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NOTICIAS TEATRALES Publicación creada el 6-8-2002 / Esta es la edición del 30-4-2016

 

NOTICIAS TEATRALES
Elaboradas por Salvador Enríquez
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DESDE LA PLATEA

 

Índice de comentarios

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TRABAJOS DE AMOR PERDIDOS: UN TRABAJO TEATRAL PROVECHOSO, Y BURLÓN

Por Titania

PARSIFAL, UNA MÚSICA SUBLIME INUNDA EL REAL

Por Francisco Mejorada Jiménez

HOMENAJE A UNA GRAN MUJER: MARÍA MOLINER

Por Francisco Mejorada Jiménez

AVENTURA EN EL DESIERTO. EL SECRETO DEL ELIXIR

Por Nunci de León

GEORGE DANDIN, DE MOLIÈRE: TODOS CONTRA EL BURGUÉS

Por Nunci de León

¡CORRE!, DE YOLANDA GARCÍA SERRANO: UNA PERFECCIÓN QUE DUELE

Por Nunci de León

EL TRIUNFO DEL AMOR: TEATRO DIVERTIDAMENTE SERIO

Por Titania

CINE: EL TEATRO A TRAVÉS DE UN VELO

Por Titania

HAMLET: EL PRÍNCIPE QUE RABIÓ

Por Titania

TODO IRÁ BIEN... EN EL MEJOR DE LOS MUNDOS POSIBLES

Por Nunci de León

EL BARROCO SE ACERCA A LA ZARZUELA

Por Francisco Mejorada Jiménez

EL CASAMIENTO EN RÉPLIKA: DELIRIO DE IDENTIDADES

Por Nunci de León

UN DIOS SALVAJE LLEGA AL TEATRO APOLO

Por Nunci de León

UN WAGNER ATÍPICO: LA PROHIBICIÓN  DE AMAR

Por Francisco Mejorada Jiménez

CRÓNICA DE UNA CASA REAL

Por Nunci de León

Vida de galileo de Bertolt Brecht en el Teatro Valle Inclán

Por Magda Ruggeri Marchetti

JUGAR, VIVIR, SOÑAR, SOBRE UNA MESA: THE TABLE

Por Titania

JUAN JOSÉ: UNA OBRA MAESTRA DE LA LÍRICA ESPAÑOLA

Por Francisco Mejorada Jiménez

DE UN TIEMPO A ESTA PARTE (UN MONÓLOGO DE MAX AUB EN EL TEATRO ESPAÑOL)

Por Nunci de León

LA FLAUTA MÁGICA EN EL TEATRO REAL

Por Francisco Mejorada Jiménez

LA VIUDA ALEGRE: SALUD, DINERO Y AMOR

Por Nunci de León

LECTURA PARCIAL DE BODAS DE SANGRE EN EL INSTITUTO CERVANTES

Por Nunci de León

NATTA: DONDE LO FEO ENCUENTRA POR FIN EL MAR

Por Nunci de León

BLANCANIEVES: LA VERDADERA HISTORIA DE UNA MANZANA

Por Nunci de León

INTERESANTE PRODUCCIÓN DE RIGOLETTO

Por Francisco Mejorada Jiménez

L’ELISIR D’AMORE DE GAETANO DONIZETTI EN EL TEATRO COMUNALE DE BOLONIA

Por Magda Ruggeri Marchetti

LA CRAZY CLASS: UNA LECCIÓN DE AMOR AL TEATRO

Por Titania

UN ESPECTÁCULO DE NIVEL INTERNACIONAL EN LA ZARZUELA: LA DEL SOTO DEL PARRAL

Por Francisco Mejorada Jiménez

UN ESPÍRITU BURLÓN: EXPLORANDO ALEGREMENTE LAS FISURAS DEL MÁS ALLÁ

Por Nunci de León

ALCINA, UN BARROCO CONFUSO

Por Francisco Mejorada Jiménez

GRACIAS AL SOL, UNA SINGULAR UNIÓN DE LA MÚSICA Y LAS PALABRAS

Por Francisco Mejorada Jiménez

 

TRABAJOS DE AMOR PERDIDOS: UN TRABAJO TEATRAL PROVECHOSO, Y BURLÓN

 

La escena, sólo construida con unos postes de madera, y unas cuerdas, que dibujan arcos en el aire, y las tablas del escenario, surcadas por pasillos de baldosas, nos ayudan a edificar, en nuestra imaginación, (en estos tiempos virtuales) la Corte de Navarra.

La acción comienza con una arenga a las multitudes, (el público), asegurando que Navarra será el asombro del mundo.  Un discurso, un slogan, que quizá (sólo) por este ambiente electoral que vivimos, nos recuerda a un político prometiendo imposibles…  No será la única ocasión en que nos parezca que el argumento de la obra nos resulta cercano…

El rey de Navarra y sus amigos, hacen un juramento para abstenerse de amor, riqueza o lujo… y, durante tres años, dedicarse al estudio…  Pero ya se sabe que el hombre propone…  y la realidad se impone… con la visita de la princesa de Francia, y sus damas, que gracias a su ingenio, y a la agudeza de sus parlamentos, (asistidas por cupido) encandilarán a los cuatro caballeros…  Y así darán comienzo los enredos…

El ovillo se irá desenmarañando ante nuestros ojos, en un cordial, fructífero, mano a mano, entre clasicismo y contemporaneidad.

La versión, moderniza y aligera el original… Están muy bien construidos los personajes cómicos, que despiertan la hilaridad del público… Los apartes son frecuentes, especialmente con los caracteres a los que William dotaba de verborrea tal, que pretendiendo hablar bien, hablaban en demasía, y sin tino.

La puesta en escena se conduce con ritmo. Las entradas y salidas de los protagonistas, van acompañadas, o guiadas, por unas notas musicales, que crean atmósfera, y servirán para cambiar, o introducir el siguiente cuadro.

Los cuatro amigos, que han jurado apartarse del mundanal ruido, empiezan la historia, vestidos como monjes, y acaban descubriéndose como galantes caballeros…  Las damas (que son de armas tomar) llevan faldas, de distintos colores, que se tornan en bombachos, cuando la trama lo requiere…

Los juegos de luces, enfocan, subrayan, sin restar protagonismo a los actores, que llevan el peso de la representación, y son premiados con el aplauso del público.

Trabajos de amor perdidos (Love’s Labour’s Lost) es una comedia ingeniosa, juguetona, con los diálogos y la poesía… Punzante, jocosa con las debilidades humanas, tanto de los poderosos, como del pueblo. Escrita por un joven William, poco representada y ahora recuperada, para homenajear al bardo.

Fundación Siglo de Oro, especialistas en Shakespeare y en el teatro del Siglo de Oro, y el Shakespeare’s Globe Theatre, se han unido para montar esta obra, en este cuarto centenario del fallecimiento de William Shakespeare.

No son unos Trabajaos de Amor Perdidos, por el contrario, son unos trabajos de amor a los clásicos, laboriosos, bien aprovechados, para celebrar a William Shakespeare, en español.

 

TRABAJOS DE AMOR PERDIDOS (LOVE’S LABOUR’S LOST)

Autor: William Shakespeare

Dirección: Tim Hoare – Rodrigo Arribas

Adaptación: José Padilla

Diseño Escenografía y Vestuario: Andrew D. Edward

Diseño Iluminación: Alberto Yagüe

Composición Musical: Xavier Díaz-Latorre

Coreografía: Tanja Skok

Caracterización y Coordinación de Diseños: Susana Moreno

Adjunta Dirección: Verónica Clausich

Asistente Dirección: Grainne Dromgoole

Asistente de Coordinación de Diseños: Anna Gil

Dirección Técnica: Carlos Barahona

Espacio Sonoro: Oscar Laviña

Reparto:

Javier Collado: Berowne, caballero de la corte de Navarra 

Montse Díez: Catalina

Jesús Fuente: Armado, alguacil del Rey de Navarra

Alicia Garau: Princesa de Francia, Reina en el acto V

Jorge Gurpegui: Mota

Julio Hidalgo: Enrique, Rey de Navarra

José Ramón Iglesias: Longaville

Alejandra Mayo: María

Sergio Moral: Dumaine

Raquel Nogueira: Jaquineta, campesina

José Luis Patiño: Boyet, consejero real francés

Lucía Quintana: Rosalina, dama de la corte francesa

Pablo Vázquez: Costra, campesino

http://www.teatroscanal.com

 

Titania  

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PARSIFAL, UNA MÚSICA SUBLIME INUNDA EL REAL

 

Richard Wagner, adorado por muchos, odiado y criticado por el simbolismo que supuso para el régimen nazi, es uno de los compositores más importantes de la historia. Su intervención en la formalización de las representaciones, y su concepción de la ópera como un todo artístico, unido a su extraordinaria concepción de la música, consiguen que toda representación de alguna de sus obras cobre el calificativo de acontecimiento. Es el caso de Parsifal actualmente en cartel en el Teatro Real de Madrid.

El coliseo operístico de la capital de España, eligió a una gran figura de la dirección musical: Semyon Bychkov, del que ya conocíamos su gran Elektra de 2011, y el resultado fue realmente excelente, con una interpretación muy ajustada a lo que se supone que Wagner pretendía en su partitura, con un refinamiento orquestal plagado de los numerosos matices, con que el compositor alemán adorna sus obras y que la orquesta siguió con calidad y precisión, Durante el preludio vemos a Titurel con Amfortas, al que le pide que guarde el Santo Grial lo que provoca la envidia de Klingsor, que jura vengarse.

La dirección artística de Claus Guth sitúa la acción en un hospital de la primera guerra mundial plagado de heridos de guerra, enfermos mentales y epilépticos, con un Gurnemanz el mayor de los caballeros del Grial, convertido en una especie de cruel fraile que maltrata a los pacientes. Hay por otra parte una clara referencia en el segundo acto, al periodo anterior al nazismo para que el final de la obra, Parsifal, represente a ese salvador de la patria, que la profecía había anunciado. La presentación escénica se realiza con un movimiento giratorio muy bien conseguido del conjunto de los elementos del decorado.

El elenco, correcto en líneas generales. Christian Elsner en el papel de Parsifal está bastante desafortunado, con claras deficiencias en las notas altas, engolado y con una nasalización que afea claramente la voz y finalmente con una interpretación actoral envarada y carente de matices. La Kundry de Anja Kampe, bien dramáticamente aunque desigual en lo vocal, con grandes momentos en la difícil tesitura de este personaje, pero también con momentos de decaimiento estilístico. Muy bien el Gurnemanz de Franz Josef Selig con voz rotunda y presencia dramática encomiable. Detlef Roth, que intrepretó el papel de Amfortas, nos pareció de una voz más de baritenor, muy poco wagneriana, con lo cual su personaje queda algo deslucido. El Titurel de Ante Jerkunica es el que más nos convenció con una voz y un dramatismo de muy alto nivel. Correcto el Klingsor de Evgeny Nikitin con un buen caudal de voz y unos recursos escénicos interesantes.

En resumen una obra bien presentada, en especial por una orquesta en momento de inspiración, gracias a la labor de un gran director que supo llegar al público que le premió con grandes aplausos.

 

   Francisco Mejorada Jiménez  Francisco Mejorada Jiménez  

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HOMENAJE A UNA GRAN MUJER: MARÍA MOLINER

 

Como es sabido, uno de los hitos realmente importantes en la historia de las letras españolas, es la publicación en 1966 del Diccionario de uso de la lengua española de María Moliner, un ejemplo de trabajo serio, de gran proyección cultural y que solo el machismo de una sociedad anquilosada, que en este caso se manifestó en la actitud de una Real Academia de la Lengua, poblada de dinosaurios autocomplacientes, a los que la presencia de una mujer entre ellos les parecía una especie de sacrilegio. La biografía de esta mujer avanzada para su tiempo, nos muestra una persona sumamente inteligente con unas valoraciones tanto académicas como profesionales altísimas.

Con motivo de aniversario de esta publicación, Paolo Pinamonti, anterior director del Teatro de la Zarzuela, encargó a Antoni Parera Fons la música de una ópera con el título de Maria Moliner con libreto de Lucia Vilanova, y la dirección artística de Paco Azorín, auténtico inspirador de la reivindicación de esta ilustre filóloga. La dirección musical es de Pedro Pablo Pérez.

La obra se centra en la segunda parte de la vida de María, haciendo hincapié en la realización de su diccionario, con numerosos flashbacks que nos muestran momentos difíciles, derivados de su ideología izquierdista que le llevan a enfrentamientos con siniestros personajes del SEU, objetores de una forma de vida alejada de los ideales del Movimiento, reflexiones sobre la relación con su marido, con la Real Academia que sale bastante malparada y de una forma imaginaria con escritoras españolas que se solidarizaban con su trabajo.

La dirección artística es realmente buena, profundamente descriptiva, hasta conseguir integrar a espectadores y escenario con una escenografía innovadora y efectista. El resultado es una representación descriptiva. que nunca decae y que mantiene la atención del público sin un momento de respiro.

La música de Parera Fons, aquel compositor que empezaba su carrera con participaciones en el Festival del Mediterráneo, con una buena música más orientada al gran público se torna ecléctica dentro de un clasicismo, totalmente original, con un estilo que nos recuerda desde Debussy,  Phillip Glass, musical americano y algún que otro acorde wagneriano y que trata de hacer un acercamiento entre la música y el canto y que se intenta que sea muy entendible, a diferencia de algunas óperas clásicas, interpretadas por cantantes con más preocupación por mantener una línea vocal que por la comprensión por parte del espectador.

El elenco, de un gran nivel,  estuvo  encabezado en un primer  reparto por  María José Montiel y por Cristina Faus en una única representación, la primera  de ellas con una gran presencia vocal y escénica, la segunda con una presencia y una voz con una excelente variedad de matices, sensibilidad y calidad de voz que alcanza cotas de soprano de primer nivel mundial. Destacaremos también a Lola Casariego,  José Julián Frontal, Sandra Ferrándiz y la voz muy timbrada de Ana María Ramos, sin olvidar la excelente intervención vocal y dramática de Juan Pons, que con su experiencia llena por si solo el escenario.

Una satisfacción para el Teatro de La Zarzuela, el haber conseguido un espectáculo de esta categoría, que el público acogió con entusiasmo y que elevan el nivel de este teatro que con Juan José, el programa doble barroco y esta obra se está poniendo en unas cotas comparables a los más importantes teatros líricos.

