.com

mcastana@onenet.com

 “Ya se no me digas,

tenés razón

la vida es

una herida absurda

y es todo, todo

tan fugaz…”

 

Andén. La luz tenue. Tres mujeres sentadas en un banco de estación. UNA corpulenta, de avanzada edad, en sus piernas varices pronunciadas, OTRA de mediana edad, aspecto frágil, pálida, ojerosa y N feúcha, infantil, de cuerpo pequeño. Las tres vestidas con tapados, calzan zapatitos cerrados y medias tres cuartos. Llevan cartera de tiro corto y guantes. Sonido de tren que pasa como ráfaga, Al escucharlo UNA y OTRA se incorporan, corren, se adelantan para alcanzarlo. N entretanto se mantiene sentada, hurga su carterita abierta con nerviosismo. La escena se repite indeterminadamente. Imprevistamente N se incorpora. Mira fijamente a UNA y OTRA, estas detienen la acción, se sientan. Vista al frente, sin mirarse. Silencio tenso. UNA comienza el diálogo.

UNA: Así es… (Pausa)

OTRA: Ah si. Es… (Pausa)

UNA: Es así… (Pausa)

UNA sale de su actitud ensimismada

UNA: (Mirando a OTRA) Cuando ella supo eso, desapareció y no la vi mas, para mi que se fué temprano de la fiesta (Saca de la cartera un paquete armado con una servilleta) ¿Querés? (Abre el envoltorio y aparecen unas masitas estilo canapé)

OTRA: (Observa el paquete, mira a UNA, saca una masita) Gracias…

UNA: Tanta comida, no alcancé a probar todo. (Llenándose la boca con la masita) Comé. Estás muy flaca. (Pausa) No le hagas caso, pensé, siempre fue muy prejuiciosa (Con gesto elocuente llama a N

que se encuentra en el lateral izquierdo) Vení a comer… (A OTRA) ¡Vos también!

OTRA: Tengo algo en el vientre, como un nudo.

N va hasta el banco y saca un canapé de la servilleta sin mirar, otro y otro más. Vuelve, autómata saltando en una pierna al lateral mientras come.

OTRA Me siento mal (Se toca la boca del estomago) 

UNA: ¡Con cuidado nena! ¡No te vayas a golpear!

N mastica con exageración, hay cierto desafío en su gesto.

UNA: Es así…Así como te digo. Esa, siempre fué envidiosa. Cuando se casó, se hizo comprar una casa enorme en el mejor barrio de la ciudad, porque quería tener status. ¿De lo que le sirvió? ¡Mucho status y al final…! (Se interrumpe)

OTRA ¿Y al final?

UNA: Terminó aguantando al marido y a todos los hijos extramatrimoniales que le trajo.

OTRA (Mirando a N) ¡Está la nena!

UNA: La nena es sorda. Sorda como una tapia. (Relata con entusiasmo) Después, los hijos esos resultaron mejores que los propios (Remarcando) De Ella con El, digo. Porque cuando El se enfermó tanto ¿Quienes estuvieron al borde de la cama? Los bastarditos.

OTRA No digas esas palabras que la nena escucha.

UNA: La nena no entiende nada… (Se acerca al oído de N. Modula) Bastarditos. (Vuelve a su asiento)  Ellos no entienden de esas cosas (La observa) Mirala, está en su mundo (Abre nuevamente la cartera) A ver… (Saca otro paquetito envuelto en servilleta, aparecen nuevas masitas) ¿Querés?

OTRA: Nena, vení a comer… (N mira fijamente a OTRA. Lentamente se acerca, saca una masita, sin dejar de mirarla, mastica ampulosamente. OTRA se inquieta)

UNA: (Masticando) Al final no cantaste. Tanto preparativo ¿para que?

OTRA (Llevándose un bocado pequeño a la boca) No importa… (Mantiene su mano en el estómago)

UNA: Esa orquesta que contrataron no era buena.

OTRA: Puede ser.

UNA: He escuchado mejores en otras fiestas, así que si no cantaste, mejor.

OTRA ¿Te parece?

