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LOS CURAS VAN A LA HUELGA

de  ROGELIO SAN LUIS

Esta obra ha sido cedida por el autor para su difusión, si bien quedan reservados todos los derechos de propiedad intelectual. El uso público de estas obras requiere el permiso del autor, así como abonar los correspondientes derechos al autor a o la entidad de gestión que él indique, a tal fin se inserta en cada texto su dirección electrónica.

 

“LOS CURAS VAN A LA HUELGA”

Farsa en un acto, original de

ROGELIO SAN LUIS

rogeliosl35@yahoo.com

PERSONAJES

BEATA

CONFESOR

LUCAS

ANTONIO

CLARA

SACERDOTE

EL

ELLA

MONJA

 

ACTO ÚNICO

(Lados, público. Se alza el telón. Poca luz. En el segundo derecho y en la pared, confesionario de una iglesia. En él, CONFESOR. Alto y delgado. Cincuenta años. Pensativo y ajeno a todo. Se queda dormido. En un reclinatorio y seria, BEATA. Muy atractiva. Treinta años. Se levanta y va seria y lenta a la izquierda del confesionario. Se pone de rodillas y frente al público.)

BEATA,.Ave María Purísima.

(Se despierta.)

CONFESOR.- ¡Oh! Sin pecado concebida. ¡Al fin una! Me había quedado dormido.

BEATA.-Perdone si le he despertado.

CONFESOR.-¡Todo lo contrario! Últimamente… ¡No vendo una escoba!

BEATA.-¡Vende usted escobas! ¿Se dedica al pluriempleo?

CONFESOR.-Perdone. ¡Es un decir! Como nadie se confiesa.

BEATA.-Vivirán en gracia de Dios.

CONFESOR.-No creo. Si yo le contara.

BEATA.-¡¡Cuente!! ¡¡Cuente!!

CONFESOR.-¡No puedo! ¡¡Es secreto de confesión!!

BEATA.-Por un día. Sin que se entere nadie.

CONFESOR.-¡¡No insista!!

BEATA.-Bueno, bueno.

CONFESOR.-¿Cuánto hace que no te confiesas?

BEATA,-No recuerdo con exactitud. Poco.

CONFESOR.-Eso quiere decir… ¿De qué te acusas?

BEATA.-Es que mi marido… ¡Nada!

CONFESOR.-Si le gusta la natación…

BEATA.-No, no es eso. Siempre he sido muy piadosa, pero al casarme… ¡Quiero disfrutar del amor!

CONFESOR.-¿Cuántas veces?

BEATA.-Se refiere…

CONFESOR.-A tu marido.

BEATA.-El pobre… La cuarta parte de una vez la noche de bodas. ¡Ni me enteré!

CONFESOR.-Así… Debes animarlo. ¡Ser cariñosa con él!

BEATA.-¡Ya lo hago! Pero él… Solo piensa en sus negocios, hacer mucho dinero. ¡Y una…!

CONFESOR.-¿Qué…?

BEATA.-Los deseos invaden mi cuerpo. ¡Me atraen todos! Por eso me arrepiento de mis deshonestos pensamientos. ¡Me estoy convirtiendo en una adúltera! Que bajo he caído.

(Apasionado.)

CONFESOR.-¡Yo te ponía!

(Emocionada.)

BEATA.-¡Ay!

CONFESOR.-¡Eres un encanto de mujer!

BEATA.-Dice usted unas cosas…

CONFESOR.-¡Estás riquísima!

BEATA.-¿De verdad?

CONFESOR.-¡Para comerte toda!

BEATA.-¡Lo estoy deseando!

CONFESOR.-Tengo por aquí una cosa…

(Ilusionada.)

BEATA.-¿¿Qué cosa??

(Encuentra un transistor y lo enciende. Voz de Machín.)

VOZ.-“Y Habana Cuba me voy, aunque no haya carretera”.

(BEATA se levanta y baila, provocándole. Sale excitado del confesionario.)

“Y aunque no haya carretera”

(Se besan y abrazan con fuerza.)

CONFESOR.-¡¡Cariño!!

BEATA.-¡¡Amor!!

VOZ.-“A Habana Cuba me voy”

(CONFESOR entra rápido en el confesionario. Cesa la música. BEATA se torna triste. Se arrodilla  en el confesionario.)

BEATA.-Se ha acabado la música. Ahora que empezaba a ponerme…

CONFESOR.-¡Qué elegante vistes!

BEATA.-Gracias.

CONFESOR.-¡Te quitaba toda la ropa!

(Sorprendida)

BEATA.-¡Eso no!

CONFESOR.-¿Por qué?

BEATA.-Es que quedarme desnuda en la iglesia… Puede entrar alguien y verme como Dios me trajo al mundo…

CONFESOR.-Es extraño que entre alguna persona.

BEATA.-Aún así…

CONFESOR.-Actúa virtualmente a mis deseos.

