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LLOVIZNA GRIS

de américo alfredo torchelli

Esta obra ha sido cedida por el autor para su difusión libre y gratuita, si bien quedan reservados todos los derechos de propiedad intelectual. El uso público de esta obra requiere el permiso del autor y a fin de recabar la correspondiente autorización se inserta en al final del texto su dirección electrónica.

 

  

LLOVIZNA GRIS

 

27-07-2003

30-11-2003

10-01-2004

05-05-2004

07-07-2004

21-07-2004

30-08-2004

américo alfredo torchelli

aatorchelli@ciudad.com.ar

 

 

Personaje.

LAURA: Mujer atractiva de 45 años.

 

se ABRE la escena con una luz tenue. y se arregla las joyas y el pelo. está vestida de calle, esperando a alguien. se prueba diferentes maneras de arreglarse el pañuelo FRENTE A UN ESPEJO. la HABITACIÓN no tiene ventanas, hay un UNA BANQUETA DE TRES CUERPOS SIN RESPALDOS, UNA MESA, UNA SILLA O BANQUETA Y EL SUPUESTO ESPEJO

 

LAURA        Este hombre no me dejará plantada. (CANTA) ¡¡No!!! ¡No me quieras tanto!... No... Un tipo así... tan fino... tan distinguido... siempre quemado... perfumado...La gente fina no es impuntual. Impuntuales son los bohemios, los artistas, gente así… Eduardo no. ¡A este hombre me lo puso Dios!. Dios me perdone. Resuelvo otra vez el problema de BILLY,... y en una de esas para siempre. (PAUSA)Yo no sé si hago bien... ¡Bah! ¡Nadie sabe si hace bien!. Vengo hablando de esto hace meses con la sexóloga. ¡Cómo me las arreglo para no hablar de BILLY... ¡No querida! !BILLY es mío! ¡Y yo soy de él!. De su mirada, de su deseo… Yo quiero y él también quiere… Mejor la mareo con los otros. Historias... historias. Hablo de los otros... hasta le doy detalles, que le encantan, le brillan los ojitos… libidinosa… por algo se habrá hecho sexóloga. (SE ARREGLA EL PAÑUELO, LAS MEDIAS, EL PELO. SE MIRA EN EL ESPEJO) ¡Cómo le gustan los detalles! La sorpresa que me llevé... la sexóloga resultó sexóloga de golpe. Era psicoanalista. En realidad es psicoanalista. (SE MIRA EN EL ESPEJO) ¿Y?... ¿a este qué le pasa? (MIRA EL RELOJ) Es temprano... estoy ansiosa.... un día la analista... me dijo... hablemos de sexo. Así. (RÍE) No lo podía ni creer. A boca de jarro como quien dice. De sopetón. No, yo de eso no hablo, le dije seria.. ¿Por qué?. Porque no. ... ¿Cuando estaba su marido, tampoco hablaban? ¿Qué tendrá que ver una cosa con la otra? Que mujer tan vulgar... ¿Usted tiene sexo?, me largó. ¿Y como no voy a tener sexo? ¿Qué soy? ¿Un árbol? (PAUSA. MIRA EL RELOJ) Así me enteré que la licenciada Pollack, que no es judía, no señor, era sexóloga. Hay que ver la cosas que dice esa gente. Me aconsejó…¡El lugar donde ponerme perfume! ¡Qué vergüenza!. Me dio hasta un gel para... (MIRA EN LA CARTERA) Ni sé donde lo puse,(REVUELVE SU CARTERA DE MANO) ¡Acá está! (MUESTRA UN TUBITO) Son un poco asquerosos los sexólogos. Además nunca necesité nada... aunque el doctor algo usaba y me ponía, pero era doctor, qué tanto. Bueno no necesité. Nunca. Qué se yo, estaré dotada… Qué personaje la sexóloga... de BILLY ni sospecha... Pobre BILLY... (HABLA EN TONO BAJO) Con BILLY sentí, pero era otra cosa. Sentí que un hombre... me estaba queriendo, no sólo amando como decían en las películas. Queriendo... lo quise… lo quiero... Casi no me había tocado. Sólo aquella vez... me rozó... ni sé si llegó a rozarme los labios y yo... le respondí tan necia... lo empujé, le saqué mis libros de la mano. Me asusté de mí. Me asusté de encontrar adentro mío el deseo del hombre… Pobre niño... él también estaba asustado de empezar a verse hombre, de sus ganas… ¡ Ay, por favor! y luego su desesperación... su terror ... el abandono aterroriza. (SE LEVANTA ENÉRGICA), Yo lo de BILLY no se cuento a nadie, primero porque no lo quiero compartir, y porque no me van a entender. O van a sospechar. ¡Eso es lo peor, pobre mi niño! Porque nunca sintieron el llamado de las entrañas cuando `palpita esperando la sangre amada entonces no tienen en su piel, la cara desesperada de un BILLY... o no imaginan sus ojos cuando apareció la llovizna, cuando... o ese terror melancólico, dulce... ¡Ay! ¡Por favor!

