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NOTICIAS TEATRALES Publicación creada el 6-8-2002 / Esta es la edición de 15-3-2017

 

NOTICIAS TEATRALES
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DESDE LA PLATEA

 

Índice de comentarios

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LA CIUDAD DE LAS MENTIRAS, UNA MENTIRA DE ÓPERA

Por Francisco Mejorada Jiménez

LA REVOLTOSA: UN PROYECTO MUY DIDÁCTICO Y PROMETEDOR

Por Francisco Mejorada Jiménez

LA MALIGNA PERSECUCIÓN DE LA BONDAD: BILLY BUDD

Por Francisco Mejorada Jiménez

EL INTERCAMBIO, DE IGNACIO NACHO, UN ÉXITO (CON MAYÚSCULAS)

Por Adelardo Méndez Moya

LA VELOCIDAD DEL OTOÑO: NUESTRO ÚNICO TESORO ES EL TIEMPO

Por Nunci de León

TRISTANA: ¡QUE REVIENTEN LOS MODERNOS!

Por Nunci de León

El amor brujo: el fuego y la palabra en el Teatro Comunale de Bolonia

Por Magda Ruggeri Marchetti

LA ZARZUELA Y EL SIGLO DE ORO: LA VILLANA

Por Francisco Mejorada Jiménez

Il ratto del serraglio de Mozart inaugura la temporada 2017 del Teatro Comunale de Bolonia

Por Magda Ruggeri Marchetti

LE CINESI: UN JUGUETE ORIENTAL MUY AFAMADO

Por Nunci de León

UN OBÚS EN EL CORAZÓN: UN TEATRO CARGADO DE POESÍA

Por Titania

EL ATRACO, DE JOSÉ MORENO ARENAS, EN MICROTEATRO MÁLAGA

Por Adelardo Méndez Moya

EL CHALECO BLANCO: EL CHUECA MÁS FAMILIAR EN LOS TEATROS DEL CANAL

Por Nunci de León

UN BUEN MONTAJE DE EL HOLANDÉS ERRANTE, EN EL TEATRO REAL

Por Francisco Mejorada Jiménez

CLAMOR DE CLITEMNESTRA: UNA DESTERRADA MÁS EN LAS COSTAS DE GRECIA

Por Nunci de León

LA CLEMENZA DI TITO EN UN GRAN SEGUNDO REPARTO

Por Francisco Mejorada Jiménez

EN EL TEATRO DE LA ZARZUELA IFIGENIA EN TRACIA

Por Francisco Mejorada Jiménez

MÍRAME: LA VIOLENCIA DE GÉNERO SE RECICLA EN CIBEREXTORSIÓN

Por Nunci de León

EL ÉXTASIS DE LOS INSACIABLES: APÚNTESE A LA CENA Y BRINDE CON ELLOS

Por Nunci de León

RIGOLETTO DE GIUSEPPE VERDI EN EL TEATRO COMUNALE DE BOLONIA

Por Magda Ruggeri Marchetti

300 EL X 50 EL X 30 EL: PREGUNTAS EN EL AIRE

Por Titania

REDECORACIÓN: SI BASTARA CON REDECORAR LA VIDA

Por Nunci de León

MOSCÚ (3442 Km): LO QUE NOS SEPARA DE LA FELICIDAD

Por Nunci de León

UNA NORMA BIEN HECHA

Por Francisco Mejorada Jiménez

INVENCIBLE: CRISIS Y CLASES

Por Titania

OTELLO, INTERESANTE INICIO DE TEMPORADA EN EL TEATRO REAL

Por Francisco Mejorada Jiménez

BRILLANTE COMIENZO DE TEMPORADA EN LA ZARZUELA CON LAS GOLONDRINAS

Por Francisco Mejorada Jiménez

IDIOTA: UN POBRE DIABLO DEL MONTÓN

Por Titania

EL SEGUNDO INFIERNO: LO DIJE YO ANTES

Por Nunci de León

DE PROFESIÓN MATERNAL: SORPRENDENTE LIBERACIÓN DE ENDORFINAS

Por Nunci de León

LA MARICARMEN: TODA LA CARNE EN EL ASADOR

Por Nunci de León

REIKIAVIK: UNA BATALLA GLOBAL, VITAL

Por Titania

ALLARMI! EN EL TEATRO ARENA DEL SOLE DE BOLONIA

Por Magda Ruggeri Marchetti

 

LA CIUDAD DE LAS MENTIRAS, UNA MENTIRA DE ÓPERA

 

Una de las muchas definiciones de ópera, explica que es un género de música teatral en el que una acción escénica se armoniza, se canta y tiene acompañamiento instrumental. Las representaciones suelen ofrecerse en teatros de ópera, acompañadas por una orquesta o una agrupación musical menor. Forma parte de la tradición de la música clásica europea y occidental.

En La ciudad de las mentiras se altera totalmente el sentido de esta definición, ya que la música es sustituida por ruidos, acompañando a la acción, a través de una orquesta y unos músicos en el escenario, en el que se entremezclan una serie de cuentos de Onetti, con un resultado poco comprensible. ¿Es esto una ópera? ¿Por qué? ¿Por qué despreciar la música sustituyéndola por ruidos? No parece exacto llamarle teatro musical si prácticamente es un texto ininteligible e incoherente, acompañado de sonidos inconexos, partiendo de los citados cuentos de Onetti, que en principio parecían muy interesante y al final todo queda en un autentico guirigai.

La modernidad creemos que no se muestra por tal descoordinación, en la que aparecen además elementos superfluos, aunque algunos tengan algún valor, como un camarero simulando ser Charles Chaplin. Si uno lee el argumento de los cuatro cuentos y luego ve la obra, se sume en el más absoluto desconcierto, con el riesgo de desconectarse de la misma con dos opciones, marcharse o ver si algo mejora.

No somos de los que pensamos que solo existe la ópera antigua, ni somos “tra” “tros”, es decir que solo nos gustan Traviata y Trovador, pero al menos tenemos derecho a pensar en que al público hay que darle algo comprensible, dentro de la línea de lo que se espera de un teatro de ópera. Si solo los autores entienden la obra mal asunto, a no ser que se busque un espectáculo medio circense, como es el caso que nos ocupa pero no cabe duda de que la respuesta del público no es muy positiva. A este respecto nos remitiremos a vanguardias anteriores, como la escuela de Viena, que supuso una ruptura  artística, pero que pronto fue aceptada porque incorporaba elementos clásicos de la ópera, con una estructura musical diferente pero valorada por el espectador. En La ciudad de las mentiras no existe nada que se asemeje al concepto de ópera, solamente si lo entendemos con su significado del italiano, es decir obra. Ahí cabe todo. La cuestión es  ¿Lo entenderá el público así?

Es difícil juzgar al elenco y nos limitaremos a valorar la audacia del director, Titus Engels, capaz de sacar adelante una ¿partitura? en la que predominan los ruidos y algunas notas musicales de dudoso valor.

Parte del público se salió,  anticipadamente, con la esperanza de tiempos mejores. Otra parte aplaudió, no muy entusiásticamente, se supone que por personas que tienen otra visión de la ópera moderna, lo que nos parece muy respetable.

 

   Francisco Mejorada Jiménez  Francisco Mejorada Jiménez  

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LA REVOLTOSA: UN PROYECTO MUY DIDÁCTICO Y PROMETEDOR

 

La zarzuela como género lírico goza de buena salud, con un público fiel que asiste a los teatros con asiduidad y especialmente a las buenas producciones del Teatro Nacional de La Zarzuela de Madrid. Pero de tiempo atrás se observa un progresivo envejecimiento de los espectadores, que auguran un porvenir muy sombrío a este magnífico teatro musical, genuinamente español. En gran parte esto es debido al desinterés generacional, desde la juventud a una incipiente madurez que sincera y llanamente la desprecia, por varios  motivos, entre ellos el mal cartel de casposa, de franquista y de antigua, a lo cual han colaborado determinados sectores de la intelectualidad, que todo sea dicho desconocen su valor musical y teatral y prefieren el boato y el prestigio que proporciona hablar de otros géneros mas universales como la ópera. Esta circunstancias que apuntamos, son características de países con un histórico nivel cultural precario, en los que se toma como modelo todo lo que viene de fuera, o lo moderno. Tremenda error, pues la zarzuela como espectáculo lírico tiene obras maravillosas. Tanto en el llamado género chico como en las zarzuelas grandes, se puede disfrutar de momentos musicales y dramáticos de altísima calidad, pero como están en español y parece que los libretos están sobrepasados en argumento y contenido, todo ello huele a naftalina. Es lo mismo que decir que los amores de Romeo y Julieta son antiguos y despreciar una obra de referencia. Si se lee el libreto de  óperas como La Traviata, El trovador, por poner un par de ejemplos entre miles, se vería que los textos son infumables.

Todo este amplio preámbulo viene como consecuencia del estreno por parte del Teatro de la Zarzuela de La revoltosa, adaptada a los tiempos modernos con  rotundos cambios en la escenografía, en el libreto y en la concepción moderna de lo que sería una historia para jóvenes. La corrala se sustituye por Internet con sus whatsapp y demás métodos de comunicación que salen de estos teléfonos “todoterreno”. La obra está representada por jóvenes en su mayoría veinteañeros, con un estilo de canto más cercano al “musical” y a lo que se oye en la radio y se ve en la “tele”. Paralelamente se ha invitado a colegios  e institutos a las representaciones, con unos coloquios al terminar la obra, entre cantantes y espectadores con un resultado sorprendente, con una participación entusiastica de estos últimos, muy superior al frio público de las representaciones formales.

La dirección escénica, magnifica, ha sido de José Luis Arellano y la musical de David Rodríguez al frente de una orquesta de ocho músicos que podríamos calificar de excelentes, como solistas y grupalmente.

Del elenco, una modernísima, Ana Cristina Marco, con buena voz y dotes dramáticas y un Felipe de Alberto Frías, bien en su papel muy actual de chico de barrio enamorado. El resto a una gran altura.

El éxito ha sido rotundo y esperanzador, pues este joven sector de población ha conocido una música y unos argumentos, que ahora le son cercanos y abre unas expectativas de continuidad para nuestro magnifico genero lírico.

 

   Francisco Mejorada Jiménez  Francisco Mejorada Jiménez  

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LA MALIGNA PERSECUCIÓN DE LA BONDAD: BILLY BUDD

 

Muchas interpretaciones se han dado a la obra de Melville, y no es de extrañar pues el gran escritor norteamericano, siempre ha planteado en sus obras cuestiones morales profundas, no fáciles de asumir y analizar, basadas en sus azarosas experiencias como marinero en las que se incluyen un motín y una deserción. Esa vida en el mar la refleja en Billy Budd, obra que se ha llevado al cine y a la ópera y de ella vamos a comentar tras su estreno en el Teatro Real.

El tema de la obra nos plantea un enfrentamiento entre la bondad y la maldad, simbolizada esta por el poder omnímodo del estamento militar, en este caso marino, receloso y envidioso de este casi imposible candor,  al que se le intuye igualmente un comportamiento homófono, que sirve de rechazo para alejar unos posibles sentimientos homosexuales. La dureza y rudeza del entorno marinero, contrastan de esta forma con la nobleza del comportamiento de este joven y bello marinero, Billy Budd. Las referencias a las ideas revolucionarias francesas por parte de los rígidos oficiales y la alusión al barco de donde procede Billy Budd, “Derechos del hombre”,  crean un clima de sutil enfrentamiento ideológico, entre los maltratados marineros y la dominación de los citados oficiales y fuerza de seguridad del barco.

La dirección artística de Deborah Wagner es una auténtica lección de la interpretación del libreto de otro gran escritor E.M. Forster, basado en tres personajes, el propio Billy Budd, el capitán Vere y Claggart,  maestro de armas. La admiración de ambos por el marinero, contrasta con la animadversión que demuestra Claggart, temeroso de un motín promovido por un personaje tan admirado como Billy y una encubierta atracción por el, lo que le lleva a una obsesión destructiva que finalmente conduce al joven a la muerte, sin que el capitán pueda evitarlo, lo que le pesará toda su vida.

Esa cárcel que de alguna forma es un barco y que tan bien conoce Melville, queda representada por barrotes, destinados a sostener velas y por una bodega donde los marineros tienen su mundo, apartados de la clase dominante. El tratamiento de los personajes no se decanta por un juicio sobre ellos, sino que deja al espectador sacar sus propias conclusiones, acentuando los comportamientos mediante una fuerte escenografía que va calando profundamente en el espectador, llevado a su vez por una fascinante partitura de Benjamín Britten.

La orquesta, dirigida por el titular de Real, subraya con precisión cada momento de la obra, sin fisuras, componiendo una conjunción teatro-música admirable, a la que contribuyó de manera significativa el coro.

El elenco es correcto, con una actuación dramática realmente notable, donde de nuevo se ve la mano de Deborah Wagner, con voces nada espectaculares, pero que no desentonan de esta buena producción. Nos gustó el aria final de Billy interpretada convincentemente por Jacques Imbrallo.

El público ovacionó largamente a todo el grupo, ratificando que nos encontramos con una de las mejores producciones de los últimos años del Teatro Real.

 

   Francisco Mejorada Jiménez  Francisco Mejorada Jiménez  

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EL INTERCAMBIO, DE IGNACIO NACHO, UN ÉXITO (CON MAYÚSCULAS)

 

Un teatro de más de 450 localidades, lleno función tras función por un público que ríe a carcajadas, que interrumpe la acción con aplausos, que al concluir el espectáculo ovaciona puesto en pie y que, para postre, quiere volver a asistir a otra representación no se ve todos los días… Y es lo que sucede con este El Intercambio. Una sugerente y más que atractiva sorpresa que sube a los escenarios.

Ignacio Nacho ha creado un texto humorístico per se, muy cómico y divertido. La acción se desarrolla de maravilla, sobre la base de reacciones y situaciones inesperadas o insólitas, combinadas con otras recurrentes, más predecibles –que, lejos de devaluar, aumentan validez a la propuesta, en parte por los contrastes y en parte por su oportunidad--. Un humor conceptual y de acto, más que físico (aunque este aspecto resulta también importante), que huye de lo grosero y del chiste fácil de trazo grueso. Un texto plagado de gags, de guiños, de acciones hilarantes en sí mismas, que se suceden sin solución de continuidad para conformar un espectáculo que, en palabras del autor para el programa de mano, “conecta con el público a través de la empatía/compasión que transmite la engorrosa coyuntura por la que transita el protagonista”. Coyuntura a la que no me referiré por no desvelar lo que no debo, pero que sorprende e induce a la risa a toda clase de espectador.

La dirección de Juan José Afonso solo se puede calificar como extraordinaria. Todo el elenco, en general, transmite sensaciones estupendas. No hay choques, no hay estridencias. Afonso ha querido –y sabido— potenciar las virtudes del texto merced a las de cada uno de sus intérpretes, toda vez que el conjunto se verifica como mucho más que la suma de sus partes independientes. La dirección de escena es, como el texto, muy simple en apariencia… Apariencia que oculta ese buen quehacer cuyo resultado posibilita que el receptor perciba la función como un acto de “vida escénica”, es decir, con la naturalidad y la eficacia propia de la existencia real, sin perder la perspectiva de que asiste a un acto de arte teatral. Y eso no es nada fácil. Cabe destacar la excelente labor de Juan José Afonso en el aspecto concreto de la dirección de actores. El cuidado, la atención y el mimo con que, desde tan sabia dirección, se ha preparado cada uno de los personajes logra esa, llamémosle, “sinfonía teatral” a la que asistimos. Unos personajes que parecen fáciles pero que, con otro tratamiento, podrían resultar inverosímiles y sin ninguna convicción, aquí configuran una acción que se asume de forma automática y que discurre con estupenda fluidez.

