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NOTICIAS TEATRALES Publicación creada el 6-8-2002 / Esta es la edición de 30-11-2019

 

NOTICIAS TEATRALES
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DESDE LA PLATEA

 

Índice de comentarios

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UN MIHURA MUY MUSICAL: TRES SOMBREROS DE COPA

Por Francisco Mejorada Jiménez

UN ELIXIR DE AMOR YA UN POCO RANCIO

Por Francisco Mejorada Jiménez

EL CONDE DE MONTECRISTO. SAMARKANDA PRODUCCIONES - MUESTRA IBÉRICA DE ARTES ESCÉNICAS - CÁCERES

Por Francisco Collado

LA REFLEXIÓN DEL SONIDISTA: EL SUEÑO, DE MORENO ARENAS

Por José Manuel Ferro Ríos

CUSTODIOS. LA CALLE COMO ESCENARIO. ASACO PRODUCCIONES. 42 FESTIVAL DE TEATRO DE BADAJOZ

Por Francisco Collado

PEDRO DE VALDIVIA. LA GESTA INCONCLUSA. TRYO TEATRO BANDA. 42 FESTIVAL DE TEATRO DE BADAJOZ

Por Francisco Collado

BUENA REPRESENTACIÓN DE DON CARLO. BUEN PRESAGIO PARA EL AÑO

Por Francisco Mejorada Jiménez

EL CASERÍO UNA OBRA GRANDE

Por Francisco Mejorada Jiménez

M. GOYA: BRUMAS Y SOMBRAS AL BORDE DEL GARONA

Por Titania

COMEDIA AQUILANA - SALA TRAJANO (MÉRIDA)

Por Francisco Collado

CONVERSACIONES CON MAMÁ - 38 FESTIVAL DE TEATRO VEGAS BAJAS

Por Francisco Collado

HOMENAJE INESPERADO. LÚCIDO E HILARANTE ANÁLISIS SOCIAL - 42 FESTIVAL DE TEATRO DE BADAJOZ. LA ESTAMPA TEATRO

Por Francisco Collado

LA VIDA SECRETA DE PETRA LEDOUC. DESGARRADOR GRITO REIVINDICATIVO - MEMÉ TABARES. AMARILLO PRODUCCIONES. EFECTO KEPLER - 42 FESTIVAL DE TEATRO DE BADAJOZ

Por Francisco Collado

SHAKESPEARE EN BERLÍN. SOBERBIO RETABLO HUMANO - 38 FESTIVAL DE TEATRO VEGAS BAJAS

Por Francisco Collado

JUNTOS EN EL TEATRO AMAYA

Por Nunci de León

CRIMEN Y TELÓN. UN HOMENAJE AL TEATRO VIVO

Por Titania

TITO ANDRÓNICO. LA ABYECCIÓN COMO ESTÉTICA - TEATRO DEL NOCTÁMBULO.  65 FESTIVAL INTERNACIONAL DE TEATRO CLÁSICO DE MÉRIDA

Por Francisco Collado

LA CORTE DEL FARAÓN. 65 FESTIVAL INTERNACIONAL DE TEATRO CLÁSICO DE MÉRIDA

Por Francisco Collado

UN CREATIVO ESPECTÁCULO MINIMALISTA: REDUNIÓN

Por Francisco Mejorada Jiménez

EL TROVADOR EN EL TEATRO REAL

Por Francisco Mejorada Jiménez

SANSÓN Y DALILA. 65 FESTIVAL DE TEATRO CLÁSICO DE MÉRIDA

Por Francisco Collado

LEHMAN TRILOGY: LA DESGRACIA DEL INTERMEDIARIO

Por Titania

EL REAL SE DA UN EXCELENTE CAPRICCIO

Por Francisco Mejorada Jiménez

TRES SOMBREROS DE COPA: MALABARISMO TEATRAL

Por Titania

CYRANO DE BERGERAC - JOSÉ LUIS GIL

Por Francisco Collado

ESA NOCHE DE MIGUEL MURILLO. COMPAÑÍA SIENTETEATRO

Por Francisco Collado

DOÑA FRANCISQUITA ¿ZARZUELA O MUSICAL?

Por Francisco Mejorada Jiménez

CINCO HORAS CON MARIO. SOBERBIO PAISAJE HUMANO

Por Francisco Collado

RHUMANS. PAYASOS CARGADOS DE POESÍA

Por Titania

UN DIVERTIDO FALSTAFF EN EL REAL

Por Francisco Mejorada Jiménez

LA REFLEXIÓN DEL SONIDISTA: LA TRANSPARENCIA, DE MORENO ARENAS

Por José Manuel Ferro Ríos

EL OTRO, UNAMUNO/CONEJERO. COMPAÑÍA EL DESVÁN TEATRO - TEATRO LÓPEZ DE AYALA (BADAJOZ)

Por Francisco Collado

SI NOTA ALL’IMBRUNIRE DE LUCIA CALAMARO EN EL TEATRO ARENA DEL SOLE DE BOLONIA

Por Magda Ruggeri Marchetti

ORLANDO DE VIRGINIA WOOLF. TEATRO DE FONDO. SOBERBIO RETABLO TRANSGÉNERO

Por Francisco Collado

KOHLHAAS: EL ACIERTO DE SABER CONTAR UNA HISTORIA

Por Nunci de León

Granma – metales de Cuba en el Teatro Arena del Sole de Bolonia

Por Magda Ruggeri Marchetti

 

UN MIHURA MUY MUSICAL: TRES SOMBREROS DE COPA

 

Una obra genial de teatro de Miguel Mihura, Tres sombreros de copa, convertida a zarzuela por el compositor Ricardo Llorca se ha representado en el Teatro de la Zarzuela. La obra teatral, considerada como maldita por su difícil comprensión por el público, es de 1932 pero se estrenó en 1952. Su humor del absurdo le convertía en el Pirandello español, pero incomprensible para una época en que la burguesía que asistía a los teatros, prefería las obras con un estilo más clásico sin innovaciones. Posteriormente y a pesar de que tampoco ha sido representada con asiduidad llegó a alcanzar un prestigio que se ha perpetuado en el tiempo. La zarzuela del mismo nombre encargada por la New York Opera Society se estrena por primera vez en Europa en el teatro de la calle Jovellanos. Al igual que su homónima teatral de la cual toma el libreto, supone una innovación en la adaptación a música  de obras teatrales, que si bien en la parte hablada toma gran parte de los diálogos al pie de la letra, musicalmente, recorre un amplio abanico de estilos en forma de cantables, que en ningún aspecto se pueden considerar romanzas, de gran calidad y con una idea de modernidad sin buscar atonalidades; como explica el programa de mano, melodía, ritmo y armonía, en los que destacan solistas de piano, violín, acordeón y trompeta. La dirección escénica corresponde a José Luis Arellano con una escenografía de Ricardo Sánchez Cuerda. La dirección de actores, muy importante en esta obra, es buena,  con cada uno de los personajes muy bien ubicados en unos papeles muy concretos, tal como los describió Mihura, con el dinamismo escénico que hace que la obra no decaiga en ningún momento.

El análisis del elenco no se puede hacer desde el punto de vista de un género lírico, pues la interpretación de los cantables está más cerca de una música popular, en la cual las exigencias vocales no son tan grandes en cuanto a dominio de la voz como al tipo de interpretación, que es correcta y muy buena en el caso de Rocío Pérez en el papel de Paula, que por otra parte tiene unas buenas cualidades dramáticas. Bien el Dionisio de Jorge Rodríguez Norton especialmente en su faceta dramática. Brillante el Don Rosario de  Emilio Sánchez, que nos recordó a las grandes interpretaciones teatrales de este papel, y en la misma línea  Gerardo Bullón como Don Sacramento. En la Madame Olga,  Enrique Viana imprimió su comicidad fácil que tanto gusta al público, en un papel hecho a su medida. Bien el Buby Barton de Boré Buika. El resto en un nivel muy bueno.

La orquesta dirigida  por Diego Martín-Etxebarria, a los que se unieron los instrumentos mencionados, mostro una gran versatilidad abordando temas de índole diversa con calidad.

El público aplaudió con ganas ante un espectáculo muy llamativo, que jugaba el riesgo de la novedad. Definitivamente la Zarzuela necesita títulos como este para revitalizarse y un teatro con la capacidad e iniciativa para hacérnoslo llegar.

 

   Francisco Mejorada Jiménez  Francisco Mejorada Jiménez  

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UN ELIXIR DE AMOR YA UN POCO RANCIO

 

L´elixir d´amore, con libreto de Felice Romani, definido por sus autores como Melodramma Giocoso, se ha representado en el coliseo operístico madrileño. La producción es del Teatro Real en colaboración con el Palau de las Arts de Valencia, con la dirección escénica del regista italiano Damiano Michieletto. La dirección musical es de Gianluca Capuano.

El planteamiento escénico de Michieletto sitúa la obra en una playa actual, en la cual no puede faltar el consabido chiringuito, de nombre Adina. Nemorino es el encargado de la limpieza de la playa, y claro, enamorado de la propietaria del chiringuito que coquetea con el sargento marino, Belcore. Dulcamara, el farsante doctor, en esta ocasión recorre las playas vendiendo un refresco, además de una droga, que en este caso sustituye al Burdeos, como elixir del amor. También parece vender otro tipo de drogas que al final hace que le detengan, aunque esto no está en el libreto original de Romani.

Podría parecer que este paralelismo argumental desvirtuaría el sentido de la obra, con una estética muy dudosa que chirria bastante, pero asombrosamente la habilidad del regista consigue conservarlo intacto, a pesar de estética playero-hortera que en algunos aspectos añade comicidad a la propia del libreto.

Correctamente dirigidos la orquesta y coros por Capuano, aun sin esos matices que requiere la esencia italiana de Donizzetti.

El elenco normalito, Juan Francisco Gatell hizo un correcto Nemorino aunque con poca presencia vocal. La americana Brenda Rae compuso una magnifica Adina, aun saliéndose del registro vocal de este personaje; correcta en lo dramático. Erwin Schrott sensacional en todo, voz rotunda, de calidad, y unas dotes dramáticas que compusieron un Dulcamara arrollador. Bien el Belcore de Alessandro Luongo. Bien también Adriana Gonzalez como Gianetta.

Como resumen, diremos que en la ópera existe un factor fundamental que es el canto, como se demuestra en las óperas en concierto, es suficiente para redondear una representación. Se requiere hoy una interpretación dramática que sin duda es un valor añadido importante, amén de una escenografía convincente. Quizás se han invertido los términos de las prioridades, dando a una escenografía la importancia absoluta, al punto de que algunos críticos se extienden sobre ella y hablan de pasada de los cantantes, es decir se valora más la parte teatral que la canora. De alguna forma este Elixir, con un abigarrado número de intervinientes, llamativos por su veraniega vestimenta playera, crean una inevitable distracción sobre la propia acción y por supuesto sobre la actuación de los cantantes, que en nuestra opinión se pasa de una ópera a un musical. El público frío con los aplausos de una obra que ya se estrenó en 2013 y no aporta mucho a una temporada.

 

   Francisco Mejorada Jiménez  Francisco Mejorada Jiménez  

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EL CONDE DE MONTECRISTO. SAMARKANDA PRODUCCIONES - MUESTRA IBÉRICA DE ARTES ESCÉNICAS - CÁCERES

 

Adaptar para las tablas una novela-río con las características de El Conde de Montecristo; de amplia raigambre e infinitas versiones; que forma parte del acervo cultural de un sinnúmero de lectores, cuyos personajes son iconos dentro del inconsciente colectivo, como lo son otros tantos a los que la literatura (y sus posteriores adaptaciones) han dotado de vidas y espacio en nuestro mundo, es empresa arriesgada. Edmundo Dantés; junto al abate Faria y Mondego; forman parte de nuestro mundo literario, al mismo nivel que el Tarzán de Burrough, Don Quijote, y tantos otros que consiguen escapar de las páginas para convertirse en imagos. En habitantes del imaginario colectivo, perfectamente identificables. Una cumbre que muy pocos escritores alcanzan.

Es por esto que la odisea es aún mayor. Llevar por vez primera estos personajes palpitantes, señeros, dolientes, que protagonizan una de las mejores novelas de aventuras de la literatura, exige un profundo respeto por la obra genésica y un; también profundo; conocimiento del medio al que se va a adaptar. El resultado es espectacular. Una soberbia recreación de Paloma Mejía Martin, con respeto del pathos y el eros dumasiano (que de todo hay en la obra), y un sentido certero de lo trágico, sin desmesuras. De la pasión, sin excesos.

El montaje de Samarkanda Teatro es un apasionante y trágico juego humano, pleno de aventura, pero al mismo tiempo de introspección. Los hallazgos visuales son notorios, desde esas máscaras caminantes sobre zancos, que preludian la obra; junto al niño fantasma; y luego serán retomadas en el epílogo, hasta coreografías de duelos de gran riqueza estética y dramática. El Conde de Montecristo es una panoplia de humanas emociones, de amores frustrados, de pasiones intensas, de frustraciones y venganzas. Toda una paleta de intrigas, bajezas, redención y aventura, acertadamente resumida en las dos horas de duración de la obra.

La arquitectura dramática se apuntala sobre las intensas y soberbias interpretaciones de todos los actores (con algunos irrelevantes titubeos). Guillermo Serrano extrae todo el carisma de un personaje que conjuga pasión, cinismo a raudales y un cierto patetismo. A modo de superhombre nietzscheano, se cree por encima del bien y del mal cuando se trata de sus reglas morales. El actor extrae con vehemencia esa lucha entre luz y oscuridad, con una correctísima proyección de voz, plena de matices, y formidable expresión corporal en las distintas fases del personaje. El juego dramático superpone; acertadamente; las distintas etapas vitales del personaje. Incluso uniéndolas en un mismo diálogo o conjugando distintos instantes a un tiempo. Este recurso hace avanzar la obra dinámicamente, al tiempo que juega con la plástica y los diversos posicionamientos de los personajes, siempre buscando un efecto estético que se complementa con una notable luminotecnia de Fran Cordero. El aliento épico se balancea con los instantes introspectivos, incluso con los humorísticos, dentro de la inmensa tragedia. El acertado control de los tiempos y el vertiginoso ritmo, permiten avanzar a una obra, densa en su génesis. 

El concepto coreográfico de las escenas, convierte en levedad, la complejidad argumental. Rafael Núñez; con sabiduría escénica; compone un Abate Faria lleno de humanidad, un personaje lleno de bonhomía  y sensibilidad. El Danglars, alquimizado por Fermín Núñez, está resuelto con intensidad, elegancia y convicción. La versatilidad de Juan Carlos Castillejo consigue dotar a sus creaciones de una particular visión. Ciertamente estos personajes socarrones, de mundana sabiduría (como de andar por casa), le vienen como un traje hecho a medida. La espectacularidad del decorado y el vestuario llegan de la mano de Luisa Santos. Las reproducciones de la ropa de época recogen, acertada e intensamente, todo el concepto de enfermizo romanticismo que refleja el argumento o sirven para diferencias los distintos roles y etapas de los sufridos protagonistas: Jirones durante la prisión, ropajes de lujo o trajes funerarios, dentro del más estricto luto de la época. Sin olvidar esos acertadísimos y siniestros personajes-máscara de oscura levita. Mercedes es uno de esos personajes cuya presencia cambia el curso de los ríos, y Ana Batuecas sabe extraer toda la savia de una mujer enamorada, llena de candor y, al mismo tiempo, de sufrimiento.

El desarrollo presenta instantes acertados en lo estético y lo dramático. Numerosos hallazgos escénicos contribuyen a enriquecer la estructura visual. Impactantes los instantes del niño-espectro junto a los enmascarados, las proyección de la cruz durante el duelo a espada, la celda con trampilla donde conviven Dantés y el Abate Faria o la construcción a modo de tablero de ajedrez de los cuatro enemigos en las esquinas, con Dantés en el centro. La paleta cromática de intensos azules, burdeos y ocres introduce en la esencia de cada instante, destilando un aroma atemporal y surrealista. La música de Miguel Ángel Grajera y Jorge López está perfectamente imbricada en la acción, definiendo certeramente los instantes, desde los etéreos acordes de piano del prólogo con el niño-espectro subiendo las escaleras, hasta el leitmotif que se desarrolla en distintas peripecias, los coros espectrales o el triste vals que acompaña al amor imposible. Todos los elementos de esta obra, una de las mejores ofertas extremeñas de los últimos tiempos, son pequeñas piezas de un puzzle perfecto, emocionante y pleno de ritmo narrativo. Lo son la caracterización de Pepa Casado e Isabel Martín, el dominio de la esgrima de Javier Mejía, la presencia escénica de José Antonio Lucía,  el desparpajo conceptual de José F. Ramos, las patentes tablas de Gloria Villalba o la juventud arrolladora de Alberto de Morcef.  

Paloma Mejía y Samarkanda han logrado condensar, en 120 gloriosos minutos, una historia universal de desaforado y arrebatador romanticismo. Una tragedia, de dimensiones helénicas, que consigue compendiar (en toda su extensión) y destilar la novela original, solventando del gran riesgo de esta adaptación. El resultado es un montaje altamente recomendable,  que respeta y enriquece la génesis literaria !Esto es teatro!

Función comentada: 19 de noviembre de 2019. Gran Teatro de Cáceres.

 

Francisco ColladoFrancisco Collado 

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LA REFLEXIÓN DEL SONIDISTA: EL SUEÑO, DE MORENO ARENAS

 

El pasado 7 de noviembre de 2019, y en un escenario tan poco teatrero (o mucho, según se mire) como es el Salón de Plenos de la Casa Consistorial de la ciudad de Granada, ha tenido lugar el estreno absoluto de “El sueño”, obra teatral de José Moreno Arenas. La puesta en escena estuvo a cargo del Grupo de Teatro del Ilustre Colegio de Abogados de Granada, bajo la dirección y adaptación de José Manuel Motos y la que considero portentosa e inolvidable interpretación de Santiago Benavides, Irene Rodríguez y Ceferino Bustos (según orden de intervención).

En tanto que sonidista del grupo de teatro, he gozado del inmenso honor y placer de haber participado, junto a Paco Pomares, compañero de contiendas con aparatos y cables, en este estreno, programado con motivo de la presentación del último Boletín (nº 9 de la IV etapa) del Centro Artístico, Literario y Científico de Granada, institución que data del año 1885, siendo la publicación que patrocina la más antigua cabecera de revista de las que permanecen editándose en este solar. Plumas como la del mismísimo Federico García Lorca –socio que fue de esta entidad desde que tenía la temprana edad de quince años– o la del Premio Nobel de Literatura Juan Ramón Jiménez, entre otros muchísimos intelectuales contemporáneos, dejaron –y siguen dejando año a año, edición a edición– sus indelebles rasgos sobre el papel de este Boletín que ya forma parte de la Historia.

Pues bien, entre ellos, destaca desde hace tiempo José Moreno Arenas, y por partida doble: como ensayista, sus escritos aparecen publicados con frecuencia en la última etapa de este Boletín; y como dramaturgo, sus obras sirven lujosamente para la presentación de las más recientes ediciones del propio Boletín. También el grupo del ICAGR repite montaje, pues no hace mucho (el pasado 6 de mayo), con ocasión de promocionarse el n º 8, estrenó otra obra de Moreno Arenas, y en el mismo salón noble del ayuntamiento granadino: “La transparencia”.

Tanto “El sueño” como “La transparencia” son dos ejemplos del ‘teatro indigesto’ por el que tanto gusta zambullirse y discurrir el autor alboloteño, aunque sin encasillamientos. Se trata de piezas de corta duración (su interpretación rara vez llega a sobrepasar la media hora), en las que se mezcla lo cotidiano con lo absurdo para poner en evidencia y satirizar muchos de los ‘pecados capitales’ instalados en nuestra sociedad casi sin reparar en ello.