(MIRA EL RELOJ) Voy a pensar que le voy a decir a este... porque lo hago sentir culpable , lo entero que el acecho no terminó, porque muy pronto va a acostarse conmigo. Quiera o no quiera. Este es como dicen en la peluquería de los que hablan por los dos teléfonos ¡Ay, por favor! Da asco pero a mí que me importa mientras me sirva y a mí me va a servir… Le voy a decir  ¡Hola! ¡Sorpresa! ¿Cómo estás? Perdoname pero casi me voy... cuando te atrasaste tanto... bueno está bien, no me des explicaciones... está bien... no pasó nada. Las ganas de verte fueron mayores que el tedio de la espera... Bueno listo. Otra vez llamá cuando vas llegando... pueden pensar que la impuntual fui yo... (CAMINA MIENTRAS DICE) ¡Qué iguales a sí mismos son los hombres! ¡Tan transparentes los pobres! A este me lo puso Dios. Dios me perdone. Y con ese problemita. Eduardito, estás en mis manos. De entrada le voy a dar un beso de esos que... ya va a ver… dos teléfonos todo lo que quieras pero uno soy yo… (PAUSA) BILLY. Mi amor. Tené paciencia... Yo también... yo también... (CONTINÚA ARREGLÁNDOSE FRENTE AL ESPEJO) En cualquier momento te veo. Mañana tal vez... antes de levantarnos... veremos... mientras retozamos en el barco…

(CAMINA ALREDEDOR DEL CAMA. SE SIENTA OJEA UNA REVISTA) ¡Qué manera de mostrar todo estas modelos! ¡Bah, modelos! Es impresionante, no les queda nada por mostrar. ¿Qué será la intimidad para estas mocosas? ¿El hígado? … Cuando yo era chica no había tanta pendeja desfachatada, ni piqueteros, ni villas ni nada de todo esto. ¡Ni SIDA había!. Otra vida.¡ La tele era de una inocencia.! Como debería ser... Entretener sin molestar... como debería ser... ¡Ay por favor¡ (PAUSA MIENTRAS TIRA LA REVISTA SOBRE LA CAMA) Un día estábamos viendo La Nena con Osvaldo Miranda y Marilina Ross... Divertida e inocente…y como encontré a mis padres juntos, ablandados, entretenidos, más bobos. bah. Agarré coraje y les dije. (CON DECISIÓN HABLANDO A ALGUIEN SENTADO EN EL CAMA) Necesito hablar con ustedes... Mañana LAURITA, dijo mi papá... ¡Yo me planté y les dije con energía! ¡Yo quiero casarme con Roberto!. Estoy decidida (GRITA) ¡No quiero que me digan más que viene por la plata!. Si yo se lo pido vamos a vivir al campo a un ranchito de paja, me dijo, y le creo. Le creo, y si ustedes no le creen no me creen a mí. Está pasando un mal momento, pero vos lo podés ayudar papá. ¡Mamá! ¡Mamá! ¿Vos no te casaste con papá cuando era un albañil? Lo decís siempre. Y bueno... por lo menos Roberto albañil no es…¡Y vago tampoco! Le gusta jugar como a cualquiera... papá no juega porque ni sabe, y todas esas mentiras de sus amoríos con fulana y mengana yo no los creo. Son las envidiosas de mis primas que le andan atrás. Me lo dijo él mismo. Además a los amigotes ya los dejará cuando tengamos hijos. (SE PARA, CAMINA) Y “los amigotes”, como dicen ustedes son todos abogados. ¿Ustedes no quieren que yo sea abogada? Roberto dejó cuando le faltaban cuatro materias, (GRITA) ¡Cuatro!. No podemos ser todos abogados. ¡Mamá decí algo! Y vos no me mirés así entrecerrando los ojos como si estuviera diciendo tonterías. Acabo de terminar el  normal, ¡No quiero estudiar abogacía! ¡Me quiero casar con Roberto! (GOLPEA EL PISO CON UN PIE COMO EN UN ARREBATO) Es tan interesante, con ese pelo lacio peinado para atrás. Hasta esos sacos a cuadros que le quedan fantásticos aunque son demasiado... pero yo lo voy a vestir. La espalda recta, la mirada decidida. Tan buen mozo. ¡Decí mamá!. Y me rogó, te lo juro mamá, me rogó... que nos casáramos. Roberto tiene 28 años. Me lleva 10, pero casi no se nota. ¡Mamá decí algo! ¡Y vos papá dejá de mirarme con sorna o te creés que no me doy cuenta! ¡Te creés que soy idiota!...(CAMBIA LA ACTITUD)

En ese momento, por un instante, volví a pensar... en BILLY... En esos ojos de llovizna, asustados, no comprendiendo, desesperados por no entender, cuando le dije que nos mudábamos a Buenos Aires. Entonces Buenos Aires, para dos chiquilines de 15 años, quedaba de Tandil como ahora queda París de Buenos Aires. Cuando Roberto me rogó que fuera su novia, que me adoraba, que quería conocer a mi familia, que quería casarse conmigo, y quería y quería y quería. Lo que no me dijo... fue que me quería a mí. Dijo adoraba, pero adorar no es lo mismo que querer. (PIENSA). Se adora a la Virgen María, se quieren... otras cosas... Yo tampoco lo quería. Yo quería casarme. Pero quería a BILLY. Sin saberlo del todo, adentro del inconsciente, como dice la psicóloga, yo siempre quise a BILLY, quise con mi sangre, mis huesos, al hombre que se iba formando en el BILLY que estaba adentro del inconsciente, como dice la psicóloga. Ahora lo sé.(CAMBIA LA ACTITUD)

Seguro que va a pedir mi mano ¿De donde sacás vos que anda buscando mi plata?. ¿Ustedes creen que la plata que tienen vale más que yo?. ¿No se dan cuenta que me ofenden?.(ASOMBRADA) ¿Papá? ¡Sabías ser dulce! ¡Sorpresa!. Así que no creés que yo valga menos que la plata que podamos tener y que toda la plata del mundo. ¡Nunca te había oído decir eso! ¡Sorpresa! Yo sabía que el padre de mamá te preguntó ¿Con qué cuenta el mozo para pretender a mi hija? . Con estas, le dijiste y le mostraste las manos. Las manos, de trabajador de canteras. (CAMINA MIENTRAS HABLA Y DEJA A LOS PADRES)

