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NOTICIAS TEATRALES Publicación creada el 6-8-2002 / Esta es la edición de 15-10-2020

 

NOTICIAS TEATRALES
Elaboradas por Salvador Enríquez
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LAS AMÉRICAS

 

El volumen de información que recibimos de América nos aconseja abrir este espacio específico que titulamos LAS AMÉRICAS. En él incluiremos, principalmente, todo lo relativo a representaciones teatrales así como otras gacetillas relativas a las Artes Escénicas. Lo concerniente a Convocatorias y Libros, entre otros temas, así como las Entrevistas, aparecerán en las correspondientes secciones. Deseamos con ello facilitar la lectura de nuestra revista.

 

Índice de noticias en LAS AMÉRICAS

Para leerlas pulsa en periódico de la izquierda

LOS 7 FRANCESES Madrid LOS DÍAS 18 Y 25 DE OCTUBRE  EN INTERNET POR MEDIO DE SCENIKUS

NUESTRO HERMANO, LA OBRA MÁS INCLUSIVA DEL URUGUAY EN EL CENTRO CULTURAL TERMINAL GOES

EXCEPTO RAÚL, DE DANIEL FELDMAN, EN TEATRO LA GRINGA - NADA NUEVO SOBRE EL TERROR

Por Jorge Arias (Montevideo - Uruguay)

TEATRO CÍRCULO (NUEVA YORK) PRESENTA UN CERVANTES VIRTUAL

TEATRO ESQUINA LATINA: (CALI – COLOMBIA) 47 AÑOS DE TERQUEDAD TEATRAL

BARBARIE DE SERGIO BLANCO, EN EL AUDITORIO NELLY GOITIÑO DEL SODRE - PÁNICO APOCALÍPTICO EN EL ÁRTICO

Por Jorge Arias (Montevideo - Uruguay)

ANA CONTRA LA MUERTE, DE GABRIEL CALDERÓN, EN LA SALA HUGO BALZO DEL AUDITORIO SODRE - LOS ARRESTOS DE ANA 

Por Jorge Arias (Montevideo - Uruguay)

CÍRCULOS / FICCIONES,  DE  JOEL POMMERAT,  EN LA  SALA VERDI - CAMBALACHE PLANETARIO

Por Jorge Arias (Montevideo - Uruguay)

NOCIONES BÁSICAS PARA LA CONSTRUCCIÓN DE PUENTES, DE JIMENA MÁRQUEZ, POR  LA  COMEDIA NACIONAL, EN EL TEATRO SOLIS - LA CIUDAD TRISTE Y CONFIADA

Por Jorge Arias (Montevideo - Uruguay)

COMUNICADO DE LA FUNDACIÓN T DE TEATRO DE BOGOTÁ (COLOMBIA)

PÁJARO ESTÚPIDO DE AARON POSNER, EN EL TEATRO SOLÍS - EXORCIZANDO A CHEJOV

Por Jorge Arias (Montevideo - Uruguay)

LUZ NEGRA, DE FERNANDA MUSLERA, EN TEATRO LA CRETINA - UN SABOR AGRIDULCE

Por Jorge Arias (Montevideo - Uruguay)

AYER PENSÉ EN DECIRTE ADIÓS, DE DOMINGO MILESI, EN EL TEATRO VICTORIA - AMBICIOSA HISTORIA SENTIMENTAL

Por Jorge Arias (Montevideo - Uruguay)

AMANTES DE KYLE BOZA, EN EL  TEATRO SOLÍS, SALA DELMIRA AGUSTINI -TEATRO CON TRAMPA

Por Jorge Arias (Montevideo - Uruguay)

MALDITO DE JOSÉ MARÍA NOVO, SOBRE “MACBETH” DE SHAKESPERARE, EN EL TEATRO SOLÍS

Por Jorge Arias (Montevideo - Uruguay)

LA PÉRDIDA (UN  PLAN  FRANCO), DE CECILIA SÁNCHEZ, EN EL TEATRO SOLÍS - PENAS PERDIDAS

Por Jorge Arias (Montevideo - Uruguay)

LA  VERDAD  DE FLORIÁN ZELLER, EN EL TEATRO DEL NOTARIADO - TRIÁNGULOS  QUE GRITAN

Por Jorge Arias (Montevideo - Uruguay)

LA  TRAVESÍA INVOLUNTARIA, SOBRE VIDA Y OBRAS DE MARIO LEVRERO, EN EL  TEATRO EL GALPÓN, SALA ATAHUALPA - HEMOS  VENIDO A  REÍRNOS DE TI,  MARIO LEVRERO

Por Jorge Arias (Montevideo - Uruguay)

MUJER:ES DE ANACLARA ALEXANDRINO, EN EL  TEATRO EL GALPÓN - LIVIANO PRODUCTO TEATR:AL

Por Jorge Arias (Montevideo - Uruguay)

JORGE ARIAS, colaborador de NOTICIAS TEATRALES, PUBLICA SU OBRA POÉTICA: PIEDRAS COMPETAS

EL PADRE DE FLORIÁN ZELLER, EN EL TEATRO “EL GALPÓN”, SALA CÉSAR CAMPODÓNICO - CUANDO LOS PÁJAROS ABANDONAN EL ÁRBOL

Por Jorge Arias (Montevideo - Uruguay)

NUESTRA REVISTA, NOTICIAS TEATRALES, GALARDONADA EN ELDORADO (MISIONES - ARGENTINA)

 

LOS 7 FRANCESES - Madrid LOS DÍAS 18 Y 25 DE OCTUBRE  EN INTERNET POR MEDIO DE SCENIKUS

 

Los 7 Franceses - Madrid” es una creación de 7 dramaturgos (seis argentinos y uno chileno). 7 intérpretes en escena. 7 vidas comunes que se combinan en un único relato, en un espacio de “No-Tiempo”, en el cual se cruzan varios fragmentos de la historia universal contemporánea. 7 vidas de los que no tuvieron voz. De esos ignotos que fueron testigos y parte. Ni héroes, ni mártires. Que no están en los libros, pero son de una Humanidad enorme y maravillosa. Hoy en streaming directo... hasta que los tiempos reabran las salas.

Sinopsis:

La trama comienza con Amelia, una mujer que sobrevive al pie de la torre Eiffel. Su vida pasa desde la Revolución Francesa, discutiendo con su amante y autor de la Marsellesa, hasta hoy. Pasando por la Segunda Guerra Mundial, la Revolución anti-peronista en Argentina, el golpe de la dictadura Chilena, el Apartheid de los 80 en Sudáfrica y el conflicto en Siria hasta llegar al presente. Estamos convencidos de que en el lugar del mundo, del tiempo y del espacio en el que te encuentres... todos y todas estamos siempre en el mismo lugar.

Ficha técnica:

Dramaturgia: Florencia Aroldi, Marcelo Camaño, Raul Garavaglia, Héctor Levy-Daniel, Sergio Lopez Castillo, Marcela Marcolini Adaptación: Pablo Razuk Actúan: Marta Calle Hidalgo, Alejadnro Carstens, Ita Hardessen, Juan O'Gallar, Carmen Prada, Nicole Pérez Yarza, Ignacio Picabia Banda de sonido: Sergio Vainikoff Fotografía: Caro Larue, Ignacio Pared Diseño gráfico: Roy Cifre Asistencia de dirección: Catalina Silva Asistencia técnica: Andrés Torresillas, Julián Contreras Producción: Ktp Korinthio Teatro Producciones Colaboración musical: Roberta Lazo Comunicación y prensa: Mutuverría PR Dirección general: Pablo Razuk

¿CÓMO NACIÓ? "LOS 7FRANCESES" MADRID

Esta obra nace cuando el director, en una gira por España, es testigo de una movilización llena de idiosincrasias, colores y formalidades muy distintas de todo el mundo unidos por un mismo reclamo. Al volver a Argentina, son convocados seis autores, a los que se les pidió que escriban un monólogo de un momento específico de la historia contemporánea. Hechos los mismos, el director realiza una adaptación del material buscando entrelazarlos y romper el “Espacio-Tiempo “, para ubicarnos (espectadores incluidos) en el mismo “Lugar”. Luego, con un equipo de 7 actores y actrices, y una asistente de Argentina, se crea el primear montaje escénico en Buenos Aires. (Korinthio Teatro y Belisario temporada 2018).

En 2019, el director, en otra gira que realiza en Madrid, convoca a quienes conformarían la compañía española de "LOS 7FRANCESES” MADRID (4 chilenos, tres españoles, más el director argentino), obra que se ensaya de forma online (el director reside en Buenos Aires). Se estrenó 7 de marzo del 2020 en el Teatro Umbral de Primavera, en el barrio de Lavapiés de Madrid, en la que fue su única función, ya que luego la pandemia y la cuarentena "nos metió en nuestras casas y nos cerró los teatros", en palabras del director. "Esto nos ha llevado a volver a nuestros orígenes digitales y transformar el montaje escénico en uno audiovisual para llegar a ustedes”. Bienvenida sea esta forma de encuentro sin espacio, tiempo y distancia. Bienvenida sea la teatralidad online y en directo. Bienvenidos a “Los 7Franceses" Madrid.

Florencia Aroldi (escribe a Amelia), Marcelo Camaño (escribe a Robles), Raúl Garavaglia (escribe a Daniel), Héctor Levy Daniel (a John y a Irene), Sergio López Castillo (escribe a Rosario) y Marcela Marcolini (escribe a Manuela). Con la banda sonora de Sergio Vainikoff. El aporte musical de Roberta Lazo.

La adaptación es de Pablo Razuk, que además es el director de la obra.

Ver en alternativa Teatral Ver en Scenikus: https://streaming.scenikus.com/artista/los-7franceses/

Funciones más inmediatas: 18 y 25 de octubre

NUESTRO HERMANO, LA OBRA MÁS INCLUSIVA DEL URUGUAY EN EL CENTRO CULTURAL TERMINAL GOES

Vuelve NUESTRO HERMANO en su segunda temporada, la obra más accesible en la historia del país.  Con lengua de señas, programa en braille y macrotipo (baja visión), audio descripción para personas con discapacidad visual y salas accesibles para discapacidad motriz.

Luego del éxito del 2019 en Montevideo y el interior, recibió Mención de Accesibilidad del Ministerio de Turismo, ganadora del premio Florencio Mejor Actor 2019. Después de suspender sus presentaciones por la pandemia fue seleccionada por Teatro a Puertas Abiertas de El Galpón, realizando dos funciones en el mes de setiembre. Ahora en octubre de 2020 se presentará en el Centro Cultural Terminal Goes.

Esta pieza es del joven dramaturgo y escritor español Alejandro Melero. Es una comedia tierna y humana que trata el derecho a elegir de las personas en situación de discapacidad, pero trasciende el tema ya que también se refiere a las relaciones familiares.

La obra parte de la muerte de la madre. A partir de ahí tres hermanos tendrán que volver a conocerse entre ellos y enfrentarse a los fantasmas, culpas y conflictos que hay en toda familia. A las hermanas, Teresa y María, se les presenta un problema, deberán resolver qué hacer con su hermano Jacinto, el único que vivía con ella.