En “El sueño”, un policía se percata de la presencia de dos actores en paro que, tumbados y bebiendo en plena calle, tienen toda la apariencia de ser unos indigentes, y como tales los juzga; a partir de aquí se desarrolla la trama, en la que a base de ironizar el autor logra que, entre sonrisa y sonrisa, el espectáculo acabe por indigestarse a más de un espectador, por reconocerse retratado en el argumento.

Se trata de un texto extremadamente exigente para los actores y la actriz que encarnan a los personajes del reparto, con una dinámica que combina y alterna escenas acusadamente pausadas, íntimas, conmovedoras y sutiles, con diálogos que alcanzan velocidades de vértigo en su escenificación, con cruce, entre los intérpretes, de frases entrelazadas pero de gran concisión. Resultado: el público, a medida que avanza el espectáculo, queda cautivo y absorto; y, entregado, acaba olvidándose hasta de carraspear. Solo se escucha el silencio más absoluto, el silencio más ‘elocuente’.

Es lo que consigue José Moreno Arenas con “El sueño”, una obra estrenada hace veinticuatro horas, plenamente actual, aunque escrita en plena juventud, cuando el autor apenas contaba veintidós años de edad –¿quién lo diría?–, durante aquellos largos ratos de inactividad que en ocasiones proporcionaba la ‘mili’, momentos perdidos que el alboloteño buscaba sin descanso, bien para bucear en lo novedoso del surrealismo de Samuel Beckett, bien para explorar en el ingenio y la maestría de sus clásicos preferidos del Siglo de Oro Español: Calderón, Cervantes, Quevedo…

Ficha

Obra y autor: El sueño, de José Moreno Arenas

Compañía: Grupo de Teatro del Ilustre Colegio de Abogados de Granada

Dirección: José Manuel Motos

Interpretación: Santiago Benavides, Irene Rodríguez y Ceferino Bustos

Escenografía: Luis Gómez-Quesada

Iluminación y Sonido: José Manuel Ferro y Paco Pomares

 

José Manuel Ferro Ríos - Técnico de Sonido

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CUSTODIOS. LA CALLE COMO ESCENARIO. ASACO PRODUCCIONES. 42 FESTIVAL DE TEATRO DE BADAJOZ

 

José Maestro y Javier Ceballos se enfrentan en “Custodios” a una de las facetas más difíciles del ámbito teatral: el teatro de calle. A bordo de un “pajaroto de la guarda”, y al grito de “Cacharrero” tratan de provocar las risas y la reflexión de un auditorio al que hay que mantener atento y extraer de las múltiples distracciones que rodean el entorno. Añadan la dificultad de entretener a personas de distintas edades y al tiempo elaborar un mensaje certero, asequible y lúdico ¡Bienvenidos al teatro de calle!

“Custodios” fue seleccionada en 29 Feria Europea de Artes Escénicas para Niños y Niñas de Gijón, FETEN 2019, considerada una de las citas más trascendentes en el sector. Y posteriormente se represento en la MAE (Muestra Ibérica de Artes Escénicas) en el pasado Noviembre. De la mano del chileno Andrés del Bosque, uno de los padres del teatro circo en su país, llegan estos ángeles, basado en el film de Frank Capra: ¡Que bello es vivir! (1946). Remedando aquella intervención del ángel de la guarda (Clarence Odboy) en la vida de James Stewart, pero solventando los asuntos más espinosos, este ángel custodio llega para ayudar a alguien que “está muy mal”. Andrés del Bosque adapta la historia al teatro de calle y solventa con humor el acercamiento a temas controvertidos, ya que se trata de una obra que verán los niños y trata de el más allá o la muerte. El artefacto se conduce pensando en los más pequeños, pero también en la participación de los padres, utilizando recursos como la repetición de frases, implicando al público a la participación en la trama.

La historia del  ángel en prácticas, que necesita conseguir sus alas, engancha a los más pequeños y les hace ver las virtudes, valores y  méritos que necesitará en su aventura. El ángel va inventando historias para evitar que el señor (Don Félix) que no se encuentra a gusto en el mundo se marche. Para ello solicitan constantemente de la colaboración de los niños (y algún adulto), que interactúan y disfrutan participando. Una subasta final permitirá a alguien del público quedarse con el ángel que dice: ¡Soy para ti! Para los de Navalmoral este es el montaje número dieciocho. Los hermanos Saquetti se mueven con soltura en el pasacalle, bailan, cantan y desarrollan con fluidez los diversos sketch, la improvisación y la pantomima, bebiendo de las fuentes del clown y con notable expresión corporal. La música se integra en la textura del espectáculo, pasando a ser un elemento imprescindible y descriptivo. 45 minutos de diversión interactiva con el chatarrero celestial para una propuesta diferente y enriquecedora del 42 Festival de Teatro de Badajoz.

¡Acaba con el odio! ¡Cómprate un custodio!

 

Idea original y producción: Asaco producciones

Dirección y Dramaturgia:

Andrés del Bosque

Clowns: Jose Maestro & Javier Ceballos (Hermanos Saquetti)

Vestuario: Nemesio Maestro

Escenografía: FDI taller

Músicas: Nacho Vera

Sonido e iluminación: Electrotécnica Rincón

Diseño: Extremeño estudio

Distribución: Carmen Ávila Distribuciones escénicas

 

Francisco ColladoFrancisco Collado 

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PEDRO DE VALDIVIA. LA GESTA INCONCLUSA. TRYO TEATRO BANDA. 42 FESTIVAL DE TEATRO DE BADAJOZ

 

Los juglares de Tryo Teatro Banda, presentaron una de las propuestas más interesantes del Festival. Una historia galardona en Chile como Mejor Obra Nacional y de la Asociación de periodistas del Espectáculo. Siguiendo el hilo conductor de las cartas que el conquistador Pedro de Valdivia envió a Carlos V. El texto es sólido, la narración vibrante con humorísticos sesgos y se hace leve, pese al distanciamiento histórico con el público (desconocedor de los hechos), o la ajenidad de los acentos. La compañía pone en juego todo un arsenal dramático que navega desde los modos de la Comedia del arte, hasta el Mester de Juglaría, desde La acrobacia circense a una notable interpretación instrumental. En algunos casos, estos poliinstrumentistas integran el sonido del instrumento como onomatopeya musical, para narrar el sonido de nativos atacando, naturaleza, etc. En un juego enriquecedor y dinámico.

Diversos instrumentos enriquecen la textura argumental y se integran en el entorno. El tambor puede servir para simular lluvia o batalla, la trompeta sonidos de  animales, etc. También juegan estos actores-juglares con un sutil equilibrio entre lo pasado y lo  presente, practicando una grácil ironía en un texto de notable poética en la más certera línea de “enseñar divirtiendo”, pero eludiendo el dogmatismo, el panfleto o la manipulación ideológica, lacra tan cara al teatro actual. Destacan la excelente integración de los instrumentos y la música, peculiaridad de gran mérito sobre las tablas. No es fácil cambiar entre distintos instrumentos de cuerda, colocar la boca para soplar instrumentos de viento, para declamar con limpieza a continuación, o pasar de ejecutar en el acordeón a la acrobacia, el lenguaje corporal, la pantomima y la improvisación, típicos de la Comedia del Arte.

Los tres actores de Tryo Teatro Banda pintan diversos personajes con su paleta, cambiando con fluidez y afortunado sentido del “timing”, incluso homenajeando al teatro de marionetas con un imago que representa a Valdivia, o dos muñecos mapuches de madera. Se juega con el personaje omnipresente (Valdivia) y los personajes tácitos u ocasionales (Inés de Suárez) Durante los 75 minutos que dura la representación los tres actores músicos, Francisco Sánchez, Alfredo Becerra y Diego Chamorro, peinan el escenario o recorren el patio de butacas, saltan, bailan, miman, o manejan instrumentos como el guitarrón chileno, el bandoneón o la mandolina, con precisión y fluidez.

Hasta 20 instrumentos musicales adornan la espartana escena, formando parte de un decorado que precisa poco más. La narración de la  historia es el eje vertebral sobre el que se construye un imaginario decorado histórico. Los actores poseen gran destreza y dominio del paisaje escénico en este híbrido entre humorada y documento histórico, donde el equilibrio entre la fascinación de la aventura, el rechazo hacia el abuso y la opresión o la violencia de la epopeya, no están exentos de una perspectiva crítica. El acercamiento al conquistador pone de relieve las aristas tragicómicas de unos hechos históricos que no se pueden juzgar con ojos actuales, aunque sin dejar de lado el mensaje reivindicativo. El texto huye del prejuicio histórico y reivindica el olvido del pueblo mapuche en los documentos históricos. La estrategia textual, de esta tragicomedia de los andes, se enfrenta al discurso dominante, a caballo entre la crónica colonial y el discurso vindicatorio, sin caer en el didactismo.

Los actores y su pupi (muñecos italiano que son réplicas de los actores), protagonizan una  propuesta fresca, novedosa (y al mismo tiempo clásica) y de trascendental vocación cultural. A lo largo de multitud de planos desfilan las inquietudes y ambición de Valdivia, el sufrimiento y valor del pueblo Mapuche, los engaños, las traiciones, el valor y la trastienda de la Conquista o de la fundación de Santiago.

Constituida en una alegoría de una nación inconclusa y sometida a diversas vicisitudes. La intención nunca es la creación de una imagen mítica del personaje o la manipulación a través de lo heroico. El texto basa su soporte en la otredad, en el relato oral, en la gestualidad, en la narración como arma y el enriquecedor recurso de las canciones originales, como armazón dramático y parte de la narrativa. La falta de linealidad en la narración y lo anecdótico se esgrimen como  recursos dramáticos. La utilización del atrezo es proverbial. Los instrumentos ejercen de ambientación, musicalización o de utilería.

Así vemos como la trutruca mapuche se transmuta en afilada lanza, un barco nace de la estructura de un bombo, un arco de violín es una espada o una guitarra es escopeta. El recitado es soberbio, sin altibajos. El ritmo, ágil. Estos juglares contemporáneos manejan con soltura los códigos del clown, herederos de la juglaría o incluso la tradición oral. Este fue el caso, tras la primera representación, cuando  una mujer mapuche les informó que tenían que comerse el corazón de Valdivia, ya que esa era la tradición transmitida. Juegan también con el concepto del ídolo caído, con la desmitificación y la certeza de lo cotidiano frente a la hagiografía o la idealización histórica manipulada. De este modo, Valdivia cae del caballo y se viene abajo su proyecto, sus propios (y heroicos) capitanes conspiran contra él. A Tryo Teatro Banda no le agradan los arquetipos heroicos ni la mitología marcial. Así sea.

27 de Octubre de 2017. Teatro López de Ayala

 

Francisco ColladoFrancisco Collado 

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BUENA REPRESENTACIÓN DE DON CARLO. BUEN PRESAGIO PARA EL AÑO

 

El Real abre su temporada con Don Carlo, de Verdi y libreto de Joseph Mery  y Camile du Locle, estrenada en La Ópera de Paris en 1867. Como es sabido, la fidelidad histórica del libreto es nula, con cambios de nombre, personajes inexistentes, empezando con el propio Don Carlo, al menos tal como se crea el personaje. Es sin embargo una obra, si bien poco representada, de mucha calidad, en mi opinión una de las mejores de su autor. Más que la preocupación por la veracidad, la obra se decanta hacia una crítica de Felipe II con una parte de la leyenda negra referida a los Países Bajos. En lo que se refiere a la homogeneidad de la ficción casi distópica que construye, es realmente intachable. Un Felipe II celoso de su hijo Carlos y en lucha con la Iglesia Católica, a la que sirve hasta un agobio que le lleva a enfrentarse a ella, queda magníficamente plasmado en los diálogos y en una gran partitura. David Mc Vicar lo entiende muy bien y desarrolla una dirección escénica basada en una sociedad agobiante, en la que todos los personajes son presa de la desesperación y el fracaso. La muerte, la venganza, se alían con los celos y lo sórdido de la escenografía, apoyada asimismo en una magnifica dirección de actores, arropan el libreto y la música presagiando los funestos finales. El comienzo muy bien definido, con el alborozo del encuentro amoroso, da paso a un desencanto que marcará parte del devenir de la obra. La eterna pesadilla de Flandes y la relación con la Iglesia, se encargará del resto. Unas columnas, unas escaleras y unos basamentos componen el esqueleto del ámbito escénico en el cual se produce desde el encuentro amoroso a un auto de fe, pasando por todo tipo de intrigas de poder.

La dirección musical de Nicola Luisotti, sigue en su línea de tratamiento clásico de la lírica italiana que desarrolla a la perfección. En la  misma línea el coro que tiene una gran presencia en la obra.

El elenco tiene un elevado nivel general, en el que destaca el Filippo II de Dmitry Belosselsky, un bajo de voz rotunda, musical, que da como resultado una gran interpretación del personaje. Su Ella giamai m´amo es de las que traspasan al espectador. En una muy buena línea la Elizabetta de María Agresta, con una interpretación vocal y actoral que hace muy creíble el personaje. Bien el Rodrigo de Luca Salsi y quizás menos acertado el Don Carlo de Marcelo Puente, sustituto de última hora de Francesco Meli. El resto bien en general, Mika Kares, inquisidor; Ekaterina Semenchuk, con una voz poco adecuada para Éboli pero correcta en la interpretación.

Buena representación ante un público, que en gran medida se marchó rápidamente, pero que en general aplaudió la gran noche de ópera que se había vivido. Buen principio de temporada

 

   Francisco Mejorada Jiménez  Francisco Mejorada Jiménez  

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EL CASERÍO UNA OBRA GRANDE

 

Una muestra de una obra, alejada del estilo madrileño, tan presente en el género lírico español, nos visita en el Teatro de la Zarzuela, se trata de “El Caserío” de Guridi con libreto de Federico Romero y Guillermo Fernández-Shaw, estrenada en este teatro en 1926 que lamentablemente no la habíamos vuelto a ver, porque sus últimas representaciones en Madrid han sido en los teatros del Canal allá por el 2014. Es una coproducción del Arriaga de Bilbao y Campoamor de Oviedo con dirección artística de Pablo Viar, escenografía de Daniel Bianco y musical de Juanjo Mena.

La escenografía tiene dos ambientes, un exterior de caserío y un frontón de pelota, que sirve para presentarnos una serie de tradiciones vascas como la propia pelota vasca, las gradas, el baile de dantzaris que realiza magníficamente Aukeran Dantza. Todo ello le dotó de mucho dinamismo, del que originalmente carece la obra.

La dirección de actores es buena, especialmente en el papel de Ángel Ódena como Tío Santi que interpreta vocal y dramáticamente con la solvencia de este gran barítono. La Ana Mari de Raquel Lojendio, bien aunque con falta de desparpajo actoral, pero con una correcta interpretación vocal. Andeka Gorrotxategui, en un buen momento vocal, interpreta brillantemente a José Miguel, en un papel que le va como anillo al dedo. Excelente Itxaro Menxaka como Eustasia. En un tono muy bueno el resto, Mari Fe Nogales, Pablo García López, Eduardo Carranza y José Luis Martínez.

En nuestra opinión la orquesta sonó como pocas veces la hemos oído y el gran triunfador de la noche fue Juanjo Mena, que consiguió llevar a la Orquesta de la Comunidad de Madrid, titular del Teatro de la Zarzuela y al coro, a unas cotas altísimas, consiguiendo darle a una partitura ya buena de por sí, un realce que aun hizo más brillante una buena representación.

Como decimos, una buena noche en el Teatro de La Zarzuela, que sigue en su elevada calidad en programación y puesta en escena.

 

   Francisco Mejorada Jiménez  Francisco Mejorada Jiménez  

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M. GOYA: BRUMAS Y SOMBRAS AL BORDE DEL GARONA

 

Monsieur Goya atrapa nuestra atención antes de que se apaguen las luces. Con ritmo  barroco   los personajes van apareciendo, compareciendo  en el proscenio, se muestran circunspectos, formales… En un giro, en  un guiño al espectador,   revelan, descubren a los actores,  personas jóvenes, adultas de este siglo XXI, con hábitos, costumbres contemporáneas... 

Se acomodan en sus sillas de enea, para ver   el desfile de imágenes cotidianas, de actualidad,  del pasado, del Arte, de guerras, o Las pinturas  negras… Saturno devorando a su hijo, Duelo a garrotazos… que se perfilan  centelleantes, impactantes sobre el negro, como grabados al humo.

Las videoescenas de Daniel Canogar  proyectadas, al fondo del escenario, compartirán protagonismo con los personajes, que nos narran su perspectiva de la historia.   Moratín, amigo de Goya, también liberal y expatriado; su segunda mujer, Leocadia Zorrilla que echa de menos el Manzanares, a pesar de su naturaleza libertaria; su hija Rosario que quiere, sueña con  ser pintora; su amiga La lechera de Burdeos; su hermano Guillermo, que juega a ser soldado salvador de la patria; el amigo y también pintor Antonio de Brugada y el narrador-autor… Vislumbramos, percibimos los cuadros, envueltos en los sonidos de Goya… imaginados por  Suso Saiz.

El juego teatral combina con brillantez imágenes, sonidos, luces, escenografía, vestuario, para ofrecernos un cóctel energético.

Los personajes, desde las Tablas, replican, rebaten, dialogan y discuten, con ese autor teatral, que oculto entre bastidores, en nuestros días, intenta construir,  reconstruir los últimos años de Goya en Burdeos, los recuerdos del tiempo pasado, en La Quinta del sordo, donde el artista concibió, creó Las Pinturas Negras. Dos mundos paralelos. Las  vidas al borde del Manzanares,  y del Garona. Retrato de artista en familia.

Como trasfondo, esa paz en pie de guerra, entre liberales y absolutistas, ese odio cainita que llevó a miles de españoles a emigrar, a huir a Francia...   Enfrentamiento fratricida que parece repetirse perpetuarse en un bucle del destino.

Ecos que resuenan en este 2019, donde los espectadores se ponen en pie para premiar, aplaudir, a los artistas, su compromiso apasionado.

Pd: Si estas palabras les han abierto el apetito, y les apetece, como aperitivo, un regalo: pueden visitar, disfrutar una  exposición con un centenar de obras contemporáneas, donde se refleja el genio de Goya, dos siglos después.

 

Monsieur Goya, una indagación

Autor de la obra: José Sanchis Sinisterra

Reparto: : Alfonso Delgado, Inma Cuevas, Alfonso Torregrosa, María Mota, Andrea Trepat, Fernando Sainz de la Maza y Font García

DirecciónLaura Ortega

VideoescenaDaniel Canogar

Música y espacio sonoroSuso Saiz

Una producción del teatro Fernán Gómez. CC de la Villa

https://www.teatrofernangomez.es/actividades/monsieur-goya-una-indagacion

 

Titania  

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COMEDIA AQUILANA - SALA TRAJANO (MÉRIDA)

 

Ofertar una joyita como la Comedia Aquilana de Torres Naharro, además en versión original; sin adaptaciones desde castellano renacentista; es una empresa altruista (a la par que osada) y algo para agradecer desde la perspectiva del espectador. Todo en esta propuesta de Nao D´amores es una gozada estética y reivindicativa acerca de esa etapa, solapada por el barroco, derramando la riqueza del verbo áureo y la música de la época. Es por esto que se valora mucho más la dedicación y esfuerzo de esta compañía, dedicada a la época renacentista (en lo musical y la dramaturgia). El espectador avezado se asombrará, descubriendo que toda la gama de personajes que, luego serán explotados hasta la saciedad en el siguiente periodo histórico, ya están presentes en las páginas del dramaturgo extremeño.