BEATA.-Si es virtual, me desnudaré. Quito primero…

CONFESOR.-¡Más! ¡Mucho más! ¡¡Todo!!

BEATA.-Ya estoy desnuda.

(Coqueta)

¿Le gusto?

CONFESOR.-¡Por ti pierdo la razón!

BEATA.-Tengo frío sin el abrigo de pieles.

CONFESOR.-¡Yo te daré calor!

(Insinuante)

BEATA.-¿Mucho?

CONFESOR.-¡Todo el que necesites!

(Le ofrece los labios.)

BEATA.-¡Béseme!

(Simula besarla.)

CONFESOR.-¡Te beso hasta morderte los labios!

BEATA.-¡Ay, señor cura, qué sacerdote más viril es usted!

CONFESOR.-¡Vas a ser toda mía!

BEATA.-¡Hágalo!

CONFESOR.-Ya estamos los dos juntitos

BEATA.-¡Lo hace usted muy bien!

CONFESOR.-¿De verdad, corazón? ¡Soy un maestro!

BEATA.-¡Siga! ¡No pare!

(Excitado.)

CONFESOR.-¡Así! ¡Así!

(Caras de placer.)

BEATA.-Parece.

CONFESOR.-No me dejes.

BEATA.-Ahora…

CONFESOR y BEATA.-¡Oooooh!

(Quedan felices. PAUSA.)

BEATA.-¿Puedo ir a su ducha?

CONFESOR.-No procede.

BEATA.-Le comprendo.

CONFESOR.-¡Ha sido delicioso!

BEATA.-¡Una maravilla!

CONFESOR.-Para ser primeriza…

BEATA.-¿Tengo que pagarle algo?

CONFESOR.-Estoy en deuda contigo.

(Simulando.)

BEATA.-Me visto… ¡No mire!

CONFESOR.-Soy tan discreto.

(Preocupada.)

BEATA.-¡Dígame que nunca me engañará con otra!

CONFESOR.-¡Seré todo para ti!

(Seria.)

BEATA.-¡He pecado!

CONFESOR.-No fue real.

BEATA.-¡Preciso confesarme!

(La bendice,)

CONFESOR.-Yo te absuelvo de tus pecados en el nombre del… Puedes ir en paz.

(Se santigua.)

BEATA.-¿Mañana… A qué hora nos vemos?

CONFESOR.-Más o menos a la misma de hoy.

BEATA.-Seré puntual.

CONFESOR.-¿Se te ha olvidado algo?

BEATA.-Que yo sepa…

(Le muestra un sujetador negro.)

CONFESOR.-¿Y esto?

(Lo coge y guarda en un bolsillo del abrigo.)

BEATA.-Con las prisas…

(Mutis rápido por el primero izquierdo. CONFESOR queda plácidamente dormido. Por el segundo izquierdo entra LUCAS. Cuarenta y tres años. Alto, fuerte, seguro. Viste una sotana. Para sí.)

LUCAS.-Nadie. ¡No hay nadie! La clientela ha dejado de creer. ¡Así no vamos a ninguna parte! Cómo añoro los tiempos de antes. ¡Eran una maravilla y los curas eran respetados. Aquellos rosarios de la aurora, la adoración nocturna que los frívolos la aprovechaban para echar una canita al aire, las fervorosas procesiones, el Sermón de las siete palabras, las duras penitencias en los confesionarios tras mostrarles una calavera, los piadosos que acercaban a comulgar, las Santas Misiones con altavoces por todas las ciudades, los que llevábamos al cementerio en los pueblos y, tras cerrarlos con llave, les hacíamos ver en lo que convertirían mientras aguantaban sus cruces a cuestas, las novenas milagrosas que creían asistir a Lourdes, los elegantes festivos con traje nuevo y corbata en la misa mayor, las pláticas desde el púlpito que eran consideradas brillantes piezas oratorias, buenos billetes por cada responso en difuntos, huevos, patatas y botellas por una boda. ¡Y se casaban de verdad hasta que la muerte los separase! Los funerales que venían a cantar curas de otras parroquias, la cuaresma que comíamos carne sin bula, las anécdotas que contábamos de los confesionarios, el conocido chiste, entre colegas, de la criada cada vez más enferma de uno de nosotros: ¡No tiene cura! ¿En qué ha quedado todo esto? En iglesias vacías y ese cura dormido en el confesionario. ¡Un asco!

(Por el primero derecho, entra ANTONIO. Veinticinco años, alto, fino, elegante. Porte aristocrático. Viste una bonita sotana.)

ANTONIO.-Buenas tardes nos dé Dios, Padre Lucas.

LUCAS.-¿Padre? Entre tu santa madre, que Dios la tenga en la gloria, y yo, no ha habido nada. Buenas tardes, Antonio.

ANTONIO.-¡Mi madre era una auténtica y virtuosa dama! Tan señora y títulos nobiliarios. ¡Su ilusión es que fuese un jesuita. Si estoy aquí, es por ella.

