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LA CRISIS SEGÚN SAN ROGELIO

de  Rogelio San Luis

Esta obra ha sido cedida por el autor para su difusión libre y gratuita, si bien quedan reservados todos los derechos de propiedad intelectual. El uso público de esta obra requiere el permiso del autor y a fin de recabar la correspondiente autorización se inserta al final del texto su dirección electrónica.

 

“LA CRISIS SEGÚN SAN ROGELIO”

Farsa trágica en dos actos, original de

 Rogelio San Luis

rogeliosanluis@yahoo.es

 PERSONAJES

(Por orden de aparición.)

PODEROSO

ELLA

EL

DIRECTOR

AUTORIDAD

 

La acción, en una gran ciudad. Época, actual. Lados, los del espectador.

 ESCENARIO

Tres lujosos despachos con sillones.

A la espalda del segundo izquierdo.

Delante del centro del foro.

A la espalda del segundo derecho.

Una puerta en cada uno de estos tres términos.

Entradas por los laterales de los foros.

Entradas por los laterales de los proscenios.

Puerta en el primero izquierdo.

Puerta por el primero derecho.

Demás cosas que irá necesitando la acción.

 

ACTO PRIMERO

(Se alza el telón. Luz sobre el despacho del foro. No se ven los de la izquierda y derecha. La escena vacía.  Por el centro del foro entra PODEROSO. Sesenta años. Alto, fuerte, elegante. Serio, seguro y frío. Viste un elegante chaqué. Sombrero negro de copa. Se sienta satisfecho en su despacho del foro. Enciende un gran cigarro puro. Echa soberbio grandes bocanadas de humo e intenta alejarlas muy molesto con la mano. Deja de fumar. Para sí.)

PODEROSO.-¡Humo! ¡Humo! ¡Humo!  ¡¡No lo soporto!! Es como si una multitud  de personas… Perdón, de animales… Estuviesen insolentes delante de mí. ¡¡Fuera!! ¡¡Fuera!! ¡¡Fuera!!

(Por el foro izquierdo entra ELLA. Veinticinco años. Alta y delgada. Muy guapa. Seria y distinguida. Viste un uniforme de doncella. Cofia. Trae un plumero en la mano.)

ELLA.-¿Qué le sucede, excelentísimo señor?

PODEROSO.-¡El humo! ¡El humo otra vez! ¿Usted cree, minúscula doncella, que así se puede fumar sin hacerme daño? ¡Me sienta muy mal!

ELLA.-No tema, excelentísimo. Mi obligación es velar por su salud. ¡Fume sin miedo!

PODEROSO.-¡Es lo menos que esperaba de usted! ¡¡Esmérese!!

(Él fuma y echa feliz grandes bocanadas de humo. Ella aparta el humo con el plumero. UN MOMENTO.)

ELLA.-¿Cómo se encuentra?

PODEROSO.-Bien, muy bien.

ELLA.-¡Siga! ¡¡Siga usted!!

PODEROSO.-¡Esto es vida!

ELLA.-¡Disfrútela!

PODEROSO.-Para eso vine al mundo.

ELLA.-No todos pueden decir lo mismo.

PODEROSO.-A mí los demás…

ELLA.-Lo comprendo.

(Fuma muy rápido.)

PODEROSO.-¡Qué placer!

ELLA.-Falta poco.

PODEROSO.-¡¡Así!!

ELLA.-¡¡Ahora!!

PODEROSO.-¡¡Oh!!

(Apaga el puro contra el cenicero.)

ELLA.-¿Desea algo más, excelencia?

(Autoritario.)

PODEROSO.-¡¡Retírese usted o le corto el cuello!!

ELLA.-Otro día.

(Mutis por el foro derecho. Queda pensativo. UN MOMENTO. Para sí.)

PODEROSO.-¡Soy el ser más importante del mundo! ¡Todo me lo debo a mí mismo! He heredado tanto… ¡Y lo he sabido administrar! Lo recibí… De mi padre, abuelo, bisabuelo, tatarabuelo… ¡Del principio de la humanidad! Somos uno o varios. Juntos formamos un imperio. He nacido emperador o tal vez me llame… ¡El gran Capital! Mis antepasados… Estoy tan orgulloso de mi árbol genealógico. ¡Ellos compraron la Tierra! ¡Es mía! ¡¡Mía!! ¡¡Mía!! ¡¡Mía!! Sus calles, sus campos, bosques, montes, ríos, mares, firmamento. ¡Todo es de mi propiedad! El hombre, los demás… Esos insectos miserables solo saben soñar. ¡Despreciables! Todos dependen de mí. ¡Ricos y pobres!  Muevo los hilos de sus existencias. ¡No son nada! Creo constantemente mi riqueza; subo y bajo los precios; manejo la bolsa; controlo sus avances y fracasos; enciendo y apago guerras; sus vicios me enriquecen. Me he convertido… ¡En el gran monumento del poder!

(Se levanta y queda estático como una estatua. UN MOMENTO. Vuelve en sí.)

¿Qué dirá la historia de mí? Seré un renglón entre sus páginas. ¡Qué fracaso! Es triste no ser nada más que esto. Es como vivir de rentas sin haber aportado ni una sola idea. ¡Vendrá a mí!

(Se sienta. Saca un exagerado bocadillo de jamón del cajón y comienza a devorarlo.)

¡Me encanta el buen jamón! ¡Qué bien sabe este bocadillo! ¡Me gusta! Sabe… ¡¡Riquísimo!!

(Por el foro derecho entra ELLA. Dejó el plumero.)

ELLA.-Que le aproveche, distinguido señor.

PODEROSO.-No lo tomo para envenenarme. ¿Por qué me molesta?

ELLA.-Perdone… Un hombre desea hablar con usted.

PODEROSO.-¿De qué? Las conversaciones de los demás no son importantes.

ELLA.-No se lo he preguntado. Soy tan discreta…

PODEROSO.-¡Que vuelva otro día!

ELLA.-Insistía tanto…

PODEROSO.-¿Cómo es?

ELLA.-Pues… Normal. No lleva peluca.

PODEROSO.-Dígale que pase.

(Va hasta delante del foro derecho.)

ELLA.-Caballero… Entre usted.

(Por el foro izquierdo entra EL. Treinta años. Alto y delgado. Atractivo. Serio y elegante. Viste con pobres pieles prehistóricas. Va hasta delante del despacho. ELLA lo sigue. PODEROSO devora el bocadillo como antes.)

EL.-Muchísimas gracias.

(Le hace a Poderoso, que está ajeno a todo, exageradas inclinaciones de cabeza hasta inclinar la cintura.)

¡¡Excelentísimo señor!! ¡¡Excelentísimo señor!! ¡¡Excelentísimo señor!!

(Presentando.)

ELLA.-Aquí, este señor. Aquí, el rey del mundo.

(Le extiende ilusionado la mano.)

EL.-¿Cómo está usted?

(Vuelve en sí y deja de comer.)

PODEROSO.-¿¿Y esa mano??

ELLA.-Quiere estrechar la suya. Es muy educado.

PODEROSO.-¡¡Nunca!! ¡¡Puede contagiarme!!

(Retira lentamente la mano.)

EL.-Perdone…

PODEROSO.-¡Ha interrumpido que siga comiendo este sabroso bocadillo para abrir el apetito! ¿Qué desea?

EL.-Una humilde ayuda.

PODEROSO.-¡Que horror! Entra en mi suntuosa casa y lo primero que hace… ¡Es pedirme algo!

EL.-Soy pobre.

PODEROSO.-Hay tantos…

EL.-Duermo en la calle.

PODEROSO.-¡Qué lujo! Otros no la tienen.

EL.-Me invade el hambre.

ELLA.-Y a mí.

PODEROSO.-¿Por qué soy tan sensible? Las palabras de ustedes me conmueven.

(Dichosos.)

EL.-¡Qué buenos sentimientos tiene!

ELLA.-¡Es muy generoso!

(Coge migajas de su bocadillo y se las echa al suelo.)

PODEROSO.-¡¡Coman!! ¡¡Hártense!! ¡¡No se priven de este gran placer!!

(Ellos se ponen de rodillas y van devorando, rápidos y contentos, las migajas al igual que PODEROSO el bocadillo.)

EL.-¡Riquísimas las migajas!

PODEROSO.-¡Cómo disfruto con el bocadillo

ELLA.-¡Un delicioso manjar!

(Continúan comiendo. UN MOMENTO. Terminaron de alimentarse. Ellos se levantan)

PODEROSO.-¡Maravilloso!

EL.-No sé cómo agradecérselo.

(Mutis por el foro derecho.)

ELLA.-Si no fuese por usted, pondrían en los cementerios: No hay localidades.

(Mutis por el foro izquierdo. Para sí.)

PODEROSO.-Mi conciencia se encuentra tranquila después de ayudar a los necesitados. Son tantos… La mayoría vive con problemas económicos; pocos disfrutan de una existencia mejor. Pero a la hora de la verdad… ¡La humanidad depende de mí! ¡¡Tengo todo!!

(Saca de todos sus bolsillos montones de billetes que va dejando encima de la mesa.)

¡¡Dinero!! ¡¡Muchísimo dinero!! ¡¡El mundo se creó con él!!

(Los lanza al aire.)

¡¡Pueden conquistar las estrellas!!

(Coge el dinero y lo guarda rápido en el bolsillos. Se levanta.)

A veces… Tengo miedo. Existe gente tan mala… Son capaces de secuestrarme; pedir una fortuna por mí; matarme si no les dan lo exigido. ¡Qué trágico final! Pobres seres humanos. ¡Asistir al entierro del Capital.

(Ríe a grandes carcajadas.)

¡¡Ja, ja, ja!! ¡¡Ja, ja, ja!! ¡¡Ja, ja, ja!! ¡Imposible! ¡No podrán conmigo! ¡¡Me protegen todos los que me adoran!!

(Serio. PAUSA.)

Los pensamientos van invadiendo mi mente. Me transforman. ¡Quiero dejar de ser el que estoy siendo! Detesto convertirme en un parásito. Vegetar con el fruto de mis propios intereses. Mi patrimonio será para prosperar. ¡Voy a intentarlo!

(Mutis por el centro del foro. OSCURO en este despacho mientras se enciende el despacho de la izquierda. La escena vacía. Por la izquierda entra DIRECTOR. Cincuenta años. Estatura normal y algo delgado. Serio, frío y muy sociable. Viste un elegante traje. Usa gafas. Se sienta en su despacho y mira con celeridad muchos papeles. UN MOMENTO. Los deja. Para sí.)

DIRECTOR.-Soy el director del banco. No sé si de este, que gané en una sencilla oposición, o de la propia banca. Nuestro mundo da tantas vueltas… La obsesión de mandar; de ser alguien me han convertido en un autómata que sigue el dictado del poder. Entré tan joven a trabajar… Un niño al lado de todos mis compañeros. Sabía lo que deseaba. ¡Llegar a lo más alto! Los otros… Eran unos extraños para mí. Alguno trabajaba; otros aguardaban impacientes la hora de salida. ¡Eso es robar un sueldo! Solo hablaba con los superiores. Era muy humilde. Lo que usted mande, señor; siempre a sus órdenes, admirado jefe. ¿Le duele algo? ¿Quiere que le vaya a comprar una aspirina? ¿Cómo se encuentra su distinguida esposa? ¡Cuánto me alegro de su buena salud! Qué malos son algunos. Dicen que ella se ve con uno y le extiende los brazos. ¡Calumnias! Si es una santa… La veo entrar en todas las iglesias y reza con los brazos en cruz. No; no tengo novia. Mi único amor es el trabajo. Al salir de aquí, me pongo triste; no me atrae ninguna distracción. Me dirijo a casa para estudiar y ser un mejor empleado. Me acuesto temprano. Deseo que suene pronto el despertador para volver al trabajo. Despierto inquieto. ¡Necesito realizarme! Escribo cantidades. ¡Muchísimas cantidades! Y las sumo. ¡Las sumo todas! ¡¡Qué placer tan grande!!

(PAUSA.)