 

   Francisco Mejorada Jiménez  Francisco Mejorada Jiménez  

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AVENTURA EN EL DESIERTO. EL SECRETO DEL ELIXIR

 

“Dos aventureros recién llegados del Far West han aparcado su carromato en el escenario del Teatro Luchana de Madrid para compartir un misterioso elixir que han importado desde el desierto de Arizona. Lo que en un principio parece que va a ser algo parecido a una venta de crece pelo por parte de dos embaucadores muy comunicativos (bailan, cantan, se pelean y liman asperezas a la vista del público) se convierte en un viaje por las culturas del otro lado del Océano. Un viaje lleno de estampas cinematográficas en que reconocemos a la alcaldesa y al sheriff de Éxistir (nombre de un pueblo del Oeste), a la señora Chavelita (que vive sola al otro lado del Gran Río) y al Indio Remigio (que es nada menos el guardián del elixir de Éxistir).”

Esta aventura del desierto titulada El secreto del Elixir es un espectáculo para público familiar que la compañía El Autómata Obstinado ha estado creando durante más de cuatro años, de manera que si en 2011 duraba quince minutos, ahora dura cincuenta y cinco.

Todo ocurre en un desierto, el desierto de Arizona, un lugar hecho para meditar. Un lugar donde se vacía el alma mientras el cuerpo se dispone a resistir. Pero, ¿por qué el de Arizona y no por ejemplo el del Sáhara, que nos queda más cercano? Tal vez porque socialmente se considera más hostil el de Arizona, que siempre aparece poblado básicamente por sheriffs, marshalls, esposas honradas y ciudadanos serios. (Y porque si nos vamos al Sáhara, tendríamos El Principito).

Son referentes cinematográficos cercanos que todos conocemos y eso actúa en el montaje de lo que se nos quiere contar. Personas serias que quieren saber qué te ha llevado hasta allí y que no suelen apiadarse de los intrusos ni de los forasteros porque su misión es precisamente mantenerlos alejados. Ahí creen que radica la supervivencia de su pueblo, que se llama nada menos que Existir, nombre que parece oponerse a Vivir.

Existir es un pueblo tranquilo que no quiere en sus calles gente sin oficio conocido. Y nuestros dos protagonistas son todo eso y mucho más: son ladrones de estrellas, soñadores errantes que con su caravana (o carromato de madera convertible en barco cuando la ocasión lo requiere) van capturando estrellas, dando saltos de alegría con cada nueva captura y celebrándolo por lo más alto cantando y bailando. También se pelean cuando no están de acuerdo en el modus operandi y pronto se ve quién lleva la voz cantante. Se comprende que con este cometido y estos modales, no tienen buen recibimiento en lugares como Existir, que a nadie le gusta que le capturen sus estrellas.

El cambio que sus habitantes experimentarán al contacto con estos dos visitantes se debe al secreto del elixir. Un cambio inesperado que los convertirá en amigos. En el carromato, que es a la vez teatro de sombras y teatrillo de títeres, se representan pequeñas historias, como la de la anciana que vive sola en el desierto, la de la alcaldesa y el sheriff de Existir y el Indio Remigio. Sobre un fondo escenográfico con el que los actores interactúan en un continuo de proyecciones tipo cartoon, ha sido diseñado por el artista Gabriel Andújar.

Algo va a ocurrir que va a cambiar el ánimo de los habitantes de Existir a favor de estos dos cazadores de estrellas.

Hay que decir que cuando por fin aparece el contenido de la misteriosa caja, al principio parece un poco chusco, la verdad, pero luego le encontramos una serie de propiedades “comunicativas” y ése será su principal logro: la capacidad de ser compartido para fabricar con él profusión de dibujos, juegos y figuras. Un lujo que no hemos apreciado lo suficiente porque nunca nos faltó. Hasta que compartimos un piso.

Las canciones que se van intercalando y, a medida que la aventura avanza, convierten la obra en un semi-musical en el que un personaje enseña a otro a cantar, clave mágica para capturar estrellas.

 

Título: Aventura en el desierto: el secreto del Elixir

Creadores y actores: Andrea Soto y Álvaro Lizarrondo

Proyecciones diseñadas por Gabriel Andújar.

Compañía: El Autómata Obstinado

Fecha límite: Todos los sábados de abril a las 12.30h y los domingos a las 13.00h

Fecha de la reseña: 17 de abril de 2016

Lugar: Sala 4 de los Teatros Luchana de Madrid (C/ Luchana no 38)

 

    Nunci de León    Nunci de León  

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GEORGE DANDIN, DE MOLIÈRE: TODOS CONTRA EL BURGUÉS

 

El tema de George Dandin es el clásico del hombre rico que se casa con una joven pobre, y se halla ya en obras como El viejo celoso, de Cervantes, pero Molière le añade caracteres que retratan a la sociedad de su época. Una sociedad cuyos defectos él padeció en sus carnes y de los que se muestra gran conocedor.

El principal de todos ellos, la primacía de las apariencias sobre la realidad. Una sociedad hipócrita, pacata, autocomplaciente y sobre todo muy peligrosa para los ingenuos que creían que con su dinero podían ascender de clase social. El argumento es el que sigue:

“George Dandin, un nuevo rico pueblerino y simplón, se ha casado, para su desgracia, con la hija de los nobles de Sotenville. Ella, lejos de aceptar sumisamente el matrimonio y sus exigencias, encuentra rápidamente otro pretendiente más acorde con sus expectativas. Sin embargo, Dandin no tarda en descubrir el engaño de su esposa. Pero cada vez que él exige la disolución del contrato matrimonial, para lo cual ha de acudir a los padres de ella, éstos consiguen envolverle con sus artimañas y salir indemnes del asunto.”

George Dandin es por ello una mirada de advertencia desengañada y tierna sobre esta burguesía que sabe ganar dinero pero que en el fondo es crédula, esta clase social que ha emergido gracias al fruto de su trabajo pero del que puede verse despojada sin piedad por una aristocracia ociosa que se quiere endogámica pero que no desdeña entroncar con los nuevos ricos para perpetuar sus privilegios. Lo vemos en “El burgués gentilhombre”, donde un padre de familia curtido en el trabajo pierde la cabeza por querer alternar con nobles, aparentando lo que no es.

Pero si bien en Cervantes vemos cómo el engaño se va urdiendo a fuego lento y él es el último en enterarse, este cornudo de Molière sabe y proclama desde el principio que está siendo burlado. Este burgués bonachón no ha perdido la cabeza. Es decir, la perdió sólo cuando se casó y ahora lo lamenta. Ha recuperado la cordura, aunque de nada le va a servir. Resulta así mucho más patética su absoluta falta de pudor al confesar públicamente su honor perdido. Es como si, en La Celestina, el llanto de Pleberio nos lo soltaran al principio y luego, más reposadamente, nos contaran la historia de Melibea con Calixto.

Tampoco se dice que este rico sea viejo como el de Cervantes, si bien es posible que con 40 años en su época ya fuera considerado así, pero, por su credulidad, está condenado de antemano a la burla y al expolio. Ha caído en un nido de avispas que, rodeándole, harán que acabe confesándose un tirano, con lo cual, además de cornudo, apaleado. Para eso está la oscuridad, que siempre asiste a los buenos.

La urdimbre de toda esta maraña que le sorbe la energía, el seso, la honra y los dineros al buen hombre, está formada, como en la Comedia del Arte, por los jóvenes amantes (la esposa y el joven que la visita a escondidas) y sus respectivos criados, mucho más activos que sus dueños. Él con sus torpezas de rebobo y ella con sus argucias de relista, ambos tienen un papel preponderante en el inicio y en el desenlace respectivos de la acción. La avaricia los mueve y unas monedas les engrasan hasta hacerlos inagotables. Pero nadie gana en astucia a la joven malcasada que, arropada por sus padres, los suegros del infeliz, no dudará en hacerle ponerse de rodillas a pesar de que sabe que tiene razón. Un total de siete personajes entre los que no hay confusión alguna: todos contra el burgués, su honra y su cordura.

Para colmo, la música, traída por los mismos actores en directo, no hace más que subrayar los momentos de engaño y de confusión (hoy diríamos “desestabilización”) a que es sometida la víctima, y su mismo nombre, Dandin, que en francés suena DAM-DAM, al ser cantado con las dos sílabas iguales, suena como el badajo aturdido de una campana. O como el cencerro de una vaca sin cencerro, que así acaba el hombre.

Los actores dan la impresión de sentirse totalmente libres, incluso se podría decir que sus gestos y sus palabras son frívolos, pero bajo esta aparente ligereza, se hallan los rasgos principales de unos personajes que la Comedia del Arte consagró y que la hipocresía de los poderosos elevó a iconos y referentes culturales. El resultado es una tragicomedia muy saludable de ver y de apreciar por todos, que hará al espectador airado (la burguesía, que era quien pagaba los teatros) saltar de la butaca porque para luego será tarde. Y ésta es la advertencia de Molière en esta su comedia más amarga.

 

Título: George Dandin

Autor: Molière escribió George Dandin en el año 1668.

Los siete actores son: Juan Miguel Alcarria, Víctor Antona, Luis del Coto, Elia García, Laura Garmo, Encarna Gómez y Juan Paños.

Dirección: Hernán Gené

Sesión de la reseña: viernes 15 de abril a las 22’30

Espacio: El umbral de la primavera (C/ Primavera, Madrid)

 

    Nunci de León    Nunci de León  

 

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¡CORRE!, DE YOLANDA GARCÍA SERRANO: UNA PERFECCIÓN QUE DUELE

 

¿Pueden dos hermanos ser tan distintos? ¿Puede el uno ser honrado, pulcro, abnegado y el otro un ladrón multiadicto y reincidente? ‘Huir’ y ‘avanzar’ son los dos valores de la palabra ‘correr’ según el Diccionario: Correr delante de la policía o correr para superarse a sí mismo, he ahí el dilema.

Para elegir el segundo camino hace falta fuerza de voluntad, algo de lo que carece Kiko, único hermano de Emma. Sin embargo, y sólo para complacerla, esta vez se decide a correr por sí mismo. “¡Corre, Kiko, corre!” oímos animar a la ingenua hermana en un cierre de obra que nos dejará baldados.

¿Servirá de algo? Al final lo sabremos. Ella es una joven maestra recién casada que espera su primer hijo y quiere dejarlo todo claro con Kiko, al que teme hasta la pesadilla. Pero lo de maestra marcará muy bien la vocación redentora de la hermana para con el hermano que está entre rejas por algo que nunca sabremos bien. Kiko es multirreincidente y siempre, siempre, desde que era niño, le ha dado problemas a Emma. En la cárcel recibe la visita de Emma, una visita en principio obligada porque ha de comunicarle dos cosas: la muerte de su madre (la de ambos, aunque ambos se refieran a ella como “tu madre”) y la herencia, compartida también por ambos, de un piso cuya venta debería suponer un cambio muy positivo en sus vidas. Una visita de trámite que arrastrará a Emma a la perdición mientras que su hermano tampoco se salvará. Todo ha sido para nada, prueba de que siempre todo puede ir a peor.

¡Corre! transcurre a lo largo de un año, desde el invierno en que Emma visita a su hermano en la cárcel, por primera vez en mucho tiempo, hasta la primavera cuando las ganas de correr de Kico determinan el futuro de ambos.

En ¡Corre! tenemos, por encima de toda consideración, un texto de factura impecable que deja muy a las claras la atracción que experimentamos hacia el abismo y que no siempre podemos ayudar a los que amamos. En primer lugar, porque casi siempre lo que les podemos dar no es lo que ellos necesitan, a veces incluso hasta puede serles perjudicial (el dinero del piso en este caso) y en segundo lugar, porque cuando alguien se empeña en hundirse, lo más probable es que arrastre en su caída a los que intentan ayudarle. “Caída, ¡qué palabra tan bonita para describir toda esta mierda!”, lanza Kiko a la cara de Emma, su pulcra hermana.

Porque resulta que Emma en sus visitas rutinarias, cada vez más frecuentes a pesar de que la cárcel queda lejísimos, ha descubierto a otro Kiko que, mezclado con los recuerdos de infancia, se acaba convirtiendo para ella en una obsesión. Una obsesión salvadora y redentora. Ello le hace suavizar su mirada sobre él y la llevará incluso a defenderle ante la opinión del mundo, de los otros, incluyendo a su marido que la quiere salvar de las garras de él. Kiko es un embaucador que ha aprendido mucho entre rejas, un fullero, un mentiroso, pero también, y así lo comprendemos todos, un ser mucho más íntegro que muchos que andan libres y honrados lejos de la cárcel y dentro de ella. Le importa el dinero, claro que sí, pero no le importa tanto como ella, su único afecto, “su ser querido”. Esto, que él usa con tino y cautela, da risa. Ella acaba riéndole las gracias (todos se las reímos como espectadores), pero por fin consigue que Kiko, lejos de culpar a su madre como viene haciendo hasta ahora, o a su “mala suerte”, acabe reconociendo que es él mismo (“algo dentro de mi cabeza”) quien siempre acabe arruinándolo todo y sin remedio. Kiko es ahora, más que una mala persona, un perdedor nato, un ser que es malo sobre todo consigo mismo y un ser que haga lo que haga, siempre la acabará cagando. Y Emma acabará defendiendo sus causas, apoyándole en sus ansias de redención. Ansias engañosas y desbaratadas al minuto, pero que provocan en los dos una transformación mutua.

Y total -y esto es lo más desolador- tanto esfuerzo para qué. Para lo dicho. Porque Emma quería librarse de su malhadado hermano de una vez y para siempre y seguir su vida en paz, pero no así. ¿Y cómo es así? Así es como acaba todo. Y así es como no se lo va a poder quitar ya nunca de encima. Ni con el traslado a otra ciudad, ni cuando nazca su niño, ni cambiando de genes. Nunca, nunca se va a librar de él con este final tan sorpresivo como esplendentemente bello, sin remisión.

Las funciones de ¡Corre! en la Sala Mirador acabaron el día 10 de abril, después de prorrogarse 10 días más de lo previsto, pero seguramente, debido al entusiasmo del público, se programará de nuevo.

 

Título: ¡Corre!

Dramaturgia: Yolanda García Serrano con la colaboración de Joaquim Oristrell

Dirección: Yolanda García Serrano

Diseño de Iluminación: Manuel Fuster

Diseño de Escenografía: Carlos Aparicio

Composición musical y espacio sonoro: Mariano Marín

Diseño gráfico: Leticia Rivillas

Fotografías: Antonio Tiedra

Reparto: Antonio Zabálburu y Nur Levi

Producción: Sabre producciones de José Sámano y Yolanda García Serrano

Reseña de la sesión del 10 de abril de 2016

Sala Mirador (Doctor Fourquet, Lavapiés)

 

    Nunci de León    Nunci de León  

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EL TRIUNFO DEL AMOR: TEATRO DIVERTIDAMENTE SERIO

 

Los bancos rodeando la escena, y unas puertas, también de madera, que a modo de   biombo cierran el espacio, y conforman la cuarta pared, nos trasladan a una gran sala palaciega.

