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NOTICIAS TEATRALES Publicación creada el 6-8-2002 / Esta es la edición de 15-7-2019

 

NOTICIAS TEATRALES
Elaboradas por Salvador Enríquez
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DESDE LA PLATEA

 

Índice de comentarios

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LEHMAN TRILOGY: LA DESGRACIA DEL INTERMEDIARIO

Por Titania

EL REAL SE DA UN EXCELENTE CAPRICCIO

Por Francisco Mejorada Jiménez

TRES SOMBREROS DE COPA: MALABARISMO TEATRAL

Por Titania

CYRANO DE BERGERAC - JOSÉ LUIS GIL

Por Francisco Collado

ESA NOCHE DE MIGUEL MURILLO. COMPAÑÍA SIENTETEATRO

Por Francisco Collado

DOÑA FRANCISQUITA ¿ZARZUELA O MUSICAL?

Por Francisco Mejorada Jiménez

CINCO HORAS CON MARIO. SOBERBIO PAISAJE HUMANO

Por Francisco Collado

RHUMANS. PAYASOS CARGADOS DE POESÍA

Por Titania

UN DIVERTIDO FALSTAFF EN EL REAL

Por Francisco Mejorada Jiménez

LA REFLEXIÓN DEL SONIDISTA: LA TRANSPARENCIA, DE MORENO ARENAS

Por José Manuel Ferro Ríos

EL OTRO, UNAMUNO/CONEJERO. COMPAÑÍA EL DESVÁN TEATRO - TEATRO LÓPEZ DE AYALA (BADAJOZ)

Por Francisco Collado

SI NOTA ALL’IMBRUNIRE DE LUCIA CALAMARO EN EL TEATRO ARENA DEL SOLE DE BOLONIA

Por Magda Ruggeri Marchetti

ORLANDO DE VIRGINIA WOOLF. TEATRO DE FONDO. SOBERBIO RETABLO TRANSGÉNERO

Por Francisco Collado

KOHLHAAS: EL ACIERTO DE SABER CONTAR UNA HISTORIA

Por Nunci de León

Granma – metales de Cuba en el Teatro Arena del Sole de Bolonia

Por Magda Ruggeri Marchetti

EL BARBERILLO DE LAVAPIÉS ZARZUELA EN SU MÁXIMA EXPRESIÓN

Por Francisco Mejorada Jiménez

MARÍA TERESA Y EL LEÓN: EL AMOR Y SUS LABERINTOS

Por Nunci de León

LA CALISTO, ESPÍRITU DE LIBERTAD EN LA VENECIA DEL XVII

Por Francisco Mejorada Jiménez

IDOMENEO UN CARSEN EN ESTADO DE GRACIA

Por Francisco Mejorada Jiménez

DON GIOVANNI DE MOLIÈRE EN EL TEATRO ARENA DEL SOLE DE BOLONIA

Por Magda Ruggeri Marchetti

GILGAMESH: EL HOMBRE EN BUSCA DE SU DESTINO

Por Nunci de León

CONFUSO SUEÑO DE UNA NOCHE DE VERANO

Por Francisco Mejorada Jiménez

Questi Fantasmi!, de Eduardo de Filippo, en el Teatro Arena del Sole de Bolonia

Por Magda Ruggeri Marchetti

NEKRASSOV O LA MANIPULACIÓN Y LA MENTIRA EN TIEMPOS MODERNOS

Por Titania

DAS RHEINGOLD UN ORO ENVEJECIDO, EN EL TEATRO REAL

Por Francisco Mejorada Jiménez

LA TRAGEDIA DEL VENDICATORE de THOMAS MIDDLETON en el Teatro Arena del Sole de BOLONIA

Por Magda Ruggeri Marchetti

EN VIAJE: Y SI TODO DE REPENTE UN BUEN DÍA

Por Nunci de León

UN CUERPO EN ALGÚN LUGAR: UN VIAJE DESDE EL CORAZÓN, CON EL CORAZÓN

Por Titania

YO DECIDO. AMOR, SEXO Y MUERTE SALEN AL ENCUENTRO

Por Nunci de León

TURANDOT, ÓPERA CASI EN CONCIERTO, EN EL TEATRO REAL

Por Francisco Mejorada Jiménez

MARÍA DEL PILAR, BRILLANTE RECUPERACIÓN EN EL TEATRO DE LA ZARZUELA

Por Francisco Mejorada Jiménez

TOM EN LA GRANJA, EN EL CENTRO DE ARTE FERNÁN GÓMEZ

Por Nunci de León

Afghanistan: Ilgrande gioco; Enduring freedom de Ferdinando Bruni y Elio De Capitani en el Teatro Arena del Sole (BOLONIA – ITALIA)

Por Magda Ruggeri Marchetti

FEDERICO GARCÍA LORCA REGRESA A ESTADOS UNIDOS, A NEW HARMONY (INDIANA)

Por Ángela Martín Pérez

CUZCO: METÁFORA DONDE EL AMOR NO LLEGA

Por Nunci de León

 

LEHMAN TRILOGY: LA DESGRACIA DEL INTERMEDIARIO

 

Estamos en el Nueva York de 1844… El relato coral en blanco y negro toma cuerpo en un judío alemán que al poner pie en América, se convierte en el primer miembro de la familia Lehman. Es Henry el mayor de los hermanos. Empieza con una pequeña tienda... Tiene cabeza para los negocios, después se le unirán el segundo hermano, el brazo, y el pequeño, una patata que media cuando cabeza y brazo se enfrentan.

Al hilo de su vida seguimos las crisis, los encontronazos, los trompicones, los cambios de la economía  americana… Como va evolucionando su pequeña tienda con la demanda del algodón, la llegada del ferrocarril, con la guerra, con el crack del 29… Adaptarse o morir. Estos comerciantes saben muy bien, como adaptarse, cómo crecer, cambiar, convertirse en intermediarios, que compran y venden al mejor postor, y se transforman en banqueros.

Ópera en tres actos que explora los rincones más oscuros del capitalismo salvaje, hasta la caída del Banco, que recordamos, por las trágicas consecuencias que sufrimos… Continuamos sufriendo la desgracia, las calamidades que nos traen los intermediarios.

El relato bien escrito, descrito, construido, narrado, cantado, declamado, danzado, avanza al ritmo de los giros de la historia, de la música que va hilvanando la tragicomedia, con sutiles toques humor en un cabaret descarnado.

Los seis músicos-actores encarnan a los protagonistas, saltan con energía, alegría a los trajes de los secundarios,  o mudan en mujeres… Jugando con gracia en un quita y pon de barbas, bigotes, pelucas y sombreros, se meten en los zapatos de más de 120 caracteres.

Los seis actores-músicos interpretan los números musicales que repasan, subrayan la narración, o la rompen cuando cambia el cuadro… Entonan la canción de los esclavos negros que recogen algodón, o cantan a ritmo de swing o ragtime… La acción coreografiada, los movimientos medidos.

El decorado un armazón de madera que se va rellenando con los capítulos de la vida comercial, familiar de los hermanos, sus hijos, sus nietos… Esta sugestiva saga familiar, desfila, se desliza por los rieles del túnel-escenario... La historia de sus personajes, sus ambiciones,  sentimientos, el matrimonio, o el amor… El espacio escénico se convierte en imprescindible protagonista, y merecedor del Max.

A la par... El texto inteligente, ingenioso, la dirección acompasada, desenfadado, la representación resuelta, sentida, jovial, jocosa...

Razones de peso, para no perdernos la oportunidad de descubrir, o recuperar a los Lehman, que nos regalan los Teatros del Canal.

 

LEHMAN TRILOGY. BALADA PARA SEXTETO…

Reparto

Litus Ruiz / David P. Bayonas

Pepe Lorente / Ignacio Rengel

Víctor Clavijo / Ferrán González

Darío Paso / José Gimeno

Leo Rivera / Daniel Huarte

Aitor Beltrán / Óscar Martínez

Versión y Dirección: Sergio Peris-Mencheta

Escenografía: Curt Allen Wilmer (AAPEE) con estudioDedos

Iluminación:  Juan Gómez-Cornejo (A.A.I)

Vestuario: Elda Noriega (AAPEE)

Video y sonido: Joe Alonso

Dirección musical: Litus Ruiz

Composición musical: Litus Ruiz, Xenia Reguant, Ferrán González, Marta Solaz

Ayudante de dirección: Xenia Reguant

Asesor canto y baile: Óscar Martínez / Xenia Reguant

Ayudante de escenografía: Eva Ramón

Ayudante de vestuario: Berta Navas

https://www.teatroscanal.com

 

Titania  

 

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EL REAL SE DA UN EXCELENTE CAPRICCIO

 

Malin Byström Condesa Madeleine, Josef Wagner Conde, Norman Reinhardt Flamand, André Schuen Olivier, Christof Fischesser La Roche, Theresa Kronthaler Clairon, John Graham-Hall Monsieur Taupe, Leonor Bonilla Cantante italiana, Juan José de León Cantante italiano, Torben Jürgens mayordomo.

La última obra de Richrad Strauss, Capriccio, se ha estrenado en el Teatro Rea en coproducción con la Opernhaus de Zurichl. El libreto es de Clemens Krauss y del propio Srauss, basado en una obra de Stefan Sweig, amigo de este, al que convenció para que realizase una obra sobre el tema de los elementos que componen una ópera, música, voz, escenografía, a través de la discusión de los autores de cada uno de estos componentes. Se añade a ello, una relación amorosa de la condesa  en cuyo palacio se celebra el encuentro, con el compositor musical, el libretista y el propietario de la compañía que se haría cargo de la ópera aportando el factor escénico. El marqués propone esta temática aburrido de tanta mitología, que inundaba la  ópera en aquellos momentos, finales del siglo XVIII. Lo aparentemente absurdo y frívolo de este libreto se convierte en una obra maestra en la que se aborda  una visión general de la cultura, aventura complicada teniendo en cuenta que su estreno se produjo en 1942, en pleno Tercer Reich, cuando se quemaban los libros no encuadrados en el ideario nazi, y las cosas no estaban para este tipo de veleidades. No es casualidad que fruto de la opresión de este régimen se suicidara el propio Zweig.

La, dirección escénica de Christof Loy es exquisita, simple, una habitación donde se desarrolla el eterno debate, ¿Que es más importante? música, libreto, cantantes o escenografía, con una maravillosa dirección de actores, en una obra coral, que consigue que el público participe inconscientemente en la misma discusión. La decisión sobre el final de la ópera quedara al albedrio de la condesa, que paralelamente sugiere la decisión amorosa entre ambos contendientes. El resultado es brillante, insospechado, pero de una inteligencia que deja al espectador, de autentico juez de la solución final.
La dirección musical de Asher Fisch está a la altura de .la escénica, con una sutil visión de una obra de la complejidad  que siempre presenta Strauss, en la que se entremezclan los dúos, terceto, coros, lied y arias, con momentos orquestales  de una increíble belleza. La orquesta respondió perfectamente, a la batuta de Fisch, en una de las mejores interpretaciones de la historia del Real.
El elenco, brillante, en una obra, como ya hemos significado, muy coral pero es inevitable destacar la  calidad vocal, en el papel de La Condesa, a Malin Byström. Los aplausos finales lo demostraron. El resto, en un nivel elevado y si queremos destacar a los dos cantantes “italianos” interpretados por Leonor Bonilla y Juan José de León. Muy bien también el coro de camareros...
Podemos decir sin temor a exagerar, que esta es una de las mejores obras de los últimos años en el Teatro Real. El público respondió con entusiasmo al final de la obra. Un magnifico Capriccio sin duda.

 

   Francisco Mejorada Jiménez  Francisco Mejorada Jiménez  

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TRES SOMBREROS DE COPA: MALABARISMO TEATRAL

 

Al fondo vemos un cielo estrellado, la luna brillante sobre el puerto… porque desde esta fonda se pueden ver las luces del puerto, a lo lejos… Se puede soñar que otra vida es posible… con escapar de la rutina, de la realidad…

Dionisio espera con ansiedad a que llegue la mañana de su boda, desea que la noche pase presurosa… quiere dormir, para madrugar, para presentarse puntual… y sueña...

Sueña con convertirse en malabarista, con subirse al carrusel de la vida bohemia, para unirse a la farándula, con una troupe de bailarinas, que viven, beben y se divierten en la noche… Ilusión, ilusionismo...

Tres Sombreros de Copa… Es un Mihura… Un texto con cuerpo romántico, vena onírica, con un filón punzantemente divertido... Cada frase, cada réplica arranca la risa, por lo agudo del absurdo.

La mano directora, mueve con maña, los hilos de la acción  funambulesca, conduciendo a unos actores-personajes-secundarios juguetones, traviesos, que bailan, brincan, burlan, botan, con gracia y soltura… Un despliegue de profesionalidad que hace que resulten naturales, siendo estrambóticos... Sin olvidar al paternal posadero, o a los pomposos, opulentos, circunspectos y muy serios señores ricos, muy ricos...

La pareja protagonista se recrea en un registro para nota, parece que actuar fuese un juego fácil, sencillo… Una Paula perfecta, liviana, tierna... Un Dionisio dubitativo, apocado, asustado, apurado...

De esta comedia agridulce, como del cerdo, se aprovecha todo… Todos los ingredientes: actores, diálogos, puesta en escena, vestuario,  decorados, números musicales… combinados, cocinados, con una sabrosa receta...Un vestuario vistoso, inspirado en el cabaret parisino, de los alegres 20... garboso homenaje a Josephine Baker.

Un espléndido decorado que muda, transita con ingenio de la funcionalidad a la fiesta o a la farsa.

Todo envuelto en una música vivaz. Un original regalo, que lanza guiños adelante y atrás, desde la tradición de las canciones humorísticas y corales vascas, hasta el Charlestón.

Con ese vigoroso cóctel, la mano directora compone el conjunto, un retrato redondo, fresco, poético, profundo, impresionista, a la vez que conmovedor... Acaba el sueño. 

Ante los artistas… Lanzamos al aire los sombreros...

 

TRES SOMBREROS DE COPA

De Miguel Mihura

Dirección Natalia Menéndez

Reparto (por orden alfabético)  El forzudo ingenioso Óscar Alló, Don Rosario Roger Álvarez, Fanny María Besant, El cazador furtivo César Camino, Trudy Lucía Estévez, El romántico enamorado Cayetano Fernández, Dionisio Pablo Gómez-Pando, Frusky Alba Gutiérrez, Sagra Tusti de las Heras, El odioso señor Mariano Llorente, Paula Laia Manzanares, Madame Olga Rocío Marín Álvarez, El romántico enamorado Manuel Moya, Carmela Carmen Peña, Anciano militar Chema Pizarro, Don Sacramento Arturo Querejeta, Alegre explorador Fernando Sainz de la Maza  y Buby Malcolm T. Sitté

 

Equipo artístico

Escenografía Alfonso Barajas

Iluminación Juan Gómez-Cornejo

Vestuario Mireia Llatge

Música y espacio sonoro Mariano Marín

Coreografía Mónica Runde

Ayudante de dirección Pilar Valenciano

Fotos marcosGpunto

Diseño cartel Javier Jaén

Producción Centro Dramático Nacional

http://cdn.mcu.es/

 

Titania  

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CYRANO DE BERGERAC - JOSÉ LUIS GIL

 

Este Cyrano dibujado por José Luis Gil se nos antoja humano y cercano. Una aproximación valiente, arriesgada, para este mítico “negro” sentimental que pone su palabra al servicio del amor ajeno y su espada al propio servicio. En un París lleno de espadachines, este soldado-poeta pasea su pasión (y su frustración) a lo largo de más de dos horas, bien estructuradas y no pesan sobre el espectador. Emocionante y bien resuelta la escena del balcón, de hermosa estética, con lucimiento de los protagonistas. Cyrano (José Luis Gil) le envía sus versos al oído al amante Christian (Alex Gadea) para que este transmita a Roxana (Ana Ruiz) su amor oculto en un momento lleno de plástica, embrujo y enredos. Notable también la escena de la lucha del protagonista con el petimetre aristócrata, un verdadero juego dramático con escenas de esgrima intercaladas con los diálogos de uno de los mejores pasajes de la obra. Aunque a Cyrano se le da mejor la esgrima del verso que la otra. El Director Alberto Castrillo-Ferrer ha intercalado números musicales que dotan de dinámica al conjunto y sirven como oasis dramático. Números que sirven para mostrar el buen hacer de los protagonistas en este género. Hay un uso adecuado de la escenografía (Alejandro Andujar y Enric Planas), una gran estructura que al mismo tiempo es taberna, teatro, balcón o monasterio, con el recurso  del maping en instantes que recrean pendencias o una carta escrita que crece sobre la pared. Rocío Calvo se desenvuelve en sus diversos personajes, dotándolos de vida y humorada con enorme vis cómica. Ciertamente José Luís Gil le ha echado un par de narices a esta ansiada versión del antihéroe rostandiano, obteniendo una visión intensa, divertida y plena de ingenio.