Los demás dicen que ganamos poco. ¡No es cierto! A mí me parece muchísimo; hay que velar por la salud de la empresa como si fuese nuestro familiar más allegado. Le dije al director que me pagasen la mitad del sueldo. ¡Se negó y alabó mis grandes cualidades! Sus palabras hicieron que me esmerase. Al final de año, me dio un sobre con dinero como premio. ¡De ninguna manera! ¡No puedo cogérselo! ¡Podría arruinar al banco! La pareció mal y lo cogí por no hacerle un desprecio. Cada vez trabajaba más. ¡Qué feliz era! Los compañeros me miraban con antipatía; como si fuese un ser extraño. ¡No me importaba! Ahora salía muy tarde; saludaba al sereno. Me autorizaron que llevase la cama a la oficina. Producía día y noche. Me olvidaba de las horas. ¡Trabajaba de pijama! Salía diariamente para ir a misa y comulgar. Una vez nada más. Señor, Tú que todo lo puedes, dame fuerzas para emplearlas por el bien del banco. Si es necesario, daré la vida por él. ¡Seré su mártir! Una vez se me acercó un sacerdote. Tan amable… Conocía mi expediente laboral. Me pidió que ingresase en una obra religiosa compatible con mi trabajo. Acepté. Pronto, como un milagro, comencé a ascender por mis méritos. Empezaba a ser alguien; era reconocido. ¡Trabajar y mandar! Pasaron los años y ahora soy el elegido de Dios que ha llevado esta nave al puerto del triunfo.

(Por el proscenio izquierdo entra EL. Es un sacerdote. Viste sotana y tiene sesenta y tres años. Se dirige a Director que se levanta y le besa la mano.)

¡Padre!

EL.-¡Hijo!

DIRECTOR.-Me alegro de saludarle. ¿Cómo está usted?

EL.-¡Muy bien! Gracias al Altísimo, claro. ¿Mucho trabajo?

DIRECTOR.-¡No se lo puede usted imaginar!

EL.-¡Qué alegría tan grande! El cielo no lo dan gratis. ¡Hay que pagarlo!

DIRECTOR.-¿En qué puedo serle útil?

(Saca un gran montón de billetes.)

EL.-Traigo unos cuantos millones para ingresar en nuestra cuenta. ¿Se puede?

DIRECTOR.-¡¡Sí!! ¡¡Sí!! Todo lo que usted nos entregue es de procedencia honesta.

EL.-¿Qué interés me puede ofrecer? ¡Apiádese de nosotros! Vivimos tiempos muy malos.

DIRECTOR.-Como Dios,  que en gloria esté, da el ciento por uno… Yo no voy a ser menos.

(Le da el dinero que coge.)

EL.-Tome… Tome usted. ¡Qué gran inversión!

DIRECTOR.-Es usted tan buen cliente…

EL.-Si quiere contar…

DIRECTOR.-¡De ninguna manera! ¿Le doy un recibo?

EL.-Confío plenamente en usted.

(Guarda el dinero en un cajón.)

DIRECTOR.-¡Cómo estamos progresando!

EL.-El Señor nos tiene una gran simpatía.

(PAUSA,)

DIRECTOR.-No tengo palabras de gratitud. Todo lo que soy se lo debo a ustedes.

EL.-¡Cuánta humildad! Sus grandes condiciones nos ayudan tanto… ¡Ha triunfado por sus méritos!

DIRECTOR.-Todo lo que sea por crear un mundo con valores espirituales…

EL.-¡Es lo que buscamos! ¿Y su modélica conducta? ¿Piensa en alguna chica?

DIRECTOR.-¡En ninguna! ¿Y usted?

EL.-¡Jamás!

(Le muestra un cilicio en la pierna derecha.)

DIRECTOR.-Con este cilicio… ¡Venzo los malos pensamientos!

(Le muestra un cilicio en la pierna izquierda.)

EL.-Pues el mío… ¡Es un escudo que protege mi pureza!

(Quedan contentos con las manos agarrando sus piernas.)

DIRECTOR.-¡Qué placentera es la vida!

EL.-¡Un auténtico deleite!

(Permanecen así ensimismados. Por el proscenio derecho entra ELLA. Es una rubia muy atractiva. Viste elegantemente provocadora y tiene cuarenta años. Se dirige a los dos.)

ELLA.-Buenos días.

(Los dos vuelven en sí y dejan rápidos de agarrar sus piernas.)

DIRECTOR.-Buenos días, doña Aurora.

(Mira sorprendida a EL.)

ELLA.-¡¡Un cura!!

DIRECTOR.-Sí…

EL.-Eso dicen.

ELLA.-¡¡Un cura en el banco!!

DIRECTOR.-Su presencia aquí…

EL.-Recoger una pequeña cantidad.

ELLA.-¡Ideal! Para repartirla entre los pobres.

EL.-Tanto como eso… Necesito hacer unos arreglos en la iglesia.

DIRECTOR.-Un donativo que desgravamos a Hacienda. ¡No tema por su fortuna!

EL.-¿Tiene usted una fortuna?

ELLA.-No me quejo.

DIRECTOR.-¡Inmensa! ¡La mejor clienta del banco!

EL.-Me interesa su colaboración. Puede hacer una gran labor en nuestro proyecto religioso.

ELLA.-¡Yo no soy creyente!

EL.-¡Es lo mismo!

DIRECTOR.-La señora es una honesta viuda.

ELLA.-¿Honesta? De soltera trabajaba de prostituta. ¡Y ganaba…!

(Lleva las manos a la cabeza.)

EL.-¡¡Qué horror!!

ELLA.-Dejé de serlo y me casé con un anciano millonario.

EL.-Nunca es tarde para edificar su vida.

ELLA.-Mi difunto esposo me testó todo, pero tener que aguantarlo… Y esto que sea un secreto de confesión… ¡No podía más! ¡¡Lo envenené!! Como le gustaban los ratones… ¡¡Una obra maestra!!

(Asustado.)

EL.-¡¡Un asesinato!!

ELLA.-Pequeño. Tenía tantos años…

(PAUSA.)

DIRECTOR.-¿Qué desea, señora?

ELLA.-Unas operaciones bancarias. Sin prisas… Te contemplo y siento…

DIRECTOR.-¿Qué…?

ELLA.-¡Una inmensa pasión!

(Sorprendidos.)

DIRECTOR.-¿¿Cómo??

EL.-¿¿Qué dice??

ELLA.-¡Y usted también, señor cura! Soy tan ardiente…

EL.-¡¡Nunca!!

DIRECTOR.-¡¡Por caridad!!

(Melosa.)

ELLA.-Me gustáis tanto… No me temáis… Confiad en mí… Soy tan cariñosa… ¡Os comía!

DIRECTOR.-Tranquilícese.

EL.-Usted es una mujer sensata.

ELLA.-¿Intentáis humillarme? ¡No lo voy a consentir! ¡¡Ahora mismo llevo todo mi dinero a otro banco!!

(Los dos le suplican de rodillas.)

DIRECTOR.-¡¡No!!

EL.-¡¡No lo haga!!

ELLA.-Sois tan extraños… ¿Es que no os atraigo?

(Cohibidos.)

DIRECTOR.-Pues…

EL.-A decir verdad…

(Entusiasmada.)

ELLA.-¡¡Tengo éxito!! ¡¡Me adoran los hombres!! ¡¡Sé conquistar a todos!!

DIRECTOR.-Siempre la he tratado amablemente.

EL.-Merece toda mi consideración.

(Levanta insinuante la falda.)

ELLA.-¿Os gusto…?

(Nerviosos.)

DIRECTOR.-Yo…

EL.-La falda…

(Ellos quitan rápidos los cilicios.)

ELLA.-¿Qué hacéis?

(Apasionados.)

DIRECTOR.-¡¡Estás…!!

EL.-¡¡Hermosa!!

(Los abraza.)

ELLA.-¡¡Os amo!!

(Ellos se separan rápidos y ponen los cilicios donde los llevaban.)

DIRECTOR.-¡¡El medicamento!!

EL.-¡¡Prohibido condenarse!!

(Asombrada y coqueta.)

ELLA.-¿Me tenéis miedo…?

(Corre hasta el proscenio izquierdo.)

EL.-¡¡Sálvese quién pueda!!

(Mutis por el término.)

DIRECTOR.-¡¡No he caído en la tentación!!

(Él y ELLA se miran serios. PAUSA.)

Me agrada mucho su visita, señora.

ELLA.-Y a mí ser atendida por usted, señor director.

DIRECTOR.-¿Viene a ingresar alguna cantidad?

ELLA.-Ahora no. Prefiero invertir fuertes sumas en bolsa.

DIRECTOR.-¿Qué quiere comprar?

ELLA.-Lo dejo a su elección. Sé que acertará como siempre.

(Le coge la mano y se la besa.)

DIRECTOR.-A sus pies, señora.

ELLA.-Muy amable, caballero.

(Suelta la mano. Preocupado.)

DIRECTOR.-¿Viene sin guardaespaldas?

ELLA.-Tiene la gripe.

DIRECTOR.-¡La acompañaré! ¡Es un suicidio que usted ande sola! ¡Pueden secuestrarla!

ELLA.-¡No se preocupe! Sé defenderme. Y como llevo pistola…

(Se dirige al proscenio derecho. La mira. Para sí.)

DIRECTOR.-¡Que Dios la acompañe!

(Para sí.)

ELLA.-Me encuentro tan tranquila… ¿Secuestrarme? ¡Ja, ja, ja! ¡¡Es el sueño de mi vida!!

(Mutis por el término. Se sienta y escribe. Para sí.)

DIRECTOR.-Le compraré los mejores valores del mercado. De estos, de los otros, de aquellos… ¡Perfecto! Le proporcionarán grandes beneficios. Me dijeron confidencialmente que subirían mucho.

(Deja de escribir.)

¡Qué feliz me encuentro dirigiendo este inmenso banco! Estoy en su oficina principal  y dependen de mí todas las sucursales y agencias del país. ¡Todas las oficinas del mundo entero! Nadie puede competir con nosotros. ¡No tenemos rivales! Además… ¡No somos como ellos! Me dan tanta pena… ¡Pobres! Les vence el materialismo, la usura, la codicia. Nosotros somos humildes; buscamos la salvación de las almas; dirigir al mayor número de seres elegidos para conquistar el paraíso de vivos y muertos. ¡Es posible! Nos hemos adelantado a todos. Tenemos que recurrir a los pocos ricos que existen. Los demás… ¡Una auténtica desgracia! Son una sociedad paupérrima y tan atrasada…

(Por el foro derecho entra EL. Viste con pobres pieles prehistóricas. Se dirige a Director. Contento.)

EL.-Buenos días, señor director.

(Se levanta.)

DIRECTOR.-Buenos días, ser viviente. ¿Qué desea?

EL.-Me haría mucha ilusión ser cliente de este banco.

DIRECTOR.-Por mí… No hay inconveniente. ¿Cuál es su fortuna?

(Se la muestra orgulloso.)

EL.-¡Tengo una peseta!

DIRECTOR.-Enhorabuena.

EL.-Me encantaría abrir una cuenta corriente con ella. ¿Es posible?

DIRECTOR.-Tiene todo su derecho, estimado cliente.

EL.-¡Muchísimas gracias! ¿Cuánto me daría de interés?

DIRECTOR.-Por ser para usted… ¡El uno por ciento libre de impuestos!

EL.-¿¿Tanto?? ¡Eso es maravilloso! Dentro de un año… Tendré una peseta y un céntimo.

DIRECTOR.-Exactamente. ¿Se anima usted o tiene que pensarlo?

(Se la da.)

EL.-Tome usted. ¡Guárdela bien! Pueden atracar el banco.

(La guarda en un cajón.)

DIRECTOR.-Voy a hacerle un seguro por la peseta y sus intereses.

(Firma un papel. Preocupado.)

EL.-¿Me costará mucho? ¡Es el ahorro de toda una vida! Están los tiempos tan difíciles…

(Se lo entrega.)

DIRECTOR.-Es gratis, señor.

EL.-¡Muchísimas gracias! Ay… ¡He conseguido tener algo seguro!

(Le extiende la mano.)

DIRECTOR.-Estimado cliente… ¡Contamos con su valiosa colaboración!

(Se la estrecha con las dos manos.)

EL.-¡Como se lo agradezco, señor director! ¡¡Ya soy importante!!

(Mutis por el foro derecho. Por el foro izquierdo entra ELLA. Viste con pobres pieles prehistóricas. Se dirige a Director. Humilde)

ELLA.-Buenos días, señor director. ¿Molesto?