El engaño, el enredo amoroso, el criado socarrón, los desencuentros de los amantes, todo está ya perfilado y dispuesto para que la siguiente generación teatral se empapara de estos precedentes y desarrolle el teatro del Siglo de Oro. Habitados del espíritu del pintor italiano Giuseppe Arcimboldo, los actores se visten con los esbozos florales manieristas de este autor. Deborah Macias ha realizado unos diseños apabullantes donde se puede jugar con la pareidolia y la ilusión óptica.

El texto del dramaturgo torreño surge con naturalidad apabullante ¡Así se dicen los versos! Las inflexiones vocales, los ritmos, el tempo, las intervenciones musicales, todo ellos constituye un soberbio retablo barroco para uso y abuso del agradecido espectador.

Ana Zamora ha buceado, con respeto y fervor, en la Comedia del Arte. Si aquella utilizaba máscaras carnavalescas, ésta juega con el vestuario floral, conserva los recursos mímicos y sustituye las acrobacias por la danza. El resto es común a su génesis italiana: las vicisitudes de los enamorados, la oposición familiar, la intriga. El personaje del criado remeda el italianesco Arlequín. La criada Dileta, bien pudiera inspirarse en la confidente Colombina. No hay duda de las influencias del teatro visto por Naharro en la Roma de León X, con rasgos de las representaciones “villanescas”, anticipando el género barroco de la comedia palatina. El verso está pulido con respeto, buscando la mayor comprensión para el público.

La obra se desarrolla sobre una impactante escenografía de Ricardo Vergne, una mímesis de las escenografías que portaban las compañías italianas, algunas con una cortina como único decorado.

Bartolomé Torres Naharro publicó su primera versión de la Comedia Aquilana en los talleres del impresor Marcello Siber, sobre el 1520, para representación privada (cortesana). Quizás fue escrita en Nápoles o en Sevilla, escrita por encargo. Esta comedia “a fantasía” pude basarse en un acontecimiento de carácter legendario, como fueron las visitas secretas de Fernando de Aragón, disfrazado de criado, a Isabel la Católica en la corte de Valladolid. Como curiosidad reseñar que cuando murió Don Juan, el heredero, el humanista Ramírez de Villaescusa publicó una imaginaria lamentación donde la joven viuda; tal y como hace Felicina en la Jornada V; considera la muerte mediante, soga, despeñamiento, espada o fuego. La falta de referencias sobre el acompañamiento musical de la obra original, no ha sido problema para la sección musical de la compañía, que ha utilizado danzas, canciones populares y melodías como La Spagna (Danza Alta) del sevillano Francisco de la Torre (basada en el bajo compuesto por Josquin) La danza alta era interpretada por instrumentos de vientos agudos y brillantes: cornetos, sacabuches, chirimías. A la manera de los ministriles, las tres músicas se sitúan en uno de los extremos del escenario en contraposición con los actores sentados en el vértice opuesto, formando parte del argumento con gestos y movimientos.

El trío femenino peina diversos géneros; según la información de Alicia Lázaro en el dossier de la compañía. Desde la cadencia gentil de la pavana a las reminiscencias mudéjares del Caldibi Castellano (Calbi Arabi), la villanelle; un género de boga; la  hermosa reconstrucción del romance del buen rey Don Bermudo, o la Pavana/Saltarello/Piva“Veneziana”, obra de Juan Antonio Dalza, que escribía sus partituras en forma de suite (esta es una de las obras más hermosas de la función). La agrupación musical extrae un sonido de gran fidelidad histórica, consiguiendo fusionarse con el texto renacentista casi sin percatarnos de ello, haciendo uso de instrumentos de la época: viola de gamba, órgano renacentista y diversas tesituras de flauta de pico. Comedia Aquilana es un soberbio ejercicio renacentista, una pieza de orfebrería rescatada del prebarroco, para uso y disfrute de los espectadores contemporáneos. No sólo esto es lo que hay que agradeces a los componentes de Nao D´amores(esa divulgación lúdica y certera de la etapa cultural más arrinconada), sobre todo hay que agradecer el “como”. Hay que celebrar el exquisito concepto de la parodia, la fluidez del verbo, el control de la gestualidad, el placer estético de su propuesta, el respeto por la instrumentación y la concepción musical de la época. Comedia Aquilana es un hermoso bodegón renacentista.

Funciones: 2 y 3 de octubre de 2019

 

Francisco ColladoFrancisco Collado 

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CONVERSACIONES CON MAMÁ - 38 FESTIVAL DE TEATRO VEGAS BAJAS

 

La propuesta, para su inauguración, del 38 Festival de Teatro Vegas Bajas, ofreció un texto agridulce del argentino Santiago Carlos Oves en adaptación de Jordi Galcerán. La visita de un hijo a su madre, oculta una petición egoísta. Quiere vender el piso para solucionar sus propios problemas. Los personajes navegan en una escenografía de Rafael Garrigós, donde lo cotidiano se apodera del escenario, para representar los problemas y vivencias de cada día con los que se sienten identificados los espectadores. Disfrutar sobre las tablas de una actriz como María Luisa Merlo, es acudir a un recital de guiños, sabiduría escénica, escuela y expresión de las emociones. La dirección  de Pilar Massa juega con el tempo, lo dilata, deja que el espectador asimile los cambios del personaje interpretado por Jesús Cisneros. Todo el devenir se apoya en tiempos muertos con el personaje mirando hacia la platea, contrapunteado por un tango, dejando que las emociones se anclen en su rostro. La evolución del tiempo también se apoya en un jersey rojo, que la madre va tejiendo hasta terminarlo. La madre habita en ese instante donde todo se relativiza y lo verdaderamente esencial se saborea Un  instante lleno de sabiduría. El hijo está controlado por el entorno, el coche, la hipoteca, el tren de vida elevado. Como en la vida misma, el hachazo llega en forma de reajuste de personal. El hijo necesitará de toda la sabiduría de la madre para retomar su vida y dar valor a las cosas verdaderamente esenciales. Dentro de ese; casi setentero; espacio nuestro de cada día (tendedero, alacena, mantel) se va desarrollando un “tour de force” interpretativo, donde los actores juegan con la ternura, el humor, la crítica social, los reproches y una cierta melancolía. Cobran importancia los personajes elípticos como la nueva pareja de la madre, un anarcojubilado que sobrevuela con sus aforismos y filosofía vital y aporta densidad al pathos. También las referencias a la suegra (sembradas de humor) constituyen aspectos fundamentales en la estructura vital de los personajes. Estos  se enriquecen mutuamente en base a ingeniosos (y certeros) diálogos, caminando juntos hacia un espacio de comprensión y de unión, que culminará en el sorpresivo desenlace. Conversaciones con mamá esconde lo trascendente tras el antifaz de la cotidianidad, lo universal tras el disfraz del pisito de ciudad dormitorio. El conflicto, bajo la máscara del humor. Toda la sabiduría escénica de María Luisa Merlo juega en este drama existencial, donde madre e hijo se han convertido en dos desconocidos que necesitan retomar sus vidas. Una madre que trata de hacer volver al redil liberal y tolerante al hijo, convertido en burgués gentilhombre. Funciona la química entre Jesús Cisneros y la veterana actriz, conformando una relación de respeto y afecto donde; tras las réplicas y reproches; se esconde el respeto y el amor. El texto peina temas trascendentales para el ser humano. Algunos que no nos gusta tocar ¿Vas a llorar cuando me muera?, la soledad, el egoísmo de los hijos. 

Conversaciones con mamá es un texto inteligente, pleno de dignidad, de ternura,  y camuflado bajo el disfraz del humor, pero que oculta una potente carga de profundidad.      

Y es; sobre todo; un recital de soberanía escénica de una actriz de la época de oro del teatro, que crea interrogantes .Al final de esta vida, lo que importa, es compartir un plato de sopa con tu madre. Aprender que en la vida a cada cosa hay que darle la importancia que se merece.

Función comentada: 4 de octubre de 2019

 

Equipo artístico

Descalzos Producciones

Intérpretes: María Luisa Merlo y Jesús Cisneros.

Autor: Santiago Carlos Oves y Jordi Galcerán.

Dirección: Pilar Massa.

 

Francisco ColladoFrancisco Collado 

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HOMENAJE INESPERADO. LÚCIDO E HILARANTE ANÁLISIS SOCIAL - 42 FESTIVAL DE TEATRO DE BADAJOZ. LA ESTAMPA TEATRO

 

Se toma su tiempo la obra de Concha Rodríguez. A fuego lento, casi como un adagio en la introducción, para ir in crescendo (si los términos musicales se me permiten), transcurrir en “andante gracioso” (si se me permite el juego de palabras), continuar en “allegro”, para  culminar en un fortíssimo que sorprenderá a los espectadores. La vocación de ruptura de la cuarta pared está presente desde el inicio de la obra, con la presencia de un segurata  (José Mª Galavís) que supervisa, entre butacas, a una imaginaria empresa de la que forman parte; involuntariamente; todos los espectadores. Incluso la misma Concha Rodríguez, ejerce de teleoperadora desde una de las butacas de patio. Una empresa piramidal decide un homenaje “mediante el azar” a uno de sus empleados. Utilizando el patio de butacas como escenario secundario (los espectadores aparecen en una pantalla siendo observados desde las cámaras). Allí se desarrollaran partes de la obra, como la jocosa hora de la gimnasia de empresa, o el acercamiento del segurata a un espectador “voluntario,” al que implicará a golpe de cigarrillo en sus tramas ocultas, extrayendo con destreza juego actoral y vis de comedia al forzado espontáneo. El escenario cumple una función aséptica y práctica al mismo tiempo, dividiendo los distintos espacios humanos. El despacho del jefe-demiurgo, a través del cual se vislumbra su silueta observándolo todo. El despacho de la secretaria, donde transcurren la mayoría de los procesos evolutivos de los personajes, así como los acercamientos humanos y el ya citado patio de butacas. Acertado y sorprendente diseño atemporal del almendralejense Marcelo Pacheco (La Catedral del mar, Amar es para siempre). Los trabajadores de la empresa visten una suerte de uniformidad aséptica y homogénea, incluso el traje del director es una variedad del diseño “a rayas” de Pepe Reyes (La Mala Educación, Hable con ella), que despersonaliza y deshumaniza la microsociedad de la empresa. El texto de Concha Rodríguez navega por diversos niveles, pero contiene cargas de profundidad sobre la falta de empatía (y de oportunidades) de nuestra sociedad, la herencia que recibirán las siguientes generaciones o el mal uso del poder. La clave de comedia aligera; ciertamente; el equipaje. Pero no por ello disminuye la gravedad de lo real. Todo esto queda reflejado en el instante en que sobre la pantalla van apareciendo secuencias de los efectos que la política empresarial tiene sobre la naturaleza y el entorno. Un adecuado uso del multimedia parece ser una de las corrientes de la escena actual, integrando y aprovechando las posibilidades de dichos medios. La actriz-directora ha elegido a las mujeres como protagonistas. Ellas siguen siendo las más débiles en el mundo empresarial, y sus distintos roles dentro del organigrama. La secretaria es una especie de cancerbero, impide que cualquier otro trabajador se acerque el Jefe o rompa la estructura de la empresa. Las frases del segurata dejan patente la ausencia de privacidad en todos los niveles (El Gran Hermano te contempla) y el control desde arriba. Ausencia que se transmite al patio de butacas, donde los espectadores pueden observarse en la pantalla. Las vivencias de Concha Rodríguez y el resto del elenco son de rabiosa actualidad, los diálogos certeros y cáusticos. El grito, reivindicativo. Sereno pero potente. Certero, pero con una filosofía vital donde el humor forma parte indispensable del armazón para enfrentarse a los poderes establecidos. El texto de la dramaturga es poderoso en lo cotidiano, reivindicativo en la comedia y empático en lo trágico (que también lo hay). El papel de la excelente iluminación (Fran Cordero) y la animación audiovisual (Carlos Lucas y Nuria Prieto), contribuyen a dotar de textura,  vitalidad y agilidad a las escenas. Frente a esa tendencia al humor burdo o las gráciles concesiones (innecesarias) a lo coyuntural, que se muestran en otros montajes, el humor contiene altas dosis de inteligencia (y mala leche) que agradece el espectador. Incluso lo coyuntural se inserta con inteligencia, y en su justa medida, como en ese texto sobre los espumosos de Almendalejo. La estructura (casi de comedia de enredo), juega con la incertidumbre y el misterio que desemboca en la confesión final de Enrique. Todos los personajes están dibujados con pericia y esmero, incluso aquellos de breve intervención. Esperanza (Concha Rodríguez) mueve con habilidad (y amplia experiencia) los resortes de una mujer ingobernable, de espíritu libérrimo y reivindicativo, con una naturalidad escénica y una vis cómica que nace del hábito y la usanza. Ana Franco (Agustina) se mueve con capacidad en su personaje, solventando el peligro de encorsetamiento o el prototipo, dotando de matices y humanidad al personaje “negativo”, conocedor de las corruptelas y tejemanejes y garante del buen funcionamiento de la máquina. Laura García desarrolla un difícil rol. Es el jefe de la empresa y debe desdoblarse, travestirse para triunfar en el mundo empresarial, mientras desarrolla su plan. Ocultarse, al tiempo que conduce con humor el argumento hacia su sorpresivo desenlace. La acción transcurre fluida y ágilmente, siendo el humor la argamasa que condiciona la medida, el ritmo, los desenlaces. Todo ello con gran inteligencia y sin olvidar el propósito reivindicativo del texto. Las voces se proyectaban con limpieza y desahogo hasta las últimas butacas, lo cual es de agradecer. Enseñar divirtiendo (Habens fun doctrina) o reivindicar divirtiendo. ¿Qué más puede pedirse? La Estampa Teatro lo consigue, manteniendo el listón. Una propuesta extremeña de alto nivel, una propuesta humana de amplio calado, un testimonio social de imprescindible aplauso, bajo la certera dirección de Sergio Gayol.

Función comentada: 20 de octubre 2019. Teatro López de Ayala

 

Francisco ColladoFrancisco Collado 

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LA VIDA SECRETA DE PETRA LEDOUC. DESGARRADOR GRITO REIVINDICATIVO - MEMÉ TABARES. AMARILLO PRODUCCIONES. EFECTO KEPLER - 42 FESTIVAL DE TEATRO DE BADAJOZ

 

“Esculpe como un hombre”. La tragedia femenina, a lo largo de los siglos, ha sido recorrer siempre el sendero detrás del género masculino. No a su lado, como iguales. Nannerl, la hermana de Mozart componía y tocaba “como un hombre”, Mary Shelley tuvo que esconder la autoría de su Frankenstein, alabado hasta que se desveló que lo había escrito una mujer. A lo largo de la historia, la mujer ha tenido que caminar de la mano (o detrás) del varón, viendo como su pasión era apagada de raíz, su ímpetu creador, pisoteado y sus ansias de liberación, sometidas por la estructura social patriarcal. En algún caso, como el de Nannerl, ni siquiera nos queda la posibilidad de descubrir ocultas algunas de sus creaciones. Condenada al matrimonio, ya que cobrar por la música en aquella época se consideraba el equivalente de la prostitución. Condenada a ser “la hermana de”, como tantas otras “esposas de” o “amantes de”. “La vida secreta de Petra Ledouc”, es el grito desgarrador de esas mujeres a las que arrebataron sus vidas. A las que arrancaron su pasión, su capacidad creativa. Mientras se alababa a los hombres, a ellas se les condenaba a la sombra o al olvido. No hay nada peor que el cautiverio a que te condena una sociedad. La imposibilidad de sacar afuera todo ese fuego, toda esa pasión que consume al creador y que es el sendero de su vida, su fuera interna. De todo esto nos habla el texto de Memé Tabares. De la lucha de la mujer por alcanzar el lugar que se merece, de la sojuzgación al varón a lo largo de la historia. Del castigo a la ardiente rebeldía frente a un mundo injusto para el sexo femenino. Un mundo que te puede conducir a la locura o la autodestrucción cuando tus ansias creativas se ven oprimidas, encorsetadas por una cultura histórica. Inspirado en la vida de la escultora Camille Claudel, el personaje de Petra Ledouc (Maite Vallecillo), nos muestra un espejo en el que mirarnos como sociedad. Un espejo para avergonzarnos como especie. A Petra Ledouc le han quitado todo. Todas sus herramientas con las que expresaba su mundo interior, todas sus posesiones. Pero aún peor, le han robado el ser. Mediante un simbólico juicio oral dirigido a un comité médico (el público); rompiendo la cuarta pared; Petra narra el tormento de la creación, el torrente desbordado del pensamiento que trata de hacerse carne, la herida luminosa siempre abierta en el alma el artista y la terrible lucha, cuando no se pueden expulsar los demonios. Y lo hace desde la voz desgarrada, rica en matices, fértil en inflexiones y sensaciones de Maite Vallecillo. Una  voz que se convierte en parábola de todas las mujeres, de todas las Petras Ledouc que han visto devastadas sus existencias, apagado su fuego creador. La actriz  impacta desde el primer diálogo, despedaza su alma, solicitando empatía, con notable manejo del juego corporal, para arrastrarnos al infierno de la creación castrada. Una adicción que te arrastra a lo profundo, pero que ansías como a tu propia vida. No lo tiene fácil. El texto de Memé Tabares es certero como una saeta envenenada. Magnífico en el barniz externo, pero desgarrador y militante en el mensaje. Los personajes germinan con facilidad a través de los distintos diálogos, van ocupando su lugar en el mundo (o en la ficción), la palabra es un instrumento para trazar caracteres y vivencias. Actitudes y sensaciones. La puesta en escena juega, acertadamente, con los tiempos. Con un continuo flujo y reflujo del pasado a presente, de las causas a las consecuencias, intercalando certeras descripciones. Los actores desarrollan los cambios de registro con naturalidad y somatización total de los distintos personajes: la madre, Bastián, la mujer, Julia, el médico, etc. Un desdoblamiento notable, fluido y preciso. Pero Petra Ledouc también deviene metáfora de las prisiones interiores, de las cárceles del alma, de esos paisajes internos en que nos encerramos involuntariamente (amor, profesión, familia) y que condicionan nuestro devenir. La propia autora-directora propone una espartana puesta en escena. Apenas unas banquetas y mesas constriñen el mundo interior de la protagonista. El fondo oscuro contribuye a crear un clima de desasosiego, de alienación y desaliento. El vacío ornamental encuentra su espejo en el vacío interior de Petra Ledouc, luchando contra sus demonios. Toda la estructura se apoya, pues, en la calidad actoral, en la desnudez escénica. Maite Vallecillo, derrocha sabiduría escénica, Nuqui Fernández, desdoblándose con fluidez y contención. Un camaleónico Jorge Barrantes, siempre en difícil equilibrio, dado el mundo; casi irreal; en que crecen los personajes. Sobre el escenario se exprimen las técnicas brechtianas de distanciamiento. El discurso es resuelto con economía de medios, apuntalado en el texto y embellecido por la sólida argamasa de las interpretaciones; sin olvidar los generosos juegos corporales; regalando instantes de intenso y sincero teatro. Teatro puro y duro para una de las obras más intensas que he visto en los últimos tiempos. Acertada y envolvente la sección musical, un aspecto que apenas se tiene en cuenta en y es un parte más del pathos de la dramaturgia. La autora ha incluido, acertadamente,  la obra de otra mujer. La compositora Angèle David-Guillou y su obra hipnótica “V. for Visconti, perteneciente al LP “En mouvement”. Una melodía simbiótica, una línea melódica repetitiva a base de corno ingles y saxofón, que contribuye a crear esa sensación de extrañeidad y exilio interior. Una obra que introduce al espectador directamente en los convulsos sentimientos de la protagonista. Memé Tabares ha destilado y alquimizado la invisibilidad femenina a lo largo de la historia, la terrible injusticia que te condena sin juicio por haber nacido con un determinado género. Nunca podremos comprender el sufrimiento, la locura, la decepción o la humillación de haber nacido artista en un mundo de hombres, de ser condenada al olvido o al ninguneo por una sociedad nefastamente estructurada. Ahora estas mujeres surgen, palpitan, resurgen del océano de la historia desde la dirección y texto de Memé Tabares y las notables interpretaciones del esforzado elenco. Petra Ledouc es un hermoso canto de cisne, una desgarrada oda a todas las vidas que se perdieron, a todas las creaciones que nunca fueron. La herida luminosa nunca estará curada, pero al menos seguirá latente cada vez que se abra el telón para Petra Ledouc.

