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LAS NIÑAS NO MIENTEN

de Raimundo Francés

Esta obra ha sido cedida por el autor para su difusión libre y gratuita, si bien quedan reservados todos los derechos de propiedad intelectual. El uso público de esta obra requiere el permiso del autor y a fin de recabar la correspondiente autorización se inserta al final del texto su dirección electrónica.

 

LAS NIÑAS NO MIENTEN

 

Teatro cómico infantil

 

Original de: Raimundo Francés

bea45azul@yahoo.com

 

(Entremés para tres personajes, una pareja de adultos y una niña)

 

Duración aproximada: 20/25 minutos.  

 

Estrellita es una niña inteligente que se expresa abiertamente y lógicamente sin prejuicios. Sabe que a veces, decir la verdad puede ser perjudicial, pero ella ha sido educada en esa virtud.

 

Los abuelos están en el sofá. La abuela, Cristina, hace crochet mientras que Pepe, el abuelo, hace como que juguetea con el mando del televisor buscando algo que le guste. La niña entra en el salón y se deja caer en un sillón, tirando la maleta del ‘’cole’’, con cara de enfado y cruza los brazos.

 

CRISTINA -  ¿Qué te pasa hoy Estrellita? Parece como si te hubieran reñido. ¿Es que no quieres ir al colegio hoy?

 

ESTRELLITA -   Eso mismo.

 

CRISTINA  - Y ¿Se puede saber por qué? ¿Es que alguien se ha metido contigo? ¡Con lo buena niña que tú eres, que siempre te estás preocupando por los demás!

 

ESTRELLITA - ¡Por eso mismo!

 

CRISTINA - ¡Por preocuparte de los demás!  Y ¿Por eso te han reñido?

 

ESTRELLITA - ¡Claro!

 

PEPE – Mira, Estrellita. No me vengas otras vez con tus fantasías ¿eh?, que por un acto tan generoso como es el de ayudar a alguien no se puede llamar la atención a una persona. Y mucho menos si esa persona es una niña. A ver, explícate, ¿Qué te ha pasado?

 

ESTRELLITA - ¿Qué me va a pasar, abuelo? ¡Lo de siempre! Cuando entró la ‘’seño’’ en la clase, le dije: ‘’Señorita, desde que usted ha entrado, aquí huele mal”. ¡Y no veas como se puso la ‘’seño’’! Me dijo que yo no tenía educación, que era una niña desvergonzada. ¡Yo qué sé! ¡Me dijo de todo! ¡Y delante de todas las niñas!

 

CRISTINA - ¡Hija! ¡Estrellita! ¡Es que la ‘’seño’’ lleva razón! Es que eso no se le puede decir a una profesora.

 

ESTRELLITA - ¿Y por qué no abuela? Es que era verdad. Tú siempre me has dicho que las niñas tenemos que decir siempre la verdad. ¿O no?

 

CRISTINA -  Pues, claro hija mía. Pero es que hay cosas, que aunque sean ciertas, no se pueden decir. Eso de llamar guarra a una maestra… ¡Mujer, por Dios!  ¡Eso es como un insulto, y delante de todas las niñas! Me imagino cómo se sentiría esa pobre mujer.

 

PEPE – Bueno, Cristina. Tú sabes que hay algunas mujeres que no son muy limpias, que digamos. Y hoy día, en las tiendas de los moros, hay desodorantes por menos de un euro.

 

ESTRELLITA – No, abuelo. ¡Si no era eso lo que olía!   

                                                   

PEPE -  ¡Ah! ¿No era eso? Entonces ¿A qué puede oler una maestra?

 

ESTRELLITA – A caca.

 

CRISTINA - ¿A caca? ¡Por Dios! ¡Eso es imposible, hija mía! No me extraña que te haya reñido. Vamos, yo te hubiese castigado sin recreo una semana.

 

ESTRELLITA – Abuela, Tú sabes que yo tengo buen olfato ¿eh? Que tú me dices siempre que lo he heredado de ti, porque tú eres capaz de oler a abuelo cuando llega un poquito borrachito antes de que abra el portón.

 

CRISTINA – Bueno, hija, Lo reconozco. Pero eso de decirle a una ‘’profe’’ que huele a caca…

 

ESTRELLITA - ¡No! ¡Yo no le dije eso! Yo solo le dije que olía mal en la clase cuando ella entró. Y era verdad, porque olía a caca, y la peste venía de ella.

