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PÍLDORAS PARA NO DORMIR

de MARC LLORENTE

Esta obra ha sido cedida por el autor para su difusión libre y gratuita, si bien quedan reservados todos los derechos de propiedad intelectual. El uso público de esta obra requiere el permiso del autor y a fin de recabar la correspondiente autorización se inserta al final del texto su dirección electrónica.

 

PÍLDORAS PARA NO DORMIR

Tratamiento teatral en 13 tomas con aperitivo, guinda y cuatro intérpretes

(dos mujeres y dos hombres por lo menos)  

 MARC LLORENTE // teatropati@hotmail.com - marcllorentemarc@gmail.com

 

Una proyección exhibe el título del espectáculo desde antes de comenzar.

Posteriormente, cuando esto empieza, leemos “El aperitivo”. 

 

VOZ

Este es el aperitivo, sí.  

Hoy presentamos Píldoras para no dormir, tratamiento teatral en 13 tomas con aperitivo, guinda

Para que no duerman porque no es posible dormir cuando se toman píldoras que quitan el sueño.

Así que ahí tienen este tratamiento con el que no podrán dormir esta noche, ni mañana…

Abran la boca, por favor, y empiecen a tomar la primera píldora sin un poco de agua.

Después la segunda, la tercera, la cuarta, la número trece…

¡Tomen!

Queda terminantemente prohibido bostezar y roncar.

Abran el frasco... y que aprovechen estas Píldoras para no dormir.

 

El título de cada microteatro se irá proyectando ampliamente en el fondo del escenario.  

 

1. El mundo entero es teatro

 

Entra el acomodador con una linterna y una espectadora en busca del correspondiente asiento en primera fila.

 

ACOMODADOR

Pase, pase…

Fila número… y butaca…

Por aquí.

Hemos llegado.

Tenga…

 

Le devuelve la entrada.

 

ESPECTADORA

Muchas gracias.

 

ACOMODADOR

Que lo pase bien.

 

ESPECTADORA

Se lo diré a la salida.

 

ACOMODADOR

A su servicio.

 

Él se va y ella queda sentada.

 

ESPECTADORA

Vamos a ver la obra.

A ver qué dice el programa de mano….

No dice mucho.

Más bien no dice nada.

Ni siquiera hay programa de mano.

Con tal de ahorrar unas monedas…

En fin, creo que faltan segundos para empezar.

Un poco más y llego tarde.

No encontraba aparcamiento en ningún sitio y he tenido que meter el coche en un parking que nunca tiene plazas libres.

No sé cómo he podido dejarlo ahí…

¡Silencio!

Supongo que la representación va a comenzar.

Suele ocurrir siempre en estos casos.

 

Aparece el acomodador en el escenario, como si fuese otro personaje, evocando “La vida es sueño”.

 

ACOMODADOR

¿Qué es la vida?

Un frenesí, una ilusión, una sombra, una ficción…

Pausa.

 

O sea, que si la vida es sueño, estoy soñando ahora mismo.

Esto no es real.

Es una apariencia simplemente.

La auténtica realidad, entonces, es otra cosa.

Y todos soñamos lo que somos en este gran teatro del mundo hasta despertar.  

 

Pausa.

 

La vida es sueño.

Incluso pesadilla.

Depende.

A mí, por ejemplo, no me va muy mal.

Soy actor, o lo creo ser, en el sueño de esta vida, y me la gano, si es que puedo ganármela, actuando en los escenarios… 

 

Pausa.

 

Como Autor vuestro que soy, os debo una explicación, y esa explicación que os debo, os la voy a dar.

A cada uno le daré el papel que le convenga…

 

Declama unos versos de “El gran teatro del mundo”, otra de las obras del clásico Calderón.

 

Autor generosamente mío/ a cuyo poder, a cuyo/ acento obedece todo/, yo el gran teatro del mundo/ para que en mí representen/ los hombres…

El Autor premia o castiga en función de cómo represente su papel cada individuo.

Y los sueños, sueños son.

Sigo soñando ahora mismo.

 

La espectadora interrumpe.

 

ESPECTADORA

Si usted sueña, nosotros también soñamos.

Yo estoy soñando.

Y esto es solo una aparente realidad.

 

Sube al escenario.

 

ACOMODADOR

Está bien.

De acuerdo, conforme…

¿Puede volver a su asiento, por favor?

 

ESPECTADORA

No, señor.

Sueño que estoy es este escenario y no me da la gana interrumpirlo.

 

ACOMODADOR

Ya, ya, pero debe comprender que los espectadores no suben aquí salvo en casos excepcionales.

 

ESPECTADORA

No se preocupe tanto, caballero.

No es nada más que un simple e inocente sueño.

 

ACOMODADOR

Aun así y de todas formas, perdone que insista…

 

ESPECTADORA

¿Quiere callarse de una vez?

 

ACOMODADOR

No querrá que llame a…

Lo que está haciendo no se corresponde con una situación muy normal.

 

ESPECTADORA

No conozco nada que sea normal del todo.

 

ACOMODADOR

Siéntese, por favor, siéntese…

 

ESPECTADORA

¡Siéntese usted y no interrumpa!

 

ACOMODADOR

Soy el actor de esta obra de teatro por si no se ha dado cuenta.

 

ESPECTADORA

Cree serlo simplemente.

Usted sueña, yo sueño, ellos sueñan…

 

ACOMODADOR

Sea como fuere, usted me está interrumpiendo y no me deja hacer la representación.

 

ESPECTADORA

En realidad, usted es el acomodador de esta sala… y servidora es la actriz.

 

ACOMODADOR

Si antes la acomodé en su butaca fue porque estaba interpretando el principio de la obra.

Usted es una espectadora y tiene que entenderlo.

Vuelva a su sitio.

 

ESPECTADORA

Vale, vale…

Usted gana por ahora.

Vamos a ver qué hace usted…

 

ACOMODADOR

Gracias.

Seguimos.

¿Dónde estábamos?

Repetimos…

 

Y vuelve a repetir lo que ya dijo.

 

¿Qué es la vida?

Una frenesí, una ilusión, una sombra, una ficción…

 

Pausa.

 

Como Autor vuestro que soy, os debo una explicación, y esa explicación que os debo, os la voy a dar.

El Autor premia o castiga en función de cómo represente su papel cada individuo.

Y los sueños, sueños son.

Sigo soñando ahora mismo.

 

La espectadora interrumpe de nuevo.

 

ESPECTADORA

Si usted sueña, nosotros también soñamos.

Yo estoy soñando.

Y esto es solo una aparente realidad.

 

Sube al escenario.

 

ACOMODADOR

Otra vez no, por lo que más quiera.

Cómo tengo que decírselo…

 

ESPECTADORA

Sueño que estoy es este escenario y no me da la gana interrumpirlo.

A ver si lo entiende.

 

ACOMODADOR

Veamos si lo entiende usted, señora…

 

Empuja a la espectadora para que tome asiento.

 

ESPECTADORA

¡Sin empujar, oiga, sin empujar!

 

Pausa.

 

ACOMODADOR

Me llamo Edipo.

Maté a mi propio padre sin saber que lo era.

Se puso un poco pesado…

Y me casé con mi madre sin saberlo tampoco.

Un lío.

Me cegaré y marcharé para siempre al destierro.

Aunque realmente no sé quién soy, ni de dónde vengo, ni adónde voy…

 

Pausa.

 

Puedo ser Arlequín, ese servidor tonto y astuto a la vez.  

Intrigante e ingenuo…

Estoy enamorado de Colombina, dulce Colombina.

Pero el capitán fanfarrón la corteja y pretende quitármela…

 

Como si fuese el capitán.

 

¡Colombina, la criada vivaz y un poco coqueta, será mía, solo mía!

Vendrá conmigo y lo pasaremos estupendo.

¡Alto ahí, Arlequín estúpido!

Apártate de Colombina o probarás el filo de mi espada.

 

Como si fuese Arlequín.

 

¡Apartaos de nuestro camino, capitán, y no os entrometáis en asuntos ajenos!

 

La espectadora se levanta.

 

ESPECTADORA

¡Un momento, señores!

Ni el uno ni el otro, ni el otro ni el uno.

Harta estoy de ser cortejada por criados y caballeros.

Colombina quiere ser libre.

 

Y se sienta.

 

ACOMODADOR

Puedo ser Hamlet con su ser o no ser…

Este es el problema o el dilema.

Esta es la cuestión o la opción.

La duda y las pasiones extremas.

El amor, el honor, la venganza…

¿Qué es mejor para el alma, sufrir insultos de fortuna, golpes, dardos, o levantarse en armas contra el océano del mal y oponerse a él y que así cesen?

 

Pausa.

 

Puedo ser el Tenorio, aquel conquistador pendenciero que se redime por la fuerza del amor, gracias a doña Inés.

Otros no se redimen jamás…

 

La espectadora vuelve a levantarse.

 

ESPECTADORA

Sea Inés o Colombina, repito que quiero ser libre.

Quiero tener voluntad propia como Nora, que da un portazo y abandona su triste casa de muñecas.

 

Se sienta.

 

ACOMODADOR

Puedo ser el bufonesco y alienado rey Ubú, una especie de ambicioso Macbeth…

Puedo ser la cantante calva que ni es calva ni cantante.

Puedo ser bombero y buscar un incendio que no existe.

Y puedo esperar a Godot… o la felicidad que no llega nunca…

 

La espectadora sube al escenario.

 

ESPECTADORA

Yo también espero a Godot, o quizá no espero nada ni a nadie. 

Puedo ser Bernarda con su cutre bastón de mando…

O podemos ser dos personajes en busca de autor, de un mejor presente y futuro.

La insensatez le gana a la sensatez y la fraternidad se diluye.

Dos seres incomunicados con ganas de salirse de sí mismos…  

 

ACOMODADOR

¿Podemos vivir nuestras vidas como deseamos en realidad? 

¿La unión hace la fuerza?

Siempre será bueno ir todos a una como en Fuenteovejuna.

 

ESPECTADORA

Este es el problema, el dilema, la cuestión, la opción…

 

ACOMODADOR

¿Soy actor o acomodador?

¿Quién soy yo?

 

ESPECTADORA

¿Soy actriz o espectadora?

¿De dónde vengo?

 

ACOMODADOR

Seguiremos esperando a Godot.

Una felicidad que nunca llega del todo.

Siempre esperando.

 

ESPECTADORA

Esperaremos aunque no sepa quiénes somos, de dónde venimos y adónde vamos…

 

ACOMODADOR

Decididamente, como dijo Shakespeare, la vida es un cuento narrado por un idiota.

 

Quedan quietos… y se hace el oscuro.     

2. Un beso, dos besos, tres besos

   

Ella y él hablan por teléfono sentados en taburetes.  

 

ELLA

¿Eres tú? 

 

ÉL

Como una mañana de verano.

Como lluvia fresca en mis manos… 

 

ELLA

¡Gracias, bombón!

Pero qué rico eres…

 

ÉL

Gracias a ti, reina.

¡Máquina!

Qué tía más cojonuda.

 

ELLA

Ya está todo listo.

Hoy por ti, mañana por mí.

 

ÉL

Lo que quieras.

Para eso estoy a tu disposición.

 

ELLA

Y yo a la tuya, tesoro.

 

ÉL

Lo sé, lo sé.

Muchas gracias.

 

ELLA

Esto hay que celebrarlo.

 

ÉL

Te vienes al yate el próximo domingo…

 

ELLA

No está mal un paseo por el agua de vez en cuando.

 

ÉL

Lo que haga falta.

 

ELLA

Tú te beneficias, yo me beneficio.

Normal.

ÉL

De eso se trata.

Ya sabes.

¡Todo por la pasta!

 

ELLA

Siempre, por supuesto, pensando en los intereses generales de nuestra florecida ciudad.

 

ÉL

Qué suerte tienen los ciudadanos con una mujer tan guapa, tan eficaz y tan guay…

 

ELLA

Pues anda que tú…

El mejor empresario del mundo.

 

ÉL

Gracias a ti en buena medida.

Por eso me tienes a tus pies.

 

ELLA

Para qué están si no los amigos…

 

Él

Supongo que sí.

Para echarnos un cable mutuamente.

 

ELLA

Tú lo has dicho.

 

ÉL

De acuerdo, preciosa.

Aquí me tienes.

 

ELLA

Lo mismo digo, bombón.

 

ÉL

Te llamo.

 

ELLA

Vale.

 

ÉL

Un beso.

 

ELLA

Dos…

 

Pausa.

Música, y bailan en un imaginario yate.

En una pantalla, al fondo, se ve el mar.

 

ÉL

Sí.

No está mal un paseo por el agua de vez en cuando…

 

ELLA

Lejos del ruido, de la polución…

Lejos de todo.

 

ÉL

De todo, hija mía.