NUESTRO HERMANO, escrita por Alejandro Melero y dirigida por Javier Iglesias

Elenco: Sebastián Rebollo, Sandra Bartolomeo, Carla Lorenzo

Fechas: 17,18, 24 y 25 octubre 2020 - Sábados 20:00 hs / Domingos 19.00 hs en el Centro Cultural Terminal Goes, Gral. Flores y Domingo Aramburú

Localidades. $ 300 - Venta por Tickantel- (locales de Red Pago, Abitab) y en boletería de la sala

Intérpretes de Lengua de señas LSU: 

Cecilia Prieto, Jimena del Pino, Florencia Barnada, Luz Frugoni

Escenografía y vestuario: Verónica Lagomarsino

Diseño de Luces: Juan Pablo Viera

Música: Carlos Quintana (guitarras)

Cantante: Carla Lorenzo

Asistente de dirección: Lenin Correa

Fotografía: Andrea Silvera

Diseño gráfico: Carlos Amaral

Producción: Karina Tassino (Macondo Producciones)

Espectáculo seleccionado por Cofonte (Fondo Nacional del Teatro)

EXCEPTO RAÚL, DE DANIEL FELDMAN, EN TEATRO LA GRINGA - NADA NUEVO SOBRE EL TERROR

Por Jorge Arias (Montevideo - Uruguay)

 

Todo lo que evoque el terrorismo de Estado, lo que de voz a los que murieron por querer erguirse y hablar en voz alta, a los que sienten hambre y sed de justicia ante los alardes de impunidad de criminales, tiene nuestra adhesión, particularmente en el Uruguay de hoy, dolido por la glorificación solapada del Partido Militar; pero la  pieza es una obra de teatro y como tal debe juzgarse.

En el monólogo “Excepto Raúl”, el escritor argentino Daniel Feldman narra la muerte de su hermano Raúl, a los veintiséis años, militante del Partido Comunista, sucedida en Buenos Aires en la sede del Movimiento Argentino Anti-imperialista de Solidaridad Latinoamericana (MAASLA), sito en la calle Junín 943, piso 10, la tarde del 24 de diciembre de 1974, a manos de la Alianza  Anticomunista Argentina.

No pudimos acceder al original, que tal vez fue solo narración; nos atenemos a la versión de Joselo Olascoaga, que, desdichadamente, se sintió obligado a nacionalizar parte del texto, en el humillante supuesto de que nuestro público no entendería una alusión a Boca Juniors, Tévez o Riquelme y que disfrutaría de una luminosa comunicación si le dicen “Defensor” y “Pepe Urruzmendi”.

El autor intenta evocar a su hermano; la busca es patética, porque no realiza su propósito. Se esfuerza en recordar, con el ritual de las catorce rosas, una por cada balazo en el cuerpo de la víctima, junto a la tumba en el  cementerio de la  Chacarita; más tarde conversa con la caja que contiene las cenizas del hermano; recuerda un compartido método para evitar la eyaculación precoz y no se olvida de su improbable insulto a un paseante que se atrevió a desearle “Feliz Navidad” un siempre obnoxio 24 de  diciembre; existe en nuestra ciudad un intento más para su evocación, el “Espacio Raúl Feldman”; el recuerdo del hermano parece eludirlo. Pero Daniel Feldman no busca a su hermano donde estaba, en la militancia política, en el proyecto de una sociedad sin clases; sólo cuando oímos, al pasar y casi envuelta en ironía, un fragmento de “La internacional”, se nos ensanchó el corazón con la llegada de una fe conmovedora: allí estuvo, en el escenario, Raúl Feldman y con él todos los Raúl Feldman que en el mundo han sido. 

Anecdótica y fría, “Excepto Raúl” nada nos dice, en el fondo, de los dos hermanos; como inevitable consecuencia, la peripecia se esfuma hacia el olvido. No hay emoción; pero Marx nos hace llorar con alguna página de “El capital”. No hay personajes, tampoco hay una idea que anude los fragmentos en un todo, una síntesis que ponga a la obra de pie. Carente de trama, “Excepto Raúl” se desmorona; no termina, se extingue. No hay una moraleja, un slogan partidario, una brasa viva. A casi cincuenta años de los hechos, juzgados y condenados los autores, cabía esperar algo nuevo.

La interpretación de Joselo Olascoaga fue naturalista al extremo y no hubo un intento de composición; los movimientos en escena, entre los cuales hubo ociosas rodadas por el piso, parecieron dictados por el azar, no por la necesidad de la interpretación.

Debe destacarse la artística y  adecuada iluminación  de Héctor Ferrín.

EXCEPTO RAÚL, de Daniel Feldman, versión y actuación de Joselo Olascoaga, sonido de Aldo Santullo, luces de Héctor Ferrín, dirección  de Antares María, estreno del 14 de agosto de 2020, teatro La Gringa. Duración: 50 minutos.

 

 Jorge Arias -  (Uruguay) 

TEATRO CÍRCULO (NUEVA YORK) PRESENTA UN CERVANTES VIRTUAL

El Covid-19 ha alterado el diario vivir.  Espectáculos y obras de teatro han sido afectados limitando las alternativas de entretenimiento de las que dispone nuestra comunidad.  Consciente del bienestar de los espectadores y de la necesidad de ofrecer opciones, Teatro Círculo presenta por primera vez en formato stream una de las producciones que más premios y reconocimientos ha ganado en el teatro latino: Entremeses de Cervantes, del 8 de octubre al 1 de noviembre.

José Cheo Oliveras, director artístico de la agrupación apunta que: “En estos tiempos del Covid el público del teatro latino de la ciudad de Nueva York debe saber que no tiene que sentirse aislado ni privado de los ofrecimientos culturales de esta gran ciudad.  La pandemia no ha parado nuestro quehacer, simplemente nos ha dado la oportunidad de aprender a usar otros foros y plataformas desde los cuales seguimos haciendo comunidad.  Cervantes Virtual es una oportunidad de disfrutar de uno de nuestros más exitosos espectáculos desde la seguridad del hogar y a un precio muy reducido.”

Entremeses virtuales

Miguel de Cervantes con sus Entremeses creó para la escena personajes y situaciones que trascienden tiempo y espacio por su comicidad y vigencia.  El espectáculo Entremeses de Cervantes se compone de tres piezas breves: El juez de los divorcios donde un magistrado trata los más insólitos casos de separación; en El viejo celoso, un anciano trata de controlar el ímpetu sexual de su joven y traviesa esposa y en Los habladores, Sarmiento lleva a su casa a Roldán, empedernido hablador, para curar a su esposa quien sufre del mismo mal.

El equipo técnico y artístico de Teatro Círculo presenta una versión en formato stream En esta ocasión, los espectadores tienen la oportunidad de apreciar la estética de la escenografía y los trajes, así como el excelente trabajo actoral y vocal de los intérpretes sin tener que salir de sus casas.

Elenco: Jerry Soto, José Cheo Oliveras, Eva Cristina Vásquez, Juan Luis Acevedo, Adriana Sananes, Jessica Florí, Fernando Gazzaniga, Juan Villarreal.  Director musical: Pablo Zinger. Dirección general: José Cheo Oliveras.  Diseño de escenografía, vestuario e iluminación: Israel Franco-Müller. Fotografía: Israel Franco-Müller. Videografía: Pablo Zinger  

Funciones:

Jueves, Viernes y Sábados a las 8 PM y Sábados y Domingos a las 3 PM

Admisión: $10.

En español con subtítulos en inglés.

Boletos en: https://entremesesdecervantes.eventcombo.com

Información: Teatro Círculo (212) 505-1808 / www.teatrocirculo.org

Este programa es posible, en parte, gracias al auspicio de NYC Department of Cultural Affairs, Hispanic Federation, The Howard Gilman Foundation y The New York Community Trust.

TEATRO ESQUINA LATINA: (CALI – COLOMBIA) 47 AÑOS DE TERQUEDAD TEATRAL

 

El Teatro Esquina Latina de Cali, en el marco de su Puesta Escénica 2020: ¡Teatro en la Esquina!, invita a la comunidad en general a preservar el autocuidado acompañados de arte en torno al teatro, la radio y la paz. Todas las semanas hasta el mes de noviembre, el público podrá disfrutar una variada programación completamente libre y virtual con transmisiones realizadas a través del Facebook Live: @TeatroEsquinaLatina.

Se realizó una selección de las obras más representativas del grupo, para crear esta cartelera de teatro filmado para jóvenes y adultos que podrán disfrutar los jueves y sábados a las 7:30p.m. Se creó también, un espacio familiar los días domingos a las 11:00a.m. y a las 4:00p.m. con obras diferentes.

Los días viernes a las 5:00p.m continua el espacio de audición y foro de radioteatro, que esta ocasión presenta el estreno de una serie de dramatizados radiofónicos, con enfoque de paz y reconciliación, realizada con la participación de reconocidos escritores y dramaturgos latinoamericanos.

Como opción adicional se presentarán obras teatrales de grupos invitados de la ciudad, que también harán parte de la programación, el primer miércoles del mes a las 7:30p.m.

Para finalizar, imperdible continua el encuentro mensual de poesía coordinado por la poeta venezolana Betsimar Sepulveda con poetas locales, nacionales e internacionales como invitados, el último miércoles de cada mes a las 7:30p.m.

Más de 40 actividades en el resto del año, podrá disfrutar todo el público en Colombia y en el exterior que se conecten con la página oficial de Facebook donde semana a semana se publica la programación y estarán disponibles las obras sólo durante el horario de la transmisión. 

Además, el Teatro Esquina Latina invita a los colombianos a disfrutar de sus programas de radioteatro en la plataforma web radioteatro.esquinalatina.org o, descargando el aplicativo móvil para Android Radio Esquina en la Play Store de forma gratuita.

La Puesta Escénica 2020: ¡Teatro en la Esquina! es un Proyecto apoyado por el Ministerio de Cultura - Programa Nacional de Salas Concertadas y por el Distrito de Santiago de Cali – Secretaría de Cultura.

Sitio web: www.esquinalatina.org

BARBARIE DE SERGIO BLANCO, EN EL AUDITORIO NELLY GOITIÑO DEL SODRE - PÁNICO APOCALÍPTICO EN EL ÁRTICO

Por Jorge Arias (Montevideo - Uruguay)

 

Según Sergio Blanco en el prólogo a su edición de “Barbarie” (Skené, 2010, pag.21) el origen de esta pieza estuvo en las palabras del filósofo Alain Badiou, que calificó la política del presidente de Francia Nicolás Sarkosy como “barbarie contemporánea, no una barbarie arcaica sino una  barbarie de hoy en día”. La palabra “barbarie” habría activado la mente de Blanco por “la desconcertante falta de correspondencia entre el significado atroz de esta palabra y la belleza sonora de su … suave sucesión de dulces fonemas…” experiencia a partir de la cual “ poco a poco empecé a construir mi texto”.

Fabulosa génesis de una obra de arte; pero más que en esa delectatio morosae encontramos el origen de “Barbarie” en la conocida aventura de un grupo de uruguayos, el equipo de rugby “Old Christians” más amigos y familiares, que a bordo de un Fairchild Hiller 227 de la Fuerza Aérea Uruguaya se estrelló en la cordillera de los Andes el 13 de octubre de 1972. La  banquisa helada del mar Ártico sustituyó a las estribaciones del volcán Tinguirrica y un barco encallado, traído del cuadro “El mar de hielo” de Caspar David Friedrich, sustituyó al Fairchild; ambos relatos coincidieron en el hambre y en la necesidad de comer carne humana para sobrevivir.

La aventura de los náufragos no es nueva. Data de los viajes de Odiseo y Sindbad el Marino, del confinamiento de Filoctetes en una isla, del naufragio de Próspero cabe la isla de Calibán, de Alexander Selkirk en las  islas Juan Fernández, de los amotinados de la “Bounty” en Pitcairn. Circunstancias extremas, a veces, suscitaron solidaridad, como la “Sociedad de la Nieve” de los caídos en la cordillera; no es el caso de esta pieza, donde los personajes se debaten entre la estupidez y la perfidia.

