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NOTICIAS TEATRALES Publicación creada el 6-8-2002 / Esta es la edición de 15-4-2017

 

NOTICIAS TEATRALES
Elaboradas por Salvador Enríquez
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LAS AMÉRICAS

 

El volumen de información que recibimos de América nos aconseja abrir este espacio específico que titulamos LAS AMÉRICAS. En él incluiremos, principalmente, todo lo relativo a representaciones teatrales así como otras gacetillas relativas a las Artes Escénicas. Lo concerniente a Convocatorias y Libros, entre otros temas, así como las Entrevistas, aparecerán en las correspondientes secciones. Deseamos con ello facilitar la lectura de nuestra revista.

 

Índice de noticias en LAS AMÉRICAS

Para leerlas pulsa en periódico de la izquierda

TAL VEZ TU SOMBRA DE FEDERICO ROCA, EN TEATRO EL TINGLADO - MUERTE EN EL CORAZÓN

Por Jorge Arias (Montevideo - Uruguay)

SECRETOS PROHIBIDOS, DE TERE MARICHAL EN EL TEATRO CÍRCULO DE NUEVA YORK

LA CRUELDAD DE LOS ANIMALES DE JUAN IGNACIO FERNÁNDEZ, EN EL TEATRO SOLÍS - DÍAS ENTEROS PERDIDOS

Por Jorge Arias (Montevideo - Uruguay)

OTELO, LA TANGUEDIA, DE ENRIQUE PERMUY, EN LA SALA DELMIRA AGUSTINI DEL TEATRO SOLÍS - NUEVOS AVATARES DEL TANGO

Por Jorge Arias (Montevideo - Uruguay)

EL BEBÉ, DE CHRISTOPHER DURANG, EN EL TEATRO ALIANZA - EL MUNDO ESTÁ LOCO, LOCO, LOCO

Por Jorge Arias (Montevideo - Uruguay)

RABIOSA MELANCOLÍA DE  MARIANELLA MORENA, EN EL TEATRO EL GALPÓN, SALA ATAHUALPA - EN EL REINO DE LA FÁBULA

Por Jorge Arias (Montevideo - Uruguay)

LA  TRAVESÍA DE JOSEP MARÍA MIRÓ, EN LA SALA VERDI - HAMLET VISTE ROPAS DE MUJER

Por Jorge Arias (Montevideo - Uruguay)

BETTY LA FEA En el Teatro Cafam de Bellas Artes (Bogotá - Colombia)

MUJERES DE GALEANO SOBRE TEXTOS  DE EDUARDO GALEANO, EN EL TEATRO CIRCULAR - MUJERES APASIONADAS Y VIRTUDES DEL COMPROMISO

Por Jorge Arias (Montevideo - Uruguay)

TARASCONES, DE GONZALO DEMARÍA, POR LA COMEDIA NACIONAL, EN EL TEATRO SOLÍS, SALA ZAVALA MUNIZ - LLUVIA CONSTANTE SOBRE  ANTIGUAS DISTORSIONES

Por Jorge Arias (Montevideo - Uruguay)

COMO GUSTÉIS DE SHAKESPEARE, POR LA COMEDIA NACIONAL, EN EL TEATRO SOLÍS - SHAKESPEARE,  DESHIDRATADO Y SOMNOLIENTO

Por Jorge Arias (Montevideo - Uruguay)

TEATRO EN LA ESQUINA (CALI – COLOMBIA) PUESTA ESCÉNICA 2017 DEL 1 DE ABRIL AL 29 DE OCTUBRE

LA ÓPERA DE DOS CENTAVOS, DE BERTOLT BRECHT, ELISABETH HAUPTMANN Y KURT WEIL EN EL TEATRO CIRCULAR - VIVA, ESQUIVA Y REVULSIVA

Por Jorge Arias (Montevideo - Uruguay)

XXXIX FESTIVAL DE TEATRO DEL ATENEO, EN PUERTO RICO

TOM PAIN (BASADO EN NADA), DE WILL ENO, EN EL TEATRO SOLÍS, SALA ZAVALA MUNIZ - EL DISCRETO ENCANTO DE LA CUERDA FLOJA

Por Jorge Arias (Montevideo - Uruguay)

HECHOS CONSUMADOS, DE JUAN RADRIGÁN, EN EL TEATRO EL GALPÓN - DE REGRESO A “LOS MISERABLES”

Por Jorge Arias (Montevideo - Uruguay)

LA NOCHE JUSTO ANTES DE LOS BOSQUES, DE BERNARD-MARIE KOLTÈS, EN EL CENTRO CULTURAL DE ESPAÑA - KOLTÈS CRUCIFICADO

Por Jorge Arias (Montevideo - Uruguay)

LA HISTORIA DEL SEÑOR SOMMER, DE PATRICK SÜSKIND, EN LA SALA VERDI - RECITADO DE UN CUENTO

Por Jorge Arias (Montevideo - Uruguay)

JÓVENES, TEATRO Y COMUNIDAD 2017 - CONVOCATORIAS ABIERTAS EN TEATRO ESQUINA LATINA EN CALI (COLOMBIA)

FARSA EN EL  DORMITORIO DE ALAN AYCKBOURN, EN EL GALPÓN - EL DORMITORIO COMO ESCENARIO Y ARGUMENTO

Por Jorge Arias (Montevideo - Uruguay)

AUTOESTIGMA   DE  ISABEL FLORES,  EN EL TEATRO DEL NOTARIADO - LA NATURALEZA VENCE A  LA  FAMILIA

Por Jorge Arias (Montevideo - Uruguay)

INQUINA, DE DIEGO SOTO DÍAZ, EN LA  SALA VERDI - INQUINA Y ALGO MÁS  PARA LOS INQUISIDORES

Por Jorge Arias (Montevideo - Uruguay)

LOS MALDITOS, DE ANTONIO  LOZANO EN LA  SALA VERDI - LOS CONDENADOS DE LA TIERRA

Por Jorge Arias (Montevideo - Uruguay)

EL  DIVORCIADOR - RUPTURA  A DOMICILIO DE TRISTAN PETITGIRARD, EN EL TEATRO DEL NOTARIADO - ENIGMA PARA TÍMIDOS

Por Jorge Arias (Montevideo - Uruguay)

LOS INDESEABLES, DE DIEGO ARÁUJO, EN LE TEATRO DE  LA GAVIOTA - LÁZARO CABALGA  DE NUEVO

Por Jorge Arias (Montevideo - Uruguay)

FLOR NUEVA  DE ANTIGUAS  RISAS DE  ROBERTO FONTANARROSA EN EL TEATRO CIRCULAR - CHISTES VIEJOS

Por Jorge Arias (Montevideo - Uruguay)

EL ATENTADO, DE ESTEBAN SIRI DÍAZ, EN TEATRO AGADU - LA ATRACCIÓN DE LOS HERALDOS NEGROS

Por Jorge Arias (Montevideo - Uruguay)

REDES LA OTRA CARA DEL LIKE DE GIOVANNI GIANNINO, EN PLATEA SUR - LAS RELACIONES PELIGROSAS

Por Jorge Arias (Montevideo - Uruguay)

BASHIR  LAZHAR, DE EVELYNE DE LA CHENELIÈRE, EN LA SALA ZAVALA MUNIZ DEL TEATRO SOLIS - TEMAS Y PROBLEMAS PERENNES DEL MUNDO ACTUAL

Por Jorge Arias (Montevideo - Uruguay)

LE PRÉNOM EN MULTITEATRO, AVENIDA CORRIENTES, BUENOS AIRES - COMEDIA DE EQUIVOCACIONES

Por Jorge Arias (Montevideo - Uruguay)

LA  FUERZA DE LA SANGRE, DE CARLOS MANUEL VARELA, EN LA  SALA VERDI - BAJO LA ACCIÓN DE  FUERZAS  DESCONOCIDAS

Por Jorge Arias (Montevideo - Uruguay)

CRETINOS SOLEMNES DE  FEDERICO GUERRA, EN LA SALA CERO DE EL GALPÓN - FEDERICO GUERRA PISA  CON FIRMEZA

Por Jorge Arias (Montevideo - Uruguay)

LOS OJOS ABIERTOS DE ELLA, DE  RAQUEL DIANA, EN EL TEATRO SOLÍS, SALA ZAVALA MUNIZ - EN LAS ORILLAS DE LA ESTIGIA

Por Jorge Arias (Montevideo - Uruguay)

EL ARCA, DE MARCEL SAWCHIK, EN ESPACIO CULTURAL LAS BÓVEDAS - A MITAD  DE CAMINO

Por Jorge Arias (Montevideo - Uruguay)

NUESTRA REVISTA, NOTICIAS TEATRALES, GALARDONADA EN ELDORADO (MISIONES - ARGENTINA)

 

TAL VEZ TU SOMBRA DE FEDERICO ROCA, EN TEATRO EL TINGLADO - MUERTE EN EL CORAZÓN

Por Jorge Arias (Montevideo - Uruguay)

 

Hay un comienzo de incertidumbre al inicio de “Tal vez tu sombra”. Un muerto, Bruno (Cristian Amacoria), está en escena mientras Andrés (Emilio Gallardo), dramaturgo y profesor de literatura, nos dice que quiere, y no puede, contar “cómo asesiné mi propio corazón”, dado que no logra hablar de sí mismo.

Andrés cuenta que todo empezó con una canción de “Bagdad café” y un encuentro casual de  dos melómanos en una  casa  de venta de discos. Despejadas las idas y venidas de la acción en el tiempo, que dificultan una comprensión inmediata, hay una historia sentimental. Andrés  se enamora de Bruno, son amantes, viven juntos; Un  ex alumno de Andrés, Joaquín (Felipe Havranek), lo acosa sexualmente; Andrés parece aceptar sus avances; Bruno se entera, se encrespa, se va: muere en un accidente de tránsito. Andrés soporta mal esta muerte, se culpa y adopta una especie de moratoria sin plazo para nuevas aventuras de Eros. La historia de la muerte del corazón, que no puede contar y que estamos viendo, es, sin duda, la de su amor por Bruno.

El propósito visible de “Tal vez tu sombra” es mostrar que las relaciones homosexuales pueden ser tan “normales” como las que median entre heterosexuales. Pueden, como sucede en la  pieza, contar con la cordial, y creemos que sincera, aceptación de la madre de Andrés, Silvia (Carmen Morán) y de una amiga Ana (Thamara Martínez). Si el tema es la muerte en el corazón del amante que sobrevive, un tanto en la línea de “Juventud,  divino tesoro” de Bergman, las escenas de la vida de familia, las amistosas y aún las semi-conyugales referidas a la colaboración de Andrés con la muestra de fotografías que proyecta Bruno, parecen un grato pero superfluo interludio.

Entra en juego aquí un segundo tema, que es la conducta de Andrés posterior a la muerte de Bruno. Diversas indicaciones hablan de un caso de  depresión y es fácil de comprender un franco  desasosiego en  su talante, ya que su conducta, en forma indirecta, causó una muerte. Un abogado, Pablo (Marcelo Mattos) que Andrés conoce por azar, lo desea, se le propone  abiertamente y parece portador de la redención por un nuevo amor.

Todo es coherente y bien armado, pero algunas resoluciones son poco convincentes. Que Bruno muera minutos después de conocer un conato de infidelidad de Andrés, por más accidental que sea, parece la consecuencia de una conducta demasiado radical para una relación erótica entre homosexuales del siglo XXI. En segundo lugar, encontramos contradictoria la aparente canjeabilidad de la relación de Bruno con Andrés, donde hay un marcado componente espiritual, con los casi brutales avances de Joaquín y Pablo, que dicen de un crudo deseo físico.

Tenemos aún dos reparos más a “Tal vez tu sombra”. El primero, el procedimiento de barajar y  volver a dar las escenas en un orden que  no es el histórico, no llega a justificarse e intriga sin interesar. El segundo es el exceso de lenguaje coloquial, con frases superfluas que no  agregan y quizás debilitan la narración del drama.

Esto dicho, hay  que destacar la solvencia profesional de  Roca en la dramaturgia. Como pocos autores de nuestro medio, tiene un finísimo sentido de la división dialéctica de una pieza en escenas, que deben relacionarse e incidir unas en otras, también le es clara la noción de que cada escena es un mini drama que requiere armado, desarrollo, crisis o nudo y resolución. “Tal vez tu sombra” es una pieza sanamente ambiciosa y su fuerza es tal que, por encima de los defectos que anotamos, se convierte en un auténtico hecho teatral.

La dirección de Lucho Ramírez captó el clima no del todo evidente, de la obra; en la interpretación supo brillar Cristian Amacoria, pese a la brevedad de su  papel

 

TAL VEZ TU SOMBRA, de Federico Roca, con Emilio Gallardo, Cristian Amacoria, Thamara Martínez, Felipe Havranek, Marcelo Mattos y Carmen Morán. Vestuario de Lucho Ramírez, escenografía de Matías Dopasso, iluminación de Rosina Daguerre, dirección general de Lucho Ramírez. Estreno del 27 de octubre de 2016, Teatro El Tinglado.

 

 Jorge AriasJorge Arias -  (Uruguay) 

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SECRETOS PROHIBIDOS, DE TERE MARICHAL EN EL TEATRO CÍRCULO DE NUEVA YORK

Los días 20 al 23 de abril se representa en el Teatro Círculo SECRETOS PROHIBIDOS, de Tere Marichal, con dirección de Rosabel Otón.

Una obra de commedia dell'arte italiana situada en el caribe que explora los temas del feminismo y la desigualdad social de manera divertidísima.

Usando vestuarios tradicionales de la commedia dell'arte, máscaras y música, este tipo de producción se ve muy pocas veces en NYC.

(En español con traducción en inglés)

Luego de tres exitosas presentaciones llega directamente desde Puerto Rico a Teatro Círculo en Nueva York un elenco de 12 actores: Julio Ramos, Thais Rivera, Joealis Filipetti, Leslie Van Zandt, Génesis Taveras, Martin Alicea, Ramfis González, Florivette Rosario, Iliana García, Yaizamarie Figueroa, Rosabel Otón y Juan "Rosko" Jaime.

Teatro Círculo, 64E 4th Street, New York, NY 10003 - Más información: pgarcia@teatrocirculo.org

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LA CRUELDAD DE LOS ANIMALES DE JUAN IGNACIO FERNÁNDEZ, EN EL TEATRO SOLÍS - DÍAS ENTEROS PERDIDOS

Por Jorge Arias (Montevideo - Uruguay)

 

Si cotejamos “La crueldad de los animales”, tal como la vimos en el teatro Solís, con los propósitos declarados por el autor, el argentino Juan Ignacio Fernández de que en su pieza, que luciría “fuertes referencias  políticas”,  trató “…de entender de qué manera la Argentina había  llegado a la crisis del año 2001” mediante el procedimiento de “Contar una época sin nombrarla, para no pensarla como un pasado sin retorno”, cuidando, además, de “correrse” (sic) “de ilustrar una anécdota”, sentimos que o bien somos objeto de una broma pesada o  bien somos víctimas de una  edición más de la “culta  latiniparla”..

Borrosos propósitos, borrosa realización. Lo que el autor llama “la crisis del año 2001” comenzó en Buenos Aires, Argentina, con dificultades para extraer dinero de los bancos, moratoria general de facto que se llamó el “corralito” y que sólo puso en crisis a la minoría que tenía dinero ahorrado. A este problema crematístico siguieron disturbios, la declaración del estado de sitio por el presidente De la Rúa, curiosos desórdenes, al parecer irreprimibles, que condujeron a la renuncia del primer mandatario. Es objeto de discusión si la “crisis” fue el resultado de una espontánea insurrección popular, o de un golpe cívico-policial organizado por el peronismo, en particular por Eduardo Duhalde, más tarde presidente y por el gobernador de la provincia de Buenos Aires, Carlos Ruckauf. Nosotros, por ahora, no nos pronunciaremos, pero el Sr. Fernández, si quería hacer “teatro político” o con “fuertes referencias  políticas” debió hacerlo y, sobre todo, debió hablar claro.

