Para ir al BUSCADOR, pulsa en la imagen

 

NOTICIAS TEATRALES
Elaboradas por Salvador Enríquez
(Optimizado para monitor con resolución 1024 X 768 píxeles)

PORTADA

MADRID

EN BREVE

PRÓXIMAMENTE

LA TABLILLA

HERRAMIENTAS

EN PRIMERA LA SEGUNDA DE MADRID ENSEÑANZA LA CHÁCENA

AUTORES Y OBRAS

LA TERCERA DE MADRID

ÚLTIMA HORA DESDE LA PLATEA
DE BOLOS CONVOCATORIAS LIBROS Y REVISTAS NOS ESCRIBEN LOS LECTORES
MI CAMERINO   ¡A ESCENA! ARCHIVO DOCUMENTAL   TEXTOS TEATRALES
  ENTREVISTAS LAS AMÉRICAS  

 

LA CORRIDA

de Rafael Granizo Barrena

Esta obra ha sido cedida por el autor para su difusión libre y gratuita, si bien quedan reservados todos los derechos de propiedad intelectual. El uso público de esta obra requiere el permiso del autor y a fin de recabar la correspondiente autorización se inserta al final del texto su dirección electrónica.

 

LA CORRIDA

Teatro

 

Rafael Granizo Barrena

 rafaelgranizo@gmail.com 

 

Decorados y vestimentas de la Edad Media

  

PRIMER ACTO

 

 

 

Escena I

Aparece “Arlequín” dormido. Se despierta lentamente y recorre todo el escenario con baile y danza hasta comprobar que hay gente.

 

ArlequínSoy  “Arlequín” uno de los personajes clásicos de la comedia del arte. Les contaré que desde el siglo XVI vivimos en los escenarios de todo el mundo. Que soy de origen italiano, ¡Mamma mía, la mía cunna!. Nuestra tradición se remonta en el tiempo a la Edad Media y representamos a un criado bufón, astuto e incluso un poco avaro. Urdimos estratagemas, piruetas y acrobacias para conseguir nuestros objetivos y hoy les aseguro que mi mayor objetivo es que disfruten con la historia de un antepasado mío que deambuló por los pedregales del medievo. Es la historia de “La corrida”.

 

El escenario es la Villa del Marqués Aventado, que si bien es noble en título, su apellido es apodado, pues según consta en manuscrito velado y firmado por un noble de antaño, se otorga el nombre del marquesado, a aquél lacayo que utilice la mejor argucia para hacerse amo. Pero veamos que dice, lo que en piedra fue labrado:

 

El Arlequín sentado contempla la escena.

Entra el Paje.

 

Paje—  "En nombre de S. M. el Rey don Crespo y por el poder que me ha otorgado, yo, Don Sixto Gracia, Conde de estas tierras, concedo y perpetúo el título de marquesado a la "Venta del Álamo" que, llevará siempre nombre de aquel lacayo, que bajo la argucia y el engaño, demuestre que es el nuevo Amo. Por lo que nombro Villa del Marqués Hidalgo, al criado que me convirtió en venado. Sixto, Conde y Amo".    

 

 

Arlequín    Ataviado con lanas y zurrón, albarcas y un cayado, un forzado trovador adosa su furor junto a la peña, donde antaño, su visión, daba cuenta de la flor que un día mancilló. Campanilla y cuenco en cinturón, intenta reclamar la atención del gentío que agrupa la procesión de un mercado en el que el engaño, sacia tanto el estomago del pillo, como el bolsillo del amo.

Se retira.

 

Escena II

 

En el mercado tres mozos roban una fruta mientras se burlan del tendero ante sus continuos gritos.

 

FRUTERO Mozuelos, canallas ¿Como os atrevéis a burlaros de un pobre indefenso?

TROVADOR Buena mañana frutero…

FRUTERO ¿Ya marcha a penar su condena?

TROVADOR Como cada día a cumplir mi desdicha.

FRUTERO Pues hoy tiene usted buena hacienda, hay muchedumbre en la aldea…

TROVADOR— Ya oigo el murmullo. Que tenga buena jornada. ¡Venid! agrupaos, oíd al trovador cegado, que os cuenta la historia del último Marqués del Álamo; que no por manco es torpe, y además, es ávido en tratos. Acercaos en torno al pequeño badajo, que gracias a don Sixto tenemos nuevo hacendado. Eso sí, pido respeto al arco que con mi cayado trazo, que aquél que no done y se exceda de lo marcado, a buen seguro se llevará garrotazo…

OYENTESRisas.

TROVADOR …Y puesto que ya, aliento siento, empiezo: don Ansón, Marqués hasta hace un mes, tuvo la deferencia de buscar leñador para dar calor a la hacienda que se ganó, y ese leñador, fui yo. Veréis, Allí fue donde por primera vez vi la agudeza del "Manco-Pan", al que paso a describir, pues ya en la imaginación encandila su composición: enjuto caballero, más por hombre, que por su don, cubre su piel una extensa mata de vello a la que el Marqués confundió, pues creyó ver jabato donde había borracho, siendo éste el primer paso para que la caza se comiera al amo. Os contaré que, sus pronunciadas cejas, parecen estar asomadas al quehacer de sus vecinos los pies, escondiendo, tras de ellas, unos ojos, de los que un servidor, aún, desconoce su color; …y todo ello está amenizado por un tabique, o mejor dicho, un muro nasal, con cierta desviación hacía el lado opuesto de la amputación, que el señor Marqués perpetró, dada la falta de destreza del lacayo, al querer agradecer a su estomago con las migas que el amo despreció, pero que jamás, permiso otorgó.  Herpe, es mi nombre y  soy su trovador, que a hombre tan famélico yo debo mi honor.

 

 

Escena III

 

Arlequín Y así es como nuestro trovador, Herpe, tres veces al día, narraba a los oyentes lo que entre muros sucedía… pero escuchen, escuchen y vean… la trova de esta peculiar historia.

 

Escena IV

 

D. ANSÓN¡Manco-Pan! ¿A qué esperas para atizar la lumbre? ¡holgazán! ...llevan hambre mis tripas y no paran de “rumiar”.

MANCO-PAN Sí. Señor, pero un solo brazo, no hace montón. Dadme respiro que fue el Señor quien me mutiló.

D. ANSÓN Y la lengua, si sigues hablando,... por ¡Santa Inés! 

MANCO-PANPero, Señor... solo intento estar a bien con vos, y no mente a los santos ¡por Dios!

D. ANSÓN—  ¡Pues por Dios, pero atiende al fuego que es mi petición!

MANCO-PAN Está bien... está bien. ¡Señor!...la leña sigue húmeda, y la llama no da calor ¿…no sé que más, puedo hacer yo?