 

CRISTINA -  Pero, Estrellita, bonita, no te pases. ¿No comprendes que una maestra de escuela no puede oler a eso, hija? Las maestras se duchan todas las mañanas al levantarse. Es lo primero que hacen. Son personas que cuidan mucho de su higiene personal. Y luego se maquillan, se perfuman. En fin, que tienen que oler muy bien. ¿No lo comprendes?

 

ESTRELLITA – Sí, abuela, pero la ‘’seño’’ olía a caca, y cuando yo digo una cosa…

 

PEPE – Pues, mira, Estrellita, si tú estás segura, yo voy al colegio y le digo a la maestra que te pida disculpas, porque no consiento que a un miembro de mi familia se le ponga en ridículo ante los demás. ¡Vamos! ¡Que los Gutiérrez tenemos nuestro orgullo!

 

ESTRELLITA – No, abuelo. Lo que pasa es que cuando vio que yo había dicho la verdad, todas las niñas se caían al suelo de risa. Y por eso, la seño me llevó al pasillo y me riñó. Me dijo que cuando pasa una cosa de esas, lo que tenemos que hacer es escribir una notita en un papel del cuaderno y dárselo.

CRISTINA -  ¡Pues, claro! ¡Eso es lo que se hace!

 

ESTRELLITA – ¡Pero, abuela!  ¡Si es lo mismo! ¡Aunque se lo hubiese puesto en un papel, también me hubiera reñido! ¿Verdad, abuelo?

 

PEPE – Cristina, la niña lleva razón. A mí me entrega un niño una nota así y lo expulso del colegio. ¡Vamos! ¡Es que tiene mandanga la cosa!

 

CRISTINA – Entonces ¿Cómo se descubrió que la ‘’seño’’ olía a eso?

 

ESTRELLITA – Porque yo le dije: ‘’Señorita, si usted no se lo cree, ¿por qué no deja que mi compañera Marta y mi compañera Rocío vayan a donde está usted y que digan si es verdad que usted huele mal o no?    

                                                      

CRISTINA -   ¿Y qué dijo la ‘’seño’’?

 

ESTRELLITA -  Dijo que vale. Dijo: ‘’Está bien, pero si no soy yo, es que es una niña la guarra, y entonces, llamaré a la directora para que lo sepa”

 

PEPE -  ¿Y qué pasó?

 

ESTRELLITA – Que, entonces, Marta y Rocío la olieron. ¿Tú sabes lo que hicieron abuela? Mira, se subieron a una silla, y la olieron por la cabeza, y luego, fueron bajando, bajando, hasta las piernas.

 

CRISTINA -  ¿Y qué? ¿Qué dijeron las niñas?

 

ESTRELLITA -  Martita miró para las niñas y dijo ‘’Huele a caca’’. Y luego, Rocío dijo: ‘’Huele a caca, pero más bien por la parte de abajo” ¡No veas, abuela! Algunas niñas hasta se mearon de risa. ¡Que sí, de verdad! ¡Que yo, el olor a pipí, también lo noto! Y la ‘’seño’’ con lo presumida que es, estaba colorada, muy colorada, y más quieta que la estatua esa que hay en la plaza del Rey, donde hay tantas palomas.

 

Yo vi que se le estaban saltando las lágrimas. ¡Pobrecita! Entonces, yo le dije: ‘’Señorita, ¿se ha mirado usted en los zapatos?”  Entonces, se levantó una pierna, después la otra ¡Y allí estaba!

 

PEPE - ¡Claro! ¡Ya lo decía, yo! ¡Que mi niña es una Gutiérrez, y los Gutiérrez siempre llevamos razón!

 

CRISTINA - ¡No me digas que había pisado una mierda!

 

ESTRELLITA – Sí, abuela. Y era una buena mierda. Que yo la vi. ¡Ya parecía una mierda fresquita, así como si la acabaran de poner!

 

CRISTINA - ¡Pepe! Reconoce que la gente no tiene educación. Hay que ver lo mal que lo pasaría esa pobre maestra, por culpa de la gente incívica que pone a los perritos a hacer sus cositas hasta en la puerta de un colegio. ¡Es que la gente no aprende jamás! ¡Si pusieran más multas!

 

PEPE – Y, digo yo, Estrellita, ¿La seño no te pidió perdón cuando se vio la mierda pegada en el zapato?

 

ESTRELLITA – No, abuelo. Me volvió a llevar al pasillo. Otra vez  me dijo que si yo le hubiese escrito una notita, a lo mejor ella se hubiera mirado los zapatos.

 

CRISTINA – Bueno, ya pasó. Después de todo no tiene tanta importancia.