Nuestro protagonista lo encarna Gabino Diego, un actor que siempre despunta por su humor, por imprimir su sello y su personalidad en los personajes a los que dota de carne, voz y alma, por su capacidad de crear complicidad. Un actor que, por increíble que pueda parecer, siempre se supera a sí mismo, en permanente inquietud por evolucionar, en mejorar y no quedar etiquetado. Y en esta ocasión nos ofrece toda la gama de sentimientos y sensaciones posibles en un ejercicio de versatilidad magnífico. La acción, centrada en él, le conduce a polos opuestos, en el espectro de la actuación, en las diferentes tesituras que le obligan a reaccionar. En cierto modo, el personaje es un trasunto escénico del espectador, en tanto descubren al unísono todo lo que se nos desvela sobre las tablas. La naturalidad con que interpreta Gabino Diego resulta un ejemplo de maestría actoral, resaltado por el juego de contrarios a que lo somete la peripecia accional. El reto lo supera con matrícula.

La vitalidad, la gracia, la frescura las encarna Teté Delgado. Toda simpatía, nos contagia el sentir de que no actúa, de que ella es así… ¡Y qué difícil es conseguirlo! (Que se lo pregunten a los miembros del Actor’s Studio.) Su personaje, como el de Gabino, se deja llevar por los acontecimientos que le suceden. Pero, al contrario que él –y por razones obvias, como se detectan sin la menor dificultad al asistir al espectáculo--, no se enfrenta a ellos. Los acepta, incluso los propicia y favorece. Como siempre, Teté realza los momentos festivos, incrementa el potencial humorístico de aquello en lo que interviene, a la vez que dota a sus personajes de cierto grado de ternura, con lo cual amplía su humanidad y poder de convicción.

Rodrigo Poisón se revela como un primerísimo actor todoterreno. Su porte y aspecto físico ya de por sí podrían condicionar (y para bien) al intérprete. Pero su talento supera con creces esa mera condición. Cada frase, cada gesto, cada actitud funcionan a la perfección. En escena es un derroche de energía, de complicidad –con los compañeros y con el receptor--, de brillantez. Nunca cae en el tópico, en todo momento es inteligente en su interpretación, y combina a la perfección momentos extremos de humorismo delirante con contención máxima, incluso no carentes de intimismo y alguna pincelada de dramatismo. ¡Ah! Y es el único actor que hace doblete en el espectáculo.

Su imponente humanidad (es muy grande, en todos los sentidos) no puede contener el talento y la versatilidad de Juanma Lara. En teatro, sobre todo, pero también en televisión, le hemos visto hacer de todo. Lo ha hecho todo, y todo bien, o aún mejor. O eso creíamos… Porque no, no lo habíamos visto todo. En este espectáculo nos regala un registro inédito en él, impactante y resuelto de la mejor de las maneras. No puedo anticipar nada del personaje, y reconozco que me encantaría, pero puedo afirmar sin temor a equivocarme que les sorprenderá, y de forma muy favorable. ¿Qué será lo próximo, Juanma?

Natalia Roig e Ignacio Nacho completan, con solvencia y acierto, el reparto. Su intervención presenta un giro más de complicación a la trama. La interpretación de Natalia Roig nos parece muy efectiva, desenvuelta y desinhibida. La de Ignacio Nacho,  mucho menos verbal pero no presente, ofrece el contraste perfecto, por oposición. La inclusión de estos personajes añade gracia y diversión, plantea, aun de forma tangencial, una perspectiva algo diferente y, sobre todo, aumenta el número de carcajadas del público, que ya eran muchas.

Se podría pensar: “A éste señor que hace la crítica, ¿le ha pagado la compañía?” Pues no. Intento exponer mis consideraciones y percepciones con total honestidad. Y voy a mencionar ahora el único “pero”, aquello que me no me ha terminado de convencer: el monólogo final, una especie de conciliación última, en mi modesta opinión, innecesaria y fuera de lugar. Mas hablo de un minuto y medio, en más de hora y media de diversión. Tampoco resulta decisiva ni menoscaba el conjunto para nada.

La escenografía que apoya la acción, destacando ciertos momentos, se debe a Ana Garay, quien también ha diseñado el eficaz vestuario; la siempre interesante música de Ricky Vivar; y la iluminación de Carlos Alzueta completan la propuesta escénica. Por su parte, la producción del espectáculo corre a cargo de Nearco Producciones, Olympia Metropolitana y Cobre Producciones.

En resumen, una fiesta de risas, de buen humor, de diversión, planteada y representada con generosidad y brillantez, llena de sorpresas y carcajadas, y que no deja sin cubrir exigencias ni satisfacciones. No se la pierdan. Disfrútenla.

 

Adelardo Méndez MoyaAdelardo Méndez Moya  (Málaga 25-2-2017) 

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LA VELOCIDAD DEL OTOÑO: NUESTRO ÚNICO TESORO ES EL TIEMPO

 

"Cuando tú eras pequeño... Cuando tú eras pequeño..." Esta frase tan odiosa, capaz sin embargo de ablandar a un cocodrilo del Nilo, se repite no menos de tres veces en La velocidad del otoño, obra que se representa en el Teatro Bellas Artes de Madrid, donde prosigue su exitosa andadura.

La sala, llena de gente mayor y con muchas ganas de aplaudir porque sin duda se identifica con el personaje de Lola Herrera, desborda de entusiasmo solidario, pues La velocidad del otoño trata del envejecimiento inexorable a partir del primer achaque avisador y de la resistencia numantina de su protagonista a dejar su casa por las buenas. Pero también trata de las argucias de una madre para envolver al hijo sensible, torcer sus intenciones primeras y hacer que no salga nunca de esa tela de araña tan sutilmente tejida por ella a base de los recuerdos más entrañables, juguetes, paseos, dulces y, cómo no, inmensas culpabilidades. Esa tela de donde nunca debió salir el hijo, y la prueba está en que ha vuelto para caer en ella mucho más enredado. "Cuando tú eras pequeño”...

Pero también se estudia en profundidad la psicología de este hijo viajero y artista fracasado, que no es sensible solamente hacia su madre y sus legítimos deseos de seguir en casa sino también hacia sí mismo, sabedor de que cuando su madre desaparezca para irse a una residencia y esa casa se cierre definitivamente, algo de él mismo habrá muerto también para siempre.

Y este papel de hijo pródigo, sensible y perdulario, lo borda a la perfección Juanjo Artero que no escatima en lágrimas, zalamerías y aspavientos cómplices hasta llegar a convencer a su madre de aquello para lo que el hijo más cruel (hay otros dos que esperan fuera) no hubiera sido capaz de lograr con amenazas: hacerla salir de su casa: "porque ahora que tú estás conmigo, hijo mío, y ya no me importa lo que me pase". Claro que, para ello, ha hecho falta antes un definitivo acto de amor: la madre no volará nunca la casa con el hijo dentro.

Y ahí es donde las lágrimas del hijo se desbordan y donde la tela de araña se cierra por completo sobre él. El final, sin embargo, es tan inteligente como para quedar abierto: ¿va Lola Herrera camino de la residencia de la mano de Juanjo o se va a quedar Juanjo definitivamente con ella en la casa común?

He aquí la sinopsis argumental entorno a la que se produce el diálogo entre madre e hijo. Un diálogo que no cesa a lo largo de los 75 minutos aprox. de duración de la obra:

"Alejandra, una artista de 79 años de edad, se enfrenta a su familia por el lugar donde va a pasar el resto de los años que le quedan de vida. A su favor tiene su ingenio, su pasión por la vida y una barricada que ha creado en la puerta de su casa con suficientes cócteles molotov para hundir el bloque entero. Pero sus hijos tienen su propia arma secreta: su hijo más joven, Cris, que regresa después de 20 años de ausencia apareciendo a través de la ventana del segundo piso en el que vive Alejandra para convertirse en un mediador in extremis de la familia. Apenas pronuncia las palabras 'Hola, mamá' cuando las bombas emocionales comienzan a explotar."

 

Autor: Eric Coble

Dirección: Magüi Mira

Adaptación: Bernabé Rico

Iluminación: José Manuel Guerra

Productor: Jesús Cimarro

Reparto: Lola Herrera y Juanjo Artero

Espacio: Teatro Bellas Artes

Fechas y horarios: Del 31 de enero al 26 de marzo de martes a viernes a las 20h. Sábados y domingos a las 19h

 

    Nunci de León    Nunci de León  

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TRISTANA: ¡QUE REVIENTEN LOS MODERNOS!

 

Aparece Tristana en la cartelera madrileña y ya pueden seguir hablando de la eterna crisis del teatro: las colas que se enroscan dando la vuelta al foro del Fernando Fernán Gómez son antológicas, lo nunca visto. De pie, entrada en mano, duplican, triplican la espiral que se sigue alimentando con nuevos aportes, verdaderas multitudes que, llegan, se suman y una vez dentro, llenarán el anfiteatro de la inmensa sala Guirau a rebosar. Allí, las butacas grandes y espaciosas, invitan a arrellanarse y disfrutar; que te cuenten un cuento. Y qué mejor que un folletín del XIX  muy bien contado, repeinado y con todos los aderezos de la técnica actual, pero sin faltarle ninguno de los ingredientes decimonónicos (problemas de dinero como salsa indispensable de todos los platos, pobres chicas que sueñan con  salir de ese entorno y brillar en sociedad, el fracaso cantado de toda legítima ambición por realizarse) para que el placer sea ya inenarrable. Si además te lo cuentan grandes actores como María Pujalte y Pere Ponce, que con su presencia y su voz dan valor y tormento a cualquier disparate por exagerado y mostrenco que parezca... ¡Y mira que se dicen aquí burradas! Cuando don Lope exclama mirando al cielo " ¡Ya no me la quitas!", ¿a quién creeremos que se dirige desafiante: al novio ausente y pusilánime de su Tristanita o a Dios mismo? Es un don Juan en los infiernos el que, por celos de perderla, se ve capaz de apostrofar al mismo cielo. Olivia Molina está bien en su papel de Tristana, con ese mohín encantador tan de los Molina, aunque a veces resulte cansino por repetitivo (o más encantador aún por lo mismo, según se tome), pero es que repetitiva es la historia y así nos gusta que nos la cuenten.

Tristana tiene cerradas todas las salidas por pobre y por huérfana: necesita un protector y tiene a don Lope, pero éste no se conforma con el papel de tutor. Sólo en la vieja Saturna (otrora Lola Gaos, ahora María Pujalte) encontrará algo parecido al calor maternal y un asesoramiento práctico, pero la realidad es tozuda. Al lado de Horacio, novio enamorado pero pusilánime, el tutor don Lope, aunque abusador, sale reforzado. Don Lope la deshonra, pero ese novio la aniquila: es un hombre pequeñito. Pronto la enfermedad mutilante de Tristana será sin duda producto de tantas mutilaciones en su cuerpo pero sobre todo en su alma grande.

En versiones anteriores, la liberación máxima de Tristana consistía en ser declarada por fin "públicamente" (esto era importantísimo y fue lo más imperdonable de cuanto el novio le negó: presentarla tan siquiera a su tía) concubina; en ésta, de estos tiempos nuestros que corren, es el matrimonio la institución elegida para salvar al menos los trastos si muere el jefe. ¿Por qué será?

El argumento es como sigue: "Al morir su madre, la huérfana Tristana, de 14 años, es recogida por un amigo de la familia, Don Lope, convirtiéndose en su tutor-seductor. Don Lope, de cincuenta y ocho años, es un don Juan en decadencia, arruinado, que sabe más por viejo que por diablo. Al poco, la joven conoce y se enamora de Horacio, un pintor que no acepta el espíritu feminista de Tristana. El pintor tiene que ausentarse de Madrid durante una larga temporada y la relación se enfría (aunque Tristana sigue idealizando a Horacio). Durante este tiempo, Tristana enferma y pierde, por amputación, una pierna. El joven Horacio viene a visitarla más por piedad que por sentimiento y desaparece. Nada queda en él del antiguo amor. En esta situación, Tristana se ve nuevamente atada a Don Lope."  

Publicada como novela en 1892, Tristana se convierte en una de las protagonistas femeninas de la literatura de finales del siglo XIX que pagaron trágicamente, a veces con su vida su lucha por la independencia de la mujer, como también lo fueron Ana Karenina, Nora (Casa de muñecas), La señorita Julia, o Madame Bovarie. En 1970 Luis Buñuel adaptó la novela de Galdós a la pantalla. La película, protagonizada por  Fernando Rey en el papel de don Lope y Catherine Deneuve en el papel de Tristana, fue candidata al Óscar de Hollywood por Mejor película de habla no inglesa.

 

Autor: Benito Pérez Galdós

Versión: Eduardo Galán con colaboración de Sandra García

Dirección: Alberto Castrillo-Ferrer

Escenografía: Mónica Boromello

Iluminación: Nicolás Fischtel

Vestuario: Cristina Martínez

Sonido: Tuti Fernández

Dirección de producción: Luis Galán. Secuencia 3

Reparto: Olivia Molina, María Pujalte, Pere Ponce y Alejandro Arestegui.

Coproducen Secuencia 3, Som Produce, Pedro Hermosilla Managment, Cow Events Group

Espacio escénico: teatro Fernán Gómez 

Fechas y horarios: Del 17 de enero al 26 de febrero de 2017

Martes a sábado – 20:00h Domingos – 19:30h

 

    Nunci de León    Nunci de León  

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El amor brujo: el fuego y la palabra en el Teatro Comunale de Bolonia

 

Manuel de Falla compuso El amor brujo en 1915, una obra instrumentalmente grandiosa que asimila y eleva la música y los ritmos típicamente españoles. La partitura inquietante, sensual, revela esa sensibilidad ibérica integrándola en la corriente sinfónica europea del momento, que el compositor había absorbido durante su larga estancia en París en contacto con Albéniz, Debussy y Ravel entre otros.

Carlus Padrissa en el centenario del estreno en Madrid (Teatro Lara, 1915) de esta magnífica pieza, donde se funden sonidos clásicos, flamencos y folclóricos, ha querido rendir homenaje al compositor y a la ciudad del Genil, incorporando también a un excelso granadino como José Val de Omar, del que se proyectan durante el espectáculo vetustos celuloides de principios del siglo pasado que nos revelan una Granada desconocida y la belleza de la Alhambra.

Esta versión, estrenada en Granada en 1915, coproducción del Teatro Comunale de Bolonia con el Festival de Danza y Música de Granada y otras entidades artísticas, es espectacular, excéntrica, hipnotizante, y añade a la música de El amor brujo partes de Noches en los jardines de España, El sombrero de tres picos y La vida breve, intercalados con las proyecciones de José Val de Omar. Las imágenes de los juegos de agua de la Alhambra y el Generalife, esporádicos taconeos, y la entrada de los novios por el patio de butacas, nos introducen en la historia, pero se trata de una lectura muy personal de Padrissa que identifica a Candela con María de la O Lejárraga, supuesta autora del libreto que, por la mentalidad de la época, tenía que firmar con el nombre del marido. El propio Padrissa ha explicado que la versión de La Fura dels Baus es en realidad un acto de concienciación feminista, la demostración de que la mujer posee la fuerza para conquistar a su hombre sin necesidad de la ayuda de brujas.

La revisión de la obra no afecta pues a la música sino al libreto que se aparta notablemente de la versión más conocida. La principal novedad reside en la puesta en escena, dominada casi siempre por una estructura móvil con extremidades inferiores abiertas a modo de grúa portuaria, proyectada a lo alto del espacio escénico, seguramente inspirada  en el cuadro Jirafa ardiendo (1937) de Dalí. El brazo oscilante superior sustenta aéreas evoluciones de acróbatas con luces a modo de antorchas, y la base cuadrada representa lo femenino y la fuerza de Candela (Esperanza Fernández) que, cantando sujeta a otro elemento oscilante, consigue que Carmelo vuelva a ella.