DIRECTOR.-¡Todo lo contrario, distinguida clienta! Buenos días.

(Se sienta. Quita una sortija del dedo anular.)

ELLA.-Esta sortija… La traigo para empeñar.

(Le extiende la mano.)

DIRECTOR.-¿Me hace el favor de poder verla?

(Se la entrega.)

ELLA.-Tome. Cójala con cuidado. Puede romperse. ¡Es muy buena!

(La coge.)

DIRECTOR.-No se preocupe, señora. No la voy a matar con un cuchillo.

(Llorando.)

ELLA.-Sería como clavarlo en mi corazón. La quiero tanto… Mi abuela murió con ella, mi madre también. ¡Yo quiero dejar el mundo mientras la contemplo.

DIRECTOR.-En ese caso, llévela. No negocie con cosas tan importantes para usted.

(Deja de llorar.)

ELLA.-Necesito dinero, señor. ¡Haré un gran negocio! Ganaré mucho; la desempeñaré enseguida y podré vivir sin agobios como lo hace doña Clara, la vecina del tercero. ¿Cuánto me dará por ella?

(La examina.)

DIRECTOR.-Pues… Cien pesetas. ¡Es bastante!

ELLA.-¡Doscientas!

DIRECTOR.-Ciento veinticinco.

ELLA.-¡Ciento cincuenta!

(Guarda la sortija en un cajón y coge dinero.)

DIRECTOR.-Está bien. Usted ha ganado. Tome el dinero.

(Lo coge y guarda.)

ELLA.-Muy agradecida. ¡Qué extraño! Ahora no la veo en mi dedo.

(Le ofrece un papel.)

DIRECTOR.-Firme aquí, por favor.

ELLA.-No sé escribir. Sin sortija…

(Le ofrece un tampón.)

DIRECTOR.-Estampe su huella.

(Lo hace.)

ELLA.-Empleo el dedo anular. ¡La llevaba en él! Me sale mejor la letra.

(Le extiende la mano.)

DIRECTOR.-Importante señora… Esperamos contar con usted cuando sea rica.

(Se la estrecha.)

ELLA.-Aunque me asedian varios bancos, ustedes trabajan excelentemente.

(Se dirige dichosa al foro izquierdo. Para sí.)

¡Llevo el dinero! Lo invertiré en lotería y ganaré. Volveré a jugar todo. Una vez, otra vez. ¡Y seré la más rica del mundo!

(Mutis por el término. Se sienta.)

DIRECTOR.-¡Pobre mujer! Perderá en el negocio lo que le di y doña Aurora pagará muchísimo dinero por la sortija.

(OSCURO en este despacho mientras se enciende el despacho de la derecha. La escena vacía. Por la derecha entra AUTORIDAD. Setenta y ocho años. Bajo y grueso. Muy serio, distante y reflexivo. Viste un elegante uniforme de general. Se sienta en su despacho. Para sí.)

AUTORIDAD.-¡Qué rápido ha pasado el tiempo! Parece que fue ayer cuando nací y, a veces, dudo si me dejaron en la cuna o ya me pusieron como Jefe del Estado de mi gloriosa nación. Es posible que fuese así. Un ser afortunado en el parto que es recibido entre grandes aplausos porque mi llegada al mundo va a hacer a los demás unos, grandes y libres. Un recién nacido que, en lugar de vestirlo de ropita azul de momento, le colocan el uniforme de general y me sientan aquí. La realidad resulta tan extraña. No sabemos separar el sueño de ella. Y al soñar me imagino ser un hombre tímido, miedoso, que busca el apoyo de su madre con aires de grandeza. Crezco y me veo en la academia militar. Me dan un fusil. ¿Esto para qué sirve? ¡Para matar! Si yo soy muy pacífico. ¡Qué miedo! La vida es algo muy personal. ¡No la podemos quitar sin permiso! Y organizar divertidas guerras para presumir de ganar una medalla por mostrar más cadáveres... ¡No es humano! Ignoraba lo que era una contienda. Me llevaron. Iba contento. Pensaba que habría bailes regionales y nos obsequiarían con un helado. ¡Qué equivocado estaba! Allí disparaban, se mataban, tenía que hacer lo mismo. ¡Temblaba! ¿Me da permiso para matarlo? Bueno… Los demás no son tan educados. Lo dejé sin vida. No era tan difícil como pensaba. Algo disgusta y algunos le hacen un funeral. Ya he matado a uno muy bien. ¿Quiere usted ser el segundo? Ponernos a discutir por eso… ¡Otro gran acierto! Me empezaba a gustar. ¡Nunca había encontrado un placer tan grande! Me veía seguro, tenía condiciones, realizaba mi vocación. ¡Maté muchos, muchísimos! Eso sí, siempre con buenos modales. A algún enemigo lo invitaba antes a comer; lo llevaba al cine; a una conferencia; al barbero; a una procesión. Mis grandes méritos hicieron que conquistase este sitio. Y ahora… No sé si la verdad fue este sueño o aparecer en la Tierra con la ambición cumplida.

(PAUSA. Se levanta.)

¡Es tiempo de victoria, de triunfo, de un nuevo amanecer!

(Por el primero derecho entra EL. Viste de general y se dirige ante el despacho. Saludos militares.)

EL.-¡¡A sus órdenes mi general en jefe!!

AUTORIDAD.-¡¡Me gusta su disciplina!!

(Bajan las manos.)

¿Cómo va todo, general?

EL.-¡Sin novedad, señor!

AUTORIDAD.-¡¡Estamos en continua revolución!! ¡Saque el ejército a la calle! ¡Debemos educar al pueblo! ¡Quitarles las ideas del pasado y uniformarlos con las mías! Deben adaptarse con el octavo de aceite del Racionamiento. ¡¡Por los caídos!!

(Saluda militarmente.)

EL.-¡¡Siempre a sus órdenes, mi general!!

(Mutis por el primero derecho. Por el primero izquierdo entra ELLA. Viste boina roja, camisa azul, falda. Se dirige ante el despacho. Saludos brazos en alto.)

ELLA.-¡¡Arriba el Imperio, camarada!

AUTORIDAD.-¡¡Arriba siempre!!

(Bajan los brazos.)

ELLA.-Hoy voy a llevar a mis jóvenes camaradas a desfilar por la ciudad, un pueblo y una aldea. Irán cantando “Corazón santo, Tú reinarás”. ¡Un acto patriótico!

AUTORIDAD.-Que cierren los ojos cuando vean a chicos o mayores. ¡Pueden robarles el corazón!

ELLA.-¡Imposible! Ellas se preparan para ser madres ejemplares de una generación que heredan de nosotros.

AUTORIDAD.-¡Y no se olviden de ir a misa! ¡Pasarán lista como a todos!

ELLA.-Asistirán a una por cada iglesia que pasen. Y si hay que ir a buscar al cura…

(Saludos brazos en alto.)

AUTORIDAD.-¡¡Arriba el Imperio, camarada!!

ELLA.-¡¡Arriba hasta llegar al Sol!!

(Mutis por el primero izquierdo. Se sienta. Para sí.)

AUTORIDAD.-Los tiempos van cambiando. Tendré que enmascarar el régimen. No puede imitar a fascismos derrotados.

(Por el primero izquierdo entra EL. Sigue vestido como antes. Saludos militares.)

EL.-¡¡A sus órdenes, mi general!!

(Se levanta.)

AUTORIDAD.-¿Cuál es el motivo de su visita?

EL.-¡Han llegado los americanos a sus bases!

AUTORIDAD.-¿Muchos?

EL.-¡Una enormidad! Yo creo que solo falta que trajesen la Estatua de la Libertad. Se verá tan sola. ¡Muere de pena!

AUTORIDAD.-¿Cómo ha reaccionado el pueblo?

EL.-Tropiezan con ellos; les piden cigarrillos rubios. ¡Empiezan a estudiar inglés!

AUTORIDAD.-Es un privilegio ser una colonia de ellos. ¡Nos reconocen!

(Saludos militares.)

EL.-¡¡Goodbye, mi general!!

AUTORIDAD.-¡Bye, general!

(Mutis por el primero izquierdo de EL. Por el primero derecho entra ELLA. Viste un traje sencillo.)

ELLA.-¡¡Señor!! ¡¡Esto es maravilloso!!

AUTORIDAD.-¿Qué sucede?

ELLA.-¡Los americanos! Son tan buenos… Temía que echasen bombas nucleares al mar o se apoderasen de nuestra nación. ¡No es cierto! Cómo se preocupan por nosotros. Me imagino que sabrá…

AUTORIDAD.-¡Diga usted! ¡Estoy enterado de todo!

ELLA.-Mandaron a todas las escuelas leche en polvo para que los alumnos tomasen un vaso cada mañana. Nuestros niños serán altos y fuertes. ¡Ya ha comenzado el milagro! Algunos crecen medio metro y se vuelven negros.

AUTORIDAD.-¡Serán campeones de baloncesto!

ELLA.-¡Van a poner fábricas de Coca-Cola!

AUTORIDAD.-Lo sé. ¡Esto será un paraíso!

ELLA.-¡Y barras americanas!

(Lleva asustado las manos a la cabeza.)

AUTORIDAD.-¡¡Qué horror!!

ELLA.-¡¡Excelencia!!

AUTORIDAD.-Señorita.

(Mutis por el primero derecho de ELLA. Se sienta. Para sí.)

El pueblo está descontento. Viene a visitarme el presidente de los Estados Unidos. ¡Meteré a todos en la cárcel como cuando salgo a dar un paseo! Y esta vez… Pondré muñecos por las calles y altavoces con aplausos. ¡Se irá muy agradecido! Todo iba bien y ahora… ¡La guerra del petróleo ha desembocado en una crisis!

(Por el foro entran muy preocupados EL, que luce un traje sencillo y ELLA, que viste como antes. Se levanta tranquilo.)

EL.-¡¡Camarada!!

ELLA.-¡¡Jefe Nacional!!

AUTORIDAD.-¡No se asusten! ¡No es nada! ¡Nuestra respuesta debe ser la serenidad!

EL.-¡Infinidad de personas nos abandonan!

ELLA.-¡Emigran a Europa!

AUTORIDAD.-¡¡Mentira!!

ELLA.-La realidad…

EL.-No vamos a engañarnos.

AUTORIDAD.-Es un acto de cortesía. Nos ennoblecen. ¡No emigran! Se van para dejar el sitio a un turista.

EL.-¡Qué educados!

ELLA.-¡Cómo se preocupan por los extranjeros!

AUTORIDAD.-Nuestra mayor riqueza es el Sol. Nosotros se lo ofrecemos y se lo cobramos en sus monedas. Los que marchan trabajan y nos envían sus ganancias en divisas. ¡Qué prosperidad! ¡¡Así equilibramos nuestra balanza de pagos!

(Contentos.)

EL.-¡¡Llenan todas las playas!!

ELLA.-¡¡No podemos entrar en ellas!! ¡¡Nos sacrificaremos!!

AUTORIDAD.-El turismo es nuestra mayor fuente de ingresos. ¡Por eso inventamos el Cara al Sol! Pero… El mundo actual nos obliga a cambiar. ¡Ser otros!

(Mutis por el segundo derecho.)

ELLA.-A mí esto me gusta, aunque hay algunas turistas…

EL.-¡Divinas!

ELLA.-¡¡Inmorales!!

EL.-Tanto como eso…

ELLA.-Vienen a darnos un ejemplo…

EL.-¡De libertad!

ELLA.-¡Eso de ponerse en biquini…!

EL.-¡Excitante!

ELLA.-Y, en algunos momentos, quitan la pieza superior de ese bañador infernal.

(Entusiasmado.)

EL.-¿¿De verdad?? No lo creo.

ELLA.-¡Como lo oye! Le juro por las cenizas…

EL.-¡Deje las cenizas! Ahora comprendo que todos los hombres abandonen sus puestos de trabajo y vayan a mirar a la playa.

ELLA.-¡¡Unos reprimidos!!

EL.-¡¡Por algo será!!

ELLA.-¿Se atreve a ofender a las santas mujeres de esta gran nación?

EL.-¿Es que van a seguir con ridículos bañadores, taparse con un albornoz y quitarlo a la orilla del mar para mojarse un segundo los pies?