Allí, como hace siglos, lo eran los cortesanos en sus propias mansiones, seremos testigos de los amores entre pastores, zagalas y caballeros, que retozan y se regodean, en su pasión, sobre la hierba del prado, o padecen su dolor, al albur de la complicidad, o indiferencia de los dioses del Olimpo.

Cupido, como el Amor, flota en el aire, juguetea, emerge, o se oculta, tras el atrezo, y lanza sus flechas, que desencadenan galanteos, cortejos y amoríos, entre los personajes, que sufren, y gozan, ante nuestros ojos curiosos…

La narración, fresca, nos guía por estas pastorales, de un modo delicado, jovial, humorista y poético, un tono que se mantiene a lo largo de la obra, apegado al espíritu del músico, bardo, y dramaturgo salmantino Juan del Enzina, al que homenajea y festeja.

Tres églogas campestres, deliciosamente interpretadas por dos actores y una actriz que, también, son fieles a las odas del autor, y tan bien dicen los versos, con dicción prebarroca, y que con tanta gracia, cantan y danzan las baladas...  arropados por los músicos, que les acompañan, tocando instrumentos de la época, cantando con ellos, alcanzando notas altas o interactuando cómplices de la acción y los diálogos.

Los apartes son naturales…  los actores que en real cercanía con los espectadores, con sólo alargar un brazo podrían tocar el público, dialogan con los asistentes, y con los músicos, sentados en primera fila, a los que hacen confidencias, o piden consejo sobre sus cuitas…

En definitiva, un montaje que nos permite deleitarnos con la belleza de la música, de las voces, de los versos, de las danzas.  Al mismo tiempo que nos invita a celebrar, a reír con los requiebros, o los equívocos, tras las cortinas, de los personajes.

Un triunfo del Teatro, del poder, del buen hacer, del equipo de Nao d’amores, que de una forma inteligente y chispeante nos traen las composiciones de Juan del Enzina, los textos y músicas del tatarabuelo del teatro castellano, a este salón, patio de butacas, del siglo XXI.

Y aún nos queda por gozar, la segunda entrega de su estancia en el Teatro de la Abadía, esta vez será Dramaturgia Contemporánea.

 

EL TRIUNFO DEL AMOR

Dramaturgia y Dirección: Ana Zamora

Interpretación: Sergio Adillo, Javier Carramiñana, Eva Jornet, Rodrigo Muñoz, Irene Serrano e Isabel Zamora

Arreglos y Dirección Musical: Alicia Lázaro

Asesor de Verso: Vicente Fuentes

Coreografía: Javier García Ávila

Vestuario: Deborah Macías (AAPEE)

Espacio Escénico: David Faraco

Iluminación: Miguel A. Camacho- Pedro Yagüe

Ayudante de Dirección: Gorka Martín

Ayudante Escenografía y Vestuario: Almudena Bautista

http://www.teatroabadia.com

 

 Titania  

 

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CINE: EL TEATRO A TRAVÉS DE UN VELO

 

Aunque suene a paradoja, La Tristura es un grupo contemporáneo, que quiere atraer a los teatros, a los espectadores del Siglo XXI, a los que no les gusta el Teatro.

Quizá el título, ha sido tomado prestado de Cine (kiné), porque significa etimológicamente movimiento, o quizá, porque el grupo, poseedores de un espíritu provocador, rebelde, quieren proyectar una película, en una sala de teatro.

De esta forma singular, construyen su historia, sobre un joven que pasada la treintena, decide iniciar un viaje, que ha ido posponiendo, quizá por el vértigo que siente ante lo que puede descubrir.

Así a modo de Road Movie, comienza esta búsqueda, de respuestas, de verdades, para encontrar una identidad robada.

El espectador, de cine, más que de teatro, escuchará los diálogos, las canciones, los efectos sonoros, a través de auriculares, y verá pasar ante sus ojos, las imágenes de ese camino terrestre, a la vez que el tránsito emocional.

Aunque su recorrido, reconstruirá no sólo su existencia, su historia personal, también la historia de un país, dónde los niños fueron robados, y vendidos, primero por ideología, después por dinero.

Una página sórdida de nuestra Historia, que nos recuerda que todo se puede comprar, y vender, los bebés, pero también los profesionales, que habían hecho voto de cuidar, y defender al más débil.

Cine, significa un paso más, en la trayectoria de esta compañía que quiere hacer teatro, para sus contemporáneos. La Tristura sigue haciendo su propio camino, al andar, como dijo el poeta.

El Festival de Otoño también mantiene su compromiso de ofrecernos nuevas experiencias, lo último que se hace en Teatro, el Teatro de ahora mismo.

Aprovecho la presente, para recordarles, que aún nos quedan apetitosos platos fuertes, y la guinda, por llegar, antes de que nos alcance el verano.

 Por favor, manténganse informados: http://www.madrid.org/fo/2015-2016/programacion.html

 

CINE

Una pieza escénica de La Tristura

Creación y texto: Itsaso Arana y Celso Giménez

En escena: Itsaso Arana, Fernanda Orazi y Pablo Und Destruktion

Invitados: Mateo Linder, Cristina Rincón, Olmo Rocca, Simona Rocca y Naia Sobrado

Voces: Roberto Baldinelli, Javier Gallego, Miren Iza, David López y Adriana Salvo

Escenografía:  Ana Muñiz

 

 Titania  

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HAMLET: EL PRÍNCIPE QUE RABIÓ

 

Resulta estremecedor, perturbador, verse plasmado en ese príncipe que duda, se cuestiona, se desespera… ante la podredumbre del poder.

Una vez más…  Un joven Hamlet que sufre, asfixiado por el dolor, la furia, el rencor, el odio, los dilemas, la zozobra, las incertidumbres… sobre las Tablas.

Un reflejo que nos alcanza, como individuos, que siendo sólo testigos que asisten a la representación del drama, se ven, se sienten, proyectados en el personaje, que como si fuera un espejo, nos devuelve nuestra imagen, que impacta en lo más profundo de nuestra mente, de nuestro ánimo, de nuestra ánima.

Y por arte de la magia del Teatro, vemos a ese joven príncipe observarse, juzgarse, acusarse, angustiarse, ante su propio espejo, que le reproduce, evidencia, proyecta, duplica sobre el escenario.  Su imagen, su sufrimiento, multiplicados, en una cuarta pared, de luces y sombras, de espejos, en los que se mira Hamlet, en los que se reflejan los personajes, donde se nos muestra, ese mundo que huele a corrupción…

Una vez más… sus reflejos nos irradian, nos retratan… O acaso no es este reino el que huele a podrido, un país donde…  “Ser honrado tal como anda el mundo, equivale a ser un hombre escogido entre diez mil.”

Nos sentimos dibujados, descritos, contemporáneos, de una puesta en escena vívida, sugerente, impactante, moderna, que va desnudándose ante nuestros ojos, quitándose capas, cuyos colores pintan el escenario de dolor, luto, furia, sangre…

La narración, se salpica de vez en cuando con humor, con algunos guiños al espectador, y respetando con fidelidad y buen hacer teatral, el contrapunto cómico de los crédulos parlamentos de Polonio, o la agudeza filosófica del sepulturero…

La versión es ágil, como un jinete hábil, veloz, que galopa hasta el final, en el que una vez más, el joven príncipe, el protagonista que da su nombre a la tragedia shakespeariana, muere ahogado por el veneno de la locura…

Una vez más, el único que sobrevive es el amigo fiel, el íntegro, el prudente Octavio, que cuatro siglos después, sigue relatándonos los hechos de esta tragedia, tal y como sucedieron.

¡Larga vida al Bardo!

Hamlet les espera en el Fernán Gómez

 

HAMLET

De William Shakespeare

Compañía: Teatro Clásico de Sevilla

Autor: W. Shakespeare.  

Dirección y versión: Alfonso Zurro

Reparto:

Pablo Gómez-Pando, Juan Motilla, Amparo Marín, Rebeca Torres, Antonio Campos, Manuel Monteagudo, Manuel Rodríguez, José Luis Bustillo, José Luis Verguizas.

Espectáculo en coproducción con el Festival Internacional de Teatro Clásico de Almagro y el Festival de Teatro de Niebla.

 http://teatrofernangomez.esmadrid.com/

 

 Titania  

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TODO IRÁ BIEN... EN EL MEJOR DE LOS MUNDOS POSIBLES

 

Todo irá bien. Con este optimismo volteriano cargado de ironía no exenta de fe, se titula la función que desarrollan en escena cuatro jóvenes actores que, sin embargo, antes de llegar al Fernán Gómez, se han curtido en la escena Off madrileña: la de las azoteas, los sótanos y las sillas incómodas de las que uno se levanta más aliviado que contento. Pues bien, Todo irá bien es un trabajo excelente de los cuatro actores, aunque la función se me hace larga. Y los chistes -es una impresión- le deben mucho a D. Alonso de Santos (La estanquera de Vallecas, Bajarse al moro, Nines y nones, Dígaselo con valium…).

Por ejemplo, cuando llaman a la puerta y Pilar la protagonista apostrofa a la visita con un “ya recibí antes a su compañera, no quiero hacerme testiga”, eso es clavao, a Alonso y también a Almodóvar, así como los tacos e insultos para ponerse fuertes y caldear el ambiente.

Pero aquí, además -y esto es lo más grave, lo digo medio en broma-, del cotorreo se pasa violentamente a la acción y hay bofetadas de verdad por parte de una persona (la misma Pilar) que hasta ahora ha aguantado cualquier humillación sin rebelarse. Si todos los que se han quedado con ganas de darme a mí una bofetada me la dieran, yo no tendría ya cara, es mejor no crear antecedentes ni siquiera en el Teatro. Son muy aplaudidas y quién sabe.

No sé a qué se debe la largura, porque, aunque sean 16 escenas y un epílogo, no tendría necesariamente que ser así, pero lo cierto es que algunas de ellas son repetitivas y bien se podrían agrupar. ¿Le sobraban ingeniosidades al autor y no podía renunciar a ellas? Pues que las reserve para la próxima obra. ¿Meter tijera es muy doloroso?, pues se siente.

La obra empieza muy bien cuando de repente el "novio" le anuncia a Pilar que tiene "novia" con piso en Móstoles" (lo más serio que cabe tener) y al mismo tiempo, como jefe, la despide. Ello sin dejar de pregonar lo bien que ha ido todo en la cama, que está más que satisfecho. Pero luego se inicia la bajada a los infiernos de Pilar, y aquí ya se lía bastante. Da la risa cuando dice de echarle la culpa a su padre, pero luego, varias escenas más de destrucción, acaba diciendo que sí, que en serio que la culpa se la echa a su padre y ya está bien, suena cansino hasta para alguien que está colocado.

Los cuatro actores aguantan magistralmente el tipo y, dentro o fuera del cuadrilátero (tal es la escenografía, con una cama y una nevera dentro por todo agasajo), ellos tienen en todo momento que dar la cara, pues siempre están en escena. Con este esquema escenográfico, incluso el lugar que ocupan fuera de las cuerdas cuando salen de ellas puede ser significativo, ya que al final se lo intercambian y esto ya es bastante fuerte, así como la forma de entrar al ring (bien pisando fuerte las cuerdas o saltándolas con desdén, bien arrastrándose por debajo de ellas), ello supone un paso desde la prelación al sometimiento. Y al revés. No haría falta, por consiguiente, la violencia física y su ejemplaridad nefasta en aras del aplauso fácil, que el aplauso lo tendrán igual, pero por el buen trabajo.

Ahora lo que dice el programa: Todo irá bien es el retrato en clave de comedia de una generación con complejo de “Peter Pan”. Una generación que se quedó dormida y que ahora no tiene herramientas para enfrentar la vida. Un grupo de treintañeros golpeados por la crisis, el paro y un montón de sueños rotos son sus protagonistas.

El argumento de la obra es el siguiente: Pilar es cajera de un supermercado y tiene una relación con su encargado, Miguel, el que fuera el chico más popular del instituto. Carmen es la mejor amiga de Pilar. Luis iba al instituto con todos ellos, pero ninguno le recuerda. La acción se desencadena cuando Miguel, muy ufano y satisfecho tras el último polvo, anuncia a Pilar que se va a casar con otra al mismo tiempo que la despide del supermercado, por los recortes. Todo esto en el día de su cumpleaños. Pero tranquilos. Todo irá bien.

La obra habla de la incertidumbre, del sentimiento de desubicación, el amor, el desamor, el autoengaño con o sin coche, el paso del tiempo y las esperanzas no cumplidas. Pero con humor, con mucho humor.

 

Título: Todo irá bien

Autor: José Manuel Carrasco

Dirección: José Manuel Carrasco

Ayudante de dirección: Amanda Ríos.

Reparto: Pilar Bergés, Ignacio Mateos, Laura Barceló y Juan Dávila.
Teatro Fernán Gómez Centro Cultural de la Villa

Fecha: 1 de abril de 2016 (desde el 30 de marzo al 24 de abril)

 

    Nunci de León    Nunci de León  

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EL BARROCO SE ACERCA A LA ZARZUELA

 

Una apuesta barroca nos trae el Teatro de La Zarzuela de Madrid, como último regalo de Paolo Pinamonti. Es una apuesta tan brillante como difícil, pues se sale de los cánones de lo que el público que acude al teatro de la calle Jovellanos, está acostumbrado. Se trata de un programa doble compuesto por las obras La guerra de los gigantes y El imposible mayor en amor le vence amor.
Acerca de estas dos obras se ha abierto una polémica sobre las autorías de ambas, pues si bien se admite que la primera de ellas es de Sebastián Durán, concebida en formato de ópera, la segunda de las obras, El imposible mayor en amor le vence Amor, pudiera ser de José de Torres y se encuadra dentro del estilo típicamente zarzuelístico.

El director artístico, encargado de la puesta en escena de las dos obras, es Gustavo Tambascio y diferencia los planteamientos de ambas de una forma deliberadamente evidente. En La guerra de los gigantes sitúa la escenografía en la actualidad, encuadrando a los dioses, héroes y gigantes del Olimpo, en una gran empresa, en la que los directivos, o sea los dioses son mujeres y los gigantes obreros, en una clara alusión a la temática actual feminismo machismo y por supuesto a la lucha de clases, lo que a nuestro juicio crea una cierta confusión pero sin duda los resultados artísticos son notables. El imposible mayor en amor le vence amor, retorna a un montaje ajustado al libreto de la obra, de los autores Leonardo García Alarcón, Francisco de Bances y José de Cañizares y nos inunda con el clasicismo de la época, en una alarde artístico propio de los principios del siglo XVIII. Decorados de papel, simulando grandes columnas, paredes, nubes, vestuario vistoso y colorista, todo ello dotado de una estética muy llamativa, eficaz y de gran calidad. La dirección del elenco compuesto por cantantes, cuerpo de baile y figurantes, son manejados con habilidad y dan como resultado unas puestas en escena en ambas obras, realmente brillantes.