Luego de los rutinarios prolegómenos en que los actores van y vienen por el  escenario y simulan una acción que no comienza, estamos en un jardín o fondo de una casa de campo en San Pedro, provincia de Buenos Aires, sobre el río Paraná. Once personas, vestidas informalmente y con tendencia a la desnudez bajo tapados de piel, nos sumergen en una densa cháchara. sobre un césped sintético y sillas de plástico. Lo que, a falta de palabra mejor llamaremos la acción, parece desplazarse aleatoriamente, de una escena a otra: lo más tangible que oímos fueron, primero, una negociación sobre la venta  de una pequeña propiedad, indispensable para un negocio millonario, que Manuel (Iván Moschner) trata de adquirir a Chiquito (Héctor Bordoni); segundo, la mención de unos insectos que no paran de comer y devoran a sus crías (aquí la  crueldad de los animales) y tercero el parto y muerte de una perra (aquí la crueldad de los humanos) No bien creíamos poder asirnos  de la punta de un diálogo, la acción resbalaba a otro tema con otro personaje y luego a otro y así sucesivamente. Para hacer algo más difícil la captación de la obra, unos narradores aparentemente serviciales (como en “Los indeseables” de Diego Araújo, Montevideo, 2016) que cuentan las escenas que vamos a ver; pero su narración no coincide, o coincide  a medias con lo  que se representa. .

La  factura de “La  crueldad  de los animales” no es una novedad en el teatro argentino de hoy, donde todo parece improvisado y donde nada tiene carácter, estilo, personalidad o relieve A tal punto, que si nos presentaran varias obras contemporáneas sin el nombre del autor, no sabríamos si atribuirlas a Federico León, Patricio Ruiz o Romina Paula. La  única  constante  es que todos los nuevos  autores son aclamados por buena parte de la crítica, reciben premios y casi de inmediato caen en el más  sepulcral de los olvidos, reemplazados por nuevas estrellas emergentes. Nunca más se representan sus textos. ¿Alguien va a reponer “1.500 metros sobre el nivel de  Jack”?           La interpretación es del estilo hipernaturalista del teatro argentino contemporáneo. Todos los actores parecen sentirse como en su casa, y a la verdad, y como no podía ser de otra manera, la pieza misma parece de entre casa. Tiene el mismo aburrimiento de los días perdidos en contactos sociales  sin intimidad ni  juegos.

 

LA CRUELDAD DE LOS ANIMALES, de Juan Ignacio Fernández, con Hector Bordoni, Ana María Castel, Fernando Contigiani García, Gaby Ferrero, Esteban Kukuriczka, Sabrina Marcantonio, Iván Moschner, Denisse  Van der Ploeg, Nacho Vavassori y Sebastián Villacorta. Vestuario de Magda Banach, escenografía e iluminación de Alberto Albelda, música  de Patricia Casares, dirección de Guillermo Cacace. Estreno del 4  de  abril, Teatro Solís

 

 Jorge AriasJorge Arias -  (Uruguay) 

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OTELO, LA TANGUEDIA, DE ENRIQUE PERMUY, EN LA SALA DELMIRA AGUSTINI DEL TEATRO SOLÍS - NUEVOS AVATARES DEL TANGO

Por Jorge Arias (Montevideo - Uruguay)

 

Creímos que el vocablo “tanguedia” era original de Enrique Permuy para esta pieza; la lectura del programa de mano nos dijo que el neologismo pertenece a Astor Piazzolla, lo que explica todo. Sigue el programa (o Piazzolla): ”…el tango es trágico o  tragicómico, melodrama, pieza de reflexión en algunos casos, nunca comedia”. Como decían los escolásticos, distingo: si por tango se entiende la música llamada “tango” y  el baile del mismo nombre, niego; si se entiende por “tango” las “letras” de tango, concedo en unos casos y niego en muchos otros.

La danza tango no  es ni  tragedia ni melodrama: es sexo. Ahora se gasta un tango estilizado, aligerado y nervioso, donde las rodillas de los bailarines parecen dislocadas como en las antiguas muñecas, donde las figuras, la media vuelta, el ocho, la “lustradita”, la “corrida”, la “quebrada”, la “sentada” lo transformaron en espectáculo. A comienzos del siglo  XX y entre las familias montevideanas, el tango era una “mala palabra”: era  la música de los prostíbulos, el son de la calle Yerbal;  aún hoy, aunque se baile con amigos y en familia. Nadie que lo haya bailado en su ritmo habrá dejado de percibir la respiración de un continuo avance sexual.

En cuanto a las letras: incidentalmente, no  es  verdad que no  quepa en el tango la  comedia. No se  puede negar el sentido cómico de “As  de cartón”, “Se acabaron los otarios”, “Todavía hay otarios” o “Araca París”. Y si se trata de identificar el  tango con celos y muerte, opondremos a todas las canalladas con que el hombre engañado del  tango se venga o proyecta vengarse de la mujer,  la límpida reacción de “El ciruja”, letra de  F.A. Marino. “El ciruja” es un ladrón que en conocimiento de que su “mina”, una ladrona de tiendas, no sólo lo engaña sino que lo explota  económicamente en beneficio de un tercero, tiene una única respuesta: enfrenta al rival, cuchillos en mano, en el bajo y “al cafiolo le cobró caro su amor”. Cuando al tiempo sale de la cárcel,  el “ciruja” tiene el coraje de sus sentimientos: “recuerda aquel amor de la quemera” y “solloza en su aflicción”.

La unión de “Otelo” de Shakespeare con el tango tiene, por consiguiente, una ligadura convencional. Se dirá que el  artista no  está constreñido ni por los antecedentes ni por la  historia, y que la unión del moro de Venecia  con el tango puede justificarse a partir de la idea de los celos, como una de las expresiones del  tango y  a la vez  como  motor del homicidio de la mujer infiel. Pero como no hay una revisión crítica de la historia de Shakespeare, siempre posible, el espectador debe resignarse a saber de antemano casi todo lo que va  a  seguir, porque la previsible trasposición de Otelo y Yago a oficiales de la  policía montevideana es tan superficial como un disfraz o un cambio de vestuario. 

La realización de la idea es, en cambio, novedosa y espectacular;  quizás demasiado espectacular, al punto que el brillo visual desdibuja el sentido  trágico que la pieza primigenia propone. Permuy, que es de profesión arquitecto, ha puesto en la  pieza, particularmente en la escenografía, lo mejor de su disposición y afición por las artes plásticas e imprime a la  obra un ritmo muy rápido y envolvente, sugestivo y sobrio.

El público aparece rodeado por pantallas donde en forma continua se proyecta parte de la acción,  a menudo el ambiente ciudadano en que acontece este Otelo oriental y aún un “informativo” a cargo del conocido locutor de televisión Aureliano Folle, que nos parece operar, a contracorriente de la pieza, como un chiste.

Pero “Otelo la tanguedia” es algo más que noticiarios, proyecciones y cinematógrafo;  y ese algo más alude a varias cosas más que no se ensamblan ajustadamente en una creación única. Así por ejemplo,  el comienzo de la  obra es una deplorable página de la peor “literatura”, dicha por el  actor Jorge Bolani, tan desaforada que no sabemos si es una introducción  a la tragedia o una anticipada parodia. Pero siguen varios momentos de danza, donde el arte del actor y bailarín Esteban Cortez, muy bien acompañado por Virginia Arzuaga, ambos autores de la coreografía, subyuga al espectador con su gracia y la invención de figuras alrededor de una butaca con ruedas. Es  el momento en que la obra llega al cenit; la  única objeción es que nos olvidamos de Otelo y de la policía. Hermosa como es, la sola coreografía no sostiene una empresa global, aunque  provea un magnifico interludio.

“Otelo, la tanguedia” es una pieza de considerable ambición. Que  sus difíciles propósitos se hayan logrado en muy buena parte, es  suficiente mérito. Permuy ha intentado una síntesis de artes y lo ha hecho con inventiva, con gracia y con inteligencia. El resultado es un producto muy  original y  novedoso, un trueno en el cielo, sereno por rutinario, de las salas teatrales montevideanas. La  pieza se podrá discutir, pero no deja dormir.

 

OTELO, LA TANGUEDIA, de Enrique Permuy, con Esteban Cortez, Virginia Arzuaga, Santiago Estellano, Darío Campalans, Etelvina Rodríguez y Aureliano “Nano” Folle. Escenografía de Roberto García y Enrique Permuy, luces de Lucía Tayler, vestuario de  Graciela Abeledo y Verónica Lagomarsino, video de Lucía Garibaldi y Patricia Iocardi, proyecciones de Alfredo Laguarda y Francisco Mattos, sonido de Nicolás Rodríguez, coreografía y selección musical de Esteban Cortez y Virginia  Arzuaga, dirección de Enrique Permuy. Estreno del 30 de marzo de  2017, teatro Solís sala Delmira Agustini.

 

 Jorge AriasJorge Arias -  (Uruguay) 

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EL BEBÉ, DE CHRISTOPHER DURANG, EN EL TEATRO ALIANZA - EL MUNDO ESTÁ LOCO, LOCO, LOCO

Por Jorge Arias (Montevideo - Uruguay)

 

“El bebé”  es el insípido título en español de “Baby with the bathwater” (de  Christopher Durang, estrenada en los EE.UU. en 1983). En inglés es una expresión coloquial que describe unas conducta descuidada, irresponsable, la “cabeza a pájaros”. Helen (Maria Mendive) y John (Alejandro Martínez) van a tener un hijo; no  aciertan ni siquiera con el  sexo y suponen o resuelven que es una niña, aunque es un niño  al que  llaman Daysy; insisten, lo visten de mujer; irrumpe Nanny (Rosa Simonelli) un personaje que alguien calificó como una “Mary Poppins echada a perder”, que sobre tablas tendrá un “affaire” con John. Más  adelante, “Daysy”, vestido de mujer, debe tratarse con un psiquiatra,  se debate entre la angustia y la depresión y…siguen disparates sobre  disparates.

El  estilo de la comedia en que los  personajes están todos un poco locos, pero no del todo, con momentos de cordura que no alcanzan la sensatez, fue asumido plenamente por el autor de la pieza Christopher Durang, con estas palabras: “… cuando digo que todos somos un poco locos significa que es un mal día cuando la cantidad de gente loca en el mundo ha impregnado el universo entero y ya no parece posible arreglárselas con nada…Pienso que todos somos neuróticos…”

La realización de la idea y la eficacia cómica de esta realización es  otro cantar. Encontramos a Durang divertido, enérgico y bien afirmado en la  primera  parte, donde el disparate tiene todavía algún hilo de  seda  que lo une a la realidad; en la segunda parte, con “Daysy” ya mayor, la acción tiene más lógica, al punto de ser una consecuencia lógica y casi inevitable de las premisas de la primera parte; pero la invención de situaciones, no menos disparatadas, parece situarse en un plano más irreal que inverosímil, más delirante que gracioso.

Como siempre, Marisa Bentancur se mostró hábil y eficaz en la dirección  y brillaron en la actuación María Mendive, Alejandro Martínez y Rosa  Simonelli.

 

EL BEBÉ, de Christopher Durang, con María Mendive, Alejandro Martínez,  Rosa Simonelli, Lucila Fernández, Alondra Portela y Pablo Sintes. Arte  de Geeardo Egea y Cecilia Parra, dirección de Marisa  Bentancur. Estreno del 11 de marzo de  2017, teatro Alianza, sala 2.

 

 Jorge AriasJorge Arias -  (Uruguay) 

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RABIOSA MELANCOLÍA DE  MARIANELLA MORENA, EN EL TEATRO EL GALPÓN, SALA ATAHUALPA - EN EL REINO DE LA FÁBULA

Por Jorge Arias (Montevideo - Uruguay)

 

“Rabiosa melancolía”, está construida sobre alusiones remotas que debemos interpretar como profundidad, baches narrativos que dicen de “fragmentada existencia” y hondo misterio, forzados oximorons que comienzan con el título y que quieren mostrar originalidad, canciones que postulan que esto es algo más que mero teatro. La obra está edificada, además, sobre la asunción implícita de que  quienquiera  se dedique  al arte, no importa cuál arte ni cuáles sean sus logros, es un ser superior. No hay otra anécdota que tres hijos que evocan a la madre muerta (Malena Muyala), quien sin embargo aparece y canta; los tres hijos (Lucía Trentini, Mané Pérez, Agustin Urrutia) reeditan, en recitado y canto, los rituales alimenticios del comedor,  desayuno, almuerzo merienda y cena; “otros”, anónimos y hostiles, no se sabe quiénes, ocupan  el  resto la casa. La trama de la obra debe ser permanentemente suplementada por invenciones y suposiciones del espectador, al que Morena pide demasiado. Como en todas las obras de la autora, el vocabulario no sobrepasa las cincuenta palabras; están los consabidos repiqueteos de frases hechas, como si somos tres o si somos cuatro, si nos diagnostican melancolía a uno o a todos, ya sean los tres o los cuatro. Hay, por fin, las consabidas escenas eróticas, un Eros que ha bebido veneno, un sexo de zamarreos y fregadas, sin deseo ni alegría, sin encanto ni color, escenas “fuertes” encargadas de comunicar  la inigualable audacia  de la obra.

El libreto no tiene ni un intento de definición de  los caracteres, falta que se repite sin tregua en las obras de Morena. Así, Mané Pérez, que nos deslumbró a partir de la magra escritura de “La fiera” de Mariano Tencone Blanco, apenas se ve en esta pieza. Lucía Trentini, cuyas aptitudes para la música, la creación  dramática y la interpretación  son de primer nivel, aparece rígida y  hasta torpe de movimientos. Malena Muyala  tiene buena voz, pero sus canciones, esta vez, no son creativas ni memorables. Definida la obra como musical, “fábula musical para adultos que no quieren envejecer” (sic) este último punto desmerece toda la empresa.

 

RABIOSA MELANCOLÍA, fábula musical para adultos que no quieren envejecer, de Marianella Morena, con Malena Muyala, Mané Pérez, Lucía Trentini y Agustín Urrutia. Música de Malena Muyala, Mané Pérez  (“Desayuno”) y Lucía Trentini (“Merienda”). Iluminación de Ivana Domínguez, escenografía de Gabriela Fernández, vestuario de  Magdalena Charlo, dirección de Marianella Morena. Estreno del 31 de  octubre  de  2016  en el Auditorio del Hospital  de Santiago de Ubeda, España.  estreno local el  31  de marzo  de  2017 Teatro El Galpón  sala  Atahualpa.

 

 Jorge AriasJorge Arias -  (Uruguay) 

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LA  TRAVESÍA DE JOSEP MARÍA MIRÓ, EN LA SALA VERDI - HAMLET VISTE ROPAS DE MUJER

Por Jorge Arias (Montevideo - Uruguay)

 

Como “El principio de Arquímedes”, del mismo Josep M. Miró, “La  travesía” desconcierta. El espectador inquieto se pregunta a qué viene tanto diálogo, más bien soliloquio, de la abnegada hermana Cecilia (Roxana Blanco) en pleno rescate de quemados y malheridos durante una guerra civil, sobre un sacerdote que podría ser pedófilo o algo peor, graves faltas de las que no hay pruebas, sino sospechas que discute con Isaac, un compañero (Leandro Ibero Núñez); tampoco comprende bien cómo se insertan en la trama los diálogos con el camionero Oscar (Lucio Hernández) y el reiterado fotógrafo Rai (Fabricio Galbiati). Comprendimos  un poco más las dudas de la monja cuando conforta a un quemado de insólita manera; pero la comprensión del acto, que no se discute y que es, en el peor de los casos, intrascendente, no disipaba nuestra mente rodeada de enigmas, para peor enigmas a la luz del día.