El juego de las luces y los efectos especiales de Thomas Bautenbacher son deslumbrantes. El agua en el escenario y las salpicaduras que producen los artistas bailando sobre ella, el fuego eficazmente reproducido con proyecciones, humos y luces para salvar los problemas de seguridad, la fuerza física de los movimientos corporales de los actores en el suelo o sujetos a la grúa que los eleva a gran altura, contribuyen a crear un espectáculo subyugante, pero que relega la danza a un plano muy secundario. La guitarra de Miguel Ángel Cortés es magnífica y nos parece un acierto su integración escénica. El quejío de la cantaora (Esperanza Fernández) fascina al público con su expresión de la angustia flamenca y el arte de una voz singularmente adecuada para esta música.

Un público entusiasmado aplaudió repetidamente a toda la compañía, con especial obsequio a la cantaora y al guitarrista.

 

Director musical: Felix Krieger.

Dirección de escena y escenografía: Carlus Padrissa / La Fura dels Baus .

Coreografía: Pol Jiménez.

Vestuario: Chu Uroz.

Iluminación: Carles Rigual.

Cantaora: Esperanza Fernández.

Guitarra flamenca: Miguel Ángel Cortés.

Orquesta y técnicos del Teatro Comunale de Bolonia

14-19 de febrero 2017

 

Magda Ruggeri MarchettiMagda Ruggeri Marchetti 

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LA ZARZUELA Y EL SIGLO DE ORO: LA VILLANA

 

Otra recuperación del Teatro de la Zarzuela, que desde hace mas de 30 años no se representaba, nos visita en la calle Jovellanos. Se trata de La Villana de Amadeo Vives, con libreto de Federico Romero y Guillermo Fernández-Shaw, basada en la obra de Lope de Vega, Peribáñez y el Comendador de Ocaña, estrenada en 1927, cuatro años después de Doña Francisquita, obra también con inspiración en Lope. Si hacemos referencia explícita a Doña Francisquita, es porque en el primer acto  la parte coral tiene compases de clara inspiración en esta obra, aunque luego se aleja sustancialmente de la misma, que a pesar de ser anterior nos parece mucho más madura musicalmente, pues aunque La Villana tiene momentos de gran calidad, es irregular pero en otros parece una obra de un primerizo. A esto se añade el tratamiento de las voces, la de soprano y especialmente las de tenor, con estridencias más propias de un verismo injustificado, que de una partitura armónicamente digerible. Estas consideraciones no restan valor a la necesidad de aportar nuevos títulos, casi olvidados, al repertorio de un Teatro Nacional ya que la obra, tal y como hemos apuntado, no carece de momentos brillantes, que unidos a un argumento de un clásico del Siglo de Oro hacen necesarias estas incorporaciones.

La dirección escénica de Natalia Menéndez se mantiene en el más estricto clasicismo, situando la obra en el reinado de Enrique III de Trastamara, y recreando ese ambiente con ligeras variaciones. Un buen servicio a nuestro Siglo de Oro.  Muy buena la dirección de actores cantantes y coro, en la buena línea de una actriz y directora teatral.

La orquesta, dirigida por Miguel Ángel Gómez Martínez, con muchos matices, dentro de las posibilidades de un grupo musical con algunas limitaciones y un teatro en que la sonoridad no  es su punto fuerte. En cualquier caso es muy valorable la aportación de batutas de alto nivel que enriquezcan la calidad de la interpretación.

El buen elenco sufrió lo suyo con una partitura difícil, en la que a veces el estilo quedaba en manos del virtuosismo de los cantantes. Al tenor Jorge de León, que lleva sus andanzas por los mejores teatros del mundo, se le podría exigir un poco mas de lirismo, lejos de su tesitura spinta, aunque sin duda su calidad estuvo siempre presente especialmente en el centro de la voz. Nicola Beller-Carbone es una cantante versátil, especialmente en repertorio moderno,  pero quizás no sea la más apropiada  para un papel encuadrado en el estricto estilo de zarzuela como pueda ser una obra de Vives, Nos pareció exquisita para la Pepita Jimenez, anterior en el tiempo a La villana pero con una estructura operística más adecuada a su estilo. Le faltó fuerza en el dramatismo pero la parte más lírica la abordó con soltura. Ángel Ódena con sus poderosas facultades vocales, ofreció un Peribáñez muy ajustado al papel, uniendo en los momentos precisos esa fuerza con una gran sensibilidad en los matices. Excelente Rubén Amoretti en los dos papeles, David el judío y el Rey Enrique III. El resto en muy buen tono.

En resumen, una obra digna de verse y que parecería acertado que no dejase de ser un componente habitual de la programación del Teatro de La Zarzuela,

 

   Francisco Mejorada Jiménez  Francisco Mejorada Jiménez  

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Il ratto del serraglio de Mozart inaugura la temporada 2017 del Teatro Comunale de Bolonia

 

Este Singspiel (espectáculo cómico con partes cantadas y partes recitadas), se estrenó en el Burgtheater de Viena en julio de 1782. Fue la primera auténtica obra maestra de Mozart y la primera vez que el público conoció una música de gran nivel vocal e instrumental en un espectáculo de este género. En efecto, a pesar de los 25 años del compositor, se trata de una obra muy madura y ya con todas las características que encontraremos en sus óperas posteriores.

El espectáculo que acabamos de ver es una coproducción del Teatro Comunale de Bolonia con el Festival de Aix-en-Provence y el Musikfest de Bremen. El director de escena ha querido respetar plenamente la importancia de la parte hablada, contrariamente a la costumbre de reducir la obra a costa de la misma. En este montaje no hay cortes, pero los diálogos del libreto de J. G. Stephanie han sido adaptados a la ambientación por el dramaturgo Albert Ostermaier y por el director Martin Kušej, muy conocido por sus montajes radicales y provocativos, y ganador de numerosos premios como el “Faust” en 2012. Ambienta este montaje en los años 20, viendo en ellos el origen del resentimiento de las poblaciones medio-orientales contra las potencias colonizadoras británica, francesa, y sus aliados, interesados en explotar sus recursos con el pretexto de la lucha contra la coalición germano-otomana. Afirma incluso que «las definiciones de Yihad y Al Qaida [...] han tenido origen precisamente entonces».

En el escenario se reproduce lo que hemos visto a menudo en televisión: yihadistas armados (de fusiles y pistolas en lugar de los tópicos kalashnikov), ropas y banderas negras con los rótulos del estado islámico, cuchillos acariciando las gargantas de prisioneros de rodillas, de los cuales uno enterrado en la arena hasta el cuello. La bella escenografía de Annette Murschetz, sapientemente iluminada por Reinhard Traub, nos sitúa en pleno desierto con amplia concesión al espacio despejado, con un horizonte arenoso y un cielo apenas velado de leves estratos nubosos, mientras el palacio del pachá Selim es una espartana jaima, también negra. Durante los dos actos el paisaje es inmutable, y su serenidad zen realza la tensión y la angustia que reina entre unos captores fanatizados y los prisioneros inermes. La luz del cielo se alterna al resplandor dorado de una fogata, para materializar con eficacia el paso del día a la noche, palpándose siempre el silencio del desierto.

El irónico y ligero Singspiel mozartiano se tramuta así en una literalmente oscura tragedia. Osmin, personaje en origen bufonesco, es aquí un hombre cargado de odio y sed de venganza: tras la salida de los prisioneros liberados, que cantan la tolerancia del Pachá, regresa y arroja al suelo los sacos sangrientos con las cuatro cabezas cortadas. De este modo el final puede considerarse abierto, pues el espectador no sabe si el cruel desenlace es obra únicamente de Osmin, o si el Pachá solo ha fingido generosidad mientras daba en cambio la orden de ejecutar a los prisioneros.

Aun con una fallida fuga de los prisioneros de por medio, el espectáculo es a veces lento, y las largas partes recitadas lo hacen algo pesado. Tampoco el director musical, el famoso violinista Nikolaj Znaider, sin duda influenciado por esta nueva lectura de la obra, hace brillar la maravillosa orquestación mozartiana. En el elenco canoro destaca la bella voz baritonal de Mika Kares en el papel de Osmin, mientras Cornelia Götz (Konstanze), tras un indeciso arranque, mejora en la segunda parte. Más segura Julia Bauer como Blonde. Correctos Bernard Berchtold (Belmonte) y Johannes Chum (Pedrillo). Débil el personaje del Pachá de Karl-Heinz Macek, probablemente a causa de esta versión. Tibios aplausos a los cantantes y abucheos a la dirección.

 

Dirección musical: Nikolaj Znaider.

Dirección escénica: Martin Kušej.

Escenografía: Annette Murschetz.

Iluminación: Reinhard Traub.

Orquesta y Coro del Teatro Comunale di Bologna

20-29 enero 2017

 

Magda Ruggeri MarchettiMagda Ruggeri Marchetti 

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LE CINESI: UN JUGUETE ORIENTAL MUY AFAMADO

 

El salón de actos de la Fundación Juan March se ha transformado estos días en un teatro de cámara para acoger, en colaboración con el Teatro de la Zarzuela, la representación de Le cinesi, ópera de salón en un acto compuesta a finales del XVIII por el sevillano Manuel García sobre libreto de Pietro Metastasio.

Manuel (del Pópulo Vicente) García (Sevilla 22 de enero 1775- París 9 de junio 1832) .fue, además de compositor y profesor, el tenor e intérprete más destacado de su tiempo, y especialmente con obras de Mozart y Rossini, llegó a ser insustituible y un verdadero ídolo de masas. Era, además, un sagaz hombre de negocios y un eficaz gestor de su propia carrera y de sus propias composiciones, lo que recuerda un tanto al polifacético y genial Lope de Vega, quien, además de componer, editaba y vendía sus obras. Metastasio había compuesto este libreto en 1735.

Argumentalmente estamos ante un divertimento pensado para una sociedad en la que las clases pudientes se aburrían, lo mismo aquí (París, Madrid) que en la lejana China, y, en un sentido más práctico todavía, estaba destinado a desarrollar las facultades artísticas y vocales de las dos hijas del autor, María Malibran y Pauline Viardot, y de su hijo Patricio, que sería con el tiempo un experto en afecciones vocales y el futuro inventor del laringoscopio. Tres jóvenes chinas, Lisinga, Sivene y Tangía, que viven encerradas en sus salones, reciben de improviso la visita del hermano de Lisinga, Silango, quien les cuenta lo que ha visto en su viaje por Europa, viaje que acaba de realizar por su condición de varón. Rápidamente empiezan las tres a discutir cómo disimular la presencia del varón en sus habitaciones, lo que, de saberse, sería un despropósito, y no se les ocurre nada mejor que una representación teatral, es decir, "algo divertido y a la vez decente que aleje los malos pensamientos". Así es como se distribuyen los papeles para armar nada menos que tres piezas de naturaleza bien distinta, dramática, cómica y pastoril, esta última muy bien traída a propósito de los amores recién despertados entre Silango y Sivene.

El disimulo, como se ve, es la primera regla que deben aprender unas jóvenes bien educadas, algo que no nos es en absoluto ajeno.

Y es que la trama se sitúa en un momento tardío de la dinastía Qing, que rigió los destinos del inmenso país asiático desde 1644 y 1912, antes del establecimiento de la República de China. Fue, por tanto, la dinastía que gobernaba en Pekín cuando Metastasio escribió su libreto en la Viena de los Habsburgo; también la misma cuya belleza, exotismo y misterio despertó tanta curiosidad en la Europa de la Edad Moderna, cualidades patentes en posteriores obras de inspiración oriental, como la famosa Turandot de Puccini (luego ya hemos visto que toda esta ingenuidad oriental era pura idealización pastoril por parte nuestra, léase si no El erudito de las carcajadas, autor anónimo que edita Atalanta, para salir de dudas).

Pero el éxito de la idea estaba garantizado. Baste decir a este propósito que Le cinesi de García fue la última de las 14 óperas documentadas sobre el exitoso libreto de Metastasio. La pervivencia del texto de García no sólo confirma la maestría dramatúrgica de este afamado poeta del teatro y del bel canto, sino también la vigencia de una trama que explora la mirada exótica hacia otra cultura y los conflictos de identidades que ello genera.

NOTA: Con Le cinesi, se cumple la sexta edición del formato Teatro Musical de cámara iniciado en 2014 por la Fundación Juan March, dando cabida a una línea de programación que no suele tener cabida en los teatros de ópera convencionales. El primero de los títulos fue Cendrillon de Pauline Viardot, hija de Manuel Garcia. En 2015 se sumó el Teatro de la Zarzuela a la iniciativa, que desde entonces ha cristalizado en cuatro nuevas coproducciones: la recuperación moderna de Fantochines de Conrado del Campo (marzo 2015), el programa doble Los dos ciegos de Francisco Barbieri y Une éducation manquée de Emmanuel Chabrier (mayo 2015), la representación de una Trilogía de tonadillas de Blas de Laserna hasta entonces inéditas (enero 2016) y el programa doble El pelele de Julio Gómez (recuperación moderna) y Mavra de Igor Stravinsky (abril 2016).

 

Título: Le cinesi de Manuel del Populo Vicente García

Dirección musical y piano en directo: Rubén Fernández Aguirre

Dirección de escena: Bárbara Lluc

Reparto: Marina Monzó, soprano, Cristina Toledo, soprano, Marifé Nogales, mezzosoprano y José Manuel Zapata, tenor.
Movimiento escénico: Rafael Rivero.

Diseño de escenografía: Carmen Castañón.

Diseño de vestuario y pintura textil: Gabriela Salaverri.

Diseño de iluminación Fer Lázaro

Iluminación Enrique Chueca y Francisco Morcillo

Sonido: María Rodríguez-Mora

Función comentada: 11 de enero, 19'30 horas

Duración: 60 minutos

 

    Nunci de León    Nunci de León  

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UN OBÚS EN EL CORAZÓN: UN TEATRO CARGADO DE POESÍA

 

Hovik Keuchkerian encarna el arquetipo del héroe clásico, con su aire noble, con su físico hercúleo… Parece  dispuesto a contarnos sus venturas y desventuras, vividas, sufridas, al albur de dioses caprichosos… Podría ser una de esas estrellas que brillan en el Olimpo de Hollywood.

Sin embargo, pronto comprendemos que es un héroe de carne y hueso, que sangra cuando le pinchan, llora cuando le llegan al corazón, y ríe cuando le hacen cosquillas.

Y sentimos que nuestras neuronas espejo se hermanan… percibimos su miedo, penamos, o reímos con él… Como diría el clásico nos sentimos reflejados en ese retrato…

Nos cuenta la historia de Wahab… Todo comenzó cuando tuvo que abandonar su país, siendo un niño, para escapar de la guerra, del horror.  El relato, nos habla de su sufrimiento como ser humano, por culpa de hombres que perdieron el adjetivo, protagonizando actos atroces, crueles, monstruosos.

La sensibilidad, la ductilidad de Keucherian, nos guía por su metamorfosis, desde la confusión y el resentimiento, a la comprensión, a la compasión.

Esta crónica oral, incontestable, genuina, hermosamente tejida por Wajdi Mouawad, suscita cuestiones, tan cercanas, tan reales,  que perturban nuestro ánimo, conmueven nuestra alma.

El retrato queda enmarcado por el equipo técnico y escenográfico… Luz, espacio, sonido, imágenes, y unas notas de piano, se armonizan para reconstruir ante nuestros ojos, la vida de nuestro protagonista…

Santiago Sánchez, casi oculto en la penumbra, pero inundando con su alquimia las Tablas, nos hace el más precioso de los regalos,  ese teatro que nos llega al fondo del corazón. Cumple su cometido, su pacto como druida escénico: emocionarnos, hacernos reír, y pensar.

Al igual que los planetas que se alinean en el firmamento, intérprete, y director han coincidido con este autor, con este texto para ofrecernos un espectáculo portentoso, y de gran belleza.

Les recomiendo, que no se lo pierdan… Ya saben que estas conjunciones, se producen de tarde en tarde, y tienen  un ciclo corto.