La orquesta encargada de las dos partituras, la Cappella Mediterránea, es una gran agrupación especializada en barroco, y su director imprimió en todo momento los matices justos para unas obras de estas características y que completó con una magnifica intervención del coro del propio Teatro.

El elenco canoro fue en general más que aceptable. Sorprendieron positivamente las italianas Cristina Allunno y Giuseppina Bridelli. Bien Maria José Moreno, pero con problemas en las notas agudas. Mercedes Arcuri completó una actuación muy redonda y nos pareció excelente la intervención de Javier Galán, con su característica solvencia vocal y dramática.
En resumen un resultado positivo, aunque digamos que la segunda de las obras resultó excesivamente larga con diálogos reiterativos. A pesar de todo hubo aplausos porque las dos producciones resultaron realmente buenas, más que por el propio interés de las obras.

 

   Francisco Mejorada Jiménez  Francisco Mejorada Jiménez  

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EL CASAMIENTO EN RÉPLIKA: DELIRIO DE IDENTIDADES

 

El casamiento, de Witold Gombrowicz, que se representa en la sala Réplika,  te deja sin aliento y sin habla: Imaginaos al mejor Espronceda (El estudiante de Salamanca) y al mejor Calderón (La vida es sueño) juntos. En el primero, vemos cómo el estudiante, volviendo a casa tras una noche de excesos, ve pasar su propio entierro. Aquí es un soldado el que volviendo de la guerra, encuentra en una taberna tabernaria a sus padres, lo cual él sabe que no es cierto puesto que ellos "ya no están". En el segundo, La vida es sueño, vemos que un hijo (un príncipe polaco de la Edad Media) depone por la fuerza a su padre en un sueño que luego resultará real en sus efectos, aplicándole la misma medicina que él le diera antes en otro sueño de manera idéntica a lo que se establece como juego en El casamiento tabernario.

 Ahora pasadlos por el filtro de las vanguardias europeas y sus títeres consagrados por el ansia de poder (Ubú Rey y todos los totalitarismos del siglo XX) y colocadlos en un país mucho más católico todavía que España, un país donde cada uno lleva su cruz a cuestas y que al mismo tiempo el más juguetón (teatrero) de Europa, Polonia... Todo ello en el contexto de una boda que se ha de celebrar "sí o sí" porque quedó interrumpida por la guerra. Una boda que es un juego pero del que los efectos pervivirán cuando el juego haya acabado, igual que el sueño cuando es puro, que deja rastro.

Todo te fascina y al mismo tiempo no sabes qué creer ni qué pensar, sólo que te admiras de la verdad tan verdadera y tan viva que allí se ve. Y la música o la "no música" o la "mediomúsica" tampoco ayuda, al contrario, te dice que el que entienda algo, es que no ha entendido nada, porque todo hay que mirarlo desde fuera "para que exista" y a la vez desde dentro "para que sea", en un juego entre apariencia y realidad que para algunos, incautos ellos, se termina con la muerte.

Creo que El casamiento está llamado a ser uno de los eventos artísticos del año. Encanta y fascina al mismo tiempo que deja sin palabras, sin saber qué pensar ni qué decir. Porque apela a la identidad y al mismo tiempo la muestra como un delirio, un afán de "ser" a toda costa poniendo por delante al "existir", al "estar", que es como nos ven los demás. Pero también al revés, porque nada se da por cerrado en este delirio y se duda siempre en ese cuestionamiento doloroso que lleva a buscarse a sí mismo por encima incluso de la propia vida.

Para decirlo con palabras de su director Jaroslaw Bielski "Creo que hay pocas obras dramáticas cuya forma y tema reflejen con tanta claridad la desazón que produce en el hombre de hoy la pérdida de los valores tradicionales. El protagonista de El casamiento, en el camino de recuperar el pasado, su identidad y su “vida de antes”, se centra en la reconstrucción de los valores de antaño, a través de la destrucción el presente. Una especie de paradoja, en la que Enrique impone su punto de vista por encima de la opinión de los demás, estableciendo así su propia “realidad”, personalizada, ideada, producto de deseo y de su manipulación ideológica. A través de las palabras pronunciadas se crean unas nuevas realidades, individualizadas y asumidas por el resto de  los participantes del “juego” de Enrique. Por esto último, percibo en la obra un claro aspecto postmodernista. Vivimos en la época de la globalización de la sociedad y del resurgimiento de los movimientos del pensamiento personalizado. El destino trágico del hombre postmoderno, guiado por el hedonismo y la individualización, donde la realidad es sólo un producto de nuestra imaginación".

 

Título: El casamiento

Autor: Witold Gombrowicz 

Reparto: Raúl Chacón, Socorro Anadón, Manuel Tiedra, Juan Erro, Eeva Karoliina

Puesta en escena, versión e iluminación: Jaroslaw Bielski

Aspectos estéticos: Elizabeth Wittlin Lipton

Espacio sonoro: Chema Pérez

Producción ejecutiva: Socorro Anadón

Diseño del cartel: Jaime Nieto

Comunicación: Mikolaj Bielski

Compañía: Réplika Teatro

Fecha: sábado 19 de marzo de 2016

 

    Nunci de León    Nunci de León  

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UN DIOS SALVAJE LLEGA AL TEATRO APOLO

 

Un dios salvaje, de Yasmina Reza, en el Teatro Apolo. Tenía muchas ganas de ver esta obra que repite cartel precedida de tantos éxitos, en cine y en teatro. Sin embargo la sensación ha sido más bien agridulce. Un dios salvaje se estrenó en 2006 en París y  no ha dejado de cosechar éxitos. En Broadway ganó tres premios Tony en 2009 y fue llevada al cine en 2011 por Roman Polanski con un reparto de lujo: Kate Winslet, Christoph Waltz, Jodie Foster y John C. Reilly.

He aquí el argumento de un título (que queda sin explicar sobre las tablas) por el que dos matrimonios muy civilizados llegan casi a la greña:

"Dos niños de unos once años se enfrentan con violencia en un parque. Labios hinchados y algún diente roto…. Los padres de la ‘víctima’ han invitado a su casa a los padres del ‘matón’ para resolver el conflicto. Lo que comienza siendo una charla con bromas y frases cordiales adquiere un tinte más violento a medida que los padres van revelando sus ridículas contradicciones y grotescos prejuicios sociales. Ninguno de ellos escapará del brutal juicio final ante un dios salvaje".

Yo lo calificaría de drama psicológico de principio a fin ya que así es como evolucionamos en sociedad: después de mucho rato de mantener la compostura, nos desmelenamos, lo cual entronca con otro hecho de candente actualidad, el de la corrección política y sus desmelenes en lo privado. Llega un momento en que la hipocresía es muy cansada de llevar y, por una negra compensación, estallamos de la peor manera, la más visceral, para que no nos dé un patatús de tanto aguantarnos las ganas de estrangular al contrincante.

Muy bien interpretada, hay sin embargo, bastantes cabos sueltos para mí. Por ejemplo, después del primer combate, no se sabe por qué ese matrimonio tan civilizado que está dispuesto a compensarles como sea y que ya se iba ileso a sus asuntos dispuesto a zanjar cuanto antes el tema, decide quedarse: ¿sólo porque piensan que su retoño no debe pedir perdón?, ¿por otro trozo de tarta? No he visto la película de Polanski, que a lo mejor me lo aclara, pero desde aquí no se ve la humillación del pedir perdón si con eso te libras de un atestado policial. Tampoco se entiende cómo el hombre de familia española, hasta ahora un calzonazos a la sombra de su doña Perfecta, de repente se vuelve un matón, ¿sólo porque su madre reside en Cuenca y le ha mandado una ración de alajú que su mujer ha puesto astutamente en la tarta? Y siempre esa palabrita, esa mala acción "de nada" que se corona con menos, ese desliz tonto que debería haber pasado sin más pero que a fuerza de repetirlo se vuelve imperdonable y persigue a un personaje hasta el fin como si fuera un pecado original. ¡Aggg!

Y a todo esto, ¿cuál es el dios salvaje?, ¿nuestro ego sin civilizar que quiere imponerse a toda costa? Una vez le oí a un filósofo argelino (no argentino, ojo), que habíamos llegado a la civilización sin pasar por la cultura. Y tal vez sea eso, que dominados por los móviles (en la obra su sonido se come cualquier posibilidad de entendimiento), el "perdona un momento" antes de quitarle a alguien el sitio, o de asestarle el golpe de gracia que lo anule socialmente, el poner nuestras vísceras encima de la mesa porque es muy civilizado hablar de la flora intestinal en una cena... y un largo etcétera de disparates, a lo mejor nos hemos olvidado de cuando se nos decía netamente: "Eso no se hace". Se me ocurre que pueden ir por ahí los tiros de este dios salvaje de Yasmina Reza, que no es tonta ni tiene un pelo de tonta. 

 

Título: Un dios salvaje

Autora: Yasmina Reza

Reparto: Jaime Zatarain, Maia Sur, Fernando Ramallo y Lidia Navarro.

Versión: Jordi Galcerán

Dirección: Paco Montes

MalaSur Producciones

Teatro Nuevo Apolo de Madrid

Fechas: desde el 4 de marzo y hasta el 24 de abril. Jueves a las 20 y viernes, sábados y domingos a las 19 horas.

 

    Nunci de León    Nunci de León  

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UN WAGNER ATÍPICO: LA PROHIBICIÓN  DE AMAR

 

Una muestra de programación inteligente en un teatro de ópera, es el estreno en el Teatro Real de Madrid de la obra casi inédita de Wagner, La prohibición  de amar, estrenada en Magdeburgo en 1836, segunda de sus composiciones y retirada después de su estreno por la censura. El libreto es del propio Wagner, basado en la obra de Shakespeare Medida por Medida. La producción es del  Teatro Real, en colaboración con el Covent Garden y el Colón de Buenos Aires, con  dirección artística del danés Kasper Holten y la musical del titular del Real, Ivor Bolton.

El argumento de la obra es de un espíritu decididamente libertino para la época y para darle más realce, Wagner lo sitúa en Palermo, como compendio de todo lo lúdico y sensual que pudiera pensarse de esas “pervertidas” tierras del sur. Lo llamativo es que la obra original está situada en la acicalada y estirada Viena, pero una vez más los tópicos se sobreponen a la realidad, no en vano esta producción convierte al rey de Sicilia en la estricta Ángela Merkel, que con su mente germánicamente cuadriculada, aun piensa que por estos lares del sur solo pensamos en la siesta, las “cañas” y por supuesto el sexo.

Desde el punto de vista del espectador, consideraciones moralistas aparte, es una ópera realmente divertida con fallos argumentales evidentes, pero que se ignoran, como en esos western el los que los revólveres tenían decenas de balas, todo ello por mor del disfrute de una obra deliciosa, que si bien no tiene ese solemne tono wagneriano, ni en la música ni en la temática, consigue distraer y disfrutar de casi tres horas de espectáculo.

La dirección de Holten es espectacular, contribuyendo al buen humor que se respira en la obra, desde esa imagen de Wagner siguiendo la partitura con cara pícara, con el que se acompaña la obertura, hasta esos cambios de decorado con sobreproyecciones y movimientos de los cantantes muy bien dirigidos.

La orquesta, bajo la batuta de Bolton, transmitió en cada momento las diferentes partituras, en una obra que combina el italianismo de Donizzetti, con matices franceses, que en ocasiones dan paso a los albores del Wagner más clásico. Un buen trabajo del director titular del Real.

El elenco, irregular, pues mientras las voces graves como Cristopher Maltman en el papel de Fiedrich imprimió seguridad a su interpretación canora y dramática, los tenores Ilker Arcayürec  y Peter Lodahl tuvieron dificultades, en especial en las notas agudas. Muy bien David Alegret,  David Jerusalem y especialmente Ante Jerkunica en el rol de Brighela. Del elenco femenino destacar la Isabella de Manuela Uhl, con una esplendida interpretación vocal, potente, buena línea y fraseo, impecable dramáticamente. Correcta la Mariana de Maria Miró y bien dramáticamente la Dorella de Maria Hinojosa.

El coro, dentro de la corrección a que nos tiene acostumbrados en las últimas representaciones.

En resumen, una obra aparentemente menor, pero con momentos brillantes, musicales  y con un libreto con un espíritu crítico, enmarcado en un aire de comedia que Kasper Holten, con una buena visión del argumento traslada a la época actual, como una afirmación de la atemporalidad de lo que se nos ofrece en el escenario.

El público salió realmente satisfecho ante esa buena puesta en escena y el aire festivo inesperado en una obra de Wagner.

 

   Francisco Mejorada Jiménez  Francisco Mejorada Jiménez  

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CRÓNICA DE UNA CASA REAL

 

Crónica de una casa real rinde homenaje a dos obras de teatro, La venganza de Tamar y Los cabellos de Absalón, escritas respectivamente por Tirso y Calderón de la Barca sobre el tema bíblico del rey David y su herencia, lo que va a dejar a sus hijos cuando el castigo por sus pecados se cumpla inexorable.

El sentimiento de culpa marcará el arranque y es, con la debilidad que le otorga al héroe, el leitmotiv de la obra, ahora como entonces, y dentro de ella se han añadido toques hilarantes de actualidad y otros humorísticos alusivos a la excepcionalidad del tema que, sin quitar riesgos al verso, lo aligeran. No hay que perderse ni una de cuantas palabras se vierten, merece la pena estar muy atentos porque los finales, sobre todo las sílabas finales de cada verso, son una sorpresa que marca la transición y a veces, cuando toca, también el cambio de sala.

Porque estamos en La pensión de las pulgas, hemos de rotar de sala en sala para seguir el argumento y no sabemos lo que nos espera, dado el horror de los caracteres y su tendencia fatal al golpe de efecto: de la risa, al llanto; del llanto a la determinación, todo cambio explicado en sutil verbo hábilmente enlazado como al desgaire.

Hay música muy bien traída, hay cante y baile muy enraizado en la tradición israelita, hay un uso muy eficaz de las nuevas tecnologías que aligera los momentos más dramáticos.

Por otra parte, la obra adquiere toda su feroz actualidad al poner en escena la rivalidad entre jóvenes y viejos, ya que éstos se resisten cada vez más a dejarles a aquéllos el paso libre a sus cargos y a sus posesiones, también a su personalidad creadora, según dicen los que la tienen. La lucha intergeneracional está servida, aunque ahora los hijos no tengan ya que pagar por la sombra del padre.