Contigo, ya sabes, al fin del mundo si hace falta.

 

ELLA

O a una isla desierta con una palmera.

O dos palmeras.

 

ÉL

Tres incluso.

 

ELLA

Y si no hay ninguna se compran.

Todo se compra y se puede vender…

Cuestión de dinero, corazón.

 

ÉL

Qué me vas a explicar tú a mí…

En eso precisamente consiste mi trabajo.

 

ELLA

Los negocios son los negocios.

El dinero es lo primero.

 

ÉL

Y lo segundo, el dinero.

Lo demás viene automáticamente en el hipermercado nuestro de cada día.

 

ELLA

Pues sí.

Qué le vamos a hacer…

 

ÉL

¡Nada!

No hagas nada para cambiar las cosas, que están muy bien como están.

 

ELLA

Para nosotros, claro.

Y que la ciudadanía se joda.

 

ÉL

Así se habla, nena.

¡Que se jodan!

 

ELLA

Amén.

¿O es que no me votaron en las urnas?

 

ÉL

Que sí, que sí.

Tú y los tuyos estáis perfectamente legitimados para hacer lo que toca.

Lo que os dé la gana hacer, en pocas palabras.

 

ELLA

Cohecho, tráfico de influencias, revelación de información privilegiada…

 

ÉL

Lo que sea necesario.

No faltaba más.

 

ELLA

Hay que vivir.

¿No dicen que la vida es sueño?

 

ÉL

Pues yo no quiero despertarme y prefiero seguir durmiendo.

 

ELLA

Y todos soñamos lo que somos en este gran teatro del mundo hasta despertar.

 

ÉL

Sueño que soy un empresario de éxito…

 

ELLA

Sueño que me dedico a la política y que sirvo desinteresadamente a mis conciudadanos... Mejor dicho, sueño que mis conciudadanos me sirven a mí.

 

ÉL

Como debe ser.

Yo, sin ir más lejos, como ciudadano tuyo que soy, te debo una explicación…

¡Gracias!

Por haberte conocido…

Por haberme sonreído y todo lo demás.

 

Cantan el bolero “Gracias”.

Después sigue el diálogo.

 

ELLA

Cumplo con mis obligaciones simplemente.

No es que tenga mucho mérito.

 

ÉL

Lo tiene, mi vida.

No todo el mundo vale para ciertas cuestiones.

 

ELLA

Es cuestión de sacrificarse un poco.

De trabajar muchas horas al día…

 

ÉL

Aunque sea una lata el trabajar porque todos los días te tienes que levantar, merece la pena el sacrificio.

Nuestro país y esta ciudad merecen lo mejor.

Contigo no pueden estar en mejores manos las cosas.

 

ELLA

Contigo aprendí que existen nuevas y mejores emociones…

 

Cantan el bolero “Contigo aprendí”.

Al terminar siguen hablando.

Él, insinuante.

 

ÉL

¿Qué te parece sí…?

 

ELLA

Me parece muy bien.

¿Por qué no?

 

Pausa.

Después vuelven a charlar por teléfono.

 

ÉL

Oye, qué bien lo pasamos navegando el otro día.

 

ELLA

Y tomando el sol en la playa con mi bikini de rayas.

 

Él

En la arena escribí tu nombre y luego yo lo borré para que nadie pisara tu nombre,  María Isabel.

 

ELLA

No te quejaras.

No les falta trabajo a tus empresas gracias a mis intervenciones.

 

ÉL

Adjudicas estupendamente, cielo mío.

¡Qué dedo, madre, qué dedo!

Te quiero un huevo, amiguita del alma.

Soy insaciable.

 

ELLA

Dentro de unos días es mi cumpleaños.

¿No te acuerdas?

 

ÉL

Es verdad.

Perdona.

Se me había olvidado.

Si no me lo dices…

¡Qué tonto!

 

ELLA

¿Qué me vas a regalar, tesoro?

 

ÉL

Lo que tú quieras, amor…

 

ELLA

Quiero hacer precisamente eso.

 

ÉL

¿Cómo dices?

 

ELLA

Podemos hacer el amor.

 

ÉL

Como el otro día en mi yate…

Nunca lo olvidaré.

 

ELLA

Podemos seguir practicando los cuentos de las mil y una posturas.

 

ÉL

Un beso.

 

ELLA

Un beso, dos besos, tres besos.

La luna es un beso que se me escapó…

 

Ríen ambos.

Oscuro.    

 

3. Concurso obligatorio de caída libre

 

Un hombre y una mujer.

Él, al público.

 

HOMBRE

Ustedes, queridos espectadores, queridas espectadoras, saben perfectamente que hay una serie de realidades inviolables que se deben respetar como normas básicas del desorden establecido.

Las buenas costumbres y una adecuada convivencia lo exigen.

Así que olviden, por favor, la frivolidad, resígnese y tomen estas grageas cada día por prescripción de las autoridades incompetentes.

 

MUJER

No me da la gana.

 

HOMBRE

Disculpe…

¿Cómo ha dicho?

 

MUJER

Que no me da la gana.

 

HOMBRE

Creo que no me entiende bien…

Abra la boca y tómese esta píldora.

La realidad tiene que ser un mal sueño obligatoriamente para muchos ciudadanos.

¿Me explico mejor?

¿Comprende usted?

 

MUJER

Se explica, sí.

Pero no comparto nada de lo que dice.

 

HOMBRE

Pues debería compartirlo por su propia seguridad.

Permítame recordarle que usted está aquí para obedecer todo aquello que se le diga.

 

MUJER

Ya.

Como forma sistemática de actuación y de no huir de mi triste sino.

 

HOMBRE

Exactamente. 

Decir “sí”, inclinarse y no alterar el lógico desenvolvimiento de las cosas.

¿Prefiere acaso una buena mordaza, que le aten de pies y manos?

¿Es eso lo que quiere?

 

MUJER

Está bien.

Lo siento.

 

HOMBRE

Me alegra escucharlo y la felicito.

Es la única manera de que pueda ser feliz.

 

MUJER

No sabe cuánto se lo agradezco…

 

HOMBRE

Sigamos.

Lo que pretendo decir es que se debe rendir culto a las élites que tanto velan por el Estado de Bienestar y el progreso de la población.

No solamente tiene usted que cumplir con lo que le digo…

Ustedes, queridos espectadores, queridas espectadoras, también tienen la irrenunciable obligación de tragar las pastillas que les estoy recetando.

Hablamos de realidades inviolables, por si alguien alberga alguna duda…

 

MUJER

¿Puedo hablar?

 

HOMBRE

Depende de lo que quiera decir.

 

MUJER

Debemos ser realistas y agachar la cabeza ante nuestros superiores para quedar a merced de nuestros angelitos de la guarda.

Y olvidarnos de aventuras políticas estrafalarias que solo conducen a generar problemas.

 

HOMBRE

Así se habla.

Muestre flexibilidad y asuma las sagradas normas por el bien propio y colectivo.

 

MUJER

Es usted tan amable…

 

HOMBRE

Olvídense todos de sus necios idealismos, si los tuvieran, y permitan que la economía siga avanzando en el ámbito de la corrupción y de las injusticias, sean sociales, laborales o fiscales.

 

MUJER

Déjeme que le felicite yo ahora.

Haga de mi lo que prefiera.

Soy suya.

Pégueme, abuse, insúlteme…

 

HOMBRE

¡Ya vale!

Salga de aquí…

Desnúdese y espéreme.

Voy enseguida.

 

MUJER

Sus nobles deseos son órdenes para una servidora.

 

Se va.

Él empieza a desnudarse.

 

HOMBRE

Con permiso.

Levanten los dedos en señal de victoria, como Dios manda, y celebren la ausencia del derecho a un trabajo digno y bien remunerado.

Es muy normal que nuestra bendita Administración, en este entorno económico y competitivo, dé todas las facilidades a los que más tienen para quitar obstáculos de cara a la rendición definitiva de las clases populares.

 

Se marcha.

Entra otro individuo aplaudiendo.

 

HOMBRE 2

¡Maravilloso!

¡Espléndido!...

Ya lo han oído.

La democracia está hueca y deberá seguir estándolo, por los siglos de los siglos, con el fin de que otro mundo nunca sea posible.

 

Entra otra mujer.

 

MUJER 2

Permite que sugiera que las calamidades mundiales juegan un importante papel depurativo siempre que afecten sólo a los desheredados de la Tierra. 

 

HOMBRE 2

Esto merece una celebración.

 

Se abrazan, se besan…

Suena la música de “9 semanas y media”.

La mujer 2 se desnuda.

Cuando termina el tema musical comienza a vestirse.

 

MUJER 2

Cómo me gusta el interés especulativo…

Privilegios, toda clase de irregularidades… 

 

Entran la mujer y el hombre.

 

MUJER

Felicidades a los dos caballeros que nos acompañan.

Dos pacientes de nuestra terapia especial para personas extraviadas.

MUJER 2

Lo han hecho muy bien.

Han sabido cumplir su papel estupendamente gracias a la desinteresada labor de este centro terapéutico que sólo persigue la plena reinserción social en nuestro desorden establecido.

 

MUJER

Gracias a ambos.

Pero la sesión no ha concluido aún.

 

MUJER 2

Es necesario erradicar la pobreza y que no haya pobres en la calle.

Ni pidiendo ni durmiendo.

 

MUJER

Es preciso acabar con ese feo espectáculo.

No tiene que haber un solo mendigo…

Los viandantes lo demandan.

 

MUJER 2

Los turistas tienen pleno derecho a ver limpia cualquier ciudad. 

 

MUJER

El turismo, ese gran invento, requiere todas nuestras atenciones y no podemos ofrecer ningún incómodo paisaje que haga huir a los extranjeros.

 

MUJER 2

No sé si los pobres pertenecen a alguna banda organizada.

No sé si hay más gente de aquí o foráneos…

Es hora de enfrentarse seriamente al asunto.

¡Se acabó la broma!

 

MUJER

Basta con borrar del mapa a todos los tipos callejeros y a los durmientes a la fresca.

Ya está bien de contemplaciones y de infumable permisividad.

Se acabó este sucio panorama con nuestro bastón de mando.

Imaginemos un magnífico desnivel y un concurso obligatorio de caída libre…

 

MUJER 2

Una medida valiente e imprescindible si queremos erradicar estas cosas de nuestras ciudades.

Lo merecen por vagabundear, por no tener empleo, aunque esté muy mal pagado, y por pedir en la vía pública.

Los pobres viven muy bien… y ganan mucho pidiendo.

 

MUJER

Es necesario erradicar la pobreza.

Erradicarla, aunque solo sea aparentemente.

¿Preparados?

 

HOMBRE

¡Listos!

 

HOMBRE 2

Todo por la patria.

 

MUJER 2

¡Ya!

 

Los hombres saltan y caen al suelo como si cayesen al vacío.

 

Y todos soñamos lo que somos en este gran teatro del mundo hasta despertar.

 

Oscuro.  

Al poco vuelve la luz y los dos tipos ya no están.

 

MUJER

Nuestro centro terapéutico solo persigue la plena reinserción social en nuestro desorden establecido y borrar la pobreza del mapa.

 

MUJER 2

Ustedes, queridos espectadores, queridas espectadoras, saben perfectamente que hay una serie de realidades inviolables que se deben respetar como normas básicas de ese establecido desorden. 

 

MUJER  

Las buenas costumbres y una adecuada convivencia lo exigen.

Así que olviden, por favor, la frivolidad, resígnese y tomen estas grageas cada día por prescripción de las autoridades incompetentes.

 

MUJER 2

Ya saben.

Imaginemos un magnífico desnivel y un concurso obligatorio de caída libre…

 

MUJER

Si alguien quiere participar…

¿Es usted un miserable pobre que pide monedas en la puta calle?

 

MUJER 2

¿Ustedes son algunos de esos puercos indignados que pretenden romper este injusto sistema?

 

MUJER

Para estas cosas existe nuestro centro terapéutico…

 

MUJER 2

Así que no nos toquen las pelotas porque ustedes serán los próximos.

 

MUJER

¿Queda suficientemente claro?

Entran los dos hombres.

 

HOMBRE

¡Estupendo!

Las dos progresan adecuadamente.

 

HOMBRE 2

Pueden irse.

 

MUJER

Siempre a sus órdenes.

 

MUJER 2

Muchas gracias por la terapia de este maravilloso centro terapéutico.

 

Salen las dos.

 

HOMBRE

Buen trabajo.

 

HOMBRE 2

Lo mismo digo.

 

Estrechan sus manos.

El hombre se dirige a los espectadores.

 

HOMBRE

No lo olviden.

El próximo puede ser usted.

 

HOMBRE 2

Sí, sí…

¡Usted!

¡Usted, usted, usted!

 

Y se hace el oscuro rápidamente.

