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LOS GÉNEROS DENTRO, POR EL CALOR

de María Anunciación Fernández Antón

Esta obra ha sido cedida por el autor para su difusión libre y gratuita, si bien quedan reservados todos los derechos de propiedad intelectual. El uso público de esta obra requiere el permiso del autor y a fin de recabar la correspondiente autorización se inserta al final del texto su dirección electrónica.

 

LOS GÉNEROS DENTRO, POR EL CALOR

 Por María Anunciación Fernández Antón

 nuncileon@gmail.com  

Drama bufo en 3 actos pero de consecuencias imprevisibles

 

ACTO PRIMERO: QUIÉN LLEVA EL GÉNERO AQUÍ Ó EL VERDADERO ORDEN DE LAS COSAS

 

Espacio que puede ser el hall de una casa de vecinos. Una casa en una finca bien. Encuentro casual entre una mujer de mediana edad y un hombre mayor. Él es artista plástico y productor; ella, escritora que aspira a más.

Artista.- Jo, ni que nos hubiéramos puesto de acuerdo. Quería preguntarte, joder, qué te pareció el último montaje que presentamos en (Rascándose el entrecejo). 

Mujer.- En Olmedo. Bien pero mal.

Ar (Divertido) Ah? Cómo, cómo. No, no, no, no me digas que no.

Mujer.-Deberíais haber ganado el primer premio. Y luego, a la Biennale.

Ar.-Pues tendrás que esperar al próximo montaje, ése sí que sí que va a ser un bombazo, la Biennale le va a venir corto. Vamos a.

M.- (Grave, bajando mucho la voz y afinando el gesto) Sabes que no es verdad.

Ar.-¿El qué? (Misterios que quedan en el aire, entre las sílabas, cuando echa a andar) Dime, dime.

Mujer.-Lo que contáis en él. Está haciendo correr la especie de que tú te has ido de aquí por mí.

Ar.- Ah, y eso te preocupa.

Mujer.- Me importa tres carámbanos lo que ella diga y piensen los demás, el problema es que consiga lo que se propone: echarme. JM, quiere que me vaya. Igual que has hecho tú. O has tenido que hacer tú.

Artista.-Ah. Pues por nuestra parte, hemos enterrado absolutamente todo.

Mujer.-No. Habéis consagrado la mentira, que es peor. (Poniendo mucho énfasis, una Agustina de Aragón). Eso no es lo que pasó realmente bajo estos techos y de lo que tú saliste escapando. Para venir sólo de visita, de ahí que ahora la que esté jodida sea yo.

Artista.- ¡Bueno!

Mujer.-Pongo música para no oír su basura, ¿sabes? Con lo que me gusta a mí el silencio, de ahí que muchas veces haya podido creer que no estoy y se le ha disparado la mierda. Contra ti pero mucha más contra mí. (Pausa) Qué más quisiera yo que estar en silencio absoluto cuando la oigo. 

Artista.- (Riendo) Eso ya ni en un convento.

Mujer.- O en tu lugar.

Artista.-O sea, que ahora eres tú.

Mujer.-Exacto, y aquí (señalando una cabina que ahora permanece cerrado y a oscuras. El joven artista mira hacia atrás como buscando ver lo que ella señala, está aturdido, no se entera de nada ni quiere saberlo, creía cerrado el tema y esto le desagrada). Cada mañana, JM, cada mañana, lo primero es contar aquí (el hombre mira al suelo aturdido y tolo), al que manda aquí (pausa que quiere ser expresiva de lo que oculta más que de lo que dice) y a los que se congregan en torno a él (pausa idéntica), lo que ha oído a través del tabique. Que si hago esto, que si hago lo otro, que si me levanto, que si me acuesto. ¿Qué te parece si te vieras tú así, como en un escaparate? Qué te parece si hiciera yo lo mismo.

Artista.- (Reaccionando) Pues hazlo (amago de irse, que quisiera desde el principio, desde que la conversación tomó este derrotero temido y odiado).

Mujer.-Yo no soy así, JM, tú lo sabes, pero si me forzáis, lo haré. No pienso pagar con la vida.

Artista.-Yo ya no pinto nada aquí, yo ya estoy fuera. Fuera y creando.