La acción de “Barbarie” ocupa tres días que discurren en 99 cuadros más un epílogo, acotados con la hora, minutos y temperatura del momento. El barco ha encallado en un iceberg, los siete sobrevivientes son toda la tripulación; suponemos que la inexplicable ausencia de un capitán y marinos impartirá una dosis mayor de angustia y soledad. Se duda de las patrullas de un rescate, que no llegarán; hay víveres para dos días, se teme la fragilidad de las placas de hielo, el frío de hasta 46 grados bajo cero y los lobos que aúllan de hambre.

Markos, Martha y Juann proyectan marchar hacia el Sur, Lukas se incorpora a la expedición, que no termina de comenzar. Matheo se apropia de las dos conservas que quedaban; Marhia encuentra siete caldos en el fondo de un cajón, Anna, que siente una mano paralizada, entrega a Martha una zanahoria contra un tubo de sedantes, Matheo encuentra un arpón y con Martha y Juann, se dirigirá al Sur. Matheo hiere a Markos en un ojo con el  arpón; alguien arranca un pie a Martha; Lukas, con otro arpón, amenaza a Matheo. Encuentran dos esquimales, un hombre y una mujer embarazada, los hacen prisioneros, matan al  esquimal y también a la mujer, luego que da a luz; se los comen cortando la carne con cuchillos hechos con caninos de  morsa. El  brazo de Ana gangrena, se lo cortan y se lo come Markos que, convertido en lobo, ataca a Matheo a dentelladas. En un último cuadro, omitido en la versión escénica, los lobos devoran los cadáveres y una loba amamanta al esquimal recién nacido.

Esta historia tiene siete soliloquios intercalados, uno por personaje, que suceden, el día del santo de cada uno, en la cálida sala el museo  Kunsthalle de Hamburgo, ante el cuadro de Friedrich, mientras se oye el aria de Haendel “Lascia  qu’io pianga”.

El autor propone una sofisticada síntesis de música, pintura y narrativa, para decirnos otra vez que el hombre es el lobo del hombre y que, en palabras del prólogo, “Estamos condenados a vagar sin rumbo… y  terminar así devorándonos los unos a los otros”… Si lo creyéramos, el teatro, como obra humana, también estaría condenado a “vagar sin rumbo”, lo que refutaría a la misma “Barbarie”. 

Como en tantas otras piezas desoladoras, hay un satanismo infantil que trata de asustarnos con crueldad y sangre; no se siente muerte ni horror. Fuera del pensamiento de que este mundo se acaba, no hay en “Barbarie” una sola idea; en cuanto a los caracteres, nada se sabe de los personajes, salvo el retorcido nombre: no distinguimos a Markos de Lukas, de Juann o de Matheo. Los diálogos a menudo parecen el producto de una computadora tartamuda: “MARTHA. Se lo dijo. MARHIA. ¿Quién? MARTHA. Ella. MARHIA. ¿Por qué? MARTHA. Le gusta. MARHIA. ¿Qué cosa? MARTHA. Hacer el mal. MARHIA. ¿Y él? MARTHA. ¿Qué? MARHIA. ¿Qué dijo? MARTHA. Nada. MARHIA. ¿Nada? MARTHA. Nada.”

El espectador se pregunta cómo llegamos a ver, en un teatro estatal, tanta inexistencia; encontrará la respuesta en los laboriosos prólogos a los libros de Blanco escritos por conocidos críticos, comentarios que alfombraron el triunfal acceso del autor a nuestras tablas y aun al premio “Florencio” del año 2003, otorgado a “.45” (“Calibre 45”) del mismo Blanco, por la “Asociación de Críticos Teatrales del Uruguay”

La puesta en escena de Gustavo Saffores intercaló mediante efectos luminosos los paseos por el museo de Hamburgo, sin el cuadro de Friedrich y sin los personajes, con lo que el contraste que se intentó entre el frio Ártico y la cálida sala de la pinacoteca no apareció por ninguna  parte y sólo causó perplejidad. La escenografía, aparentemente de vulgar poliestireno, no sugiere hielo sino los restos de una gigantesca bandeja de pizza entregada por un “delivery” en motocicleta.

Los actores son lo mejor que pudo tener una obra de teatro local; pero, como los sobrevivientes del barco encallado, no tuvieron ninguna chance.

 BARBARIE, de Sergio Blanco, con Fernando Amaral, Soledad Frugone, Dahiana Méndez, Pablo Robles, Santiago Sanguinetti, Sebastián Serantes y Claudia Trecu. Escenografía de Laura Leifert, iluminación de Sebastián Marrero y Sofia Episcopo, vestuario de Laura Leifert y María Ingrid Gimena, sonido de Fernando Castro, composición musical de Federico Zavadszky, dirección de Gustavo Saffores. Estreno del 16 de setiembre de 2020, auditorio Nelly Goitiño del SODRE.

 

 Jorge Arias -  (Uruguay) 

ANA CONTRA LA MUERTE, DE GABRIEL CALDERÓN, EN LA SALA HUGO BALZO DEL AUDITORIO SODRE - LOS ARRESTOS DE ANA 

Por Jorge Arias (Montevideo - Uruguay)

 

Ana estuvo cinco años en la cárcel por tráfico de drogas; a su hijo, que padece un cáncer tratado con quimioterapia, por otros motivos debió amputársele una pierna. Con un miembro ortopédico, vuelve a la vida normal, sale a bailar, irá a un concierto; pero resurge el cáncer, que solo se tratará con medicamentos de alto costo que Ana proyecta solventar con los beneficios del tráfico de drogas. Hace contacto con un "dealer", hijo de su mejor amiga; el traficante provee a Ana de mercancía, pero, al mismo tiempo, denuncia su paso y su cargamento a la policía fronteriza. Ana es detenida y va a la cárcel, donde es atacada por tres balazos, disparados por una sicaria y por orden del “dealer”. El hijo agoniza; Ana obtiene un permiso para verlo antes de su muerte; lo ve, el hijo muere. Una monja visita a las presas, comete la imprudencia de decir "Dios opera de maneras misteriosas”: Ana le muerde la cara. En la última escena, Ana baila con sus compañeras de celda una canción que gustaba a su hijo y celebra su futura e inevitable victoria sobre la muerte.

La trama revela que el autor descuida los datos vivos que pondrían de pie al mundo del delito, juzgados penales y la cárcel que quiere describir; falta de realidad que no logra disimular el abundante lenguaje soez de los diálogos. Una condena de cinco años por tráfico de drogas, en la escala artesanal que debe suponérsele a Ana, es imposible; un “dealer” que sacrifique su mercancía y su correo, a quien además intenta matar en la cárcel por una sicaria, es más irreal que malvado. Que la abogada defensora sugiera a Ana la delación de su “dealer” como posible atenuante, es un consejo improbable en un peligroso país donde hasta los cómplices callados y prudentes, como Ana, reciben tres balazos preventivos; que la misma abogada, en la misma entrevista, ensaye una rapsodia sobre su nostalgia de los años en que fue hermosa y se paraban para mirarla, ya es ridículo. No menos absurdo es que una juez, ante quien Ana gestiona su salida transitoria para ver al hijo moribundo, la presione para que se arrepienta por pasar drogas, coacción que está fuera del hacer jurisdiccional. Ana no se arrepiente; la  juez concede el permiso.

“Ana contra la muerte” tiene más literatura, generalmente mala literatura, que experiencia de vida. Ejemplo, la tirada de la “mejor amiga” sobre los “recuerdos peligrosos” que nos recuerda a Tim Burton: “…esa puerta que mantenemos cerrada, pero que si se abre…contamina la sangre, rompe los músculos, quiebra los huesos y nos deshace todo por dentro, y entonces esta compleja maquinaria de tendones y vísceras se licuará con nuestros dientes y  cráneo y no seremos más que una bolsa de piel rellena de nuestro propio licuado”, o la confesión del “dealer”, entre Borges y Lovecraft: “Soy un fantasma…estoy en un limbo familiar y material. Soy como el reflejo de todo lo que fui, pero solo un reflejo, cuando me quieren abrazar se quedan sin nada”, o cuando, para asustarnos, pronuncia este fragmento, digno del horror fraudulento de “Les chants de Maldoror” “… abusaría de él violaría a sus amigos, violaría a los hijos de mis amigos, haría el mal, pagaría ese mal, le haría mal a mi hijo, dejaría que otros le hagan mal a él…si alguien me asegurara de que hay una chance de que tenga vida…”.O el mordisco a la cara de la monja, a lo Hannibal Lechter, o el dúo entre  Ana y la juez sobre el “asco”: (“…La gente… solo quiere quedase sentada en su  asco y escucharse..”) “asco”, que recuerda a “La náusea”, de Sartre; el dúo finaliza con una alusión al célebre “L’enfer, c’ est les autres” de “A puerta cerrada”, que Calderón recupera como “…la tormenta somos nosotros”.

En cuanto al carácter de Ana, la única nota, que se oye, con insistencia, es una rebeldía neurótica contra la muerte, que culmina en el delirio de la última escena: “Algún día la muerte va a morir y yo voy a estar allí para bailar sobre su tumba… voy a encontrar las palabras justas para que Dios sienta vergüenza de mi y la muerte se tape los oídos de susto y Dios tenga que pedir disculpas en mi nombre…Y ese día ya nadie más va a morir”, que suena al And death shall have no dominion”, “Y la muerte no tendrá poder”, de Dylan Thomas.

En un tema como la muerte se esperaba alguna idea original; no  encontramos más que caprichos verbales que quieren pasar por pensamientos, como “…nos morimos a distintas edades para que la muerte sea bien divertida,  para que en el otro lado no se llene de viejitos…” o que “...la muerte es volver a casa de la abuela”. En cambio, Calderón encuentra su mejor voz en la sobria y audaz metáfora donde compara el desastre de las torres gemelas con la muerte del hijo; y como director ha logrado con  éxito presentar este pavoroso argumento en estilo sobrio y directo, con hábiles sobreentendidos, buen gusto y ritmo dramático.

La interpretación redime con creces todos los defectos de la obra. Gabriela Iribarren se mostró en un momento de su carrera que parece insuperable. Perfecta   dicción, con variedad de volúmenes, velocidades y tonos, gestos exactos y de espontánea apariencia, inapelable convicción, firme presencia. Marisa Bentancur y Maria Mendive, que hacen seis papeles cada una, llegan a la perfección, convirtiendo las tres a “Ana contra la muerte” en una conmovedora velada de teatro.

 ANA CONTRA LA MUERTE, escrita y dirigida por Gabriel Calderón, con Gabriela Iribarren, Marisa Bentancur y Maria Mendive. Estreno del 28 de  agosto de 2020, sala Hugo Balzo del Auditorio del SODRE.

 

 Jorge Arias -  (Uruguay) 

CÍRCULOS / FICCIONES,  DE  JOEL POMMERAT,  EN LA  SALA VERDI - CAMBALACHE PLANETARIO

Por Jorge Arias (Montevideo - Uruguay)

 

Esta obra de Joel Pommerat (Roanne, Francia, 28  de  febrero  de  1963) no es mejor ni peor que “La reunificación de las dos Coreas” premiada con el “Florencio” como el mejor espectáculo de 2019; las muchas anécdotas de aquélla se reducen  aquí a siete u ocho, en diversas épocas, anunciadas en off. “Círculos / Ficciones” sucede en la Edad Media, siglo XIV, con un caballero metafísico que al final agoniza; sigue a comienzos del siglo XX, con los avances eróticos de un amo ígneo rechazado por su sirviente; soldados en las trincheras, fuego de artillería, 1914; hombres y mujeres perdidos en un bosque; lucha por posiciones en una empresa, año 2020; obreros manifestando por la reapertura de una fábrica, cerrada por accidente de trabajo; enfermedad y muerte de un niño hacia 1901; "mugrientas" (pésima traducción de "clochard", que es "vagabundo”), última reencarnación de las brujas de Macbeth, que seducen en un estacionamiento a un ejecutivo al que prometen ascensos, que sucederán sobre los cadáveres de sus superiores, si accede al sexo mugriento; un vendedor a domicilio, que aquí es una mujer (Natalia Chiarelli), con una Biblia que solucionará todo; una aristócrata que enrostra a sus sirvientes el carácter sinalagmático del contrato de trabajo. Hay escenas mudas: una parece ser una sesión de tortura con un encapuchado y alguien que lo estrangula; hay un gárrulo presentador masculino (Roxana Blanco), que dice conocer al público. Todos los actores, salvo el maestro de ceremonias, visten de negro; ningún personaje tiene nombre.

