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la casa incendiada

de francisco pino

Esta obra ha sido cedida por el autor para su difusión libre y gratuita, si bien quedan reservados todos los derechos de propiedad intelectual. El uso público de esta obra requiere el permiso del autor y a fin de recabar la correspondiente autorización se inserta en al final del texto su dirección electrónica.

 

 

   La  Casa  Incendiada

                          

 

Francisco  Pino

 

  

 

franciscoepino@ono.com

 

 

 

 

        (Nota del Autor.)

 

En La Casa Incendiada hay dos historias que son una sola. 

De una parte, la tragedia de unos seres humanos, basada en un hecho real.

Hace algo más de veinte años, el incendio de un prostíbulo de carretera se llevó la vida de cuatro o cinco mujeres.  No recuerdo bien el número y tampoco he vuelto a rastrear los archivos.  Al parecer el proxeneta las encerraba cada madrugada en el club hasta su regreso a mediodía, cercana ya la hora de abrir el negocio.  Algún familiar de alguna de ellas entabló luego un pleito, en el que al parecer no se pudo demostrar (o no se quiso) que la puerta principal estuviese en efecto clausurada. El proxeneta salió sin cargos de homicidio y supongo que seguirá ejerciendo su globalizado negocio en algún otro lugar del vasto universo mundo.

De otra parte aparece la vieja historia de la explotación, también  como gran motor de progreso de este tiempo triste que nos tocó en suerte.  Lo que nos ha quedado después del estrepitoso fracaso de las dos últimas grandes utopías (comunismo, liberalismo), contenidas aquí en las parábolas de un Reformatorio juvenil ex-comunista y de un chulo  Gran-estafador-de-guante-blanco-sin-entrañas.

Cualquier puesta en escena de este texto debería por tanto ayudar también a la comprensión de esta segunda lectura.

Frases como “el muchacho que pude haber querido y prefirió que lo odiase”, “…la próxima puta vendrá de la Argentina”.  O palabras clave, como Deuda, Seguridad, Negocio Mundial, etc… adquieren en este  PROSTÍBULO  su más tremendo significado.

 

 

 

PERSONAJES :

El  Gran  Macró

Varinka

El Forense

 

VOCES :

El vuelo del pequeño Prokofi

 

Grischa  final

 

 

    

 

                         UNO

 

 

 

     Oscuridad.  Sonido de pisadas poco marciales, que parecen marcar cansinamente el paso sobre un suelo de tierra.  Música del concierto para violín nº1 de Shostakovich.   3 er. movimiento, en alguna parte del solo de violín  (Oistrakh  8´17´´ ?)

     Silencio.  Y leve sonido de motores al fondo. En la persistente oscuridad, voz de un  NIÑO de acento eslavo:

 

 

EL VUELO DEL PEQUEÑO PROKOFI

Nunca pensé que un avión fuese tan grande.

Aunque por dentro parece más chico que por fuera.

Nunca pensé que no hiciese frío aquí dentro. 

Mamá me ha abrigado demasiado para el viaje.

Varinka dice que donde ella está jamás hace frío. Y ya es difícil imaginar un lugar donde jamás hace frío.

Varinka vive muy cerca del mar y cuenta que el mar es un lugar hermoso que te hace llorar de alegría…

Es difícil imaginar el mar, aunque yo lo he visto en varias películas, pero es difícil.

Ahora no entiendo como hay tanta gente que vive donde hace tanto frío y donde no existe el mar. 

Supongo que la policía no permite que la gente se vaya de su casa fácilmente y quiere que haya siempre

alguien que guarde cada casa.

Mamá me ha dicho que cuando pase un poco de tiempo se reunirá con nosotros.  Yo creo que ella piensa que no volverá a verme, que no la dejarán salir de su casa.

Por eso me ha abrazado tan fuerte y no quería soltarme.