LUCAS.-¡Déjate de pergaminos y piensa que eres un cura moderno como somos todos! ¡Deja de ser el niño mimado de tu mamá!

ANTONIO.-Eso es lo que quiero ser. Soy joven, pero estoy de esto…

LUCAS-Hay que resistir. ¡Morir con la sotana puesta!

ANTONIO.-¡No sé si aguantaré! ¡Eh, confesor. ¡Despierta!

(Despertando.)

LUCAS.-¡Acércate!

ANTONIO.-¡Haz vida de sociedad!

(Va hasta ellos.)

CONFESOR.-Me parece lo más acertado porque esto de estar siempre en el confesionario… ¡Agota mucho!

LUCAS.-¡Tengo un plan!

ANTONIO.-¿Cuál?

CONFESOR.-¿Qué cosa diabólica se te ocurrió?

LUCAS.-¡El diablo lo usamos para torturar conciencias!

ANTONIO.-Ahora tienen otras ideas.

CONFESOR.-Ya no se asustan con él.

(PAUSA.)

LUCAS.-¡Lo que ganamos es una miseria!

CONFESOR.-¡Trabaja por salvar almas para esto!

ANTONIO.-¡Es una injusticia!

CONFESOR.-La iglesia nos roba!

ANTONIO.-¡No lo podemos consentir!

LUCAS.-¡Debemos tomar una drástica determinación!

ANTONIO.-¿Cuál?

CONFESOR.-¿Qué pretendes?

LUCAS.-¡Así nos morimos de hambre! ¡Debemos cobrar por cada trabajo a los fieles!

CONFESOR.-Si apenas entra nadie. El negocio va de mal en peor.

ANTONIO.-Los de arriba viviendo con gran lujo y boato y nosotros pudriéndonos en la pobreza.

(Se miran. PAUSA.)

LUCAS.-Tengo una pecadora que se confiesa por Internet. ¡Una gran clienta!

ANTONIO,-¿Le cobras mucho?

CONFESOR.-¿La absuelves con frecuencia?

LUCAS.-Menos que lo que quisiera.

ANTONIO.-¡Me gusta la idea!

CONFESOR.-Si los clientes no vienen a nosotros, debemos nosotros ir tras ellos.

LUCAS.-¡No tenemos más remedio que arriesgarse!

ANTONIO.-¿Y si vedemos las iglesias?

CONFESOR.-Vendemos una pequeña y te defiendes unos años. ¡Llevan un solar…!

LUCAS.-Y si encuentras a alguien para vender una catedral… ¡Vives hasta que te mueras como un gran señor!

ANTONIO.-¡No seáis ingenuos! Iglesias y catedrales forman parte del patrimonio del Vaticano. ¡Tienen sus sagradas escrituras!

CONFESOR.-Nos meten a todos en la cárcel.

LUCAS.-Pues vendemos el Vaticano.

(Riendo.)

ANTONIO.-¡Y el que lo compre, le regalamos al Papa dentro! ¡Razonad!

(Serio.)

LUCAS.-¡En lo que hemos acabado! Antes, salías del seminario, te daban un puesto en una iglesia y te defendías bastante bien.

CONFESOR.-¡Tenías tus aumentos de sueldo como un trabajador más!

ANTONIO.-Algún beneficio en la Declaración de la Renta.

LUCAS.-Ahora, ya sabemos quiénes son los ricos que viajan en primera clase en los aviones.

ANTONIO.-¡Esas sectas selectas que ocupan grandes puestos y están obligados a entregar parte de sus grandes sueldos!

CONFESOR.-Ellos nos hundieron para siempre.

LUCAS.-¡Nos han convertido en unos curas que solo sirven para hacer chapuzas!

ANTONIO.-Como un técnico que te cobra por el desplazamiento por arreglarte una lavadora.

CONFESOR.-Yo, si me llama un moribundo por una santa extremaunción, paro un taxi. Le digo al conductor para lo que es y me espere. Regreso enseguida con el muerto. ¡Y le paso al finado una factura..!

LUCAS.-¿Para qué? Al día siguiente, aparecerá en la prensa que falleció confortado con los Santos Sacramentos.

CONFESOR.-¡Cuánta hipocresía!

ANTONIO.-¡Qué manera de utilizarnos gratis!

(PAUSA. Contentos.)

LUCAS.-¡Un bautizo, treinta euros y con padrinos, cincuenta.

CONFESOR.-¡Una confesión breve, veinticinco! ¡Cada cinco minutos mas, diez! ¡Se cronometrará!

ANTONIO.-¡Una primera comunión, setenta! 

LUCAS.-¡Una comunión, treinta!

CONFESOR.-¡Una boda, doscientos!

ANTONIO.-¡Una extremaunción con bendición de Su Santidad, mil!