 

4. Mirando al mar…

 

Penumbra con varias velas en lugar indeterminado.

Una mujer mayor está de espaldas al público, en una silla de ruedas y sin moverse de momento.

 

ANCIANA

Debe ser de noche.

O de día.

No sé.

No estoy segura.

De día o de noche da igual.

Siempre es lo mismo.

No tengo sueño…

Pero me gustaría dormir para soñar un rato.

Soñar para estar en otra parte.

Para ver y hacer otras cosas mientras sueño.

Soñar cosas interesantes es mucho mejor que tener pesadillas.

Estar despierta también puede ser una pesadilla horrible.

Un infierno quizás.

 

Pausa.

Gira y los espectadores pueden verla de frente.

 

Supongo que debería acostarme…

Pero no tengo ganas.

En realidad, no tengo ganas nunca.

Podría desayunar un poco.

Comer, merendar o cenar.

No sé.

Un poco.

Pues no.

Nada.

Si no recuerdo mal, ayer tampoco desayuné, ni comí, ni merendé, ni cené.

Nada de nada si mal no recuerdo.

Aunque con esta memoria no estoy segura.

 

Pausa.

Se mueve en la silla de ruedas.

 

¿Qué hora será?

No importa.

¿Para qué quieres saber qué hora es?

Da lo mismo.

Todo es siempre igual.

Ni que tuvieras que irte a dar un paseo o al cine.

A ver una obra de teatro…

A tomar un café por ahí con tu marido, con las amigas o con tu amante.

No, no.

A ningún sitio.

En casa.

En este espléndido… o extraño lugar.

No sé.

El caso es que estoy aquí encerrada.

Sola y sin ir a ningún lado.

¿Qué más puedo pedir?

Una situación perfecta.

 

Pausa.

 

Tengo una mosca de compañía, eso sí.

Una mosca que no para de revolotear y con la que llegué a un pacto…

Ella no me incordia mucho y yo no la golpeo con un periódico, que es como se suelen cazar las moscas, aunque me parece que no podría hacerlo.

No tengo ningún periódico.

 

Se levanta de la silla con alguna dificultad.

Camina difícilmente.   

 

¡Cariño!

¿Estás ahí?

Llevas dos horas en el lavabo y no sales.

No sé si está ahí o si ha salido a la calle a no sé qué.

No debe estar.

¡Cariño!

Contestaría si estuviera.

Habrá salido y no me he dado cuenta.

Ya vendrá…

¿Vendrá?

¿Quién?

Mi esposo, la chica que me atiende, creo, o mi hija, la que vive en el quinto, esa joven que no anda bien de la cabeza.

Le pido que me traiga comida y no me la trae.

Por eso no pruebo bocado.

Si yo pudiera bajar a la calle a comprar algunas cosas…

Qué más da.

No tengo hambre.

Bebo agua del grifo cuando me acuerdo y vale.

Me estoy meando.

 

Se sienta y va a salir…

 

Echa el freno.

No corras.

Ya no tengo ganas de mear.

Tenía, tenía.

Así que a seguir divagando para entretenerte mejor.

Si pudiera llamar a la policía…

A los bomberos o al ayuntamiento.

Podría pedir socorro.

Gritar para que me oigan los vecinos, suponiendo que haya.

No sé.

No importa.

Da igual.

 

Pausa.

 

Me gustaría salir a pasear.

Respirar el aire…

El monóxido de carbono más bien.

¿Se dice así?

O ir a ver una película al cine, que no sé si quedará alguno.

Recuerdo aquella de Lo que el viento se llevó

 

Se incorpora y recuerda el filme.

Suena la banda sonora…

 

¡A Dios pongo por testigo que jamás volveré a pasar hambre!

 

Pausa.

 

Todo se lo lleva el viento.

O casi todo.

Y me gustaría acudir al teatro…

¿Te acuerdas, querido, cuando fuimos a ver La vida es sueño?

Y todos sueñan lo que son en este gran teatro del mundo hasta despertar.

Eso quiere decir que estoy dormida, que no tengo insomnio como yo pensaba.

O sea, que estoy soñando que soy una anciana que apenas puede caminar…

Preferiría soñar alguna otra cosa mejor.

No sé.

Otra cosa simplemente.

Algo más divertido, supongo.

 

Pausa.

 

¡Camarero, dos cafés!

Dos cafés o tres o cuatro.

¡Ah!

Y un par de bollos o tres o cuatro también.

 

A una amiga imaginaria.

 

Hace buen tiempo, ¿verdad?

Un invierno suave y soleado.

Debería llover un poco, eso sí.

¿Has oído lo del cambio climático?

Yo tampoco.

Por cierto, ayer me compré unos trapos excelentes.

Una ganga.

Me sé una receta maravillosa que si quieres te la doy para que tú y tu esposo os chupéis los dedos…

¿Ah, sí?

No lo sabía.

Enhorabuena entonces.

Hay que celebrarlo.

¡Camarero!

Además de los cafés y los bollos, dos copas de coñac, por favor.

¡Salud!

¿Y hace mucho que se murió?

Tu marido no, el gato…

Yo pensé que tenías uno.

 

Pausa.

 

En fin, no sé si es de noche o de día.

No sé si estoy en un sitio o en otro.

Ni siquiera sé si estoy en alguna parte.

Puede ser que no esté en ningún lugar.

Que todo sea un sueño simplemente.

Sola.

 

Bosteza.

 

A lo mejor me despierto ahora.

Creo que podría poner la televisión…

Han cortado la luz.

No sé dónde se habrá metido el aparato.

O poner el transistor para escuchar las noticias, algo de música…

No recuerdo bien en qué país vivo, ni que gobierno tenemos.

No sé cómo andará el mundo, si es que anda.

Me gustaría escuchar aquella canción que dice…

No sé lo que dice pero me gustaría escucharla.

¡Sí!

Ya me acuerdo.

 

Canta.

 

Mirando al mar soñé/ que estabas junto a mí.

Mirando al mar yo no sé qué sentí/ que acordándome de ti, lloré.

 

Y suena esa canción.

 

Gracias, querido, por bailar.

 

Lo hace ella sola, como si fuese joven, sin ninguna dificultad.

 

¿Recuerdas?

Nos conocimos hace…

El caso es que nos conocimos.

Tú me dijiste “¡hola!” y yo contesté “¿qué tal?”

Iniciamos una conversación, nos hicimos novios enseguida y nos casamos por la Iglesia, como Dios y mi padre mandaban.

Mi padre fue sargento.

Hizo el amor con mi madre… y la guerra.

Se compró un tanque para lanzar cañonazos al enemigo.

Yo estudié corte y confección y le hice una bufanda al perro.

Nevó y hacía mucho frío.

Tú trabajabas en una fábrica de…

O en una oficina de no sé qué historia.

No me digas que tú tampoco te acuerdas bien…

La cuestión es que me dediqué a las labores propias de mi sexo, según decían, y tuvimos una hija que vino al mundo sin un pan bajo el brazo.

Hemos sido felices sin comer perdices, y aquí estamos danzando.

Mirando al mar soñé/ que estaba junto a ti…

 

Brusca interrupción al sonar el timbre de la puerta.

 

Llaman.

Será alguien.

No espero a nadie que llame, ni que traiga una carta certificada.

Mi hija tiene la llave.

No es ella, suponiendo que tenga una hija que ande mal… o bien de la cabeza.

 

Vuelve a sonar el timbre.

 

Insisten.

Será una equivocación.

Un ladrón tal vez.

Mejor pregunto y salgo de esta terrible duda existencial que me atormenta…

¿Quién llama?

No responden.

Se habrá ido.

Incluso cabe la posibilidad de que no hayan llamado y de que sean figuraciones mías.

 

Ahora se oyen golpes en la puerta.

 

No parece.

Repito…

¿Quién llama?

Si hay alguien, que toque de nuevo.

 

Pausa.

 

¿Quién va a llamar a las cuatro de la mañana?

Seguramente será esa hora.

Sin embargo, podrían ser las cinco… o las ocho de la tarde.

¿Esta es mi casa, o qué casa es esta?

¿Vivo sola?

¿Acompañada?

¿Tengo algún animal de compañía?

Da igual.

Siempre es lo mismo.

No sé si estoy dormida o despierta.

Me acuesto, no me acuesto.

¿Estás ahí, cariño?

Soñar cosas interesantes es mucho mejor que tener pesadillas.

Mirando al mar soñé…

 

Suena de nuevo ese tema musical.

Y se interrumpe de pronto…

 

VOZ

¡Atención, por favor, atención!

Se ruega a los señores y a las señoras residentes que acudan al comedor.

Es la hora de la cena.

Gracias.

 

ANCIANA

¡Mentira!

Esto no es una residencia de ancianos.

Es mi casa.

¡Mi casa!

Y estoy sola.

Sola.

 

Pausa.

 

Debe ser de noche.

O de día.

No sé.

No estoy segura.

De día o de noche, da igual.

Siempre es lo mismo.

No tengo sueño…

Pero me gustaría dormir para soñar un rato.

Soñar para estar en otra parte.

Para ver y hacer otras cosas mientras sueño.

Soñar cosas interesantes es mucho mejor que tener pesadillas.

Estar despierta también puede ser una pesadilla horrible.

Un infierno quizás…

El Autor premia o castiga en función de cómo represente su papel cada individuo.  

 

La videoescena se inunda de llamas… hasta que llega lentamente el oscuro.

 

5. Tres maletas

 

Ruido ambiente de ciudad.

Hay tres maletas en efecto.

Al cabo de unos segundos entra una mujer algo desaliñada…

 

ELLA

Da gusto vivir en libertad.

Completamente libre como un pájaro.

Solo me falta volar por las alturas.

Las mariposas también son libres.

Y los caracoles, las tortugas…

Llevan su casa a cuestas y circulan libremente.

Despacio, sin prisas.

No me importaría haber sido una mariposa.

Si pudiera elegir ahora mismo me convertiría en una.

Tienen todo lo que necesitan y no les hace falta nada más.

 

Pausa.

Se dirige a los espectadores.

 

Probablemente habrán adivinado que estas tres maletas son mías.

Ahí van mis cosas.

No tengo más.

Ustedes tendrán maletas, techos, coches…

Tendrán hijos… y un felpudo en la puerta de la calle.

Tendrán esto, lo otro o lo de más allá.

Es posible que tengan un empleo para ganarse el pan o lo que sea con el sudor de la frente.

Algunos ganan eso, e incluso yates, con el sudor de la frente de los demás.

 

Pausa

 

Yo no gano nada porque nada tengo.

Y soy feliz.

Lo digo por decir algo.

Y no es que tener mucho dé la felicidad obligatoriamente aunque pueda contribuir.

No es difícil imaginar el motivo de mi situación…

Por una u otra razón o por varias razones, la calle es mi hogar con todos sus inconvenientes y ventajas.

Hogar, dulce o amargo hogar.

Les enseñaré mi casa…

Vean el amplio salón con su gran terraza.

He ahí mi habitación.

El cuarto de baño, la cocina y un largo pasillo.

Un trastero, donde guardar cachivaches, y parking para el vehículo.

Ahora lo tengo averiado.

Así que con el permiso de ustedes voy a hacer la  comida.

Naturalmente, están invitados.

 

Pausa.

 

Como han podido comprobar, el menú ha sido espléndido.

El postre, una maravilla.

No se muevan, que ahora mismo les pongo el café o un té.

Y si quieren una copa y un puro…

¿No?

Bien.

Entonces echaré una siesta como está mandado.

Despiértenme dentro de… una hora aproximadamente.

Si alguno quiere dormirse, adelante, con toda confianza y sin ningún problema.

Muchas gracias.

 

Queda inmóvil.

Después bosteza.

 

Gracias por seguir ahí.  

Ya que acabo de contarles lo que han oído, podrían contarme ustedes algo…

Ya, ya.

No es lo habitual.

Lo normal es que sea yo quien siga contándoles… cualquier cosa.

Mejor aún.

Vean ustedes, vean…

 

Pausa.

Entra un señor.

 

Disculpe, caballero…

 

ÉL

Diga, diga.

 

ELLA

Permítame que le explique…

 

ÉL

Siga, siga.

 

ELLA

Verá usted…

 

ÉL

Continúe, continúe.

 

ELLA

Lo que yo iba a decirle…

 

ÉL

Claro.

Lo entiendo.

Tome, tome…

 

Le da una moneda y se marcha.

 

ELLA

Gracias, señor.

Muy amable.

Aunque podía haberme dado otra moneda más.

 

Pausa.

Se dirige nuevamente al público.

 

Yo trabajaba de…

Ahora trabajo aquí.

Aquí vivo.

¿Vivo?

Eso parece al menos.

No sé si soy la mujer invisible o la visible mujer a la que casi nadie ve.