D. ANSÓN Pues no duermas, si no cumples tu obligación y haz compaña a la noche, que en todo caso la duermo yo.

MANCO-PAN Señor ya acompaño  pero es su mansión la que con  perdón...

D. ANSÓN— ¡Ni mansión, ni perdón!, ¡venga ese almuerzo! y procura que sea una bendición, si no su otra mano, por santo…

MANCO-PAN ¿Santo, Señor?

D. ANSÓN¡ Por San Dios! calla de una vez.

MANCO-PAN Lo siento, Señor.

D. ANSÓN¡Y no me llames tantas veces Señor!

MANCO-PAN Usted perdone, ¿como debo decir? mi ¿…mutilador?

D. ANSÓN¡Desaparece de mi vista!

MANCO-PAN Si Señ… ¿?

D. ANSÓN¡Jamás vi un criado tan torpe, cojón!

MANCO-PAN...Perdón, soy manco y no cojo, Señ... ¿? ¿Almuerza con vino,  o prefiere agua del molino?

D. ANSÓN¡Vino, manco, vino! que es noble mi apetito.

MANCO-PAN Como otras veces el Señor bebe jugo de botijo.

D. ANSÓN- Bebo lo que me viene en gana y puesto que el Amo soy, el Amo, manda... y ahora acerca la pitanza, que en la cocina no sirve para nada.

 MANCO-PAN Ya voy, ya voy… ¡Caray! con qué mal genio almuerza el Señor.  ¿La Señora le acompaña?

D. ANSÓN De momento guarda la cama…

MANCO-PAN Y muy bien acompañada…

D. ANSÓN¿Cómo dices “manco”?

MANCO-PAN Que la dama aprovecha bien la jornada.

D. ANSÓN Duerme y descansa cuanto le da la gana y no es usted quien tenga que poner reparos a los hábitos de mi casa.

MANCO-PAN Señor yo ni pongo ni quito, solo  vigilo…  el buen nombre de quien me da cobijo.

D. ANSÓN Pues eso. Preserve mi nombre y mi apetito y traiga de una puñetera vez lo que le he pedido.

MANCO-PAN Si, si…

 

Escena V

 

...Al salir “Manco-Pan” y en el salón, ¡tropezón!

  

MANCO-PAN ¡Oh!... perdón, casi bebo de su pezón. 

LIDIA¡Grosero!, se lo diré al Señor.

MANCO-PAN ¡…Mejor, mutilador!

LIDIA ¿Qué dices, bastardo?

  Que el Señor, de un plumazo, se ha cargado su condición, y a fe Señora, que viendo su balcón, receloso estoy por entablar conversación…

LIDIA ¡Bastardo! no es noble tu petición...

MANCO-PAN ¿Es acaso  noble mi situación?

LIDIANo se queje, que tripas más sanas pidieron perdón... y ahora voy a mi marido a entregarle este  balcón.

MANCO-PAN Señor, Señor ¿quién pudiera rezarle una oración?

LIDIA¿Decías algo “Manco”? -Mientras se dirige a su señor-

MANCO-PAN Oraba sólo en voz menor.

 

Escena VI

 

 ...Llegando a su mentor

 

LIDIA Hola, marido…

D. ANSÓN ¿Qué decía ese mamón?

LIDIA  Nada… tonterías ¿Cómo estáis vos?

D. ANSÓNEstá enfermo, tu Señor.

LIDIA ¿Y qué os pasa, amador?

D. ANSÓN Que desde hace ya tiempo, no amo con tesón. Soy ya viejo y es mucho vuestro candor.

LIDIATonterías, eres fuerte, igual que Sansón.

D. ANSÓNYa ¡Y tú, paciente como el santo Job!

LIDIA Pero tú eres, mi Señor.

D. ANSÓN Sí, sí pero  necesitas otro bastón que ice la vela con honor.

LIDIA Mi honor está a su lado.

D. ANSÓN ¡Pero deshonrado!

LIDIA ¿Por qué, Señor?

D. ANSÓN Porque honra merece aquél que cubre con honor, y esta vela hace tiempo que arrió.

 

Manco-Pan  sirve la bandeja con el almuerzo.

 

 

MANCO-PAN ¿Está bien mi Señor?

D. ANSÓN Si. Y no interrumpa la conversación ¡Márchese!

MANCO-PAN ¡Cómo queráis vos!

….

LIDIA  No sufráis, mi Señor, que aún vuestra compañía, me da ¡temblor!

D. ANSÓN¡Temblor al corazón!  ¿Y quién hace temblar semejante limonar?

LIDIACon su mirada me es suficiente.

D. ANSÓN¡Y el paquete incandescente! no, no. Pongo un grito al gran Dios, que mutiló mi colgador, que destierre de este mundo a quien como yo, ya no sirve de mancebador.

LIDIA¡Señor,   y a mí con Vos!

D. ANSÓN Mira, bella esposa que, es mejor, morir con honor antes que aparezca en mi testa,  el deshonor.

LIDIA Yo siempre le fui fiel, Señor.

D. ANSÓNY yo, esposa, cubridor, pero hace tiempo que licencié mi obligación.

MANCO-PAN ¡Gran Mutilador!

D. ANSÓN ¿Que quieres, ahora "Manco"?

MANCO-PANQue haciendo su habitación, encontré bajo su lecho, este cinturón.

D. ANSÓN ¡Otra vez, ese cabrón!

MANCO-PAN Perdón. Mutilador, ¿no es su Señora quién debe otorgarle tal honor?

LIDIA Yo, yo no sé de quién habláis Vos.

D. ANSÓN ¡Del leñador!

LIDIA ¡Por Dios, mi Señor!

D. ANSÓN ¡Por mí, carajo! que el peso en la frente va a destajo.

MANCO-PAN Señor, es evidente, hace tiempo que es prominente.

LIDIA Mi Señor, yo jamás puse un cuerno y menos a vos.

MANCO-PAN Mutilador ¿lo añado a la colección?

D. ANSÓN ¡Manco no seas tan guasón y cuelga ese cinturón! …Mira esposa mía, que es alta la traición, pero hace ya tiempo que sé del leñador pero no te sonrojes, que la cuerna la tengo yo, y como imaginaba tal follón, he decidido poner remedio y otorgar perdón, pues ese leñador al menos orea tu fogón, cosa que no hago desde sabe cuándo Dios.

LIDIA  ¿Entonces, amador?

D. ANSÓN Ya he dicho que habrá perdón dejaré que entre una vez a la semana a la habitación…

LIDIA  Y mi Señor ¿qué hará?

 

MANCO-PAN ¡Limpiar la cuerna, mientras le ve pasar!

 

D. ANSÓN ¡Manco-Pan! ya está bien, llame a ese leñador y dígale que venga a ver a su Señor.

MANCO-PAN Así lo haré pero va a ser menester ampliar la puerta, al menos una vez al mes.