Estábamos por empezar a escribir una recensión sobre perplejidades cuando un casual encuentro con el director, Jorge Denevi, trajo un  haz de luz a la oscuridad en que nos debatíamos. Nos explicó que el tema de la  pieza y su mejor título, seria “la duda”, más y mejor que la obra homónima de Jack Patrick Shanley. Dudas sobre la conducta del sacerdote, dudas sobre la validez de esas dudas, incertidumbre sobre el gesto de consuelo y, al fin, dudas sobre su mismo estado religioso; quizás  dudas sobre la existencia de Dios, porque al fin la monja  se seculariza  y pasa a  trabajar en un hostal.

Muy ingenioso de parte de Miró, que en una alocución en un festival de Alicante reclama espectadores activos, cuestionadores, vivos, un tanto en la línea de Brecht, un autor que Miró, por lo que  se ve, conoce bien. Más aún, debemos decir que esta interpretación refluye sobre “El principio de Arquímedes” y la ilumina. En esta última obra también reina la duda, no  sólo la de supervisores y compañeros de trabajo sobre el sentido del beso en la piscina de un instructor a un joven alumno de natación, sino, lo que no vimos tan claro, las dudas del mismo protagonista sobre su conducta. Miró querría así ejemplificar la brillante observación de Walt Whitman de que solemos  tener poca información sobre nosotros mismos.

Concedido todo esto, concedido también el interés psicológico de la  pieza, nos faltan el teatro y el  arte. La  resolución del drama no aparece: entre la devota Cecilia y la emancipada Cecilia hay un hiato, un vacío donde no hacemos pie. No hay un mínimo anclaje de la obra en la historia del mundo, aludida lateralmente por muertes y bombas que transcurren fuera de la escena y no conmueven. Miró habla del “compromiso”, pero en “La travesía” no hay nada  comprometedor. Se habla de religión, pero se la preserva: nada se dice del peso político del Padre Todopoderoso, la  creación de Amenophis IV, y los muchos crímenes que lo tienen como origen y justificación. Una frase como la de Stendhal en 1835, (Vie de Henry Brulard, Classiques Garnier, 1950, pag. 574) “Creo que no hay Dios, pero que si hay uno es un malvado” es impensable en el teatro conformista, casi diríamos que clerical, del Río de la Plata.

En la misma alocución de Alicante Miró dijo que “… nos falta, a veces, un poco más de ambición, una mirada más  profunda”. Una mirada: algo que denota distancia, entre el que mira y lo mirado, distancia que no se  franqueará, salvo por la fotografía, que aparece aquí mostrando el dolor de los otros. Somos, autores y espectadores, exactamente lo que no quiere Miró: distantes, observadores, digestivos. En las primeras líneas de “An unquiet grave” (1944), Cyril Connolly escribió  estas palabras  terribles: “La  verdadera  función de un escritor es producir una obra maestra, y ninguna otra tarea tiene importancia”. Con “La  travesía”, sin duda, no se intentó una obra maestra.

La  dirección (Jorge Denevi) fue impecable, con clara visión de los diferentes tiempos y ritmos de la obra. En la interpretación Roxana Blanco volvió  a brillar como lo hace de costumbre, sea cual fuera el papel que se le asigne;  y dentro de las limitaciones de sus personajes,  simples y  lineales, se desempeñaron a satisfacción Cristina Machado como la  hermana Isabel,, Fabricio Galbiati,  Leandro Ibero Núñez y  Lucio Hernández.

 

LA TRAVESÍA, de Josep Maria Miró, por la Comedia Nacional, con Roxana Blanco, Fabricio Galbiati, Lucio Hernández, Cristina Machado y Leandro Ibero Núñez. Escenografía de Martín Banda, iluminación de Lil Cetraro, vestuartio de Ingrid Gimena, música de Alfredo Leirós, dirección de Jorge Denevi, estreno del 11 de marzo de 2017, sala Verdi.

 

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BETTY LA FEA En el Teatro Cafam de Bellas Artes (Bogotá - Colombia)

Por primera vez en Colombia, se lleva una pieza de televisión a las tablas, para convertirla en una tragicomedia teatral que conserva el mismo amor, el mismo humor, el mismo elenco, el mismo talento, pero con una nueva aventura.

El público podrá ver y gozar de Yo Soy Betty La Fea la novela que batió records en la televisión colombiana y mundial, ahora en una breve temporada para teatro.

Fernando Gaitán cuenta en esta ocasión las peripecias que todos los integrantes de Ecomoda deben hacer para salvar a la compañía de una quiebra inminente, pero nadie cuenta con la inteligencia de la bella fea Betty, que con su perspicacia y su amor eterno por don Armando se convierte en la heroína para la salvar la empresa a pesar de la aparición de infortunadas y equívocas situaciones que desafían a Betty y su cuartel de feas. Al final, y tal como lo vivimos en nuestro país, a ratos con esperanzas a ratos con desesperanzas, todos los personajes de esta historia encuentran una salida a las adversidades ganándole a las absurdas situaciones que se les presentan, dejando entre el público un hermoso mensaje para que aprenda a ser feliz a pesar de su propia tragedia.

La temporada está programada por T de Teatro, y se presentará en el Teatro Cafam de Bellas Artes del barrio la floresta (Avenida Carrera 68 # 90-88), al norte de Bogotá. Desde el Jueves 30 de marzo y en breve temporada, todos los jueves y viernes a las 8:00 p.m. sábados a las 5:00 y 8:00 p.m. Domingos 5:30 p.m.

Venta de entradas en www.pintiket.com

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MUJERES DE GALEANO SOBRE TEXTOS  DE EDUARDO GALEANO, EN EL TEATRO CIRCULAR - MUJERES APASIONADAS Y VIRTUDES DEL COMPROMISO

Por Jorge Arias (Montevideo - Uruguay)

 

La pieza está hecha con extractos de “Memorias del fuego” (1982) y “Mujeres” (compilación, 2015) del escritor uruguayo Eduardo Galeano (Montevideo, 3 de septiembre de 1940 - 13 de abril de 2015) y responde, en parte, a la alarma pública que ha generado, hoy, el aumento de crímenes contra mujeres por sus compañeros o ex compañeros en el Uruguay. Al parecer, nuestro país exhibe el bochornoso record de que, teniendo en cuenta América Latina y la península ibérica, tiene la mayor tasa porcentual, cada 100.000 habitantes, de mujeres muertas por aquellos  agresores.

La intención de la pieza es impecable y, desde el punto de vista de llamar la atención sobre las víctimas de una sociedad autoritaria, sus  propósitos se realizan; y por eso solo debe merecer nuestro apoyo. La  adaptadora y directora  Cecilia Baranda pasa revista a mujeres, en  la comarca y en el mundo, desde Juana de Arco a  Rigoberta  Menchú y las  Madres de la Plaza de Mayo, pasando por Juana  la Loca, Juana de Asbaje, Juana Azurduy, Alfonsina Storni, Eva Duarte, Rosa Luxemburgo, Delmira Agustino y Frida Kahlo. Las viñetas son rápidas, eficaces, simples: dejan ver, de  paso, el suave humor que distinguió a Eduardo Galeano. Debió estar, y no estuvo porque a Galeano no le dio la vida, Aung San Suu Ky, (premio Nobel de la Paz 1991) la actual presidenta de Myanmar, que derrotó a los militares desde un activo budismo, con resistencia y acción, pero sin armas: desde la cárcel o desde la prisión domiciliaria durante 15 de los últimos 25 años de su vida.

En cuanto a la interpretación, que incluye el canto, hemos visto lo mejor de Denise Daragnès, que se supera presentación a presentación, y  lo mejor de  Claudio Castro, con su amplio y rico repertorio en voz y gesto;  pero es todo el elenco en su conjunto, con Oilver Luzardo, Ana Pouso y Micaela Larriera, lo que no tiene fallas y ofrece una actuación bien empastada y uniforme. Creemos que, sin mengua de las cualidades de los intérpretes y de las dotes de dirección de actores de Cecilia Baranda, hay un plus que benefició  a “Mujeres de Galeano” y  que mejora cualquier producción dramática: el compromiso emocional de los intérpretes con el  tema que tratan.

MUJERES  DE  GALEANO, adaptación y  dirección de Cecilia Baranda, por el Teatro Circular de Montevideo. Con Denise  Daragnès,  Ana Pouso,  Micaela Larriera, Oliver  Luzardo y Claudio Castro. Música  de Fernando Ulivi, vestuario de María Magdalena Bovolin, escenografía de Alejo Buysse, Gastón Moyano y Santiago Espasandín, luces  de  Manuel Castro y Pablo Caballero, dirección general de Cecilia Baranda. Estreno del  9 de  febrero de  2017, Teatro Circular, sala 2.

 

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TARASCONES, DE GONZALO DEMARÍA, POR LA COMEDIA NACIONAL, EN EL TEATRO SOLÍS, SALA ZAVALA MUNIZ - LLUVIA CONSTANTE SOBRE  ANTIGUAS DISTORSIONES

Por Jorge Arias (Montevideo - Uruguay)

 

El director de esta obra, Alfredo Goldstein, dice en el programa de mano, con un derroche de gerundios que modificamos, que en “Tarascones” el autor resignifica (sic) el verso, distancia y acerca el conflicto, bestializa (sic) a sus criaturas a las que trata sin compasión y retrata clases sociales con un humor descontrolado y  salvaje que nos cuestiona.

.“Resignificar” el verso, es al parecer, el más destacado mérito de la pieza.”Tarascones” está escrita en versos correctos, generalmente romances octosílabos asonantes; pero que  esté bien versificada no le da ningún sentido especial al texto, y aún en este rubro parcial de la escritura, Demaría ni es superior a Alberto Vacarezza, ni “resignifica” ni significa nada nuevo. En cuanto al vaivén del “conflicto”, paradojalmente distante y cercano a la vez, no encontramos “conflicto” alguno en cuatro mujeres que charlan sobre la muerte de una perra; menos encontramos “distancia”, que suena a un Brecht mal traducido, ni tampoco “acercamiento”, sea lo que se fuere lo que con ello se quiera decir. La “bestialización” de las mujeres y la falta de compasión del autor corren también por cuenta de Goldstein: no las vemos bestiales a las damas; el autor es neutro, no simpatiza con ellas, no las odia. Se ve, ciertamente, la deformación deliberada de trivialidades para exaltar a teatro una anécdota simplona; pero esto lo padecemos desde Armando Discépolo y el insepulto “grotesco criollo”, que reaparece, como Drácula sin la  estaca, en esta pieza de Demaría.

El humor y las “clases sociales” merecen un párrafo aparte. No hay nada descontrolado en “Tarascones”, nada salvaje. Vemos un autor muy mesurado, que sabe a dónde quiere ir. La pieza es tan neutra y se coloca tan de  través que no comunica ni la más mínima idea sobre clases; por el léxico, usos y costumbres creemos haber visto  sólo cuatro mujeres, bastante  estólidas, de la pequeña burguesía. Nada más.

Inútil reseñar el argumento si salimos de la muerte, encajonamiento, evocación y discusión sobre la perra muerta. Se nos informa a mitad de camino que Estela (Isabel Legarra) es lesbiana, lo que no tiene consecuencias; se muestra a Zulma (Alejandra Wolff) como alcohólica, también sin consecuencias. En el fondo, como en los  diálogos poco o nada las  diferencia, el  autor, los directores o todos ellos  indicaron un maquillaje exagerado, muy distinto del corriente; suponemos que esta novedad es lo que puede producir “distanciamiento” o, más  exactamente, desapego en el  espectador. Así Isabel  Legarra debe llevar una peluca rubia casi vertical, un tanto en el estilo de la Madge de los Simpson, más un vestido muy mal ajustado que puede postularse al peor que hayamos visto este año. Alejandra Wolff aparece desfigurada y afeada por un peinado absurdo, Claudia Rossi lleva con alguna elegancia una combinación  vestido - maquillaje que trata de ser detonante y no puede; Andrea Davidovics sale casi incólume del mal paso. Pero además de toda  este descoyuntamiento se marcó una sobreactuación desaforada, más que nada en la dicción; y al cabo de un tercio de la obra la monotonía y el forzamiento aburren. Al fin se recurre a  la máscara, eterno comodín de un diálogo que desfallece.

Nos preguntamos por qué se eligió “Tarascones” para la Comedia Nacional. Es posible que la  razón sea  que  la obra es un éxito de público en Buenos Aires; pero viene con una tarjeta de recomendación  de autoridades.  En noviembre de 2016, cuando se otorgaron en Buenos Aires los premios “Teatro del Mundo” por el período octubre de 2015 a septiembre de 2016, por la Universidad de Buenos Aires y el Centro Cultural Ricardo Rojas, con la coordinación general de Jorge Dubatti, se premió la puesta en escena de “Tarascones”, por Ciro Zorzoli. Vivimos sometidos a “autoridades” e imitaciones.

TARASCONES, de Gonzalo Demaría,  por la Comedia  Nacional, con Isabel Legarra, Alejandra Wolff, Andrea Davidovcs y Claudia Rossi. Escenografía y vestuario de Hugo Millán, iluminación de Juan José  Ferragut, música de Fernando Ulivi, dirección de Alfredo Goldstein. Estreno del 4 de  marzo de  2017, teatro Solís,  sala  Zavala  Muniz.

 

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COMO GUSTÉIS DE SHAKESPEARE, POR LA COMEDIA NACIONAL, EN EL TEATRO SOLÍS - SHAKESPEARE,  DESHIDRATADO Y SOMNOLIENTO

Por Jorge Arias (Montevideo - Uruguay)

 

Como en “Tito Andrónico” (2006), una tragedia, y como  en “Cuento de invierno” (2011), también dirigidas por Levón, esta comedia adopta un tono neutro y uniforme. El teatro es dialéctica y se mueve por tesis, antítesis y síntesis; “Como gustéis” carece de todo contacto con el ritmo, ese ascenso y  descenso de  tensión, ese pulso que dice secretos de nuestra sangre. Tampoco hay medida y sólo se nos ofrece una sucesión de escenas que se arrastran, unas a otras y unas sobre otras, penosamente armadas, sin resolución ni síntesis. Como en las dos obras mencionadas, esta comedia ofrece infinidad de tiempos muertos, cuyo efecto inmediato es aburrir al espectador.

Como en obras anteriores, se ha querido renovar y poner al día a Shakespeare con adornos y detalles, en particular con la escenografía (Paula Kolenc) y una música incidental innecesaria y poco interesante. En vez de habitaciones nobiliarias y el bosque de Arden, dos categorías escenográficas radicalmente distintas cuya alternancia sugeriría por sí misma un ritmo, todo acontece en un inexpresivo anillo luminoso en cuyo  interior hay dos feos postes a cuyo cargo estará todo el follaje. La iluminación errática y harto artificial.

Los argumentos de las obras de Shakespeare, en particular las comedias, suelen  ser complejos, por la vía de narrar simultáneamente varias acciones que deben reunirse y sintetizarse al final: en este punto la  adaptación fracasa, porque por momentos no se entiende ni el curso de la trama ni por qué una de las acciones  se superpone a la otra.