Imposible unir todas estas  puntas y cabos: el autor parece suponer que la obra será completada por el espectador, al que molesta sin conmover. Si hay un arte en “Círculos/ Ficciones” es el arte fortuito de los caleidoscopios y las  pesadillas; si hay una interpretación es la de un sueño. En este punto estamos en pleno psicoanálisis; pero los entresijos de Monsieur Pommerat interesan muy poco. Nietzsche escribió: “Haríais bien en volver a dormiros… y tener mejores sueños”.

La obra se esfuma en la memoria; sólo el episodio de la  frustrada unión homosexual y el dolor familiar por el niño enfermo tienen fuerza dramática; las reflexiones sobre la dominación del hombre por el hombre son lugares comunes. Hemos leído una interpretación teológica de “Círculos / ficciones”; la teología socorrió al hombre de Neanderthal, pasmado por rayos y truenos. La directora Lucia Sommer afirmó en una entrevista que la idea de la obra es “el ser humano tropezando con la misma piedra”. Concedido; pero sólo vemos la pose bon marché de cinismo y desesperación, siempre con buena prensa, siempre un tanto frívola. Algunos detalles nos recordaron al precursor rioplatense de “Círculos / Ficciones”, Enrique Santos Discépolo, el hombre que comparó a su madre con un cafetín y que dictaminó “Que el mundo fue y será / una porquería, ya lo sé. /En el quinientos seis/ Y en el dos mil, también.”

La puesta en escena de Sommer descarta la circularidad del  escenario, que el autor prescribe y cambia de sexo a dos personajes; ambas modificaciones son irrelevantes. El  desempeño de los actores, que no hallaron caracteres donde mostrar su arte, es el correcto que podía esperarse del elenco de la Comedia Nacional.

 CÍRCULOS / FICCIONES, de Joel Pommerat, por la Comedia Nacional, con Isabel Legarra, Cristina Machado, Natalia Chiarelli, Roxana Blanco, Fabricio Galbiati, Lucio Hernández, Fernando Dianesi y Pablo Varrailhon. Escenografía y vestuario de Beatriz Martínez, Iluminación de Martín Blanchet, música de Juanita Fernández, dirección de Lucía Sommer, estreno del 29 de agosto de 2020, teatro Sala Verdi.

 

 Jorge Arias -  (Uruguay) 

NOCIONES BÁSICAS PARA LA CONSTRUCCIÓN DE PUENTES, DE JIMENA MÁRQUEZ, POR  LA  COMEDIA NACIONAL, EN EL TEATRO SOLIS - LA CIUDAD TRISTE Y CONFIADA

Por Jorge Arias (Montevideo - Uruguay)

 

Es el 21 de agosto de 2020, son las nueve de la noche, esperamos lo mejor: el teatro Solís reabre sus puertas. Gracias al Cielo, no veremos el reestreno de una obra argentina de 1981, ni una pieza, estrenada en el año 2017, de un autor ruso indigno de la Wikipedia. “Nociones básicas para la construcción de puentes”, es, sin duda, un estreno; y otras muchas cosas se estrenaron esa noche. Munidos de tapabocas, que debimos conservar toda la función, fuimos admitidos por un lector electrónico; un ser humano nos tomó la temperatura, que resultó pasable; nos otorgaron un palco y sus cuatro asientos. En la platea reinaba un fantasma, la “distancia social”: los espectadores, de dos en dos, flotaban en las ayer sucintas butacas de la platea y conferían un aire irreal al escenario, poblado con solo cuatro sillas y una mesa. Valeroso teatro, abriéndose camino en medio de una epidemia.  

Comienza la obra, que la gacetilla dice ser un homenaje a Mario Benedetti al cumplirse cien años de su nacimiento. Al principio no  entendíamos nada, reinaba confusión, todos los actores hablaban a la  vez…claro, la pieza es la ventura de unos actores que  no logran representar una obra donde se recuerda, se homenajea quizás, a Benedetti. No está pronta, la están preparando; alguno no la quiere hacer. La barahúnda previa, Vannet y Zabaleta corriendo sin sentido y a veces a los bandazos, Núñez natural e impávido, Neukirch en un término medio, quiere decirnos de naturalidad y  desenvoltura,  pero lo que  se  desarrolla no es gracioso; no lo son las antiguallas. Es el “teatro dentro del teatro”, sobada versión del narcisismo  sobre las tablas. Afuera, en la calle, el partido militar, ahora con senadores y diputados, avanza todos los días un paso hacia su meta, la restauración de la  dictadura militar de 1973 - 1984; un gobierno propietarista y meritocrático comprime los salarios mediante la inflación, en beneficio de los dueños del capital, con cuyas sobras se alimentarán los hambrientos; la inmigración cambia día a día nuestra sociedad y un senador nativista dice que los extranjeros no deben sacarle trabajo a los uruguayos y serán relegados al “banco de suplentes”; el Uruguay se estremece, la Comedia Nacional se mira el ombligo.

“Nociones básicas para la construcción de puentes repite, con alguna variación, el esquema de “La duda en gira” de la misma Jimena Márquez, que la misma Comedia Nacional estrenó el 2 de  octubre de 2016, y que trata de una compañía teatral que no llega a producir “Hamlet”. En consecuencia, reproduciremos a nuestro turno la crítica de esa pieza,  critica que es hoy, para estas “Nociones básicas para la  construcción de  puentes”, más vigente que la de ayer:

“Caprichos, fantasías libres, divagaciones, veleidades, ocurrencias, comentarios: las humildes “morcillas” que fueron a más y hoy se ufanan de  ser texto…¿Qué mejor personaje que los propios actores? Si nos hieren,  ¿no sangramos?... Hay un límite para la eficacia cómica de la desenvoltura y lo chusco, hay otro límite para desplantes… Las  escenas se enredaron, no  se articularon; se superpusieron y estorbaron; todo, de comienzo a fin, pareció suceder  a tropezones”.

Podríamos terminar aquí, pero algo hay que decir del homenajeado, Mario Benedetti. Según declaró la  autora y directora “… tanto ella como los actores se sentían un poco alejados de la obra de Benedetti”. Forzados a recordar la efemérides, nos hicieron gracia de “Dactilógrafo” y omitieron la declaración de amor de “La tregua”;  aceptaron “Te quiero”, donde no oímos la exhortación a salir a la calle; no les gusta Benedetti y seguramente por buenas razones, que no deben decir. Un homenaje es un elogio; aquí se sustituye el elogio que no se siente por un viaje en el  tranvía 36, algunos chistes adventicios que se repiten, alusiones a Idea Vilariño, cuyo centenario se cumplió el  18 de agosto; otras veces se menta  el poema de Benedetti, “Contra los puentes levadizos”; pero ni aun la tartajeante militancia del texto  salió, audible, al  escenario.

Hemos leído las críticas, hasta en  forma de sátira, de Elvio Gandolfo y Amir Hamed a Benedetti; probablemente tienen razón; con seguridad, no le perdonan su difusión global en veinte idiomas.  Sin duda  lo han demolido; pero vemos de inmediato el gran mérito, quizás el único, del homenajeado. Benedetti se atrevió a violar el primero de  los mandamientos de todo escritor latinoamericano, bajados seguramente por Amir Hamed desde lo alto del Monte Ararat: “Sé ilegible. De entrada, hijo mío, desde la primera página, humilla, aterroriza y vapulea al lector con tu lenguaje sabio; nadie te leerá y podrás ser famoso; nunca se verá que no tienes nada que decir”.  El lector de Benedetti podrá reaccionar de muchas maneras; podrá considerarlo vulgar y rudimentario; pero lo sabe sencillo, de su lado.

 

NOCIONES BÁSICAS PARA LA CONSTRUCCIÓN DE PUENTES, de Jimena  Márquez, por la Comedia Nacional, con Fernando Vannet, Florencia Zabaleta, Leandro Ibero Núñez y Stefanie Neukirch.  Ambientación general de Daniela Renée López, iluminación  de Inés Iglesias, música de  Luciana  Mocchi y Luis Volcoff, dirección de Jimena Márquez, estreno del 21 de  agosto de 2020, teatro Solis.

 

 Jorge Arias -  (Uruguay) 

COMUNICADO DE LA FUNDACIÓN T DE TEATRO DE BOGOTÁ (COLOMBIA)

Hay momentos en la vida que necesitan pausa, T de Teatro hace un intermedio, juntos sostengamos la Tl Durante esta pausa, el bono de apoyo T de Teatro es un acto colaborativo que nos permitirá, después de este intermedio, reanudar la gestión de producción, creación y programación de la Fundación T de Teatro, entidad sin ánimo de lucro que en su esencia ayuda a sostener un estado de ánimo sano y motivador en nuestra sociedad.

Su apoyo será un acto valioso para la producción de contenidos culturales y la programación de nuestras actividades de formación en artes escénicas, las cuales usted podrá disfrutar en familia por haber sido un aportante T.

Nosotros redimiremos su gesto durante todo el año 2020, para asistir a alguna de las funciones que tenemos programadas en el Auditorio Skandia, considerando el valor de su aporte como un avance al valor de las entradas, el cual verá reflejado en el derecho de ingreso bajo tarifas de aportante T, y según esta escala de valor aportado:

+ Aporte $ 5.000 y obtenga el 10% de descuento en todas las funciones programadas por T de Teatro en el Auditorio Skandia.

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Contacto: www.tdeteatro.com

PÁJARO ESTÚPIDO DE AARON POSNER, EN EL TEATRO SOLÍS - EXORCIZANDO A CHEJOV

Por Jorge Arias (Montevideo - Uruguay)

 

A primera vista simple y transparente, Chejov continúa siendo un enigma. Todo lector, todo espectador cree comprenderlo. De pronto entrevé que hay, además de una historia simple, una dirección, un camino que sigue con firmeza y reserva, que no nos revela. Abundan las adaptaciones de sus cuentos y comedias; todas tienen algún error; todas tienen algo de parodia. “La dama del perrito” se ofrece en teatro emasculada, sin su inquietante final: Chejov habría escrito un cuento rosa. “El jardín de los cerezos” es reducida a lloriqueos por el buen tiempo pasado; “Tío Vania”, donde no hay Eros, se presenta por la Universidad de Cambridge (Leonid Heifetz, en “The companion guide to Chekhov”) como un canto al amor; su reconstrucción, en “Life sucks”, por Aaron Posner, expresa, según la crítica, “cuán difícil es comunicarse, los caprichos y deslealtades del amor, la idea de que la vida es algo que, a la vez, debemos soportar y disfrutar.”

 “La gaviota” nos cuestiona. ¿Qué se propuso Chejov? Este “Pájaro estúpido” es la respuesta del dramaturgo norteamericano Aaron Posner. La misma brutalidad del título, más crudo en inglés (“Stupid fucking bird”) dice más de resentimiento que de amor. La pieza no comenzará hasta que un espectador, exhortado por un actor, diga: “¡Comience esta obra estúpida!” La obra se califica como veleidad.