En realidad, me voy de viaje.

Espero un taxi.

Después cogeré el tren con destino a…

Un avión o un barco.

Pero me marcho de viaje, eso sí.

Allí, allá…

Me marcho con un equipaje de tres maletas.

Ahí van mis cosas.

No tengo más.

No, no me importaría haber sido una mariposa para viajar libremente.

 

Pausa.

 

No llega el taxi.

No puedo coger el tren, el avión o el barco con destino a…

Pues me voy andando.

Cojo mis tres maletas enseguida…

 

Queda inmóvil.

Pausa.

 

No me voy de viaje.

Me quedo.

No es posible llevar tres maletas a la vez.

Tiro una al contenedor y ya está…

No, no debo tirarla.

Tres maletas es lo único que tengo.

O sea, que seguiré aquí en mi puesto de trabajo.

En mi hogar, dulce o amargo hogar.

En mi amplio salón con su gran terraza…

Hablando sola o con ustedes mientras continúen ahí.

 

Pausa.

Entra el señor de antes.

 

Disculpe, caballero…

 

ÉL

Perdóneme usted a mí, pero ya le he dado cincuenta céntimos.

 

ELLA

¿Por qué no repite la jugada?

 

ÉL

Porque hay mendigos en cada esquina y no voy a dar a todo el mundo continuamente.

 

ELLA

Muchas gracias.

 

ÉL

De nada.

 

Sale.

 

ELLA

Debería mudarme a otra acera en busca de mayor fortuna.

Me largo.

 

Intenta coger las tres maletas pero no puede.

Una la pone bajo el brazo y las otras dos las coge como se cogen normalmente.

 

Me iré con la música y las maletas a otra parte.

 

Camina de un lado a otro sin ir a ningún sitio. 

 

Acabo de llegar.

No sé si es el mismo espacio o uno nuevo.

A veces caminas mucho sin moverte a ningún sitio.  

Por cierto, ¿para qué llevo tres maletas?

 

Abre una.

Abre otra.

Y abre la tercera.

 

¿No lo dije?

Vacías totalmente.

Si pudiera llenarlas...

¿Cómo?

Imposible.

Y todos soñamos lo que somos en este gran teatro del mundo hasta despertar.

 

Pausa

Soy una veterana actriz en paro.

Fui la dama boba en la sociedad machista del siglo XVII con la fuerza transformadora del amor, o Medea defendiendo la condición femenina.

Interpreté la valentía y la rectitud de Antígona…

El idealismo y la rebeldía de Yerma…

Representé aquella madre coraje y la lucha por sobrevivir en el horror de las guerras…

 

Entra él aplaudiendo.

 

ÉL

Acaba de ganar un billete de…

 

ELLA

Lo necesito para comprar algo.

¿Me da el billete, por favor?

 

ÉL

No lo necesitará.

 

ELLA

Si usted lo dice… 

 

ÉL

Venga conmigo y no se preocupe.

Es la hora.

No soy un ladrón, ni un violador callejero.

 

Ella queda como hipnotizada.

 

ELLA

Cogeré las maletas…

 

ÉL

Adónde vamos no le harán ninguna falta.

 

ELLA

Ya no tengo hambre, ni sed, ni dolor…

Personajes en tantas obras teatrales…

Un frenesí, una ilusión…  

 

Él sale y ella va detrás serenamente.

 

Ni sed, ni hambre, ni dolor, ni esto, ni lo otro…

Ni esto, ni sed, ni lo otro, ni dolor, ni hambre…

 

Las tres maletas quedan solas, y sale repitiendo esas palabras, mezclándolas hasta que llega el oscuro lentamente.            

 

 

 

6. Enjaulado

 

El pobre reside en una jaula más aparente que real.

Duerme.

Amanece poco a poco.

Suena un despertador…

Y entra el rico.   

 

RICO

¡Vamos, vamos!

¡Despierta!

Ya es de día.

¿No me oyes?

¡A levantarse!

 

Pausa.

 

No me oye.

Se habrá quedado sordo o tiene el sueño muy profundo.

No es la primera vez que lo hace.

A ver si se ha muerto….

¡Despierta!

 

El pobre se despierta lentamente.

 

¡Ya está bien, hombre!

Te he dicho muchas veces que cuando suena el despertador hay que ponerse en pie enseguida.

No se puede uno quedar dormido, ni se puede hacer lo que te dé la gana.

Si esto se vuelve a repetir, daré cuenta a las autoridades.

Ya verás lo que te aguarda.

¡A la mierda!

De ti depende, amiguito, y sin rechistar.

 

Sale.

Pausa.

 

POBRE

Siempre la misma canción.

Y siempre con amenazas.

Tendré que tener cuidado, no sea que se harte de mí.

Tengo agua, comida, un sitio donde cobijarme…

Pórtate bien y no molestes.

Y a vivir…

No, no podría permanecer fuera de este agujero.

Está uno tan cómodo…

No te quejes.

 

Pausa.

 

También es cierto que a veces me gustaría… escapar.

Pero no puede ser.

Está completamente prohibido.

Aunque no lo estuviera, eso de buscarse la vida por ahí…

No resultaría nada fácil.

Solo y sin saber hacia donde dar los pasos.

Menudo problema.

Aún recuerdo cuando iba vagabundeando por las calles…

Un pobre mendigando y durmiendo encima de un cartón.

Un auténtico asco.

Los guardias me detuvieron y me adoptaron en esta casa como animal de compañía.

Así que lo dicho.

Pórtate bien y no molestes.

 

Pausa.

Entra una joven.

 

JOVEN

Buenos días.

¿Cómo está hoy nuestro pobre hombre o nuestro hombre pobre?

No podrás quejarte.

En una jaula sin dar golpe.

A comer, beber, descansar…

Y puedes hacer un poco de ejercicio para mantenerte en forma.

No te hace falta nada más.

Un techo para dormir y un plato que llevarse a la boca.

Un tipo afortunado.

Ya sabes que los pobres no pueden estar sueltos.

Las ciudades tienen que estar limpias.

Y como los pobres no valen para nada…

La ley es la ley.

 

Pausa.

 

Quizá te falte algo para ser completamente feliz…

Una mujer supongo.

¿Me encuentras guapa?

Estoy segura de que te gustaría…

Está bien.

Podemos hacerlo ahora que no hay nadie.

Pórtate bien y te daré un premio de vez en cuando.

Espera…

 

Entra dentro de la jaula.

 

¿Te gusto?

Eso creo.

Tú tampoco estás mal.

 

Se acerca a él, se besan apasionadamente…

¡Un momento!

 

Sale de la jaula.

 

Otro día, una ración más.

¿Vale?

Hasta luego.

 

Se marcha.

 

POBRE

Será puta la niña de los cojones…

Me calienta y me deja en ayunas la muy zorra.

Si vuelvo a pillarla…

 

Pausa

 

¡Cálmate!

No te busques problemas y te aguantas.

Tú aquí no eres nadie.

Te metes la lengua en el culo y te jodes.

No querrás que te pongan de patitas en la calle.

Sin embargo, a veces entran ganas de huir con todas las consecuencias.

La monotonía te aplasta.

Y las burlas te tocan los huevos.

Si pudiera largarme…

Ahora mismo rompo la puerta y corro.

 

Lo intenta.

 

Ya me he cansado.

Iré a cualquier parte.

¡Lejos!

 

Pausa.

 

¿Te has vuelto loco?

Me detendrían rápidamente.

No, no es posible.

Qué sería de mí…

 

Pausa.

 

De todas formas, me largo.

¡Se acabó!

 

Entra el rico.

 

RICO

¿Qué significa todo este jaleo?

¿Algún problema?

No sé por qué, pero tengo la ligera sensación de que estás intentado escapar de la jaula.

¿Me equivoco, amiguito?

¡Bien!

Abro la puerta y asunto arreglado.

 

Abre.

 

Largo.

¿No es lo que quieres?

Adelante.

Eres libre.

No me da la gana tener animales de compañía que no saben adaptarse.

 

El pobre va a salir…

 

Lo he pensado mejor.

 

Cierra la puerta.

 

Llamaré a los guardias para que vengan a por ti y hagan contigo lo que corresponda en estos casos.

He de cumplir las reglas como ciudadano ejemplar que soy.

Enseguida vendrán a buscarte y podrás salir de ahí.

 

Ríe.

 

¿Estás contento?

Magnífico.

 

Sale.

Pausa.

 

POBRE

¿Te das cuentas de lo que has conseguido?

Mira que eres idiota.

Me exterminarán las autoridades competentes…

Debes pedir perdón y no volver a sentir esas tentaciones.

O escapar antes de que lleguen los guardias.

¿Dónde podré refugiarme sin ser visto?

¿De qué me serviría salir corriendo?

 

Pausa.

 

¡Escaparé!

Si pudiera abrir…

 

Consigue abrir la puerta.

 

¡Lo logré!

Me marcho antes de que sea demasiado tarde…

Y todos soñamos lo que somos en este gran teatro del mundo hasta despertar.

 

Huye velozmente por el pasillo central.

Pausa.

Entra la joven.

 

JOVEN

¿Qué ha pasado?

Hay que dar parte de ello.

 

Va a salir, pero entra el rico y tropiezan.

 

¡Papá!

El hombrecillo de la jaula ha escapado.

 

RICO

Le pillé intentándolo…

Acabo de avisar a los guardias para que vengan a por él.

No estará muy lejos.

 

JOVEN

Con lo bien que nos hemos portado y así nos lo paga.

 

RICO

No se puede ser generoso con los malditos pordioseros.

Peor para él, naturalmente.

 

JOVEN

Los guardias le atraparán.

 

RICO

Sin duda, hija mía, sin ninguna duda.

 

Salen.

Entra el pobre sigilosamente y se introduce en la jaula.

 

POBRE

No debí hacerlo, no debí.

 

El rico habla sin que le veamos.

 

RICO

El pobre se ha largado.

Espero que le encuentren, señores, y hagan lo que la ley estipule.

 

POBRE

¡Los guardias!… 

 

Oscuro rápido.

7. Pacientes e impacientes

 

Algunas sillas.

Hay dos puertas, una en cada lateral, y un reloj de pared que no funciona.

Una mujer entra…

 

UNA

Creo que es aquí.

Eso me han dicho en el mostrador.

Al fondo del pasillo a la izquierda.

Bien.

Esperaré.

No hay nadie más…

 

Se sienta.

Pausa.

 

No hay ninguna revista para entretenerse un rato leyendo esas cosas que suelen leerse.

Que si la modelo no sé qué…

Que si el marqués de no sé dónde se acaba de divorciar de su tercera esposa porque ella le engaña con un negro…

Que si el conde no sé cuántos contrae matrimonio con una chica treinta años más joven que él…

Esas cosas.

 

Pausa.

 

Sigo sola.

A ver si me he equivocado de lugar…

No creo.

Al fondo del pasillo a la izquierda.

Seguiré esperando.

 

Pausa.

 

Voy al servicio un momento…

No sé dónde está.

Preguntaré en el mostrador.

 

Va a salir pero no sale.

 

No, no es preciso.

Bien.

A esperar.

Supongo que el doctor no puede tardar mucho.

Claro que no.

 

Vuelve a sentarse.

Pausa.

Entra un hombre por la misma puerta.

UNO

Buenos días.

 

UNA

Buenos días.

¿Es usted el médico?

 

UNO

No, no.

Soy un paciente que viene a la consulta.

 

UNA

Claro.

Igual que yo.

 

UNO

¿Hace mucho que aguarda?

 

UNA

Un ratito simplemente.

 

UNO

¡Bien!

Esperaremos.

 

Se sienta de momento.

Pausa prolongada.

 

UNA

¿A usted también le han dicho en el mostrador “al fondo del pasillo a la izquierda”…?

 

UNO

Precisamente eso.

 

UNA

Parece que el doctor tarda un poco.

 

UNO

Sí, un poco tarda.

 

Mira el reloj.

 

Por cierto, ese reloj no debe funcionar.

 

Comprueba su reloj.

 

Son las once y media, si el mío no va mal.

 

Ella mira el suyo.

 

UNA

El mío marca las once y veinticinco.

Creo que está parado.

 

UNO

Creo que el mío también lo está…

 

UNA

A mí me citaron a las…

 

UNO

Y a mí diez minutos más tarde.

 

UNA

El médico debería haber llegado.

 

UNO

A veces se retrasan.

Vendrá.

Si no viene me quejaré en el mostrador.

Pediré la hoja de reclamaciones.

 

UNA

Esperaremos un rato más.

 

UNO

Tiene que venir.

 

Pausa.

 

UNA

No viene nadie.

 

UNO

Ni ese reloj ni nuestros relojes marcan las horas…

 

UNA

Aquí seguimos.

 

UNO

Exactamente igual.