Así se dicen los versos, así se proyecta la voz. Así se hace teatro. No le va la zaga Ricardo Joven (Pastelero Ragueneau) con amplio registro y dominio escénico, o un sorprendente Alex Gadea (Christian). La bella Roxana (Ana Ruiz) desarrolla una mujer que pisa fuerte, creciéndose en el tramo final, si bien se podría mejorar el tempo, los matices o la musicalidad en algunas frases. Carlos Heredia y Javier Ortiz, completan un elenco plural y eficiente. La música (David Angulo) tanto en su vertiente diegética, que se desarrolla cercana al musical, como la no diegética, con amplios espacios sonoros, es de gran belleza y cumple con certeza. Un hermoso poema sobre la belleza oculta y la apariencia en un mundo que, al parecer, no ha cambiado demasiado desde los tiempos de Rostand.

Función comentada: Teatro López de Ayala. 31 de mayo de 2019

 

Francisco ColladoFrancisco Collado 

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ESA NOCHE DE MIGUEL MURILLO. COMPAÑÍA SIENTETEATRO

 

Los lúgubres acordes de la Tocata y fuga en re menor de J. S. Bach dan paso a un cuarteto de dantescas féminas. Envueltas en camisones góticos entonan una letanía antigua que; avisa e introduce; en un mundo cerrado, opresivo y obsesivo. Un universo de raíces lorquianas. Cuatro hermanas marcadas por los hechos terribles que sucedieron “esa noche” que rememoran una y otra vez, mientras vagan como espectros ¿o quizás lo sean?, por un decorado que rememora los cuentos de hadas pervertidos: unas camas de raíces palpitantes y trepadoras. A lo largo del texto, soportado en el racconto, va surgiendo la relación de las hermanas con su padre. Un coronel terrible con reminiscencias de aquel Saturno que devoraba a sus hijos y que nace directamente de la influencia de una escena de Carlos Saura en “Cría Cuervos”. Las mujeres (o los fantasmas) están atrapadas en los círculos de Dante y su vida es un continuo retorno como el mitológico Sísifo. Volviendo una y otra vez al mismo instante que las traumatizó Para desarrollar su liturgia catártica, las cuatro hermanas están acompañadas de obras musicales que se imbrican a la perfección en los instantes y vivencias. Para ello utilizan piezas populares como el lorquiano “El Vito” o incluso un bolero, certeramente interpretado por una de las hermanas. El espectro del padre, al modo hamletiano, sobrevuela (de referencia y presencia) el mundo del desdichado cuarteto. Incluso posesiona a Iniquidad que reproduce; habitada en marcial uniforme; el diálogo que el padre mantuvo esa noche con la hija ultrajada.

El autor juega con los tiempos, con los vacíos, con las palabras no nacidas, con la insinuación. El mundo claustrofóbico y patriarcal en que habitan Encarnación, Visitación, Asunción e Iniquidad, está asediado también desde fuera. La calumnia, la burla, el hispánico afán por la difamación forman parte del corpus vital de la familia. Presente y pasado se misturan en un juego simbólico donde las “niñas” pueden pasar a ser mujeres o mozas al siguiente instante, donde lo sucedido puede volver a suceder en un eterno retorno. Cada uno de los personajes (firmemente mantenidos por las actrices) desempeña un rol en esta partida de ajedrez donde se profetiza la tragedia (al clásico modo). Desde la hermana de cerrado y sacristía, hasta la casquivana.  Desde la sufridora resignada, a la Hécate vengativa. Esta paleta de brumosas emociones humanas desemboca, como no podía ser de otro modo, con las Furias sobrevolando la casa. Solicitando el pago de la deuda de sangre. Incluso en estos instantes, el autor se permite otra vuelta de tuerca final en su juego de espejos. Dejando al espectador las conclusiones sobre la veracidad de la existencia de los personajes que ofician esta liturgia. Un final abierto y palpitante. Diversas influencias se encuentran en la paleta dramática, desde los asfixiantes gineceos lorquianos, hasta el teatro del absurdo, pasando por los universos del extremeño Martínez Mediero. La iconografía; opresiva; con reminiscencias de cuentos infantiles y cinéfilas (¿Que fue de Baby Jane?), apoya esta tragedia psicológica donde los traumas reprimidos, el juego con los espejos, solicitan la participación activa del espectador incluso finalizada la obra. Concha Suárez, Juana Vaquero, Pepa Moreno y Maribel Jiménez recrean con solvencia los distintos estados anímicos de las hermanas, dotándolas de vida, introduciendo al espectador en ese mundo cerrado y surrealista que nació en “esa noche” y que ha marcado su pasado, presente y futuro.

Función comentada: 23 de mayo de 2019. Teatro López de Ayala. Badajoz

 

Francisco ColladoFrancisco Collado 

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DOÑA FRANCISQUITA ¿ZARZUELA O MUSICAL?

 

El enfrentamiento de la zarzuela con su propia identidad es cada día más evidente. El hecho de tener parte hablada y otra cantada le crea más problemas a su integridad, con el pretexto de la consideración de sus teóricamente impresentables libretos y si bien nadie se atreve con la parte cantada, con la hablada empieza a hacerse una auténtica cruzada para su eliminación. Se habla de textos casposos, pasados de moda, con referencias a situaciones e ideas justificadas solo por  su antigüedad  y la afinidad con un público fiel. Sin embargo es precisamente todo este abanico de denuestos el que confiere integridad a cualquier obra de arte. Es archiconocido el bajo nivel del libreto de unas óperas muy populares como La Favorita, Don Pascuale, Il trovatore y una más larga lista del repertorio operístico, pero a nadie se le ocurre mutilar ni una nota, ni un recitativo, para no convertirlo en una selección de los mejores momentos de la ópera. Si es cierto que en algunas zarzuelas determinadas parte habladas no aportan nada, incluso puede decirse que deterioran el argumento de la obra en cuyo caso si puede justificarse su modificación o en el peor de los casos su exclusión. La tentación de cambiar el texto, so pretexto de modernizar y acercar a un público joven, lleva en ocasiones a la incomprensión del argumento de la obra, aunque como en el caso de Doña Francisquita [en el Teatro de la Zarzuela] se haga un esfuerzo por explicarlo y tratar de que con la parte musical, se comprenda en su totalidad. Para aquellos conocedores de la obra no es difícil que se consiga, sin embargo para aquellos que se acercan ocasionalmente a nuestro género lírico con la intención de disfrutar de sus esencias, todo quedara en un espectáculo con bellos números musicales, pero con poco sentido argumental.  Habrá sin embargo un público más contemporizador con la renovación del genero, que admire la indudable calidad de lo que se ve en el escenario, como en el caso de la obra de Vives, especialmente el segundo y el tercer acto que son de una gran belleza aunque difícilmente se puedan encontrar nexos entre ellos, pues la idea es presentar una obra en diferentes épocas que se ofrecen a un supuesto oyente de radio, y sucesivamente a un televidente con un remate cinematográfico. Si lo juzgamos como zarzuela, creo que quedaran dudas, si ese juicio se actualiza y se entiende como un espectáculo, el objetivo estará sobradamente cumplido, pues lo que se nos ofrece es realmente extraordinario, sin duda de los grandes momentos de este teatro. ¿Quiere decir esto que la zarzuela debe a partir de ahora entenderse como tal? Como se dice en términos taurinos, división de opiniones, rechazo por una parte, en ocasiones convertidas en exabruptos por parte de un público radical y maleducado y en grandes aplausos por otro más permeable a los cambios.

De la parte musical destacaremos el elenco, realmente magnifico, capitaneado sin ninguna duda por la actuación espectacular del papel de Fernando por Ismael Jordi, que tuvo su momento culminante en esa piedra de toque de los tenores, que es la romanza Por el humo se sabe dónde está el fuego, interpretada con una calidad de matices, aplicando pianos combinados con notas agudas y un bello centro de voz, que motivo la petición de un bis que no se llego a realizar. Muy bien la Francisquita de Sabina Puértolas con una voz realmente bella en toda su extensión. La Aurora de Ana Ibarra, impecable, con un magistral dúo Escúchame con Jordi. Bien el Cardona de Vicenç Esteve. El resto sobresaliente con una notable actuación del veterano Santos Ariño,  el Lorenzo de Antonio Torres y la inefable Maria José Suarez, con una Doña Francisca, verdaderamente graciosa.

Dentro del elenco no vocal, destacar  a Gonzalo de Castro, narrador e intérprete de un papel creado para el fuera del libreto original. Por último destacar a la siempre genial crotalista Lucero Tena, en su eterna juventud, interpretando con la orquesta El fandango.

La orquesta sonó en determinados momentos con poco brío, no así en El Fandango, muy bueno, y se produjeron algunos desajustes con el baile. El coro, en un estado de gracia, especialmente en la Ronda de enamorados.

Como ya hemos apuntado, división de opiniones, con predominio de los aplausos en la función de estreno. El resto de los días parece ser que hubo hasta interrupciones de alguien que quería protagonismo crítico, fuera de lugar.

 

   Francisco Mejorada Jiménez  Francisco Mejorada Jiménez  

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CINCO HORAS CON MARIO. SOBERBIO PAISAJE HUMANO

 

En Cinco horas con Mario, Miguel Delibes dibujó un soberbio paisaje humano. El paisaje de unos años donde la mujer se veía obligada a vivir constreñida, obligada a habitar en un territorio diseñado por y para hombres. Condenada a desarrollar el rol tradicional del mundo que le había tocado vivir. La vida en una ciudad de provincias ha sido para Carmen Sotillo (y para tantas Cármenes) una prisión. Una visión del mundo dictada por los parámetros de la Sección Femenina, por el patriarcado de cerrado y sacristía del nacionalcatolicismo, por la hipocresía y doble moral de la sociedad que le ha tocado en suerte. El texto esta desarrollado en torno a la oposición entre estructuras binarias: la de género, las dos Españas, la  tradicional y la liberal. La personalidad del difunto se va construyendo en base a las voces que otorga la protagonista a distintos personajes, las anécdotas y el profundo sarcasmo de sus quejas. Aunque durante el desarrollo, Carmen se aparece como archiconservadora; mujer de creencias rígidas enfrentada al liberalismo de su marido; su frustración deja entrever un inconformismo con el modelo  de sociedad  reinante y con el papel que le ha tocado, castrador de sentimientos. Martillo de libertades. Por este paisaje humano que nos regala Lola Herrera en estado de gloria, desfilan mitos y situaciones de la época como el inefable “Seiscientos”, la importancia de las apariencias, el status social, los roles de género o las frustraciones sexuales. Las contradicciones del personaje de Mario son numerosas. Un intelectual provinciano, sexualmente atonal y egoísta que vierte sobre su hija sus teorías de independencia, mientras mantiene a su mujer encarcelada en los convencionalismos que crítica. El texto de Delibes es una carga de profundidad contra la sociedad de la época con sus rituales externos y su podredumbre interna, el noviazgo, la apariencia, la noche de bodas, la obediencia al marido…

Educadas en el deseo ardiente de maternidad como único objetivo, la sumisión al pater familias, la belleza personal (con discreción) y la procreación, las mujeres como Carmen tuvieron vidas anodinas, frustradas, dependientes y supeditadas a todo menos a su voluntad y deseos. El intento de Carmen de subvertir los roles sociales le lleva a un frustrado adulterio con Paco, un antiguo obrero, que ahora se ha convertido en “gente bien”. Lola Herrera domina todos los recursos narrativos sobre las tablas, nos introduce en una época como testigo incierto, en las inquietudes y aires que soplaban en la época, ofreciendo una certera radiografía de la sociedad provinciana de los años 50. Cierto que gran parte del mérito reside en el formidable texto de Delibes, pero la actriz se lleva a su terreno a Carmen Sotillo para convertirla en su fetiche personal. No en vano lleva habitando la piel de esta mujer, haciéndola crecer, rebuscando en sus recovecos más ocultos desde 1979. El ritmo narrativo que Lola Herrera imprime a este soliloquio es sorprendente. El habla trivial se transmuta en filosofía cotidiana, los vulgarismos y coloquialismos están insertados en el tempo, las inflexiones en el instante adecuado. Como una sinfonía de palabras reescrita una y mil veces sobre la partitura de la vida. Carmen nos habla de ese país donde todo lo negativo y subversivo era “extranjero”, recalcando especialmente la actitud de las mujeres de otros países, que incluso “llegan a trabajar”. Un mundo “sin principios ni nada”. Para la mesocracia provinciana de Carmen, todo lo que representaba su marido es reprochable. Sacar adelante este collage narrativo es una tarea ardua que, en la voz de Lola Herrera, se convierte en un regalo para el público. Esta Carmen; reprochando al difunto posconciliar su falta de empatía en los instantes amorosos, convertidos (vía Ogino) en algo mecánico-reproductor) o sollozando mientras confiesa un adulterio “interruptus”; produce lástima por la selección únicamente negativa de los acontecimientos de su vida narrados. Deja un amargo sabor de boca. El decorado parco. Apenas unas sillas y una mesa, sobre fondo negro con ataúd rosa chicle, permiten a Carmen ir desarrollando su ajuste de cuentas con la época. Su personal radiografía del mundo castrador en que le ha tocado vivir. Lola Herrera nos reconduce hasta los fantasmas de otra época, pero al fin y al cabo, fantasmas universales. Y lo hace desde la serenidad, desde el magisterio que le permite el camino recorrido junto a Carmen Sotillos, desde la modulación certera de la voz, desde el domino de los registros narrativos, el recreo en el gesto, el juego telúrico con el texto. No en vano detrás del andamiaje está la dirección de Josefina Molina exprimiendo cada rincón del escenario, cada objeto, cada simbolismo. Esta España en blanco y  negro que retrata Delibes, se convierte en manos de la actriz vallisoletana en un ejercicio de progresión dramática. Desde el susurro inicial del velatorio, hasta la catarsis final, donde Carmen Sotillos se desgarra el alma en un ejercicio de sabiduría dramática. El grito desgarrado de Carmen frente al ataúd es el grito de toda una sociedad, de todas las mujeres condenadas a vivir su época, de aquellas que habitaron un mundo lleno de grisura (y no hemos avanzado). La actriz regaló una paleta de colores agridulces, una panoplia de honestidad interpretativa para su despedida de este personaje-mito. Quienes tuvieron la enorme suerte de disfrutarla en un teatro López de Ayala sin asientos libres, supieron agradecer el regalo con intensos aplausos. Larga vida a Carmen.

Función comentada: 16 de mayo de 2019. Teatro López de Ayala. Badajoz

 

Francisco ColladoFrancisco Collado 

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RHUMANS. PAYASOS CARGADOS DE POESÍA

 

Los payasos de Rhum & Cía buscan su identidad en este siglo XXI… Al fondo de la escena vemos, escuchamos a gente que opina, lanza dardos, critica, cuestiona el papel,  la contemporaneidad de los payasos, en esta época de realidades virtuales…

Los Augustos están  medio desnudos, o a medio vestir sus caracteres, con la caras enharinadas escudriñan,  indagan confusos, cómo hacernos reír...

Aparece el Clown, el listo dispuesto a dirigir, encauzar el hilo conductor, narrativo... los payasos como arma política...

Metidos  en harina filosófica, empieza el cuento… Aunque ya en la primera frase, Pierrot  descubre que no existe consenso sobre el relato, afloran las tensiones, las discrepancias cotidianas…

Sobre las Tablas visualizamos la dificultad de dialogar, la necesidad de buscar puntos de coincidencia… Los payasos se decantan por el   concepto pueblo... porque todo el mundo tiene su pueblo… Por el contrario  palabras como país, con sus barreras, sus fronteras, dividen, provocan ampollas…

Pillada la pulla, reflejados en ese espejo los espectadores  ríen…  Ya dijo el clásico que la risa abre bocas y mentes...

Siguiendo con el análisis, la  investigación, el Clown sugiere que quizá necesitamos a los payasos para que nos hagan reír, para borrar la inquietud, los agobios de nuestra vida…

Plantea un nuevo dilema… quizá es el estrés el que nos empuja al teatro para relajarnos… pero ese justificado anhelo, tiene un daño,  una consecuencia  colateral... trasladamos el estrés  a los payasos que cargan con la ansiedad, la obligación de aliviar, de hacernos olvidar nuestras batallas  diarias...

Propone poner una payaso en nuestra vida. Un payaso en casa, un payaso muy particular  que nos permita desfogar nuestras frustraciones, desahogar  nuestras tensiones...  Una vez curados, recobrados, recuperado nuestro ser, nuestro bienestar,  podemos abrazar a nuestros seres queridos, reanudar nuestras relaciones familiares… personales, sin rencor, sin rencillas...

Entre bromas y burlas, golpes y fintas… Juegos de magia tan fallidos que nos acaban descubriendo el truco… Escenas de un cabaret disparatado… Charangas… La nave va, vuela...

Son unos payasos que llevan los zapatos en la cabeza, que representan, y actualizan los números clásicos, que reconstruyen los caracteres tradicionales… Reflexionan con nosotros, se ríen con nosotros, calan nuestro ánimo, nuestra ánima...

Y como conclusión, nos ofrecen un final apoteósico… Un volver a empezar… poético...

Como contrapartida, quizá podríamos plantearnos poner un payaso en nuestras vidas, o al menos acercarnos a redescubrirlos al teatro… Premiarles con nuestro aplauso, nuestras risas...

