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LA 84

de Fernando Zabala

Esta obra ha sido cedida por el autor para su difusión libre y gratuita, si bien quedan reservados todos los derechos de propiedad intelectual. El uso público de esta obra requiere el permiso del autor y a fin de recabar la correspondiente autorización se inserta al final del texto su dirección electrónica.

 

 

LA 84

De Fernando Zabala

 

fer_z300@outlook.com.ar 

LA 84

Obra de Teatro de una sola Escena y un solo Acto

Personajes:

RAMON

JUANCHO

EL VASCO

 

Escena Única

(Antes de que empiece la obra se puede sugerir que cuando se oscurezca la sala se escuche de fondo la música de ¨Argentina Secreta¨, y que luego de unos instantes que las luces suavemente iluminen la escena, acompañe a las primeras acciones del protagonista. Estamos en una habitación pequeña, con una mesa y una silla de madera rustica, botellas vacías sobre una repisa hacia el foro, un cuadro con el escudo de Belgrano de Córdoba, en el techo un foquito pequeño que ilumina tenuemente el lugar, sentado lustrando sus borceguís está RAMON vestido con el traje característico de los ferroviarios, de pronto entra JUANCHO, su hijo, que lo mira sorprendido unos segundos)

JUANCHO: ¿Qué haces vestido así?

RAMON: (Lustra sus borceguís) Me voy.

JUANCHO: (Después de un tiempo) Elvira me conto que hace dos días no abrís el kiosco.

RAMON: (Decidido) Y no lo voy abrir más, me piro.

JUANCHO: (Lo mira de reojo) ¿Lo vas a vender?

RAMON: El kiosquito fue. Ni lo vendo, ni lo abro, ya no me interesa, a otra cosa mariposa (sigue en lo suyo)

JUANCHO: (Suspira preocupado, entiende cual es el propósito de su padre) Es una locura ¿de donde vas a sacar plata? ¿De que vas a vivir? Mas ahora como están las cosas, me parece que no es una buena idea.

RAMON: (Le muestra una fotografía en blanco y negro) Es el Vasco ¿te acordas? Vos tenias doce año, a lo mejor no te acorda, ahí estábamo arriba de la 84 todavía, (mete ropa dentro de un bolso) parecíamo golondrina, je, un día acá, otro día allá.

JUANCHO: No me contestaste.

RAMON: (Contento con una sonrisa, una luz en sus ojos) El tren vuelve Juancho, vuelve (deja de meter ropa en el bolso y lo mira con una sonrisa) vuelve de la mano nuestra, vamo a salvar la 84.

JUANCHO: ¿Qué van a salvar que?

RAMON: (Deja de preparar el bolso y se pone pensativo, nostálgico) Cuando empezaron a cerrar los ramales me di cuenta que no iban a matar de a poco, vinimos acá con tu mama, nos pusimo el kiosquito con la ayuda de tú tía Rosa (recordando) habían días que me levantaba, que me miraba al espejo, que agarraba el uniforme y que despue me acordaba que ese trajecito estaba en el pasado.

JUANCHO: (Después de un silencio) Ya fue papá, ya está.

RAMON: No esta nada, vos que vas a entender, vos so profesional, vos tene un trabajo, pero yo tenia un oficio que hasta el día de hoy se lleva en la sangre, acá, en lo hueso Juancho (mira por la ventana) nosotros íbamo a eso pueblos para que salieran del aislamiento, de la pobreza, pero un día nos cerraron algo más que lo camino de hierro, no silenciaron para siempre con las mentira de que llegaría el progreso y ahí tene el bendito desarrollo con el famoso ¨ramal que para, ramal que cierra¨.

JUANCHO: Eso es historia pasada papá ¿Que vas a hacer encerrándote acá?

RAMON: (mete una botella de vino en el bolsito) Voy a resistir Juan, a resistir.

JUANCHO: A vos te van a resistir papá, te van a dejar en la calle si no abrís el kiosco, el mes que viene tenes que pagar el alquiler ¿Cómo vas hacer?

RAMON: (Pone un grabador chiquito y viejo en la mesa y le hace escuchar a JUANCHO el sonido de una locomotora) Juna esto, se parece a la 84, e igual, igual eh.

JUANCHO: (Casi sin prestarle atención) No se distingue muy bien.

RAMON: Shhhh cállate, escucha, esta, es la música que vengo ecuchando yo hace veinte años, veinte años Juancho.

JUANCHO: (Desinteresado) ¿De donde sacaste eso?

RAMON: Me lo grabó el Tordo, todavía tiene la casa de música al lado de Fiorela, es de un casete que se llama el sonido, (recordando) el sonido del ayer, así se llama, pode cree que ya tamo en el ayer. A lo mejor todo se revierta, todavía me quedan esperanza, al meno anuncian obra para reactivar el Ferrocarril, así dice el gobierno.

JUANCHO: (Descreído totalmente) Es mentira papá, puro palabrerío, todo eso quedo en la nada, lo que cerró en este país nunca más se volvió abrir y vos los sabe.

RAMON: No me voy a quedar acá para ver como se llevan a la 84 al museo ese de carambola.

