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COMO LA NEBLINA

de Christián Jones

Esta obra ha sido cedida por el autor para su difusión libre y gratuita, si bien quedan reservados todos los derechos de propiedad intelectual. El uso público de esta obra requiere el permiso del autor y a fin de recabar la correspondiente autorización se inserta en al final del texto su dirección electrónica.

 

Derecho de autor de registro  número:  471590  Contacto: chrislj1@gmail.com/  (054-011)4802-4554

Obra Premiada por Argentores para el Ciclo de Teatro Semi-montado 2006

 

Como la neblina

De Christián Jones

 

Una habitación de color blanco, iluminada con tubos de neón o potente luz blanca. Sobre una pared hay una chicharra y una pequeña luz roja. Hay un hombre con auriculares sentado junto a un  televisor. Esta  vestido totalmente de blanco. La ropa esta ajustada al cuerpo sin llegar al punto de mostrar ridículamente las partes. Esta rapado al ras.  Tiene un pie descalzo. Esta estrujando una media de la que sale mucha agua. Entra un hombre más joven, vestido de igual modo y también rapado al ras.

 

Hombre: Buen día, Smith

Smith:...

Smith tira la media al piso. Mira el monitor. El hombre se sienta frente a otro televisor. Se calza unos auriculares que hay sobre la mesa junto a un cuaderno, una lapicera y un control remoto. Mira el monitor. Escribe algo.

Hombre: Tardé en llegar hoy. En realidad tardé en salir, con la alerta. Y encima la radiación estaba altísima. Hasta que bajó, más demora. Y para empeorar, me crucé con manifestantes contra la escasez de krill. Por suerte  la comisión se contenta con que cumplamos con nuestra cuota. Hoy llego a casa a cualquier hora, ¿no?.Es lo que me gusta de este trabajo; es como si el tiempo no existiese. O existiera.

Sonríe. Mira el monitor. Pausa.

Hombre: Me encontré con Di Canio cuando entraba. Lo estaban llevando para el estadio. No sabía que hoy le tocaba a él. Qué bueno,¿no? Se lo tiene merecido.¿A Wad lo vio hoy? Hace días que no lo veo. ¿Se habrá rajado?

Ríe. Pausa. Mira a Smith. Mira su monitor

Hombre: Llovió todo el día, ¿no? Estaba casi seco ya. Las calles tienen ese brillo de agua que refleja todas las luces y pinta las veredas. Es lindo.

Mira a Smith. Smith lo mira con gesto adusto.

Hombre: Supongo que es cuestión de gusto ¿no?; la lluvia es...

Pausa.

Hombre: Ah, mire que buena ésta propaganda del pollo de seis patas. Me gusta la parte donde el granjero  se sube a la moto hipersónica y dice “¡El problema ahora es atraparlos!”. Claro, como si los criaran sueltos. ¿Vio que lo sacaron de criogénia a Spok? Parece que encontraron una cura para lo que fuera que tenía y va a hacer la re-make de la serie. Con el otro, el capitán comosellama..., les va a costar un poco  encontrar cura para tres tiros en la espalda ¿no?. Pobre.

Ríe.

Hombre: Ah, mire. El noticiero. Mire, en el trece. Ahí se llevan a los manifestantes del krill, ¿ve? ¡Mire, mire! El pelado de la derecha; ahí entrando al comité.¡Soy yo, soy yo!

Ríe. Mira a Smith. Smith mira su pantalla.

Hombre:  Nuevo envío de tropas a Marte. Se están haciendo pelota allá arriba. Zafé que me llamaran gracias a mi mujer que si no. Re-make “De lo que el viento se llevo” a las 19 Buenísimo. Voy a controlar de que no se les escape ninguna palabrota. ¡Jé! ¡Mire, mire! Transmiten directo del Superestadio. Ahí esta Di Canio. ¿No lo va a mirar? Ahí va. Saluda. Qué grande Di Canio. Mire como lo aplauden. Ah,¿faltan dos más hoy? Pensé que era el último. Smith, ¿por qué no lo mira? En el siete. Lástima que no nos dejan ir. Bueno, ya se lo perdió.

Pausa.

