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EL SÍNDROME DE ESTOCOLMO

de Rafael Raigón Lozano

Esta obra ha sido cedida por el autor para su difusión libre y gratuita, si bien quedan reservados todos los derechos de propiedad intelectual. El uso público de esta obra requiere el permiso del autor y a fin de recabar la correspondiente autorización se inserta al final del texto su dirección electrónica.

 

 

 EL SÍNDROME DE ESTOCOLMO

por Rafael Raigón Lozano

 

largo.de.aki@gmail.com

DRAMATIS PERSONAE:

Presentador (puede ser Presentadora)

Sergio: Primer hijo

Tomás: Segundo hijo (puede ser hija)

Víctor: Tercer hijo (puede ser hija)

Pablo: Cuarto hijo (puede ser hija)

Madre

Músicos: ­ Batería/Percusión

                  ­Bajo

                  Guitarra

                 Teclado/DJ

 

  

ESPACIO ESCÉNICO:

Se compone de un suelo de parqué artificial de 5x5 metros colocado en el centro del escenario. Hay seis sillas fuera del suelo artificial y de espaldas a este, tres a la izquierda y tres a la derecha. Una más para el presentador alejada del centro. También hay un reloj y tres maniquís completas (las maniquís fuera del suelo artificial). El resto queda para la creatividad del escenógrafo.

  

PRÓLOGO.

Al entrar el público en la sala los músicos están tocando y los actores se encuentran en el escenario, menos el presentador, sentados cada uno en una silla (su habitación). Hay una silla vacía que nunca se moverá de su sitio ni será utilizada. Los cuatro hermanos visten un pijama color crema parecido a un uniforme de Wushu. El telón está abierto dejando el espacio escénico a la vista del público. Hay un reloj en escena puesto en hora real, pero que marcará la hora de la acción dramática. Entra el presentador.

Presentador: Mentira, mentira. ¡Todo mentira! Una gran falacia, una bola enorme de hipocresía.

                        Todo falso, falso, si. Verdaderamente falso. Y lo sabemos. Ustedes y nosotros.

                        ¿O no? Sí. Sabemos perfectamente sobre qué cimientos está construido el edificio      teatral. (Pausa)

                        La obra que hoy vamos a representar ha sido primero pensada y después escrita por el autor. Nosotros como grupo nos hemos organizado y hemos memorizado el texto y     los movimientos después de muchos días de ensayos bien dirigidos y planificados. Y             todo con un objetivo: que esta noche el público, cada una de las personas que está                         sentada en esas butacas, sienta la obra como si estuviera ocurriendo en este mismo     espacio. Algo espontáneo, orgánico y real.

                        Y eh aquí lo interesante del asunto. Del asunto teatral me refiero, no me           malinterpreten por favor. Nosotras, como personas integrantes del teatro, preparamos   cuidadosamente “la mentira” a representar. La escribimos, o la dirigimos, o la           interpretamos, o la iluminamos. Cuidamos (o lo intentamos) cada detalle de la misma   para que parezca única y viva; o por lo menos creíble. (Pausa) Ustedes por su parte,    como espectadores, aceptan venir al teatro voluntariamente (algo bastante importante), y voluntariamente también se creen nuestra mentira. Aceptan las   convenciones teatrales por muy absurdas o por muy modernas que estas sean.         (Pausa) Y así, en la sala a oscuras, todos en comunión y buscando la catarsis          hacemos que algo falso sea real. Aceptamos la mentira. (Pausa)

                        Por ponerles un ejemplo: este reloj que ustedes ven aquí y que ahora mismo marca     las (dice la hora real), nos mostrará como el tiempo en el teatro es algo ilusorio. Los    actores viajarán en el tiempo y lo tendremos a él como único testigo. Y jugaremos          con el espacio al convertir este trozo de suelo artificial en todas las      habitaciones de la casa donde ocurre la acción. Y ustedes (esperemos) se creerán   nuestros saltos en el tiempo y nuestros cambios de espacio, (y más ahora que ya les          he advertido sobre el asunto). (Pausa)

                        Y esto es lo fundamental para que sobreviva el hecho teatral, como ya les he   comentado previamente; aceptar la mentira.

                        Y es así como esta profesión se mantiene viva, año tras año. Gracias a la ilusión y a     las ganas que todos y cada uno de nosotros y nosotras ponemos para creernos algo             que no es cierto. (Pausa)

                        Pero..... y si un día, o una noche, en alguna representación, (dice el nombre real de    alguno de los actores) dejara de creer en lo que hace, si de repente no aceptara el   personaje que le ha tocado representar. Imagínense que (dice otro nombre de otro            actor) no actuara con la ilusión ni con las ganas para hacer de su personaje inventado         algo vivo, de carne y hueso. Qué pasaría el día que ustedes no acepten como espectadores que esto que tenemos aquí sea ,a la misma vez, el salón, el cuarto de            Víctor, el de Pablo.... Qué pasaría si no creyeran que podemos viajar en el tiempo.