Pero no sabe que voy a trabajar,  y cuando tenga dinero pagaré a la policía para que la dejen salir de casa

y venga también donde está Varinka,

a conocer el mar y a no tener nunca frío.

Varinka dice que hay tiendas muy grandes donde hay muchas,  muchas cosas que nadie podría imaginar.

Gusev me dijo que vio una tienda así cuando estuvo en Minks,

pero Gusev es un mentiroso y tampoco creo

que haya estado nunca en Minks.

Me gustaría que me viera ahora, volando

en un avión de verdad, yendo a conocer el mar y los lugares donde nunca hace frío,

donde los chicos pasan el día dentro del agua,

en el mar o en esas piletas tan bonitas llenas de agua azul.

Y por la noche van al cine y ven películas americanas de naves

espaciales y extraterrestres.

Dice Varinka que cuando llegó allí estuvo todo el día metida en una tienda de esas, con los ojos como platos

y riéndose sola,

que la gente debía pensar que estaba loca,

hasta que un guardia le dijo que se fuese, que iban a cerrar.

A lo mejor a mí me pasa lo mismo y no quiero salir de la tienda.

No sé… Aunque lo que yo quiero ahora es quitarme

toda esta ropa del frío y meterme en el mar.

O en una pileta de esas de agua azul, que tampoco me importaría…

Dice Varinka que allí se me va a quitar la tos enseguida y me voy a poner fuerte, pues hay medicinas para todo;

y frutas increíbles y comidas estupendas y chocolates y golosinas de colores, de muchos colores…

Dice Varinka que allí todo el mundo tiene un coche y que ella pronto también tendrá un coche…

Lo primero que haré

será sacarme una fotografía montado en un coche  rojo,

con el brazo fuera de la ventanilla

y a lo mejor con un cigarrillo entre los dedos.

Aunque sea apagado.

Sí… le mandaré la fotografía a Gusev.

Para que ahora presuma de tener un amigo que se llama Prokofi y que está en Occidente.

La luz se va apagando ahora en el cielo. Enseguida será de noche y no podré ver las nubes allí abajo,

aunque ya hace un rato que desaparecieron.

Tal vez cuando llegue pueda ver desde arriba la gran ciudad iluminada.

Dice Varinka que lo más bonito de allí es cuando se hace de noche y se encienden todos los escaparates y los luminosos de las tiendas y el alumbrado de los edificios públicos y de las iglesias. Y entonces la gente se sienta en la calle

en mesas que sacan a la puerta de las tabernas

y allí les sirven cenas con refrescos o cervezas. 

Porque en la calle no hace frío; en realidad, dice Varinka, no hace frío en ninguna parte.

Sí… y aunque todo esto ya lo he visto en alguna película,

me resulta tan extraño imaginar como la gente puede sentarse

en la calle y no tener frío…

Ah, Varinka  ¡qué ganas tengo de verte, hermanita!

¡Qué ganas de abrazarte!

 

                                        DOS

 

 

 

                                 Luz súbita y fuerte para el chulo.

 

EL GRAN MACRÓ   

¡Si yo salgo de aquí, nadie sale de aquí!

Cuando yo estoy aquí quiero acción, pero no caras largas, no problem.  Quiero movimiento y seducción.

¡Alegría!   Mover el culo y andar con las tetas. 

Porque el que viene hasta aquí guarda unas tetas fláccidas

en la alcoba de su casa

y tiene hartos los cojones de esas tetas y de problem.

Porque el que viene hasta aquí busca la rubia o la negra de su vida, busca el polvo de su vida, busca el sueño de su vida.

Y el Gran Macró guarda todo eso para él

y bajo siete llaves lo guarda.

         ¡Por eso si yo salgo de aquí, nadie sale de aquí!

De Santo Domingo traigo el sueño, o de la fría Ucrania,

desde Benín o la exótica Tailandia.

El Gran Macró trae el sueño, la resurrección, la esperanza.

El rescate de la miseria y del hambre.

La luz del mundo nuevo, donde todo es brillo

y las autopistas veloces y bien señalizadas.

