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NOTICIAS TEATRALES Publicación creada el 6-8-2002 / Esta es la edición del 15-5-2012

 

NOTICIAS TEATRALES
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DESDE LA PLATEA

 

Escriben en esta sección: Sofía Basalo, Nunci de León, Francisco Mejorada y Magda Ruggeri Marchetti.

 

Índice de comentarios

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…LA VENGANZA DEL COSTUMBRISMO… LA VENGANZA DE LA PETRA

Por Sofía Basalo

¡VIVA EL TEATRO MODERNO!: EL TRAJE ABRE EL TELÓN DEL FESTIVAL DE OTOÑO EN PRIMAVERA

Por Titania

TÍO VANIA O LA NECESIDAD DE SEGUIR

Por Nunci de León

DE LAS COSAS BIEN HECHAS: LA CHULAPONA

Por Francisco Mejorada Jiménez

GEOGRAFÍA DE UN SOÑADOR DE CABALLOS

Por Nunci de León

NUESTRA CLASE

Por Nunci de León

EN LA OTRA HABITACIÓN DE PALOMA PEDRERO

Por Magda Ruggeri Marchetti

LAS MIL NOCHES DE INSOMNIO DE EL CAVERNÍCOLA

Por Nunci de León

UN ESPECTÁCULO INCLASIFICABLE: THE LIFE AND DEATH OF MARINA ABRAMOVICH

Por Francisco Mejorada Jiménez

EL DÚO DE LA AFRICANA - LOS BAJOS PRESUPUESTOS BAJAN LA CALIDAD

Por Francisco Mejorada Jiménez

REALIDAD SOCIAL URBANA CON HUMOR E INGENIO: PERRA VIDA, DULCES SUEÑOS

Por Francisco Mejorada Jiménez

UNA VEZ MÁS, SANTIAGO MONCADA… - VIOLINES Y TROMPETAS

Por Sofía Basalo

PEQUEÑOS DESEOS, MUCHO AMOR

Por Nunci de León

AFUERA ES DE NOCHE Ó COMO SI LO FUERA POR ÚLTIMA VEZ: COMO SI FUERA ESTA NOCHE

Por Nunci de León

…UNA REGENTA “DELUXE”… - LA REGENTA

Por Sofía Basalo

LA IMBORRABLE HUELLA DEL MAESTRO - EXTRAÑO ANUNCIO

Por Sofía Basalo

PRETEXTO TEATRAL, ANTICRISIS… - DE CINTURA PARA ABAJO

Por Sofía Basalo

MONÓLOGO A LA FRANCESA - GUILLERMITO Y LOS NIÑOS… ¡A COMER!

Por Sofía Basalo

ARTHUR CANTANDO CON GRACIA: VERSIÓN MUSICAL DE EL CRIMEN DE LORD ARTHUR DE OSCAR WILDE

Por Titania

C(H)OEURS EN EL TEATRO REAL

Por Francisco Mejorada Jiménez

NOCHE INOLVIDABLE DE UN GRAN DIRECTOR: I DUE FIGARO

Por Francisco Mejorada Jiménez

CUANDO ERA SENCILLO SONREÍR… - ANTES TE GUSTABA LA LLUVIA

Por Sofía Basalo

OJOS Y CERROJOS: HAY QUE ROMPER LOS TABIQUES DEL ALMA

Por Nunci de León

QUÉ DESASTRE DE FUNCIÓN… - JUGAR AL TEATRO, HACIENDO TEATRO, DENTRO DEL TEATRO… MOSTRÁNDONOS POR DENTRO, EL TEATRO…

Por Titania

UN CAPITALISTA ABURRIMIENTO… - QUITT

Por Sofía Basalo

…UNA BRILLANTE VELADA… - EL APAGÓN. (Black Comedy)

Por Sofía Basalo

…HACIA LA NADA… - DESAPARECER

Por Sofía Basalo

FETÉN 2012: SE ACABA DE CELEBRAR EN GIJÓN DEL 26 DE FEBRERO AL 3 DE MARZO

Por Nunci de León

…CON EL ALMA EN VENTA… - DR. FAUSTUS

Por Sofía Basalo

Virtuosos Cisnes: Los Divinos

Por Titania

UN VIAJE AL OTRO LADO DEL ESPEJO: GROOMING

Por Titania

LIBERTAD EN FEMENINO - MADAME BOVARY

Por Sofía Basalo

NUEVA VERSIÓN  DE LA CLEMENZA DE TITO UN AÑO DESPUÉS

Por Francisco Mejorada Jiménez

ALTA CALIDAD EN EL TEATRO DE LA ZARZUELA: El Gato Montés

Por Francisco Mejorada Jiménez

UNA BUTTERFLY REDONDA

Por Francisco Mejorada Jiménez

UN MUSICAL EXCELENTE: FOLLIES

Por Francisco Mejorada Jiménez

UN CALDERÓN JOVEN: LA GRAN ZENOBIA

Por Nunci de León

SER O NO SER: LO IMPORTANTE ES... EL TEATRO

Por Nunci de León

…UNA PROPUESTA POCO INTERESANTE…  - LOS INTERESES CREADOS

Por Sofía Basalo

UNA GRAN TRAVIATA

Por Francisco Mejorada Jiménez

ESTRENO DE RIGOLETTO CON SOMBRAS

Por Francisco Mejorada Jiménez

LUCES DE BOHEMIA DE RAMÓN MARÍA DEL VALLE INCLÁN EN EL TEATRO MARÍA GUERRERO

Por Magda Ruggeri Marchetti

YAGO, NUESTRO CONTEMPORÁNEO

Por Nunci de León

LA AVENTURA DE VIVIR - ELLING

Por Sofía Basalo

DESHACER, PARA REHACER… - HAY QUE DESHACER LA CASA

Por Sofía Basalo

EL VAMPIRO MÁS SEXY... - DRÁCULA

Por Sofía Basalo

NI LEMMON, NI MATTHAU... - LA EXTRAÑA PAREJA

Por Sofía Basalo

EL BARBERO DE SEVILLA PASEA POR  LA GRAN VÍA

Por Francisco Mejorada Jiménez

EL TIEMPO Y LOS CONWAY EN LOS TEATROS DEL CANAL

Por Magda Ruggeri Marchetti

MEIN KAPITAL

Por Nunci de León

...NI BUENA, NI ESPOSA... - EL MANUAL DE LA BUENA ESPOSA

Por Sofía Basalo

 

…LA VENGANZA DEL COSTUMBRISMO… LA VENGANZA DE LA PETRA

 

El Teatro Arenal ha recibido la comedia más divertida de Carlos Arniches, según dicen, uno de los dramaturgos más célebres del teatro español de principios del S.XX. En el programa de mano se alude a un hipotético lenguaje ingenioso, a unos conflictos y situaciones más que acertadas y a un perfecto acabado de personajes.

Supongo que todo esto se escribe, se afirma, si nos situamos en la época, a principios del S. XX. Seguramente en esos años ese lenguaje sería ingenioso e inteligente. Seguramente en esos años ese humor sería incluso inteligente. Seguramente en las primeras décadas del siglo XX esos personajes estarían más que elaborados, hoy no.

Hoy este tipo de obras sobran. Hoy este tipo de obras nos retrotraen a un pasado execrable, machista y ridículo. Hoy este tipo de obras no aportan nada; como nada pueden hacer unos intérpretes que sin estar mal, resultan ridículos en según qué roles, rozando incluso la exageración y la vulgaridad.

Por otra parte, podríamos pensar que al ser ésta una propuesta elaborada por una compañía privada, se recurra necesariamente a un título que va a contar con un seguimiento de un público “fijo” y “fiel”... Sin embargo, este argumento no es suficiente, no lo considero suficiente puesto que el teatro no es sólo un negocio con el que ganar dinero. El teatro debe ser algo más y con títulos como éste… eso parece olvidarse…  Para viajar al Madrid de los años veinte o treinta, para instalarnos en una casona muy bien amueblada, para arrimarnos a unos “chulos” y “chulas” perfectamente caracterizados… Para, personalmente, no reírme porque según qué situaciones no me hacen gracia y creo que no debería hacernos gracia… Ya que si eso es así (como parece que es) nos indica que en lo esencial seguimos siendo igual, seguimos siendo los mismos y eso no me parece positivo.

 

LA VENGANZA DE LA PETRA

Teatro Arenal.

Autor: Carlos Arniches.

Director: José Luis Gago.

Dirección artística: Estrella Blanco.

Intérpretes: José Luis Gago, Ruth Terán, Didier Otaola, Sonia Cruz y Natalia Jara, entre otros.

 

      Sofía Basalo  Sofía Basalo  

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¡VIVA EL TEATRO MODERNO!: EL TRAJE ABRE EL TELÓN DEL FESTIVAL DE OTOÑO EN PRIMAVERA

 

He tenido el placer de celebrar la fiesta teatral de esta Primavera de la mano de Peter Brook quien, con su genialidad, nos demuestra que el teatro puede seguir siendo fresco y clásico, en este siglo XXI,  que solo necesita ser fiel a sus orígenes,  y contar historias que nos hagan sentir y sonreír.

Ni artificios, ni decorados, sólo un poco de imaginación para construir un espacio, y  las voces que nos relatan la fábula.

Este veterano maestro, a sus 86 años sigue experimentando, y  nos induce a conocer este remozado Traje, para que participemos de este rito milenario.

Un traje que, como nos adelanta el título, es un figurante, que se convierte en protagonista de esta tragicomedia.

El otro protagonista invitado es la música, que abre la escena, incluso antes de que se nos presenten los personajes de la historia.

Brook, siguiendo el ejemplo de los grandes clásicos, convierte  las canciones, y a sus intérpretes, voz, guitarra, acordeón, piano, trompeta… en partes integrantes del relato.

Este traje, ahora rescatado, se nos narra, en inglés, y a través de un hilo conductor, construido con canciones, algunas clásicas, otras populares, que nos cuentan como si fuera una farsa, una broma,  lo ocurrido en la Sudáfrica del apartheid.

Pero la comedia, fiel a los cánones clásicos, por momentos, se muta en tragedia, y los protagonistas, pasan de la risa al llanto.

Tenemos que quitarnos el sombrero ante la natural profesionalidad con que todos encarnan sus distintos papeles… Los intérpretes son tan genuinos que, ante nuestros ojos,  parecen auténticos sus personajes, sus historias, sus sonrisas, sus lágrimas, sus celebraciones y sus problemas…

Y, para que sintamos que formamos parte de esa historia, Brook acerca a los espectadores a la escena, incluso algunos son invitados a participar sobre las tablas de la fiesta que organizan los protagonistas.

Como broche final, la emoción gana al público que vitorea y aplaude a los intérpretes que, conmovidos, agradecidos, ovacionan a su público.

Tenemos que celebrar que Brook haya aceptado   visitarnos, que Goldenberg le haya convencido un año más para participar en el Festival.

Y hacemos votos para que los dioses del teatro bendigan a  esta troupe por muchos años, para que sigan regalándonos más fiestas teatrales, como ésta…

 

Théâtre des Bouffes du Nord

The suit (El Traje) de Can Themba, Mothobi Mutloatse y Barney Simon

 

Titania  

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TÍO VANIA O LA NECESIDAD DE SEGUIR

 

Como consecuencia de su éxito en los Teatros del Canal, el espectáculo Tío Vania llega al Teatro Fernando de Rojas, del Círculo Bellas Artes de Madrid. Tantas veces representada la pieza, estamos ante un clásico ya de la escena -española y universal- basado en la obra del gran clásico de la literatura rusa Anton Chéjov. Se trata de una función en la que han apostado por lo más alto desde la Comunidad de Madrid hasta la embajada de Rusia, particularmente el Centro cultural de Rusia con su sede en la C/ Atocha 34. Allí estuvimos muchos en una mañana de hace ya meses escuchando a los que glosaban las virtudes de la obra, presentándola a los medios, en una palabra, en aquellos salones lujosos y a la vez ruidosos. Todos los pasos tienen su eco.

En Tio Vania, ocho personas, en una casa en la Rusia del siglo XIX, se plantean cómo cambiar el rumbo de sus vidas. Para ello, Tío Vania cuenta entre su elenco con ocho grandes actores, un cuidado vestuario y una esmerada escenografía que contribuyen a realzar las cualidades de los ocho caracteres a los que dan vida. La música en directo añade el encanto imprescindible para que todo conduzca al espectador hasta la Rusia de finales del siglo XIX, así como a la condición y el sentir generales de aquella época. Su argumento, con haberla presenciado muchas veces, resulta llamativo y a la vez cotidiano, actual pero me temo que a situaciones como ésta, jamás nos acabaremos por acostumbrar: De ahí que cada acto de la función termine con un arrebato musical o dancístico que para mí viene a significar lo inexpresable, el chillido y la rabia ahogados en vodka.

Se trata de una familia media, con tierras y con siervos, en la que todo se desmorona. Deudas, apariencias, parásitos encumbrados la corroen por dentro, pero tienen visita y eso parece que va a desencadenar "algo". Algo que quedará en que todo siga igual, qué desesperación.

Todos están descontentos y rondan sin cesar en torno a algo o al alguien, como si acabaran de descubrir que no son felices y hubieran vivido en el limbo. De repente, lo que hasta ahora se daba por seguro y estable, se tambalea, soplan otros aires y los roles sociales y personales se ponen en cuestión. Matarse es una opción. O dejarse morir poco a poco como hace todo el mundo. Los protagonistas ya no saben si hasta ahora han sido buenos o simplemente tontos, si con su bondad han contribuido a destruir -más que a construir- cuanto les rodeaba y que tanto amaban: un status, un lugar en el mundo, un entorno que defender. En la función, L´Om Imprebís ha puesto el acento en el peligro de perder toda posibilidad de idealismo y aceptar, sin más, una realidad que acaba aplastando al ser humano. El "cultivemos nuestro jardín" volteriano no es tan fácil cuando soplan otros vientos, y hay que ser muy fuerte para resistir.

 

Título: Tío Vania, del ruso Anton Chéjov

Reparto: Rosana Pastor, Sandro Cordero, Vicente Cuesta, Paca Ojea, Carles Castillo, Carles Montoliu, Xus Romero y Carmen Arévalo

Dirección y versión de Santiago Sánchez

Vestuario: Elena Sánchez Canales

Escenografía: Dino Ibáñez

Música en directo: Víctor Lucas.

Espacio: Círculo de Bellas Artes de Madrid

Fecha: 12 de mayo de 2012

 

 Nunci de León    Nunci de León  

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DE LAS COSAS BIEN HECHAS: LA CHULAPONA

 

Las cosas bien hechas nunca pierden vigencia, y con el tiempo hasta mejoran su imagen  y su valor. Esto ha sucedido con la producción de La chulapona, del Teatro de La Zarzuela del año 1988.  La dirección de Gerardo Malla, la excelente coreografía de Goyo Montero y la dirección musical de Miquel Ortega son un buen referente para llevar adelante un espectáculo de gran nivel, con una brillante escenografía de Mario Bernedo, fallecido en 1993.

Como ya dijimos en anteriores críticas, esta producción está encuadrada dentro de un clasicismo escénico, que lleva la acción al tiempo en que Guillermo Fernández-Shaw Federico Romero y Moreno Torroba definen la obra, los años 30 del siglo XX. La tensión dramática está muy bien sostenida dentro de un libreto extraordinariamente avanzado para su género, en que una mujer capaz de valerse social y económicamente por sí misma, renuncia a su amor por los engaños de su novio y acepta el matrimonio sin amor con un hombre mayor y reflexiona sobre lo que le espera, sin amor, a cumplir como una buena ama de casa, asumiendo ese triste destino. La definición de los personajes es realmente notable y el desarrollo de un argumento muy interesante conforman una obra de gran envergadura.

Musicalmente la obra está considerada superior a Luisa Fernanda a pesar de ser ésta la que ha tenido más éxito. Unos dúos, romanzas y coros de excelente calidad, amén de los añadidos flamencos, por parte de los responsables de la producción en un alarde de coreografía de Goyo Montero, que nos deja su impronta en toda la obra, y desde luego brillantemente en el Chotis, muy bien interpretado por el coro vocal y dramáticamente y los figurantes.

El elenco muy equilibrado, con una Milagros Martin que imprime a La chulapona la fuerza de siempre. Gran voz e interpretación dramática Susana Cordón en el papel de Rosario, con momentos como el comienzo del dúo femenino del último acto mostrando una línea de canto impecable, como impecable fue el  José Maria de Antonio Gandía, lleno de matices y como alguien con experiencia nos comento, sin chillar, siempre en una perfecta línea de canto.

Digno sucesor de Rafael Castejón se nos mostro su hijo Jesús, experimentado actor, que imprime su toque personal creando un convincente Chalina. Muy bien la actuación de Charo Reina como Venustiana, con gran carácter interpretativo y una gran fuerza cómica, su experiencia en los escenarios tanto como actriz como cantante se nota. Nos pareció la mejor interpretación dramática de la representación. Destacado también Gerardo Malla, director artístico de la producción, en el papel de Don Epifanio. El resto bien, en una labor en conjunto, muy notable.

Destaquemos el coro, con una importante intervención en toda la obra y que sobresalió como ya comentamos en el Chotis.

Brillante la labor de Miquel Ortega al frente de la orquesta, dotando a la ejecución de la partitura de una finura que la aparta de posibles excesos casticistas. Muy matizada cada una de las intervenciones.

Muy bien el ballet flamenco  y la cantaora Eva Duran.

Grandes aplausos de un público, realmente entregado a la belleza plástica que destila esta gran producción, que como el buen vino, con el tiempo mejora.

 

   Francisco Mejorada Jiménez  Francisco Mejorada Jiménez  

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GEOGRAFÍA DE UN SOÑADOR DE CABALLOS

 

Geografía de un soñador de caballos es una obra enigmática porque te pone en contacto con realidades que la mayoría de los mortales no conoceremos en nuestra vida. Por suerte. Que te secuestren por ser un genio no está al alcance de todos. Es, sin embargo, metáfora de las gentes a las que un don excepcional, lejos de proporcionar la felicidad, les resulta una maldición. Ya lo trató Andersen en el cuento La hiedra, metáfora universal del parasitismo sedentario de los que quieren vivir de un don sin poseerlo. Luego están los envidiosos, los inquisidores del don, su geografía circundante e indeseada. Con estas coordenadas, más le valía al pobre desgraciado haber nacido libre de dones. 

Los sitios que se aluden en la obra son sórdidos: Casinos, moteles de carretera, escenarios todos familiares de esa franja llamada Nuevo México donde uno supone -por el cine, por los noticieros- que sólo ocurren crímenes. Allí se mueve el genio, siempre huyendo en manos de sus explotadores, secuestrado por ellos como un objeto, esa gente sin escrúpulos que tortura al genio. Pero lo terrible es que éste necesita para sus intuiciones (corazonadas, si se quiere) inspirarse en los paisajes que conoce y ahí viene la tragedia: Como secuestrado, no debe memorizar nada y, para ello, mejor no ver nada. Ojos tapados, un pobre monstruo ciego obligado a tener pesadillas -nada iluminadoras, por cierto-, de tesoros y números de la suerte. 

Hay personajes que le acompañan y hacen su vida peor o mejor: Geografía humana deberíamos llamarlos porque así se da un repaso a los tipos que rodean a alguien que tiene algo codiciable: una virtud, una genialidad, un tesoro escondido, algo que dé dinero y que por ello sería la panacea de los males de alguno, el cumplimiento de la soberbia de otros. Tú tienes el genio, pero ellos tienen el poder, le dice en un momento al soñador uno de sus carceleros, el más benévolo y que se permite dialogar con él jugándosela, otros son los que mandan, invisibles por ahora. Son muchos, como en toda cadena, los que de él dependen y entre todos ellos, componen un coro griego que es todo un tratado de caracteres y personalidades en esa frontera difusa entre el miedo y la tiranía, la compasión y la traición, el vender hasta a su padre por unos dólares y perderlo todo porque la tensión ya no se aguanta.

 

Geografía de un soñador de caballos de Sam Shepard

Reparto: Rubén Villoslada, Agustín Bellusci, Nacho de Diego,Pablo Torelló, Isidro Vigo, Lola G. Otero

Dirigida por David Amitín

Escenografía: Richard Cenier Le Cabinet

Iluminación: Pedro Yagüe

Vestuario: Nacho de Diego

Teatro Lagrada 29 de abril de 2012

 

 Nunci de León    Nunci de León  

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NUESTRA CLASE

 

Son diez actores, diez registros vocales distintos que se pretenden inconfundibles, diez maneras de moverse en el escenario con sus neuras, su alegría de vivir y su mala uva. Los mismos diez actores y actrices hacen de jóvenes, de adultos padres y madres, es una vuelta al pasado detrás de otra en medio de un presente de paz que no se acaba de asumir cuando se han vivido tales cosas. La obra requiere una implicación especial del espectador, hay personas que se salen recién empezada, no resisten más: Otra de judíos, como si no lo supiéramos ya lo que pasó, era el día del estreno y siempre se esperan novedades eficaces jamás contadas, los asistentes han visto mucho teatro en su vida. Además, si el ser humano aprendiera, pero ahí está la historia contumaz repitiéndose a cada nueva oportunidad. Somos escépticos de que estas ceremonias de exhumación sirvan para algo pero ahí están esos diez con toda su fuerza y su juventud dando lo mejor de sí mismos. Hay uno que, a pesar de haber muerto a manos de sus amigos, sigue presente en escena hasta el final. Como la mala conciencia de los que sobreviven. Autor y directora, casi en mi fila, atrás del todo, están como flanes viendo todo esto. Veo sus caras y todo el trabajo que han hecho en espera de que algo, al menos algo, le llegue al exigente público.