¡Qué cosa! Ahora me acuerdo de eso y de las manos. Las manos de todos. (MIRA DETENIDAMENTE SUS MANOS) Las manos de Roberto, finas, blancas y torpes: las del arquitecto, cuadradas, grandes hábiles y sensuales; las del doctor; cuidadas, con muchas venas, perversas, capaces de arrancar quejidos de placer y dolor o las dos cosas juntas; las de papá que nunca dejaron de ser las de un trabajador, aún cuando firmaba los cheques. No recuerdo las de Eduardo o… no las conozco bien todavía, (CAMBIA LA ACTITUD)

... pero con nitidez las de Billy pequeñas y redondas, ligeras como pájaros de verano, tímidas y claras como su dueño. Quiero esas manos Billy. Quiero tus manos. (PAUSA)

( VUELVE A HABLAR CON LOS PADRES). ¡Mamá!. Ya está. Dijo que sí. (PAUSA) Ahora venía lo peor... Yo... ¿Estaba segura?. (PAUSA)¿Qué es estar segura? ¿Segura? ¿Cómo sabía yo qué era la convivencia, el mantenimiento de una casa, la crianza de los hijos? No sabía nada pero ahí estaba y tenía que decidir...  juntando fuerzas me dije ¡Si, estoy segura! ¡Con qué facilidad separé a BILLY de mi casamiento con Roberto, como si fueran cosas que ya venían separadas... (PIENSA) Casa... miento.... casa.... miento ¿Y no venían separadas?...

Fuimos novios justo un año. Roberto se portó maravillosamente. Conmigo nunca… pedía cositas… pavadas…., aunque en un año pasan cosas, ¡Ufff!, pero ninguna llegó a nada. Si yo decía no era no… y eso que muchas veces… el no costaba…(PAUSA, MIRA EL RELOJ) ¿Y si lo llamo al susodicho? Él nunca me pidió que no llamara... y yo llamo y listo... (TOMA EL TELÉFONO CELULAR DE SU CARTERA : MARCA. ESCUCHA). Mensaje. Bueno... bueno... Fuera de servicio... ¡Tá que lo tiró de las patas! Este boludo se hace rogar... no te resistas... Eduardito... ¡Pero alguna factura le paso! ¿Por quién me tomó?... ya lleva como veinte minutos de atraso... Tampoco le dejo mensaje ya se dará cuenta que soy yo... (SIGUE HABLANDO COMO REVISANDO SU VIDA PARA ELLA DEJANDO ESPACIOS DE SILENCIO COMO PARA ORDENAR SUS IDEAS) ¡Yo llegué muy virgen al casamiento!. Un vestido larguísimo blanco y puro. (HAY UNA ESCENA DONDE LAURA INTENTA DESPRENDERSE DE LAS CARICIAS AVANZADAS DE ROBERTO BAJÁNDOSE EL VESTIDO  SACÁNDOLE LAS MANOS DEL CORPIÑO E INTENTANDO QUITARLE LAS MANOS DE LA ENTREPIERNA) ¡No Roberto! ¡Esperá un poco! Estoy como vos. Pero… Ya falta tan poco... te toco pero poquito… hagamos proyectos así no pensamos en... eso. ¡Y seguro! ¿Por qué no voy a pensar? ¿Soy de madera? ¿No ves que no soy de madera? (PAUSA. HABLA NUEVAMENTE CON LOS PADRES) ¡Bueno papá terminala! . No prosperó porque uno de los socios era un sinvergüenza. Mala suerte. Te va a devolver hasta el último centavo.

(CAMINA JUGANDO CON EL CELULAR)Todo era lindo. Es lindo hacer planes. Casarse es como salir de viaje, ¿No?. Muchas veces pensé en BILLY pero... La fiesta fue hermosa. Tanta gente, tantas luces, tanto ruido. (PAUSA) ¡Y bueno se meten porque nos regalan todo!, ¡La culpa es nuestra!. Vivimos en este enorme departamento. Regalo de papá. Vamos todos los años al chalet de papá de Mar del Plata todos juntos. Nos invita papá y paga todo. ¡Vos ahí no decís nada y ahora venís a calentarme la cabeza!. Cuando nacieron las chicas... papá y mamá se hicieron cargo de todo, vos no decías ni mú. Nos compraron un barco. Nos pagan el amarradero ... Ellos no se meten tanto, y pagan todo, se sienten con derecho y algo de derecho... por último fueron ellos quienes me alertaron sobre tus negocitos rarones con el arquitecto, y tus escapadas y…¡Mejor no acordarme! (PAUSA)…

(CAMBIA) De BILLY no me olvidé nunca, sin mezclarlo con lo de todos los días… es que ese recuerdo estaba... Parecía de otra historia. Y era otra historia. La casualidad unió las historias… (PIENSA) casualidad…  la casualidad… ese otro nombre de Dios (PAUSA)

(PAUSA. CAMINA) Colonia es más lindo de noche desde el puertito. Las lucecitas y ese lejano retumbar de murgas... ¡Qué lindo! ¿No tomamos mucho Champagne? Paremos Roberto. Hace calor. Tomé mucho... me voy a la cama. ¡Tengo ganas de dormir desnuda! (SALE DESVISTIÉNDOSE)¿Te molesta? (SALE TROPEZANDO ALGO BORRACHA. AL RATO SE ESCUCHAN RUIDOS DE DOS CUERPOS HACIENDO EL AMOR SIN GRITOS DESMESURADOS, SOLO ALGÚN QUEJIDO) ¡No me muerdas la espalda!. ¿Qué te pasa? ¡No Roberto¡ ¡Por favor! ¿Qué te pasa? ¡No,no! (LA ESCENA VACÍA CON RUIDO DE AGUA Y MÚSICA BAJA DE JAZZ DE SAXO. AL RATO SALE TRATANDO DE ARREGLARSE) ¿Terminaste bien? ¡Qué suerte… yo no... como siempre... terminás y te vas. Además…¿Por qué así? Nunca…