La consecuencia de todo este cúmulo de detalles inoperantes es que al finalizar la obra se tiene la impresión de haber visto girar una calesita, donde cada técnico y cada actor hizo, por separado, lo que pudo. Los intérpretes van y vienen por el anillo, entran siempre de improviso y se retiran sin claridad por alguna tangente que nada significa. Fue evidente que el director, quizás responsable, también, de un “casting” erróneo, se ha desentendido, como sucedió en “Tito Andrónico” y en “Cuento de invierno}” de obtener una actuación homogénea. Ha confiado por demás en su elenco; pero  aquí no tuvo a Andrea Davidovics, que tiene un teléfono rojo con Shakespeare y es capaz de traerlo a las tablas por encima y a través de una defectuosa puesta en escena. Encontramos sorprendentes defectos de dicción, un actor que repite cierta “macchieta” o estereotipo, como escapado de una comedia de  Molière y, en todo el elenco, una sensación de cansancio, apatía y desaliento. Exactamente lo contrario de Shakespeare: energía, entusiasmo, fervor.

 COMO GUSTEIS, de William Shakespeare, por la Comedia  Nacional. Con Andrés Papaleo, Luis Martínez, Lucas Barreiro, Jimena Pérez, Florencia Zabaleta, Pablo Varrailhon, Diego Arbelo, Fernando Dianesi, Daniel Espino  Lara, Fernando Vannet, Enzo Vogrincic, Lucía Sommer, Natalia Chiarelli, Juan Antonio Saravi, Gabriel Hermano, Juan Worobiov,. Músicos: Gustavo Reyna, Domingo Suárez, Gastón Gerónimo. Escenografía de Paula Kolenc, iluminación de Claudia Sánchez,  vestuario de Soledad  Capurro,  dirección  general de Levón. Estreno del 18  de  febrero  de  2017, teatro SolÍs.

 

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TEATRO EN LA ESQUINA (CALI – COLOMBIA) PUESTA ESCÉNICA 2017 DEL 1 DE ABRIL AL 29 DE OCTUBRE

Este año, el Teatro Esquina Latina tendrá una amplia programación teatral, musical y poética disponible para el disfrute de los niños, jóvenes y adultos de la región.

La temporada teatral, dará inicio en el mes abril con dos obras del Teatro Esquina Latina “LADY MACBETH” y “LA FIESTA DE LAS AVES”.

Los sábados 1, 8, 22 y 29 de abril, los jóvenes y adultos podrán deleitarse con la obra “Lady Macbeth”, dirección y dramaturgia de Orlando Cajamarca a partir del texto “Macbeth” de Shakespeare. Esta obra recoge todo el drama Shakesperiano en la agobiada y atormentada por el remordimiento y los recuerdos, Lady Macbeth.

Y los domingos 2, 9, 23 y 30 de abril, los niños y sus familias se divertirán con “La Fiesta de las Aves”, obra escrita y dirigida por Alfredo Valderrama, que conjuga música y canto en vivo, danza y teatro; todo inspirado en relatos de carácter mítico, entre sacados de ontologías indígenas y populares de América.

Durante todo el año el tercer jueves de cada mes, los amantes de la música podrán asistir al concierto “músicaentreamigos” que organiza la Fundación Música de Chicoral “Musicoral” y el primer concierto será el día 20 de abril. También el último jueves de cada mes se abrirá un nuevo espacio “Poesía en la Esquina”, un evento el para el disfrute de la poesía.

La Puesta escénica 2017 del Teatro Esquina Latina tendrá lugar en su sede, que está ubicada en la Calle 4ª Oeste Nº 35-30, Barrio San Fernando de Cali.

Esta programación teatral en la Sala del Teatro Esquina Latina cuenta con el apoyo del Ministerio de Cultura y de la Secretaria de Cultura de Santiago de Cali.

Para más Información:  www.esquinalatina.org

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LA ÓPERA DE DOS CENTAVOS, DE BERTOLT BRECHT, ELISABETH HAUPTMANN Y KURT WEIL EN EL TEATRO CIRCULAR - VIVA, ESQUIVA Y REVULSIVA

Por Jorge Arias (Montevideo - Uruguay)

 

A casi noventa años de su estreno en 1928, “La ópera de dos centavos” sigue siendo un espectáculo original, vivaz, inquietante y desagradable.  Este último adjetivo es lo que puede asegurar perennidad a la pieza, porque es exactamente lo que se propuso Brecht, que rechazaba de plano el teatro de su época que calificó de “culinario”, quizás hoy diría “gastronómico”, en el sentido de apto para una buena digestión, como nuncio de un inminente sueño.

Toda “La ópera de dos centavos” va contra la corriente. Es una ópera, pero también una parodia de todas las óperas. Tiene  buenas canciones, pero la más célebre, la canción de Macheath (“Mackie navaja”) es, literalmente, de doble filo. No hay la menor condescendencia ni simpatía por pobres, prostitutas y mendigos. Los desheredados son activos e inoperantes, se traicionan unos a otros y, de arriba abajo en la escala social, se zarandean de un lado para el otro casi como autómatas, sin que se vea el menor sentido a sus afanes: un buen ejemplo de alienación. El espectador común quizás espere al marxismo donde no está, en una satanización del mundo capitalista como “Le  flic, le mec, l’agio”/ “Cést le monde capitaliste” (“el policía, el proxeneta, el prestamista”) del poema de Louis Aragon; pero eso no conmueve a Brecht, que en las primeras escenas nos ha suministrado una casi invisible lección de marxismo al mostrar, en la empresa de pordioseros de Peachum, a la mendicidad convertida en mercancía.

“La ópera de dos centavos” ha sido puesta en escena por Fernando Toja con una sujeción al texto, una agilidad y una energía dignas del mejor elogio. En una pieza a cargo de actores egresados de la escuela de actuación del teatro Circular no podía pedirse, lo que hubiera sido muy interesante y al alcance de las cualidades de director de Toja, una revisión y crítica de Brecht, que  es lo que el autor, el más notable apóstol de la duda desde Montaigne, Stendhal y Nietzsche, hubiera hecho. 

En cuanto a los actores, sus cualidades y juventud, sin  excepción, nos  aseguran buen teatro para un próximo futuro.

P.S. Debe corregirse el programa que entrega el Teatro Circular a los espectadores. Debió decir, según Brecht, al que debemos suponer conocedor de su obra, “La ópera de dos centavos” sobre “The Beggar Opera” (La  ópera del mendigo)  de John Gay, de Bertolt Brecht, Elisabeth Hauptmann y Kurt  Weil.

 

LA ÓPERA DE DOS CENTAVOS, de Bertolt Brecht, por el teatro Circular. Con José Camejo, Andrés Guido, Mariana Arias, Ignacio Estévez, Agustín Bequio, Pablo García, Valeria Dos Santos, Sebastián Martinelli, Emilia Palacios, Julieta Lucena, Dulce Elina Marighetti, Verónica  Delgado, Micaela Fraga, luces de Pablo Castro y Andrés Guido, sonido de Fernando Ulivi, dirección de Fernando Toja. Estreno del 16  de  febrero  de 2017, Teatro Circular, sala 1. 

 

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XXXIX FESTIVAL DE TEATRO DEL ATENEO, EN PUERTO RICO

El Ateneo Puertorriqueño anuncia la apertura de la 39ª edición del tradicional Festival de Teatro del Ateneo, que cuenta en esta ocasión con 10 producciones teatrales, 9 de ellas producidas por el Ateneo y una compañía profesional invitada.

Este año, el máximo evento cultural del Ateneo se le dedica al Productor Teatral Xavier Cifre y a la Primera Actriz, Ivonne Goderich. Por muchos años, el mecenazgo, el apoyo y el estímulo del Productor Teatral Xavier Cifre y la Primera Actriz Ivonne Goderich han sido para el Teatro del Ateneo una honda y agradecida bendición.

Los Actos de apertura se llevarán a cabo la noche del viernes, 10 de marzo de 2017, a las 7:30 p.m. en el Ateneo Puertorriqueño, con una ceremonia de dedicación y semblanzas a cargo del presidente del Ateneo, el Dr. Hamid Galib; el Director de la Cátedra de Teatro del Ateneo, el Dr. Edgar Quiles Ferrer y del Director del Archivo Nacional de Teatro y Cine del Ateneo, el dramaturgo Roberto Ramos-Perea, antes de la representación de estreno.

Esta edición del 39 Festival de Teatro comienza el 10 de marzo con la reposición por la Compañía Nacional de Teatro del Ateneo, de la exitosa obra “POR MARICÓN”:

Continúa el Festival el 31 de marzo con la invitación del Teatro del Ateneo a la compañía Teatro Sol y Luna, que dirigen los actores Vivian Casañas y Armando Santos, quienes producen la pieza OBITUARIO escrita por uno de los más importantes dramaturgos mexicanos contemporáneos, el Maestro Guillermo Schimdhuber.

La tragedia puertorriqueña por excelencia, TIEMPO MUERTO (1940), de la pluma del Maestro Dramaturgo Don Manuel Méndez Ballester, es el tercer ofrecimiento del Festival, en una puesta en escena del Dr. Edgar Quiles Ferrer y autorizada por la sucesión del Maestro. El 31 de marzo sube a escena la vida de una familia de agregados de la Central, las luchas contra la miseria económica y moral, y el patético estado del Puerto Rico de los años 30 por culpa de la voracidad de la sacarocrasia, es el ambiente de esta perfecta tragedia nuestra. El trabajo actoral es protagonizado por Sonia Rodríguez como Juana y Nelson Alvarado como Ignacio.

El 19 de mayo sube a escena la más reciente producción dramática del dramaturgo residente del Ateneo Puertorriqueño, el Prof. Roberto Ramos-Perea titulada, LA AMANTE DEL GOBERNADOR. Ampliamente conocida es la leyenda de que Luis Muñoz Marín (1898-1980), quien gobernó a la Nación Puertorriqueña por 16 años, era hombre de “muchas amantes”. La historia se ha encargado de probar algunas de ellas. Pero tal vez esa misma leyenda condenó al silencio y a la rotunda negación familiar, la historia de los amores de Muñoz con la poeta Clara Lair, su prima hermana. Investigar este rumor dramáticamente, tomando como evidencia los escritos de una de las primeras poetas de América, es inescapable motivo para una obra de teatro. La obra es protagonizada por Melissa Reyes como Clara Lair, Ricardo de Santiago como Luis Muñoz Marín, Mayra I. Echevarría Pérez como Inés Mendoza de Palacios y Jesús Aguad como Alfonso Lastra Charriéz, en una producción del Conservatorio de Arte Dramático del Ateneo.

Continúa el Festival con la puesta en escena el 13 de junio, de EL GRITO DE LARES del Maestro Don Luis Lloréns Torres (1914), dirigida por el Dr. Edgar Quiles Ferrer. La épica pieza, que relata la gesta patriótica y revolucionaria de los puertorriqueños contra la España tiránica, cobra vida en los versos magistrales y en la caracterización profunda de personajes puertorriqueños en rebelión. Por la escena desfilan Manolo el Leñero, Mariana Bracetti, Manuel Rojas y muchos otros de los valientes revolucionarios de 1868. Protagonizan la obra la actrices María del Carmen Muñiz y María Cintrón Carrión.

El 7 de julio, el Teatro del Ateneo hace una reivindicación histórica con el estreno de la farsa absurdista COCTEL DE DON NADIE (1964), del más importante dramaturgo puertorriqueño del Siglo XX, el Maestro Don Francisco Arriví. La pieza que fue atacada por un grupo de opositores a Arriví, confronta a la sociedad puertorriqueña con su desnaturalización y su disolución en la cultura estadounidense. En farsa guiñolesca como le llamó el autor, se presentan juicios atrevidos sobre los roles adjudicados a la mujer, la sociedad política y el consumerismo suicida. Bajo la dirección del Prof. Roberto Ramos-Perea, protagonizan Javier Rivera Pastrana como Don Nadie, Ana María Marrero Sicardó, Jaisy González Torres, Basilia Encarnación y Beatriz Rivera Molina.

El 21 de julio sube a escena la clásica comedia del Maestro Don Luis Rechani Agrait, TRES PIRAGUAS EN UN DÍA DE CALOR (1968), a cargo de la Troupé de Comedia del Ateneo bajo la dirección del actor Nelson Alvarado. Gracias a la sucesión del maestro Rechani, sus clásicas comedias en un acto verán luz en el Teatro del Ateneo y expondrán una vez más las enormes contradicciones políticas de los puertorriqueños en su defensa de su identidad. La obra estará protagonizada, entre otros por Gina Figueroa Hamilton, Karla Malavé y Rubén Rodríguez.

Continúa el Festival del Ateneo el 4 de agosto con el estreno de la adaptación teatral de una de las más laureadas e importantes novelas de la literatura puertorriqueña contemporánea, BUFÉ (2012), novela escrita por Yvonne Denis Rosario. Esta excelsa novela que será adaptada y dirigida por el Prof. Roberto Ramos-Perea, nos lleva al corrupto mundo de los bufetes legales de la Milla de Oro, y los entramados de violencia legal y la corrupción corporativa que sufre la protagonista Marina Algas. Estelariza esta puesta en escena la actriz Astrid Ayala junto a los actores del Conservatorio de Arte Dramático del Ateneo.

Finaliza el 39 Festival de Teatro con el nuevo montaje de nuestro clásico decimonónico LA PARTE DEL LEÓN (1880), del Maestro Alejandro Tapia Y Rivera, padre de nuestro Teatro Nacional y fundador del Ateneo Puertorriqueño. El conflictivo drama que cuestiona el por qué la mujer no puede ser tan infiel como le es permitido al hombre, causó escándalo en su estreno de 1880 y aún su premisa sacude los cimientos machistas de la sociedad puertorriqueña contemporánea.

Se hace constar que la entrada de las obras del Festival de Teatro del Ateneo producidas por el Ateneo, es completamente libre, y se aceptan donativos a la salida. Para mayor información puede llamar al 787-721-3877 o visitar nuestra página www.ateneopr.org o en Facebook: Ateneo Puertorriqueño.

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TOM PAIN (BASADO EN NADA), DE WILL ENO, EN EL TEATRO SOLÍS, SALA ZAVALA MUNIZ - EL DISCRETO ENCANTO DE LA CUERDA FLOJA

Por Jorge Arias (Montevideo - Uruguay)

 

“…Lo que yo querría hacer es un libro sobre nada, sin vínculo  exterior, que se sostendría por la sola fuerza de su estilo, un libro que casi no tendría tema o donde, por lo menos, el tema sea casi invisible” Flaubert, carta a Louise  Colet, 16 de enero de 1852, en Correspondance, E. Gallimard, 1980, T. 2  p.31. El dramaturgo norteamericano Will Eno (n. 1965) ha intentado hoy este proyecto con “Tom Pain” (“Thom Pain” en el original; no es el nombre del personaje), aunque hay antecedentes: visiblemente, Gogol, Chejov, Beckett, W.H. Hudson. Pero ¿Cuál es la sustancia, que no se encuentra, a partir de la cual se escribieron las 3.700 maravillosas páginas de “À la recherche du temps perdu”? Como observaba el mismo Flaubert, se puede poner infinito amor en la historia de una brizna de hierba.

“Tom Pain”  es un monólogo de un actor o animador, que sorprende entrando y saliendo del personaje o quizás mejor armándolo y desarmándolo cada pocas líneas. Cuenta a ratos la  historia de un niño cuya perra ha sido accidentalmente electrocutada, pero es claro que poco o nada se apoya la  pieza sobre dicha anécdota. El protagonista se burla de sí mismo y, urbanamente, del público, con quien amaga interactuar; siempre sin ir demasiado lejos: dos “intervenciones” de “espectadores” se  revelan, al fin, parte organizada del espectáculo.

Tom Pain tiene algo de caminar en la cuerda floja. El  acróbata sabe que no puede volar y que pueda caer; debe crear su número sin más alternativas que la frustración y el peligro. Con algunos chistes, algunas moderadas provocaciones y sugestiones, frases sueltas y gritos, siempre inconvincentes en sí mismos, Eno urde un espectáculo teatral auténtico, que gana la amistad del espectador; lo hace a través de transparentes artilugios y notorias trampas que nunca vienen a cuento y que rechazaríamos sin el hálito de magia, de hechizo de buena ley, que recorre el escenario.