 

Espectáculo: La vida secreta de Petra Leduc

Autora: Memé Tabares.

Intérpretes: Maite Vallecillo, Nuqui Fernández y Jorge Barrantes.

Espacio escénico: Memé Tabares.

Diseño de iluminación: Pedro Luis L. Bellot.

Dirección: Memé Tabares. Compañía: De Amarillo Producciones. Efecto Kepler.

Función comentada: 22 de Octubre de 2019. Teatro López de Ayala

 

Francisco ColladoFrancisco Collado 

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SHAKESPEARE EN BERLÍN. SOBERBIO RETABLO HUMANO - 38 FESTIVAL DE TEATRO VEGAS BAJAS

 

Sabía de antemano que iba a disfrutar con un texto de calidad y un contexto de las mismas características. No en vano había disfrutado del buen hacer de Chema Cardeña en esa joyita lingüística que es “La Puta Enamorada” (https://elgabinetedekaligari.blogspot.com/2015/04/la-puta-enamorada-teatro-lopez-de-ayala.html) Cargaba además con el bagaje y la expectación de que la obra transcurría en uno de los periodos históricos que con más intensidad he estudiado y anotado. El resultado  fue incluso mejor de lo que esperaba, tanto en el terreno histórico como en el dramático. Cuatro cuadros nos muestran el devenir de tres amigos durante tres momentos claves que sacudieron la historia de Alemania: la “Noche de los cristales rotos”, el incendio de Reichstag y la posguerra durante los juicios de Nüremberg. La evolución interna de los protagonistas, que tan sólo vemos dentro de una habitación, camina paralela a los hechos que suceden en el exterior. De ello vamos teniendo; acertadamente; noticia a través de los diálogos y de una pantalla donde se proyectan imágenes de la época. Un cuarto personaje (Juan Mandli a modo de Demiurgo), cuya identidad conoceremos al final de la obra, aparece en ella, narrando desde el futuro. La pantalla juega el papel de montaje paralelo donde se proyectarán los interludios. Se convertirá en ventana o servirá de álbum fotográfico, en una inteligente utilización del audiovisual integrado. Los protagonistas son tres berlineses, llenos de inquietudes artísticas, que habrán de enfrentarse a sus demonios a través de la amistad y los hechos luctuosos que suceden fuera de la casa, pero que van condicionando sus vidas. Desde el principio sabemos que nada va a ser fácil para Leo, el actor judío y homosexual que disfruta de la frivolidad berlinesa de aquellos años. Lo sabemos porque disfrutamos de la perspectiva de la historia, pero al mismo tiempo conocemos que el personaje no adivina lo que va a suceder. En este intercambio espacio-temporal, sufrimos y acompañamos a Leo en su descenso a los infiernos. Shakespeare en Berlín posee una dicotomía apasionante. Por una parte, los adictos a la historia disfrutarán de las referencias, nombres, lugares como si pasearan en esos instantes por la Alexanderplatz. Pero la obra está tan certeramente estructurada que, aún sin conocer los detalles históricos, el drama humano (y universal) se vive desde el patio de butacas. Nos encontramos ante un texto notable, de textura vibrante y profundo sarcasmo, con un calado humano que nos sitúa ante nuestras propias miserias y actitudes. Hay también espacio para una oda de amor al teatro. No en vano el mismo título cita al bardo de Stratford-upon-Avon, del cual se insertarán citas a lo largo de los diálogos, hasta las líneas finales, que condicionaran las acciones de los protagonistas. El viaje de los tres amigos es un sendero donde todos les acompañamos, un espejo en el que podría mirarse cualquier ser humano, extrapolando épocas y circunstancias. Esta es una historia universal, aunque la dramaturgia la ciña a un momento concreto de la historia de Alemania. Es la historia de ¿que habríamos hecho nosotros? En el mundo actual, con tanto revolucionario de salón y tanto redentor de guardarropía, resulta difícil imaginar las luces y las sombras de aquella época. Es fácil caer en la tentación de convertirse en un héroe teórico, habitar en una moral lineal y acomodaticia. El viaje ideológico y humano de los personajes es mostrado a través de diversos cambios de vestuario o peinado, con excelentes diseños de Pascual Peris/Sala Rusaffa que recrean la moda de aquellos años y el status social, conforme pasa el tiempo. El espacio escénico esta conformado por una serie de muebles donde nada sobra ni falta, pero suficientes para establecer un espacio creíble y fiel al periodo histórico. Y es aquí donde más disfrutarán los amantes de la historia. Porque el juego de referencias cronológicas, las citas reales, dotan de una textura real, palpitante y dinámica a la dramaturgia. Ante el espectador desfilarán iconos de la época, personajes fácilmente reconocibles como los gerifaltes del Reich en un álbum de fotografías, pero también otros, como la activista Rosa Luxemburgo se introducen en la historia cotidiana. El texto bromea con la vida amorosa de la Dietrich, se introduce en los estudios UFA; donde un Goebbels manipulador de la propaganda; conversa con el protagonista, escuchamos el himno de Hors Wessell, contemplamos los cafés y terrazas de la vida berlinesa; la cultura del ocio, disfrutamos escuchando Lili Marleene. Mientras el huevo de la serpiente se va incubando, nos adentramos en la génesis de “El Triunfo de la Voluntad” junto a Leni Riefenstahl. Todo este fresco histórico, este retablo de humanas vivencias sirve para que los tres actores; en estado de gracia; dibujen problemas universales sobre la paleta del escenario. El miedo, la supervivencia, la duda, el horror que el ser humano es capa de crear o el veneno de las ideologías. El trabajo de Chema Cardeña, Iria Márquez y Juan Carlos Garés es excepcional, transmite una alta intensidad emocional, ya que el amplio calado humano de las situaciones incomoda y remueve conciencias. Un texto que nos habla de la fragilidad humana, de nuestras zonas oscuras, sin truculencias y sin recurrir a trucos innecesarios. Tan sólo el drama humano, progresivo e imparable, que destilan los intérpretes, basta para conmocionar al espectador y levantar ampollas. Es notable la concisión de la estructura dramática para narrar en 75 minutos la crisis económica de la época, el nacionalismo exacerbado, el intento de los habitantes por normalizar el día a día frente al río revuelto de ideologías, el paro, la vida artística y un largo etc. El acierto de este excelente montaje reside en la humanización de sus personajes, la huida del estereotipo que tanto daño hace a la creación, el reflejo de la gente corriente y sus circunstancias. Estos personajes poliédricos salen adelante gracias a la solvencia sobre las tablas de este trío de actores que; en la mejor línea de Arden; muestran un lienzo histórico (pero también atemporal) donde retratan a una sociedad y unos seres humanos universales desde su visión contemporánea. Gran parte del encanto de Shakespeare en Berlín llega de la controlada y notable luminotecnia, así como de los instantes musicales como La vie en rose, o el tango Por una cabeza, tan importante en el epílogo. La obra llega cargada de numerosos y merecidos premios ¿Y usted que habría hecho? No se precipiten para contestar desde la comodidad de su mesa camilla. Posiblemente se equivoquen.

Función comentada: 13 de octubre de 2019

Reparto

Elsa: Iria Márquez

Leo: Chema Cardeña

Martin: Juan Carlos Garés

Con la colaboración de Juan Mandli

Texoto Chema Cardeña

Espacio Escénico: Chema Cardeña

Iluminación: Pablo Fernández

Vestuario: Sala Russafa

Efectos sonoros: José García del Real y Littlefields

Creación Audiovisual: Javier Marcos

Fotografía: Juan Terol

Caracterización: Verónica Pastor Bensach

Grabación Vídeo: Stanbrooks s.l.u.

Portal Web: Part-time Robot

Realización Escenografía: El Bosc / Filippo Olivieri

Coordinación Técnica: Harold Zúñiga

Ayudantía Técnica: Juanjo Benavent

Material técnico: Sala Russafa /Yapadú

Producción: Arden Producciones s.l.

Producción Ejecutiva: Juan Carlos Garés – David Campillos

Coordinación Gira: David Campillos

Promoción / Asistencia Gira: Mª Carmen Giménez

Comunicación: María García Torres

Administración: Cruz Gasteazy

Distribución: Carles Alonso / Arden-on-tour

Asistente Dirección: José Doménech

Dirección: Chema Cardeña

 

Francisco ColladoFrancisco Collado 

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JUNTOS EN EL TEATRO AMAYA

 

Juntos es una obra que plantea el tema de la diversidad en el seno de la familia. Una familia sin posibles ni cultura suficientes para abordar ese tema tan candente y tan silenciado: el de un hijo con discapacidad. De la amalgama de caracteres y su manera de hacer frente a los problemas, surge de continuo la chispa que incendia la escena y que deriva en una situación trágica y a la vez cómica, que hace reír a la vez que obliga a pensar. Obra profunda aunque sin aparentes pretensiones, está muy bien representada por los cuatro actores del elenco, entre los que destacan individualidades como Kiti Mánver en el papel de la madre del chico ya entrada en años, magistral Kiti, y Gorka Otxoa en el papel de hijo discapacitado que ronda la cuarentena, algo que a él le sale bordado. Da la impresión de que ambos se lo han pasado muy bien preparándose juntos sus personajes, que han reído y llorado muchas veces y he ahí la joya que dan como resultado.

Los lazos madre e hijo con toda la irracionalidad que los potencia salen retratados en la obra en todo su absurdo esplendor, así como la marginalidad a la que se ven reducidos el resto de los miembros de la familia. Un toque breve -que tal vez esté de más- al padre maltratador, completa el cuadro, que es complejo pero que dura lo justo y estrictamente necesario. Una buena dirección está detrás de esta armazón que encaja a la perfección sin aburrir ni confundir y que no pierde nunca de vista al espectador.

Título: Juntos

Autor: Fabio Marra

Dirección: Juan Carlos Rubio.

Elenco: Kit Mánver, María Castro, Gorka Otxoa, Inés Sánchez

Productora: Txalo Producciones.

Teatro Amaya (General Martínez Campos, Madrid).

Fechas: del 30 de agosto al 27 de octubre

Fecha de la función comentada: 20 horas del 30 de agosto de 2019

 

    Nunci de León    Nunci de León  

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CRIMEN Y TELÓN. UN HOMENAJE AL TEATRO VIVO

 

El Teatro ha muerto... Se ha suicidado... o quizá ha sido asesinado...

Ron Lalá que nos ha ofrecido a lo largo de su carrera,  soberbios montaje jugando con los clásicos, dedica ahora un cuento futurista a la mejor gloria del Teatro, por humor, por amor... Las Artes Pintura, Escultura, Poesía... han sido prohibidas y los artistas y sus seguidores han sido desterrados... Internados en campos de concentración en Marte.

En un audaz, divertido jugueteo honran a los autores clásicos, a los antepasados, y a los contemporáneos… Rinden tributo a sus inmortales personajes, rememoran a los griegos, Edipo, Ulises, visitan al inglés Hamlet, al francés, Enfermo Imaginario… Y  por supuesto llevados por el “fervor patrio”, celebran a los creadores españoles...

Citas, recreaciones y recuerdos de Sófocles, Homero,  Shakespeare,  Calderón, Quevedo, Lorca, se entremezclan con las puyas a costa de la falta de subvenciones, la precariedad imperante en la profesión, la muy recortada inversión en Cultura y Ciencia, la censura de espectáculos, o las  parodias de algunos personajes políticos.

Ron Lalá nos descubre lo que ocurre entre bastidores, habitualmente lejos del alcance de nuestra vista, con guiños a los técnicos invisibles, o a la pobre  regidora que siempre se lleva las culpas de todo...

Una puesta en escena rítmica, ocurrente, ingeniosa,  y con temas musicales en directo, que arrasan, con rotundidad, arrastran con fuerza irresistible a los espectadores que con vítores y palmas premian a los desenvueltos cómicos… perfectos en sus papeles.

Con esta función Ron Lalá logra  revivir, en el patio de butacas, el espíritu de los viejos Corrales de Comedias, que agasajaban a su público con obras para toda la familia...

En el ardiente desierto que es Madrid en agosto, se agradece elrefugio, el frondoso oasis que nos brindan Los Teatros del Canal, con calidad y refrescante humor.

CRIMEN Y TELÓN

Ron Lala

Texto: Álvaro Tato

Composición y arreglos: Yayo Cáceres, Juan Cañas, Miguel Magdalena

Dirección: Yayo Cáceres

Reparto: Juan Cañas, Íñigo Echevarría, Fran García, Miguel Magdalena, Daniel Rovalher 

Colaboración especial (voz off): Ana Morgade

Ilustraciones: Óscar Grillo

Dirección literaria: Álvaro Tato

Dirección musical: Miguel Magdalena

Iluminación: Miguel Á. Camacho

Sonido: Eduardo Gandulfo

Vestuario: Tatiana de Sarabia

Ayudante de vestuario: Yeray González

Escenografía: Tatiana de Sarabia / Ron Lalá / Yeray González (aapee)

 https://www.teatroscanal.com   

Titania  

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TITO ANDRÓNICO. LA ABYECCIÓN COMO ESTÉTICA - TEATRO DEL NOCTÁMBULO.  65 FESTIVAL INTERNACIONAL DE TEATRO CLÁSICO DE MÉRIDA

 

Con “Tito Andrónico”, el bardo de Stratford-upon-Avon se adelantaba bastantes años al Grand Guignol. Y es que, en esta propuesta de Teatro del Noctámbulo, los platos están servidos (literalmente) exhibiendo sobre los manteles miembros cercenados, decapitaciones, mixtificaciones, insania, iniquidad, violación o antropofagia. Un escenario casi espartano (Juan Sebastián Domínguez), permite a los actores utilizar sus dimensiones al completo, incluso con habilidosa utilización de la orchestra para la intensa finalización del primer acto, que destiló cercanía e intensidad dramática. Edward Ravenscroft refirió una tradición teatral según la cual, el drama se debía a un autor ajeno a la compañía, al que Shakespeare “dio tan sólo unos magistrales retoques”. Incluso algunos estudios la presentan como una parodia frente al estilo de Christopher Marlowe (en concreto el personaje del moro Aarón es una respuesta al Barrabás de Marlowe). El trabajo de Nando López (una lírica poda) ha sido titánico. La poesía de los textos envuelve y tamiza la terrible violencia que gravita sobre el pathos de los personajes, con el añadido de un monólogo propio (Tamora en la escena de Las Furias). Un drama con influencias de Séneca y Ovidio, con situaciones dramáticas tratadas con rudeza, inhumanas, y caracteres al gusto isabelino. El Renacimiento inglés imputa al Medioevo todas esta belicosidad y estética de la violencia, considerando en términos de barbarie todo lo anterior a la luz del proyecto humanista de la dinastía Tudor. Claro ejemplo es el personaje de Lucio (excelente Alberto Barahona), un sujeto político moderno que personifica el uso de la retórica. El diseño de iluminación (Carlos Cremades) resalta notablemente el dramatismo de los instantes. Como esa silueta espectral de Lavinia, surgiendo a contraluz, con los miembros cercenados, ramas como muñones y caminar tambaleante. Carmen Mayordomo (reina Tamora), compone un personaje astuto, vengativo, con instantes de humor en esos diálogos para convencer al incauto Saturnino (Gabriel Moreno) de que perdone a Tito. La actriz hace gala de una dicción clara, potente emisión y ductilidad en la voz. Guillermo Serrano se lleva lo mejor de la casa en su icónico personaje del moro Aarón (tras ser acuchillado como Mucio). Un papel que le permite mostrar su versatilidad, su proyección vocal, un sentido del humor canalla y madurez escénica. Tito es un hombre atormentado, constreñido por las lealtades, oprimido por las leyes a las que se debe. José Vicente Moirón extrae a su héroe oscuro toda la savia envenenada del personaje. La insania, la predestinación o la abyección gravitan sobre su composición emocional, con instantes de enorme intensidad dramática y amplio calado humano. Su dominio de las texturas vocales, su capacidad para controlar el tempo y la declamación, su control de las emociones, componen una partitura de diversos niveles, acercando (y humanando) un personaje guiado por el ansia de venganza. Con certeros instantes de humor negro. Como ese histriónico cocinero en la antológica escena del banquete antropófago. Verdadera ceremonia sangrienta. El ámbito musical es resuelto con unas composiciones que se pliegan hábilmente a los instantes dramáticos. Desde el concepto marcial, la fanfarria, los vientos (desfile con antorchas) a los instantes atmosféricos con largos acordes sostenidos, temas vibrantes o sombríos. La composición de Antoni M. March se hibrida perfectamente con la textura dramática. Sin altisonancias. Sin eclipsar el ejercicio del texto. Lucía Fuengallego (Lavinia) extrae una gran paleta de matices de un personaje desgarrador, damnificado, que se ve obligado a utilizar el lenguaje corporal por razones obvias. Gran parte del mérito para convertir esta sangrienta propuesta en un Grand Guignol estilizado, procede del atemporal y efectivo vestuario de Rafael Garrigós y el eficiente maquillaje de Pepa Casado, que sustraen el conjunto de su negación de la clemencia, de su caos inhumano, situándolo en tierra de nadie.  Antonio Castro Guijosa y Teatro del Noctámbulo han construido una arquitectura dramática soberbia, de notable ritmo narrativo e intensidad humana que aprovecha las estructuras del escenario en escenas como la de Quirón y Demetrio (notables Alberto Lucero y José F Ramos) entre las columnas. Un montaje donde todos los actores merecen ser reseñados y que, acerca a los más profundos abismos del ser humano a través de la palabra y el gesto. A la inexorabilidad del destino que nos mueve como hojas en el viento. A la poesía vibrante del horror ¡Esto es teatro! Esto es un hermoso epílogo para el Festival.

