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JARDINES EN KORDALKOF

de Fernando zabala

Esta obra ha sido cedida por el autor para su difusión libre y gratuita, si bien quedan reservados todos los derechos de propiedad intelectual. El uso público de esta obra requiere el permiso del autor y a fin de recabar la correspondiente autorización se inserta en al final del texto su dirección electrónica.

 

JARDINES EN KORDALKOF

De Fernando Zabala

fer_z300@outlook.com.ar 

Personas:

PUERREDON Medico psiquiatra.

SATIRNA Medico residente

ROWELLO Medico residente

LARRELO Paciente

FUGANI Paciente

ALMOZ Paciente

URRITILLA Paciente

PAGEMO Paciente

 

El sótano de un Psiquiátrico, hay un color azul tenue en toda la habitación, muebles antiguos, de donde en la vidriera de los mismos se ven remedios amontonados, mas hacia el foro y hacia el costado izquierdo hay camillas con brazaletes y taloneras. Tres asientos a la derecha y un cuadro colgado en esa misma pared que tiene a un hombre de traje y de edad, en la parte inferior dice: Eulosio Kordalkof.

Cuando empieza la obra, ingresan Larrelo, Fugani, Almoz, Urritilla, y Pagemo, todos tienen pijama celeste, estos son ubicados por un enfermero en el centro del sótano, luego ingresan Puerredon, Satirna, Rowello, que llevan sus casacas blancas y debajo tienen traje.

PUERREDON: Encendiendo un cigarro y sentándose en una de las sillas. Como verán estamos aquí reunidos para algo muy especial, hoy, colaboraremos con la ciencia muchachos, por cierto, me olvidaba, perdón, les presento a dos médicos practicantes que ha mandado la Universidad y la Escuela de Medicina, el doctor Satirna y Rowello.

Como les decía, hoy es una jornada para la historia, ustedes son los elegidos, deben de sentirse orgullosos por este acto en donde le abriremos las puertas de la ciencia al mundo, la psiquiatría se renueva cada día.

Procederemos a un trabajo en donde ustedes serán herramientas de esa ciencia, mejor dicho instrumentos para brindarle el futuro a la humanidad.

Es por ello que el doctor Satirna y Rowello me acompañan felizmente en esta prueba, que bajo ninguna circunstancias ustedes saldrán dañados de aquí. Proceda cuando quiera doctor Satirna.

Satirna tiene unas vendas que se las colocara a los cinco pacientes tapando sus ojos, mientras que Puerredon seguirá hablando.

No tengan miedo, ya les dije que deben confiar en nosotros y entregarse para ser héroes y mártires ante el enigma que tenemos a descifrar. Muy bien, el tema es que es de vital importancia para  la salud como les decía, ustedes a ustedes se les suministrara unas pastillas, que junto a un bioquimico amigo y colega hemos indagado sobre las mismas, para ello hemos necesitado de su voluntad y empeño en pos de la ciencia y la verdad. Ahora mismo, el doctor Rowello, pasara a entregarles dicho medicamento con un vaso de agua que ustedes van a digerir para empezar el complejo proceso de trabajo.

Rowello  pasa a darles la pastilla, todos están en fila, mientras tanto Puerredon sigue hablando.

Para terminar, nosotros esperaremos unos minutos aquí a ver si el medicamento que hemos fabricado, tiene lo que en nuestras hipótesis hemos manifestado, doctor Rowello, doctor Satirna, los invito a sentarse y a esperar los efectos de la Pecirina.

Rowello y Satirna se sientan, Puerredon esta sentado en el medio, saca una libreta para tomar notas, mientras tanto, Rowello y Satirna se copian de Puerredon y sacan sus libretas correspondientes con cierta timidez.

 Queridos aspirantes a médicos de la mente, procederemos a un sistema de hipnotismo para que los pacientes entren en el clímax necesario para abordar nuestra operación, si les parece bien, empezare ya mismo.

A penas un punto en el espacio vamos a imaginar, una pantalla negra y nosotros a penas un punto blanco, pronto los puntos  se duplican y dirán conmigo: Dejare la puerta abierta de mi mundo interior.

Vamos, repitan.

PACIENTES: Dejare la puerta abierta de mi mundo interior.