He aquí el argumento:

“Tras una tregua establecida con el ejército enemigo, Amón y Absalón, los hijos mayores del rey David, vuelven a su casa a la espera del regreso del padre. Amón, el primogénito y heredero al trono, descubrirá que se siente atraído por su hermana Tamar y se recluye en sus habitaciones para que ni su padre ni sus hermanos sepan de su pasión. No obstante, alentado por su hermano Salomón, Amón violará a Tamar. Este acontecimiento será utilizado por Absalón para asesinar a Amón vengando a Tamar y convirtiéndose así en el heredero primogénito. El enfrentamiento con su padre llevará a Absalón a dar un golpe de estado en el que perderá la vida. David entregará finalmente la corona a Salomón.”

Nada se oculta al espectador de este terrible argumento. Nadie es inocente y todos acaban tocados. Estamos ante una brillante oportunidad de conocernos mejor a nosotros mismos como sociedad y como individuos. A reconocernos también. Como se reconoce Salomón en los dorados del techo de la entrada a La casa de las Pulgas que en adelante será sólo suya, su templo soñado.

Versión: Gustavo Galindo.

Dirección: Gustavo Galindo, Mamen Camacho

Intérpretes: Germán Torres, Gustavo Galindo, Jesús Gago, Iván Luis, Paloma Córdoba

Escenografía, iluminación y espacio sonoro: Teatro Galo Real.

Vestuario: Teatro Galo Real, Jesús Vallés (Vallés Couture).

Asesoría de verso y coreografía: Mamen Camacho

Fechas: Sábados de marzo a las 18 y Domingos a las 13 horas

La Pensión de las Pulgas (Calle Huertas, Madrid)

 

    Nunci de León    Nunci de León  

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Vida de galileo de Bertolt Brecht en el Teatro Valle Inclán

 

Galileo es una de las obras maestras de Bertolt Brecht y la que más ha atraído a grandes directores. Quedan como referencias inolvidables el montaje de Strehler en el Piccolo de Milán en 1953 y la puesta en escena de Maurizio Scaparro, que se presentó también en el Festival de Otoño de Madrid en 1989 y que fue protagonista de tantos debates. Leben des Galilei es sin duda el texto que menos se encuadra en la estética brechtiana, probablemente porque el fuerte contenido autobiográfico atempera su didactismo. Brecht escribió la obra cuando estaba refugiado en Dinamarca huyendo de la amenaza nazi y al mismo tiempo tenía lugar en la URSS el proceso a Bujarin. El autor sospecha que la confesión de culpas de pensamiento se arranca siempre por miedo, como cuando Galileo declara que la tierra no se mueve. Brecht vive entonces la experiencia del hombre que oculta lo que sabe, para no perjudicar una causa que considera justa.

La versión de Ernesto Caballero es la tercera de 1955, escrita por Brecht después de su experiencia como exiliado político en Estados Unidos y del lanzamiento sobre el Japón de la bomba atómica. Víctima ilustre del macarthismo, sus interrogatorios nos recuerdan los de Galileo, y, en efecto, tuvo también que abjurar de sus ideas, afirmando no ser comunista y que muchas de sus poesías se habían traducido mal al inglés. Se sabe que estaba muy vigilado y pesaba sobre él la sospecha de ser un agente soviético. El dosier del FBI recoge que afirmó rotundamente no haber sido nunca comunista. Realmente parece que nunca fue miembro efectivo del partido y sus primeras obras rezuman más bien anarquismo, pero el horror nazi le convirtió en un fiel simpatizante. La gran riqueza de la obra bebe del notable paralelismo entre la vida de Brecht, con sus exilios y sus viajes, y la del científico toscano. El autor se encarna en el personaje y lo utiliza para expresar su tormentosa relación con el poder político, resumiendo todo su sufrimiento en la frase “Afortunada la tierra que no necesita héroes”. El gran mérito de la obra es el de expresar profundamente los grandes conflictos de nuestra época. La cerrazón ante la evidencia científica parecería un momento históricamente superado, al menos en el mundo occidental, pero estamos seguros de que el autor hoy denunciaría que todavía no es así, que sucede lo mismo cuando el interés comercial, militar o de control de la sociedad, dirige la difusión y aplicación del conocimiento científico, o cuando la ciencia pone en discusión nuestro estilo de vida mostrando sus consecuencias de agotamiento de recursos, desastre ambiental y cambio climático.

Ernesto Caballero nos ofrece un montaje inteligente, redondo, de gran calidad dramática en el espacio escénico de Paco Azorín: una plataforma rotatoria con el público dispuesto alrededor, que es ya toda una alegoría de la polémica de quién gira en torno a quién. El valor emblemático se refuerza con proyecciones desde lo alto que tapizan el suelo de cráteres lunares, signos del zodiaco, nervaduras de bóveda renacentista, bacilos o engranajes de reloj, subrayando el tema en debate en cada momento. Con gran oficio Fontseré interpreta a Galileo, un hombre moderno, ni perfecto ni culpable, un hombre que aprecia la buena vida tanto como la satisfacción por sus descubrimientos, vitalidad no siempre recogida en las representaciones alemanas, mientras que la encontramos ya en la de Maurizio Scaparro. Magnífica la interpretación de su tremendo apuro frente a sus discípulos y del fuerte desprecio hacia sí mismo por haber abjurado, así como del cambio de actitud cuando revela a Andrea Sarti que, burlando la vigilancia, ha escrito su Tratado de la Nueva Ciencia y se lo entrega para que lo lleve al extranjero donde el joven continuará un trabajo imposible ya en Italia. Con este acto de coraje se redime de su flaqueza y, aunque viejo, ciego y prisionero, logra cumplir con su deber sorteando el control de la autoridad. Claramente Brecht, pionero del distanciamiento, rehuía la catarsis, pero hay un momento cumbre en el que el público vibra de genuina indignación, y es cuando las autoridades, con toda clase de subterfugios y dogmatismos a priori, se niegan a mirar la realidad que muestra la ciencia, en este caso a través del telescopio. Queda claro que eran plena e hipócritamente conscientes de que, con su actitud cerril, con su aversión al cambio, en realidad defendían su sistema de poder.

Aunque sin duda domina la escena el carisma de un Fontseré que, aun mesurado, no puede hacernos olvidar sus legendarios personajes joglarianos, todo el reparto contribuye a la grandeza del espectáculo. Catorce actores en escena, todos, salvo los tres principales, interpretando a dos o tres personajes con un extraordinario movimiento escénico que los hace aparecer multiplicados. Notable el trabajo de conjunto, en el que destacan también Ione Irazábal, la enérgica ama de llaves del científico y madre de su discípulo Andrea Sarti, interpretado por un creíble Tamar Novas; Chema Adeva como Federzoni; Macarena Sanz, la resignada e inocente hija del genio; Alfonso Torregrosa, excelente en el doble papel de Sagredo y del Cardenal Barberini. Una mención aparte merecen los dos cantores de baladas Paco Déniz y Pepa Zaragoza, así como la voz de Alberto Frías en sus bellísimas canciones. Un gran acierto también la música en directo. La muy lograda iluminación de Ion Aníbal, el siempre actual color negro uniforme del vestuario de Felype de Lima, la inspirada composición musical de Hanns Eisler, contribuyen a ofrecer una función espectacular. El público que abarrotaba la sala después de un mes en escena, aplaudía y ovacionaba entusiasmado al equipo.

Versión y dirección: Ernesto Caballero.

 

Magda Ruggeri MarchettiMagda Ruggeri Marchetti 

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JUGAR, VIVIR, SOÑAR, SOBRE UNA MESA: THE TABLE

 

Erase... tres hombres pegados a una marioneta... que, como dijo el poeta, (del hombre pegado a su nariz) la siguen en sus pasos, andanzas, bromas, aventuras...

Porque la gran protagonista de La Mesa, es esa marioneta, que parece manoseada deslucida, ajada, con una cabeza hecha de cartón, con una gran nariz, (como la del poeta), y un cuerpo tan simple que recuerda a un muñeco hecho por niños, para jugar en el cole. Sin embargo, su fuerza, su personalidad, su magnetismo es tal que arrastra a sus titiriteros a un frenético viaje por los confines de su mundo, de su mesa, del espacio exterior o de la Biblia…

Estos tres hombres, a los que vemos mientras realizan su trabajo, vestidos de negro, pero sin intentar confundirse con el fondo del escenario… Incluso se presentan al inicio de la obra… Los tres, parece que estén jugando con su títere, como niños, se ríen entre ellos, bromean con el público, y con la marioneta. Actúan…

Tampoco The Table es el eje de la historia… Quizá es el centro del universo, para el Títere… o sólo una metáfora… que ya les dejaré que descubran por sí solos…

Los titiriteros, se lo comen y se lo guisan todo: han ideado y construido la marioneta, han creado el montaje, y nos narran la trama… Uno maneja la cabeza, la mano izquierda, y es el narrador.  Otro lleva, es, la mano derecha. El tercero, mueve lo pies, y pone tanto ahínco, en el empeño de su labor, que suda la gota gorda, y tiene que hacer pausas, para recuperarse.

El carácter principal, es el títere, que tan pronto puede ser un paciente inglés que disfruta de su jardín, de su pequeño huerto, que nos habla de su apacible vida, o no tanto… O un anciano Moisés, que se enfrenta cara a cara su Dios… O un seductor que quiere ligar con una chica del público…

The Table, es un juego, play, en el que actúan, e interactúan, los tres actores, o marionetistas, que nos narran las historias que protagoniza su Marioneta, que interpretan sus sentimientos, sus emociones…

Una buena muestra teatral, que demuestra que cuando un montaje es inteligente, original y divertido, puede llegar a todos los corazoncitos, incluidos los más pequeños… y obrar el milagro de que nazca en ellos el germen del amor por el Teatro, con mayúsculas.

 

THE TABLE

Reparto: Nick Barnes, Mark Down, Sean Garrat

Ficha Artística Una creación de Blind Summit Theatre

Construcción y diseño de la Marioneta Nick Barne

Dirección Mark Down

http://www.teatroabadia.com

 

 Titania  

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JUAN JOSÉ: UNA OBRA MAESTRA DE LA LÍRICA ESPAÑOLA

 

Tomando como  libreto la obra  teatral de Joaquín Dicenta, Juan José, Sorozábal, compositor políticamente comprometido con la problemática de desamparo social, compone su ópera “proletaria”, como él mismo la denomina, del mismo nombre. En ella describe un drama popular de gente sobreviviendo en la miseria, en la que los sentimientos están ligados a esa supervivencia,  brutalmente marginados por una sociedad clasista, que los usa a su conveniencia. Es una autentica denuncia social y política que alcanza, quién lo diría,  hasta nuestros tiempos.

Se la considera una obra maldita por los avatares que ha sufrido hasta que se ha conseguido estrenar representada, pues anteriormente solo lo fue en versión concierto en San Sebastián en el año 2009, después de dos intentos en el teatro de La Zarzuela, en el año 1970 y finales de los 80. Las causas de estos fracasos son difusas, pues se achacan tanto a problemas políticos como  a rabietas del maestro donostiarra y es ahora en el Teatro de la Zarzuela que se estrena en su versión completa.

La partitura se aleja de la típica  composición lírica de Sorozábal, sumergiéndose en el más puro verismo que ya anunciaba su Adiós a la Bohemia, y adentrarse en el terreno de la atonalidad, pero con numerosos guiños a la música popular española, en la que se entremezclan chotis, pasodobles, flamenco y habaneras, sin olvidar momentos de recuerdo al foxtrot  de La del Manojo  de Rosas. Todo ello da como resultado quizás la obra más impresionante de la lírica española y a la altura de lo mejor de la lírica mundial. El director  musical Miguel Ángel  Gómez Martínez se impregna del espíritu de la obra y conduce a la orquesta a unas cotas altísimas, sin olvidarse de los cantantes, a los que dirige con ese respeto del que a veces se olvidan algunos directores.

Respecto a la dirección escénica de José Carlos Plaza nos pareció magistral, oscura, minimalista; no podía ser de otra forma, pues poco se puede mostrar de quien nada tiene, y fiel reflejo del ambiente que se respira y que muchos que critican esta oscuridad, definitivamente desconocen. Unas magníficas pinturas de Enrique Marty representando una gran ciudad, algo caótica, deliberadamente lejanas para situarnos en un suburbio, autentico detritus social. Dentro de esta oscuridad, un magnífico tratamiento de las luces resalta momentos puntuales de la obra, completando una inolvidable puesta en escena. El tratamiento de los personajes es profundo, con momentos que cortan la respiración. Impresionante Ángel Odena como Juan José, que a una gran calidad de voz  acompañó de una memorable actuación dramática. Muy bien la Rosa de Carmen Solís, especialmente en la dramatización y correcta en lo vocal, con algunos problemas en las notas agudas. Antonio Gandía compuso un Paco perfecto al igual que una Milagros Martín en esa Isidra alcahueta, en una demostración de las grandes dotes de esta cantante en papeles dramáticos, que ya vimos en Curro Vargas. Silvia Vázquez, Ivo Stanchev y Rubén Amoretti, este con un tratamiento profundísimo de su personaje, Andres, todos con un alto nivel al igual que el resto del elenco.

En resumen una obra, controvertida que si bien ha generado división de opiniones, en la nuestra, es digna de figurar entre las grandes obras de la lírica mundial.

 

   Francisco Mejorada Jiménez  Francisco Mejorada Jiménez  

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DE UN TIEMPO A ESTA PARTE (UN MONÓLOGO DE MAX AUB EN EL TEATRO ESPAÑOL)

 

La protagonista De algún tiempo a esta parte, no quiere que la consuele nadie. Este formidable monólogo desconocido hasta ahora de Max Aub se acaba de estrenar en el Teatro Español de Madrid.

Estamos en 1939, a caballo entre dos guerras, y Emma es una mujer atrapada entre ambos que paga en sus huesos el precio de la unificación austriaca (Anchluss). Se llama Emma como podía llamarse Carmen, porque en la guerra civil española perdió a su hijo y, antes de que empezara la Segunda guerra mundial, perdió a su marido y tuvo que salir de su casa. Una casa donde ahora limpia para otros seres más afortunados que la habitan, mientras recuerda lo que fue su vida en ella con su marido y con su hijo.

El marido era un modesto tendero que sin embargo le podía comprar un abrigo de piel, el abrigo que aún lleva puesto cuando entra en escena. De su hijo le queda la duda de si fue o no fue de “ellos”, pues murió en España durante la República. “Ellos” son la ideología que ha acabado con ella en la calle y con su marido muerto “por llevar esa sangre en las venas”.