Reparto (por orden de intervención)

José Vicente Moirón

Alberto Barahona

Carmen Mayordomo

Alberto Lucero

José F. Ramos

Quino Díez

Lucía Fuengallego

Gabriel Moreno

Sergio Adillo

Guillermo Serrano

Juan Vázquez

Cándido Gómez

Carmelo Sayago

Cuadro Artístico Técnico

Versión: Nando López

Música: Antoni M. March

Iluminación: Carlos Cremades

Escenografía: Juan Sebastián Domínguez

Vestuario: Rafael Garrigós

Caracterización y maquillaje:

Pepa Casado

Ayudante de dirección:

Pedro Luis López Bellot

Producción ejecutiva: Isabel Montesinos

Dirección: Antonio Castro Guijosa

Una producción del Festival Internacional de Teatro Clásico de Mérida y Teatro del Noctámbulo

Del 21 al 25 de Agosto. Teatro Romano de Mérida

Francisco ColladoFrancisco Collado 

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LA CORTE DEL FARAÓN. 65 FESTIVAL INTERNACIONAL DE TEATRO CLÁSICO DE MÉRIDA

 

No es mi intención desviar esta reseña hacia conceptos ajenos a lo puramente artístico. Por eso presto a otras voces más capacitadas, asuntos tan candentes como la adecuación de las piedras milenarias para este tipo de espectáculos, la irrupción de lo coyuntural en los textos y la dramaturgia, o la utilización del argumento para introducir mensajes ajenos a la obra genésica o de cariz sesgado. La Corte del Faraón es una mixtura atípica donde encontramos elementos procedentes de la zarzuela, de la opereta junto a instantes arrevistados y cierto aroma de cuplé. El género sicalíptico contiene connotaciones de matiz sexual, diálogos cargados de insinuaciones y una querencia picante y vodevilesca. Imaginamos el impacto que supondría en el primer tercio del siglo XX en los proscenios. Esta obra es una mélange, donde el autor alcanza su madurez creativa mezclando ese bouquet escénico que heredara del género chico, aplicando su habilidad como arreglista y su facilidad melódica para pergeñar una divertida (y subida de tono), parodia de Aida. Vicente Lleó recurre a dúos, tercetos, coros, pezzos de conjunto y cierta concesión al gusto popular en forma de cuplés, garrotines y danzas para dejarnos esta piedra angular del género “chico”, basada en la obra francesa “Madame Phutiphar”. De hecho, asume la cómica ridiculización de figuras legendarias tan cara a la opereta francesa. Aunque también acuse las influencias de la opereta vienesa y de Offenbach. Rodetacón Teatro se lleva a su terreno la sicalíptica propuesta, convirtiéndola en un musical fresco y rabiosamente divertido de la mano de Ricard Reguant y Juana Escabia, con certeras coreografías de Cuca Pon y tres canciones nuevas de Ferrán González.  Reguant ya presentó, en otra edición anterior, una excelente propuesta: “La Bella Helena” https://elgabinetedekaligari.blogspot.com/2017/08/la-bella-helena-los-monty-python-en-la.html.

Los dobles sentidos, las insinuaciones y juegos de palabras, a día de hoy, no repercuten del mismo modo en una sociedad completamente distinta, pero conservan la “chispa” suficiente para arrancar unas carcajadas al espectador. El aspecto musical y, una vez superado un inicio con el sonido poco acertado, es impecable. Únicamente algunos instantes donde la potencia de la música eclipsa la comprensión del texto en los cantantes. Ferrán González deja de lado el tradicional concepto zarzuelístico para acercarse a un concepto mucho más moderno, con intervenciones de un coro perfectamente empastado (¡Victoria, victoria!) y apoyándose en la “escuela” y la experiencia en estos lares de Paco Arrojo. El resultado es un musical arrebatador donde cada interprete utiliza sus armas con solvencia. El placentino Paco Arrojo (soberbio timbre), control de la respiración y agudos cristalinos (va sobrado), compone un personaje divertido (El Casto José), con instantes exigentes en lo vocal. Dominio escénico de Itziar Castro (Faraón), que lleva su interpretación hacia la Revista o el Cabaret, rompiendo la cuarta pared e implicando al público con geniales improvisaciones (¿Eso es un móvil o es que te alegras de verme?), y solventando la parte vocal con soltura. Me sorprendió gratamente la versatilidad de Celia Freijeiro, actriz a quien conocía por obras como “La Playa de los ahogados” o “Todo es silencio”. Defiende el papel de Lota con una naturalidad pasmosa y una voz inesperada. El censor recreado Joan Carles Bestard es un difícil y esperpéntico personaje, que desarrolla con talento, controlando ese rol en el límite de lo grotesco. Destacar también el control del instrumento de Inés León (Raquel), cuya escuela en musicales queda patente en sus intervenciones. En su último tramo la obra deviene hacia situaciones que coquetean con el absurdo, pero la calidad actoral y la flexible dirección llevan a buen puerto esta aventura que divierte, entretiene y hace olvidar esos instantes oscuros, nefastos y contemporáneos con que han sembrado el libreto. El público participando en la dionisiaca ¡Ay, babilonio que mareo! ¿Qué más se puede pedir?

Reparto

Itziar Castro

Celia Freijeiro

Paco Arrojo

Inés León

Joan Carles Bestard

Javier Enguix

Noelia Marló

Basem Nahnouh

Antonio Maña

Cristina Esteban

Guillermo Pareja

Marta Castell

Pascual Ortí

Patricia Arizmendi

Tamia Denis

Rocío Martín

Cuadro Artístico Técnico

Adaptación: Ricard Reguant y Juana Escabias

Dirección y composición Musical: Ferrán González

Letrista: Xenia Reguant

Coreografías: Cuca Pont

Ayudante de dirección: Juana Escabias

Diseño de iluminación: Luis Perdiguero

Diseño de escenografía: Pablo Almeida

Diseño de vestuario: Maite Álvarez

Director de producción: Juan Carlos Parejo

Caracterización y maquillaje: Pepa Casado

Realización de escenografía: Gonzalo Buznego y Pablo Almeida

Confección de vestuario: Juan Ortega

Producción ejecutiva: Miguel Molina

Diseño de sonido: Félix Botana

Dirección: Ricard Reguant

Una producción del Festival Internacional de Teatro Clásico de Mérida y El Negrito Producciones

Del 14 al 18 de Agosto de 2019. Teatro Romano de Mérida

Francisco ColladoFrancisco Collado 

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UN CREATIVO ESPECTÁCULO MINIMALISTA: REDUNIÓN

 

Un espectáculo de danza, Redunión, realmente interesante, se ha estrenado en el Teatro Real Carlos III de Aranjuez producido por el Grupo Kiva y Danza en Voz. La obra en clave de ballet moderno, sigue una secuencia desde el nacimiento del universo, el encuentro de la mujer con la tierra y dentro de ella el hombre, pero en la vida de aquella presidida por el amor, surgen inseguridades que van minando la fuerza de su corazón, sin embargo su incesante lucha que le impide abandonar le hace ver que siempre hay un nuevo dia.

La producción aúna danza, teatro y música parte de ella cantada por Graciela Moncloa y Juan Jesús Rodríguez, con la colaboración del pianista Manuel Burgueras. La esencia final de la obra, es un homenaje a todos aquellos que luchan contra las adversidades a favor de la justicia, la igualdad y la propia realización.

La dramaturgia y dirección escénica es de Maite Marín, sobre una idea original de Ana Pérez Navarrete que también interpreta la parte femenina de danza, mientras que la parte masculina corresponde a Javier Toca Juara.

Es muy interesante ver como la creatividad lleva a espectáculos, en un principio de pequeño formato con un decorado simple, pero tremendamente efectista; obras que perfectamente serian transportables a un gran formato por estar muy bien montadas y que admitirían, por su espíritu creativo, mayor escenografía  incluso mayor número de intervinientes. El tiempo hará que este montaje pueda irse desarrollando y con toda seguridad convertirse en una obra de referencia. No es fácil encontrar por estos escenarios algo tan original, creativo y de tanta calidad.

 

   Francisco Mejorada Jiménez  Francisco Mejorada Jiménez  

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EL TROVADOR EN EL TEATRO REAL

 

Decía  Caruso  que es fácil hacer El Trovador, solo hace falta tener los cuatro mejores cantantes del mundo. En efecto, la dificultad para los cuatro intérpretes principales es enorme, la misma que para encontrar un reparto adecuado. La enorme belleza de la música de esta obra de la etapa romántica de Verdi, exige sin duda un esfuerzo canoro considerable, en una conjunción de belcantismo y la transición que posteriormente le aplica el maestro hacia un canto más directo.

La producción que ha presentado el Teatro Real en colaboración con la Opera de Monte Carlo y la Danish Opera de Copenhague, no cuenta con esos cuatro mejores, pero el elenco es aceptable y de gran nivel en el caso de La Azucena y el Conde de Luna que más adelante comentaremos.

La dirección artística es de Francisco Negrin, nieto del político español de la republica, que sustenta la producción tomando como base el fuego, que obviamente es en el que se consume la madre y el hijo de Azucena y finalmente ella. El escenario es un cubo al que eventualmente se le agregan algunos componentes móviles, con un fondo escénico realmente siniestro en el que se desarrolla la acción, en una atemporalidad que permite el uso de vestuarios de diferentes épocas, pero con una clara alusión a la época en que Verdi y su libretista Salvatore Cammarano sitúan la obra, basada en la de teatro El trovador del español Antonio Garcia Gutiérrez de 1836. Todo ello rezuma tragedia, con un niño que cual fantasma deambula por el escenario, en un continuo recuerdo de Azucena por su hijo, a la vez que la imagen de la madre aparece en varias ocasiones por el fondo del escenario. El conjunto artístico, con una buena dirección de personajes, es muy interesante, de lo mejor que el Teatro Real ha puesto en escena en esta temporada

El elenco, tal como hemos comentado, es brillante en el Conde de Luna de Ludovic Tezier y la Azucena de Ekaterina Semenchuk, una de las mezzos de momento. No se puede decir lo mismo del Manrico de Francesco Meli, irregular en toda la obra, claramente insuficiente en la cavaletta Di quella pira, abucheada por una minoría, después de un bello A sí ben mio precedente ni de la Leonora de Maria Agresta, una voz muy alejada del personaje, más ligera de lo que pide, con unos bajos muy artificiosos y dificultad en algunas notas altas. Excelente el Ferrando de Roberto Tagliavini. La orquesta muy bien llevada por el experto en ópera italiana Maurizio Benini y una buena presencia del coro, tan importante en esta obra.

Muchos aplausos y una sensación del espectador de haber visto un buen espectáculo a pesar de las deficiencias ya comentadas.

 

   Francisco Mejorada Jiménez  Francisco Mejorada Jiménez  

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SANSÓN Y DALILA. 65 FESTIVAL DE TEATRO CLÁSICO DE MÉRIDA

 

Siempre existe gran expectación en el aficionado cuando la programación del Festival de Mérida anuncia una ópera. No en vano existen ilustres precedentes. Desde esa formidable Medea (Caballé, Carreras), que ya subyuga desde su intensa, majestuosa y dramática obertura (anticipando la ópera romántica), pasando por la grandilocuencia trágica de Herodiade, habitada de la intensidad romántica de arias tan enormes como “Il es doux, il est bon”.

La Salomé de Strauss, dejó un altísimo nivel entre las piedras milenarias, con un montaje espectacular en lo musical y en la imaginería. No tuvo tanta suerte Camille Saint-Saëns en lo operístico como en el resto de su obra. Esta ópera, con reminiscencias de oratorio, es la que se representa con más regularidad. Los intérpretes se enfrentaban a un desafío marcado por la orquesta, casi a la misma altura, sobre la que tenían que proyectar la voz y a una puesta en escena casi cecilbemillesca, con gran cantidad de actores y movimiento escénico. Casi un péplum operístico.

La rigidez del primer acto se transmitió a la voz del tenor Noah Stewart, en esta sección (con ecos de los grandes oratorios haendelianos), mostró un timbre velado, que fue creciendo y relajando a medida que transcurría la historia. Aunque su papel solicitaba mayor densidad dramática y peso (vocal y escénico), pese a poseer un físico envidiable, acorde con el mítico personaje bíblico. Sansón y Dalia solicita un tenor heroico. Casi de raíces wagnerianas. Este papel es todo un desafío para los tenores.

María José Montiel es un animal escénico desde su primera aparición. Su presencia solemne, voluptuosa, bastaría para rellenar el instante, pero si a eso le añadimos ese fiato controlado, los hermosos pianos, el modo de desenvolverse en la zona central y baja, la limpieza de los agudos, el lirismo sensual de la sinuosa melodía, entendemos que el israelita se postre a sus pies. La mezzo utiliza todas sus herramientas vocales y dramáticas para el personaje más fascinante (después de Carmen) que ha dado la ópera francesa. Una ópera que ha confiado sus papeles protagonistas a mezzosopranos en abundantes ocasiones.

El aficionado disfruta esa forma de dibujar a pinceladas las semicadencias, del descenso; nada escolástico; de semitonos en “Mon coeur s´ouvre à ta Boix”. Esa emisión redondeada, ese color cálido en “Printemps qui commence”. Resulta comprensible que el pobre Sansón no pudiera resistirse a tal nivel de seducción. Este es un caramelo para las mezzo y una de las piezas que definen la ópera francesa. Para la bacanal, el compositor realizó una divertida parodia del estilo grandilocuente del teatro francés. Este es uno de los instantes más difíciles para el Coro de cámara de Extremadura; dirigido por Amaya Añúa; que se ve obligado a realizar un tour de force para empastar las voces; rodeados de un voluptuoso cuerpo de baile.

Envueltos y participando en una coreografía de bacanal, que no favorece precisamente la concentración del cantante. Sublime el instante en que cantan desde las escaleras. Con el añadido de llegar sin aliento después de recorrer un largo espacio. O ese estremecedor coro masculino (Hymne de Joie), de raíz monódica, con reminiscencias del canto bizantino (plainchante), que celebra el éxito de la rebelión. Certero empaste y clara definición de las líneas con un bellísimo resultado. Segura, limpia y potente la proyección de voz de David Menéndez (Sumo Sacerdote), de amplio registro dramático, que se escuchaba con nitidez incluso en aquellas secciones del teatro en que daba la espalda. Poderosa voz cobriza del bajo Simón Orfila (Viejo Hebreo) y notable en su rol de Abimelech, el barítono Damián del Castillo, de poderoso instrumento. En su tercer segmento, la ópera se llena de melodías recurrentes, casi auto-referentes, donde predomina lo sinfónico sobre el canto.

El director, Paco Azorín (foto), ha optado por situar históricamente el argumento en una vivencia contemporánea y triste. Un complicado montaje que utiliza caballos, con más de trescientos actores, pertenecientes a diversos colectivos de discapacitados que enriquecen con su profunda humanidad el escenario. Con instantes de pura y sincera emoción y dolor, grabados por la cámara de una reportera de guerra. Los actores encargados de coordinar los diferentes grupos cumplen un papel hermoso y esencial para la agilidad dramática. La escenografía (Carlos Martos) juega con unas enormes letras con el nombre de ISRAEL. Las proyecciones contienen mensajes sociales y reivindicativos en los textos. Un lúcido análisis de la ilógica del ser humano con disfraz actual, pero errores de todas las épocas.

Destacar la participación de colectivos de personas con discapacidad de Extremadura: la ONCE, la Asociación de Discapacitados Auditivos de Badajoz (ADABA), la Asociación de Padres de Niños Autistas de Badajoz (Apnaba), la Asociación de Padres de Personas con Discapacidad Psíquica límite de Badajoz (AEXPAIMBA), el colectivo de afectados por el síndrome de Asperges de Extremadura (ASPERGEX), Plena Inclusión Montijo, Plena Inclusión Llerena, Plena Inclusión Zafra, Plena Inclusión Mérida y la Asociación de Discapacitados de Mérida AFADISCOP. Otra de las imprescindibles aportaciones es la de los grupos de teatro aficionados. Aldaba Siglo XXI, Cambaluz, Candilejas, Createatro, Espacio Trece, Garnacha, Orozco, IES Emérita Augusta y Cooperativa Santa Eulalia, La Porcíuncola, Plétora Teatro, Sienteteatro, Tam, Teatro para la vida y TAPTC?

La orquesta, con una dirección de Álvaro Albiach pasional y plena de lirismo que planeaba suavemente durante los instantes de acompañamiento vocal y volaba en los instantes plenamente orquestales, llenándolos de plenitud lírica o intensidad dramática (o de plegaria); sin furiosos golpes de pincel; según solicitaba la escritura. La OEX extrajo todo el ardor tímbrico de la orquestación, para combinarlo con la severidad de la construcción musical. Excepcional esa Danza bacanal de sabor arábigo, lúdica y vitalista. Preciso juego en todas las secciones, destacando los contrabajos y chelos o el descriptivo y simbiótico trabajo del viento metal, tan necesario en pasajes descriptivos. Un espectáculo enriquecedor, pleno de matices. Sirva como excusa para solicitar más apoyo a la realización de ópera en nuestra región. Profesionales “haberlos, haylos”. Y de los buenos…

Orquesta de Extremadura. Coro de Cámara de Extremadura

27, 29. 30 de Junio de 2019. Teatro Romano de Mérida

 

Francisco ColladoFrancisco Collado 

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LEHMAN TRILOGY: LA DESGRACIA DEL INTERMEDIARIO

 

Estamos en el Nueva York de 1844… El relato coral en blanco y negro toma cuerpo en un judío alemán que al poner pie en América, se convierte en el primer miembro de la familia Lehman. Es Henry el mayor de los hermanos. Empieza con una pequeña tienda... Tiene cabeza para los negocios, después se le unirán el segundo hermano, el brazo, y el pequeño, una patata que media cuando cabeza y brazo se enfrentan.

Al hilo de su vida seguimos las crisis, los encontronazos, los trompicones, los cambios de la economía  americana… Como va evolucionando su pequeña tienda con la demanda del algodón, la llegada del ferrocarril, con la guerra, con el crack del 29… Adaptarse o morir. Estos comerciantes saben muy bien, como adaptarse, cómo crecer, cambiar, convertirse en intermediarios, que compran y venden al mejor postor, y se transforman en banqueros.

Ópera en tres actos que explora los rincones más oscuros del capitalismo salvaje, hasta la caída del Banco, que recordamos, por las trágicas consecuencias que sufrimos… Continuamos sufriendo la desgracia, las calamidades que nos traen los intermediarios.

El relato bien escrito, descrito, construido, narrado, cantado, declamado, danzado, avanza al ritmo de los giros de la historia, de la música que va hilvanando la tragicomedia, con sutiles toques humor en un cabaret descarnado.

Los seis músicos-actores encarnan a los protagonistas, saltan con energía, alegría a los trajes de los secundarios,  o mudan en mujeres… Jugando con gracia en un quita y pon de barbas, bigotes, pelucas y sombreros, se meten en los zapatos de más de 120 caracteres.

Los seis actores-músicos interpretan los números musicales que repasan, subrayan la narración, o la rompen cuando cambia el cuadro… Entonan la canción de los esclavos negros que recogen algodón, o cantan a ritmo de swing o ragtime… La acción coreografiada, los movimientos medidos.

El decorado un armazón de madera que se va rellenando con los capítulos de la vida comercial, familiar de los hermanos, sus hijos, sus nietos… Esta sugestiva saga familiar, desfila, se desliza por los rieles del túnel-escenario... La historia de sus personajes, sus ambiciones,  sentimientos, el matrimonio, o el amor… El espacio escénico se convierte en imprescindible protagonista, y merecedor del Max.

A la par... El texto inteligente, ingenioso, la dirección acompasada, desenfadado, la representación resuelta, sentida, jovial, jocosa...

Razones de peso, para no perdernos la oportunidad de descubrir, o recuperar a los Lehman, que nos regalan los Teatros del Canal.

 

LEHMAN TRILOGY. BALADA PARA SEXTETO…

Reparto

Litus Ruiz / David P. Bayonas

Pepe Lorente / Ignacio Rengel

Víctor Clavijo / Ferrán González

Darío Paso / José Gimeno

Leo Rivera / Daniel Huarte

Aitor Beltrán / Óscar Martínez

Versión y Dirección: Sergio Peris-Mencheta

Escenografía: Curt Allen Wilmer (AAPEE) con estudioDedos

Iluminación:  Juan Gómez-Cornejo (A.A.I)

Vestuario: Elda Noriega (AAPEE)

Video y sonido: Joe Alonso

Dirección musical: Litus Ruiz

Composición musical: Litus Ruiz, Xenia Reguant, Ferrán González, Marta Solaz

Ayudante de dirección: Xenia Reguant

Asesor canto y baile: Óscar Martínez / Xenia Reguant

Ayudante de escenografía: Eva Ramón

Ayudante de vestuario: Berta Navas

https://www.teatroscanal.com

 

Titania  

 

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EL REAL SE DA UN EXCELENTE CAPRICCIO

 

Malin Byström Condesa Madeleine, Josef Wagner Conde, Norman Reinhardt Flamand, André Schuen Olivier, Christof Fischesser La Roche, Theresa Kronthaler Clairon, John Graham-Hall Monsieur Taupe, Leonor Bonilla Cantante italiana, Juan José de León Cantante italiano, Torben Jürgens mayordomo.