 

UN OBÚS EN EL CORAZÓN

Reparto Hovik Keuchkerian

Dirección y adaptación Santiago Sánchez

Texto: Wajdi Mouawad

Escenografía Dino Ibáñez

Vestuario: Elena Sánchez Canales

Diseño de iluminación: Rafael Mojas

Diseño de sonido: José Luis Álvarez

Proyección audiovisual: David Bernués

Construcción escénica: Esteva, S.A.

Realización de vestuario: Esther Moreno

Diseño gráfico: Minim Comunicación

Fotografía: Owain Shaw

Imágenes de cartel: Sergio Frías y Octavio Ruiz

Teatros del Canal

http://www.imprebis.com - http://www.teatroscanal.com/

 

Titania  

 

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EL ATRACO, DE JOSÉ MORENO ARENAS, EN MICROTEATRO MÁLAGA

 

El atraco es una de las piezas breves más conocida y valorada de José Moreno Arenas. No en vano, resulta la obra fundacional de la “dramaturgia indigesta” propia y particular del autor, que tantas satisfacciones y alegrías le ha deparado.

Reversión, sorpresa, humor, contrasentidos –más aparentes o esenciales–, oposición al “debe ser” establecido e impuesto... Buen número de elementos constitutivos de este teatro se aúnan en este texto, divertido a la par que lacerante, en aras de despertar y provocar la reacción del espectador.

Y una nueva propuesta escénica de la pieza se nos ofrece en Microteatro Málaga todos los jueves, viernes y sábados de enero de 2017, en horario de nueve a once menos veinticinco de la noche.

La dirección de Samuel Pinazo es acertada y correcta. El director, con buen criterio, se apoya en el texto y en la capacidad de transmisión de los intérpretes, sin más distracciones ni recargas (escenográficas, auditivas, etc.), en todo punto innecesarias, que estorbarían en lugar de mejorar. El resultado brilla.

José Luis Guerrero encarna a un “Joyero” que parece extraído de la imagen que tenemos del gremio en Nueva York, con su barba y sus dos largas trenzas características de ciertos semitas, apuntan a ello. Vaivenes dialécticos, juegos de tonos, variantes de conducta –siempre adecuadas a cada momento en beneficio de la conveniencia– configuran a este personaje,  muy bien llevado por el actor, que protagoniza El atraco.

Junto a él, desde el inicio, Lucía Moreno interpreta de maravilla a “La clienta”, en un trabajo en que combina gracia y belleza de modo ejemplar. Especial atención merecen aquellos momentos en que los otros dos personajes dialogan y ella asiste a la acción.

El trío lo completa “El atracador”, un Víctor Castilla que compone el personaje mediante la voz y la expresión corporal, mas no el gesto, pues de su rostro, oculto bajo un pasamontañas, apenas asoman los ojos y el final de una barba.

En conjunto, una propuesta que hará reír y reflexionar, que no defraudará (antes al contrario) y propiciará un buen rato de teatro a quien se acerque a presenciar este sui generis atraco de Moreno Arenas.

 

Obra: El atraco

Autor: José Moreno Arenas

Director: Samuel Pinazo

Intérpretes: José Luis Guerrero, Lucía Moreno y Víctor Castilla

Escenografía, Luz y Sonido: Microteatro Málaga

Vestuario: J. L. Guerrero, L. Moreno y V. Castilla

Producción: Microteatro Málaga

Lugar: Microteatro Málaga

Fecha: 7 de enero de 2017

Próximas funciones: Jueves, viernes y sábados de enero de 2017, a partir de las 21 horas

 

Adelardo Méndez MoyaAdelardo Méndez Moya  

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EL CHALECO BLANCO: EL CHUECA MÁS FAMILIAR EN LOS TEATROS DEL CANAL

 

Los Teatros del Canal de la Comunidad de Madrid han presentado El chaleco blanco, adaptación de la zarzuela de Federico Chueca con libreto de Miguel Ramos Carrión dirigida a un público familiar (niños y abuelos, también papás pero menos) e interpretada escénica y musicalmente por la Joven Orquesta de la Comunidad de Madrid,

Un espectáculo que se ha desarrollado en cuatro únicas funciones, pero que, a la vista del éxito alcanzado, es de esperar que vuelva.

El chaleco blanco es, por tanto, una zarzuela joven protagonizada por jóvenes con una escenografía sencilla donde destacan las palabras Confitería y Pensión, ambas en vía de extinción, con tipos claros que interpretan un argumento sencillo por lo cual uno se puede recrear en los detalles, todos mágicos, entre los que destaca la ajetreada persecución de un décimo de lotería premiado con el Gordo y supuestamente extraviado dentro de la colada que las lavanderas llevan al Manzanares. Este calvario da pie para conocer a las clases populares de Madrid y a saber cómo vivían los que teóricamente eran “señoritos”. Hay final feliz pues aparece el décimo en que los pobres, si buenos, triunfan, aunque para ello tengan que ser ludópatas, que estamos en España y es Navidad. Por ello resuena con fuerza ese soniquete entrañable que anuncia los millones de pesetas, más aún en boca de un personaje pusilánime que teme a su mujer como a la peste y que en ese momento resucita.

Es destacable la dirección escénica a cargo de Rita Cosentino, que ya dirigió La pantomima a escena, y el vestuario de Antonio Bartolo, con esos trajes tan vanguardistas que no dejan la menor duda y que iluminan como farolas aquel Madrid idealizado de aire transparente poblado de alegres lavanderas a las que no falta nunca un soldadito dispuesto a todo.

El chaleco blanco se estrenó en 1890 como un “episodio cómico-lírico”, muy al gusto de la época.

 

Título: El chaleco blanco. Episodio cómico-lírico adaptación de la zarzuela de Federico Chueca y Miguel Ramos Carrión.

Reparto: Guiomar Cantó, Daniel Busquier, Carolina Moncada, Alberto Aliaga, Lourdes Zamalloa, Robert Matchez, Máximo Esteban, Carmen Romero, María Cabrera, Juan Monsalve, José Antonio Roig, Juan Francisco Toboso. Más todos los componentes del Joven Coro de la Comunidad de Madrid y de la Joven Orquesta de la Comunidad de Madrid. Dirección musical: Jordi Navarro

Dirección de escena: Rita Cosentino

Directora del Joven Coro: Celia Alcedo

Coreografía: Fernando Lázaro

Escenografía y vestuario: Antonio Bartolo

Iluminación: Lía Alves. Arreglos y adaptación musical: Julio Awad

Adaptación del texto: Rita Cosentino. Producción: Fundación Orquesta y Coro de Madrid – JORCAM.

Teatros del Canal. Sala Roja

Cuatro únicas funciones los días 30 de diciembre  de 2016 y 5, 7 y 8 de enero de 2017 a las 12hs. Función comentada: día 7 de enero de 2017.

 

    Nunci de León    Nunci de León  

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UN BUEN MONTAJE DE EL HOLANDÉS ERRANTE, EN EL TEATRO REAL

 

La leyenda del Holandés errante siempre irá acompañada de la propia leyenda de porqué Wagner quiso abordarla como ópera, después de un accidentado viaje desde Riga a Londres, donde las tormentas se suceden hasta alargarlo a 24 días, primera etapa de su destino final, Paris. Se cuenta que durante el mismo oye hablar de la leyenda del Buque fantasma del holandés. La imaginación romántica del alemán hizo el resto hasta completar una obra maestra. Aunque ya se intuye la futura música del compositor, con sus leitmotiv y las formas de expresión que aplica a las voces, no nos encontramos ante un Wagner clásico sino incipiente, con influencias francesas e italianas, que luego desaparecerían. En cualquier caso lo que siempre está presente es el espíritu romántico, en el que enfrentando la realidad a la ficción fantasmal, triunfan los valores  hacia un mundo más ideal, menos materialista, con el triunfo del amor.

La dificultad para un director de escena, en este caso Alex Ollé de La Fura, de conjugar la ficción con la realidad en los tiempos que corren parecía difícil, pero este gran director de escena, sirviéndose de las más modernas tecnologías, consigue un gran espectáculo, muy en la línea más clásica de La Fura. Sin apartarse de la idea original que plantea Wagner, nos presenta un mundo material, de alguna forma miserable, de un pueblo noruego con sus habitantes trabajando en labores de desguace de barcos, en el que hay una aislada semilla de sensibilidad, idealismo y ensoñación en la figura de Senta hija del capitán de barco que da cobijo al Holandés y que se sacrifica por salvarle de su implacable destino. La Fura y Wagner consiguen así una sintonía perfecta.

La orquesta dirigida por Pablo Heras-Casado tiene pasajes brillantes, pero en algunos falta ese vigor que subraya momentos más románticos, con menos presencia musical. En cualquier caso el joven director español apunta hacia un futuro muy prometedor.

El coro tuvo una de las peores actuaciones que le hemos visto, especialmente el femenino, falto de conjunción y empaste, el masculino sin embargo, con momentos brillantes.

El elenco, equilibrado. Samuel Youn, compone un buen  Holandés  con una voz sin fisuras y con suficientes matices para crear este singular personaje. Un buen bajo Kwanchoul Youn, canta un Daland creíble con su rotunda voz. Ingela Brinberg es una buena Senta, aunque en ocasiones tiene que luchar con sus escasos bajos y un centro con limitada entidad para este papel, aunque tuvo momentos líricos muy interesantes. El tenor Nikolai Schukoff, no es un Erik wagneriano por sus características de lírico casi ligero, válido para la ópera italiana, pero difícilmente para obras de esta entidad vocal. El resto correcto.

En resumen, un espectáculo muy brillante, con momentos espectaculares, con un uso de tecnología visual muy moderna que seguro no despreciaría Wagner, gran valedor del espectáculo total.

 

   Francisco Mejorada Jiménez  Francisco Mejorada Jiménez  

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CLAMOR DE CLITEMNESTRA: UNA DESTERRADA MÁS EN LAS COSTAS DE GRECIA

 

Todos tenemos la imagen de Orestes, un joven melancólico quien, para cumplir su destino, ha de ser empujado por las Furias a vengar a su padre. Su padre se llamaba Agamenón y murió a manos de su esposa Clitemnestra, madre de Orestes, de Ifigenia y de Electra, ayudada por su amante, Egisto.

Menudo destino, y no es de extrañar que Orestes vague por las islas con tal de escapar al acoso de Las Furias que, como moscas “rucileras”, lo acosan por doquier: la peor de todas, su hermana Electra, al tanto del magnicidio cometido en su propia casa contra su padre. Pero ha de ser el varón, Orestes, el que se eche encima la venganza familiar, a las mujeres les esperan otras tareas no menos terribles como la de elegir entre parir para la guerra o mantenerse vírgenes  profetizando desastres. 

Dicho esto, ya tenemos aquí lo que hace única a Clitemnestra y a lo que nos agarramos para hacer de ella una heroína moderna: al asesinar a su esposo, asumió el papel de hombre, condena y ostracismo hasta el día de hoy, que  si tenemos en cuenta que esto sucedió durante la guerra de Troya y vuelta a casa de los héroes, van ya casi 30 siglos de ruina.

Pero las Furias no soplan sólo en una dirección y en Grecia, como me explicaron muy bien, si mueves un palito, aunque sólo sea un palito del tejado, tienes que seguir tocando otros palitos que se levantan por aquí y por allá porque el edificio no se queda ya quieto.

¿Por qué Clitemnestra ha de ser definitivamente la mala sin darle siquiera la oportunidad de defenderse? Abran una compuerta, quiten sólo un palito y verán:

Pues resulta el héroe Agamenón, rey de Micenas y hermano de Menelao, esposo cornudo de Helena, engañando a Clitemnestra, sacrifica a Ifigenia, hija de ambos, a los dioses, para conseguir vientos favorables que lo lleven raudo y veloz a Troya. Diez años después, cuando Agamenón regresa triunfante de la Guerra, Clitemnestra lo asesina para vengar la muerte de su hija. Antes, todavía antes, cuando Clitemnestra era la reina de Micenas, Agamenón se había cargado a toda su familia y la había tomado por esposa para apoderarse del reino, y no le importó quitarle del pecho al niño que por entonces amamantaba y atravesarlo con su espada, no fuera que de mayor se coronara rey. ¿Tenía o no motivos ella después y antes de lo de Ifigenia? ¿Fue Egisto, su amante, causa o instrumento de esta madre desesperada de dolor?

No importa. Su hijo Orestes asumirá su destino y apuñalará, aunque con desgana, los pechos que lo amamantaron.

Ahora Clitemnestra deambula por el Hades arrastrando sobre su imagen de mito eterno los estigmas que la perpetuaron: perra vengadora, perversa madre, viuda negra ponzoñosa, asesina.

Como tantas otras, Clitemnestra es una desterrada, desclasada, condenada a la invisibilidad, pero Ella advierte, reclama, interpela, nadie la escucha.

A partir de la figura del personaje mitológico, vemos hoy a Clitemnestra vagando por el Hades eternamente y encontrándose con otras mujeres desterradas y desarraigadas en las playas de Grecia. Ella revive con estas mujeres las alegrías del embarazo en condiciones difíciles, casi imposibles para la supervivencia, remembrando las suyas propias. Y comprende que quieran seguir adelante con la empresa y que hasta la rehúyan cuando les sugiere "échalo fuera antes de que él te acabe matando a ti, si no por el puñal, por la traición cobarde". ¿No es eso lo que experimentan muchas madres cuando el hijo alcanza la ansiada madurez?

El Hades es el mundo de hoy, el paisaje urbano de una gran ciudad, en la que sobreviven seres de distintos orígenes, con idiomas diversos y costumbres diferentes. Los nombres son los de la Grecia clásica (Lesbos, Idomeni) y a ellos está fijada la historia como un coral a las rocas.

Esto lo pone en escena, mediante un monólogo apasionado, una sola mujer bellísima, llena de harapos que le sientan como a una reina, su trono y su corona. Con una voz aterciopelada que llega sin aparente esfuerzo y con una coquetería necesaria para hacer creíble ese papel grandioso, da el personaje perfecto, apasionado y fatalista. Rescatamos a la vilipendiada Clitemnestra, la mala de la tragedia micénica que, sin embargo, no mereció ser titular de ninguna de las tragedias con que los grandes dramaturgos de la antigüedad homenajearon a su familia, y eso también duele.  

Siempre secundaria aunque malísima, sin oportunidad para defenderse ni siquiera como Medea. Llegado es el tiempo de la revancha. Ella se la tomará con calma, mientras pueda.

 

Director: Luis Quinteros.

Actriz: Natalia Moya

Teatro del Arte: San Cosme y San Damián, 3 (Madrid, Atocha-Lavapiés)

Fecha de la función comentada: 11 de diciembre de 2016.

Próxima y última función: domingo 18 de Diciembre a las 19:00 horas

 

    Nunci de León    Nunci de León  

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LA CLEMENZA DI TITO EN UN GRAN SEGUNDO REPARTO

 

Se ha presentado en el Teatro Real de Madrid la obra La clemenza de Tito de Mozart, catalogada como una de sus últimas obras, pocos meses antes de su muerte, en la producción que ya vimos en 2012, bajo la dirección del coliseo operístico de Gerard Mortier y con la dirección artística del matrimonio Ursel y KarlErnst Herrmann, estrenada en el Festival de Salzburgo en 1982. De alguna forma se convierte en un homenaje al anterior director del Real, no sabemos si como desagravio por la forma en que se le trató en sus últimos días.

La obra tiene un carisma especial sin duda, aunque nos parece un poco añeja, con esas direcciones escénicas a las que el director belga era tan aficionado, algo forzadas, con situaciones como dos intérpretes pegados a la pared en ambos lados del escenario, Sin embargo y tal ya comentamos en aquel 2012, el matrimonio alemán aborda  una puesta en escena a caballo entre lo atemporal y lo clásico, con un vestuario con largos abrigos que  mezcla con una aproximación a la Roma clásica. El decorado minimalista, parece apropiado,  aunque quizás algo frio para el desarrollo de la acción. La apertura del escenario a decorados que nos aproximan al clasicismo, le confiere mayor profundidad y nos acercan más al drama que soporta la traición de Vitelina y Sesto y la posterior Clemens que da título a la obra.