Hombre: Ah, qué novedad. “La radiación estuvo inusualmente alta hoy”. No pude ni salir a la calle. Igualmente, mejor. Estaba muerto, le digo. Anoche a mi mujer se le ocurrió pedirme un vaso de agua y no me pude volver a dormir. No sé, bueno la cuestión es que me quedé viendo el canal de ventas y vendían una reliquia. ¿Se acuerda del cuchillo de filo láser? ¡Ja! Tengo una anécdota graciosa sobre el cuchillo de filo láser, resulta que...

Smith: Otro día quizás. Otro día, si no le molesta..

Pausa.

Hombre: Ay, mire. Están dando la re-make de El Clon otra vez. Me enganché con el maratón anoche y no me dormí hasta las tres.

Smith: ¿Y para qué la vio de nuevo?

Hombre: Es que me encanta ver como era el Amazonas entonces. Tan grande y verde. Lleno de árboles Y las joyas  que usaba ella. Y es una historia hermosa.¿No le gustan las historias de amor? En el primer episodio resulta que ella...

Smith: Pare, pare un poco. Usted habla demasiado.

Hombre: ¿Y no será que usted habla demasiado poco? Le dije buen día y ni me contestó.

 Smith le gesticula. Se quitan los auriculares.

Hombre: ¿Cómo dijo?

Smith: ¡¿Qué tiene de bueno?!

Hombre: No me grite, no los tengo puestos. Nada, decía nomás. “Buen día”. Es una expresión.”Buen día”. No sé...

 Se calzan los auriculares y miran sus monitores. El hombre se quita los auriculares.

Hombre: No, no es una expresión,  a pesar de todo es un  día hermoso.

Smith se quita los auriculares. Lo mira. Se los vuelve a calzar. Mira el monitor. El hombre lo mira. Pausa. Se calza los auriculares. Smith se  quita los suyos.

Smith: No, si es un hermoso día. Esta nublado. Llovió a baldazos. Hermoso. Me empapé hasta los talones. No sé por qué toda mi familia siempre se moja los talones cuando llueve. En realidad, siempre el mismo talón. Sabe, mi abuelo murió de neumonía poco después de mojarse el talón. Claro que luego lo agarró una ola, se empapó y siguió pescando por horas. A mi padre lo pisó una moto-niveladora cuando escuchaba  “Simpatía por el Diablo” con los auriculares puestos  mientras se escurría una media. Siempre el mismo talón. Pero, ¡no! Hermoso el día.  El cielo esta cerrado y esta por anochecer. Todo el día no ha parecido más que una larga noche. ¿¡Me puede decir qué tiene de buen día¡? Y de última serán buenas tardes.

Hombre: Bueno,  al menos, es un hermoso día para trabajar, digamos.

Smith: ¡¿De esto?!¡No me haga reír!  ¡Nos pasamos el día  para ver si alguna perra muestra los pechos o bien contamos  las cantidad de palabrotas  que dice un presentador  y todo para que  la comisión cobre multas sin sentido!  ¿Se puede ser tan agarrado? ¿Quién usa papel y lapicera hoy día? Podría ser un trabajo útil este, ¿sabe?

Hombre: Bueno, no sé. Salí de mi casa y me pareció lindo salir de casa. Salir  por fin a la calle, ver la gente...,no sé.

Smith: Déjese de joder, hombre. ¿Me está hablando en serio?

Hombre: No entiendo.

Smith: ¡Pero no sea ridículo! ¿No se da cuenta? ¿Ustedes los jóvenes viven envasados al vació? ¡Esto tiene que parar!

Hombre: ¿Qué cosa?

Smith: ¡La velocidad de la vida, mi querido!¡Esto de andar corriendo como imbéciles de un lado para otro! ¡Todo el tiempo! Andamos por las calles pisándonos, empujándonos, apurados por llegar a ninguna parte; pero, nooo. “Debo llegar primero”.”Debo llegar  primero”¡Corremos más ahora  que un cavernícola a un mamut! Después vino el  hombre de la revolución industrial para facilitarlo todo con máquinas y ahora seguimos corriendo como cavernícolas para comprarlas. ¡Hoy hay dementes con bombas del tamaño de un grano de sal gruesa, la civilización se va a los caños y el señor tiene el tupé de decirme que es un lindo día!