La última obra de Richrad Strauss, Capriccio, se ha estrenado en el Teatro Rea en coproducción con la Opernhaus de Zurichl. El libreto es de Clemens Krauss y del propio Srauss, basado en una obra de Stefan Sweig, amigo de este, al que convenció para que realizase una obra sobre el tema de los elementos que componen una ópera, música, voz, escenografía, a través de la discusión de los autores de cada uno de estos componentes. Se añade a ello, una relación amorosa de la condesa  en cuyo palacio se celebra el encuentro, con el compositor musical, el libretista y el propietario de la compañía que se haría cargo de la ópera aportando el factor escénico. El marqués propone esta temática aburrido de tanta mitología, que inundaba la  ópera en aquellos momentos, finales del siglo XVIII. Lo aparentemente absurdo y frívolo de este libreto se convierte en una obra maestra en la que se aborda  una visión general de la cultura, aventura complicada teniendo en cuenta que su estreno se produjo en 1942, en pleno Tercer Reich, cuando se quemaban los libros no encuadrados en el ideario nazi, y las cosas no estaban para este tipo de veleidades. No es casualidad que fruto de la opresión de este régimen se suicidara el propio Zweig.

La, dirección escénica de Christof Loy es exquisita, simple, una habitación donde se desarrolla el eterno debate, ¿Que es más importante? música, libreto, cantantes o escenografía, con una maravillosa dirección de actores, en una obra coral, que consigue que el público participe inconscientemente en la misma discusión. La decisión sobre el final de la ópera quedara al albedrio de la condesa, que paralelamente sugiere la decisión amorosa entre ambos contendientes. El resultado es brillante, insospechado, pero de una inteligencia que deja al espectador, de autentico juez de la solución final.
La dirección musical de Asher Fisch está a la altura de .la escénica, con una sutil visión de una obra de la complejidad  que siempre presenta Strauss, en la que se entremezclan los dúos, terceto, coros, lied y arias, con momentos orquestales  de una increíble belleza. La orquesta respondió perfectamente, a la batuta de Fisch, en una de las mejores interpretaciones de la historia del Real.
El elenco, brillante, en una obra, como ya hemos significado, muy coral pero es inevitable destacar la  calidad vocal, en el papel de La Condesa, a Malin Byström. Los aplausos finales lo demostraron. El resto, en un nivel elevado y si queremos destacar a los dos cantantes “italianos” interpretados por Leonor Bonilla y Juan José de León. Muy bien también el coro de camareros...
Podemos decir sin temor a exagerar, que esta es una de las mejores obras de los últimos años en el Teatro Real. El público respondió con entusiasmo al final de la obra. Un magnifico Capriccio sin duda.

 

   Francisco Mejorada Jiménez  Francisco Mejorada Jiménez  

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TRES SOMBREROS DE COPA: MALABARISMO TEATRAL

 

Al fondo vemos un cielo estrellado, la luna brillante sobre el puerto… porque desde esta fonda se pueden ver las luces del puerto, a lo lejos… Se puede soñar que otra vida es posible… con escapar de la rutina, de la realidad…

Dionisio espera con ansiedad a que llegue la mañana de su boda, desea que la noche pase presurosa… quiere dormir, para madrugar, para presentarse puntual… y sueña...

Sueña con convertirse en malabarista, con subirse al carrusel de la vida bohemia, para unirse a la farándula, con una troupe de bailarinas, que viven, beben y se divierten en la noche… Ilusión, ilusionismo...

Tres Sombreros de Copa… Es un Mihura… Un texto con cuerpo romántico, vena onírica, con un filón punzantemente divertido... Cada frase, cada réplica arranca la risa, por lo agudo del absurdo.

La mano directora, mueve con maña, los hilos de la acción  funambulesca, conduciendo a unos actores-personajes-secundarios juguetones, traviesos, que bailan, brincan, burlan, botan, con gracia y soltura… Un despliegue de profesionalidad que hace que resulten naturales, siendo estrambóticos... Sin olvidar al paternal posadero, o a los pomposos, opulentos, circunspectos y muy serios señores ricos, muy ricos...

La pareja protagonista se recrea en un registro para nota, parece que actuar fuese un juego fácil, sencillo… Una Paula perfecta, liviana, tierna... Un Dionisio dubitativo, apocado, asustado, apurado...

De esta comedia agridulce, como del cerdo, se aprovecha todo… Todos los ingredientes: actores, diálogos, puesta en escena, vestuario,  decorados, números musicales… combinados, cocinados, con una sabrosa receta...Un vestuario vistoso, inspirado en el cabaret parisino, de los alegres 20... garboso homenaje a Josephine Baker.

Un espléndido decorado que muda, transita con ingenio de la funcionalidad a la fiesta o a la farsa.

Todo envuelto en una música vivaz. Un original regalo, que lanza guiños adelante y atrás, desde la tradición de las canciones humorísticas y corales vascas, hasta el Charlestón.

Con ese vigoroso cóctel, la mano directora compone el conjunto, un retrato redondo, fresco, poético, profundo, impresionista, a la vez que conmovedor... Acaba el sueño. 

Ante los artistas… Lanzamos al aire los sombreros...

 

TRES SOMBREROS DE COPA

De Miguel Mihura

Dirección Natalia Menéndez

Reparto (por orden alfabético)  El forzudo ingenioso Óscar Alló, Don Rosario Roger Álvarez, Fanny María Besant, El cazador furtivo César Camino, Trudy Lucía Estévez, El romántico enamorado Cayetano Fernández, Dionisio Pablo Gómez-Pando, Frusky Alba Gutiérrez, Sagra Tusti de las Heras, El odioso señor Mariano Llorente, Paula Laia Manzanares, Madame Olga Rocío Marín Álvarez, El romántico enamorado Manuel Moya, Carmela Carmen Peña, Anciano militar Chema Pizarro, Don Sacramento Arturo Querejeta, Alegre explorador Fernando Sainz de la Maza  y Buby Malcolm T. Sitté

 

Equipo artístico

Escenografía Alfonso Barajas

Iluminación Juan Gómez-Cornejo

Vestuario Mireia Llatge

Música y espacio sonoro Mariano Marín

Coreografía Mónica Runde

Ayudante de dirección Pilar Valenciano

Fotos marcosGpunto

Diseño cartel Javier Jaén

Producción Centro Dramático Nacional

http://cdn.mcu.es/

 

Titania  

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CYRANO DE BERGERAC - JOSÉ LUIS GIL

 

Este Cyrano dibujado por José Luis Gil se nos antoja humano y cercano. Una aproximación valiente, arriesgada, para este mítico “negro” sentimental que pone su palabra al servicio del amor ajeno y su espada al propio servicio. En un París lleno de espadachines, este soldado-poeta pasea su pasión (y su frustración) a lo largo de más de dos horas, bien estructuradas y no pesan sobre el espectador. Emocionante y bien resuelta la escena del balcón, de hermosa estética, con lucimiento de los protagonistas. Cyrano (José Luis Gil) le envía sus versos al oído al amante Christian (Alex Gadea) para que este transmita a Roxana (Ana Ruiz) su amor oculto en un momento lleno de plástica, embrujo y enredos. Notable también la escena de la lucha del protagonista con el petimetre aristócrata, un verdadero juego dramático con escenas de esgrima intercaladas con los diálogos de uno de los mejores pasajes de la obra. Aunque a Cyrano se le da mejor la esgrima del verso que la otra. El Director Alberto Castrillo-Ferrer ha intercalado números musicales que dotan de dinámica al conjunto y sirven como oasis dramático. Números que sirven para mostrar el buen hacer de los protagonistas en este género. Hay un uso adecuado de la escenografía (Alejandro Andujar y Enric Planas), una gran estructura que al mismo tiempo es taberna, teatro, balcón o monasterio, con el recurso  del maping en instantes que recrean pendencias o una carta escrita que crece sobre la pared. Rocío Calvo se desenvuelve en sus diversos personajes, dotándolos de vida y humorada con enorme vis cómica. Ciertamente José Luís Gil le ha echado un par de narices a esta ansiada versión del antihéroe rostandiano, obteniendo una visión intensa, divertida y plena de ingenio.

Así se dicen los versos, así se proyecta la voz. Así se hace teatro. No le va la zaga Ricardo Joven (Pastelero Ragueneau) con amplio registro y dominio escénico, o un sorprendente Alex Gadea (Christian). La bella Roxana (Ana Ruiz) desarrolla una mujer que pisa fuerte, creciéndose en el tramo final, si bien se podría mejorar el tempo, los matices o la musicalidad en algunas frases. Carlos Heredia y Javier Ortiz, completan un elenco plural y eficiente. La música (David Angulo) tanto en su vertiente diegética, que se desarrolla cercana al musical, como la no diegética, con amplios espacios sonoros, es de gran belleza y cumple con certeza. Un hermoso poema sobre la belleza oculta y la apariencia en un mundo que, al parecer, no ha cambiado demasiado desde los tiempos de Rostand.

Función comentada: Teatro López de Ayala. 31 de mayo de 2019

 

Francisco ColladoFrancisco Collado 

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ESA NOCHE DE MIGUEL MURILLO. COMPAÑÍA SIENTETEATRO

 

Los lúgubres acordes de la Tocata y fuga en re menor de J. S. Bach dan paso a un cuarteto de dantescas féminas. Envueltas en camisones góticos entonan una letanía antigua que; avisa e introduce; en un mundo cerrado, opresivo y obsesivo. Un universo de raíces lorquianas. Cuatro hermanas marcadas por los hechos terribles que sucedieron “esa noche” que rememoran una y otra vez, mientras vagan como espectros ¿o quizás lo sean?, por un decorado que rememora los cuentos de hadas pervertidos: unas camas de raíces palpitantes y trepadoras. A lo largo del texto, soportado en el racconto, va surgiendo la relación de las hermanas con su padre. Un coronel terrible con reminiscencias de aquel Saturno que devoraba a sus hijos y que nace directamente de la influencia de una escena de Carlos Saura en “Cría Cuervos”. Las mujeres (o los fantasmas) están atrapadas en los círculos de Dante y su vida es un continuo retorno como el mitológico Sísifo. Volviendo una y otra vez al mismo instante que las traumatizó Para desarrollar su liturgia catártica, las cuatro hermanas están acompañadas de obras musicales que se imbrican a la perfección en los instantes y vivencias. Para ello utilizan piezas populares como el lorquiano “El Vito” o incluso un bolero, certeramente interpretado por una de las hermanas. El espectro del padre, al modo hamletiano, sobrevuela (de referencia y presencia) el mundo del desdichado cuarteto. Incluso posesiona a Iniquidad que reproduce; habitada en marcial uniforme; el diálogo que el padre mantuvo esa noche con la hija ultrajada.

El autor juega con los tiempos, con los vacíos, con las palabras no nacidas, con la insinuación. El mundo claustrofóbico y patriarcal en que habitan Encarnación, Visitación, Asunción e Iniquidad, está asediado también desde fuera. La calumnia, la burla, el hispánico afán por la difamación forman parte del corpus vital de la familia. Presente y pasado se misturan en un juego simbólico donde las “niñas” pueden pasar a ser mujeres o mozas al siguiente instante, donde lo sucedido puede volver a suceder en un eterno retorno. Cada uno de los personajes (firmemente mantenidos por las actrices) desempeña un rol en esta partida de ajedrez donde se profetiza la tragedia (al clásico modo). Desde la hermana de cerrado y sacristía, hasta la casquivana.  Desde la sufridora resignada, a la Hécate vengativa. Esta paleta de brumosas emociones humanas desemboca, como no podía ser de otro modo, con las Furias sobrevolando la casa. Solicitando el pago de la deuda de sangre. Incluso en estos instantes, el autor se permite otra vuelta de tuerca final en su juego de espejos. Dejando al espectador las conclusiones sobre la veracidad de la existencia de los personajes que ofician esta liturgia. Un final abierto y palpitante. Diversas influencias se encuentran en la paleta dramática, desde los asfixiantes gineceos lorquianos, hasta el teatro del absurdo, pasando por los universos del extremeño Martínez Mediero. La iconografía; opresiva; con reminiscencias de cuentos infantiles y cinéfilas (¿Que fue de Baby Jane?), apoya esta tragedia psicológica donde los traumas reprimidos, el juego con los espejos, solicitan la participación activa del espectador incluso finalizada la obra. Concha Suárez, Juana Vaquero, Pepa Moreno y Maribel Jiménez recrean con solvencia los distintos estados anímicos de las hermanas, dotándolas de vida, introduciendo al espectador en ese mundo cerrado y surrealista que nació en “esa noche” y que ha marcado su pasado, presente y futuro.

Función comentada: 23 de mayo de 2019. Teatro López de Ayala. Badajoz

 

Francisco ColladoFrancisco Collado 

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DOÑA FRANCISQUITA ¿ZARZUELA O MUSICAL?

 

El enfrentamiento de la zarzuela con su propia identidad es cada día más evidente. El hecho de tener parte hablada y otra cantada le crea más problemas a su integridad, con el pretexto de la consideración de sus teóricamente impresentables libretos y si bien nadie se atreve con la parte cantada, con la hablada empieza a hacerse una auténtica cruzada para su eliminación. Se habla de textos casposos, pasados de moda, con referencias a situaciones e ideas justificadas solo por  su antigüedad  y la afinidad con un público fiel. Sin embargo es precisamente todo este abanico de denuestos el que confiere integridad a cualquier obra de arte. Es archiconocido el bajo nivel del libreto de unas óperas muy populares como La Favorita, Don Pascuale, Il trovatore y una más larga lista del repertorio operístico, pero a nadie se le ocurre mutilar ni una nota, ni un recitativo, para no convertirlo en una selección de los mejores momentos de la ópera. Si es cierto que en algunas zarzuelas determinadas parte habladas no aportan nada, incluso puede decirse que deterioran el argumento de la obra en cuyo caso si puede justificarse su modificación o en el peor de los casos su exclusión. La tentación de cambiar el texto, so pretexto de modernizar y acercar a un público joven, lleva en ocasiones a la incomprensión del argumento de la obra, aunque como en el caso de Doña Francisquita [en el Teatro de la Zarzuela] se haga un esfuerzo por explicarlo y tratar de que con la parte musical, se comprenda en su totalidad. Para aquellos conocedores de la obra no es difícil que se consiga, sin embargo para aquellos que se acercan ocasionalmente a nuestro género lírico con la intención de disfrutar de sus esencias, todo quedara en un espectáculo con bellos números musicales, pero con poco sentido argumental.  Habrá sin embargo un público más contemporizador con la renovación del genero, que admire la indudable calidad de lo que se ve en el escenario, como en el caso de la obra de Vives, especialmente el segundo y el tercer acto que son de una gran belleza aunque difícilmente se puedan encontrar nexos entre ellos, pues la idea es presentar una obra en diferentes épocas que se ofrecen a un supuesto oyente de radio, y sucesivamente a un televidente con un remate cinematográfico. Si lo juzgamos como zarzuela, creo que quedaran dudas, si ese juicio se actualiza y se entiende como un espectáculo, el objetivo estará sobradamente cumplido, pues lo que se nos ofrece es realmente extraordinario, sin duda de los grandes momentos de este teatro. ¿Quiere decir esto que la zarzuela debe a partir de ahora entenderse como tal? Como se dice en términos taurinos, división de opiniones, rechazo por una parte, en ocasiones convertidas en exabruptos por parte de un público radical y maleducado y en grandes aplausos por otro más permeable a los cambios.

De la parte musical destacaremos el elenco, realmente magnifico, capitaneado sin ninguna duda por la actuación espectacular del papel de Fernando por Ismael Jordi, que tuvo su momento culminante en esa piedra de toque de los tenores, que es la romanza Por el humo se sabe dónde está el fuego, interpretada con una calidad de matices, aplicando pianos combinados con notas agudas y un bello centro de voz, que motivo la petición de un bis que no se llego a realizar. Muy bien la Francisquita de Sabina Puértolas con una voz realmente bella en toda su extensión. La Aurora de Ana Ibarra, impecable, con un magistral dúo Escúchame con Jordi. Bien el Cardona de Vicenç Esteve. El resto sobresaliente con una notable actuación del veterano Santos Ariño,  el Lorenzo de Antonio Torres y la inefable Maria José Suarez, con una Doña Francisca, verdaderamente graciosa.

Dentro del elenco no vocal, destacar  a Gonzalo de Castro, narrador e intérprete de un papel creado para el fuera del libreto original. Por último destacar a la siempre genial crotalista Lucero Tena, en su eterna juventud, interpretando con la orquesta El fandango.

La orquesta sonó en determinados momentos con poco brío, no así en El Fandango, muy bueno, y se produjeron algunos desajustes con el baile. El coro, en un estado de gracia, especialmente en la Ronda de enamorados.

Como ya hemos apuntado, división de opiniones, con predominio de los aplausos en la función de estreno. El resto de los días parece ser que hubo hasta interrupciones de alguien que quería protagonismo crítico, fuera de lugar.