UNA: Cantar con un mal acompañamiento te quita nivel. (Se limpia los labios con la servilleta que se ha vaciado) Yo he cantado acompañada por los mejores músicos. (Saca otro paquetito)

OTRA ¿Y como te das cuenta?

UNA ¿De qué?

OTRA De que esos eran los mejores. ¿Vos estudiaste?

UNA: Teoría y Solfeo. (La mira) Te solfeo “Nostalgias” ¡Escucha! (Comienza a solfear la canción, marcando con sus manos a la vieja usanza. Ordena a OTRA) ¡Cantá!

OTRA: (Sorprendida va acentuando en  la ultima palabra de cada frase)             

Quiero emborrachar mi corazón
para apagar un loco amor…
que más que amor es un sufrir
Y aquí vengo para eso,
a borrar antiguos besos
en los besos de otra boca...
Si su amor fue flor de un día,
¿por qué causa es siempre mía
esta cruel preocupación?
Quiero por los dos mi copa alzar
para borrar mi obstinación...
y más la vuelvo a recordar…

 

Se interrumpe. Se adelanta percibiendo a lo lejos el sonido de la marcha del tren

OTRA: Me parece que se está acercando (UNA no le presta atención, sigue solfeando, OTRA comienza a gritar a medida que el sonido se va acercando) Viene… vamos…vamos…

El tren pasa como una ráfaga

Silencio

OTRA: (Mirando a lo lejos el tren que ha pasado) Pasó de largo.

UNA: (Encogiéndose de hombros) No es el nuestro

OTRA: (Dudando) Puede ser… (Tararea la canción en voz casi imperceptible. OTRA la observa. UNA va bajando el tono de voz hasta quedar en silencio)

Pausa

N vacía con fuerza el contenido de su carterita. Cantidades de piedras se desparraman en todas direcciones. Se sienta en el piso

OTRA: No nos vió.

UNA: Yo no veo

OTRA: El tren pasó.

UNA: No veo a lo lejos, casi no tengo vista, y estos lentes (Los saca de la cartera, se los coloca) no sirven de mucho.

Lentamente OTRA se sienta.

UNA: Ya vendrá

OTRA: ¿Cómo sabremos que es nuestro tren?

UNA: Paciencia. Muchos pasan de largo. El nuestro parará en la estación y subiremos. Punto.

 OTRA la mira resignada, abre la cartera, saca un paquete envuelto con una servilleta idéntico al que tenia UNA, lo abre, saca una masita se lo extiende a UNA quien elige un bocadito con gula, OTRA  toma uno para N y la llama

 

OTRA: Nena… nena… (Subiendo el tono) ¡Nena!

UNA: ¡No le grites!... (Cambiando) Es un muro impenetrable.

OTRA: (Inquieta. Dulcificando su voz. Se acerca a N) Nena…chiquita…mirá lo que tengo para vos.

La Nena no responde. OTRA se acerca. N mueve la cabeza en señal de negativa. Ante la insistencia de OTRA, N niega con brusquedad. OTRA nerviosa le abre la boca bruscamente e introduce el trozo de comida, la obliga a masticar con dificultad. La acción queda detenida en esta situación por un momento, solo se observa el exagerado movimiento mandibular de N.

OTRA: (Rompiendo) ¿Te gustó? (No recibe respuesta. Se impacienta) ¿Te gustó? (Probando otro tono de voz) ¿Te gustó? (Otro tono) ¿Te gustó? (Con distintas intenciones) ¿Te gustó? ¿Te gustó? ¿Te gustó? ¿Te gustó? ¿Te gustó?

UNA: No te esfuerces, esta totalmente muda. No va a emitir un solo sonido.

OTRA: Sin embargo yo la he oído cantar

UNA: Te habrá parecido

OTRA: Estoy segura

UNA: No puede ser

OTRA: Si

UNA: ¡No!

OTRA: Si

UNA: ¡No!

OTRA: Si la oí

UNA: No canta

 

OTRA: Si canta. Yo la oí cantar.