Donde hay de todo

y todo es posible y necesario.

Solo hay que mover el culo y ser complaciente, 

andar con las tetas y no problem.

La que trabaja aquí trabaja para el Gran Macró y no le falta de nada.

Porque el Gran Macró es generoso y complaciente.

Quiere que paguéis la Deuda, pero no os deja sin blanca.

Si es necesario os prestará de nuevo. 

El gran Macró subviene a vuestras necesidades y también a vuestros caprichos,

es generoso y no le falta humanidad. 

Incluso, a veces, la vista gorda hace si alguna puta mandó dinero a la familia, pues al Gran Macró

no le falta humanidad. 

El Gran Macró quiere a sus putas y les compra lencería fina de seda italiana.

Lencería nunca vista en Ucrania, en Benín

ni en Santo Domingo, ni siquiera en la exótica Tailandia.

El Gran Macró quiere a sus putas, si sus putas quieren al Gran Macró.

 Pero no es un filántropo.

Lo suyo es un negocio, una industria, una empresa. 

Y una puta ha de pagar su Deuda.

Pues ¿hay algo en este mundo que se dé gratis? 

Una vida mejor no se da gratis, hay que trabajar. La lencería

fina no se regala. La paella de mariscos no se da gratis.

50 canales de televisión no se dan gratis, que va.

¡El progreso no se da gratis! 

¿El médico?  Ah, no, tampoco el médico se da gratis. 

Y sin embargo el Gran Macró, cada seis meses, lleva sus putas al ginecólogo.

¿Cuándo si no le sería dado a sus putas conocer un ginecólogo, en Ucrania, en Benín, en Santo Domingo… ni siquiera en la exótica Tailandia? 

¡Por eso si yo salgo de aquí nadie sale de aquí!

Por eso he puesto cierre metálico en la puerta y rejas en las ventanas.  ¡Hay que trabajar y pagar la Deuda!

Pues el Gran Macró quiere a sus putas

¡si sus putas quieren al Gran Macró!

 

 

Cambia la luz, se humaniza. MUCHACHA  de acento eslavo:

 

VARINKA        

Ha puesto cierre metálico en la puerta y rejas en las ventanas. 

Para que nadie escape del Gran Macró.

Para que no escape Varinka del Gran Macró. Ha salido ya de madrugada, como hace siempre, cumplido el tercer güisqui,

su brazo sobre el hombro del último hombre obscuro.

Ha echado el cierre metálico.

Hasta mañana a mediodía no ha de volver.

Este cuarto tiene el techo de uralita. Hasta mañana por la tarde  (bien entrada la tarde)

no funcionará el aire refrigerado.

Las otras pueden soportarlo, mal que bien lo soportan.

Pero Varinka viene de la nieve y esta casa, en mitad del infierno, se sitúa justo en mitad del infierno (…)

En mitad del infierno,

en una carretera que atraviesa veloz el infierno.

 

 

                                   Cambio a luz neutra, aséptica

 

FORENSE        

La historia.

Un forense debe ser… el forense de la historia.

Pero si hay algo que apenas soporta este médico forense

es el olor de la carne quemada (…)

Observación del lugar del siniestro. Postura de los cuerpos.

Objetos alrededor. Para saber, para saber

qué he de buscar en la autopsia, claro…

Pero aquí no hay autopsia posible.

Solo este olor, sofocantemente áspero, de la carne quemada… 

Mejor la descomposición lenta de un viejo cuerpo olvidado

a la rápida y cruel combustión de la carne quemada.

 

 

 

                                        TRES

 

 

 

         Oscuridad.  Y aquel sonido de pisadas que marcan cansinamente el paso en un suelo de tierra. Y aquella música de Shostakovich…

Silencio o  violín al fondo. Voz de un  JOVEN,  de acento eslavo:

 

GRISCHA FINAL

En realidad es un consuelo saber que todavía me queda sangre.