PUERREDON: Muy bien, ahora  dejaran su mente en blanco, pero antes subirán por una escalera, posteriormente saltaran al vacío, cuando lo hagan, dirán todos juntos: Me dejo llevar por lo que acontezca en mi.

PACIENTES: Me dejo llevar por lo que acontezca en mi.

PUERREDON: ¡Excelente!, ahora estén atentos, dejen fluir lo que aparezca en este momento, el que quiera tomar la posta lo puede hacer espontáneamente en soliloquio por favor.

LARRELO: Hay flores por doquier, estoy rodeado de ellas, hace calor, el sol es radiante y tibio, son florcillas lilas, se mezclan con otras mas amarillas, casi como si fueran girasoles, son realmente bellas, también hay cardos, pero trato de sortearlos y lanzarme sobre algunas otras flores de algodón, hay un profundo silencio, se siente mucha paz aquí.

Puerredon le hace una seña a Rowello, este se levanta y le pega una cachetada a Larrelo, pero este sigue, igualmente le seguirá pegando.

En el aire flota una pluma liviana, hace vueltas y vueltas en forma de un espiral, detrás de los arbustos hay un floripon.

Puerredon le toca el brazo a Rowello para que para que deje golpearlo, Larrelo prosigue.

Hay un picaflor que se acerca y deposita su pico dentro de las margaritas, es muy bello, de diversos colores.

PUERREDON: Bien, que nuestro amigo siga contándonos sobre aquel jardín, ahora quiero que lo haga el siguiente, adelante Fugani, lo escuchamos.

FUGANI: Estoy sobre el césped, esta cortado muy prolijamente, veo rosas blancas, rosas rojas y amarillas.

LARRELO: Tengo orquídeas en mi jardín, pero son lilas y marrones.

FUGANI: Hay abejas que se sientan en los pétalos, las rosas tienen espinas.

LARRELO: Las rosas de el anden  son lisas, solo algunas tienen espinas.

FUGANI: Mis rosas tienen un rico aroma, se esparce por todo el aire llegando a mi nariz con un olor existió.

Puerredon le hace una seña a Rowello, este toma un balde de agua y se lo arroja en el rostro, Fugani no reacción y  sigue su soliloquio.

El viento a lo mejor ha cambiado de dirección, ahora va hacia una piletita de piedra y mica, en el fondo hay agua y pececitos.

Rowello toma otro balde con agua y se lo arroja, pero Fugani no reacciona.

Otra vez el viento cambia de dirección, es increíble estar aquí, con tantas flores y animalitos que se echan a dormir debajo de ellas.

PUERREDON: Muy bien, ahora sigamos con el otro, le toca Almoz, sigue usted, concéntrese y dénos lo mejor del mundo en donde te halla.

LARRELO: Son flores puntiagudas, hasta parece que hablan muy bajito.

ALMOZ: Hay niebla, tierra fresca y húmeda, como si hace unos momentos hubiese llovido allí, es como un patio gigante, hay flores de distintos tamaños.

FUGANI: Una larva le sube a la flor azul, es alargada y babosa.

LARRELO: No veo los pájaros, los escucho solamente.

ALMOZ: El aroma es el que se siente cuando ha caído la lluvia sobre las plantas, se confunde todo, pero veo flores con forma de campanas.

LARRELO: Es una flor pirámide, si es una flor pirámide.

ALMOZ: Hay otras flores, pero todas son de color negro, dan una mala impresión, no me siento muy cómodo aquí.

Puerredon se levanta de su silla, se pone atrás de Almoz y le vuelve a meter el dedo en el culo, este no reacciona.

Igualmente me paseo entre ellas, en sus pétalos todavía hay agua, siguen húmedas en su interior, las gotas pesan sobre el suelo.

Puerredon le vuelve a meter el dedo en el ano, pero Almoz sigue sin reaccionar como si nada pasara.

ALMOZ: De repente he visto una flor con tallo largo, es muy largo.

FUGANI: Flores que tienen delfines adentro, como si estos buscaran refugio allí.

PUERREDON: Muy bien, que siga el próximo que se unirá a estos soliloquios, adelante Urritilla, lo escuchamos, déjese llevar por su relato.