(Felices,)

LUCAS.-¡¡Esto es vida!!

CONFESOR.-¡¡Seremos ricos!!

ANTONIO.-¡¡No hay mayor porvenir que ser ministro del Señor!!

(Por el segundo izquierdo, entra CLARA. Treinta y cinco años. Alta, corpulenta, atractiva. Viste bata de trabajo. Jersey y pantalones sencillos. Seria y natural.  Se dirige a LUCAS y le besa.)

CLARA.-Hola, cielo. Cómo estás.

(Asombrados.)

CONFESOR y ANTONIO.-¿¿Tu hermana??

LUCAS.-¡No!

(Presentando.)

Mis colegas, Confesor y Antonio.

(La dan la mano.)

CONFESOR.-Encantado, señora.

ANTONIO.-Me alegro de conocerla.

CLARA.-Tuteadme, chicos. Me llamo Clara. Entré a trabajar en la casa de Lucas. Murió su madre. Intimidamos. Soy muy auténtica y no tengo nada que ocultar ni hago daño a nadie. Así que somos colegas.

(Confusos.)

CONFESOR.-Claro…

ANTONIO.-Es evidente…

CLARA.-Así lo entiendo.

(PAUSA.)

LUCAS.-Pues aquí, hablábamos…

CLARA.-¿De qué?

LUCAS.-De la miseria que ganamos y estamos pensando cobrar por cada servicio para no morir de hambre.

CLARA.-¡Siempre la misma canción!

ANTONIO.-¡No tenemos otra!

CONFESOR.-¡Es lo que procede!

CLARA.-Os hablo como una del gremio. ¡Cuántas veces lo he comentado con mi querido y amado Lucas!

LUCAS.-Gracias.

CLARA.-Creéis que así vais a conseguir algo.

ANTONIO.-Por probar…

CONFESOR.-Si no lo intentamos…

CLARA.-¡No es ese el camino!

LUCAS.-¿Cuál es?

ANTONIO.-¿Lo sabes tú?

CONFESOR.-Dínoslo.

CLARA.-¡Qué pena que no tengamos un sindicato de curas como Dios manda!

(Contentos.)

LUCAS.-¡Sería ideal!

CONFESOR.-¡Orientaría nuestros pasos!

ANTONIO.-¡Nacería en nosotros el camino a seguir!

CLARA.-¡Yo soy ese sindicato! Porque está la bolsa de la compra que no podemos sostener!

LUCAS.-¿Qué hacemos?

ANTONIO.-¡Danos la solución!

CONFESOR.-¡Contamos con tu ayuda!

CLARA.-¡¡Compañeros!!

CONFESOR.-¡Me gusta esa palabra!

LUCAS.-¡Suena a futuro!

CONFESOR.-¡Unámonos!

ANTONIO.-¡Siempre juntos!

CLARA.-¡¡Ha llegado la hora de nuestra revolución!!

LUCAS.-¡Preparados para la lucha!

CONFESOR.-¡Contad conmigo!

ANTONIO.-¡Ni un paso atrás!

CLARA.-¡Somos muy pocos en este inicio! ¡Cuatro nada más! Pero pronto, muy pronto, seremos miles. ¡Millones en nuestro planeta! ¡Todos nos seguirán para mejorar nuestros minúsculos salarios!

LUCAS.-¡Qué bien hablas!

ANTONIO.-¡Cuánta facilidad!

CONFESOR.-¡Sigue! ¡Sigue!

CLARA.-¿¿Vamos a consentir que el Papa, cardenales, obispos y arzobispos tenga unas prebendas de las que carecemos nosotros??

ANTONIO.-¡¡Nunca!!

CONFESOR.-¡¡Jamás¡¡

LUCAS.-¡¡Es la hora de la lucha!!

CLARA.-La gente cada vez cree menos. ¡Está envenenada por la Filosofía! No es cosa de ganar dinero con unos trabajos que llegan para un día sino ver en nosotros el verdadero y actualizado cristianismo. ¡Seremos distintos y nos seguirán! Nuestro primer paso será una huelga general hasta ganar un sueldo digno. ¡Compañeros! ¡Vamos a dar el primer paso! ¡¡Nos declaramos en huelga general!!

LUCAS.-¡¡Estamos en ella!!

CONFESOR.-¡¡Venceremos!!

ANTONIO.-¡¡Siempre adelante!!

(Mostrando el puño.)

CLARA, LUCAS, ANTONIO y CONFESOR.-¡¡Viva la huelga general!!

(Por el segundo izquierdo, entra BEATA. Se dirige al grupo.)

BEATA.-¿Es aquí la huelga general?

CLARA.-¡Bienvenida, compañera!

CONFESOR.-Me resulta una cara conocida.

ANTONIO.-¡Es una más!

LUCAS.-Como nosotros, busca la verdad.