(CAMBIA)Había una gran luna. No un gran brillo de luna. Una luna grande. El estaba mirando la costa. Fumaba. Estábamos a unos cincuenta metros del muelle. Yo me acerqué en silencio y cuando estuve atrás sentí un impulso extraño. Algo me guiaba. Sentí que debía empujarlo al agua. No sé por qué. Tal vez porque todos tenemos esos impulsos alguna vez. La casualidad,,, la casualidad… el azar… otro nombre de Dios… Tal vez todos tenemos ganas de matar... por eso está prohibido... y yo las tuve en ese momento. Dios me perdone. Yo también soy todos. Roberto sintió que yo estaba detrás y sorprendido y asustado se dio vuelta y me miró a los ojos. Entonces lo vi y él me vio, y seguramente en mi cara vio la decisión de empujarlo al agua y yo vi esos ojos.

(CAMBIA) Tus ojos Billy. Tus ojos de llovizna, como allá en Tandil. La desesperación ante lo irremediable. El terror… el otro nombre de… Dios ¡Dios me perdone!. Una súplica incompleta. Esos ojos eran BILLY. Nos vimos unos momentos. Lo vi, ojeroso, pálido, desesperado..., desesperanzado. La llovizna leve de azul melancólico. No nos veríamos más. Yo me iba y él se quedaba sólo en mi recuerdo. No podría soportarlo. No lo soportó. Desde entonces vino él

(PAUSA, CAMBIA) Roberto jadeaba ¿Que pasa? Es una broma... Muy serio me agarró de las muñecas y yo me reí de la broma... (MUY DURA) Y me solté… (LOS BRAZOS LOS MANTIENE LEVANTADO COMO QUIEN HA TIRADO ALGO DE PRONTO QUEDA MUY SERIA) Y lo tiré. Golpeó la cabeza en el palo y cayó al agua. No lo vi más porque vi a Billy, lo vi. Nos vimos. BILLY me dijo tantas cosas con esos ojos. Roberto… se soltó… el azar. Yo te miraba a vos y Roberto se ahogaba... bueno el azar... otro de los nombres de... Pobre Roberto... ahogarse bueno... el azar... ¡Qué sé yo!... Esa noche sentí que me crecía el dolor y se me hacía llanto. Lloré en silencio cuando descubrí la manera de ver a BILLY. De seguir viéndolo.(SE SECA UNA LÁGRIMA) Lloré por BILLY. Lo quería. Quería los latidos de esos ojos Enfermos de brillo. Del brillo que le faltaba a la luna. (PAUSA) Los quiero. ¡Los deseo míos! Y a su brillo. (PAUSA) No lloré por Roberto... ¡Qué sé yo! (LARGA PAUSA). (SUENA EL TELÉFONO. LAURA LO ABRE Y COMIENZA A HABLAR) ¡Hola señor... ya era hora ¡ (PAUSA) ¡Ah sos vos Clarissa!. No, no, estoy esperando una llamada, decí, decí. (ESCUCHA) pero si tesoro, si puedo... lo hablamos más adelante... me encanta quedarme con los chicos. ¿Y como están mis nietos preferidos?. Ya sé que son los únicos, bueno una manera... Bueno ahora cortemos porque me van a llamar en cualquier momento... si... bueno... lo vemos. Un beso.

Clarissa la madre de mis nietos, que por suerte casó bien. El marido es un santo y tiene “la plata”. En realidad los padres tienen “la plata”... bueno igual la niña se queja del santo. El santo, la verdad, es un plomo. Pero buen padre. Como los de ahora... Los baña, los cambia, los pasea, los plancha. Ella tiene todo servido pero igual se queja. Tiene muchacha, niñera, dos autos y a mí. Porque cuando no está la niñera está la abuelita. La vieja que para qué necesita las relaciones sexuales, con la osteoporosis y todo eso

(CIERRA EL CELULAR). Mis hijas son dos locas... Mientras espero me voy a tomar un oporto seco. (VUELVE CON UNA COPITA DE OPORTO QUE VA TOMANDO MIENTRAS VUELVE A SENTARSE) Me hacen reír... Son tan pavotas. (SE PONE DE PIE Y HABLA IMITANDO A UNA DE LAS HIJAS)

¿Relaciones sexuales? ¿Y si te quebrás la cadera? Y... la osteoporosis... (TOMA OTRO SORBO DE OPORTO) ¡Osteoporosis! ¡Ay por favor!... (SIGUE COMO SI FUERA LA HIJA) Ma, a tu edad...¿Y para qué querés tener relaciones sexuales? ¿Qué te pasa vieja? ¿No será la psicoanalista esa? De paso te digo que me tenés que dar para pagarle al mío… Ya le debo como ocho meses... ¿No será esa tipa? Como es sexóloga. ¿Qué te pasa? ¿Por qué no te hacés un viaje con alguna amiga? A Grecia, a un lugar que vista. París, Florencia... ¡Dejate de joder con las relaciones sexuales mamá! No son para tu edad. (PAUSA)

Yo no lo podía creer pero no me enojaba... me daba risa... (SIGUE RIENDO) Pero qué guacha... (SE ATORA Y TOSE)