 

RHUMANS

Reparto Joan Arqué Roger Julià Piero Steiner Pep Pascual Mauro Paganini

Ficha Artística Autoría Rhum & Cia Jordi Aspa 

Dirección Jordi Aspa

Dirección musical Pep Pascual 

Composición musical Pep Pascual - Mauro Paganini

Movimiento  Magí Sierra

Dirección técnica Xavi Xipell “Xipi” 

Dirección de producción Carles Manrique (Velvet Events) 

Escenografía  Rhum & Cia, Adrià Pinar y Víctor Peralta

Vestuario Elisa Echegaray Paca Naharro

Diseño de Iluminación Quico Gutiérrez

Diseño de sonido / concepción sonora Marc Sant

Diseño de vídeo  Miguel Ángel Raió

https://www.teatroabadia.com

 

Titania  

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UN DIVERTIDO FALSTAFF EN EL REAL

 

La evolución de Verdi en su composición musical, se hace patente en óperas como Otello, Un ballo in maschera, y culmina con su última obra Falstaff, con un libreto de Arrigo Boito basado en dos obras de Shakespeare: Enrique IV y Las alegres comadres de Windsor. En forma de teatro de enredo, realiza una crítica de la hipocresía de la sociedad, en este caso inglesa, muy dada a esta forma de comportamiento social. El resultado es una deliciosa y jocosa obra, con la que el maestro italiano se aparta de su tradicional dramatismo argumental, componiendo una obra maestra, con una música cargada de matices expresivos, en gran parte diferente a lo que el maestro de Le Roncole había creado.

La dirección artística es de Laurant Pelly que anteriormente había dirigido en el Real La Fiile du regiment, Hansel ünd Gretel y El gallo de oro, todas ellas verdaderamente notables. En esta ocasión aborda la producción con un estilo muy de teatro de enredo, con una perfecta definición de los personajes, hasta culminar en un tercer acto quizás menos intenso que el resto, pero no exento de acierto. El tratamiento de Pelly resulta tan divertido como pretenden Verdi y Boito, sin aportar matices de una excesiva creatividad personalizada que distorsionarían el sentido de la obra. Pelly siempre es así, representa lo que lee, con una escenografía muy brillante que acentúa el sentido del libreto y con una excelente dirección de actores.

La dirección musical del italiano Danielle Rustioni, correcta pero sin aportar nada especial, a pesar de que la obra se presta a ello, por la riqueza de su partitura. La orquesta titular del Real estuvo bien, siguiendo la línea de esta dirección algo descafeinada.

El elenco con luces y sombras; Roberto de Candia  no es el Falstaff profundo que uno espera, pero cumplió dentro de su voz, buena pero insuficiente para el personaje que justificó su actuación con una gran interpretación. Joel Prieto como Fenton, es un tenor que a veces parece más preparado para un musical  que para una ópera de tal envergadura y actoralmente quedo como un pobre enamorado con muy poca entidad. Buena interpretación vocal y dramática de Ford por Simone Piazzola. Floja la voz del personaje de Dr. Caius de Christophe Mortagne. Muy bien  Mikeldi Atxalandabaso y Valeriano Lanchas como Bardolfo y Pistola. La parte femenina, muy importante en esta obra,  y de ellas bien sin excesos Maite Beaumont como Meg, y triste la actuación de  Daniela Barcellona, con una pobreza vocal impensable y una actuación indefinida como Mistress Quickly. Correcta Rebecca Evans como Alice Ford. Es indudable que con gran diferencia, la triunfadora de la noche es la española Ruth Iniesta, como Nanetta, con una voz fresca, bien timbrada y gran belleza. 

Podemos resumir la producción, en este caso coproducción del Teatro Real, con  Bruselas, Burdeos, la Tokyo Nikikai Opera y Neoescenografia, como una gran puesta en escena de una obra magistral, que satisfizo al público a pesar de la inconsistencia del elenco y una dirección musical rutinaria.

 

   Francisco Mejorada Jiménez  Francisco Mejorada Jiménez  

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LA REFLEXIÓN DEL SONIDISTA: LA TRANSPARENCIA, DE MORENO ARENAS

 

Simplemente soy sonidista del Grupo de Teatro del ICAGR. Es decir, soy un abogado metido a teatrero amateur y mi función en el espectáculo es contribuir, mediante el manejo del sonido, a que brillen ante el respetable tanto los actores como la obra que representan, a las órdenes del director, como es natural.

Cuando llego a la sala, luzco orgulloso el escudo de mi Colegio profesional sobre el pecho y en mi espalda la palabra TEATRO; y actúo –porque lo que hago es igualmente actuar– desde la cabina o desde otro lugar, pero nunca desde el escenario. En consecuencia, pocos me conocen y para la inmensa mayoría del público, y también de la crítica, mi labor suele pasar casi desapercibida. Está ahí, sencillamente, como lo están las butacas en su patio; salvo que, en mi infortunio, en lugar de dar esplendor, arroje sombras a la actuación, entonces sí que me notan.

Mas, para poder decidir qué efectos sonoros y qué músicas han de emplearse en cada momento de la función hay que conocer y analizar muy detenidamente la obra que se representa y hay que saberse cómo la interpretan los actores, con los que, a fin de cuentas, entablo continuos diálogos a lo largo de toda la representación. Ellos actúan y yo les respondo con mis músicas y sonidos, o viceversa.

En tanto que sonidista, soy también, pues, en cierto modo, analista literario. Lo exige mi papel. He de captar qué movimientos anímicos se quieren provocar en el espectador para poder contribuir a lograrlos.

Y he aquí que, en esta ocasión, me ha tocado sonorizar nada más y nada menos que un estreno mundial. ¿Puede haber mayor honor para un teatrero? Y no en un teatro al uso, arropado por todos sus medios técnicos y tramoyas, sino totalmente fuera de contexto: en el Salón de Plenos de la Casa Consistorial de la ciudad de Granada. En el templo más democrático que existe, puesto que los ayuntamientos adoptan siempre sus decisiones democráticamente al emanar estas del acuerdo mayoritariamente tomado por los ediles, ya impere la democracia en el resto de las instituciones del país o incluso en los periodos autárquicos y hasta dictatoriales.

Pues bien, la obra se titula “La transparencia”; es del dramaturgo José Moreno Arenas, y difícilmente se habría encontrado un marco más apropiado para ser estrenada, dado su contenido.

La primera dificultad que ofrece esta es que no tiene palabras. Los cuatro actores que interactúan no llegan a pronunciar ni un solo vocablo, pero tampoco es mimo lo que hacen. Es teatro gesticular. Profieren sonidos y se comunican entre sí, pero no hablan en ningún momento. A pesar de ello, el público, sonriente, se entera de todo. O eso creen algunos.

Otra dificultad de esta obra es su duración. No es larga, pero tampoco se trata de teatro mínimo. Son más de veinte minutos enviando mensajes al público sin pronunciar palabra alguna. Pero esto queda superado por la propia dinámica que encierra el libreto y la extraordinaria actuación de los intérpretes. Son más de veinte minutos, pero al final parece que han sido solo cinco.

Y es que Moreno Arenas, con esta obra y otras que siguen la misma línea de pensamiento, nos ofrece un teatro aparentemente fácil. Pero eso es solo una apariencia que dimana del hecho de plasmar realidades cotidianas, reconocibles, que unas veces las ofrece hasta recurriendo a hitos costumbristas y en otras, como en esta ocasión, empleando recursos estridentes y sorpresivos que se sumergen de lleno en el terreno de la ficción surrealista.

Lo que en verdad hace este escritor es teatro para públicos inteligentes.

Teatro fácil y asimismo amable, pero una vez más en apariencia. La amabilidad deriva de la circunstancia de que la sonrisa no falta en ningún momento, exclusivamente. Esa sonrisa que hace al espectador cambiar su rictus cuando cree reconocer en las evoluciones de los actores la socorrida crítica mordaz y tan de moda hacia quienes detentan el poder (sí, ese es el verbo, detentar, los que detentan el poder porque lo ejercen ilegítimamente, secuestrándolo, desde el momento en que incurren en el abuso, por muy electos que hayan sido).

Pero muchos son los que no se dan cuenta o no quieren percatarse de que, en realidad, la crítica proyectada en esta ácida comedia no se queda en estar dirigida contra el político corrupto de turno; más bien retrata a la condición humana, que queda rebajada de categoría por el abuso. Denuncia, sobre todo, la corrupción social, que muchas veces es la que propicia la corrupción política: De concepto, soy un ser muy honorable y exijo honorabilidad, pero cuando entro a participar de los repartos –legales, por supuesto–, pues ya, como que importa menos quién hace esos repartos y lo que hace mientras está repartiendo, no sea que lo echen, con él se acabe el reparto y deje yo de obtener mi parte –legal, claro está, siempre muy legal–.

Es por ello que a esta faceta del teatro de José Moreno Arenas se la conoce como ‘teatro indigesto’.

Si a los juristas, cuando en la carrera estudiábamos el Derecho Romano, se nos presentaba el Digesto como aquella compilación ordenada de las normas y la jurisprudencia que, allá por el año 530 (d.C.), regían las relaciones de las personas en el imperio romano de oriente, recopilada por el emperador bizantino Justiniano I, llegando su influjo doctrinal en cierta forma hasta nuestros días, ahora Moreno Arenas nos pone a todos ante lo INdigesto, que es todo lo contrario al estado de cosas derivado de una sistematización, de un ordenamiento. Y además es indigesto su teatro porque lo que propone es difícil de digerir para algunos o más bien para casi todos; si es que el espectador quiere darse cuenta del elocuente mensaje subyacente que está mandando el autor, claro está.

Con este teatro esbozarás una sonrisa, sí. Pero esa sonrisa seguramente llegará a ser mucho más cáustica para contigo mismo que todo un discurso moralista, incluso aunque no se llegue a pronunciar ni una sola palabra en toda la representación. Se trata de un teatro capaz de remover conciencias y, por ello, de devenir en indigesto lo que tan amable comienzo tuvo.

Y me quedo aquí; no desvelo más porque el teatro, que es arte, se hace para ser visto y oído, no para ser contado. Preséncialo y te conmoverá.

Obra y autor: La transparencia, de José Moreno Arenas

Compañía: Grupo de Teatro del Ilustre Colegio de Abogados de Granada

Dirección: José Manuel Motos

Interpretación: Ángel Domínguez, Luis Gómez-Quesada, M ª Victoria Aguilar e Irene Rodríguez

Escenografía: Luis Gómez-Quesada

Iluminación y Sonido: José Manuel Ferro y Paco Pomares

Maquillaje: Nieves Castillo

 

José Manuel Ferro Ríos - Técnico de Sonido

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EL OTRO, UNAMUNO/CONEJERO. COMPAÑÍA EL DESVÁN TEATRO - TEATRO LÓPEZ DE AYALA (BADAJOZ)

 

Poner en escena una propuesta metafísica como la unamunianaEl Otro” es una apuesta valiente, arriesgada y plena de amor por las tablas. Ya en su época los estrenos de Unamuno, junto con Valle Inclán, Gómez Carrillo o Martínez Sierra, reclamaban salas privadas y publico minoritario. El existencialismo se mistura con un cierto aroma policiaco y la metáfora del conflicto entre hermanos, convive con el misterio que en boca de la Ama (excelente Celia Bermejo), adquiere tintes filosóficos: ¿Es que si conociéramos nuestro destino, nuestro porvenir, el día seguro de nuestra muerte, podríamos vivir? El teatro del escritor vasco es pura síntesis, lenguaje diáfano, preciso, siguiendo la estela clásica, pero con amplia querencia por el teatro experimental de la época. Este es un drama de fuerzas primigenias que navega en aguas procelosas. La dualidad, el cainismo, el subconsciente, son algunos de los temas a los que se aproxima el texto. Esos gemelos, tan separados como los de la comedia de Plauto, se convierten de la mano de Alberto Conejero en metáfora de una herida histórica abierta. En memoria y reflexión sobre la barbarie (y sobre la locura y la muerte). Para ello las licencias y referencias sitúan la obra en un espacio anacrónico (la postguerra española). Una peculiaridad que se anuncia desde su inicio, cuando en la radio un remedo del noticiario del Régimen, nos sitúa certeramente en el espacio vital. Unamuno estrenó esta obra en 1932 con la compañía de Enrique Borrás en el Teatro Real. Aún quedaban unos años para el conflicto de desgarraría el país, por lo cual la metáfora asume el nivel de profecía. De este modo, desde la génesis de la obra de Unamuno, los dos hermanos pasan a representar el absurdo y la sinrazón de una violencia histórica. Las aportaciones musicales (Álvaro Rodríguez Barroso), transmiten la opresión y angustia de los protagonistas o sitúan históricamente el instante con obras como “El Vito”, que fuese recogido por Federico García Lorca. Un guiño certero a la parábola histórica.

José Vicente Moirón peina con intensidad su personaje (Cosme), sus ausencias, las metamorfosis de esta difícil propuesta, extrayendo gran variedad de registros, declamando con precisión, ritmo y elocuencia. El rencor fratricida bebe directamente de la nueva psiquiatría de la época, jugando con la contienda histórica y planteando diversos niveles, en un juego de espejos denso y lleno de interrogantes. El texto está lleno de referencias clásicas y hebraicas, desde las mitológicas Furias, que el protagonista dice que “vienen a atormentarle”, hasta  la leyenda de Esaú y Jacob, los dos hermanos que ya combatían en el vientre materno.

El Otro” plantea dilemas universales sobre la identidad del ser humano, las verdades incompletas, el desconocimiento de nosotros mismos. Esta versión, dirigida notablemente por Mauricio García Lozano, añade la conciencia histórica, el desdoblamiento de Caín y Abel en un lugar “por donde cruza errante la sombra de Caín”. Machado sabía bien de que hablaba, y la propuesta de El Desván Teatro,  juega con los resortes de una memoria que aún no cierra heridas, de la otredad entendida como enfrentamiento. Habla sobre la capacidad de ser a la vez victimas y verdugos.  La mímesis de las mujeres, mutando en nacientes rivales para continuar el ritual de destrucción, es el último eslabón de una cadena que sólo se consuma con el sacrificio ritual del protagonista. El ritmo dramático es creciente en cada cuadro hasta la catarsis final. La escenografía coparticipa para ofrecernos esa sensación de opresión, de prisión interna. Lo hace bebiendo de las fuentes del expresionismo alemán, con esos decorados de paredes ligeramente inclinadas y cristales opacos que sugieren una prisión interior. Un paisaje sin escape posible que hunde sus raíces en el juego entre la razón y la locura. Es loable la recuperación de obras como “El Otro”, de escasa representación desde su estreno (fue recuperada por Jaroslaw Bielsky en 1995), que nos acerca a uno de los más intensos e incomprendidos dramaturgos hispanos. Un teatro despojado de todo adorno, salvo lo esencial, donde la palabra es el arma, la guía y la catarsis. El resto del elenco define los personajes con seguridad y ardor dramático. Desde el freudiano psiquiatra encarnado por un certero Domingo Cruz; de potente presencia escénica; a la profunda y simbólica Ama (Celia Bermejo), transmutada en un taciturno demiurgo que sostiene alguna de las mejores líneas del texto. Delicada e intensa Carolina Lapausa (Laura), para un personaje desnortado de difícil desarrollo y Silvia Marty (Damiana) de controlada dicción y amplios recursos corporales. El Otro es un espejo de inquietudes no solucionadas, de heridas jamás cauterizadas. Una sacudida que, de la mano de El Desván Teatro, deviene un espectáculo intenso, hipnótico y desmitificador.

Proyecto Iberescena España-México / Coproducción Junta de Extremadura

Miguel de Unamuno / Alberto Conejero

Dirección: Mauricio García Lozano

Escenografía y coordinación artística: Diego Ramos

Diseño de producción: Domingo Cruz

Producción México: Claudio Sodi, Magnífico Entertainment

Actores (por orden de aparición). Celia Bermejo / Paloma Woolrich - Domingo Cruz - Carolina Lapausa - José Vicente Moirón - Silvia Marty

Ayudante de dirección: Pedro Luis López Bellot

Diseño de iluminación: Fran Cordero

Composición musical y espacio sonoro: Álvaro Rodríguez Barroso

Diseño de vestuario: Gala González

Diseño gráfico: Al Rodríguez

Dirección técnica: José Manuel Paz Corbelle

Asistencia técnica: Solomúsica

Confección de vestuario: Inma Cedeño

Pintura y acabados de escenografía: Pilar Triviño (CreArte), Luisa Santos, Diego Ramos

Comunicación: Toñi Escobedo

Construcción de escenografía: Javier Parejo y Diego Parejo (Escenografías El Molino)

Fotografía: Ana Antolín

Video: El Centro de Documentación Teatral (INAEM)

Maquillaje: Rocío González

Asistentes de producción: Mario Martín y Javier Gutierrez

Función comentada: Badajoz. 4 de Mayo. 2019

 Francisco ColladoFrancisco Collado 

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SI NOTA ALL’IMBRUNIRE DE LUCIA CALAMARO EN EL TEATRO ARENA DEL SOLE DE BOLONIA

 

Si nota all’imbrunire (Se nota al anochecer) se estrenó en el Teatro San Ferdinando de Nápoles en el “Napoli Teatro Festival Italia 2018” con gran éxito. Lucia Camarano, autora del texto y directora del espectáculo, es una sensible dramaturga que, tras unos comienzos sudamericanos, se ha formado principalmente en la Sorbona y, en el mismo París, con Jacques Lecoq. Desde 2002 vive y trabaja en Roma como auto-productora y fundadora de una compañía. Sus textos tienen una dimensión poética, como el que acabamos de ver, que consideramos de gran actualidad e impregnado de una profunda melancolía.