La orquesta bien, bajo la dirección de Christophe Rousset aunque falto de brío y con tempos excesivamente largos. Bien el coro aunque no tenga excesiva intervención.

El elenco del segundo reparto fue homogéneo, dentro de una gran calidad general, con momentos verdaderamente inspirados en todos los intérpretes. El  tenor  suizo Bernard Richter hizo una gran interpretación de Tito, aunque en algunos momentos la coloratura necesitara un mejor remate, pero en general es una buena voz y una excelente presencia, muy   adecuado   vocal   y dramáticamente con   calidad   y homogeneidad y se desenvuelve bien en escena. Nos sorprendió la Vitellia de Yolanda Auyanet, en un papel realmente complicado por sus transiciones de notas bajas, muy bien solucionadas y notas altas, en las que ella siempre tuvo una altísima calidad, y si hablamos de sorpresa es por el cambio de tesitura hacia una lírica, a la que por lo demostrado, se está adaptando magníficamente. En resumen una Vitellia de muchos quilates. Muy bien también el Sesto de la mezzosoprano navarra Maite Beaumont y muy bien por parte del Real haber dado  la oportunidad  a estas dos españolas, que en nada desmerecen de cantantes extranjeras y que superan a las que hicieron las intérpretes de 2012. El Annio de la canadiense Sophie Harmsen, nos pareció muy buena con un bello timbre de voz, buen fraseo y línea y notable potencia. Bien también Anna Palimina como Servilia. El Publio de Guido Loconsolo ha desarrollado una voz  con tendencias a un timbre de poca calidad aunque gran potencia.

Un público satisfecho refrendó el agrado por una obra, que si en conjunto resultaba algo añeja, posee un cierto encanto que unido a  la uniformidad de las voces completaron una agradable velada operística.

 

   Francisco Mejorada Jiménez  Francisco Mejorada Jiménez  

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EN EL TEATRO DE LA ZARZUELA IFIGENIA EN TRACIA

 

Aplaudimos la voluntad del Teatro de la Zarzuela por la recuperación de obras olvidadas de gran calidad, como esta barroca de José de Nebra estrenada en 1747, con libreto de Nicolás González Martínez, tomando como referencia Ifigenia en Táuride, de Eurípides. La estructura es típicamente de zarzuela, con parte hablada y fragmentos musicales intercalados. La dirección escénica de Pablo Viar, sigue la costumbre actual de suprimir diálogo para no aburrir al público, muy alejado del contenido y los términos utilizados en la época, para ello ha dejado una obra complementada con un relator, con un lenguaje moderno que pretende situar la acción y que añade más confusión a la que ya se había producido, con la eliminación de la referida parte hablada y determinados personajes que la interpretaban. Resumiendo,  la obra no hay quien la entienda.

La escenografía de Frederic Amat resultó brillante, en un autentico espectáculo de luz y color aunque desligado del libreto. Magníficos figurines de Gabriela Salaverri.

La orquestra dirigida por Francesc Prat se adaptó, con sus limitaciones, pues el barroco no es precisamente la especialidad de la agrupación titular del teatro de la Zarzuela, pero en general el resultado fue satisfactorio, ya que ni la instrumentación ni el estilo son los apropiados, situación difícil de solucionar por el repertorio habitual de la Orquesta de la Comunidad de Madrid. Sin embargo los solistas demostraron una gran calidad al abordar compases complejos, pues José de Nebra, un perfecto desconocido, lamentablemente, por el público español no es un compositor fácil.

El elenco poco homogéneo. La protagonista Maria Bayo está en un momento complicado de su carrera, pues ese viraje de su voz hacia una lírica pura, le crea problemas en la parte baja de la voz, en algunos momentos desimpostada y dificultades en las notas agudas, compensando todo esto con ese bello centro de voz que afortunadamente no ha perdido. El Orestes de Auxiliadora Toledano, cantante lírico-ligera, correcto en cuanto a ejecución, pero es una voz que para este papel necesita un centro más grave para abordar las notas bajas con más entidad, y más o menos podríamos decir a esa gran cantante que es Ruth González, algo débil vocalmente como Dircea. Nos gustó la mezzo Lidia Vinyes-Curtis con una muy importante voz. Correctas  Erika Escribá-Astaburuaga y Mireia Pintó.

En resumen una noche con elementos de gran belleza, la música, la escenografía, los figurines, pero representando una obra que a base de retoques resulta incomprensible.

 

   Francisco Mejorada Jiménez  Francisco Mejorada Jiménez  

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MÍRAME: LA VIOLENCIA DE GÉNERO SE RECICLA EN CIBEREXTORSIÓN

 

personalmente, no creo que la extorsión sexual sea exclusiva de la llamada violencia de género sino de cualquier ser humano (hombre, mujer, niño, adulto) que quiera ejercer sobre otro una dominación de poder para tenerlo sometido a su antojo. Pero en la historia que aquí tratamos, el acoso se produce de hombre a mujer, así que nos ceñimos a ella:

Mírame es, como su nombre indica, la historia de una llamada de atención largo tiempo desoída. Mírame es “me ves a diario pero nunca te fijaste en mí, no me viste y eso se va a acabar porque lo digo yo”.

Podría ser la historia de cualquiera con ganas de revancha sobre alguien que lo ignora personal o profesionalmente o ambas cosas, a pesar de estar rozándose a diario. Sólo que él, Manuel, en el momento de pronunciar esa llamada de atención, se ha atrevido a dar el paso, y por eso hay momentos en los que hasta te cae bien si no fuera porque temes lo peor.

Es el Pijoaparte de La chica de las bragas de oro, la novela de Marsé, pero sus métodos han cambiado y al lado de éste (que, además, viene del Este), aquél nos resulta muy ingenuo porque, acorde con los tiempos, su deseo se ha forjado y alimentado a la luz de las nuevas tecnologías, lo que crea otro estado de conciencia “más avanzado”.

Éste está dispuesto a humillar, a hundir, a anular todo lo que admira en su “objeto de deseo” para poder al fin poseerlo, para que pueda estar a su altura, y para ello no dudará en perpetuar la humillación con todos los medios que las nuevas técnicas le permitan.

A tal aberrante propósito, le valen los tópicos del sadismo que el sentimiento de inferioridad ha consagrado, como, por ejemplo, “¿te parezco poco para ti?” o “seguro que no soy el primero, ¿verdad, puta?”, tópicos usados para herir lo amado y herirse a su vez, pero su trabajo sólo se culminará por completo con el uso adecuado de las nuevas tecnologías. Gracias a ellas, la dominación se va a perpetuar más allá en el tiempo y, ya fuera de la escena, cuando “todo esto” acabe, porque “esto”, como él gusta de repetir a cada paso, “esto no ha hecho más que empezar”.

El final es, así, tan deslumbrante como abierto y terrorífico a la vez, pues él sabe que abre algo a lo que ella no se va a poder resistir; tanto, que invita a mirar con curiosidad y honda reflexión a esas parejas que tan bien avenidas, demasiado incluso, se muestran en público, no sea que entre tanta armonía se oculte un horror tan hondo como el que aquí se anuncia.

Cecilia Sarli y Manuel Domínguez son los protagonistas de este duelo interpretativo, que muestra la violencia sexual como una expresión extrema del poder social. La obra plantea una reflexión sobre la vulnerabilidad de muchas mujeres que sufren agresión sexual a manos de una persona de su entorno, un tipo de violencia que permanece más oculta y donde el violador no necesita recurrir a la fuerza física para someter a su víctima y se vale, entre otras armas psicológicas, de la ‘sextorsión’, una de las fórmulas más letales del ciberacoso sexual que prolifera en nuestros días.

 

Autora: Susana Torres Molina

Director: Jesús Cracio

Reparto: Cecilia Sarli y Manuel Domínguez

Espacio escénico: Roger Portal

Diseño de vestuario: Pier Paolo Álvaro

Iluminación: Pilar Velasco

Compañía Atlántico Teatro

Producción: Cajón de Ideas Producciones

Función comentada: 18 de noviembre, 20:00 (hasta el 18 de dic. V y S, 20:00; D, 19:30)

Sala Mirador: c/ Dr. Fourquet, 31. Madrid

 

    Nunci de León    Nunci de León  

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EL ÉXTASIS DE LOS INSACIABLES: APÚNTESE A LA CENA Y BRINDE CON ELLOS

 

Mi madre está muerta y no sabe qué es la muerte; nosotros que estamos vivos, ¿sabemos qué es la vida

Las frases que destila El éxtasis de los insaciablesson, resumen y cifra del pensamiento de Stanisław Ignacy Witkiewicz (1885-1939), un pensador que despreció a Nietzsche con todo su superhombre por enano e impotente.

Los textos de esta obra se basan en los que Witkiewicz escribió hacia 1930 en una prosa dramática novelada y desmedida que dibuja la atmósfera de decadencia del siglo XX, con temas tan gratos como la intolerancia, la hipocresía y la prostitución encubierta del arte al servicio de una idea.

En escena, vemos a un aristócrata atacado de locura (Raúl Chacón) que lanza a diestro y siniestro sus teorías sobre la vida al visitar a su madre (Socorro Anadón) con su prometida, una prostituta (Eeva Karoliina) que acaba de conocer, y a otro noble (Malcolm Sitté), un ejemplar de rey Balthazar escapado de un belén napolitano vestido con una túnica digna de un príncipe depravado.

Lo que allí ocurra nos dejará estupefactos y dará buena cuenta de nuestro asombro, algo que a todos ellos les importa un pimiento y así debe ser. El joven dice lo que piensa y los otros tres se regocijan con ello, cuanto más fuerte, mejor.

Defensor del individuo frente a su absorción imparable por la sociedad y sus hipócritas convenciones, las verdades ruedan como piedras: “si todos los individuos se unieran, esa absorción no tendría más remedio que retroceder.” Su razonamiento es impecable y revela la buena educación recibida en el extranjero.

Sin embargo, sus allegados consideran al joven vástago, y así se lo hacen saber, un inútil social a quien deben seguir alimentando, ya adulto, a pesar de la ruina de la familia. Recuerda en esto a Balzac, el escritor febril, enamorado de una aristócrata rusa pero a quien debía apoyar económicamente su airada madre. “Luchas contra la familia pero bien que te dejas sostener por ella”, le dice a Chacón su madre, Socorro Anadón, y esta madre nos recuerda en ese momento, y sólo en ese, a las madres de tantos y tantos jóvenes de ahora.

En adelante, ella se apuntará a todas las lúcidas calaveradas de su hijo como la más experimentada e insaciable extasiada: “¿tú has tenido amantes? Yo más”. “¿Tú te drogas? Yo, a morir””, aplaudiendo a cada paso y bailando como una posesa con la música en directo para no bajarse del carro de la insaciabilidad. ¡Y por la forma en que baila, seguro que les ha dado lecciones a los demás!

“Estamos en un mundo en crisis -sigue el joven- todo está revuelto, y el pasado choca con el futuro en este presente dislocado” (la obra no puede ser más actual). “No importa nada de lo que hayas dicho o hecho, sólo el momento presente”: “Detente, instante, eres tan bello” ¿No decía esto mismo Goëthe en su Fausto?

En cuanto a la forma, es un espectáculo tan rompedor que por romper rompe hasta con las mínimas convenciones del Teatro. El espectador es invitado a participar pero no se atreve, se queda quieto esperando, mientras los cuatro, extrañadísimos de que los miremos, cenan en escena con gran apetito.

Muebles y vestuario, puro lujo, sólo digno de la aristocrática familia procedente del Perigord (Francia) trasplantada a Polonia hace siglos y ahora definitivamente arruinada. El público no sabe qué hacer con su cuerpo, pero a quién le importa el público, que se vaya o que se quede si es su gusto, tanto da. Apúntense a esta cena insaciable, no sean tímidos y acepten, que para luego será tarde. Estamos ante lo más novedoso de la cartelera de Madrid.

 

Dirección, dramaturgia, diseño de escenografía, iluminación y vestuario: Mikolaj Bielski

Textos y material dramático: Stanislaw Ignacy Witkiewicz

Producción: Réplika Teatro

Reparto: Raúl Chacón, Socorro Anadón, Eeva Karoliina y Malcolm Sitté

Diseño del cartel y programa: Natalia Kabanow

Colaboración en el diseño de escenografía: Miguel Martín

Construcción de escenografía: Luis Bariego

Ayudantía de vestuario: Socorro Anadón

Fotografía: Emilio Gómez

Técnico de iluminación: Andrea Rodríguez

Espacio sonoro en directo: ErRor Humano [Víctor Heitzmann, Salvador Liétor, Jacobo Márquez

Función comentada: 19 de noviembre de 2016

Horarios: viernes a las 21, sábado y domingo a las 20

Con la colaboración del Instituto Polaco de Cultura de Madrid

Espacio: Réplika Teatro (Justo Dorado, Madrid)

Espectáculo para adultos. Edad mínima recomendada: 18 años.

 

    Nunci de León    Nunci de León  

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RIGOLETTO DE GIUSEPPE VERDI EN EL TEATRO COMUNALE DE BOLONIA

 

El Rigoletto que acaba de estrenarse es una nueva producción del Teatro Comunale de Bolonia que escoge la primera ópera de la famosa «trilogia popolare» (Rigoletto, Traviata, Trovatore) para reanudar la temporada tras la pausa estival. Como es sabido, se trata de una obra maestra que ya afirma la grandeza del genio de Verdi por la abundancia de maravillosos momentos musicales y por la riqueza de las numerosas arias, cuartetos, tercetos y dúos.

El montaje de Alessio Pizzech centra su trabajo en la personalidad escindida de Rigoletto, un personaje trágico, con un malestar interior y un sentimiento de culpa que preanuncia ya al hombre del siglo XIX. Hay que interpretar en este sentido el aspecto físico del Rigoletto de Pizzech que ve la deformidad más bien en el interior que en el exterior del personaje. El bufón no es un jorobado, sino un cómico ordinario que para hacer reír llega a ponerse un vestuario femenino, pero con una enorme y pesada capa que simboliza el doloroso peso que lleva dentro. Después le veremos con un traje gris normal como hombre de hoy, porque actuales son su sufrimiento, su soledad, su interior dividido, extranjero de sí mismo e incapaz de comprender tanto el amor como el destino que, para vivir, le obliga a entretener al Duque y a los cortesanos que odia. Por la misma razón no comprende la infelicidad de la hija, a quien, por temerosa protección obliga a vivir aislada del mundo. La reclusión de Gilda está representada a través de su casa: un armario lleno de muñecas como ella misma, que no consigue comprender el amor del padre. El telón de fondo pintado en negro y gris añade tristeza al escenario, donde las jóvenes que tendrían que divertir al Duque y a su corte parecen muñecas mecánicas movidas por otras manos , y este horroroso prostíbulo es más bien deprimente. Nos parece acertada la realización del lugar de la tragedia final: un barco difícil de dominar, como el hado que allí se cumple.

De gran nivel la componente musical y vocal del espectáculo. Se ha confiado la dirección musical a Renato Palumbo, que penetra en la partitura obteniendo grandes efectos orquestales. Destacamos el momento de la Tempestad, donde se notan los instrumentos que reproducen perfectamente el viento y los truenos, mientras se oye el coro fuera del escenario. Son muy atractivos algunos acompañamientos, como el del dúo entre Rigoletto y Sparafucile, o Gilda y su padre. El Maestro resuelve los momentos más dramáticos y los finales de acto con una ejecución de gran intensidad. El coro, preparado por Andrea Faidutti, alcanza como siempre óptimos resultados.