Pausa. Smith gira hacia su televisor

Hombre: Y bueno, sí supongo que no es tan bueno después de todo, ¿no? Mire, el Tottenham Hotspur perdió de nuevo. Aunque eso no es novedad. Iban ganando sabe, al United, allá en Manchester nada menos...

Smith: No miro televisión satelital...

Hombre: Y en eso lo expulsan a J.J. Sánchez, el lateral izquierdo Y era de esperarse; el Hotspur no sabe jugar con línea de tres en el fondo. Todos lo saben menos su entrenador. Pero, aguanta el primer tiempo. Me imaginaba los títulos “Heroica victoria del Tottenham”. Termina el primer tiempo y sus fans deliran; parece que se salvan del descenso, es un verdadero espectáculo de serpentinas blancas y azules, se abrazan emocionados ¿alguna vez  ha visto semejante espectáculo?

Smith: No miro televisión...

Hombre: Comienza el segundo tiempo y la ilusión pronto se desvanece. Ferguson, conciente de las flojezas defensivas de su rival lo ataca con el tridente: tres atacantes. Y así a los cinco minutos del segundo tiempo el partido ya esta empatado; pero el Hotspur aguanta, aguanta estoicamente  hacia los últimos... treinta y dos minutos. Dos a uno.

El Tottenham ya no tiene variantes, está falto de ideas y con los cambios agotados. El Manchester solo debe aplicarle la estocada final y ésta no tardará en llegar porque se lesiona el punta, el uruguayo y entra para el Manchester el holandés... éste, ¿cómo se llama el goleador?

Smith: ¡Hiroshima!

Hombre: Salud.

Smith: ¡Hiroshima!

Hombre: Ah, no. No, holandés dije... Entra el holandés éste y en los últimos veinticinco minutos...

Smith: No. La bomba atómica, la bomba atómica digo. ¿Cómo es que alguien puede dormir tranquilo sabiendo de su existencia? ¡En lugar de abolirlas  a algún idiota se le ocurrió hacerlas más pequeñas! Mire. ¿La ve?

El hombre se levanta asustado. Smith le gesticula para que se siente. Le muestra las manos. Pausa.

Hombre: No debería jugar con cosas como esa. La guerra contra el terror y todo eso... Escuchan todo.

Smith: No se preocupe. Saben que somos un par de Heidis. Saben hasta cuantas palometas tiene su calzoncillo.

Hombre: Sí, pero mis palometas nunca mataron  a nadie.

Smith:¿Japón habrá tenido armas nucleares después de Hiroshima?

Hombre: Supongo. No sé. ¿Quién no?

Smith: Yo no.

Hombre: ¡Ahí! ¡Una teta al aire!

Smith: ¿A quién le importa?

El hombre toma nota en el cuaderno.

Hombre: Son las- canal 9- 18.05 horas-¡Las seis y cinco de la tarde!

Smith: ¡¿A quién le importa?! ¡Los niños  a esta hora están virtualmente volándose los sesos con algún juego anti-terrorista y él muy cándido se preocupa por un pezón!

Hombre:  Bueno, pero ¿lo vio al partido o no?

Smith: ¡Déjeme en paz, hombre! Ya no lo tolero más. Esta constante exposición al sexo, a la violencia, a la mugre de la sociedad reflejada en esta caja boba. Déjeme en paz.

 

Smith le da la espalda.El hombre se calza los auriculares y mira su pantalla. Smith lo observa. Pausa. Smith le gesticula. El hombre gira su monitor y su asiento para darle la espalda. Smith  gira y se cruza de brazos. Se mira el pie descalzo. Se levanta y le toca el hombro  al hombre.

Hombre: ¿Qué quiere ahora?

Smith: Dele, no se enoje.

Hombre: Si lo único que quiere es monologar; como siempre. No le importa lo que yo siento.

Smith: No, es que...

Hombre: Y esta bien, ya estoy acostumbrado a sus desplantes. No sé por qué me pongo así. Lo tomo como de quien viene, ¿no?, y listo.

Smith se aleja y se sienta. El hombre mira su TV. Pausa.

Hombre: ¿Mal día, eh?

Smith: Es esta maldita lluvia que no para.

El hombre  gira hacia Smith.

Hombre: Seguro son problemas con la doña...

Pausa. Smith lo mira.