En la parte técnica Lucio Hernández  ha dirigido la obra, tan fácil y tan difícil a la vez, con sentido perfecto del ritmo y del tono, neutro, simple y casual, único que puede rendir la fascinación que debe tener el espectáculo. Un capítulo aparte merece Rogelio Gracia, un actor siempre en ascenso, esta vez en una pieza que pone a prueba las mejores cualidades de un intérprete. Delicada comunicación con el público, elegancia y precisión en los desplazamientos, exactitud de dicción y de sus tonos, sencillez en los relatos, vivacidad y chispa en lo cómico y agudeza en lo serio.

 

TOM PAIN, (Basado en nada) de Will Eno, traducción de Stefanie Neukirch, con Rogelio Gracia. Iluminación de Rosina Daguerre, sonido de Federico Moreira, dirección de Lucio Hernández. Estreno del 6 de febrero de  2017, teatro Solís, sala Zavala Muniz.

 

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HECHOS CONSUMADOS, DE JUAN RADRIGÁN, EN EL TEATRO EL GALPÓN - DE REGRESO A “LOS MISERABLES”

Por Jorge Arias (Montevideo - Uruguay)

 

En esta  pieza de Juan Radrigán (Antofagasta, Chile, 1937; Santiago de Chile, 2016) dos vagabundos, Marta (Serrana Ibarra Alemañy) y Emilio (Dante  Alfonso) se conocen, se acercan, se cruzan con un enigmático y no menos vagabundo Aurelio (Martín Quinquela). Harapientos, en un claro del bosque, bajo un enorme árbol, se cuentan sus historias de frustraciones y abandono y sufren la prepotencia de Miguel (Alejandro Busch), guardián de la propiedad privada que, armado de un palo, los desalojará.

La pieza, en particular la extensa narración de las vidas de Marta y Emilio, se desarrolla en los márgenes de lo previsible. Sabemos demasiado pronto que los vagabundos representan, con ventaja, a la humanidad entera y que la propiedad privada reina y castiga a través de sus brazos armados. Hay rebeldía, pero Radrigán no parece sentir, y menos querer inducir, un impulso hacia la expropiación de la riqueza; no hay una reivindicación sino un  episodio policial. Al finalizar la obra podríamos preguntarnos por qué Emilio y Marta no fueron socorridos por el Ministerio de Desarrollo Social. Brecht, en otra dimensión del teatro político, se propuso mostrar, no demostrar, por ejemplo en “Santa Juana de los mataderos”, cómo la mera busca de la verdad puede llevar a la muerte; pero no tiene piedad alguna por Joanna Dark.

Hay en “Hechos consumados” soltura en el diálogo y ocasional gracia, pero argumento y diálogos son demasiado simples y el dramaturgo aparece obstruido por un orador. Los caracteres no están bien definidos, salvo el pétreo guardián; la acción es un monótono ir y venir de la charla de los protagonistas,  y no va muy lejos. Fuera de una crisis final, que podría encubrir un suicidio, no se ve avance, crecimiento, conflicto, dialéctica, transformación, historia. “Hechos consumados” es teatro militante, para emplear una palabra de otra época; pero, como el vocablo, pertenece a otra época.

En la interpretación destacamos la sobriedad y eficacia expresiva de Dante  Alfonso.

 

HECHOS CONSUMADOS, de Juan Radrigán, por El Galpón. Con Serrana Ibarra Alemañy, Dante Alfonso, Martín Quintela y Alejandro Busch. Escenografía y vestuario de Carlos Pirelli, iluminación de Martín Blanchet, música de Paolo Grosso y Gonzalo Varela, dirección de Dardo Delgado. Estreno del 10 de febrero de  2017,  sala Cero.

 

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LA NOCHE JUSTO ANTES DE LOS BOSQUES, DE BERNARD-MARIE KOLTÈS, EN EL CENTRO CULTURAL DE ESPAÑA - KOLTÈS CRUCIFICADO

Por Jorge Arias (Montevideo - Uruguay)

 

Estuvimos a punto de modificar la ficha técnica en lo referente al autor de la obra, porque lo que se vio en el Centro Cultural de España, sus alrededores y su azotea, no es la obra de Bernard-Marie Koltès “La nuit juste avant les forêts” (1976)” sino infelices improvisaciones, con algunas referencias al texto del dramaturgo francés, a cargo del actor Óscar Muñoz. Declaramos que luego de una hora de soportar este espectáculo, abandonamos sin el menor remordimiento la obra. Es posible que lo que siguió y no vimos fuera, de una vez, la obra de  Koltès: no lo creemos.

La pieza, ofrecida para sólo treinta y cinco espectadores, comenzó en el hall del Centro Cultural de España, donde un funcionario de la institución, vestido como si estuviera en un balneario, nos entregó unas escarapelas que decían “Mamá vuelve” y luego nos invitó a seguir al actor hasta la cercana calle Policía Vieja donde comenzó la pieza, trasladada al “Espacio de la diversidad sexual”, para sobreponer el monólogo a los ladridos de un perro vecino… ¡Muy mal educado, pero qué crítico! Los “espacios no convencionales” suelen tener estos inconvenientes. 

El actor Óscar Muñoz, una vez que se desembarazó de algunas líneas del texto de Koltès y del perro, vociferó una gárrula mezcla de discurso ácrata, soliloquio de ebrio, alusiones a peligrosos sindicatos en el estilo de “Los siete locos” de Roberto Arlt, una pizca de “Cantando en la lluvia” y, por supuesto un torrente de “cabrones”, “gilipollas” “gamberros”, “patadas en el culo” y “tomar por culo” con que, sin contemplaciones para el espectador uruguayo, que suele no comprender buena parte de esa jerga, intentaba fingir una fuerza que no tenía.

Habíamos visto dos versiones de “La noche justo antes de los bosques”. La primera en el año 2001, con una brillante actuación de César Troncoso y dirección de María Dodera, en el teatro “Florencio Sánchez” de Montevideo, donde una lluvia torrencial se asoció adecuadamente al angustioso texto; la segunda en el año 2010, en Buenos Aires, muy bien interpretada también por Mike Amigorena con dirección de Alejandra Ciurlanti. Las dos, en dos diversos y simultáneamente válidos registros, nos trasmitieron y respetaron el arte dramático de Koltès y hasta el ritmo de sus frases, bien  terminadas y siempre elegantes, que tienen algo de la hermosa solemnidad del mejor Victor Hugo.

 

LA NOCHE JUSTO ANTES DE LOS BOSQUES, de Bernardo Marie Koltès, con Oscar Muñoz y dirección de Roberto Romei. Estreno del 11 de febrero de  2017, Centro Cultural de España.

 

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LA HISTORIA DEL SEÑOR SOMMER, DE PATRICK SÜSKIND, EN LA SALA VERDI - RECITADO DE UN CUENTO

Por Jorge Arias (Montevideo - Uruguay)

 

Patrick Süskind, autor de esta historia de Maximilian Ernst Aegidius Sommer, nombre completo que sólo se revela al final, incurre en una técnica narrativa cuyo más notorio efecto es intrigar en vano al lector, ahora al espectador. Sucede que la historia del señor Sommer no llega a contarse: al cabo de los años que transcurren durante la narración, sus vecinos de Unternsee y Obernsee y los espectadores de hoy sólo le oirán una frase: “¡Déjenme en paz!”. No llegamos siquiera a conjeturar la razón de sus caminatas, que son casi toda su vida, ni la causa de su muerte. Sabemos demasiado, en cambio, ay, del tontuelo narrador, que no nos ahorra las anécdotas más triviales de cualquier niñez, como su afición por subir a los árboles y la caída de uno de ellos, su amor infantil frustrado por Carolina Kuckelmann,  sus dificultades para andar en bicicleta, las especulaciones de su familia sobre la claustrofobia de  Sommer, las penosas clases de piano de Frau Funkel, las aficiones hípicas del padre, su desdén por la televisión y unas cuantas cosas más. No hemos podido esbozar una hipótesis sobre cómo se organiza en la mente de Süskind este montón de insignificancias. Por supuesto, siempre habrá algún erudito en “teoría del teatro” que nos apabulle mostrándonos que esto, elemental, Watson, es “estética de la fragmentación”, con la misma impavidez con que, allá por 1950, se justificaba cualquier despropósito como expresión del absurdo de la vida humana, idea sobre la que se hamacaban los existencialistas mientras degustaban un café en el boulevard Saint Germain. Quizás el Sr. Sommer, lo vemos venir, sea un personaje “kafkiano”… Si la vida del señor Sommer es un enigma, también lo es para  nosotros el propósito de Süskind al escribir su cuento.

La adaptación del cuento al teatro y su puesta en escena, obra de Xicu Mansó, es rudimentaria. Consiste en que el actor Pep Tosar dice la obra, tal cual; eso sí, con una sobrecarga de desplazamientos, luces y pausas que nada agregan. No hay una sola peripecia que acontezca sobre las tablas, pese a que el actor, con un poco de esfuerzo, podría haber interpretado sucesivamente a todos o casi todos los personajes, en particular al señor Sommer. Tosar parodia, a veces, con forzada expresión, a alguno de aquellos seres; pero parodia no  es interpretación.

El  actor muestra condiciones, en especial buena comunicación con el  público; pero sostener un desflecado haz de anécdotas durante dos horas es tarea superior a las fuerzas humanas. Tosar hace todo lo que puede y mucho más de lo que debe. Prende y apaga luces ad libitum, hace tiempo, remolonea, se pasea, toca la guitarra, se rasca la cabeza, gruñe, se planta una nariz roja, revolea los ojos, hace muecas, sobreactúa. A veces tiene gracia; pero es una gracia que retiene en propiedad y no sale del cuento.

La obra ha sido estrenada dentro del “Festival Temporada Alta de Girona” que  se desarrolla  estos días en  Montevideo.

 

LA HISTORIA DEL SEÑOR SOMMER, de Patrick Süskind, Con Pep Tosar, dirección de Xicu Masó. Estreno del 10 de febrero de 2017. Sala Verdi.

 

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JÓVENES, TEATRO Y COMUNIDAD 2017 - CONVOCATORIAS ABIERTAS EN TEATRO ESQUINA LATINA EN CALI (COLOMBIA)

El Teatro Esquina Latina reinicia labores teatrales este 2017 con el programa “Jóvenes, Teatro y Comunidad” (JTC) donde niños, jóvenes y adultos, tendrán la posibilidad de hacer parte de los grupos de teatro que se asientan en Cali en 6 comunas de Aguablanca y Ladera, así como en 5 municipios del Valle y Norte del Cauca.

El programa Jóvenes, Teatro y Comunidad es desarrollado por el Teatro Esquina Latina en asocio con la la Asociación Red Popular de Teatro desde hace más de treinta años, como alternativa creativa que busca contrarrestar las consecuencias de las violencias que se presentan en los territorios y en pro de la construcción de una cultura de paz.

Durante el presente año, el programa Jóvenes, Teatro y Comunidad (JTC) continuará difundiendo el teatro como estrategia sociocultural con jóvenes, niños y adultos e implementará a través de programas de radio teatro la pedagogía de paz en las comunidades beneficiarias y en amplios sectores sociales. El Programa le apuesta a sostener grupos que operan en red desde la acción cultural, con una perspectiva crítica en procura de generar la transformación social de sus realidades.      

Las inscripciones para participar en los grupos teatrales de base están abiertas en las comunas 1, 6, 13, 14, 15 y 20 de la ciudad de Cali y en los municipios de Candelaria, Pradera, Florida, La cumbre y Corinto.

Para mayores informes: PBX: 5542450 – 3105484049 - Sitio Web: http://www.esquinalatina.org

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FARSA EN EL  DORMITORIO DE ALAN AYCKBOURN, EN EL GALPÓN - EL DORMITORIO COMO ESCENARIO Y ARGUMENTO

Por Jorge Arias (Montevideo - Uruguay)

El entusiasmo conmueve, siempre es elocuente; suele ser contagioso. En griego la palabra significaba “tener un dios dentro de sí”. Creemos que el entusiasmo define a Jorge Denevi y  que es buena parte de su fuerza, nunca demasiado visible.

Alan Ayckbourn no  es la menor de sus  devociones. No discutiremos si es el Chejov del siglo XX, como sostienen Terry Teachout y  el mismo Denevi: algo hay de Chejov, sí, en los delicados medios tonos y en el compasivo escepticismo del dramaturgo. Sea como fuere, es  maravilloso que Denevi, que hizo “Dormitorios”, del mismo autor, quizás esta misma obra bajo otro nombre y otra forma (1983), esté firmemente convencido de ello y actúe en consecuencia, con fuego de apóstol, como en su  magistral puesta en escena, seis horas de diversión, de “Las conquistas de Norman” (El Galpón, 2011).

La pieza parece haber sido creada a partir de  problemas, dificultades  o artilugios autoimpuestos, con los que el autor acostumbra espolear su mente. Se desarrolla en tres dormitorios, que son toda la escenografía de la pieza: en un primer dormitorio el matrimonio mayor de Ernesto  (Massimo Tenuta) y Delia (Alicia Alfonso) se prepara para una cena conmemorativa en medio de un cómico diálogo de sordos; al  pasar, Delia especula con lo que sucederá cuando su hijo Diego (Federico Guerra), que no armoniza con su cónyuge Susana (Guadalupe Pimienta) encuentre, en una fiesta que ofrecen Carlos (Hugo Giacchino) y Ana (Marina Rodríguez) para inaugurar su casa, a un antiguo amor (Alejandra, por Mariana Lobo) que no estará acompañada en la ocasión por su marido, el quejicoso Luis (Gerardo Begérez)  inmovilizado en el lecho por un lumbago. Las combinaciones y  permutaciones que siguen son casi corolarios del ingenioso planteo de  Ayckbourn.

Encontramos todo lo necesario para una comedia brillante y compleja construida sobre impalpables puntas, cabos y frases sueltas. Los actores fueron competentes, pero no tocaban todos sobre la misma clave; Denevi como director encontró siempre el ritmo y el tono exactos, pero, en el conjunto, y no sabemos explicarnos por qué, el día del estreno, al menos, algo en la actuación no funcionó adecuadamente. Tuvimos dificultad, en los primeros minutos, para oír qué se decía, bache significativo en autores como Ayckbourn que corre, vuela y no vuelve. Nos resultó ingrata e inexpresiva la escenografía, que el autor quiso conversadora; encontramos la iluminación monocromática y monótona, en una obra que pide riqueza de matices. 

A medida que la acción progresaba todo pareció mejorar y el público  premió con inteligentes risas momentos de ingenio, comicidad, humor absurdo y gracia. Es posible que, con el correr de las representaciones, “Farsa en el dormitorio” llegue a la perfección que se propuso un artista como Jorge Denevi.

 

FARSA EN EL DORMITORIO, de Alan Ayckbourn, por El Galpón, en traducción de Jorge Denevi y Osvaldo Costa. Con  Massimo Tenuta, Alicia Alfonso, Hugo Giacchino, Marina Rodríguez,  Federico Guerra, Guadalupe Pimienta, Gerardo Begérez y Mariana Lobo. Escenografía de Dante Alfonso y Natalia Pereira Stagno, vestuario de Nelson Mancebo, iluminación de  Eduardo Guerrero y Rosina Daguerre, música  de  Alfredo Leirós, dirección de Jorge Denevi. Estreno del  21  de enero de 2017, teatro El Galpón, sala César Campodónico.