La obra se basa en un hecho histórico de la Segunda Guerra Mundial: Una localidad polaca (de nombre Jedwabne) es invadida por los nazis. Y en esa ciudad, hay judíos desde siempre, perfectamente integrados, nacidos y crecidos en ella. Todos los judíos en número de 1.600 son muertos en un gallinero, apaleados hasta la muerte. ¿Por los nazis? Eso creíamos pero no. Han sido sus vecinos que ansiaban sus negocios.

La anécdota es aleccionadora a más no poder de cómo los que son amigos inseparables infantiles, colegas y cómplices de aventuras juveniles, se pueden convertir en enemigos encarnizados en cuanto se cambian las tornas. Y en cuanto le aprietan a alguno el tornillo, aún más. Y ahí, en ese cambio entre el amor sincero y el odio a muerte, entran en juego todas aquellas pequeñas rencillas que parecían tan inocentes al ser aludidas en la paz: las envidias sanas hacia el que destaca en algo, la novia que se acaba casando con el amigo inseparable, el trabajo y la beca conseguidos por otro, la posesión de algo que otro tiene, en suma. Y sigue. Ahí sale todo a relucir y todo se resuelve en delación y muerte. Igualito que aquí en las aldeas cuando la Guerra Civil. No es la ideología: es la revancha, tan largo tiempo esperada, el verdadero motor de la acción en los sitios pequeños donde todo el mundo se conoce. Generaciones de odio larvado que se descubre de repente y salta. Todo por los aires. Duró casi tres horas, hubo descanso. Mereció la pena. Toda una meditación y ojalá que trascienda, por lo bien hecha, por su perenne actualidad.

Por cierto, acabo de ver la película titulada Hijos de un mismo Dios, también de judíos, deportaciones, trenes y de trasfondo la indescifrable psicología infantil. Nunca estará todo dicho, pero es duro, claro que lo es.

 

Autor: Tadeusz Slobodzianek
Directora: Carme Portaceli
Versificación de poemas infantiles: Isabel Medina
Intérpretes: Jordi Brunet, Ferran Carvajal, Roger Casamajor, Lluïsa Castell, Isak Ferriz, Gabriela Flores, Carlota Olcina, Albert Pérez, Jordi Rico, Xavier Ripoll
Espacio escénico: Paco Azorín
Diseño de luces: Miguel Muñoz
Vestuario: Lluna Albert
Coreografía: Ferran Carvajal
Música original / Espacio sonoro: Jordi Collet (Sila)

Espacio: Teatro Fernán Gómez

Fecha: 16 de abril de 2012

 

 Nunci de León    Nunci de León  

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EN LA OTRA HABITACIÓN DE PALOMA PEDRERO

 

Paloma Pedrero es una autora que indaga en los profundos conflictos del alma humana, pero siempre teniendo presente la realidad del momento socio-histórico y siempre escribiendo un teatro comprometido. También ha estudiado una tremenda realidad de hoy: grupos urbanos de jóvenes que llevan la violencia al límite del absurdo (Cachorros de negro mirar) e indaga en la psicología de los personajes para que el espectador consiga comprender lo que impulsa acciones tan violentas. No es casualidad que su compañía se denomine Teatro del alma. Y de problemas psicológicos de la realidad de hoy trata esta pieza cuyo núcleo es la relación entre padres e hijos en un mundo enajenado como el actual. En particular aquí el conflicto surge entre una madre de hoy, realizada en su autonomía profesional, y una hija que no se siente amada y la percibe como una rival por la presencia física y en el terreno intelectual. La novedad y actualidad de esta relación conflictiva consiste en su naturaleza postmoderna en la que la hija, superando la reivindicación de mayor libertad, reclama de la madre un papel materno más tradicional. La obra, construida con una perfecta economía del tiempo y del espacio, respeta como siempre las tres unidades y la cronología dramática coincide casi exactamente con la real.

Amanda vuelve repentinamente de un viaje a París porque ha descubierto por algunos mensajes que su madre Paula se ha citado para un encuentro adúltero precisamente en su buhardilla, un espacio que la hija considera propio, y, peor aún, con un querido amigo suyo del que está secretamente enamorada. Ella ha tenido una educación muy de hoy, con mucha libertad y disponibilidad económica, pero querría una madre más convencional, más presente, más preocupada por ella. Paula ha alcanzado, con gran esfuerzo y lucha en un mundo hostil para la mujer, una posición laboral satisfactoria como profesora y como guionista de éxito, y ahora quiere mantener y disfrutar lo que ha conquistado. Esta es la novedad del conflicto generacional. La madre que ya no está entregada a la familia y que se ha situado al precio de un gran empeño y dedicación, a menudo con sacrificios económicos, y la hija que lo ha tenido todo regalado, pero que se ha sentido sola y que sobre todo ve su futuro con gran incertidumbre, como la mayoría de los jóvenes de hoy. Desde su punto de vista las dos tienen su parte de razón, pero es la sociedad actual la que propicia estos conflictos, en especial porque los jóvenes no ven salidas para sus vidas mientras saben con certeza que su mundo será mucho peor que el de sus padres. En esta obra subyace también una competición personal entre la hija y la madre como mujeres: la joven se siente menos atractiva que la madre y sufre un fuerte complejo de inferioridad que se manifiesta patológicamente.

El montaje, dirigido por la propia autora, es impecable. Perfecta la escenografía que presenta una buhardilla transformada en una habitación, apropiada para una chica que quiere hacer de ella su espacio personal, una música escogida con cuidado y adecuada a los distintos momentos. La melodía sensual, que se oye al comienzo de la representación, subraya el deseo de juventud de la madre, encarnada por Isabel Gálvez, que, moviéndose a su ritmo y acariciándose el cuerpo, revela una sensualidad difícil de contener. Cada gesto revela la expectación por el encuentro adúltero que espera. Poco después llega la hija (Marta Castellote), una chica brillante, algo inmadura, pero decidida a enfrentarse con la madre, e inmediatamente estalla el conflicto que se mantiene sostenido y en continuo crescendo durante toda la función. Sapientemente medido el ritmo del pasaje de la comprensión entre las dos a la crisis histérica de la hija que se abalanza sobre los platos de pasta engulléndola furiosamente, revelando la patología en que ha desembocado la relación con la madre.

Como siempre, los personajes de Paloma Pedrero son complejos y requieren un trabajo actoral intenso. Nadie mejor que la propia autora para dirigir con firmeza los movimientos y actitudes de las actrices que han conseguido representar perfectamente el doloroso enfrentamiento de dos seres que parecen incapaces de llegar a comprenderse. Los espectadores contuvieron la respiración hasta el final en que prorrumpieron en aplausos y ovaciones.

 

Dirección: Paloma Pedrero.

Iluminación y escenografía: Covadonga Mejía.

Intérpretes: Isabel Gálvez, Marta Castellote.

Teatro Conde Duque. Madrid.

 

Magda Ruggeri MarchettiMagda Ruggeri Marchetti 

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LAS MIL NOCHES DE INSOMNIO DE EL CAVERNÍCOLA

 

El Cavernícola celebra sus 1000 funciones (ahorro los comentarios al uso en estos tiempos cutres, tales como "con la que está cayendo..., tal como está la cosa...", que dichas frases ya las he oído trillar y hollar por doquier) y me uno a las felicitaciones a alguien cuya principal virtud es la ser un grandísimo currante. Porque sí, porque lo digo yo. De la palabra y de la música, pero sobre todo de la palabra, tratando con ella de entender el mundo y de poner un poco de orden a su alrededor,  Nancho Novo es un currante. Su personaje convence sobre todo porque es humilde y se sabe ganar al público con esa infatigable cualidad del que no se cansa de agacharse y volverse a levantar, de dar y de recibir lo que sea, aunque sea una (ya sabéis). Si no lo fuera. intentaría un espectáculo mudo, con sketches que recordaran a Groucho Marx, o a Chaplin, pero como sabe que sobre todo y por encima de todo es un narrador gallego, un embaucador de la palabra como aquellos que afilaban cuchillos de matanza por la Castilla sedienta, habla y saca sus miserias a relucir y hace de ello su modo de vida. Es ahí donde se gana al público, siendo como es y mostrándose como tal, no escondiéndose detrás del personaje. 

El Cavernícola es una obra desternillante e intuitiva sobre el modo en que se explora de la distancia entre los sexos. Y esa exploración está hecha por parte de alguien cabal, un hombre que está encantado de serlo con todos los reproches que ello le acarree, que le gusta ser como es y que por ello ama la dialéctica de los sexos, las benditas diferencias lo que le obliga a poner un poco de cordura en los tópicos y en la maldita tan traída y llevada corrección política.

Se merece el aplauso general por poner los puntos sobre las íes: lo primero, de la Real Academia de la Lengua, y después, de todos los demás. Un gran defensor de la lengua, Nancho Novo. Escritor, músico, payaso, compositor, casi médico pero, ante todo  actor, lanza una llamada a los productores de cine con ese humorismo de los cómicos de la legua: que ya le podéis llamar; que le habéis respetado estos cuatro años de éxito con El Cavernícola y os lo agradece, pero que ya podéis volver a contar con él. Vale. 

 

El Cavernícola, de Rob Becker

Teatro Fígaro - Adolfo Marsillach de Madrid.

26 de abril de 2012

 

 Nunci de León    Nunci de León  

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UN ESPECTÁCULO INCLASIFICABLE: THE LIFE AND DEATH OF MARINA ABRAMOVICH

 

Es indudable que Gerard Mortier  consigue crear expectación en sus planteamientos  sobre   la programación del Teatro Real. La polémica, presente tanto en el público como en la crítica, colabora a ello. Después de Choers uno de los peores espectáculos que uno ha visto en ese teatro, nos llega The Life and death of Marina Abramovich, dirigida por Robert Wilson, un director que ya nos aburrió en Peleas y Melisande con sus planteamientos estáticos, pero que al ser lo que un directivo del Real nos comentaba, de la “compañía de ópera” de Mortier, estamos seguro que nos honrará con su presencia mientras el belga esté con nosotros. Sabido es que el personaje central de la obra, Marina Abramovich es uno de los iconos del llamado Performance,  y esta producción del Teatro Real en colaboración con varios teatros europeos, estrenada en el Manchester International Festival, pretende ser su biografía teatral. El planteamiento de Wilson es contar a través de un personaje, interpretado magníficamente por el actor americano Willem Dafoe, un corifeo  con reminiscencias del estilo de Joel Grey en la película Cabaret. El relato va acompañado de la escenografía, muy brillante a veces, aburrida otras, de Wilson que como siempre abusa y en esta ocasión satura, de las “andaduras a cámara lenta” de los personajes de la obra. Las escenas, enormemente estáticas y a veces inconexas con el devenir de la obra, rompen la tensión dramática, que solo la calidad de Dafoe consigue mantener. Musicalmente la obra dice poco pues se convierte en una especie de recital de un cantante pop Antony,  nueva versión de Demis Roussos, contagiado del estatismo de Wilson y con la esporádica intervención del contratenor Christopher Nell, que poco tiene que ver con el argumento. A ello se une también la intervención  del Svetlana  Spajic Group interpretando danzas eslavas. Las intervenciones de la protagonista, Marina Abramovich, tanto en su parte hablada como cantada, fueron vulgares.

¿Es un espectáculo fallido? En nuestra opinión no, quizás inclasificable, pues independientemente de su excesiva duración y  su escenografía reiterativa, está dotada de una brillantez visual con el gran dominio de la iluminación de Bob Wilson y una sólida interpretación por parte de  Willen Dafoe. La cuestión que se ha planteado en múltiples foros  es  ¿se trata de una ópera?  A nosotros nos parece un espectáculo, teatral, con un cantante que nos “suelta” sus canciones. En líneas generales nada que ver con lo que se espera de una ópera. ¿Quiere esto decir que en el futuro la temporada oficial del teatro se abrirá a la música pop y veremos a cantantes como Dani Martin, ex del Canto del loco o a los decibelios de Lady Gagá?  No lo sabemos sinceramente. En la rueda de prensa previa  al estreno, Bob Wilson se quejaba amargamente de que los protagonistas, en su mayor parte residentes en Nueva York, no habían conseguido que sus obras se estrenaran en el Metropolitan, tachando a este teatro de ópera de conservador. A lo mejor la respuesta está en que lo que se espera en esta sala neoyorquina es ópera, y más teniendo en cuenta que al igual que en Madrid,  hay salas especializadas en otro tipo de teatro, experimental, alternativo, en las que perfectamente cabe un espectáculo, por lo demás interesante, como el que se ha presentado en el Teatro Real.

 

   Francisco Mejorada Jiménez  Francisco Mejorada Jiménez  

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EL DÚO DE LA AFRICANA - LOS BAJOS PRESUPUESTOS BAJAN LA CALIDAD

 

Dentro del programa de las fiestas de 2 de Mayo se programa una zarzuela de género chico El dúo de La Africana, conocidísima obra de uno de los mejores compositores dentro del género, el maestro Fernández Caballero con libreto de Miguel Echegaray.  Es una producción del Teatro Arriaga de Bilbao bajo la dirección artística de Emilio Sagi, lo que ya de por sí constituye un aliciente, añadido a la presencia de una de las mejores sopranos del panorama lírico español, la granadina Mariola Cantarero.

La sorpresa para el público  es que en vez de una orquesta, la dirección musical de Rubén Fernández Aguirre se ciñe a una interpretación al piano que él mismo realiza, eso si, con brillantez y que creíamos solo privativo de centros culturales  y compañías de aficionados.  En cualquier caso teníamos curiosidad por ver los resultados que lamentablemente no fueron muy halagüeños, pues como toda representación de zarzuela, que se considere de un mínimo nivel, la presencia de una orquesta que le proporcione soporte musical, tal y como lo concibieron sus autores, es imprescindible, porque de lo contrario la obra resulta pobre.

La misma pobreza se sintió en el coro, de seis cantantes femeninas y seis masculinos, mejores las primeras, pues es una obra en la que el coro tiene una importante participación, en números de un gran nivel musical.

Respecto a la dirección artística, el indudable ingenio de Sagi salva las deficiencias presupuestarias  de las que adolece toda la obra  y dentro de un clasicismo, que esta zarzuela agradece, el dinamismo del tratamiento actoral y escenográfico, en los que Sagi es un auténtico maestro, recordemos su magnífica dirección de I due Figaro en el Real hace unas semanas, compone una producción muy consistente.

El elenco actoral y canoro presenta altibajos. Muy bien Mariola Cantarero como Antonelli, sobrada para esta obra, con esa voz potente, bien timbrada y llena de matices, que acompaña con una gran soltura dramática incluso en su parte hablada. Una muy buena voz la del tenor Javier Tomé en un más que notable Giuseppini. Excesiva la Amina de Itxaso Quintana, agotadoramente histriónica. El Querubini de Felipe Loza simplemente correcto, algo envarado, en un personaje que requiere de una vis cómica, que en este papel aún no parece haber desarrollado. El resto bien en general. Tanto Loli Astoreka, como la sastra, Mitxel Santamarina como bajo de la compañía, Lander como Inocente y el todo el reparto secundario.

El público aplaudió sin demasiada convicción excepto en los  protagonistas, Cantarero y Tomé y se echo de menos la presencia de Sagi, auténticos “salvadores” de una representación con muchas carencias.

 

   Francisco Mejorada Jiménez  Francisco Mejorada Jiménez  

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REALIDAD SOCIAL URBANA CON HUMOR E INGENIO: PERRA VIDA, DULCES SUEÑOS

 

Afortunadamente aún tenemos la suerte de asistir a espectáculos como el que se nos presentan en la Sala El Montacargas, Perra vida, dulces sueños, en la que dos personas, hombre y mujer, nos cuentan su vida, con sus sueños, sus tristes realidades son dos trabajadores de una empresa sujetos a las veleidades de sus superiores, un supervisor, maltratador psicológico del trabajador y una cándida secretaria cuya perspectiva vital se la marcan los horóscopos, hasta que sus sueños astrológicos parecen cumplirse, en una interesada relación con su jefe, el director general. La realidad para ambos toma un sesgo duro,  que finalmente acaba con un final tan  esperanzador como inesperado. Las ilusiones retornan, la vida sigue.

Toda la obra esta soportada por un más que sólido texto de Miguel Morillo que si bien refleja la realidad, no desdeña la comicidad combinándola con toques de tristeza, a través de unas actuaciones actorales magnificas de Aurora Navarro, creando un personaje que inspira ternura, lastima y a la vez desarrolla una comicidad que invade al espectador y, por otra parte, Manuel Fernández en ese papel de operario de la empresa al que todo le sale mal, eternamente cabreado con la vida, con el mundo y en particular con su supervisor.

Es realmente notable que una producción de muy bajo presupuesto, pueda alcanzar cotas de ingenio como las que alcanza esta obra, capaz de despertar la sonrisa, la carcajada y la emoción del público. El ritmo que se imprime a la obra es enloquecedor, sin respiro ni para los actores ni para el espectador.

En resumen, si se quiere pasar un rato delicioso, con el ingenio de una obra en la que muchos se pueden ver reflejados, pásense por la sala El Montacargas. Lo disfrutaran.

 

   Francisco Mejorada Jiménez  Francisco Mejorada Jiménez  

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UNA VEZ MÁS, SANTIAGO MONCADA… - VIOLINES Y TROMPETAS

 

Esta comedia tuvo un rotundo éxito en 1977, año de su estreno. Eran otros tiempos, había otra mentalidad, otras costumbres, otras formas. Supongo que el momento que vivimos es el idóneo para que un texto de estas características regrese y vuelva a triunfar. Supongo que las circunstancias que estamos atravesando son las aptas para disfrutar con las vivencias de tres músicos de cámara que comparten no sólo la profesión, sino también sus objetivos amorosos. Supongo que estos fines resultan logrados. El trabajo de los intérpretes, incluida la labor de Ivonne Reyes, es notable; aunque no debemos olvidar que son personajes simples, sin aristas; son personajes lineales, que no presentan complicación alguna, más allá de la de provocar la hilaridad en el espectador.

Los avatares que van sufriendo son simples, comunes y para qué negarlo, muy trillados. Las situaciones “imaginadas” por el autor son muy similares a las “creadas” para otros momentos teatrales, con lo que casi se podría decir que además de inspirarse en sí mismo, Santiago Moncada puede haber cambiado los nombres, los parentescos y las profesiones de sus personajes para escribir lo mismo una y otra vez… Pero al público, que advierte estas circunstancias, parece darle igual.

Siendo objetivos, la escenografía y vuelvo a repetir, el trabajo del elenco es correcto; más que eso es la labor de Antonio Vico, quien se lleva al ovación más cerrada del público. Ivonne Reyes, casi debutante en estas lides, defiende con soltura su personaje… Pero más allá hay poco. En más de una ocasión he podido charlar con Jesús Cisneros (quien alterna su trabajo en la obra con Javier Tolosa) y me ha afirmado que una compañía privada no puede aspirar a más; que una compañía privada no puede arriesgar su dinero en obras de teatro más profundas, con mensaje, o en propuestas que inviten a la reflexión a un público que quizá ante un título de estas características no llenaría el teatro. No sé si este pensamiento es el correcto, pero parece que a Descalzos Producciones esto le funciona y al fin y al cabo es lo que cuenta.

“Violines y trompetas” es una propuesta aceptable dentro de la “normalidad” que la caracteriza y no está mal… Ese no está mal, viene dado, repetimos por el trabajo interpretativo notable de cuatro actores convencidos de lo que hacen.

 

VIOLINES Y TROMPETAS.

Teatro Muñoz Seca.

Autor: Santiago Moncada.

Dirección: José Troncoso.

Intérpretes: Ivonne Reyes, Cristina Peña, Antonio Vico y Javier Tolosa.

 

 

      Sofía Basalo  Sofía Basalo  

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PEQUEÑOS DESEOS, MUCHO AMOR 

 

No sé si recuerdan ustedes La cerillera, aquel terrible cuento infantil de Andersen en que una niña, en Nochebuena, se acuerda de su madre mientras pasa hambre, frío y soledad. Su madre también era cerillera, como ella, y la niña ha heredado el puesto, el frío y la desatención de los paseantes. La acción transcurre en plena calle, al lado de una farola, todo escarcha y noche de fiesta. Por las ventanas, se ve a las familias celebrando felices la Navidad entre buenos manjares, abrazos, brindis, felicitaciones... Todo reluce, incluso la nieve que se viste de gala, y entre tantas promesas de felicidad, la niña pobre espera un milagro... Ver a su amorosa y sonriente madre...  ¿La verá? Para un espíritu de niño, éste es un reto. Todos deseamos crédulamente que la niña aterida encuentre el calor que necesita, que pueda ver a su madre y revivir... que esa cerilla, la última que le queda y por la que recibirá una paliza si no lleva a casa el producto de su venta, resista hasta lograr el milagro.

La voz de Olga es sugerente y maternal, con unas resonancias navideñas de canción de cuna que alcanzan a todas las culturas, Olga habla un español tan perfecto, que parece de Colombia. Es de Bulgaria pero lo ha trabajado mucho, muchos años en España y, dentro de España, en Asturias. La niña, aunque hecha del material de un títere, no nos duele menos en su necesidad y en su ilusión que si fuera de carne, tan bien manejada está por su autora. Su tierno espíritu apela al hada madrina que todos desearíamos ser en ese momento. Parece que por fin la niña va a vencer el frío bajo el conjuro mágico de la voz de Olga. Todo es suspense hasta el final. Con sabiduría, se dosifica y se alimenta el misterio de cada cerilla, tanto que, incluso para los que se hayan leído el cuento, tiene algo de magia e intriga ¿Habrá alguna esperanza para la pequeña cerillera? ¿Se acabarán cumpliendo sus pequeños deseos?