Hombre: Ah, vamos, compartamos un secretillo, ¿eh? Me lo puede decir a mí, ¿no? Hace años que trabajamos juntos. ¿Son problemas con la doña? Lo echó de casa, ¿no? Seguro que es por el sueldo; siempre es por el bendito sueldo. No es gran cosa, lo sé. Y no es un trabajo demasiado difícil escuchar una palabrota aquí o encontrar una teta por allá. Aunque, para qué le digo, me hago el día si la encuentro.

 

Ríe.

Hombre: Fíjese, el otro día entrevistaban a una de Playboy...

Smith: ¡Idiota! ¡Infeliz!¡Idiota infeliz! ¡¿No entiende, verdad?! ¡Es nuestro deber salvaguardar la integridad moral de la sociedad rigiendo lo que pueden o no ver en este  aparato infernal! ¡Es un deber impuesto a nosotros por la sociedad misma! ¡Hasta diría que impuesta por el buen Señor mismo para la protección de su gente!

Hombre: Ahora sí que se le lesionó el lateral izquierdo. ¡Mire, otra teta! En este horario. Es inaudito.

Smith: No debemos preguntarnos por “qué” ni “quiénes” ni “cuándo” , simplemente ejercer nuestro papel en el escenario divino...

Hombre:¿Será...? Parece que es  la del Playboy Channel otra vez.

Smith: Debemos ser puros y castos  y evitar las tentaciones para contar con la fortaleza espiritual para ordenar el caos...

Hombre: ¡Sí, es Pamela!

Smith: ¿Pero cómo? ¿Cómo protegemos a la sociedad de sí misma? ¡¿Quién rige a la humanidad para imponerle orden cuando su Dios la ha abandonado? Pero no, si es una simple falacia. ¡Sin credo, no hay Dios!

Hombre: ¡Por el amor de Dios! ¡Se esta bajando la bombachita!

Smith: No se puede ya dominar el caos. Las barreras han caído. Ya no logro soportarlo más. No lo soporto más.

Smith se levanta y toma el control remoto del televisor del hombre.

 Smith: El mundo corre y corre y no le puedo seguir el tranco.

Cambia de canal una y otra vez.

Smith: Corre, corre, corre.

Hombre: ¿Qué me hace? ¡¿Qué me hace?! ¡Esa era Pamela Anderson!

Smith: Y en algún momento deberá detenerse. ¡Así!

Apagón. Pausa larga.

Hombre: Smith. Dele, prenda de nuevo que no se ve nada, hombre.

Pausa.

Hombre: ¡Dele, que no me gusta la oscuridad! ¿Smith?

Pausa.

Hombre(aterrado): ¡Smith!

Smith:(con desgano) ¿Qué?

Hombre: Ah, pensé que me había dejado solo.

Ríe

Smith: (Por lo bajo) O que estábamos muertos. Quizá hoy me toque también a mí. ¿Será mi turno hoy? Quizá sea lo mejor. Ellos saben lo que hacen, supongo.

Hombre: ¿Qué cosa? ¿De qué habla? Dele, prenda la tele que no encuentro el interruptor de luz. Ahora que lo pienso, ni  siquiera sé donde está. Prenda la luz por favor o prenda la tele; mejor.

Smith: ¿Para qué? ¿Qué se va a perder? ¿Le parece que ese aparato infernal le producirá algún beneficio? ¿Qué puede haber de importante? ¿Cómo puede perder el tiempo cuando hay tantas cosas de mayor relevancia? Yo estoy dos veces por semana,  dos horas con mis hijas; dos benditas horas. ¿Entiende lo que es eso? ¿Quién puede vivir así?

Hombre: Sí, ya sé, ya sé. Las dos horas más largas del día. A mí también me vuelven loco. Lo que es,  si salieron algo a mí  estoy frito hasta que se larguen de mi casa.

Smith: ¿Por qué?

Hombre: Es que digamos que de joven partí de casa quizá un poco raudamente. Es decir,  a mi padre le pareció que era momento de que partiese. O partiera. Y no me quedó más remedio. Raudamente. Me corría con un cuchillo de filo láser.

Smith: Madre mía, ¡pero es intolerable!

Hombre: Si, fue intolerable. Me había bajado seis latas de cerveza. Pensé que me moría. No me recuperé en dos días.

Pausa.

