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PARAGUAS NEGROS

de  Raquel Calabuig Ferre

Esta obra ha sido cedida por el autor para su difusión libre y gratuita, si bien quedan reservados todos los derechos de propiedad intelectual. El uso público de esta obra requiere el permiso del autor y a fin de recabar la correspondiente autorización se inserta al final del texto su dirección electrónica.

 

PARAGUAS NEGROS

Por Raquel Calabuig Ferre

ratakeli@outlook.com

PERSONAJES:

ESCRITOR

DIRECTORA TEATRAL

MIRIAM- Madre

GINA - Hija

TOMÁS- Padre

ADRIANA- La otra hija

 

En el escenario se encuentra una fila cubierta de paraguas negros haciendo telón. El fondo de escena es negro. La fila de paraguas se abrirá,  donde aparecerá un hombre con folios en la mano y un bolígrafo tomando nota, se encuentra sentado en un cubo grande color rojo, o en una escalera,  él, va de negro. Se oye una música de fondo. Un humo invade la escena. El hombre es el escritor. Mira al público unos instantes y dice:

 

 

                                               ESCENA I

ESCRITOR- Ustedes se preguntarán qué hago aquí… ¿quieren que les responda?... no lo sé. Me refugio entre las sombras de mi pensamiento decidido a escribir para todos ustedes unas palabras, unas simples palabras que les hagan… soñar, vivir una historia nacida en este lugar... Un lugar lleno de gente variopinta, gente que se acumula en mi mente… sentimientos volando a través de los tiempos y del espacio y… aquí estoy… sediento de encontrar una pequeña puerta que me de paso en tan sólo una hora de declarar finalizada la obra.

-Sale de entre los paraguas una joven, lleva un libro y  una  gran almohada. El escritor siempre permanece en escena. La joven coge la almohada, la coloca frente al público y se sienta sobre ella, abre el libro y lee, realiza varias posturas sobre la almohada: se sienta sobre ella, se tumba sobre ella, se pone boca arriba, leyendo con las posturas de una adolescente. De fondo se oyen unos truenos lejanos y un humo la invade.

A continuación entra en escena a través de los paraguas Miriam, se le va acercando hasta agacharse a su lado-

MIRIAM- ¿Qué lees? -le acaricia el pelo-

GINA – Una novela. ¿Quieres que te lea un poco? Está muy bien.

MIRIAM- No. Quiero que estudies.

GINA- Va, mamá, deja que te cuente de que va. Seguro que luego la quieres leer tú también.

MIRIAM- Venga…va. -Se sienta a su lado-

 GINA  “…Su voz lastimosa se escuchaba en mi mente, no la podía dejar así. Me pedía ayuda y quería ayudarla, pero mis piernas no andaban y mi voz se apagaba… ¡me estoy muriendo y ni siquiera he podido verte! ¿Dónde te escondes? ¿En qué rincón de mi alma estás?...”

MIRIAM- ¡Vaya texto!

GINA- Es de ángeles y demonios. Apariciones y espíritus.

MIRIAM- ¿De quién es? ¿Quién te lo ha dejado?

GINA- Es de papá. Lo estaba leyendo cuando estuve en su casa. Me contó de qué iba y me gustó.

MIRIAM- Pues pienso que no es un tema que tú tengas que saber, ni leer.

GINA- ¡Mamá! -se levanta enfadada-

 MIRIAM- Lo que me extraña es que tu padre lea ese tipo de novelas.

GINA- ¿Por qué?

MIRIAM- Nunca le ha gustado leer y cuando leía algo era de fútbol y deportes.

GINA- Habrá cambiado desde que os divorciasteis.

MIRIAM- Eso será…

GINA- Mamá… ¿siempre vais a estar igual?

MIRIAM- No sé qué quieres decir, yo no estoy de ninguna manera.

GINA- Os pasáis la vida discutiendo. Os habéis separado y aún es peor… las guerras entre vosotros cada vez son más sangrientas.

MIRIAM- Eso no es cierto…

GINA- Si que lo es. Cada vez que a uno le cuento algo del otro empezáis a lanzaros dardos.

MIRIAM- Pero es que hay errores que nunca se pueden perdonar. Y no te quejes que después de todo nosotros nos llevamos bien. Mira tu amiga Ana. Sus padres siempre están en el juzgado.

GINA- Bueno, eso es caso aparte, su padre nunca les pasa la pensión, no es lo mismo. La cuestión es qué con vosotros siempre pago yo los platos rotos.

MIRIAM—Bueno Gina… cambiando de tema…no me importa que leas, pero deberías estudiar un poco más. Las notas de este trimestre han bajado. -Se levanta-

 GINA- Todo el tiempo que me paso estudiando es tiempo perdido. ¿Sabes cuantos años tendré cuando consiga acabar una carrera? ¡La mitad de mi vida! ¡Déjame disfrutar también! ¡Solo pido leer! ¡Es mi pasión!

MIRIAM- Cada cosa tiene su tiempo... ahora es tu tiempo de disfrutar pero a la vez de formarte para labrar tu futuro, yo no tuve medios para hacerlo, aprovecha y estudia para conseguir un buen trabajo. Sé que puedes hacerlo. Eres una persona muy inteligente aunque no te lo creas. Confío en ti.

ESCRITOR- No Miriam, no… -La interrumpe-no llegará a cumplir tus sueños, ni los suyos… tus gestos en breve se llenarán de dolor porque tengo una noticia que comunicarte… -La madre lo mira-

-Se oye un disparo-

MIRIAM- -Mira aterrada como su hija queda tendida en el suelo- ¡Gina! ¡Gina Dios mío ¡¡Gina! ¡No, no puede ser verdad! ¿Por qué? ¿Por qué has tenido que hacerlo? ¿Por qué? ¿Qué te hemos hecho nosotras? – Le pregunta al escritor-  ¡Dios mío! ¿Por qué? -llorando desconsolada-. ¿No se te ocurría otra cosa? ¡En ese cerebro de psicópata que tienes!

ESCRITOR- ¡No puedo hacer nada! –grita-,  ¡Es lo que tenía que ser! ¡Vive la vida que te toca vivir! ¡la que yo te ordeno!

MIRIAM- Si quieres que la viva… ¡deja a mi hija en paz! Sino yo no tendré sentido y tus palabras serán como el viento… ¡No mates a mi hija!

ESCRITOR- ¡No me amenaces! -dice entre dientes- ¿qué quieres que haga? ¡Busca a quién ha disparado a tu hija… ¡ves!... ¡Ves! ¡Ves hacia el mundo de sombras y averigua quién ha sido!¡obedece!

MIRIAM- Si busco…le... ¿le salvarás la vida? -pregunta entre sollozos-

ESCRITOR- ¡Creo que será difícil!¡el texto ya está escrito! ¡Limítate a buscar!

MIRIAM- ¡Hazme correr que iré al infinito a buscar al que haya disparado! ¡Pero sólo con la condición de que me devuelvas a mi hija!

-La madre se adentra entre los paraguas. Suena un trueno,  en tanto el escritor sigue escribiendo. De entre las sombras aparece una figura vestida de negro que coge a la joven y tira de ella hacia los paraguas, desapareciendo. Se oye un trueno-

ESCRITOR- - Lee-  Veamos… “La madre se fue corriendo tras el disparo en busca de su hija. Debía averiguar quién había sido, pedir ayuda. Pasados unos segundos de espera, se oyó un trueno y… “

 

                                               ESCENA II

-Aparece de entre los paraguas Tomás-

TOMAS- ¡maldita sea! ¡No! -mira al escritor-

ESCRITOR- ¿Qué  ocurre?

TOMAS- ¡He escuchado un disparo!

ESCRITOR-¡Has sido tú! ¡Estúpido!

TOMAS- ¿Estúpido?

ESCRITOR-¡Estúpido!

TOMAS- ¿Por qué me llamas estúpido?

ESCRITOR- Aún no era tu momento de salir a escena.