El autor ha empleado para su adaptación una técnica muy simple. Hace un taraceado de las líneas de Chejov, que se siguen casi al pie de la letra, con incrustaciones de su cosecha. Ema (Alejandra Wolff) es una actriz de Holllywood, Daniel, o Medvedenko (Gabriel Hermano) está suscrito a Netflix, Masha (Jimena Pérez) toca una guitarra; todos los actores recurren a la platea con apartes, confidencias, pedidos de ayuda. El texto de Posner es inventivo, ingenioso, a ratos divertido; insiste con sorpresas cómicas, siempre al borde del gag; nos divertimos, pero el autor se repite. Por momentos sospechamos que la idea de Posner es que los personajes de “La gaviota” se reencarnen como personajes de Woody Allen; “Pájaro estúpido” amaga, pero no se afirma en esta dirección y Posner es tan convencional como Allen. Nada de lo que en Chejov es vida y frustración, relámpagos de lucidez, resignación final, ha sobrevivido. Masha y Daniel logran una rancia felicidad; Treplev, o “Con”, falto de fe, no se suicidará; un papel brilloso, sucio de vulgaridades y groserías, envuelve un “happy ending” digno del viejo Hollywood.

El autor suprime toda la santimonias de Chejov sobre el teatro, no las de sus apuntes y cuadernos, sino las que están escritas en el primer acto de “La gaviota” en palabras de Dorn: “una obra de arte tiene, por necesidad, que expresar alguna idea”,” debe saberse con qué fin fue escrita”, y sobre todo, “Hace falta tomar la vida en serio”. Todo un  síntoma. Nadie es feliz y parecería que nadie puede o quiere ser feliz; tampoco hay motivos de infelicidad. Concluida la  obra hemos reído, nos hemos divertido, podemos ir a casa, hacia un sueño tranquilo. Posner no ha exorcizado a Chejov, que mantiene intactos sus demonios. Le cedemos al autor los aplausos finales, pronto apagados, todas las risas, pronto  calladas.

Era posible, y quizás necesario, algo mejor. Chejov no es un tótem, un nec plus ultra. La parodia puede ser creación, como las brillantes parodias que reunió Proust en “El  caso Lemoine”, en particular las de Flaubert, Balzac y Sainte Beuve, síntesis de crítica aguda, don cómico, observación justa, imitación perfecta, diversión. De Chejov debería aparecer el sempiterno médico, muy vivido, lúcido y a la vez cómplice una sociedad que no se atreve a enfrentar, la galería de las víctimas de sí mismos y la galería de los patanes pomposos; su casi nula fantasía, la inexistencia de toda grandeza, su estilo impersonal, sus excesos de inteligencia, la sensación de que con todas sus cualidades nunca logró una obra maestra. Todo esto demandaría trabajo; Posner se limitó a  cortar y pegar.

La puesta en escena tiene el carácter dinámico de las creaciones de Jorge Denevi. No hay pausas ociosas, nada parece sobrar, el vértigo es controlado. No llegamos a compartir el uso para todo propósito de la rústica plataforma que sirve de escenografía, que sólo se justifica para las primeras escenas, donde Con presenta su esquicio. La interpretación afronta la dificultad de que los actores deberían bailar con un pie en Chejov y otro en Posner: dentro de un elenco de primera, sólo vimos a Gabriel Hermano y a la encantadora Renata  Denevi cumplir esta hazaña.

PÁJARO ESTÚPIDO de Aaron Posner, sobre “La gaviota” de Chejov, por la Comedia  Nacional, con Alejandra Wolff, Jimena Perez, Andrés Papaleo, Diego Arbelo, Gabriel Hermano, Juan Antonio Saraví y Renata Denevi (actriz invitada). Escenografía de Lucía Tayler, iluminación de Eduardo Guerrero, vestuario de Diego Aguirregaray, música de Riki Musso, dirección de Jorge Denevi, estreno el 7 de marzo de 2020, teatro Solís.

 

 Jorge AriasJorge Arias -  (Uruguay) 

LUZ NEGRA, DE FERNANDA MUSLERA, EN TEATRO LA CRETINA - UN SABOR AGRIDULCE

Por Jorge Arias (Montevideo - Uruguay)

“Luz negra” es una obra de márgenes; pero de suburbios elegantes, de seres que se salen de los moldes pero no los rompen. En una fiesta de casamiento, que se adivina costosa, hay un lugar, un si es  no es irreal, fuera del bullicio y la alegría convencional. Cuatro invitados encuentran allí ámbito adecuado para una intimidad, un tanto juguetona, que buscan y rechazan. Paula (Camila Sanson) y un psicólogo, Martín (Christian Zagía), Renata (Elena Delfino) y Leopoldo, un escritor (Fernando Amaral) coquetean, vuelven a la fiesta, tornan a  coquetear, siempre añadiéndose una copa más y soltándose un poco más, empezando por la corbata. Los diálogos tienen chispa, suenan auténticos; frecuentan la gracia y el buen humor, aunque también los hay hueros; las mujeres visten con arte y elegancia. Por momentos hay buenas réplicas, por momentos el diálogo deriva al gag, a la cháchara; se roza el circo. El espectador siente que la  obra pudo ser escrita por cualquiera de los agonistas, por lo que ningún personaje se define y vive, aunque todos hablen con frescura. Al principio “Luz negra” divierte; a medida que el tiempo pasa sin que nada pase, el espectador sólo espera nuevos chistes; se habla de sexo, como en “El amigo  fantasma” (2018) de la misma Fernanda Muslera, también con desenvoltura y buen gusto. Todo tendrá un sesgo frívolo y no habrá nada que intente conmovernos; no hay, necesaria en la comedia, la luz, negra o blanca, de una sugestión ética. Lejos estamos de un  teatro como arte, de un  teatro como forma de vida, menos aún del teatro como algo que ha de  transformarnos, que nos compromete. No alcanza con tópicos y  palabras de moda para ser actual; “Luz negra” solo aspira a ser confortable, moderadamente estimulante, pasatiempo previo al sueño; no llega al cuadro de costumbres. En este contexto nos sorprende, porque no se adecua a la obra, el texto, ahíto de groserías, del español Leopoldo Figueroa Almeida, que se reparte con el programa de “Luz  negra” y que describe una imaginaria masturbación de Charles Bukowski.

Hemos visto un buen borrador de una obra que no llegará a escribirse; sentimos la pieza como un producto del ocio para el ocio. Pasada aproximadamente una hora, el público entiende que llegó el final y aplaude. Sucede que no hay un desenlace: la  obra pudo terminar  allí, un poco  antes o un poco después del fin, claramente casual, que dispuso la autora. No hay verdadero  teatro y por eso no hay fin.

Como en otras producciones locales, nos asombra en “Luz negra” la falta de ambición. Las diversiones epidérmicas pueden llegar al placer; es una penosa meta. El placer guarda un dejo triste y la risa, como observó Baudelaire, tiene algo dañino, satánico. Los cuatro personajes proclaman querer vivir, amagan con hacer el amor; no les creemos. Una sombra  de  escepticismo, que  no los amarga ni los angustia aunque les proporcione ataques de pánico, cae sobre ellos. Irán  a nuevas fiestas, se deslizarán sin fe a nuevos flirts, a nuevas aventuras sexuales. Su vida también está en borrador y se adivina un devenir reseco, una edad madura sin madurez, días sin huella.

La interpretación es de primer orden, aunque creemos que se escapan algunos momentos de sobreactuación; Christian Zagía, como actor y director, demuestra una vez más sus notables cualidades en ambos rubros; Fernando Amaral nunca está por debajo de la excelencia y tanto Elena Delfino como  Camila Sanson demuestran ser actrices competentes.

LUZ NEGRA, de Fernanda Muslera, con Elena Defino, Camila Sansón, Christian Zagía y Fernando Amaral. Iluminación de Rosina Daguerre, selección musical de Fernanda Muslera, dirección de Christian Zagía.Estreno del 9 de marzo de 2019, reestreno del 25 de febrero de 2020, teatro La Cretina, Soriano 1236.

 

 Jorge AriasJorge Arias -  (Uruguay) 

AYER PENSÉ EN DECIRTE ADIÓS, DE DOMINGO MILESI, EN EL TEATRO VICTORIA - AMBICIOSA HISTORIA SENTIMENTAL

Por Jorge Arias (Montevideo - Uruguay)

 

El autor de esta obra, Domingo Milesi, definió así su tema, en una entrevista:

“¿Cuánto hay de determinismo social y cuánto hay de proceso espontáneo en nuestros vínculos? En un mandato social -¿aún vigente?- la convivencia evoluciona hacia la reproducción de la especie y con ella se suman otra cadena de supuestos sobre lo que significa crecer en sociedad. De esta manera, el vínculo -a priori a su existencia- se ve sometido a una serie de condicionantes que lo encapsulan en una suerte de ilusión maldita con la que concilian fácilmente los enamorados. Y la que puede resultar complejo de habitar posteriormente, y en ese caso no todos crearán un nuevo modelo vincular: por comodidad, inexperiencia, miedo, entre otras cosas.”

En breve: la sociedad nos condiciona y no nos damos cuenta.

Sobran palabras aquí; en “Ayer pensé en decirte adiós”, Milesi no fue menos. Cuando Marina, interpretada por Sofía Espinosa, despierta a Martín (Domingo Milesi), que duerme a su lado, en plena madrugada, para decirle que quiere separarse, importuna a su compañero; cuando, a los diez minutos, sigue en el mismo registro, importuna al público, todos nos volvemos Martín. El desarrollo de la comedia mostrará, al principio, las “intermitencias del corazón”, los vaivenes y contradicciones del amor en crisis; pero Martín dice a las claras que Sofía quiere separarse porque vio un filme donde eso ocurre y porque eso les sucede a varias parejas de su conocimiento.

Esta segunda línea de acción, que es el tema explícitamente proyectado por el autor, no llega a cuajar. Luego de la escena de la separación en la  madrugada vienen largas escenas retrospectivas, sobre cómo Marina y Martín se conocieron bailando el “Pump up jam”. Aquí el autor es demasiado ambicioso y quiere entrelazar la historia de la pareja con la historia de la música en el Uruguay. En entrevistas y gacetillas de prensa se presenta la  pieza como “La historia de una pareja en la década de los 90”, ubicación temporal que promete un marco de música, usos y costumbres que sería interesante rever; pero ni el vocabulario, a veces sucio y cargoso, ni las costumbres que se entrevén difieren de lo que ocurre hoy. No vemos ni el efecto local de la guerra del Golfo ni una explicación del auge de “The Supersónicos” o del pub Juntacadáveres. Esta mezcla del tema desarrollado por demás, la separación, con el tema desarrollado de  menos, el impacto de consignas sociales en la conducta íntima, más la excursión al  pasado,  que  nada  dice, hace a la  obra confusa e incoherente.

La plétora se agrava con detalles irrelevantes. La escenografía se desarrolla en tres ambientes, uno multifuncional al nivel de las tablas y dos a unos tres metros de altura, un dormitorio con cama de dos plazas y una cocina. No comprendemos tanta complicación, cuando para una obra de dos personajes bastaba una sola escena y un buen iluminador; tampoco comprendimos por qué Milesi debe lucir un atuendo extravagante en las escenas de danza y su torso, desnudo, húmedo y de frente al público, en escenas de intimidad de la pareja.

 Finalmente, la actuación padeció fallas de dicción que hicieron ininteligibles algunos diálogos.

AYER PENSÉ EN DECIRTE ADIÓS, de Domingo Milesi, con Sofía Espinosa y Domingo Milesi. Escenografía de Leandro Garzina, luces de Paula Martell, vestuario y caracterización de Leandro Garzina, Paula Martell y Magalí Luraschi, sonido de Gustavo Fernández, dirección de Domingo Milesi. Estreno del 1º de marzo de 2019. Teatro Victoria.