JUANCHO: Quieras o no se la llevan mañana, salió en el diario.

RAMON: (Ha cerrado el bolso, pero busca una linterna) No se la llevan nada.

JUANCHO: (Interesado de golpe) ¿Y que sabes vos?

RAMON: No vamos con el Vasco y la 84.

JUANCHO: (Lo mira como si su papá estuviera loco) ¿Cómo?

RAMON: Yo te dije que la 84 iba a volver pero jama a un museo de chatarra, el museo es para el pasado, y nosotros no vamos a ser parte de ese pasado.

JUANCHO: Mira si roban la maquina los llevan en cana y encima el quilombo que se me arma.

RAMON: En cana habría que meter a todo eso hijo de puta que se afanaron el ferrocarril Argentino con promesas blandas, y proyectos faraónico, uno es pobre pero no e idiota. Ahora quieren usar al ferrocarril como un bien privado y lucrar hasta con los ferroviarios bajo tierra, el tren es del pueblo, y nosotro somo el pueblo.

JUANCHO: Tenes razón, no te lo discuto, pero papá no pueden llevarse la maquina.

RAMON: ¿Y quien lo va a impedir? (luego de un tiempo) que me vengan a detener esos bobina a ver si me pueden mirar a lo ojo y pedir perdón a mí, al Vasco, a todo los ferroviarios que hicieron de este país una nación unida, este país se cayo cuando nos pararon a nosotro, y ay tene vos ahora, mas camiones que trenes.

JUACHO: (Estratégico) Tenes razón, es así como vos decís, pero pensa un poco en tu familia, en tú nieto también, el Josecito quiere aprender todo eso que vos le hablas del ferrocarril.

RAMON: Josecito que aprenda que cuando se quiere destruir la identidad hay que salir a defender la dignidad con uñas y diente, y si hay que morde hay que morde, y si hay que pegar hay que pegar.

JUANCHO: Esos son conceptos gremialistas y encima violentos.

RAMON: Ahí te equivoca, ya esta echando moco con eso que deci, eso son los derecho de todos nosotros los fantasma de las estaciones, de los trenes a ninguna parte.

JUANCHO: El Vasco está enfermo y lo sabes.

RAMON: (Toma unos tragos de una petaquita) ¿El Vasco? ¿El Vasco quere sabe cuando  se enfermo? El día que dejo de subir a la 84, ahí se enfermo y no se pudo curar hasta el día de hoy, ni que hablar del flaco Galiarzo que se murió despue de que cerraran lo tallere, más de veinte año el flaco había trabajado en eso galpones y  solo un día basto para que todo esos años de efuerzo no fueran nada.

JUANCHO: (Estuvo pensando una nueva estrategia luego de un silencio) ¿Qué pasa si el Vasco se muere?

RAMON: (Despreocupado mete un retrato en el bolso) No sé, supongo que lo entierro por ahí, lo mismo hará el conmigo.

JUANCHO: ¿Por ahí donde?

RAMON: Por ahí, que se yo, mira, yo sé que el Vasco, el deseo de el, como el de cualquiera de nosotros,  va a ser quedarse al ladito de cualquier ramal, para el, nuestro ferrocarril por más vaciado que este es un sentimiento, es un sueño.

JUANCHO: ¿Y que van hacer con la 84 papá?

RAMON: No se, preguntale a los del museo estatal.

JUANCHO: (La pregunta es para desalentarlo) Pero ¿a donde van a ir?

RAMON: No te lo puedo decir, no es que desconfié, es un trato que tenemos con el Vasco, eso si,  la 84 no la vamos a entregar ni que nos maten, tenemos pensado irno hasta uno de los viejo galpones, ahí la vamo a guardar, no vamo a permitir que el estado venga por más y no lleve la maquinita de nuestras vida, porque ahí se llevan el alma nuestra, pero minga se la vamo a da.

JUANCHO: El ferrocarril no se va a poner en marcha porque ustedes se lleven la 84, deja que se la lleven a un lugar en donde...

RAMON: (Interrumpiéndolo) La van a sepultar, eso es lo que van hacer.

(Empieza a escucharse de fondo un bandoneón solo ejecutando la melodía de la canción ¨Argentina Secreta¨)

RAMON: (Luego de un silencio, recuerda con una sonrisa) Yo subí cuando tenia veinte año por primera ve (Lo mira a JUANCHO que trata de esconder la mirada) ¿sabe hace cuanto de eso no? la 84 estaba toda limpita, era un chiche, mi viejo estaba ahí, al principio me acompaño en algunos viajes, después se fue, se alcanzo a jubilar, y vino el Vasquito, peinado a la gomina o a la cachetada, parecía un  guitarrista de Gardel el loco. La 84 corría con nosotro por aquella época, a veces la gente nos esperaba en la estación, sobre todo la gente mayor, nos esperaban con un estofado, un pedazo de pan, cualquier cosa, contal de agradecer  cuando llevábamos el agua (se queda pensativo unos segundos)  esos rostros lo tengo acá adentro (señalando su cabeza)  Cuando nos bajamo de la 84 fue como si me anunciaran la muerte de un ser querido, me acorde del viejo, me acorde mucho, a veces no juntábamo en el  galpón con el Vasco y los otros muchachos, mirábamo las foto, recordábamos los viejos tiempos, y cuando me tocaba pasar por la estación te juro que hasta a veces podía sentirla vibrar, pero después no veía nada y me volvía a casa fumando,  y pensando que algún día, quizá algún día volveríamos a ver a la 84 reluciente, brillosa, perdiéndose de a poquito por los montes.