Pero tengamos un mínimo de paciencia.

 

UNA

Tengámoslo.

 

Pausa.

 

UNO

Yo he venido porque…

UNA

Yo he venido.

No sé para qué, pero he venido.

No recuerdo exactamente la razón.

 

UNO

¿Problema de memoria?

 

UNA

No estoy segura.

Lo cierto es que me acuerdo de todo lo demás…

 

UNO

Todo el mundo se despista algunas veces.

No tiene ninguna importancia.

 

UNA

Estoy divorciada, no tengo hijos…

Tengo un perro al que le compré un rabo para que sea más perro todavía…

Vivo… en mi casa.

Trabajo en una oficina llena de papeles que no valen para nada.

Me gusta el teatro.

El Autor premia o castiga en función de cómo represente su papel cada individuo.

 

UNO

Casualidad.

A mí también me gusta.  

No solo eso.

Estoy divorciado, no tengo hijos…

Tengo un perro al que le compré un rabo para que sea más perro todavía…

Vivo… en mi casa.

Trabajo en una oficina llena de papeles que no valen para nada.

Y me gusta el teatro como acabo de decir.

 

UNA

Mucha casualidad, ¿no le parece?

 

UNO

Es posible.

Pero le juro que es así.

 

UNA

Usted pretende reírse de mí.

 

UNO

Puedo asegurarle que no es mi intención.

Simplemente, pura coincidencia.

No veo otra explicación lógica.

No, no la encuentro.

 

UNA

Mi perro se llama…

No sé cómo se llama en este instante.

Supongo que debí ponerle algún nombre

 

UNO

Otra casualidad.

Tampoco sé cómo se llama mi perro ahora mismo.

 

UNA

¡No siga, por favor!

Me está poniendo muy nerviosa.

 

UNO

Disculpe.

 

Pausa.

Ella se dirige a él como si fuera su marido, y él lo asume con toda normalidad.

 

UNA

Querido, vamos a llegar tarde.

Date prisa.

La representación teatral empieza a las…

 

UNO

No te preocupes.

Llegamos enseguida.

 

UNA

Cuánto me habría gustado ser actriz…

 

UNO

Ya sabes que me hubiera encantado ser actor.

 

UNA

Imagínate los dos solos en un escenario, delante de los espectadores…

 

UNO

Lo imagino perfectamente.

Espacio vacío y con algunas sillas…

Hay dos puertas, una en cada lateral, y un reloj de pared que no funciona.

Una mujer entra…

 

Él sale por la otra puerta.

Pausa.

Ella como al principio.

 

UNA

Creo que es aquí.

Eso me han dicho en el mostrador.

Al fondo del pasillo a la izquierda.

Esperaré.

No hay nadie más…

 

Pausa.

Él aparece e interpreta al extraño doctor con una bata blanca.

 

UNO

¡El siguiente!

Pase, por favor, pase.

 

UNA

Muchas gracias.

 

Confusa.

 

Había aquí un señor…

¿Dónde está mi esposo?

Estaba jugando conmigo al teatro.

 

UNO

No veo a nadie más.

No se inquiete, señora.

Pase y siéntese.

 

UNA

Gracias, doctor.

 

UNO

Póngase cómoda.

No sienta ningún malestar… 

 

UNA

Es usted muy amable, doctor.

 

Él cierra la puerta y se escucha un fuerte portazo grabado.

Oscuro rápido… y luz de nuevo.

Él abre la puerta.

 

UNO

¡Que pase el siguiente!

 

Se quita la bata y camina hasta el centro del espacio.

Como si ya no fuese el médico.

 

¡Voy!

 

Queda quieto y se hace nuevamente el oscuro.

Al volver la luz vemos solo las tres maletas del episodio 5.    

Oscuro otra vez.  

 

8. Sigue igual la vida

 

Un chico y una chica.

 

CHICA

¿Qué hacemos?

 

CHICO

Algo habrá que hacer.

 

CHICA

Tú dirás.

 

CHICO

¿Y por qué no lo dices tú?

 

CHICA

Eso digo yo.

Podemos hacer…

 

CHICO

Podemos…

 

CHICA

Lo que se suele hacer en estos casos.

Hoy es viernes.

Siete y media de la tarde…

 

CHICO

Ir al cine, tomar una copa o dos, dar un paseo…

 

CHICA

Supongo.

Lo habitual aproximadamente.

 

CHICO

Ya, claro.

Pero eso aburre un poco y a mí me gustaría…

 

CHICA

Como te he dicho antes, tú dirás.

 

CHICO

Pero también podrías decirlo tú.

 

CHICA

De acuerdo.

Si quieres lo repito.

Dar un paseo, tomar una copa o dos, ir al cine…

 

CHICO

No hace falta.

A no ser que digas otra cosa…

 

CHICA

No se me ocurre nada más en este momento.

 

CHICO

Siempre lo mismo.

Y eso termina por cansar a cualquiera.

 

CHICA

Es posible.

Qué quieres que te diga…

 

CHICO

Ponen una película donde un chico y una chica se conocen…

 

CHICA

Sí.

Salen juntos y no saben qué hacer.

 

CHICO

Porque el sexo y tomar copas termina por aburrir si no hay algo más.

 

CHICA

Entonces la chica, creo, huye, sale corriendo porque está un poco harta.

 

CHICO

¿Vamos a ver esa película?

 

CHICA

Vamos.

 

CHICO

Vale.

Déjame que consulte el móvil y vamos enseguida.

 

Consulta el aparato.

 

No tardo.

Disculpa.

 

La chica se dirige al público.

 

CHICA

Treinta minutos más tarde…

La vida sigue igual.

Sigue igual la vida.

 

CHICO

Ya termino.

 

La chica vuelve a dirigirse a los espectadores.

 

CHICA

Han pasado cuarenta y cinco minutos ya.

Me largo.

Seguro que no se entera.

Está tan entretenido…

 

Sale.

 

CHICO

Acabo.

 

Deja el móvil.

 

Vayámonos.

 

Se da cuenta de que la chica no está.

 

¿Dónde estás que no te veo por aquí?

No lo entiendo.

Quizá se ha enfado…

¡Un rapto!

A ver si la veo cerca…

 

Sale.

Música y luces discotequeras.

Entra la chica bailando.

 

CHICA

No me extrañaría que haya ido a buscarme.

Francamente, no aguantaba más.

Y me he marchado en busca de aventuras más interesantes tal vez.

A él no le gusta bailar y a mí sí.

Y si se enfada conmigo, bueno, yo también estoy enfadada con él.

 

Sigue bailando.

Entra el chico.

 

CHICO

No sé por qué me lo estaba imaginando.

La culpa es mía.

Lo reconozco.

Pero tampoco es correcto marcharse de esa forma…

 

CHICA

¿Quieres bailar un poco?

Estás invitado.

 

El chico baila sin muchas ganas.

 

Bailas muy bien.

Y perdona por irme así.

 

CHICO

No, no es nada.

He tenido yo la culpa.

 

CHICA

Aun así, no está bien huir de esa manera.

 

CHICO

¿Tomamos algo?

 

CHICA

De acuerdo.

 

La música se interrumpe bruscamente, y la chica se dirige al público.

 

Al cabo de un rato…

 

CHICO

Mañana te llamaré por teléfono.

 

CHICA

Espero tu llamada.

 

Pausa.

Como al principio.

 

¿Qué hacemos?

 

CHICO

Algo habrá que hacer.

 

CHICA

Tú dirás.

 

CHICO

¿Y por qué no lo dices tú?

 

CHICA

Eso digo yo.

Podemos hacer…

Es decir, lo que se suele hacer en estos casos.

Hoy es sábado.

Siete y media de la tarde…

El chico se dirige a los espectadores.

 

CHICO

Siete y media de la tarde.

Hoy es sábado.

Lo que se suele hacer en estos casos…

 

CHICA

Vamos al cine.

 

CHICO

Ponen una película donde una chico y una chica…

 

CHICA

Salen juntos y no saben qué hacer.

 

En una proyección de vídeo aparecen los dos bailando con la misma música de antes.

 

CHICO

¿Te gusta la película?

 

CHICA

La historia y los personajes no me resultan del todo desconocidos.

 

CHICO

El cine es un reflejo de la realidad.

 

CHICA

La realidad es un reflejo del cine.

Y todos soñamos lo que somos en este gran teatro del mundo hasta despertar.

 

Pausa.

 

CHICO

¿Qué hacemos?

 

CHICA

Algo habrá que hacer…

 

CHICO

Una sombra, una ficción…

 

Los dos bostezan y se hace el oscuro lento.    

 

9. Ver, oír y tragar  

 

El director de una empresa de lo que sea tiene delante a un candidato para trabajar.

 

JEFE

No me interesan sus estudios, ni la experiencia adquirida en otros empleos.

No me interesan en absoluto.

Solo quiero ver si tiene las cualidades necesarias que un empleado modelo requiere.

Veamos…

 

CANDIDATO

A sus órdenes, señor.

 

JEFE

Buen arranque.

Siga así y tendrá éxito.

Primera prueba como aspirante a ocupar un puesto de trabajo en esta magnífica empresa de la que soy el jefe a mucha honra…

 

CANDIDATO

Estoy preparado, señor.

 

JEFE

Veamos si es cierto…

Agáchese, suba y vuélvase a agachar, que los agachaditos no saben bailar.

 

El candidato obedece.

 

CANDIDATO

¿Qué le parece, señor?

 

JEFE

De momento no va mal.

Continuamos…

¡Muérase!

 

CANDIDATO

¿Cómo dice, señor?

 

JEFE

No quiero sordos en mi empresa.

Ni imbéciles que me lleven la contraria.

He dicho, simplemente, que se muera.

¿Tan difícil es?

Si no lo sabe hacer, vale, váyase a la mierda, imbécil, y no me haga perder el tiempo…

 

El candidato se desploma.

 

Eso está un poco mejor, señor candidato.

¿Está muerto en serio o me toma el pelo?

CANDIDATO

Muerto completamente, señor.

Y todos soñamos lo que somos en este gran teatro del mundo hasta despertar.

 

JEFE

Siempre hay un listo en todas partes que suele ir de gracioso.

Y creo que usted es uno de esos gilipollas que me tocan los cojones.

¡Levántese, idiota!

 

El candidato se levanta inmediatamente.

 

CANDIDATO

Lo siento, señor.

 

JEFE

¡Métase la lengua en el culo y no hable mientras no le pregunten!

 

Pausa.

 

Y menos cachondeo.

¡Desnúdese!

 

El candidato se baja los pantalones.

 

He dicho que se desnude.

Y no me toque más los huevos…

 

El candidato empieza a desvestirse.

 

¿Es usted un miserable que no hace ni puto caso?

Conforme.

¡Váyase a la puta mierda!

 

El candidato se termina de desvestir a toda prisa y queda en cueros.

Con las manos se cubre la parte delantera.

 

Déjese de mariconadas y aparte las manos de ahí…

 

El candidato obedece.

 

Le felicito.

 

CANDIDATO

¿Puedo vestirme ya, señor?

 

JEFE

¡Que se calle, hostias!

Cómo tengo que decírselo…

Ver, oír y tragar, ¡gilipollas!

A ver que viene ahora…

Vístase inmediatamente.

No querrá que me quede mirándole la polla…

 

El candidato se viste a cámara rápida.

Suena una música burlona mientras lo hace.

 

La vuelta.

 

El candidato hace todo.

 

Inclínese…

Más.

¡Ahí!

 

Le da con el pie en el trasero y el candidato cae.

 

De momento no va muy mal el examen.

Pero no se fíe, no titubee y empléese a fondo sin rechistar.

Ahora me besa el culo…

Sí, sí, el culo.

Ha oído perfectamente.

 

El candidato se dispone a hacerlo…

 

¡Alto ahí!

¿Cree usted que soy maricón?

Se equivoca.

¡Apártese de mí o le doy una patada en los cojones!

No quiero maricas en mi empresa.

¿Es usted homosexual, amigo?

 

El candidato está firme y no dice nada.

 

¡Responda, coño!

¿Es usted homosexual?

 

CANDIDATO

No, señor, no lo soy.

Tengo mujer e hijos.

 

JEFE

Estupendo.

Otro día me follaré a su señora.

Ya le diré cuándo…

 

Pausa.

 

Coja una escoba y barra el suelo.

 

El candidato busca una pero no hay.

CANDIDATO

No hay ninguna escoba, señor.

 

JEFE

Si no la ve, la pinta.

A mí no me cuente gilipolleces…

He dicho y repito que coja una escoba y barra el suelo.

 

El candidato continúa buscándola por todos los rincones.

 

CANDIDATO

¡No la veo, señor!

No es mi intención desobedecer ni una sola orden.

 

JEFE

Es usted completamente inútil.