CLARA.-¡Empezamos con poquísimos y ya somos legión! La gente busca renovar una Iglesia que olía a naftalina. ¡Nos siguen muchísimos en el mundo entero, compañeros. Los fieles hablan de nosotros. Aparecemos en todos los periódicos, radios, televisiones. El capitalismo eclesiástico comienza a temernos. ¡Dios es amor. ¡Nada de machismo! La Iglesia será feminista. Curas. Monjes, frailes, los capitalistas religiosos podrán enamorarse y amar. ¡No morir sin saber lo que mueve al mundo! Se acabaron las hipocresías y predicaremos la verdad sin diferencias de clases. ¡¡Viva un mundo real, libre y creyente!!

BEATA.-¡¡Viva!!

LUCAS.-¡¡Lo conseguiremos!!

CONFESOR.-¡¡Antes morir que embaucar al pueblo!!

ANTONIO.-¡¡Hemos nacido para predicar la verdad!!

CLARA.-En nuestra gran huelga, lucharemos con denuedo. ¡¡No queremos esquiroles!!

BEATA.¡¡Nunca!!

LUCAS.-¡¡La fe para la que la trabaja!!

ANTONIO.-¡¡Dios está con nosotros!!

CONFESOR.-¡¡La vida es bella y el infierno no existe!!

CLARA, BEATA, LUCAS, ANTONIO y CONFESOR.-¡¡Libertad!! ¡¡Libertad!! ¡¡Libertad!!

CLARA.-¡Ya somos multitud! ¡¡Ha llegado el momento de actuar!!

LUCAS.-¡Cuánto antes!

ANTONIO.-¡Ahora mismo!

CONFESOR.-¡No hay tiempo que perder!

CLARA.-En primer lugar, ¡¡cerremos todas las iglesias!!

BEATA.-¡¡Me gusta la idea!!

LUCAS.-¡¡Ni un alma en ellas!!

CONFESOR.-¡¡Prohibiremos la entrada a los devotos!!

ANTONIO.-Si tienen ganas de rezar, ¡¡Que lo hagan en la vía pública!!

(Van al primer término y simula cerrar.)

CLARA.-¡¡La primera!!

LUCAS.-¡¡Otra más!!

BEATA.-¡¡No sabía que había tantas!!

ANTONIO.-¡¡Van a enterarse cómo actuamos!!

CONFESOR.-¡¡Lo que hay que hacer por ganar el pan!!

CLARA.-¡Compañeras y compañeros! ¡¡La huelga está teniendo un inmenso éxito!!

CONFESOR.-¡¡No se habla de otra cosa en los medios de comunicación!!

LUCAS.-¡¡El Vaticano comienza a preocuparse!!

ANTONIO.-¡¡Conseguiremos nuestras reivindicaciones!!

BEATA.-¡¡El nuevo mundo que hemos soñado!!

(PAUSA.)

CLARA.-¡Es la hora de leer el manifiesto!

LUCAS.-¡Léelo, querida Clara!

BEATA.-¡Tu voz llegará a los poderosos!

CONFESOR.-¡Moriremos, si es preciso, en la lucha!

ANTONIO.-¡La muerte no es el final!

CLARA.-¡No es solo mi voz la que pretende llegar a sus oídos!

ANTONIO.-¡Son miles y miles de voces de todos los continentes!

BEATA.-¡Esperemos que dejen de estar sordos!

LUCAS.-¡Su hermetismo se abrirá a la nueva luz!

BEATA.-¡Silencio, por favor!

LUCAS.-¡Va a hablar Clara!

CLARA.-¡Estoy tan nerviosa…!

ANTONIO.-¡Ánimo, compañera!

CONFESOR.-¡Eres nuestra pastora!

(CLARA saca un folio y dispone a leerlo.)

CLARA.-¡Autoridades religiosas que dirigís la Iglesia!

BEATA, LUCAS, CONFESOR y ANTONIO.-¡¡Bravo!! ¡¡Muy bien!!

CLARA.-¡Me dirijo llena de fe y esperanza a vosotros!

BEATA, LUCAS, CONFESOR y ANTONIO.-¡¡Sublime!!

CLARA.-¡Ved en mí el amor y no el maldito egoísmo!!

BEATA, LUCAS, CONFESOR y ANTONIO.-¡¡Colosal!!

CLARA.-¡Ved en mis palabras la humildad del clero!

BEATA, LUCAS, CONFESOR y ANTONIO.-¡¡Cuánta maravilla!!

(Sin leer.)

CLARA.-¡Agradezco vuestros elogios, pero os ruego que no interrumpáis!

BEATA.-¡¡Silencio, por favor!!

LUCAS.-¡¡Habla, mi querida Clara!!

CONFESOR.-¡¡No impediremos que nos deleites con tu verbo!!

ANTONIO.-¡¡En él está la verdad que anhelamos!!