ELLA.-Es lo correcto. ¡Por eso nuestro pueblo es tan imaginativo!

EL.-¡Qué remedio!

(PAUSA.)

ELLA.-¡Y no es esto lo peor!

EL.-¿Dice peor?

ELLA.-¡Naturalmente! Estas desvergonzadas ingieren unas píldoras anticonceptivas. ¡Evitan el embarazo!

(Ilusionado.)

EL.-O sea que todas…

(Muy molesta.)

ELLA.-¡Sí! ¡¡Y sin cobrar!!

(Se frota feliz las manos.)

EL.-¡Es para celebrarlo!

ELLA.-¡Un auténtico aborto!

EL.-Por favor… ¡Sea usted patriota! ¿O prefiere que, en el futuro, todos los nuestros tengan un apellido extranjero?

ELLA.-Si es por la Iglesia…

EL.-Intente razonar. No es un delito mostrar el cuerpo desnudo. ¡Es nuestro! Nacemos así y no vestidos con un capuchón de Semana Santa.

ELLA.-¿Insinúa que hay matrimonios pecadores que…?

EL.-Si no tenemos otros adelantos…

(PAUSA.)

ELLA.-Todos desnudos. ¡Qué retroceso! Se exhiben así en un cuadro y los exponen en un museo. La gente entra con niños. ¡Terrible! Llamarle arte a lo obsceno. ¡Y al lado de la Purísima Concepción!

EL.-Normal. ¡Es el progreso! Las relaciones son algo sano. ¡La Naturaleza y el amor no pueden esconderse en el cuarto ropero!

ELLA.-Cuando los humanos dejan de ser castos…

EL.-¡La castidad nunca ha sido un buen negocio!

ELLA.-Nosotras… ¿Lo entiende usted? ¡Nunca seremos así! ¡¡Antes la muerte!!

(Sonriendo.)

EL.-Ya, ya…

(Por el segundo derecho entra AUTORIDAD. Viste un elegante traje. Sorprendidos.)

ELLA.-Excelencia…

EL.-¿Y su uniforme de general?

AUTORIDAD.-Mi régimen estaba obsoleto; no se sostenía en pie. ¡Debía cambiarlo! Los totalitarismos son decadentes. Las ideologías deben ir evolucionando. ¿Quién soy? No sé. ¿Dictador? ¿Demócrata? ¿Monarca? ¿Presidente vitalicio de una República? ¿Adorador del capitalismo? ¿Amante del proletariado? Tal vez… el que preciso ser en cada instante. Acabo de traer la democracia a un país grande o pequeño. ¡El poder inmortal tiene muchas caras!

EL.-¿Y nosotros…?

ELLA.-¿Qué somos…?

EL.-¿Cómo vestiremos?

ELLA.-¿Cuál será nuestra ropa?

AUTORIDAD.-¡¡La que tienen!!

(EL y ELLA se miran serios. PAUSA. Ajenos a todo, comienzan a desnudarse rápidamente y dejan caer sus ropas al suelo hasta vestir pobres pieles prehistóricas. Se miran serios. Miran humildes a Autoridad.)

EL.-Siempre vistiendo estas pobres pieles en una indefinida sociedad. ¡No hemos evolucionado!

ELLA.-¡No hemos salido de la Prehistoria! Somos así.

AUTORIDAD.-Siempre lo han sido.

EL.-¿Qué vamos a hacer?

ELLA.-¿Cuál es nuestro futuro?

AUTORIDAD.-¡¡Seguir siendo ustedes!!

OSCURO

(LUZ. Tres lujosos sillones de espaldas y adelantados a los términos. Uno en el segundo izquierdo, otro en el centro del foro y el último en el segundo derecho. La escena vacía. Por el segundo izquierdo entra DIRECTOR. Para sí.)

DIRECTOR.-¿Es aquí? Me indicaron este sitio. ¿Quién? Lo ignoro. Sonó el teléfono y una enérgica voz, como la más exigente de las órdenes, me mandó acudir a este local. No hay nadie. No está. Tendré que esperar. Me siento tan confuso ante este encuentro.

(Se sienta en el sillón izquierdo. Mira preocupado el reloj. UN MOMENTO. Por el segundo derecho entra AUTORIDAD. Viste como en la última aparición. Contento.)

AUTORIDAD.-¡¡Usted!!

(Se levanta.)

DIRECTOR.-¡¡Usted!!

(Le extiende la mano.)

AUTORIDAD.-¿Cómo se encuentra?

DIRECTOR.-Muy bien. ¿Y usted?

AUTORIDAD.-Perfectamente.

(Se miran extrañados y se observan. UN MOMENTO.)

DIRECTOR.-Pero siéntese.

AUTORIDAD.-No lo puedo consentir.

DIRECTOR.-Usted primero.

AUTORIDAD.-De ninguna manera.

DIRECTOR.-En ese caso…

AUTORIDAD.-Si insiste tanto…

(Se sientan los dos al mismo tiempo. DIRECTOR en el sillón izquierdo y AUTORIDAD en el derecho. Se miran. PAUSA.)

DIRECTOR.-Me alegra mucho el haberle conocido.

AUTORIDAD.-Para mí, es un auténtico honor.

DIRECTOR.-¡El gran presidente del mundo!

AUTORIDAD.-¡El mejor banquero de la Tierra!

DIRECTOR.-¡Lo admiro tanto!

AUTORIDAD.-¡Es usted extraordinario!

DIRECTOR.-No crea que fue fácil alcanzar esta meta.

AUTORIDAD.-Ni la mía tampoco.

DIRECTOR.-Tuve que renunciar a tantas ideas.

AUTORIDAD.-Y yo a tantos ideales.

(Dichosos.)

DIRECTOR.-¡Lo he conseguido!

AUTORIDAD.-¡He triunfado!

(Sonrientes.)

DIRECTOR.-Tienen mi ayuda para la época electoral. Más los donativos…

AUTORIDAD.-¡Qué generosos son! Pero no gastamos todo. Tenemos tantas necesidades…

(PAUSA.)

DIRECTOR.-Agradezco su llamada.

(Extrañado.)

AUTORIDAD.-¿¿Cómo?? Soy yo el que se siente orgulloso con la suya.

(Se levanta contrariado.)

DIRECTOR.-¡¡No le llamé!!

(Se levanta molesto.)

AUTORIDAD.-¡¡Yo tampoco!!

DIRECTOR.-¿Entonces…?

AUTORIDAD.-¿Por qué estamos aquí?

DIRECTOR.-No sé.

AUTORIDAD.-Me intriga.

(Decididos.)

DIRECTOR.-¡No puedo perder el tiempo!

AUTORIDAD.-¡Me voy!

(Se dan la mano.)

DIRECTOR.-Encantado, señor presidente.

AUTORIDAD.-Mucho gusto, señor banquero.

(DIRECTOR va rápido hasta el segundo izquierdo y AUTORIDAD camina apresurado hasta el segundo derecho. Se paran ante sus términos. PAUSA. Vuelven indecisos sus cabezas.)

DIRECTOR.-Me hablaba como si me conociese de toda la vida.

AUTORIDAD.-Sus palabras me resultaban tan familiares…

(Van hasta el centro de la escena.)

DIRECTOR.-Marcharme…

AUTORIDAD.-No puedo irme.

DIRECTOR.-¿Qué hacemos?

AUTORIDAD.-Si lo supiese…

(Se sientan en los sillones de antes.)

DIRECTOR.-Esperar.

AUTORIDAD.-Es nuestro único futuro.

(Se quedan abstraídos. PAUSA.)

DIRECTOR.-Qué éxito la guerra del petróleo.

AUTORIDAD.-¡Una bendición de Dios!

DIRECTOR.-Gané tanto en el negocio de armas…

AUTORIDAD.-Tuve que cerrar las fábricas por falta de existencias.

DIRECTOR.-Es cierto que nos dejaron muchas vidas.

AUTORIDAD.-¡Feliz viaje! Murieron generando mucho dinero. ¡Deben sentirse orgullosos!

DIRECTOR.-¡Cuánto trabajo! Recé por cada uno de los fallecidos. Había noches que no dormía. Un digno sacrificio. ¡Ellos se lo merecen!

AUTORIDAD.-¡Me encantan los muertos! Los hay extraordinarios. Yo llevé varios a casa. ¡Cómo la adornan!

DIRECTOR.-Y tan elegantes… No les falta nada. Porque los vivos… Siempre con sus problemas económicos…

AUTORIDAD.-Tan atrasados… Pero tienen una gran virtud… ¡Siempre saben resignarse!

(Se miran preocupados. PAUSA.)

DIRECTOR.-No viene.

AUTORIDAD.-No.

DIRECTOR.-¡Me pone nervioso!

AUTORIDAD.-Tranquilícese.

DIRECTOR.-¿Qué vamos a hacer?

AUTORIDAD.-Esperar.

DIRECTOR.-¡Esperar! ¡Siempre esperar! ¡¡No llega!!

AUTORIDAD.-¡Eso parece!

(Se levanta.)

DIRECTOR.-¿Quién se ha creído qué es? ¡Yo me marcho!

(Se levanta.)

AUTORIDAD.-¡Es lo mejor! ¡¡No merece que pare mi reloj!!

(Por el centro del foro entra PODEROSO. Viste como al principio de la obra. Trae el cigarro puro. Los dos lo miran serios.)

PODEROSO.-Perdonen que me hay demorado ante personas tan importes como son ustedes. Tengo tantas ocupaciones…

(Les extienden la mano y se la estrechan.)

Señor presidente…

AUTORIDAD.-Encantado.

PODEROSO.-Señor director…

DIRECTOR.-Mucho gusto.

(AUTORIDAD y DIRECTOR se miran extrañados.)

AUTORIDAD.-¿Y usted?

DIRECTOR.-¿Quién es?

PODEROSO.-¿Yo? Es posible que no lo sepa. Anda por el mundo sin tarjeta de visita. La vida es un juego cruel. Ustedes mueven los hilos de unos personajes insignificantes y yo muevo la de ustedes. Por eso los he llamado venir; necesito hablar con ustedes. Por favor, tengan la amabilidad de sentarse.

(Muy amables.)

AUTORIDAD.-¡Tiene la prioridad!

DIRECTOR.-¡Le pertenece!

(Se sienta en el sillón del foro.)

PODEROSO.-Gracias.

(DIRECTOR se sienta en el sillón izquierdo y AUTORIDAD en el derecho.)

Necesitaba hablar con ustedes. Por eso les llamé. Uno es como una máquina de hacer billetes, pero soy tan sentimental… ¿Qué ha sido hasta ahora la sociedad? ¡Una mezquindad! Unos cuantos señores que viven en la opulencia y otros que comen sus sobras. ¿Es esto progreso? ¡Ninguno! Condenamos al ser humano a comportarse como en los primeros tiempos de la civilización que no llegó a ellos. ¿Vamos a consentirlo? ¡No! ¡Y mil veces no! ¡¡Todos tienen derecho a una vida digna!!

(Aplauden entusiasmados.)

DIRECTOR.-¡¡Bravo!!

AUTORIDAD.-¡¡Muy bien!!

PODEROSO.-Siempre han sido nuestros esclavos. ¡No tienen un sitio donde caerse muertos! Miran la vida de los ricos como un suntuoso espectáculo que se encuentran detrás de los cristales de un inaccesible escaparate. El dinero no son papeles que solo sirven para producir intereses. ¡Qué gran fracaso! Quiero construir una humanidad sin carencias. ¡La existencia al alcance de todos los bolsillos!

DIRECTOR.-¿Cómo vamos a hacerlo?

AUTORIDAD.-¡Supondrá una gran pérdida!

PODEROSO.-¡Todo lo contrario! ¡¡Ganaremos muchísimo más!! No lo hacemos por ellos sino para incrementar nuestras fortunas.

AUTORIDAD.-La idea… ¡Me gusta! ¡¡Es magnífica!! ¿¿Qué debo hacer??

PODEROSO.-Usted convencerá a grandes industriales y emprendedores. Ellos darán puestos de trabajo y se fabricarán coches, ropas, electrodomésticos, una digna sepultura, todo lo que necesiten. Se construirán lujosas casas; se viajará en trenes, aviones, barcos. Habrá gasolineras, restaurantes. ¡Algo extraordinario!