El reparto es de altura y une a las dotes vocales una perfecta actuación. Marco Caria encarna un Rigoletto dolorido y dividido entre un trabajo que le humilla y un amor que él mismo destruirá. Su potente voz baritonal truena al final con el grito desgarrador «la maledizione». El tenor Celso Albelo es un Duque libertino, frívolo y engañador, que después de un arranque incierto luce una bella voz con buen timbre y óptima dicción. Irina Lungu tiene una magnífica voz con espléndida coloratura, alcanzando momentos de rara sugestión cuando entona «tutte le feste al tempio», pero su buena actuación sufre de las limitaciones que impone su papel de muñeca. Buena la voz y la interpretación de Antonio di Matteo (Sparafucile), así como la de Rossana Rinaldi (Maddalena).

El público del estreno ha acogido el montaje con frialdad y algunos abucheos, que se han visto silenciados por los numerosos aplausos y ovaciones, no solo al final sino a lo largo de toda la representación.

 

Director musical: Renato Palumbo.

Director de escena: Alessio Pizzech.

Escenografía: Davide Amadeo.

Vestuario: Carla Ricotti.

Iluminación: Claudio Schmid.

Intérpretes: Celso Albelo, Marco Caria, Irina Lungu, Antonio di Matteo, Rossana Rinaldi, Andrea Patucelli.

Teatro Comunale de Bolonia, 8-18 de noviembre de 2016.

 

Magda Ruggeri MarchettiMagda Ruggeri Marchetti 

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300 EL X 50 EL X 30 EL: PREGUNTAS EN EL AIRE

 

Frente a nuestros ojos atónitos se levanta un poblado de míseras chabolas, asentado en un claro del bosque. La imagen es tan real que parece que estamos en el medio de un bosque, rodeados de pinos. Sentimos la opresión de la niebla, el olor de las hojas, como si se tratase del inicio de un oscuro e inquietante cuento.

El primer personaje que conocemos es un pescador, que caña en mano, espera sentado, fumando, mirando al vacío. No se inmuta.

¿Qué estará sucediendo en el interior de cada una de las cabañas? Un equipo de grabación nos retransmite la acción, la representación de los actores.  Esa realidad teatral que los personajes viven, que los actores interpretan en el escenario, se proyecta sobre una gran pantalla que cuelga sobre el cénit.

La cámara, como un ojo que todo lo ve, nos muestra el poblado… Las rutinas aparentemente cotidianas, los juegos supuestamente inofensivos… Una familia a la hora de la cena, una chica que practica su lección al piano, un grupo de hombres que pasa las horas bebiendo y jugando a los dardos, una pareja que busca el placer en el sexo,  un joven que reproduce, en miniatura, la batalla.

Una guerra sin lucha.  Se dan por vencidos.

Dicen que una imagen vale más que mil palabras... Las imágenes del poblado, las imágenes de los santos, que lo protegen, o lo vigilan… En esta ocasión son las imágenes las que nos cuenta cada historia... Las que nos hacen reír, las que nos turban, las que propagan las dudas, suscitan preguntas.  

Escenas que componen una alegoría en la que podemos atisbar esbozos de  El Bosco,  de Bergman o  Lars von Trier, pero también a Walt Disney.

Las palabras las pone la música.  Como el diálogo entre los dos enamorados, ella toca el piano, él responde, haciendo estallar petardos. O cuándo todos los habitantes entonan canciones, como un coro de esclavos, que se han rendido a la fatalidad de su mala fortuna.

¿Por qué esperan que la inundación anegue su pueblo,  a que arrastre sus miserables vidas?... ¿por qué se dejan ahogar por la ansiedad, los miedos?... ¿por qué no pueden huir, por qué no dejan que nadie escape a su destino...?

¿Pero acaso nosotros nosotros escapamos de nuestras asfixiantes vidas? ¿Qué ha ocurrido en el corazón de Europa, o en América, o en el Reino Unido?

Y una duda más, nos plantean si su mundo, nuestro mundo, debe ser destruido.

Quizá la respuesta quede en el aire, o en el Titulo del montaje 300 el × 50 el × 30 el. La primera metáfora, puesto que son las medidas del Arca de Noé.

El Grupo FC Bergman, nos ofrece una receta palpitante, punzante, para el nuevo teatro del Siglo XXI.

Ha sido un placer saborear uno de esos bombones, hecho con el mejor chocolate amargo, llegado de Bélgica.

Agradecemos al FO el regalo.

 

300 el x 50 el x 30 el

FC Bergman / Toneelhuis

Producción: FC Bergman

Creación e interpretación: Stef Aerts, Joé Agemans, Bart Hollanders, Matteo Simoni, Thomas Verstraeten y Marie Vinck

Intérpretes invitados: Wim Verachtert, Paul Kuijer, Gert Portael, Herwig Ilegems, Shana Van Looveren, Celine Verbeeck, Marijke Pinoy, Gert Winckelmans, Ramona Verkerk, Arne Focketeyn, Flor Decleir, Matthieu Sys, Luc Agemans y Cas van Neef

http://www.madrid.org/fo/2016-2017/

 

Titania  

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REDECORACIÓN: SI BASTARA CON REDECORAR LA VIDA

 

Redecoración es una pieza teatral construida sobre el universo poético de Václav Havel. Su contenido me recordó mucho a un querido profesor de la RESAD, Miguel Medina Vicario, quien nos decía a propósito de ciertas poses: “Primero nos vestimos como Valle-Inclán, luego ya veremos a ver si escribimos algo”. Dirigida por Jesús Asensi y protagonizada por Virginia Jabón, Lidia Navarro y Jesús Asensi, Redecoración plantea, como su nombre indica, una reflexión, jocosa y profunda a la vez, acerca de la pérdida de valores de nuestro mundo globalizado, a expensas del culto a la imagen.

Sobre esta idea básica, penden temas como la dificultad para hallar respuestas y la necesidad de salvarse individualmente de las formas más variopintas. Pero esta reflexión es sumamente divertida al ir acompañada de llamadas a la actualidad que, de puro localistas y bien traídas, entroncan a la perfección con esa globalidad tan pretendida.

Porque el ridículo de vivir de la imagen (y aquí se incluye tanto la que transmitimos a los demás como la que queremos tener de nosotros mismos), a fuerza de querer ser universal (global) resulta absolutamente paleta y pueblerina. Y es que, como si el ridículo más global fuera por barrios, nos encontramos con que esos tipos humanos representados de una manera “tan global” están muy cerca de nosotros y los vemos sin necesidad de salir del barrio, en la vida diaria.

A ello se unen tres actores que, sin abandonar nunca la escena o los pasillos de la sala, bordan con sus gestos, sus grititos o sus actitudes histriónicas a ese personaje del ejecutivo de éxito (constructor para más señas), a la esposa de éste, igualmente exitosa como directora de moda en su carrera hacia la cumbre… (una cumbre a la que ya han llegado ambos, ay, y ahora qué) y por último a la cuñada descolgadilla (o algo colgada, según se mire) que se niega a entrar por el mismo aro del éxito a la fuerza.

En la dialéctica que entre los tres se dispara, hallamos las contradicciones más sangrantes del cinismo frente a la globalización y sus fuerzas, la inercia colectiva por la falta de modelos a causa de la carencia ideológica, la falta de respeto a las opciones personales… Pero sobre todo, mucho, mucho humor y mucho reconocer y reconocerse en los modelos planteados.

Redecoración presenta este argumento: La noche de la final de la Eurocopa. España en el umbral de la gloria. Chus y Félix, una pareja de burgueses snob, acaban de redecorar su casa. Chus y Félix se gustan, les gusta, están orgullosos de su vida. Chus y Félix lo tienen casi todo. Chus y Félix descubrieron el arcano de la existencia, el sentido de la vida. Chus y Félix son felices. Chus y Félix necesitan proclamarlo a los cuatro vientos. Chus y Félix celebran la reinauguración de su flamante hogar y tienen como invitada a la hermana pequeña de ésta (Vero). El matrimonio alberga la esperanza de hacerla desistir de su empeño por ir a la contra.

 

Sobre el autor: Václav Havel, disidente del régimen comunista, fue presidente de la antigua Checoslovaquia y se convirtió en un referente moral para todos sus conciudadanos a consecuencia de su activismo político y su condición de marginado en un mundo grotesco y deshumanizado. Redecoración se basa en textos escritos cuando ya era expresidente. Murió hace cinco años.

Reparto: Virginia Jabón, Lidia Navarro, Jesús Asensi.

Dirección y dramaturgia: Jesús Asensi.

Coreografía: Lidia Navarro.

Vestuario, escenografía y atrezzo: Teatro del Filo.

Iluminación: Antonio Rincón Mori.

Espacio sonoro: Jesús Asensi.

Hasta el 18 de noviembre de 2016 todos los viernes a las 20’30.

Función comentada: viernes 28 de octubre de 2016.

Espacio: Teatro de las Aguas (Calle de las Aguas, 8, Madrid)

 

    Nunci de León    Nunci de León  

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MOSCÚ (3442 Km): LO QUE NOS SEPARA DE LA FELICIDAD

 

Las protagonistas de Moscú (3442 Km) son Irina, Masha y Olga, las tres hermanas de Chejov que sueñan con dejarlo todo y marcharse a Moscú pero siempre encuentran algo que hacer. Se entretienen preguntándose qué significa vivir mientras se olvidan de hacerlo.

Moscú es para ellas la felicidad, allí fueron felices antes de la muerte del padre y allí ansían volver en cuanto liquiden las cuestiones de la herencia. ¿Serán capaces de cumplir su propósito o multitud de dudas y cogitaciones las amarrarán al terreno? Tal es el argumento de Moscú (3442 Km), pues ésos son los kilómetros que separan Madrid de Moscú, la distancia que las separa de la posibilidad de ser felices.

De repente, las tres hermanas toman nombres actuales, sus preguntas nos atañen de modo directo y, a su conjuro, el paisaje nevado se ha acercado más a nosotros. Ya no es el amable paisaje de los cuentos sino uno mucho más endurecido por la vida y el paso del tiempo que obliga a tomar decisiones. Sus juegos inocentes se muestran un tanto macabros, ríen por no llorar y directamente lloran.

La obra se ve como un sueño o como un delirio que espera tomar cuerpo en el mundo real incitando a la acción. Con un texto vibrante, fuerte y atrevido, a veces tan chocante que hace saltar la risa, otras veces grave y sin escapatoria, muy bien jugado por las tres actrices, Moscú adquiere su carácter simbólico, motor de sueños a la vez que tótem inmovilista.

Con las palabras de las tres mujeres rodeadas de maletas que se van despojando de los vestidos decimonónicos para ceñirse los actuales, se crea ante nosotros un paisaje escénico que habla de inmovilidad, del paso del tiempo, de los sueños no cumplidos, de la nostalgia de la felicidad, de la infancia y de la juventud y de la necesidad de vivir pese a todo.

La tragedia, como en Chéjov, es el paso del tiempo, sin embargo en Moscú (3442Km) late esa máxima todavía más pesimista que ha cuajado tan bien en el refranero castellano y que alguien esgrime sabiamente cada vez que otro dice ya no puedo más: “Que no te den todo lo que puedas soportar”. Así en Chejov como en la tierra.

Moscú (3.442 Km) se engloba dentro del I Ciclo de Directoras Creadoras de Escena promovido por Lavapiés Barrio de Teatros para el mes de noviembre I Ciclo Mujeres Creadoras en la Escena (noviembre de 2016).

 

Título: ‘Moscú (3.442 Km)’, inspirada en ‘Las tres hermanas’ de Antón Chéjov.

Dramaturgia y dirección: Patricia Benedicto.

Espacio escénico y vestuario: Lúa Testa – La trapecista autómata

Diseño de luces: Juanje de los Ríos.

Producción y distribución: La trapecista autómata

Reparto: Elena Corral, Antonio Lafuente y Laura Lorenzo.

Fecha de la función comentada: 4 noviembre a las 22h30.

Sala El Umbral de la Primavera (C/ Primavera, Madrid).

Viernes de noviembre y diciembre- 22h30

 

    Nunci de León    Nunci de León  

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UNA NORMA BIEN HECHA

 

Se recupera Norma, para el Teatro Real, después de muchos años de ausencia como ópera representada, aunque se realizó en versión concierto en 2010 con una Violeta Urmana, gran voz pero muy alejada de la sutileza del personaje. Anteriormente  se había escuchado en 1978 en el Teatro de la Zarzuela en una versión magistral de Caballé, Lavirgen y Scotto.

Dejemos la memoria y entremos en la realidad. Norma es una obra maestra de Bellini, admirada por Verdi y por Wagner por las grandes aportaciones musicales y de dramatización, con temas poco tratados por aquel entonces, en una sociedad puritana, en la que el triángulo Pollione, Adalgisa y, claro está, Norma, con las consiguientes infidelidades y el desprecio por la vida de los hijos, muy por debajo de la desesperación amorosa, rompían los moldes de esos pacatos espectadores siempre proclives a la hipocresía del escándalo.

La producción actual es el resultado de la colaboración del Real con el Palau de les Arts de Valencia y la ABAO de Bilbao, bajo la dirección artística de  Davide Livermore y musical de Roberto Abbado.

Livermore sitúa la acción sin salirse de las premisas del libreto, con una escenografía en la que mezcla decorado clásico con proyecciones de video y para ello utiliza como eje central un tronco de árbol, al que hace girar en función de los momentos dramáticos que marca obra. De alguna forma, este simbolismo que sirve de altar, de vivienda de Clotilde y los hijos de Norma, todo ello en un escenario realmente agobiante y siniestro, trata de resaltar por una parte el sufrimiento de los personajes femeninos enfrentados a un amor prohibido y, por otra, a una lucha soterrada entre los dominadores romanos y el pueblo galo, guiado por los sacerdotes. No todo el público se mostró conforme con esta puesta en escena, pero sin duda tiene una fuerza que no dejó indiferente a nadie.

Abbado, subrayó de una forma muy brusca esta escenografía, como alejándose de sutilezas, ahondando en el dramatismo que propone Livermore, con una orquesta que respondió a la perfección a ese planteamiento. No hizo uso sin embargo de excesivos fortes, con lo que los cantantes se sintieron cómodos.

El elenco sigue la línea de Matabosch de traer cantantes de calidad, con repartos muy completos y sin fisuras ni siquiera en los partiquinos. El Polllione de Kunde tuvo entidad en toda la línea vocal, y demostró que, por su calidad, puede abordar personajes tan diversos como el actual y el Otello de hace una semanas, en un personaje del final de belcantismo de Bellini, que contrasta en todo su tratamiento vocal  con el del moro de Chipre. Maria Agresta, nos pareció fría en el primer acto y su Casta Diva, nos dio esa sensación de corrección, carente de sensibilidad y emoción en un aria mítica, que las grandes divas siempre trataron de aportar con estas características. Sin embargo el segundo acto cambió totalmente el registro interpretativo y dio una lección de dominio del personaje, a lo que colaboró de una forma decisiva la magnífica Adalgisa de Karine Deshayes en un emocionante dúo y un gran terceto con Kunde. Michele Pertusi nos ofreció un convincente Oroveso. El resto en un nivel realmente notable.

El coro correcto en la misma notable línea de las últimas actuaciones.

En suma, una buena y necesaria Norma, que agradó al público y nos volvió a reencontrar con Bellini, después del magnífico Puritani de la temporada pasada.

 

   Francisco Mejorada Jiménez  Francisco Mejorada Jiménez  

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INVENCIBLE: CRISIS Y CLASES

 

Invencible es el nombre de la mascota, que no vemos en ningún momento, pero que juega un papel importante en el desarrollo y desenlace de la trama, en la relación entre los protagonistas…

Una pareja de progres, izquierdistas, de clase media alta, venida a menos por la crisis, que ha tenido que mudarse a vivir a una zona de clase obrera, y una pareja de clase baja, que con la crisis ha llegado a menos-menos…

La obra original se desarrollaba en Londres... y triunfó en la cartelera londinense.