N comienza a tener movimientos convulsivos. Su cuerpito se retuerce. Su boca se infla en tanto ella intenta sostener con su mano el vomito inminente. OTRA intenta ayudarla. N la aparta con su bracito. OTRA busca con su mirada la ayuda de UNA que no responde. Repentinamente N comienza a despedir pequeños objetos metálicos de su boca. OTRA horrorizada la toma de los hombros. Con su mano le seca la frente. Terminado el ataque N sollozando se abraza a OTRA quien la sostiene con actitud maternal.

Silencio

UNA: ¡Está bien! Si eso te conforma. La oíste cantar (Pausa) ¿Cuándo?

OTRA: (Dudando aún confusa) No…no sé.

Pausa. OTRA mira fijamente hacia el frente. Con su mirada sigue claramente una trayectoria de ida y vuelta.

UNA: ¿Qué mirás?

OTRA: El hombre en el andén de enfrente ¿Hace mucho que esta ahí?

UNA: No te entiendo…

OTRA: ¿El, estaba ahí hace un momento? ¿Antes que pasara el último tren, el estaba ahí?

UNA: Supongo que si.

OTRA: Es muy atractivo. Tiene los ojos brillantes, profundos.

UNA: ¿Como lo sabes? Yo sin mis anteojos no veo…Lentamente se va perdiendo la vista.

OTRA: No sé de qué hablas.

UNA: De perder.

OTRA: Puntos de vista

UNA: Perder la vista, por ejemplo.

OTRA: Lo conozco, estoy segura.

UNA: Yo solo distingo una sombra en el andén de enfrente

OTRA sienta a N en el piso. Decidida avanza gritando. 

OTRA: ¡Señor! (Grita) ¡Señor! ¡Oiga, aquí!

Sonido de tren en sentido contrario al anterior .OTRA continua gritando, su voz se vuelve inaudible. Pequeños apagones nos dan la sensación de los vagones que pasan. El tren se aleja

Silencio

 OTRA: (Mirando hacia el andén de enfrente) Ya no está...se fué. Tomó el tren (Se toca con dolor la boca del estomago) Tengo una puntada. Acá.

UNA: (Segura) El no subió. Debe estar por ahí, en algún lugar.

OTRA ¿Cómo sabés?

UNA: (Sacando una masita de su cartera) Como (Mirando a OTRA) ¿Querés? (OTRA mueve la cabeza en señal de negativa. UNA mastica con gusto) ¡Cómo como! Cuando estoy nerviosa como y como. Siempre como y como. (Vuelve a ofrecerle a OTRA)

Pausa

UNA continúa comiendo

Silencio. OTRA pensativa mira el piso del andén. Se sienta.

OTRA Anoche soñé que comía un cuchillo. Era el cuchillo de papá. Lo mordisqueaba. Después me

asustaba pensando que se enojaría cuando viera su cuchillo roto. Su obsesión. Cortar siempre la carne con el mismo cuchillo. En el sueño el cuchillo era de metal, pero se podía masticar, era blando.

UNA: ¿Que gusto tiene un cuchillo?

OTRA Gusto a…es como…como masticar una moneda. Cuando era chica jugaba con elementos de metal, me atraía el brillo, la sonoridad de los objetos golpeándose entre si. Una tarde me tragué la monedita que me habían dado para la merienda. Estaba tan asustada que no dije nada. Nunca supe si la había despedido. Durante meses exhalaba aliento a lata. (Se incorpora bruscamente, mira al frente. Señala) Ahí esta, volvió

UNA: ¿Qué?

OTRA El hombre del andén esta de nuevo. ¿Lo ves?

UNA: Siempre estuvo ahí. Nunca se movió (OTRA mira a UNA desconcertada. Pausa tensa. OTRA dirige su vista hacia el andén enfrentado)

OTRA Una mujer está con el. ¿La ves?

UNA: ¡Solo borrones, ya te expliqué!

OTRA ¿Ves o no ves?

UNA: Veo lo que puedo. Lo que me permiten ver mis ojos. También veo lo que quiero, aunque a veces lo que quiero no es igual a lo que puedo.

N comienza a caminar arrastrando deliberadamente los pies. Marca una trayectoria de círculos, rodeando a UNA y OTRA

OTRA: (Mirando con atención al frente) Ella se le acerca, le dice algo al oído. (El movimiento de N la incomoda)  ¿Que hablarán?