Son judíos, se entiende, y el monólogo de Emma, a pesar de volver una y otra vez al punto de partida, no resulta en absoluto repetitivo: su marido, que no se metió jamás en política; su hijo de apenas 20 años muerto en tierra española, ¿sería de “ellos”?; su casa, que ya habitan otros que la miran con altanería y recelo.

No es, no resulta nada repetitivo su monólogo y a veces en cambio resulta profético cuando dice, por ejemplo, “dicen que la guerra está aún por llegar”. O cuando habla de que un portero, no ya un policía sino un portero le puede prohibir el paso al propietario simplemente porque está al servicio de “los otros”.

Ahora ni siquiera hace ya falta eso. Todo vale cuando se desata la locura y Emma vio -y no puede olvidarlo, porque el odio la mantiene viva- el regocijo de la gente en la calle al ver arder la sinagoga en Viena mientras un hombretón es aplaudido por golpear a muerte a un judío sólo porque sus ojos brillaban de terror y un poco más allá un caballero atildado hundió su bastón, entre los plausos de la ciudadanía, en un ojo del muerto…Ni una palabra sin estremecernos, tal es la intensidad de los recuerdos que componen este monólogo arropado también por músicas y sonidos (gritos en español a lo lejos, más cerca en algarabía, explosiones de carga, temblores de tierra) y la fuerza que la impulsa a ella a mostrarnos los horrores del totalitarismo.

Arropada y desnudada a la vez por esos vestidos que se va quitando ante nosotros, Carmen Conesa acierta plenamente en el papel de Emma. Los figurines que luce añaden un valor dramático a sus palabras, lo que se dice “el arte del vestido al servicio de la verdad”. A veces parecen harapos, otras de fiesta y lentejuelas. En su calidad de fugitiva que salió de su propia casa “con lo que encontró a mano”, obedecen sin embargo a un diseño y una fabricación majestuosos. Al  mismo tiempo que las sedas, oímos cómo, en ese sótano lúgubre que repasa y refriega para quitarse el frío, van cayendo las gotas de lluvia que le llenan el cubo. Estas le recuerdan los huesos fríos y calados de sus dos amores, muertos y enterrados, el uno en España, el otro Dios sabe dónde, al mismo tiempo que le servirán de purificación.

Resulta que Emma es católica y piensa seguir siéndolo porque “cree”, y ese sentimiento la hace albergar alguna esperanza, si bien nadie le puede dispensar de odiar porque es el odio a este estado de cosas que acabó con ella lo que la mantiene con vida. El odio es su alimento y el odio se alimenta de los recuerdos, aunque Emma ya presienta que lo peor está aún por llegar. «Max Aub -advierte Juan Carlos Pérez de la Fuente, director del Teatro Español- ha incomodado a todos, y sigue siendo incómodo

Para Ignacio García, este texto es “una función formidable”, y añade que “es una aberración que no forme parte del repertorio teatral en España y América». Le apoya Pérez de la Fuente, quien asegura que la única razón de que no se haya hecho antes este monólogo es que España es un país «mezquino y olvidadizo»

 

Título: De algún tiempo a esta parte.

Autor: Max Aub.

Actriz: Carmen Conesa

Director: Ignacio García.

Figurinista y confección del vestuario: Lorenzo Caprile

Escenografía: Nicolás Bueno.

Espacio: Teatro Español -Sala Margarita Xirgu

Fecha: 30 de enero hasta el 6 de marzo de 2016

 

    Nunci de León    Nunci de León  

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LA FLAUTA MÁGICA EN EL TEATRO REAL

 

Una interesante innovación operística se nos ha ofrecido  en el Teatro Real de Madrid, es la producción  de la Komische Opera de Berlín del año 2012 de La flauta mágica de Mozart. Es el grupo 1927 el que introduce el concepto de asociar el cine mudo con el desarrollo argumental de la ópera. No existe decorado como tal sino una pantalla en la que se muestran una serie de dibujos típicos del cine mudo y en el que los cantantes ocupan posiciones dentro de una pantalla que no ven. Al no haber escenario los deslazamientos son solo laterales, lo que limita la dramatización sustituida con una mímica similar a Buster Keaton, que en este caso suple a la figura de Papageno en una magnífica interpretación de Gabriel Bermúdez, tanto actoral como canora. Los dibujos que constantemente aparecen, conforman ese mundo mágico del cine mudo, en el que no faltan las ideas masónicas del compositor Saltzburgues representadas en la obra por figuras geométricas, escuadras y  cartabones y todo ello nos va acercando al ideal del amor como redentor de los males, del mundo de las sombras, y del poder del mal que queda destruido por el encuentro de los enamorados Tamina y Pamino.

Si bien la limitación escénica podría ir en detrimento de la dramatización, cosa que no sucede, sí se benefician los cantantes de cantar en la corbata con lo cual la voz llega más nítida a las partes más alejadas.

La partitura de esta producción suprime las partes habladas y las sustituye por carteles, muy del cine mudo, y por la ‘Fantasía en Do menor’ de Mozart que nos retrotrae a esos pianistas que acompañaban las películas con música, en muchos casos improvisada. Es Ivor Bolton el encargado de la batuta, en esta singular y difícil obra que se encuadra en el denominado Singspiel, y lo hace de una forma brillante, con un gran sonido mozartiano de una orquesta, la titular del Teatro Real, que mostro una categoría más que notable tal y como se le reconoce en foros internacionales y a la que la batuta del director británico le está manteniendo en una línea ascendente.

Magnifico el coro, al que Mozart le confiere una especial importancia, y que en el caso de Intermezzo responde con brillantez, con momentos llenos de matices que aportan calidad a la interpretación.

El elenco es muy uniforme, sin grandes voces pero todas ellas correctas y ayudadas por la posición en el escenario. Entre todos destacaba el Sarastro de Rafal Siwek. Correctas y sin problemas el Tamino  de Norman Reinhardt y la Reina de la noche de Kathryn Lewek. Brillante la de Silvya Schwartz en clara mejoría y con una creciente anchura de voz. Divertidas y afinadas las Tres damas. Bien Ruth Rosique como Papagena y muy bien Gabriel Bermúdez como Papageno y Mikeldi Atxandalabaso como Monostatos. Bien los Tres niños.

La reacción del público, salvo raras excepciones, fue de aceptación, no exenta de entusiasmo, de toda la producción, con aplausos muy notables a la dirección de orquesta, que como ya hemos comentado realizó un auténtico alarde interpretativo. Un éxito más de esta dirección que presentó una producción con un coste notablemente reducido, con unos llenos prácticamente totales.

 

   Francisco Mejorada Jiménez  Francisco Mejorada Jiménez  

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LA VIUDA ALEGRE: SALUD, DINERO Y AMOR

 

La viuda alegre se estrenó en Viena en 1905 y es la opereta más famosa de todos los tiempos. Tanto, que su título ya se ha convertido en un tópico del buen vivir y del glamour que da el dinero bien gastado.

Ahora, Natalia Millán, bajo la dirección de Emilio Sagi, protagoniza una versión rejuvenecida de La viuda alegre, con producción del Teatro Arriaga.

A través de sus imágenes y de su música, el autor Franz Lehár nos traslada al glamuroso mundo del París de los años 20 (Maxim’s, Follies bergères, salones de embajadas y palacios), lo que podemos saborear siguiendo el libreto de Víctor León y Leo Stein

La puesta en escena es un canto de amor al “cancaneo” más desinhibido, con especial atención a la escenografía y al vestuario. Los intérpretes pasaban de 20, y a veces coincidían todos en la pista de baile del Casino, Chez Maxim’s, o en los lujosos salones privados, escenarios en que se iba transformando el inmenso y altísimo espacio de la Sala Roja. Y todo se hacía a la vista del público, sin ocultaciones, sin cortes ni telones de boca.

 Las voces y la música en directo son preciosos, ya arropen a una voz o a un coro, pero de no ser por las partes habladas y por el argumento que ya llevamos conocido, uno se quedaría sin entender más que por señas. Esto depende también del sitio que se ocupe en el Teatro, que estaba completamente lleno y con un público entregado.

La orquesta, allá abajo en el foso, fue muy aplaudida antes y después de la función. Era un tendido de disfrute en butacas y palcos, con murmullos discretos antes de comenzar y atención máxima una vez comenzada la representación, un ambiente civilizado y colaborativo: nada más empezar la puesta en escena, a una señora se le rompió el collar de perlas y éstas cayeron rodando con alborozo escaleras abajo. Suspendida de inmediato la búsqueda, ésta siguió después de los aplausos finales, ayudada por amigos y desconocidos de entre el público, que se afanaban por recogerlas de debajo de las butacas, alumbrándose con el teléfono.

El ambiente abajo en el escenario era festivo por demás y esto se transmitía: las candilejas del Follies Bergères parisino sucedían al despacho de un notario orondo que acababa de anunciarle a Hanna, la viuda desconsolada, la inmensa fortuna que acababa de heredar de su difunto esposo. Ay, cómo sonaba esto a música celestial. A partir de aquí, todo son bailes y ver la manera de gastar esa inmensa fortuna: “mucho dolor”, dice ella, “mucho dinero”, se relame el notario, al que luego, en el tercer acto, veremos bailar el cancán completamente desatado.

Fue un gran acierto ponerles a los hombres por encima de su traje de etiqueta, los volantes del cancán. Aunque también hay algún hombre sin el traje de rigor y luciendo los bajos “acanalados”.

Todo está muy bien, muy en su sitio y muy claro, pero hay tres partes que destacan por encima de las demás, como digo: la escenografía sencilla y preciosista, el vestuario de ensueño, y sobre todo el momento cumbre en que los hombres se lanzan detrás de las mujeres a bailar el cancán. Lo que se dice puro “cancaneo” aplaudidísimo.

 

Título: La viuda alegre.

Música: Franz Lehár.

Libreto: Víctor León y Leo Stein (basado en la comedia L’attachéd’ambassade, de HenriMeilhac)

Dirección musical: Jordi López

Dirección escénica: Emilio Sagi

Compañía: Teatro Arriaga

Reparto – Natalia Millán, Antonio Torres, Silvia Luchetti y Guido Balzaretti… hasta 21 intérpretes.

Espacio: Teatros del Canal – Sala Roja (Cea Bermúdez, 1, Madrid)

Fecha: 17 de enero de 2016

 

    Nunci de León    Nunci de León  

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LECTURA PARCIAL DE BODAS DE SANGRE EN EL INSTITUTO CERVANTES

 

La película La novia está basada en la obra de teatro de Federico García Lorca, Bodas de sangre. Ello unido a que en este año 2016 se cumplen los 80 años de la muerte del poeta, dio lugar a que el Instituto Cervantes (Alcalá, 49 - Madrid), en colaboración con la distribuidora de la película, Betta Pictures, organizaran una lectura parcial del texto de Bodas de Sangre.

El acto tuvo lugar el pasado martes día 12  de enero a las 19 horas y en él participaron los actores y actrices del elenco de la película: Inma Cuesta, Álex García, Luisa Gavasa, Consuelo Trujillo, Ana Fernández, Leticia Dólera, María Alfonsa Rosso, Manuela Vellés, y algunos más: Hiba Abouk, Elena Furiase, Marta Hazas, Lucía Jiménez, Marta Larralde, Ruth Gabriel, Mariola Fuentes...

Presentaron el acto Beatriz Hernanz Angulo, en representación del Instituto Cervantes, quien afirmó que "Cervantes en el Siglo de Oro y Lorca en el siglo XX son los mayores representantes de sus respectivos siglos", tanto por su obra como por su trayectoria vital; siguió con la palabra Laura García-Lorca, sobrina del poeta, quien agradeció el honor de presidir la lectura parcial y alabó la película La novia como fiel reflejo de la poética lorquiana; y por fin tomó la palabra la directora de La novia, Paula Ortiz, quien puso de relieve el potencial dramático de cada palabra del texto lorquiano, lo que había hecho "muy fácil" llevarla a la pantalla.

Luego ella misma fue llamando uno por uno a los actores y actrices que leerían el texto en una lectura dramatizada (bueno, "algo dramatizada" rió, "muy poco dramatizada", porque ese mismo día lo habían tenido por primera vez en las manos, "no hemos ensayado nada, va a ser pura improvisación").

Por fin se puso en marcha la lectura y, como en cada escena las actrices y los actores variaban, resultaron varias las novias llenas de presagios y antecedentes trágicos (Elena Furiase, Lucía Jiménez) antes de llegar a la definitiva  y cinematográfica (Inma Cuesta), y varias resultaron ser las madres terribles del novio (María Alfonsa Grosso, Marta Hazas) hasta llegar a la definitiva de la película (Luisa Gavasa), lo que hacía doblemente atractivo el texto, porque entre todas sumaban una figura de la novia mucho más terrible aún que la lorquiana. Leonardo, en cambio, el raptor irresistible y nocturno, siempre fue leído por Álex García, quien lo representa en la película y fuera de ella guardándose los pensamientos para sí, muy parco en palabras y gestos.

Por lo demás y como era de esperar, el texto lorquiano de Bodas de sangre reúne en sí tanta belleza trágica y tanta fuerza telúrica, que sólo leído ya da miedo ("Mi hijo tiene y vale". "Mi hija también tiene y vale") y sólo con unas palabras auténticas, juguetonas a veces, pero proféticas y tajantes, queda uno embrujado y desarmado.

Me fijé en que los actores y las actrices encargados de la "lectura parcial" tenían en sus manos el texto de la editorial Anaya en su versión reducida para colegiales. Se ve que no ha sido superado o que tenemos ahí, en los libros del colegio, un reducto al que siempre acabamos volviendo para estar seguros.

 

    Nunci de León    Nunci de León  

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NATTA: DONDE LO FEO ENCUENTRA POR FIN EL MAR

 

El título Natta es algo que nunca se aclara a lo largo de la hora larga que dura el espectáculo. ¿Será Natta la pronunciación del payaso desdentado para la palabra Nada? Él habla un idioma apenas articulado, mezcla de otros muchos, con giros franceses e italianos en particular, como aquellos personajes heréticos que recorrían la Europa devastada del Medievo, pero cuando pierde la paciencia, allí le sale el español más andaluz, si bien un español diluido y líquido, por su falta de dientes. Y de ahí Natta o Nada, que es lo que nosotros entendemos como tal, lo cierto es que nada le sale bien a este payaso gordinflón y desdentado, calvo y pelucón de nombre Renato, que debe ser también y por más señas, instrumento ventoso y flatulento por los zambombazos que pega al desgaire y como sin enterarse.