Smith:¿Y que edad tenía usted?

Hombre: Veintiocho.

Smith: Y bueno, debió correrlo con un bate, mejor.

Hombre: No, jamás podría pegarle a mi viejo. Da lo mismo porque nunca  mas volví. Pero, fíjese que hoy vuelvo a mi casa por eso nomás. Por la cerveza y el partido, porque si es por escuchar ese cotorreo de mi mujer: “¿Cuándo vas a largar ese trabajo estúpido? No  tienes posibilidad de progresar. ¡Estás todo el día mirando televisión,  imbécil!” Quisiera saber cuantos imbeciles pueden mirar televisión y además que  le paguen por ello. Imbécil, yo... Para qué quiero cambiar algo con lo que ya estoy contento. He logrado llegar al embosabilizamiento, al...,  llegué a la... encumbram..., a la realización  del sueño Americano. Tengo una hermosa esposa, hermosos hijos y una hermosa casa que mantener; el sueño de todo  ser humano a lo  largo y a lo ancho del mundo. Lo único que me faltaría aquí es el sofá de casa y una buena Bud bien helada.

Smith: Pero hombre, la vida no es solo eso.

Hombre: La vida no es más que eso.

Smith: Le humanidad ha progresado lentamente por miles de años en busca la iluminación, la realización, de algo superior,...

Hombre: No hay nada superior. Lo superior esta en  el todo, todos  los días.

Smith: No hombre, no me entiende. Uno viene a esta vida para progresar, para aprender, no puede importarle solo mirar un buen par de tetas, el fútbol por televisión y un pack de seis cervezas; ¿es que no le importa otra cosa? ¿La filosofía, por ejemplo?

Hombre: Sexo, fútbol y  cerveza

Smith: ¿El origen de la vida?

Hombre:  Fútbol y cerveza.

Smith: ¿El más allá? ¿Dios?

Hombre: Cerveza.

Smith: ¡Dios! ¡Qué suerte la mía! Estoy rodeado de imbéciles, ¿es que nadie comprende?

Hombre: Hombre, eso mismo digo yo. Qué suerte. La muy imbécil de mi mujer no se da cuenta. Pero dele, ahora prenda la luz de una vez que  si pasa el supervisor va a pensar que estamos a los chupones.

Smith: No prende. Creo que es un nuevo corte de energía. O quizá se llevaron a otro; siempre hay un corte cuando se llevan a otro. ¿No se dio cuenta?

Pausa.

Hombre: Smith.

Smith: ¿Sí?

Hombre: Tengo miedo.

Smith: Es comprensible.

Hombre: Tengo miedo de que las luces nunca se vuelven a prender ¿¡Y si finalmente se agotó la energía!?

Pausa. Smith suspira profundamente.

Smith: No lo creo. Hay alternativas.  Al menos no la energía que le importa a usted. Y si algo pasa, siempre le quedará su cerveza.

Hombre: No, pero esto es serio. Si no hay energía qué... ¿Qué haremos con nuestro tiempo sin televisión?

Smith: ¡Insoportable!

Hombre: ¡Exactamente!

Pausa. El hombre ríe.

Hombre: ¡La otra vez que hubo un corte me explotaron los tres televisores de casa! ¡Já! Tuve que hablarle a mi mujer hasta que se hizo la hora de dormir. Dios, nunca me sentí tan solo.

Pausa.

Smith: ¿Alguna vez ha subido una montaña? ¿No? Es algo increíble de todo punto de vista. Pero lo que más me impresionó es que  ahí, más que nunca, en esa soledad, tiene uno pleno poder sobre su vida. Allí no hay sociedad, no hay impuestos...

Hombre: No hay cerveza, no hay fútbol, no hay mujeres...

Smith: Exacto. Uno tiene pleno poder sobre si. Es uno consigo mismo. No sé si me entiende. Todo depende de uno: bajar la ladera o quedarse a mirar como baja el sol  sobre los picos y nunca volver.

Hombre: Congelarse

Smith: De uno depende: vivir o morir.

Hombre: Creo que sí me moriría... Sin cerveza...

Pausa.

Hombre:¡Smith! ¡¿Y  si la energía no vuelve?! ¿Y si es el fin?

Smith: ¡¿Y  si yo estuviera  caminando, moviendo los brazos en círculos con un cuchillo?! ¡Aaah!