UNA: Hablan de las cosas que hombres y mujeres hacen juntos. Sexo seguramente.

OTRA: (Señalando a N) ¡La nena escucha!

UNA: No empieces con eso. Ella tiene suerte. No oye, no habla

OTRA: No ve…

UNA: ¿Te diste cuenta? Está totalmente ciega. Lo disimula muy bien. Atraviesa el mundo con la seguridad de no estar en el.

N saca de su bolsillo una tijera, continua su marcha dando peligrosos tijeretazos en todas direcciones. OTRA asustada camina tras de N intentando sacarle el elemento sin éxito. Finalmente N se detiene apuntando directamente a UNA. Estira rectos ambos brazos. UNA toma la tijera, comienza a cortarle las uñas .OTRA agitada observa de pie la acción.

UNA: El cabello y las uñas desafían la muerte. (Pausa. Continua cortando) Crecen dentro de los ataúdes. No se dan por enterados de su partida de defunción.

N grita, retira bruscamente la mano que sostiene UNA. Se lleva el dedo a la boca y lo succiona.

UNA: Te lastimé. Son estos ojos míos. No veo nada. Perdón.

N se aleja hacia un lateral con el dedo en la boca .OTRA intenta acercarse a consolarla. N le gruñe como un animalito enjaulado .OTRA se aleja.

OTRA: (A UNA refiriéndose a N) ¿La querés?

UNA: Tanto como vos.

Silencio. UNA musita el tango Nostalgias. .OTRA coloca su vista fijamente en el andén de enfrente

OTRA: Siguen ahí. El le toca la cara, la acaricia. Ella no lo mira a los ojos. (Se toca el abdomen) Este dolor que no quiere irse.

Pausa

 

UNA: (Cantando)  

Llora mi alma de fantoche,
Sola y triste en esta noche,
Noche negra y sin estrellas...
Si las copas traen consuelo,
Aquí estoy con mi desvelo
Para ahogarlo de una vez.
Quiero emborrachar mi corazón
Para después poder brindar
Por los fracasos del amor.

¿Cuánto costará viajar a Rusia?

OTRA: No sé.

UNA: ¿Qué temperatura hará allí en este momento?

OTRA: Frío, en Rusia siempre hace frío.

UNA: ¿Como lo sabés?

OTRA: Por las películas. Siempre hay nieve. Los rusos hablan tiritando. Los dientes les castañetean. Por eso hablan tan mal (Pausa) La nariz se les congela y les cae una estalactita de moco y agua. (Pausa) En Rusia el calor no existe. (Señala el andén contrario) Ahora dejame mirar hacia allá

UNA: En el cine, cuando pasan películas rusas, el público se congela.

N mira a UNA. Esta la llama con señas y la sienta en su falda. N parece dormirse profundamente en brazos de UNA, pero en un solo movimiento se incorpora y vuelve a su actitud autista sobre un lateral

OTRA (Concentrada en lo que observa) Ahora es él quién mira fijo el suelo. Ella tiene puesta una gorra de lana blanca.

UNA: Yo tuve una gorra de lana hace años…

 

OTRA: El es tan hermoso. (Movimientos nerviosos) No oigo nada.

OTRA se toca la cara, la cabeza, los oídos, intentando activarlos. Simultáneamente UNA y N realizan acciones idénticas. La sincronía entre las tres es perfecta. Al detenerse la secuencia N comienza a sacar de su oído una interminable soga roja. En tanto las otras mujeres se mantienen en quietud absoluta.

UNA: (Reaccionando bruscamente increpa a N) ¿Nena, donde pusiste el gorrito de lana? (N saca de su bolsillo un gorrito de lana blanco, UNA se lo coloca amorosamente, comienza a trenzarle el pelo) Hace frío aquí. Ya va a llegar el tren. Tengamos paciencia.

OTRA: (Inquieta) No oigo nada, hablan, no puedo escuchar sobre que.