URRITILLA: Un campo todo dorado, una barca gigante se ha asentado en el, en el centro de aquel campo, yase un pequeño jardín con flores naranjas y blancas, me acerco hasta el, la barca sigue allí pero todavía no he subido a explorarla.

ALMOZ: Las flores negras se abren cada vez más.

FUGANI: Da la sensación que son flores que alojan dedos en su interior, los dedos se mueven hacia todos lados.

URRITILLA: Ya estoy en la barca, hay muchas flores, pero todas son de piedra, no ce porque, pero igual sus pétalos se mueven.

Puerredon le hace una seña a Rowello, este saca el artefacto eléctrico de su casaca, lo choca contra el estomago de Urritilla, este no reacciona y prosigue con su narración.

Las flores empiezan a flotar, flotan alto y lejos, yo también estoy flotando con ellas, me siento una hoja que se desliza por los aires.

PUERREDON: Ahora que venga el último, con este experimentaremos algo diferente, empiece de una vez.

Pagemo se saca el vendaje, corre para salir por la puerta, pero Rowello lo detiene de un empujón, Pagemo cae al suelo.

PAGEMO: No me siento bien, déjeme en mi habitación, en el patio en cualquier sitio, yo no pertenezco a su circo.

PUERREDON: Comience su narración o le aplicare calmantes que lo dejara exhausto por dos días.

PAGEMO: ¿Qué clase de institución mental es esta? Yo no estoy aquí por voluntad propia.

PUERREDON: Se me acaba la paciencia, empiece o lo mandare al electroshock.

PAGEMO: Ese método es criminal y antiguo y lo sabe bien.

PUERREDON: Llévenlo a la sala.

PAGEMO: Esta bien, esta bien. Se coloca la venda en los ojos, vuelve a la fila. No veo flores, no veo campo ni jardín alguno, solo veo vacío, el vacío ha llegado y no puedo ver nada, no ce que ha ocurrido pero no hay nada ante mis ojos.

LARRELO: Flores de arroz y de maíz, todas se entrelazan para cantar un cancionero.

FUGANI: Algunas rosas muerden, otras te acarician, y otras me han pasado la lengua por las manos.

ALMOZ: Hay flores carnívoras, huyo de ellas cada vez que las veo.

URRITILLA: Flores que bailan un tango.

PAGEMO: Sigo sin ver nada, no hay horizonte alguno.

PUERREDON: Eso quiere decir que solamente a  usted le ha hecho efecto, porque no ha tomado la primera, la segunda ha fluido porque no se ha bloqueado con la primera pastilla, quiere decir que no se ha producido la mezcla entre ambos medicamentos, eso es bueno, es positivo, prosiga usted por favor.

PAGEMO: Quizás un resplandor a lo lejos, se mueve incesantemente.

PUERREDON: ¿Siente sus manos? ¿Sus pies y piernas? ¿Siente su cabeza?

PAGEMO: No puedo sentir nada, porque soy nada, siento no existir.

PUERREDON: ¿Como seria no existir?

PAGEMO: No existo y nada mas, no puedo explicarlo tanto.

URRUTILLA: Flores de cristal.

LARRELO: Flores de chocolate.

FUGANI: Flores con escamas.

ALMOZ: Flores con sombrero y casco también.

PAGEMO: Me siento un punto muy diminuto en el universo, a penas un punto.

PUERREDON: ¿Cada vez se hace más pequeño ese punto?

PAGEMO: Se esta disolviendo como si me chupara un hoyo negro, profundo, no le veo el final, sigo cayendo, no hay forma de parar, sigo y sigo mas hacia lo hondo.

Puerredon le hace una seña a Rowello, toma el encendedor y se lo pasa por la pera, Pagemo no reacciona.

De pronto siento un liviano calor en mi cuerpo, he dejado de sentir miedo, me siento un poco mas seguro ahora.

 Veo algo a lo lejos, atravieso un jardín por un sendero de piedra, este me conduce hacia una habitación, la puerta abierta, algo así como un garaje, hay un hombre con un cuchillo, su mano tiembla, la niña no lo ve, el se acerca.

Puerredon empieza a sentirse incomodo, se mueve para un lado y para el otro sobre su asiento, casi ni quiere escuchar a Pagemo.