 

   Francisco Mejorada Jiménez  Francisco Mejorada Jiménez  

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CINCO HORAS CON MARIO. SOBERBIO PAISAJE HUMANO

 

En Cinco horas con Mario, Miguel Delibes dibujó un soberbio paisaje humano. El paisaje de unos años donde la mujer se veía obligada a vivir constreñida, obligada a habitar en un territorio diseñado por y para hombres. Condenada a desarrollar el rol tradicional del mundo que le había tocado vivir. La vida en una ciudad de provincias ha sido para Carmen Sotillo (y para tantas Cármenes) una prisión. Una visión del mundo dictada por los parámetros de la Sección Femenina, por el patriarcado de cerrado y sacristía del nacionalcatolicismo, por la hipocresía y doble moral de la sociedad que le ha tocado en suerte. El texto esta desarrollado en torno a la oposición entre estructuras binarias: la de género, las dos Españas, la  tradicional y la liberal. La personalidad del difunto se va construyendo en base a las voces que otorga la protagonista a distintos personajes, las anécdotas y el profundo sarcasmo de sus quejas. Aunque durante el desarrollo, Carmen se aparece como archiconservadora; mujer de creencias rígidas enfrentada al liberalismo de su marido; su frustración deja entrever un inconformismo con el modelo  de sociedad  reinante y con el papel que le ha tocado, castrador de sentimientos. Martillo de libertades. Por este paisaje humano que nos regala Lola Herrera en estado de gloria, desfilan mitos y situaciones de la época como el inefable “Seiscientos”, la importancia de las apariencias, el status social, los roles de género o las frustraciones sexuales. Las contradicciones del personaje de Mario son numerosas. Un intelectual provinciano, sexualmente atonal y egoísta que vierte sobre su hija sus teorías de independencia, mientras mantiene a su mujer encarcelada en los convencionalismos que crítica. El texto de Delibes es una carga de profundidad contra la sociedad de la época con sus rituales externos y su podredumbre interna, el noviazgo, la apariencia, la noche de bodas, la obediencia al marido…

Educadas en el deseo ardiente de maternidad como único objetivo, la sumisión al pater familias, la belleza personal (con discreción) y la procreación, las mujeres como Carmen tuvieron vidas anodinas, frustradas, dependientes y supeditadas a todo menos a su voluntad y deseos. El intento de Carmen de subvertir los roles sociales le lleva a un frustrado adulterio con Paco, un antiguo obrero, que ahora se ha convertido en “gente bien”. Lola Herrera domina todos los recursos narrativos sobre las tablas, nos introduce en una época como testigo incierto, en las inquietudes y aires que soplaban en la época, ofreciendo una certera radiografía de la sociedad provinciana de los años 50. Cierto que gran parte del mérito reside en el formidable texto de Delibes, pero la actriz se lleva a su terreno a Carmen Sotillo para convertirla en su fetiche personal. No en vano lleva habitando la piel de esta mujer, haciéndola crecer, rebuscando en sus recovecos más ocultos desde 1979. El ritmo narrativo que Lola Herrera imprime a este soliloquio es sorprendente. El habla trivial se transmuta en filosofía cotidiana, los vulgarismos y coloquialismos están insertados en el tempo, las inflexiones en el instante adecuado. Como una sinfonía de palabras reescrita una y mil veces sobre la partitura de la vida. Carmen nos habla de ese país donde todo lo negativo y subversivo era “extranjero”, recalcando especialmente la actitud de las mujeres de otros países, que incluso “llegan a trabajar”. Un mundo “sin principios ni nada”. Para la mesocracia provinciana de Carmen, todo lo que representaba su marido es reprochable. Sacar adelante este collage narrativo es una tarea ardua que, en la voz de Lola Herrera, se convierte en un regalo para el público. Esta Carmen; reprochando al difunto posconciliar su falta de empatía en los instantes amorosos, convertidos (vía Ogino) en algo mecánico-reproductor) o sollozando mientras confiesa un adulterio “interruptus”; produce lástima por la selección únicamente negativa de los acontecimientos de su vida narrados. Deja un amargo sabor de boca. El decorado parco. Apenas unas sillas y una mesa, sobre fondo negro con ataúd rosa chicle, permiten a Carmen ir desarrollando su ajuste de cuentas con la época. Su personal radiografía del mundo castrador en que le ha tocado vivir. Lola Herrera nos reconduce hasta los fantasmas de otra época, pero al fin y al cabo, fantasmas universales. Y lo hace desde la serenidad, desde el magisterio que le permite el camino recorrido junto a Carmen Sotillos, desde la modulación certera de la voz, desde el domino de los registros narrativos, el recreo en el gesto, el juego telúrico con el texto. No en vano detrás del andamiaje está la dirección de Josefina Molina exprimiendo cada rincón del escenario, cada objeto, cada simbolismo. Esta España en blanco y  negro que retrata Delibes, se convierte en manos de la actriz vallisoletana en un ejercicio de progresión dramática. Desde el susurro inicial del velatorio, hasta la catarsis final, donde Carmen Sotillos se desgarra el alma en un ejercicio de sabiduría dramática. El grito desgarrado de Carmen frente al ataúd es el grito de toda una sociedad, de todas las mujeres condenadas a vivir su época, de aquellas que habitaron un mundo lleno de grisura (y no hemos avanzado). La actriz regaló una paleta de colores agridulces, una panoplia de honestidad interpretativa para su despedida de este personaje-mito. Quienes tuvieron la enorme suerte de disfrutarla en un teatro López de Ayala sin asientos libres, supieron agradecer el regalo con intensos aplausos. Larga vida a Carmen.

Función comentada: 16 de mayo de 2019. Teatro López de Ayala. Badajoz

 

Francisco ColladoFrancisco Collado 

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RHUMANS. PAYASOS CARGADOS DE POESÍA

 

Los payasos de Rhum & Cía buscan su identidad en este siglo XXI… Al fondo de la escena vemos, escuchamos a gente que opina, lanza dardos, critica, cuestiona el papel,  la contemporaneidad de los payasos, en esta época de realidades virtuales…

Los Augustos están  medio desnudos, o a medio vestir sus caracteres, con la caras enharinadas escudriñan,  indagan confusos, cómo hacernos reír...

Aparece el Clown, el listo dispuesto a dirigir, encauzar el hilo conductor, narrativo... los payasos como arma política...

Metidos  en harina filosófica, empieza el cuento… Aunque ya en la primera frase, Pierrot  descubre que no existe consenso sobre el relato, afloran las tensiones, las discrepancias cotidianas…

Sobre las Tablas visualizamos la dificultad de dialogar, la necesidad de buscar puntos de coincidencia… Los payasos se decantan por el   concepto pueblo... porque todo el mundo tiene su pueblo… Por el contrario  palabras como país, con sus barreras, sus fronteras, dividen, provocan ampollas…

Pillada la pulla, reflejados en ese espejo los espectadores  ríen…  Ya dijo el clásico que la risa abre bocas y mentes...

Siguiendo con el análisis, la  investigación, el Clown sugiere que quizá necesitamos a los payasos para que nos hagan reír, para borrar la inquietud, los agobios de nuestra vida…

Plantea un nuevo dilema… quizá es el estrés el que nos empuja al teatro para relajarnos… pero ese justificado anhelo, tiene un daño,  una consecuencia  colateral... trasladamos el estrés  a los payasos que cargan con la ansiedad, la obligación de aliviar, de hacernos olvidar nuestras batallas  diarias...

Propone poner una payaso en nuestra vida. Un payaso en casa, un payaso muy particular  que nos permita desfogar nuestras frustraciones, desahogar  nuestras tensiones...  Una vez curados, recobrados, recuperado nuestro ser, nuestro bienestar,  podemos abrazar a nuestros seres queridos, reanudar nuestras relaciones familiares… personales, sin rencor, sin rencillas...

Entre bromas y burlas, golpes y fintas… Juegos de magia tan fallidos que nos acaban descubriendo el truco… Escenas de un cabaret disparatado… Charangas… La nave va, vuela...

Son unos payasos que llevan los zapatos en la cabeza, que representan, y actualizan los números clásicos, que reconstruyen los caracteres tradicionales… Reflexionan con nosotros, se ríen con nosotros, calan nuestro ánimo, nuestra ánima...

Y como conclusión, nos ofrecen un final apoteósico… Un volver a empezar… poético...

Como contrapartida, quizá podríamos plantearnos poner un payaso en nuestras vidas, o al menos acercarnos a redescubrirlos al teatro… Premiarles con nuestro aplauso, nuestras risas...

 

RHUMANS

Reparto Joan Arqué Roger Julià Piero Steiner Pep Pascual Mauro Paganini

Ficha Artística Autoría Rhum & Cia Jordi Aspa 

Dirección Jordi Aspa

Dirección musical Pep Pascual 

Composición musical Pep Pascual - Mauro Paganini

Movimiento  Magí Sierra

Dirección técnica Xavi Xipell “Xipi” 

Dirección de producción Carles Manrique (Velvet Events) 

Escenografía  Rhum & Cia, Adrià Pinar y Víctor Peralta

Vestuario Elisa Echegaray Paca Naharro

Diseño de Iluminación Quico Gutiérrez

Diseño de sonido / concepción sonora Marc Sant

Diseño de vídeo  Miguel Ángel Raió

https://www.teatroabadia.com

 

Titania  

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UN DIVERTIDO FALSTAFF EN EL REAL

 

La evolución de Verdi en su composición musical, se hace patente en óperas como Otello, Un ballo in maschera, y culmina con su última obra Falstaff, con un libreto de Arrigo Boito basado en dos obras de Shakespeare: Enrique IV y Las alegres comadres de Windsor. En forma de teatro de enredo, realiza una crítica de la hipocresía de la sociedad, en este caso inglesa, muy dada a esta forma de comportamiento social. El resultado es una deliciosa y jocosa obra, con la que el maestro italiano se aparta de su tradicional dramatismo argumental, componiendo una obra maestra, con una música cargada de matices expresivos, en gran parte diferente a lo que el maestro de Le Roncole había creado.

La dirección artística es de Laurant Pelly que anteriormente había dirigido en el Real La Fiile du regiment, Hansel ünd Gretel y El gallo de oro, todas ellas verdaderamente notables. En esta ocasión aborda la producción con un estilo muy de teatro de enredo, con una perfecta definición de los personajes, hasta culminar en un tercer acto quizás menos intenso que el resto, pero no exento de acierto. El tratamiento de Pelly resulta tan divertido como pretenden Verdi y Boito, sin aportar matices de una excesiva creatividad personalizada que distorsionarían el sentido de la obra. Pelly siempre es así, representa lo que lee, con una escenografía muy brillante que acentúa el sentido del libreto y con una excelente dirección de actores.

La dirección musical del italiano Danielle Rustioni, correcta pero sin aportar nada especial, a pesar de que la obra se presta a ello, por la riqueza de su partitura. La orquesta titular del Real estuvo bien, siguiendo la línea de esta dirección algo descafeinada.

El elenco con luces y sombras; Roberto de Candia  no es el Falstaff profundo que uno espera, pero cumplió dentro de su voz, buena pero insuficiente para el personaje que justificó su actuación con una gran interpretación. Joel Prieto como Fenton, es un tenor que a veces parece más preparado para un musical  que para una ópera de tal envergadura y actoralmente quedo como un pobre enamorado con muy poca entidad. Buena interpretación vocal y dramática de Ford por Simone Piazzola. Floja la voz del personaje de Dr. Caius de Christophe Mortagne. Muy bien  Mikeldi Atxalandabaso y Valeriano Lanchas como Bardolfo y Pistola. La parte femenina, muy importante en esta obra,  y de ellas bien sin excesos Maite Beaumont como Meg, y triste la actuación de  Daniela Barcellona, con una pobreza vocal impensable y una actuación indefinida como Mistress Quickly. Correcta Rebecca Evans como Alice Ford. Es indudable que con gran diferencia, la triunfadora de la noche es la española Ruth Iniesta, como Nanetta, con una voz fresca, bien timbrada y gran belleza. 

Podemos resumir la producción, en este caso coproducción del Teatro Real, con  Bruselas, Burdeos, la Tokyo Nikikai Opera y Neoescenografia, como una gran puesta en escena de una obra magistral, que satisfizo al público a pesar de la inconsistencia del elenco y una dirección musical rutinaria.

 

   Francisco Mejorada Jiménez  Francisco Mejorada Jiménez  

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LA REFLEXIÓN DEL SONIDISTA: LA TRANSPARENCIA, DE MORENO ARENAS

 

Simplemente soy sonidista del Grupo de Teatro del ICAGR. Es decir, soy un abogado metido a teatrero amateur y mi función en el espectáculo es contribuir, mediante el manejo del sonido, a que brillen ante el respetable tanto los actores como la obra que representan, a las órdenes del director, como es natural.

Cuando llego a la sala, luzco orgulloso el escudo de mi Colegio profesional sobre el pecho y en mi espalda la palabra TEATRO; y actúo –porque lo que hago es igualmente actuar– desde la cabina o desde otro lugar, pero nunca desde el escenario. En consecuencia, pocos me conocen y para la inmensa mayoría del público, y también de la crítica, mi labor suele pasar casi desapercibida. Está ahí, sencillamente, como lo están las butacas en su patio; salvo que, en mi infortunio, en lugar de dar esplendor, arroje sombras a la actuación, entonces sí que me notan.

Mas, para poder decidir qué efectos sonoros y qué músicas han de emplearse en cada momento de la función hay que conocer y analizar muy detenidamente la obra que se representa y hay que saberse cómo la interpretan los actores, con los que, a fin de cuentas, entablo continuos diálogos a lo largo de toda la representación. Ellos actúan y yo les respondo con mis músicas y sonidos, o viceversa.

En tanto que sonidista, soy también, pues, en cierto modo, analista literario. Lo exige mi papel. He de captar qué movimientos anímicos se quieren provocar en el espectador para poder contribuir a lograrlos.

Y he aquí que, en esta ocasión, me ha tocado sonorizar nada más y nada menos que un estreno mundial. ¿Puede haber mayor honor para un teatrero? Y no en un teatro al uso, arropado por todos sus medios técnicos y tramoyas, sino totalmente fuera de contexto: en el Salón de Plenos de la Casa Consistorial de la ciudad de Granada. En el templo más democrático que existe, puesto que los ayuntamientos adoptan siempre sus decisiones democráticamente al emanar estas del acuerdo mayoritariamente tomado por los ediles, ya impere la democracia en el resto de las instituciones del país o incluso en los periodos autárquicos y hasta dictatoriales.

Pues bien, la obra se titula “La transparencia”; es del dramaturgo José Moreno Arenas, y difícilmente se habría encontrado un marco más apropiado para ser estrenada, dado su contenido.

La primera dificultad que ofrece esta es que no tiene palabras. Los cuatro actores que interactúan no llegan a pronunciar ni un solo vocablo, pero tampoco es mimo lo que hacen. Es teatro gesticular. Profieren sonidos y se comunican entre sí, pero no hablan en ningún momento. A pesar de ello, el público, sonriente, se entera de todo. O eso creen algunos.

Otra dificultad de esta obra es su duración. No es larga, pero tampoco se trata de teatro mínimo. Son más de veinte minutos enviando mensajes al público sin pronunciar palabra alguna. Pero esto queda superado por la propia dinámica que encierra el libreto y la extraordinaria actuación de los intérpretes. Son más de veinte minutos, pero al final parece que han sido solo cinco.

Y es que Moreno Arenas, con esta obra y otras que siguen la misma línea de pensamiento, nos ofrece un teatro aparentemente fácil. Pero eso es solo una apariencia que dimana del hecho de plasmar realidades cotidianas, reconocibles, que unas veces las ofrece hasta recurriendo a hitos costumbristas y en otras, como en esta ocasión, empleando recursos estridentes y sorpresivos que se sumergen de lleno en el terreno de la ficción surrealista.

Lo que en verdad hace este escritor es teatro para públicos inteligentes.

Teatro fácil y asimismo amable, pero una vez más en apariencia. La amabilidad deriva de la circunstancia de que la sonrisa no falta en ningún momento, exclusivamente. Esa sonrisa que hace al espectador cambiar su rictus cuando cree reconocer en las evoluciones de los actores la socorrida crítica mordaz y tan de moda hacia quienes detentan el poder (sí, ese es el verbo, detentar, los que detentan el poder porque lo ejercen ilegítimamente, secuestrándolo, desde el momento en que incurren en el abuso, por muy electos que hayan sido).

Pero muchos son los que no se dan cuenta o no quieren percatarse de que, en realidad, la crítica proyectada en esta ácida comedia no se queda en estar dirigida contra el político corrupto de turno; más bien retrata a la condición humana, que queda rebajada de categoría por el abuso. Denuncia, sobre todo, la corrupción social, que muchas veces es la que propicia la corrupción política: De concepto, soy un ser muy honorable y exijo honorabilidad, pero cuando entro a participar de los repartos –legales, por supuesto–, pues ya, como que importa menos quién hace esos repartos y lo que hace mientras está repartiendo, no sea que lo echen, con él se acabe el reparto y deje yo de obtener mi parte –legal, claro está, siempre muy legal–.

Es por ello que a esta faceta del teatro de José Moreno Arenas se la conoce como ‘teatro indigesto’.

Si a los juristas, cuando en la carrera estudiábamos el Derecho Romano, se nos presentaba el Digesto como aquella compilación ordenada de las normas y la jurisprudencia que, allá por el año 530 (d.C.), regían las relaciones de las personas en el imperio romano de oriente, recopilada por el emperador bizantino Justiniano I, llegando su influjo doctrinal en cierta forma hasta nuestros días, ahora Moreno Arenas nos pone a todos ante lo INdigesto, que es todo lo contrario al estado de cosas derivado de una sistematización, de un ordenamiento. Y además es indigesto su teatro porque lo que propone es difícil de digerir para algunos o más bien para casi todos; si es que el espectador quiere darse cuenta del elocuente mensaje subyacente que está mandando el autor, claro está.

Con este teatro esbozarás una sonrisa, sí. Pero esa sonrisa seguramente llegará a ser mucho más cáustica para contigo mismo que todo un discurso moralista, incluso aunque no se llegue a pronunciar ni una sola palabra en toda la representación. Se trata de un teatro capaz de remover conciencias y, por ello, de devenir en indigesto lo que tan amable comienzo tuvo.

Y me quedo aquí; no desvelo más porque el teatro, que es arte, se hace para ser visto y oído, no para ser contado. Preséncialo y te conmoverá.

Obra y autor: La transparencia, de José Moreno Arenas

Compañía: Grupo de Teatro del Ilustre Colegio de Abogados de Granada

Dirección: José Manuel Motos

Interpretación: Ángel Domínguez, Luis Gómez-Quesada, M ª Victoria Aguilar e Irene Rodríguez

Escenografía: Luis Gómez-Quesada

Iluminación y Sonido: José Manuel Ferro y Paco Pomares

Maquillaje: Nieves Castillo

 

José Manuel Ferro Ríos - Técnico de Sonido

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EL OTRO, UNAMUNO/CONEJERO. COMPAÑÍA EL DESVÁN TEATRO - TEATRO LÓPEZ DE AYALA (BADAJOZ)

 

Poner en escena una propuesta metafísica como la unamunianaEl Otro” es una apuesta valiente, arriesgada y plena de amor por las tablas. Ya en su época los estrenos de Unamuno, junto con Valle Inclán, Gómez Carrillo o Martínez Sierra, reclamaban salas privadas y publico minoritario. El existencialismo se mistura con un cierto aroma policiaco y la metáfora del conflicto entre hermanos, convive con el misterio que en boca de la Ama (excelente Celia Bermejo), adquiere tintes filosóficos: ¿Es que si conociéramos nuestro destino, nuestro porvenir, el día seguro de nuestra muerte, podríamos vivir? El teatro del escritor vasco es pura síntesis, lenguaje diáfano, preciso, siguiendo la estela clásica, pero con amplia querencia por el teatro experimental de la época. Este es un drama de fuerzas primigenias que navega en aguas procelosas. La dualidad, el cainismo, el subconsciente, son algunos de los temas a los que se aproxima el texto. Esos gemelos, tan separados como los de la comedia de Plauto, se convierten de la mano de Alberto Conejero en metáfora de una herida histórica abierta. En memoria y reflexión sobre la barbarie (y sobre la locura y la muerte). Para ello las licencias y referencias sitúan la obra en un espacio anacrónico (la postguerra española). Una peculiaridad que se anuncia desde su inicio, cuando en la radio un remedo del noticiario del Régimen, nos sitúa certeramente en el espacio vital. Unamuno estrenó esta obra en 1932 con la compañía de Enrique Borrás en el Teatro Real. Aún quedaban unos años para el conflicto de desgarraría el país, por lo cual la metáfora asume el nivel de profecía. De este modo, desde la génesis de la obra de Unamuno, los dos hermanos pasan a representar el absurdo y la sinrazón de una violencia histórica. Las aportaciones musicales (Álvaro Rodríguez Barroso), transmiten la opresión y angustia de los protagonistas o sitúan históricamente el instante con obras como “El Vito”, que fuese recogido por Federico García Lorca. Un guiño certero a la parábola histórica.

José Vicente Moirón peina con intensidad su personaje (Cosme), sus ausencias, las metamorfosis de esta difícil propuesta, extrayendo gran variedad de registros, declamando con precisión, ritmo y elocuencia. El rencor fratricida bebe directamente de la nueva psiquiatría de la época, jugando con la contienda histórica y planteando diversos niveles, en un juego de espejos denso y lleno de interrogantes. El texto está lleno de referencias clásicas y hebraicas, desde las mitológicas Furias, que el protagonista dice que “vienen a atormentarle”, hasta  la leyenda de Esaú y Jacob, los dos hermanos que ya combatían en el vientre materno.