TOMAS- Pero… ¡si me lo has escrito tu mismo! Es… es lo que tengo marcado en el guión.

ESCRITOR- ¡No puede ser!

TOMÁS- ¿Qué es lo que ha pasado?

ESCRITOR- ¿Qué…? ¿Qué tienes en el guión?

TOMÁS- Pues que llego a escena, hablo contigo y me dices que han disparado a alguien, yo salgo y voy a la oscuridad a buscar. ¡No sé nada más!

ESCRITOR- ¡No puede ser!

TOMÁS- ¿Cómo que no puede ser? ¿Y Miriam? ¿Y Gina?

ESCRITOR- ¡Búscalas entre las sombras!

TOMAS- ¿A quién han disparado?

ESCRITOR- A Gina

TOMÁS- ¿Gina? ¿Gina? ¡Ginaaa! ¡Ginaaaa! ¿Dónde está? -pregunta desesperado-

ESCRITOR- Se la han llevado

TOMÁS- ¿Dónde? ¿Está viva?

ESCRITOR- No lo sé. Debería estar muerta.

TOMÁS: ¿Cómo que debería estar muerta? -grita enfadado-

ESCRITOR- La tenías que haber matado tú.

TOMÁS- ¿Qué la tenía que haber matado yo? ¡Soy su padre! ¡Estás loco!

ESCRITOR- No debes dar opinión sobre este tema. No es problema tuyo. Tú te has de limitar a actuar y,  hacerlo bien. ¡Ves a buscarlas!

TOMÁS- Pero… esto es cruel… aunque mi función sea únicamente actuar, debo saber qué es lo que pasa en escena y me estoy enterando según escribes. No creo que me merezca esto. Deberías informarme antes, de tus variaciones de texto. ¡Así no se puede trabajar!

ESCRITOR- Es que…todo lo que estabas haciendo estaba escrito… ahora no se por qué…está tachado.

TOMÁS- ¡Entonces sabrás donde está Gina!

ESCRITOR- ¡No! ¡Te he dicho que no! -contesta alterado y con la mano quitándose el sudor-  ¡Vete!

TOMAS- ¿Van juntas? ¿Van separadas?¿se las ha llevado alguien? ¿Están bien? ¿Gina sigue viva? ¡Contesta!

ESCRITOR- ¡Que te vayas!

-Sale Tomás de escena, se oyen unos truenos, el escritor sigue leyendo y haciendo anotaciones-

 

 

                                                           ESCENA III

ESCRITOR- “… se oyó un trueno y entró en escena una mujer conocida por Miriam, era su mejor amiga de la infancia, esa que conocía desde la niñez, esa que cuidaba a su hija cuando ella y su marido trabajaban, esa que …le robó a su marido y que fue la que ocasionó su divorcio… esa que…” – entra en escena Miriam-

MIRIAM- ¡No he visto quién ha disparado! ¡No hay nadie fuera! ¡Sólo veo sombras sin sentido y penumbra!

ESCRITOR- ¿Qué haces tú aquí?

MIRIAM- ¿Cómo que qué hago?

ESCRITOR- Si. No te toca entrar a ti a escena-

MIRIAM- ¿Cómo que no? Mira el guión. Entro después de Tomás, pero yo no sé aún que ha entrado él..

-El escritor se pone a ojear las páginas escritas, se pone nervioso-

ESCRITOR- ¡Tiene que haber un error! ¡Tenía que entrar una amiga tuya llamada Ariel!

MIRIAM- No. Entraba yo.

ESCRITOR- Bueno… da igual…¡ahora lo arreglaré! No entiendo que ha podido pasar…

MIRIAM- Bueno…de todas formas: no hay nadie fuera en las sombras que haya visto a nadie con un arma…. – mira a su alrededor- ¿Dónde…? ¿Dónde está Gina?

ESCRITOR- ¡Te dejaste la puerta abierta…! ¿Lo recuerdas?, pudo entrar cualquiera. –Comienza a escribir-

MIRIAM- ¡No tengo nada que me pudieran robar! -mira entre los paraguas- ¿dónde está mi hija? -mira al escritor- ¡Te estoy preguntando! -el escritor sigue escribiendo-

-Entre los paraguas entra una joven de negro que se coloca a su lado en medio del escenario-

MIRIAM- ¿Quién eres?

-El escritor se pone de pié. Expresando no entender nada. La joven no contesta, permanece inmóvil, con los brazos extendidos sobre el cuerpo posición neutra. Miriam la rodea, mira de nuevo al escritor-

MIRIAM- ¿Quién es?

ESCRITOR- Aún no lo sé. Tengo todo un poco liado ahora…esta mujer no sé quién es…no se qué…

MIRIAM- ¿Pero qué mierda de escritor eres?

ESCRITOR- ¡No me has dado tiempo a organizar mi trabajo! ¡Déjame que busque a ver si encuentro que demonios pasa! –busca entre las hojas una explicación a lo que sucede-

MIRIAM- ¡Déjame ayudarte! -se le acerca-

ESCRITOR- ¡No!, no es tu función. ¡Sigue en escena!

MIRIAM-  ¡El orgullo te puede!

ESCRITOR- ¡Alguien me está tachando el texto después de escrito! ¡Maldita sea! – Comienza a escribir sobre la libreta, tachando y corrigiendo-

MIRIAM- ¿Quién ha entrado mientras he tenido la puerta abierta?

ESCRITOR- Un hombre.

MIRIAM- ¿Quién es?

ESCRITOR- Se llama Tomás.

MIRIAM- ¿Tomás?... ¿Tomás?... ¿el padre de mi hija?

-El escritor sigue escribiendo-

MIRIAM- ¿No  habrá disparado él?... ¿Verdad?

ESCRITOR- Aún no lo sé. Debería haber sido él, pero ahora… no sé quién ha sido.

MIRIAM- ¿Dónde está?

ESCRITOR- Se fue.

MIRIAM- ¿Entre las sombras? ¿Tras los paraguas?                                       

ESCRITOR- Si. -Sigue escribiendo y tachando-

-Miriam se gira hacia la joven que permanece inmóvil, se dirige hacia ella-

MIRIAM- Tú acabas de venir de allí… ¿la has visto? ¿Has visto a mi hija? ¿Conoces a mi hija?

ADRIANA- No, no la he visto y… si, conozco a tu hija. Las sombras allí van y vienen y todo es efímero. Buscarla allí sería difícil… pero posible si se mantiene en el tiempo. Si continúa allí y si nos dejan encontrarla.

MIRIAM- ¿Efímero? Efímero es aquí… ¿o es que en el mundo no hay nada efímero? ¡Todo es efímero! Y nos hacen salir de un mundo de silencio, para nacer en un mundo real dominado por mentes absurdas. ¡Vaya mierda de obra!  ¡Quiero a mi hija! –Mira al escritor-

ESCRITOR- ¡No debes interrumpir el ensayo! ¡Sigue!

ADRIANA - Si tan absurdo y efímero es este mundo… ¿podrías asegurar que es tu hija? ¿Podrías asegurar si acaso que no tienes más hijos? -pregunta enfadada- Jamás desprecies el trabajo de tantos profesionales. ¡El mundo real se puede variar en cuestión de segundos!.

MIRIAM- ¡Sí!, ¡rotundamente si!, yo soy un ser real, escrito, tengo una hija llamada Gina. Siento el cariño de madre y siento dolor al perderla… el sentimiento de amor no se puede manifestar con palabras, por eso me duele tanto, porque es un dolor ¡real! ¿Entiendes? ¡Real! Ella es lo único que tengo y …¡no puedo perderla!. Interpreto un papel, ¡pero ese papel es real! ¡lo vivo como si fuera mi propia vida!

ESCRITOR- ¡Que sigas!

ADRIANA - ¿Quién es la persona que ha disparado? ¿Ya lo sabes?

MIRIAM- ¡No! ¡no lo sé! Puede ser Tomás, el padre de mi hija. Pero… no creo que el…

ADRIANA- Tomás… - lo conozco-  ¿Cuándo entró él?