JUANCHO: (Después de una breve pausa, trata de retomar su posición) Es una decisión tuya papá, pero también tengo que advertirte…

RAMON: (Deja de meter ropa en el bolso y lo interrumpe) ¿Qué cosa va a advertirme vos eh? ¿Crees que tengo miedo, que voy andar reculando a esta edad de mí vida cuando ese kiosco ha sido una verdadera cárcel para mi? prefiero volver a los ramales, sacarle los yuyos a esa vieja señales, a los farole, a las barreras que parecen colgada de la nada, yo no quiero quedarme sentado mientras se llevan la 84 a descansar a ese juntadero de trastos que le llaman museo del tren Argentino, vergüenza debiera darles a eso cara dura dejarnos en el olvido, llega un momento en que el silencio es traición, y hay muchos que acá se quedaron en silencio eh.

JUANCHO: Por lo que veo no me vas a hacer caso.

RAMON: (Se ha quedado mirando por la ventana) ¿Ve aquella montañita de allá? Hay noches que mirándola fija, me ha parecido ver a la 84 con mí viejo arriba y todos los muchacho sonriendo, contando chistes, te juro que yo sentí que me silbaban y yo dejaba el mate y me iba corriendo para allá, pero despue me llamaba Elvira como si yo tuviese loco, y le contaba que para mi la 84 había pasado con mí viejo (Deja de sonreír con el recuerdo y se pone serio y pensativo) pasaba un poco contento y un poco triste su mirada como pidiéndome disculpa.

JUANCHO: (Después de un silencio, retoma la conversación) El Josecito me pregunta por el tren y yo no se que responderle.

RAMON: (Que sigue pensativo) Es que esos grandote, esos gigante nos acompañaron siempre, es imposible hablar de ellos y que no se no caiga la baba, fijate ese paredón que detrás ya no hay nada, lo han dejado ahí como un mausoleo, pero pensar que esos coloso ganaban la sonrisa de todo los pibitos del pueblo, hasta yo de changuito corría en bici para alcanzarlo.

JUANCHO: (Le da unas palmadas) Hay que hacer el duelo papá, no se puede hacer otra cosa.

RAMON: Claro, te cierran los ojos, te duermen y ya te prenden unas velita y está en un funeral. Yo no puedo enterrar todo eso, sinceramente no puedo.

JUANCHO: Te van a entregar una placa papá en homenaje por tus veinticinco años como ferroviario, sale en el diario de hoy es un reconocimiento importante, el gobernador te la va a entregar.

RAMON: Que la placa se la metan en el culo esos guaso, yo no quiero esa basura que inventan los político para simular que te agradecen los años de  vida y trabajo que se llevaron a cuesta tuyo, eso es un mocazo. La 84 es mí viejo, es el Vasco, es el flaco, y toda esa gente que viajaba de noche, de día con los monstruo de metal, si vos te pones a escuchar las vía todavía se siente el chirrido como si nunca se hubiesen ido. Unos días antes de morir, el viejo me dijo: ¨Por lo meno, la 84 esta de pie¨ y yo digo deci que se murió y no llego a ver como esta venida a menos la pobrecita, en esos galpones que ni techo tienen.

JUANCHO: Y bueno, pero por lo menos para las fiestas patronales estuvo andando, si hasta globos le colgaron ¿o no te acordas?

RAMON: Si,  me acuerdo, unos metros y adentro, y ahora ni eso, directamente a la fosa de los hierros.

JUANCHO: Pero la 84 la vas a poder ir a ver al museo, no es que no la vas a ver más.

RAMON: Preferiría no verla si es así.

JUANCHO: Yo podría hablar con el Intendente.

RAMON: ¿Y que le vas a pedir eh, que le vas a pedir?

JUANCHO: No se, intentaría que se quede en el pueblo, a lo mejor, que se yo, no se papa, no sé.

RAMON: No te van a dar ni cinco de bola, meno ese que quiere quedar bien hasta con la suegra del gobernador, es mas, cuando fueron las elecciones, no se que cantidad de guita me ofreció para que saque la 84 a las vías y le cuelgue los carteles con la caripela de el.

JUANCHO: Si esconden la 84 la van a  ir a buscar papá, ese es el tema.

RAMON: Que vayan a buscar los ramales que nos quitaron, los sueños que dejaron en el paso nivel, que vayan a busca eso ojos vidriosos que se veían en la casa de los compañeros, que vayan a buscar la gorra que me arrebataron y toda nuestra historia hundida en eso negocio millonario, eso, que no devuelvan todo eso que se llevaron y que dicen que van a traer de vuelta, que no traigan nada mejor, que esos señores no vengan mas a ilusionarnos con más mentiras, tratándonos despectivamente como si fueramo los orejones del tarro.