DIRECTOR.-¿¿Y yo?? Con tanta mercancía. ¿¿Quién la compra??

PODEROSO.-¡Los trabajadores que hemos creado! Usted cobrará las letras de cambio que firmaron por poseer una ilusión; concederá créditos para sus sueños. ¡Más clientes ricos! ¡¡Nos beneficiaremos todos!!

DIRECTOR.-¡¡Ideal!! ¡¡Maravilloso!! ¡¡Qué gran avance!!

(Se levanta y los otros dos también lo hacen.)

PODEROSO.-El progreso pide su paso. ¡Dejémosle entrar! Señores… ¡¡Va a nacer la sociedad de consumo!!

(Rápidamente cae el

TELÓN

ACTO SEGUNDO

(Se oye un gran ruido de aviones. Se alza el telón. Una plaza. La escena vacía. Por el  primero izquierdo entra EL y por el foro derecho ELLA. Visten sus pobres pieles prehistóricas. Los dos están ajenos el uno del otro y saltan felices por todo el escenario. Para ellos.)

EL.-¡¡Se oye!! ¡¡Se oye!!

ELLA.-¡¡La sinfonía de un mundo nuevo!!

EL.-¡¡Bienvenido!! ¡¡Bienvenido!!

ELLA.-¡¡Lo hemos estado esperando toda nuestra vida!!

EL.-¡¡Es nuestro!!

ELLA.-¡¡Nos pertenece!!

EL.-¡¡Se han acabado nuestras penurias!

ELLA.-¡¡Hemos abandonado el sufrimiento!!

EL.-¡¡Siempre viviendo como seres apestados!!

ELLA.-¡¡Soportar diariamente crueles humillaciones!!

EL.-¡¡Ahora todo será felicidad!!

ELLA.-¡¡Nos esperaba la dicha que jamás hemos conocido!!

EL.-¡¡Viva!! ¡¡Viva la existencia!!

ELLA.-¡¡Gracias, civilización, por hacernos humanos!!

(Dejan de saltar y se miran contentos.)

EL.-Buenos días, señora.

ELLA.-Buenos días caballero.

EL.-Mi más sincera enhorabuena.

ELLA.-Reciba usted mi auténtica felicitación

EL.-No teníamos nada y ahora vamos a tener todo.

ELLA.-El mundo será nuestro.

EL.-¡Es para celebrarlo!

ELLA.-¡Merece una gran fiesta!

(Saltan juntos como antes.)

EL.-¡¡Brindemos por este momento!!

ELLA.-¡¡Qué buena es la historia con nosotros!!

EL.-¡¡Merece nuestra gratitud!!

ELLA.-¡¡Gracias!! ¡¡Gracias!! ¡¡Gracias!!

(Dejan de saltar. Se oye muy fuerte el ruido de los aviones. Miran a lo alto y señalan contentísimos.)

EL.-¡Los aviones se aproximan!

ELLA.-¡Están cerca de nosotros!

EL.-¿Qué nos regalarán?

ELLA.-Espero un gran obsequio.

(Extienden las manos.)

EL.-¡Echad! ¡Echad!

ELLA.-¡No os olvidéis de nosotros!

(Nerviosos.)

EL.-Parece…

ELLA.-Sí…

(Caen dos cajas pequeñas y cada uno coge la suya. Deja de escucharse el ruido de los aviones. Felices.)

EL.-No se han ido sin escucharnos.

ELLA.-¡Qué buenas personas son!

EL.-¿Qué tendrán las cajas?

ELLA.-¡Vamos a saberlo!

(Se disponen a abrirlas. Leen tristes un papel que está dentro de ellas.)

EL.-No perdáis la ilusión.

ELLA.-Seguid soñando.

(EL tira triste el paquete y papel por el lateral izquierdo y ELLA lo hace disgustada por el lateral derecho.)

EL.-Qué decepción.

ELLA.-Nunca cae nada del cielo.

(PAUSA. Animados.)

EL.-No podemos desilusionarnos.

ELLA.-¡Nunca! ¡Puede ser verdad!

(Voces de un megáfono inundan la escena. Se tornan entusiasmados.)

VOZ FEMENINA.-¡¡Señora, caballero, señorita, joven, niños!! ¡¡Elegantes ropas en nuestros acreditados almacenes!! ¡¡Visítanos!!

ELLA.-¡Iré inmediatamente!

EL.-¡La moda nos aguarda!

VOZ MASCULINA.-¡¡Señora!! ¡¡No lo olvide!! ¡¡Haga de su casa un palacio!! ¡¡Muebles preciosos!! ¡¡Electrodomésticos de calidad!! ¡¡Al alcance de su mano!!

ELLA.-¡Lo compraré!

EL.-¡Será mío!

VOZ FEMENINA.-¡¡Caballero!! ¡¡Le espera el mejor de los coches!! ¡¡Las carreteras son de su propiedad!! ¡¡Lleve los domingos a su esposa, hijos, padres, suegros, tías y demás familia!! ¡¡La felicidad sobre ruedas!!

EL.-¡La ilusión de mi vida!

ELLA.-¡Me aguarda el mundo!

VOZ MASCULINA.-¡¡Señora!! ¡¡Señor!! ¿Le apetece un piso de lujo en el centro de la ciudad? ¡Vecinos distinguidos! ¡Le esperamos en nuestra inmobiliaria! ¡¡El hogar pensado para usted!!

ELLA.-¡Con lo que deseo una buena casa!

EL.-¡Que me envuelvan una!

VOZ FEMENINA.-¡No le tema a la muerte! ¡Su porvenir puede ser un paraíso! ¡Nichos y panteones con todas las comodidades! ¡¡Su eternidad dichosa!!

EL.-¡Esto es vivir!

ELLA.-Nos envidiará la muerte!

VOZ MASCULINA.-¡¡Dé la vuelta al mundo con nosotros!! ¡¡Somos la mejor agencia de viajes!! ¡¡Coches, trenes, barcos, aviones! ¡¡Relájese y disfrute plenamente en sus vacaciones!!

ELLA.-¡Conoceré todos los países!

EL.-¡Mundos nuevos me llaman!

VOZ FEMENINA.-¿Tienen apetito? ¿Les gusta comer suculentamente? ¡Acudan inmediatamente a nuestro restaurante! ¡¡Especialistas en curar anemias!! ¡¡Precios especiales!!

EL.-¡Estaré comiendo todo el día!

ELLA.-¡Mi estómago resucitará!

VOZ MASCULINA.-¡Nuestro banco le espera! ¡Invierta con nosotros! Los mejores intereses. ¿Precisa un crédito? ¡Solicítelo y páguelo sin prisas! ¿Quiere comprar a plazos? ¡Firme letras de cambio y se las cobraremos cuando usted desee!

EL.-¡Trabajaré con ellos!

ELLA.-¡Tendrán en mí su mejor clienta!

(Se separan. Para ellos.)

EL.-¡Esto es maravilloso!

ELLA.-¡Es como si le tocase la lotería a la humanidad!

EL.-¡Viviré plenamente!

ELLA.-¡Han muerto las necesidades!

(Soñadores.)

EL.-¡Y gratis!

ELLA.-¡Todo gratis!

(Por el segundo derecho entra AUTORIDAD. Se para delante del término y se dirige a ellos.)

AUTORIDAD.-¡Ciudadanos! Como presidente de este gran país, es un honor dirigirme a ustedes. Siempre, ya lo saben, he luchado por su prosperidad. ¡Ha llegado el momento! La sociedad ha cambiado; el progreso se ha acercado a nosotros. ¡Un mundo distinto abre sus puertas! Todo es dicha y alegría. ¡Se han acabado las diferencias sociales! ¡¡Ya no hay ricos ni pobres!!

(Aplauden y gritan.)

ELLA.-¡¡Gracias a ti!!

EL.-¡¡Eres nuestro salvador!!

AUTORIDAD.-Nada se alcanza sin lucha. ¡Ustedes van a ser los protagonistas de esta nueva era. ¡La más importante de la historia. ¡Tienen todo! ¡¡Absolutamente todo!! Pero necesitan ganarlo. ¡Y lo harán! Las fábricas producen lo que precisan; ellas facilitan empleos para trabajar. ¡Adquirirán lo que les apetezca! ¿Qué no les llegan? ¡El problema no existe! Solicitarán un crédito o pagarán en cómodos plazos. ¡Suerte, ciudadanos! ¡¡Por un país mejor!!

(Aplauden y gritan.)

EL.-¡¡Lo conseguiremos!!

ELLA.-¡¡Viva la riqueza!!

(AUTORIDAD les saluda con la mano y hace mutis por el segundo derecho. EL va al centro del foro y ELLA al primero izquierdo. Simulan hablar con personas imaginarias.)

EL.-Deseaba un trabajo.

ELLA.-Me ilusiona un empleo seguro.

(Ilusionados.)

EL.-¿Lo tiene?

ELLA.-¿Va a facilitármelo?

EL.-¿Dice que es muy bueno?

ELLA.-¿Es de un gran porvenir?

(Los personajes echan sus manos por los términos. EL recoge una escoba y ELLA un cepillo para fregar.)

EL.-Un trabajo ideal.

ELLA.-¡Qué lujo realizarse así!

(Ellos, alejados y ajenos el uno del otro, trabajan intensamente por todo el escenario. EL barre muy rápido y ELLA, de rodillas, friega con todas sus fuerzas. Para ellos.)

EL.-¡Mi primer empleo!

ELLA.-¡Cómo disfruto con esta labor!

EL.-No cansa.

ELLA.-Divierte.

EL.-¡Me siento importante!

ELLA.-¡Al fin soy algo!

(PAUSA. Trabajan con más fuerzas.)

EL.-¡¡Estamos construyendo un país nuevo!!

ELLA.-¡¡Somos los arquitectos del futuro!!

EL.-¡Qué limpias quedan las calles!

ELLA.-¡Las carreteras vuelven a ser nuevas!

EL.-¡Hay que producir para ser ricos!

ELLA.-¡El esfuerzo abre las puertas de nuestras metas!

EL.-¡Barrer siempre! ¡Siempre!

ELLA.-¡Limpiar continuamente! ¡A todas horas!

(Empiezan a agotarse.)

EL.-Me canso.

ELLA.-Estoy sin fuerzas.

(Trabajan agotados.)

EL.-No… puedo… más.

ELLA.-Qué… martirio.

EL.-Hay… que… seguir.

ELLA.-Debo… ser… ambiciosa…

EL.-Falta… poco.

ELLA.-Un… último… esfuerzo.

(Contentos.)

EL.-¡Ya está!

ELLA.-¡He terminado!

(EL va al centro del foro y ELLA, que se levanta, al primero izquierdo. Entregan escoba y cepillo por los términos.)

EL.-La escoba.

ELLA.-El cepillo.

EL.-Un trabajo perfecto.

ELLA.-Ha quedado todo muy limpio.

EL.-Todo el mes así. ¡Divertidísimo!

ELLA.-Cada día lo haré mejor. ¡Me llena plenamente!

(Miran preocupados al término. PAUSA.)

EL.-¿Dónde… está?

ELLA.-¿Se… ha… ido?

(Echan las palmas derechas de sus manos por los términos.)

EL.-Por caridad, el sueldo mensual.

ELLA.-No me niegue la limosna del mes.

(Retiran las manos con unos billetes. Cuentan dichosos.)

EL.-¡Seis mil!

ELLA.-Cuatro mil, cinco mil… ¡Seis mil!

(Van al segundo izquierdo. Por este término entra DIRECTOR.)

DIRECTOR.-¿Qué desean, señores?

ELLA.-Vengo a ingresar cuatro mil pesetas.

EL.-Abone, en mi cuenta corriente, estas tres mil pesetas.

DIRECTOR.-¿Me hacen el favor, distinguidos clientes?

EL.-Tome.

ELLA.-Aquí está.

(Guarda el dinero en un cajón y les da unos papeles.)

DIRECTOR.-El recibo del ingreso, señora; el recibo del ingreso, señor. ¡Muchísimas gracias!

(EL se dirige al primero izquierdo y ELLA al foro derecho. DIRECTOR hace mutis por el segundo izquierdo. Van contentos.)

EL.-Ya llevo un año ahorrando tres mil pesetas mensuales. Con las otras tres mil, intento defenderme para vivir y pasarlo bien. ¡El futuro es mío!