MIRIAM- La voz que crea me ha dicho que entró cuando yo me fui a buscar a la persona que disparó. Cometí el error de dejarme la puerta abierta.

ADRIANA- Entonces pudo entrar cualquiera.

MIRIAM- ¡Ayúdame a encontrar a mi hija! ¡Acompáñame a buscarla!

ADRIANA – Iré sola… yo ya conozco la entrada al interior, he entrado y salido muchas veces.

ESCRITOR- ¡No! ¡Sal de aquí! ¡Tú no deberías entrar en escena! ¡Vete!

ADRIANA- ¡No!

MIRIAM- Por cierto… no te he preguntado quién eres.

ADRIANA- Soy Adriana.  La voz que habla no se querrá acordar, pero me ha hecho salir muchas veces del silencio, nunca encuentra un lugar donde dejarme. He estado vagando por sus pensamientos durante años, esperando una inspiración para surgir… ¡llegará! Mientras, salgo de la imaginación de otra persona.

MIRIAM- A veces…no es tan fácil estar aquí… yo no llegué a estar en el silencio ni en la oscuridad apenas tiempo, sin embargo, lo que me toca vivir no lo quiero, ¡no lo quiero! -exclama llorando y gritando-

ADRIANA - Voy a entrar… tú, quédate.

MIRIAM- Me quedaré esperando. Por favor… ¡sé rápida!

-Se mete entre los paraguas quedando sola Miriam, que se acerca al escritor-

MIRIAM- ¡Espero que no me hayas mentido!

ESCRITOR- ¿Mentirte? ¿en qué?

MIRIAM- Espero que no hayas hecho que Tomás mate a su propia hija. Y también espero que mi hija esté viva.

ESCRITOR- Yo no miento, ¡yo creo!.

MIRIAM- ¡Quiero salir de tus papeles y de tu tinta! ¿Me oyes? –Grita-

                                               ESCENA IV

-El escritor sigue escribiendo, se escucha un trueno, se abren los paraguas y aparece Tomas-

TOMAS- ¡Miriam! ¡Por fin te encuentro! -exclama asustado-

MIRIAM- ¿Qué has hecho con Gina?... ¿Qué has hecho? ¡Asesino! ¿Por qué? ¿Por qué? -llora  mientras lo golpea con rabia -

TOMAS- ¡Te aseguro que yo no he sido! -mira a su alrededor-. ¿Dónde está? ¿Dónde está? ¿Está aquí ya?

MIRIAM- No…no lo sé… la voz que habla me dijo que habías entrado tu y pensé que…

TOMÁS- ¡Yo no fui!, Oí un disparo desde las sombras y al tener la puerta abierta entré. Pero yo no he sido Miriam, ¡te lo juro por lo que más quieras! ¡Yo no he sido! ¿Me crees capaz de matar a mi propia hija?

MIRIAM- No…no se.  -Mira al escritor-

ESCRITOR- ¡Yo no sé quién ha sido…! Tenías que haberla matado tú, era lo fácil, la historia más típica: vosotros dos estabais divorciados, ¡siempre de guerra continua! Como yo… -Se pone serio mirando al infinito-. Vuestra historia ya me la se… me es fácil escribirla… discusiones, batallas incansables en la lucha por el cariño de una hija…Me es fácil poneros voces… ¡pero alguien me las tacha y deriva hacia una historia que yo no busco!

TOMÁS- Si tú eres el escritor, tú puedes cambiar la historia, tú puedes hacer que esto cambie. ¡Tú tienes el poder!

ESCRITOR- ¡Pero esta vez yo no sé quién ha matado a vuestra hija! ¡Ahora ya no sé quién ha sido!

MIRIAM- ¿Y eso querías? ¿Qué su propio padre fuera un asesino? ¿Por qué? ¿Por venganza? ¿Odio?  ¿Y ahora no sabes quién ha disparado? Hijo de la gran… -Tomás la agarra del brazo-

ESCRITOR- - Agotado- Por favor… iros de aquí, id a buscar a vuestra hija y a quién la haya matado… yo seguiré escribiendo.

TOMÁS- ¡Vamos a la oscuridad a buscarla! Tiene que estar allí.

MIRIAM- Tomás…-Lo frena- .Una joven ha salido a buscaros.

TOMÁS- ¿Quién?

MIRIAM- Me dijo que conocía muy bien la zona de sombras. Que había entrado y salido muchas veces. Parece que sabe moverse entre ellas.

TOMÁS- -Agarra de los hombros a Miriam de forma desesperada- ¿Quién es?

MIRIAM- Me dijo que se llamaba Adriana-

TOMÁS- ¡No!

MIRIAM- ¿La conoces?

TOMÁS- ¡No!, bueno ¡Sí!, es una joven que deambula entre las sombras hace años, siempre va intentando frenar a las sombras elegidas para que no salgan, para que no aparezcan en las obras. No la conozco, pero he oído hablar de ella, vive deseosa de un papel y de un reconocimiento, pero lo desea a costa de los demás, robándoles el alma. Está sedienta de voz. Podría haber apresado a Gina para no dejarla salir y entrar ella. ¿Cómo pudiste…?

MIRIAM- Yo… ¿Yo que sabía?...

TOMÁS- ¡Debiste ser más precavida!

MIRIAM- ¿Y tengo que pensar que todas las personas que se me acercan están buscando hacer mal?

TOMÁS- ¡En este mundo si!, hay millones de sombras por nacer, millones de sombras que desean salir a la luz. ¿No te das cuenta? Esa joven seguramente no tendría ningún movimiento en escena, no tendría personalidad, no tendría ¡vida!, no tendría ¡movimiento!, ¡Estoy convencido de que estaba medio muerta!

MIRIAM- Entró como muerta. No se movía, estaba inerte. Poco a poco comenzó a hablar y a darme conversación. Vi que me entendía y dijo que la conocía, a ella y a ti.

TOMÁS- ¡Claro!, mientras no estamos en escena estamos en el mundo de las sombras y cualquier cosa puede pasar, ella está esperando el momento, ¡siempre esperan el momento adecuado para robar la luz!

MIRIAM- ¡Me arrepiento! ¡Me arrepiento de ser tan tonta! ¡De haberme dejado atrapar por esa joven  monstrua!

TOMÁS- ¡Vamos! No es tiempo de remordimientos. Tenemos que encontrar a nuestra hija.

MIRIAM- ¿Vamos a ir juntos?

TOMÁS- ¡Vamos! ¡Vamos! ¡No perdamos un momento! -tira de Miriam y se adentra entre los paraguas-

                                               ESCENA  V

ESCRITOR- -Hace que escribe y lee- “Se oye un trueno, la lluvia empieza a caer, finalmente Tomás y Gina salen hacia la zona de sombras para buscar a su hija, es un momento en el que el escenario queda vacío, se deja al espectador quieto, con una paz que invita al espectador a pensar que puede estar pasando fuera… de pronto se…”

-Se oye un trueno, la lluvia empieza a caer, el escenario se encuentra vacio. De vez en cuando un relámpago. De entre las sombras aparece una figura vestida de negro, es la misma silueta que entró llevándose a Gina. Se va desplazando por el escenario como si buscara algo o a alguien, realizando una pequeña coreografía al ritmo y compás de la lluvia. Baila.

ESCRITOR-  ¿Quién eres?

-No recibe respuesta.

ESCRITOR -¿Quién eres?

-No recibe respuesta-

ESCRITOR- ¡Sal ahora mismo de mi escenario! -grita enfadado- ¡no debes estar aquí! ¡Yo no te he llamado! ¡Obedece!

-La silueta sigue moviéndose sorda a las palabras del escritor que se lleva las manos a la cabeza. Poco a poco la sombra abandona el escenario. Entra Adriana junto con Gina, para el sonido de lluvia. El escritor levanta la cabeza , sorprendido. Observa la escena-

ADRIANA – ¡Ya está! ¡Lo he conseguido!

