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¡QUÉ MANÍA, LA TUYA!

de  Raimundo Francés

Esta obra ha sido cedida por el autor para su difusión libre y gratuita, si bien quedan reservados todos los derechos de propiedad intelectual. El uso público de esta obra requiere el permiso del autor y a fin de recabar la correspondiente autorización se inserta al final del texto su dirección electrónica.

 

¡QUÉ MANÍA, LA TUYA!

 (Entremés)

 Original de Raimundo Francés

 bea45azul@yahoo.com 

 

Duración aprox.: 18 minutos

 

El autor se permite simular literalmente el lenguaje del sur para imprimir mayor gracejo a la obra supuestamente escrita para actores andaluces.

 

Los actores, como siempre, se encuentran en sus asientos, cada uno con su lectura favorita, hasta que es ella la que en esta ocasión rompe con el silencio.

 

PURI – Paco, ¿sabes lo que han dicho esta mañana en un programa de la tele? Dicen que todos los seres humanos tenemos alguna enfermedad mental.

 

PACO - ¡Hombre, claro! ¡Eso de que toas las mujeres son enfermas mentales, no hace falta que lo digan en la tele! Eso te lo vengo yo diciendo hace mucho tiempo. ¡Vamos, que ahora esa gente se creen que van a descubrir América!

 

PURI - ¿Cómo las mujeres? ¿Ya estamos otra vez? ¡Tú siempre , con el machismo ese asqueroso! ¡Pues, no! Han dicho bien clarito, todos los seres humanos, no las mujeres.

 

PACO - ¡Bueno!, pero eso lo dicen así, pa disimular, porque como ahora vienen las elecciones, si dicen que eso na más que les pasa a las mujeres, pueden perder muchos votos, tú me comprendes, ¿no?

 

PURI – No, que no te comprendo.  

 

PACO – Po, verás. Tú, por ejemplo, ¿no? Tú eres una persona así... ¡vamos! Que eres también una pobre enferma mental. Lo que pasa es que, Zapatero, no lo puede decir, porque entonces, tú ya no lo votas más y además te puedes cagar en su puñetera madre.  

 

PURI - ¿Yo, una enferma mental? ¿Yo, tu mujer? ¡Vamos, hombre! ¿Pero qué tengo yo de enferma mental, imbécil? ¡A ver, a ver!

 

PACO – Sin insultar ¿eh? Pues, verás, Purita. Mira, es que pa ser una pobre enferma mental no hace falta estar en ningún sanatorio de esos pa los locos ni ná. ¿comprendes? Vamos, que tú misma, que tienes tus manías... ¡po eso mismo! Las mujeres que tienen manías, como tú, por ejemplo, son enfermas mentales. ¿comprendes o no?

 

PURI - ¿Yo? ¿Que yo tengo manías? ¡A ver, a ver! ¡Dime, gracioso! ¿Qué manías tengo yo?

 

PACO – Hombre, Puri. No me hagas hablar. Sin ir mas lejos. Cuando yo salgo del cuarto de baño de hacer pís, o de hacer lo que sea, ya estás tú esperando detrás de la puerta con la   fregona en una mano y con la lejía en la otra, pa limpiar to el cuarto de baño a fondo, no vaya a ser que cojas una infección de esas y te vayas pa el otro mundo.

Eso, eso es una enfermedad mental. Lo que pasa es que tú eres mu cortita de aquí arriba y no lo entiendes. ¡Pero, bueno!, que como tú... ¡la mayoría, por no decir toas!  Que te sirva de consuelo.

 

PURI - ¿Consuelo? ¡Anda ya! ¡Machista, que eres un machista! (Pausa) ¡Mira quien va a hablar! Tú sí que eres un enfermo mental. Y de los gordos.

 

PACO - ¿Qué yo estoy gordo? ¿Qué yo soy un enfermo mental? ¡Venga ya, Purita! Que tú no sabes ni lo que estás diciendo.

 

PURI – Entonces... tú, que pides un préstamo al banco de tres mil euros pa ir a Bruselas nada menos que a Bruselas, que no está ahí en Puerto Real, pa ver al Real Madrid, y después, vuelves al cabo de cuatro días, tó agotaíto, to de mal humor, con diarreas, que te llevas dos semanas sin salir,  y encima pa ver perder a tu equipo, que lo podías haber visto en tu casa, en la tele, con tu cubatita delante, tu butacón de primera fila, tu  estufita, to calentito... ¿Tú no eres un enfermo mental?

 

PACO – No, yo lo que soy es un jilipollas. Que si llego a saber que el Guti iba a fallar en aquel corner... ¡La leche que mamó el Guti!

 

PURI - ¿Lo ves? ¡Tú eres un enfermo mental, pero vamos, de primera categoría!