El Otro” plantea dilemas universales sobre la identidad del ser humano, las verdades incompletas, el desconocimiento de nosotros mismos. Esta versión, dirigida notablemente por Mauricio García Lozano, añade la conciencia histórica, el desdoblamiento de Caín y Abel en un lugar “por donde cruza errante la sombra de Caín”. Machado sabía bien de que hablaba, y la propuesta de El Desván Teatro,  juega con los resortes de una memoria que aún no cierra heridas, de la otredad entendida como enfrentamiento. Habla sobre la capacidad de ser a la vez victimas y verdugos.  La mímesis de las mujeres, mutando en nacientes rivales para continuar el ritual de destrucción, es el último eslabón de una cadena que sólo se consuma con el sacrificio ritual del protagonista. El ritmo dramático es creciente en cada cuadro hasta la catarsis final. La escenografía coparticipa para ofrecernos esa sensación de opresión, de prisión interna. Lo hace bebiendo de las fuentes del expresionismo alemán, con esos decorados de paredes ligeramente inclinadas y cristales opacos que sugieren una prisión interior. Un paisaje sin escape posible que hunde sus raíces en el juego entre la razón y la locura. Es loable la recuperación de obras como “El Otro”, de escasa representación desde su estreno (fue recuperada por Jaroslaw Bielsky en 1995), que nos acerca a uno de los más intensos e incomprendidos dramaturgos hispanos. Un teatro despojado de todo adorno, salvo lo esencial, donde la palabra es el arma, la guía y la catarsis. El resto del elenco define los personajes con seguridad y ardor dramático. Desde el freudiano psiquiatra encarnado por un certero Domingo Cruz; de potente presencia escénica; a la profunda y simbólica Ama (Celia Bermejo), transmutada en un taciturno demiurgo que sostiene alguna de las mejores líneas del texto. Delicada e intensa Carolina Lapausa (Laura), para un personaje desnortado de difícil desarrollo y Silvia Marty (Damiana) de controlada dicción y amplios recursos corporales. El Otro es un espejo de inquietudes no solucionadas, de heridas jamás cauterizadas. Una sacudida que, de la mano de El Desván Teatro, deviene un espectáculo intenso, hipnótico y desmitificador.

Proyecto Iberescena España-México / Coproducción Junta de Extremadura

Miguel de Unamuno / Alberto Conejero

Dirección: Mauricio García Lozano

Escenografía y coordinación artística: Diego Ramos

Diseño de producción: Domingo Cruz

Producción México: Claudio Sodi, Magnífico Entertainment

Actores (por orden de aparición). Celia Bermejo / Paloma Woolrich - Domingo Cruz - Carolina Lapausa - José Vicente Moirón - Silvia Marty

Ayudante de dirección: Pedro Luis López Bellot

Diseño de iluminación: Fran Cordero

Composición musical y espacio sonoro: Álvaro Rodríguez Barroso

Diseño de vestuario: Gala González

Diseño gráfico: Al Rodríguez

Dirección técnica: José Manuel Paz Corbelle

Asistencia técnica: Solomúsica

Confección de vestuario: Inma Cedeño

Pintura y acabados de escenografía: Pilar Triviño (CreArte), Luisa Santos, Diego Ramos

Comunicación: Toñi Escobedo

Construcción de escenografía: Javier Parejo y Diego Parejo (Escenografías El Molino)

Fotografía: Ana Antolín

Video: El Centro de Documentación Teatral (INAEM)

Maquillaje: Rocío González

Asistentes de producción: Mario Martín y Javier Gutierrez

Función comentada: Badajoz. 4 de Mayo. 2019

 Francisco ColladoFrancisco Collado 

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SI NOTA ALL’IMBRUNIRE DE LUCIA CALAMARO EN EL TEATRO ARENA DEL SOLE DE BOLONIA

 

Si nota all’imbrunire (Se nota al anochecer) se estrenó en el Teatro San Ferdinando de Nápoles en el “Napoli Teatro Festival Italia 2018” con gran éxito. Lucia Camarano, autora del texto y directora del espectáculo, es una sensible dramaturga que, tras unos comienzos sudamericanos, se ha formado principalmente en la Sorbona y, en el mismo París, con Jacques Lecoq. Desde 2002 vive y trabaja en Roma como auto-productora y fundadora de una compañía. Sus textos tienen una dimensión poética, como el que acabamos de ver, que consideramos de gran actualidad e impregnado de una profunda melancolía.

Es el tema de la soledad, familiar y social, de la tercera edad, con la historia de un anciano, Silvio, que vive solo en un pequeño pueblo y no quiere pedir ayuda a sus hijos ni al hermano, y quiere vivir solo el dolor por la muerte de su adorada esposa. Se puede considerar también un drama de la incomunicación, porque los hijos intentan mostrarsele próximos, pero la dificultad de comprensión se da incluso entre ellos. Silvio es también un padre que ve, a lo mejor amplifica, y no acepta las debilidades de los hijos. Todo ello se desarrolla en un dia en que han acudido a su casa, aislada en un pueblo ya con pocos vecinos, para celebrar su cumpleaños y el aniversario de la muerte de su mujer. A la distancia generacional y emocional se añade la divergencia entre ellos: una hija (Maria Laura Rondanini) con el ansia de progresar en su especialidad y la manía de la limpieza y orden de la casa, la otra (Alice Redini) que se considera una poetisa pero que recurre al plagio de autores conocidos, un hijo (Riccardo Goretti) con un indefinible trabajo de informático, y un hermano (Roberto Nobile) que no se resigna a envejecer. Subraya la soledad de Silvio la repetición en solitario del soplo de la vela tras la ceremonia familiar de cumpleaños.

La escenografía de Roberto Crea presenta un ambiente blanco de asepsia casi hospitalaria, con un cerramiento de paneles traslúcidos que podría evocar un invernadero y que al abrirse deja ver un gran arco al fondo. Un par de estilizados bancos de jardín, una mesa y, a un lado, un pequeño mueble con libros consituyen el escueto mobiliario de geometrías rectilíneas. La única nota de color, con predominio del azul, la da la iluminación de Umile Vainieri, que baña de suaves tonos cambiantes la lineal carpintería de los paneles. Muy adecuado el vestuario de Ornella y Marina Campanale.

Todo el cast, dirigido con mano segura y cuidadosa del detalle y los matices, brilla por su excelente nivel. Destaca la magistral interpretación del veterano y popular Silvio Orlando en el papel protagonista que, intenso y mesurado en su deseo inconfesado de comprensión, ofrece momentos emocionantes, como la historia del enamoramiento de su mujer por la visión de sus pies. Su mímica revela la fragilidad de su ser difícil, melancólico y sentimental, gruñón y tierno al mismo tiempo. Los breves monólogos de Orlando, que alguna vez logran interrumpir el bullicio de sus familiares, encuentran su cabal expresión sobre todo al final: triste y solo en el cementerio, con un ramo de flores el dia del aniversario, recordando con insanable dolor hasta los momentos más insignificantes de la vida con ella, se recuesta sobre la tumba.

A pesar de algunos golpes de ironía que arrancan la risa del público, el espectáculo es tan triste como, desgraciadamente, la situación de la vida real que presenta. La función adolece de algún momento lento y sin duda le habría beneficiado una duración menor sin descanso, pero la extraordinaria interpretación de todo el reparto ha entusiasmado al público, que ha aplaudido y ovacionado al equipo y en particular a Silvio Orlando, que al final ha jugado con el público lanzándole el ramo de flores.

 

Dirección: Lucia Calamaro.

Escenografía: Roberto Crea.

Iluminación: Umile Vainieri.

Vestuario: Ornella y Marina Campanale.

Bolonia, 17-19 de abril 2019.

 

Magda Ruggeri MarchettiMagda Ruggeri Marchetti 

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ORLANDO DE VIRGINIA WOOLF. TEATRO DE FONDO. SOBERBIO RETABLO TRANSGÉNERO

 

Fue Sally Potter (Orlando. 1992), quien en su día nos ofreció su personalísima y hermosa recreación de esta novela “difícilmente clasificable”, en palabras del genial escritor Jorge Luis Borges. Si bien, la traslación a la pantalla de este fascinante cuento de hadas, reivindicativo y militante, ya contenía la dificultad de adaptar la potente prosa de la escritora, Potter resuelve a nivel visual los obstáculos narrativos de la novela. Su traslación al teatro podría parecer aún más árida y llena de escollos, hasta que se tiene el placer de asistir como espectador a la adaptación que Vanessa Martínez y Teatro de Fondo han dibujado con la tesis narrativa de Woolf. La compañía desarrolla un espectáculo deslumbrante donde los estereotipos de género, el travestismo, el rol social y la transgresión nos llegan de la mano de un ácido (e inteligente) sentido del humor, respetuoso con la obra genésica y enriquecedora con su referente novelístico. Orlando es la historia de un tránsito, pleno de referentes, guiños irónicos, intrigas y reflexiones.

Vanessa Martínez y Teatro de Fondo, han sabido destilar los heterogéneos momentos históricos, adaptándolos a los cánones del medio teatral, desarrollando esta “falsa biografía” como si de una investigación se tratase. Dotando a los sucesivos acontecimientos de vitalidad y amplia frescura escénica. Este artefacto conceptual, funciona con precisión y dota de frescura las escenas. Juega con el humor, la sátira o la reflexión, sin perder el ritmo dramático en ningún instante. El binarismo del personaje, arrasa con las rígidas clasificaciones sexuales, su androginia camina hacia la búsqueda profunda del ser humano, hacia una eliminación de la polaridad y las fronteras de género. En la novela; en el instante en que Orlando despierta tras su metamorfosis; las prendas elegidas son una casaca y bombachas turcas. Ambas metafóricas prendas unisex. Toda la potencia irónica de la novela se mantiene, aligerando la densidad de algunos pasajes y dotando de vitalidad los instantes de esta fascinante exploración sobre la identidad sexual. Los actores; en modo coral; también se travisten en diversos personajes, peregrinando por ellos con soltura, sentido del ritmo, versatilidad y amplio dominio del lenguaje corporal. El desdoblamiento es loable. Los diversos personajes perfilados por Gustavo Galindo: la cómica archiduquesa, la hipocondríaca Florinda, el burocrático Swift. También la Sra. Bartholomew; o el histriónico Greene, creados por Pablo Huetos. La jocosa Isabel I, de Pedro Santos, la deliciosa (y engañadora) Sasha, interpretada por Gemma Solé. Son tan sólo un ramillete de la amplia panoplia de certeros personajes desarrollados en escena. No por ello, la intensidad de los mismos se resiente. Las pinceladas de esta paleta cromática son certeras y; con apenas unos esbozos; nos sirven para adentrarnos en sus vivencias y perfiles. Un mérito del elenco, que hace de la versatilidad su marca. Incluso hay un instante en que regalan una canción de claras reminiscencias renacentistas. Una adaptación del Riu, riu, chiu, atribuido a Mateo Flecha el Viejo.

No duerma más, despierte ya señor,

Mire que el sol pregunta ya por vos.

Haga el favor, que son más de las dos

La obra se apoya sobre otros pilares, amén de las excelentes interpretaciones. La formidable escenografía (Alessio Meloni), el uso del maping (Chiken Assemble), con ilustraciones de Luis Frutos, que enriquece el ritmo narrativo, el vestuario (Paola de Diego), que dota de modernidad la propuesta, y el apoyo sonoro de un ensemble de alto nivel. Es fácil reconocer; entre otras; una versión de la obra del laudista isabelino John Dowland. La famosa obra “Come Again”, perteneciente al disco “Andreas Prittwitz –Looking Back Over The Renaissance-”. Este es otro de los puntos fuertes del montaje. La respetuosa utilización de la música, adecuada a cada periodo histórico y la utilización de instrumentos de época (viola de gamba, archilaúd), de la mano de Andreas Prittwitz y su grupo “fusión” entre instrumentos del renacimiento y actuales. Uno de los instantes más relevantes del texto, cuando la reina le pide a Orlando: “No envejezcas, no te apagues nunca, no dejes que te marchiten”, es adornado con la “Lacrimae Antiquae” de Dowland.

La compañía hace un irónico uso de un atrezzo inexistente, donde espadas, copas y otros elementos, están hechos “literalmente” de aire en un homenaje al mundo del clown o del mimo.

Los juegos verbales y referencias; incluso las morcillas; en su justa medida, con ocultos “homenajes”. Como ese dialogo humorístico con Sasha, donde en medio de un ruso macarrónico se nombra a Boris Pasternak y su obra doctor Zhivago.

Este Orlando goza de un potente ritmo narrativo, gran sentido del timing y una potente dirección, que da cohesión a la rica paleta de personajes, niveles narrativos y propuestas. Esta membruda arquitectura esta apoyada sobre la frescura interpretativa de Rebeca Sala*, que recorre diestramente todo el paisaje anímico de Orlando. Desde el inseguro adolescente de la primera época, hasta la mujer fuerte y señera del epílogo. Dotándolo de diversos planos narrativos y una rica textura para regalarnos un soberbio retablo transgénero.

 *Rebeca Sala, ganó el premio a mejor actriz por el cortometraje “Estocolmo” en el XVI Festival Ibérico de Cinema de Badajoz.

Función comentada: 12 de abril de 2019. Teatro López de Ayala. Badajoz.

 

Francisco ColladoFrancisco Collado 

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Imprimir todoEn una ventana nuevaKOHLHAAS: EL ACIERTO DE SABER CONTAR UNA HISTORIA

 

La obra de Von Kleist Kohlhaas ha sido adaptada por Marco Balliani y Remo Rostagno para ser narrada por una sola voz a modo de monólogo teatral o relato corto con un narrador omnisciente.

Recuerda mucho esta historia de tintes medievales pasados por el romanticismo más autoexigente y puro, a una de aquellas historias tan queridas por los romances de ciego que se narraban por los pueblos y plazas de España y que tanto gustaron más tarde a los creadores de la generación del 27 como modo de expandir el teatro. En ellas un ciego (o alguien tapado con gafas que fingía serlo: todo vale para ganarse la vida) narraba para las gentes sencillas, ayudándose de una pizarra o cartel, una historia compleja, generalmente sangrienta pero edificante, poblada de personajes variados que se dividían entre buenos y malos, pícaros o santos, mimando sus voces y gestos hasta hacer estremecer a un público ansioso de oír lo mismo una y otra vez. 

Al  ser el tema preferido por el teatro de Von Kleist los abusos del poder, ya sabemos que en ella un poderoso se va a burlar de un pobre hombre que llevaba una vida tranquila hasta toparse con él. Aunque en la obra se habla de intereses y posesiones materiales como sustento de la dignidad humana, el tratamiento que se da a lo espiritual y la importancia de vivir en armonía con lo que nos rodea son destacados sobre cualquier consideración material

Con su sola voz de acento extranjero por todo instrumento, el actor Ricardo Rigamonti entona, en poco más de una hora, un himno contra la injusticia y a favor de la dignidad humana. ¿Hay que salvarse a cualquier precio? No. El vivir en armonía consigo mismo vale mucho más que la propia vida. . Hallazgos como el símil de la aguja con hilo valen ya toda una función dramática.

 

Título: Kohlhaas

Basado en Michael Kohlhaas de Von Kleist. Traducción: Beatriz Castellary

Cía: Nadadelirios

Intérprete: Ricardo Rigamionti.

Dirección: María Gómez

Iluminación: Magdalena Broto

Distribución: Sketches eventos

Sala Guindalera (Martínez Izquierdo, 20, Madrid)

Fecha función comentada: 14 de abril de 2019

 

    Nunci de León    Nunci de León  

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Granma – metales de Cuba en el Teatro Arena del Sole de Bolonia

 

Aun no siendo espectadores avisados, el planteamiento de la escena y de los personajes nos evoca desde el comienzo del espectáculo el recuerdo de la representación en esta misma sala de Atlas des Kommunismus de Lola Arias. El programa nos revela enseguida la razón: dramaturgia, escenografía y vídeos comparten autorías. La del concepto de Granma corresponde al suizo Stefan Kaegi, una de las mayores figuras del teatro documental europeo con el grupo “Rimini Protokoll”, del que es cofundador en 2002 y colaborador con Lola Arias en Airport Kids de 2008. El sello distintivo del grupo, receptor de innumerables premios, es una nueva forma de teatro documental que no se sirve de actores profesionales, sino de protagonistas de la vida misma cuidadosamente seleccionados, y encuentra también plena realización en Granma.

El friso que nos ofrece de la historia cubana, desde el régimen de Batista y el retorno de los revolucionarios en el mítico yate, hasta la era post-Obama, está confiado a los vídeos en la pantalla, que ocupa todo el fondo encima de unas gradas, y a las intervenciones en lengua vernácula de los cuatro actores con subtítulos, pero redime su aparente monotonía didáctica con la simpatía que despiertan los jóvenes actores. Los personajes conservan sus nombres: Milagro Álvarez y Diana Sainz, ambas de ascendencia afro-cubana, Christian Paneque y Daniel Cruces-Pérez, este último el más senior y con mayor papel narrador. El tiempo teatral refleja la larga historia de la revolución cubana. Palabras e imágenes nos proporcionan flashes de la fe en el sistema, entusiasmos, desilusiones y estrecheces de sus padres y abuelos, simples habitantes, con protagonismo revolucionario o con responsabilidades gubernativas. El cambio generacional se percibe en los comentarios de los actores, que no se recatan en juzgar con desencantado realismo las corrupciones y privilegios, como los de algunos funcionarios del régimen en el acceso a la vivienda, añadiendo guiños a la actualidad italiana.

Los “metales de Cuba” del título son evidentemente los de las trompetas de varas que exhiben los protagonistas durante toda la función, ya para introducir el audio con unas sencillas notas (solo Diana Sainz es música profesional) o manejadas como metralletas. Son también el símbolo de las escaseces del país bajo el eterno bloqueo económico, que lleva la necesidad de reciclar metales a extremos tan patéticos como el de recoger utensilios domésticos y hasta medallas para poder fundir una estatua de bronce -de tamaño menor del natural- en memoria de un personaje ilustre.

El inacabable aislamiento, temeroso del capitalismo agresivo del vecino del norte, tiene reflejo explícito en la estructura y cadencia de la obra. El espectáculo, de dos horas y cuarto sin intervalo, tiene un ritmo expositivo uniforme, pero la propia realidad retratada no deja de ofrecer momentos teatralmente eficaces, como la visión de las cartillas de racionamiento, una de la época del fervor revolucionario durante el primer bloqueo, en la que no faltaba a nadie lo esencial, y otra última con más casillas de géneros vacías. Es la plasmación fisica del estancamiento, de la lentitud, de la historia congelada, de vidas suspendidas en el tiempo sin salida concreta a la vista. El entretenimiento musical festivo, insinuado en el título y el cartel con expectativas de brillanteces trompetistas centroamericanas, no se verá satisfecho, al margen de una efectista integración momentánea de los cuatro trompetistas sobre las gradas con la imagen proyectada de la banda en el luminoso ambiente caribeño.

La obra se cierra con el protagonismo del vídeo, que nos lleva en largo recorrido en automóvil por el paseo del Malecón, flanqueado de edificios poco mantenidos, sobre un asfalto deteriorado y cruzándonos con obsoletos vehículos. El público, afectado sin duda por la atmósfera poco eufórica, volcó el entusiamo en aplaudir a los simpáticos intérpretes, supervivientes de la historia que no renuncian a expresar sus sueños de un futuro personal mejor.

 

Dirección: Stefan Kaegi

Dramaturgia: Aljoscha Begrich, Yohayna Hernandez

Escenografía: Aljoscha Begrich.

Vestuario: Julia Casabona.

Vídeo: Mikko Gaestel, Stefan Korsinki.

Música: Ari Benjamin-Meyers.

Producción: Rimini Protokoll y Maxim Gorki Theatre Berlin en coproducción con Emilia Romagana Teatro Fondazione y seis grupos más.

Teatro Arena del Sole, Bologna 10 abril 2019.

 

Magda Ruggeri MarchettiMagda Ruggeri Marchetti 

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