GINA- Si. – Sonríe- Muchas gracias. Si no fuera por ti estaría perdida. Eh…¿Quién eres?¿Por qué me has ayudado? ¿por qué me has hecho salir de allí?

ADRIANA- Soy Adriana.

GINA-  Adriana. No… no te conozco.

ADRIANA- Ahora ya puedes hablar… ¿qué pasó? ¿Quién te llevó a las sombras?

GINA- No lo sé. Noté un escalofrío y me desmayé.

ADRIANA- ¿No viste nada? ¿No viste a nadie?

GINA- No. Cuando desperté estaba en el mundo oscuro. El tiempo dejó de existir. Sólo veía manchas oscuras y sombras deambulando de un lado a otro como fantasmas. Iba perdida de un lado a otro sin ningún rumbo. Era como estar muerta. Como un no existir.

ADRIANA- Ahora todo es distinto, ¿verdad?, salir al mundo real es como nacer. Te envidio.  

GINA- ¡Pero si estás aquí conmigo! ¡Ahora mismo tenemos las dos luz! ¿Envidiarme? ¿por qué?

ADRIANA- Porque tu ya vives.

GINA- ¡No digas tonterías!

ADRIANA- ¡Tú estás viva!

GINA- Si. Gracias a ti. Te recuerdo que hasta hace unos minutos estaba en la zona de sombras. ¿Es eso estar muerta?

ADRIANA- Si.

GINA- No digas tonterías. A cada instante que dejamos la escena estamos en las sombras. ¡No puedes menospreciarte por no salir!

ADRIANA- Si, claro. Pero… ¿a que no es lo mismo estar breves instantes sabiendo que vas a volver a salir que estar pedida sin rumbo?  Tú tienes ya vida. Estás escrita, estás viviendo. Yo, no…  todo se desarrolla a tu alrededor, tu eres la luz. Sin embargo…yo no puedo hablar ni moverme.

GINA- ¡Ehhh…! , aló… - la zarandea- ¡qué estás aquí! ¿No lo ves? – Le señala el escenario-

-El escritor se levanta. Coge sus apuntes y comienza a pasar páginas. Se vuelve a sentar y coge el bolígrafo y comienza a tachar de nuevo-

ADRIANA- Si… es cierto… - sonríe- cada instante que pasa suena a tiempo vivido… ¿no? ¡quizás pueda seguir!

GINA- Y… ¿Cuánto crees que puede durar eso?

ADRIANA- Da igual lo que dure. Mientras tú y yo hablamos surge un mundo nuevo, un tiempo ocupado. ¡Cuéntame cosas! ¡Tengo grandes deseos de saber de ti!

GINA- ¿Qué quieres que te cuente de mí? No…no te entiendo.

ADRIANA- ¡Que hables! ¡Que me digas cosas para yo poderte contestar!

GINA- Esto no funciona así Adriana. No sirve perder el tiempo con frases vacías.

ADRIANA- ¡Habla!

GINA- -Mira al escritor- ¡Un momento! ¿Es esto necesario? ¡Yo quiero encontrar a mi madre! ¡Quiero volver a leer el libro que estaba leyendo! ¡Estar en este rincón tranquila! -mientras Adriana deja los brazos caer haciendo ver que en esos momentos no existe-

ESCRITOR- ¿Qué ocurre?

GINA- Está bien que hayas mandado a alguien a buscarme. Que me hayas modificado el guión. ¡Pero ya no se me ocurre nada más que decirle a ésta! ¿De dónde ha salido? ¡No estaba en la obra!, ¿Quién es?, ¿alguna espontánea?... ¿Estás poniendo a prueba mi capacidad de improvisación?

ESCRITOR- ¡Yo no mandé a esta mujer a buscarte! ¡Fue tu madre!

GINA- ¿Mi madre?... ¿Por qué?

ESCRITOR- Se creen que has muerto.

GINA- ¿Muerto?

ESCRITOR- Si.

GINA- ¿Y por qué lo piensan?

ESCRITOR- Te dispararon. ¿No lo recuerdas?.

GINA- Si. Eso sí que lo recuerdo. Todo lo demás…me queda vacío y absurdo. No sé qué está pasando.

ESCRITOR- Pues ya somos dos. Yo, tampoco lo sé.

GINA- ¿Dónde están?

ESCRITOR- Han ido a buscarte al silencio.

GINA- Nosotras venimos de allí… ¿por qué no los hemos visto?

ESCRITOR- El espacio del silencio es grande, infinito, sólo las sombras eternas saben encontrar en los más recónditos lugares.

GINA- ¡Adriana! -la empuja-  ¡Despierta! ¿Tú sabes donde están?

ADRIANA- -Despierta. El escritor sigue escribiendo- No, pero es mejor que sigamos aquí.

GINA- ¡Es mejor para ti! ¡Así el señor de la palabra te da una historia que contar! ...¿Verdad?

ADRIANA- No. El hombre que escribe no me quiere. Pero hazme caso si te digo que si entramos en la oscuridad siempre cabe la posibilidad de que no salgas…

GINA- ¿Quieres decir que mis padres pueden no salir nunca?

ADRIANA- Si

ESCRITOR- ¡No! ¡Maldita sea! ¡No! ¡Saldrán porque quedan muchas cosas por decir!

GINA- -Mirando al escritor- ¿Puedo estar tranquila esperando a que vuelvan?

ESCRITOR- Si. Yo te los haré traer del silencio, mientras, haz que  esta mujer deje de tener luz, yo no se la he dado, no le he permitido el paso. Ha sido una intromisión en mi obra.

GINA- -Mira a Adriana-. Adriana…¿Qué te gustaría ser?

ADRIANA- Me da igual la vida que me toque vivir. Peor es no tener vida.

GINA- ¿Te da igual el personaje que te toque? ¿Te da igual que sea desgraciado?

ADRIANA- Me da igual… cuando tienes una vida escrita, vivida… ya eres real y manifiesto en las mentes de las personas. Sea el que sea el papel siempre será desgraciado.

GINA- ¿Por qué será desgraciado?

ADRIANA- Porque ya empezó mal…

GINA- Hasta que no se acaba la historia nunca se sabe el final. Hay obras con finales felices.

ADRIANA- El final siempre es el mismo, las vidas humanas son iguales: nacen, crecen, viven la vida que les toca vivir y mueren. Quedarán en el recuerdo de sus hijos y en unos pocos años mas ni siquiera el recuerdo existirá.

GINA- ¿Qué quieres decir?

ADRIANA- Que yo viviré una vida, esta que ahora mismo se está creando para luego pasar al olvido en unas líneas escritas, pero siempre estaré ahí, cada vez que alguien pueda pasar las páginas y leerme.

GINA- ¿Y la vida que estás creando que quiere?

ADRIANA- Por lo que estoy viendo, venganza.

GINA- ¿Venganza a hacia quién?

ADRIANA- Al culpable de no haber podido salir a escena cuando debía salir. A sentirme olvidada por escritores mediocres que te abandonan sin haberte dado la posibilidad de vivir.

GINA- ¿Tú crees que esto que dices es verdad?¿de verdad te lo crees¿?

ADRIANA- Estoy convencida de que mi papel en esta obra va a ser importante, que voy a tener un protagonismo absoluto sobre ella, y, que no va a ser, desde luego, gracias al hombre que escribe.

GINA- Aunque ya existas… siempre volverás a vivir la misma vida una y otra vez… igual que yo, ¡igual que todos! ¿Para qué estar machacándote siempre por algo que no tiene solución?

ADRIANA- Me mandan que tengo una misión que cumplir… ¿entiendes? A mi misma me duele hacer lo que me mandan hacer… pero es justo y necesario para que yo exista.

GINA- No te entiendo…

ADRIANA- Alguien te disparó y tenías que haber muerto.

GINA- ¿Y por qué no estoy muerta?

ADRIANA-  Porque no se ha podido completar la escena como el hombre que escribe quería.

GINA- Entonces… ¿Por qué sigo viva? -Pregunta al hombre de las palabras-, ¿Quién me disparó?