Hombre: ¡Ahhh!

 

Smith enciende  el televisor

 

Smith: Ahí tiene su raison d´etre.

 

 Sonido a  gritos y tambores de una protesta pública. Smith se levanta y corre hacia la salida. Les hace un gesto con el dedo medio.

 

Smith: ¡A la mierda con ustedes hijos de mala madre! ¡Hato de imbéciles! ¡Superfluos!

Smith vuelve a su asiento. Pausa. El hombre mira su monitor. Smith le gesticula al hombre.

 

Smith: A ver muchacho, a ver...Pongamos las cosas en claro. ¿Cómo era su nombre?

Hombre: George W Gomez

Smith: ¿George W? Qué hermoso nombre. Estoy seguro que su padre lo amaba mucho para ponerle ese nombre. A ver George W. Nos conocemos ¿hace cuanto? ¿Dos años?

George W: Tres.

Smith: Tres. A ver, fuera  de aquí ¿en que se ocupa, cual es el centro de su mundo?

George W: No. Bah, sí sé pero me da vergüenza.

Smith: No sea infantil. En qué ocupa...

George W: Mi pene.

Smith: En serio, hombre

George W: Mi pene. De verdad. Me pesqué sífilis de una prostituta. Increíble hoy en día, pero real. Tengo que lavarme y ponerle una cremita todos los días. No puedo tener relaciones  con mi mujer ni nada. Ni que quisiera.

Smith: Me refería a, me refería a... Pero, no entiendo. ¿Cómo consiguió este trabajo? Carece de toda ética, toda moral...Este trabajo es prácticamente para un párroco. Debemos tener estricta moral para regir la teleradiodifusión. Es más importante de lo que todos creen....

George W: ¡Ahora está mostrando las tetas en otro canal! Estos muchachos no tienen respeto alguno. Esas son de plástico, mi amigo, se lo aseguro. Un amigo me contó que...

Anota en el cuaderno.

George W: Canal 11, 18.20 horas. Me decía un amigo que se la encontró en una fiesta y le preguntó si eran de verdad y ella le dice "adelante”, que se las toque. Que se las toque. ¿Puede creer?  Y mi amigo le puso los diez dedos encima. Plasma. Plasma  fino. Muy bonitas pero de plástico. ¡Lo que daría por tocarlas!

 Baja el cuaderno y la lapicera.

George W: Listo.

Smith:  No me apeno, la verdad. Quizá sea mejor allá, del otro lado. Acá  el mundo se ha ido transformando de a poco en un gigantesco Las Vegas. Como Sodoma y Gomorra.

George W:  A mi me agrada Las Vegas. A Sodoma  nunca fui.

Smith: Esta caja es el fiel reflejo de nuestra idiotez. Tomemos los canales culturales por ejemplo: están tan al final de la sintonía que podrían tranquilamente estar pasando una orgía entre Castro, el Papa y una banda de camellos renegados que nadie se enteraría.

George W: Qué bárbaro ese Castro.109 años en el poder. ¿Quién diría? Y bueno, el mundo sigue girando. Hemos tenido que adaptar o morir.

 Smith: Y yo me siento como un profeta predicando en el desierto.

Pausa.

George W: Como estar hablándole a las piedras.

Smith: Sí, algo así.

George W: Debemos ser como  piedras. Sencillamente.

Smith: Sí.

George W: Quizá en la lejanía nos vean como sólo eso. Sencillamente como piedras.

Smith: Sí, sí.

George W: Simplemente como entidades para hacer un trabajo. Un piedra más en la pared.

Smith: Claro.

George W:¡Para cumplir un rol!

Smith: ¡Yes, yes!

George se para y gesticula.

George W: ¡Debemos cumplir con el rol asignado a nosotros por Dios y la sociedad! ¡Debemos escapar a la flojeza! ¡Ser fuertes de espíritu para llevar adelante nuestras obligaciones con dignidad y pureza!

Smith: ¡Si, sí,!¡Tal cual! ¡Tal cual!

George W:¡Evitar las tentaciones de la carne para crear una nueva sociedad! ¡Más pura, más perfecta!

Smith:¡Exactamente!¡Por fin! ¡Por fin!

Pausa. Smith lo mira satisfecho.