 

 Jorge AriasJorge Arias -  (Uruguay) 

AMANTES DE KYLE BOZA, EN EL  TEATRO SOLÍS, SALA DELMIRA AGUSTINI -TEATRO CON TRAMPA

Por Jorge Arias (Montevideo - Uruguay)

 

“Amantes” parece una imitación, de “El padre” de Florian Zeller, con dos ancianos deteriorados en vez de uno. El tema es válido; pero agravia al espectador esta reproducción centroamericana de la misma mala fe de Zeller, engañar al espectador. El autor de la pieza, Kyle Boza (San José de Costa Rica, 1983) nos hace creer que el “Hombre” (Pepe Vázquez),  un  octogenario, es infiel a su “Señora” Sofía (Isabel Legarra) con una joven y atractiva “Mujer” (Shirley Rodríguez) también llamada Sofía. Besos en la boca para la Sofía joven, relación de amantes anunciada desde el título de la obra y gritada por una fotografía publicitaria; planes de la joven Sofía de separar el Hombre de la Señora y llevárselo a vivir con ella; promesas de acudir juntos a una juvenil marcha contestataria. Del lado de la Sofía anciana, mentiras flagrantes del Hombre, escaramuzas verbales, rancio derrotismo conyugal. “Hombre” justifica sus largas ausencias eróticas con el pretexto de que va a visitar a Alberto, un amigo enfermo y necesitado de apoyo, alguien como el “Bunbury” de “La importancia de llamarse Ernesto”; la señora Sofía, siempre con gesto avinagrado, sospecha la verdad, ironiza sobre los imaginarios males de “Alberto”, capta en “Hombre” perfume de la otra. El espectador,  necesariamente crédulo, acepta lo que se ve, se oye y se sugiere.

Lo exhibido en las primeras escenas, estiradas con opacos diálogos sobre dónde poner una mesa o cómo afilar o no afilar un cuchillo de cocina, fue un simulacro. No hubo tal infidelidad, ni celos, ni “Alberto”. La Sofía, joven amante, es la misma Sofía esposa, evocada en sus años frescos; ¡por algo las dos se llaman igual y las dos tienen un corte en una mano! Boza, con una ingenuidad infantil, se burla de nosotros. El título, los diálogos de celos, las entrevistas periodísticas, la fotografía sexy de Alejandro Persichetti en los anuncios de prensa, sugieren un triángulo con cama en vivo; todo esto es  papel pintado y solo hay un viejo confundido y un drama que no existió. Todavía debemos enterarnos, hacia el fin, de que la pobre Sofía, la única, ha sido violada por la policía, en medio de la represión de una marcha contestataria. Antes de los cuernos imaginarios, palos reales.

Pepe Vázquez pone convicción, hasta donde la  inanidad de libreto se lo consiente. Isabel Legarra, una muy buena actriz, como lo demostró en “Madre  Coraje”, tiene aquí uno de los papeles más ingratos que pueda imaginarse;  no  parece creerse nada; la sentimos auténticamente amargada. En cuando a la  puesta en escena, abundan los tiempos  muertos; el desarrollo de la trama es lánguido y sin ritmo, la iluminación arbitraria e inexpresiva. El teatro Solís  parece haber adoptado para su programación piezas de estricta clase B.

AMANTES, de Kyle Boza, con Pepe Vázquez, Isabel Legarra y Shirley Rodríguez, música de Alejandro Jiménez, vestuario de Amparo Zunín, Luces, ambientación y dirección  de  Fabián Sales. Estreno del 31 de enero de 2020, teatro  Solís, sala Delmira Agustini.

 

 Jorge AriasJorge Arias -  (Uruguay) 

MALDITO DE JOSÉ MARÍA NOVO, SOBRE “MACBETH” DE SHAKESPERARE, EN EL TEATRO SOLÍS

Por Jorge Arias (Montevideo - Uruguay)

 

Deben destacarse los méritos de la institución teatral “El  Tinglado”, que en buena parte han de ir a la cuenta de su director, José María Novo. En una época en que solemos ver en nuestras mejores salas teatro de segunda clase, “El Tinglado” estrenó, en el año 2017, “El deseo atrapado por la cola”, legendaria obra de Pablo Picasso y, en el año 2018, la siempre polémica “Sacco y Vanzetti” de Mauricio Kartún. Ahora, (2019) para no ser menos, estrena su provocativa “Maldito”, versión de “La tragedia de  Macbeth” de Shakespeare, las tres con dirección de Novo.

La idea de situar “Macbeth” en el mundo del hampa, la mafia o el delito a secas, no es ni nueva ni ilógica. Con ámbito gangsteril la historia fue llevada al  cine por Ken Hughes (“Joe Macbeth” 1955) y William Reilly (“Men of respect” 1990); en teatro se la ha plantado en las cárceles de Oslo y Mumbai, lo que es decir en las asociaciones criminales que ambientan los presidios. No obstante, sabemos que la fuente documental  de Shakespeare, la “Historia de Escocia”, de Héctor Boetius (1527), oscureció deliberadamente la figura de Macbeth, para bienquistarse con los reinantes sucesores de Banquo; dada además la atmósfera guerrera que describe Shakespeare, no hay razones para pensar que el rey Duncan, Banquo, Malcolm, Macduff y demás condottieri fueran mucho mejores que Macbeth. El “bajo” montevideano de comienzos del siglo  XX, con sus señores de la prostitución enseñoreados de la calle Yerbal, pudo participar, de pleno derecho, de esa mezcla bárbara de brutalidad y soltura en el crimen.

El texto de este “Macbeth” merece varias acotaciones. Es fluido, suena  bien, es expresivo; suele ser buen arte de escribir. Adolece de frases de transición, que al final se oyen como cháchara; más gravemente, no ahonda en el alma, ni simple ni vulgar. de los  personajes. Por ejemplo, no aparece nítido el doble contraste entre la emprendedora Lady Macbeth y su pusilánime cónyuge de los comienzos con la apagada y  suicida mujer del fin, una sombra al lado del luminoso Macbeth, una supernova que llega a cimas de coraje y que, por si fuera poco, alcanza a Shakespeare, cuando describe la aventura humana, condena o maldición “hasta la última sílaba del  tiempo  transcurrido”, como “una historia, contada por un idiota, llena de sonido y de furia, que  no significa nada”.

Dos reparos en materia de sexo. “Maldito” contiene una  escena de amor sáfico; hay una violación, que nos recordó el filme “El último tango en Paris” de Bertolucci. Ambas escenas son verosímiles: la Edad Media conoció y escribió sobre Lesbos, como en “Tirant lo Blanc” de Joannot Martorell (1490) y, en cuanto a violaciones, pocas superarán la sodomización, por Sigismondo Malatesta, del obispo de Fano, de quince años de edad, en público y entre aplausos. Sin embargo, ninguna de las dos escenas parece necesaria y ambas acontecen como si fuera preciso oscurecer aún más los retratos de los  protagonistas.

La música y el  tango de los comienzos, en la buena interpretación de Carmen Morán, de  “Muñeca de carne” y “Pan” mostraron, muy indirectamente pero con claridad, la estructura económica y social del Uruguay de comienzos del siglo XX. Ahí entrevimos una sociedad en funcionamiento, no sus anécdotas. La calle Yerbal, feria de la alegría y el placer,  mostraba su  revés de organizada desesperanza: la hija del ladrón de un pan  será la muñeca de carne, que no ha de volver. El  resto de la pieza sonó al “escocés”, quizás a Escocia; nunca más a nuestro país, de donde salió, como la muñeca, también para no volver. Tienen más verdad, más Montevideo, más Uruguay, los versos sentimentales, de Celedonio Flores: “Sus  pibes no lloran por llorar/ ni piden masitas, ni chiches, ni dulces…Señor/ Sus pibes se mueren de frío/ y lloran, hambrientos de pan./ La  abuela se queja de dolor/ doliente reproche que ofende su hombría…”

La puesta en escena tropieza, en parte, con la escenografía de Bruno Torres y Diego Cáceres  Massaro. En cierto momento estamos en plena intriga palaciega; pero al mismo tiempo estamos en la casa o en las habitaciones de  Macbeth, y no aparecen los efectos luminosos que deberían alternar uno y otro ambiente. No encontramos el ritmo adecuado a cada escena, que parecen atropellarse más que seguirse, sucederse sin realces, relieves ni contrastes. Todo esto lleva a una percepción confusa de lo que debió ser claro y distinto.

La actuación  es tan múltiple como heterogénea. Cristian Amacoria tiene todas las condiciones  para interpretar a Macbeth,  pero al  original y a veces muy  elocuente de Shakespeare, no al monocromático y grisáceo que le tocó  interpretar, y Leonardo Franco se destacó en un personaje verosímil y bien  logrado.

Cabe discutir la validez del resultado. Por atrayente que  resulte siempre el texto de Shakespeare, hay que recordar las versiones de la Comedia Nacional, como “Cuento de invierno” y “Como gustéis”, donde el  dramaturgo no pudo con la puesta en escena;  y que más valdría que no  se hubieran dado nunca varias “versiones” de “Las  tres hermanas”, “Tío Vania” o “La gaviota”  de Chejov. Sin embargo, y pese a todos los pesares, este “Maldito” trae el suficiente  Shakespeare como para que nos llegue su verbo. Quizás, en las mismas manos en que estuvo,  este perfunctorio “Maldito” pudo ser mejor.

 

MALDITO, de José María Novo, versión libre de “The tragedy of  Macbeth” de William Shakespeare, producción de Institución teatral El Tinglado. Con Cristina Morán, Rosario Fernández Chaves, Rosita  Freiría, Suka Acosta, Washington Sassi, Angel Carballedas, Cecilia Lema, Franco Balestrino, Gabriel  Sánchez, Mario Erramuspe, Cristian Amacoria, Charly Alvarez, Luciano Gallardo, Gonzalo Mancebo, Martín Moretto, Lucía Acuña,Virginia Alvarez, Carina Méndez Natalia Melonio, Leonardo Franco, Julieta  Laurent, Carolina Filippini, Mayte  Bachman, Danilo Pérez, Albino Almirón, Carmen Morán, Mikaela Chocho, María Alejandra Jaimes, Ivo Rezk, Javier Recalde, Rodrigo Amaro, Julio Olivera, Juan Macedo Mastracusi, Luis Lage, Jazmín Aguirrezabala y Jorge Temponi. Escenografía de Bruno Torres y Diego Cáceres  Massaro, iluminación de  Martín Blanchet, vestuario de Nelson Mancebo, música de Luciano Gallardo, coreografía de Juan Macedo Mastracusi, dirección de José María Novo. Estreno del 28 de setiembre de 2019 en teatro El Tinglado, reestreno del 30 de enero de 2020, teatro Solís.

 

 Jorge AriasJorge Arias -  (Uruguay) 

LA PÉRDIDA (UN  PLAN  FRANCO), DE CECILIA SÁNCHEZ, EN EL TEATRO SOLÍS - PENAS PERDIDAS

Por Jorge Arias (Montevideo - Uruguay)

 

La autora, Cecilia Sánchez, realiza en esta pieza una idea del teatro según la cual toda ocurrencia de nuestra imaginación está lista para el arte, tal como viene, sin más pena que la de los copistas, taquígrafos o grabadoras. Imagina un hombre (Fernando Amaral) que, dolido por la muerte de su hija recién nacida, planea el secuestro de la médica que se negó a pedir la autopsia, mediante un servicial amigo (Gustavo Saffores) que se equivoca de víctima y secuestra, en vez de la doctora Pedro, un traumatólogo, de nombre Pedro, con ínfulas de cantor (Gastón Torello). Aparecen más tarde el dueño del local (Carlos Rompani) y la madre de la niña muerta (Leonor  Svarcas). Se intenta, a través de una serie de sucesos ilógicos, el teatro del absurdo, que justificaría inapelablemente todos los espasmos, suspiros y veleidades de la movediza  psiquis.