UNA: ¿Cuánto tardará un avión a Rusia? (Suspira) Siempre quise ir. Recuerdo una tarde al salir del cine, de ver Dr. Zhivago solo pensé en viajar a Rusia. Y me compré un gorro blanco, de lana creo…

OTRA: El me está mirando.

UNA: Me enamoré esa tarde de cine.

OTRA: Me mira

UNA: A ver… (Termina las trenzas y mira hacia el andén de enfrente con dificultad, se coloca nuevamente los lentes)   

OTRA: Me mira.

N, UNA y OTRA miran hacia el andén enfrentado con idéntico interés, con igual gesto.

OTRA: Me mira…

UNA: Mira…

OTRA: ¿Cómo viste?

UNA no responde. Pausa larga. N modula la palabra “mira” sin emitir sonido. Su gestualidad es amplia. Cada vez más pronunciada hasta captar la atención de OTRA quien intentando escucharla comienza a sacudirla. Sonido de tren de fondo. OTRA sacude rítmicamente a N en concordancia al ruido de fondo que es cada vez más brusco, hasta tomar una violencia inusitada, al igual que la acción de OTRA sobre N.

UNA: (A viva voz) Una vez canté en el Colon. (OTRA suelta a N quien cae pesadamente al suelo. Silencio) Fue para una gala del 9 de julio. (OTRA, con muestra de arrepentimiento, intenta acariciar a N que le gruñe con fiereza) ¿Me oíste?

OTRA: (Incorporándose) No…Yo… (Solloza, lleva ambas manos a su vientre) Me duele mucho.

N toma la soga que sacó de su oído. Limita con ella un territorio circular. Junta algunas de las piedritas que ha desparramado en el piso. Entra al círculo. Juega con las piernas abiertas, sentada en el suelo. La acción consiste en lanzar piedras al aire y aplaudir cada vez más veces antes de atraparlas con ambas manos.

UNA: Hubiera preferido ser cantante lírica, pero no…terminé cantando una cancioncita de mierda en el Colón.

OTRA: (Mirando al frente) ¿Vos lo viste?

UNA: En el club Colon

OTRA: (Levantando el tono) ¿Vos viste que me miraba?

N interrumpe su juego.

OTRA:(Insistente) ¿Qué viste?, ¿Qué viste?, ¿Qué viste? 

UNA: (Ofuscada grita) No es necesario tener vista. Ver no mirar. Punto.

Silencio. N toma un puñado de piedras, las tira a las vías. Vuelve a su juego

OTRA (Procurando recuperar la calma) Vi esa película…

UNA: ¿Cuál?

OTRA La que nombraste recién…

UNA: Doctor Zhivago

OTRA Si…esaY tuve frío. Me congelaba. Sentía el aliento helado de los actores sobre mi frente.

UNA: ¡Que película Doctor Zhivago! Me enamoré, mirando esa pantalla que hace inmensas todas las cosas. Me fascina tamaña grandeza. Que pena que no sea verdad (Suspira)

OTRA: No puedo levantarme de la butaca al terminar la proyección. Cuando finalizan los títulos de cierre, tengo la esperanza que algo más sucederá. Esa tarde al salir del cine, me sentía extraña. Ansiedad. Buscaba obsesionada esa mirada en cada rostro.

N cesa su juego. Con las piedras en el suelo dibuja una mujer

OTRA: Tiempo después conocí un hombre. Nos cruzamos en la puerta del cine. Sentí un escalofrío. El me recordaba al actor de aquella película. Esa mirada intensa, perturbadora. No pensé en nada. Me senté a su lado. Los dos estábamos solos. Me ingenié para que me prestara atención. Pasé mi mano por encima del apoyabrazos y roce levemente su pierna.(Pausa) Esa tarde terminamos acostados en un hotelucho de mala muerte. Yo me sentía tan frágil entre sus brazos. (Pausa) Comenzamos a vernos una vez por semana. Siempre en el mismo lugar. La puerta del cine y de allí al hotel. Sus ojos me penetraban la piel y el alma.

N se acuna. Se tapa los oídos. Musita sonidos ininteligibles.