Es el tema de la soledad, familiar y social, de la tercera edad, con la historia de un anciano, Silvio, que vive solo en un pequeño pueblo y no quiere pedir ayuda a sus hijos ni al hermano, y quiere vivir solo el dolor por la muerte de su adorada esposa. Se puede considerar también un drama de la incomunicación, porque los hijos intentan mostrarsele próximos, pero la dificultad de comprensión se da incluso entre ellos. Silvio es también un padre que ve, a lo mejor amplifica, y no acepta las debilidades de los hijos. Todo ello se desarrolla en un dia en que han acudido a su casa, aislada en un pueblo ya con pocos vecinos, para celebrar su cumpleaños y el aniversario de la muerte de su mujer. A la distancia generacional y emocional se añade la divergencia entre ellos: una hija (Maria Laura Rondanini) con el ansia de progresar en su especialidad y la manía de la limpieza y orden de la casa, la otra (Alice Redini) que se considera una poetisa pero que recurre al plagio de autores conocidos, un hijo (Riccardo Goretti) con un indefinible trabajo de informático, y un hermano (Roberto Nobile) que no se resigna a envejecer. Subraya la soledad de Silvio la repetición en solitario del soplo de la vela tras la ceremonia familiar de cumpleaños.

La escenografía de Roberto Crea presenta un ambiente blanco de asepsia casi hospitalaria, con un cerramiento de paneles traslúcidos que podría evocar un invernadero y que al abrirse deja ver un gran arco al fondo. Un par de estilizados bancos de jardín, una mesa y, a un lado, un pequeño mueble con libros consituyen el escueto mobiliario de geometrías rectilíneas. La única nota de color, con predominio del azul, la da la iluminación de Umile Vainieri, que baña de suaves tonos cambiantes la lineal carpintería de los paneles. Muy adecuado el vestuario de Ornella y Marina Campanale.

Todo el cast, dirigido con mano segura y cuidadosa del detalle y los matices, brilla por su excelente nivel. Destaca la magistral interpretación del veterano y popular Silvio Orlando en el papel protagonista que, intenso y mesurado en su deseo inconfesado de comprensión, ofrece momentos emocionantes, como la historia del enamoramiento de su mujer por la visión de sus pies. Su mímica revela la fragilidad de su ser difícil, melancólico y sentimental, gruñón y tierno al mismo tiempo. Los breves monólogos de Orlando, que alguna vez logran interrumpir el bullicio de sus familiares, encuentran su cabal expresión sobre todo al final: triste y solo en el cementerio, con un ramo de flores el dia del aniversario, recordando con insanable dolor hasta los momentos más insignificantes de la vida con ella, se recuesta sobre la tumba.

A pesar de algunos golpes de ironía que arrancan la risa del público, el espectáculo es tan triste como, desgraciadamente, la situación de la vida real que presenta. La función adolece de algún momento lento y sin duda le habría beneficiado una duración menor sin descanso, pero la extraordinaria interpretación de todo el reparto ha entusiasmado al público, que ha aplaudido y ovacionado al equipo y en particular a Silvio Orlando, que al final ha jugado con el público lanzándole el ramo de flores.

 

Dirección: Lucia Calamaro.

Escenografía: Roberto Crea.

Iluminación: Umile Vainieri.

Vestuario: Ornella y Marina Campanale.

Bolonia, 17-19 de abril 2019.

 

Magda Ruggeri MarchettiMagda Ruggeri Marchetti 

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ORLANDO DE VIRGINIA WOOLF. TEATRO DE FONDO. SOBERBIO RETABLO TRANSGÉNERO

 

Fue Sally Potter (Orlando. 1992), quien en su día nos ofreció su personalísima y hermosa recreación de esta novela “difícilmente clasificable”, en palabras del genial escritor Jorge Luis Borges. Si bien, la traslación a la pantalla de este fascinante cuento de hadas, reivindicativo y militante, ya contenía la dificultad de adaptar la potente prosa de la escritora, Potter resuelve a nivel visual los obstáculos narrativos de la novela. Su traslación al teatro podría parecer aún más árida y llena de escollos, hasta que se tiene el placer de asistir como espectador a la adaptación que Vanessa Martínez y Teatro de Fondo han dibujado con la tesis narrativa de Woolf. La compañía desarrolla un espectáculo deslumbrante donde los estereotipos de género, el travestismo, el rol social y la transgresión nos llegan de la mano de un ácido (e inteligente) sentido del humor, respetuoso con la obra genésica y enriquecedora con su referente novelístico. Orlando es la historia de un tránsito, pleno de referentes, guiños irónicos, intrigas y reflexiones.

Vanessa Martínez y Teatro de Fondo, han sabido destilar los heterogéneos momentos históricos, adaptándolos a los cánones del medio teatral, desarrollando esta “falsa biografía” como si de una investigación se tratase. Dotando a los sucesivos acontecimientos de vitalidad y amplia frescura escénica. Este artefacto conceptual, funciona con precisión y dota de frescura las escenas. Juega con el humor, la sátira o la reflexión, sin perder el ritmo dramático en ningún instante. El binarismo del personaje, arrasa con las rígidas clasificaciones sexuales, su androginia camina hacia la búsqueda profunda del ser humano, hacia una eliminación de la polaridad y las fronteras de género. En la novela; en el instante en que Orlando despierta tras su metamorfosis; las prendas elegidas son una casaca y bombachas turcas. Ambas metafóricas prendas unisex. Toda la potencia irónica de la novela se mantiene, aligerando la densidad de algunos pasajes y dotando de vitalidad los instantes de esta fascinante exploración sobre la identidad sexual. Los actores; en modo coral; también se travisten en diversos personajes, peregrinando por ellos con soltura, sentido del ritmo, versatilidad y amplio dominio del lenguaje corporal. El desdoblamiento es loable. Los diversos personajes perfilados por Gustavo Galindo: la cómica archiduquesa, la hipocondríaca Florinda, el burocrático Swift. También la Sra. Bartholomew; o el histriónico Greene, creados por Pablo Huetos. La jocosa Isabel I, de Pedro Santos, la deliciosa (y engañadora) Sasha, interpretada por Gemma Solé. Son tan sólo un ramillete de la amplia panoplia de certeros personajes desarrollados en escena. No por ello, la intensidad de los mismos se resiente. Las pinceladas de esta paleta cromática son certeras y; con apenas unos esbozos; nos sirven para adentrarnos en sus vivencias y perfiles. Un mérito del elenco, que hace de la versatilidad su marca. Incluso hay un instante en que regalan una canción de claras reminiscencias renacentistas. Una adaptación del Riu, riu, chiu, atribuido a Mateo Flecha el Viejo.

No duerma más, despierte ya señor,

Mire que el sol pregunta ya por vos.

Haga el favor, que son más de las dos

La obra se apoya sobre otros pilares, amén de las excelentes interpretaciones. La formidable escenografía (Alessio Meloni), el uso del maping (Chiken Assemble), con ilustraciones de Luis Frutos, que enriquece el ritmo narrativo, el vestuario (Paola de Diego), que dota de modernidad la propuesta, y el apoyo sonoro de un ensemble de alto nivel. Es fácil reconocer; entre otras; una versión de la obra del laudista isabelino John Dowland. La famosa obra “Come Again”, perteneciente al disco “Andreas Prittwitz –Looking Back Over The Renaissance-”. Este es otro de los puntos fuertes del montaje. La respetuosa utilización de la música, adecuada a cada periodo histórico y la utilización de instrumentos de época (viola de gamba, archilaúd), de la mano de Andreas Prittwitz y su grupo “fusión” entre instrumentos del renacimiento y actuales. Uno de los instantes más relevantes del texto, cuando la reina le pide a Orlando: “No envejezcas, no te apagues nunca, no dejes que te marchiten”, es adornado con la “Lacrimae Antiquae” de Dowland.

La compañía hace un irónico uso de un atrezzo inexistente, donde espadas, copas y otros elementos, están hechos “literalmente” de aire en un homenaje al mundo del clown o del mimo.

Los juegos verbales y referencias; incluso las morcillas; en su justa medida, con ocultos “homenajes”. Como ese dialogo humorístico con Sasha, donde en medio de un ruso macarrónico se nombra a Boris Pasternak y su obra doctor Zhivago.

Este Orlando goza de un potente ritmo narrativo, gran sentido del timing y una potente dirección, que da cohesión a la rica paleta de personajes, niveles narrativos y propuestas. Esta membruda arquitectura esta apoyada sobre la frescura interpretativa de Rebeca Sala*, que recorre diestramente todo el paisaje anímico de Orlando. Desde el inseguro adolescente de la primera época, hasta la mujer fuerte y señera del epílogo. Dotándolo de diversos planos narrativos y una rica textura para regalarnos un soberbio retablo transgénero.

 *Rebeca Sala, ganó el premio a mejor actriz por el cortometraje “Estocolmo” en el XVI Festival Ibérico de Cinema de Badajoz.

Función comentada: 12 de abril de 2019. Teatro López de Ayala. Badajoz.

 

Francisco ColladoFrancisco Collado 

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Imprimir todoEn una ventana nuevaKOHLHAAS: EL ACIERTO DE SABER CONTAR UNA HISTORIA

 

La obra de Von Kleist Kohlhaas ha sido adaptada por Marco Balliani y Remo Rostagno para ser narrada por una sola voz a modo de monólogo teatral o relato corto con un narrador omnisciente.

Recuerda mucho esta historia de tintes medievales pasados por el romanticismo más autoexigente y puro, a una de aquellas historias tan queridas por los romances de ciego que se narraban por los pueblos y plazas de España y que tanto gustaron más tarde a los creadores de la generación del 27 como modo de expandir el teatro. En ellas un ciego (o alguien tapado con gafas que fingía serlo: todo vale para ganarse la vida) narraba para las gentes sencillas, ayudándose de una pizarra o cartel, una historia compleja, generalmente sangrienta pero edificante, poblada de personajes variados que se dividían entre buenos y malos, pícaros o santos, mimando sus voces y gestos hasta hacer estremecer a un público ansioso de oír lo mismo una y otra vez. 

Al  ser el tema preferido por el teatro de Von Kleist los abusos del poder, ya sabemos que en ella un poderoso se va a burlar de un pobre hombre que llevaba una vida tranquila hasta toparse con él. Aunque en la obra se habla de intereses y posesiones materiales como sustento de la dignidad humana, el tratamiento que se da a lo espiritual y la importancia de vivir en armonía con lo que nos rodea son destacados sobre cualquier consideración material

Con su sola voz de acento extranjero por todo instrumento, el actor Ricardo Rigamonti entona, en poco más de una hora, un himno contra la injusticia y a favor de la dignidad humana. ¿Hay que salvarse a cualquier precio? No. El vivir en armonía consigo mismo vale mucho más que la propia vida. . Hallazgos como el símil de la aguja con hilo valen ya toda una función dramática.

 

Título: Kohlhaas

Basado en Michael Kohlhaas de Von Kleist. Traducción: Beatriz Castellary

Cía: Nadadelirios

Intérprete: Ricardo Rigamionti.

Dirección: María Gómez

Iluminación: Magdalena Broto

Distribución: Sketches eventos

Sala Guindalera (Martínez Izquierdo, 20, Madrid)

Fecha función comentada: 14 de abril de 2019

 

    Nunci de León    Nunci de León  

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Granma – metales de Cuba en el Teatro Arena del Sole de Bolonia

 

Aun no siendo espectadores avisados, el planteamiento de la escena y de los personajes nos evoca desde el comienzo del espectáculo el recuerdo de la representación en esta misma sala de Atlas des Kommunismus de Lola Arias. El programa nos revela enseguida la razón: dramaturgia, escenografía y vídeos comparten autorías. La del concepto de Granma corresponde al suizo Stefan Kaegi, una de las mayores figuras del teatro documental europeo con el grupo “Rimini Protokoll”, del que es cofundador en 2002 y colaborador con Lola Arias en Airport Kids de 2008. El sello distintivo del grupo, receptor de innumerables premios, es una nueva forma de teatro documental que no se sirve de actores profesionales, sino de protagonistas de la vida misma cuidadosamente seleccionados, y encuentra también plena realización en Granma.

El friso que nos ofrece de la historia cubana, desde el régimen de Batista y el retorno de los revolucionarios en el mítico yate, hasta la era post-Obama, está confiado a los vídeos en la pantalla, que ocupa todo el fondo encima de unas gradas, y a las intervenciones en lengua vernácula de los cuatro actores con subtítulos, pero redime su aparente monotonía didáctica con la simpatía que despiertan los jóvenes actores. Los personajes conservan sus nombres: Milagro Álvarez y Diana Sainz, ambas de ascendencia afro-cubana, Christian Paneque y Daniel Cruces-Pérez, este último el más senior y con mayor papel narrador. El tiempo teatral refleja la larga historia de la revolución cubana. Palabras e imágenes nos proporcionan flashes de la fe en el sistema, entusiasmos, desilusiones y estrecheces de sus padres y abuelos, simples habitantes, con protagonismo revolucionario o con responsabilidades gubernativas. El cambio generacional se percibe en los comentarios de los actores, que no se recatan en juzgar con desencantado realismo las corrupciones y privilegios, como los de algunos funcionarios del régimen en el acceso a la vivienda, añadiendo guiños a la actualidad italiana.

Los “metales de Cuba” del título son evidentemente los de las trompetas de varas que exhiben los protagonistas durante toda la función, ya para introducir el audio con unas sencillas notas (solo Diana Sainz es música profesional) o manejadas como metralletas. Son también el símbolo de las escaseces del país bajo el eterno bloqueo económico, que lleva la necesidad de reciclar metales a extremos tan patéticos como el de recoger utensilios domésticos y hasta medallas para poder fundir una estatua de bronce -de tamaño menor del natural- en memoria de un personaje ilustre.

El inacabable aislamiento, temeroso del capitalismo agresivo del vecino del norte, tiene reflejo explícito en la estructura y cadencia de la obra. El espectáculo, de dos horas y cuarto sin intervalo, tiene un ritmo expositivo uniforme, pero la propia realidad retratada no deja de ofrecer momentos teatralmente eficaces, como la visión de las cartillas de racionamiento, una de la época del fervor revolucionario durante el primer bloqueo, en la que no faltaba a nadie lo esencial, y otra última con más casillas de géneros vacías. Es la plasmación fisica del estancamiento, de la lentitud, de la historia congelada, de vidas suspendidas en el tiempo sin salida concreta a la vista. El entretenimiento musical festivo, insinuado en el título y el cartel con expectativas de brillanteces trompetistas centroamericanas, no se verá satisfecho, al margen de una efectista integración momentánea de los cuatro trompetistas sobre las gradas con la imagen proyectada de la banda en el luminoso ambiente caribeño.

La obra se cierra con el protagonismo del vídeo, que nos lleva en largo recorrido en automóvil por el paseo del Malecón, flanqueado de edificios poco mantenidos, sobre un asfalto deteriorado y cruzándonos con obsoletos vehículos. El público, afectado sin duda por la atmósfera poco eufórica, volcó el entusiamo en aplaudir a los simpáticos intérpretes, supervivientes de la historia que no renuncian a expresar sus sueños de un futuro personal mejor.

 

Dirección: Stefan Kaegi

Dramaturgia: Aljoscha Begrich, Yohayna Hernandez

Escenografía: Aljoscha Begrich.

Vestuario: Julia Casabona.

Vídeo: Mikko Gaestel, Stefan Korsinki.

Música: Ari Benjamin-Meyers.

Producción: Rimini Protokoll y Maxim Gorki Theatre Berlin en coproducción con Emilia Romagana Teatro Fondazione y seis grupos más.

Teatro Arena del Sole, Bologna 10 abril 2019.

 

Magda Ruggeri MarchettiMagda Ruggeri Marchetti 

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EL BARBERILLO DE LAVAPIÉS ZARZUELA EN SU MÁXIMA EXPRESIÓN

 

Una de las obras cumbres de nuestro repertorio lirico, es El Barberillo de Lavapiés, de Francisco Ajenjo Barbieri y Luis Mariano de Larra.  El madrileño maestro Barbieri, es un personaje clave en nuestra lírica, y en el panorama musical español del siglo XIX, por su faceta de compositor, uno de los mejores de este país, que además como director de orquesta, trajo a  España obras trascendentales en la música europea. No puede olvidarse igualmente su faceta de musicólogo, en la que recuperó una gran parte de nuestro  olvidado repertorio musical.