 

PEQUEÑOS DESEOS está basada en el cuento de Andersen

Texto, voz y muñecos: Olga Churchic

Director: Aleksandar Curcic

Escenografía Olga Churchich

Marionetas Olga Churchich

Diseño iluminación Alberto Ortiz

Para todos los públicos a partir de 6 años

Fecha: 20 de Abril de 2012

Teatro Riera (Villaviciosa, Asturias)

 

 Nunci de León    Nunci de León  

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AFUERA ES DE NOCHE Ó COMO SI LO FUERA POR ÚLTIMA VEZ: COMO SI FUERA ESTA NOCHE

 

Dos mujeres en un mismo espacio que la luz dibuja y marca: la una cose, pobre cabeza gacha bajo una bombilla escuálida que cae sobre la labor, y recuerda; la otra, más joven de apariencia, llega cargada de novedades y proyectos, pero sobre todo temores. Temores por su estado, temores ante la felicidad. Son madre e hija. La hija va sobre horribles tacones que deja en cuanto puede, y ciñéndole espalda y cuello la horrible correa del bolso. ¿Se iba a ahorcar y no encontró árbol? No hay esperanza. Parece que lo que diferencia a la hija de la madre es que aquélla sólo conoció un hombre. 

La escena se divide así en dos mitades casi simétricas que pretenden ser antagónicas pero que, no nos engañemos, son pasado y presente del contingente femenino de una misma familia cuya carga genética no ha cambiado tanto. Dos generaciones, la misma historia compartida como si no hubiera llovido, Como si fuera esta noche. De nada sirve morir. Tan vivas y presente están en la hija estas vivencias como la figura de la madre, que murió víctima de su amor pero que sigue presente, con sus mismos anhelos, en el cuerpo de la hija que tiembla ante la posibilidad de ser rechazada, la certeza absoluta de no creerse lo suficientemente buena para su hombre. Debería ser delito, pero es una realidad que se hereda, aquí y en Vietnam. Que tengo miedo a perderte porque bastante suerte he tenido al conocerte. Esta manía de las mujeres de prepararse para no decepcionar, ¿quién la resiste sin morir?

La emoción es vivísima por cuanto que es real lo que tenemos delante, conocemos estos personajes, esas luces cenitales que los crean y recrean han vivido cerca de nosotros en el último medio siglo. Desearíamos vengar a esas mujeres. ¿De quién? Los hombres no tienen la culpa, dignos de lástima también. ¿Quién, entonces? ¿Todos y nadie? La escala de valores, las malditas apariencias. No sé si es suficiente. Nunca es suficiente.

Me admiró esta función por la sencillez y la naturalidad de ambas actrices, más aún la madre. La escena no puede ser más escueta y realista, más equitativa, pero sale uno más lleno de rabia y de anhelos de acción que de muchos discursos feministas. Crees que va a ser un bodrio por el título de tango, y el masoquismo del tema recurrente que tanto promete, pero la función se desarrolla de manera prodigiosa y, mucho más allá de tópicos de postguerra, lo que deja claro es que hay heridas que siguen vivas porque se heredan como un legado irrenunciable.

 

COMO SI FUERA ESTA NOCHE

Autora: Gracia Morales

Dirección: Manuel Galiana y Óscar Olmeda

Actrices: Julia Sanz y Susana Sanz

Decorado y atrezzo: Local103

Regiduría y montaje: Mercedes Villegas, Pilar Ávila, Myriam Gas

Producción: Martes Teatro

Distribución: cuentame@martesteatro.com

Sala Lagrada

Fecha: 14 de abril de 2012

 

 Nunci de León    Nunci de León  

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…UNA REGENTA “DELUXE”… - LA REGENTA

 

A Marina Bollaín le gustan los retos y las empresas difíciles. Cuando le llegó la propuesta para adaptar una de las tres grandes novelas del siglo XIX, no dudó en su elección ni en su respuesta afirmativa. Así, tras leer “Pepita Jiménez”, “Fortunata y Jacinta” y “La Regenta” consideró a esta última como la más universal y también la más actual. De hecho “el catetismo” y “la crítica arbitraria” siguen siendo algunos de los lastres más pesados con los que carga el ser humano.

Hoy en día también hay “Regentas”; mujeres que como “Ana Ozores” ven expuestas sus vidas privadas no sólo en tertulias más o menos reducidas, sino en ámbitos más amplios, en ámbitos globales que pueden resultar aún más humillantes que en la época en la que “Clarín” escribió su gran novela. Hoy en día “lo público” y “lo privado” caminan por un mismo sendero, sin fronteras, sin una separación que nos indique hasta dónde podemos llegar, que nos indique qué línea no debemos traspasar… Podrían pensar que esa frontera la marca el respeto, el buen gusto, la ética, la educación… ¿Se han perdido estos valores. A qué han cedido su puesto?

Marina Bollaín ha trasladado el mundo literario de Clarín al mundo actual. ¿Cuál sería el ámbito en el que la vida de cualquier persona quedaría a la intemperie? Es claro, el plató televisivo de cualquier programa.

Ése es el comienzo de la realidad teatral que ha imaginado la directora y adaptadora de esta propuesta. Un programa de máxima audiencia, al que acuden los diversos “testigos” de la infidelidad de la mujer que esa noche será “despellejada”.

La puesta en escena funciona como un reloj. El humor es irónico e hiriente. La crítica es abrumadora. He leído algún comentario escrito por personas que han visto esta obra, en el que se quejaban del tratamiento que se da al público; estas personas consideran que se alude éste como un ser “tonto”, “poco capaz”… ¿No sería mejor que esa queja se reflejase en las audiencias. No sería mejor exponer esa queja a las cadenas televisivas que ofrecen basura, tras basura. No sería mejor pararse a pensar, a reflexionar si verdaderamente el público actúa de una manera poco inteligente?

En esta “Regenta” somos público. Público de un programa televisivo, en el que el tiempo de acción se intercala. Así, vemos cuál ha sido la relación de Ana Ozores con su “psicólogo” de cabecera; cual ha sido su vehículo de unión con el galán de cine, con el que a la postre le será infiel a su marido; cómo ha sido su relación con un cónyuge bastantes años mayor que ella, a la que él adora como si de un padre se tratase…

Considero que esta libre versión conserva la esencia del texto original; el fin con el que la novela fue concebida: Un fin crítico, un fin con el que colocar ante los ojos del lector, espectador, una realidad que necesita ser variada, un fin quizá hiriente para que reaccionemos y vivamos… Y dejemos vivir…

A Marina Bollaín le gustan los retos y una adaptación, más cuando ésta es libre, es siempre un reto. En este caso el desafío está muy bien logrado. El reparto es notable y su trabajo magnífico… Entre otras cosas porque tras ver esta obra de teatro, nos asalta el deseo de leer o releer una de las grandes novelas de nuestra literatura.

 

LA REGENTA.

Teatros  del  Canal.

Autor: Leopoldo Alas “Clarín”.

Adaptación: Marina Bollaín y Vanessa Montfort.

Dirección: Marina Bollaín.

Intérpretes: Mariona Ribas, David Luque, Chiqui Fernández, Alberto Vázquez, Paca López, Raúl Sanz y Ángel Savín.

 

      Sofía Basalo  Sofía Basalo  

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LA IMBORRABLE HUELLA DEL MAESTRO - EXTRAÑO ANUNCIO

 

Han transcurrido diez años desde que falleciera Adolfo Marsillach y su viuda continúa en su empeño por cumplir la promesa de estrenar los textos inéditos del actor, dramaturgo, director e inquieto hombre de teatro.

En 2004 leí el texto que hace poco más de un mes llegaba a la Sala Francisco Nieva del Teatro Valle-Inclán. Ya en aquel tiempo me fascinó, dejándome un desasosiego indescriptible. Ya en aquel tiempo imaginé su puesta en escena y esperé a dejar de imaginar para ser testigo de la ansiada realidad que en el mes de marzo experimenté.

El misterio de la vida y de la muerte. La enigmática intersección de dos ámbitos que caminan de la mano aunque nos cueste asimilarlo. La magia de una puesta en escena impecable y de unas actuaciones magníficas, que encabeza un Manuel Galiana extraordinario, como es habitual. La mezcla entre el estupor, la incertidumbre y lo ilógico de una sonrisa que nos es inevitable esbozar ante las situaciones que surgieron de un juego magistral.

El tiempo es el eje de una acción que nace tras una llamada, un anuncio chocante y un hombre que a medio afeitar acude a abrir la puerta. Un tiempo que está marcado por un tic-tac que nos acompaña antes, incluso, de que la función comience. Un tiempo que desde su realidad teje una red que poco a poco va ahogando al protagonista; un protagonista que no recuerda haber muerto, que sabe que su mujer está en Barcelona porque su hermana se halla enferma, que no admite que dos empleados de una empresa de mudanza irrumpan en su casa para llevarse los muebles, los pedazos de realidad que aún lo rodean y protegen; un protagonista observado por una mujer enigmática, por un cobrador insistente… Y por su esposa… Antes de que reciba la llamada que la obligará a marchar a la ciudad condal…

Manuel Galiana está espléndido en la piel de un hombre cada vez más desconcertado. Su interpretación está llena de mesura, de contención e inocente indefensión. Su trabajo está perfectamente arropado por un elenco impecable que nos sobrecoge y nos hace sonreír desde el propio texto, desde la propia situación, nunca desde el exceso.

La puesta en escena es rigurosa con el texto. El blanco de las paredes de ese piso antiguo nos hace pensar quizá en la irrealidad que rodea la acción, sin contar con las luces y su reflejo azul, que al final de la función nos sugiere multitud de finales, multitud de caminos, multitud de verdades a las que poder agarrarnos, al ser partícipes de un juego teatral más que notable. Tal vez podamos pensar que se podía haber ido más allá de las palabras que dejó escritas el maestro… Sinceramente creo que no era necesario. Esta propuesta es sobresaliente por quien la escribió, por quienes han dado voz a los personajes y por supuesto, por quien la ha dirigido, incluyendo los guiños que hacia su autor están presentes en la función.

 

EXTRAÑO ANUNCIO.

Teatro Valle-Inclán (Sala Francisco Nieva)

Autor: Adolfo Marsillach.

Dirección: Mercedes Lezcano.

Intérpretes: Manuel Galiana, Pepe Carabias, Mónica Aragón, Kike Sánchez, Óscar Olmeda y Ana María Barbany

 

      Sofía Basalo  Sofía Basalo  

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PRETEXTO TEATRAL, ANTICRISIS… - DE CINTURA PARA ABAJO

 

Es claro que quien acuda al Teatro Bellas Artes lo hará sin intención de ver ninguna obra de teatro; quien acuda al Teatro Bellas Artes no estará interesado en el argumento de esta obra de teatro, le dará lo mismo qué se cuente, por qué se cuente y con respecto a qué se cuente. Quien acuda al Teatro Bellas Artes irá a ver única y exclusivamente a Antonia San Juan. Le dará lo mismo qué personaje interprete, por qué problemas atraviese, qué emociones caractericen a la persona a la que prestará su voz. Le dará igual, porque también les ha dado igual a los autores de esta obra, que la han escrito precisamente para ella. Para una “Actriz” que se mueve siempre dentro de un mismo parámetro, de unas mismas características, de un mismo registro. No sabemos si podría dar más o si es que se ha acomodado en un papel que, para qué negarlo, le ha dado mucho; mucha popularidad, mucho eco… Y con el que se defiende bastante bien.

“De cintura para abajo” es un pretexto. Un pretexto para ¿hacer caja?... Quizá. Un pretexto comercial que analizándolo bajo un prisma meramente “teatral” se nos quedaría en algo muy pobre y qué diablos, ése y no otro es “mi cometido”.

“De cintura para abajo” no tiene dirección, al menos la que ha de marcar el camino a seguir para Antonia San Juan, eje de toda esta propuesta. Los dos intérpretes que la acompañan la siguen, siguen su juego ¿para qué más, si el éxito y el pretexto de esta obra viene dado por “la estrella”?

“De cintura para abajo” tiene un argumento que podría ser interesante si estuviese escrito de otro modo, planteado de otro modo y con otro tipo de lenguaje más refinado y menos soez… Y excluyendo, claro está, las dos canciones que sin venir a cuento “malinterpretan” la pareja protagonista; gesto que nos recuerda a otra propuesta que reunió sobre las tablas a dos amigas, hace algunos meses… Pretexto también escrito y dirigido por la misma pareja.

Poco más podemos escribir sobre un título colocado de una manera muy sugerente… Aunque la sugerencia se queda fuera del patio de butacas y muy alejado del escenario… Si bien, y repito, esto no es importante, pues la excusa tiene mucha más fuerza que el deseo de ver y de hacer una buena obra de teatro.

 

DE CINTURA PARA ABAJO.

Teatro Bellas Artes.

Autores y directores: Dunia Ayaso y Félix Sabroso.

Intérpretes: Antonia San Juan, Luis Miguel Seguí y Jorge Monje.

 

      Sofía Basalo  Sofía Basalo  

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MONÓLOGO A LA FRANCESA - GUILLERMITO Y LOS NIÑOS… ¡A COMER!

 

No estamos ante un monólogo al uso. Su origen nos conduce a Francia, país donde en 2010 obtuvo el Premio Moliere al mejor espectáculo revelación. En él, su autor e intérprete se desnuda y nos hace partícipes de los traumas que han marcado su vida, convirtiéndolo en un ser que consigue conocerse en plena madurez.

Podría ser cierto que no estuviésemos ante un monólogo al uso… Aunque al ser adaptado a nuestro idioma y a nuestra cultura, haya adquirido ciertos rasgos que lo convierten en un monólogo más; podría ser cierto que en esta propuesta descubriéramos a un nuevo Secun de la Rosa con una gran capacidad para interpretar diversos papeles, pero verdaderamente no descubrimos nada que no hayamos hecho ya (si es que hemos visto a Secun de la Rosa interpretando no sólo al hermano gay de “Mauricio” en la serie “Aída”); podría ser cierto que estuviésemos ante una gran obra… Pero personalmente, no creo que sea así.

Secun de la Rosa habla demasiado deprisa, a veces no vocaliza correctamente. En algunas ocasiones, sobre todo cuando imita a la abuela del protagonista, sí puede resultar muy gracioso; pero por otra parte, no considero algo extraordinario ese “ser diversos personajes”… Quizá porque el tema no me parece novedoso, quizá porque se han introducido algunas morcillas en lugares estratégicos que llevan directamente a la risa fácil, quizá porque ha añadido algún giro que no creo, estuviese en el libreto original y que lo vulgariza en cierto modo.

No me resulta creíble esa historia, aunque se diga y se reitere que se trata de la biografía de Guilleaume Galliene… ¿Tal vez la adaptación la hace poco convincente. Tal vez la interpretación del actor?... No lo sé, pero admitiendo que en algunos momentos me reí con ganas, considero que “Guillermito y los niños… ¡A comer!” es un monólogo más que no nos descubre nada nuevo de quien lo interpreta.

 

GUILLERMITO Y LOS NIÑOS… ¡A COMER!

Teatro Lara.

Autor: Guilleaume Galliene.

Director y adaptador: Julián Quintanilla.

Intérprete: Secun de La Rosa.

 

      Sofía Basalo  Sofía Basalo  

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ARTHUR CANTANDO CON GRACIA: VERSIÓN MUSICAL DE EL CRIMEN DE LORD ARTHUR DE OSCAR WILDE

 

El ingenio de Wilde, el witty para los amigos,  ha sido recogido y adaptado como  un guante  por Egos Teatre.

Esta compañía joven e intrépida, se lanza a la red musical con la ilusión y el atrevimiento de quienes están empeñados en disfrutar haciendo teatro, buen teatro.

 El resultado que nos ofrecen es un montaje divertido,  que nos permite deleitarnos con un musical de nuevo estilo, y alegre. Reconstruyen el retrato de los personajes creados por Wilde a finales del XIX… Mantienen el humor, inglés, (en este caso de origen irlandés), por supuesto, la sátira, pero perfilan la burla,  acercándolos a los espectadores de este siglo XXI.

Como hilo conductor de su narración, recuperan las frases más celebres del autor dublinés, rescatan personajes de otras de las obras de Oscar Wilde, para contarnos las desventuras de este joven, ingenuo y noble, en ambos sentidos de la palabra, (que nuestro autor era un gran maestro de estos juegos), que se sacrifica y lanza a cometer un crimen, para que nada pueda enturbiar la felicidad de su matrimonio, con su adorada prometida…

No podemos dejar de aplaudir el Amor al Arte de esta compañía pequeña, que se las ingenia para arriesgar, crear, para hacer buen teatro a pesar de las crisis económicas...

Ellos se lo guisan todo, la versión, las canciones, la coreografía… actúan, cantan… los músicos interpretan la partitura en directo, sobre las Tablas, uniéndose al espectáculo… Y con esa receta redonda, son generosos, y nos invitan a participar en el festín.... El público aprovecha la ocasión para deleitarse, saborear y disfrutar del regalo, para saciar su apetito,  con risas y buen humor, en estos tiempos tan penosos, dentro y fuera del teatro…

 

LORD ARTHUR les espera en el Teatro Fernán Gómez hasta 15 de abril.

Musical de Egos Teatre a partir del relato de Oscar Wilde.

Texto y letras: Rubén Montañá y Toni Sans.

Música y dirección musical: Francesc Mora.

Coreografía: Lali Camps.

Dirección: Joan María Segura. Teatro Fernán Gómez.

Reparto:  Anna Alborch (Sybil Merton) - Lali Camps (Salomé/Lady Windermere) - Rubèn Montañá (Lord Arthur Savile) - Albert Mora (Mr Percy) - Toni Sans (El Gran Séptimo) - Maria Santallusia (Mrs Percy)

 

Músicos: Francesc Mora (piano) - Vassil Lambrinov (violín y sierra) - Elisabet Garrigosa (viola) -Francisco Amor (violonchelo) - Oriol Mula i Forné (flauta y piccolo) - Gener Salicrú - Oriol Codina (clarinete y duduk) - Pedro Blanco (trompa) -Enric Monfort (percusión)

 

Titania  

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C(H)OEURS EN EL TEATRO REAL

 

En  más de una ocasión Gerard Mortier ha dicho que en su opinión la ópera es inseparable de la política, y siempre que le es posible aplica este axioma a las obras que nos presenta en el Teatro Real. Es el caso de C(h)oeurs, una incalificable producción, dirigida artísticamente por el paisano de Mortier, Alain Platel, que partiendo de la idea de que las revueltas europeas de 1848 pretendidamente enlazan con el movimiento de Indignados, al reflejar una situación de protesta colectiva, en la que el individuo toma conciencia de que por sí solo nunca podrá alcanzar sus pretensiones de cambio social y político. Hasta ahí, de acuerdo, la idea puede ser válida. La forma de llevarla a cabo es lo que deja mucho que desear, pues la pretensión de que sea a través de un coro de ópera, que representa la cohesión del grupo, integrando a un conjunto de bailarines que representan la protesta individual, por mucho que las partituras sean de dos maestros de la música como son Verdi y Wagner, que en su momento representaron la rebelión contra una situación de dominación, bien de un país sobre otro, bien de una clase social sobre otra. El resultado que en un primer momento aparentaba ser interesante, fue transformándose en una reiteración de tópicos, con una escenografía y coreografía más cercana a los movimientos teatrales de los años 70 del siglo pasado, como el Living Theatre que a un modelo escenográfico actual. Un constante aluvión de  movimientos epileptoides, las caras contraídas con gritos, que pudieran estar tomados de los cuadros de Münch compusieron una representación que no aporta nada al teatro musical.  La sensación de experimentalidad que se ve en la obra, parece más apropiada para otro tipo de teatro, nunca para el Real, aunque se disfrace con coros operísticos.

En cuanto a la parte musical, de todos es sabido que el Real ha conseguido montar un coro, que en la actualidad es de los mejores de Europa, por tanto la calidad por esa parte estaba asegurada y así fue.

La orquesta que día a día va superándose, estuvo  bien llevada por el  francés Marc Piolet, con sensibilidad y a al vez con energía, dando buena forma a las conocidas partituras como ya dijimos wagnerianas y verdianas, que se tomaron como base de la producción.

En resumen un espectáculo extraño, de dudosa calidad que generó división de opiniones mayoritariamente adversas. Parece que es lo que se busca para tener al Teatro Real en el candelero de la crítica europea, aunque sea con representaciones alejadas de su finalidad original, la ópera.

 

   Francisco Mejorada Jiménez  Francisco Mejorada Jiménez  

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NOCHE INOLVIDABLE DE UN GRAN DIRECTOR: I DUE FIGARO

 

Los asombrosos contrastes en la programación del Teatro Real, nos llevan en esta ocasión al terreno del bellcantismo más clásico en una obra de Severio Mercadante,  auspiciada por Riccardo Muti, en su proyecto de recuperar música poco conocida dentro del terreno de la ópera, especialmente compositores de Nápoles, ciudad natal del prestigioso director de orquesta. 

Es la obra I due Figaro del citado compositor, producida por el Teatro Real conjuntamente con el Festival de Pentecostés de Salzburgo y el Festival de Ravenna, la que se ha estrenado en el coliseo lírico madrileño. La dirección artística  es de Emilio Sagi y la musical del propio Muti.