Ella deja caer su osito de peluche sobre el suelo, el hombre corre hacia ella, con la navaja le corta el cuello a la niña, ella cae sobre la alfombra gris dejando fluir toda la sangre.

Puerredon se acerca a Almoz, saca un artefacto filoso y se lo pasa por el cuello a Almoz, este cae al suelo desangrado, rápidamente Satirna y Rowello se encogen en un rincón tembloroso, mientras que los otros cuatro se han sacado el vendaje de sus ojos para asistirlo a Almoz.

LARRELO: Te dije que esto seria peligroso, ¡enfermero! ¡Enfermero! ¡Rápido aquí!

ROWELLO: Nosotros no hicimos nada, no nos lleven al privado por favor.

SATIRNA: Yo apenas jugaba con mis manos, solo vi que jugaban, solo es un juego, así lo explico el doctor Pagemo, no hay de que preocuparse, pero por favor no nos lleven al privado.

PAGEMO: Por favor no les hagan daño, ellos no son culpables de esta tragedia.

Entran dos enfermeros, agarran a Rowello y a Satirna y se los llevan del sótano.

FUGANI: Esto fue idea tuya Pagemo, ahora no se que le diremos a los medios de prensa, a nuestros superiores, nos iniciaran juicio a todos, a todos maldita sea.

URRITILLA: Diremos que estábamos experimentando con los enfermos escupe en el suelo. No ce que clase de bayaspirina nos dieron esos infelices, espero que no le hayas dado el rebotril Pagemo.

LARRELO: Claro, diremos que estábamos experimentado y  así nos congelaran la profesión a todos, además de acusarnos y mandarnos a la cárcel por negligencia cuando descubran la manera en que trabajábamos aquí, señores, nuestra brillante carrera se ha dilatado en un día, esto es increíble, ¿quien se atreve a soltar a tres tigres a fuera de una jaula con domadores Desarmados? es una locura.

PAGEMO: Una locura que tiene una causa noble, ¿acaso no se dan cuenta que estamos en medio de la historia en la psiquiatría moderna?

URRITILLA: Tu eres el único que piensa en la psiquiatría moderna, aquí tenemos un problema grave Pagemo.

FUGANI: Hay que pensar en alguna solución ahora, debemos ser lo mas objetivo en ella.

LARRELO: Tenemos un problema, el director esta sacando los últimos archivos de su oficina para mudarlos al nuevo nosocomio, al menos dijo que en estos días iba a venir.

PAGEMO: Imposible, me lo encontré ayer, el viene hoy, pero no se me ocurrió que todo esto podía acontecer.

URRITILLA: Entonces debemos ver como sacar a Almoz de aquí sin vida.

FUGANI: ¿Pero que ideas tienes? ¿Piensas que andaremos todos con un cuerpo a la rastra? ¿Crees que somos asesinos para llevarlo embolsado y arrojarlo en alguna zanja por algún campo, que nadie se dará cuenta? Por favor, estamos en una situación critica, insisto debemos ser cautos y pensar que vamos a hacer con Almoz.

URRITILLA: Parece que tu tienes mejores ideas.

LARRELO: Por favor, ahora no se peleen, voy a llamar al enfermero, que averigüé si esta el director. Toma un celular y marca. ¡Hola Luís! Si, soy yo, necesito que subas al tercer piso, que te fijes si en la oficina esta el director, cualquier cosa me llamas. Cortando el celular. Se esta yendo para allá, mientras tanto, tengo una idea, podríamos quemar la habitación, arrojar el cuerpo de Almoz adentro, si se quema todo, encontraran el cuerpo calcinado.

FUGANI: Te olvidas de que cuando el forense lo revise, se encontrara con un corte en la parte inferior de su cuello, además llamaría la atención rápidamente del director, vendría hacia aquí y se daría cuenta de todo. Larrelo, eres medico, no puedo creer de tu ingenuidad. Pero no esta mal tu idea, lo que si creo es que podríamos argumentar que el paciente le corto el cuello, arrojo algún químico combustible y le prendió fuego a la habitación.