Mujer.- Pintas, claro que pintas, y mucho más de lo que crees con no querer. Y lo que cuente yo, será mucho más gordo que una música y dará para muchas obras tuyas.  (Silencio, pausa). Porque te afecta en el eje mismo. En el puto eje de tu vida. No quieres, vale, tú con no querer saber nada, provocarás que lo haga mucho más.

Artista.-Pues de verdad de verdad que yo ya no, que me he ido precisamente para dejar atrás y crear, y el premio del Festival me da la razón, estoy en lo correcto.

Mujer.-Lo correcto y lo falso. Y eso me afecta porque me deja en manos de ella, a su merced.

Ar.-Pues lárgate tú también, eres libre.

Mujer.-No. Yo vivo aquí y me ha costado mucho y me sigue costando. (Grave, pero no amenazante), pero necesito que se diga la verdad. (Abatida) No sé cómo va a acabar esto, JM, pero si yo me tengo que ir. 

Ar.-(Yéndose ya con decisión cobarde) Me atrae más el león de la Metro.

Mujer.-Hay una solución.

Ar.-(Se para a unos pasos de la mujer y a punto de salir de la escena) ¿Sí? 

Mujer.-Vas a contar lo que realmente pasó. (Silencio) Me he hartado y quiero la verdad.

Ar.-Ehemmmm. El arte, verás, el arte no tiene por qué contar tu verdad.

Mujer.-La mía que es la tuya, ya verás cómo sí. Y el próximo título te lo voy a dar yo, te lo regalo, lo tengo requetepensado.

Ar.-Ni la tuya ni la de nadie. ¿Vale? Todo lo más reflejar un estado de cosas, que es lo que es El orden de las cosas.

Mujer.-Pero aquí hay víctimas y puede haber otras, yo misma. Tus hijos, ahora que tú te has ido, sobre todo el mayor que le recuerda tanto a ti porque es clavadito a ti. Yo sé quién llevaba el género en tu casa, JM. Di por qué te has tenido tú que ir, di la verdad con tu arte, lo demás es folklore.

Ar.-¿Y?, ¿Ah?, ¿Eh?

Mujer.-(Fuera de sí) Me da igual que no lo entiendas. El próximo título, tu próximo título va a ser El verdadero orden de las cosas. No este que cuentas tú, el verdadero. Y si no, Perrenques verdes. Los que yo me tragué por no hablar cuando debí. (A solas) Progres de mierda, son capaces de dejarse matar antes de.  

 

 

ACTO SEGUNDO: PERRENQUES VERDES Ó EL SEXO DÉBIL HA IDO AL GIMNASIO

 

DIEZ AÑOS ANTES. En medio de la noche de sábado, se oyen terribles gritos: es la voz doliente de un hombre que suplica y que es cortada por los chillidos amenazantes de una mujer.

 

Hombre enfermo.- Pero qué quieres, Seleni. Si todo es tuyo, déjame por lo menos morir en paz. Si yo ya me voy y todo es tuyo, si ya me voy, déjame que me vaya al menos tranquilo y con la conciencia en paz.

Seleni.- Guauuuuuuuuuu

Hombre-¿Pero por qué no puede estar tú hijo contigo?

Seleni.- Guauuuuuuuuuuuuu

Hombre.- Si ya lo sé, pero por qué. Me estás destruyendo físicamente, Seleni. Fíjate bien lo que te digo, físicamente Seleni. ¿Por qué no quieres que esté tu hijo contigo? Si todo es tuyo, Seleni. Todo es tuyo. Dime por qué te molesta que esté también tu hijo.

Seleni.- Guauuuuuuuuuuu

Hombre.- No me atormentes más, por Dios, Seleni, no me muerdas más con eso que me haces polvo el corazón Es que no te fías ni de tu hijo. (Pausa) Pero qué te han hecho, Selení, para que no te fíes ni de tu hijo?

Seleni.- Guauuuuuuuu

Hombre.-Pero si no te ha podido ir mejor, si mejor no te ha podido ir Selení. Si eras una chacha y fíjate dónde has llegado. Si no eres más que una analfabeta y fíjate todo lo que tienes, que todo es tuuuuuuuuuuuuyo, tuuuuuuuuuuuuuuuyo

Selení.- GUAUUUUUUUUUUUUU

Hombre.- Si no eras más que una chacha que pisaba el suelo por donde yo pisaba y ahora fíjate, que no puedo ni entrar en mi casa, ni respirar puedo.