¡Qué horror! ¡A tu edad! ¡A tu edad!. ¿Cómo a tu edad?. Decime un poco amorosa. ¿Y a vos? ¿A tu edad? ¿Para qué te sirven las relaciones sexuales? (LA PARA CON UN GESTO) ¡No me lo digas! Bueno… a mí para lo mismo. Exactamente lo mismo y no sé... Con los años mejoran... En algunos casos... Ustedes ya están grandecitas.  Saben como es. ¿Para qué preguntás?. Otra vez me toman por idiota. Tu hermana casada con hijos, vos soltera pero independiente, demasiado independiente. Porque nena... para vos independiente quiere decir acostarse cuando se te canta y con cualquiera. Y que entre nosotras no son compañeritos tan respetables. Mercedes, tesoro, fijate que estás hablando con una señora mayor y que de paso ¡Horror!… Es tu madre. ¡Qué desgracia che!. Mirá... atendé, ¿Querés una copita de oporto? No... mejor... Conocí a Eduardo... me gustó. Es un tipo de fortuna, siempre bien vestido, atento, un caballero. Demasiado caballero… pero en fin. Él tiene uno o dos años menos que yo, podríamos haber intimado... en fin vos me entendés, un poco más ¿Cómo dicen ustedes cuando…? Bueno... transar o algo así... Vos lo decís siempre. A las relaciones sexuales les llaman como si fuera un acuerdo, un negocio. Transan. No pongas esa cara, no soy una degenerada. Hago lo que hacés vos pero sin música disco...

¿Y si se enteran tus amigas? ¿Qué les vas a decir? ¿Qué tuviste ganas de transar?. Mamá... tenés una edad... ¡Tenés nietos! Decime, me dijo, ¿Vos no eras católica? ¿Y? (PAUSA) Qué mocosa tan boluda,...¡Qué tendrá que ver la religión con las ganas de abrasar al chico a quien quiero desde hace cuarenta años! Digo yo. Además ¿Qué sabe?, ¿Qué puede saber esa chiquilina qué es conocer completamente a un hombre? Ahí casi no me aguanté, casi le doy un sopapo pero no soy de dar sopapos, los padres de antes eran mejores. No dudaban. Mi mamá decía siempre, la mano abierta tiene la medida de la cachetada. La mocosa de porquería que se va con un tipo con los pantalones arrugados de guerrillero selvático a Cuzco ¡Cuzco! Lleno de indígenas y arqueólogos barbudos, recomendándome Grecia... ¡No, Cuzco! ¡En colectivos roñosos!. Yo conozco a los padres del chico, son escribanos. Podrían irse... Pero no. Se van a compartir colchones grasientos...

Si a mí me preguntan ¿Dónde está Mercedes? Diré, está en Grecia con unos compañeros de la facultad, estudiando el Partenón. No es lo mismo que decir está en Cuzco, llenándose de piojos coloniales o incaicos o no sé qué, revolcándose en un camastro con otro sucio como ella, que debe ser piquetero, comunista o algo peor. ¡No es lo mismo! Bueno ahora resulta que la expedicionaria sucia, no me considera ya una mujer como si una mujer a los cincuenta y cinco fuera una mujer retirada. ¡No chiquita!

(SIGUE EXPLICÁNDOLE) Eduardo no tiene hijos, siempre fue soltero, sin aventuras, es un caballero, un hombre de mucho pero mucho dinero y relaciones. Les va a gustar.

¿Encima un maricón? Un hombre de su edad sin mujeres es un maricón, un trolo. ¿Ni siquiera te va a servir para encamarte? Estás rechiflada. La torta está rebuena. Ma, dame otro pedazo.

Encamar, dijo. Encamar. Me sonó a Hotel Alojamiento, perfume barato, puta de bar, sábanas sucias, no sé. Hice como que no había oído.

Y yo estaba ahí. ¡Yo estaba!. La vieja estaba ahí, uno de los motivos de la decadencia de occidente estaba ahí.

Me miró sonriente y me gritó con bronca desde la puerta, ¡Chau liberada!. Dejame la guita para el psicoanalista, y pegó un portazo francamente emocionante.

(CAMBIA) Yo no dejaré nunca de buscar esa mirada. Nunca dejaré abandonados en la memoria los ojos de BILLY cuando le dije... le derramé como aceite hirviendo, que me iba... lo dejaba para siempre mientras él se hacía hombre y yo mujer... La mirada… mientras lloviznaba lentamente en la fría plaza de Tandil. Lentamente... la melancolía es lenta. (PAUSA) Él abrió grande sus ojos espantados y rodeados de ojeras que hicieron por un momento más intenso su brillo enfermizo... (PAUSA) ¡Nunca dejaré de buscarlos!... y para eso necesito a los Eduardos... (RESPIRA PROFUNDO . SE SIENTA. MIRA FIJO UN PUNTO)...Para eso.

(MIRA EL RELOJ. SE PARA, CAMINA. TOMA EL CELULAR, LO MIRA Y LUEGO LO DEPOSITA NUEVAMENTE) Me está preocupando este muchacho.... Él sabe que yo lo espero... a ver si... pero no... no se va a arrepentir... ya me mostró y le sirvió... tengo el fisic du rol. Lo que pasa es que no me tengo que acordar de mis hijitas... me sacan de quicio. (IMITA PARODIANDO A LA HIJA)  ¿Y si se enteran tus amigas?¡Quedate tranquila sangre de mi sangre!... dulce… mis amigas hacen lo suyo y los boludos de los maridos creen que las engañan con putitas de cartón. Si se enteran mis amigas se van a quedar calladitas. Ejemplos de prudencia y buenas costumbres. Pensemos en otra cosa. A ver... mañana saldré con Eduardo... hoy la noche va a ser larga... uno de estos días tengo que ir a ver a la psicóloga o sexóloga o lo que fuera. Tengo que conseguir que Eduardito, ejerza la bisexualidad conmigo. Sin la tranza con penetración y todo, como dicen mis hijitas... el espanto no es tan espantoso y los ojos de mi Billy pueden no venir… ¡Ay por favor! Dios me perdone.