ESCRITOR- Lo desconozco.

GINA- ¡Deberías saberlo!

ESCRITOR- Si… pero no lo sé.

GINA- ¿Cómo puedes decirme que no lo sabes?

ADRIANA- Yo tampoco lo sé. Hay otra mano que escribe y que le cambia el guión. ¡Se lo merece! ¡Míralo! ¡Mira como sufre y como suda intentando construir un muro con trozos parcheados!

GINA- ¡Ya está bien!, ¡Me cansé!, ¡Desaparece! ¡Deja de darme conversaciones absurdas! ¡Vuelve a tu mundo imaginario! ¡Me cansas! ¡Me aburres!

ADRIANA- No me voy a marchar… tenemos muchas cosas de las que hablar.

GINA- ¿De qué? ¿De qué quieres hablar? No es sólo hablar, hay que tener guión, cosa que ¡Tú no tienes! … díselo tu, voz que escribe -mira al escritor-

ESCRITOR- No quiero que estés… ¿aún no te has dado cuenta de que molestas en mi obra?

ADRIANA- No me voy a ir.

ESCRITOR- Ya no tienes puesta ni una frase más, todas te las taché.

ADRIANA- ¡Te equivocas!

ESCRITOR- ¡Calla! ¡No debes hablar más!

ADRIANA- Mira tú cuaderno… sigo en el… aunque no quieras. Sigo hablando… ¿no lo ves?. No tienes ya ningún poder sobre mí. Tu perdida sombra ha renacido de las sombras y alguien le ha dado una vida y protagonismo que no esperabas… ¿no lo ves?¡cada vez me hago más viva! Y ¡sigo hablando! Jajajajaja.

ESCRITOR- ¡No!

ADRIANA- Y ahora…, me dicen que es mi momento.

-Saca un cuchillo y va hacia Gina-

GINA- ¿Qué haces?

ADRIANA- Debes morir para que yo siga.

GINA- ¿Es así como quieres que se te recuerde? ¿Cómo una asesina de una adolescente como tú? Además… tú misma estás diciendo que ya has nacido. ¿Por qué me quieres matar ahora?

ADRIANA- Me da igual como se me recuerde. Al fin y al cabo tú tenías que estar ya muerta. Te tengo que matar para que la obra siga teniendo sentido, para que la obra tenga un motivo y un final. ¿Entiendes?

GINA- ¡No!, ¡quizás intentaran matarme! ¡Quizás tengas razón! Recuerdo un disparo… Pero … sigo viva porque alguien me salvó.

ADRIANA- Si, para que yo te matara.

GINA- ¡No lo harás! ¡No te dejaré!

ADRIANA- ¡No podrás impedirlo!

-Gina mira al escritor que se encuentra desesperado pasando hojas de su texto y escribiendo a gran velocidad, Gina se encuentra alejándose continuamente de Adriana-

GINA-  ¿No haces nada?

ESCRITOR- ¡Lo intento! ¡Pero no puedo!

-Comienza una lucha entre las dos mujeres, un forcejeo en el que Gina intenta de todas las formas posibles evitar que Adriana le clave el cuchillo-.

GINA- ¡Haz algo! ¡Es más fuerte que yo!

ESCRITOR- ¡No puedo!

GINA- ¡Haz que entren mis padres por lo menos!

ESCRITOR- ¡Eso estoy intentando! ¡Tachar! Espera…espera… veo que ahora entran tus padres…yo no lo he puesto, ¡apareced! , ¿a qué esperáis! ¡Venga!

                                               ESCENA VI

-Entran en escena Tomás y Miriam-

TOMÁS- ¿Gina? Ginaaa

-Se acerca hacia ellas y Adriana huye y se adentra entre los paraguas-

MIRIAM- ¡Gina! ¡Gina! ¡Estás viva! ¡Mi niña!

GINA- ¡Por los pelos mamá! –la abrazan-

ESCRITOR- ¿Es que no veis que se ha escapado? ¡Id a por ella! ¡Dejaos de sentimentalismos! ¡esa mujer no debe volver a aparecer!

TOMÁS- ¿Entonces fue ella la que intentó matar a mi hija?

ESCRITOR- ¡No! Bueno…¡si!

TOMÁS- ¿Si o nó?

ESCRITOR- La primera vez no era ella, yo tenía previsto que fueras tú… pero no fuiste tú. Adriana dice que no fue ella, pero ahora intentaba matarla.

MIRIAM- ¿Quién fue entonces?

ESCRITOR- Sigo sin saberlo, ¡mis textos están llenos de tachones!

TOMAS- ¿Qué es lo que pretendías en tu obra?

ESCRITOR- Una lucha incansable entre dos padres que se odian. Que desde el nacimiento de su hija, y tras la separación al mes luchan por el cariño de su hija que hace que tú te vuelvas loco, te trastornes hasta el punto de perder la cordura y llegar a matar a tu propia hija. Tu mujer presa del odio que te tiene al enterarse de que habías sido tú debía volver a hacer venganza.

MIRIAM- ¿Y quién te ha cambiado la historia?

ESCRITOR- No lo sé ¡ya lo he dicho mil veces! Ahora mismo… - agacha la cabeza – todo lo que tengo escrito o está lleno de tachones o con faltas de texto…yo ya no sé qué deciros…no lo sé.

GINA- Yo tampoco sé quién nos está cambiando el texto, pero estoy segura que será alguien que nos quiere bien, no como este escritor de pacotilla.

TOMÁS- La única persona que puede saber dónde se esconde la sombra que lo cambia todo es Adriana.

ESCRITOR- ¡No! ¡No se te vuelva a ocurrir traerla aquí! Ella no es un personaje mío, está sin crear, a mitad idear, puede adueñarse de la obra.

TOMAS- ¡Esta obra tiene que cambiar! ¡Entre todos podemos!

MIRIAM- -Mira al escritor -Nos tienes que ayudar y nosotros te ayudaremos a ti.

ESCRITOR- ¿Qué queréis que haga? Al final de todo sois vosotros mismos los que minuto tras minuto y hora tras hora le dais sentido a mi texto, sois vosotros los que naciendo en un mundo de letras invadís mi espacio vacío y le dais vida... ¿Qué queréis?

MIRIAM-  Haznos una familia normal, estamos casados y nuestra relación es una relación estable. Reescribe la obra, haznos renacer. Esperaremos en las sombras.

TOMAS- Y , haznos que nuestra hija viva una historia de película, con un final feliz… ya que tuvo un inicio dramático…

ESCRITOR- ¿Y qué gano yo haciendo ese texto? ¡No tiene nada de especial!

MIRIAM- Escribe mientras salimos a buscar a Adriana… escribe y busca una historia que tenga vida, y no…muerte. Confiamos en ti. Ahora saldremos de escena y te dejamos reunido con tu inspiración. Consigue encontrar una salida a esta locura.

ESCRITOR- ¡No os vayáis! ¡Aún no! ¡Por favor!¡por favor…!

(Salen del escenario entre los paraguas, comienza de nuevo a llover, surgen los relámpagos y los truenos)

ESCRITOR---llora y dice- Estoy atascado, atascado en una inmundicia… ¿tendré que romper lo escrito? ¿Cómo puedo arreglar esto si no hay salida posible? ¿Cuántas obras llevo ya intentando dar vida a nuevas historias? ¿Cuántas? ¡La maldita inspiración me tiene abandonado! ¡No sé dónde encontrarte! ¿Dónde estás? Dime… ¿dónde estás?

-Sigue escribiendo. De entre los paraguas sale de nuevo la silueta. Entra con una pequeña coreografía y coloca una silla en medio del escenario).

ESCRITOR- ¿Quién eres? ¿Qué quieres? ¿Por qué me haces esto?

-La silueta lo mira, se gira y se vuelve a ir por donde ha venido. Sigue oyéndose el sonido de la lluvia y los truenos y relámpagos. Queda el escritor en su cubo rompiendo hojas y volviendo a escribir. Tras unos segundos entra Adriana sola, se sienta y coge un libro, empieza a ojearlo-

 

                                               ESCENA VII

ESCRITOR- ¿Qué haces aquí otra vez? ¡No te he llamado!¡me has destrozado la obra!