El libreto es de Felice Romani, basado en la obra Les duex Figaro de Honoré-Antoine Richaud Martelly,  sobre el tema de Fígaro que tanto juego ha dado en los escenarios. Sin ser una obra puramente bufa sí es una comedia de enredos, aunque menos comprometida socialmente que Las bodas de Fígaro. La música está claramente influenciada por Rossini, en su mayor parte, Bellini, Mozart y nos pareció reconocer compases de Rigoletto en un aria.

Sagi, en su línea clásica nos ofrece una versión escénica llena de colorido floral,  contrastando con ese blanco y negro tan habitual en el director español. Salones del palacio del Conde Almaviva, patios andaluces,  conforman un montaje realmente atractivo, como hemos dicho, clásico. El movimiento actoral es bueno en coros y figurantes aunque algún cantante esta muy pendiente del director de orquesta y eso limita la brillantez de la escena especialmente en los dúos.

Sin ningún género de dudas el gran atractivo independientemente de la obra en sí, era la presencia en el foso de Riccardo Muti, una de las grandes figuras mundiales de la dirección de orquesta en este caso con la suya, Giovanile  Luigi Cherubini, formada por jóvenes músicos. Los resultados fueron excelentes, la dirección fue magistral, con matices prácticamente en cada uno de los compases, en contrapunto con las direcciones habituales, rutinarias y aburridas. Los apianados, el control de los instrumentos para dar un nivel exquisito de sonido sin estridencias, pero con una perfecta sonoridad, iluminaban la obra controlada en cada uno de los detalles. Simultáneamente una magnifica dirección de cantantes, con un apoyo musical que permitía el lucimiento de estos, cuidando no sobrepasarles acústicamente. Cuantos directores deberían de tomar ejemplo de esto. Un éxito total que el público premió con  aplausos y bravos. Qué duro va a ser volver a la realidad de los directores “normales”.

El coro Philarmonia Chor de Viena, bien aunque a un nivel más bajo que el titular del Real.

El elenco de cantantes estaba formado por jóvenes promesas algunas realmente notables, otras simplemente correctas. Agradable la “pizpireta” Susanna de Eleonora Buratto con potencia y buen fraseo además  de una buena interpretación dramática. Bella y potente voz, con algunas, pocas, inseguridades, del tenor Antonio Poli como Almaviva. Pequeña voz pero correcta, el Querubino de la mezzo  Annalisa Stropa  con poquísima proyección en las notas más bajas. Muy bien la condesa de Asude Karayavuz, una lírica con halagüeño futuro. El Fígaro, con altibajos dentro de una actuación más que correcta, el resto correcto. La batuta de Muti sacó en general un gran partido del elenco, muy pendiente de ellos y de su interacción con la orquesta, consiguiendo momentos musicalmente sublimes.

Noche inolvidable,  con un público totalmente entregado a una dirección musical que marcará un hito en la aun joven historia de este Real.

 

   Francisco Mejorada Jiménez  Francisco Mejorada Jiménez  

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CUANDO ERA SENCILLO SONREÍR… - ANTES TE GUSTABA LA LLUVIA

 

Enfrentarse al dolor es complicado. Quizá sea éste el auténtico reto de un ser humano que vive con la espada de Damocles a su lado sin ver cuándo lo mirará de frente y se hundirá en su pecho doliéndole, matándolo, frenando su paso, impidiendo su crecimiento… O haciéndole más fuerte, nunca se sabe… Nunca podremos saber cómo reaccionaremos ante su manotazo hasta que se produce… No podremos saber si optaremos por huir hacia un futuro lejos de aquello que nos hace daño o si permaneceremos en él, saboreándolo, negándonos la vida y por tanto, la posibilidad de ser felices… No podemos evaluar qué es mejor, qué es lo correcto, qué es lo acertado, porque no podemos elegir, porque la realidad nos sorprende y nos descubre, porque realmente nos desconocemos y sólo ante la adversidad revelamos nuestra identidad… Aquello que éramos, Aquello que podíamos ser, aquello que somos mientras sobrevivimos...

Dos personas han de enfrentarse a un hecho impensado. Cada una opta por un modo de encarar el dolor. Él teme ese sufrimiento, teme esa ausencia, teme la presencia de su rostro en el rostro de la mujer que una vez amó y huye hacia el futuro… Ella también lo teme pero lo afronta, lo conjuga en presente… Quizá, en un presente eterno que le impide ver más allá de sí misma, del momento en el que el adiós se apoderó del ser que más quiso… Ella deja de ser quién fue, deja de reírse, deja de vivir… Para subsistir, para engañarse y caminar a través de los días sin pisar demasiado fuerte para que sus huellas no borrasen la imagen perenne del ayer…

Ella y Él se reencuentran doce años después en una cita que busca ella, que necesita ella, que pide ella… Para decirse aquello que quedó pendiente… Para responder a todos los “porqué” que quedaron suspendidos una nochevieja doce años antes… Para romper la barrera de defensa que la acompaña a cada paso… Para volver a ser agradable siempre… Para recuperar su sonrisa… Para volver a pasear bajo la lluvia…

A Miguel Ángel Solá le gusta el teatro sencillo, el teatro que va directo al corazón, el teatro que nos habla de seres humanos, el teatro que habla del amor, del miedo… El teatro que no juzga… El teatro que nos hace crecer y creer en nosotros mismos… El teatro como catarsis, como elemento curativo… El arte que nos hace mejores…

“Antes te gustaba la lluvia” no juzga. “Antes te gustaba la lluvia” expone dos formas de sobrevivir al dolor, dos sentimientos, dos seres incapaces de volver a ser quiénes fueron por miedo a que el ayer distorsione aquello que continúan sintiendo…

“Antes te gustaba la lluvia” contiene el agridulce sabor del amor incapaz de conjugarse, el trabajo repleto de verdad de dos actores impecables: Sergio Otegui y Blanza Oteyza. Ellos son los padres de Jacobo. Los dos seres que una vez se amaron. Los dos seres que olvidaron el amor. Los dos seres incapaces de volver a mirar juntos en la misma dirección aunque es eso mismo lo que interiormente desean…

“Antes te gustaba la lluvia” contiene  la imperceptible y segura labor de Miguel Ángel Solá, en la que es su primera incursión como director de escena; la mano repleta de sensibilidad y buen gusto de un hombre que hace del teatro un refugio para el alma; el sello que hace de la sencillez algo mágico.

…Y es que a veces la salvación del ser humano pasa por pasear bajo la lluvia aunque sonreír por cualquier cosa vaya siendo algo más difícil…

 

ANTES TE GUSTABA LA LLUVIA.

Autora: Lot Vekemans.

Dirección: Miguel Ángel Solá.

Intérpretes: Sergio Otegui y Blanca Oteyza.

 

      Sofía Basalo  Sofía Basalo  

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OJOS Y CERROJOS: HAY QUE ROMPER LOS TABIQUES DEL ALMA

 

La función empieza de una manera que recuerda mucho a un cuento de Cortázar: Son dos hermanos que, a la muerte de sus padres, viven encerrados en una parte de su casa porque creen que en el resto hay una maldición. Así es como cada vez la van tapiando más, cada vez más su espacio se reduce, es más y más pequeño hasta que un día, el ovillo que tejía la hermana se escapa del regazo y explora por su cuenta la casa, pasillos adelante, no hay más remedio que ir tras él.

Aquí, en Ojos y cerrojos, el niño Óscar ha ido llenando su casa de cerrojos, él es todo ojos porque lleva el miedo encima, y Bea, la hermana, a quien no le gusta el encierro protector, un día pierde la llave.

A partir de ahí, todo cambiará para los dos porque, gracias a esta búsqueda más allá de sus propias y confinantes fronteras, viene el aventurarse por los pasillos y conocer el rellano apasionante de una casa de vecinos, sus casas, sus guisos, sus olores, su lucha contra la miseria, sus padecimientos por lo que dejaron atrás. Gracias al contacto con el otro, empieza una aventura maravillosa sobre cómo afrontar las diferencias. Todo se vuelve luminoso y exótico, gracias precisamente a ellas, y lo que antes daba miedo, inspira ahora solidaridad y ternura. Porque si raros son ellos, tanto o más somos nosotros y al final, el miedo se vuelve ganas de reír y de pedir perdón.

Acabo de ver la película Almanya (Golem) y en ella se plantea un tema muy similar a éste, lo cual me parece necesario y urgente sobre todo después de los sucesos  que acaban de ocurrir en Toulouse. Pero es que esta función para niños, además de sus indudables valores conviviales, y otros asociados a la corrección política y al tostonazo, es de una gran belleza expositiva y discursiva, por lo cual los niños se lo pasan muy bien con los descubrimientos de Óscar y Bea. Ven en los dos hermanos la dosis de misterio y humor necesarios para captar sin empachos la carga social. Todo se va desvelando de manera chisepeante y mágica: Por qué suena un despertador a las 4 de la mañana, por qué el vecino se asusta al ver a un ver atado, por qué, por qué... Misterio chusco y bufo. La apuesta escénica, tan simple como eficaz y atrevida, exige un ritmo genuino muy dinámico y sin complejos.

 

Título: Ojos y cerrojos. Los niños vencen el miedo

Autores: Araus y Yagüe

Cía Cuarta Pared

Intérpretes: Pedro Martín, María Moral y Pedro Roca

Espacio escénico y vestuario: María Luisa de la Iglesia

Escenografía: Israel Muñoz, Richard Vázquez

Sala Cuarta Pared

Fecha: 18 de marzo

 

 Nunci de León    Nunci de León  

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QUÉ DESASTRE DE FUNCIÓN… - JUGAR AL TEATRO, HACIENDO TEATRO, DENTRO DEL TEATRO… MOSTRÁNDONOS POR DENTRO, EL TEATRO…

 

La función empieza a trompicones… con actores que han olvidado su texto, o su mutis, y son cariñosamente reconvenidos por el director, y ellos asumen, con toda calma, que se han equivocado, y que es todo culpa suya… Ya sabemos cómo son los ingleses de polite, y que siempre intercambian, dear, mientras smile

Pero esta calma dura poco, porque el director está harto del interminable ensayo general, de una obra titulada Enséñame la sardina, (enseguida entenderán porqué, puesto que los platos de sardinas van y vienen, robando el protagonismo a los personajes de carne y hueso)… y que se basa en el viejo truco teatral  de personajes que entran y salen por las numerosas puertas,  colocadas, con toda intención por el autor... en teoría sin coincidir.

Pero volvamos a lo que ocurre en el escenario…  Como les decía, el ensayo ya casi se solapa con la hora del estreno, y el director empieza a perder los papeles, los nervios, y la flema, y como suelen hacer esos señores que mandan, grita y culpa a los más débiles… los asistentes, los técnicos, los suplentes… porque las puertas no abren, o no están abiertas, o porque los actores confunden los tempos, los mutis, y se pisan los pies…

Así empiezan los encontronazos, que van subiendo de tono, hasta desembocar en un segundo acto que nos mostrará los entresijos de lo que está pasando detrás del decorado, entre esos actores, técnicos, asistentes, y director, que pretendían entenderse y llevarse tan bien…

En ese segundo acto, nuestros protagonistas ya han llegado a Albacete…  y nuestro director,     el director real, da la vuelta al decorado, 180º, y nos muestra las intrigas, peleas, insultos, malentendidos, odios, amores, como si fuera un teatro mudo, mientras escuchamos los diálogos que hemos oído en el ensayo de la primera parte, de nuestra obra real… Y aquí las carcajadas estallan, se apoderan de los espectadores, observando esas discusiones, riñas, agresiones, explicaciones, interpretadas en silencio, sólo con gestos, como los clásicos del cine mudo… mientras entran y salen de escena…

La apoteosis llega con la tercera parte donde el público real, por fin descubre los  recovecos del teatro, entiende los esfuerzos que han hecho los actores, por corregir,  disimular delante de sus espectadores,  los errores, efectos, defectos, en definitiva las consecuencias de lo que estaba pasando entre bambalinas…

Detrás de este Desastre… reconocemos y admiramos, una vez más,  la mano maestra al construir los juegos de palabras, los diálogos,  en el manejo del  ritmo, al colocar los gags,  del autor de la versión de Paco Mir.

Por delante, nos cautiva y divierte, la dirección de  Alexander Herold, que conoce, a fondo, a los personajes,  puesto que les guía, desde 1983, y ya se sabe, que con el roce y el tiempo, surgen estas teatrales relaciones de amor y odio.

Y cuando cae el Telón Real, el patio de butacas se viene abajo con los aplausos que premian a los actores que han paseado la escena, diciendo su texto, encarnando personajes-clichés, mostrado su buena forma, saltando, peleando, tropezando,  cayendo, corriendo escaleras arriba, y abajo, abriendo y cerrando puertas, llenando huecos, para cruzar, llegar a tiempo y decir su pie, o hacer su mutis… Delante del público, o por detrás

  

QUÉ DESASTRE DE FUNCIÓN

Teatro del Canal

Autor: Michael Frayn

Versión: Paco Mir

 Dirección: Alexander Herold.

Reparto: Pep Planas, Meritxell Huertas, Aleix Albareda, Anna Barrachina, Mònica Pérez, Artur Trias, Miquel Sitjar, Dafnis Balduz, y Saida Lamas.

 

Titania  

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UN CAPITALISTA ABURRIMIENTO… - QUITT

 

Podría ser interesante introducirse en las maniobras de los grandes oligarcas para controlar los mercados. Podría ser interesante descubrir cómo nos manipulan, cómo dirigen nuestros gustos, nuestras opiniones, nuestras necesidades… Digo más: No “podría ser” interesante; “Es” algo sumamente actual e interesante… Y sin embargo, todo ello, en este inmenso poema escrito por Peter Handke y estrenado en Zurich hace cuarenta años… No resulta atractivo. Aburre soberanamente.

Los discursos de los diversos personajes resultan plúmbeos y a veces “invitan” al espectador a pensar en otra cosa, cuando no a dormitar.

Los únicos momentos en los que la atención del espectador queda atrapada por la realidad puesta sobre el escenario por Lluís Pasqual son las escenas grupales en las que los intérpretes rompen la cuarta pared caminando a través del patio de butacas. En esos instantes el texto parece aligerarse para abrirse a un diálogo ágil e irónico.

Sin embargo, esa agilidad desaparece. La ironía se diluye en un clima áspero y monótono… Y la intención que el director catalán subraya en el programa de mano resulta ser papel mojado… Palabras vacías que emiten unas voces magníficas (Jordi Boixaderas, Marta Marco), en unas interpretaciones notables (Lluís Marco, Boris Ruíz, Jordi Bosch…) …Encerradas todas ellas en un marco gris, demasiado amplio, demasiado ostentoso… Y demasiado lleno de Nada…

Quizá ésa es la impresión que se quiera dar. Personas que dirigen el mundo, que rigen los destinos ajenos de una forma arbitraria. Personas sin corazón, capaces de matarse a sí mismas por lograr tener más… Personas que viven rodeadas de dinero y sin nada… sin nadie… Absolutamente solas, en medio de un universo vacío… Como ellos.

Quizá ésa ha sido la intención del director y del autor del texto… trasladar al espectador la nada que planea a nuestro lado, un universo capitalista e inhumano que nos está aniquilando poco a poco… Sin embargo, esa idea nos la han trasladado muy mal… Porque en lugar de sobrecogernos, preocuparnos, agobiarnos, incluso… nos aburren… Y eso siempre es un triste fracaso.

 

QUITT.

Teatro Valle-Inclán.

Autor: Peter Handke.

Traducción: Pablo Martín.

Dirección: Lluís Pasqual.

Intérpretes: Jordi Boixaderas, Andreu Benito, Jordi Bosch, Eduard Fernández, Míriam Iscla, Lluís Marco, Marta Marco y Boris Ruiz.

 

      Sofía Basalo  Sofía Basalo  

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…UNA BRILLANTE VELADA… - EL APAGÓN. (Black Comedy)

 

Tenemos que comenzar reseñando el total acierto de Yllana, al recuperar la obra de Peter Shaffer;  una propuesta que se estrenaba en nuestro país en 1968 de la mano de Paco Morán.  “El apagón” es una disparatada comedia que, en este caso, protagoniza Gabino Diego, al interpretar a un simpático y joven escultor que se ve envuelto en un descomunal enredo a causa de un corte de luz. En un principio, la intención del protagonista es invitar a su casa a un prestigioso crítico de arte que relanzará su carrera profesional; sin embargo, todo se tuerce al producirse el fatal suceso: Un apagón que los mantendrá a oscuras toda la velada.

Esa misma noche, su novia (Eva Santolaria) invitará a su padre, un severo militar (Paco Churruca) que habrá de dar el visto bueno a su relación. Sin embargo, a esa cita acuden el sibarita vecino al que la pareja “ha cogido prestados” sus muebles, para dar una buena imagen que en este caso resulta ser un tanto oscura (Diego Molero); una vecina un tanto reprimida y proclive a los excesos alcohólicos que interpreta genialmente Aurora Sánchez; Un técnico de la compañía eléctrica (Ramón Merlo) que es confundido con el prestigioso  crítico y por último, la antigua novia de nuestro protagonista (Ana Arias). El embrollo está servido en un ejercicio actoral realmente complicado; pues en teoría, toda la obra transcurre a oscuras; los intérpretes no se miran a los ojos, no ven lo que les rodea, tropiezan y confunden los elementos que hay en su entorno, las personas a las que hablan, las distancias a veces inexistentes entre los distintos personajes o la presentación simultanea de varias escenas que se desarrollan a un tiempo con total precisión. Todo ello, crea un ambiente de risas absolutamente descacharrante. Es sumamente fácil entrar en un juego teatral que está muy bien trabajado. Todo funciona como un reloj y con una verdad rotunda.

Tengo la certeza de que los ensayos han debido de ser muy duros para conseguir esta gran propuesta. Una vez más, Yllana demuestra la maestría que los caracteriza, el buen hacer, “el buen ojo” para elegir una propuesta brillante y hacer de ella algo más brillante todavía.

Enhorabuena pues para estos ases de la comedia y para un reparto que sin duda está a la altura.

 

EL APAGÓN. (Black Comedy)

Teatro Alcázar.

Autor: Peter Shaffer.

Dirección: Yllana.

Intérpretes: Gabino Diego, Eva Santolaria, Aurora Sánchez, Diego Molero, Paco Churruca, Ramón Merlo y Ana Arias.

 

      Sofía Basalo  Sofía Basalo  

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…HACIA LA NADA… - DESAPARECER

 

“Desaparecer” no es una obra de teatro al uso. Tampoco es un concierto, ni un recital. Si tenemos en cuenta la personalidad de quien dirige esta propuesta, si nos guiamos por su trayectoria profesional, acudiremos al teatro con la mente abierta y el espíritu presto a recibir todo aquello que la originalidad y la osadía de este director coloca sobre las tablas; en este caso un espectáculo lleno de belleza y sugestión. Un espectáculo que nos conduce hacia un lugar aséptico, hacia un lugar de color blanco sumamente atractivo, hacia un lugar cuyas paredes podrían asfixiarnos y sin embargo nos acogen generosas… Como si su aislamiento nos protegiese de los miedos, de las imágenes tenebrosas que las palabras crean en la mente del protagonista…  Del hombre que vaga en ese espacio cuadrado, de la mujer que canta sin mirar a un público absorto en la verdad que sobre el escenario queda derramada en cada cuento, en cada capítulo vital, en cada recuerdo doloroso, en cada sentencia condenatoria…

Juan Echanove demuestra que es un actor enorme, con una voz perfectamente modulada, dando a cada frase el matiz preciso, la intensidad necesaria, el dramatismo justo.

Maika Makovski, es la segunda protagonista de este espectáculo. Una compositora muy conocida en el mundo indie, pero que no había experimentado el mundo de la interpretación. Su debut no puede ser mejor. Posee una voz hermosa y una tremenda capacidad para transmitir la oscuridad que todos llevamos dentro, consciente o inconscientemente. Makovski ha compuesto unos inquietantes temas que arropan la puesta en escena de esta propuesta.

El proyecto del director catalán toma forma a partir de diferentes textos de Edgar Allan Poe, a los que se han unido las diferentes vivencias del escritor Robert Walser, que murió mientras paseaba por la nieve próximo al manicomio en el que estaba internado. Juan Echanove nos transmite ese deseo de huida, ese miedo de ignorar hacia dónde caminar, hacia dónde avanzar… El vacío de no saber qué camino tomar, ni si tan siquiera hay un camino que tomar… Y todo lo hace sin un ápice de sobreactuación. Pasa de la indiferencia al terror, de la ira al arrepentimiento, de la lágrima más sentida a la risa más histérica… Y todo ello con la medida exacta de emoción, de visceralidad, de pasión…

La perversidad es intrínseca al ser humano, nos repite el autor, que añade, que sólo alguien inocente puede cometer una maldad… Y en toda su extensión nos la muestra Juan Echanove… Acompañado por una imagen fantasmagórica, silenciosa a veces y siempre hipnotizadora… La imagen de Maika Makovski… Quien nos observa desde un lugar que ignoramos (desde la nada quizá)… Un lugar que nos atrapa como lo hace la niebla que en todo momento cubre el suelo del escenario del Teatro de La Latina… Si en otros espectáculos resulta molesta, en éste experimentamos una rara sensación de cercanía, de magnetismo, es humo frío nos atrapa y nos empuja hacia el lugar desde donde nos habla el gran actor…

 

DESAPARECER.

Autor: Julio Cortázar (basado en los cuentos de Edgar Allan Poe)

Dirección: Calixto Bieito.

Intérpretes: Juan Echanove y Maika Makovski.