                        Ese día, amigos míos, se habrá acabado todo. El teatro habrá muerto. Fin. Habremos             dejado de aceptar la mentira. (Silencio)

                        (Empieza a sonar la música y el presentador canta rapeando)

                        El síndrome de Estocolmo circula por la venas ciudadanas/

                        Y el pueblo juega al mus con criminales/

                        ¿Quién nos secuestra?/

                        Somos presas/

                        y amigos de promesas de enemigos desde el mismo día en que nacimos recluidos,/

                        con cien balas en la recámara,/

                        jugando a la ruleta rusa en cárceles privadas,/

                        pagadas/

                        con el salario familiar./

                        las gente de occidente siente el vocablo libertad/

                        El tiempo nos devora y aun no veo la hora y caemos poco a poco,/

                        Al fin y al cabo todos somos lo mismo,/

                        Todos en el abismo/

                        esperando el exorcismo./

                        ¿Quién nos secuestra?/

                        (Deja de cantar y mientras sigue sonando la música va a sentarse en su silla, fuera        de escena, pero a la vista del público. Deja de oírse la música a la vez que se             apagan las luces. Oscuro.)

 

 

ESCENA 1

Se enciende la luz. Cada personaje está en su “habitación”. De repente Pablo, Tomás y Sergio se levantan de sus sillas y se acercan al centro del escenario.

Sergio: (que llega el último) ¿Qué pasa chicos, cómo estamos esta tarde?

Tomás: Preparados y dispuestos, aunque yo estoy un poco cansado. Es viernes. ¿Esta noche nos      iremos de fiesta, no?

Sergio: Claro hermano, ya nos toca. Llevamos toda la semana trabajando muy duro. Hay que           descansar un poco.

Pablo: Me encanta el fin de semana.

Sergio: A mí también. Es normal que tengamos nuestro tiempo de ocio. Cuando uno cumple con su               obligación tiene derecho a un merecido descanso. Ocio y trabajo, la dicotomía perfecta.

Tomás: A veces me pregunto quién inventaría el fin de semana. ¿Y a dónde vamos a salir?

Sergio: No sé, cualquier sitio es bueno. Pero nos vamos a pegar una buena fiesta. (Pausa) ¿No ha   llegado Víctor todavía? (Pausa) ¿Dónde se habrá metido?

Pablo: A mí me ha dicho esta tarde que vendría a entrenar.

Sergio: Lleva toda la semana igual, o no viene o llega tarde. Parece que todavía no se ha       enterado que es obligatorio venir al entrenamiento. (Pausa) Vamos, empezaremos sin él.

Tomás: Podríamos esperarlo un poco más, nosotros acabamos de llegar.

Sergio: Empezaremos sin él, ya sabéis que me gusta la puntualidad.

            (Empiezan a correr uno detrás de otro. Están calentando. Sergio es quien dirige el          calentamiento y el que marca los cambios de ejercicios. Al rato entra Víctor.)

Sergio: Llegas tarde (Víctor no le hace caso).¡Llegas tarde!

Víctor: ¡Que ya te he oído! ¿Qué quieres que te diga? ¿Que lo siento?

Sergio: Víctor, no te rías de nosotros.

Víctor: ¡Pues déjame en paz!

Sergio: ¡No me grites!

Tomás: Víctor, por favor, no....

Víctor: ¡Tú te callas, desgraciado! (Empieza a calentar)

Sergio: Vaya semanita que nos está dando.

            Silencio. El presentador se levanta de su silla y se acerca a los músicos, les hace una señal         y empiezan a tocar algo de música Jazz. Los hermanos, sin prisa, van terminando el     calentamiento. Después se ponen por parejas para hacer ejercicios de lucha. Sergio con   Pablo y Víctor con Tomás. Víctor se toma demasiado en serio los ejercicios, poniendo cada       vez más fuerza y agresividad de la necesaria; al cabo de  un rato:

Víctor: Eres un hijo de puta. Traidor. (golpea a Tomás. La música deja de sonar)

Sergio: Eh, eh.... ¿qué pasa ahí?

Tomás: Nada Sergio, nada.(Pausa) Es que.... está muy concentrado y...