JUANCHO: El intendente va a  preguntarme donde están vos y el Vasco, imagínate la prensa cuando se enteren de todo, el revuelo que se va armar, la misma gente del pueblo, acá todo nos conocen papa.

RAMON: (Toma un traguito de la petaca) La gente del pueblo sabe, los otros no me calientan, el pueblo y vos lo sabe muy bien, no quieren ningún acto homenaje ni nada de esas payasadas, lo que si quieren ello, es que le devuelvan el ferrocarril, y yo no se lo voy a regalar a eso caranchos que vienen movidos por intereses y que no les importa un comino de nuestra gente. Acordate que Peñaloza murió a lo ochenta y pico de año en uno de esos vagones, y el había sido el primer maquinista del pueblo, ese viejito de pelo blanco (casi llorando) como pueden deja morir un hombre así, tenia mano grande y ojos triste, y el pobre cuando cerraban los ramales me decía: ¨Voy a terminar en aquel vagón¨ y así termino, muerto de hambre, tirado como un  perro, y ninguno de esto mugroso fue capa de tirarle siquiera con una manta. Nosotros todo los sábado y domingo le llevábamos con los muchacho alguna empanda y un poco de vino, cuando se podía un poquito de locro, si yo no tenia ese dinerito que me presto tú tía Rosa terminaba como el, tirado por algún vagón viejo. Por eso yo no voy a permitir que se lleven la 84, ya se llevaron mucho para dejarnos los esqueleto eso que dan pena verlo así parado.

JUANCHO: Nos vas a exponer a tu epopeya papá, pensa un poco lo que vas hacer.

RAMON: (Saca una bocina enorme, esta toda lustradita, la hace sonar) ¿Te acordas? (Rostro de indiferencia de JUANCHO) Es hermosa, tú mamá no quería que yo la conservara, me la traje y la guarde en la piecita de cachivaches, la deje ahí y cada ve que podía la hacia sonar (la hace sonar de nuevo) hasta me la pidió el Turco para llevarla a la cancha, pero le dije no señor, esto es un intrumento sagrado Turco, sagrado (la hace sonar de nuevo)

JUANCHO: (Destapándose los oídos) Ya la escuche ¿la podes dejar en la mesa?

RAMON: No te gusta la bocina,  vos so un chico raro, porque a todo lo changuito le gustaba, nos pedían que tocáramos la bocina cuando llegaramo al pueblo, pero claro, a vos te cambio la ciudad.

JUANCHO: No es eso, no quiero problemas, demasiado tengo con mis hijos.

RAMON: Los hijos no son problemas, al menos para mí padre jama lo fuimo, al contrario, no llevaba en la 84 y nosotros tirábamo de esa bocina, ese era nuestro único juguete.

JUANCHO: (Mira la hora)  La gente también tiene la culpa de todo esto y lo sabes, apoyaron las medidas para que paren los ramales.

RAMON: La gente en su ignorancia pensó que el ferrocarril era un gasto para el estado y que por eso había que privatizar el tren Argentino, le dieron el visto bueno, le creyeron. Pero al ferroviario no lo engañaron nunca, porque siempre fue a sacarle el disfra ese que le pusieron esto desalmado. La gente de los pueblos eso lo sabía, sabían que era toda una maniobra para que eso inescrupuloso lograran sacar beneficios y de esa forma el estado se libero de poner lo que tenia que poner, por eso no le vamos a dar ni mierda la 84 a eso pecho frio.

JUANCHO: Si la 84  no va al museo la desarman que es peor.

RAMON: ¿Y con tan poca cosa me tengo que conformar? Con el Vasco vamo a impedirlo, que nos agarren si se atreven, por eso no vamo a encerrar en ese galpón y no vamo a salir hasta que se vayan todo eso cogotudo que vienen a buscar voto.

JUANCHO: (Se lo ve más preocupado y vuelve a mirar la hora) Van a tirar el galpón abajo, no les importa nada, vos mismo lo estas diciendo.

RAMON: (Enfrentando a su hijo) Van a tener que animarse e a tira un galpón ferroviario (Pausa, JUANCHO lo mira en silencio) uno de tantos que se han comido, ni tumbarlo hace falta, se caen solo de abandonado que están, y la gente está con nosotro, no van a permitir que cinco o sei cara de piedra se lleven el corazón del pueblo que es la 84.

JUANCHO: (Más nervioso) Esa máquina no es solo tuya y del Vasco papá, esa máquina ya es patrimonio nacional, es de todos, le pertenece a todos entendelo.

RAMON: (Lo enfrenta de nuevo) ¿Y quienes son todos? ¿el gobernador, el intendente? ¿eso son los todos? Mira Juancho, no vamo a permitir que la utilicen para ese Museo Estatal y que encima de todo, eso fondos, a nosotros, los trabajadores del ferrocarril no vamo a ver ni cinco centavo.