 

      Sofía Basalo  Sofía Basalo  

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FETÉN 2012: SE ACABA DE CELEBRAR EN GIJÓN DEL 26 DE FEBRERO AL 3 DE MARZO

 

Fetén, la Feria Europea de Teatro para niños que desde hace años se celebra en Gijón, ha cumplido su cita con los niños un año más. Con más de 20 años de trayectoria a sus espaldas, esta Feria, más que un lujo, es una necesidad, pues Fetén se ha consolidado por méritos propios como un espacio ineludible donde intercambiar, compartir y posibilitar intereses, experiencias, conocimientos y vínculos. De estos intereses, unos son directos, entre quienes programan, producen y distribuyen (las compañías y los diferentes profesionales del medio, particularmente); otros indirectos, tratando de elevar y dignificar la cada vez mayor calidad de las artes escénicas realizadas para los niños que son, sin duda, los principales destinatarios y quienes con su ilusión la protagonizan. Finalmente, otros son meramente circunstanciales, y también para esto sirve la Feria, para combatir el temporal tratando de que pasen pronto las dificultades financieras y los dineros de ayuda al sector vuelvan a fluir con normalidad.

En esto como en todo, hay unos que le echan agallas y otros que se lanzan al victimismo sopabobuno. Tal parece hacerse cierta la expresión de La lozana andaluza cuando dice "este mundo va muy mal, pero que se apee el que quiera". Y así debe ser porque aquí seguimos. Ya se deba a los esfuerzos de las autoridades o a la divina providencia, no se notó ninguna merma respecto a ediciones anteriores, ni en la cantidad de asistentes -invitados o no-, ni en el dispositivo.

Al margen de estas contingencias a las que se debe prestar el interés que se merecen, Fetén ha sido una verdadera fiesta del Teatro, tanto en los locales consagrados ya para este uso (Espacios Jovellanos -Instituto y Teatro-, Centro Integrado Pumarín), como en las calles del centro de la ciudad que, durante estos días, son una verdadera fiesta. El tiempo acompañó -también allí hay sequía este año, ay-, y nadie se privó ni un solo día de salir a la calle para celebrar Fetén. Ni un día sin paseos por la playa de San Lorenzo quien quisiera.

Como cada año, me encontré con los representantes de las Compañías asturianas que han hecho trabajos memorables en la Feria y perdón por los olvidos: El callejón del gato,  Kamante Teatro. Tienen grandes proyectos pero muchas dificultades de las que saldrán adelante. Nun Tris con su Viaje al Exterior, y Zig Zag danza con Opapá, tuvieron su lugar en Fetén este año con actuaciones muy meritorias y dignas. Eché de menos la presencia portuguesa, pero en cambio llegaron de Europa del Este las danzas búlgaras del Teatro Estatal de Marionetas de Varna con sus Fantasías folklóricas, basadas en la cría de animales y sus labores, las faenas del campo. Algunos de estos momentos componían cuadros que parecían sacados de los mosaicos de San Isidoro (León), aquellos que ilustran los almanaques con escenas de la siega, la caza, la matanza, la vendimia. La  música, tan genuinamente oriental, con esa mezcla de los Balcanes, daba ganas de bailar.

 LAS ACTUACIONES DE CALLE

Como curiosidad, este año tuve ocasión de hablar con los que hacen las actuaciones de calle, y más aún, con los que las custodian cuando el público se va y luego las transportan a su nuevo destino: Les frères Carton (Los hermanos Cartón) que, procedentes de Grenoble (Francia), desfilaron durante dos días los colores de su Réveil des vilains por el Paseo de Begoña y el de Tomás y valiente. Con sus cajas destempladas de colores, cartón y muelles, cuentan que estos resortes están pensados a la manera de aquellas bromas que se gastaba la gente de los pueblos (los villanos) para un despertar lleno de cansancio, maldiciones y piojos; a la misma hora y en el mismo sitio actuaron durante 3 días a modo de pasacalles, Roger Canals y GAAC (Cataluña) con su Dia'n Swing, una música en directo que, amplificada por los altavoces de un coche de época que recorría el Paseo hasta la entrada al Teatro Jovellanos, hacía bailar a niños y grandes. Tenían además una forma muy simpática de ganarse al público y de atraer su benevolencia con graciosos discursos por parte de Roger Canals, sin interrumpir la interpretación del repertorio; gran éxito tuvieron durante los dos días de su actuación Les Goulus (Francia) con su Horseman. Un acertado cuestionamiento al hecho de ser francés y una cura de humildad al tratarse de ellos mismos. Estos jinetes con sus monturas y atavíos dieron una gran vistosidad al Paseo de Begoña y al de Tomás y Valiente. Una noche por sorpresa, me doy de bruces en el camino hacia el hotel, con dos parejas jóvenes que resultaron ser de León y que trabajaban conduciendo y cuidando atracciones callejeras por cuenta de El Burro dels jocs. Titellarium (Catalán). Tan jóvenes casi como niños, resultó que Montse y Edu vieron a su niña aprender a andar en  San Petersburgo (gajes del oficio de feriantes) y Manel y Merichel viven hoy en día en Ponferrada y hacia allá y conducirían al acabar la Feria un remolque más que respetable y lleno de pintadas. Todos tenían ya, a pesar de su juventud, larga experiencia de trabajar en Cataluña y en Andorra, incluso en generaciones anteriores, de ahí el nombre de Merichel.

En el Paseo de Begoña tuvo su carpa instalada Tanxarina (Galicia) y en ella alojó a sus Trogloditas. El personal estaba encantado y fascinado con estos tres cavernícolas que creaban un lenguaje nuevo a partir del gallego más profundo y del español más sonoro, amén de otras exploraciones lingüísticas que ellos hacían de su minerva, dotándolo luego de un ritmo endiablado. Con cacofonías ininteligibles pero que no dejaban la menor duda, clarísimas al son de lo que allí se dirimía, acababan componiendo un bloque genuino y único que a todos empujaba al baile, a la danza más primitiva y espontánea. Los títeres que entre los tres manejaban aportaban a la escena la nota de crueldad de la que hoy no es capaz el hombre (al menos ante las cámaras). Una crueldad que justificaba todo aquel aderezo de pinturas de guerra, pieles de vaca, jabalíes disecados, el mundo de la caverna divertidísimo y fascinante. Un lenguaje hecho de retazos viejos y a la vez original, un constructo enrevesado y claro.

TAMBIÉN SE HABLÓ DE LA CRISIS COMO OPORTUNIDAD Y APRENDIZAJE

No hay duda de que si alguien va a salir pronto de la crisis, éstos van a ser los catalanes. Hablando con ellos oyes frases como que "el artista debe aspirar a vivir de su trabajo y no de limosnas", y ésta más: "Tú llévame que, si no les gusta, yo les devuelvo el dinero." Como eran los más numerosos en Fetén, no sé si por eso o para combatir los malos augurios, dieron una recepción el día 29 por la tarde (hubo vino, salchichón, queso, menos da una piedra y animo a las 17 Comunidades a que sigan la racha). Fue a la salida del Jovellanos, 8'30 de la tarde, la aceptación multitudinaria, para hablarnos de su manera de entender esta salida de la crisis. No hay duda de que están organizados, que producen mucho y que saben cómo distribuirlo y venderlo al exterior. El Instituto de las Empresas Culturales tiene, creo yo, buena parte de responsabilidad en ello. También saben asociarse para defender juntos intereses comunes y, oyéndoles hablar, uno no puede evitar imaginarse a Cataluña como un vivero de empresas culturales conjurando juntas los malos tiempos y pujando por salir. Y que además dan trabajo a los de León, como digo más arriba.

LOS HÉROES Y HEROÍNAS INFANTILES DE ESTA EDICIÓN

Entre los protagonistas y pobladores en general del teatro para niños, están los clásicos de los cuentos de hadas, esos héroes y heroínas dotados de esa ingenuidad y esa crueldad tan vivas, siempre actualizándose como necesarios, imprescindibles en la iniciación del niño; y están los héroes de epopeya, como Ulises, traído por Bambalina Practicable Teatre (Valencia) a Fetén, también de una astucia totalmente actual y de unas peripecias fascinantes en su regreso a Itaca: Con sus muñecos, muy ágilmente manejados, lograron un Ulises fresco y pícaro que hizo las delicias de los programadores al repasar los episodios más destacados de la Odisea. 

Entre los héroes de cuento, Blancanieves: tan alta, tan blanca y tan roja con su manzana en la boca, que en el escenario al aire libre Tomás y valiente y de la mano de un contador de cuentos, es capaz de burlar las crueldades de la bruja, y hasta de  convertirse en rana con tal de acabar casándose con el Príncipe que no quiere perder su condición de sapo. Así, ambos comen perdices en la Plaza, delante del Instituto. Dos veces tuvieron ocasión de lucirse las preciosas zapatillas plateadas de Cenicienta: una de ellas en un ballet muy logrado y de gran aceptación por niños y adultos por parte de la Cía. Luna Teatro, en Pumarín, que además se llevó el premio de mejor adaptación, y otra en un musical años 50, clausura de lujo y broche a Fetén por parte de La Roda Producciones (Cataluña); cómo no, hemos visto a Pulgarcito dos veces: el bien hallado Minimón de Nats Nuts Danza (Cataluña) y Pulgarcito de Pa Sucat (Cataluña), el más preciosista de los pulgarcitos que se haya podido presenciar por ojos humanos, con su ogro, malvado pero digno de lástima, un marginal a pesar suyo y tan parecido a Polifemo, con un solo ojo por el que llorar todo lo que acabará perdiendo a manos de Pulgarcito, que será todo. Él mismo, en un aria de ópera que puso la carne de gallina, muestra su vida en soledad, lejos del hombre y como único consuelo el gran amor por sus hijas, las que servirán a Pulgarcito para castigarlo. Siete hijas como siete botijas, blancas, lustrosas y con dientes. Fue una pena verlas morir cuando, con los siete hermanos pulgarcitos, ay qué novias no se perdieron. Los cuentos, es lo que tienen, son terribles y no vale llorar. Aunque resultó algo prolija en algunas partes, fue una joya.

También hubo un Pinocchio, cómo no, aunque su año de gloria fue 2011, y éste fue el de Ultramarinos de Lucas (Castilla-La Mancha), muy bien presentado aunque hubo alguna queja por lo largo. Mowgli, el niño de la jungla, por el Centro de Titelles de Lleida, tuvo su ocasión en Jovellanos, pero se lió más de la cuenta en repeticiones de acento épico que, lejos de darle el ritmo requerido, le hacían de apisonadora y alargaban cada episodio innecesariamente. Bastante se liaron también La pera limonera (Cataluña) en Tortuga, la isla de Teodoro, al mezclar distintas tramas y personajes añadidos a los dos protagonistas de la aventura, que se bastan y se sobran para llevarla a puerto. Mucha gracia tuvo el principio, un preámbulo entre pescadores antes de empezar a hablar de tesoros, con gags que entroncan con el absurdo disparatado de los Hermanos Marx, y algunos chistes destinados a su público fiel. Como historia original al margen de los héroes infantiles, cabe destacar Volátilis. Leonardo Da Vinci, por Voilà producciones (Madrid), sobre las ansias de volar de este genio del Renacimiento aplicadas al deseo de un niño de regresar de la realidad, al sueño de donde acaba de salirse, para culminar su aventura, y Kafka y la muñeca viajera, una historia basada en hechos reales, de producción triple 3 autonomías ( Cías Eme2- Albena-Tantakka), que gustó muchísimo y obtuvo dos premios Fetén. Lo cierto es que trata el tema de las despedidas de una manera tan simbólica y tan efectiva, que ni el mejor psicoanalista lo haría más llevadero. El tema de la pérdida, lo que al fin y al cabo nos hace madurar, ojalá nos lo supieran tratar con tanto acierto, Éxito grande logró la propuesta de la Cía Arena en los bolsillos (Andalucía) con Afuera es un lugar, que dejó maravillado a un público de lo más variado: niños, adultos, programadores y ornitorrincos. Mención aparte merece la actuación del payaso Marcel Gros (Cataluña), que se ganó al público con su desenvoltura y sobre todo con los comentarios con que adereza su juego. Don Quijote tuvo su hueco en Jovellanos de la mano de La quimera de plástico (Castilla y León) con su Doncel del Caballero, una manera nueva de revivir la figura del héroe y su inmortal aventura. Omelette, con su teatro de siluetas y sombras chinas, consiguió un gran éxito para los titulares de Clair de lune Théatre (Bélgica), Zig-Zag danza (Asturias) se lució y gustó con Aupagá, y La maquiné (Andalucía) dio forma y gracia danzística a los protagonistas de El bosque de los Grimm con Pulgarcito a la cabeza. Gustó muchísimo a los niños de Pumarín. Rara rara, pero no sin encanto, resultó Isla Mosquito, por Trukitreck (Cataluña), que presenta una de esas historias vividas por seres humanos en un medio dominado por los prejuicios y ante un peligro inminente.

LAS NOCHES DE FETÉN

Capítulo aparte merecen las actuaciones que tienen lugar cada noche a partir de las once en el Centro Cultural Jovellanos, sede de la Feria. Con zapatos rojos (País Vasco) logró su éxito muy merecido con Ensimismada, un trabajo a fondo sobre la soledad por parte de una actriz única, lleno de humor negro y propuestas arriesgadas. Triunfaron plenamente los bellos cuadros dancísticos de Circus-Tanzia (Navarra), con belleza para dar y tomar en su Frágil, que así se titula el espectáculo. El mago Antonio Díaz (Cataluña) sorprendió la tercera noche con el estilo nuevo de su Mr. Snow y mucho más lo hizo el payaso Palolo Nani Teater (Dinamarca) con sus desequilibrios de la mano de pócimas que le llevan de ser Jeckyl a Hyde, mucho más divertido el último, aunque dé un pelillo de miedo su desatada persona. Finalmente la noche del viernes fue para tres mujeres maravillosas que hacen revivir un cabaret berlinés regentado por judías en el corazón del París poco antes de ser invadido. El cabaret se llamaba Enchanté y quienes lo reviven son Divinas (Cataluña). Con preciosas canciones basadas en grandes compositores (algunos de ellos reverenciados en secreto por el nazismo y condenados en público), números que son verdaderas follies, una escenografía fiel y su encanto personal, siempre con un fondo trágico, pusieron la guinda a la Feria. El único pero, las luces de alambrada, que cegaban. Al día siguiente, nos esperaban las despedidas, el vino con que nos obsequia Fetén y cómo no, la entrega de premios. El palmarés completo de Fetén se puede consultar en: http://feten/gijon.es

 

 Nunci de León    Nunci de León  

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…CON EL ALMA EN VENTA… - DR. FAUSTUS

 

El texto de Christopher Marlowe nos narra la leyenda del hombre que vendió su alma al diablo para obtener todo lo que deseaba en la vida. Un hombre sabio incapaz de mantenerse indemne ante las tentaciones maléficas de Lucifer. Un mito que continúa su ciclo manteniéndose absolutamente actual porque el poder corrompe, porque el poder deja al descubierto nuestra realidad, una realidad vil, mezquina y frágil, porque la verdad que pone ante nuestros ojos ese poder es sólo una fantasía, un sueño… Una pesadilla, quizá.

Ha sido un acierto la puesta en escena de La Fundación Siglo de Oro, antes Rakatá. Un acierto por su urgencia, por su necesidad; por la situación que atraviesa una sociedad únicamente preocupada por acaparar, por enriquecerse a corto plazo, tan rápidamente como fugaz… Ha sido un acierto la puesta en escena por el modo en el que Simon Breden nos cuenta esta fábula, la vida del Dr. Faustus, una vida puesta sobre un tablero de juego, del juego más capitalista que puedan imaginar: El Monopoly. La vida se convierte en una partida de Monopoly. El tiempo son tres dados, ellos marcan nuestros pasos…  Que pasarán por la cárcel, por el banco, por la bancarrota… Y por la posibilidad de comprarnos una calle, un barrio, una urbanización… Sin olvidar los siete pecados capitales que, como escalones en descenso, calientan nuestras huellas hasta caer en brazos del Demonio, de la muerte, de la soledad y el abandono.

Son ocho los intérpretes que nos cuentan, nos dramatizan la historia de Fausto. Sólo uno será el sabio que vendió su alma. El resto dará voz a los personajes que pasarán por la vida del hombre ilustrado: Personajes reales, personajes fantasmagóricos, malignos, ángeles, religiosos, mendigos, usureros…

En algún momento, la propuesta  resulta pesada, quizá por su tono ritual. Sin embargo la sátira y la crítica ácida de algunas escenas (sobre todo en la segunda parte) son inmejorables.

Óscar Sánchez Zafra es un perfecto Fausto. Atormentado, prepotente, fracasado, temeroso… Defiende el personaje de una manera soberbia en todo momento, así como el resto del reparto.

Sin embargo, considero que “Dr. Faustus” es una obra difícil. Una buena propuesta que a veces resulta complicado seguir.

 

DR. FAUSTUS.

Autor:  Christopher Marlowe.

Adaptación: David Desola.

Dirección: Simon Breden.

Intérpretes: Óscar Sánchez Zafra, Bruno Ciordia, Alicia Garau, Jesús Teyssiere, Ana María Montero, Jorge Gurpegui, Daniel Moreno y Alejandro Saá.

 

      Sofía Basalo  Sofía Basalo  

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Virtuosos Cisnes: Los Divinos

 

Érase una vez un patito feo, al que sus hermanos, arrinconaban, porque carecía de su virtuosismo musical… pero resulta que ese gordito, patoso, y sin ninguna destreza para interpretar a Paganini, en su pequeño violín… de repente, se convierte en un Cisne que canta con la hermosa y potente voz de un tenor.

Tras descubrir su talento,  ese rollizo cantante, decide tomarse la revancha, obligando a sus hermanos a acompañarle, mientras interpreta sus arias favoritas, y luce su fortísima voz.

Tchaikovsky, Verdi, Mascagni, Dvorak, Di Capua, Paganini, Albéniz, Saint-Saens, y algunos clásicos más modernos, son el hilo conductor de esta historia cómica, y músico-teatral… Las divinas interpretaciones nos envuelven, al mismo tiempo que nos divierten, arrancando sonoras carcajadas del público, que aplaude entusiasta, cada pieza…

No queremos privarles del placer de descubrir por sí mismos las sorpresas que van a desfilar ante sus ojos, para no arruinar la gracia de los números, deliciosamente interpretados, dirigidos  y coreografiados.

El espectáculo está pensado para gustar y divertir a los aficionados al canto y  la música clásica, y atraer y convencer, a los menos entusiastas, y a los más jóvenes, de que se puede reír y disfrutar, con los clásicos.

Ya conocíamos el virtuosismo de los músicos: Ara Malikian , al violín, Juan Francisco Padilla, a la guitarra, Inma Almendros, al violín y Jorge Fournadjiev al violonchelo. Pero nos ha sorprendido gratamente el sentido del humor  del afamado, aclamado, tenor  José Manuel Zapata, quien al mismo tiempo que nos encanta con sus canciones, desplegando su espléndida voz,  se transforma en un bufón, para placer del público, que admira y premia  su voz, tanto, como agradece sus payasadas.

Sólo puedo añadir que la risa, la sonrisa están garantizadas… y que el público, que en el teatro, tararea y ovaciona las canciones, se lleva la alegría y la música a casa.

 

Los Divinos

Teatros del Canal

Dirección artística: Marisol Rozo

Dirección musical: Ara Malikian & José Manuel Zapata

Intérpretes: Ara Malikian, José Manuel Zapata, Juan Francisco Padilla, Jorge Fournadjiev, Inma Almendros.

 

Titania  

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UN VIAJE AL OTRO LADO DEL ESPEJO: GROOMING

 

En este Grooming,  Paco Bezerra, da una vuelta más a la tuerca, y  nos enreda en la red de su texto, que nos habla de dos personajes, que pueden parecernos víctimas, atrapadas en el fondo de un pozo, por sus debilidades, y al mismo tiempo, mutarse, ante nuestros ojos,  en verdugos del otro.

Unos personajes que parecen vivir en un mundo onírico, que a nosotros, más bien nos recuerda una pesadilla, porque nos enfrenta a nuestros peores temores, a nuestros más oscuros, ocultos secretos…

Esta historia apasionó a José Luis Gómez, quien quedó preso de la voz narradora del autor, y le propuso hacer realidad su sueño, transformar esas palabras, en personajes de carne y hueso.

Entre ambos nos trasladan a un espacio, que a primera vista parece un parque, los sonidos del tráfico, de los pájaros, nos envuelven… Pero pronto descubrimos con pavor, que recrea ese submundo, donde los protagonistas están apresados, sin poder escapar…

Personajes encarnados, por Nausicaa Bonnin y Antonio de la Torre, que se entregan en alma y cuerpo a estos dos seres, atormentados, oscuros.

No podemos desvelar más… Como pistas podemos decirles, que hay un conejo como el de la Alicia de Carroll, que el autor, utiliza trucos, como los magos, para distraernos,  y así poder dar giros y sorprendernos, y que juega con nosotros, siguiendo los pasos del maestro del suspense, Hitchcock, para captar nuestra atención, y mantenernos en vilo.

No nos atrevemos a respirar hondo, porque a veces, nos sentimos reflejados en esas carencias, en esa angustia, en esa soledad. Y se nos hace un nudo en la garganta, y nos dan ganas de llorar, o de taparnos los ojos, para no ver ese retrato perturbador, que nos enfrenta al lado más sórdido de nuestro mundo.

Pero al final, autor y director nos obligan a despertarnos, a reflexionar,  sobre esa inquietante realidad…

Si están dispuestos a mirar al otro lado del espejo, deben descubrir lo que allí se oculta, por ustedes mismos…

 

Grooming. 