Sergio:(observando la situación) Muy concentrado, ¿no? Pues bien, que se ponga conmigo.           Cambio de parejas. (se cambian)

            Siguen con los ejercicios, pero esta vez Sergio sabe bastante más que Tomás.

Sergio: Relaja los hombros. Cuando lances la patada mantén los brazos en guardia. El equilibrio.       ¡Mantén el equilibrio, que así te vas al suelo! (Víctor se cae) Te lo estoy diciendo.(Pausa)   Qué, ahora no te pones tan gallito, eh hermano.

Víctor: Cállate. (Se levanta y sigue con los ejercicios)

Sergio: (que controla los golpes de Víctor en todo momento) Venga chavalín, ¿No eres el más fuerte

             cuando estás con tus hermanos? (Pausa) Veo que no has aprendido mucho. Ah, claro, como            no vienes a entrenar..... Sin dedicación y esfuerzo no hay recompensa.

Víctor: Que no me hables.

Sergio: Pues venga valiente, empléate conmigo.

            Silencio. Sergio y Víctor están bastante agresivos en los ejercicio. De repente:

Víctor: Sois unos borregos. (golpea a Sergio suciamente)

        Pelean. Pablo y Tomás intentan separarlos hasta que lo consiguen. Entra la madre con la cena en un carrito.

Madre: Hola niños. (observa a su alrededor) ¿Pero...? ¿qué es lo que pasa aquí?

Víctor: (componiéndose) Nada. Aquí nunca pasa nada. (Para si) Nunca pasa nada.

Sergio: Cállate niñato.

Madre: Sergio, por favor, no insultes a tu hermano.

Sergio: Mamá pero si....

Madre: ya me has oído.(Pausa) ¿Alguien me puede explicar qué está pasando aquí? (Silencio)         ¿Víctor?

Víctor: Ya te lo he dicho, ¿O es que estás sorda? No ha pasado nada.

Tomás: Mamá yo te lo explico. Estábamos entrenando y parece que Víctor está algo nervioso,          entonces, como es un deporte de contacto, pues claro... los nervios....

Víctor: (A Tomás) Hipócrita.

Madre: ¡Víctor!

Sergio: Ha llegado tarde a entrenar, nos ha insultado, ha golpeado a Tomás...

Tomás: Sí, pero...

Sergio: Cállate...

Tomás: sí.

Sergio: Y ahora dice que no pasa nada, claro. Para él nunca pasa nada. ¿Verdad hermanito?

Víctor: No me hables.

Madre: Víctor, ¿es verdad eso/ que cuenta tu hermano?

Víctor: ¿Verdad? ¿Me preguntas si es verdad lo que dice Sergio? (Pausa) ¿Acaso tú me puedes      decir si es verdad algo de lo que pasa en esta casa? ¡Mamá! ¿O no eres nuestra madre?        ¿Es      verdad o es mentira la familia que formamos? ¡Dímelo!

Madre: Víctor por favor, relájate ...

Víctor: Ya estoy harto de todo esto, estoy harto de esta familia.

Madre: Hijo, por Dios. ¿Qué te pasa? (Pausa) Claro que somos una familia. Y nos queremos...       (Pausa) Cuéntame qué te ocurre. (se acerca a Víctor y éste la rechaza. )

Víctor: No me toques.

Sergio: Serás.... Ya no respetas ni a tu propia madre. Malnacido. (se va a por él)

Madre: Sergio... (Pablo se interpone entre los dos) Por favor. Por favor hijos, dejad de pelearos.  El          pobre estará pasando un mal momento; es normal. Todos tenemos malas rachas ¿verdad    Víctor? Es eso, ¿no? (Silencio) Venga  niños, por favor, no os peleéis, ya sabéis que en esta casa no nos gusta la violencia.

Víctor: ¡Pero será posible!

Madre: Víctor, piensa por lo menos en Pablo, es joven y no tiene necesidad de presenciar     estas  peleas. Hazlo por él. (Silencio. Se acerca al carrito para sacar la comida)Venga,            venid aquí. Os he traído la cena para recargar energía. Mirad, aquí tenéis hidratos y líquido,   lo mejor para después del ejercicio. (les da un trozo de pan y un cuenco de agua a cada uno,        pero nadie se extraña). Coméis un poco y descansáis, estáis muy tensos. ¿Vais a salir esta    noche? Es viernes.

Pablo: Sí, estábamos pensando en ir a bailar un poco.

Madre: Eso está bien, y espero que disfrutéis. Los fines de semana son para descansar, bailar,           emborracharse... Yo me acercaré a mi habitación y antes de que salgáis os traeré las bebidas.         (les da un beso a cada uno, pero Víctor lo rechaza de malas maneras y tira su comida.            Silencio. La madre sale.)