JUANCHO: (Se contiene) El pueblo les agradece su labor como ferroviarios, ahora tienen sentar cabeza y dejar que se lleven la 84 como corresponde.

RAMON: (Es una gran descarga de RAMON) Vos lo haces muy fácil, cree que veinte año no son nada como dice el tango, no tene una idea lo que se siente que te arranquen lo único que no dejaron nuestros abuelo, o aquellos inmigrantes de pueblos diminutos, vos no sabe lo que es tener que decir que sos un desocupado, que cuando te hablan del tren se te caen las lagrimas y te pones a llorar como un chico, vos no sabe lo que se siente ver que se llevan la vida tuya y la de todo tus compañeros, nadie salió a defendernos, hasta el silencio en las estaciones abandonada hacían más ruido que la gente que se calló cuando pudo decir algo y que no se animo por temor o por conveniencia, yo de eso estoy cansado ya.

JUANCHO: No sigas con esto papa, este es un pueblo donde todos nos conocemos, se van a burlar del Josecito en la escuela, le van a decir ahí esta el nieto del abuelo loco.

RAMON: Tenes razón, porque de mí ya se burlaron bastante, sobre todo esos ladrones de sueño que no se conforman con habernos vaciado el ferrocarril.

JUANCHO: Vos sos un tipo inteligente papá, no te enrosques en esto.

RAMON: Yo soy un tipo como todos, vengo de una familia de Ferroviarios, pero cuando pararon los gigantes por ser supuestamente deficitarios según algunos, pensé que me iba a morir, que me iba a volver loco, te juro que la íbamos a pintar con los colores de la bandera le dije un día al Vasco, y me jure que el día que levanten las vías para hacer rutas, me tiro con la 84 por algún barranco, y como se que eso no lo voy a soportar, prefiero encerrarme con el Vasquito a morir ahí, juntos, lo tres con la 84.

JUANCHO: (Sigue nervioso pero contenido) No van a lograr nada así, por la fuerza no se consigue nada.

RAMON: Por la fuerza se quieren llevar la 84 que no e lo mismo, uno tiene que morir en su ley, aunque cueste pensar que a uno la vía ya se le acaba, que toda esa gente que veíamos en la estaciones no la vamo a ver más, por ahí quizá quede ese bochinche, y cuando cerremo los ojo aunque sea por uno instante, la volvamos a ver sin pensar que son solo nostalgia de un pobre viejo, nosotros ya pusimos un semillero del tiempo y la esperanza, pero las semillas ya se acabaron.

JUANCHO: (Vuelve a mirar el reloj) Hay que seguir adelante papá, no se puede llorar toda la vida sobre la leche derramada.

RAMON: (agarra la petaca y le da otro trago) Ya esta Juancho, ya no me queda nada, este rollo se acaba cuando no encerremo con la 84, es lo único que nos queda (le ofrece un trago) ¿quere un trago?

JUANCHO: (El rostro de preocupación de JUANCHO es notable) No gracia, no quiero.

RAMON: (Adivinando) Tenes la vía bloqueada seguro.

JUANCHO: (Sorprendido y nervioso) Son ordenes de arriba, no me queda otra.

RAMON: De arriba el único que da órdenes es Dios, no te deje engrupir por eso malandra que vienen en helicóptero a formar parte de eso acto pedantes y demagógico  ¿Por qué no mejor vienen a explicar que negocio quieren hacer llevándose  la 84? ¿Que nos van a dar a cambio? ¿un monumento en la plaza?

JUANCHO: Tenes razón, tenes toda la razón del mundo, pero no puedo hacer nada.

RAMON: Vos si podes hacer algo, estar del lado del ferrocarril Argentino, eso podes hacer,  yo estoy por cumplir la misma cantidad de años que tiene la 84 y no tengo ni una mísera pensión, nada de nada.

JUANCHO: (Sigue nervioso) Escuchame una cosa papa, el gobernador viene para darte una placa e inmediatamente me da un ascenso que ando buscando hace muchos años, y vos lo sabes, si yo permito que pasen, me tengo que olvidar, me congelan la carrera y me desplazan del cargo, me dan una patada en el culo literalmente.

RAMON: Vos me hablas de un ascenso ¿y sabe cuantos años estuve esperando para subirme al tren de carga con la 84? Tú ascenso no vale nada con todo los Ferroviarios que  son indigentes. Pero perde cuidado yo no te voy  a joder, lo que meno quiero e joder a un hijo, pero tengo que pasar o pasar, aunque este el mismo Papá en el paso nivel, es una decisión tomada, no hay otra, tenemos que ganar aunque sea en esta vuelta, ya nos dejaron sin vías a muchos de nosotros, no podemo dejar que se hagan la fiesta con lo poco que le queda al ferrocarril.

JUANCHO: (No puede disimular su nerviosismo) Me metes en un flor de problema.

RAMON: Vos tenes tres horas con el problema, me veni habla de ascenso inmediato, y yo llevo casi treinta año sin poder labura, gracias hijo.

JUANCHO: (Mira la hora de nuevo)  Entendeme papá, tengo una familia.