En este montaje, los cuatro personajes viven en Madrid, y han sido redibujados, trasladados, reubicados, en nuestra sociedad, en nuestras costumbres, por Jordi Galcerán.

La historia empieza cuando la pareja sofisticada, bien educada, recién llegada al barrio, invita a sus vecinos, para conocerlos, porque quiere integrarse en ese barrio de “gente real”…  

Sobre las tablas se presentan los personajes, y comienza el juego de dobles, con el intercambio cruzado de diálogos, de estereotipos, de ideas, de imágenes... Intrusos y víctimas… Detalles, matices, de un retrato de clases, de ideologías…

En una casa se escucha a Haydn, se cuidan al máximo los detalles más mínimos… En la otra se imita  a Chiquito... Unos rechazan el alcohol, los otros le dan a la lata barata...  Uno vive, se apasiona, con los colores de la Roja… El otro desdeña el futbol…

Decorado y vestuario, añaden las últimas pinceladas a las figuras del cuadro.

Todo son burlas y carcajadas. Es el inicio de una comedia, acorde con el canon clásico… Aunque bajo las risas,  se masca el drama, que irá saliendo a la superficie, con los cambios de escena…

Pero el humor reaparece, armado con juegos de malentendidos y enredos, como en toda buena comedia que se precie, construyendo su parte en esta obra, en esta tragicomedia, cargada de intenciones… La narración irá desvelándonos algunos secretos, el drama oculto, soterrado, en la relación de esas parejas, en el universo de cada pareja…

Parece que todos sufrimos la crisis, pero unos sobreviven mejor que otros…

Los cuatro protagonistas exhiben sus mejores armas actorales en esta lucha teatral...  Interpretan un cuarteto bien afinado, dirigido por la mano de Daniel Veronese. Quien marca el tono, el ritmo.

 

Invencible, de Torben Betts

Intérpretes: Maribel Verdú, Jorge Bosch, Pilar Castro y Jorge Calvo

Dirección: Daniel Veronese

Versión: Jordi Galcerán

 

http://www.teatroscanal.com

 

Titania  

 

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OTELLO, INTERESANTE INICIO DE TEMPORADA EN EL TEATRO REAL

 

Se abre la temporada del Real con una obra de gran categoría, Otello de Verdi con libreto de Arrigo Boito, en una coproducción con la English National Opera y la Ópera de Estocolmo, con dirección escénica de David Alden y musical de Renato Palumbo.

El planteamiento de Alden es de un solo escenario, que sirve de plaza de Chipre, lúgubre, grisáceo en el que se desarrolla toda la trama, hasta la muerte de Desdémona, sin cama, en plena calle, lo que le resta fuerza y emoción a una de las partes fundamentales de la obra, recordemos, de Shakespeare y de Verdi. La obsesión de los directores de escena por cambiar los escenarios de obras tan clásicas y arquetípicas, en contra de las ideas originales e incluso del propio libreto, lleva a desvirtuar y quitar calidad a las representaciones. También es verdad que estos mismos desafueros, eran bendecidos en etapas muy próximas,  por mor de una supuesta modernidad, aunque en obras como Macbeth, se suprimieran las brujas y la invasión de un bosque por el ruidoso desplome de la vivienda del protagonista. Ni que decir tiene el recuerdo de un Don Giovanni ridículo. En fin, la supuesta intención renovadora de algunos voraces directores de escena, conducen a la confusión y el descrédito de grandes obras que han marcado, como ya hemos dicho, figuras arquetípicas, que se trivializan sin conseguir nada que pueda considerarse una superación del original. Por razones que nos son realmente impenetrables, asistimos a un Otello, el odiado moro, con la piel más blanca que un cordero pascual. Si Orson Welles levantara la cabeza se horrorizaría. No se concibe una producción, en la que el latente racismo quede enmascarado y solo se intuya gracias al libreto, que por suerte aun no se han atrevido a cambiar.

El elenco nos pareció brillante aunque no se ajuste a los cánones vocales de la obra verdiana, una voz de tenor dramático, con anchura para Otello, y una Desdémona con unos graves más profundos, pero sin duda Gregory Kunde realiza una gran interpretación vocal y dramática que permite salvar esas limitaciones y el cuarto acto de Ermonela Hajo fue realmente sobresaliente, también teniendo en cuenta que no es el prototipo de Desdémona, pero hoy las voces en la ópera, raras veces guardan el rigor con el que se interpretaban antaño. Buen barítono George Petean aunque ni la voz, ni la interpretación lo convierten en ese Iago, malo malísimo, gobernado por Satanás. Excelente el Cassio de Alexey Dolgovy y buen Rodrigo de Vicenç Esteve.

La dirección musical de Palumbo, muy criticada, nos pareció correcta, respetando a los cantantes, excepto en contadas excepciones, con el volumen de la orquesta, que respondió perfectamente, con un notable nivel de superación, al igual que el coro, que va recuperándose de  momentos en que se empezaron a sembrar ciertas dudas sobre su calidad.

El resultado final de la representación podríamos dividirlo en dos partes, una dirección artística pobre y un elenco brillante, con una visión diferente de los personajes verdianos, pero de gran calidad y una orquesta correcta en líneas generales.

 

   Francisco Mejorada Jiménez  Francisco Mejorada Jiménez  

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BRILLANTE COMIENZO DE TEMPORADA EN LA ZARZUELA CON LAS GOLONDRINAS

 

La apuesta de Daniel Bianco como inauguración de la temporada de zarzuela 2016-2017, ha sido un éxito de los que se recordaran en la historia de este teatro. Poner en escena una obra poco conocida por el público habitual del teatro de la calle Jovellanos, como es Las golondrinas de Usandizaga, era un riesgo, pero a la vez un notable esfuerzo por actualizar el repertorio, con obras de la calidad de esta ópera. Los resultados han sido sorprendentes, pues la respuesta del público ha sido unánime aplaudiendo la representación.

A este éxito ha contribuido decisivamente la calidad de los intervinientes en la producción, desde la dirección artística de Giancarlo del Mónaco, toda una figura mundial, hasta el elenco, sin olvidar a ese gran director de orquesta que es Oliver Díaz.

El planteamiento de Del Mónaco parte del mismo neorrealismo que ya vimos en aquel magnifico Pagliacci en el Teatro Real, de alguna forma siguiendo la línea felliniana a la que el regista italiano siempre se siente ligado, especialmente en esos temas relacionados con el circo. Usa el blanco y negro en el decorado y el atrezzo, a modo de película del estilo al que nos referimos y aunque añade ideas propias complementarias, como la violencia de género de Puck, el payaso protagonista, hacia Cecilia, su amor, para así dar más dramatismo a la obra, en una escena que nos retrotrae a La strada y solo introduce colorido en la famosa Pantomima. La locura final se torna más expresionista, pero también ligado a la última etapa del maestro Fellini. El resultado es realmente brillante, con una dirección de actores intachable y acompañado de una magnífica interpretación orquestal de la mano de Oliver Díaz.

El elenco bueno, en el que hay que destacar a Rodrigo Esteves, en un Puck que a pesar de la dificultad vocal de la partitura, supo excepto en algún momento puntual, llevar su interpretación a un nivel realmente notable. Carmen Romeu sufrió en las notas agudas, pero la parte central estuvo realmente fantástica,  con un fraseo exquisito.  Lo mismo se puede decir de Nancy Fabiola Herrera, con problemas en las notas altas, especialmente en el primer acto, pero en el resto mostró esa voz que le hace triunfar internacionalmente. Perfecto Felipe Bou  como Juanito y el resto notable, lo que es de agradecer a la dirección artística, pues a veces los papeles secundarios suelen descuidarse en detrimento de la producción.

El coro magnífico y ya hemos comentado que la orquesta bajo la batuta de Oliver Díaz, supo subrayar cada momento de la obra creando esa magia que supone la comunicación total con el público.

Aplausos, bravos y todo tipo de muestras de aprobación por parte del público, hicieron honor a una de las tardes grandes del Teatro nacional de la Zarzuela.

 

   Francisco Mejorada Jiménez  Francisco Mejorada Jiménez  

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IDIOTA: UN POBRE DIABLO DEL MONTÓN

 

Idiota es ese calificativo que resuena al fondo de nuestra mente, incluso en contra de nuestra voluntad, cuando alguien se pasa de listo, en el trabajo..., especialmente el jefe… O al volante... los que tienen mucha prisa por llegar… y se cuelan… O en las reuniones familiares, cuando observamos, escuchamos, en silencio, al famoso cuñado...

Pero este idiota, que ahora nos presentan sobre las tablas, tiene algo de perdedor, unos puntos débiles, tan palpables, un fondo tan  vulnerable, que el público no se atreve a reír... Se siente atenazado por el miedo, por la angustia, quizá la vergüenza… Se siente reflejado... Va descubriendo una vida, una serie de  acontecimientos, que le resultan muy familiares...

Cuando se apagan las luces de la sala, la obra se inicia como una película, proyectada, como si el fondo del escenario, fuera una pantalla… Aparecen los título de créditos, la presentación de los personajes, pero enseguida esas dos figuras cobran vida sobre el escenario...

Se encarnan en dos actores, que interpretan a los dos protagonistas. Representan para nosotros, a un sujeto dispuesto a someterse a un experimento psicológico, porque necesita el dinero, y a la manipuladora doctora que lo llevará a cabo...

Ante nuestros ojos se despliega ese diálogo, ese baile a dos, como lo define el director... Una danza perversa, engañosa, donde, una es la que marca el ritmo, la que  llevará  el compás  que mueve, arrastra al sujeto, objeto...

Los actores Gonzalo de Castro y Elisabet Gilabert, están muy bien, metidos en la piel de esos caracteres, que encajan a la perfección en el molde.

La historia se desarrolla entre las paredes de un despacho... Pero la puesta en escena integra, a lo largo de la obra, esa suma de teatro y cine. Sabemos que la vida sigue en el exterior, que hay otro mundo en paralelo... Sobre la pantalla se nos proyectan escenas que ocurren afuera… y que determinan la evolución de la trama, dentro del despacho.

La luz y los sonidos, también juegan su papel en el artificio: acentúan y agitan los momentos más dramáticos del duelo…

Israel Elejalde, sale airoso del reto de entretejer primero, y luego, desenmarañar, un thriller, que se soporta en tres anclajes: La labor de los dos actores, y en la viveza del guion.  El texto, está salpimentado con toques de humor, que arrancan algunas risas. Pero sobre todo, el relato mantiene al público, inmóvil, petrificado, en sus butacas, congeladas las sonrisas, por la ansiedad, ante la  crudeza del retrato, del desenlace…

 

IDIOTA

De Jordi Casanovas

Dirección: Israel Elejalde

Intérpretes: Gonzalo de Castro y Elisabet Gelabert

Escenografía Eduardo Moreno

Iluminación: Juanjo Llorens

Sonido: Sandra Vicente (Studio 340)

Vestuario: Ana López

Vídeo: Joan Rodón

Música original: Arnau Vilà

Ilustraciones: Lisa Cuomo

Ayudante de dirección: Pablo Ramos

Dirección de producción: Aitor Tejada y Jordi Buxó

El Pavón Teatro Kamikaze

http://teatrokamikaze.com

 

 

Titania  

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EL SEGUNDO INFIERNO: LO DIJE YO ANTES

 

La obra de teatro El segundo infierno trata a primera vista del desarreglo físico de Manuel, quien parece haberse abandonado, se alimenta de mangos y cortezas grasientas que devora con fruición sobre la mesa de la oficina que comparte con Irene, la cual descubre que Manuel también vive allí, que pernocta en el sótano porque no tiene casa.

Hay mucho más en esta superficie borrascosa: Manuel está embebido con los contactos que ha hecho en Facebook y no puede apartar sus ojos de cada nueva entrada. Para colmo, lleva chicas al sótano, una de las cuales se ha dejado todas sus prendas íntimas sobre la mesa del despacho… y ése es el panorama que se encuentra Irene, la cual va de la sorpresa (no disimulada) a la rabia (disimulada y mascada), lo que la tiene en un “¿Perdona?” continuo porque ella es muy educada, no explota y es evidente que su compañero de oficina tiene problemas muy gordos, físicos y mentales, y eso les va a llevar al desastre completo de la empresa en cuyos bordes ya se columpian desde hace tiempo. Es una empresa editorial. Hasta aquí lo que se nos muestra en la estructura superficial sin mucho arañar.

La estructura profunda es que Irene, con unos complejos de violada, odia a su tío Hilario, escritor que con su obra El segundo infierno intenta salvar la empresa, ya que su delito es que estuvo y está enamorado de ella. Este trauma sin resolver ha hecho creer que puede enamorarse de alguien contrario por completo a la idea que ella tiene del macho cabrío goyesco y violador que ve en cada hombre, un ser superior encarnado en la poeta Violeta Ventura.

La relación entre Manuel e Irene es descarnada, una lucha sin tregua, ella queriendo sacar adelante un libro de Violeta, él con la basura encima de la mesa, maniobrando a sus espaldas con el original de su tío para así salvar la empresa y salvarse ellos dos. Irene tiene una relación muy ambigua con Manuel: lo echa, lo admite, lo ama pero no lo sabe, lo odia, debatida entre una relación fraternal y el deseo soterrado que se abre paso entre los traumas de infancia con el sexo masculino representado por su tío y la admiración por alguien (la “poetisa” Violeta). Manuel la ama pero a su manera, es decir, la engaña haciéndose el loco y maniobrando a sus espaldas en busca del dinero de Hilario.

El final, con todos estos conflictos saltando por los aires, será una auténtica campanada a la que no ha sido ajena la actitud pasota de Manuel, con sus mangos y sus Faces.

Todo esto da una obra muy fiera y una función muy fauve al más puro estilo de chorrearlo todo de mango muy maduro, oloroso y virginal, y muchas bajadas al sótano aunque sin salpicar nunca a los espectadores que ya tienen bastante con presenciar la lucha soterrada entre ellos de la que por fin salen vencedores ambos e Hilario. Interesante de ver y apasionante de observar esta evolución de ambos, luminoso el uno (como el mango que le chorrea en la mano) y atormentada la otra (como quien desconoce sus verdaderos sentimientos).

 

Autor: Alberto de Casso Basterrechea

Dirección: Andrea de Gregorio

Intérpretes: Ruth Salas, Alejandro Navamuel

Diseño de Iluminación: Antagonía

Diseño de escenografía: Cristina Valero

Compañía: Antagonía

Espacio: Librería Cervantes y Compañía (C/ Pez 27)

Fecha de la representación reseñada: 8 de octubre de 2016

(Desde el 21 de octubre, en la sala Lagrada) Consultar horarios

 

    Nunci de León    Nunci de León  

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DE PROFESIÓN MATERNAL: SORPRENDENTE LIBERACIÓN DE ENDORFINAS

 

De profesión maternal es una función moderna, sorprendente y llena de encanto, que superó expectativas, pues no se trata de una madre que se haya dedicado a cuidar el nido por toda profesión sin más afanes, sino de una mujer que ha vivido la vida, que es y ha sido cantante, muy preocupada por su aspecto físico, orgullosa, fiera de lo suyo, una mujer liberada en suma que ahora encuentra en su recién hallada -y buscadísima- hija el tendón de Aquiles.

Sin embargo, el amor por ella está intacto, agazapado y deseando mostrarse y por ello le preocupa mucho su aspecto, no quiere mostrarse vieja, y adorna la casa con nuevas compras y una colcha nueva para la cama que le prepara. Y así arranca el tema secundario (“¿por qué has comprado una colcha nueva?”) que lleva al tema principal, el tema de los temas, el tema padre de la pobre madre, que es así como uno acaba viéndola y como realmente es, una víctima de un error de juventud, de su debilidad frívola en el pasado y que ahora quiere recuperar y reparar. Pero quién quiere ya esa reparación.