D. ANSÓN¡Ve, sanguijuela! El caso es que razón, no le falta a ese malnacido pero no hay más remedio que dar cobijo.

LIDIA Pero Señor ¿y mi reputación?

D. ANSÓN Quedará guardada, como la mía, en esta mansión.

LIDIA¿Vivirá aquí?

D. ANSÓN Pues claro, ¿o es que pretendes que se burle todo el condado? 

LIDIA ¡Si el pobre es callado!

D. ANSÓN ¡Y despistado! siempre me deja algún recado -Señalando el cinturón-

LEÑADOR Señor, soy el leñador...

D. ANSÓN Maldito canalla ¿de dónde sales?

 

MANCO-PAN ¡De detrás del aparador!

 

LIDIA ¡Ay, Señor, Señor! yo muero, a este paso de... un   bofetón.

D. ANSÓN¡Querida, será de un atracón!  Pero leñador ¿otra vez?

LEÑADOR No, Señor... tanto entrar y salir, que apenas pude cubrir.

D. ANSÓN Ande, coja su olvidado presente no vaya a ser que veamos su pica expuesta a la corriente ¿y Manco-Pan?

 LEÑADOR Señor, como siempre en la grada.

D. ANSÓN ¿Cómo?

LEÑADORTodas las mañanas, Manco-Pan nos acompaña...

D. ANSÓN¡Esposa, eso sí que es una cabronada!

LIDIA  Señor…

LEÑADORPerdón. No interprete mal la jugada, el manco sólo babea tras la ventana; mientras usted almuerza, la Señora, torea, y él, desde la grada, lo festeja.

D. ANSÓN Y tú, como primer espada, apuntalas la cornada ¡ah  maldita, por eso quedabas más tiempo en la cama!

LIDIA Esposo ¡era una gozada!

D. ANSÓN Esposa, ya te he dicho que eso es una ¡cabronada!  ¿Entonces Manco-Pan?

LEÑADOR Ya le digo, mi Señor, el Manco es un buen aficionado, observa la faena con entusiasmo.

D. ANSÓN Pues solo faltaba que hiciera uso del quite…

LIDIA Por el momento, no ha hecho falta, mi Señor.

D. ANSÓN Esposa que solo tengo una testa y no quiero en mi cabeza doble cornamenta.

LEÑADOR No se preocupe, Señor  que el Manco solo ejerce de mirón.

D. ANSÓN Querida mostrar tu destreza en la arena no requiere espectadores en la terna.

LIDIA Yo cierro la puerta.

D. ANSÓN ¡Pero él la abre con delicadeza!

LEÑADOR Señor una rendija para matar la vigilia, motiva tanto a quien está en la brega como a quien brama tras la puerta.

D. ANSÓN Y también acelera el crecimiento de mi cornamenta. Mire leñador que ampliar la cuadrilla sólo es potestad mía.

LIDIA Y también un poquito mía.

D. ANSÓN Querida, en esta lidia, solo yo doy la alternativa. Y en cuanto a ese diablo le cortaré la otra mano ¿Y dónde estará?

LEÑADOR—… Por  Ahí detrás.

D. ANSÓN¡Pero si le vi  salir!

LEÑADOR—… Pero no entrar.

D. ANSÓN— ¡Manco-Pan, sal de tu agujero!

MANCO-PANSí, Señor...perdí el guante, y con tanto fresco…
LIDIA
¡Dios se apiade... no falta más que el alcaide!

MANCO-PAN ¿Puedo pedirle un favor? Que en pago de mi mano, me otorgue un pedazo de su bendición -Mirando a Lidia

 

D. ANSÓN¡Maldito zorrón! Haremos un trato, leñador. Te entregaré a mi esposa a condición: de que sea una sola vez a la semana... o dos. Que no salgas de mis tierras sin mi petición,  y que seas siempre ciego, a cambio de mi honor.

LEÑADORLa primera y la segunda está bien, ante Dios... pero la tercera ¿ciego, Señor?

D. ANSÓNSí, ciego. Es una condición.

LEÑADOR¿Puede ser más explicito?

D. ANSÓN¡Como no! Puesto que soy ya cabrón, que no vean crecer tus ojos mi condición.

LIDIA Esposo mío ¡ciego no!

D. ANSÓN¡Ciego, sí! porque lo mando yo... ciego he sido ante vos, ante este mojuelo y ante, tu leñador y si no decidme ¿qué es esto que brilla con tanto fulgor? 

LIDIA Es cuerna, pero está hecha con amor.

D. ANSÓN ¡Y con devoción, que ni de mi vástago habéis tenido compasión!

LIDIA Aún guardo un grato recuerdo, Señor.

D. ANSÓN ¡Eso!, sigue mancillando mi honor.

LIDIA No es mi intención. Yo solo quiero pedirle un poco de compasión con el leñador...

D. ANSÓN ¿Más querida? te diré algo, cuando a un Señor le tocan su honor, no hay Amo sino cazador. Y tanto tú, como tu leñador, debéis saber que desde hoy, ser presa, es vuestra única condición.

LEÑADOR ¿Señor y si abandonamos la faena?

MANCO-PAN ¡Podemos podar y renovar la percha!

D. ANSÓN ¡Mejor será con tu lengua, Manco!

D. ANSÓNLeñador el abandonar siempre se ha dicho que es de cobardes así que, a lo hecho pecho. Esposa mía, ¡harás tú la ejecución!

LIDIA ¿Yo, mi Señor?

D. ANSÓNSí, vos. Y si no cumples lo pactado, perderás mi mano; te desposaré, por engañado, y tu cabeza... me temo, será expuesta en la plaza del condado.

LIDIA ¿Señor, no seríais capaz?

D. ANSÓN No intentes probarlo.

MANCO-PAN Yo me retiro.

D. ANSÓN Tú te quedas, manco. Serás quién compruebe la ejecución... ya que mis tripas no admiten tanto horror... además, serás guardián del trato, y si el incumplimiento es “de facto” a mi descanso, tú serás el amo; por el contrario, si el trato se lleva a cabo, la Marquesa podrá hacer Marqués a este diablo.

MANCO-PANSeñor ¿Puedo frotarme la mano?

D. ANSÓN ¡Espera, bastardo! pero si soy nuevamente engañado, la lengua, el brazo y hasta a la nuez...  meto el tajo.

MANCO-PAN¿Y cómo damos fe de lo pactado?

D. ANSÓN En un sobre, y ante el Escribano del condado que deposité, hace ahora un año...

LEÑADOR¿Desde entonces está al corriente?

D. ANSÓN¡Leñador! Que mi Señora es un león muy fiero, a su anterior amado, más que de entierro se le llevó de encierro...

LIDIAMi Señor es cruel...

D. ANSÓN¡No, líbreme Dios! a un naranjo en flor mancillarlo, es todo un honor y no guardo rencor, pues antes lo disfrute yo.