ADRIANA- No hace falta que me llames, no hace falta que me des vida. Ya la tengo. – sonríe-

ESCRITOR- Lo has conseguido… ¿no? ¡Lo has conseguido!

ADRIANA- ¡Sí!  Y desde luego, no ha sido gracias a ti.

-Relámpago-

ESCRITOR- Eso ya lo tengo más que claro... ¿Quién ha sido?

ADRIANA- Tú sabes muy bien quien ha sido… contra ella no puedes hacer nada, ¿me oyes? ¡Nada!

ESCRITOR- ¡Dime quién ha sido!

ADRIANA- ¡No! ¡Te voy a hacer sufrir un rato más! Mientras me ves aquí, delante de ti, hablando, sufre… ¡sufre!

ESCRITOR- -Escribe y dice-  Adriana sale de escena. Es su última aparición en público. Los demás personajes la despreciaban, la aborrecían. Ella misma se dio cuenta de su error y salió de escena. Tras los paraguas su fin. Su representación había acabado.

-Adriana no sale. Se escucha un trueno-

ESCRITOR- ¡Sal!

ADRIANA- ¡No!

ESCRITOR- ¡Te he ordenado que salgas!

ADRIANA- Jajajaja, pobre diablo… no me iré… tú no mandas en mí. No puedes ordenarme nada… mi vida depende de otra persona. Ahora debo de estar aquí… estoy esperando. – se sienta en la silla-

ESCRITOR- ¿Esperando qué?

-Sale Gina entre los paraguas-

ESCRITOR- ¿Dónde están tus padres? ¿Por qué has venido tu sola?

GINA- Se quedaron buscando entre las sombras a Adriana. Me quieren proteger y me han mandado aquí contigo. Dicen que aquí estaré más segura.

ESCRITOR- ¡Pues mira a quien tienes esperando en la silla!

ADRIANA- ¡Estoy aquí princesa!

-El escritor comienza a escribir y tachar-

GINA- ¿Qué haces tú aquí?

ADRIANA- -Adriana se comporta como una mujer maligna- Hago lo que debo de hacer.

GINA- ¿Es que no te cansas nunca?

ADRIANA- Tengo una misión que está escrita y la debo cumplir… te guste o no.

GINA- Mis padres están en las sombras buscándote para que nos digas quien está cambiando el texto.

ADRIANA- Aún no es el momento de saberlo. De todas formas tu papel acabó al empezar, ¿te lo tengo que volver a recordar?

GINA- ¿Y por qué tengo que morir?

ADRIANA- Porque tu personaje no tiene vida. ¿Qué vas a decir tú? No tienes historia que contar en esta obra. ¡Eres un personaje muerto! ¿Me oyes? ¡Muerto!

GINA- ¿Y por qué no llegamos a un acuerdo y entre las dos hacemos por cambiar esta historia?

ADRIANA- ¿Por qué tendría que hacer yo eso?

GINA- Tu final sería distinto, podría ser hasta feliz, si tú quieres.

ADRIANA- Yo no quiero ningún final feliz. Quiero ser la que más papel tenga en esta obra, y eso…cariño… no es asunto tuyo.

-Relámpago-

GINA- Venga pues…mátame, venga, mátame… si así piensas que te vas a sentir mejor…mátame… Si tengo que morir… moriré. No puedo decidir nada. Si es la voluntad del creador que muera… ya está dicho todo. Pero no creo que quiera que muera en tus manos, porque si no te hubiera creado.

ADRIANA- Adiós Gina. Fue un placer haberte conocido… aunque reconozco que hubiéramos sido grandes amigas... Hubiéramos sido felices las dos… como verdaderas hermanas. En el fondo me da lástima que tu historia acabe así… tan trágica, pero es lo que está escrito. Me da igual quién lo haya establecido. Pero ¡debes morir!

-Adriana saca una pistola que lleva escondida y dispara. Gina cae al suelo. Se oye un trueno-

ESCRITOR- ¡No! – Se levanta- ¿Qué has hecho?

ADRIANA - ¡No puedes hacer nada! ¡Ha muerto! – se queda mirando el cuerpo, con actitud distante-

-El escritor se vuelve a sentar y empieza a pasar páginas como buscando algo entre ellas-

ADRIANA - ¿Qué haces?

ESCRITOR- Volver hacia atrás y hacerte desaparecer, ¡borrar! ¡Borrar!

ADRIANA - ¡No puedes! ¡Ya está escrito y decidido¡¡ha muerto! (Sonríe)

ESCRITOR-¡La has matado!

ADRIANA - Esa era la intención.

ESCRITOR- ¿Y ahora que harás?

ADRIANA- Esperar a mis padres

ESCRITOR- ¿Tus padres?

ADRIANA- Si.

ESCRITOR- ¿Quién demonios eres?

ADRIANA - Soy… la hermana de Gina.

ESCRITOR- ¿Qué?

ADRIANA- Mis padres tuvieron dos hijas mellizas… ¿verdad?, pero a mí no me quisiste. No podían mantenerme e hiciste que quedara abandonada en el silencio.

ESCRITOR- ¡Eso no es cierto¡¡no es cierto!

ADRIANA- Mira entre tus papeles… es así. Ahora, entrarán mis padres.

ESCRITOR- ¡No!

                                               ESCENA VIII

-De entre los paraguas salen Tomás y Miriam, miran al escritor, a Adriana, y observan a su hija tendida en el suelo-

MIRIAM- ¡Nooooo! ¡Noooo! ¡hijaaaa!¡hijaaaa! ¡Otra vez no! -Llora desconsolada agachada junto a su hija-

TOMÁS-  -Mira al escritor- ¿Por qué?

ESCRITOR- ¡Pregúntale a Adriana! ¡Yo no lo sé!

TOMÁS- ¡Yo te mato! ¡Te mato! ¡Asesina!

-Adriana saca la pistola de nuevo, les apunta-

ADRIANA-  No se os ocurra dar un paso más.

-Miriam sigue agachada en el suelo sobre su hija llorando, levanta la cabeza-

MIRIAM- ¿Qué es lo que quieres? ¡loca!

ADRIANA- No sabéis quién soy… ¿verdad?

TOMAS- ¡Eres la que ha matado a mi hija!

MIRIAM- -Entre sollozos- ¿Por qué?

ADRIANA- Porque debía de ser así… pero ahora ya está…,ya ha pasado. Me tenéis a mí. Puedo sustituir a vuestra hija… ¡puedo ser ella! Al fin y al cabo éramos hermanas.

TOMAS- -Mira al escritor- ¿Pero que está diciendo esta mujer? ¡Está loca!

ESCRITOR- ¡Ya lo sé que está loca! ¡Y no puedo hacer nada!

ADRIANA- Es el momento de contaros algo…

TOMAS- ¡Sí! Tienes muchas cosas que contarnos, estoy seguro de ello, pero no las queremos oír. ¡Estás loca! ¡Loca de remate!

ADRIANA-  Soy vuestra hija.

MIRIAM- ¡No! ¡A nuestra hija la acabas de matar! ¡Asesina!

ADRIANA- Realmente no la he matado yo… ha sido… otra persona. De sobra sabéis que yo me limito a cumplir órdenes.

-Tomás y Miriam miran al escritor-

ESCRITOR- ¡No he sido yo! ¡Ya os lo he dicho!

MIRIAM- ¡Te ordeno que cambies ahora mismo el guión!

ESCRITOR- ¡Eso estoy intentando! ¡Pero no puedo!

TOMÁS- ¡Inténtalo! –Grita- ¡Esta mujer tiene que desaparecer!

ESCRITOR- -Comienza a tachar el texto y lee en voz alta mientras escribe- Fue un error lo que hizo Adriana.... un error. Tomás sabiendo que podía repetirse el ataque, había localizado el arma en la oscuridad, con el tiempo suficiente de cambiar la bala por una de fogueo. Gina no había muerto… despertó por segunda vez de su segundo sueño.