El Supervisor (me han dicho)

le ha echado una buena bronca al Chulo Gruzin.

No debía haberme pegado de esa forma, al menos no en la cara.

Debería saber que en mi estado, y por grave

que sea la falta cometida, no debería pegarme de esa forma.

Menos mal que finalmente han podido contener la hemorragia.

Quizá lo de hoy sea definitivo,

desde hace varias semanas se rumorea que los próximos

en salir seremos Dimitri y yo.  Los tiempos van cambiando,

hoy nadie puede arriesgarse a que haya otra

muerte en el Centro.

Por eso llaman a las familias cuando ven que esto se acaba,

o nos llevan al Hospital General.

Después de dejarnos limpios, claro, de habernos rehabilitado

como ciudadanos libres, sin cargos.

Si nos mandan allí sabemos lo que nos espera.

Bien se han asegurado de que no tendremos escapatoria..

Aun así preferiría que me llevasen al hospital.

Mi padre, viejo borracho también enfermo,

no debe cargar con lo que me aguarda. 

Mierda.. El caso es acabar de una puta vez con todo esto.

Tengo diecisiete años, no he resistido mucho.  Mi cuerpo

se ha llenado de costras y mi cabeza de piojos, mi pecho

se agota en  un movimiento inútil…

Pero puede que esto solo sea el principio de lo que me aguarda.

Ese viejo Pope insiste en que deberíamos temer el infierno,  tiene gracia…

Sea como sea, preferiría que aquella hermosa niña me hubiese perdonado.

Aunque sé… aunque sé que eso es imposible.

Varinka… después de todo, querida Varinka…

 

  

                                       CUATRO

 

 

 

                                   Tenue luz que humaniza la escena.

 

VARINKA        

Rejas en las ventanas y cierre metálico en la puerta.

Venir del infierno sin saber que se viene al infierno.

Dejar la ciudad gris de plomo y el hermano pequeño,

el pequeño y triste Prokofi sin futuro, el hermano

que juré traer conmigo enseguida.

Dejar aquello como antes dejamos la aldea, convencidos

de que no puede ser peor que lo que hemos dejado.

Permitiéndome incluso el espejismo de la resurrección,

el espejismo de que muy pronto tendría a mi lado al pequeño y triste

Prokofi sin futuro (…)

Y pasar del pobre Grischa al Gran Macró,

del muchacho al que pude haber querido y prefirió

que lo odiase.. al Gran-estafador-de-guante-blanco-sin-entrañas. 

Todo resto de esperanza acaba ahora en ese cierre metálico.  O acabó entonces con el pobre Grischa,

al que pudre

la tuberculosis y el hambre en un reformatorio de Tula. 

Algunos días vuelven Grischa y sus amigos a esta casa del infierno. En algún muchacho he reconocido

a aquel otro tímido que prefirió que lo odiase,

que bestialmente quiso compartirme con los amigos y el aguardiente.

Ah, qué dolor me dejó ese muchacho

y cómo lentamente sigo vengándome de él a distancia,

en un reformatorio de Tula (…) 

Pero si ahora yace conmigo un muchacho como Grischa,  resucita  en mí la ternura, le hablo al oído

palabras tibias y profundas que guardaba para el otro,

lo envuelvo en mi abrazo y le otorgo el placer y la paz…

Pobre Grischa, muchacho agonizante en un reformatorio de Tula.

 

                                 Cambia la luz a blancura científica.

 

FORENSE

Un forense ha de ser el forense de la historia. Afirmar,

con útil pedagogía, que de cualquier cadáver expelido por la historia se puede aprender algo (…) 

Pero qué aprender

de estos restos calcinados en las ventanas, a las rejas aferrados desesperadamente…

 

 

Sucesivos cambios de luz según el personaje.    Ahora, fuerte y desagradable iluminación ácida.

 

EL GRAN MACRÓ           

¡Si yo salgo de aquí, nadie entrará aquí!