 

PACO - ¡Anda ya! ¡No vayas tú a comparar! Una cosa tan normal, un amor al deporte y a tu equipo de tu alma, con las manías que tenéis las mujeres. Sin ir más lejos. Tú no has fumao en tu vida, y ahora, con la edad que tienes, que eres una abuela consumá, te echas al vicio. ¡Ea! A fumar como un carretero. Como está de última moda... A ver si eso no es una enfermedad mental. Y yo, aquí aguantando la peste a nicotina hasta en la almohada. ¡Vamos, hombre!

 

PURI - ¿Quién, yo? ¿Y cuando tú fumabas? ¿Ya no te acuerdas? ¡Machista! ¡Que eres un machista! ¡Mira quien habla! Que pa comerse un par de huevos fritos con un cacho chorizo y una natilla de postre, y luego pitando pa casa,  me tiene que llevar... ¡a Grazalema! ¡Ea! Como si Grazalema estuviera ahí detrás del puente Zuazo. A ver si eso no es de ser un enfermo mental sin solución.

 

PACO - ¡Coño, Puri! Encima de que te llevo a un sitio bonito, pa respirar aire puro, ¿también te vas a quejar?

 

PURI -  ¡Claro, cojonera! Si me llevaras a pasar allí una semanita en un hotel, sin tener que hacer ná de ná, todavía... Pero llegar allí pa eso, y volvernos... ¿Por cuánto te salen los dos huevos fritos? ¡Subnormal, que eres un subnormal!

 

PACO - ¿Yo, un subnormal? ¿A mí me llamas tú subnormal? ¿Una mujer que me obligó a llevarla a Gibraltar pa buscar un desodorante porque los que hay en los supermercados no le gustan, porque dice que tienen un olor un poco raro?   ¡Tres horas! Tres horas esperando pa salir, y encima me registraron el coche entero hasta con un perro, que me llenó el coche de baba, como si uno fuera un ‘’camello’’ de esos que están traficando con  drogas. Y cuando le dije al policía que ya estaba bien de registrar que na más que fuimos a comprar un desodorante, el tío va y me dice: ¿Usted me ha visto a mí cara de jilipollas?

 

PURI - ¿Y tú? Que me acuerdo cuando eras más joven, cuando llegaba la semana santa, te cargabas na menos que tres pasos, así, como si eso fuera cargar con una bolsa del Pryca,  y después te llevabas  medio muerto dos meses con dolores hasta en el carné de identidad, y tó pa presumir en la peña de que tú cargabas más que nadie. ¿Eso no es de enfermo mental? ¡Hijo! ¿Es que no tenías bastante con el del Medinaceli?

 

PACO - ¡No compares, Puri, por favor, no compares! La enferma mental eres tú, que cada vez que te llevo a El Corte Inglés, es decir, un día sí y el otro también, te recorres toa la tienda de punta a punta y lo revoleas tó, y al final no te compras ni un pañuelo, y yo allí como un carajote perdiendo toa la tarde pa ná y con un dolor en el callo que me dan ganas de llorar.

 

PURI - ¡Bueno, y qué? Eso lo hacen toas las mujeres. Entonces, toas las mujeres son enfermas mentales, ¿no?

 

PACO - ¡Po, claro, cojones! ¿No te lo estoy diciendo?

 

PURI - ¿Y los hombres, qué? ¿Y de toas las manías que tenéis los hombres, qué? ¿O me vas a decir que lo tuyo no son manías? Que vas por ahí pidiendo a la gente el Diario de Cádiz pa recortar toas las esquelas y guardarlas en un archivo como si fueran sellos de correo. ¿Eso pa qué lo haces? ¿Pa dejarlo de herencia a tus hijos?

 

PACO - ¡Hombre! Eso es historia pura, criatura. No ves que después, cuando pasa el tiempo, tú puedes decir sin equivocarte: ‘’Po, fulanito murió el día tal del mes tal del año tal” Eso es cultura, mujer.

 

PURI - ¿Cultura? Po si eso es cultura yo quiero ser una analfabeta hasta el día en que me muera.

 

PACO - ¿Lo ves? Y ese día, yo recortaré la esquela y la guardaré con las demás, por orden de fecha y de entrada. Además, tú no te extrañes de eso, porque hay coleccionistas hasta de tarjetas de visita. Hay una chavala americana que tiene más de un millón.

 

PURI – Otra enferma mental. Igual que tú.