Teatro de la Abadía

 

Titania  

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LIBERTAD EN FEMENINO - MADAME BOVARY

 

Emma Bovary es una mujer culta. Una mujer que lee, piensa, sueña, desea… Mientras ve pasar la vida ante sus ojos…

Emma Bovary opina que cada vez que una mujer es atraída por un deseo, existe ya una norma pensada para reprimirlo, para castigarlo, para condenarlo… Aún así, ella intenta vencer a esas normas, intenta traspasar los límites y desea… Desea… Y vive sus deseos… Y esos deseos la poseen, la atrapan, la atan a un placer tremendamente doloroso…

Emma Bovary pasó, como muchas otras mujeres, de estar tutelada por su padre, a estarlo por un marido mucho mayor que ella, por un marido con el que nada podía compartir, por un marido que la adoraba… Y a quien ella despreciaba inconscientemente quizá, cansada de ese color azul que la vistió de niña, que ahogó sus deseos de mujer y que cada día hizo presente su insatisfacción…

Emma Bovary encontró su refugio en los libros, en historias que ella misma protagonizaba, en fantasías reales que depositó en brazos de un hombre que jamás la quiso, en fantasías adúlteras que cobijó en los jóvenes ojos que sí vieron en ella la belleza…

…Pero Emma no supo controlar la pasión… Emma no supo vivir ardientemente en un mundo que destruye las pasiones, que las ahoga, que las anula… Emma prefirió morir a reconocer su fracaso y con él la humillación de un marido capaz de consentir la traición con tal de tenerla a su lado para siempre… No siempre el amor puede salvarnos…

En la época en la que Gustave Flaubert escribió “Madame Bovary”, apostar por la libertad en el comportamiento amoroso era prácticamente un suicidio social. En Francia, primaba la hipocresía; era habitual entre las parejas pudientes, la existencia de amantes por las dos partes; sin embargo lo imperdonable, lo deshonroso, lo execrable era que este hecho saliera a la luz… Flaubert también fue valiente al escribir esta obra, ahondando en las motivaciones que llevaron a la protagonista a cometer tales “locuras” y defendiendo su texto ante los tribunales.

Es ésta la primera vez que Madame Bovary sube a las tablas de un escenario. La versión libre de Emilio Hernández es impecable. Magüi Mira siempre comprometida con la mujer, ha dirigido esta puesta en escena y lo ha hecho de una manera muy sutil, muy limpia. El color azul envuelve la realidad fría y distante de esta mujer, iluminada por un cálido amarillo cada vez que el deseo aparece ante sus ojos y ante los ojos de los dos hombres que a un tiempo la conducen hacia un territorio apasionante y peligroso.

Ana Torrent está inmensa como Emma Bovary. Sus monólogos vehementes, a veces desesperados y siempre llenos de vida los dice con una verdad emocionante y sobrecogedora. Nunca había visto a esta actriz sobre un escenario y ha sido una sorpresa sumamente agradable. Juan Fernández es el marido de Emma; el amante fiel y sosegado, el marido-padre de la niña que quiere ser mujer; su trabajo es más que notable.

Quizá el actor al que he visto con menos presencia sobre el escenario ha sido Fernando Ramallo. (El amante joven de Emma)

No quiero concluir este comentario con esta nota “menos buena” con respecto a una obra de la que me ha quedado el recuerdo fantástico de Ana Torrent como Emma Bovary y el fragmento escrito por Magüi Mira en el programa de mano; un fragmento reivindicativo… Aún hoy, muchas mujeres nos prohibimos el placer por el placer mismo… Ya es hora de que recordemos que lo único importante es vivir… Y a eso también tenemos derecho, un derecho que nadie ni nada debe quitarnos (y menos, nosotras mismas).

 

MADAME BOVARY.

Autor: Gustave Flaubert.

Adaptación: Emilio Hernández.

Dirección: Magüi Mira.

Intérpretes: Ana Torrent, Juan Fernández, Armando del Río y Fernando Ramallo

 

      Sofía Basalo  Sofía Basalo  

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NUEVA VERSIÓN  DE LA CLEMENZA DE TITO UN AÑO DESPUÉS

 

Programar La clemenza de Tito un año después de su última representación parece, como mínimo, raro y únicamente explicable por la tendencia de Gerard Mortier de recuperar producciones ya estrenadas en su  gestión realizada en teatros como Salzburgo, La Moneé de Bruselas y París.  Digamos en su favor que estas producciones son de una contrastada calidad, aunque en ocasiones puedan ser criticadas por  su poca aceptación del público. En este caso la producción es del Festival de Salzburgo, bajo la dirección artística de Ursel y Karl-Ernst Herrmann y la musical de Thomas Hengelbrock.

Tradicionalmente de ha dicho de esta obra, encargada para la coronación de Leopoldo II como emperador de Bohemia, tomando como referencia el texto de Metastasio, poeta oficial de la corte Austriaca, lo que se reflejaba en su sutil tendencia a adular a aquella, que es un retroceso en la trayectoria del autor, ya que se sitúa en un género abandonado por Mozart hacía una década, con sus rígidas alternancias de recitativos, excesivos en opinión de muchos críticos, y arias. Sin embargo la desaparición de los “da capo” de las arias, la inclusión de duetos, tercetos y escenas grupales acompañadas de un magnifico movimiento orquestal más el reajuste del libreto, excesivamente frio, que el genio salzburgues dota de esa humanidad apasionada con que impregna sus obras, convierte a esta ópera en un modelo de sutileza musical. .

El montaje del matrimonio Ursel y Karl-Ernst Herrmann aborda  una puesta en escena a caballo entre lo atemporal y lo clásico, con un vestuario con largos abrigos que  mezcla con una aproximación a la Roma clásica. El decorado minimalista, parece apropiado, aunque quizás algo frio, para el desarrollo de la acción. La apertura del escenario a decorados que nos aproximan al clasicismo, le confiere mayor profundidad y nos acercan más al drama que soporta la traición de Vitelia y Sesto y la posterior clemenza que da título a la obra.

Bien la orquesta, a la que parece estar sentando saludablemente la alternancia de directores. Es este caso Thomas Hengelbrock el que toma la batuta, con una sutileza llena de matices en la interpretación total y que en todo momento subraya la actuación de los solistas. Otro componente del grupo Mortier, que sin duda aporta calidad y que está llevando a la Sinfónica de Madrid a unas cotas muy prometedoras.

El coro, en su gran  nivel, aunque en esta obra no existe la posibilidad de mostrar esa brillantez demostrada en las precedentes.

El elenco bien, excepto algunas lagunas como el personaje de Tito, interpretado de forma irregular y en algunos momentos al límite de lo que un teatro que aspira a convertirse, según palabras de Mortier, en un referente mundial.  Como es sabido, en esta ópera dos de los personajes masculinos, Sesto y Annio, están interpretados por mezzosopranos, en esta ocasión por Kate Aldrich y Serena Malfi, muy bien la primera con momentos realmente brillantes y aceptable la segunda, eso sí, sin fallos pero con un canto plano, carente de emoción. Brillante en momentos la Servilia, excesivamente maquillada en nuestra opinión, pero también carente de convicción en otros. Correcto el Publio de Guido Loconsolo.

Una buena producción que gustó,  y que como ya dijimos, sigue la línea de Gerard Mortier, que si bien parecía que iba a ser rechazada por el público, parece afianzarse día a día. Esperemos no equivocarnos.

 

   Francisco Mejorada Jiménez  Francisco Mejorada Jiménez  

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ALTA CALIDAD EN EL TEATRO DE LA ZARZUELA: El Gato Montés

 

Una ópera, que no zarzuela, visita el Teatro de la Zarzuela,  se trata de El Gato Montés, con música y libreto del maestro  Manuel Penella. Es una obra dramática que, como la definió Placido Domingo, es  la “Carmen” española. Andalucía en su estado más puro, con todos los tópicos pero también las realidades de principio del siglo pasado que José Carlos Plaza sintetiza en una producción minimalista, en la que refleja esa España negra rural con todos los elementos;  gitanos, el cura, el torero y su sufridas madre y novia, el bandolero en la sierra, la buenaventura, la muerte como solución a los enfrentamientos y a los problemas. Los escenarios son terriblemente representativos,  árboles muertos, la negra oscuridad que acompaña a la acción, el exterior de la plaza de toros finalmente ensangrentada que se entremezcla con las imágenes religiosas. Todo ello ligado a un excepcional movimiento actoral y coreográfico, este último con gran un montaje de Cristina Hoyos.

El elenco bien elegido, como corresponde a una gran producción. El tenor mexicano Ricardo Bernal, da vida al Torero Rafael Ruiz, el Macareno, con una bella voz, suficiente en una elevada tesitura, a la que llega sin ninguna dificultad, a pesar de que se puede poner el pero de que le falta esa anchura dramática que sin duda el personaje está demandando.  Bien Mª Fe Nogales en el rol de la Gitana, y el Padre Antón de Enrique Baquerizo, dramáticamente impecable. Correcto el Hormigón de Arturo Pastor. Muy bien Milagros Martin interpretando a Frasquita, madre del torero, una cantante que no solo no consiente que los años pasen por ella sino que como los buenos caldos, mejora con el tiempo. Bien el resto de los papeles secundarios. Hemos dejado para el final, los dos triunfadores de la noche, el barítono José Julián Frontal, el Gato Montés  que realiza una muy buena interpretación vocal y dramática llena de solidez y matices actorales. Por último, la gran triunfadora, la soprano madrileña, Saioa Hernández, impecable en toda la representación que se permitió hasta participar en el baile de los gitanos con soltura. Su voz es un prodigio, que promete alcanzar las cotas más altas en consonancia con las palabras de Montserrat Caballé, que dijo que era la gran diva de nuestro siglo.

La orquesta dirigida por Cristóbal Soler, bien, en la línea ascendente que se viene observando en esta agrupación, Orquesta de la Comunidad de Madrid, titular del Teatro de la Zarzuela

Una función en resumen de altos vuelos, propiciada por el gran montaje de José Carlos Plaza, la exquisita coreografía de Cristina Hoyos, el gran elenco y la buena interpretación orquestal.

 

   Francisco Mejorada Jiménez  Francisco Mejorada Jiménez  

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UNA BUTTERFLY REDONDA

 

La última de las producciones  de la compañía Estudio Lirico en el Compac Gran Vía ha sido Madama Butterfly de Puccini. Asistimos a los dos elencos para analizar a esos cantantes que van abriéndose camino en el difícil mundo de la lírica. En ambos casos el montaje era el mismo, aunque la actuación actoral  tenía matices diferentes como por ejemplo la persecución de Goro con la daga en el primero pero no en el segundo y el harakiri final diferente en cada caso. Hablamos de nuevo de un escenario clásico, bien montado con la consabida casa de Butterfly, cosa que se repite hasta en los montajes más innovadores. El puente japonés y  un esbozo de jardín completan la escenografía que se complementa con un buen vestuario. La parte actoral de coro y figurantes es brillante, adaptada a un escenario no muy grande pero muy bien aprovechado.

El coro, al igual que en La Traviata, muy mejorado y la orquesta dirigida por Alejandro Jassan  francamente bien, a pesar de los pocos músicos pero muy correctos y hasta, en algún caso, brillantes.

El primer reparto con un Moisés Molin parcialmente recuperado de su afección de garganta interpretó un Pinkerton irregular con notables dificultades en los agudos que hacían que la línea de canto se resintiera. Es un rol no muy largo pero complicado, Puccini es exígete con los tenores. Bien Dolores Granado como Ciociosan,  con una voz profunda y de calidad pero algo falta de expresividad en un personaje destinado a emocionar, como su “pariente” Mimi de La Boheme.  Poderosa la Suzuky de Gleysi Lobillo que si ya nos pareció extraordinaria en La Flora de Traviata, en este caso aun resultó más brillante si cabe. Un nivel para los mejores teatros como ya apuntamos en su momento.

Bien el Sharples de Carlos Andrade, con esa rotunda voz con que llena la más exigente sala. Más sutil su interpretación que en otras ocasiones.

Excelente el Bonso de Ulises Fuentes, dotado de una fuerza vocal e interpretativa de un gran nivel. La caracterización perfecta.

El Goro de Ángel Walter,  que ya habíamos visto anteriormente, magnifico; un actor de los pies a la cabeza con una voz adecuada al papel.

Bien, sin complicaciones, el Yamadori de Aldo Cámara, el Notario de Alejandro Guillen y la encantadora niña Lucia Escobar.

 

  Francisco Mejorada Jiménez  Francisco Mejorada Jiménez  

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UN MUSICAL EXCELENTE: FOLLIES

 

En España y especialmente en Madrid desde hace unos años está haciendo furor la revista musical tipo Broadway, o sería más justo añadir tipo Londres, ya que sin duda en la actualidad ésta y Nueva York, son las capitales mundiales de este tipo de espectáculos. El Teatro Español nos trae ahora de la mano de su director Mario Gas un “musical” mítico, con música del compositor  americano Stephen Sondheim y libreto de James Goldman, basado en las famosas Ziegfeld Follies que en la obra  toman el nombre de Weismann's Follies.  Se trata de Follies, estrenada en 1971. Su argumento enfrenta el pasado con el presente de unos profesionales del escenario, que han actuado con el director Dimitri Weismann tomando como punto de partida una fiesta que organiza, antes de cerrar el teatro donde parte de estos profesionales han actuado habitualmente. Los protagonistas principales son dos parejas amigas, que rememoran sus vidas, en las que sus matrimonios han terminado en auténticos fracasos, amores cruzados y falta de amor. Pequeñas historias de varios personajes de ese mundo Weismann  completan una obra brillante en su conjunto, con un libreto bien construido y una gran música que no ha perdido vigor con el paso del tiempo.

El montaje de Mario Gas, que además interpreta el papel de Weismann, refleja el clima asfixiante que precede al cierre del teatro y que en el fondo es el que envuelve a los personajes con sus recuerdos y sus frustraciones.

El tratamiento dramático, apoyado en actores que cantan o cantantes que dramatizan muy bien, resulta espectacular, a un nivel, como mínimo, igual al que se ve en los grandes teatros de Broadway. Resulta asombroso ver a actores como Carlos Hipólito, Vicky Peña y Pep Molina resolver sus números musicales con tal solvencia, sin olvidar a Muntsa Rius gran actriz, cuyas posibilidades canoras son realmente buenas. El resto, veteranas teatrales en su mayoría como Asunción Balaguer, Mamen Garcia, Mónica López, o bien dentro del mundo de la música como Massiel y la extraordinaria soprano Linda Mirabal, muy bien doblada en su papel de joven por Joana Estebanell,  el veterano cantante lírico Josep Ruiz y el también veterano Lorenzo Valverde. En resumen un buen  nivel general.

Los números corales que hicieron vibrar a un público cómplice, muy entregado, sirvieron por una parte de nexo entre los protagonistas y por otra como excelente remate con el público aplaudiendo en pie.

La orquesta dirigida por Pep Pladellorens, se sumó con su acertada interpretación de la partitura, al éxito de la  obra.

Un auténtico acontecimiento en el Teatro Español, que sigue en su línea de calidad como corresponde a un teatro Nacional. Esperemos que los avatares políticos, no trastoquen el buen funcionamiento de un teatro, imprescindible para el nivel cultural de este país y en concreto de Madrid. 

 

  Francisco Mejorada Jiménez  Francisco Mejorada Jiménez  

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UN CALDERÓN JOVEN: LA GRAN ZENOBIA

 

El tema es sumamente atractivo a la juventud, son ellos quienes toman la alternativa: Estamos ante una historia de crueldad ejemplar. Una historia de esas antiguas, de aquellas que los clásicos del Siglo de Oro gustaban de situar en la antigüedad más remota para así poder manejarlas mejor, alejarse del presente para mejor tratar lo que ocurre en nuestros días.  Era mucho más fácil hablar de un tirano del siglo I que de quien al fin y al cabo les daba de comer: Palmira (Siria), la bella ciudad romana de Palmira cuyas ruinas al aire libre, en pie hoy en día para asombro de turistas, hablan de aquel esplendor sin límites en medio del desierto y bajo un sol de justicia, es quien sufre los ataques del poderoso, palmariamente el acoso tributario. Estamos a principios de nuestra era, todo eran guerras, dominadores y vencidos. La piedad sólo es para los débiles, no se lleva en quien manda o aspira a ello.

Y es precisamente esta crueldad con que son sometidos todos -los de uno y otro bando y hasta el propio que la ejerce consigo mismo- lo que hace bella la acción y acera como puñales de agua las palabras y los versos: "¿Hay tirano sin miedo?/¿A quién voy a responder sino a ti, que eres quien me viene a envenenar los oídos con el cuento? No a ellos, a ti he de responder yo." Que alguien me diga que no ha tenido que suscribir este aserto último más de una vez.   

Para colmo, la heroína es una mujer; alguien joven y bello que, por circunstancias personales, familiares y de estado, asume la carga y defensa del honor de su familia y de su país entero frente al tirano. Esta mujer es la gran Zenobia: insignificante en sus modales pero imponente en su claridad de ideas y en su voluntad de hierro. Casada con un anciano, hermana de un general muerto, asume las funciones de ambos sin necesidad de disfrazarse de hombre. Se entiende que su escueta figura sea sumamente atractiva para los jóvenes de hoy. Se entiende que haya sido puesta en escena por un grupo de jóvenes actores, aunque la dirección sea de los ya veteranos componentes de Galo Real. Por defender lo suyo,  Zenobia llegará hasta el sacrificio máximo.

Los versos suenan desenfadados, actuales, concisos y hasta descarados, y la puesta en escena, elemental y trasparente, no les quita un ápice de su rigor ni de su romanticismo, esa cualidad calderoniana tan asombrosa que nos tuvieron que mostrar los autores alemanes del XIX. Ellos fueron sus descubridores para la modernidad. 

Disfruté viendo este fervor y este buen hacer, este desenfado y este cántico fúnebre y a capella con que preludian la acción. Sólo  le pongo un pero a las luces desnudas, tanto que te ciegan.

 

Título: La gran Zenobia

Autor: Calderón de la Barca

Adaptación y dirección: Gustavo Galindo
Intérpretes: María García-Álix, Jesús Gago, David Díaz, Nadia Alonso, Gustavo Galindo
Escenografía, vestuario e iluminación: Teatro Galo Real
Coreografía: Kilo Clar

Producción: Iván Luis

Espacio: Teatro Nudo (C/ La Palma, 18, Madrid)

Fecha18 de febrero de 2012

 

 Nunci de León    Nunci de León  

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SER O NO SER: LO IMPORTANTE ES... EL TEATRO

 

No me gustó de entrada que Alberto Castrillo-Ferrer, a quien yo consideraba hasta el momento un humilde juglar campesino -de Italia, de España, de Inglaterra, de Francia o de cualquier medievo-, tuviera ese público tan devoto, tan dispuesto a reírle hasta la mínima respiración. Y quien dice respiración, dice parpadeo, o aserto de cabeza, o nada sin más. Un público, adulto para más colmo, a quien no le importó seguirle en sus más locas propuestas, hasta el punto de dejarse encerrar allí dentro ¡con un remo atravesado en la hoja de salida!

Que la sala estuviera tan llena también me sentó fatal. Oye, que esto impone, a ver qué va a pasar aquí sin vigilantes ni nada.  Porque Alberto Castrillo-Ferrer recibe a la gente subido a su taburete y con una sonrisilla de pícaro muy modosita, pero cuando se cierra la puerta, empieza y ya no para. Por eso he querido dejar aquí mi primera impresión, porque después todo cambió.

Alberto Castrillo-Ferrer es un juglar, sí, un saltimbanqui, también, alguien a quien le gusta jugar con la gente, pero de los que arriesgan en todos los sentidos, principalmente con el lenguaje. Y en cada pirueta perfecciona su estilo, cada vez con mayores recursos.

Sus piruetas no son solamente físicas sino auténticos saltos en el vacío, verbales y sobre todo conceptuales que, sin perder el hilo, te hacen llegar, con el esfuerzo necesario de tu parte, al ovillo del Teatro. Del Teatro Clásico y de todos los teatros, de cualquier teatro. 

Es así como se enfrenta a los monólogos más famosos de Shakespeare y como se podría enfrentar a cualesquiera otros. Porque los monólogos de Sahkespeare, con ser imprescindibles, no son lo sustancial en su espectáculo sino el pretexto para que él se enrolle y dé una lección, y hasta una cátedra de Teatro, desde su taburete juglaresco. ¿Por qué, entonces, escoger a Shakespeare y no a Calderón, por ejemplo, o a tantos otros maravillosos, divinos, que se me vienen a la cabeza? ¿Por qué, Alberto? Supongo que porque los de Shakesepare, además de consabidos en sus tópicos y en su literalidad, hablan de Teatro, de la condición de actor, de lo que va entre actor y personaje, de las servidumbres y miserias que conlleva la representación dramática. Porque desde ellos se puede, aunque no sea ésta la parte más sustancial de su monólogo, arremeter contra los poderes, jerarquías, burocracias y trabas al desarrollo del trabajo del actor. Todos ellos estaban allí presentes, por cierto, y también se reían. ¿Por qué no? Si ya estamos hechos a todo.  ¡Pobre juglar!

 

Título: Ser o no ser. Una trágica comedia

Intérprete y traductor: Alberto Castrillo-Ferrer

Texto y dirección Luca Franceschi

Diseño vestuario Marie-Laure Bénard

Escenografía Stéfano Perocco/Manolo Pellicer

Iluminación Alejandro Gallo

Distribución PTC Producciones Teatrales Contemporáneas

Espacio: Teatro Fernán Gómez Centro de Arte

Fecha: 18 de febrero de 2012

 

 Nunci de León    Nunci de León  

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…UNA PROPUESTA POCO INTERESANTE…  - LOS INTERESES CREADOS

 

He de decir que acudí a ver el nuevo proyecto de José Sancho con cierta curiosidad; aunque temía que en este nuevo título, el actor y director valenciano hubiese cometido el mismo “pecado” que en su anterior proyecto, “Enrique IV”.