No encuentra una puñetera escoba…

¿Qué clase de empleado pretende ser usted?

Si no la encuentra, limpie el suelo con la lengua…

 

El candidato obedece.

 

Buena jugada.

Eso suma puntos a su favor.

¡Basta!

Queda usted excluido.

¡Váyase a hacer puñetas!

 

Pausa.

El candidato es ahora el jefe, y el jefe, el candidato.

 

CANDIDATO

Limpie el suelo con la lengua.

 

El otro lo hace.

 

Buena jugada.

Eso suma puntos a su favor.

¡Basta!

Queda usted admitido en esta empresa, de la que soy el jefe, para ocupar el puesto de gilipollas total.

Le felicito.

 

JEFE

Muchas gracias, señor.

A sus órdenes siempre. 

 

Pausa.

El candidato y el jefe se dirigen al público.

 

CANDIDATO

No me interesan sus estudios, ni la experiencia adquirida en otros empleos.

 

JEFE

No me interesan en absoluto.

 

CANDIDATO

Solo quiero ver si tiene las cualidades necesarias que un empleado modelo requiere.

 

JEFE

Veamos…

 

CANDIDATO

Agáchese, suba y vuélvase a agachar, que los agachaditos no saben bailar.

 

JEFE

¡Muérase!

 

CANDIDATO

Si no lo sabe hacer, vale, váyase a la mierda, imbécil, y no me haga perder el tiempo…

 

JEFE

Siempre hay un listo en todas partes que suele ir de gracioso.

 

CANDIDATO

¡Levántese, idiota!

 

JEFE

¡Métase la lengua en el culo y no hable mientras no le pregunten!

 

CANDIDATO

He dicho que se desnude.

 

JEFE

¿Es usted un miserable que no hace ni puto caso?

 

CANDIDATO

¡Déjese de mariconadas y aparte las manos de ahí!

 

JEFE

Ver, oír y tragar, ¡gilipollas!

 

CANDIDATO

Otro día me follaré a su señora.

 

JEFE

¡A la suya!

Otro día…

 

Oscuro.   

10. Aquel apartamento… y el Café de Rick      

 

Jack se dirige por ahora a los espectadores.

 

JACK

Ustedes no me conocen…

Soy uno de los numerosos empleados de una gran compañía de seguros.

Un buen trabajo, un sueldo que no está mal…

Ahora bien, tengo un pequeño problema.

No puedo entrar en mi apartamento siempre que quiero.

 

Como si fuera otro tipo.

 

¿Lo tienes libre el jueves, querido Jack?

Me refiero al apartamento…

¡Genial!

Apúntame para el jueves.

Por cierto, Jack, he hablado al director general de tus magnificas cualidades.

Creo que ese ascenso está al caer.

Sigue así, muchacho, sigue así y muy pronto tendrás tu propio despacho en la planta…

Hay un par de puestos libres.

Tienes madera de directivo y me parece que cualquiera de ellos te viene a la medida.

 

Vuelve a ser el del principio.

 

Muchas gracias, señor.

No sabe cuánto se lo agradezco.

Tomo nota y le dejaré la llave…

Procuré, eso sí, que no se corra la voz.

 

Pausa.

Al público.

 

Volví a dejar la llave a uno de los jefes de sección…

Más de uno se enteró de la movida.

Y las llaves empezaron a ir de mano en mano.

Una molestia, pero también una forma de prosperar y ascender.

Un día me dijo el señor director general: “Quiero ocupar su apartamento esta misma tarde”…

A cambio me dio dos entradas para ver una comedia musical.

 

Entra Shirley.

 

¿Tienes algo que hacer a la hora de salir?

Verás…

 

SHIRLEY

Tengo un compromiso.

¿Por qué?

 

JACK

He pensado que te gustaría ver la comedia musical que representan en…

 

SHIRLEY

Me gustaría, desde luego.

Me temo que hoy no puede ser.

 

JACK

No te preocupes.

Es probable que coincidamos en cualquier otro momento.

 

SHIRLEY

Está bien.

A pesar de la cita, creo que podré estar a la hora de la representación.

 

JACK

¡Formidable!

Aunque si no puedes…

 

SHIRLEY

Estaré a tiempo.

El Autor premia o castiga en función de cómo represente su papel cada individuo.

 

Sale.

Jack se dirige al público.

 

JACK

Así que invité a una de las chicas de la gran compañía de seguros.

Y no acudió.

 

Esperando.

 

Se retrasa un poco.

¿Vendrá o no vendrá?

Un plantón en toda regla.

Aguarda.

Puede que esté a punto de venir…

 

Pausa.

 

Ha pasado una hora.

Y yo que pensaba que podríamos ir a bailar después a uno de esos locales de la calle…

Nada de todo eso.

 

Al público.

 

El caso es que ascendí por obra y gracia del director general, y solo a él quise prestarle la llave de mi apartamento alquilado.

El ascensor de la empresa me condujo a las más altas cimas y, sin embargo, no era feliz por culpa de un descubrimiento que me decepcionó profundamente.

Pausa.

 

Ella era la amante de Fred, el director general, casado y con hijos.

Bebí más de la cuenta y llevé al apartamento a una joven…

 

Pausa.

 

Entra y ponte cómoda.

Buscaré una botella para echar unos tragos.

 

Al público.

 

No acabaron las sorpresas.

Sobre mi cama encontré inconsciente a Shirley.

 

Pausa.

 

¿Se puede saber qué hace usted en mi cama?

¿No cree usted que ya es hora de largarse?

¿Tendré que sacarla a la fuerza?

¿No me oye usted?

 

Al público.

 

Un frasco de pastillas tuvo la culpa…

Renuncié a mi flamante cargo porque quise ser todo un hombre, no un imbécil.

Prefiero la honestidad y rechazar el abuso de poder e hice el equipaje…

 

Shirley aparece.

 

SHIRLEY

¿Te marchas?

 

Al público.

 

Rompí con Fred y…

 

Él se dirige a los espectadores.

 

JACK

Y terminamos juntos.

 

SHIRLEY

Completamente juntos.

¿Jugamos a las cartas?

 

JACK

Juguemos…

 

Oscuro.

Después, claroscuro, y él no es Jack, sino Bogart-Rick con sombrero.  

 

RICK

La Segunda Guerra Mundial extiende sus bombas por muchos países del globo…

Numerosos refugiados llegan a Casablanca con la esperanzadora idea de conseguir un vuelo para huir del conflicto y de la persecución.

 

Entra el capitán de policía con su gorra puesta.

 

RENAULT

Naturalmente, yo llevo un estricto control de los habitantes de la ciudad.

Por la noche muchos visitan el local nocturno de Rick…

 

RICK

En mi bar, el Café de Rick, buscan calor, bebidas, juego o sentirse un poco libres.

Entre copas, el tiempo pasa.

Pasa el tiempo.

“El tiempo pasará”…

 

Suena la inolvidable melodía del filme.

Aparece Ingrid-Ilsa y bailan hasta que termina la música.

Ella desaparece.

 

RENAULT

Rick, sigue usted ejerciendo ese permanente papel de héroe cínico y romántico.

 

RICK

Y usted, capitán Renault, no pierde nunca su irónica y sarcástica mirada.

 

RENAULT

El guión manda y hay que cumplirlo.

 

RICK

¿Una copa, amigo mío?

 

RENAULT

Será mejor que saque la botella.

 

Rick se dirige al público.

 

RICK

Después de tomar un par de copas…

 

RENAULT

Altos mandos del III Reich acudirán a Casablanca.

Se sabe que al famoso activista de la resistencia checa, Victor Laszlo, que trata de huir de los nazis, vendrá por aquí en compañía de su bella y sensible esposa.

 

RICK

Como usted sabe, capitán Renault, no me juego el cuello por nadie.

Solo me ocupo de mi negocio.

 

RENAULT

Vamos, vamos…

Sé muy bien que usted ha sido un hombre comprometido…

 

RICK

Ahora solo me importa esto, capitán.

 

RENAULT

Está bien, Rick.

Buenas noches.

 

Se va.

Pausa.

 

RICK

Pasa el tiempo, pasa…

Recuerdo perfectamente mi amor con Ilsa en París.

 

Entra ella.

 

ILSA

¡Qué hermosa es esta ciudad!

 

RICK

Aquello que ves es la torre infiel.

He oído decir que allí acuden todos los maridos infieles para engañar a sus esposas con ciertas señoritas…

 

ILSA

¿Y qué me dices del Sena?

 

RICK

Que tiene mucho agua.

 

ILSA

Por cierto, los alemanes van a invadir Francia.

 

RICK

De eso quería hablarte precisamente, cariño.

Hay que coger el tren rápidamente y huir antes de que sea demasiado tarde.

 

ILSA

Te veré en la estación.

 

RICK

No tardes, querida…

 

Ella, inmóvil.

No fue a la cita.

¿No hay más clubes en el mundo que el mío?

Ilsa apareció después de dejarme compuesto y sin amante en París.

 

Suena la música de la película “El último tango en París” y bailan los dos.

 

ILSA

Lo siento, Rick.

He llegado con mi esposo Victor Laszlo.

Quiero los salvoconductos que nos permitan salir hacía Lisboa y poder llegar a los Estados Unidos.

 

RICK

Te aseguro que no guardo ningún documento.

 

ILSA 

Déjame que te explique. 

Creí que asesinaron a mi marido en un campo de concentración nazi.

Te encontré en París y me enamoré de ti.

Es más, confieso que sigo queriéndote.

 

RICK

Serías capaz de cualquier cosa con tal de conseguir esas cartas de libre tránsito.

 

Terminan las notas musicales.

Envoltura de niebla y se proyectan fotografías del final de la película.

 

Tomarás el avión y te irás con tu marido.

Si no subieras a bordo te arrepentirías.

Tal vez no hoy.

Tal vez no mañana, pero pronto y para el resto de tus días.

Apresúrate.

Y todos soñamos lo que somos en este gran teatro del mundo hasta despertar.

 

ILSA

Tócala otra vez, Sam.

 

Ella sale y suena la famosa canción del filme.

Entra el capitán Renault.

 

RICK

Louis, creo que este es el principio de una hermosa amistad.

 

Y caminan por el pasillo del patio de butacas.

 

VOZ

¡Corten!

 

Oscuro.

 

11. Peticiones y cartas del oyente

 

Él se dirige al público.  

 

PRESENTADOR

Hubo un tiempo donde se oían en la radio peticiones del oyente o cartas con sus respuestas en el consultorio sentimental de doña Elena Francis…

 

Se escucha la sintonía musical de aquel famoso programa.

Saca un pañuelo y gime.

Muy serio de repente.

 

VOZ

Cumpleaños de una joven a la que su novio dedica el disco de Machín No me vayas a engañar.

 

Suena el tema, y el actor toma la mano de alguna espectadora para bailar.

 

PRESENTADOR

Te dedico esta canción para que no me engañes nunca.

Para que estemos siempre juntos y seamos felices comiendo lo que sea.

Contigo, pan, cebolla… o cualquier otra cosa.

Ya sé que la gente se separa…

No todos.

Por una u otra razón, las parejas pueden fallar.

De acuerdo.

Pero yo deseo que estemos siempre juntos.

Que no me engañes, al igual que no pienso engañarte jamás…

Por eso te dedico esta canción, amor mío, mi vida, mi tesoro, mi bien, mi no sé qué, mi no sé cuántos…

 

Al rato termina la música.

 

VOZ

Hoy es el santo de una persona que visita periódicamente al psiquiatra y la familia le felicita a través de nuestra emisora con la canción Cabecita loca, de Conchita Bautista.

 

Suena el tema y siguen bailando.

 

PRESENTADOR

Te confesaré un secreto.

Creen que estoy mal de la cabeza, pero no es verdad.

Estoy completamente cuerdo.

Más cuerdo que muchos que creen estarlo y que realmente no lo están.

La locura se ha normalizado de tal forma que quien no asume esa normalidad implantada parece el loco de la película.

Los locos son los demás.

¿No es acaso locura el orden establecido, y cordura más bien lo contrario?

 

Al rato termina la música.

VOZ

Los colegas de oficina de un señor le dedican el disco Ay pena, penita, pena, de La Faraona, porque está a punto de casarse.

 

Suena el tema.

 

PRESENTADOR

Lo he pensado mejor.

No nos casemos.

No tengo ganas.

No es que no te quiera…

No es eso.

Lo que no me apetece es casarme.

Montar el número y poner cara de imbéciles porque toca.

Ir con disfraz de novios recién planchados me resulta estúpido.

Ya lo hemos dicho en algún momento.

Y ahora que se acerca el día…

 

Al rato termina la música.

 

VOZ

El género femenino escribía sobre sus amores y desamores, y la señora Francis respondía que “si ese hombre no te quiere, dale un puntapié y cómprate otro en el supermercado de caballeros”.