ELLA.-Dejo en banco cuatro mil pesetas mensuales. Con las dos mil restantes, hago equilibrios para existir. Qué suerte tengo. ¡Seré millonaria!

(Mutis de los dos por los términos. Por el centro del foro entra PODEROSO y por el segundo derecho AUTORIDAD. Se estrechan las manos.)

AUTORIDAD.-¡Me alegro de saludarle!

PODEROSO.-¡Es un placer su conversación!

AUTORIDAD.-El sistema está funcionando. ¡Estamos cambiando el mundo!

PODEROSO.-Falta tanto para pasar a la historia… Tenemos mano de obra; se trabaja; pero nos falta gente preparada. Es necesario invertir en cultura; que se estudie. ¡Seguir avanzando!

AUTORIDAD.-¡Lo haremos! Abriré escuelas, colegios, universidades, especialidades en todos los servicios técnicos.  ¡Haré de la existencia una enciclopedia!

PODEROSO.-¡Cuente conmigo! Me ofrezco en esta sublime obra. ¡El capital es el amo de cada ser culto!

(Se estrechan las manos.)

AUTORIDAD.-Gracias por su inmensa aportación al progreso.

PODEROSO.-Es mi obligación. ¡Estamos para ayudarnos!

(Mutis de PODEROSO por el centro del foro y AUTORIDAD por el segundo derecho. EL, que empuja una cama de ruedas con un muñeco tapado, entra por el foro izquierdo y va al centro del segundo término. Viste una bata blanca de médico. Al mismo tiempo que ELLA, que empuja una estrecha mesita de ruedas con una máquina de escribir encima y con la otra mano empuja una silla de ruedas, entra por el primero derecho. Avanza un poco, se sienta ante la máquina y teclea. Viste un lucido traje. Los personajes están ajenos uno del otro y hablan para ellos.)

EL.-Señor, tengo que operarle. ¡Cómo me gustan los enfermos! Gracias a ellos, puedo vivir sin preocupaciones. ¿Ya le ha hecho efecto la anestesia? ¿Si le doy un pellizco lo siente? A ver… ¡Nada! Está muy bien anestesiado. ¡Por favor! No se le ocurra despertar hasta que se lo diga. ¿De qué hay que operarle? ¿Usted lo sabe, practicante? Mire en la libreta. ¿Cortarle una pierna? ¡Ah! Es un brazo. ¿El derecho o el izquierdo? El izquierdo. ¡Ja, ja, ja! Es probable que lo eche en falta al principio. Después se acostumbra.

(Coge un exagerado bisturí y actúa. Teclea exageradamente rápida.)

ELLA.-¡¡Contesto a su atento escrito!! ¡¡Contesto a su atento escrito!! ¡¡Contesto a su atento escrito!!

EL.-¡No se ponga nervioso! El brazo le va diciendo adiós. Va a quedar muy bien. ¡Y si usted es presumido…!

ELLA.-¡¡Dios guarde a usted muchos años!! ¡¡Dios guarde a usted muchos años!! ¡¡Dios guarde a usted muchos años!!

(Deja el bisturí y le muestra un brazo ortopédico.)

EL.-Le dejo el brazo encima de la cama. ¡Es muy bonito! Si le ilusiona mucho, puede llevarlo a casa. ¡Y con una sola mano!

ELLA.-¡¡Muy señor mío!! ¡¡Muy señor mío!! ¡¡Muy señor mío!!

(Dejan de trabajar. Pensativos.)

EL.-¡Deber cumplido!

ELLA.-¡He terminado!

EL.-¡¡Quiero ganar más dinero!! ¡¡Poseer más y más!! ¡¡Trabajaré en otra cosa!!

(Le da la vuelta a la cama. Se levanta y le da la vuelta a la mesita con la máquina.)

ELLA.-¡¡Un sueldo no llega para vivir!! ¡¡Preciso otro!! ¡¡Me dedicaré al pluriempleo!!

(Mutis de EL con la cama por el foro izquierdo y ELLA con la mesita y silla por el primero derecho. Por el segundo izquierdo entra EL. Viste un mono de trabajo. Empuja lento un ataúd hasta el centro del foro. Contento. Para sí.)

EL.-¡Ya tengo chapuza! ¡Seré rico! He conseguido este trajo de enterrador. Es totalmente compatible con el de médico. Y como también soy cirujano… ¿Qué tal se encuentra, señor cadáver? ¿Cansado por el viaje? Lo comprendo. Había mucho tráfico. Ya sabe. Desde que todo el mundo tiene coche… La gente se olvidó de andar. Se creen automóviles; piensan que sus pies son ruedas. Van por las calles y mueven las manos como si fuese un volante. ¡Cuántos están en su situación! Los fines de semana, los puentes. ¡Van como locos! Lo que me hacen trabajar para darles sepultura. ¿Está mejor? Aguante un poco. Ya se cansará de descansar eternamente. Estamos llegando al nicho. ¡Aquí es!

(Deja el ataúd en el centro del foro y levanta la tapa.)

¡No se ha escapado! Ahí tiene a toda su familia y amigos que han venido a darle su último adiós. ¿Se dice así? ¡Muchísimas gracias! Lo que estoy aprendiendo. Puede decirles algo. Alguno está afectado; otros están deseando que termine esto. ¡Hábleles! ¿No quiere? Es algo tan personal…

(Pone la tapa del ataúd.)

Bueno… Que tenga una estancia muy tranquila. ¡Y no tema! Vendré a visitarlo alguna vez y charlaremos un rato, cantaremos rancheras. ¡Hasta pronto!

(Echa el ataúd por el centro del foro. Se vuelve y simula darles la mano a personas imaginarias.)

¡Muchísimas gracias! Creo que lo he hecho muy bien. ¡No somos nada! Si yo enterrando… Modestia aparte, tengo una categoría… Cuando usted quiera, lo atenderé. ¡Siempre a su disposición! No se preocupen. Vayan tranquilos. Ya le daré un abrazo de su parte. Y sus saludos, caballero. No tenía ganas de hablar. ¡Pensaba! Los muertos son tan especiales. Adiós. Hasta cualquier día.

(Mutis por el segundo izquierdo. Por el segundo derecho entra ELLA. Viste de monja. Feliz. Para sí.)

ELLA.-¡He encontrado trabajo por la tarde! En este colegio femenino de religiosas. Pagan muy bien. Acabaré millonaria. ¡Hay tantas cosas que comprar! Como escasean las vocaciones, tuve que poner este hábito de monja y que las alumnas crean que soy del gremio. Carece de importancia. Al fin de cuentas… ¡Es mi uniforme de trabajo! Pasad, chicas. ¡Ya comienza la clase! ¿Hicisteis los deberes? Ponedlos encima de mi mesa. Después los calificaré. ¿Tú no los hiciste? ¿Otra vez? ¡Pones muy poco interés! Así no podré aprobarte. ¿Que saliste con tu novio? ¡No os riáis, chicas!  ¿Y…? ¿Cómo te fue? ¿Muy bien? No sé… Me haces pensar… ¿Fuisteis al cine? Si la película era decente… ¿La esposa andaba con un sacerdote? ¡¡Qué horror!! ¿La consideras divertida? ¡¡Una inmoralidad!! Lo que inventan para pervertir a la sociedad. ¡Todo  esto es mentira! La mujer es la santa esposa y solo quiere a su marido. Los sacerdotes hacen voto de castidad y no miran a las mujeres. Debes confesarte por ver esta atrocidad. Mañana me traes escrito un millón de veces: No acudiré jamás a espectáculos deshonestos. ¿Y tu novio? ¿Te acariciaba? ¿Y después? ¡¡No!! Qué chica. ¡Abandona inmediatamente la clase! Ya hablaré con la Madre Superiora. Mis queridas alumnas… Voy a hablaros de la raíz cuadrada. ¡Imposible! Ya ha sonado el timbre y el tiempo es oro. Pensad que tenéis un alma que salvar y no condenarla con actos impuros. Hasta mañana. ¡Podéis salir!

(Mutis por el segundo derecho. Baja mucho la luz. Por el primero derecho entra EL. Traje humilde con gorra. Un chuzo y varias llaves. Camina. Para sí.)

EL.-¡Las doce y sereno! Qué cansado estoy. Tengo un sueño… Todo el día y noche trabajando para triunfar en la vida. ¡Tener una gran fortuna! He llegado al final de la jornada. La termino aquí de sereno y mañana, a primera hora, volver al quirófano a operar como cirujano.

(A un personaje imaginario.)

¡Voy!

(Se dirige al segundo izquierda y simula abrir un portal con una llave.)

Buenas noches, señor. Hace un frío… Pase, pase usted. ¡Qué suerte poder ir a la cama y descansar calentito! ¿Me deja honestamente un sitio? Se lo agradezco, señor, pero no puedo abandonar el trabajo. Está mal visto que el sereno vaya al lecho de un cliente. La otra noche con una señora… ¡No fui! Qué diría su marido. ¡Mi mujer me trae el sereno!

(Extiende la mano para recoger una moneda.)

¡Muchísimas gracias y buenas noches. Que tenga usted felices sueños. Hasta mañana, señor.

(Simula cerrar el portal y guardar la moneda. Camina.)

¡La dos y sereno!

(Por el primero izquierdo entra ELLA. Viste exageradamente sexy y muy pintada. Trae un bolso en la mano.)

ELLA.-Buenas noches, chico.

EL.-Hola amiga. Vienes muy tarde. ¿Te quedaste dormida?

ELLA.-¡No me hables! Me salió un buen trabajo. Tuve que fregar las escaleras de un rascacielos. Todo lo que sea ganar… ¡Soy muy ambiciosa y lograré ser millonaria! Por favor… Se acerca uno.

(Va hasta la derecha y juega con el bolso.)

EL.-¡Suerte!

ELLA.-Gracias.

(EL, ajeno a todo, por el foro. A un personaje imaginario.)

 

Hola, precioso. Buenas noches. ¿Qué dices? ¿Por quién me has tomado? ¡Te equivocas conmigo! Soy una mujer muy honrada. ¡Que sí, hombre! ¿Es que no se me nota? ¿Mil? ¡No! Qué vergüenza. ¿Tres mil? ¡Un poco de respeto! ¿¿Cinco mil??

(Simula abrazarlo.)

¡¡Amor mío!!

(Simula soltarlo.)

¡El dinerito primero!

(Simula cogerlo, contarlo y guardarlo.)

¡¡Soy toda tuya!!

(Se echa hacia atrás. Simula apasionarse.)

¡Ay! ¡Qué bien! ¡Maravilloso! ¡Nunca he conocido un hombre como tú!

(Se queda así dormida. UN MOMENTO. EL corre hacia ella.)

EL.-¿¿Qué te hace este señor??

(Despierta.)

ELLA.-¡Me quiere robar! ¿Devolverte el dinero? ¡Nunca! ¡No me he quedado dormida! ¡¡Lo he ganado con el sudor de mi frente!!

(Amenaza con el chuzo al personaje imaginario.)

EL.-¡¡Márchese o soy capaz…!!

(Contenta.)

ELLA.-¡Como escapa!

EL.-¡Las cuatro y sereno!

ELLA.-Tengo un sueño…

EL.-Y yo…

(Van perdiendo el equilibrio.)

ELLA.-No sé lo que me pasa.

EL.-Me siento tan extraño…

(Hacen fuerzas para no caerse.)

ELLA.-Siento…

EL.-La vista…

(Caen en el suelo, EL sin soltar el chuzo, y duermen profundamente. UN MOMENTO. Vuelve la luz de antes. Despiertan y se levantan optimistas.)

ELLA.-Buenos días.

EL.-Una nueva jornada de trabajo.

ELLA.-Hay que aprovecharla.

(Mutis rápido por el primero izquierdo.)

EL.-¡Las siete y sereno!

(Mutis rápido por el primero derecho. Entran muy felices: DIRECTOR por el segundo izquierdo, PODEROSO por el centro del foro y AUTORIDAD por el segundo derecho. Se abrazan.)

DIRECTOR.-¡Qué inmensa alegría, caballeros!

PODEROSO.-¡Un encuentro muy feliz!

AUTORIDAD.-¡Me siento dichoso de verles!

(Se sueltan.)

PODEROSO.-La humanidad nunca ha vivido tan bien.