No deja de ser entretenida la charla con la doctora Pollack. Que no es judía. ¿Ya lo dije? Es viva la guacha... al final no sé cómo me sacó de mentira verdad, y le conté lo del Dr. Redondo. Pero no todo, todo. Le conté que fue una cosa... apenas si nos… bueno encontramos unas tres o cuatro veces, siempre en el consultorio, porque yo no iba a meterme en esos hoteles que vaya a saber Dios quien estuvo y haciendo que porquería. Siempre en el consultorio. Y la sexóloga me preguntó si habíamos consumado el acto. Son raras las sexólogas. ¿Consumado? ¿Consumado qué? Después me explicó mejor. Y sí... le dije... que iba a hacer... estaba ahí... medio así... sin nada, media...desnuda y el tipo, la verdad, me gustaba... Y sí. Lo hicimos y no me arrepentí, pero me confesé y ya está. Si no hubiera sido por el doctor Redondo yo nunca me hubiera enterado cuanto se sentía eso, y cuanto me gustaba, porque con Roberto, nunca. A mí... la verdad... lo del doctor me gustó pero un día se terminó. Cuando yo obtuve mi mirada de llovizna  de desesperación para traerme a mi BILLY... Ese doctor Redondo bueno, era ginecólogo. Para mí que me daba algo cuando tomábamos el champagne antes de... bueno eso. Algo me daba pero como era doctor. Con el arquitecto fue distinto. (SE RÍE) ¡El arquitecto hacía cada cosa! ¡Me besaba en cada lugar. ¡Salí de ahí che! Le decía yo y entonces el con unos ojos tan verdes y luminosos me agarraba suave la cabeza... me empujaba un poco… bah unos besitos, una cosita de nada... pero nunca más de un rato. ¡No! ¡A ver si se creía que yo era una cualquiera!... (PIENSA) ¿Qué es una cualquiera? ¿Cuántas cualquieras habrá? Porque a mí me gustaba… Era divertido y lindo el arquitecto. Ahora... en ese entonces todavía no había desaparecido Roberto y él se ocupaba, ¡Bah, se ocupaba! Iba cada tanto a las obras de mi papá. Mi papá descubrió que el arquitecto se quedaba con parte de los materiales. Lo echó. Florencio Terrero se llamaba. Nosotros ya teníamos esa relación... ¡Nada del otro mundo! Bien hecha pero no una cosa ¡Ahhhhhh!... Florencio me contó que él se llevaba materiales, pero una parte de la plata se la daba a Roberto para que hiciera la vista gorda. ¿Para qué me lo dijo?. Los hombres son así. Hablan demás. Todo lo que hacen les parece bárbaro. Y era lindo el arquitecto. Rubio con pequitas y unas manos grandes… las uñas prolijas y recortadas. Una espalda llena de músculos. Le gustaba hacer de todo, pero la verdad... me divertía. ¡Cómo me gustaba ser una cualquiera! Después del accidente tuve que declarar. De los materiales no dije una palabra. Sólo recuerdo el color verde en los ojos cuando me agarraba el pelo... pero bueno.... eso también lo confesé y la santa madre iglesia me perdonó. Chau. Cómo brillaron de terror esos ojos verdes cuando lo empujé del  borde del décimo piso... Y viniste Billy... viniste.

Un día Florencio me dijo. Esta tarde vamos a hacer eso... el dijo el nombre completo, a la obra... ¿No está toda sucia? Mejor, dijo él, más excitante... yo me dejé convencer. Pensaba que debía aprovechar cualquier oportunidad para ver a Billy. Llegamos al décimo piso, con un ascensor precario que iba subiendo entre barquinazos y muy lentamente. En realidad era como una jaula. Allí Floren, yo le decía Floren porque tenía un no se qué a Floren del Bene, un actor de la época de mi mamá. Ahora... mientras subíamos me gustaba como me subía la pollera acampanada. Ay yo no sé como pero cuando quise acordar y mientras pensaba como le sacaba esa mirada de desesperación para volver a ver a... de esos ojos verdes briosos, ya lo estábamos... bueno... haciendo. ¡Allí parados, entre barquinazos! ¡Qué horrible! Bueno horrible no diría. Desagradable. Tampoco. Bueno no sé, novedoso. Ahí está. Pero yo firme con la idea. Llegamos al décimo, seguimos un rato en la jaula y terminada la acción dejamos la jaula esa. Mirá qué vista. Se ve el río, dijo Floren y llegó al borde.

A mí todavía me temblaban un poco las piernas, pero igual me solté de su mano y lo empujé. El gritó, un grito corto. Le vi los ojos. Verdes, brillosos, desesperados. La desesperación cayendo como una llovizna lenta desde el décimo piso. Allí estaba mi BILLY, en esos ojos, en su miedo, en su desesperación. ¡Ay por favor!

Cuando el episodio de la obra, ya conocía al Doctor Redondo porque fue durante mucho tiempo mi médico ginecólogo. No sólo lo conocía. También había, como dice la sexóloga, consumado. El Dr. Redondo era un hombre algo mayor, casado dos o tres veces, la última con una dama de la sociedad. Muy respetable el Dr. Redondo, era hasta profesor. Un señor. Era pelado, petiso y bastante feo pero no desagradable. Vestía bien y era... fino. A un hombre fino se le perdona que sea pelado y petiso ¿No?.