 

El actor vuelve a dirigirse a la espectadora.

 

PRESENTADOR

Conforme.

Me largo.

El que no te aguanta soy yo.

No es que me eches, me voy.

Búscate otro sujeto, sí, sí, que verás lo poco que dura.

Se hartará de ti y te volverá a pasar lo mismo.

Y no quiero decir que uno sea perfecto…

 

VOZ

Se murió una suegra, y el yerno llamó para celebrarlo con el Corazón contento, de Palito Ortega o Marisol.

 

Suena el tema.

 

PRESENTADOR

Lo lamento.

Sin embargo, debo reconocer que tu madre era insoportable.

Siempre en el medio dando la lata.

Se hizo la dueña y señora de este hogar, amargo hogar en vez de dulce, y resultaba insufrible.

Como vaya al infierno, la echan a escobazos.

Y si va al cielo, emigran, y Dios dimite.

A la espectadora como si fuese la madre.

 

Señora, por favor, no se haga usted la dueña del mando a distancia porque yo tengo derecho a manejarlo y a ver el programa que quiera en ocasiones.

¿Es mucho pedir?

Y haga el puñetero favor de no roncar de noche.

No me deja pegar el ojo y ya está bien.

También le pido, por favor, que no hable tanto, que no sea cotorra ni chismosa.

Me produce jaquecas y no puedo más, oiga usted.

Le ruego encarecidamente que no me llame tonto cada vez que le da la gana.

Primero porque no lo soy.

En segundo lugar porque ya vale.

Y en tercer lugar porque le recuerdo que esta es mi casa.

No, no la estoy poniendo de patitas en la calle.

Simplemente le digo que no dé usted tanto la lata.

Muchas gracias, mamá.

 

Lleva a la espectadora a su asiento.

Pausa.

Se dirige al público.

 

Cosas de la radio de los años 60.

Iban el locutor y la locutora a trabajar, se metían por la puerta trasera del aparato y hablaban después de que el oyente apretara el botón de encendido.

Los tiempos cambian.

Cualquiera tiene hoy un transistor muy pequeño en el bolsillo, en el que no caben los presentadores, ni los músicos, ni nadie.

Música, noticias, deportes…

El Autor premia o castiga en función de cómo represente su papel cada uno.

 

Suena brevemente alguna canción de ahora.

Después hace de locutor.

 

Noticias del día.

Se sientan en el banquillo de los acusados los acusados.

Sentencia del juicio por el caso…

Ese caso y otros casos que ustedes conocen de sobra.

La sentencia, decíamos, acaba de dictarse.

 

De pronto actúa como locutor deportivo.

 

¡Gol, gol, gol…!   

¡Gol en la portería de los ciudadanos!

¡Vaya gol, gol, gol!

Menudo gol, queridos radioescuchas…

 

Pausa.

 

Pues sí.

Hubo un tiempo donde se oían en la radio peticiones del oyente o cartas con sus respuestas en el consultorio sentimental de doña Elena Francis…

 

VOZ

Felicidades al esposo de parte de la maltratada esposa con la canción de Tony Ronald, Help.

 

Suena el tema.

La voz en off es ahora la de la esposa.

 

VOZ ESPOSA         

¡Felicidades, cariño!

 

PRESENTADOR

¿Está ya la comida hecha?

 

VOZ

Por supuesto.

Espero que te guste.

 

PRESENTADOR

No creo que pueda gustarme.

Cada día cocinas peor, planchas fatal…

¿Hay solo una cosa que hagas bien?

No sabes limpiar la casa aunque te pases el tiempo con la escoba en las manos.

Las labores propias de tu sexo, mal, muy mal.

Yo, rompiéndome el lomo trabajando, y tú a escuchar la radio y a dedicar discos como una idiota que no tiene nada mejor que hacer.

Deberías aprender bien el Manual de la buena esposa

 

Termina la música, y la voz vuelve a ser radiofónica.

 

VOZ

“Feliz aniversario de parte de vuestros hijos, y que fuméis mucho más”…

 

Suena el tema “L’amour est comme una cigarrette”.

El presentador hace la siguiente pantomima…

Busca algo en sus bolsillos.

No encuentra nada.

Sigue buscando inútilmente…

Lo encuentra.

Es un cigarrillo imaginario.

Busca un mechero.

No tiene.

Busca por el suelo pensando que se la ha podido caer.

No lo encuentra.

Tiene una idea de repente para encenderlo.

Utiliza el dedo gordo como encendedor y enciende el imaginario pitillo.

Fuma.

Se siente mal y tose.

Lanza el cigarro al suelo y lo pisa enrabietado.

Pasea de un lado a otro…

Siente ansiedad y busca en los bolsillos otro cigarro.

No lo encuentra y sufre más ansiedad.

Vuelve a buscar en los bolsillos.

Lo encuentra.

El mechero imaginario no enciende…

Lanza el cigarro al suelo y lo pisa de nuevo.

La música termina bruscamente.

Pausa.

 

PRESENTADOR

¿El amor es como un cigarro que se enciende y se consume poco a poco?

No hay cigarrillos que cien años duren.

Las autoridades sanitarias advierten de que fumar y el amor perjudican gravemente la salud.

Esto último depende…  

 

Suena la sintonía musical de aquel programa de Elena Francis.

 

VOZ

El género femenino, volvemos a decir, escribía sobre sus amores y desamores, y la señora Francis respondía que “si ese hombre no te quiere, dale un puntapié y cómprate otro en el supermercado de caballeros”.

 

Como si fuese la locutora.

El presentador, mientras, recrea las sensaciones.

 

Mi querida amiga, sé amable con tu amado esposo por la gracia de Dios.

No le lleves la contraria en ningún momento.

El pobre llega cansado y merece todo tu interés. 

Sírvele bien en todos los sentidos.

Debes ser una esposa modélica y complaciente.

Si quiere hablar, le escuchas, y si no tiene ganas, obedécele.

Ocúpate de vuestros hijos y que tampoco le molesten.

No te importe vivir en el infierno, porque algún día ganarás el cielo.

Te lo dice tu buena amiga… Elena Francis.

 

Pausa.

 

PRESENTADOR

Hubo un tiempo donde se oían en la radio esas cosas.

Hubo un tiempo más o menos lejano…    

Un tiempo.

 

Oscuro lentamente. 

 

12. El circo político de los horrores  

 

Oscuro.

Se escucha música de circo, a ser posible en directo, con sus percusiones y redobles de tambor durante todo el episodio.

Luces.

 

VOZ

¡Bienvenidos al patoso y engreído universo del circo político de los horrores!

El mayor y peor espectáculo del mundo con ridículos artistas y sus imbéciles atracciones.

La carpa acoge, como ustedes ven, una espléndida pista donde se exhiben los diferentes números….

¡Empieza la (de)función!

 

Entra una actriz subida en un patinete y da vueltas.    

 

ACTRIZ

La política está para servirse y no servir.

Para dejar sin presente ni futuro a la población.

Las élites ordenan y nosotros cumplimos, luego la democracia está en buenas manos…

 

Sale.

Entra un actor que camina haciendo equilibrio.

 

VOZ

Ya lo ven.

Un pez gordo camina por la cuerda floja.

 

ACTOR

Hay que vivir.

Pero los contribuyentes sólo tienen que sobrevivir.

Hago el más difícil todavía... y casi me caigo por corrupto. 

 

Sale.

Entra la actriz…

 

VOZ

Aparece una señora con nariz de payaso, mantilla y peineta.

Se ríe de los dolores ajenos pero nadie se ríe. 

 

ACTRIZ

Me río.

Claro que me río.

Me río de usted, usted y usted.

Me río de todos ustedes.

Me río porque puedo reírme.

No ríe quien quiere, sino quien puede.

Me río porque, a pesar de todo, ustedes me aplauden…

Por todo eso y por muchas cosas más me río.

¡Me río!

Les permito que se rían ustedes… por no llorar.

 

Sale riendo a carcajadas.

Entra el actor.

 

VOZ

Llega un hombre con látigo de domador, y el distinguido público se acojona incondicionalmente. 

 

ACTOR

¡Todo el mundo quieto!

¡Se sienten, coño!

Eso es.

Estén ustedes tranquilos.

Soy la autoridad incompetente.

Autoridad al fin y al cabo.

¡Y sin rechistar!

 

Sale.

 

VOZ

Vean un bonito número de ventriloquía.

La jefa -o el jefe- de pista maneja al muñeco-presidente con gran habilidad.

Escuchen, comparen, y si encuentran algo mejor, cómprenlo…

 

Entran la actriz y el actor.

Él, como si fuese un títere manejado por ella.

 

ACTRIZ

¿Por qué no saludas a los espectadores?

 

ACTOR

¿Cómo están ustedeeees?

 

ACTRIZ

Supongo que están perfectamente.

Felices comiendo gaitas. 

Disfrutando de la precariedad reinante y con los derechos sociales bajo mínimos.

 

ACTOR

Eso, eso.

El Estado de Bienestar es lo primero.

 

ACTRIZ

¿Y los numerosos casos de corrupción?

 

ACTOR

La corrupción, bien, gracias.

 

Salen.

 

VOZ

Dos individuos, procedentes de los majestuosos mercados financieros, tragan sables. ¡Atención!

Cogen del público a un currante, a un par de parados, uno joven y otro mayor de 45, y a un humilde pensionista para que sean ellos los que se traguen las afiladas espadas.

Los espectadores más indignados protestan….

 

Griterío.

 

Y un hombre bala les apunta con la intención de que cierren el pico. 

 

Más gritos.

 

El muñeco-presidente aplaude…

 

Entra el actor aplaudiendo.

 

ACTOR

Muchas gracias a esa mayoría silenciosa que no corta ni pincha.

Gracias por venir… y por tragar sapos, culebras, sables, ranas, muchas ranas, y lo que sea preciso.

Bienaventurados los mansos porque poseerán en herencia la tierra.

Alegraos y regocijaos tontos del mundo…

Vuestra recompensa será grande en los cielos…

 

Sale.

La actriz entra con unas grandes tijera y recorta por todas partes.     

 

ACTRIZ

Tijeras que recortan a los tontos para que vivan muy bien los listos.

Mientras, la gente realiza juegos malabares, acrobacias e imposibles contorsiones para ir tirando del carro como puede… 

 

Se marcha.

 

VOZ

Un grupo de banqueros lleva zancos para no pisar la basura y pide monedas al respetable que no respeta nadie.

Entra el actor y camina así efectivamente.

Sale.

 

La jefa -o el jefe- de pista pone en acción un numerito mágico y saca del gorro un rescate y un aro estrecho.

 

Caen serpentinas y lluvia de confeti. 

 

El personal se niega a pasar por el aro.

Exige la dimisión de los integrantes del bochornoso espectáculo, airea carteles con alternativas y pide elecciones anticipadas.

 

Pausa.

 

La circense historia, incluyendo las piruetas de los sonrientes imputados, continúa.

 

Entran la actriz y el actor interpretando a dos payasos.

Pausa.

 

ACTRIZ

¿Qué tal?

 

ACTOR

¿Y tú?

 

ACTRIZ

Imputada.

 

ACTOR

Imputado.

 

ACTRIZ

Enhorabuena.

 

ACTOR

Te felicito.

 

ACTRIZ

Soy inocente, inocente.

Y todos soñamos lo que somos en este gran teatro del mundo hasta despertar.

 

ACTOR

Lo mismo que yo

Inocente.

No me enteré de nada.

Todo fue legal.

¿Por qué va a robar uno fuera de la ley cuando es perfectamente posible robar dentro de ella?

 

ACTRIZ

¿Para qué vas a cobrar en “B” si puedes robar en “A”?

Una verdadera tontería.

 

ACTOR

De todas formas, si uno, además, cobra algún sobresueldo, alguna comisión ilegal, algún sobrecoste…

 

ACTRIZ

Tú me beneficias a mí y yo te beneficio a ti.

Los políticos y los empresarios están para ayudarse…

Para hacer el amor y no la guarra.

 

ACTOR

Cuestión de beneficiarse mutuamente.

 

ACTRIZ

Ya que una tiene los mecanismos adecuados para hacerlo…

A nadie la amarga un dulce.

Un sobre, una financiación irregular…

 

ACTOR

El tráfico de influencias es completamente lógico.

Y el fraude fiscal, naturalmente.

 

ACTRIZ

La falsedad documental y las malversaciones de caudales públicos deben ser la norma.

No es una maniobra muy difícil de poner en marcha.

 

ACTOR

O el blanqueo de capitales con una pastilla de jabón.

Que si cohechos, que si prevaricaciones…

 

ACTRIZ

En una palabra: estafar.

Yo estafo, tú estafas, él se deja estafar.

Y que nadie destape nada y que la opinión pública no se entere.