¿Qué pecado? Se preguntarán ustedes: El pecado de no escoger, como afirma, a los mejores actores y actrices… sino a profesionales entre los que destacar, entre los que resultar sobresaliente…

Tengo que reconocer que en esta ocasión “este pecado” no ha sido tan ostentoso; aunque no hay, no he visto (por mejor decir) homogeneidad alguna en la actuación; incluso algunos momentos han resultado un tanto tediosos.

“El pecado” que José Sancho puede haber cometido con más descaro en esta ocasión, es el relax con el que se ha tomado su papel. No sé si ha sido sólo en la última función ofrecida en la Sala Roja de los Teatros del Canal, el 19 de febrero; pero en dicha fecha, Sancho dijo su texto sin ganas, a veces demasiado rápido, otras demasiado bajo y riéndose despreocupadamente (no es la primera vez que lo veo trabajar así)… Y ese comportamiento resulta demasiado “pasota”, como si le importase muy poco lo que ocurre sobre las tablas.

Por lo demás, la obra que presenta José Sancho en coproducción con Teatres de la Generalitat Valenciana no es una gran propuesta. Es sencilla, aspecto que no es negativo en absoluto; creo que se ha explotado sobremanera el nombre de la persona que ha diseñado el vestuario; quizá ése sea otro pecado que comete este proyecto: Concentrar su posibilidad de éxito en dos nombres: José Sancho y Francis Montesinos. De nuevo, lo accesorio frente a lo que debería ser primordial: El nivel de actuación que es, en general, mediocre; salvando alguna excepción… Y sí, el tema es muy actual, lamentablemente actual… Pero tampoco eso debe justificar ni elevar al grado de excelencia una propuesta que no es tal.

 

LOS INTERESES CREADOS.

Teatros del Canal.

Autor:   Jacinto Benavente.

Director: José Sancho.

Intérpretes: José Sancho, José Montesinos, Juansa Lloret, Manolo Ochoa, Ángel Figols, Alicia Ramírez, Elena Seguí, Paula Barés, Estela Martínez, Paco Alegre, Cesca Salazar, Nuria Herrero, Paco Vila, Carles Roselló y Jorge San Félix.

 

      Sofía Basalo  Sofía Basalo  

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UNA GRAN TRAVIATA

 

Nos llega, dentro del ciclo de  representaciones de ópera en el teatro Gran Vía  producidas por la compañía Estudio Lírico, La Traviata de Giuseppe Verdi y libreto de Piave, basado, como es sabido, en La dama de las camelias  de  Alejandro Dumas (hijo), otra de las obras de repertorio que gozan del favor del público y que se notó en la gran afluencia de éste.

La  producción sigue la misma línea de las anteriores, Barbero, Rigoletto,  bajo la dirección artística de Jesús Cordón, un montaje clásico bien conseguido, muy del gusto del público. El movimiento actoral nos sigue pareciendo en general algo estático aunque es eficaz y suficiente para el objetivo de esta compañía, de bajo presupuesto pero de un nivel artístico realmente meritorio.

Las representaciones que vimos, dos, para comparar los diferentes repartos, salvaron los desajustes que se produjeron en Rigoletto y llegaron, excepto en casos muy concretos que a continuación analizaremos, a ser muy del agrado del público.

El elenco resultó más equilibrado en el segundo reparto que en el primero, pues si bien la Violeta de Maria Ruiz fue extraordinaria, con una voz de primer nivel, matizada, con línea en sus filados y sus pianos y sus magníficos agudos, con un bellísimo color que subrayaban un gran trabajo actoral, no así Moisés Molin tenor de bella voz pero que se quedó afónico desde el primer acto y fue empeorando hasta que en el Parigi o cara en el último acto casi no podía cantar. La función quedo algo deslucida aunque en algún aspecto fue compensada por la excelente actuación que acabamos de comentar, por parte de Maria Ruiz. El Giorgio Germont de Carlos Andrade bien, con una voz rotunda, aunque quizás un poco falto de sensibilidad. Excelente, digna de los mejores teatros, la Flora de Gleysi Lobillo con una potencia de voz bien manejada que dio autentico carácter a su personaje. El resto todos correctos destacando la Aninna de Carmela Cuevas, que sigue su línea ascendente y el Barón de Andrés Mundo.

Como hemos apuntado el segundo reparto fue más equilibrado y si bien la Violeta de Johana Simón empezó un poco dubitativa se fue afianzando hasta lograr un memorable Addio del passato. Su actuación dramática fue impecable. El Alfredo de Pablo Rossi realmente bien de principio a fin, con momentos brillantes soportados por una bella voz.  Muy bien en todos los planos, actoral y vocal, el barítono mexicano Ulises Fuentes, pasando desde momentos de rotunda expresividad hasta apianados llenos de sensibilidad. Un buen ejemplo de lo que es una interpretación. El resto, el mismo del primer reparto, con idéntica corrección.

La orquesta, bien dirigida por Alejandro Jassan, bien en ambos casos. Memorable  el concertante del final del tercer acto, que el público aplaudió con fuerza.

El coro, amplio, reforzado con respecto a las otras dos producciones, añadió solvencia a la representación.

El público realmente satisfecho. Es de desear que estas compañías sigan en esa línea, como alternativa a los grandes teatros, de gran presupuesto pero de precios también grandes que realizan producciones que no siempre llegan al gran público.

 

  Francisco Mejorada Jiménez  Francisco Mejorada Jiménez  

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ESTRENO DE RIGOLETTO CON SOMBRAS

 

La segunda de las óperas que el grupo Estudio Lírico ha presentado en el Teatro Compac Gran Vía es Rigoletto, de Giuseppe Verdi, una de sus obras más conocidas.

En el mundo de la escena siempre se  ha hablado de los  nervios del estreno, ese primer cara a cara con el expectante público en el momento de la verdad, cuando el telón se levanta. La improvisación, la falta de trabajo, léase ensayos, en ocasión una deficiente falta de dirección. Todo ello colabora a ese nervio. Pues bien lamentablemente en este estreno ha habido un poco de todo, fallos técnicos, comienzos dubitativos en el coro, agarrotamiento en determinados cantantes, con el resultado de una representación deslucida. La comparecencia del responsable del desaguisado inicial para pedir disculpas, aplacó los ánimos del respetable que después de unos minutos de desconcierto empezaban a pasar a la fase  sonora.

En lo referente a la producción, clásica en la línea que ya vimos en El Barbero de Sevilla, la escenografía, en cuanto a decorados y vestuario, está bien conseguida tanto en el palacio como en la casa de Rigoletto y brillantemente en la de Sparafucile, pero no así  la interpretación del libreto en algunos momentos de la obra por parte de Jesús  Cordón, aparte de una más que notable rigidez en la dirección de actores. Resulta como mínimo asombroso que el Duque de Mantua entre sonriendo a las cortesanas, innecesarias en ese cuadro, para expresar su desagrado por el rapto de su amada en el recitativo y cavatina Ella mi fu rapita.

Los cantantes, como ya hemos comentado, agarrotados al principio. Asombraba ver a un tenor como  Gustavo Casanova  con dificultades en todo el primer acto. Afortunadamente mejoró en el resto de la obra, hasta componer una aceptable actuación que, si bien se vio empañada por las alteraciones en el texto de La donna e mobile, se vio compensada por su interesante Bella figlia del amore. Su línea musical aceptable, notable en algunos momentos y las notas agudas bien afinadas pero algo cortas. Su actuación dramática, realmente inexistente.  La Gilda de la cubana Johana Simon fue de menos a más, reservada vocalmente al principio, fue ganando en potencia y calidad siempre dentro de una buena línea vocal con expresividad y matices de una más que aceptable calidad y su tratamiento dramático, convincente. El Rigoletto de Carlos Andrade bien, aun teniendo en cuenta su afección vocal que estuvo a punto de dejarle fuera de la representación y que le limitaron en algunas notas especialmente las agudas. Compuso un buen bufón con esa potente y bien timbrada  voz que le caracteriza, a la que acompañó con una buena actuación dramática. Tras este trio protagonista la obra está respaldada por un plantel de cantantes muy valorables, de los que destacaremos a la excelente Maddalena de Ana Maria Hidalgo, que ofreció una gran interpretación canora soportada por un impecable desarrollo dramático. Correcto el siniestro Sparafucile de Francisco Santiago y buen Monterone de Ulises Fuentes.  Nos pareció insuficiente la presencia de Andrés  Mundo como Marullo. Correcto el resto,  del que destacaremos a la Giovanna de Carmela Cuevas.

El coro desconcertado al principio, se centro después de los sustos iniciales y ofreció un segundo acto aceptable.

La orquesta nos ofreció un preludio correcto, y quizás fue la que menos acusó los contratiempos a pesar de que hay que afinar algunos puntos. Pero la labor de Sergio Kulhmann es muy valorable.

Como resumen podemos decir que si bien todos somos susceptibles de fallar, la acumulación   de errores puede deslucir, tal como dijimos, una obra, lo que produce una sensación de falta de profesionalidad que, especialmente estas compañías,  siempre bajo sospecha de baja calidad, no siempre justificada, deben de evitar. La obra en conjunto, salvando los contratiempos, es valorable y ofrece una alternativa seria con un coste más que razonable, a un teatro como el Real alejado de los gustos del gran público y que en ocasiones también presenta desaguisados.

El público finalmente aplaudió con ganas a todo el elenco, con la novedad, poco al uso, de que parte de ese elenco, saludó al terminar el tercer acto, o sea un “nos vamos” un poco antes de tiempo.

 

  Francisco Mejorada Jiménez  Francisco Mejorada Jiménez  

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LUCES DE BOHEMIA DE RAMÓN MARÍA DEL VALLE INCLÁN EN EL TEATRO MARÍA GUERRERO

 

Luces de bohemia fue el primer esperpento y apareció en la revista España en 1920, pero se estrenó mucho más tarde. Su montaje es de gran dificultad porque presenta una aglomeración de personajes raros, una continua alternancia de momentos trágicos y cómicos que, si se representan bien, acentúan el dramatismo. Empieza al atardecer y termina la noche del día siguiente, consumándose en poco más de veinticuatro horas. Con esta unidad de tiempo contrasta la variedad de los lugares de la acción que comienza en una casa muy pobre y sigue a través de un Madrid popular y mísero desde la taberna a la prisión, desde el despacho al cementerio, desde la librería a la calle llena de prostitutas. Los verdaderos protagonistas son el pueblo mismo y los sitios que Max visita acompañado de su alter ego Don Latino. La ciudad entera es el personaje principal; desaparece el héroe, remplazado por una imagen de la vida del Madrid de 1920, retratado a través de una sociedad en crisis. Bohemios, prostitutas, taberneros, empleados, políticos, todos personalizan la degradación.

Lluís Homar ha utilizado estos complejos elementos en su montaje con gran fidelidad, pero no siempre los personajes consiguen expresar las agudezas satíricas de Valle, agudezas que reflejan situaciones políticas de los conflictivos años veinte.

Gonzalo de Castro es Max Estrella, pero, sobre todo al principio, no logra el tono esperpéntico, el aspecto estrafalario y visionario, que nos esperaríamos de su personaje, aunque sabe pasar continuamente con holgura de situaciones humorísticas a otras trágicas en una alternancia de su estado de ánimo y de su suerte subrayada por sus propias palabras: «¡Esta tarde tuve que empeñar la capa y esta noche te convido a cenar!». Buena la caracterización de Enric Benavent como Don Latino que, con su cartera colgada en bandolera, desde el principio se revela un estafador. Los contrastes que caracterizan a Max Estrella los encontramos también en las diferentes escenas. Lluís Homar ha superado la dificultad de su realización separándolas por medio de un breve oscuro, durante el cual se proyectan en el fondo frases del texto con una grafía poco acertada. Sin embargo, en conjunto la escenografía es muy sugerente, casi completamente constituida por libros, y al fondo en alto una pasarela de hierro por la que transitan los personajes.

Se ha representado la taberna de Pica Lagartos (Fernando Albizu), donde pulula el hampa, con un mostrador sencillo y unas pobres mesitas. Contrasta con ella la escena novena que tiene lugar en el café de Colón, donde se reúne la tertulia de la intelectualidad con veladores cubiertos de blancos manteles y un elegante piano. Muy acertada su introducción. Mientras el escenario se queda oscuro, un violinista (Sergio Gómez) entretiene al público tocando en el mismo patio de butacas para reunirse después con el pianista ofreciendo mazurcas, cuplés, etc. Dos escenas nos presentan sendos tipos de corrupción: en la primera (II), la estafa en la librería de Zaratustra (José Ángel Egido, óptimamente caracterizado), a la que se llega por medio de una escalerita; la prostitución en la segunda (X), donde merodean «viejas pintadas como caretas». En general degradación, destrucción y muerte salpican los diferentes cuadros donde hay una sola víctima: la inocencia que se expresa a través de una mujer (Nerea Moreno) que tiene en sus brazos a su niño muerto. Sin duda su actuación es más natural en el papel de La Pisa Bien. La escena en el calabozo la hubiéramos querido más emocionante. Rubén de Eguía, a quien conocemos como buen actor, encarna a un preso que aparece desmotivado y su despedida de Max es más bien fría. No nos ha parecido afortunada la caracterización de los modernistas, que Valle ridiculiza aun sin presentarlos como afeminados. Muy buena la realización de la denuncia de la ineficacia de la administración y los servicios públicos, así como la representación de la redacción de El Popular: perfecto el Don Filiberto de Miguel Rellán y el ministro de Gobernación de José Ángel Egido.

Las tres últimas escenas están dedicadas a la muerte de Max y a sus reflejos en los distintos personajes. La corrupción que hemos visto por todas partes se materializa ahora en el cadáver. También aquí la situación esperpéntica reside en el contraste entre el dolor de la mujer (Isabel Ordaz) y de la hija (Marina Salas) y la indiferencia de los demás. La escena catorce recuerda la del entierro de Ofelia en Hamlet (acto V, esc. 1), pero aquí no se trata de una parodia grotesca, sino de una crítica valleinclanesca de la situación socio-política de España. También el suicidio de las dos mujeres está causado por la degradación, porque si Don Latino no le hubiese robado a Max el dinero y el billete de la lotería, la mujer y la hija no hubieran sucumbido a las estrecheces de su subsistencia. En conjunto un gran plantel, donde casi todos los actores encarnan a dos o tres personajes, pero el espectáculo nos ha parecido muy lento y apagado. El arrollador lenguaje de Valle, rico en palabras malsonantes, metaplasmas, jerga madrileña, caló gitano, junto con citas famosas, no luce como debiera porque todo parece frenado y contenido. Tampoco ayuda la triste iluminación de Albert Faura.

 

Dirección: Lluís Homar.

Dramaturgia y composición musical: Xavier Alberti.

Escenografía y vestuario: Lluc Castells.

Iluminación: Albert Faura.

Intérpretes: Gonzalo de Castro, Enric Benavent y muchos otros.

 

Magda Ruggeri MarchettiMagda Ruggeri Marchetti 

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YAGO, NUESTRO CONTEMPORÁNEO

 

Parece que por mucho que se hable de crisis -y en el Teatro siempre la ha habido-, cuando alguien tiene ansias de triunfar, triunfa. Es lo que está pasando con Yago en estos días  en el Teatro Espada de Madera, que mantiene intacta su capacidad de sacudir cuerpos. Dejémoslo así: al menos, los cuerpos. Yago, el urdidor de la tragedia de los celos, es un clásico  que a todos nos dice algo, sí, y ahí se podía agotar su significado universal, pero que dicho en escena tal como aquí se dice, cada palabra poética –y todas en él lo son en grado sumo- lleva a una acción. Una acción que hace avanzar el drama hasta su inexorable final y provoca la catharsis. Porque Yago, su mito, tiene tal fuerza que ha sabido sobreponerse a los tiempos y a las circunstancias y es una rata del desierto -el sargento Smith- que ha cometido un crimen, el mismo al que empujó al Negro, que así llama al coronel de quien es asistente en la campaña de Oriente. Otelo-Smith ha de pagar por este crimen, que curiosamente lo humaniza y redime, como nunca pagó por todos los crímenes de los que fue hilo, urdimbre y espoleta. Por eso ahora, en su celda de la CIA, devora el catering carcelario, directamente desde la lata "abrefácil" que destapa ante nuestros ojos, y la apura hasta las heces. Y como si con su gesto destapara el mal, la corrupción, el asco y la desesperación del mundo, se traga entero y en frío ese sustento maldito, a sabiendas de que le va a sentar mal, y ahí empieza la locura de decir las cosas como son. Una rata del desierto de aquellas que tenían enfrente los "sacos terreros" de Sadam a los que habían ido a imponer la democracia. Con la convicción de haber llegado hasta el final, se lanza a fondo del todo en una actuación extrema. Tanto, que diríase que Yago tiene un alma más pura y más exigente que todo lo que le rodea.  

 

YAGO, con textos de W. Shakespeare, Walt Whitman y Harold Bloom

Cía: Sturm und Drang Theater

Dramaturgia de Paco Montes y Ramón Reche

Dirigido por Paco Montes

Interpretado por Ramón Reche

Teatro Espada de Madera
Fecha: 4 de febrero de 2012

 

 Nunci de León    Nunci de León  

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LA AVENTURA DE VIVIR - ELLING

 

A todos nos falta algún elemento en la gran aventura de la vida. Todos hemos tenido miedo alguna vez. A todos nos ha perseguido algún recuerdo. A todos nos ha obsesionado algo, en un momento dado. Todos nos hemos sentido incapaces de seguir, de mantenernos en la eterna y floja cuerda de la estabilidad, del equilibrio, de lo socialmente aceptable… Sin embargo lo único importante en esta travesía es intentarlo, luchar por lo que queremos y creemos, ser valientes y cruzar la puerta que nos separa de nuestras propias trampas, salir y ver que todos, al fin y al cabo, tenemos un único propósito: La felicidad… Sumar momentos plenos, que la balanza de la vida se incline por la sonrisa, por la amistad, por la complicidad, por la satisfacción de poder ser uno mismo, por la seguridad de encontrar nuestros porqués en un mundo, en una sociedad… En el fondo, acogedores.

Éste es el mundo de Elling. Un mundo en el que poco a poco todos van entrando por el único camino correcto: El del corazón, el de los sentimientos, el de las emociones.

Éste es el mundo de Elling. Siempre en peligro, siempre bajo la atenta mirada de Frank (Chema Adeva), severa y comprensiva… Como todos…

Éste es el mundo de Elling, un mundo de palabras, inteligencia y sensibilidad.

Elling (Carmelo Gómez) y Kjell (Javier Gutiérrez) que han convivido durante dos años en un centro psiquiátrico, se enfrentan ahora al reto de su vida: La reinserción social; demostrar que pueden vivir como dos personas “normales”.

Seremos testigos de ese proceso, de ese caminar a través de los miedos, las inseguridades y los descubrimientos.

Elling y Kjell habrán de abandonar poco a poco sus muletas (Quién más quién menos andamos un poco cojos, con lo que sería mejor decir que nuestros dos protagonistas habrán de aprender a disimular su cojera para vivir).

Andrés Lima no nos defrauda; como tampoco lo hacen dos actores maravillosos que desprenden verdad a borbotones. Un equipo infalible que ha abordado con una emocionante humanidad el día a día, la rutina, de un sector social, todavía preso de las tristes y arbitrarias etiquetas.

Es inevitable, más aún, totalmente recomendable, emprender este viaje. Un salto mortal tras el cual renacer más vivos que nunca.

 

ELLING

Teatro Galileo.

Autor: Ingvar Ambjorsen.

Versión: David Serrano.

Dirección: Andrés Lima.

Intérpretes: Javier Gutiérrez, Carmelo Gómez, Chema Adeva y Rebeca Montero.

 

      Sofía Basalo  Sofía Basalo  

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DESHACER, PARA REHACER… - HAY QUE DESHACER LA CASA

 

Dos personas se vuelven a encontrar al cabo del tiempo. Esas dos personas son hermanos. Cada uno ha afrontado la vida de un modo distinto. Uno de ellos, huye de un ambiente asfixiante y áspero. El otro, presa del terror y del miedo inconsciente hacia lo que el exterior le ofrece se engaña y cree querer quedarse en la casa paterna; cree ser pueblerino; cree estar enamorado de su novia de toda la vida y cree, finalmente, ser feliz… Mientras la infelicidad vestida de costumbre mina, poco a poco, su presente.

Tras la muerte de la madre, el padre falleció años antes, estos dos hermanos se reúnen para discutir la herencia. Este motivo hará que todo aquello adquiera un enorme valor emocional. Los reproches golpearán las paredes de esa casa, la verdad sacará de la penumbra generosa del recuerdo, los momentos que ambos compartieron con su padre. Un padre omnipresente en la vida de dos seres que, a su manera, han intentado liberarse de las cadenas del rencor, de la frustración y de la mala educación que siempre siembra la incomprensión y la tiranía.

Sebastián Junyent escribió esta obra para dos mujeres, dos grandes actrices (Amparo Rivelles y Lola Cardona) que, en su momento, hicieron de ella una obra enorme.

Parece ser que el autor y Andoni Ferreño, director y realizador de la versión que podemos ver en el Teatro Arenal, contemplaron la posibilidad de volver a llevarla a escena y convertir a los dos protagonistas en dos hombres.