 

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AUTOESTIGMA   DE  ISABEL FLORES,  EN EL TEATRO DEL NOTARIADO - LA NATURALEZA VENCE A  LA  FAMILIA

Por Jorge Arias (Montevideo - Uruguay)

 

El éxito de “Autoestigma”  está en la claridad y limpieza. La trama es conocida, la mujer educada como varón encuentra  al hombre educado como mujer. Tan simple y geométrica dialéctica como “Compenetrados” (2011) de la misma  producción, con la psiquiatra  autoritaria, y el paciente sometido que no logra sacarla de su ensimismamiento.

Con su ingenuidad impávida, casi infantil, con su previsible final feliz, “Autoestigma” tiene tacto, discreción y cordura. El texto de Isabel Flores aborda temas sexuales y sociales y lo hace con desparpajo; pero hay también una mano leve que no fuerza los tonos y salva siempre a la obra de toda nota de mal gusto.

En cuanto a los intérpretes, Luis Alberto Carballo tiene evidentes disposiciones para la comedia en materia de mímica, matices de la voz, buen uso de pausas y silencios y ritmo de los parlamentos; y Rosina Benenati dice correctamente. El espectáculo provee, más y mejor que comicidad, continua comunicación y  entretenimiento.

 

AUTOESTIGMA, de  Isabel Flores, con Luis Alberto Carballo y  Rosina Benenati. Escenografía de Angel Duarte, vestuario de Mathias  Cabanellas, dirección de  Leonardo  Pacella. Estreno del 25 de enero de 2017, teatro del Notariado.

 

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INQUINA, DE DIEGO SOTO DÍAZ, EN LA  SALA VERDI - INQUINA Y ALGO MÁS  PARA LOS INQUISIDORES

Por Jorge Arias (Montevideo - Uruguay)

“Inquina” es una superproducción internacional presentada en el “Festival Temporada Alta de Girona”, que se desarrolla en la Sala Verdi. La  pieza es fruto de la colaboración de muchos técnicos: hay un director de cine, un director de fotografía y música, un técnico en “mapping”, una operadora de “tape”, técnicos de sonido en rodaje y en sala, un técnico en post producción digital y, si nos atenemos a la gacetilla de prensa, un técnico en aromas, que felizmente no percibimos. Hay hasta algún alarde informático cuando vemos, en indiscreta proyección, el mensaje de texto que recibe Marcelo de Ester y su  respuesta.

La escenografía,  hiperdesarrollada, desconcierta. La boletería del teatro ha sido rotulada “Farmacia”, pero no vende los psicotrópicos que tal vez necesitarán los espectadores; se ven útiles de enfermería en la entrada de la sala, como si alguien se hubiera accidentado. En efecto, comienza la acción en un hospital donde Gregorio Ruiz Varela (Fernando Amaral) un policía jubilado de 68 años se recupera de un “ataque cardíaco”; su hijo Marcelo, 46 años (Yamandú Barrios Brochado), abogado radicado en Barcelona, lo acompaña. Hay detalles escénicos irrelevantes, como el invasor y muy sonoro trazado electroencéfalográfico de Gregorio en un monitor y una larga escena no menos irrelevante cuando Gregorio necesita orinar y pide ayuda a su hijo que no stina a elegir entre el necesario “violín” y sobreabundante “chata”; todavía, para ahondar en el tema, Gregorio finge querer defecar.

Pero falta lo mejor, la irrupción del más rancio teleteatro, con embarazos no deseados, el pasado que vuelve y una hija natural. Marcelo recibe un mensaje de texto de Ester Soria, ex doméstica de la familia, que está en la sala de espera; quiere hablar con él. Se reúnen; Ester  le  cuenta que, en la época en que prestaba funciones para la familia Ruiz Varela, fue violada por Gregorio, con quien tuvo una hija, por supuesto que no reconocida, una inesperada hermana de Marcelo. No revelaremos la última y efectista escena, que contiene otro innecesario despliegue técnico.

Los personajes son inexistentes. El padre es vagamente autoritario pero menos malhumorado de lo que podría suponerse; el hijo parece perdido en un mundo que no construyó; Ester quiere ser patética y no llega a ser cargosa. Todo el refinado aparato técnico de “Inquina”  está al servicio de una historia vulgar.

 INQUINA, de Diego Soto Díaz, con Fernando Amaral, Adriana da Silva (sustituida el día del estreno) y Yamandú Barios Brochado. Escenografía de Jorge Vignoles, luces de Miguel Angel Carballo, vestuario de Verónica Mosquilo, dirección de Diego Soto Díaz. Estreno del 3 de febrero de 2017, Sala Verdi.

 

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LOS MALDITOS, DE ANTONIO  LOZANO EN LA  SALA VERDI - LOS CONDENADOS DE LA TIERRA

Por Jorge Arias (Montevideo - Uruguay)

 

El  asesinato impune de una prostituta negra en Senegal,  la explotación de los obreros africanos que trabajan en la extracción del “coltan”, compuesto  de columbita (óxido de niobio) y tantalita (tantalio), más el sugestivo título de la pieza se asocia, casi fatalmente, con el fervoroso y célebre “Los condenados de la tierra” del martinicano Franz Fanon.(1961). Hay aquí denuncia, crítica del gran capital, de la post colonización y aún del periodismo; hace volver los ojos a África; donde nació Lozano /(Tánger, 1956); hay muchas cosas más, quizás demasiadas cosas más.

La muerte de “Aida” en el puerto de Dakar impulsa a su amiga y ex prostituta Malika (Soraya G. del Rosario) a indagar lo que la policía ha resuelto callar; tendrá la ayuda de su novio Dieudonné (Emilio Buale), de un amigo, Armando (Quique Fernández), un cineasta que filma un documental, de un  periodista (Gustavo Saffores) y de un camarero (también Quique Fernández).  Las  huellas del  crimen conducen a una red de trata de mujeres.

Según el director Mario Vega, “Los malditos une el thriller con “la denuncia de un mundo insolidario”. Como el coltán, estos dos elementos de “Los malditos” se presentan juntos, pero no se unifican, y la “denuncia de un mundo insolidario”, para bien de la obra y de sus espectadores, triunfa abrumadoramente sobre el débil “thriller”. Se nos dirá que la denuncia es simplona; replicaremos que es cierto, pero que está y se hace sentir. Se nos dirá que el  tema es revolucionario sin llegar al llamado a la revolución, y por tanto emasculado; diremos que es verdad, pero preferiremos hechos a medias, verdades a medias, la historia a medias  de  “Los malditos”, al teatro, a veces fríamente burocrático y otras veces tibiamente digestivo que acapara, en nuestro medio, talentos,  escenarios y  carteleras.

Ambas líneas argumentales son vertidas mediante una virtuosa variedad de elementos formales que creemos sin precedentes. Un filme de una orquesta, de la que el programa incluye los nombres de todos los intérpretes, con la novena sinfonía de Beethoven, que nos acompañará hasta el fin;  dibujos animados (Juan Carlos Cruz); máscaras; una maquinaria escénica metálica y giratoria, quizás una alusión al tantalio (Marcos Daniel Rodríguez); diálogos a temerarias alturas; un ritmo enérgico, casi febril, que no da descanso. Admiramos la performance y apreciamos la inventiva y novedad; no nos es clara su necesidad. Finalmente, pero nunca lo menos, admiramos un elenco intensamente compenetrado con su misión, donde para nuestro modo de ver lucen especialmente, Emilio Buale, español nacido en Guinea Ecuatorial, y Gustavo Saffores.

LOS MALDITOS, de Antonio  Lozano,  con Gustavo Saffores, Emilio Buale,  Soraya G. del Rosario y Quique  Fernández. Maquinaria y  escenografía  de  Marcos  Daniel Rodríguez,  iluminación  de  Ibán Negrín, ambientación sonora  de Alejandro Doreste, dirección de Mario Vega. Estreno del  18  de enero  de  2017, sala Verdi.

 

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EL  DIVORCIADOR - RUPTURA  A DOMICILIO DE TRISTAN PETITGIRARD, EN EL TEATRO DEL NOTARIADO - ENIGMA PARA TÍMIDOS

Por Jorge Arias (Montevideo - Uruguay)

 

Marco de la Puerta (Christian Font) tiene como profesión notificar rupturas sentimentales. Parece que allá en Francia hay gente tan corta  de genio que no se anima a decir “no  va más” o “se acabó”, no  ya mano a mano, ni siquiera por la cartita del adiós, telegrama colacionado, carta documento, mensaje de texto, whatsapp o similar: Hipólito (Augusto Mazzarelli)  es su cliente, que quiere dejar a Gala (Leonor Svarcas). Extraña  profesión la de Marco, pero estamos en los diez minutos de suspensión de la incredulidad y le creemos a Petitgirard; empezamos a dudar cuando nos revela que Marco y Gala han sido amantes por años. Pero el autor abusa mucho más de la credulidad del espectador: quiere que creamos que el nombre de la dama a quien se notificará a domicilio la ruptura no le recordó nada al mensajero y ex amante. ¡Divertidísima la sorpresa del inesperado reencuentro…! Hipólito quiere desdecirse, llega a tiempo, pero… ¿adivina el lector el final? Es inevitable acertar, porque no hay más  personajes.

Esta comedia pudo funcionar, en un nivel muy superficial, a gran velocidad, sin darle tiempo al espectador para pensar; pero en vez del acelerado ritmo del vaudeville a lo Feydeau o Labiche que requería tuvimos un tranco inerte, entrecortado por las irrelevantes incursiones de Font en la platea; cadenza morente que llevó a un profundo sueño a más de un espectador. Un libreto insuficiente puede ser salvado por una gran actuación, y más de uno en el público imaginó qué habría ocurrido si en vez de Leonor Svarcas hubiéramos tenido, interpretando a Gala, no ya China Zorrilla, que habría hecho un éxito rotundo, sino  las  actuales Cecilia Sánchez, Gabriela  Iribarren, Ileana  López y algunas más.

Encontramos a Augusto Mazzarelli, un elegante y notable actor, constreñido por una composición corporal y una marcación de gestos encorsetados que lo acercaron a un troglodita, lo que, felizmente, está fuera de sus posibilidades. Christian Font, muy  seguro de sí mismo, fue lo mejor.

 EL DIVORCIADOR, RUPTURA A DOMICILIO de Tristán Petitgirard, con Leonor Svarcas, Augusto Mazzarelli y Christian Font. Vestuario y escenografía de Ana Arrspide, iluminación de Agustín Romero, dirección de Marcelino Duffau. Estreno del 20 de enero de 2017, Teatro del Notariado.

 

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LOS INDESEABLES, DE DIEGO ARÁUJO, EN LE TEATRO DE  LA GAVIOTA - LÁZARO CABALGA  DE NUEVO

Por Jorge Arias (Montevideo - Uruguay)

 

Durante los primeros veinte minutos Lázaro (Turco Márquez), un joven solitario y rutinario cuyo momento más emocionante es lavarse los dientes; cosa que sucede unas ocho veces en tanto un relator cuenta lo que vemos. Nada sucede en la vida de Lázaro, no hay familia ni amor. Irrumpe en este páramo, y en el tedio de los espectadores, un amigo nervioso (Iván Swamson) que, sin mucha convicción está por casarse con una mujer, lo que no le satisface. ¿Necesitamos agregar que Jesús despertará y, más aún, sacará a Lázaro de su sopor llevándolo a una enérgica relación homosexual,  recomendable por descargar la secreción de las glándulas suprarrenales?

La moralina es que muchos, para su infelicidad, son homosexuales que se ignoran. Vimos una tesis en acción; una edición gay del  relato evangélico de la resurrección de Lázaro; una apología que, con los colores cambiados, funcionaría como apoteosis del amor heterosexual. No hemos visto teatro, que soporta muy mal lecciones, tribunas, apostolados o púlpitos. “Los indeseables”, desde el título, se enrola  en el ingrato “teatro de la víctima”.

 

 LOS INDESEABLES, de Diego Araújo, con Iván Swamson y Turco Márquez. Escenografía y vestuario de Lucía Godoy, iluminación de Mauricio Peinado, dirección de Vic Quimbo y Diego Araújo. Estreno del 2 de diciembre de 2016, Teatro de La Gaviota sala 2.

 

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FLOR NUEVA  DE ANTIGUAS  RISAS DE  ROBERTO FONTANARROSA EN EL TEATRO CIRCULAR - CHISTES VIEJOS

Por Jorge Arias (Montevideo - Uruguay)

 

El título de esta pieza da para pensar. Hay una alusión a “Flor nueva  de romances viejos”, una antología del Romancero obra de Ramón Menéndez Pidal. Esta aproximación de aquellos poemas líricos, con los escritos de Roberto Fontanarrosa (Rosario, provincia de Santa Fe, Argentina, 26 de noviembre de 1944 - 19 de julio de 2007) dispara sugerencias a varias puntas. Una es la burla del Romancero, como literatura “culta” o “clásica” o vieja, en contraposición con un populismo literario que hoy encarnaría Fontanarrosa y que nuestro medio celebró ayer en autores de culto como Julio E. Suárez (“Peloduro”), El Hachero, Davy, Wimpi y, a comienzos de siglo XX, en Carlos de la Púa y Julián Centeya. Esta tesitura concordaría con las ideas expuestas por Jorge Bolani en un reciente reportaje sobre los relevantes méritos literarios de Fontanarrosa, autor que integra con frecuencia su repertorio como actor y director; conviene advertir aquí que la suposición, implícita en la befa, de que el Romancero es impopular fue refutada por  “Retablo de Vida y Muerte”, a partir del Romancero español, pieza con la que Estela Medina, con la dirección de Mario Morgan recorrió el mundo desde 1975.

El título sugiere aún otra reflexión. La obra se presenta en el Teatro Circular, como una antología, “flor” o “florilegio”, selección de las mejores obras del autor; veamos cuán modestas hierbas son estas flores. En “Horario de visita”, “El Turco” (Jorge Bolani), un farrista, está internado en un hospital; su compinche Tatalo (Carlos Rodríguez)  resuelve  alegrarlo con champagne y dos filles de joie (Paola Venditto y Leticia Cacciatori). El enfermo baila y bebe, arrastrándose y  arrostrando el ridículo; aparece, severa y policial, la nurse (Miriam Pelegrinetti); fin del esquicio. En “Reproche” Rubén (Xabier Lasarte) con un tono harto antiguo de compadre del 900 y patrón de la cancha destrata a su desteñida esposa o compañera (Leticia Cacciatori), como si ella fuera una corrida cocotte; quizás el  esquicio sea una tardía parodia de las letras de tango. “El sordo” (Gustavo Bianchi) es un hombre que ha tenido sexo con una mujer casada y trata de evadir los arrestos reivindicativos del marido celoso que quiere sangre (“El Tipo”, por Carlos Rodríguez), Cuando “el sordo”  declara al fin que la dama no le gusta como mujer, toca la vanidad de “El Tipo”, ufano de su real hembra; el marido se lanza a un ditirambo sobre los encantos de  su  espléndida consorte y sepulta su honor mancillado. “Abrazarte así” satiriza el teleteatro: la patrona despótica (Denise Daragnès) y la sirvienta amedrentada ( Paola Venditto), superan sus diferencias de  clase en su común amor por el melodrama; “Sueños de barrio” se instala en la clásica comisaría de barrio para la “reconstrucción del hecho” en un caso de violación, donde un obtuso escribiente  (Jorge Bolani) hará el papel de la víctima.

Es fácil ver el  carácter mecánico del “humor” de Fontanarrosa. En todos los esquicios, un hecho trivial (el amigo internado en un hospital, la mujer sometida, el marido engañado, el teleteatro y sus adeptos, una denuncia policial)  es sorpresivamente  adosado a una fantasía de la conducta que hace al esquicio incongruente y, parecería, cómico: la juerga imposible, la casquivana imposible, el cornudo imposible, la denuncia imposible;  hasta  el título, no menos imposible, es pura distorsión.