RAMON: Tene una familia, y tene que tener honor para esa familia, eso es lo que te van a demandar tus hijo, honor Juancho, honor.

JUANCHO: Pero si los dejo pasar no me van a dejar ni como cabo a mí.

RAMON: (Se mira en un espejito que esta colago en la pared) Yo no te pido nada hijo, vos hace lo que tene que hacer, nosotros con el Vasco pasamo y listo, no hay vuelta atrás (mirándose) este traje quedo como nuevo de tanto que ya no lo uso, mira, si hasta la grasa se le salió.

JUANCHO: (Lo llaman al celular) Hola si que dice cabo, aja, bueno (pausa) bueno, listo, gracias por avisar cabo (Se lo ve mas tranquilo, suspira relajado, después de un tiempo) ¿Por qué no se quedan en la casa con el Vasco ausentándose del evento? De esa forma demostrarían su disconformidad.

RAMON: Eso no es ausentarse, eso es silenciarse, eso es cagarse, y yo me canse de andar metiendo la cabeza dentro del hueco como un avestruz.

JUANCHO: Lo que ustedes van a hacer es un acto suicida.

RAMON: Lo que nosotros vamos a hacer es un acto de amor, de lealtad, ante la cantidad de familias Ferroviarias que sepultaron esto ladrones que vienen por la foto.

JUANCHO: Bueno te lo voy a tener decir nomas.

RAMON: (Se le acerca) ¿Qué me va a tener que decir que cosa?

JUANCHO: (Después de un silencio sin poder mirarlo a los ojos) Recién el cabo me dijo que se están llevando la 84 rumbo al museo, calculo que se la llevaron hace veinte minutos mas o menos.

RAMON: (Queda en silencio un rato) ¿Vos me esta diciendo en serio?

JUNCHO: (Esperando una reacción) Si.

(Silencio largo mientras que RAMON se sienta pensativo, lo mira sin entender a JUANCHO)

RAMON: Osea que… (Cae de a poco) que… ¿como pudiste? (Tiempo) la dejate sola (luego de un tiempo, lo agarra de la camisa) la dejaste ir.

JUANCHO: (Sigue sin poder mirarlo a los ojos) Fue una decisión del gobierno de entregarle la máquina al museo, ya te lo dije.

RAMON: (Lo mira largo tiempo) Vos sabia ¿y no me iba  a decir nada hasta que la desaparecieran? (silencio un momento, RAMON empieza a pensar) estabas haciendo tiempo, por eso mirabas el reloj, claro, ahora entiendo.

JUANCHO: (Haciéndose el desentendido) ¿Pero que decís?

RAMON: (Sigue cayendo) Por eso viniste acá, te mandaron ellos, te mandaron ellos.

JUANCHO: (No sabe que decir) Vine a visitarte también y porque te quiero hice lo que hice.

RAMON: No mientas, no me metas el perro ¿Vos me deci que me quere y te llevaste  la 84 al muere? No diga boludese, anda a que te den la chapa noma.

JUANCHO: ¿Ahora te la vas agarrar conmigo porque cumplí con mí deber?

RAMON: (Lo enfrenta) ¿Tú deber? ¿Tu deber me estas diciendo? escuchate lo que deci, que rápido la gente se olvida de todo.

JUANCHO: Si yo permitía que te lleves la 84 me quedaba afuera de la fuerza.

RAMON: Nosotros nos quedamos afuera de todo, hasta de la vida que llevábamos.

JUANCHO: Yo quise ayudar papá, pero no tenía alternativas.

RAMON: Yo tengo ideales, los mismos que tenia toda esa gente que laburaba conmigo, lo que pasa que yo nunca baje los brazos.

JUANCHO: Yo también tengo ideales.

RAMON: (Defraudado) Pero dejaste que se la lleven por tan poca cosa.

JUANCHO: No tenía otra opción.

RAMON: Cuando levantaron los ramales decían lo mismo.

JUANCHO: Esos eran otros tiempos.

RAMON: (Lo enfrenta) Nada de otros tiempos, nos siguen metiendo cada vez más en el anonimato.

JUANCHO: Lo que hicimos fue poner las cosas en su lugar si me permitís.

RAMON: (Lo vuelve a enfrentar) Las cosas en su lugar ya estaban, en tal caso las movieron de lugar querrás decir.

JUANCHO: Está bien papá, pensaba que te ibas a poner contento con lo del ascenso.

RAMON: (Volviendo a enfrentarlo) ¿A cuesta de que es tu ascenso?

JUANCHO: (Una nueva escusa) A cuesta de entregarle a un museo la historia del Ferroviario, es un homenaje, deberías estar agradecido.

RAMON: Déjate de decir boludeses, acá esta la historia del Ferroviario, allá en los galpones del Flaco Galiarzo, en la estación de tren que ya no se sabe ni lo que es de tanta  maleza que hay, en el vagón donde murió Peñaloza en la miseria, esa también es la historia del Ferroviario. Pero claro, es mejor mostrar lo más lustradito para que la gente no conozca el desarmadero en que se convirtió el Ferrocarril Argentino.

JUANCHO: Y bueno pero por lo menos algunas cosas quedaron.