CLARA.-La Iglesia hace tiempo que ha perdido su Norte. Esto ha hecho que los fieles hayan dejado de creer. ¡No lo podemos consentir!! ¿Por qué ha sucedido esto? ¡Decidme! Porque no queréis reformarla y que todo siga igual. Suprimís el sexo, una fuente de amor dada por Dios, ¿Y que conseguís? Que los curas se dediquen a los menores y haya cada vez más homosexualidad que debería avergonzarnos o, en otros casos, que busquemos una criada para todo. ¡No! ¡No podéis seguir así! El hombre y la mujer no han nacido para ser castos sino para amarse sin destruir a niños indefensos para siempre. La Iglesia, de este modo, nunca será feminista sino machista porque no compartís vuestra autoridad con las mujeres que lo haríamos igual o mejor que vosotros. Decís que la pareja debe tener hijos para el cielo. ¡Que contradicción! ¡¡Y el Papa detesta tener unas trillizas!! ¿Es que él no nació como los demás? ¿Cómo desahoga? ¡Responded! No va a humillar a las mujeres para que todos comenten: “Hoy el Papa se fue de putas”. La Iglesia, sabedlo bien, nació humilde y cada vez tiene más fortunas millonarias, pero a sus ministros y, en lo sucesivo, a sus ministras, se les niega un sueldo sencillo para vivir honradamente. ¡Actualizar los sueldos con arreglo a IPC! Los curas no son vagos. ¡Hacen misa cantada! Tened presente lo que os digo: En vosotros está la solución. ¡El clero se ha revolucionado! O dais los cambios que exigimos o nuestra huelga continuará hasta el final. ¡Pensadlo bien! ¡¡Ha llegado la hora de autoridades eclesiásticas y significados  huelguistas nos sentemos a negociar!! He dicho.

(Grandes y prolongados aplausos de los demás. Lo agradece con la cabeza y guarda el folio.)

LUCAS.-¡¡Genial!!

BEATA.-¡¡Qué oratoria!!

ANTONIO.-¡¡Claudicarán!!

CONFESOR.-¡¡La huelga está teniendo un gran éxito!!

CLARA.-¡No perdamos el tiempo! ¡¡Sigamos cerrando iglesias!!

(Mutis de CLARA, LUCAS, CONFESOR, BEATA y ANTONIO por el primero derecho. En el foro hay un altar. Por el tercero izquierdo, entra sacerdote, Cincuenta y dos años. Alto y distinguido. Viste una casulla. Se dirige al altar. Para sí.)

SACERDOTE.-¡Misaré rápido! Hoy tengo un día muy ocupado. ¡Hay infinidad de piquetes, cerrando iglesias!

(Se dispone a consagrar. A la hostia mientras se oye música religiosa de un armonio.)

Porque este es mi cuerpo.

(La alza seguro al mismo tiempo que por el segundo izquierda entran CLARA, LUCAS, CONFESOR, BEATA y ANTONIO. Cesa el armonio.)

CLARA.-¡¡Esquirol!!

LUCAS.-¡¡Irresponsable!!

CONFESOR.-¿¿Qué haces??

(Se vuelve con la hostia en la mano.)

SACERDOTE.-Acabo de consagrar y alzar. ¡Sed respetuosos!

BEATA.-¡¡Únete a nosotros!!

SACERDOTE.-¡Tengo hambre de Dios!

(Come la hostia.)

ANTONIO.-¡Qué apetito!

SACERDOTE.-Perdonad.

(Mutis por el tercero derecho. Van al primer término y simulan cerrar la iglesia.)

CONFESOR.-Con curas como estos, es difícil que nos sigan.

BEATA.-¡No son de ideas avanzadas!

CLARA.-¡Nunca evolucionarán!

LUCAS.-Esta iglesia ya está cerrada.

ANTONIO.-Quedan menos abiertas. Es curioso. Los fieles, al verlas desnudas, se aproximan para poder pasar.

(Mutis de CLARA, LUCAS, BEATA, CONFESOR y ANTONIO por el primero izquierdo. Por el primero derecha, entra Él. Treinta años. Estatura normal, corriente. Viste de etiqueta. Va hasta delante del altar y se sitúa de pie a la derecha del reclinatorio. Mira incesantemente el reloj. Por el primero derecha, entra ELLA. Veintidós años. Alta, bellísima, atractiva. Viste de novia. Marcha nupcial en el armonio. Va lenta y soñadora hasta la izquierda del reclinatorio. La pareja se mira seria. Cesa la música. Por el primero izquierdo entra SACERDOTE. Viste la misma casulla frente a los novios.)

SACERDOTE.-Amadísimos hijos: Miro para vosotros y veo en vuestros ojos el amor de alma y cuerpo de una y otro. Me alegra inmensamente que acudís al sacramento del matrimonio, como Dios manda, y no que viváis amancebados como hacen la mayoría. De este modo se casan gratis y cambian de pareja a cada rato. ¡Es algo denigrante que no podemos tolerar.