LEÑADOR¿Y si me opongo, Señor?

D. ANSÓN Te capo, por cabrón.

MANCO-PAN¡Todavía no lo es, Señor!

D. ANSÓNManco, lo será, por mi honor, que quien se enamora de una casada,  muere de una cornada.

MANCO-PAN¡Sí, Señor!

LIDIAMarido, no salgo muy bien parada.

D. ANSÓN ¡Ni yo!

LEÑADOR ¡Pues anda que yo! …Y digo yo Señor, ¿no sería suficiente si su mansión tuviera a dos, con muñón?

MANCO-PAN ¡Eso está bien Amo!, ganaría en destreza: uno la izquierda y el otro la derecha…

D. ANSÓNTu calla, canalla.

LIDIA Si amado eso sería un castigo más ajustado.

D. ANSÓN No es un castigo. Es un tributo como pago, a quien mancilla el honor del Amo.  Ya cedo yo demasiado nombrando al leñador, becario.

LIDIA Será torpe en el trabajo, peor ciego que manco, mi Señor…

D. ANSÓN No lo creo, en el cuerpo a cuerpo parece que es alumno aventajado.

MANCO-PAN No lo sabe usted bien, Amo…

D. ANSÓN ¡Otra vez bastardo! He dicho que será cegado y eso es lo que ordeno y mando… Y ahora dejadme reposar mi frente, que anda un tanto caliente. —Acompañándole el manco—

 

Escena VII

 

LEÑADOR Querida no tengo valor.

LIDIA Hacedlo por mí, leñador.

LEÑADOR— Lidia, un amante ciego es como quitarle  a una hoguera el fuego. Si no contemplo tus ojos, tu boca, tus más ocultos deseos, muero.

LIDIA— Yo lo cuidaré, cariño. Echaré leña al fuego cada minuto y cada segundo. Seré tus ojos y tu sentido. Seré tu ave del paraíso.

LEÑADOR— Amada mía, los espectáculos no se hicieron para  los ciegos, sino  para el que disfruta viendo. Mira el Manco como suda cada vez que ejercito mi montura.

LIDIA—Yo te amo.

LEÑADOR—  Si, si, pero en este caso, Lidia, tengo miedo…  no creo en el amor ciego.

 

Entra  Manco-Pan

 

MANCO-PANSerá mejor que ahora, hable yo.

LIDIA ¡Tú, canalla!

MANCO-PAN ¡Sí, yo! no olviden señores, que soy juez y parte y dependen de mi opinión.

LEÑADOR¡Lo mato!

MANCO-PANPiense un rato, a cambio de una mano, la Señora perdería buen bocado. Pero no teman, que yo les haré otro trato: ni tú serás cegado, ni la Señora perderá el Marquesado y el Señor jamás será avisado. 

LEÑADORCuenta, cuenta, ¡bastardo!

MANCO-PANEs muy sencillo, simularemos su ceguera. El Señor es viejo y no se entera; eso sí, cuando salgas al poblado, llevarás bastón y hato; y en cuanto a la Señora, seguirá disfrutando del joven y del marquesado.

LIDIANo me parece mal trato...pero ¿cuál es tu tajada, “Manco”?

MANCO-PAN Ante ustedes yo ascenderé a “Señor”, mi rango, y solo seré amo, en el caso, de que la Señora se vea viuda y abandonada por el cegado. 

LIDIA¿Y en ese caso?

MANCO-PAN Compartiremos marquesado.

LEÑADORNo sé, hay algo extraño...

MANCO-PAN ¿Es acaso extraño cuidar de la hacienda que me ha criado? Mira leñador, que tú, sí que cambias el hacha por un bombón, además, si lo deseas, vayamos a la cegación…

LEÑADOR No manco, ¡por Dios!, no privéis a mi ojos de semejante balcón.

LIDIA ¡Y a mi, de tu visión!

MANCO-PAN  Pues si hay acuerdo, prepararás un poco de aceite hirviendo y reviviendo cierto pasaje bíblico, añadirás al guiso, pez de algún nido, lo que dará a tus ojos un cierto color amarillo; así, leñador, simularás el engaño ante el astado.

LIDIA Deja ya,  de insultar al anciano.

MANCO-PAN Señora, no es insulto llamar al toro cornudo.

LEÑADOR ¿No habrá daño?

MANCO-PAN Sólo llagas a cambio de ponerse morado.

LIDIA ¡Manco pero listo en tratos! Me parece bien, mañana mismo lo sellamos ante el Escribano.

LEÑADOR  Lo sellamos -Llevando su dedo índice al pecho de Manco-Pan-

 

 

 

 

 

SEGUNDO ACTO

 

Escena VIII

 

OYENTE Señor cegado…  ¿Entonces usted,  ve?

TROVADOR¡No, hermano! su otra mano se encargó de mutilarlos.

OYENTE  ¿Pero, señor?

TROVADOR Mi error fue despreciar al cornudo y al mutilado. Verá…

OYENTE Siga, señor.

TROVADOR—…Durante meses, el leñador cubrió con tesón lo que el cornudo otorgó, y ese fue mi error, ponerme morado a cada rato,  siendo más sana la aventura del engaño.

OYENTENo le entiendo señor.

TROVADOR Lo entenderá si consigue mancillar lo que su mente quiere deshonrar.

OYENTES Risas.

TROVADOR ¡Ó dígame, usted, enano!, ¿no le gustaría crecer como un árbol?

OYENTE¿Cómo sabe que soy enano?

TROVADORNo es difícil imaginar su palmo. Todas las risas me aturden el olfato, excepto la suya, que sigue apoyada en mi cayado y como no se aparte usted, además de ciego, ¡me mato! y si no tiene reparo, ya que no alcanza al cinturón, deposite en el zapato, que no por bajo es usted desdichado, pues ser bufón en el condado, no está mal pagado.

OYENTES Risas.

ENANO Señor, sepa usted que mi falta de altura no es debido a una malformación sino al infortunio de una desdichada enfermedad…

TROVADOR Pues créame que lo siento. Como comprenderá, dado mi estado, no atisbo su desgracia.  Le pido que sea benévolo al menos con la mía… pero antes de continuar déjenme echar un trago de este buen vino del condado...                         

 

…Como se había acordado, el marquesado fue sometido al trato, y en espera de nuevo amo, todos cumplieron lo pactado. El Señor que en la casa era astado, en el condado seguía siendo admirado; la Señora, contenta por el cambio, lo festejaba a cada rato; sólo el leñador, estaba algo enfadado, pues, a falta del Amo, era dos veces lacayo.

 

 Cierto día el Señor…

 

Escena IX

 

D. ANSÓN Manco ¿y la Señora?

MANCO-PAN Con el leñador, en plena faena. Ella brava en la arena y mansa, muy mansa ante la vara.