DIRECTOR.-¡Por supuesto! Ni nosotros tampoco.

AUTORIDAD.-Ellos han conseguido que aumentemos nuestras ganancias.

(PAUSA.)

PODEROSO.-¡Un triunfo del capitalismo!

AUTORIDAD.-Digamos democráticamente del neoliberalismo.

DIRECTOR.-¡Cómo trabajan los consumidos! ¡Ja, ja, ja! ¡Y se creen tan importantes…!

PODEROSO.-¡Nadamos en dinero! Y con la venta de armas y drogas… ¡Poseo un imperio!

AUTORIDAD.-El estado del bienestar ha sacado a la mayoría de sus cavernas.

DIRECTOR.-¡Tengo miedo! Puede desaparecer todo como un escenario de papel. Los precios suben tanto… ¡Es la inflación!

PODEROSO.-¡La venceremos! ¡¡Construiremos viviendas confortables para todos!!

AUTORIDAD.-¡¡El suelo público pasará a ser privado!!

DIRECTOR.-¡¡Concederé créditos con altísimos intereses!!

(Se estrechan las manos.)

AUTORIDAD.-¡El mundo nos pertenece!

DIRECTOR.-¡No se escapará de nuestras manos!

PODEROSO.-Con mi permiso, señores. Al verlo por primera vez… ¡No dudé en comprarlo totalmente! ¡¡La mejor inversión de mi vida!!

(Mutis de DIRECTOR por el segundo izquierdo, PODEROSO por el centro del foro y AUTORIDAD por el segundo derecho. Por el primero izquierdo entra EL. Viste un traje elegante. Avanza seguro y contento. Para sí.)

EL.-Miro hacia atrás…  ¡Lo que trabajé! A veces pienso que todo fue un sueño; una amarga pesadilla en la que no moría la ilusión. ¡No pudo ser verdad! Terminé mis estudios, ya era médico. ¡Y ahora soy un reputado cirujano!

(Coge el periódico del bolsillo y, ajeno a todo, lo lee. Por el primero derecho entra ELLA. Viste un traje lujoso. Avanza segura y contenta. Para sí.)

ELLA.-¿Va a ser cierto aquel absurdo pasado? ¡Qué horror! Nunca ha existido. Se desviaba de todos los caminos de la lógica. Salí de la universidad con el título de economista bajo el brazo. Gané las oposiciones en mi importante empresa. Al principio trabajaba de mecanógrafa. Ahora… ¡Alcancé un puesto importante!

(EL deja de leer el periódico y lo guarda en el bolsillo. La mira ilusionado. Para sí.)

EL.-Me encanta. ¡Qué mujer!

(Para sí.)

ELLA.-¡Cómo me mira!

EL.-Por intentarlo…

ELLA.-Es capaz…

(Se acerca.)

EL.-¿Te has perdido, encanto?

ELLA.-¿Tú crees?

EL.-¿Te apetece tomar algo?

ELLA.-Me atrae tanto…

EL.-Vamos, preciosidad.

ELLA.-¡Lo estoy deseando!

(Mutis de los dos por el foro derecho. UN MOMENTO. Entran por el mismo término. Molestos.)

EL.-Berta… ¿Por qué reaccionas así?

ELLA.-Tus intenciones… ¡Te has equivocado conmigo!

EL.-En ese caso…

(Va rápido hacia el foro derecho mientras ella camina decidida hacia el foro izquierdo. Se vuelve.)

¡No te vayas!

(Se vuelve seria.)

ELLA.-¿Qué quieres?

(Se aproximan.)

EL.-Perdona.

ELLA.-Tengo tan mala memoria, Eladio…

EL.-Cuanto más te miro… ¡Eres la que he soñado siempre!

ELLA.-¿De verdad? El amor siempre se oculta entre las nubes.

(Se abrazan y besan fuertemente.)

EL.-¡Cariño!

ELLA.-¡Vida mía!

(UN MOMENTO. Se apartan felices.)

EL.-Estaremos siempre juntos.

ELLA.-Compraremos un hermoso piso.

(Por el segundo izquierda entra DIRECTOR. Van hacia él.)

EL.-Deseamos la concesión de un crédito.

ELLA.-Nos hace mucha ilusión una céntrica vivienda.

(Simula ofrecerles unos papeles.)

DIRECTOR.-¿Hacen el favor de firmar aquí?

(Simulan firmarlos.)

ELLA.-¡Mi firma!

EL.-¡La mía!

(Simulan devolvérselos y él dejarlos encima de una mesa imaginaria. Los bendice solemne.)

DIRECTOR.-Yo os hago marido y mujer… ¡En el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo!

OSCURO

(Luz. La escena vacía. Por el segundo derecho entran EL, que camina de espaldas y alza un extremo de una bonita mesa, y ELLA, que camina de frente y alza el otro extremo, hasta el centro del segundo derecho.)

EL.-¿Te pesa?

ELLA.-Un poco.

EL.-Vamos a dejarla aquí como habíamos pensado.

(La dejan en el mencionado lugar.)

ELLA.-Me gusta el sitio.

(Mutis de los dos por la derecha. Por este término entra ELLA con dos preciosas sillas. Deja una en el extremo derecho de la mesa y la otra en el centro y frente al público. Alza la voz.)

Ya está lista la mesa. Precisamos muchas fuerzas…

(Por segundo derecho entra EL. Empuja un cómodo sofá con los asientos frente al público. Se para. Voces normales.)

EL.-Tanto trabajo, los créditos, tú…

(Se sonríe.)

ELLA.-¡Tonto!

(Lo besa y hace mutis por la derecha. Empuja así el sofá hasta el centro del segundo izquierdo y hace mutis por la derecha. Por el segundo derecho entra ELLA. Trae un elegante mueble y lo deja en el centro del primero izquierdo. EL entra por el segundo derecho. Trae un moderno televisor con un mando a distancia y lo deja, de espaldas al público, sobre el mueble. Pone el mando en el sofá.)

EL.-¡Ha quedado perfecta toda la casa!

(Alzan los brazos.)

EL y ELLA.-¡¡Al fin!!

EL.-¡Qué ilusión me hace!

ELLA.-¡Nuestro hogar soñado!

EL.-Lo ansié tanto. Porque vivir tantos días en un hotel…

ELLA.-Nos faltaba la intimidad. Era como dos extraños en una cita.

(Se aproximan a la izquierda y miran.)

EL.-¡Una hermosa vista desde este balcón!

ELLA.-Es un piso tan alto… ¡Contemplamos toda la ciudad!

(Se sienta a la derecha del sofá.)

EL.-Preciso sentarme antes de salir a cenar.

(Se sienta a la izquierda del sofá.)

ELLA.-Y yo. ¡Mañana comenzaremos una nueva singladura!

(PAUSA)

EL.-La vida está difícil, pero a nosotros todo nos sonríe.

ELLA.-Al trabajar los dos con buenos sueldos…

EL.-¿Enciendo el televisor? ¿Te parece?

ELLA.-¿Es que no lo ves encendido? ¡¡Somos los protagonistas del más bello programa!!

(Baja la luz y dejan de verse los personajes. Luz en el proscenio. Por el proscenio derecho entran DIRECTOR y AUTORIDAD y PODEROSO por el proscenio izquierdo.)

PODEROSO.-¡Felicitémonos, señores! Estamos construyendo un mundo gigante y quiero que sea todavía más.

DIRECTOR.-La banca jamás había ganado tanto y sus clientes nos bendicen.

AUTORIDAD.-Mi país es fuerte y hemos con conseguido algo muy grande. ¡La globalización! Temo que todo se pueda destruir como un altísimo edificio que desafía al cielo y se derrumba.

PODEROSO.-¡Nunca sucederá! Precisamos más dinero y vamos a lograrlo. ¡No admito las insolencias de regímenes absolutistas a los que vendimos armas! Hay uno rico en oro y petróleo. ¡Le declararé la guerra!

AUTORIDAD.-¡Mis soldados y los de otros países se mueren por no ser héroes!

DIRECTOR.-¡La guerra es el negocio más honrado y mejor pagado de todos!

PODEROSO.-¡Adelante!

AUTORIDAD.-¡Es el momento!

DIRECTOR.-¡Las bombas suben su cotización en bolsa!

(Mutis de PODEROSO por el proscenio izquierdo y DIRECTOR y AUTORIDAD por el derecho. Desaparece la luz del proscenio y vuelve la de antes en el resto del escenario. La escena está vacía. Por la derecha entra EL. Para sí.)

EL.-¡Qué feliz soy con Berta! Cada día descubro nuevas cualidades en ella. A veces… Pienso que no la merezco. Regreso muy cansado del trabajo y, al verla, soy otro.

(Por la derecha entra contenta ELLA.)

ELLA.-¡Hola, Eladio! ¿Cómo estás?

(Se abrazan.)

EL.-¡Ahora en la gloria!

(Se sueltan.)

ELLA.-Existir es un juego de ilusión.

EL.-El tuyo siempre me hará feliz.

(Coge una mantita y la pone sobre el vientre.)

ELLA.-Nada por aquí, nada por allá y en este instante…

(Sorprendido.)

EL.-¿Qué…?

ELLA.-Coge la mantita con cuidado.

(Lo hace. Dentro hay una muñeca pequeña. Asombrado.)

EL.-¡¡Nuestra hija!!

ELLA.-¿Te gusta?

EL.-¡Es lindísima!

ELLA.-Un momento.

(Mutis por la derecha. A la niña.)

EL.-Esperábamos tanto tu llegada…

(Por la derecha entra ELLA. Trae una cuna,)

ELLA.-Dámela, por favor.

EL.-Toma.

(Se la entrega y ELLA la pone en la cuna.)

¡Qué buena y alegre es!

ELLA.-¡Nunca llora!

(Se sienta a la izquierda del sofá y pone la cuna a su lado. EL se sienta a la derecha.)

EL.-Siempre es hermoso un nacimiento, pero tan triste una muerte…

ELLA.-Hablar en este instante de esto…

EL.-Es cierto. ¿Te apetece ver la televisión?

ELLA.-Bueno…

(EL enciende el televisor con el mando. Los dos miran felices la pantalla. Fuerte ruido de bombas. La niña comienza a llorar. Se levantan preocupados y van hasta la cuna.)

EL.-¡La niña llora!

ELLA.-Es la primera vez que la veo así.

(Deja de escucharse el ruido de bombas y la niña deja de llorar.)

EL.-Se ha tranquilizado y vuelve a ser ella.

ELLA.-No tiene nada para comportarse de otra manera.

(Vuelve a oírse el fuerte ruido de bombas y la niña llora y grita. Se levantan preocupados.)

EL.-¡Llora y grita!

ELLA.-¡Apaga la televisión!

(EL apaga el televisor y la niña deja de llorar y gritar.)

EL.-La pobre es alérgica a los bombardeos.

ELLA.-¡Maldita guerra!

(Hace mutis con la niña por la derecha. El coge la cuna y también hace mutis por la derecha. UN MOMENTO. Por este término entran los dos sin la niña.)

EL.-La niña ha quedado serenamente dormida.

ELLA.-¡Qué sensible es!

(Se oye fuerte ruido de bombas. Molesta.)

¿¿Cómo se te ocurre encender el televisor?? ¡¡Puede despertarse!!

EL.-Está apagado y yo también  oigo los bombardeos.

ELLA.-¡Se escuchan en el mundo entero!

EL.-Qué ejemplo para la niña.

ELLA.-¡Es la herencia de la humanidad!

(Crece el ruido de bombas. Asustados.)

EL.-¡Se oye con más fuerza!

ELLA.-¡No aguanto esto!

EL.-¡Siempre hemos querido un mundo en paz!

ELLA.-¡Es imposible!

(El ruido de bombas es muy fuerte. Llevan las manos a la cabeza y corren despavoridos por la escena.)

EL.-¡¡Me estalla la cabeza con tantas bombas!!

ELLA.-¡¡Qué horror!! ¡¡Y a mí!!

EL.-¡¡Mueren soldados!!

ELLA.-¡¡Otros se retuercen de dolor!!

EL.-¡¡Sangre!! ¡¡Sangre!! ¡¡Sangre!!

ELLA.-¡¡Y llueve dinero para los asesinos que organizan tan macabra fiesta!!