(Por el primero izquierdo, entran CLARA, LUCAS, BEATA, CONFESOR y ANTONIO.)

CLARA.-¡El cura ha cambiado de iglesia para casar a una pareja de mujer y hombre!

LUCAS.-¡El esquirol practica el pluriempleo!

BEATA.-¡¡Fuera!! ¡¡Fuera de aquí!!

CONFESOR.-¡No lo podemos consentir!

ANTONIO.-¡Va contra nuestros principios!

(A los novios.)

SACERDOTE.-¿Verdad que os queréis casaros?

(Indiferentes.)

ÉL.-Tanto como eso…

ELLA.-No hay nada como el amor libre.

SACERDOTE.-¡Lo que uno tiene que oír! Así no os puedo dar la bendición.

ELLA.-¡¡Me trajiste a la fuerza y tenías una pistola!!

(Muy sorprendido.)

ÉL.-¿¿Yo??

(ANTONIO se dirige al novio.)

ANTONIO.-¡Eso no se hace!

ÉL.-Si yo…

(Abraza a ANTONIO.)

ELLA.-¡¡Me vuelves loca!!

(Contento.)

 

ÉL.-¡¡Al fin libre!!

(Mutis por el segundo izquierda.)

(Se besan.)

ANTONIO.-¡Necesitaba una como tú! ¡Déjame desnudarte!

ELLA.-¡No seas impaciente! ¡¡Ya llegará el momento!!

ANTONIO.-¡¡Lo estoy deseando!!

CLARA.-¡Cerremos la iglesia!

LUCAS.-¡No podemos demorarnos!

BEATA.-¡Cuánto antes, mejor!

CONFESOR.-¡Falta poco para lograr nuestros objetivos!

ELLA-¿Sois los de la huelga?

ANTONIO.-¡Sí!

ELLA.-¡Contad con un piquete más!

(Extrañado.)

ANTONIO.-¿Vestida de novia?

ELLA.-¿Es tan importante?

(Van hasta el primer término. Corre hacia ellos.)

SACERDOTE.-¡Me uno a vosotros, compañeros!

LUCAS.-¡Nunca es tarde para rectificar!

CONFESOR.-¡Bienvenido!

BEATA.-¡Cada vez se unen más en nuestra lucha!

CLARA.-¡Cierro la puerta..!

ANTONIO.-¡¡Ya está!!

(Coge del brazo a ANTONIO.)

ELLA.-¡Desde niña, me apasionaron los curas! Una…

(Mutis por el primero derecho de SACERDOTE, LUCAS, CONFESOR, BEATA, CLARA, ANTONIO y ELLA. Baja la luz. Se ve una cama y acostado en ella, MONJA. Cuarenta y dos años. Muy guapa y atractiva. Débil y sencilla. Viste de MONJA. Desesperada y para sí.)

MONJA.-Me encuentro mal, muy mal. ¡Estoy desahuciada! Vino el médico y me lo dijo. Estoy sola en mi celda del convento. Tan amable él. “No te hagas ilusiones, no te hagas ilusiones”. Es como si me hubiese condenado a morir. Las demás religiosas lo saben y ninguna viene a consolarme. ¡Me muero! ¡Me muero bastante! La muerte me acecha por todos los sitios. ¡No me deja vivir! Y mi mente está atormentada por aquel gravísimo pecado que no me atreví a confesar. Era una novicia. Puse el cilicio para olvidarme de los pecaminosos de los hombres que no sabía respirar sin imaginármelos. Entró la Madre Superiora, que en gloria esté, en esta celda. Me destapó. ¿Por qué sufres con el cilicio? Para no caer en la tentación, Madre. Eres tan jovencita para martirizarte, Me lo quitó y me sentí aliviada. Si tú lo que necesitas… No pude responder. Se echó sobre mi y me violó. ¡No digas nada de esto que te mato! Prefiriendo a un hombre, aquello me hizo gozar. A falta de pan, buenas son tortas. Después, coincidía con ella y me miraba con superioridad como si entre las dos no hubiese pasado nada. Mi salud fue empeorando y ahora, en mi lecho final, quiero confesarme de mi sacrilegio, recibir el vático y la santa extremaunción. Si yo… He sido siempre una pobre inocente.

(Entran en la celda SACERDOTE, LUCAS, CONFESOR, BEATA, CLARA, ANTONIO y ELLA. Se fijan en la MONJA,)

LUCAS.-Tú eres monja, ¿verdad?

MONJA.-Me parece.

LUCAS.-Te encuentro mal.¿Qué te pasa?

MONJA.-¡La muerte quiere llevarme con ella! ¡¡Y no de excursión, precisamente!!

CONFESOR.-¡Siempre se exagera!

SACERDOTE.-¡Con lo hermosa que eres!

MONJA.-¡Los piropos ahora…! ¡¡Necesito los auxilios espirituales!!

BEATA.-¡Ya será menos!