Ciñéndonos al Barberillo, la última de sus zarzuelas, estrenada en 1874 en el Teatro de la Zarzuela, es una  obra en tres actos que si bien hace un guiño al Fígaro del Barbero de Sevilla en la presentación de Lamparilla, el resto de la obra es una autentica y magnifica recreación de la música española, apoyada en un buen libreto de Luis Mariano de Larra, hermano del poeta romántico Mariano José de Larra. El espectador se encuentra con un espectáculo que en su conjunto es alegre, chispeante, con toques críticos historicistas, dotados de comicidad. La dirección escénica que realiza Alfredo Sanzol es minimalista, basada en unos paneles móviles que se convierten alternativamente en frontales de edificios o calles, por las que se produce un gran movimiento de idas, venidas y correteos de, los conspiradores, los Guardias Valonas y los nobles. Este gran movimiento escénico compensa y hasta hace resaltar lo que sucede en el escenario, con un dinamismo de todos los intervinientes, elenco, coro y figurantes, unidos a la coreografía de Antonio Ruz. Digno de resaltar el vestuario de Alejandro Andujar, que refleja perfectamente la época, con un colorido y una brillantez realmente notables, apuntando a un casticismo, no casposo.

La orquesta dirigida por José Miguel Pérez-Sierra, uno de los buenos directores de España, muy bien, con el tono preciso a una partitura llena de encanto, con mil matices y peligrosa porque todo el mundo la conoce y ya se sabe, cuando hay grabaciones y se han visto diferentes representaciones, siempre hay comparaciones, que en este caso fueron muy favorables.

El coro bien, solo en un pasaje salió descoordinado, por lo demás brillante en una obra en el que es muy importante.

El elenco en su conjunto, contribuye a esa brillantez del espectáculo con una interpretación canora y dramática de gran nivel. Es de destacar la frescura vocal de Borja Quiza, un barítono lírico con un buen timbre, apropiado para el papel de Lamparilla, a lo que añade una comicidad capaz de llenar la escena y convertirla en eje central de la obra, tarea no fácil, dado que sobre su personaje recae el argumento de toda ella. Notable La Paloma de Cristina Faus, en un momento vocal envidiable y unas capacidades de interpretación dramática que acompaña con un sentido coreográfico envidiable. No conocíamos a

María Miró la Marquesita, una buena voz, brillante con un bello timbre y una forma de abordar el fraseo musical, muy interesante. Nos gustó el  tenor Javier Tomé, con una voz algo velada pero no exenta de potencial, aunque actoralmente hizo un don Luis envarado. Abel García, Don Pedro, un buen actor apoyado en un canto limitado y finalmente David Sánchez en el papel de Don Juan, un bajo con una voz excesivamente llena, algo engolado. Los cantantes, Carmen Paula Romero miembro del coro, que ya conocíamos por su buena intervención en el concurso de canto de Medinaceli, en continua progresión  y que con José Ricardo Sánchez y Felipe Nieto, hicieron  unos buenos partiquinos.

El público salió encantado, optimista por haber disfrutado de una zarzuela de muchos quilates, con una representación verdaderamente notable.

 

   Francisco Mejorada Jiménez  Francisco Mejorada Jiménez  

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MARÍA TERESA Y EL LEÓN: EL AMOR Y SUS LABERINTOS

 

Bajo un cartel anunciador muy cinematográfico, donde una mujer lucha por no ahogarse, nos encontramos a una única actriz, Susana Hornos, que ha puesto alma corazón y vida en una función, María Teresa y el león, de la que además es dramaturga.

El texto se inspira en las memorias de la propia María Teresa León, Memoria de la melancolía, pero lo que cuenta en él es verdad y hay documentos históricos que así lo avalan, siendo el estudio más reciente el ensayo Palabras contra el olvido. Vida y obra de María Teresa León (1903-1988) de José Luis Ferris. Premio Antonio Domínguez Ortiz de Biografías 2017, editado por Lara.

Nada es inventado aquí como no sea el final poético y necesario de vuelta al cosmos materno de Logroño, donde nació, y por eso la Fundación La Cogolla, allí donde nació la lengua, tiene algo que poner aquí como patrocinio.

La obra trata sobre la vida y la obra de la escritora María Teresa León desde que conoció a Alberti, al que decidió entregarse en cuerpo y alma. Yo nací para amar, para dar, no me importa si me lo devuelven o no. Con estas premisas, es fácil olvidarse de uno mismo para dar de comer, dar aliento y amor al peregrino que llega a tu puerta, ir de un exilio a otro sin intentar nunca ponerte tú a salvo.

Si se le quieren poner calificativos como feminista, se puede, pero lo único que dice es la verdad de los hechos que no necesitan ser calificados porque se califican solos. ¿Quién es el león que se comió a María Teresa León desde dentro, alojado en sus mismísimas entrañas? ¿No fue su amor por Alberti, quien la mató de soledades? María Teresa León lo dejó todo para entregarse a Alberti como antes lo había dejado todo (marido, hijos, posición) para venirse a Madrid  porque se asfixiaba en provincias y porque quería ser escritora. Un ejemplo de entrega total al amor y a la escritura.

Hija de un militar, María Teresa destacó como escritora aquí y en el exilio, pero decidió entregarse a Alberti. Ahora está en un sanatorio mental donde su hija Aitana, la que tuvo con Alberti, la ha encerrado; está acordándose también de sus dos hijos anteriores, y Alberti no la va a ver. Volvieron juntos del exilio en 1977, ella ya tenía perdida la memoria, lo que no la impide recordar las soledades que pasó ya en Roma. ¿Por qué estaba tan sola en Roma si estaban juntos? ¿Qué tendría que decir él aquí? Él no aparece sino en su entierro, ¿o tal vez es ella que lo sueña?

La música, el vestuario, todo está al servicio de la función y es mágico. La escenografía, aparentemente simple, es fría y deslumbrante como el fulgor de la vida que a ella la deslumbró, y de donde ahora y sólo ahora es rescatada.

 

Dirección: Carolina Román.

Texto e interpretación: Susana Hornos

Escenografía y vestuario: Alessio Meloni

Música: Alejandro Pelayo

Diseño de iluminación: Manuel Fuster

Fotografía: Javier Mantrana

Compañía: Adentro Teatro

Lugar: Sala Mirador (Dr. Fourquet, Lavapiés)

Fechas y horarios: 15 de marzo al 5 de mayo. Viernes y sábados, 20:00h. Domingos, 19.30h

Función comentada: 22 de marzo de 2019

 

    Nunci de León    Nunci de León  

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LA CALISTO, ESPÍRITU DE LIBERTAD EN LA VENECIA DEL XVII

 

 La primitiva ópera tomaba en sus libretos temas de la mitología griega y romana, de hecho la que se considera  la primera ópera de la historia  es Eurídice de Jacopo Peri, representada en los jardines del Palacio Pitti en Florencia, con motivo de la boda de Maria de Medici con Enrique IV de Francia en 1600. Desde entonces la ópera, en este caso florentina, tuvo un gran desarrollo que se trasladó al ducado de Venecia. Entre los destacados compositores de la ópera veneciana se encuentra Francesco Cavalli, una de cuyas obras, La Calixto, se ha representado en  el teatro Real de Madrid. El libreto es de Giovanni Faustini. Se trata de una obra encuadrada en el  barroco, para lo cual se ha contado con la Orquesta Barroca de Sevilla, bajo la dirección de Ivor Bolton.

El  director artístico Alden hace una escenografía en la que se sugiere el Carnaval de Venecia y en la que el cruce de amores, parejas; vienen acompañados de presentaciones fundamentadas en la mitología, rivalidades entre dioses, humanos, ninfas y un largo etcétera, que desarrollan en el escenario un espectáculo muy carnal, liberal y vistoso, con un sorprendente y bello final. Nada falta: Relaciones heterosexuales, homosexuales, toda una demostración  de que el espíritu de libertad no es tan actual y que en Venecia, en especial, llegaba a cotas elevadísimas.

La orquesta presentó lagunas en la dirección, con una música que aparentemente primitiva en su concepción, es realmente complicada en su conjunto. Cavalli se aleja de Monteverdi, gran maestro del barroco en esos tiempos, para componer una partitura luminosa, acorde con lo que se nos presenta en el escenario y a la que Alden responde con imaginación, incluso excesos que en nada distorsionan el sentido de la obra.

El elenco, en su segundo reparto, es bueno y homogéneo. Excelente Diana de Teresa Lervolino, con una gran actuación dramática, al igual que La Calisto de Anna Devin con una gran voz aunque quizás algo desvaída en lo dramático. Correctos  Mercurio de Borja Quiza y Jupiter de Wolfgang Stefan, este último un poco envarado en su papel. Bien Xabier Sabata  como Endimione, el resto en un nivel más que aceptable.

La obra, desconocida para el público del Real, algo confusa en su presentación escénica, por un libreto algo complejo, no satisfizo a todos, y el abandono de una parte de los espectadores, puede significar que hay un hábito hacia un tipo de obras en demerito de otras que merecen una mayor atención por su calidad.

 

   Francisco Mejorada Jiménez  Francisco Mejorada Jiménez  

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IDOMENEO UN CARSEN EN ESTADO DE GRACIA 

 

El Teatro Real estrena una coproducción de “Idomeneo” con los teatros de Toronto, Roma y Copenhague, con dirección escénica de Robert Carsen. La dirección musical corresponde a Ivor Bolton con la partitura de la revisión de 1786 para Viena, que realizó Mozart cinco años después de su estreno. Para el compositor de Salzburgo esta fue una de sus obras favoritas por lo que le introdujo varios cambios durante su composición, e incluso después de cada estreno. En especial, según él comentaba con su padre, fue especialmente difícil el tercer acto. La dificultad  es en gran parte debida al origen del relato basado en la mitología griega, que en este caso parte de la guerra de Troya y continua en una historia muy compleja de política, de amores, de celos, y de relaciones con los dioses, que llevaron a una fantástica partitura, muy coral, con arias, dúos, tercetos y cuartetos de una gran belleza, de hecho Mozart decía que en ellos había compuesto lo más admirable de su obra. Quizás por eso él mismo cambió el final trágico de la obra por otro feliz.

La dirección escénica de Carsen, totalmente alejada del caótico y poco coherente Oro del Rin, traslada la tragedia griega a la actualidad, introduciendo elementos relacionados con los refugiados de la guerra. El escenario elegido es una playa con el fondo del mar proyectado, y que sirve de referencia en toda la obra, agregando elementos dispersos para imaginar un caos. El resultado, aparte de la iluminación, prodigiosa, es espectacular en su simpleza y en el manejo de los principales personajes, que si bien al principio están inmersos en la masa de refugiados, posteriormente aparecen solos en esa playa, en la que se dirimen todas la pasiones y todos los conflictos de la obra. El tercer acto es brillante en su cambio de escenario, una ciudad derruida y la intervención del pueblo apoyado por el dios Neptuno, que lleva a un resultado feliz. La cantidad de figurantes mas los componentes del coro, son muy bien manejados, aportando una notable consistencia y espectacularidad.

La orquesta dirigida por Ivor Bolton, titular del Teatro Real, experto en este tipo de obras, realiza un tratamiento envidiable de la partitura, respetando a los cantantes, dirigiendo muy bien el coro, y aportando esos difíciles matices que Mozart requiere, y que no siempre son bien comprendidos.

El elenco muy correcto y muy homogéneo en especial la soprano intérprete de Elettra, la italiana Elonora Buratto, con una presencia vocal importante que le permite interpretar con una calidad fuera de lo normal. De esas voces que cuando se oyen se piensa que están ante algo especial. Bien la Ilia de Anett Fritsch, aunque quizás una mayor entidad vocal y proyección le vendría bien, pero en este caso aportó convicción al papel. El americano David Portillo nos ofreció un Idamante bueno, con una voz rozando lo lirico ligero, pero perfectamente ajustado al personaje y con calidad. Voz bella y profunda la de  Benjamin Hulett como Arbace. Finalmente hablaremos de Eric Cutler, que creó un Idomeneo aceptable, aunque con una voz con poca presencia que no consiguió transmitir la enorme fuerza del personaje.

El coro magnifico, en una ópera en la que su intervención es muy significativa tanto por su belleza, como por su aportación a la obra.

El traslado temporal del argumento de una obra clásica no siempre es bien comprendido, y a veces presenta contradicciones con el libreto. En Idomeneo la representación está supeditada a lo que es el espíritu de la obra original, a la mitología griega. No hay personaje que no tenga un equivalente con los que Carsen presenta en escena. Hay que pensar que la historia es cíclica y los personajes se vuelven a repetir en el tiempo, y este gran director de escena se sirve de esa repetición para representarlo en un mundo en que desgraciadamente las cosas siguen pasando. Se podrá poner objeción con los dioses, pero ¿qué más dioses, qué grandes emporios que tienen poder sobre la humanidad?

El público aplaudió y se oyeron algunos bravos. Idomeneo es una obra maestra pero no una obra popular, y eso influye en el resultado final de satisfacción del público.

 

   Francisco Mejorada Jiménez  Francisco Mejorada Jiménez  

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DON GIOVANNI DE MOLIÈRE EN EL TEATRO ARENA DEL SOLE DE BOLONIA

 

El mito de Don Juan nació en España en 1630 de la pluma de Tirso de Molina con el título El burlador de Sevilla y Convidado de piedra, dando comienzo a la portentosa carrera del personaje literario. Su difusión fue tan veloz y con tanto éxito que, poco después, ya en la primera mitad de ese mismo siglo, lo encontramos en Italia de la mano de Giacinto Andrea Cicognini en Il convitato di pietra, obra fuertemente influenciada por la «Commedia dell’arte». Posteriormente cada época y cada dramaturgo dotarán de nuevas máscaras al rostro del misterioso e inaferrable Don Juan, cuyo corazón, fiel a su creador Tirso, estará siempre dispuesto a vivir a la altura de nuevos tiempos, ya vestido de clásico espadachín pendenciero o desordenado y con la camisa abierta de moderno anticonformista. Su vida transcurre frenética entre fugaces amores y quiebros a la muerte. Con su mítica proclama “la razón atropellé, la virtud escarnecí, a la justicia burlé, ...” es un personaje cuya pulsión vital es, mediante el escándalo y la provocación, la oposición militante al sistema de valores y convenciones que cada sociedad logra construirse y por ello podrá encarnar su identidad en cualquier tiempo histórico con permanente actualidad.

Este es el significado que con gran perspicacia ha exaltado la lectura de Valerio Binasco, actual Director artístico del Teatro Stabile de Turín, que con su montaje ha sabido dotar de renovada originalidad a la obra de Molière Don Juan ou Le Festin de pierre, estrenada en París en 1665 en el Palais-Royal, respetando el texto. El espectáculo empieza recuperando el prólogo de Tirso, proyectado sobre una cortina. La lograda escenografía de Guido Fiorato dibuja a continuación un amplio local en un palacio en ruina con tapices rotos y paredes desconchadas. Presenta después un modesto bar de pueblo delimitado por luces y dominado por una enorme luna que presidirá también la cena con el convidado de piedra. Binasco ha encontrado una excelente solución para la muerte del protagonista y ha sabido también escoger con acierto el agradable acompañamiento musical con piezas originales de Arturo Annecchino y algunas páginas clásicas, mezclando así la tradición y la contemporaneidad. Muy adecuados el vestuario de Sandra Cardini y las luces de Pasquale Mari.

Gianluca Gobbi encarna soberbiamente a un Don Giovanni con cazadora de piel y vaqueros oscuros en batallero conflicto con la sociedad, pasando como un relámpago de aventura en aventura en incesante empeño y su meta no es el placer en sí, sino el placer robado y siempre nuevo y el arte de la seducción. Para ello se hace pasar por otro, promete lo que no piensa cumplir, abate toda barrera que limite su placer, situándose al margen de la sociedad y combatiendo toda regla que obstaculice su individualismo. Para seducir se sirve de las palabras y la misma voz y los gestos de Gobbi respiran engaño. A su lado Sergio Romano, un magnífico Sganariello, aterrorizado siervo fiel, es casi voz de la amordazada conciencia de Don Giovanni con la esperanza de alejarle del mal, pero él mismo intenta sobrevivir conciliando su conveniencia y sus miedos, para, tras la muerte de su dueño, terminar al final preguntando «E adesso chi mi paga?».

En torno a los dos se mueve un óptimo cast de actores, sapientemente dirigidos, que dan un gran resultado. Recordamos a Giordana Faggiano, una enamorada Elvira, y a Fabrizio Contri en el doble papel de padre del protagonista y de Convidado de piedra. Muy divertida la escena de Don Giovanni y Sganariello manejándose entre Marta Cortellazzo Wiel (la pueblerina) y Elena Gigliotti (la novia), ambas convencidas de ser la prometida del seductor. Buena también la prueba de esta última como camarera aterrorizada a la vista del convidado de piedra. Destacamos también a Nicola Pannelli en diferentes personajes además de tocar el acordeón.

Binasco ha montado uno de los mitos del teatro clásico logrando divertir al numeroso público que ha aplaudido largamente.

 

Magda Ruggeri MarchettiMagda Ruggeri Marchetti 

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GILGAMESH: EL HOMBRE EN BUSCA DE SU DESTINO

 

Gilgamesh, en su adaptación teatral del relato sumerio, ha conseguido hacer inteligible el verso y ha simplificado los contenidos originales hasta tal extremo, que al espectador actual le quedan claras las prioridades de la humanidad que, por otra parte, son universales y hoy nos alcanzan: el poder, el destino, el amor y la muerte.