Smith: Hoy he plantado una semilla. Hoy he plantado una semilla. Es lo que me quedaba por hacer. Creo que finalmente comienza a caerme bien, jovencito. Hay esperanza quizá. Es una pena que sea justo hoy. O quizá sea mejor que sea justo hoy.

Suena una chicharra a la distancia.

Smith: ¿Otra vez la chicharra? Ese es Wad. Ya era hora que lo retiraran a él también. Querido Wad. A ver si me dejan al menos decirle adiós.

Smith sale. Pausa. George mira el monitor. Escribe.

George W: Oh, cielo santo. Ahí esta Pamela de nuevo. Qué hermosa. Es una diosa del Olimpo. Es una virgen.

Apagón.

George W: ¡No! ¡No! ¡Justo ahora!¡Pamela¡¡Pamelaaa!

Pausa. Sonido a golpes rítmicos contra la mesa.

George W: ¡Oh, Pamela! ¡Oh, Pamela! ¡Sí, sí! ¡Soy tuyo! ¡Soy tuyo! ¡Sí!

Entra Smith a tientas.

Smith: ¡De nuevo, maldición! ¡Todo el sistema se sobrecalienta.¡Se derrumba, maldición! ¿Se puede creer? No  pude  saludar  a Wad . Se iba con ellos y ...

Fin del apagón. Luz. George W tiene el televisor entre las piernas, el pantalón bajo. Smith se tapa la cara con la mano.

Smith: George, cielo santo.

George W deja la TV.  sobre la mesa.  Se cierra el pantalón.

George W: No es lo que crees. No es lo que parece. Puedo explicar. No, no significa nada para mí.

Smith: ¿Oh, George, como pudiste?

George W: Yo, yo quería...

Smith: No hables, George. No hables. Una imagen vale más que mil palabras. Una imagen que llevaré conmigo hasta la tumba. ¡Cielo santo! Justo cuando nos estábamos llevando tan bien.

Pausa. George mira el piso, cabizbajo.

Smith:¿Cómo puede ser que alguien como tu haya conseguido este trabajo? Hay que estar calificado. Hay que tener conciencia. Una ética, de la cual tu generación carece. Pero esto es fiel reflejo de lo que se ha transformado el mundo. Un mundo bombardeado por la radiación, su naturaleza devastada  por el consumo extremo y el abandono del espíritu. Un mundo donde los jóvenes son alimentados por la teta de ésta caja boba; regidora de tendencias y medio de manipulación de esos vírgenes cerebritos. Un mundo criadero de jóvenes a los que solo le importa el sexo, con cualquier otra mujer que no sea su esposa, el alcohol, el fútbol, que sólo piensan en...

 George W: ¿Qué es lo que quiere de mi?

Smith: ¿Cómo “qué”?

George W: Sí, ¿qué es? ¿Qué es lo que quiere? ¿Qué es lo que quiere lograr con esta prédica inútil? ¿Qué quiere que haga yo?

Smith: ¿Qué quiero?¡Quiero que  despierten a la realidad!¡Que reaccionen y que la cambien!

George W lo toma de los brazos. Lo sacude.

George W: ¿¡Cambiar qué!? ¡Lo que es, es! ¡Lo que pasa ahora, es lo que esta pasando! ¡Y punto! No hay nada mas! El cambio esta aquí, aquí adentro.

 Se golpea el pecho.

George W:¿Qué es lo que le esta pasando a usted?¡A donde quiere llegar con todo este palabrerío? ¡Mas que una predica  en el desierto  lo suyo es una perorata infernal!

¿El trabajo? ¡Este amigo mío es congresista, amigo de nuestro jefe! ¡Él me consiguió el trabajo! ¿Mi esposa? ¿Quién le da derecho a preguntar por mi esposa? ¡Si tanto quiere saber, no cojo a mi esposa porque esta postrada, porque un imbécil borracho se estrello contra un árbol; el mismo imbécil que tuvo la  podrida suerte de cogerse una puta con sífilis!¡Y lo único que me dan ganas de hacer cuando vuelvo a casa es tomarme un pack de seis para dejar de pensar en lo que era nuestra vida antes!¡¿Y piensa que porque trabajamos  juntos, eso le da derecho a juzgarme? ¿Desde cuándo soy yo el responsable de los males del mundo? ¿Solamente porque soy más joven?.