Baste esta reseña para honrar la antigüedad de las risas;  pero  desde el punto de vista de su escenificación, es evidente que los libretos de Fontanarrosa ya no responden y los actores se lanzan, deliberada o inconscientemente, a la sobreactuación, en inflexiones de voz, visajes y hasta en maquillaje y peluquería. Escuchamos algunas risas en el público; las más de ellas respondieron a los momentos en que el tono de  la actuación recordó los payasos del circo.

Los programas de mano siempre informan sobre el autor. Hemos leído muchos, sobre obras de Shakespeare, O’Neill e Ibsen: sólo los que se  refieren a Fontanarrosa, como el de esta pieza, dicen siempre “…el genial…escritor”

 

FLOR NUEVA DE ANTIGUAS RISAS, de Roberto Fontanarrosa (“Horario de visita”, “Reproche”, “El sordo”, “Abrazarte así” y “Sueño de  barrio”), versión y dirección de Jorge Bolani y Eduardo Cervieri, con Carlos Rodríguez, Gustavo Bianchi, Paola  Venditto, Leticia  Cacciatori, Miriam Pelegrinetti, Jorge Bolani, Xabier Lasarte, Denise Daragnès y Emilia  Palacios. Escenografía y vestuario de Hugo Millán, sonido de Santiago Maneiro y Leonardo Croatto, iluminación de Rosina Daguerre, banda sonora de Piazzolla/Mulligan, Enrique Santos Discépolo, Mario Clavell y Edmundo Arias. Estreno del  1°  de octubre de 2016, Teatro Circular, sala 1.

 

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EL ATENTADO, DE ESTEBAN SIRI DÍAZ, EN TEATRO AGADU - LA ATRACCIÓN DE LOS HERALDOS NEGROS

Por Jorge Arias (Montevideo - Uruguay)

 

En un restaurante donde la noche anterior hubo un atentado terrorista, hay un segundo ataque a cargo de un joven armado de una pistola Su conducta es impredecible, probablemente para él mismo; se intuye que tarde o temprano terminará con  su vida. En sus homicidios se ve más el azar o el capricho que una determinación criminal, como si el protagonista estuviera jugando; y hay al comienzo, sin que se comprenda bien su razón dentro de la trama, un juego de preguntas y respuestas donde una pareja joven demuestra rapidez mental. La  invención de escenas no parece responder a un plan o a una idea que se desarrolla, y más bien parece que la acción lleva a la obra por sí misma, de peripecia en peripecia. Esta falta de plan produce que este espectador se vio despegado de la obra y se mantuvo en la sala sin poder tomar en serio lo que veía, esperando el fin. Si el propósito de “El  atentado” fue retratar un criminal, no encontramos sino a un joven aturdido, peligroso sí, pero casi a pesar suyo.

“El atentado” no es la primera obra de teatro local que narra un episodio policial donde el azar marca la acción. Este año tuvimos “Juegos  mecánicos” de Nieto Palladino, “Bang Bang estás muerto” de Mastrosimone, “El nudo de Gidion” de Adams y “Redes” de Giovanni Giannino. Puede conjeturarse que los jóvenes ven tan poco porvenir a nuestro país, que toda catástrofe parece bienvenida con tal que nos saque de la modorra y el embotamiento. En  este sentido, cabe destacar el extraordinario auge de los juegos de azar, que intentan la magia, y la obsesión de nuestros “informativistas” de la televisión por la crónica policial, los incendios, naufragios, terremotos y muertes en masa. Esta anomia generalizada nos recuerda el poema de  Cavafis “Esperando a los  bárbaros”: “¿Por qué calles y plazas aprisa se vacían/ y todos vuelven a casa  compungidos?/ porque se hizo  de noche y los bárbaros no llegaron./ … Y ¿qué  va a ser  de nosotros ahora sin bárbaros?/ Esta gente, al fin y al cabo, era una solución”.

 

 EL ATENTADO, de Esteban Siri Díaz, con Mathias Brea, Camila Arispe, Carlos Santángelo, Claudia López Foletto, Vivianne Rauduvinich, Marina Alegre, Fernando Magallanes, Antonio Mihura, Stephanie Fernández, Leonel Corbo, Esteban Siri Díaz y Bruno Martinelli, dirección de Esteban Siri Díaz. En teatro AGADU, estreno del 11 de noviembre de 2016.

 

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REDES LA OTRA CARA DEL LIKE DE GIOVANNI GIANNINO, EN PLATEA SUR - LAS RELACIONES PELIGROSAS

Por Jorge Arias (Montevideo - Uruguay)

 

Los percances que acechan a quienes traban relaciones por las “redes sociales u otros envites del puro azar fueron llevados  elocuentemente al drama en “Closer” de Patrick Marber (1997; el filme, de Mike Nichols, es del año 2004). En “Redes” el colectivo “Gato encerrado”, que en el año  2013 había hecho con casi el mismo elenco “Ultimo piso del hotel California” de Santiago Sanguinetti, vuelve, con poca novedad y mediante improvisaciones, sobre el tema. Marcos (Giovanni Giannno) vive con su hermana Amanda (María Ruggiero) y una pareja femenina, Renata y Julieta (Paola Maciel y Carla Cabral); él prefiere un hombre a su mundo de mujeres;  encuentra por internet  a Damián (Pablo Rodríguez). Como en ”La ira de Narciso” de Sergio Blanco (Montevideo, 2015) el cyberomance termina en la crónica  policial

Las improvisaciones fueron organizadas por Giovanni Giannino como una “creación colectiva”. Sospechamos que el teatro de hoy está de vuelta de la “creación colectiva” y su ostentoso populismo artístico, bien que sin haber estado nunca o casi nunca de ida. Los defectos de las creaciones colectivas” que hemos podido ver y que incluye a “Redes” son lo inacabado, la desorganización y la superficialidad; el argumento suele ser vulgar, con tendencia al episodio policial, la trama es arbitraria, el tono impersonal, los personajes bidimensionales y los diálogos ociosos. “Gato encerrado” ha trabajado y quizás en exceso, pero en la dirección equivocada: no deja nunca de ser teatro de aficionados, desinteresado ab initio de toda perfección.

Tratando de comprender por qué existen estas piezas, pensamos  que realizan también, como el protagonista de “Redes”, los placenteros riesgos de lo casual pero potenciado, lo repentino y ya adoptado, lo furtivo y extrañamente amado o en fin, la benéfica distensión muscular de lo irresponsable. Podría agregarse aquí la audacia de que “Redes” pone la  homosexualidad juvenil en escena; por partida doble. Llegamos a imaginar que este teatro  apuntaba, aún sin saberlo, a los complicados placeres del marqués de Sade. Los jóvenes dramaturgos actuarían en forma similar a sus coetáneos, los jóvenes delincuentes, que. saben o creen que morirán jóvenes; por tanto no hay  que esperar, la droga, el  escenario, están al alcance  de la mano.

Esta línea de razonamiento sobrevalora a los nuevos autores. La explicación de piezas como “Redes” es mucho más simple. Los dramaturgos jóvenes o en ciernes apuntan al  éxito primero, al éxito  después y al éxito al final. Por supuesto, aspiran al dinero (les han machacado tanto que son “profesionales”, aunque no cobran nada…), a la fama  y a  sus  beneficios; nunca o casi nunca aspiran al arte. Y ¿qué  es lo que  tiene éxito? Lo que tiene éxito es el teatro oficial, lo que representa la Comedia Nacional, que paga satisfactorios “cachets” a los autores. Son las obras de Gabriel Calderón, Santiago Sanguinetti, Marianella Morena, Mariana Percovich, Diego Arbelo. Los autores jóvenes o los grupos independientes como “Gato Encerrado” leen o  ven esas obras (“Gato encerrado puso en escena a Sanguinetti),  concluyen que  pueden hacer lo mismo y ya  tenemos “Redes”. Pero los dueños de la programación oficial, son, no casualmente, los funcionarios públicos  que están a cargo de la programación del teatro burocrático, del que reparte los subsidios, subvenciones, becas, bolsas y programas de ayuda. Santiago Sanguinetti es hoy director de la Escuela Multidisciplinaria de Arte Dramático, Mariana Percovich es Directora de Cultura de la  Intendencia Municipal de Montevideo, Marianella Morena, luego de pasar por el Ministerio de Educación y Cultura es Directora de Cultura de la Intendencia de Canelones. Los dramaturgos jóvenes creen que sus obras no valen menos y, a la  verdad, no están equivocados. “Redes, la otra  cara del like” no es inferior a “Mar de fondo un actong macho”. “El atentado” de Siri Díaz es probablemente superior a “El gato de Schrödinger”. No tienen, eso sí, los desventurados jóvenes dramaturgos independientes, sus manos en las palancas que mueven la máquina estatal: no tienen los agentes de prensa, los mejores actores, escenógrafos y vestuaristas, los viajes, los “residentados” en el exterior, las traducciones al inglés y francés, la presentación de sus obras mediante los consabidos intercambios, en Madrid, Paris, Berlin, etc. Estrenan en “Platea Sur”, “Arteatro”,  “Agadu” o “La  Casa  de los Siete Vientos”, nunca en el teatro Solis ni en la Sala Verdi.

 REDES, LA OTRA CARA DEL LIKE, de Giovanni Giannino, por la compañía “Gato encerrado”, con María Ruggiero, Giovanni Giannino, Paola Maciel, Carla Cabral y Pablo Rodríguez. Sonido de Gonzalo Kiwi Duarte, vestuario, luces y escenografía de “Gato encerrado”, dirección de Giovanni Giannino. Estreno del 12 de noviembre de  2016, en Platea Sur.

 

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BASHIR  LAZHAR, DE EVELYNE DE LA CHENELIÈRE, EN LA SALA ZAVALA MUNIZ DEL TEATRO SOLIS - TEMAS Y PROBLEMAS PERENNES DEL MUNDO ACTUAL

Por Jorge Arias (Montevideo - Uruguay)

 

Bashir  Lazhar es un maestro de escuela argelino, refugiado político, que reside en Quebec, Canadá y que trata de llevar allí a su familia. Obtiene la suplencia de la clase de  sexto año B, antes a cargo de una maestra que se ha suicidado; la pieza da cuenta de sus dudas, sus pequeñeces, sus relaciones con las autoridades y con la dirección de la escuela, sus ideas a veces contra la corriente, sus problemas de discriminación por su carácter de inmigrante y su  origen étnico.  Bashir,  él  también, tiene mucho que aprender.

La autora, Évelyne de la Chenelière (Montreal, Canadá, 1975), pertenece a una pléyade de dramaturgos quebequenses de los que hemos tenido siempre buenas nuevas. Normand Chaurette por la inolvidable “Nueve reinas”  dirección de  Eduardo Schinca (2000, Carrasco Lawn Tennis), Michel Marc Bouchard, por varias obras, como “Los lirios” (2001) en el teatro El Tinglado, “El camino de los pasos peligrosos”, en el Teatro Circular, traducida por Boris Schoemann, año 2005, Louise Bombardier por “Un campo”, en Arteatro, también en el año 2005.

El monólogo “Bashir  Lazhar” fue estrenado en Quebec en el  año 2001 y llevado  al cine en el año  2011. En forma sintética, la autora incluye un cúmulo de temas: la insondable e inagotable enseñanza, la inmigración, el exilio, la diversidad cultural, la soledad, la separación de las  familias, la relación con los niños. Es posible que los temas excedan las posibilidades de desarrollo del monólogo, de algo más de una hora y media; pero es admirable la cantidad de ideas y sugerencias que De la Chenelière es capaz de presentar en todos los puntos, vivas y en apretado haz. 

El  estreno de “Bashir Lazhar” en Montevideo por “Los Endebles” y su exhibición por sólo tres días permitió revalidar los méritos del mejor teatro mexicano, cuyas obras, expresivas y sobrias, hemos visto siempre con interés. Maestro en la actuación, Boris Schoemann, que es el traductor de la obra, nos da un Bashir Lazhar distante y compartible, simpático pero siempre un tanto rígido y en guardia, a veces débil y vacilante, humano en fin.

Debemos el conocimiento de esta pieza a la producción para Uruguay de InterArte.  

BASHIR LAZHAR de Evelyne de la  Chenelière,  traducción y  actuación de Boris Schoemann. Escenografía y luces de Fernando Flores, vestuario de  Pilar Bolíver, dirección de Mahalat Sánchez. Estreno del 28  de noviembre de 2016, Sala Zavala  Muniz del teatro Solis.

 

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LE PRÉNOM EN MULTITEATRO, AVENIDA CORRIENTES, BUENOS AIRES - COMEDIA DE EQUIVOCACIONES

Por Jorge Arias (Montevideo - Uruguay)

 

Vincent (Federico D’Elía) anuncia a su hermana Elisabeth (Fabiana García Lago) y a su cuñado Pierre Garraud (Peto Menahem) que el hijo que tendrá en breve con su esposa Anna (Dalia Elnecavé) se llamará Adolphe; dice que como homenaje al héroe de la novela del mismo nombre de Benjamin Constant. El nombre es resistido por su inmediata vinculación con Hitler y aún por la crítica indirecta que creen ver, Elisabeth y Pierre, dos profesores de letras, a los sofisticados nombres de sus hijos, Apolino y Mirtile. Por las dudas, sea prescindible acotación del libreto o sea una sobreescritura argentina, se ven en la sala de los Garraud dos pequeños menorahs que hacen del anuncio una intolerable apología de los campos de exterminio. Hay intentos de aplacar los ánimos, siguen varias retorsiones y revelaciones incómodas al calor de la discusión; la familia respetable se va volviendo del revés y Delaporte y de la  Patelière, en la línea de Labiche y Feydeau, deslizan alguna reflexión crítica: el rígido Pierre oculta algunas flaquezas en sus labores, tanto en la cama como en el terreno intelectual; Vincent, que comienza muy aplomado, se refugia rápidamente en el alcohol; ninguno acepta el refrescante momento de verdadero amor por una mujer que proporciona Claudio (Carlos Belloso) un músico amigo de la familia a quien todos suponían homosexual o a lo más  neutro.

Queda dicho que “Le prénom” tiene ideas. Su núcleo está  en el clásico tema de que una palabra  trae la otra y que riñendo las  comadres  dícense las  verdades; pero más aguda es la refutación del mito de que algo puede lograrse  doblando las apuestas, exasperando la crisis, como quien ataca la picazón rascándose; la catástrofe redentora, la salvación por derramamiento de sangre. Gentilezas y ceremonias son más  útiles  de lo que  se  cree.

Con este material el director Arturo Puig ha compuesto una comedia que chisporrotea como un fuego  fatuo y  arrolla como un tsunami. La interpretación con puntos brillantes en Belloso y D’Elía, es uniforme y coherente, lo que sorprende en una pieza que a más de tres años en cartel mantiene la  actuación en un nivel equilibrado.

Sólo dos objeciones a la puesta en escena, que no opacan el brillo de “Le prénom”. Una es el vestido chillón de Anna (por Dalia Elnecavé),  embarazada de por lo menos seis meses, de un rabioso bermellón y muy ceñido al cuerpo de la actriz. La otra es un  taco, una sucia interjección, tan ineficaz como todas, con la clásica alusión a  la madre y el parto, en boca de Elisabeth, una sobria profesora de letras.  

LE PRÉNOM (“El nombre”) de Matthieu Delaporte y Alexandre de la Patelière, versión de Fernando Masllorens y Federico González del Pino, con Carlos Belloso, Federico D’Elía, Peto Menahem, Dalia Elnecavé y Fabiana García Lago. Vestuario de Ximena Puig, escenografía de  Laura Russo y Alejandro Martín, dirección de Arturo Puig. En Multiteatro, Avenida Corrientes 1283, Buenos Aires. Estreno del 2 de marzo de 2013.