Pasé semanas imaginando cómo sacarle la mirada  que me trajera del más allá a mi BILLY , su miedo, su sonrisa, su pelo negro sobre la frente, su inocencia... su amor de niño. Su terror de hombre. Semanas pasé hasta que se me ocurrió la idea que por último dio resultado. Una tarde en el consultorio, cuando ya habíamos consumado... le dije; Doctor, porque yo siempre le dije doctor; Doctor ¿Qué es esto? Y le mostré un papelito mientras me ponía el corpiño. Lo había escrito yo. Lo saqué de un resultado de un análisis, le dije sin darle importancia. ¿Tiene que ver con la anemia?, pregunté inocente Lo tomó, lo miró, ¿Acá dice HIV?... ¿A ver? Le dije curiosa aunque sabía muy bien qué decía. Sí, dice HIV, positivo. ¿Es de una de tus hijas, Laura? Preguntó inquisidor y serio. No mío, le dije lo más campante mientras me arreglaba el pelo. ¿Cómo? Gritó y me miró. El grito se apagó, se apagaron las luces, los sonidos de la calle, se escuchaba una llovizna fría de plaza y me trajo en sus ojos, la mirada de BILLY... asustado por la ausencia, llegando de la nada como fantasma dolorido, desesperanzado, con su pelito negro en la frente y esos ojos. Cuando el doctor Redondo se tomó el pecho y cayó, me siguió mirando: Y tuve a BILLY. Y él me tuvo a mí ( CAMINA. LEE UN PAPEL DE DIARIO QUE RECOGE DE UN GRUPO DE PAPELES) El médico y Catedrático Doctor Héctor Padilla Redondo, falleció repentinamente víctima de un ataque cardíaco. La familia científica argentina, lamenta la triste pérdida e invita a familiares y amigos a la misa que se celebrará en la Iglesia del Socorro el próximo domingo, en memoria del conocido y ejemplar profesional. Ejemplar dice. (PAUSA. DEJA ELPAPEL) ¡Cómo lloraba la mujer!¡ Pobre mujer!

La sexóloga, nunca supo lo del arquitecto. ¿Para qué? Ni de los otros. Bueno… los otros fueron cosas así no más. Sólo para ver a BILLY. Ni me acuerdo de ellos. Uno fue el sastre de Roberto, el otro un mozo del hotel de Río, ni me acuerdo... A mí me divertían pero era sólo el sexo el que me incitaba. En realidad...

(CAMBIA) Me incitaba la posibilidad de volver a ver a BILLY... nada más... la nada. Otro nombre del Dios del Amor. (PAUSA) Ahora sigue lloviendo... llueve lento como llanto de hombre triste. Un poeta dijo eso. Tal vez llueva sobre las tumbas de... ¡Oh! ¡No! Eso ya está. ¡Todo lo hicimos para encontrarnos.! ¡Todo por nuestra necesidad de vernos! No debemos sentir ninguna culpa. Antes que la culpa siempre primero es el amor, la casualidad, el azar, el terror, la nada. Los nombres de Dios. (PAUSA)

Eduardo no es ni el doctor, ni Roberto, ni el arquitecto, ni... los otros... Eduardo es un compañero de tilinguería, lo cual no está mal, para una señora... distinguida... y tilinga. Total los paseos en barco son hermosos. Eduardo es un caballero. Y ese barco con el mozo-cocinero, y el marinero-capitán. Al anochecer tomamos champagne, cenamos bajo un cielo estrellado. Eduardo recita poemas y me cuenta los proyectos de asociación que le ofertan. Una de esas noches, en Punta, elogió mi piel y cuando yo creí que comenzaría alguna escaramuza para consumar... , eludió elegantemente la situación y me llevó hasta mi camarote. Me besó la mano. Sus ojos  mostraron signos de deseo... bueno de eso que se le nota a los hombres en la mirada... Después del champagne vislumbré algo, algo parecido al deseo pero con algo más... ¿Lujuria? ¿Perversión?. Detrás mío estaba parado el marinero-capitán, con una enigmática sonrisa dibujada en su rostro quemado. No importa me dije. ¿Necesitás una apariencia de señor heterosexual? Yo te la puedo dar. Puedo ser tu pantalla Eduardito. Y no voy a dejarte ir sin ofrecerte mi servicio y seguir haciendo lo que yo quiera, como hice toda mi vida. No lo dejaré huir tan fácilmente. Además descubrí una nueva puerta para ver a BILLY. Una mañana, después de darnos un baño de mar y mientras me ayudaba a secarme le puse la mano en el pecho y le acerqué mi boca a la suya, mojándosela apenas con la punta de mi lengua. Cerré los ojos y con toda la intención de atormentarlo fui llevando la mano por debajo de su pantalón y cuando los abrí, vi la mirada. No insistí y dejé pasar el momento como si hubiera sido una confusión de alguno de los dos. Pero yo no estaba confundida. Yo estaba excitada. Puedo desesperar a Eduardo con sólo acosarlo sexualmente, y mientras no exagere, lo tengo a mis pies, porque me necesita para esconderse de sus... digamos, travesuras. (CAMINA Y MIRA EL RELOJ) Tardá si querés. No te vas a escapar. Ya nos necesitamos. Ya me mostraste, visitamos al Presidente, a los ministros. Ya soy tu pantalla. Yo espero. Total... (REPASA SUS LABIOS. SE ARREGLA EL PELO,, SE MIRA AL ESPEJO)

Hace mucho, hicimos un viaje con las nenas a Tandil. Ellas querían ver los lugares por donde anduve cuando era chica. Las llevé al paredón del ferrocarril donde paseábamos con Billy y a la plaza de la lenta llovizna donde... me despedí... necia, sin la caricia que nos debíamos... aquella vez... ¡Aquella es la Plaza... como ahora llovía lentamente ( DE PRONTO APARECE UN HOMBRE VESTIDO DE CAMISA Y PANTALÓN, CON LAS MANOS PERMANENTEMENTE EN LOS BOLSILLOS. LAURA LO VE Y LO MIRA. EL HOMBRE LA ENFRENTA Y LE HABLA A ELLA SONRIENTE) ¿Te acordás de mí? Soy BILLY...