Y así quedarían las cosas si no hubiera un mediador que suaviza, acerca posturas, ayuda a comportarse civilizadamente para empezar. Tal es la situación que se plantea en De profesión maternal, con el siguiente argumento:

“Una hija abandonada se encuentra con su madre después de 34 años, en este acontecimiento se desatan los secretos, las excusas, los motivos por los que Matilde no ejerció como tal. Se pone en tela de juicio la existencia del instinto materno. Eugenia, el tercer personaje, actúa como catalizador entre ambas.”

Hay una maravillosa actriz en el papel de la madre, la también directora Marta Álvarez del Castillo quien, empezando por su voz, que se oye y entiende todo sin esfuerzo aparente, y acabando por el menor de sus gestos, ya desgarrados ya hostiles, todo en ella es puro arte y belleza que trasciende lo físico. La hija, por el contrario, abatida y como ausente a lo que le ha llevado hasta allí, verá alivio en la huida: es la joven Natalia Moya, esencial, cauta y con miedo a resultar herida.

Un elemento ajeno en principio a la relación de las dos fieras, la pareja de la madre, hará de mediador necesario y suavizará los golpes, y con su tacto y su pasión por ser útil, propiciará los giros que pueden conducir a algo que, rompiendo el hielo, no sea un disparate más, una factura más de culpas y agravios impagados. Es el papel más agradecido de la obra que desempeña maravillosa la debutante María de Tito. Son pocas sus intervenciones, pero su presencia es constante y, con humildad, se opone a las dentelladas que madre e hija se asestan llevándose de paso alguna sobre sus carnes: “Me parece que no le gustó su familia” o “la voz de la sangre se ha quedado muda”.

Pero hay por encima de todo un texto genial de Griselda Gambaro, que mezcla el desgarro con la poesía y sólo así, con la poesía y la chifladura repentina, con ese salto entre el cabreo y la exaltación nerviosa, pueden encontrar encaje los sentimientos tan contradictorios que las dos experimentan y encauzarse hacia un desenlace liberador. En ese avance y retroceso, ese como soñado ir a su encuentro y negarlo, eso tan trabajado que parece una locura de espontaneidad ahogada, es lo hace que la obra avance y se resuelva. Es como si la catharsis expresara por fin lo que todos esperábamos: “Lo sabíamos, lo sabíamos, pero qué difícil todo sin un poco de locura y sin la intervención de “la tercera” que esta vez es buena”.

 

Autora y Dramaturga: Griselda Gambaro

Directora: Marta Álvarez del Castillo

Intérpretes: Marta Álvarez del Castillo, María de Tito y Natalia Moya

Diseño de iluminación: TDA y Daniel Bosio

Diseño de escenografía: Itziar Hernando

Diseño de vestuario: Itziar Hernando

Diseño de atrezzo: Itziar Hernando

Creación audiovisual: Víctor Rodríguez Ruiz

Espacio sonoro: Víctor Rodríguez Ruiz

Fotografía: Jesús Mayorga

Teatro del Arte – Madrid

Función comentada: 8 de octubre de 2016

 

    Nunci de León    Nunci de León  

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LA MARICARMEN: TODA LA CARNE EN EL ASADOR

 

La Maricarmen es una auténtica sorpresa para todos aquellos que, sin conocerla de nada, vayan a verla, como es el caso. Allí se encontrarán con una sufridora nata que, sin embargo, lejos de hacer sufrir con el recuento exhaustivo y pormenorizado de sus miserias, hace reír de manera espontánea, porque sí, porque lo piden las tripas, a carcajadas y dando gracias a la vida de que haya seres así de intactos y auténticos como La Maricarmen.

Con sus recuerdos todos tristes y frustrantes (incluso los que la quisieron no se adaptaban bien a ella), se monta La Maricarmen esta pieza músico teatral sin necesidad de salir de casa. Un edificio de apartamentos donde sólo ella es “estable”, los demás vienen y van, para eso los hacen así (los apartamentos). Pero la triste y miserable vida de esta mujer no le impide abrir cada día el balcón de su casa, siempre llena de fe, porque anhela que lleguen los buenos tiempos y la encuentren cantando, llena de optimismo.

Veamos el argumento:

En el tercer piso de un edificio cualquiera, en medio de una gran ciudad, habita una mujer de mediana edad, Maricarmen (nombre artístico La Maricarmen). Su vida es una lucha constante para no sucumbir al vacío más espantoso. Con vistas al éxito de semejante empresa, ella cuenta con un rosario de recursos, diferentes actividades distribuidas a lo largo del día. La Maricarmen canta no menos de cinco canciones por jornada, destinadas a formar parte del espectáculo que ella no pierde la esperanza de montar en un futuro no muy lejano. También bebe, igualmente cinco copas por día, para olvidarse de las escasas probabilidades que existen de montar dicho espectáculo.

Mary Sampere, con quien siempre la comparaban, hasta en los entierros, es y ha sido su ídolo de juventud y su musa. Una grande entre las grandes para nuestra protagonista y a quien rinde un sincero homenaje en esta frase: “La buena suerte siempre acaba pasando factura” y, como La Maricarmen dice, “Nunca se sabe quién puede estar pasando por la calle al abrir el balcón”. Sin embargo hay algo que ella todavía no sabe, y ese algo que gravitará a lo largo de toda la función es el contenido de una carta que se niega a abrir hasta el final.

Ocurre que por fin aparece el hombre, el ansiado, tal como respondiendo a los hondos anhelos de felicidad de La Maricarmen. Porque estos sinsabores van acompañados de ilusiones locas, de una creencia firme en que quizás todavía no sea tarde y el amor ideal se le aparezca. Y si no es el ideal, que lo sea, que para eso está su imaginación desbordante, para vestirlo y revestirlo con las mejores galas y de una pizquilla de hombre, hará una montaña, un showman, todo un espectáculo de hombre construido a partir del más soso y apocado del vecindario que llama a su puerta por casualidad. A partir de ese momento, ya no volverá a salir de su vida. Le ha colocado una bombilla (esto no es metáfora) y en adelante ya todo serán luces y candilejas encendiéndose en su casa y en su vida.

Este tema del hombre soñado a partir de la visita casual del vecino se desarrolla muy bien, con una elegancia y una belleza donde ella pone sin límites el glamour de los mejores cabarets del mundo, lo que aprovecha muy bien la escenografía más elemental: el baúl de la folklórica, sus cajas y sus espejos de donde todo sale y por donde todo se vuelve a meter hasta esfumarse… Es ahí donde los dos ponen en juego sus mejores recursos para dar todo de sí y es así como la función llega a una auténtica apoteosis creativa y actoral. Lo dicho: no falta ni un detalle, la función perfecta.

 

Reparto: Mamen Godoy, Iván Luis

Texto: Aron Benchetrit

Escenografía: Ricardo Sánchez Cuerda.

Vestuario: María Luisa Engel

Coreografía: Arrieritos: Florencio Campo, Patricia Torrero

Música. Piano: Eduardo Fernández

Dirección: Virginia Flores

Fecha de la función comentada: 15 de octubre de 2016

 

    Nunci de León    Nunci de León  

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REIKIAVIK: UNA BATALLA GLOBAL, VITAL

 

Aún a oscuras escuchamos trinos de pájaros. Estamos en un parque. Hay una mesa con una partida de ajedrez a medias.

Nuestros protagonistas han elegido nombres significativos, Bailén y Waterloo, y se entregan en alma y cuerpo a revivir la batalla de Reikiavik para un adolescente...  ¿qué les enseñan ahora en el colegio?...

Uno representa a Bobby Fischer, el otro encarna a Boris Spaski… Aunque al narrar la historia se multiplican de forma exponencial, para recrear a la madre, a los amigos, a los políticos… que poblaron, o bien pudieran haber poblado la historia... de este duelo, de esta pelea…

Las tablas del Teatro, se fraccionan en dos tableros de ajedrez, donde se jugarán partidas simultáneas, en paralelo... Donde se desarrollarán las Partidas reales y ficticias, vívidas o imaginadas… Nos enfrentamos a la contradicción entre apariencia y realidad…

El texto es ágil, agudo, divertido, con guiños culturales o históricos, que nos hacen reír.El ritmo de la acción es vertiginoso, casi frenético. Da miedo parpadear, por miedo a perder algún detalle, de las infinitas variables que nos plantea. La puesta en escena es ingeniosa, sugerente, y nos demuestra que podemos pensar con ellos, sentir con ellos, viajar con ellos, y  percibir en nuestra propia piel,  el frío viento, la lluvia, el sol grisáceo de la Isla.

El conjunto de soluciones a los problemas, señala, descubre la mente rigurosa, la imaginación espacial, del filósofo y matemático, que rubrica los detalles de la obra.

Los actores sudan la gota gorda, mientras se transforman, en décimas de segundo, en barrenderos que espían, políticos que conspiran, asesores o abogados, que intrigan,  o incluso en una bella bailarina rusa… Todos cobran vida ante nuestros ojos, jugando su papel en la batalla...

Y tras la batalla, la narración vira y desemboca en un epílogo, una ecuación sobre dos sistemas… Incógnitas sin descifrar, sin resolver… sobre las identidades de dos seres humanos, vencidos, rendidos, abatidos… En Tablas…

Una historia llena de preguntas,  que nos obligan a cuestionarnos, y las  dudas, la incertidumbre, se  clavan en nuestro ánimo, en nuestra ánima…

Una jugada maestra. Visiten… Reikiavik…

 

REIKIAVIK

Reparto (por orden alfabético)

Daniel Albaladejo, Elena Rayos y César Sarachu

Equipo artístico

Juan Mayorga (Texto y dirección), Alejandro Andújar (Escenografía y vestuario), Juan Gómez-Cornejo (Iluminación), Malou Bergman (Imagen), Mariano García (Sonido), Clara Sanchis (Ayudante de dirección), Sergio Parra (Fotos), Isidro Ferrer (Cartel)

http://cdn.mcu.es/programacion/temporada-actual/valle-inclan/

 

Titania  

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ALLARMI! EN EL TEATRO ARENA DEL SOLE DE BOLONIA

 

El Teatro Arena del Sole abre la temporada 2016-17 con el estreno de Allarmi!, una obra nacida de la colaboración entre dos artistas que experimentan lenguajes y formas expresivas dispares, y un joven, pero muy conocido dramaturgo, Emanuele Aldrovandi (1985), ganador de numerosos premios entre los que señalamos el Pirandello 2012 y el Mario Giusti 2015.

Davide Sacco y Agata Tomsic pensaban en este proyecto desde finales de 2014 y querían hablar de neofascismo porque este fenómeno sigue afectando a Europa y al mundo entero, exacerbado por la crisis económica y la imparable inmigración actuales. Ambos, vocacionados a las performances y a un teatro más bien visual, han querido esta vez involucrar en el proyecto a un autor vivo y crear con él una historia en la que poder insertar los dispositivos preformativos típicos de su teatro. Del encuentro entre la fuerza visual y un óptimo texto nace un espectáculo nuevo y muy interesante, impactante al principio hasta causar desasosiego al espectador, para luego adoptar un aire más reflexivo e irónico en el que los propios terroristas en ciernes llegan a reírse de sí mismos. A pesar del argumento no se trata del clásico teatro histórico-político porque las épocas y las sensibilidades son hoy distintas. El Siglo XX ha conocido sobre todo choque de ideologías, mientras ahora nos encontramos ante un vacío cultural espantoso.

Ya el título del espectáculo tiene un valor buscadamente polisémico: all’armi (“alle armi”, es decir “a las armas”), nombre de un conocido himno del fascismo italiano, o bien “allarmi”, o sea “alarmas” por el preocupante auge de los movimientos neofascistas en occidente, en paralelismo-contraste con el yihadismo confesional. La compleja actualidad de estos grupos, de la que es difícil extraer conclusiones operativas, se plasma en la estructura del texto, compuesto de tres intermedios de profunda reflexión socio-política y breves escenas hilvanadas sobre la peripecia de una célula neofascista que prepara el secuestro del presidente de la Unión Europea. No es la lógica expositiva de un análisis y un mensaje la que guía la acción, sino la performance que, aun al servicio de esas reflexiones yuxtapuestas, caracteriza la vocación originaria del grupo actoral.

Un retablo de flashes salpica la aventura de un grupo de activistas que quiere abatir con la violencia el sistema democrático. A través de continuos cambios de planos de la historia y de roles de los seis personajes, que se desdoblan en quince, emerge su racismo, su odio hacia los inmigrados, su proyecto de instaurar una dictadura. Al hilo del desarrollo de la función, especialmente en los tres intermedios más conceptuales, salen a escena contraposiciones entre ideas (democracia/dictadura, integración/exclusión), justificaciones (cultural/genética), métodos (revolución/terrorismo), estados mentales (equilibrio/locura), expectativas individuales (misión/fama/beneficio) y sus contradicciones e inconsistencias. Es muy interesante el telón de fondo de estas reflexiones, que deja abierta la obra. Por un lado el paralelismo y contraposición de los extremismos occidentales, en particular el de ultraderecha, con el yihadismo. En el contexto post-capitalista que ha enterrado los sueños colectivos laicos, el europeo el primero, sobreviven solo los religiosos: la islamización del mundo cabalgando la revancha, el odio, y hasta el exterminio del infiel, y el cristiano. Ambos se distinguen por no ser autoreferentes al apelar a una trascendencia externa, son también una locura utópica, pero que invoca un orden de naturaleza sobrehumana. Entre los cachorros henchidos de violencia y confusa ideología que recluta por internet y entrena militarmente Vittoria, y el pragmatismo desencantado de la pseudodemocracia del dinero (encarnada por Capelli Bianchi y Padre (Marco Cavicchoili) que todo lo absorbe y recicla, incluso los extremismos que la contestan, los jóvenes de hoy se encuentran perdidos y sin embargo involucrados en una situación que, como Futuro, ni siquiera imaginaban.

Seis son los personajes reales presentes en escena, Assalto (Luca Mammoli), Ordine (Massimo Scola), Futuro (Giusto Cucchiarini), Capelli bianchi (Marco Cavicchioli) y Vittoria, magníficamente interpretada por Agata Tomsic, creadora de la red social terrorista por internet, jefa del grupo atentador y encargada de la función narrativa. A menudo sale a escena al son del himno de las SS combatientes «Sieg Heil Viktoria!». Imaginativa la materialización de su conciencia por Talpa (topo), como ella siempre encerrada en su habitación con el ordenador. Los demás personajes son más bien ideas, y es notable el esfuerzo de los hábiles actores en su cambio de rol. Destacamos la lograda caracterización de Hitler, confiada sobre todo a la dicción y a la estudiada gestualidad de Punto di vista (Massimo Scola), en su debate con Democrazia (Luca Mammoli). Entre los actores no podemos olvidar el oficio de Marco Cavicchioli en su papel de Padre, arquetipo de la moderación cautelosa, aun modernamente respetuosa de la libertad de los hijos, y sobre todo en el de Capelli bianchi.  Se trata de un equipo de actores de gran nivel, dirigidos con sapiente mano por el director Davide Sacco, que ha sabido ofrecernos un espectáculo nuevo y dinámico que transforma todo el aforo en escenario. Al logro de la función contribuyen decisivamente el vestuario de Laura Dondoli, la iluminación de Vincenzo Bonaffini y Davide Sacco y el omnipresnte símbolo del movimiento, caricatura de cruz céltica y esvástica que nos evoca la de El gran dictador de Chaplin.

La escena final contrapone Pilatos,  un pragmático guardián de la estabilidad, y Cristo, un loco revolucionario dispuesto a subvertirla, entregando si es preciso la vida en nombre de una misión superior recibida. Entre la ultraderecha violenta de confusa y primitiva ideología, el cinismo de la pseudodemocracia post-capitalista, la fe homicida yihadista y la utopía cristiana, el público tiene dónde elegir.

Proyecto: Davide Sacco y Agata Tomsic. Texto: Emanuele Aldrovandi. Director: Davide Sacco

 

Magda Ruggeri MarchettiMagda Ruggeri Marchetti 

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