-Silencio, se oye un trueno. Se encuentran todos mirando a Gina, inmóviles, esperando una reacción-

MIRIAM- No se levanta.

TOMÁS- Hombre que escribe… ¿a qué esperas?

ESCRITOR- ¡Ya debería haberse levantado!

ADRIANA- ¡No esperes que lo haga! Yo misma puse las balas en el cargador… y,  te aseguro que estaba cargada.

TOMÁS- ¡Nunca suplantarás a mi hija!

ADRIANA-  Sí que lo haré, porque yo soy aquella que entregaste tu mismo al silencio… aquella que no quisisteis en tu vida.

MIRIAM- ¡Nunca tuve más de una hija! ¡Estás loca!

ADRIANA- ¡Sí! ¡Si que la tuviste! Pero en el parto que fue por cesárea y estabas anestesiada no te enteraste que nacieron dos niñas… una fue entregada por tu marido al silencio. No podía mantener dos hijos. ¡Te engañó!

TOMÁS- -Se pone nervioso- ¡No! ¡Eso es mentira!, tú…tú no puedes saber eso. Tú no puedes recordar nada de ello, ni has conocido a nadie que te lo pudiera decir.

ADRIANA- Si, si que ha existido alguien que me lo dijera, alguien que cambió la historia, alguien que… me dio la vida en aquél instante.

ESCRITOR- ¡Eso no tiene nada que ver con la historia que escribo!

ADRIANA- Lo sé… deberías haber mantenido la historia en secreto cuando la empezaste… alguien te la cambió, la tuya era una verdadera mierda.

ESCRITOR- Eso…eso…¿es cierto?

ADRIANA- Un escritor tiene que tener mucho cuidado de a quién deja las obras iniciadas, a quién le pide consejo… a quién pregunta dudas… con quién comenta el texto.

ESCRITOR- ¿Quieres decir que…?

MIRIAM- ¿Quieres decir que… Tomás me mintió y que tuve dos hijas? ¿Es eso cierto? -dice mirando a Tomás-

TOMÁS- ¡No! ¡No te mentí! Cuando…cuando ocurrió la historia no estaba escrita… eso no ocurrió…, ésta loca está cambiándolo todo. ¡Nos está trastornando! ¿No lo ves?

ADRIANA- ¡Sii!  -Silencio- .Lo hago bien, ¿verdad? Y eso que me ha tocado improvisar, me habéis vuelto loca con vuestro guiones antiguos…jajaja

MIRIAM- Eso no es improvisar… ¡a ti no se te ha olvidado un papel! ¡No lo tienes! ¡Te has metido en nuestras vidas y has matado a mi hija!

ADRIANA- Yo no he sido. -Dice sonriendo-

ESCRITOR- ¡Dime de una vez quién me está modificando el guión!

ADRIANA- Sabes bien que tu obra se queda como un esqueleto sin carne. No es nada ni tiene vida sin alguien que te la escenifique…

ESCRITOR- ¿Jacoba?

                                               ESCENA IX

-Sale la misma silueta vestida de negro de entre los paraguas. La figura que salía a escena que nadie sabía quién era. El resto de personajes se quedan inmóviles, paralizados. Suena un trueno-

ESCRITOR- ¿Tú? -Se levanta-

JACOBA- No deberías estar de pié.

ESCRITOR- ¿Quién te da permiso a ti para cambiarlo todo?

JACOBA Sabes bien que mi misión consiste en interpretar tu texto. Es la función de una directora teatral.

ESCRITOR- ¡Tú lo has dicho! ¡Interpretar mi texto! ¡Nadie dijo nada de cambiarlo!

JACOBA Soy yo la que tengo que dar vida a tus personajes.

ESCRITOR- ¡Falso! ¡La vida se la doy yo! ¡Yo soy el creador! ¡Yo pongo la historia! ¡Tu misión no es transformar mi obra!

JACOBA - Por muy buen texto que tengas, la obra puede ser un verdadero fracaso  si yo no te ayudo. Sin mi tus personajes pueden hacer el ridículo más impresionante o tener el éxito más arrollador.

ESCRITOR- ¡Estoy completamente de acuerdo! ¡Pero debes respetar el texto del autor! ¡Si no te gusta, busca otro!

JACOBA - Si elijo el tuyo es porque me gusta. Pero tu texto no tenía vida. Una madre y una hija en una simple conversación adolescente. Un tiro porque sí procedente de no se sabe dónde. Un texto que en escena no dice nada, necesitaba enriquecerlo.

ESCRITOR- ¿Enriquecerlo? ¡Lo que has hecho es destrozarme la obra!

JACOBA Esa es tu opinión, la cual no comparto. Ya está hecho.

ESCRITOR- ¿Por qué no preguntas a los personajes?

JACOBA - No suelo hablar sola

ESCRITOR- Habla con los actores y pregúntales su opinión. ¿Ellos no cuentan?

JACOBA - Claro que cuentan. Hacen caso a mis órdenes.

ESCRITOR- ¡Pues que hablen!

JACOBA - ¿Y qué quieres que les pregunte?

ESCRITOR- Si están de acuerdo con el cambio que has dado a la obra. ¡Pregunta!

JACOBA ¡A mí no me des órdenes! ¡No soy un personaje de los tuyos!

ESCRITOR-  -Mira a Miriam-  ¡Tú! ¡Despierta de tu letargo! ¿No hubieras preferido otra vida? ¿Dime? -Miriam no contesta-. ¡Tú! ¡Dime! -pregunta a Tomás, tampoco contesta-

JACOBA- No te van a contestar.  Ellos no son más que marionetas y responden a mi voluntad. Su función es saberse el guión y aprender a interpretar un papel como yo quiero que lo hagan. Nada más. No puedes pedirles explicaciones porque ahora mismo no son actores, son personajes de ficción…

-Se oye un relámpago y un trueno. La lluvia comienza de nuevo a caer, de pronto tanto el escritor como la directora teatral quedan rodeados por unos personajes que acaban de despertar. Gina levanta del suelo-

JACOBA ¿Qué hacéis? Ahora no hay texto… no debéis moveros. ¿Quién os manda?

GINA- ¿En algún momento dijiste ficción?

MIRIAM- ¡Yo no soy ningún personaje de ficción!

TOMÁS- ¡Somos completamente reales!

ADRIANA- ¡Nos pasamos la vida esperando que un escrito nos de vida! ¡Ahora la tenemos!

TOMÁS- ¡Toca! ¡Toca mi piel! -se le acerca para que le toque el brazo- ¡es palpable! ¡Es real!

ESCRITOR- Sin mí no tendríais sentido. ¡La obra no está acabada! ¡Aún tengo el poder de destruirla!

JACOBA ¡Destruirás la obra! ¡Pero los personajes ya la han interpretado! Han interpretado un texto tuyo con pequeñas variaciones ordenadas expresamente por mí.

GINA- -Mirando al escritor- Tú me creaste, me diste una vida. Ahora ya se ha extendido en unas letras impresas en un papel y ese texto ha sido interpretado. Yo ya existo. Los actores que somos han hecho que las sombras de tu mente y de la mente de la directora , salgan a la superficie y hablen. Pero esto que estamos viviendo no nos gusta. Yo por mi parte pido a mis compañeros de reparto que nos vayamos de nuevo a las sombras. Que os organicéis primero tanto tú como la directora y una vez estéis de acuerdo nos hacéis llamar. Entre tanto, nos vamos a descansar…. Adiós.

-Los cuatro actores: Gina, Miriam, Tomás y Adriana salen de escena a través de los paraguas. Suena un trueno-

ESCRITOR- -Mirando a la directora- ¿Qué has hecho?

JACOBA - ¿No pretenderás echarme a mí la culpa?

ESCRITOR- ¿Dónde se ha visto que unos actores abandonen la obra a mitad función? ¡Esto es una verdadera vergüenza!