OTRA: Una tarde en el cuarto de hotel el me habló de casamiento. El cielo se depositó sobre la tierra en ese instante. Se me paralizó el cuerpo. Sacó un anillo del bolsillo del pantalón que estaba sobre la silla. Me lo colocó mirándome a los ojos. Estremecida, lloré. Su imagen se volvió difusa a causa de las lágrimas. (Pausa) Mientras caminábamos él no podía soportar que otro hombre siquiera me mirara. Los celos lo lastimaban, le tajeaban la mente todo el tiempo. (Pausa) Yo sentía esa devoción como dulces pinchazos en todo el cuerpo. Nunca nadie me amó así. Tras el se diluyó la lista de todos los hombres que pasaron por mi vida.

Pausa larga

Trenes pasan estruendosos en ambas direcciones. N amputa el cuerpo de la mujer haciendo pequeños montículos de piedra

OTRA: La ilusión de tener un hogar me colmaba el alma. Llegué ansiosa al gran día. Ya instalada en mi nueva vida, el tiempo se empecinó en moverse con lentitud. Miraba fijamente las agujas del reloj. Caminaban arrastrándose entre los segundos, resignadas a su destino de circular sin salirse del contorno. En la inmensidad de una casa tan pequeña como la que habitábamos, deambulaba clasificando los objetos cotidianos por color, tamaño y densidad. Agudizaba mi vista sobre las baldosas encontrando la mancha inextinguible. Mis momentos de mayor placer seguían sucediendo en la cama. Solo que al terminar, me quedaba una sensación de extraño vacío. Él comenzó a notarlo. Me reprochaba frialdad en tanto yo intentaba hacerle entender que contrariamente a eso yo lo amaba más que nunca. Algo inexplicable me sucedía internamente por esos días. Mi cuerpo se manifestaba rebelde, desconocido. En él fue apareciendo un grado inquietante de desinterés. (Pausa) Juro que busqué la forma de hablarlo sin herirlo. No lo conocía ciertamente, pero lo amaba ciegamente. Nunca encontré las palabras adecuadas. Me pregunto si existen las que describan con certeza sentimientos, sensaciones. No se…

Silencio. UNA saca un pañuelo, se seca la frente y el cuello. N lo toma, realiza la misma acción. Se lo ofrece a OTRA quien lo rechaza, vuelve a extenderlo con gesto amenazante. OTRA acepta temblorosa.

 UNA: Siempre me alivió cantar. Hubiera cantado en la fiesta de casamiento pero el no lo encontró adecuado.

Pausa. UNA se incorpora, saca una valija de abajo del banco

OTRA: Nos adorábamos. También nos desconocíamos. Lo cotidiano envenenaba la comida, las palabras, la casa. Yo no sabía reconocer los humores. No era sutil. Despertaba su ira a pesar mío. Las señales se repartían por mi piel. Me tapaba. Punto. Creí que si algo crecía en mi interior sería fruto del amor. El no estuvo desacuerdo. Intenté comprenderlo. No pude. Mi cuerpo convertido en mi enemigo pugnaba por deshacerse de mi mente.

Silencio. OTRA baja la cabeza. N se levanta, camina de un lado a otro del andén. Con un gritito sordo señala con fuerza hacia el frente. OTRA sobresaltada avanza, observa lo que N le indica.

OTRA (A UNA señalando en frente) Ella llora. ¿La ves?

UNA: (Levantando la vista) No veo nada

OTRA: ¿Qué estamos haciendo aquí? Quiero cruzar, estar del otro lado de la vía.

UNA: Hacelo.

OTRA avanza, UNA y N la observan. Llega hasta el límite del andén. Se detiene. Una puntada en el abdomen la atraviesa. Se paraliza.

Pausa. UNA saca de la valija un vestido de novia raído y amarillento. Lo acaricia estirándolo sobre su falda.

UNA: Para que el no me oyera cantar, yo lo hacia en silencio. Mi mente repasaba letra y música, en tanto yo no abría la boca.

 

OTRA: Ella está sentada. El se pasea nervioso en el andén.

N abre su carterita, saca una servilletita que envuelve bocaditos los desparrama en el piso. Con sus manitos los despedaza y luego los come.