 

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LA  FUERZA DE LA SANGRE, DE CARLOS MANUEL VARELA, EN LA  SALA VERDI - BAJO LA ACCIÓN DE  FUERZAS  DESCONOCIDAS

Por Jorge Arias (Montevideo - Uruguay)

 

Nadie pareció sorprenderse con el estreno de esta obra póstuma de Carlos Manuel Varela (Dolores, Soriano, Uruguay, 10 de abril de 1940 – Montevideo, 13 de abril de 2015), que se inserta simultáneamente en el programa “Teatros ejemplares” destinado a homenajear a Cervantes y en el programa “Entre nosotros” de la Comedia Nacional para el año 2016. La pieza no fue siquiera mencionada en ocasión de la muerte de Varela, que, por su estado de salud, no producía obra alguna desde “Los  soñadores”  (2013).

El programa de mano presenta esta pieza “posiblemente” (sic) “como reescritura de su obra (de Varela)‘Las divas de la radio’” (1996), afirmación que es todo un salto en el vacío. La comedia de Varela no contenía dentro de sí ninguna otra, ni propia ni extraña; la presente “La fuerza de la sangre” narra, de comienzo a fin, la novela de Cervantes del mismo nombre, interpretada en radioteatro. Aún nos es difícil reconocer el estilo de Varela, generalmente excedido de diálogos, en esta obra que ofrece el mérito de su brevedad, si no de su concisión. También nos resulta incongruente con el estilo del autor la abundancia de alusiones al teatro y al radioteatro de épocas pretéritas, con la improbable aparición en el “estudio” de radioteatro de Margarita Xirgu (Isabel Legarra), aconsejando estoicismo a una deprimida Maruja (Andrea  Davidovics).

El desarrollo del autor de “La  fuerza de la sangre” siguió la línea de menor resistencia. La  adaptación teatral de la novela de Cervantes pudo tener escena de gran impacto, como la violación y el accidente de tránsito; esta versión sólo narra linealmente, entre varios actores, la novela. Stefanie Neukirch es la víctima, Leocadia, y la actriz  “Estela  Ortiz”, Gabriel Hermano  es Rodolfo, el violador, y Pepe; Levón es Pico y Luis, el padre  la  víctima, Fernando Vannet es Quique, operador de sonido, Juan Carlos Worobiov es el  relator y el empresario De  Mendoza, Daniel Espino Lara es el encargado de efectos sonoros especiales, y Claudia  Rossi es una actriz y la madre de la víctima y Andrea Davidovics es actriz y la madre de “Rodolfo”. El formato servía para homenajear a Cervantes, pero lo mismo o  algo parecido pudo hacerse, con no menor  pleitesía, con una pieza  de Ibsen o Beckett.

Lo que se vio bajo el título de “La fuerza de la sangre” es un breve esquicio anecdótico de cuarenta minutos, sin foco ni dirección clara. Es una función de radioteatro, como debe haber habido miles, esta vez a propósito de una obra muy menor de Cervantes. Todo, pero todo este artefacto, quizás inspirado en nobles propósitos, puede y debe olvidarse, piadosamente y sin reproches. 

LA FUERZA DE LA SANGRE de Carlos Manuel Varela, por la Comedia Nacional, con Andrea Davidovics, Claudia Rossi, Levón, Daniel Espino Lara, Juan Carlos Worobiov, Gabriel Hermano, Stefanie Neukirch, Fernando Vannet e Isabel Legarra. Escenografía, iluminación y utilería  de Claudia Tancredi, vestuario de Mariela Villasante, dirección de Juan Antonio Saraví. Estreno del 13 de octubre de  2016, Sal Verdi. Duración  40 minutos.

 

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CRETINOS SOLEMNES DE  FEDERICO GUERRA, EN LA SALA CERO DE EL GALPÓN - FEDERICO GUERRA PISA  CON FIRMEZA

Por Jorge Arias (Montevideo - Uruguay)

 

El  día  del estreno Federico Guerra nos previno que la obra, en el futuro, no sería nunca lo que íbamos a ver. El mensaje era que la obra no podía ser juzgada por lo que veríamos, sino por lo que contenía o anunciaba; que era una obra, pero más aún embrión, prototipo, matriz. El mensaje contenía algo de desafío: resolvimos volver. Para la siguiente semana se anunció la actuación de Alejandra Wolff; luego de algunas tentativas fallidas, porque “Cretinos  solemnes” agota localidades, el 14 de noviembre  la vimos con el agregado de un “stand up” a cargo de Cecilia Sánchez. Naturalmente, la crítica o más  sencillamente los amigos en la mesa del café pueden hablar sólo de lo que vieron; queda hecha, en honor de la decencia, la salvedad de que sólo vimos dos funciones de la pieza, en el estreno, donde actuó Tabaré Rivero, que es un músico de rock y el 15 de noviembre con Cecilia Sánchez, que es actriz.

Pese a esa variedad de desarrollos posibles, quizás pese a su dinámica que apunta a una suerte de perennidad que tiene algo, también, de obsolescencia programada, pese a que la pieza quiere desarticularse y  recomponerse con empanadas,  cerveza, música y distensión, pese, aún, a la referencia a los argentinos Santiago Gobenori y Matías Feldman cuyos “Sketches solemnes” podrían ser el antecedente de “Cretinos  solemnes”, lo constante, lo que imprime un estilo a la pieza, es Federico Guerra. Inútiles sus cautelas y prevenciones, que suenan a  hipermodestia y abnegación, lo que creemos ver hasta en el título. Guerra no puede esfumarse, como tal vez quisiera, detrás de su  transparente obra, a la manera de los “djins” de las “Mil Noches y una Noche” o del inapresable Shakespeare. Las cercanías más nítidas, los parentescos  más próximos de “Cretinos  solemnes” son las obras del mismo Guerra, “Snorkel” (2011) y “Odio oírlos comer” (2013). Repasamos lo que escribimos en ocasión de esta última pieza; lo transcribimos hoy, porque ante “Cretinos solemnes” no podríamos decirlo mejor:

“Sin ninguna pretensión de color local, sin ningún modismo, oímos el sonido de nuestras voces, nuestra forma de escandir las frases, la manera de decir y de ocultar nuestros sentimientos, los gestos usuales y reveladores, la retórica del amor, los subentendidos y sobreentendidos, los vertiginosos trasfondos psíquicos. El diálogo fluía con naturalidad pero sin extenderse; se decía lo justo; y la abundancia, cuando existió, también tenía un significado propio. En todo el resto de la obra mostró Guerra el mismo señorío sobre su material, la misma sobriedad, la misma eficaz concisión, la misma, y sorprendente, ausencia de toda vanidad”.

 “No es fácil percibir cuánto arte hay en hacer grato y  divertido lo que en hipótesis se juzgaría inaceptable en la escena…Para llegar a estas excursiones en el país de lo imposible  es  necesario dominar el material en virtuoso, lo  que es tanto más elogiable cuanto que Guerra, en la huella de los mejores artistas,  no  deja ver las costuras.”

Ciertamente, disfrutamos de las empanadas, de la  cerveza, de Tabaré Rivero y  de Cecilia Sánchez; si hubiéramos podido, con alguna máquina del tiempo a mano, hubiéramos participado de la música que se anunció, por lo menos, luego del final de la pieza del 14 de noviembre. Pero nos fue suficiente reconocer el  genio paródico de Guerra en la sesión de “poesía moderna”,  su aguda visión del despropósito en el esquicio del hombre, interpretado por él mismo, al que no arredran ni un ostensible lunar peludo en la cara ni, menos aún, los consejos u órdenes de sus amigos, su espíritu crítico en el esquicio del astronauta suplente, celoso y  burocrático a un  tiempo. Siempre hay algo fuera de cuadro que hace pensar, siempre hay una luz oblicua que nos revela, como para siempre, un rincón de la realidad; siempre hay la sugestión de una nueva ética, que no habla en voz alta pero que se oye con claridad.

La interpretación tuvo el mérito considerable de la homogeneidad,  lo que no es poca cosa si se advierte que los actores vienen de diversos  ámbitos de enseñanza del arte. Confesamos que nos ha divertido y hasta entusiasmado  Fernando  Amaral en el esquicio del lunar  ominoso.

 CRETINOS SOLEMNES, a partir de “Sketches solemnes” de Matías Feldman y Santiago Gobenori, textos de Federico Guerra. Con Federico Guerra, Fernando Amaral, Estefanía Acosta, Pablo Robles, Claudia Trecu, Chelo Pagani, Valentina Britos y Tabaré Rivero (o Cecilia Sánchez), dirección de Federico Guerra. Estreno del 11 de octubre de 2016, obra vuelta a  ver el 15 de noviembre de  2016.Teatro El Galpón  sala Cero.

 

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LOS OJOS ABIERTOS DE ELLA, DE  RAQUEL DIANA, EN EL TEATRO SOLÍS, SALA ZAVALA MUNIZ - EN LAS ORILLAS DE LA ESTIGIA

Por Jorge Arias (Montevideo - Uruguay)

 

“Los ojos abiertos de ella” sugiere que Raquel Diana, estuvo en coma y por lo tanto al borde de la muerte, experiencia peligrosa que le ha sugerido  datos, observaciones y reflexiones; pero después de esta cosecha la autora se empeñó, por mor de un extraño preciosismo, en desfigurar sus vivencias, truncar las reflexiones, mezclar los datos y entregarnos el producto en lenguaje cifrado. En la presentación de la obra, que puede leerse en el programa de mano, Diana dice que ha estado al  borde de la muerte porque algo “…explotó dentro de mi cabeza” y dedica la obra a “...quienes me ayudaron…y me ayudan todavía…a no morir”. Angustioso como un S.O.S., patético como una voz que clama en el desierto; pero al final la autora escribe “…les ruego no dar importancia las líneas precedentes” para trivializar con un llamado a lo imposible, al pedir que “…acepten bailar una pieza con los personajes…”. Se comprende que con eso  borra con el codo lo que su mano escribió. Pero aún da otro giro: “…No habrá peligro, espero”. Muy urbano, hasta delicado; pero quizás Diana  querría que su obra  fuera  peligrosa. Un escritor siempre aspira a poner en peligro al lector: si no lo sacude, ni choca, ni  espanta ni hechiza, ni pervierte o convierte, es tiempo perdido, no hay arte. Como decía Héctor Massa, al lector hay que  patearle la cabeza.

La trama circunstancial de “Los ojos abiertos de ella” parece ser el encuentro de la protagonista, una mujer que no tiene nombre (Claudia  Rossi) con un  hombre (Fabricio Galbiati), también anónimo, que puede ser la muerte. Conversan, el hombre dice que tiene por cometido cuidarla y trata, tibiamente, de seducirla; los personajes dialogan, filosofan, a veces bailan, otras se  besan: fuera de un momento en que Rossi, haciendo suyo el sentimiento de este crítico, exclama “Todo esto es muy absurdo. No tiene ningún sentido, se lo mire por donde se lo mire”, no dicen ni sus propósitos ni lo que hacen. Aquello es una conversación, posiblemente en un hospital dado que se menciona a “las enfermeras”; charla divagadora cuyo sentido ni se revela ni se deja imaginar: “Hay un silencio. El silencio es un mantel del tamaño del mundo que la mujer recoge por las puntas plegándolo hasta que no es más que un pañuelo sobre su falda. La mujer aprieta el silencio contra su pecho…”

Claudia Rossi pone toda la energía imaginable en el  personaje, tiene expresión,  un habla con  transiciones y matices; pero todo su lenguaje corporal y vocal no logra trasmitirnos una historia coherente. En la dirección Miguel Pinto ha dado adecuadamente el ámbito de misterio a la luz del día que parece reclamar la pieza. 

LOS OJOS ABIERTOS DE ELLA, de Raquel Diana, por la Comedia Nacional, con Claudia Rossi y Fabricio Galbiati. Ambientación escénica y vestuario de Yael Carretero, iluminación de Juan José Ferragut, música de Carlos García, dirección de Miguel Pinto. Estreno del 7 de octubre de 2016, teatro Solís, Sala  Zavala Muniz.

 

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EL ARCA, DE MARCEL SAWCHIK, EN ESPACIO CULTURAL LAS BÓVEDAS - A MITAD  DE CAMINO

Por Jorge Arias (Montevideo - Uruguay)

 

“Esta  obra es el  resultado del trabajo de egreso de la Escuela Kalima Teatro, generación  2014” reza el programa. En efecto, es un examen de fin de  año. Uno de los docentes de “Kalima”  figura como autor y  director  de la obra, Marcel Sawchik.

Los grupos de teatro independiente tienen dificultades de dinero; generar una escuela de teatro podría equilibrar el presupuesto con los pagos de los alumnos. La escuela se vuelve contra el grupo porque el medio  deviene fin. Suele reclamarse improvisaciones a los alumnos, método difícil de  emplear;  los actores en ciernes actuar; creemos esos impromptus  son el origen de  esta  pieza, que no tiene estilo,  aunque Marcel Sawchik  sí lo tiene. El producto  es una obra  sobre el tema de los refugiados, que ascienden hoy, según el mismo programa, a  66 millones de personas, por donde tenemos otra vez al “teatro de la  víctima”. Nobles propósitos. Pero todo es justificación. Hay una justificación estética: algo como “malo o bueno, esto es lo que los  aprendices de teatro han logrado” y una justificación ética: “la tragedia de los refugiados debe conocerse”.

Aún como “teatro de la víctima”, que como todo teatro puede y debe llegar a la  excelencia, “El arca” no tiene la fuerza documental que tendría el producto de una nutrida recopilación de datos, que hablaría de pie. Tenemos una carcelera despótica que debe más a Kafka que a los campos de Siria, toques enigmáticos de ciencia ficción, diálogos monocordes y deslavazados.  Esperábamos algo mejor de Sawchik y algo más cercano a los refugiados.

  EL ARCA, textos de Marcel Sawchik y Pablo  Isasmendi, dramaturgia  de Marce Sawchik, con Franco Barolín, Rossana Bergatta, Nicolás Delfino, Fabiana de los Santos, Virginia García, Diego Prado y Cristina Ochoviet. Vestuario de Loli Espósito, iluminación de César Balmacea, selección musical y dirección de Marcel Sawchik. Estreno del 11 de  noviembre  de  2016,  Espacio Cultural Las  Bóvedas.

 

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NUESTRA REVISTA, NOTICIAS TEATRALES, GALARDONADA EN ELDORADO (MISIONES - ARGENTINA)

 Dentro de la programación del VI Encuentro del Arte y la Cultura - Teatro 2005, organizado por el Club de Teatro Eldorado, celebrado en dicha ciudad argentina del 8 al 14 de agosto de 2005, hubo un apartado dedicado a la entrega de premios y galardones. El acto de entrega se celebró el día 9 de agosto de 2005 en el Teatro del Pueblo, y en el mismo se entregaron diversas distinciones, entre otras a nuestra revistas NOTICIAS TEATRALES "por su aporte al teatro del mundo, y su permanente y generoso trabajo de difusión del teatro, especializada en las Artes Escénicas y a su director, el autor Salvador Enríquez".

   El galardón a NOTICIAS TEATRALES fue recogido por la autora, actriz y directora española Antonia Bueno en representación de Salvador Enríquez, que le fue entregado por Marcelo Calier, director del Club de Teatro Eldorado.

   Desde aquí nuestro agradecimiento a los organizadores. Recibimos la distinción con alegría y orgullo (un orgullo que quisiéramos disimular para que no huela a incienso) pero que nos compromete aún más en nuestro compromiso de dar difusión a todo lo relacionado con las Artes Escénicas.

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