Claro, que cuando aparezca su compañera, la divina Michelle, él nos empezará a parecer un angelito torturado por la hembra hasta reducirlo a la NATTA de sus neuras. ¿No es la NATTA lo que se desprende de la leche cuando ya está bien cocida? A esta criatura deforme y grotesca que se empeña en "musiquetear" con cada cosa que encuentra a su alcance, Natta le funciona a derechas, razones no le faltan para estar más que cocido, pero su compañera acabará peor, muerta y contrahecha, cosida y revivida por él, lista para sostenerse sobre sus propias rodillas y así poder estar a la altura del genio...

El inocente payaso intenta ofrecernos desde el principio un concierto y casi lo logra, para ello ha de empezar por despejar el paisaje. Esta etapa es la que más miedo da como espectador de sus neuras, pues en su afán limpiador, parece que quiere arremeter contra todo. Ya sabemos por experiencia que cuando toca limpieza, lo que hay que hacer es ahuecar el ala, pero no. Hay mucho sufrimiento aquí a la espera y este afán de limpieza, como en las casas, es tan sólo el preámbulo de un ajuste de cuentas, un duetto.

Renato es un pianista que, después de intentarlo con el aspirador, la escoba, el secador de pelo, la tijera y el pañito del polvo, logra por fin culminar el primer movimiento al piano. Él estaría feliz así, se le ve y se le nota cómo saluda con su panza y su encía monda y atrevida. ¿Entonces? Pasa que el público de las terrazas quiere duetto y de ahí la necesidad de que aparezca e intervenga una violinista que, al igual que Renato, resulta ser más payasa que música y no acaba nunca de sufrir incidentes cuando quiere "violinear": tos supina, artritis neumocócica con estornudos, rigidez cadavérica, artículo mortis por fin... La desolación.

De todo ha de hacer Renato para aliviarla porque la necesita, sus gritos parecen los de un gavioto viudo, pero aún así el "Segondo Movimento" no arranca, está maldito y así penderá sobre nuestras cabezas como algo imposible de lograr hasta el final, que será muy otro al que esperábamos.

Sólo cuando Michelle regrese en una caja vía Seur y rediviva, Renato sentirá por ella algo más que necesidad de ser dos. ¡Por el maldito duetto de las terrazas! Entonces será cuando descubramos también nosotros que la deforme Michelle tiene -tenía escondida entre tanto estornudo- una voz preciosa de "soplana" lírica. 

La escenografía de buhardilla bohemia mantiene ese clima de fealdad y desorden con variedad de trastos viejos rodeando el piano que resultan útiles para las diferentes acciones. La iluminación, los trucos sonoros y los efectos especiales acentúan esa particular magia de lo desequilibrado y lo inacabado donde surge la belleza de lo monstruoso. Por fin habrá lugar para que esta pareja tan despareja encuentre el amor, dos criaturas que finalmente lograrán encontrarse compartiendo sus limitaciones y su corazón.

 

Compañía: Teatro del Velador

Autoría y Dirección: Juan Dolores Caballero

Intervienen: Manuel Solano, Eva Rubio.

Espacio: Teatro F. Fernán Gómez (Madrid)

Fecha: 10 de enero de 2016

 

    Nunci de León    Nunci de León  

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BLANCANIEVES: LA VERDADERA HISTORIA DE UNA MANZANA

 

Lo primero que quiero destacar es que estamos ante una divertida puesta en escena del mito de Blancanieves remozado. Y lo segundo, que La Verdadera Historia de Blancanieves es, teatralmente hablando, una escenografía de las apariencias, del valor que se da a éstas por encima de la persona, y un trabajo de máscaras cargado de humor e imágenes para dejar al descubierto los desechos de una sociedad como la nuestra basada en el culto a la juventud. Los guiños sonoros, clásicos y modernos, tienden, por su parte, a pintarnos la realidad del color que la queramos. Pero ahí está, la suciedad persiste. Ya desde el principio, cuando te colocan ante un montón de plásticos negros que ocupa por completo la escena simulando una pirámide de estiércol en medio de la campiña (son las ropas brillantes de fiesta con que hoy nos cubrimos), queda claro que al lado habrá una ciénaga y que nos acabaremos ahogando en ella. De risa, pero sólo esta vez; la realidad no acaba en aplausos.

La historia de la manzana envenenada se transforma ate nuestros ojos en una metáfora de lo que son capaces de hacer algunas mujeres -y también muchos hombres- para resistir el paso del tiempo, para borrar las huellas de la edad y levantarse cada día sin rastro de la mala noche. Porque esto es una verdadera pesadilla. La madrastra de Blancanieves es ejemplar, y el espejo, en su papel de amigo-consejero asexuado, da lugar a diálogos de tocador de una sinceridad escacharrante. Porque el espejo no miente: cómplice y enemigo, sabe lo que pensamos. Entonces, la imagen que nos devuelve, ¿es sólo la que llevamos a él, como hace el mal vino?

Esto sería algo así como cuando nuestros antepasados nos miran desde una fotografía antigua en blanco y negro, al estilo de las de Isabel Muñoz y su mundo primate, dándonos la imagen de lo que en el fondo somos: “Así es como eres, no te hagas demasiadas ilusiones. Vive tranquila”.

El cuento de Blancanieves con sus fabulosos personajes (la bella, la madrastra, el espejo) invita al espectador a reflexionar sobre las consecuencias de un mundo frágil y de sensibilidad cambiante basado en el culto a la imagen, la juventud y la belleza, con todas las consecuencias físicas y psíquicas que el hecho conlleva. En La verdadera historia de Blancanieves, se expone de modo abrupto, en tono de tragicomedia, la presión de lo social en la búsqueda de la perfección y el uso del cuerpo como mercancía.

El personaje de la madrastra, que además es reina, es fiel reflejo de este culto absurdo y cruel al cuerpo. Un personaje maravillosamente desempeñado en escena y auxiliado por los otros que, bajo la forma de sombras, oscilan sobre ella aguantando sus humores, su tiranía desdichada. Esta madrastra es un personaje desgarrado, repulsivo a primera vista pero también digno de lástima, con momentos de sinceridad que le obligan a exclamar desesperada hacia todas las “blancanieves”:

“Os odio, blancanieves, por no dejarme envejecer tranquila”.

Una mujer que apostrofa así a las jóvenes bellezas, cuyo paradigma por excelencia es su hijastra, en las que ve lo que ella perdió. Una mujer patética a la que no sirve su poder ni su dinero y que lo único que desearía es descansar de una vez pero que no la dejan, no tiene derecho: por lo que representa, por lo que sostiene, espoleada siempre por los alcahuetes y las nuevas bellezas que se suben a la palestra atizando su rencor. Ahoga sus penas en vino, y este gesto la humaniza, que ese regusto aún le queda en el paladar estragado por los retoques.

La Compañía 3 segundos presenta en La Verdadera Historia de Blanca Nieves un guiñol descarado y risueño con un trasfondo hostil. No sé si alerta también contra el hecho de seguir vistiéndonos con plásticos, pero bien podría, siendo la piel nuestro órgano más íntimo.

 

Autor: Carolina Bermúdez

Dirección: Laura Garmo

Compañía: 3 Segundos

Reparto: Carolina Bermúdez, Laura Garmo y Juan Manuel Alcarria

Espacio: La Usina (C/ Palos de la Frontera, Madrid)

Fecha: sábado 26 de diciembre de 2015

 

    Nunci de León    Nunci de León  

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INTERESANTE PRODUCCIÓN DE RIGOLETTO

 

Es indudable que la ópera italiana tiene un predicamento especial para el público y entre ellas Rigoletto, de Verdi, ocupa un lugar preeminente. Las representaciones en el Real de Madrid de una nueva producción de esta obra así lo han demostrado. Una ópera clásica donde las haya, en la que se combinan los elementos dramáticos y psicológicos todo con una excelente música del maestro de La Roncole. Inspirada en la obra de Víctor Hugo El rey se divierte, en la que se desarrolla una feroz crítica contra los excesos de la monarquía de Francisco I de Francia, tuvo Verdi que sortear la censura rebajando el nivel de jerarquía del protagonista, hasta situarla en un Duque y de una ciudad italiana, Mantua.

No sale mejor parada la nobleza en la obra verdiana que a través de unos personajes magníficamente definidos, desarrolla una tragedia, en la que el protagonista, un bufón deforme, resentido contra su propia suerte y protegido por el Duque. no tiene ningún pudor en atacar a los cortesanos con sus despiadados comentarios, mientras que la parte mas sensible de su personalidad, sufre por mantener la pureza de su hija, oculta ante los ojos de una sociedad con tan pocos escrúpulos como los suyos y que es el único motivo que aun le mantiene sus deseos de vivir. La desdicha del miserable ante la fuerza del poderoso conduce a un final trágico.

Una obra tan compleja lleva inherente una carga de emoción en las relaciones entre los personajes, a través de una gran partitura que en cada momento las va definiendo y transmitiendo al público. Esta transmisión requiere de una escenografía que envuelva esa atmósfera que se mueve desde el primer momento en la tragedia, el dolor; que avanza hacia la ternura, la desesperación y finalmente a una oscuridad siniestra. El montaje de esta producción es del Covent Garden dirigida por David Mc Vicar, que plantea una plataforma giratoria con dos escenarios que representan por un lado el mundo de la corte con su degradación y desprecio por todo aquello que no esté protegido por El Duque de Mantua y por otro lado, la pobreza, la miseria del pueblo, totalmente alejado de la Corte, y en él, la casa de Rigoletto y de Sparafucile. Con todo ello el mundo siniestro que rodea a la obra está perfectamente reflejado en esta escenografía.

La dirección musical de Nícola Lussoti nos pareció brillante y llena de matices, aunque en ocasiones demasiado fuerte, con el consiguiente problema para los cantantes. El Coro estuvo correcto,

 En lo referente a los cantantes, tuvimos la oportunidad de asistir al debut en el Real de Juan Jesús Rodríguez como Rigoletto, personaje complejo en la matización de su interpretación canora y dramática  que estuvo muy bien definida por el barítono español, sin duda el mejor barítono verdiano del mundo, con una impresionante voz muy   ajustada al personaje además de una muy acertada interpretación, sin tics ni concesiones al público. El Mantua del tenor norteamericano Stephen Costello posee un centro de voz ancho pero con fallos en el paso y la emisión de los agudos lo que en una obra en que el agudo es una constante, le resta brillantez, que además no compensó con una actuación dramática convincente.

Olga Peretyatko, nos ofreció una Gilda poco emotiva dramáticamente, correcta vocalmente con ciertas dificultades en las notas por debajo del centro. Muy bien el Sparafucille de Andrea Mastroni mientras la Maddalena de Justina Grigytenos pareció sin fuerza dramática, especialmente en la voz.  El resto correctos.

El público salió muy satisfecho de una buena representación, con los matices ya apuntados, en una obra que como es sabido goza del fervor mayoritario. Lo demostraron con abundantes bravos y largos aplausos, especialmente para ese gran barítono que es Juan Jesús Rodríguez.

 

   Francisco Mejorada Jiménez  Francisco Mejorada Jiménez  

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L’ELISIR D’AMORE DE GAETANO DONIZETTI EN EL TEATRO COMUNALE DE BOLONIA

 

L’elisir d’amore, de Gaetano Donizetti, fue escrita en once días por encargo del Teatro della Canobbiana de Milán, donde se estrenó el 12 de Mayo de 1832, obteniendo un éxito rotundo, al que no fue ajeno el libreto de Felice Romani, quien, basándose en el de Eugène Scribe para la ópera Le philtre de Daniel Auber, realizó acertadas modificaciones y numerosos cortes.

Esta producción del Teatro Comunale se remonta a 2010 y se vale de la dirección escénica de Rosetta Cucchi. Su montaje vivaz, comunicativo y absolutamente moderno, traslada la fábula a una escuela de arte americana de nuestros días, a la que llega en motocicleta Dulcamara, un embaucador que vende un elixir que mantiene la belleza del cutis, cura toda enfermedad y propicia el enamoramiento. La escenografía de Tiziano Santi describe eficazmente el ambiente escolástico, iluminado por grandes ventanales, pasando en cada escena de un aula convencional con su pizarra a un comedor autoservicio, a un gimnasio y a la sala de pintura con modelos. Cuando la acción se traslada al exterior, estamos siempre ante la entrada principal del centro y es allí donde Dulcamara promociona su elixir. Esta actualización es eficaz en cuanto nos presenta un ambiente joven y es casi una exaltación de la juventud. Acertadamente la directora presenta el primer coro como una oda al segador sobre la que están trabajando los estudiantes, pero la transformación de Belcore en jefe de una banda de moteros nos parece una adaptación menos verosímil de la carrera militar. Muy adecuado el vestuario de Claudia Pernigotti.

El reparto vocal está cortado a medida de los personajes. Rocío Ignacio canta magníficamente, luciendo una voz coloreada y de limpieza total en los agudos, y sabe reflejar la evolución que experimenta Adina a lo largo de la ópera, también subrayada perfectamente por la música. Fabrizio Paesano, un Nemorino transfigurado en estudiante desmañado y tímido, pero siempre ingenuo y enamorado, explota sus recursos en los dúos, pero necesita trabajar más la famosa romanza «Una furtiva lacrima». Vittorio Prato es muy convincente en el papel de Belcore, seguro de su éxito entre las mujeres, y muestra ser un actor competente además de lucir un buen timbre. Marco Filippo Romano, como Dulcamara, derrocha empatía y nos ofrece una buena interpretación tanto vocal como actoral. Correcta Elena Borin (Giannetta). El Maestro Stefano Ranzani logra que la orquesta no domine sobre el belcanto, dejando espacio a las voces, y su versión realza la vitalidad y frescura de la música de Donizetti sin olvidar el fondo de melancolía y los sentimientos que expresa la partitura. Muy bien el coro preparado por el maestro Andrea Faidutti.

El público apreció el espectáculo, que entretiene de principio a fin, y aplaudió repetidas veces.

 

Magda Ruggeri MarchettiMagda Ruggeri Marchetti 

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LA CRAZY CLASS: UNA LECCIÓN DE AMOR AL TEATRO

 

Imprebís celebra sus treinta años sobre las Tablas, con una declaración llena de amor, de poesía, de emoción, al Oficio, a la Vocación, al Arte  del Teatro.

Ante nuestros ojos, y oídos, bien abiertos, desfilan por el espacio escénico, al desnudo, los temas que nos preocupan, que nos interesan, hoy en día,  la política, la corrupción, el machismo, que causa crímenes contra las mujeres, el miedo, el odio al diferente, que desemboca en la homofobia, la exclusión social, el IVA cultural…, temas que nos son tan actuales, tan cercanos, y que ellos nos relatan a través de los clásicos teatrales.