RAMON: Para los museos y la naturaleza (irónico) tenes razón.

JUANCHO: No, para las Instituciones.

RAMON: Las instituciones éramos nosotros, que trabajábamos para un país que día a día se volvía invisible, que hasta hace poco querían traer un tren bala en un país sin trenes, treinta años sin el tren, y lo poco que conservábamos con el Vasquito se lo llevan a las ¨instituciones¨, ja las ¨instituciones¨. (Se sienta desanimado)

JUANCHO: ¿Y que queres? Que quede tirada por ahí, tapada de yuyos, por lo menos en el museo la van a mantener.

RAMON: (Lo enfrenta de nuevo) No te lo permito, nosotros con el Vasco la teníamos en el galpón, no teníamos guita para pintarla, pero eso si, la teníamos en condiciones, ni una sola bosta de paloma, ni una telaraña, brillaba por donde la veas.

JUANCHO: Y bueno, en el museo puede estar pintada.

RAMON: (Irónico) Si tenes toda la razón, va a estar pintada.

JUANCHO: Y bueno, que mejor que el museo para mantenerla entonces.

RAMON: ¿No quere el traje también para llevarlo al museo? llevalo que está todo limpito, mira que lindo que está, se lavó hace más de veinte años. Total acá se llevan todo, y a cambio nos dejan la rabia y la nostalgia.

JUANCHO: Si llevan la 84 al museo es porque se reivindica al Ferrocarril, es una manera de reconocerlo también.

RAMON: Se reivindican a ellos mismos, con ese verso a otro lado.

JUANCHO: Y bueno pero…

RAMON: (Interrumpiéndolo) El ferroviario tiene sentido de ferroviario.

JUANCHO: (Con los ojos llorosos, la consciencia hace sus cosas) Si lo decís por mí yo no soy un Ferroviario.

RAMON: (Explotando recién ahora) Pero te criaste en esa máquina, esa fue tu cuna querido y  la enterraste vos mismo, la sepultaste para siempre. Yo te llevaba en alza con el Vasco cuando tú vieja se murió, aprendiste a caminar arriba de ella, y ahora la entregaste en bandeja, la 84 era tu vieja, tu vieja era.

JUANCHO: (Yéndose agarra el saco) Bueno si me vas a echar la culpa de todo me voy.

RAMON: Total ya hiciste lo tuyo.

JUANCHO: (volviéndose) Yo no soy el enemigo.

RAMON: Nadie esta diciendo eso.

JUANCHO: ¿Entonces?

RAMON: (Levantando la voz) Entonces se terminó todo.

(Despues de un silencio duradero)

JUANCHO: Yo no hice nada, trate de que no se metan en un problema con el Vasco, eso es todo.

RAMON: (Para si mismo y pensativo) Ja, eso es todo.

JUANCHO: Si, eso es todo.

RAMON: Anda a decile a los muchachos que eso es todo, dale, anda a decile.

JUANCHO: Hablas como si ustedes fueran los únicos herederos de la 84.

RAMON: (Rápido contesta) ¿Y si no quienes? ¿los que la mutilaron? ¿los que la dejaron tirada ahí para que se pudra en la interperie? Por favor, con ese hueso a otro lado.

JUANCHO: La 84 estaba caída hace rato.

RAMON: (Enfrentándolo) Pero fuimos nosotros la que la levantamos, y como la dejamos una joyita ahora vienen esas aves de rapiña a meter el pico, que si no la dejaban ahí de chatarra.

JUANCHO: No es así, había un proyecto de restauración.

RAMON: Mentira, deja de echar moco, la querían desarmar para poner unos banquitos y unos asadores, querían levantar hasta las vías, me lo dijo una vez ese Pedraza que lo había escuchado ahí en el consejo deliberante y vos me venis con un proyecto de restauración, no me hagas reír.

JUANCHO: Bueno eso fue una iniciativa para que creciera el pueblo.

RAMON: (Vuelve a enfrentarlo) El crecimiento de un pueblo no se hace sobre el pueblo si no con el pueblo que es otra cosa.

JUANCHO: ¿Y que sabes? A lo mejor había gente que apoyaba la iniciativa.

RAMON: (Pensativo) La gente lo que quería era que vuelva el tren de carga, y no va a volver.

JUANCHO: La gente también quería otras cosas, también quiere progresar.  

RAMON: (A partir de ahora, RAMON se resigna y baja su espíritu de lucha y confrontación. Saca una tarjeta vieja y la lee) La 84 fue fabricada en los Talleres Iñesta e hijos, en la ciudad de San Francisco, provincia de Córdoba, (dejando de leer) hace poco fui a ver si aunque sea podía encontrar el galpón abandonado, pero me encontré un gran Supermercado, a unos metros más estaba la vieja estación, la habían convertido en un parque deportivo, ahí tenes los homenajes, los reconocimientos.

JUANCHO: (Después de un silencio) Me tengo que ir papa.