Pero por encima de cualquier otra consideración, ha creado unas imágenes de gran belleza plástica que discurren a la par del caudal de palabras primorosa y claramente vertidas. Considerado primera obra literaria de la historia de la humanidad, Gilgamesh es un poliédrico poema que trata los anhelos más profundos del hombre, con especial énfasis en su naturaleza espiritual, logrando una alegoría que invita a asomarse al abismo del tiempo y usar la palabra como instrumento sagrado para emprender un viaje. Un viaje que no puede ser más que iniciático, a través de los problemas, los símbolos y las imágenes arquetípicas que alberga nuestro subconsciente.

He aquí la sinopsis del poema en que se basa la función: 

El pueblo de Uruk tiranizado por el Rey legendario, Gilgamesh, pide a los dioses que envíen un salvador que los libere. Estos crean a Enkidu, un ser igual en fuerza a Gilgamesh. Aunque Gilgamesh es vencido por Enkidu, se hacen inseparables  amigos y emprenden un viaje en busca de la gloria, en el que se enfrentan a criaturas mitológicas, desafían el designio divino. Los dioses deciden castigarles, así  enferman a Enkidu.  Gilgamesh solo y aterrado ante la idea consciente de su propia mortalidad emprende un viaje en busca de su antepasado Utanapisthim, quien sobrevivió al diluvio, con el fin de que le revele el secreto de la inmortalidad. 

Autor (atribuido): el escriba asirio Sin-leqi-unninni. Versión y dirección: Álex Rojo.

Reparto: Ángel Mauri, Alberto Novillo, Alfonso Luque, Macarena Robledo, Irene Álvarez.

Asistencia de dirección: Mariana Kmaid Levy.

Espacio escénico: Alex Rojo y Alberto Romero.

Iluminación: Carlos E. Laso.

Música original: Alex Rojo.

Diseño de vestuario y ambientación: Alex Rojo y Alberto Romero. Espacio: Teatro Fernán Gómez (Centro Colón, Madrid).

Con la colaboración de Casa Árabe

Fecha de la función comentada (última función): 3 de marzo de 2019

 

    Nunci de León    Nunci de León  

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CONFUSO SUEÑO DE UNA NOCHE DE VERANO

 

Continuando con la política que marcan los estatutos del Teatro de la Zarzuela sobre el cuidado y recuperación del patrimonio musical español y, específicamente, la zarzuela, se presenta El sueño de una noche de verano, basado en su versión original en una obra francesa Le songe d’una nuit d’été, ópera comique de Ambroise Thomas con un argumento muy alejado de la obra de Shakespeare del mismo título. El libreto crea una imaginaria búsqueda de Skakespeare, del que se supone enamorada, que realiza la Reina Isabel I de Inglaterra por las tabernas londinenses, para rescatarle de su disipada vida. La versión que crea Gaztambide apoyada en el libreto de Patricio de la Escosura, adolece de los defectos de la época, un intento de crear una obra jocosa que agrade al público y conseguir un fugaz éxito. El Teatro de La Zarzuela para actualizar el género, se decanta por cambiar los libretos, y algunas veces ese loable intento da sus frutos, pero en otras ocasiones, como es la actual, el alejamiento total de la idea inicial, se convierte en una confusión que deviene en tedio en el centro de la obra, en la que la parte más positiva la encontramos en una dirección artística del italiano Marco Carniti, con una buena dirección de actores, una atractiva escenografía de Nicolás Boni y un excelente vestuario de Jesus Ruiz. Igualmente podemos hablar de un homogéneo elenco de cantantes, en el que destacaríamos al tenor argentino Santiago Ballerini, una voz emergente que apunta a una carrera interesante. Bien Raquel Lojendio con un bello centro de voz, agudos algo apretados y una más que apreciable parte baja, todo ello le permite construir unos personajes de Tortellini e Isabel I muy notables, aunque dentro de la ya apuntada confusión. Excelente Luis Cansino, con esa vis cómica que le caracteriza, a la que acompaña una gran voz baritonal. Bien el resto con voces y actuaciones notables, en las que destacan Beatriz Díaz y Javier franco.

En lo referente a la dirección musical, el maestro Miguel Ángel Gómez Martínez dirigió con su habitual calidad, una obra de un notable valor musical, muy italianizada, dentro del belcantismo de Rossini y Donizzeti. Es curioso que un compositor de la categoría de Gaztambide, no haya sido muy reconocido por el gran público, quizás porque los libretos, salvo alguna excepción, no son especialmente atractivos como es el caso de El sueño.

El coro empezó desajustado, pero pronto llego a su buen nivel de siempre.

El público satisfecho en el plano escénico, que resultó realmente atractivo, el musical, de gran calidad, pero desconcertado por el libreto, que si bien tiene momentos simpáticos, es en general bastante confuso.

 

   Francisco Mejorada Jiménez  Francisco Mejorada Jiménez  

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Questi Fantasmi!, de Eduardo de Filippo, en el Teatro Arena del Sole de Bolonia

 

La producción de Eduardo es una de las más interesantes del teatro del siglo XX y una de las mejores pruebas de la validez y vigencia del teatro dialectal. La fuerza humana de sus personajes y la estructura de las historias ofrecen un cuadro poético de las dolorosas contradicciones del mundo actual y no solo del napolitano.

Questi Fantasmi!, escrita en 1945, se estrenó el 7 de enero de 1946 en el Teatro Eliseo de Roma y en París el 7 de junio de 1955 en el Théâtre de la Ville-Sarah-Bernhardt. La inspiración de la trama parece provenir de un episodio ocurrido a la familia de Eduardo, que fue obligada a dejar su casa apresuradamente y a trasladarse a otra con un alquiler mucho más bajo, por estar frecuentada por un «monaciello». Casi siempre representada por la familia De Filippo, a la muerte de Luca hace tres años, continuó la tradición su viuda, Carolina Rosi que, en esta ocasión ha tenido el gran acierto de confiar la dirección escénica a uno de los más importantes directores actuales, Marco Tullio Giordana, conocido internacionalmente no solo por sus montaje teatrales, sino también por sus magníficas películas. El famoso director ha tratado el texto con gran respeto y ha sabido subrayar que la obra no describe solo un período difícil como la posguerra en Italia, sino también el mundo contemporáneo con sus preocupaciones, su incomunicabilidad y, en especial, su sumisión al Dios Dinero. En efecto, el gran protagonista de la pieza podría ser el vil metal, que se considera la única posibilidad de realizar los sueños. El amor también depende del dinero como afirma el protagonista: «Giulietta e Romeo dovevano essere ricchissimi…» «il coraggio te lo da il denaro… senza denaro si diventa timidi, paurosi…».

La fábula es sencilla: Pasquale Lojacono, un hombre con muchas ilusiones, que se las arregla para vivir con pequeños negocios a menudo fallidos, se muda con su amada y joven mujer María a un gran piso que puede ocupar gratuitamente, durante cinco años, con el compromiso de ahuyentar la leyenda de la presencia de fantasmas en la casa. Gianfelice Imparato en el papel del protagonista es magnífico y, sin imitar a Eduardo, que habitualmente encarnaba este personaje, consigue dibujar a un hombre que prefiere ver a los fantasmas, en cuya existencia nunca ha creído, antes que la realidad. Alfredo (un convincente Massimo De Matteo), el amante de su mujer, que ronda por la casa vestido de blanco y generosamente deja regalos y dineros, puede ser uno de los fantasmas que ve también el profesor Santanna, el vecino de la casa de enfrente. Este personaje ausente tiene gran fuerza porque lo sabe todo, todo lo ve y conversa cada día con Pasquale Lojacono sentado en uno de los sesenta y ocho balcones a los que tiene que asomarse diariamente por contrato. En el protagonista se puede notar también la crítica del autor a esta pequeña burguesía poco trabajadora, adaptada a la inseguridad y al oportunismo, pero que ama habitar en palacios, se siente superior a la clase obrera, trata con distancia tanto al portero como a los mozos de la mudanza, y quiere que “su señora” lleve una buena vida. Pero María, una magistral Carolina Rosi, está exasperada por la eterna precariedad y, desconociendo la historia de los fantasmas, no comprende cómo el marido tolere la situación. También en este personaje vemos la mano del director que subraya la personalidad de esta mujer que, al final, parece dejar marido y amante para enfrentarse a la vida sola, sin subterfugios ni obligaciones.

Toda la función mantiene un perfecto equilibrio entre lo trágico y lo cómico, tristeza e ironía y cada escena tiene algo peculiar. Sería imposible citarlas todas y nos limitaremos a señalar algunas. La irrupción de la familia del amante, claro recuerdo de Pirandello (Sei personaggi in cerca di autore), sus palabras y su caracterización, los hacen parecer auténticos fantasmas. De gran efecto la visión de la joven hermana del portero (una fantástica Viola Forestiero), enajenada tras el encuentro con los espectros y encanecida y casi sin habla por el miedo. El portero, magníficamente encarnado por Nicola Di Pinto, que se aprovecha de la leyenda para robar el pollo, es insuperable cuando en pocos segundos cuenta vida y milagros del profesor Santanna y su familia al oído de Pasquale Lojacono sentado en el balcón.

Muy acertada la escenografía y la iluminación de Gianni Carluccio, que presenta la gran antesala de una casa aristocrática, con el famoso balcón desde el que el protagonista habla diariamente con el vecino de enfrente. Muy significativos los cambios de escena,  donde de un mobiliario esencial se pasa a un elegante tresillo de estilo, para después volver a las estrecheces, cuando ya los fantasmas no dejan dinero. Perfectamente expresivo el vestuario de Livia Sartori y muy agradable la música de Andrea Farri. Tendríamos que nombrar a todos los actores, que bordan su papel logrando entusiasmar al público que los ha aplaudido y ovacionado durante largos minutos.

 

Magda Ruggeri MarchettiMagda Ruggeri Marchetti 

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NEKRASSOV O LA MANIPULACIÓN Y LA MENTIRA EN TIEMPOS MODERNOS

 

Estamos en París... El enorme ventanal que llega hasta el techo, nos permite disfrutar de unas magníficas  vistas de la Tour Eiffel.

En el centro del espacio escénico se levanta una plataforma  de madera noble, sobre la que ha caído una elegante lámpara de cristales, rompiendo el parquet y haciéndose añicos… Sobre esa plataforma, tablas sobre las tablas, y sus aledaños,  (donde está el mueble bar, beben mucho, beben constantemente), transcurre  la acción.

El relato arranca con unos sin techo que viven junto al Sena, y filosofan sobre la vida, la belleza, la pobreza... Rescatan a un suicida de las frías aguas del río... Un estafador que filosofa sobre la eternidad, y su visión utilitarista, interesada de la vida… en su vida ha hecho un favor...

Sartre escribió esta sátira social, política en plena guerra fría… Según su declaración de intenciones, para revelar y hacer reír… Revela... la manipulación de la información, que hacía la prensa para apoyar la campaña política del gobierno, que a su vez protege los intereses de la industria armamentística...   Nos muestra cómo se inventan noticias para que la derecha gane las elecciones, o cómo se fabrican bulos contra los comunistas. Nos repasa las contradicciones del marxismo, que dividen a la izquierda, hasta llegar al mínimo... el partido de un único militante...

Nos revela… al mismo tiempo que nos hacer reír.  Y pensar… Si como dijo el filósofo, el infierno son los otros… podemos inferir, que el infierno de los pobres, de los perdedores, son los poderes, los poderosos… Unos pocos que manejan los hilos, a favor de sus beneficios, y a costa de los derechos, del bienestar de los otros muchos...

A nuestro pesar nada parece haber mejorado, incluso parece haber empeorado... La lectura desde este siglo XXI, cuando nos han aflorado las fake news,  las falsas promesas, que vuelcan votaciones, o exacerban extremismos, separatismos, radicalismos… nos resulta muy familiar...

Esta  burlesca, punzante  adaptación  nos lanza constantes guiños sobre la actualidad española. Los cuadros nos retratan al director del periódico, empeñado en su misión, servir a sus señores, al periodista obligado a discurrir titulares anticomunistas, al conservador consejo de administración, las triquiñuelas del estafador hábil superviviente, el conformismo de los funcionarios del orden...

Los personajes se van mezclando como cartas de una baraja, siguiendo el rumbo que les traza el director,  llevados por el curso de la acción, que enlaza y funde escenas, con  canciones en francés o inglés, que subrayan el final, o el desembarco en la siguiente.

La comedia fluye irónica, suave al principio... El caudal va creciendo con la cadena de acontecimientos, hasta desbordarse, con ritmo frenético, mezcla de pantomima,  comedia del arte y modernos dibujos animados...

Los actores se deslizan con naturalidad por la corriente, mantienen con desenvoltura el equilibrio en los rápidos, juegan a meterse  en la parodia de los personajes que representan... Como muestras... la actriz, disfrazada de anciano presidente del consejo de administración del periódico… nos recuerda a Dick Van Dyke, cuando sale del escenario con un saltito, o los agentes del orden que pelean como polichinelas, marionetas de guiñol, para deleite  del público… Aunque confesamos nuestra añeja debilidad por José Luis Alcobendas, que muta de apocado, asustado, sumiso periodista, a meterse en los zapatos del danzante y desenfrenado borrachín bolchevique, hasta su transformación final... Desenlace que tendrán que descubrir por sí mismos…

Una receta para reír y reflexionar.

 

NEKRASSOV

Jean-Paul Sartre

Reparto

Sibilot, Demidoff: José Luis Alcobendas

Georges de Valera, Nekrassov: Ernesto Arias

Véronique, Mme. Bounoumi: Carmen Bécares

Goblet, Nerciat: Miguel Cubero

Irma, Mouton: Palmira Ferrer

Robert, Tavernier, Chapuis: Clemente García

Jules PalotinDavid Luque

Ficha Artística:

Traducción: Miguel Ángel Asturias

Adaptación: Brenda Escobedo

Espacio escénico: Dan Jemmett y Vanessa Actif

Diseño de vestuario: Vanessa Actif
Iluminación: Valentín Álvarez
Ayudante de dirección:
Andrea Delicado

Ayudante iluminación: Sergio Balsera

teatroabadia.com

 

Titania  

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DAS RHEINGOLD UN ORO ENVEJECIDO, EN EL TEATRO REAL

 

Una producción de hace 18 años de la Ópera de Colonia de Das Rheingold, la primera de las obras que componen la tetralogía de Wagner sobre los nibelungos, se repone ahora en Madrid, con las expectativas que siempre levanta esta ciclo del maestro alemán, uno de los hitos de la música. Wagner creó la historia del Anillo fusionando elementos de diversos mitos y cuentos folclóricos germanos y escandinavos las Eddas de la antigua mitología nórdica, aunque la base principal parece estar en El cantar de los nibelungos, un poema del siglo XII al que Wagner añade varios elementos contemporáneos, la lucha del amor, que se asocia también a la naturaleza y la libertad, en contra de la civilización y la ley entendidas como el abuso del poder contra los desfavorecidos.

El director escénico, Robert Carsen, aprovecha estos conceptos para ahondar en la destrucción de la naturaleza y por ende la sociedad, por el desprecio a la ecología, que en función de un acervado consumismo invade el planeta. Originalmente la idea parece interesante, pero se pierde en una serie de deslavazadas escenas, en la que los personajes originales creados como dioses, gigantes, héroes y oprimidos, pierden su esencia. La ecología parece olvidarse; las disputas con los gigantes se asemejan a una lucha con narcos y los oprimidos dan una imagen poco clara de su condición.  Si eso lo unimos a una deficiente calidad vocal en personajes claves, especialmente Wotan y Fricka, la representación pierde interés, que solo se recupera en el final.

La orquesta titular del Teatro Real, compuesta en este caso por 110 músicos, de gran calidad, suena bien, pero la dirección de Heras Casado es errática, con momentos en que parece perder la tensión, el difícil ritmo wagneriano, quizás debido a la interacción con unos cantantes que también lo perdían, véase el caso de Wotan al final de la obra. Wagner no es solo energía, los personajes están claramente identificados, al igual que los momentos escénicos y algunas veces los pianos pierden su sentido y son casi silencios, y los fortes, tan habituales en estas obras quedan bien, pero algo desmarcados del continuo de la partitura. Sin duda la madurez ayudará a entender al ilustre compositor.

El elenco, salvo algunas excepciones como el magnífico Alberich de Samuel Youn, es correcto, a excepción del Wotan de Greer Grimsley, que es de un nivel muy bajo, incapaz de mantener una línea de voz, incluso al final de la obra se pierde en su partitura. La Fricka de Sarah Connolly, sin negar su muy apreciable voz, queda un poco deslucida, carente de fuerza en esta obra. Unos buenos Fasolt,  Fafner y Mimer de Ain Anger,  AlexandesTsymbalyuk y Mikeldi Atxalandabaso respectivamente. El resto como hemos dicho simplemente correcto.