Selení.- Guauuuuuuuuuuuuuuuuu

Hombre.- Que es tu hijo, Seleni, que es tu hijo Por qué no te fías ni de tu hijo, qué te han hecho Selení, si no te ha podido ir mejor, dime qué te han hecho.

Selení.- Guauuuuuuu

Hombre.- Ni a mí con mi carrera, fíjate bien, ni a mí con mi carrera me ha ido como a ti, ¿por qué no te fías ni de tu hijo, de qué tienes miedo?

Selení.- Guauuuuuuuu

Hombre.- Déjame, déjame descansar, Selení, que me dejes.   Que me dejes... Me estás destruyendo (llora como un niño), Selení. Dime, dime qué es lo que quieres para que yo pueda descansar.

Selení.- Guauuuuuuuuuuuu

Hombre.- Vamos, vamos, Selení, si vamos el lunes al notario, si yo te prometo que el lunes por la mañana bien temprano vamos los dos juntos al notario. Juntos, eh, juntos tú y yo, y lo dejamos todo como antes, ¿me vas a dejar en paz esta noche? (Más alto, con voz doliente a no poder más) ¿Puedo descansar ya?

Selení.- Pong pong pong. Que te calles, eh, que te calles, Te callas, ehm, te callas. Vamos, hombre, pero qué te has creído. ¡pero bueno!

Hombre.- ¿Quieres que lo dejemos todo como antes?, ¿lo dejamos todo como antes y ya me dejas tranquilo?

Selení.- Jíiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiii Ñíiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiii

Hombre.-De acuerdo. Vamos al lunes al notario, de acuerdo. Vale.

 

 

ACTO TERCERO.- Actual. La mujer del primer acto con el editor español y el director escocés. El primero lleva una gorra de capitán de barco como para protegerse del sol y, aunque están bajo un toldo, fuma implacablemente; pronto llegará el segundo. Están en la una terraza del ático donde vive el primero y desde donde se ven las iglesias del Centro de Madrid. pronto sale el tema con la siguiente:

 

 Grabación que vocifera sobre los tejados y azoteas: -¡Fuera, fuera! No tié vergüenza. -No la tiene ni quien se la ponga! -Ésa no merece ni el suelo que pisa. -¡Si tenía que estar encerrada! ¡Por bicho! -No me da a mí la gana que siga aquí. -¡Escritora del chocho! -¡Lo que sea con tal de que se vaya!

-Yo aquí no soy nadie, soy un mandao. Vosotras 4 venga a dar por culo y ni agradecío ni pagao.

 

Son 4 voces de mujer, más una última de hombre, que acosan como en los viejos tiempos, en tiempos de la ira.

 

Editor.- ¿Y esto es lo que tienes cada día en el portal? Lo que te espera al volver a casa. Lástima unas alas para entrar a tu casa por el balcón y evitar semejante chusma. 

Mujer.-Esto y que me encierren. Todo confluye, hay intereses confluyentes en echarme a mí toda la mierda encima, todas con el corifeo a la cabeza se han puesto de acuerdo y lo tengo muy pero que muy negro.

Editor.-Con lo de los calendarios, me quedó claro. Para qué podía querer nadie cien calendarios todos iguales.

Mujer.-¡A la basura! Y las cartas del banco, y las del censo, y las de Hacienda, y mi nómina. Todo desaparece antes de que yo lo vea.

Editor.- Pues yo estoy seguro de que los eché en tu buzón. Y además le pregunté a él: "Oiga, ¿el buzón de Anuncia?"

Mujer.- Creo que hay una llave maestra, sabemos en manos de quién, pero es inútil, allí nadie quiere saber nada. ¡Con decirte que hay un abogado que tiene a su suegra de testaferro para no tener que ser presidente!

Editor.-Pues yo, desde luego, para vivir en ese ambiente, me cambiaría de casa. Claro, que tú eres propietaria, lo tienes crudo.

Mujer.-Y buen trabajo que me costó. Las otras porque me deben, no reparan, ésta, sabes por qué, la peor.

Editor.-Pues no seas propietaria, dáselo a una ONG (ja, ja)

Mujer.-Fui presidente elegida y me echaron. Mira, ahora mismo está de sustituta la hija del portero, sin contrato ni nada un verano tras otro. Y le pagamos el doble porque, al no haber contrato, nos ahorramos la SS y se lo damos a ella. Es decir. Somos unos chorizos, pero es para darlo.