URRITILLA: Yo creo que debemos llamar a la policía, no podemos esperar de que esto se nos vaya de las manos, no debemos dar tantos rodeos, me parece mejor  la idea de decir que el paciente le corto el cuello y listo, lo del incendio no es creíble, ¿de donde saco el encendedor el paciente? Si Almoz fumara al menos, entonces ahí se podría decir que tomo su encendedor, pero no es así, debemos analizar todo no podemos saltearnos nada, si no de lo contrario todos iremos a la cárcel.

Suena el celular de Larrelo.

LARRELO: Esta en su despacho, acaba de llegar.

URRITILLA: Debemos pensar en como sacarlo de allí, del edificio mejor dicho, alguno de nosotros podría ir con la excusa de invitarlo a tomar un café o de pedirle información acerca de los nuevos ingresos al nuevo nosocomio.

LARRELO: ¿Cómo lo sacamos si viene a buscar sus últimos archivos, por lo que dijo ayer eran demasiados, seguro le tomara como más de dos horas, suficiente para que nos descubran con el cuerpo.

FUGANI: Ahora si que estamos en líos.

LARRELO: ¿Cómo que viene hacia aquí? Bueno, espera, trata de detenerlo, nosotros vamos a esconder el cuerpo.

URRITILLA: Debemos llevar el cuerpo de Almoz, ¡rápido! ¡Ayúdenme! tu y Fugani tómenlo de los pies, yo lo sujetare de los brazos, luego tendremos que dar aviso a la policía, no podemos esperar a que el director sospeche de nosotros.

LARRELO: ¿Que le diremos a la policía?

FUGANI: Diremos que un enfermo perdió el control y lo mato, así nadie tendrá problemas, me parece mejor idea.

URRITILLA: Te piensas que la policía científica no va a investigar el caso, en absoluto, caeremos todos, es una locura, nadie puede burlar a los investigadores, estoy de acuerdo con que llamemos a las autoridades policiales, pero no se piensen que no estaremos bajo la lupa.

FUGANI: Entonces demuestra una mejor idea doctor de cuarta, porque hasta ahora lo único que has hecho es estar de brazos cruzados sin exponer algún argumento serio y coherente, ya te pareces a tus pacientes.

URRITILLA: Dirigiéndose a Fugani, Pagemo se interpone.  Mira pedazo de...

PAGEMO: Yo me hago responsable de todo, yo voy a entregarme, es necesario e importante para que el experimento no se haya hecho en vano, yo llevare adelante mi declaración en la justicia.

FUGANI: Hablas como si te importara un bledo la muerte de Almoz.

PAGEMO: Los entiendo a todos, comprendo su enfado, pero créanme hemos descubierto una clave que hasta nuestros días no estaba revelada.

URRITILLA: No podemos permitírtelo, te van a presionar, el fiscal, es muy agudo y allí en un mínimo descuido, caeremos todos.

PAGEMO: No hay forma, lo tengo todo arreglado, voy a declarar ahora, junto con el experimento como culpable de la muerte de Almoz, no me importa ir a la cárcel, solo quiero que lo que hicimos hoy, vea la luz y se proyecte como un camino alternativo en la ciencia. Ustedes me conocen, saben que no tengo familia, que mi vida esta dedicada por completo a mi profesión.

LARRELO: Creo que tiene razón, el se hará responsable de todo, pero recuerda Pagemo que dirás que estabas tu, Almoz y el paciente, a nosotros no nos nombres.

Suena el celular de Larrelo.

Si, te escucho, bien, ahora nos vamos.

FUGANI: ¿Qué sucede?

LARRELO: Viene hacia aquí, no pudo darle conversación, vamos, rápido, mejor dejemos a Almoz en el suelo, te quedas tu con el cuerpo, suerte camarada.

URRITILLA: Suerte amigo.

FUGANI: Es lo que te toca, suerte colega

 Pagemo ha sacado un radio grabador que tenia en el bolsillo de su pijama, lo enciende, piensa y luego habla.