Catorce personajes variopintos, complicados, se reúnen para dar unas clases de teatro. En realidad, que es este caso, es lo mismo, que en la ficción, cuatro actores representan a las mujeres, a los hombres, a jóvenes,  a mayores…  Únicamente con un cambio de tocados, gestos, voces, posturas… En unos segundos, el adolescente tímido, se transforma en el anciano deprimido, o la maruja, pasa a ser un hombre de negocios, o un estricto militar… Con este aparentemente sencillo juego interpretativo nos descubren sus vidas, sus preocupaciones, sus secretos…

Incluso, la mujer de la limpieza que pareciera que paseara por allí,  pasando la mopa, acaba rebelándose, y revelándose, como una camaleónica enamorada del teatro, que rememora sus personajes favoritos. Ella es la que nos regala un homenaje a los verdaderos protagonistas del teatro: los seres que se emocionan, que sienten, que sufren, que lloran, que ríen, que aprenden, que crecen, que viven los textos, escritos, creados, legados, por los grandes autores, que por su prosa, su poesía, cargada de pasiones, se han convertido en nuestros clásicos.

El colofón, de final del curso, de las clases, el botón de muestra de este Arte del Teatro, es la representación de la Tragedia del Príncipe de Dinamarca.

Con un gran alarde de imaginación, ingenio, gracia y talento, dos actores, se meten en la piel de todos los personajes shakespearianos, mudan de piel, de carácter, con sólo ponerse o quitarse un sombrero, o añadir, o dejar un accesorio.

Una lección teatral, que el público, impresionado, agradeció, premió, en pie, con un emocionado aplauso.

Sabemos de buena tinta, que también Hamlet está conmovido en lo más profundo de su ánima, y de su ánimo, porque por fin,  Imprebís ha llevado a las Tablas al Príncipe de Dinamarca.

Parafraseando a los clásicos recordaremos que el Teatro, es para regalar, amar, disfrutar... Tres buenas razones para no perderse esta Crazy Class, en estas Fiestas, y en el Año Nuevo.

 

LA CRAZY CLASS

Dirección: Michel López y Santiago Sánchez

Intérpretes: Carles Castillo, Carles Montoliu, Santiago Sánchez  Yelena Lombao

Diseño de Escenografía: Dino Ibáñez

Diseño de Vestuario: Gabriela Salaberri

Diseño de Iluminación: Rafael Mojas

Diseño de Sonido. José Luis Álvarez

Coreografía: Paloma Díaz

http://www.imprebis.com

 

 Titania  

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UN ESPECTÁCULO DE NIVEL INTERNACIONAL EN LA ZARZUELA: LA DEL SOTO DEL PARRAL

 

Llega al Teatro de La Zarzuela la reposición de una gran obra, La del Soto del Parral, con música de los maestros Reveriano Sotullo y Juan Vert y libreto de Luis Fernández de Sevilla y Anselmo C. Carreño, estrenada en el teatro de La Latina de Madrid el 26 de octubre de 1927. La producción, del propio teatro estrenada en 2010, está dirigida musicalmente por Martin Baeza-Rubio y artísticamente por Amelia Ochandiano.

La trama nos conduce a una obra verista, muy al estilo de Cavalleria Rusticana y la música no podía ser menos, aunque dado el estilo, generalmente motivado por los gustos populares, de la lirica española, no renuncia a los números cómicos ni al lirismo en las romanzas, de las que recupera una de tenor, que se suprimió por considerar el barítono que le quitaba el protagonismo que el libreto le confería. Esta romanza, Fuerza que me vence, con un texto diferente es usada en El último romántico como Bella enamorada.

Amelia  Ochandiano, retrata con maestría este verismo a la española y para ello nos sumerge en un ambiente puramente rural, con prados, campanas de iglesia y muros de piedra, que combinan el ambiente verista cargado de tensión, con los números cómicos muy al gusto del público de la época en que se estrenó y aún del actual. El tratamiento actoral es bueno, tanto en protagonistas como coro y figurantes y la coreografía brillante. La parte cómica es muy cercana a la revista musical y buena muestra es  la Ronda de enamorados y Las lecciones del Tío Ssabino, aunque no la aleja de su sentido original. En suma una buena dirección artística, muy celebrada por el público, y que sirve para demostrar que una producción cuando tiene calidad sobrevive al paso del tiempo.

El elenco es de altísima calidad. Javier Franco compone un Germán, más que notable. Excepcional  la actuación de Saioa Hernández que interpreta una magnifica Aurora en voz, magistral e interpretación. El dúo con Germán es una auténtica joya, y de una calidad digna del mejor teatro lírico el del primer acto con Miguel. Ambos de una gran dificultad. Este personaje, el tenor principal de la obra, Alejandro Roy,  demostró que es uno de los mejores tenores de la actualidad y que en la romanza Fuerza que me vence recibió una larga y sonora salva de aplausos y bravos con petición de bis, El resto, cantantes y actores de muy buen nivel estuvieron a la altura del mismo. Nos referimos a Juanma Cifuentes, Luis Álvarez, Aurora Frías y Didier Otaola que compusieron números cómicos muy bien interpretados tanto en voz como dramáticamente.

La orquesta muy bien llevada por Martin Baeza-Rubio, aunque los metales en el preludio se iniciaran con una excesiva fuerza, que se corrigió a lo largo de la obra y mantuvo un gran respeto a los cantantes. El coro bien, tanto en sus actuaciones en solitario como en los concertantes. El público aplaudió con ganas, como reconocimiento a un gran espectáculo que no ha perdido vigencia, sino que nos atrevemos a decir que como los grandes vinos, ha ganado en calidad y en que la gran dirección de escena y el elenco brillante nos proporcionaron una gran noche de zarzuela. Creemos que sin esa especial idiosincrasia de este país, estas producciones serian consideradas de primer nivel mundial pero….estamos en España y no nos quitamos los complejos.

 

   Francisco Mejorada Jiménez  Francisco Mejorada Jiménez  

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UN ESPÍRITU BURLÓN: EXPLORANDO ALEGREMENTE LAS FISURAS DEL MÁS ALLÁ

 

Un espíritu burlón tiene un gran parecido con las obras de Jardiel Poncela, tanto en el fondo como en la forma. Y tanto, como que es un calco de Un marido de ida y vuelta. En ella, lo inverosímil se apodera de un entorno burgués aburridísimo, donde prima la seguridad, haciéndolo saltar por los aires. El reparto, aquí como allí, es numeroso, aunque de roles muy claros y sin posibilidad de confusión.

Son siete actorazos para siete personajes, un reto de papeles -y algo más- que los teatros privados no pueden asumir por entero, necesitan del concurso público, y es así como se han unido el Teatro Circo de Murcia y Enrique & Alain Cornejo para producirlo. Sin embargo, aunque el público harto de miserias se regocija con estos grandes repartos, la obra resultante es plana y, a pesar de los siete actores, la escenografía tan bella y todo lo demás también, yo diría que te puedes ir con el santo al cielo un rato, que no te has perdido nada.

No te has perdido nada siempre y cuando no te saltes el final, porque eso sí que sería imperdonable; ése no te lo puedes perder, que ahí está todo explicado y nítido.

Pero ni por las risas ni por la sorpresa de las apariciones podría poner al público en pie este espíritu burlón, y así el público, que esa tarde casi llenó el anfiteatro Guirau, no perdió nunca su calidad de espectador. No se entregó.

La parte cómica está encomendada a la pitonisa Madame Arcati, quien se lleva la mejor parte por televisiva, y a la criada, con apariciones estelares al principio y final; la mala uva, a las dos esposas fantasmas; la banalidad acompañada de cinismo, al escritor y marido de ambas (aunque hay que decir en su descargo que no debe ser fácil aguantar el tipo cuando tu mujer, a la que estás llamando “querida” de continuo, que bastante esfuerzo te cuesta, mientras preparas el mejor Martini que sabes, se empeñe en que le hables de tu difunta); y por fin el matrimonio añoso formado por el médico y señora que  parecen los más equilibrados y que, cuando ven deslizarse la velada por estos vericuetos, se evaden… ¡ahí os quedéis!

Admitamos que se exploran con gracia esos abismos del no saber qué pasa en el más allá cuando “pasamos” (una de las fantasmas lo echa de menos cuando se aburre aquí, y nosotros hace rato que nos aburrimos por completo de ella), algo que sigue dando respeto y se agradece la risa que te provoca, pero también a ésta le faltó no ser tan plana y remontar de una vez esa planicie expectante de otra risa más fuerte, que no llega. Y nada, que no remonta. Ni monta ni remonta. No conmueve, que es la característica más esperada de la obras de Coward, digo de Jardiel.

Sinopsis de la obra:

En un pueblo cualquiera vive el conocido escritor Carlos Salamanca con su esposa Ruth. El escritor, que quiere hacer un libro basado en hábitos esotéricos, invita a cenar al médico del lugar con su mujer, y a la extravagante Madame Arcati, que se gana la vida haciendo sesiones de espiritismo. La velada, que se presumía tranquila y apacible, toma un rumbo inesperado cuando quien responde a la voz de la médium no es la persona que esperaban sino la primera esposa de Carlos, fallecida siete años atrás, pero con unas ganas inmensas de volver a estar con su marido. A partir de ahí, la obra se convierte en un continuo laberinto de situaciones tan irracionales como esperadamente divertidas.

Noël Coward: Dramaturgo, actor, director teatral y compositor inglés nacido en Teddington, famoso cronista de la alta sociedad británica. Entre las más de sus cuarenta obras de teatro, en muchas de las cuales actuó, montó y dirigió, destacan las brillantes Vidas privadas, Un modelo de vida y Un espíritu burlón (1941). Ésta la compuso cuando nuestro Jardiel le había confiado Un marido de ida y vuelta para ver si se podía estrenar en Gran Bretaña. Aunque la mayor parte de las obras de Coward son famosas por su sátira mordaz y la sutileza de su ingenio, también revelan su ternura y su capacidad para conmover. En 1970 Coward fue nombrado Sir. Un espíritu burlón tiene una larga historia de éxitos y fue protagonizada por Angela Lansbury en 2013, y también hay una excelente versión cinematográfica (1954) debida a David Lean, con Richard Harrison en el papel del escritor.

 

Un espíritu burlón, de Noël Coward.

Adaptación y Dirección: César Oliva

Reparto: Berta Ojea, Quim Capdevila, Carla Hidalgo, Antonio Albella, Eva Torres, Lola Escribano y Esperanza Candela.

Diseño de Escenografía e Iluminación: Paco Leal

Diseño sonido: Javier Almela.

Diseño gráfico y fotografía: JN Estudio – Javier Naval

Confección Vestuario: Sastrería Cornejo.

Maquillaje y Peluquería: Javier Reyes.

Una producción de Iniciativas Teatrales y Diffusio Artes Escénicas.

Espacio: Sala Guirau del Teatro Fernán Gómez.

Fechas y horarios: Del 5 de noviembre al 8 diciembre - Martes a sábado – 20h. Domingos – 19h. Lunes 7 de diciembre – 20h.

 

    Nunci de León    Nunci de León  

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ALCINA, UN BARROCO CONFUSO

 

Volvemos a la tendencia de una actualización escénica de obras clásicas, en este caso le ha caído en suerte a Alcina una de las mejores composiciones de Haendel, con una trama argumental compleja debido al número de personajes que interactúan, en un mundo mágico, que añade más confusión a un montaje moderno, que convierte la magia en un espectáculo a caballo entre el  cabaret y el melodrama. El decorado nos sitúa la obra a mediados del siglo pasado, con un vestuario ad hoc, que hace difícil reconocer a los personajes, al punto de que algún espectador comentaba que deberían llevar cartelitos identificativos, lo cual no habla muy bien de la dirección artística, encargada de trasmitir al público el sentido argumental de la obra. Lamentablemente  la pretendida creatividad solo queda en la mente del director de escena que, en un alarde de “genialidad”, convierte una obra en un lio incomprensible. El resultado es que, como sucede con esta producción en los dos descansos, se produjeron notables deserciones.

La obra musicalmente, se encuadra en el más puro barroquismo, con la base fundamental de arias que nos van presentando los personajes, con toda su carga psicológica  y su situación ambiental en el argumento. El maestro Haendel sorprende por la modernidad de su planteamiento musical, trascendiendo del puro estilo de coloratura, para aportar una visión más moderna de la partitura operística propia de la época. La respuesta de la orquesta, dirigida por el inglés Cristopher Moulds, fue sobresaliente, brillante en momentos, síntoma de la progresiva calidad de la agrupación titular del Teatro Real.

El elenco, equilibrado, con unos cantantes de un nivel muy alto, a destacar la Alcina de Karina Gauvin y el Ruggiero de Christine Rice sin olvidar el Bradamante de Sonia Prima y ese gran bajo, Luca Tittoto, que encarnó a Melisso a la perfección.

El público, el que aun quedaba, reconoció la labor de la dirección orquestal y del elenco en general, con especial predilección por  Karina Gauvin y Christine Rice.

 

   Francisco Mejorada Jiménez  Francisco Mejorada Jiménez  

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GRACIAS AL SOL, UNA SINGULAR UNIÓN DE LA MÚSICA Y LAS PALABRAS

 

En ocasiones son pequeñas cosas las que nos hacen disfrutar y más cuando la imaginación creativa colabora con este disfrute. En la actualidad se está produciendo, como consecuencia de varios factores, entre otros y fundamentalmente el económico, un  tipo de teatro minimalista, que con una base de ingenio consigue unos resultados de una más que notable calidad. Nos referimos en este caso a Gracias al sol, una obra de corta duración pero profundo contenido, en la que se plantea la relación entre tres  reclusos, una joven activista interpretada por Susana Sanabria, un joven  traficante al que da vida Didier Otaola y  un banquero , con un convincente Pablo Viña, que a través de un muy bien estudiado dialogo desarrollado por Pilar Mateos, van desgranando sus motivaciones, sus fracasos y sus éxitos que finalmente culminan en un interesante e insospechado final. Los diálogos dan paso a interpretaciones líricas relacionadas con los mismos,  y magníficamente interpretadas por cantantes de gran nivel como Federico Gallar, Paloma Friedhoff Alain Damas y Gloria Londoño, con el acompañamiento musical de Laurence Verna al piano y Hugo-Enrique Cagnolo a la guitarra. La dirección artística corresponde a Ramón Criado, en una concepción minimalista de gran expresividad escénica.

El público premió con grandes aplausos y bravos esta interesante obra, en una modalidad que además de su gran atractivo artístico, llega profundamente al espectador.

 

   Francisco Mejorada Jiménez  Francisco Mejorada Jiménez  

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