La idea está bien y he de reconocer que, como director, el trabajo de Ferreño es notable.

Jorge de Juan y Luis Fernando Alvés, sobre todo el primero, llevan a cabo un trabajo más que solvente. El viaje emocional que los dos personajes emprenden al entrar en esa casa agotaría a cualquier ser humano; los dos intérpretes reflejan a la perfección ese trayecto lleno de baches, de socavones, de obstáculos, de miedos y recelos... Y sin embargo encuentro algunos aspectos que no me acaban de cuadrar. No sé si serán prejuicios o alguna imagen que el autor pensó y dejó escrito para las dos mujeres protagonistas, en su origen, de esta obra.

Por otro lado, considero que colocar el retrato del padre a modo de puzle sobre las paredes de la casa ha sido un acierto; el clima de agobio y opresión que produce, es justo lo que están viviendo las dos personas que muy a su pesar regresan a la que fue su casa para deshacerla, no sin antes haberse deshecho a sí mismos.

…Me pregunto cómo pasará la noche Cosme (Jorge de Juan)… Borracho, con la única luz que le presta una lánguida vela… ¿Sobrevivirá al peso de su propia infelicidad, de su propia impotencia, de su propia inseguridad… Al peso de la eterna mirada de su padre..?

 

HAY QUE DESHACER LA CASA.

Teatro Arenal.

Autor: Sebastián Junyent.

Versión: Andoni Ferreño.

Dirección: Andoni Ferreño.

Intérpretes: Jorge de Juan y Luis Fernando Alvés.

 

      Sofía Basalo  Sofía Basalo  

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EL VAMPIRO MÁS SEXY... - DRÁCULA

 

El Conde Drácula (Ramón Langa) entra en la habitación de Mina (María Ruiz). Lo hace sin su capa, con la camisa entreabierta, para que la joven beba su sangre y se convierta en su novia. Ésta se acerca a él. La sangre de ambos se mezcla y Mina levita... Y desde mi butaca escucho un susurro: “¡Qué sexy!”... Verdaderamente el Conde Drácula que interpreta el veterano actor es muy seductor. Ramón Langa es sexy cuando camina, cuando gesticula, cuando habla, cuando en la oscuridad nocturna hipnotiza a la fiel ama de llaves (Amparo Climent) para que “le deje entrar”, cuando cae rendido al cuello de Mina... Hasta cuando ruge de placer al hincarle los colmillos...

...Pero más allá... hay poco... Quizá la leyenda del mítico personaje es tan conocida, tan irreal y está tan gastada que nos deja poco espacio para el misterio, para la intriga, para el miedo... Sin embargo Jorge de Juan y Eduardo Bazo han elaborado una serie de efectos especiales más que aceptables, tanto es así que han olvidado, al menos lo parece, la importancia de la homogeneidad en la interpretación. Martiño Rivas (prometido de Mina) está muy por debajo del nivel que marca la veteranía de un reparto notable, en el que hemos de destacar la labor de Mario Zorrilla, Emilio Gutiérrez Caba, César Sánchez y el mismo Langa.

La escenografía está perfectamente concebida y sin embargo al clima de suspense, de terror, de miedo le falta algo... No sé si ese algo viene dado por las risas nerviosas que de una forma casi continua están presentes en el patio de butacas, o por las dos apariciones de un murciélago que parece cualquier cosa menos un murciélago (comprensible pues cuenta con más de quinientos años) y que vuela demasiado alejado de un público que hubiera preferido una bandada de “pajarracos” rozando sus cabezas, o por la última desaparición del Conde Drácula, en un truco demasiado obvio... O, quizá, por la muerte de éste, demasiado rápida, sin emoción, sin conmoción, sin intriga, sin nada que nos deje “boquiabiertos”...

Me encantan las historias de terror, me encantan los climas de suspense y misterio... Me encantó “La mujer de negro”, pero también debo reconocer que de este Drácula esperaba más, un poquito más...

 

DRÁCULA.

Teatro Marquina.

Directores: Jorge de Juan y Eduardo Bazo.

Autores: Hamilton Deane y John L. Balderston.

Intérpretes: Ramón Langa, Emilio Gutiérrez Caba, Mario Zorrilla, Amparo Climent, María Ruiz, Martiño Rivas, César Sánchez.

 

      Sofía Basalo  Sofía Basalo  

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NI LEMMON, NI MATTHAU... - LA EXTRAÑA PAREJA

 

La verdad es que no sé, hasta qué punto esta comedia puede ser un clásico. Quizá lo sea por los grandes actores que la interpretaron en la pantalla grande. Actores que hicieron de sus personajes seres clásicos, seres inimitables, seres inolvidables más allá de las situaciones y las circunstancias que los rodearon. Quizá el gran reto de esta versión llevada a cabo por Agustín Jiménez y dirigida por Juan José Afonso haya sido intentar que los dos protagonistas nos hiciesen olvidar durante poco más de hora y media a los dos Grandes que la inmortalizaron... Ya les digo que no lo consiguen. La sombra de Jack Lemmon cae como una losa sobre un Juanjo Cucalón que sin estar mal no llega a conmovernos; por su parte Walter Matthau borra sin compasión la débil actuación de Raúl Cimas.

Entre los dos protagonistas no hay química, no hay feeling. No nos podemos creer que ambos sean recíprocamente “el mejor amigo del otro”. Entre los actores secundarios, el resto de la “pandilla” que se reúne en “la leonera” de Óscar, hay mucha más complicidad que entre los dos protagonistas. Al comienzo de la obra hay una verdad que jamás se vuelve a mascar sobre el escenario. Los amigos sentados en una mesa, jugando a las cartas, mintiendo a sus esposas, criticando a los ausentes... Está tan bien dibujada esa escena que podríamos pasar por alto los tintes machistas que en ella se respiran... La lástima es que no se repitan escenas tan veraces como ésta, salvo cuando Félix comienza a desplegar sus encantos “victimistas” frente a las dos “afrancesadas” vecinas... proclives a olvidar el acento que se supone poseen, al ser francesas...

“La extraña pareja” nos ofrece la posibilidad de sonreír durante poco más de hora y media... Sin embargo, eso de que sea un clásico... vamos a dejarlo... La atemporalidad que he leído en algún medio de comunicación no es tal, discúlpenme que lo ponga en duda... Una cosa es la historia de amistad que Neil Simon nos cuenta y otra, los accesorios que el autor “coloca” sobre esa amistad, que casualmente, es lo que “ceba” la comedia... Y esos accesorios no son atemporales, no son clásicos, son propios de una época, de una mentalidad, de una forma de vida, de un machismo redomado... Sin incluir las alusiones a la posible ambigüedad sexual de esa extraña pareja que no sé si habrá sido ideada por el autor de la versión o por el director de la función...

Sigo apostando porque el clasicismo de este texto no viene dado por el texto en sí, sino por los nombres que a finales de la década de los años sesenta dieron vida a Félix y a Óscar, e hicieron de su trabajo una auténtica obra de arte... cosa que en el Reina Victoria, no llegamos a ver, lamentablemente...

 

LA EXTRAÑA PAREJA.

Teatro Reina Victoria.

Autor: Neil Simon.

Versión: Agustín Jiménez.

Director: Juan José Afonso.

Intérpretes: Juanjo Cucalón, Raúl Cimas, Alfredo Alba, Celine Tyll, Jorge Cabrera, Marta Rubio y Javier Losán.

 

      Sofía Basalo  Sofía Basalo  

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EL BARBERO DE SEVILLA PASEA POR  LA GRAN VÍA

 

Vuelve el teatro Compac Gran Vía a ofrecernos ópera esta vez de la mano de la compañía Estudio Lírico. Cuatro obras en total, El barbero de Sevilla, Rigoletto, La Traviata y finalmente Madama Butterfly, cada una de ellas estará en cartel cinco días.

El barbero de Sevilla esta dirigida por Jesús Cordón en la parte artística y por Sergio Khulmann en la musical con la orquesta Filarmónica Mediterránea. El montaje es clásico propio de estas compañías de bajo presupuesto, que atraen a un público partidario de la ópera con estos montajes, que a fuer de ser sinceros,  consiguen una más que digna producción. Bien por otra parte la dirección de cantantes y coro con una actuación dramática general notable

La orquesta que empezó un poco despistada, se fue afianzando hasta llegar a un nivel correcto en casi toda la representación, a pesar de que no es una orquesta muy numerosa, lo que la hace más valorable.

El elenco, complicado siempre en una obra tan difícil  de Rossini, está bien resuelto, por cantantes jóvenes y no tan jóvenes aunque lamentablemente no conocidos  en los grandes circuitos líricos. Es difícil destacar a alguien, pero los mencionaremos a todos.  Bien Fígaro interpretado por el mexicano Carlos Andrade, con una voz potente   y bien timbrada aunque quizás un poco brusco en su interpretación que debería de matizar un poco más.  La Rosina de Margarita Marban,  dotada de facilidad para el agudo y con una apreciable línea llena de matices. Muy bien su interpretación dramática.

 

Una más que notable voz la del tenor venezolano Alain Damas en el papel de Almaviva, realmente bella, ancha, con fácil agudo. Su línea excelente nos hace rememorar a los grandes tenores lírico-ligeros. Un lujo para escuchar en la Gran Vía.

En la misma línea el Don Bartolo de Leopoldo Rojas, en una interpretación redonda, vocal y dramática. Potencia, interpretación y calidad de voz de este barítono canario. Aún no entendemos que no haya cantado en los teatros españoles de primer nivel, o si lo entendemos….

El Don Basilio de Francisco Santiago nos pareció correcto pero sin la potencia vocal  y la musicalidad que exige ese papel y en especial esa Calumnia que quedó un poco descafeinada.

Muy bien Ana Maria Hidalgo como Berta, realmente expresiva en su interpretación dramática a la que acompañó de una no menos notable expresión canora.

El resto de cantantes y figurantes  correcto.

El coro bien, mejor que lo que se acostumbra en este tipo de producciones de bajo presupuesto.

Una ocasión interesante en la Gran Vía,  para ver cuatro obras con un precio asequible y unos niveles de calidad  realmente buenos.

 

  Francisco Mejorada Jiménez  Francisco Mejorada Jiménez  

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EL TIEMPO Y LOS CONWAY EN LOS TEATROS DEL CANAL

 

El tema de la reviviscencia del pasado a través de una extraña sensación proustiana, que cualquier objeto puede procurar, ha tentado a diferentes autores entre los cuales recordaremos a Henri-René Lenormand, que en 1919 escribió Le temps est un songe, y posteriormente a César Vallejo, Alfonso Sastre y otros. Todas las obras que tratan del tiempo tienen un núcleo unitario, que varía según la cultura, el gusto individual y las percepciones psíquicas de cada autor. En la estela de J. W. Dunne, Priestley acomete con entusiasmo la incorporación al teatro de las nuevas ideas sobre el espacio y el tiempo que estaba ofreciendo la física del momento con las teorías de la Relatividad. Esta ruptura con el a priori kantiano de la linealidad del tiempo newtoniano en favor de una posibilidad de aceleración o ralentización, o incluso de una naturaleza circular de inspiración oriental que da cabida al retorno, adquiere por mano de Einstein un cierto ennoblecimiento científico que excitó la cultura de la época. Nuestro autor da un sello personal al tema con los típicos ingredientes de su teatro y de su fuerza dramática con un hábil juego de fenómenos, especialmente en las tres piezas vinculadas por el interés común del problema del tiempo.

En El tiempo y los Conway se representa la vida de una familia en tres actos, de los que el primero y el tercero se desarrollan en 1919, mientras el segundo en 1937, ya en vísperas de una nueva guerra mundial. Aunque se trate del mismo día de 1919, los personajes tienen actitudes muy distintas en el último acto, porque parecen haber vivido ya lo que pasará casi veinte años después. En efecto lo que en el primero era alegría se convierte en preocupaciones y frustraciones. Luis Alberto de Cuenca y Alicia Mariño han firmado esta conseguida versión de la obra de la que han elaborado numerosas variantes hasta llegar a la definitiva y esto se nota en la belleza del lenguaje.

Se trata de una obra difícil que sólo el pulso firme de Juan Carlos Pérez de la Fuente ha podido traducir en un magnífico espectáculo. Su montaje, como siempre muy cuidado, respetuoso del texto, pero imaginativo, ha conseguido representar magistralmente el tránsito del presente al futuro y posterior retorno, el paso de la comedia al drama, de los sueños llenos de esperanza a la derrota. Es Alan (Alejandro Tous) el personaje más sereno, sin sueños de grandeza, observador distanciado de la vida de cada miembro de la familia que afirma «superponemos los planos de lo que fuimos, haciéndonos inmortales en una tremenda aventura» y añade citando a W. Blake «la alegría y el dolor tejen un manto para el alma inmortal».

Uno de los grandes aciertos del director es la presencia del maniquí de sexualidad mixta que va y vuelve de un lado a otro del proscenio al comienzo de cada acto, marcando el tiempo inexorable, pero no único culpable de las peripecias de los personajes sacudidos por el dolor, pues nadie puede eludir la responsabilidad de sus decisiones. El espacio escénico sencillo y elegante presenta un salón de tipo neoclásico, cuyas paredes, con relojes murales, al final se inclinan hacia adentro en aura de curvaturas relativistas del espacio, acompañando el hundimiento de la familia y el derrumbe de sus intereses inmobiliarios. Perfecto el vestuario, adecuado a las diferentes épocas representadas.

Obtenido el clima necesario, también con la ayuda de la cálida luz de José Manuel Guerra, el director se concentra íntegramente en la dirección de actores, un elenco soberbio encabezado por la grandiosa Luisa Martín, autoritaria y egoísta, pero plenamente consciente del alcance de sus actos. Nuria Gallardo encarna con exquisita sensibilidad a una Kay que percibe más claramente que nadie la ruina que les espera. Su actuación es especialmente emocionante en el final del III acto. Román Sánchez Gregory (Ernest) exhibe una autocomplacencia descarada, mientras Toni Martínez, como Gerald, una indiferencia discreta, elegante y profundamente amoral. Muy buena la labor de las demás actrices. Los espectadores han apreciado, aplaudiendo con gran entusiasmo, un espectáculo rotundo y muy adecuado a nuestra época, sacudida también por otra crisis.

 

Dirección y escenografía: Juan Carlos Pérez de la Fuente.

Vestuario: Javier Artiñano.

Iluminación: José Manuel Guerra.

Intérpretes: Luisa Martín, Nuria Gallardo, Alejandro Tous, Juan Díaz, Chusa Barbero, Débora Izaguirre, Ruth Salas, Joan Helford, Ernest Beevers, Gerald Thornton.

 

Magda Ruggeri MarchettiMagda Ruggeri Marchetti 

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MEIN KAPITAL

 

Mein Kapital es una comedia basada en El Capital de Karl Marx. 

Se trata de un texto de ocho autores españoles contemporáneos basado en la obra de Karl Marx y trasplantada al siglo XXI. Es una reflexión a modo de amarga comedia de terror (qué más comedia de terror que los estertores finales del marxismo, que ahí se retratan, o los logros del capitalismo, que se ridiculizan pero menos, porque son más lentos y estamos hasta las trancas con los pagarés) que habla del mundo hoy con un lenguaje de hoy. Han caído muchas cosas, cayó el muro de Berlín, llegó el 15-M que los pilló componiendo, y todo esto se refleja en estas variopintas piezas. 

Se ve que están muertos ya los idealismos y hasta los ismos, preocupados sólo por la pela y por cómo conseguir una birra. Porque ya no hay más clases de gente que la que paga la factura y la que no, o la que paga las cañas o deja que las pagues.

Así, el estilo de las ocho piezas, muy acorde con estos contenidos, se desliza con alternancias entre el vanguardismo surrealista (preparación por parte de una empresa de los aspirantes a ir a colonizar Marte) y el realismo más costumbrista  (joven de 35 años que vuelve a casa con 40), pasando por lo grotesco y lo bufo (petición de dinero a los viejos y avistamiento de un puesto de trabajo con dientes), con lo cual, también degenera en surrealista.

Los extremos se tocan, quién les iba a decir a fundadores de esos imperios tan idealistas y tan filosóficos que iban a acabar degenerando en terror y en sálvese quien pueda antes de que nos pongamos a trabajar para partir de Cero. Rosca Cero.

Por supuesto, las piezas que más éxito gozaron por parte del público fueron las últimas: las que ponen la realidad delante de los ojos de manera ineludible y al mismo tiempo hacen reír. O "de reír", que hacen "de reír", para ser más exactos, en ese costumbrismo surrealista de mesa camilla que tenemos.

Con estos mimbres, no es de extrañar que los cinco actores se tengan que diversificar en sus disfraces, ahí se ve la maestría, pues el cambio de registros les obliga, lo que es todo un reto. E incluso para el público lo es, por ese cambio de registros y de lo dicho antes, nada, que parece sugerir cada nueva pieza. Al final, consiguen poner orden y reunir el puzzle.

 

Título: Mein Kapital (El capital)

Autores: Inmaculada Alvear, Marta Buchaca, Francesc Cerro, Luis Miguel González Cruz, Raúl Hernández Garrido, Daniel Martos, Albert Tola, Helena Tornero

Dirección: Cristina Yánez

Intérpretes: Teresa Urroz, Laia Martí, Daniel Martos, Alfonso Pablo y Ana García.Una comedia firmada por ocho autores (Inmaculada Alvear, Marta Buchaca, Francesc Cerro, Luis Miguel González Cruz, Raúl Hernández Garrido, Daniel Martos, Albert Tola, Helena Tornero

Producción: Teatro de la Estación
Espacio: Teatro Cuarta Pared

Fecha: 21 de enero de 2012

 

 Nunci de León    Nunci de León  

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...NI BUENA, NI ESPOSA... - EL MANUAL DE LA BUENA ESPOSA

 

A estas alturas, podemos asegurar, sin temor a equivocarnos, que ser una buena esposa no es la exclusiva aspiración de una mujer... Es más, podemos afirmar que no es aspiración alguna.

A estas alturas las “eses” de sumisión y servidumbre... Son letras borradas, tachadas de un diccionario hiriente, humillante y desfasado.

...Sin embargo hubo un tiempo en el que una mujer digna tenía que ser invisible, sencilla como una humilde margarita; sumisa, obediente y solícita a las órdenes de su padre, hermano o marido...

...Hubo un tiempo en el que la mujer no decidía, no tenía voz...

...Hubo un tiempo oscuro en el que la mujer tuvo que esconder sus deseos en las paredes prohibidas del pecado y la indecencia...

...Hubo un tiempo en el que su vida se limitó a los dictados de una sección femenina que bajo las bendiciones de una religión castrante, clausuró con mentiras y manipulaciones el futuro de más de tres generaciones de mujeres...

...Hubo un tiempo no lejano en el que una mujer nunca era mayor de edad...

...Hubo un tiempo no lejano en el que una mujer debía callar ante el maltrato y la discriminación...

...Hubo un tiempo no lejano cuya sombra se sigue proyectando en el presente, cuyos ecos respiramos en los comportamientos denominados “micromachismos”, cuyos restos se diluyen en la sangre de muchas mujeres que mueren a manos de un hombre incapaz de admitir que su pareja, su mujer, su ex mujer... Es un ser humano adulto que decide ser libre... Y volar.

...A ese tiempo nos traslada “El manual de la buena esposa”. Un tiempo que se extiende desde 1934 hasta 1977. Casi cinco décadas que nunca habían sido analizadas teatralmente desde el punto de vista femenino.

Seis autores (tres hombres y tres mujeres) han ahondado en esa realidad, en sus múltiples facetas, creando una serie de situaciones en las que han quedado reflejadas ampliamente la vida, la cotidianidad, la ignorancia, el engaño, la infelicidad de una mujer que, a veces convencida, a veces por necesidad, tuvo que acatar unas normas, unas leyes, unos usos, cuyos objetivos fueron su anulación. Estas pequeñas historias están contadas de una manera muy distendida e hilarante; de qué mejor forma podemos enfrentarnos a este “tétrico pasado” sino es desde la siempre agradecida sonrisa...

Una sonrisa que en algún momento queda congelada... Cuando hallamos en las voces de las tres actrices que dan vida a esas mujeres los orígenes de una realidad a la que aún le pesa, y mucho, un pretérito lastre...

La propuesta escénica es sencilla y muy ágil. Las historias están perfectamente hilvanadas por el gran trabajo de Mariola Fuentes, Natalia Hernández y la magnífica Llum Barrera.

A lo largo de una hora y media, recorremos cinco décadas y somos testigos de los ligeros cambios, de las pequeñas bocanadas de aire que, desde el exterior, daban vida a una nueva mujer que luchaba por abrirse camino en una España demasiado “estrecha”...

Quizá mi comentario esté siendo demasiado serio, sin embargo, no estaba en la intención de los autores emitir juicio alguno, ni afirmar si “ese tiempo” fue mejor o peor... Hay cosas que no necesitan evaluación alguna, ellas mismas con su realidad se califican...

A propósito, si alguien duda de la veracidad de las situaciones que “El manual de la buena esposa” presenta, debería de echar algún vistazo a los múltiples documentos que, sobre la sección femenina, sus “mandamientos” y “recomendaciones” circulan por el infinito universo de internet...

 

EL MANUAL DE LA BUENA ESPOSA.

Teatro Lara.

Autores: Miguel del Arco, Ana R. Costa, Yolanda García Serrano, Juan Carlos Rubio y Alfredo Sanzol, entre otros.

Director: Quino Falero.

Intérpretes: Natalia Hernández, Mariola Fuentes y Llum Barrera.

 

      Sofía Basalo  Sofía Basalo  

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