PAGEMO: Hoy sábado 7 de julio del 2006, en el Psiquiátrico Kordalkof, soy el doctor Pagemo, estoy al frente y a cargo de el experimento: “ La ficción en la mente  ”, hemos registrado cambios intensos, he corroborado mi hipótesis acerca del paciente que interpreta su personaje convincentemente que hasta puede convencer a cualquiera de lo que hace y dice, también en cuanto a la provocación consciente, ya, que se que iré a la cárcel por lo que voy a revelar, antes, se debe de saber que el viernes 6 de julio a las diez de la noche, le practique una hipnosis al paciente Puerredon, la orden la recibió y la cumplió, había un código, sabia que al enunciar su historia: “ La muerte de su hermana “, este procesaría dicho comentario, reviviéndolo  y por consecuencia actuaría por impulso asesinando al azar a un hombre, en este caso fue Almoz, fue la liquidación de uno de mis amigos y colegas del grupo experimental del nosocomio, el doctor Almoz ha servido de mucho, ha sido muy valioso y  ha prestado su cuerpo, sacrificándolo para abrir una puerta nueva, descubriendo que los pacientes cuando ingresan en la ficción, se sienten cómodos en ella, se despegan de su patología, y cortan rápidamente su personaje con el enunciado de un problema de niñez o de su vida.

A lo mejor nos hemos equivocado con mis colegas al comprar el psiquiátrico Kordalkof, porque hemos comprado con el, aquellas tres victimas que nos acompañaban en dicho laboratorio, y espero que sean mejor tratados en otro nosocomio, ya que no ha sido nuestra intención acabar dañando sus mentes enfermas, asumimos la culpa de todos los accidentes ocasionados, sobre todo por la muerte del doctor Almoz, quien era parte del equipo medico.

Para concluir, dejo una copia de esta grabación en los archivos de Kordalkof, que nadie se olvide de ella antes de que se destruya el edificio, para que se siga investigando estos importantísimos sucesos que acabo de describir, para el beneficio de la psiaquitria moderna, para que la muerte de Almoz no haya sido en vano, para el bienestar de nuestros enfermos mentales.

Llega Fugani con un revolver, este ha estado escuchando la grabación de Pagemo, le apunta firmemente a su cabeza.

FUGANI: ¡Asesino de mierda! así que era al azar, total que mate a cualquiera de nosotros esta bien, tu te salvabas porque el relator esta siempre exento de todo peligro, pero nosotros, debería volarte los sesos, ahora, ya mismo, ¡arrodíllate! ¡Rápido!

PAGEMO: Déjame que te explique.

FUGANI: ¡Cállate mierda! Sabia que ibas a actuar de este modo tan característico de ti, cuando entre a trabajar aquí lo intuí, tu mirada, tenia ese misterio propio que levanta la incertidumbre, la ambigüedad de tu persona nunca me cerro, sabia que algo ocultabas, querías llevarnos a nosotros a tu infierno, ni siquiera te importo nuestra familia, la esposa y la hijita del pobre Almoz, debería matarte ya, ahora.

Tira el gatillo para atrás, se prepara para disparar,  pero rápidamente ingresa Almoz corriendo a evitar que Fugani le dispare a Pagemo.

ALMOZ: Levantándose del  suelo. ¡Espera! ¡Espera por favor! estoy bien. Pagemo le puso una navaja de goma que contenía sangre, los enfermeros ya sabían de esto.

PAGEMO: No veía la hora de que salieras detrás de la puerta, por poco me matabas Fugani.

FUGANI: ¿Porque no me dijeron nada? ¿Por qué? si hasta los enfermeros conocían el juego.

ALMOZ: Siempre pasa lo mismo, te vives quejando e ignoras que así son las reglas, al menos nos hemos divertido, además tu no viniste a la reunión del jueves, entonces decidimos no decírtelo.

FUGANI: Siempre me hacen pasar por idiota, la otra vez fue con el holgazán de Urritilla. Claro, ¡como no me di cuenta! el director hoy viajaba a un congreso a Paris. Bueno, la verdad que deberíamos brindar, al menos la hipótesis que manejábamos la hemos comprobado.

PAGEMO: Lo importante es que tenemos el experimento como tú dices, ahora debo irme al ministerio de salud, debo presentarlo formalmente y registrarlo también.

LARRELO: Suspendan todo, no presentes nada, Puerredon se lanzo del tercer piso, esta muerto.

Las luces empiezan a descender, la música sube con un violonchelo desafinado., todos se miran con preocupación.

 

TELÓN FINAL

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