D. ANSÓN¡Jesús, que hacha más fina! cuando termine la corrida, avise a la Señora que marcho a la vicaría. Prepara tres gallinas, una hogaza y dos ristras, que quiero estar allí antes que las campanas llamen a misa.

MANCO-PAN Así lo haré, mi Señor ¿Le preparo las bridas?

D. ANSÓN Sí, y que las hebillas reluzcan sobre la caballería ¡Ah, “Manco”! y dígale a la Señora, que a mi vuelta, hacía el mediodía, me espere pura y limpia, que hoy el Señor, desea poner pica.

MANCO-PANSin pasión, Señor, que amo necesita su mutilado y no creo que haya ningún gato que tras ser capado,  le crezca el rabo.

D. ANSÓN ¡No está capado,  sólo dormido… por cansado!

MANCO-PAN Mire mi Señor… usted sabe que un buen potro hace bueno a un jinete y en esa suerte usted ya no está para tirar cohetes.

D. ANSÓN Hombre “Manco” de cuando en cuando, aún pego un muletazo.

MANCO-PAN Pero a un toro bravo, Señor...

D. ANSÓN Aun toro bravo y a un manso.

MANCO-PAN Bien, Señor, haré lo mandado… pero ya le aviso que la Señora, hoy,  lleva  buen castigo… sin embargo su badajo, hace tiempo que perdió el tino.

D. ANSÓN ¡Que sabrás tú, de tinos ni de nada! haz lo que se te manda y deja a mi badajo, como tú dices, que se defienda en la plaza.

MANCO-PAN Bueno, bueno usted manda.

D. ANSÓN No lo dude manco… aquí  y, como te he dicho, en la plaza.

MANCO-PANSi. …Señor pero no estaría de más que se asomara a la grada a ver como el Ama toma la vara.

D. ANSÓN No hace falta, es obvio que conmigo se ha curtido en mil batallas

MANCO-PAN Es cierto, mi Señor, muy cierto pero no se olvide que en esa suerte, el sobresaliente no es el que mata sino el que mejor domina la espada… y usted, si me lo permite, desde hace ya tiempo anda en el burladero sufriendo los envites del nuevo maestro.

D. ANSÓN Por eso. Hoy quiero ser yo quien haga la faena, ¡por derecho y por despecho!

MANCO-PAN Pues por derecho o por despecho ya le aviso Señor que, el maletilla o novillero, se ha hecho maestro y adorna su capa con mejor espada, la puerta grande se queda “chica”; sale a hombros tres o cuatro veces cada día.

D. ANSÓN ¡Maldito canalla! Lárgate manco o te arranco tu otro brazo.              -Tirándole un libro-

 

Escena X

 

TROVADORUna vez el Señor hubo marchado, Manco-Pan ocupó el sillón del amo. Mientras tanto en la habitación, la Señora y el picador daban cuenta de un, más que aceptable faenón. Un grito les interrumpió:

 

MANCO-PAN ¡Bastardo!, trae vino al manco.

 

LEÑADOR Es Manco-Pan, ¡Ese perro me da asco! ¿Por qué y a quién chilla con tanta hombría?

LIDIA A ti. El Amo hoy partía. Recuerda lo pactado, ahora es él, “Señor”, y callamos... quizás algún día le cortemos el otro brazo; pero mientras tanto, obedece al lacayo, no quiero ver rodar mi cabeza por el barro. 

LEÑADOR Está bien ¡por mis ojos, que callo! pero el día que se entierre al Amo, ese día, yo le mato ¡Ya voy,  ya voy “Manco”!

MANCO-PAN Vamos, que de esperar estoy harto, atiende a tu Señor y hazlo con agrado que no hay ojos mejor pagados.

LEÑADOR Señor, enseguida le traigo el vino.

MANCO-PANY tráelo acompañado con queso del Amo. ¡Ah! y dígale a la Señora que haga honor a esta mesa con su presencia.

LEÑADOR Está algo indispuesta.

MANCO-PANPues iré a verla.

LEÑADOR Será mejor que venga ella ¡Señora!

MANCO-PAN Con delicadeza, que es Marquesa.

LEÑADORSeñora…

MANCO-PAN Leñador, traiga manjar al Ama.

LIDIA No hace falta, ya he saciado la gana.

MANCO-PAN Pero son mis tripas las que solicitan su compañía ¡Leñador! traiga la comida.  

LIDIA Pero “Manco” si…

MANCO-PAN¡No, Señora, no! cuando se dirija a un servidor, antes que manco, Señor. No creo que el Amo se sintiera gratificado si le llamara, usted ¡venado!

 

El leñador interrumpe la conversación

 

LEÑADOR ¿Le parece bien así?

MANCO-PAN Si, y ahora guarde la entrada…

Haga uso de su rango, y dé nobleza al trato: ¡Señor! y con agrado. Por cierto, a su marcha, el Amo hizo un encargo: decirle a vos que a su regreso, intentaría dar doma a su cuerpo, y que bañase el aroma del corcho del criado con otras sales más naturales (ofreciéndose a sí mismo) así que, si a usted le parece, tras el almuerzo, prepararé el baño y sin reparo y sólo una mano, limpiaré de su cuerpo los posos que el atrás lacayo, tan solo hace un rato, ha olvidado.

LIDIASeñor, tengo yo dos manos. Serán suficientes para el baño, y en todo caso, será el leñador quien, como está pactado, se beneficie del tacto.

MANCO-PAN Pero entonces de nada servirá el baño, es jugo de corcho lo que chorrea bajo su sobaco.

LIDIA ¿Es acaso su olor, digno de mi rango?

MANCO-PAN No Marquesa, no lo es… pero de un tiro, dos gazapos; en el mismo baño, marquesa y lacayo; mientras usted rasca, yo simplemente lavo; al fin y al cabo, los Marqueses tendrán limpio al criado.

LIDIA ¡No! y no admito tal descaro que, antes que humillarme, Manco, prefiero perder mi rango.

MANCO-PAN Marquesa, le vuelvo a decir  ¿no es humillar a un criado cortarle una mano? No se preocupe del rango, no, sino de su cuello, que es quien acariciará el tajo... ¡y no me llame manco delante del criado!

LIDIA Su descaro colma el vaso y antes que la denuncia delate el engaño, usted puede sufrir un altercado, ¿verdad leñador?

LEÑADOR ¡Verdad, Señora! lo estoy deseando.

MANCO-PAN Pues frenen sus ansias hacía mi eterno descanso, ya que existe en los archivos del Escribano, otro manuscrito y no precisamente en blanco.

LIDIA¡Bastardo!