UNA: Siempre hojeaba el álbum de fotografías de nuestro casamiento. Hice un paquete con masas esa noche y lo guarde a escondidas en una carterita. Igual nadie se dio cuenta salvo yo. Había quedado sola en el medio del salón. Juntaba masitas en una servilleta. Es una costumbre.

OTRA (Mirando a N) Si, es costumbre. A mi me da vergüenza comer en las fiestas. No me gusta que me miren

UNA: Me pasa igual.

Silencio. OTRA se aprieta el estomago con fuerza, expresa un visible dolor. N levanta la vista. Su cara esta pegajosa por las migas, inquieta tironea de la punta del vestido de novia. Lanza agudos grititos. Finalmente UNA lo suelta, N se limpia el rostro con el vestido. Se incorpora y se pasea por el espacio bailando con él

OTRA: Esa tarde el llegó mas temprano de lo previsto. Yo había vomitado todo el día. El mareo y las nauseas se habían apoderado de mis sentidos. Levanté la vista y el estaba ahí. Me avergoncé. Me sonrió. El pecho me dolía de tanto latir. Lloraba. Comenzó a hablar. No oía sus palabras sino su voz.  El no quería tener un hijo. Nuestro mundo se había empequeñecido al punto que solo lo llenaban los instantes de amor entre los dos. Me volví sorda, ciega, muda. El soltó su voz contra las paredes, los muebles, el piso, mi cuerpo lastimado. (Pausa. Observando con atención el andén) Están gritando. La mujer está fuera de si.

UNA: No veo nada.

N corre al borde del andén. Sonido de tren acercándose. N intenta tirarse a las vías, OTRA y UNA la retienen de ambos brazos. Pasa el tren a gran velocidad. N comienza a reír. Las tres levantan su rostro. Por la comisura de sus labios corre un idéntico hilo de sangre. OTRA se toca el rostro, su guante se mancha con sangre, asustada vuelve a palparse. Mira sus dedos manchados con horror. UNA levanta del piso el vestido de novia. Gotas de sangre lo manchan. N con gesto brusco se limpia la cara con el. UNA observa el estado del traje de novia maltrecho, ensangrentado. Se acerca a OTRA que agitada intenta controlar su respiración. Suavemente UNA le coloca a OTRA el vestido de novia. La imagen tiene gran patetismo. N se acuesta en el piso en posición fetal abrazando con fuerza los pies de OTRA.

Sonidos de trenes fusionados con la marcha nupcial. La imagen se detiene como una fotografía.

OTRA ¿Si le hubiera pasado algo?

UNA: Nada.

OTRA mira a sus pies donde está N. UNA observa el frente.

UNA: El está solo. Mira hacia acá.

OTRA Si pudiera cruzar le acariciaría el cabello. Le tomaría las manos. Lo besaría en la boca.

Silencio. La marcha nupcial suena lejana, triste, desolada.

UNA: Yo no oía sus palabras, sino su voz. En esa época no escuchaba lo que se me decía. Yo lo amaba y también lo detestaba. Era un sentimiento terrible.

OTRA Quisiera detener el tiempo en este instante.

UNA: El tiempo. Se mastica a si mismo. Nos traga. Nadie puede huir a la garganta del tiempo.

OTRA (Lastimosa) Me duele la panza.

UNA: Desaté en él una tormenta de frustraciones. Dudó de mí. De lo que sentía. Atiné a abrazarlo.

OTRA y UNA: Él tomó mis brazos, los apartó de su cuello. Me desconcerté. Apretó mis muñecas con fuerza. Las marcó para siempre.

N su oído sobre el abdomen de OTRA, tararea una canción de cuna  

UNA: Los encuentros en el hotel casi siempre carecían de palabras. El me quitaba la gorra de lana.

OTRA Se acariciaba la cara y el cuello con ella. La olía.

UNA: Yo lo observaba y la sola acción me excitaba.  

OTRA El plantó su simiente una y otra vez .Sonreía…siempre sonreía.