 

ESTRELLITA -  Sí, pero antes de terminar la clase, me echó una mirada que me dio hasta miedo. Por eso hoy no quiero ir al cole.  

                                                      

CRISTINA - ¿Otra vez la tomó contigo?  Y esta vez ¿Por qué fue?

 

ESTRELLITA – Porque escribí una cosa en un papel y se lo di a ella.

 

PEPE - ¿Y qué le ponías en el papelito, hija? Supongo que no le pondrías que seguía oliendo a caca, después de limpiarse los zapatos, ¿no?

 

ESTRELLITA – No, abuelo. Le ponía que si yo fuera ella compraría un cupón de los ciegos.

 

CRISTINA – Estrella, hija, no me extraña que te mirase con los ojos revirados. Es que los maestros son personas cultas y no creen en esas cosas. Esas cosas, son supersticiones, vamos que son tonterías. Esa notita que le pusiste hija, para ella era como un recochineo, verás, como si te estuvieras riendo de ella ¿comprendes?

 

ESTRELLITA - ¡Pero, abuela! Si yo lo que hago siempre es preocuparme por la gente. Es que nadie me hace caso, ¡jolines!

 

                                      (A esto, suena el teléfono)

 

CRISTINA -   Sí, dígame. ¡Ah! ¡Hola! ¿Qué tal, Doña Emilia? Sí, vive aquí. Yo soy su abuela. ¡Ah! Perdone por lo de ayer en la clase. Es que usted sabe como pasan estas cosas. Y mi nieta, es que es muy sincera y dice las cosas como las piensa. Pero en el fondo, es muy buena niña, y nunca lo hace con mala intención. ¿Cómo dice? ¡Ah, de veras? ¡No me diga! ¡Pero, qué bien, no? ¡Enhorabuena! ¡No sabe usted cuanto me alegro! No, si yo se lo digo siempre, que mi nieta es muy lista y se preocupa por todos. Es que a veces la gente no le hace caso. ¡Como es tan cría!  Bueno, pues yo se lo digo. ¡Nada, mujer! ¡Que no tiene importancia! ¡Y que lo disfrute! Adiós, adiós.

 

ESTRELLITA - ¿Quién era, abuela? ¿La seño?

CRITINA – Sí, hija, era la seño.

 

ESTRELLITA - ¿No será para reñirme otra vez, no abuela? ¿Es que me van a echar del colegio?

 

PEPE - ¡Mira, Estrellita! ¡No vuelvas a decir eso jamás, eh? Que para echarte a ti del colegio, antes tienen que pasar por encima de mi cadáver. ¡Vamos! ¡A una nieta mía! ¡A una Gutiérrez! ¡Hasta ahí podíamos llegar!

 

ESTRELLITA - ¡Uy! ¡Ya estoy más tranquila! Entonces, ¿para qué te ha llamado, abuela?

 

CRISTINA – Pues, hija mía. No te lo vas a creer. Ha llamado para pedirte perdón y para darte las gracias.

 

ESTRELLITA - ¿Sí, abuela? Y las gracias, ¿por qué, abuela?    

                                                              

CRISTINA – Sí, vida mía. Es que la muy puñetera de la ‘’seño’’ te hizo caso y compró un número de los ciegos, y resulta que le han tocado cinco mil euros. Y dice que se va de viaje una semana a Puerto Marina, y que cuando vuelva, te va a traer un regalo.

 

ESTRELLITA - ¡Ay, qué bien! Entonces, ¿No me van a castigar por no ir al cole hoy?

 

CRISTINA .- ¡Que va, hija mía! ¡Si han dado vacaciones a todas las niñas todo el día!

 

ESTRELLITA - ¡Jo!  Entonces, hoy están todas las niñas de vacaciones y yo aquí, toda cabreada y aburrida. ¡Me voy, abuela!

 

CRISTINA - ¡Hija! ¡Estrellita! ¿A dónde vas ahora?

 

ESTRELLITA – Al patio. A ver si piso una caca y compro un cuponcito de los ciegos también. Que si me toca, abuela, no le voy a ver la cara a la ‘’seño’’ hasta el curso que viene. ¡Jolines!  ¿Ves, abuela? Esto me pasa por preocuparme de los demás, y por decir siempre la verdad.  Porque tú me dices siempre, millones de veces, ¡que las niñas no mienten!

 

(Tomando su cartera, se la echa a la espalda y sale por el aforo)

 

SE CORRE EL TELÓN

 

Fin.

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