El público que llenó el Real,  aplaudió sin gran entusiasmo, una obra que era esperada con gran expectación, pensando en el gran Carsen que todos conocemos, pero que esta obra en el inicio de su carrera y un bajo presupuesto no han permitido valorar en su justa medida al canadiense. Ya vendrán tiempos mejores; esperemos.

 

   Francisco Mejorada Jiménez  Francisco Mejorada Jiménez  

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LA TRAGEDIA DEL VENDICATORE de THOMAS MIDDLETON en el Teatro Arena del Sole de BOLONIA

 

Thomas Middleton (1580-1627) se dió a conocer como comediógrafo, aunque encontró su mejor expresión en las tragedias y se le considera uno de los más interesantes dramaturgos del periodo isabelino por su conocimiento de la naturaleza humana y por la introspección psicológica de los personajes, llegando a tener problemas por sus duras sátiras políticas y a arriesgar la prisión,. La tragedia recuerda a Hamlet de Shakespeare por el protagonismo de la calavera que el vengador tiene entre sus manos y su idea de poner a prueba la honestidad de su propia madre. En las manos expertas de un gran director como Declan Donnellan, ganador del “Leone d’Oro alla carriera” de 2016 en Venecia, se ha transformado en un interesante espectáculo muy actual. A pesar de que no dirige su compañía habitual, con la que ha montado numerosos espectáculos, con óptimos resultados en todo el mundo, se nota su enérgico pulso también con este grupo de jóvenes actores italianos.

El texto se presta a la actualización porque trata de la corrupción y depravación de la corte y en consecuencia de quienes detentan el poder, y de un pueblo pobre y miserable que se vende por poco: una sociedad envilecida, entregada al culto del dinero y de la posición social. Para hacer más explícita su crítica, el autor se ha servido de nombres significativos para sus personajes: Vindice, Lussurioso, Ambizioso, Junior, Spurio, Castizia, etc. Ya desde el comienzo el director nos avisa de que se trata de una historia sangrienta pues el escenario se presenta en toda su anchura con un cerramiento de puertas correderas de madera, como de vagón de mercancías, sucias de manchas rojas. Para dividir las escenas las puertas se abren y cierran dejando ver espacios con pinturas de Piero della Francesca, Mantegna y Tiziano, que transportan a una corte italiana del Renacimiento para sortear la censura local. Otras veces se nos asoma a un jardín pergolado que evoca una falsa atmósfera de paz, pues también allí se traman venganzas y turbios negocios.

En este ambiente Vindice, con la ayuda de su hermano Ippolito, un subordinado del Duca, quiere vengarse de éste por haberle violado y envenenado poco antes de la boda a su prometida Gloriana. La furia de Vindice se desencadena en un ambiente dominado por el odio entre los hermanos que intentan matarse entre ellos para heredar el poder, y una madre que intenta prostituir a su hija por sugerencia del cura en un universo de violencia y venganzas que acaba destruyendo a todos. A pesar de la continuidad de estas situaciones límite hay momentos irónicos y el espectáculo comienza y termina con los catorce actores bailando al ritmo de la música swing original de Gianluca Misita.

El cast de jóvenes da una óptima prueba: Fausto Cabra encarna a Vindice, demostrando gran seguridad interpretativa, tanto expresando su sed de venganza como en sus excelentes disfraces de alcahuete y cura corruptor. Ivan Alovisio es un Lussurioso cabal, obcecado por el deseo de poseer a Castizia (una hábil Marta Malvestiti), hermana de Ippolito (un Raffaele Esposito en gran forma) que se pone totalmente del lado del hermano en su afán vengador. Magistral la interpretación de Pia Lanciotti en el doble papel de la Duchessa y de Graziana, la madre dispuesta a vender la virtud de su hija. El veterano Maximiliano Speziani muestra su gran oficio en el papel del Duca, que prefiere fingir ignorar la lucha mortal entre sus vástagos por la sucesión y la traición de su mujer con su hijo bastardo Spurio, un buen Enrico Liguori.

El espectáculo tiene un gran ritmo, manteniendo siempre la atención del público, pero nos parece que el director se ha excedido en la crudeza sangrienta de la escena de la tortura y apuñalamiento del Duca, en primer término del proscenio y multiplicada por las cámaras. Pero la función ha gustado mucho a un público que no ha ahorrado repetidos aplausos y ovaciones al equipo completo que continuaba bailando. Estamos convencidos de que el espectáculo quedará en la memoria y proseguirá su gran éxito especialmente entre los jóvenes.

 

Dirección y dramaturgia: Declan Donnellan

Escenografía y vestuario: Nick Ormerod

Luces: Judith Greenwood, Claudio De Pace

Músicas originales: Gianluca Misiti

Producción: Piccolo Teatro di Milano - Emilia Romagna Teatro Fondazione. Bolonia, 12 de enero 2019.

 

Magda Ruggeri MarchettiMagda Ruggeri Marchetti 

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EN VIAJE: Y SI TODO DE REPENTE UN BUEN DÍA

 

Bajo el rótulo ilusionante "Iremos a ese lugar y dejaremos de tener miedo" En Viaje desarrolla la historia de una familia que, a causa de la guerra, debe emprender un viaje hacia un sitio nuevo que les permita rehacer su vida. Es una familia feliz cuando la conocemos, padre, madre y niña, el trío indispensable para hacer de la vida un juego, hasta que han de separarse y -de manera que no se explica pero se intuye- madre e hija han de viajar solas las dos, hacer juntas el equipaje e ir desprendiéndose por el camino de todo lo más valioso a fin de conservar la vida.
Hasta ese momento, se ha ocultado a la niña toda alteración de lo cotidiano, y también el horror de las bombas y de las guerras; a la manera de Roberto Begnini (La vida es bella), a la niña se le hace creer que todo es un juego inventado por los adultos para no aburrirse.
Cuando por fin la niña se enfrente a la dureza de los hechos (campos de refugiados, mar bravío, huida hacia adelante, no retorno...) será de nuevo el juego lo que la salvará de la desesperanza en medio del desastre. Y aquí el juego será sobre la nostalgia porque el tiempo de jugar tal vez esté llegando a su fin: "¿Qué es la felicidad? Comer cerezas. Leer un libro. Dormir." Esta reivindicación de lo cotidiano que sólo se produce cuando ya se ha perdido es lo más bello y lo más aleccionador tal vez del relato, muy bien interpretado por los tres únicos actores, mitad danza mitad palabras, acompañadas de relajante música.
Las dos, madre e hija, miran al cielo, y la niña se pregunta si las estrellas serán las mismas en todas partes y si los demás niños, cuando alzan la cabeza, verán lo mismo que ella.

Compañía Cuarta Pared
Autoras: Clara Santafé y Milagro Lalli
Coreografía y dirección: Milagro Lalli
Ayudante de dirección: Elvira Sorolla
Intérpretes: Alex Arnal, Sergio Jaraiz, Julia Monje
Espacio escénico y vestuario: Laura Voskian
Iluminación: Nuria Henríquez
Edición de sonido: Carlos Bercial
Realización de escenografía: Cuarta Pared
Realización de vestuario: Cuarta Pared
Ilustración: Shandra Martínez
Fotografía: Ángel Villalón
Diseño gráfico: Shandra Martínez
Ayudante de Producción: Rebeca Alonso
Sala Cuarta Pared (C/ Ercilla, Embajadores).
Danza teatro para público familiar: 16 de diciembre; 13, 20 y 27 de enero; 24 de febrero, 3 de marzo; 5 y 12 de mayo – 17h30
Fecha de la función comentada: 13 de enero de 2019

 

    Nunci de León    Nunci de León  

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UN CUERPO EN ALGÚN LUGAR: UN VIAJE DESDE EL CORAZÓN, CON EL CORAZÓN

 

Gon Ramos llega con Un Cuerpo en algún lugar, al Teatro Fernán Gómez, acompañado, precedido del fervor, el frenesí de los teatreros, los espectadores y la crítica.

Al entrar a la Sala nos encontramos con los dos actores haciendo su calentamiento, físico y mental... Uno de ellos  nos recibe afable, se dirige a nosotros con confianza, como quien abre la puerta de su casa a unos amigos… Tomará la voz del autor, para introducirnos en la historia, con un prólogo sobre la búsqueda de ese amor perdido, deseado, añorado… Dudas, preguntas… dónde se sustenta esa búsqueda, o cómo se soporta, o cómo se mide en tiempo o palabras... En el transcurso del argumento, de vez en cuando, comenta, hace  acotaciones al margen, para que el espectador siga el hilo del relato, que se extiende y ramifica, como un rizoma...

El segundo, será el cuerpo que viaja en busca de ese amor, que le rescate de su sufrimiento, que le salve de su soledad… El cuerpo, la cabeza, el corazón que se desnuda, de su pasión, de sus anhelos, de sus ilusiones, de sus frustraciones, en un escenario desnudo, donde flotan los fantasmas del pasado, el ansia, la zozobra por el futuro.

El primero se desplegará con pasmosa habilidad, mutará, se meterá en los zapatos de los personajes, que el viajero conoce en su periplo… Un alemán que intenta comunicarse chapurreando el español… Un carnicero con quien compartir cena y amistad, en un breve encuentro… Una cálida camarera, acelerada, ajetreada, que contagia comprensión y ofrece comida, y filosofía de vida… etc., etc., etc. El público lo intuirá, descubrirá, descifrará por sí mismo… Al enredarse en esas relaciones, en esas conversaciones, nuestro personaje viajero nos muestra sus motivos, para este recorrido, para esta travesía que empieza con una carta… y en un tren...

El escritor narra con ingenio, con inteligencia, este viaje emocional… que nos conmueve… Construye los diálogos con un lenguaje refrescante, cargado de humor, a pesar del dolor, de la rabia, de ese cuerpo, ese corazón que se desgarra ante nuestros ojos...

La mano del director marca el ritmo de los diálogos, de los encuentros, en las escenas que se suceden acompasadas, contándonos la historia, hasta cerrar, completar el círculo.

Los actores dan vida, prestan sangre y carne, sonrisas y lágrimas a sus personajes con admirable veracidad.

Tras el premio de los aplausos, de los saludos de despedida, brotan los comentarios entusiastas… Los seguidores de Gon Ramos, nos declaramos impacientes por los textos, los montajes, los viajes que están por venir...

 

Un cuerpo en algún lugar

Dramaturgia y dirección Gon Ramos

Reparto Intérpretes Fran Cantos y Luis Sorolla

Diseño gráfico Daniel Jumillas Fotografía Luz Soria y Gon Ramos

Diseño de iluminación Miguel Ángel Ruiz Velasco

https://www.teatrofernangomez.es

 

Titania  

 

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YO DECIDO. AMOR, SEXO Y MUERTE SALEN AL ENCUENTRO

 

La obra YO DECIDO. Amor, sexo y muerte (así escrita, con diferentes tamaños y grafías) es todo un regalo porque su protagonista, una mujer de mediana edad pero atractiva y sobrada de encantos, ha decidido contarlo todo y darlo todo. Como actriz y como mujer, no se le puede pedir más. Una heroína como ésta puede, a  través de los hechos que jalonan su propia historia, reivindicar el papel de otras muchas mujeres -y hombres, ¿por qué no?- que así se ven reflejados en sus aventuras y reivindicaciones. Cualquier ser humano y -yo añadiría- cualquier animal, tiene cabida en este repertorio de ninguneos y superaciones que la polifacética Marina Skell (actriz, directora, guionista, fotógrafa y gestora de la sala Pol Point) protagoniza como única intérprete de este espectáculo unipersonal sobre el precio que ha de pagar una mujer por ser ella misma. Su mirada feminista sobre las cosas más simples (abusos, falta de oportunidades, memoria selectiva, religión, raza, familia...) deja al descubierto los mecanismos que el sistema crea para que el poder nunca pierda sus privilegios.

Marina Skell lleva en su haber un bagaje plagado de éxitos con montajes como Mi Madre, Serrat y yo o Cuestiones con Ernesto 'Che' Guevara, pero con Yo decido, por tratarse de un monólogo tan intenso, ha preferido limitarse a su papel de actriz y distanciarse dentro de lo que cabe como mujer de teatro, creando esa cuarta pared tan necesaria para poder abarcar tanto y tan hondo sin enfangarse... y eso lo ha logrado delegando la autoría en su marido Carlos de Matteis, alguien que, conociéndola muy bien, no es ella.

Bajo su autoría y dirección, Marina Skell nos ofrece una obra feminista con mirada femenina, que aborda cuestiones universales que afectan al género humano y -repito- al animal.

Como colofón y colmo de planes teatrales, Marina Skell es una gran anfitriona y, ya puesta, lo mismo te hace unas brownies que un humus, todo casero. Nadie puede salir de su función sin celebrar, discutir, compartir, colmar.


Reparto: Marina Skell

Autor, director y luces: Carlos de Matteis

Producción: Plot Point

Chelo: Marina Sorín

Escenografía y vestuario: Noelia Gaztelumendi

YO DECIDO. Amor, sexo y muerte podrá verse todos los domingos a las 20h en Plot Point (c/ Ercilla, 29, Embajadores).

Fecha de la función comentada: domingo 16 de diciembre de 2018

 

    Nunci de León    Nunci de León  

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TURANDOT, ÓPERA CASI EN CONCIERTO, EN EL TEATRO REAL

 

Puccini de nuevo en el Real, esta vez con su última e inacabada obra, que terminó un joven compositor de la época, Franco Alfano; nos estamos refiriendo, como es bien sabido, a otra obra maestra, Turandot, con una concepción claramente diferenciada, en su partitura y su libreto de sus anteriores obras y que en la parte compuesta por Alfano se nota un cambio de estilo claramente definido en la partitura y la concepción argumental. Es una nueva producción del Real en colaboración con la Canadian Opera , el Teatro Nacional de Lituania y la Houston Grand Opera. Con la dirección Musical de Nícola Luisotti y la artística de Robert Wilson.

Tratándose de Robert Wilson, es impensable una dirección ágil y dinámica, pues el estatismo es su firma de artista. En este caso el estatismo, llega a convertir la dirección escénica en una ópera en concierto con vestuario, especialmente en los actos primero y segundo, aunque en el último tampoco se puede hablar de un movimiento  excesivo, pero, algo es algo, que se asemejaba a una ópera representada. La muerte de Lie en ese aspecto fue muy llamativa, ya que se representó de pie, su cabeza recostada sobre su mano derecha y un lento paseo entre los estáticos personajes del escenario, cumpliendo así simbólicamente con la procesión fúnebre que marca el libreto. El vestuario era muy vistoso y el juego de luces muy bien  realizado. Los personajes de Ping Pang y Pong, infantilmente  cómicos, pero bien en las voces. La vistosidad ya comentada, compensó de alguna forma el excesivo y esperado estatismo de la escena.

La orquesta, muy bien llevada por Luisotti, muy de agradecer en una partitura de tan gran calidad, criterio también aplicable al coro, excelente en una obra complicada con gran participación coral.  No se respetó el momento de la muerte de Puccini como en algunas ocasiones se hace, con el silencio orquestal aunque algún nostálgico grito “Viva Puccini”

Sobre los cantantes ¿Qué decir? El Real se ha abonado a los cantantes vulgares, y a algunos que el tiempo ha convertido  en vulgares, tal es el caso de Gregory Kunde un ex lírico-ligero reconvertido a lírico dramático, en Otello, Aida y Turandot. La famosa aria Nessun Dorma, sin brillantez y con una última nota muy corta. En varios momentos hubo claros desafinados, especialmente en el concertante. La Turandot de Irene Theorin, sustituta de Ninna Stemme, realmente desacertada, con una potente voz pero con importantes desafinaciones en las arias y el concertante; las dos últimas notas de la obra fueren especialmente lamentables. Correcta Yolanda Auyanet como Liu con un final realmente brillante en voz y sensibilidad. El resto correctos, sin especial brillantez.

El público aplaudió, especialmente a Nicola Luisotti y al coro pero a los cantantes con menos entusiasmo, aunque asombrosamente en el saludo de la Turandot, se escucharon algunos bravos. En líneas generales puede decirse  que  es una producción que no dejará huella.

 

   Francisco Mejorada Jiménez  Francisco Mejorada Jiménez  

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 MARÍA DEL PILAR, BRILLANTE RECUPERACIÓN EN EL TEATRO DE LA ZARZUELA

 

Nuevamente la Zarzuela, en su más que loable intento de dar a conocer  obras perdidas injustamente en el tiempo, recupera una obra de Gerónimo Giménez, María Luisa, con libreto de Francisco Flórez García y Gabriel Briones, que en esta producción en versión concierto, se presenta con una adaptación de Maria Velasco, que sustituye las partes habladas por una narración, que realiza con maestría el actor Mario Gas, pero que no alcanza a definir todo el sentido de la obra, que si bien tiene un argumento bastante manido, tiene mucho contenido. De alguna forma esta recuperación supone un reconocimiento a ese gran compositor, quizás demasiado olvidado y que es uno de los grandes de este país, tan proclive a los olvidos.

El director titular de la Zarzuela, Oliver Díaz, consigue una de las mejores  interpretaciones de la orquesta de la Comunidad de Madrid. Lleno de matices, especialmente en un concertante excelso con una combinación de 8 solistas, coro y orquesta.