El Gran Macró guardará vuestro sueño. 

Una mujer hermosa es un objeto codiciado por el maleante.

Un objeto frágil y vulnerable que hay que proteger de la rapiña.

Pero el Gran Macró quiere bien a sus putas y guarda su sueño.

El Gran Macró es un aliado de la justicia y no permite

la acción del maleante.

Por eso invierte en Seguridad.

Cierre metálico en la puerta y rejas en las ventanas.

Nada de ahí fuera perturbará vuestro sueño, ni el aullido del lobo ni el asesino huido en la noche,

hambriento de sexo y de sangre hambriento. 

¡Porque si yo salgo de aquí, nadie entrará aquí!

Así el Gran Macró invierte en Seguridad y guarda a sus putas.

 

FORENSE

Cinco cuerpos calcinados. Cinco cuerpos anónimos. Cinco cuerpos sin nombre. Pues qué nombre es Cati, Varinka, Dulce… nombres circunstanciales

que no duran más allá de una hora de amor furtivo.  Departamento de antropología. Estudio de partes duras.

O búsqueda de ADN. Para qué si son cuerpos anónimos, cuerpos sin nombre,

cuerpos para el amor furtivo, cuerpos.

Nombres inventados para cuerpos inventados (…)

Sí… de cualquier cadáver se puede aprender algo.

Pero cómo estudiar los fenómenos cadavéricos, como precisar

los niveles de sodio y potasio en el humor vítreo,

la contracción y temperaturas corporales. Cómo saber

la data, la hora exacta. Ya se sabe (…) 

No, un cuerpo quemado es como un cuerpo reventado a puñaladas,

como un cuerpo ametrallado. No hay misterio posible (…)

            Nada como la fascinación de un cuerpo solo.

Nada como la fascinación de un cuerpo solo del que nada

se sabe, apaciblemente muerto, sin estragos, sin señales

de lucha.  Solo la muerte. La muerte.

Cuál es la causa de la muerte… Cuál es la causa.

 

 

VARINKA

Venir del infierno sin saber que se viene al infierno…

Quizá un cigarrillo olvidado en la moqueta, quizá

la desesperanza de una hermosa puta del Gran Macró  (…)

Y ahí viene el fuego buscando a la olvidada Varinka en el piso de arriba.

No creas que él se olvidará de ti, pequeña, no creas que tendrá misericordia.

 

FORENSE

Levantamiento de cadáveres. Hora exacta del siniestro.

Obtención de ADN.  Y, claro, búsqueda de familiares. Pero qué familiares. 

Data. Obtención de ADN. Y un ginecólogo. ¡Bien!,

un ginecólogo… Análisis. Suficiente, suficiente. No problem.

(…)  Pondremos su nombre a cada cuerpo.

Pondremos un cuerpo calcinado en cada nombre.

 

 

                                          CINCO

  

 

EL GRAN MACRÓ           

¡Nadie va a dudar que yo quiero a mis putas! 

Nadie que tenga cojones va a dudar que el Gran Macró

sacó a sus putas del hambre y la miseria.

Les hizo conocer el lujo de los escaparates y la bondad de la comida mediterránea, les hizo atravesar el mundo en viaje transoceánico,

miró que trabajasen en condiciones, les puso aire refrigerado.

¿Pues cuándo le sería dado a sus putas conocer el aire refrigerado en Ucrania, en Benín o en Santo Domingo…

ni siquiera en la exótica Tailandia?

Nadie como el Gran Macró sentirá pues este siniestro. Nadie.

Si invierto en Seguridad es porque quiero acción, pero no caras largas,

no problem. Quiero movimiento y seducción.

¡Alegría!  Mover el culo y andar con las tetas.

Y si les cobro su Deuda es para que mis putas generen sus recursos.  Sean cuerpos

capaces de producir, de generar dinero, de acumular capital.

                                                  No cuerpos mendicantes.

Cuerpos que crean comercio, intercambio social y negocio.