 

ACTOR

Como tiene que ser.

Esa es la obligación de cualquier sujeto honrado.

 

Se dirige a la actriz-payasa como si ella fuese otro personaje.

 

Espero que usted, querida ciudadana, nos siga apoyando con sus votos en las urnas.

Gracias a nuestra generosidad y buen hacer, la gestión de la crisis está siendo un éxito.

 

ACTRIZ

Seguiremos apoyándoles como Dios manda.

Hoy tenemos trabajo basura, pan duro y la libertad agrietada, poderosas razones para seguir ofreciéndoles nuestro fiel respaldo.

 

ACTOR

Amén.

 

Se persignan.

 

ACTRIZ

A quién íbamos a apoyar para que nos siga obsequiando mendrugos…

 

ACTOR

Muy cierto, señora, muy cierto.

En el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Pardo.

 

ACTRIZ

Amén.

 

Pausa.

 

ACTOR

Esta cárcel esta estupenda.

 

ACTRIZ

Menudas vacaciones en la sombra…

 

VOZ

La historia, distinguido público, se repite.

Volvamos a empezar…

¡Bienvenidos al patoso y engreído universo del circo político de los horrores!

El mayor y peor espectáculo del mundo con ridículos artistas y sus imbéciles atracciones…  

 

Se prolonga la voz como si el disco estuviese rayado, una inquietante locura que envuelve a los espectadores.  

Oscuro lento.

 

13. Última función

 

Él se dirige a los espectadores. 

 

COMEDIANTE

Buenos días.

Perdón.

Buenas tardes.

O buenas noches…

 

Mira su reloj.

 

Son las…

No importa.

El caso es que esta va a ser mi última función.

La última.

No habrá más funciones.

Ni una sola más.

Han sido tantas a lo largo de mi vida profesional…

Todo termina alguna vez.

Y este es el momento para la oración, la despedida y el cierre.

Se hará el oscuro y no volverá a hacerse la luz para mí en los escenarios.

Así que buenos días, buenas tardes o buenas noches.

Lo que ustedes prefieran…

Van a asistir a mi última representación.

La última función de este veterano comediante que hoy se retira.

 

Pausa.

 

La sala continuará su rumbo.

Y el teatro seguirá vivo.

Pero yo me voy después de tantos años.

Seguramente echaré de menos la presencia del público.

Las ovaciones, incluso los fracasos, y lo de dejarse invadir por algún personaje o lo de vivir esa  “vida vivida”, que eso precisamente es el arte escénico.

 

Pausa.

 

“Enhorabuena, señora, ha tenido usted un cómico”, le dijo la comadrona a mi madre cuando se me ocurrió nacer.

No lloraba.

¡Reía!

Aunque también hice alguna mueca amarga al venir al mundo.

No quería salir, no exento de alguna razón, porque el exterior me daba miedo.

Estaba uno tan a gusto ahí dentro…

Pero nací como pueden comprobar y como ustedes nacieron una vez.

Tuvo razón la comadrona.

La madre que me parió dio a luz un cómico.

A eso me dediqué desde el principio.

Profesionalmente, un poco más tarde.

Pausa.

 

Fui y soy un rebelde, seguramente con causa, que huía y huyo de los lugares comunes, y nunca me tomé la vida demasiado en serio, ya que, según dice aquella vieja canción, “tomar la vida en serio es una tontería”.

El humor es una manera de desmarcarse de la idiotez, de tomar el pelo al exceso de solemnidad.

“El ridículo -escribió Molière- es una forma que la providencia de la naturaleza ha puesto en todo aquello que no es razonable”.  

Es decir, un espejo cóncavo o deformante que agiganta la vanidad, la hipocresía, la sordidez, la superficialidad…

O la máscara de la sonrisa que oculta un amargo escepticismo.

El sentido de lo cómico, señoras, señores, señores, señoras, distinguida concurrencia, siempre nace de un choque, del desacuerdo entre los ideales y la realidad.

Vean algún ejemplo…

 

Juega a ser otro y habla rápido.

 

Soy vanidoso e hipócrita por la gracia de Dios y a mucha honra.

Vanidoso por parte de padre e hipócrita por parte de madre.

Cada mañana pongo los pies en el suelo y me miro al espejo detenidamente…

Veo, veo…

Veo a un muchacho excelente que siempre lo será y me doy un par de besos o tres.

Miro a la gente por encima del hombro, con desprecio, como tiene que ser.

Seres inferiores que se rinden ante mí y me ponen la alfombra para caminar plácidamente y con la cabeza bien alta.

Trato a mis empleados con la indiferencia que merecen…

Y pongo gestos amables, si toca, con la intención de llevarme el gato al agua.

Soy vanidoso, hipócrita, ambicioso, egoísta…

Hago un corte de mangas a los débiles y ruego a las alturas que les den por el culo…

 

Pausa.

Vuelve a ser él mismo.

 

Señoras y señores, he intervenido en la radio, la televisión, el cine, salas de fiestas…

Naturalmente, he hecho mucho teatro, tanto de autores clásicos como contemporáneos

El teatro es un encuentro consigo mismo, con los demás y el mundo.

Recuerden…

La amorosa aventura de Romeo y Julieta termina en tragedia, y el alcalde de Zalamea toma el bastón de mando con la austeridad por delante, en este universo donde los intereses creados están a la orden del día.

¿Un mejor presente y un próspero futuro?

Divinas palabras.

La venganza de don Mendo se cumple.

Pero no es cuestión de vendettas, sino de exigir equidad y de evitar unas bodas de sangre en la casa de Bernarda Alba o en cualquier sitio.

Subir a un tranvía llamado deseo… o hacer malabares con tres sombreros de copa.

 

Pausa.

 

Pues sí.

Nací.

A punto estuve de volver a meterme en la tripa de mi madre…

Como eso no pudo ser, solo me quedaba una opción para contrarrestar los tópicos y toda clase de convencionalismos.

Ejercer el papel de cómico, en sesión continua, y burlarme de ellos.

Así fue y sigue siéndolo.

Pero no lo olviden…

Dentro de breve minutos van a presenciar ustedes mi última representación, la última función de este viejo comediante.

 

Pausa.

 

“¿Qué vas a ser cuándo seas mayor?”, me preguntaban las visitas.

Ni bombero, ni astronauta, ni médico…

“Cómico, señora, ¡cómico!”

Y aquí me tienen todavía.

 

Pausa.

 

Me casé por la Iglesia y me divorcié en el juzgado.

Cosas que pasan.

Ya saben aquello de “te casaste, la cagaste”.

Tuve dos hijos, un perro y una suegra.

Una joya.

Mi suegra ladraba más que mi caniche y no tuve más remedio que ir al psiquiatra.

Una historia para no dormir.

Me recetó unos comprimidos contra la ansiedad, pero yo los metía en el café de mi suegra a ver si se calmaba un poco y me dejaba tranquilo.

Una tarde…

 

Evoca lo que ocurrió.

 

Querida suegra, ¿cómo estás?

Qué calladita esta tarde…

¿Te ha comido la lengua el perro?

Vale, vale, si no quieres hablar…

Menuda siesta te estás echando.

Te advierto que no vas pegar el ojo por la noche.

¿Quieres que enchufe la tele?

Te vas a perder uno de tus programas favoritos…

¿No dices nada?

Qué raro.

Ni que te hubieses muerto, querida suegra.

 

Pausa.

 

Se murió.

Ella descansó en paz… y yo descorché una botella de sidra.

Al caniche también le di una copa y brindamos…

Pausa.

 

Nadie quiere divorciarse mientras no se demuestre lo contrario.

Hasta que se demuestra, y el divorcio se convierte en una necesidad.

Ya saben.

Más o menos así…

 

Como si estuviese hablando con su mujer.

 

No, cariño.

Perdona que lo diga pero me parece que no llevas razón.

No la llevas porque, sencillamente, no es verdad lo que dices.

Discúlpame.

Sé que intentas estar en lo cierto…

Ya, ya.

Déjame que te diga que…

No, si lo comprendo.

Sí, sí.

Lo que pasa es que si tú…

No, no.

¡Ya!

Claro.

Aun así, permíteme que insista…

De acuerdo, me callo.

Puedo callarme, lo que no significa que tengas razón.

Está bien, conforme.

Tú ganas.

Tiro la toalla.

Que sí, que sí.

¡Bravo!

 

Aplaude.

 

Llama a tu abogado, que yo llamaré al mío.

 

Pausa.

 

Afortunadamente, puede haber vida más allá del matrimonio.

Conocí a otra mujer.

Y seguimos juntos.

Recuerdo que me pidió un autógrafo…

 

Evocando ese primer encuentro.

 

Por supuesto, ahora mismo.

Dime tu nombre, por favor.

Muy bien.

Vamos a escribir la dedicatoria….

Ahí tienes mi firma… y el número de mi teléfono por si acaso.

Ya sabes.

Sin ninguna clase de compromiso, naturalmente.

Mucho gusto.

Espero que nos veamos en cualquier otro momento.

Gracias a ti.

 

Pausa.

 

Esa misma noche nos acostamos juntos…

No es que el sexo dé la felicidad por sí solo, pero prueben a ser felices sin tener sexo…

¡Ah!

La obra que van a ver enseguida la he escrito yo.

Es un monólogo sobre…

Prefiero que ustedes lo descubran.

Si les contado todo esto ha sido como una forma de decirles que esta es mi última función.

Alguna tenía que ser la última.

Ustedes son los últimos espectadores que voy a tener en el escenario.

Seguiré escribiendo seguramente… o quizás me dedique solo a otras cosas.

Tengo hijos, he escrito varios libros…

Me falta plantar un árbol.

O por lo menos, no sé, un geranio.

¡Ah!

En el vestíbulo, al concluir la representación que va a empezar seguidamente, podrán ustedes adquirir mis libros, los vídeos donde aparezco, algunos carteles de las obras que he interpretado, unas camisetas con mi nombre artístico…

Quiero darles las gracias por estar ahí.

Por haber estado en otras representaciones a lo largo de mi dilatada carrera.

Y por no haberme abandonado nunca durante varias décadas.

Muchas gracias de todo corazón.

Espero que la última función del viejo comediante les guste, les interese de la misma manera que otras obras han tenido la buena acogida que ha provocado que siga al pie del cañón teatral.

Espero darles un abrazo a todos y todas al finalizar.

Y espero que ustedes continúen acudiendo al teatro.

Gracias nuevamente.

Ahora, tras unos breves minutos de pausa y sin ningún tipo de publicidad, les invitamos a esta representación.

La última función de un cómico que deja la luz de los focos y los escenarios.

Señoras, señores, señores, señoras, distinguida concurrencia, una breve pausa para acudir al lavabo y rápidamente estoy con ustedes en lo que sin duda va a ser mi última función.

 

Saluda al público.

De pronto se siente indispuesto.

 

Perdón…

No sé lo que me pasa.

Creo que…

No.

Una falsa alarma simplemente.

Vuelvo enseguida.

 

Va a salir pero se siente mal.

 

Lo siento, señoras y señores.

Discúlpenme.

No, no sé lo que me pasa…

Lo que acaban de ver y oír tal vez haya sido… mi última función.

Creo que no puedo hacer nada más.

No puedo.

Les juro que esto no estaba en el guión.

No estaba…

Y todos soñamos lo que somos en este gran teatro del mundo hasta despertar.

El Autor premia o castiga en función de cómo represente su papel cada individuo…  

 

Cae al suelo.

Prolongado silencio...  y se hace el oscuro muy lentamente.

Enseguida se proyecta el rótulo “La guinda”.

Oímos la voz del comienzo del espectáculo.

 

VOZ

Acaban de tomar la última gragea…

Píldoras para no dormir, tratamiento teatral en 13 tomas con aperitivo

Y esta guinda.   

Para que no duerman porque no es posible dormir cuando se toman píldoras que quitan el sueño.

Así que esperemos que no puedan dormir esta noche, ni mañana…

La vida es sueño, queridos espectadores.

¿Quieren más?

Abran la boca, por favor, y empiecen a tomar otra píldora sin un poco de agua.

Después la siguiente, la que venga después…

¡Tomen!

Queda terminantemente prohibido bostezar y roncar.

Abran el frasco... y que aprovechen estas otras Píldoras para no dormir.

¡Perdón!

Mejor lo dejamos para otro día.

No es conveniente una sobredosis porque podría tener efectos secundarios.

¡Hasta las próximas!  

Mientras, les dejamos con la repetición de las jugadas más interesantes.  

Un frenesí, una ilusión, una sombra, una ficción…

 

Suena alguna música apropiada y se proyecta una selección de fotos de toda la obra.

Después vemos, nuevamente, el título “Píldoras para no dormir”.

 

 Fin. VOLVER A TEXTOS TEATRALES

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