MANCO-PAN Bastardo y manco. Señores, perdón por elevar tan alta la estima de este vasallo, pero es mejor acceder a mi petición; además Señora, usted añadiría uno más a la colección y respecto a este mamón seguiría siendo su picador. Señora, la vida solo me ha dado este favor, y espero cumplirlo con tesón, pero añadiré algo más... la muerte del vasallo no es la mortaja en blanco, sino la humillación a la que es sometido por el villano, y puesto que muerto, ando, permítanme morir, matando.     

LIDIA ¿Y qué es lo que ha puesto usted en manos de ese Escribano?

MANCO-PAN Pone algo que no sería de su agrado.

LIDIA Está bien... pero solo será por una vez.

LEÑADOR No, Señora, no acceda a tal favor. Terminemos con este bufón y ya le contaremos algo al Señor -Dirigiéndose al manco con amenazas-

LIDIA Espera y modera tu ímpetu que tu ya has mejorado tu situación. Evita empeorar la mía  por culpa del nuevo “Seeeñor”…

LEÑADOR  Pero Lidia ¿no ves que es un canalla?

LIDIA Si, pero nos cuida nuestra futura morada… Si quieres que algún día podamos disfrutarla no nos queda más remedio que hacer un sitio al nuevo espada -Dirigiéndose al “Manco”  y  ofreciéndole su mano-

MANCO-PAN…Y puesto que por fin hay buena fe, accedo con placer ¡Leñador! vino, es menester. 

 

TROVADOR Tras levantar las copas, Manco-Pan vierte al suelo el zumo del Señor,  y dirigiéndose al criado.

 

MANCO-PANLimpia el suelo, ¡bastardo!,  que es petición del amo que a este manco hoy le florece un hermano. Señora, vuelvo a ser  su vasallo.  

LIDIA Puesto que no hay salida, vayamos.

 

Escena XI

 

TROVADOR El leñador con gran cabreo sucumbió y tras dar tres pasadas, a la cerradura se encaminó, donde con pasmo y admiración contempló lo que en el baño sucedió…

 

MANCO-PAN Permítame, Señora, que sea su fiel servidor quién descubra su esplendor.

 

Desde el interior…

 

TROVADOR Encaminando su mano a un botón, el vestido se desplomó.

 

MANCO-PAN¡Jodo!

 

TROVADOR Gritó el manco a la altura del pezón.

 

MANCO-PAN Nunca vi manantial tan en flor…

 

TROVADOR Disculpándose, la Señora en la bañera se metió; mientras el manco se desnudaba, la dama, distraía la mirada; si bien en una pasada a un oso contempló, añadiendo con silenciosa expresión:

 

LIDIAEstá bien vestido su hermano menor.

MANCO-PAN  Espere Señora, y verá que juguetón.

 

TROVADOR Contestó el ahora Señor.  

OYENTES Risas...

TROVADORLo que allí sucedió, con jadeos y gemidos se acompasó y yo, que era su picador, vi apuntillado mi honor, pues ese cabrón, se lució terminando la función con un ensordecedor aullido del postizo “Señor”.

 

MANCO-PAN ¡Auuuuuuuuuu!

 

TROVADORPoniendo, el muy mamón, posdata al faenón:

 

MANCO-PAN¡Leñador! trae toalla y mantón, si no la próxima, la verás por televisión.

 

TROVADOR Artilugio que debe inventarse hacia el siglo XX, según mi progenitor... pero sigo con la narración. Como se anunció, hacía el mediodía, jaca y Señor al marquesado regresó.

 

Escena XII

 

D. ANSÓN ¡Manco! ¿Dónde estás, bastardo?

MANCO-PAN Ya voy, ya voy, Señor... preparando la fiesta de vos.

D.  ANSÓN ¿Avisaste a la Señora de mi pretensión?

MANCO-PAN¡Cómo no! envuelta en espuma la dejé yo.

D.  ANSÓN ¿Cómo dices, bastardo?

MANCO-PAN Quiero decir, que el baño lo preparó su servidor.

 

LEÑADOR   Oh, perdón, creí estar solo -Haciéndose el ciego-

 

D. ANSÓN No. Pasa, pasa leñador ¿Y esas toallas?

MANCO-PANPara su fiesta, Señor.

D. ANSÓN Como compañeros de terna ¿Cómo vas con la faena?

LEÑADOR Bien Señor. Su esposa trabaja con devoción.

D. ANSÓN ¿Y usted?

LEÑADOR Intento domar al león... Mire Señor, que no es lo mismo el engaño, que el permiso del amo…

LIDIA Vaya...el leñador ya se siente cansado ¡Hola esposo mío!

D. ANSÓN ¡Hola, mi testón! Cada vez más radiante mi deshonor.

LIDIA No, mi amor, sigo esperando tu furor.

D.  ANSÓN Pues mira, hoy mismo ejerceré mi obligación.

MANCO-PAN ¡Tenga cuidado Señor!

D. ANSÓN¿Cuidado?

MANCO-PAN¡Al corazón!

D.  ANSÓN Pues que falle, al menos muero de un atracón.

MANCO-PAN Y yo habré dado un paso, Señor.

D. ANSÓN ¿Un paso a dónde?

MANCO-PAN Hacia mi marquesado ¿o no recuerda del trato, la condición?

D.  ANSÓN¡Pero ciego es el leñador!

MANCO-PAN Por eso... a un paso estoy, de ser Señor.

LEÑADOR Manco apestas como una mofeta…

MANCO-PAN Mofeta no ¡Señor!

LIDIA Sí, leñador ¡Señor!

D. ANSÓN Que alguien me explique esta situación ¿Desde cuándo el manco tiene don? y tú, esposa ¿Cómo osas respetar a tal mamón? 

LIDIA...Esposo, ansío complacer su timón... déjelo el leñador se encargará del Seee...ñor.

LEÑADOR Ande, don Ansón, que no se le apague el furor...

DON ANSÓN Manco, puesto que hay ciego, eres lacayo y no pretendas un rango que deshonre mi marquesado o verás tu lengua lapidada bajo mi zapato…

MANCO-PAN Puesto que no soy noble, callo pero… ¡Ay cuando lo sea pobre de mi lacayo!

D. ANSÓN ¡No sueñes tan alto y sirve a tu amo! y ahora, esposa,  vayamos al tajo...

LIDIA¡Vayamos!

 

Escena XIII

 

MANCO-PAN Leñador, ten cuidado, que antes de que el zapato del amo  lapide mi lengua,  tus ojos pueden ser pasto de los gusanos.

LEÑADORManco, estoy harto, de ser semental y tu criado...

MANCO-PAN Y yo de ser lacayo.

LEÑADOR Pues marcho.

MANCO-PAN ¿Cegado rufián?

LEÑADOR No. Si dices una palabra, te mato.

MANCO-PAN Leñador, vivo, no diré una palabra, pero muerto, ya está labrada.

LEÑADOR El escribano, claro, esa es tu coartada.

 

LIDIA ¡Socorro!, ¡socorro!

 

LEÑADOR ¿Qué pasa, Señora?