(Se oye, muy fuerte, llorar y gritar a la niña. Corren hasta la derecha.)

EL.-¡¡No!! ¡¡No!! ¡¡No!!

ELLA.-¡¡Ay!! ¡¡Ay!! ¡¡Ay!!

(Mutis de los dos por este término. Silencio en la escena. Baja la luz mientras se enciende la del proscenio. En él se encuentran PODEROSO, DIRECTOR y AUTORIDAD.)

PODEROSO.-¡Qué lejos queda aquella lucrativa guerra!

DIRECTOR.-Pagábamos a cada soldado por cada muerto enemigo.

AUTORIDAD.-Y si después lo mataban a él… ¡Tenía que devolver el dinero!

(PAUSA.)

PODEROSO.-Pasó el tiempo y nos encontramos con la mayor crisis económica de la historia.

DIRECTOR.-¡Ha fallecido el estado del bienestar!

AUTORIDAD.-¡La humanidad vuelve a la pobreza!

PODEROSO.-Ella ha tenido la culpa por vivir por encima de sus posibilidades.

DIRECTOR.-Pongo en movimiento la máquina de hacer billetes y ninguno tiene valor.

AUTORIDAD.-Las naciones están en quiebra.

PODEROSO.-No saben ustedes lo que lo lamento. ¡Ya he hecho bastante por todos!

(Aterrorizados.)

DIRECTOR.-¡¡El pueblo muestra su rebeldía!!

AUTORIDAD.-¡¡Cada día hay más suicidas!!

PODEROSO.-No es mi problema.

(DIRECTOR y AUTORIDAD tiemblan y mueven nerviosos las manos.)

AUTORIDAD.-¡¡Necesitamos… su… ayuda…!!

DIRECTOR.-¡¡Usted… puede… solucionar… este… terrible… caos…!!

(Quedan así como dos trágicas estatuas. A ellos.)

PODEROSO.-El gran capital es frío. ¡Vive dentro de una caja blindada en un idílico paraíso fiscal!

(Mutis por el proscenio derecho. Vuelven a la vida.)

DIRECTOR.-Hay que seguir.

AUTORIDAD.-No sé cómo.

(Mutis por el proscenio izquierdo. Baja la luz en este término mientras vuelve en todo el escenario. La escena está vacía. Por la derecha entran derrotados EL y ELLA.)

EL.-Nunca he podido pensar que el mundo esté acabando en la ruina.

ELLA.-A nosotros aún no nos ha ocurrido nada, pero le tengo mucho miedo al futuro.

(Desolados.)

EL.-¡Las empresas despiden a sus trabajadores!

ELLA.-¡Los comercios cierran sus puertas!

EL.-¡Los parados duermen en las plazas!

ELLA.-¡Los jóvenes suplican entrar en los portales para no perecer de frío!

EL.-¡Beneficencia y comedores sociales intentan ayudar a los hambrientos!

ELLA.-¡Algunos encuentran sus restaurantes en los contenedores de basura!

EL.-¡Los bancos desahucian a los que les concedieron créditos y les exigen pagar intereses!

ELLA.-¡Cada día se ven más cadáveres en las calles! ¡Los vivos se rebelan! ¡La policía agrede!

(Por el proscenio derecho entra AUTORIDAD y se dirige al centro del término. EL y ELLA lo escuchan indignados.)

AUTORIDAD.-¡Ciudadanos! Como presidente de nuestra gran nación es un honor dirigirme a vosotros. La crisis ha venido y yo no sé cómo ha sido. Bueno, algo sí. Gobiernos anteriores y de otra ideología fueron un desastre. ¡Ellos son los culpables! Nosotros, que demostrasteis una gran inteligencia al votarnos, vamos a salvaros. Me he echado en brazos de los empresarios; privatizaré el país. Es necesario rebajar sueldos, pensiones y subir impuestos a los que ganan menos porque ya están acostumbrados. ¡El sacrificio es grande! El que algo quiere, algo le cuesta. Y yo no puedo prometer y, sin embargo, prometo que la víspera de las próximas elecciones se notará una pequeñísima mejoría.

(Agresivos y mostrando los puños.)

ELLA.-¡¡Mentira!! ¡¡Mentira!! ¡¡Mentira!!

EL.-¡¡Vuestra incompetencia nos está hundiendo más!!

(EL y ELLA bajan los brazos.)

AUTORIDAD.-Perdonad que padezca de los oídos y no pueda saber lo que se dice en la calle. ¡Confiad en nosotros! Mi partido es excesivamente honrado. Nuestra contabilidad es de lo más transparente. Nadie viene a enriquecerse ni quedarse con un solo céntimo. ¡Las elecciones las pagamos los afiliados! Nos apretamos el cinturón, pero lo hacemos por patriotismo. No hagáis caso de las calumnias ni de las frases contra la que nos trajo al mundo. ¡Son nuestros enemigos seculares! ¡Volemos muy alto! ¡¡El futuro es nuestro!!

(EL y ELLA simulan arrojar cosas con las manos. AUTORIDAD tapa miedoso la cara con las manos.)

EL.-¡¡Fuera!! ¡¡Fuera!! ¡¡Fuera!!

ELLA.-¡¡Dimisión!! ¡¡Dimisión!! ¡¡Dimisión!!

(AUTORIDAD, que sigue con la cara tapada, hace rápido e inseguro mutis por el proscenio derecho. EL y ELLA bajan las manos. Suena el timbre de la puerta de la calle. Los personajes se miran extrañados. PAUSA. Mutis de ELLA por la derecha. UN MOMENTO. Entra por este término con unos papeles. Se lo da a El y lo ojea. Se miran muy tristes.)

EL.-Hemos perdido nuestros empleos.

ELLA.-Sí.

EL.-Toda la vida trabajando para…

ELLA.-¿Qué va a ser de la niña y nosotros?

(Mutis derrotados por la derecha. Baja la luz y crece la del proscenio. Por el proscenio derecho entran ELLA, que lleva a la niña envuelta en la mantita, y EL. Se dirigen hacia el proscenio izquierdo. Por este término entra DIRECTOR. Les extiende y estrechan sus manos.)

DIRECTOR.-Buenos días, distinguidos clientes.

EL.-¿Cómo está usted?

ELLA.-Es un placer saludarle.

DIRECTOR.-¿En qué puedo servirles?

(Le entrega dos fajos de billetes que coge.)

EL.-Venimos a ingresar esta cantidad.

ELLA.-Son todos nuestros ahorros.

(Los examina.)

DIRECTOR.-Pero… ¡Estos billetes son falsos!

EL.-¡Usted nos los fue entregando!

ELLA.-¡Nosotros somos personas honradas!

(Tira los billetes al aire.)

DIRECTOR.-¡Papeles! ¡Papeles! ¡Papeles! ¡¡Papeles que se lleva el viento!!

ELLA.-¿¿Qué hace?? ¡¡Eran nuestra única fortuna!!

EL.-¡¡A mi esposa y a mí nos despidieron de nuestros trabajos!!

(Enérgico.)

DIRECTOR.-¡Tienen un crédito que pagar! ¡En el caso de no poder hacerlo…! ¡¡Acudiremos al desahucio!!

(ELLA, que deja la niña en el suelo, y EL se ponen de rodillas y le suplican con las manos juntas.)

ELLA.-¡¡No nos deje usted en la calle!! ¡¡Compadézcase de nuestra hija!!

EL.-¡¡Tenga piedad de nosotros!! ¿¿Va a dejarnos sin hogar??

(Dirige su dedo índice hacia el proscenio derecho.)

DIRECTOR.-¡¡Mi conversación ha terminado!!

(Se oye el llorar de la niña y DIRECTOR hace mutis rápido por el proscenio izquierdo. ELLA coge a la niña que deja de llorar. Se levantan desolados y hacen mutis rápido por el proscenio derecho. Baja la luz en el proscenio y crece en el escenario. La escena vacía. Por la derecha entra ELLA. Viste uniforme elegante de doncella y cofia. Trae un precioso mantel y lo extiende sobre la mesa. Mutis por la derecha. UN MOMENTO. Entra por este término con dos platos y cubiertos. Dos vasos. Todo muy selecto. Coloca un plato vacío con cuchillo, tenedor y vaso sin nada en el extremo derecho de la mesa y otro servicio igual en el centro y frente al público. A la derecha.)

ELLA.-¡Señores! ¡La comida está servida!

(Mutis por el término. UN MOMENTO. Por la derecha entran EL, que viste de esmoquin,  y ELLA, que luce un maravilloso traje de noche. La coge del brazo y se miran muy enamorados. Sus gestos y ademanes son exquisitos.)

EL.-¡Qué hermosa estás!

ELLA.-¡Y tú tan gentil!

(Se sueltan.)

EL.-Somos lo mas selecto de la sociedad.

ELLA.-El refinamiento de la civilización.

(Se comportan como dos desesperados hambrientos y muerden las paredes.)

EL.-¡¡Tengo hambre!! ¡¡Hambre!! ¡¡Hambre!!

ELLA.-¡¡Comería la casa entera y el portal de postre!!

(Vuelven a ser como antes.)

EL.-¡Qué bien ha puesto la mesa nuestra doncella!

(Se sienta en la silla del extremo derecho y ella en la del centro y frente al público.)

ELLA.-Nuestra  cocinera hace de la comida un arte.

(Cogen cuchillos y tenedores y simulan comer, lentos y con deleite, de los platos vacíos.)

EL.-Riquísimo.

ELLA.-Delicioso.

(Se levantan y brindan con los vasos vacíos.)

EL.-¡Por el futuro!

ELLA.-¡Seguiremos felices!

(Simulan beber, dejan los vasos y bailan dichosos un vals. UN MOMENTO. Se separan tristes.)

EL.-No hay música.

ELLA.-¡Ha huido de nosotros!

(Mutis desilusionados por la derecha. UN MOMENTO. Entran por el mismo término. Ella trae a la niña en brazos. Los tres visten con pobres pieles prehistóricas.)

EL.-Nos hallamos como al principio del mundo.

ELLA.-Quisimos progresar y hemos retrocedido.

EL.-¿Ha servido para algo aquel progreso?

ELLA.-¡Fue un gran fracaso!

EL.-¿Y ahora?

ELLA.-No sé.

EL.-¡Tenemos que luchar! ¡Desatar nuestras manos!

ELLA.-¡Lo intentaremos! ¡Seremos libres!

(Se oyen fuertes golpes en la puerta de la calle. Se miran aterrorizados.)

EL.-¿Quién… es?

(Agresivos.)

PODEROSO, DIRECTOR y AUTORIDAD.-¡¡La policía!!

ELLA.-Hagan el favor de venir en otro momento.

EL.-Ahora estamos ocupados.

PODEROSO.-¡¡Es un desahucio!!

DIRECTOR.-¡¡Abran inmediatamente!!

AUTORIDAD.-¡¡Forzaremos la puerta!!

(EL y ELLA se miran sin fuerzas. UN MOMENTO. Se oyen fuertes golpes en la puerta de la calle. La niña llora. Voces bajas.)

EL.-La pobre.

ELLA.-Tiene hambre.

(Saca un pecho y le da de mamar. La niña deja de llorar. Sigue dándole el pecho.)

EL.-Duerme.

ELLA.-Sí.

(La besan. Crecen los golpes en la puerta. Alzan trágicos la voz y se besan desesperados.)

EL.-¡¡Vida mía!!

ELLA.-¡¡Mi amor!!

(Se apaga y enciende la luz. Ha desaparecido todo el mobiliario. En el segundo derecho y algo alzado, hay un pequeño balcón. Entran rápidos, desolados y sin fuerzas en él, ELLA, que le da el pecho a la niña y EL. Voces más altas y temblorosas.)

EL.-Viajemos.

ELLA.-A la nada.

(Se tiran, con la niña, por el balcón. Mueren. Entran rápidos y agresivos PODEROSO, DIRECTOR y AUTORIDAD. Visten de policías. Porra en la mano. Los miran. Se tornan inmóviles como estatuas y mostrando la porra. De lo alto, caen muñecos adultos, vestidos con pobres pieles prehistóricas que van llenando la escena. UN MOMENTO.

    Lentamente cae el

TELÓN

La Coruña, 14 de febrero de 2.013

FINAL DE “LA CRISIS SEGÚN SAN ROGELIO”. 

 

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