Ed.- Amén Jesús.

Mujer.- De esto me enteré siendo presidenta, y en cuanto lo pregunté, ¡fuera! Juntó el porcentaje necesario de firmas para mi cese. Así se las gasta el amo. Nadie le rechista. Todos saben que si se resisten, se tendrían que ir, imposible la vida en la casa sin hacerle a él la rosca. Te puede cortar hasta el agua, el gas y la luz. Y es la mano ejecutora de quien le unta. 

Editor.-Vaya panorama. (Pausa.) Si es en defensa propia. A mí no me gusta este lío, pero.

Mujer.-Perdí la cartera con todos los papeles por Navidad, alguien los dejó en el buzón, me lo dijo él mismo, no he visto nada. Con la mitad de lo que me acusan, se justificaría plenamente una agresión. Si yo la padeciera, a nadie le extrañaría. No sé si te conté, es que son tantas cosas, que les había prohibido a los del piso de abajo, alquilados, hablar conmigo bajo amenaza de tener que dejar la casa.  

 

(Llega el editor escocés, ojos azules, corpulencia y atuendo de gente bien).

 

El director escocés.-Pero ese hombre no tiene moral.

Mujer.-Ni la tiene ni falta que le hace. La presidenta a la sazón era "ella". ¿Sabes lo que pasaba realmente? Que él sí tenía tratos con ellos para no decirle a la dueña, que a su vez tenía tratos con él, que estaban realquilados. Era un verdadero piso patera a espaldas de la dueña. De ahí la prohibición terminante de hablar conmigo. Y para conseguirlo, no le dolían calumnias. El pobre albañil rumano que vivía con su señora en condiciones inhumanas y que sube muerto de miedo, a espaldas de su compatriota y explotadora, "mira, ten mucho cuidado que se dicen estas cosas de ti".

Editor.-Me suena que me dijiste algo.

Mujer.-Y yo, al pobre albañil “¿pero droga significa lo mismo en rumano?" Y él "sí, sí, en mi país, igual".

Director.-¡Vaya tropa!

Mujer.-Y es una casa bien, eh. Yo escribiría al rey, a lo mejor lo hago. Es amigo de alguno de ellos.

Director.-Escríbele. Tú tienes ese don.

Editor.-¿Y para qué está la policía?

Mujer.-Hacen falta dos testigos y nadie quiere. Les denuncié pero tuve que retirarla por falta de. Escribí a Trabajo sobre el tema sustituta de portero y me estamparon el mail en los morros nada más enviarlo, deben tener el buzón atascado. El Psoe de Madrid no me contesta.

Edit.- ¿Pero todo esto te han hecho de verdad?

Muj.- Sólo es un resumen, date cuenta que son 10 años de hostilidades desde que se fue él. Apenas un resumen impresionista, ya sabes cómo soy yo que no me gusta hurgar en la mierda. Siempre pienso que las cosas se pueden arreglar solas.

Director.- Y que todo va a cambiar. Un resumen Impresionista e impresionante. Esto hay que moverlo.

Ed.- Pues yo lo saco en este número de NT La primera quincena, ya lo tienes.

Mujer.- Gracias, jefe.

Director.- Y yo me comprometo a poner la sala, el elenco, todo, este mismo año. Tú descansa, sufrida mujer. Y ahora, vámonos los 3 a comer, que tenemos la reserva ya hecha. 

Editor.- Si estuviera mi madre, ya nos había hecho unas croquetas de las suyas, típicas de Granada.

Director.- Podemos añadir una escena paralela con ellas 3, las 3 vecinas echando pestes como el coro de las 3 brujas de Macbeth.

Editor.- Y el portero mismo como Macbeth.

Mujer.- La ambición de poder. Y "Ella", "la ella", de instigadora de esa ambición, susurrándole al oído todo lo que puede conseguir.

Director.- Siempre lo he creído: Los buenos tenemos que estar unidos, porque somos muy pocos. Hombre... Yo a él lo conocí, y era un tipo enorme: firme, cabal y de gran temperamento creador.

Mujer.- Por eso se dejó morir. Odiaba los escándalos y sólo quería trabajar.

Director.- A veces hay que saber decir no. (Bromeando) Yo siempre se lo digo a mi mujer, cuando me vayas a... Vaya. (Brindando) Descanse en paz.

Los dos, el editor y la mujer, cansados pero satisfechos.- Amén. 

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