UNA: Yo era otra mujer. Lo que quedaba de mí cuerpo se partió en miles de partículas. Explotó. Juntando mis restos, salí corriendo. El estomago se me anudaba. Dentro de mí una serpiente se esforzaba por salir a la luz. Poblada por las huellas de ese hombre, no tardé en darme cuenta que llevaba en mi una marca permanente. Un barco encallaba en mi vientre. Soporte en soledad la consecuencia del naufragio. Apreté los labios hasta que me sangraron y me divorcié de mi sexo con fiereza.

OTRA Me siento extraña. Esto ya lo viví.

UNA: Como en el viejo cine. El celuloide gira desandando el carrete. La proyección termina, vuelve a comenzar. Títulos de cierre… oscuridad. Con solo un movimiento de la máquina lo muerto renace, lo roto aparece intacto nuevamente, la acción avanza indefectible hasta el final.

Silencio

N se arrastra por el piso al ritmo de su respiración y un arrullo inaudible

OTRA Allí, en frente… Ella se acerca a el. Llora desconsoladamente. Abre su cartera

OTRA Y UNA: (Al unísono) Hunde un pequeño cuchillo en el pecho del hombre.

 

La voz de OTRA parece salir de todos los espacios. Multiplicada en miles retumba en todas direcciones

OTRA: La sangre corre a borbotones manchando la camisa, el saco, el gorro de lana que aprieta en su mano. Asustada, ella guarda el cuchillo ensangrentado en su cartera.

UNA se saca los guantes. Abre su cartera, la da vuelta, vuelca el contenido, está ensangrentado. OTRA grita. Comienza a caminar hacia atrás. UNA la detiene sosteniéndola de los hombros. Toma la cartera de OTRA. La abre dejando caer un cuchillo ensangrentado al igual que su interior.

N se dirige hacia OTRA, se quita los guantes y descubre manchas de sangre en sus manos.

UNA: Anoche soñé que comía un cuchillo

N abre su tapadito. Un cuchillo le atraviesa el estomago. Lo extrae. Sangra. Sonríe. Abre su boca. Saca su lengua con un anillo posado sobre ella. UNA lo toma y se lo coloca a OTRA en su dedo anular. Suena la marcha nupcial distorsionada, desafinada. N se coloca sobre la cabeza un tul desvencijado a modo de velo.

UNA: El cuchillo vino a mis manos. Lo hundí en su pecho. (Pausa) Fue una sensación blanda, suave. El no expresó dolor. Me miró con sus ojos profundos. Yo lo penetré, al igual que el a mi en esos encuentros de hotel. Yo hice un surco profundo en su cuerpo como antes el hizo del mío campo sembrado y arado por mis propios rasguños de impotencia. Me volví contra mi, furiosa, mi materia completa se separó de mi cuerpo, se multiplicó en todas las que fui, me convertí en espectadora de mi relato.

OTRA: Desde la vereda enfrentada, veo pasar mi vida. En un tiempo sin tiempo. Un relato fragmentado, entrecortado, plasmado en imágenes superpuestas. Fué, es y será. No quiero estar sola.

Pausa.

 

UNA: Nacemos con un mapa de acontecimientos dibujado. Se construye dentro de los pliegues de nuestro cuerpo. Hay alguien que camina tras de mi. Que echa agua en mis pies secos. Que me inquieta. Hasta que llega el final, que se confunde con el principio. Un círculo sin fin. (Pausa) ¿Existe un único segundo en que todo el misterio de la existencia se nos devela?.¿Solo un instante para entenderlo todo? Ese momento único que es a la vez liberación y condena. Entretanto nuestra vida transcurre. Fotografías tomadas desde la ventanilla de un viaje en tren. (Pausa) Y un minuto señero para treparnos al techo y ver el recorrido de punta a punta.

 Sonido de tren que se avecina

UNA: Se acerca. Está llegando. Ese que viene es nuestro tren.

Sonido de tren cada vez más potente e inquietante.

Ensordecedor. Estruendoso. Las tres mujeres avanzan al borde del andén

Apagón. Suena lenta, extraña la melodía del tango Los Mareados

“…al final termina la función

corriéndole un telón

al corazón”

 

 

 

 

Sonia Daniel

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