MANCO-PAN¡El amo, el corazón, le ha fallado!

LIDIA Se ha quedado tiritando, con los ojos en blanco.

MANCO-PANMe temo, Señora, que se lo ha cargado.

LIDIASi apenas me he desnudado.

MANCO-PANPero el muy cabrón  iba cegado…

LEÑADOR ¿Y ahora qué hacemos con el Amo?

MANCO-PAN¡Enterrarlo! Leñador, ve al poblado, avisa al matasanos y al del camposanto que prepare un buen hoyo para el venado.

LIDIAPor Dios, “Manco”, que el muerto aún está babeando.

MANCO-PAN No me extraña con tanto entusiasmo se le ha ido por otro lado.

LIDIA ¡Manco!

MANCO-PAN Marquesa, ha sido su mejor faena. Morir en la plaza es toda una hazaña. Será grande de España.

LEÑADOR Iré al poblado.

MANCO-PAN ¡Ah! no olvide que es ciego...

LEÑADOR ¡Al carajo! ¿Señora algo más?

LIDIA Sí, leñador antes de marchar ayude a vestir el salón de funeral y usted, “Manco”, prepare al difunto, hasta enmarcarlo.

MANCO-PAN Sí, Señora ¿Mortaja en blanco?

LIDIA No. ¡Como a un Santo!

 

Escena XIV

 

TROVADOR— Hasta el Alcaide y el párroco lo velaron.

OYENTE…Y ahora Señor… ¿quién cuida la hacienda?

TROVADOR Paciencia, mozuelo, paciencia que, adelantarse al final de la historia no reduce mi condena. Al fin y al cabo usted ya depositó y haga el favor de convencer al enano o perdón, al “malafortunado” que aún no noto peso en el zapato.

ENANO Señor es demasiado peso una moneda en mi bolsillo… 

TROVADOR  ¿y no le parece que dar de comer a un ciego merece ese sacrificio?

ENANO Está bien, señor, está bien, pero como usted dice la donación será proporcional a mi palmo y por favor siga con la historia del condado.

TROVADOR Bien, bien, como ya depositó y aunque pequeña no parece mala la moneda, les seguiré narrando mi condena: …el último adiós fue agitado. La viuda llorando, el leñador pensando, el “Manco” frotando su mano  y hasta el párroco aprovechando, como siempre, su rango… Pero escuchad, escuchad…

 

 

 

Entra la comitiva…

 

ALCAIDE Señora, lo siento. Ese corazón…

LIDIA El exceso de trabajo se lo ha llevado.

ALCAIDETome el pañuelo y seque el llanto que don Ansón la está mirando... si puedo ayudarla en algo, déjelo en mis manos...  que al pobre le debo tanto...

LIDIA Gracias Alcalde. Ahora solo quiero enterrarlo, que el verle forrado me da espanto.

PARROCO Señora, era un santo, la iglesia echará de menos su mano. Rezaré una plegaría todos los días al rosario.

LIDIA Gracias, pero seguiré la tradición de mi Señor donaré tres veces al año.

ALCAIDE Párroco, que no es momento para sablazos. El pobre Señor está siendo velado.

PARROCO Alcaide, usted sabe como yo, que la dádiva de un hacendado es como la de ciento de criados, y no está la iglesia para perder regalos.

ALCAIDE Pero Padre olvide por un momento su discurso y haga su trabajo, ayude al Santo a cruzar al otro lado.

PARROCO No sea usted pagano, Alcaide, el “otro lado”, como usted dice, es “Santo” y es “Sagrado” y  blasfemar no dignifica  su cargo.

ALCAIDE Me temo párroco que la nobleza del rango solo es un capricho de los de este lado, los vivos, porque allá, donde el Señor va, no hay malos vecinos, ni nadie que se meta en líos.

LEÑADOR Señores que el velatorio es para despedir al anciano y no para echar el rato.

MANCO-PAN ¿Desea usted algo párroco?

ALCAIDESeñor criado, no ofrezca, nunca, nada al párroco, que puede ser esquilmado y en su caso se podría quedar sin su otra mano.

PARROCO Que manía. No sea usted exagerado, un caldito y algo con que mancharlo. Fue tan rápido lo del santo que apenas probé bocado.

ALCAIDE ¡Ya le dije, criado, que al párroco se le pide siempre detrás del confesionario!

LEÑADOR Señores, por favor…

MANCO-PAN Pues señor, puesto que quiere tazón, pase a la despensa a rezar la oración.

PARROCO ¡El rosario, dos credos y  un llanto!

MANCO-PAN Ah, y en algún lado encontrará bolsa para sus becarios  y no se preocupe, ya le avisaré a la hora de enterrarlo.

PARROCOGracias manco, se lo agradecerán sus hermanos… Pero antes de dar la bendición les ruego un último recuerdo para don Ansón, al que Dios acoja en su seno tras la resurrección: “PATER, EJUS LABOR ET GLORIA VITA FUIT, NUNC MORS REQUIES EJUS”. OREMUS:

TODOS ¡OREMUS!

PARROCO REQUIESCAT IN PACE.

 

Sale la comitiva…

 

TROVADOR Y así fue como don Ansón se despidió, dejando viuda y leñador.

 OYENTE ¿Y el manco, señor?

TROVADOR El manco alcanzó su don... y me explico: viuda la Señora, el leñador quiso tomar posesión, a lo que el manco se negó, y en pos de su honor al Escribano se encaminó, invocando la voluntad que su anterior Señor testó. Sobre en mano, al juez lo entregó, requiriendo éste a la Señora, a Manco-Pan y a un servidor. El pleito forero fue sonado y me condenó a cambiar de nombre, de ahí Herpe, y a ser cegado, como lo estoy. Pero es menester narrar el juicio para saber los entresijos de lo que allí sucedió:

 

 

 

TERCER ACTO

 

Escena XV

 

El Subalterno invita a pasar a la sala a los encausados.

 

SUBALTERNO Pleito forero 2.432. Sumario: por la condición de ser Señor. En pie los encausados para recibir a su Señoría -Y dirigiéndose a la puerta- Cuando Usted quiera.

 

Martillo en mano, el juez abrió la sesión...

 

JUEZ¿Son ustedes Doña Lidia de Prado Grande, viuda del Marqués Don Ansón?

LIDIA Sí, Señoría.

JUEZ— ¿Ibo Galán, más conocido en el condado por Manco-Pan?

MANCO-PAN Sí, Señoría.

JUEZ ¿Y Zacarías Guerra,  conocido por Leñador?

LEÑADOR Sí, Señoría.

JUEZ Siéntense. Doña Lidia presente su defensa.

LIDIA Como es sabido soy viuda de don Ansón que, ostentaba el título de Marqués. Tras la muerte del Señor, como consorte que soy, me creo con derecho a su honor, y ésa, Señoría, es mi petición.