Cuerpos que crean riqueza.

Si el Gran Macró les cobra su Deuda es porque quiere

que sus putas generen sus propios recursos.

                              No, el gran Macró no es un filántropo.

Y no dará un duro a un cuerpo mendicante. 

Lo suyo es un negocio, una industria, una empresa

y con firmeza apuesta por el libre mercado, por la libre circulación de capitales y bienes… 

Bienes que son cuerpos.

Detenta el Gran Macró un negocio sin fronteras, un Negocio Mundial…

Pues si no hubiesen conocido al Gran Macró  ¿a qué puta le seria dado generar sus recursos en Santo Domingo, en la fría Ucrania o en Benín…  ni siquiera en la exótica Tailandia?

El Gran Macró fundó un Negocio Mundial

e hizo que sus putas generasen sus recursos, creando riqueza.

 

FORENSE        

Cinco cuerpos calcinados.  ADN resuelto. Un cuerpo

calcinado en cada nombre.

Pero dónde empezó el fuego. Porque el forense de la historia,

con útil pedagogía, también es algo detective.

De otra forma no hay misterio, no hay misterio.

Cinco cuerpos calcinados,  sin misterio…

( O sí.  Tal vez. 

Última esperanza de que sea un caso bonito.) 

Un cuerpo yace lejos de la ventana. Los brazos cruzados

abrazando algo. 

Abrazando.

 

VARINKA        

Mi pequeño Prokofi sin futuro se acerca. Como el fuego se acerca. 

El dinero escondido al Gran Macró ha pagado su pasaje. Verá

que Varinka ha cumplido su promesa.

Pero no vengas tan rápido, pequeño, no tan rápido.

Deja que el fuego se extinga en tu Varinka.  Ella te quiere y ha cumplido su promesa.

Vas a tener suerte, muchacho, sé que vas a tener suerte, mi pequeño Prokofi.

Tú no acabarás como el pobre Grischa,  reo de violación,

muchacho agonizante en un reformatorio de Tula. 

Di a tu querida Varinka que todo será distinto.. y el fuego será querido

y me fundiré en su abrazo.

 

 

 

                                         SEIS

  

EL GRAN MACRÓ

¡Si nadie puede entrar aquí, el Gran Macró volverá aquí!

Cuando yo vuelva tendréis acción.

Nada de caras largas, no problem… Tendréis movimiento

y seducción. ¡Alegría! 

Mover el culo y andar con las tetas.

Porque el que venga hasta aquí

dejará unas tetas fláccidas en la alcoba de su casa.

Y las putas del Gran Macró girarán sobre él

imitando el movimiento de los cuerpos celestes.

Traeré cuerpos.

Objetos codiciados por el maleante,

objetos frágiles y vulnerables que habrá que proteger de la rapiña.  Cuerpos.

Cuerpos nuevos que crean comercio, intercambio social y negocio. Cuerpos que crean riqueza. (…)

                                                           Y la más hermosa,

la próxima puta del Gran Macró,  vendrá de la Argentina.

Así el Gran Macró abre mercados y trae una puta de la Argentina.

 

FORENSE

No siempre. No siempre se puede aprender algo de un cuerpo calcinado.  Y para este forense de la historia

nada hay como la fascinación de un cuerpo solo, del que nada se sabe.

Apaciblemente muerto. Sin estragos. Sin señales de lucha  (...)  

Solo la muerte. La muerte (...)

Cuál es la causa de la muerte… Cuál es la causa.

 

 

      De nuevo aquel violín del concierto de      Shostakovich, mientras se hace un lentísimo

 

                                 OSCURO

 

 

 

( 20 años atrás… En memoria de las mujeres muertas en el incendio del Club Búho.)    

 

 

Obra publicada  por la Asociación de Autores de Teatro en el volumen del autor titulado  “La casa incendiada y otras piezas breves”.   ISBN  84-88659-54-7

 

franciscoepino@ono.com

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