CLARA.-¡No seas aprensiva!

MONJA.-¡Por favor!

ANTONIO.-¡Estamos en huelga!

MONJA.-¡¡Me encuentro muy grave!!

ELLA.-¡No le des importancia!

VOZ.-¡¡El Vaticano complace a los huelguitas!!

(Contentos.)

SACERDOTE.-¡Al fin!

LUCAS.-¡Lo hemos conseguido!

CONFESOR.-¡Ya era hora!

BEATA.-¡Me parece imposible!

CLARA.-¡Son palabras de Radio Vaticano!

ELLA.-¡Hemos ganado!

ANTONIO.-¡Los curas! ¡Unidos! ¡Jamás serán vencidos!

(Se acerca a MONJA.)

SACERDOTE.-¿Quieres ser mi novia?

(Le abraza fuertemente.)

MONJA.-¡Por los siglos de los siglos!

SACERDOTE.-¿No estabas antes tan grave?

MONJA.-¡¡He resucitado!!

OSCURO

(Luz. La iglesia. Los personajes vestirán como antes. Por el segundo izquierdo entra CONFESOR. Para sí.)

CONFESOR.-¡Hemos ganado! Ha valido la pena nuestra lucha. ¡Nos han subido el sueldo! ¿Y ella? Cada día estoy más enamorado. ¡Me tiene completamente loco!

(Abre el confesionario y se encuentra feliz BEATA. Sorprendido.)

¿¿Tú?? ¿Vas a confesar a un pecador o pecadora?

(Sale del confesionario,)

BEATA.-Te esperaba, cielo.

CONFESOR.-¿Jugamos a las confesiones como todos los días?

BEATA.-Eso… ¡Nunca más!

CONFESOR.-¿Por qué?

BEATA,.Pudiéndolo hacer en la realidad.

CONFESOR.-¿Te casarías conmigo?

BEATA.-Me atraes tanto…

(Hablan entre ellos. Por el primero izquierdo, entran LUCAS y CLARA.)

CLARA.-No sabes lo sacrificado que es ser la criada de un cura.

LUCAS.-¡No exageres, mujer!

CLARA.-Tú rezas de vez en cuando, pero ignoras lo que es llevar un hogar.

LUCAS.-Ahora que gano más, podríamos coger una chica que te ayudara.

CLARA.-¡Ni hablar! Con lo mujeriego que eres, te fugas con ella.

LUCAS.-¡Está bien! Nos casaremos por el juzgado.

CLARA.-¡Y las labores de casa, las repartiremos a medias!

(Hablan entre ellos, Por el primero derecho, entran ELLA y ANTONIO.)

ANTONIO.-¡Dejaste plantado al novio!

ELLA.-Casarse sin ganas… ¡No me llenaba!

ANTONIO.-Y elegirme después…

ELLA.-Es que al verte… ¡Me hechizaste!

ANTONIO.-¿De verdad?

ELLA.-Desde niña, siempre fue la ilusión de mi vida casarme con un cura de verdad.

ANTONIO.-Pues yo, desde niño, siempre he querido casarme con una novia tan hermosa como tú.

(Hablan entre ellos. Por el segundo izquierdo, entran SACERDOTE y MONJA.)

MONJA.-¡La vida es bella! ¡Todo me sonríe!

SACERDOTE.-¡Al verte, me flechaste! Temía que te murieses y perder para siempre al amor de mi vida.

MONJA.-¿Te casarías conmigo de muerta?

SACERDOTE.-Tendría que pensarlo.

MONJA.-Como lo pensases mucho…

SACERDOTE.-Dicen que las muertas aman tan bien…

MONJA.-¡Eso me contaron!

(Hablan mucho entre ellos cada pareja. Están ensimismadas, moviendo elegantemente las manos. UN MOMENTO. Por el primero derecho entra alegre ÉL. Trae un micrófono alto Lo coloca en el centro del primer término y va a utilizarlo de espaldas al público.)

ÉL.-¡Mucho habláis! ¡Ay! El amor cambia tanto a los seres. ¡Cómo movéis las manos al expresaros!

(Las parejas dejan de mover las manos y siguen hablando silenciosas.)

¡Y las manos son tan importantes cuando las parejas se quieren! ¡Alegría! ¡Mucha alegría en esta iglesia tan importante para todos vosotros. Os veo tan enamorados. Me emocionáis y yo os digo a todos: ¡¡Felicidades!!

(Las parejas le miran y aplauden entusiasmados.)

Pensé y quiero haceros un regalo de bodas. Para todos vosotros…

(En el armonio, suena la música del tango “Corrientes” y ÉL lo canta. Las parejas se cogen felices.  

  Bailan por todo el escenario. Siguen música, canto y baile.

  Lentamente cae el

TELÓN

La Coruña, 30 de noviembre de 2.019

FINAL DE LOS CURAS VAN A LA HUELGA.

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