El elenco, muy equilibrado y bien adaptado a la obra, ocho personajes mas un relator, Mario Gas. De ellos creo que es necesario destacar a  Rubén Amoretti  en el papel de Vicente, en una romanza a la que dota de un lirismo y una calidad interpretativa realmente sobresaliente muy aplaudida por el público. El resto como ya hemos dicho, en un nivel realmente bueno, a pesar de la indudable dificultad de la obra, que además por ser la primera vez que en ciento veinte años  se interpreta, no está totalmente en voz. Una gran actuación de Andeka Gorrochategui como Rafael, con una voz que evoluciona a un próximo tenor dramático. Nos asombró la soprano polaca Iwona Soborka  en el papel  de Esperanza, con una voz realmente bien timbrada, con potencia y  calidad interpretativa. Bien Marina Rodríguez-Cusi, Damián del Castillo con una importante voz  de barítono y Jorge Rodríguez Norton.  Dejamos para el final la protagonista principal, la Maria del Pilar de Carmen Solís que empezó  con algún problema pero finalmente hizo una gran interpretación. Reiteramos la gran narración del polifacético maestro Mario Gas

Magnifico el coro, con una intervención, de la que destacaremos el concertante ya mencionado.

Sorprendió la obra por la gran calidad musical, incomprensiblemente abandonada, en algún rincón de la Sociedad General de Autores, y afortunadamente recuperada por el Teatro de la Zarzuela. Esta sorpresa se plasmó en grandes aplausos de reconocimiento.

 

   Francisco Mejorada Jiménez  Francisco Mejorada Jiménez  

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TOM EN LA GRANJA, EN EL CENTRO DE ARTE FERNÁN GÓMEZ

 

Parece que la Jardiel Poncela del Centro de Arte Fernán Gómez, del Ayuntamiento de Madrid, se ha especializado en textos que te dejan sin aliento. Textos en los que con ser dura la acción, es decir, lo que ves, es mucho más duro y atrevido lo que oyes, hasta el punto de que la acción avanza y explora territorios inesperados gracias a las palabras, siendo las escenas exponente y cifra de lo que allí se comunica y se anuncia. Se pronuncia. Ya me pasó con la anterior obra, Cuzco, de Víctor Sánchez Rodríguez, lo que ahora me pasa con Tom en la granja, de Michel Marc Bouchard y no sé si pensar (pienso) que estamos ante una tendencia y yo no me he enterado. No me estremeció casi nada la película del canadiense Xavier Dolan con el mismo título -creo que es una obra de largo recorrido que ya se representó como teatro en La Cuarta Pared 2016-, no al menos como ahora me ha estremecido contemplarla en este teatro. El tema es el homoerotismo, pero sobre todo la hipocresía de las relaciones humanas y la mentira como forma de amar, algo que a todos nos atañe. Aquello que decía Cernuda "si el hombre pudiera decir lo que ama..." Pero como no puede, lo mata, bien con el puñal bien con el silencio cobarde, y aquí se dan las dos formas de matar. El miedo a ser uno mismo está en la base de todo.

Divertida, dura, áspera, tierna, delicada y terrible. Como reza el programa, "Tom en la Granja nos atrapa en un juego perverso que tiene lugar en un alejado marco rural donde la inocencia y la ira asfixiante colisionan... Y habla sobre todo de las consecuencias de aprender a mentir antes de aprender a amar."

 

Ficha artística y técnica:

Autor: Michel Marc Bouchard

Traducción: Line Connilliere / Gonzalo de Santiago

Dirección: Enio Mejía

Escenografía: Alessio Meloni

Iluminación: Jesús Almendro

Espacio sonoro y la música original: Nacho Campillo y Jacobo Aguirre.

Reparto: Yolanda Ulloa, Alejandro Casaseca, Gonzalo de Santiago, Alexandra Fierro

Hasta el 16 de diciembre de 2018

Fecha de la función comentada: 7 de diciembre de 2018

Sala Jardiel Poncela del Fernando Fernán Gómez Centro de Arte

 

    Nunci de León    Nunci de León  

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Afghanistan: Ilgrande gioco; Enduring freedom de Ferdinando Bruni y Elio De Capitani en el Teatro Arena del Sole (BOLONIA – ITALIA)

 

Se trata de la versión a cargo del Teatro dell’Elfo de la producción The Great Game: Afghanistan de Nicolas Kent para el Tricycle Theatre de Londres, originalmente un mosaico de doce obras breves de otros tantos autores y ocho horas de duración, que se estrenó en la capital británica el 17 de abril de 2006. La tradición anglosajona en el género del teatro documento, que aúna la eficacia didáctica y el rigor investigativo, se centra aquí en la turbulenta historia del enigmático, irreductible y peligroso país asiático. El valor artístico añadido emerge en cada una de las piezas con la originalidad de cada autor, y en el hilvanado de éstas, que comenzando con un realismo documental evoluciona hacia contenidos cada vez más alegóricos con un episodio onírico final, reflejo de la fase presente del conflicto abierto a un incierto e inquietante futuro.

La adaptación para el público italiano, aun recortada a diez episodios, sigue siendo una obra maratoniana, tanto que a efectos de formato comercial y de aceptabilidad por el público, se ha dividido en dos espectáculos independientes: Afghanistan: Il Grande gioco (2h 45 min) y Afghanistan: Enduring Freedom (3h). Normalmente representados en fechas distintas, el pasado 2 de diciembre en el Teatro Arena del Sole se han presentado seguidos a distancia de una hora, bienvenido descanso para los espectadores deseosos de no perderse la totalidad de esta irrepetible ocasión de comprender mejor el complejo problema afgano.

Il Grande gioco, expresión popularizada por Rudyard Kipling para aludir a las ambiciones de los imperialismos ruso y británico de control sobre aquellas tierras, abarca desde la primera guerra de ocupación británica en 1842 hasta el final de la República Democrática Afgana, heredad de la presencia soviética, con la muerte de Mohammad Najibullah a manos de los mujahidines en 1996. Es obligado listar los títulos, respetuosos de los originales ingleses, de las cinco obras que lo componen y sus autores: Trombe alle porte di Jalalabad (Stephen Jeffreys), La linea di Durand (Ron Hutchinson), Questo è il momento (Joy Wilkinson), Legna per il fuoco (Lee Blessing) y Minigonne di Kabul (David Greig).

Enduring Freedom es el conocido nombre de la operación correspondiente a la entrada de los EEUU y sus aliados seguida a los atentados del 11 de Septiembre de 2001. La obra, que cubre desde 1996 virtualmente hasta hoy, dado el empantanamiento actual del conflicto, incluye los títulos: Il leone di Kabul (Colin Teevan), Miele (Ben Ockert), Dalla parte degli angeli (Richard Bean), Volta stellata (Simon Stephens) y Come se quel freddo (Naomi Wallace). Aquí se afrontan diversos aspectos de la compleja situación actual, desde los primeros intentos de la CIA por recuperar delicado armamento facilitado a los insurgentes por medio de Pakistán en funcion antisoviética y luego usado en su contra, el punto de vista de los líderes religiosos y combatientes afganos, la labor de las ONG en un entorno de valores culturales tan diferentes o incluso opuestos, el sentido de la misión de los soldados occidentales y la desadaptación de vuelta a casa, hasta las aspiraciones de la juventud afgana instruida. Este segundo espectáculo abunda más en la reflexión sociociólogica e individual, dando mayor espacio al arte literario. Hay una evolución de los episodios desde el realismo narrativo de la guerra y los manejos políticos del primer espectáculo hasta una imaginaria entrevista de una escritora y el final en clave onírica en el segundo.

Un cast de excelentes profesionales afronta el fatigoso reto de desdoblarse hasta en cinco diversos papeles a lo largo de las diez obras. En reconocimiento a su excelente trabajo listamos a todos ellos: Claudia Coli, Michele Costabile, Enzo Curcurù, Alessandro Lussiana, Fabrizio Matteini, Michele Radice, Emilia Scarpati Fanetti, Massimo Somaglino, Hossein Taheri y Giulia Viana. Arduo destacar las distintas actuaciones, pues los muy variados personajes, reales o imaginados, y la expresión ocasional en lengua local los hacen difícilmente comparables, pero todos dan muestra de gran oficio que hace fluir las escenas con naturalidad.

La escenografía, iluminación y acompañamiento sonoro y musical son esenciales pero efectivos: simples espacios de paredes blancas con escuetas mesas de oficina o té, una tarima baja de gimnasia en un local de la ONU, alguna desnuda esplanada terrosa con un cielo polvoriento, y una separacion de las obras-cuadros con oscuro y renovación de la escena tras mamparas blancas. La música, reducida a una función esencial de acompañamiento entre los diálogos, es adecuada, pero en cualquier caso pierde también relevancia frente al protagonismo de las situaciones descritas, que polarizan completamente la atención. Como introducción a cada episodio, las proyecciones de imágenes de personajes y vídeos de los eventos reales con fechas y lugares, son de gran importancia. El vestuario es realista y cuidado, tanto el de los nativos como el de los occidentales de diferentes épocas y roles profesionales.

Contemplamos en esta notable obra la contraposición violenta de culturas y valores formales (democracia y libertad frente a religión, familia y solidaridad tribal), y lacras reales (desigualdad frente a la sujección del individuo a la jerarquía religiosa, tribal y familiar) con el común denominador de una afirmación de poder, mortalmente irreconciliable con su opositor e impuesto por la fuerza. Afganistán es seguramente el terreno más emblemático de la actual colisión entre Occidente y el Islam fundamentalista y la obra, gracias a la insuperable eficacia del arte teatral, nos permite alcanzar en pocas horas de espectáculo un mejor conocimiento del complejo problema. El público reconoció, con aplausos al final de cada episodio, tan meritorio y logrado esfuerzo.

Dirección: Ferdinando Bruni y Elio De Capitani

Escenografía: Carlo Sala

Luces: Nando Frigerio

Vídeo: Francesco Frongia

Sonido: Giuseppe Marzoli

Producción: Teatro dell’Elfo y Emilia Romagna Teatro Fondazione en colaboración con Teatro Napoli Festival. Bolonia, 2 de diciembre 2018.

 

Magda Ruggeri MarchettiMagda Ruggeri Marchetti 

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FEDERICO GARCÍA LORCA REGRESA A ESTADOS UNIDOS, A NEW HARMONY (INDIANA)

 

Federico García Lorca regresa a Estados Unidos gracias a la puesta en escena de Federico, en carne viva, de José Moreno Arenas, a cargo de la compañía Apasionaria Producciones, y como parte de la programación de la conferencia Contemporary Spanish Theater. Stages of Utopia, Dystopia, and Myopia, celebrada del 10 al 12 de octubre en New Harmony (Indiana), a la que asistieron críticos, dramaturgos y artistas de relieve internacional.

En 1930, García Lorca viaja a Nueva York para hacer frente a la crisis estética, vital e ideológica que estaba viviendo. Allí toma contacto con el cine hablado, apenas conocido en España, y el teatro experimental que probablemente tuvo ocasión de conocer a través de grupos de teatro renovadores que abundaban en la Gran Manzana. Sus cartas y sus declaraciones posteriores a su viaje reafirman su idea de crear un teatro nuevo, el teatro del porvenir, que ensayará en El público y Así que pasen cinco años aprovechando la nueva situación política española que cree favorable.

En este contexto se nos descubre el personaje de Federico, interpretado magistralmente por Rubén Carballés. Su reacción ante el rechazo del público al nuevo teatro imposible es para el espectador la puerta de entrada a sus otras frustraciones como hombre. Moreno Arenas conecta el mensaje de Así que pasen cinco años con la lucha existencial de Federico a través de la imposibilidad de vivir el presente absoluto y, por tanto, de despegarse de un estado de ensoñación perpetuo. La necesidad de verbalizar sus emociones pone en escena a Elena Bolaños, en la piel de la gran Margarita Xirgú, y a un elenco de figuras espectrales u oníricas que bien revisten a la actriz en la piel de otros personajes o surgen como voces inesperadas a lo largo de la acción dramática. La ruptura de la cuarta pared a través de la intromisión de personajes creados por García Lorca difumina el límite entre la realidad y la ficción, entre la conciencia y el acto, entre el símbolo y el lirismo. Como en el teatro deseado por García Lorca, el diálogo oscila entre la prosa y el verso contaminando cada palabra de una hiriente tragedia –“El teatro es la poesía que se levanta del libro y se hace humana”, diría el autor de Granada en 1936–.

La escenografía nos trasporta a un secadero de tabaco de la Vega de Granada, la cárcel de oro de García Lorca. En el suelo, las sábanas blancas, en alusión a los ajuares bordados de las mujeres casaderas, comparten escenario con jirones de tela colgados al fondo, cual mortajas de los muchos muertos que fueron apilados en las cunetas durante la Guerra Civil. Junto a otros dos objetos, un buzón y una fuente, se configura el escenario de ambos actos, creando una atmósfera surrealista en la que los personajes reales y ficticios dejan fluir sus sueños y desesperanzas.

Esta ambiciosa apuesta por desmontar el mito que rodea la figura del escritor perfila algunos aspectos desconocidos de su vida y las posibles causas de su muerte –“¿Por qué no te fuiste cuando pudiste hacerlo?”, le reprende Margarita– mientras sintetiza lo absurdo de la condición humana en la que ideales tan puros como el amor, la búsqueda de uno mismo y el afán de libertad creativa y personal pueden ser a partes iguales causa de un destino fatídico.

Un texto necesario con una interpretación inmejorable.

 

Obra: Federico, en carne viva

Autor: José Moreno Arenas

Compañía: Apasionaria Teatro

Directora: Elena Bolaños

Intérpretes: Rubén Carballés y Elena Bolaños

Vídeos: Matthieu Berthelot

Vestuario: Cristina Simón

Iluminación y Sonido: Matthieu Berthelot

Diseño del Espacio Escénico: Elena Bolaños

Fotografía / Diseño Gráfico: berth99

Comunicación / Prensa: La Andaluza Creativa

Producción: Apasionaria Producciones

Lugar: Murphy Auditorium, de New Harmony (Indiana - USA)

Fecha: 12 de octubre de 2018, con programación en “New Harmony International Conference on the Contemporary Theater of Spain: Stages of Utopia, Dystopia, and Miopía”, organizada por University of Southern Indiana

 

Ángela Martín Pérez Ángela Martín Pérez PhD - Assistant Professor - Universidad de Southern Indiana (U.S.A.) 

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CUZCO: METÁFORA DONDE EL AMOR NO LLEGA

 

Contemplando la función Cuzco, de Víctor Sánchez Rodríguez, uno entiende por qué este autor es el Ganador de los XIX Premios Max en la categoría Mejor Autoría Revelación.

No lo ha sido por esta obra sino por otra (Nosotros no nos mataremos con pistolas), pero en Cuzco se ve una novedad, una osadía tan bien aterrizada mediante unos saltos en la acción tan bien calculados -que sin embargo dan ganas de agarrarse a la butaca para no marearse ante el vértigo de lo inesperado-, que uno siente que podría aficionarse a esta montaña rusa sin necesidad de quitarse el sombrero.

El público de la Jardiel Poncela, del Centro de Arte Fernán Gómez, está paralizado, estupefacto ante lo que se le ofrece, si bien lo más chocante no lo ve, sólo lo oye nombrar, y sabe que si se pierde una palabra, tan sólo una sílaba de una de las frases -calculadas, medidas matemáticamente-, se habrá perdido en cuanto a la historia.

La historia es la da una pareja actual. Una de esas que se hablan sin tapujos, con toda "libertad" o lo que hoy entendemos por tal: decirse las verdades a la cara, sin miedo a herir; o buscando herir para que luego venga la reconciliación.

Pero aquí la vieja argucia no funciona porque ella no le teme a nada, ni siquiera a la libertad de un trapecio sin red.

Argumento:

 “Una pareja viaja a Cuzco en un desesperado intento por salvar su relación.  Durante el viaje, conocen a una serie de personajes que afectarán los propósitos de su travesía: una feliz pareja de españoles con los que compartirán itinerario desde Cuzco a Machu Picchu; una italiana preocupada únicamente por encontrar su felicidad; un viejo peruano y su hijo, exiliados en Argentina, inmersos en una suerte de viaje de redescubrimiento de su propia patria. Como telón de fondo, el pasado inca y colonial, el terrorismo de Sendero Luminoso, la pobreza andina, y el reflejo de una España herida de gravedad.”
Los dos únicos actores están solos en el escenario vacío de principio a fin, con el único escape de un suelo hecho de pavesas en el que poder revolcarse a sabor. Lo harán, juntos y por separado, sin que la soledad mutua se alivie, y eso que no paran de hablar y de escudriñarse. Él es pusilánime, peligroso por tanto; ella una loba de afilados colmillos lingüísticos que se recrean en describir sus hallazgos en el “nuevo mundo”. Con qué ardor se les aplaude, ojalá que vuelvan.

Reparto: Silvia Valero y Bruno Tamarit

Compañía: Wichita CO

Del 9 al 25 de noviembre

Función comentada: 25 de noviembre de 2018

Espacio: Teatro Fernán Gómez (Centro Cultural de la Villa) - Sala Jardiel Poncela

 

    Nunci de León    Nunci de León  

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