 

PACO – Es que las mujeres estáis toas, fatá de la azotea. Fíjate en las mujeres esas de Lepe que están regalando to el oro que tienen pa que le hagan una corona a la virgencita del pueblo. ¡Hay que ser subnormales! ¡La puñetera falta que le hará a esa figurita de escayola una corona de varios kilos de oro, a costa del sacrificio de la gente! ¡Con la de letras que habrá tenío que pagá esa gente pa pagar una pulserita, o una cadenita con una medallita de oro y la de veces que  habrán tenío que empeñarlas en el Monte de Piedad pa poder comerse un plato de puchero!  Es que es, lo que yo digo.

 

PURI – Sí, pero de subnormales, tú no me hables. Que me he enterao que estás organizando en la peña madridista una excursión a Madrid, solo pa ver si es verdad que en un cuadro de Rubens que hay en el museo del Prado hay un hombre que tiene toa la cara del Bekan ese de los cojones. Ya, lo único que falta es que nos digan que el tío ese antes de ser futbolista vivió otra vida hace dos siglos. Y ustedes, a Madrid. ¡Claro, que no me extrañaría a mí que eso de ir al museo del Prado sea una excusa de los hombres pa echar una canita al aire.

 

PACO – Es que tó es cultura Purita. Lo que pasa es que tú no lo entiendes. No es lo mismo que las mujeres, que pa ver de cerca a  su ídolo de la canción son capaces de viajar a Madrid, que vale un ojo de la cara y dormir en el aeuropuerto, si hace falta tirá en el suelo, y comiendo de sobre y una cocacola. ¡Hay que ser subnormal!

 

PURI – A mí, eso no me lo digas ¿eh? Que los hombres hacen cosas peores. ¡Mira tu amigo Felipe! Que aunque caigan truenos y relámpagos tiene que salir a correr tó los días siete kilómetros, porque dice que el cuerpo ‘’se lo pide’’ y que el día que no corre está como deprimío o de mu mala leche. ¡Será carajote!

 

PACO – Hombre, yo no digo que no haya hombres que estén enfermos del coco, pero vamos, que mujeres... por cada hombre de esos maniáticos, hay por lo menos diez mujeres.

 

PURI - ¡Bueno! Po, como eso de las enfermedades mentales se ve que no tiene remedio, yo me voy a la asociación, a jugar mi binguito y a tomarme allí mi cafetito y fumarme mi cigarrito con mis amigas las del gimnasio, que eso es lo que me da a mí un poco de vidilla, porque, hijo, aguantarte a ti to el día, eso es pa ganarse el cielo tó entero pa una.

 

PACO – Po, si te vas, yo me largo pa la peña a echarme allí mi partidita a ver si recupero los veinte euros de ayer,  y a tomarme mis cañitas mientras que veo perder al Betis, pa darle por saco a Sebastián, a ver si le da un infarto.

 

PURI - ¿Lo ves? Los hombres son tos unos subnormales. Adiós, infeliz, que eres un enfermo mental. Ya te veré esta noche, por desgracia.

 

PACO – Adiós, desgraciá, que eres una pobre maniática, que en vez de tanto gimnasio y tantas dietas y tantas cremitas, deberías ir al sicólogo, aunque a ti ya no te arregla ni la virgen del Carmen. ¡Por cierto! La falta que le hará al trocito ese escayola el sueldo de un almirante to los meses, con la ‘’jambre’’ que hay en el mundo. A lo mejor es que la virgen del carmen, como está tó el tiempo de pie,  necesita dinero pa ir a la callista, y pa comprarse unas bragas en las rebajas. ¡Quien sabe!  Y lo malo es que es el propio gobierno el que le paga ese sueldazo a la figurita esa. A ver si va a ser verdad que aquí tó somos subnormales. Mejor me voy antes de ponerme a cavilar, porque este mundo yo cada vez lo entiendo menos.  ¡Hasta la noche, titi, que seguramente te tendré que ver otra vez por desgracia! ¡Que pena, tener que vivir con una enferma mental en tu misma casa! ¡Y además, sin solución! ¡menos mal, que mi equipo de mi alma, el Real Madrid, campeón de campeones, me quita a mí to el mal sabó de boca que me dan los disgustos de esta mujer! Si no fuera por eso... ¡que sería de mi vida! ¡Vamos, pa tirarme por la ventana! Y después, la tonta esta dice que los hombres somos subnormales. ¡Qué sabrá ella!

 

¡Las mujeres si que son enfermas mentales! Que el otro día por la calle Rosario, el día dos de enero,  que hacía un frío de los cojones, iba una con botas de pellejo, una bufanda mu gorda, una chaquetita corta de piel, forrá hasta los filos, un gorro de lana, y  las tetas, y tos los costaos y la barriga con el ombligo al aire,  como si estuviera haciendo un desfile de bikinis. ¡Vamos! ¡Que no me digan a mí que las mujeres no son enfermas mentales!

 

                                                FIN

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