RAMON: Pienso que yo me tendría que haber subido a la 84 hace tiempo y haberme mandado a mudar para que ninguno de ustedes me encuentre, de paso la hubiera salvado. Todos estos años estuve tratando de imaginar que volvíamos al ruedo, pero nos dejaron bajo llaves, para no volver ni siquiera a ilusionarnos, nosotros somos los olvidados bajo el peso del progreso, después de todo, la penumbra hace lo suyo.

JUANCHO: (Mirando el reloj con cierta incomodidad) Se me hace tarde.

 (Golpean la puerta RAMON se asoma, y entra EL VASQUITO)

EL VASCO: (Abriendo los brazos teatralmente feliz) ¿Y? ¿nos vamo? (Deja una cajita en la mesa) mira lo que traje, a que no sabe que encontré.

JUANCHO: Yo me voy, el domingo vengo con Josecito.

(Se retira JUANCHO esperando una respuesta de RAMON pero nada)

EL VASCO: (Ramón se lo queda mirando) No me contetate.

RAMON: (Apagado) Se llevaron la 84 Vasquito, se la llevaron al museo.

EL VASCO: (Pensativo unos segundos) ¿Y ahora?

RAMON: (Saca una botella de vino que descorcha, sirve en dos vasos) Y ahora no sé Vasquito, no sé.

EL VASCO: (Se sienta resignado en la silla) Que lastima, yo tenia todo preparadito, no sabe como estaba, contaba lo segundo para irme, mira traje café en el termo y todo por si hacia frio, ah y mira (saca una bondiola) una bondiolita para picar.

RAMON: Y bueno por ahí mezclamo un poquito el café y el coñac.

EL VASCO: Uy, no va a ser muy pesado.

RAMON: Para una noche como esta no creo Vasco.

EL VASCO: (Saca dos banderitas Argentinas) ¿Te acordas?

RAMON: ¿Dónde estaban?

EL VASCO: Y yo te dije el otro día que las tenia que tener por ahí, abrí el placar y las encontré detrás de los bolsones de ropa, mira si hacia tiempo que no la sacaba de ahí que estaba bien al fondo.

RAMON: (Agarra las banderitas) Esto es lo único que nos quedo Vasquito.

EL VASCO: Algo es algo.

RAMON: Me acuerdo como si fuera ayer cuando le sacamos las banderitas.

EL VASCO: Y que lindo cuando flameaban con el viento, yo me las lleve y quedaron ahí guardadas desde aquella vez que nos mandaron a casa sin retorno.

(Se produce un silencio medio largo)

EL VASCO: (Mirando la foto de la 84) ¿La volveremo a ver algún día?

RAMON: (Lo mira esbozando una sonrisa forzada) Claro que la vamo a volver Vasquito, claro, le van a poner un moño así de grande y todo el pueblo va a ir a recibirla (agarra el grabador y le pone play, el sonido de la 84 empieza a escucharse) Escuchate esto ¿no se parece a la 84?

EL VASCO: Es igualita.

RAMON: Viste, es un calco.

EL VASCO: Hagamos una cosa, vos te quedas con la bocina y yo con las banderitas ¿esta bien?

RAMON: Pero si Vasco, esta mas que bien.

EL VASCO: (Con una sonrisa) Por lo menos no se llevaron los suvenires ¿no?

RAMON: No levantes la perdiz que por ahí te escuchan y ni los suvenires nos van a dejar.

EL VASCO: Con una mano en el pecho ¿la 84 puede volver?

RAMON: Claro que puede volver Vasquito, como no va a volver.

EL VASCO: ¿Como celebraríamos no?

RAMON: Que te parece, no haríamo un bailongo de aquello y en piso de tierra.

EL VASCO: (Se ha quedado pensando y luego de unos segundos) ¿Y si yo me muero antes?

RAMON: Que te vas a morir vos, es más, no van a llamar a nosotros dos primero para comandarla, hasta cola van a tener que hacer para verla.

EL VASCO: (Se entusiasma) Te imagina, a lo mejor la pintan de azul y blanco.

RAMON: Y si no la pintamo nosotros que tanto.

EL VASCO: Claro, la pintamo nosotros, tenes razón.

RAMON: Y le ponemos bien grande ¨La 84¨.

EL VASCO: Y abajo le escribimos nuestros nombres.

RAMON: Y nos sacamo una foto.

EL VASCO: (Preocupado pregunta como un niño) ¿Y si nos bajan?

RAMON: Nadie no va a bajar Vasquito, nadie, muerto no van a tener que bajar de la 84 si volvemo a subir algún día.

EL VASCO: (Levanta la copa sonriente) Por la 84.

RAMON: (Levanta la copa también) Por la 84.

EL VASCO: ¿Pode poner de nuevo la musiquita esa que se parece a la 84?

RAMON: La ponemos todas las veces que quieras Vasquito, que suene una vez más y que no sea la última vez (vuelve a poner el grabador, la 84 se escucha bajo, y de a poco se va escuchando de fondo ¨Argentina Secreta¨ en un bandoneón solitario, acompañado por guitarras, la luz empieza a descender suavemente hasta que la pieza queda en completa oscuridad).

TELÓN FINAL

 Fin. VOLVER A TEXTOS TEATRALES

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