JUEZ Bien, no veo porqué no. Siéntese.  Ibo, por favor.

MANCO-PAN Señoría, soy lacayo, y por ello, manco; si bien es cierto que no soy digno del título, sí, de su rango, ya que formaba parte del trato que depositó mi Señor ante el Escribano. En él dice que, en caso de incumplimiento “de facto” sería Señor, a la muerte del Amo. 

JUEZ Ya sé que su petición es la de ser “Señor” pero explique el “porqué”

MANCO-PAN Señoría, es menester, primero, informar a la Sala la razón del citado, lo que con su venia, relato: el difunto Señor, veinte años mayor que la Señora y ante la inapetencia que ofrecía su defensa, decidió,  honrosamente otorgar nuevo jinete a quién, como es obvio, aún, batallas requiere y aquí es donde aparece el leñador presente que, dada la crisis prominente, cambió la tala por la simiente; el Señor, que si de tonto no tenía un pelo, notó cierto peso hacía la zona del sombrero y viéndose, cornudo y engañado, decidió extender contrato que, a año pasado nos fue comunicado; en él, se otorga a la Señora, cambiar de badajo siempre y cuando, el leñador consintiera en ser cegado, hecho que no ha sido probado…

JUEZ Está claro, el leñador aún no a testificado.

MANCO-PAN Y también dice que no saliera al poblado sin el permiso del amo, en lo que incurrió el día de enterrarlo, pues fue él y no otro quien avisó al matasanos…

JUEZ Pero el Marqués ya había sido amortajado.

MANCO-PAN Sí, pero en el contrato, como usted puede leer, dice hasta ser enterrado y el pobre Señor aún le estábamos velando.

JUEZ Agudo detalle para ser lacayo. Está bien, continúe…

MANCO-PANComo ya he dicho, el Señor dejó firmado, que a su muerte, con el incumplimiento de lo pactado, al manco, le correspondería título de Señor y Amo... y heme aquí reclamando lo que un noble me ha otorgado.

JUEZ También me parece apto. Siéntese... Leñador, diga algo…

LEÑADOR Señoría, es obvio que ha habido engaño, pues hubo un posterior trato, que con el manco fue pactado, en el cual dice que, sólo sería Amo el “Manco” en el caso de que la Marquesa quedase viuda y abandonada por el presunto cegado;  la primera es cierta, la segunda no tanto…

JUEZ ¿Es cierto “Manco”?

MANCO-PAN Sí, Señoría.

JUEZ ¿Entonces?

MANCO-PANVerá Señoría, ese contrato lo incumple el leñador, pues en él se me otorga una condición: a falta del Amo, el manco es “el Señor”; y si no ha resucitado, yo ostento esa condición... y permítame un momento, que busque entre tanto documento...  ¡aquí está!, según norma 23 de este condado, se obliga al vasallo, la obediencia al amo, y puesto que amo soy, no autorizo al criado, a ir en contra de lo estipulado.

JUEZ...Pero si no hay abandono, como es evidente, usted, “Manco”, también incumple el trato.

MANCO-PAN No lo creo,  Señoría... verá, si bien es cierto que hasta el momento no hay tierra de por medio,  no en mucho tiempo, habrá destierro. Me explico…

JUEZ ¡Explíquese!

MANCO-PAN…Puesto que el segundo contrato deriva del primero,  el fallo del segundo será consecuencia del primero y  siendo así,  el leñador deberá pagar por su incumplimiento, a la vez que, un servidor asciende su condición, según lo tipificado en ese primer contrato y, en pos a ese honor, si usted lo permite, condeno, como nuevo Señor, a este leñador al destierro, cumpliendo, en ese caso, el segundo contrato.

JUEZ Está bien planteado  ¿Leñador?  

LEÑADOR Quiero hacer constar que el Señor, también obligó al “Manco” a velar por lo pactado por lo que su incumplimiento es velado…

JUEZ ¡Ya veo que usted no ha sido cegado!

 LEÑADOR Por eso y siendo así, me creo en el derecho de ser amo; al fin y al cabo, fui yo quien sustituí su badajo; justo es, se me de lo que he ganado, solicitando de la Marquesa, su mano...

JUEZ Señora, diga usted algo.

LIDIALo siento, amado, pero llegado este calvario, no entrego a nadie mi mano.

LEÑADOR ¡Ahora si que la he  cagado!

LIDIA ¡Señoría!, como ya le he manifestado, en honor a mi esposo engañado, deseo velar sola  el marquesado y esa y no otra es mi petición, Señoría.

JUEZ Siéntese. Bien... oído el rosario, deliberaré un rato. Esperen sentados  el veredicto de este jurado.

 

El Juez de retira. Entretanto, los encausados discuten sentados.

 

SUBALTERNO ¡En pie, para oír el fallo! 

JUEZ…Como Juez de este condado, condeno a Zacarías Guerra, conocido por "leñador", a cumplir el contrato de don Ansón; por lo tanto, a ser cegado; a cambiar su nombre por Herpe, para borrarle el pasado; a ser trovador del “Manco” y a acceder a la petición de su Amo, que no es otra que ser desterrado.

LEÑADOR ¡Nooo Señoría! -Tirándose al suelo-

JUEZ…En cuanto a don Ibo Galán, este Juez le  condena a ser Marqués del Álamo, gracias a la sagacidad que ha demostrado. Y a usted Señora, por el incumplimiento de lo pactado, se la condena a perder su cabeza en la plaza de este condado, a no ser que el nuevo amo acceda a compartir el marquesado, otorgándole su única mano.

MANCO-PAN La extiendo con agrado, pero permítame que empiece a reparar el daño -Ofreciéndole el miembro amputado-

LIDIA Lo acepto, que para eso sois Señor y Amo.

JUEZ…El juicio forero 2.432 ha dictado sentencia, que la firmo como Juez del Condado.  Subalterno, por favor, custodie al sentenciado. Se cierra la sesión.

 

Escena XVI

 

TROVADOR Dos lunas más tarde, se cumplió la sentencia, y aquí me tienen, treinta días después, penando por ella. Moraleja: no hay estocada más certera, que aquella que no se espera.

 

ARLEQUIN…Y esta es la historia del último marqués del Álamo. Saben quizás debamos mirar a nuestro alrededor y buscar a “Manco-Pan”, al leñador a Lidia o a su Señor… Mientras tanto y para que continúe la comedia que tanta falta nos hace, el arlequín debe crear y para crear debe dormir….  Buenas noches.

 

El arlequín bosteza y vuelve a dormirse.

 

 

FIN 

 Fin. VOLVER A TEXTOS TEATRALES

Si quieres dejar algún comentario puedes usar el Libro de Visitas  

Lectores en línea

web stats

::: Recomienda esta página :::

Servicio gratuito de Galeon.com