Pero no bastan las situaciones pintorescas. Los impulsos incontrolados de los agonistas cansan, la dialéctica se reduce a  agresiones verbales, los chistes y gags caen en cualquier lugar. No hay una lógica del absurdo, una coherencia que distinga la trama de un continuo impromtu. Todo es posible; y ante la suficiencia de la autora, que tal vez cree en lo que escribe, el espectador se desentiende. Sabe que una escena sucederá a otra, siempre  de través, siempre a los gritos, en tren de pelea y sin rima ni  razón; y la mínima anécdota llega a través de diálogos compuestos por monosílabos.

Hay en escena una rampa por donde van, vienen y a veces ruedan los personajes; es incómoda para los actores e inexpresiva para el público. Esa rampa, molesta e inútil, es la imagen de la pieza. Narciso no era dramaturgo.

 

LA PÉRDIDA (UN PLAN FRANCO), de Cecilia Sánchez, con Fernando Amaral, Gustavo Saffores, Carlos Rompani, Gastón Torello, Leonor Svarcas y Julieta Zidán. Iluminación y escenografía de Tamara Couto y Lucía Tayler, dirección de Cecilia Sánchez. Estreno del 2 de noviembre de 2019, teatro “La  Gringa”, reestreno del 15 de febrero de 2020, teatro Solís, sala Zavala Muniz.

 

 Jorge AriasJorge Arias -  (Uruguay) 

LA  VERDAD  DE FLORIÁN ZELLER, EN EL TEATRO DEL NOTARIADO - TRIÁNGULOS  QUE GRITAN

Por Jorge Arias (Montevideo - Uruguay) 

 

La edición de “The  truth” (“La verdad”) de Florian Zeller, traducida por Christopher Hampton, Faber & Faber, 2016, lleva como epígrafe una cita de “Betrayal” (“Traición”) de Harold Pinter, que nuestro público conoció en varias  versiones, la última de “El Galpón” en el año  2010 con dirección de Anthony Fletcher. La mención es pertinente, porque “La verdad” es una glosa o secuela o nota al pie de “Traición” cuya atmósfera educada comparte. La pregunta es qué  puede hacer de nuevo Zeller con el triángulo amoroso cuya vulgaridad Pinter resolvía o redimía arrevesando la trama, que contaba de atrás para  adelante. Este sesgo de pura estética no interesó a Zeller, que se limitó a unir los dos triángulos por el vértice y cerrarlos sobre si mismos, una simetría del amor al estilo de “La ronda”.

 Miguel (Humberto de Vargas) es infiel a Laura (Adriana da Silva) con Alicia (Graciela Rodríguez), esposa de su mejor amigo, Pablo (Franklin Rodríguez) que a su vez, lo sabremos en el  último cuadro pero lo veíamos desde el primero, tiene un affaire con Laura. Donde las dan las toman.

Para dar un poco de color y relieve al triángulo, Zeller añade un subtema, la conveniencia o aun la obligación moral de decir siempre la verdad, un rompecabezas clásico de la ética. ¿Debemos revelar a nuestros seres queridos que están enfermos de muerte? Kant sostuvo que no era lícito mentir, ni aun para ocultar a un asesino el paradero de su víctima; Ibsen en “El pato salvaje” y Florencio Sánchez en “Nuestros hijos”, “Los derechos de la salud” y en “En familia” plantean el tema; ninguno de los dos dramaturgos está convencido de las bondades de la  verdad desnuda. Ibsen implica que Grégers Werle es un paranoico con pujos de redentor que busca la revelación de una verdad, al fin mortífera, por el placer de afirmarse; Damián, en “En familia” daña más que beneficia cuando, también un inquerido redentor, pone a su familia ante un espejo.

Zeller es ajeno a sutilezas. Todos sus esfuerzos se dirigen a contraponer la hipocresía de Miguel, que ve traición en meras reticencias y no ve su infidelidad. Como en “El padre” y en “La madre” Zeller no va más allá de las  superficies y se queda  en la vulgaridad de un cuento común.

Es posible que el director Mario Morgan haya advertido la fragilidad del texto; de otro modo no se comprende que se haya lanzado a una puesta en escena descabalada y aún desquiciada con la sobreactuación que  marcó a Humberto de Vargas, un actor muy competente, del que no olvidaremos su interpretación de “Viaje de un largo día hacia la noche”. De Vargas se instala casi de entrada en un registro vocal extremo y en una exuberancia física casi delirante: resuellos, sofocaciones, gritos, gruñidos, sobreagudos, ir y venir de pasos, gestos, muecas, transpiración y aspavientos. Franklin Rodríguez, Graciela Rodríguez y Adriana da Silva pertenecen, ellos sí, al otro mundo, al mundo de la comedia;  pero dada la absorción de la pieza por De Vargas, no salen de su cono de sombra. El circo no rima con la comedia.

Agrava la puesta en escena la escenografía, de autor anónimo, despojada hasta la insignificancia, limitada a un feo mueble múltiple, de difícil manejo. Pocas veces se sabe dónde están los  personajes; y hay que decir que las indicaciones de Zeller y Hampton no ambientan la penuria de esta escenografía.

 

LA VERDAD, de Florian Zeller, en versión de Fernando Masllorens y Federico González del Pino, con Graciela Rodríguez, Adriana da Silva, Franklin Rodríguez y Humberto de Vargas. Vestuario de Nelson Mancebo, ambientación sonora de Alfredo Leirós, dirección de  Mario Morgan. Estreno del 24 de enero de 2020, teatro del Notariado.

 

 Jorge AriasJorge Arias -  (Uruguay) 

LA  TRAVESÍA INVOLUNTARIA, SOBRE VIDA Y OBRAS DE MARIO LEVRERO, EN EL  TEATRO EL GALPÓN, SALA ATAHUALPA - HEMOS  VENIDO A  REÍRNOS DE TI,  MARIO LEVRERO

Por Jorge Arias (Montevideo - Uruguay) 

 

Este espectáculo de “El Galpón” se basa en la vida y obra de Mario  Levrero (Montevideo, 23 de enero de 1940 - 30 de agosto de 2004); la pieza teatral que vimos, superior a su origen, es más de Marcos Acuña, como dramaturgista y de Vladimir Bondiuk Petruk como director, que del novelista.

Leímos la trilogía de novelas que integran, en parte, “La travesía  involuntaria”: “La ciudad”, “El lugar” y “Paris”. Con un vocabulario  reducido, que recuerda las traducciones al español de novelas policiales anglosajonas, carece de errores gramaticales, ignora el futuro del subjuntivo y abusa del pretérito perfecto del indicativo. Malgrado sus simplezas, la lectura de Levrero es difícil, porque las peripecias o aventuras parecen atropellarse sin organizarse en narración coherente. El autor, enamorado de su flujo de pensamiento, lo anota paso a paso y así abunda en detalles ociosos, fútiles introspecciones e irritantes divagaciones. Se leen treinta páginas y todo parece volver a la primera, con más un gusto de haber mascado algodón. El  protagonista es el clásico “enfant de siècle”, ocioso, un alma perdida, más ingenua que pícara, que deambula en un mar de desconocidos, vaga por carreteras y pueblos, encuentra y pierde mujeres.

En “París” el protagonista regresa a la cara Lutecia, luego de un viaje de treinta siglos (sic) en 1940, cuando las tropas alemanas están a las puertas. El autor ha dotado a su personaje con alas, a veces vuela; se involucra en la Resistencia, lleva mensajes; hay sexo, siempre gélido, una violación sin culpa ni placer, sexo con perros; el protagonista genera un doble, como en “La vida breve” de Onetti, “doppelgänger” benigno que tendrá algunas aventuras independientes e intrascendentes; hay un continuo abrir y cerrar de puertas, subir y bajar escaleras, caminar y  retroceder,  buscar sin encontrar, tantear sin salir, todo ello en las huellas de Kafka; pese a todos  los  sucesos  significantes que se quiere contar, las novelas de Levrero tienen un inconfundible sabor a ingenuidad, a travesura de adolescente. Como Onetti, suele presentar meras incontinencias verbales como refinadas precisiones. Así confiere color al viento: “…Un trozo de viento marrón me  acaricia la mejilla…  sigue acariciándome el cuerpo ahora como cortinados transparentes y blandos aunque no ha perdido su calidad esponjosa ni su tacto material” (“París”, pág. 72). Otras veces nos informa de su novedosa teoría sobre el universo: “La noche tiene una consistencia física. No es la luz, es la  noche la que está formada por partículas como  grandes moléculas visibles” (sic) “que giran sobre sí mismas y se desdoblan  en el espacio sin tocarse” (!), “pero yo siento que hay ahí un orden estricto…” (“París” pág.  113). Toda la estética de Levrero cabe en su frase: “…el error está allí, en planificar, quizás sea mejor dejarse llevar por la  inspiración del momento” (“París” pág. 80).

Duele ver que se haya tomado en serio a  Levrero. Se le puede admirar,  se puede relatar su vida, integrada por diversas etapas, se puede escribir sobre su arte; todo esto a condición de no leerlo. La crítica dice haber leído estos libros; no les creemos. Levrero es mortalmente aburrido; pero el aburrimiento es lo único que no confesarán jamás los autores de sus prólogos o los lectores cultos. Al fin todo parece una broma; en realidad es la demostración de que, para mayor gloria de la industria de la literatura, se inventó un escritor más, que alardea de no poseer gracia, estilo, ritmo, metáforas o ingenio.

En esta época de falsa cultura figuran en primera fila las seudociencias; conviene recordar que Mario Levrero es autor de un “Manual de  parapsicología”. En el mundo de las “fake news” no podían faltar los autores fraguados, los “fake writers”. Siempre existieron: “Ossian”, o James Macpherson, que engañó a Goethe con sus falsos cantos gaélicos, Edward Fitzgerald, con sus “traducciones” de las Rubayat, hermosas sí, pero que difieren de una edición a otra del mismo Fitzgerald; ”Georgina Hübner” que engañó y hasta enamoró a Juan Ramón Jiménez. En el Uruguay tuvimos los falsos cuentos de “Jorge”, un escritor “natural” fraguado por el Dr. Carlos Maggi y “divulgado” por Rubén Castillo. Inventamos una “historia de la literatura uruguaya” en base a escritores que van de la mediocridad (Horacio Quiroga, Delmira Agustini, Felisberto Hernández, Mario Benedetti…) a la inexistencia, donde la lista es larga. La Argentina no fue menos, con Manuel Gálvez, postulante al premio Nobel, Eduardo Mallea, que suscitó un grave ensayo de nuestro Carlos Real de Azúa, Witold Gombrowicz. Chile merece figurar con su premio Nobel Gabriela Mistral, pero ¿alguien puede decir, en serio, que ha leído y disfrutado todo el “Canto General” de Pablo Neruda? Pero es Chile, que puede y debe enorgullecerse de Vicente Huidobro, Humberto Díaz Casanueva y Nicanor Parra, se lleva el premio mayor, la triunfante obra de Roberto Bolaño.

Haciendo trizas la solemnidad eléusica que rodea a todo autor “de  culto”, la puesta en escena de los jóvenes  de “El Galpón” no lo toma en serio. Uno de los  personajes dice al escritor, el mismo  Levrero: “Han venido a reírse de ti”. Al fin. Hoy sabemos que el  rey estaba desnudo. Es lo único que merece, una  rotunda risotada.