LAURA Se confundió señor, yo no lo conozco.... (SE ATEMORIZA Y QUIERE SALIR CORRIENDO)

EL HOMBRE: Soy BILLY Cagnolli, fuimos juntos al Normal… el hijo del que fabrica los salamines… DIJO DE NUEVO Y VOLVIÓ A SONREÍR. Se acercó sonriendo.

LAURA. ¿Y a mí qué me importa quién es usted? LE CONTESTA DE MALA MANERA.

EL HOMBRE. Soy... BILLY... dijo menos seguro... más bajo. ¿Usted no es.?...¿Laura?.(LAURA DICE SÍ. SE DA VUELTA Y LO MIRA DE FRENTE. CORRE. EL HOMBRE SE SONRÍE NUEVAMENTE Y SALE CAMINANDO DESPACIO SIEMPRE CON LAS MANOS EN LOS BOLSILLOS)

LAURA. ¡Billy! ¡Billy! Amor... ¡Quiso hacerme creer que eras...! ¡Un loco!. No sé porqué ahora me acuerdo. Un mal sueño. ¡Ay, por favor! (CAMINA, MIRA LA HORA)

(CAMBIA) BILLY , hemos destruido la vieja fórmula, “hasta que la muerte nos separe” No señor, con nosotros es “hasta que la muerte nos una” (SUENA EL TELÉFONO CELULAR, LO BUSCA APURADA MIENTRAS HABLA) Aquí estás Eduardito, mi caballero tardón. (TOMA EL TELÉFONO LO ABRE Y SE SIENTA EN EL CAMA. EN CUANTO LO ABRE ELLA HABLA) ¡Hola señor! Pensé que se había olvidado. Acá estoy… hola, hola, ¡Oh! Perdón señorita,  pensé que era otra persona, disculpe. Diga. (PAUSA) Sí soy yo.(PAUSA ESCUCHA SE LEVANTA LENTAMENTE DE LA CAMA) ¡¡¡NOOO!!! (GRITA) No lo puedo... (NO ATINA A HABLAR. DEJA EL TELÉFONO COMO SI ESTUVIERA SUCIO) No lo creo... no puede ser... Eduardo... ¡No lo creo! (ESTÁ DESCONCERTADA. SE SIENTA VUELVE A TOMAR EL CELULAR) ¡¡¡Hola!!! Sí perdón, estoy acá pero la noticia… ¿Dónde está? ¿Es grave? (VUELVE A ESCUCHAR) El helicóptero, el río, pero… ¿Dónde está? (PAUSA)¿Buscan el cuerpo? ¿Me está diciendo que murió? ¿Eduardo murió en un accidente? (PAUSA) Sí, sí Raquel gracias, llámeme en cuanto sepan donde está, por favor Raquel. Gracias Raquel (AUSENTE…SE PARA CAMINA HACIA UNA LUZ MUY BRILLANTE QUE LA ILUMINA.)

(CAMBIA) ¿BILLY? ¿Estás ahí mi niño? ¿Estás ahí niño de llovizna y luz lunar?. Lo hicimos, para amarnos... y yo... les di tu miedo… ¡¡¡LOS MATAMOS PARA VERNOS MI NIÑO¡¡¡ (PAUSA)TENEMOS QUE SEGUIR VIÉNDONOS. ¡¡¡YO LOS DESESPERABA!!!! COMO A VOS BAJO LA LLOVIZNA AZUL DE LA PLAZA DE TANDIL ¡¡¡MATÉ CUANDO HIZO FALTA!!!! ¡¡¡ELLOS TE TRAÍAN!!! ¡¡¡ MI NIÑO!!! Montado en sus terrores. ¡Terrores, terrores otro de los nombres de Dios!. ¡Casualidad, azar, terror! Otros nombres de Dios...¡Dios me perdone!

(GRITA CAMINANDO POR EL ESCENARIO MIRANDO HACIA LA LUZ QUE ILUMINA CADA VEZ MÁS INTENSAMENTE LA ESCENA ) ¡¡¡Yo te voy a buscar mi niño, mi hombre, porque te llevo en mis entrañas …y saldrás a la luz. (COMIENZA UNA MÚSICA POTENTE QUE SE INTERRUMPE BRUSCAMENTE  CUANDO SUENA EL TELÉFONO CELULAR QUE LAURA NO LEVANTA. LAURA CAMINA HACIA ATRÁS SIN DEJAR DE MIRAR EL TELÉFONO. EL SILENCIO ES TOTAL)¡¡¡ BILLY!!! ¡¡¡OH DIOS MÍO!!! ¡¡¡MURIÓ!!! ¡¡¡BILLY!!! ¿FUISTE VOS? ¡Yo era la sangre! ¡Vos la mirada!  ( LLORA MEZCLANDO ENTRE SOLLOZOS SUS PALABRAS MIENTRAS CAMINA ALREDEDOR DEL TELÉFONO MIRÁNDOLO FIJAMENTE) Mataste al amor... (LLANTO CONTENIDO , SE TAPA LA CARA HABLA CON CLARIDAD Y RABIA CONTENIDA) Hijo... de... puta. (CONTINÚA EL SILENCIO TOTAL CON LA ACTRIZ EN ESCENA CON LA LUZ CONCENTRADA. PAUSA LARGA. SILENCIO. QUIETUD. APAGÓN)

FIN

 

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