JACOBA - Hay que ponerle remedio. Apenas nos quedan diez minutos de obra y no tenemos un final.

ESCRITOR- ¡Deja que la continúe a mi modo!

JACOBA - ¡Es imposible! ¡Ya se ha modificado! Lo único que podemos es darle una solución conjunta. ¿Lo intentamos?

ESCRITOR- No me gusta la idea, pero no tengo más remedio… tenemos que ponernos de acuerdo en unos puntos básicos…

JACOBA - ¿Qué me ofreces?

ESCRITOR- Yo quiero que Gina muera y tu también. Eso lo tenemos los dos claro.

JACOBA Si

ESCRITOR- Ahora a ver qué hacemos con Tomás.

JACOBA – Tomás, en un acto de ira le quita la pistola a Adriana y finalmente logra ser apresada.

ESCRITOR- ¡Demasiado obvio!

JACOBA - ¿Cuál es tu idea?

ESCRITOR- Adriana se arrepiente de lo que ha hecho y huye hacia las sombras.

JACOBA - Eso no sería un final. Se quedaría como una obra incompleta.

ESCRITOR- ¡Mal empezamos!… pensemos.

-Se sientan juntos sobre el cubo. Suena música de fondo. Entran los cuatro actores. Gina se vuelve a tumbar sobre el suelo. Adriana continúa con el arma en la mano. Miriam en el suelo llorando a su hija y Tomás esperando una reacción de Adriana-.

ADRIANA- Ahora que estamos todos aquí reunidos…

TOMÁS- ¡A cada segundo que pasa estás más loca!

ADRIANA- ¡Sólo quiero que me aceptéis en vuestra familia!

MIRIAM- ¡Nunca serás nuestra hija!

ADRIANA- ¡Pensad en lo que sería de vuestra vida conmigo! ¡El hombre que escribe podría tener infinidad de historias que contar!

MIRIAM- ¡No las querría vivir contigo! ¡Vuelve a tu mundo de sombras! ¡Mujer incompleta! ¡Asesina! ¡Mi hija está muerta por tu culpa!

ADRIANA- Debía ser así.

TOMÁS-  ¡Ahora te pido que me des el arma y te entregues!

ADRIANA- ¡Jamás! ¡Eso es algo que nunca ocurrirá! ¡Me has destrozado mi niñez! ¡Me has destrozado mi adolescencia! ¡Seguiré empeñada en estar bajo la luz de los focos sea como sea! ¡Muera quien muera!

MIRIAM- ¡Loca! ¡Completamente loca!

ADRIANA- ¡Muere tu también! ¡Muere!

-Dispara a Miriam-

TOMÁS- ¡No!

ADRIANA- ¿Tienes algo que decir?... ¿papá?... –Silencio-

TOMÁS-  ¿Sabes lo que estás haciendo? ¿En algún momento te lo has llegado a plantear?

ADRIANA- No… lo que estoy planteándome ahora es… que me sobras… (Indica con cara de odio)

TOMAS- ¿Te sobro?

ADRIANA- Me sobras. No tuviste el coraje suficiente para decirle a mi madre que tuvo dos hijas. Me mantuviste en las sombras sabiendo que yo os necesitaba. No mereces ser mi padre, eres un hombre cobarde.

TOMAS- Soy un hombre que no tuvo más remedio que hacer lo que hizo…

ADRIANA- ¡Te necesitaba!

TOMÁS- ¡Yo a ti no! No sé si sabes y te lo digo ahora, que eres fruto de una aventura de tu madre… ¡tu hermana y tu no sois hijas mías! Cuando me enteré por su amante no vi mejor forma de venganza que matar a mi hija cuando naciera. Pero… nacisteis dos… y… me pudo la compasión… decidí dejarte vivir en las sombras y dejar crecer a tu hermana con el propósito de vengarme día tras día de tu madre, hasta que llegara el día… Pero los planes cambiaron cuando alguien que no fui yo… se me adelantó. ¡Lo que menos podía imaginar es que fueras a ser tú!

ADRIANA- Entonces… ¿no eres mi padre?

TOMÁS- No

ADRIANA- Y,… entonces ¿Quién es?

TOMÁS- Lo desconozco. Sé que fue un hombre que la quiso y que al ser ella una cobarde y no dejarme decidió confesármelo. Yo me divorcié de tu madre al poco de nacer vosotras.

-Adriana se sienta en la silla dejando de apuntar con el arma, momento en que Tomás se la coje y la apunta con ella-

TOMÁS- De todas formas… ¿no querías protagonismo? ¿No querías focos? ¡Pues ya los tienes!

-Adriana permanece inmóvil sin contestar en la silla-

TOMÁS- -nervioso- ¿me oyes? -le tiembla la mano-

Adriana continúa inmóvil, se escucha un trueno y relámpagos-

TOMÁS- ¡Te he preguntado!

ADRIANA- -Lo mira, se levanta- Mátame.

TOMÁS- ¿Eso es lo que quieres?

ADRIANA- Ya he conseguido mi objetivo. He tenido vida, he tenido una historia. Ya no me queda nada más que contar. Mi tiempo se ha terminado. Ahora sólo queda… acabar.

TOMÁS- Me sería muy fácil ahora terminar contigo. Mi venganza sería absoluta. Pero… creo que será más doloroso si te vuelvo a las sombras. Quizás algún día salgas para contar una nueva historia.

ADRIANA- ¡No quiero volver a las sombras! ¡Ya no quiero más historias! ¡Ahora quiero morir! ¡Mátame!

TOMÁS- ¡No!

ADRIANA- ¡He matado a mi madre, a mi hermana! Tú no eres mi padre… ¿qué mas tengo yo que contar?

TOMÁS- ¡Huye!, ¡vete a las sombras y permanece allí hasta que te hagan salir. ¡Vete!

-Adriana lo mira, da media vuelta, se abren los paraguas y sale hacia las sombras. Tomás mira al escritor y directora-

TOMÁS- Ya está… ¿está bien así?

JACOBA - Quizás un poco más de énfasis y de movimiento hubiera quedado mejor, pero si…no me desagrada.

TOMÁS- -Dirigiéndose al escritor- ¿Esto ya es el final?

ESCRITOR- Si. No hay más historia que contar.

TOMÁS- Y… ¿yo qué hago ahora?

ESCRITOR- ¿Qué quieres?: ¿suicidarte o huir?

TOMÁS- ¿No tengo más opciones?

ESCRITOR- Propón tu.

TOMÁS- Déjame pensar. -Deambula por el escenario mientras el escritor y la directora continúan con sus papeles-.

TOMÁS- ¡Ya lo tengo!

JACOBA - Di

TOMÁS- Me quiebro llorando por la desgraciada vida que me he hecho vivir yo mismo, viviendo de la ira y el rencor, de los celos y del desamor. Pidiendo perdón a los seres que tengo delante muertos por mi inconsciencia y…se cierra el telón.

JACOBA - A mí personalmente no me agrada mucho la idea. Prefería un ser más duro y cruel. Pero bueno… acepto tu propuesta.

-Se observa un relámpago y un trueno. Comienza a llover. Tomás se arrodilla junto a su ex pareja y llora. El escritor se levanta, se acerca a la silla, se sienta y leyendo dice-

ESCRITOR- Y con esto culmino mi obra. Ha sido un breve espacio de tiempo que les he robado intentando hacerles vivir una historia, sólo una historia…una breve historia, para que ustedes amables espectadores puedan pasar unos minutos abstraídos de sus pensamientos oscuros, de sus problemas y conocer… otro mundo. El mundo de mis…sombras…

Buenas noches. Duerman ustedes bien y recuerden no dejar nada por el camino, que todo en su vida esté entrelazado, actuar con bondad y no dejarse ninguna…sombra por el camino…

-Finalmente se escucha un trueno. Salen los personajes de escena quedando la directora teatral realizando una breve coreografía alrededor del cubo hasta que finalmente sale de escena.

-FIN-

 Fin. VOLVER A TEXTOS TEATRALES

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