Acuña y Bondiuk Petruk alivianan la prosa del novelista con  canciones y  coreografía: con ello “La  travesía involuntaria”, siempre soportable, llega, a ratos, a ser divertida. Las interpretaciones, nunca sobreactuadas, son sólidas y caricaturales; el conjunto, bien empastado, nos muestra un asertivo Nick Carter (Rodrigo Tomé), al mismo Marcos Acuña como el desventurado escritor, Camila Cayota como la “Francesa” suicida (en el original era masculino, “el  francés”), Lucil Cáceres como Bermúdez, enigma sin misterio; Clara Méndez como “Ponsonby”, Soledad Lacassy como Ana, elusiva, pero sin sombras.

 

LA TRAVESIA INVOLUNTARIA, de Marcos Acuña, inspirada en vida y obra de Mario Levrero. Con Marcos Acuña, Lucil Cáceres,  Rodrigo Tomé,  Camila Cayota, Soledad Lacassy, Clara Méndez. Escenografía de Clara Méndez, vestuario de Lucil Cáceres, iluminación de Soledad Lacassy.  sonido de Camila Cayota, música y coreografía de Camila Cayota y Soledad Lacassy, producción de Rodrigo Tomé, dirección de  Vladimir Bondiuk Petruk.  Estreno del 18  de  enero  de  2020,  teatro El Galpón.

 

 Jorge AriasJorge Arias -  (Uruguay) 

MUJER:ES DE ANACLARA ALEXANDRINO, EN EL  TEATRO EL GALPÓN - LIVIANO PRODUCTO TEATR:AL

Por Jorge Arias (Montevideo - Uruguay) 

 

Esta pieza parece provenir de una clase o “taller” de teatro. La autora y las intérpretes pertenecen a una nueva generación de actores y artistas de “El Galpón”, generación que ya se presentó en "Por H o por B", de Sergio Peretti (2019) y en "La travesía involuntaria" (2020) de Marcos Acuña. El estilo de actuación es sólido: solvencia de dicción, buena pose corporal, adecuada gestualidad, disposición para coreografía y música. El efecto general de estas tres obras es el mismo: textos leves, módica ironía sobre sí mismos, sensación  de falta de auténtico compromiso con el arte teatral, de deliberada superficialidad, de estar, en el fondo, ajenos al espectáculo. Hay en “Mujer:es” sentido paródico, gracia de expresión, agudeza en observaciones psicológicas; pero no hay una idea nueva, difícil, insurgente, por realizar. Al comienzo de la pieza nos asaltó la idea de que íbamos a ver una comedia que satirizaría ciertos verbalismos de moda: pronto comprendimos que sólo había una remota sátira de algunos programas radiales de entretenimiento que ya no existen y algún apunte de tipos psicológicos corrientes, al nivel de los esquicios de Fontanarrosa. La autora del libreto, también actriz protagónica, Anaclara  Alexandrino, que actuara en “Proyecto Galeano Latinoamericano”, es capaz de tal sátira; pero esa sátira no entró en sus propósitos. Cuando todo apuntaba a algunos buenos chistes a costa de la solemne cháchara feminista de moda, el libreto se refugia en lo anecdótico y encontramos conversaciones insustanciales, como de peluquería, al estilo de “Magnolias de acero” (Robert Harling, teatro Alianza, 2017), o de las mujeres preocupadas por un perro  de “Tarascones” de  Gonzalo Demaría (la Comedia  Nacional, 2017).

Nos sorprende tan magra ambición. Nos resultó extraño no hallar un  intento de arte, de creación, de lucha con dificultades a vencer en la larga tarea de expresar lo inexpresable, de extraer de las profundidades del ser algo nuevo y hermoso, que sea el sello del artista y que a  la vez despierte un eco en  el público. La creación artística parece, en este contexto, una idea remota; pero, paradojalmente, ese arte, que ni siquiera se intenta, es precisamente el arte que las actrices y artistas de  Mujer:es  han estudiado y al que han dedicado su tiempo.

 

MUJER:ES, de Anaclara Alexandrino, por El Galpón. Con Anaclara Alexandrino, Sofia Tardáguila, Tania Hernández, Sofía Lara, Bethiana Romero y Manuela Lev. Escenografía de Manuela Lev, vestuario de  Tania Hernández, iluminación de Sofía Lara, sonido de Sofía Tardáguila, dirección de Nahuel Delgado. Estreno del 1° de  febrero de 2020, teatro El Galpón,  sala Cero.

 

 Jorge AriasJorge Arias -  (Uruguay) 

JORGE ARIAS, colaborador de NOTICIAS TEATRALES, PUBLICA SU OBRA POÉTICA: PIEDRAS COMPETAS

Jorge Arias, colaborador de “Noticias Teatrales” desde Uruguay, ha publicado recientemente [noviembre de 2019] su libro “PIEDRAS COMPLETAS” que recoge en 322 páginas  una recopilación de su amplia producción poética..

El volumen se inicia con el texto “La poesía de Jorge Arias”, de Washington Benavides, poeta, profesor y músico uruguayo, quien comenta “Este hombre de mi generación (1931) que surge como poeta con un Premio compartido en la Feria de Libros y Grabados; abogado y crítico teatral (de ferméntales y polémicas reseñas en "La República") ha mantenido -por debajo, por dentro- de otras tareas una constante y secreta predilección por la poesía. "Piedras de pie", su cuarto libro de versos, lo afirma. Curiosamente, y nosotros aventuraremos un "por qué", sus libros anteriores se llaman "Piedras de toque" (1969), "Piedras libres" (1974); "Piedras de canto" (1977). Las piedras han permanecido en esos pretextos. Las piedras como sugestivos símbolos de los poemas, han recorrido largamente la producción de Jorge Arias (…) que, cuando se estilaba una poesía coloquial y desmañada, abiertamente comprometida y dispersa, escribe poemas de escandidos versos, con recurrentes escenarios que parecerían modernistas”.

También incluye un prólogo a su anterior libro “Piedras de toque” a cargo de Domingo Luis Boldoni, crítico literario y profesor de Literatura uruguayo, miembro de la Generación del 45.

Contacto con el autor: ariasjalf@yahoo.com

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EL PADRE DE FLORIÁN ZELLER, EN EL TEATRO “EL GALPÓN”, SALA CÉSAR CAMPODÓNICO - CUANDO LOS PÁJAROS ABANDONAN EL ÁRBOL

Por Jorge Arias (Montevideo - Uruguay) 

 

No nos sumarnos a los aplausos fervorosos del público de la noche del 4 de enero, ni tampoco a los elogios de “The New York Times”. Vimos las desventuras de un anciano, Andrés (Julio Calcagno) cuya mente se deteriora: sus rasgos de rebeldía, mal humor, delirio, desmemoria, su hambre de afectos, su refugio en un pasado ilusorio como bailarín de “zapateo americano”. Al fin regresa, o es forzado a regresar, ya senil, a su infancia, al amor de su madre. Nos identificamos con él cuando lucha; aceptamos o toleramos que sienta celos de su hija (Ana, por Alicia  Alfonso), que quiere vivir un amor otoñal con Pedro (Pierino Zorzini); no llegamos a quererlo, nos aflige sin conmovernos. El anciano tiene o tuvo otra hija, Elisa, la predilecta, real o imaginariamente, que ha muerto o se ha ausentado para siempre; Ana es un descarte, la que debería vivir para “vestir santos”, para cuidarlo según los cánones de la familia autoritaria; pero él no es ni Edipo en Colono, ni el Rey Lear, ni Le père Goriot. Cuando dice que se siente como el árbol al que sus hojas abandonan, Andrés alcanza un impensado lirismo, que roza nuestra sensibilidad; pero es sólo un instante.

Nos resignaríamos a ver una conferencia animada sobre la enfermedad de Alzheimer; pero esta enfermedad no es expuesta en profundidad y el autor, para mantener nuestra atención, recurre a golpes de efecto donde no juega limpio. De buenas a primeras, de la hija amorosa que se irá a vivir en Londres con su amor otoñal, pasamos a una hija que no es su hija, sino una mujer innominada (Guadalupe Pimienta) que usurpa ante nuestros ojos la personalidad de Ana de quien se dice estar casada, desde hace quince años, con un hombre también innominado (Claudio Lachowitz), que hostiliza a Andrés. Al cabo de algunas escenas el espectador supone que esta segunda serie de situaciones, en la que va desapareciendo el mobiliario, sucede en la mente perturbada de Andrés; pero los hechos de esos personajes, aparentemente ficticios en segundo grado, participan tan claramente de la vida real del protagonista que la duda se instala. Al fin concluimos que hemos visto sólo la creciente y válida necesidad de proteger a Ana y Pedro, a “Los derechos de la salud”, (1907) que reivindicó, con mejor fortuna, nuestro Florencio Sánchez, con la forzosa reclusión del  anciano  en un hospicio.

La puesta en escena de Héctor Guido participa, sin sintetizarla, de la doble faz del texto, pero como “farsa trágica”, tal es la calificación del  autor, “El padre” no ha resultado ni cómica ni trágica. A veces hace reír, con gestos y palabras insensatos; reímos de salidas, de momentos incongruentes, no de una situación; y si la pieza no es cómica, cuando se  acerca a la emoción no hay tragedia, porque no hay héroe trágico. Hay sólo un viejo que ha vivido una vida egoísta y que morirá solo. El tono elegido por Zeller es agridulce; en esta puesta en escena no vemos la rara síntesis que el  autor se propuso.

La interpretación de Julio Calcagno como el protagonista se desliza hacia la vertiente cómica, que debió ser solo la mitad de la obra. Ni aun al final, con un Andrés que alza la bandera blanca, hay lugar para la emoción y la tragedia. No hay dolor, pena, rebeldía por el paso del  tiempo; y media docena de frases cómicas no son suficientes para la comedia.

Alicia Alfonso dio con verdad el amor filial y la piedad por el padre que siente Ana.

EL PADRE, de Florián Zeller, por El Galpón. Con Julio Calcagno, Alicia Alfonso, Claudio Lachowicz, Marina Rodríguez, Guadalupe Pimienta, Pierino Zorzini. Ambientación escénica y vestuario de Nelson Mancebo, escenografía de Dante Alfonso, música original de Pierino Zorzini, iluminación de Andrés Guido,  asistente de producción y dirección  Clara Méndez, Producción ejecutiva de Patricia Medina, dirección de Héctor Guido. Estreno del 19 de enero de 2019, reestreno del 4 de enero de 2020, teatro El Galpón.

 

 Jorge AriasJorge Arias -  (Uruguay) 

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NUESTRA REVISTA, NOTICIAS TEATRALES, GALARDONADA EN ELDORADO (MISIONES - ARGENTINA)

 Dentro de la programación del VI Encuentro del Arte y la Cultura - Teatro 2005, organizado por el Club de Teatro Eldorado, celebrado en dicha ciudad argentina del 8 al 14 de agosto de 2005, hubo un apartado dedicado a la entrega de premios y galardones. El acto de entrega se celebró el día 9 de agosto de 2005 en el Teatro del Pueblo, y en el mismo se entregaron diversas distinciones, entre otras a nuestra revistas NOTICIAS TEATRALES "por su aporte al teatro del mundo, y su permanente y generoso trabajo de difusión del teatro, especializada en las Artes Escénicas y a su director, el autor Salvador Enríquez".

   El galardón a NOTICIAS TEATRALES fue recogido por la autora, actriz y directora española Antonia Bueno en representación de Salvador Enríquez, que le fue entregado por Marcelo Calier, director del Club de Teatro Eldorado.

   Desde aquí nuestro agradecimiento a los organizadores. Recibimos la distinción con alegría y orgullo (un orgullo que quisiéramos disimular para que no huela a incienso) pero que nos compromete aún más en nuestro compromiso de dar difusión a todo lo relacionado con las Artes Escénicas.

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