.

 Silencio.

  Smith: Perdón. No quise...

George lo golpea con el índice en el pecho.

George W:  Júzguese usted.  Cámbiese usted.

 George gira y le da la espalda.

Smith: Tengo miedo...

George W: ¡Todos tenemos miedo! Aprendemos a convivir con él

Pausa.

Smith: Vi la cara de Wad. Estaba aterrado. Aterrado. Yo soy el próximo, George... Y vi la cara de Wad...

 Pausa.

George: Perdón, yo...No me había dado cuenta. Soy un idiota. Debí darme cuenta. Di Canio cuando llegué,luego Wad, ahora...Perdón.

Smith: No, me lo tengo merecido. Es mi último día y no sé como enfrentarlo. Uno lo sabe desde el principio pero nunca esta preparado para cuando el momento llega.

Pausa.

Smith: Tengo miedo, ¿sabes? ¿Cómo será? ¿Ponerse esa máscara? ¿Para qué será la máscara? No entiendo.

George W: Aseguran que no duele.

Smith: ¿Cómo lo saben si nadie vuelve para quejarse? Como cuando hicieron los primeros barcos, o aviones. Nadie tenía la mas remota idea de lo que hacían.

George W: Dicen que no duele, Smith. Realmente, ha sido un mal día ¿no?

Smith: Tienes razón. No hay de qué preocuparse. Me iré  orgulloso, derecho. Como  lo hizo mi abuelo. No como mi padre. ¿Sabes? Mi padre lloró como una mariquíta. Me iré como lo hizo mi abuelo. Orgulloso. Recuerdo los campamentos con mis abuelos. Días junto a la playa. No había esta radiación. Se podía ir entonces. Había peces en el mar, no hace tanto. Los aromas, los colores y sabores. El aroma del gas envasado cuando cocinaba la abuela; el color del océano, el sol poniente tiñendo las nubes, el aroma de la lluvia sobre la tierra, el frió de la arena en los pies. Los caracoles, los erizos y estrellas de mar. A mi esposa le regale unas estrellas de mar la primera vez que viajamos juntos. Y luego le hice el amor sobre la playa. ¡Me llené el culo de arena!

Ríen.

George W: ¡Sí, habrá sido una porquería!

Smith: Y cómo ha cambiado el mundo George, desde entonces.  ¿Para qué progresar tanto si  se estaba bien? Un poco más de mesura...

George W: El progreso siempre ha sido bueno.

Smith: El progreso por el progreso mismo. Solo se deja de caminar para morir. Así ha sido el hombre siempre. Perdón. Ahí voy de nuevo con los sermones. Supongo que me equivoqué de trabajo.

Suena la chicharra. Se enciende la lucecita roja.  Smith la mira temeroso. Pausa.

Smith: Es mi turno ahora. Tengo miedo, George.

George W: Dicen que no duele, Smith. Y está en un estadio rodeado de toda esa gente que lo aplaude. Es una estrella por unos instantes. Se flota por el aire y de repente, ¡Wush!

¡Está del otro lado! Junto con viejos amigos, con..., con Di Canio, con Wad Sin smog, sin radiación,  sin tener que trabajar más, sin preocupaciones. Va a estar perfecto, Smith.

George W sonríe. Smith se para. Camina hacia la salida. George W mira su monitor.

Smith: Pobre George. Creo que es mejor que no entiendas. ¿Lloverá aún afuera? Me gustaría ver la lluvia o al menos la neblina. Así me siento. Delgado, como la  neblina. Adiós, George.

George mira el televisor y escribe.

George W: Mire, canibalismo a esta hora. Adiós, adiós, Smith.

 Smith sale. George W se para.

George W: ¡Un momento, Smith! ¡Smith!

Smith entra.

George W:¿Cuál era su nombre?

Smith: John. John Winston.

George W: George W y John W. Que irónicamente simbólico.

Smith: ¿Cómo?

Smith camina hacia él unos pasos.

George W: No importa.

Smith: No es bueno hacerlos esperar. Adiós.

Sale Smith. George W anota en su cuaderno. Pausa larga. Apagón. Pausa. Suena la chicharra. Se enciende la lucecita roja.

Fin.

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