Sergio: Espera mamá. (a Víctor) Eres un cabrón. (salen)

Víctor: Esto es una mierda. Todo mentira. ¿Es que estáis ciegos? ¿Nunca habéis oído hablar del        mito de la caverna? (Silencio) Me voy a mi habitación.

             Víctor se queda “congelado” en mitad del escenario. El presentador se levanta de su sitio        y se acerca a escena mientras empieza a sonar música Hip Hop.

 

 

Presentador:(Rapeando)  

            Hoy es el primer día del resto de su vida./

            Está buscando su camino./

            ¿Acaso usted lo vio?/  

            Busca en objetos perdidos y en la basura de la gente./

            Busca en un coctel molotov./

            Aquí no puede respirar./

            Se habla y no se entiende./

            Esa es la amarga historia del espíritu,/

            ese es el buey en el molino dando vueltas. ¿Qué me cuentas aire?/

            ¿Qué le trajiste al anticuario que compró su vida y no la suelta? (se aleja)

 

ESCENA 2.­

 Víctor sale de su posición y rapea, con la misma música.

            Sigo!/

            Que sepa el mundo entero que lo quiero./

            Mierda./

            Me encanta ser de un basurero./

            ¿Te has dado cuenta? Sí/

            ¿Me he dado cuenta? No/

            Nunca se puede abrir los ojos cuando hay una luz tan clara./

            Busco mi camino a oscuras/

            iluminado por mentiras tan seguras.../

            He visto cosas tan claras que no son verdad./

            He visto ciencia ficción en tanta realidad./

            ¿Ha sido casualidad?/

            ¿Ha sido causalidad?/

            No sé. Camino sin camino y sin saber por qué, ¿y qué?/

            ¿no soy acaso el mismo estando donde esté?/

            No sé, camino sin camino y sin saber por qué, ¿y qué?/

            camino sin saber por qué./

            No sé, camino sin camino y sin saber por qué, ¿Y qué?/

            ¿No soy acaso el mismo estando donde esté?/

            No sé, camino sin camino y sin saber por qué, ¿y qué?/

            camino si saber por qué.

            Silencio. Se sienta en su silla. Solo. Ojea una libreta que tiene guardada. Se le escapa una 

            lágrima.

Víctor: (Leyendo) Hoy es el primer día del resto de mi vida. (Pausa) Hoy es el primer día del resto   de mi vida. El primer día... (Silencio. Está bastante hundido y no puede reprimir las        lágrimas, aunque lo intenta) ¿Qué quiero? ¿Eh? (lee) ¿Qué es lo que quiero?

            (Silencio. Llora) ¿Por qué nos haces esto, mamá? ¿Qué es lo que quieres de nosotros?         (Silencio. Mira al público. Se seca las lágrimas y se acerca a proscenio). 

            Y vosotros, ¿qué estáis mirando? ¿Nunca habéis visto a un hombre llorar? (Pausa)

            ¿No os basta con venir aquí a sentaros durante una hora y media pasivamente? 

            (despectivamente) Espectadores.

            ¿Espectadores de qué? ¿Eh? ¿Alguien me puede decir qué es lo que ha venido a buscar aquí esta noche? ¿Risas?, ¿llantos?, ¿qué? (Pausa) ¡Contesten! ¿Acaso esperan ver sus problemas        reflejados en escena? Eso os encanta. Vivir una vida que no es la vuestra (Pausa). Solo venís        aquí a   juzgarnos. A emitir vuestro juicio de valor: esto me gusta, esto no me  gusta, este es    el bueno y ese el malo...... Como si esto no tuviera nada que ver con ustedes. (Pausa)

            Váyanse, anda, no pierdan el tiempo, aquí no hay nada de lo que ustedes buscan. Se lo          advierto, todo esto es mentira. Todo falso. (Silencio. Va a sentarse)

            ¡Esta es nuestra vida!; la nuestra. Y cada uno toma sus decisiones, hasta el final, cueste lo       que cueste, caiga quien caiga. (Silencio) Salgan del teatro y vivan sus vidas, si es que tienen       valor para hacerlo.(Silencio)

            Se sienta y sigue leyendo la libreta. Grita. Se levanta y corre, corre por el espacio, perdido.        No sabe hacia dónde va, no encuentra la salida. De repente se encuentra con Sergio. A     medida que se van diciendo las siguientes frases la luz va desapareciendo poco a poco.

Sergio: (A Víctor) Lo sabía.(A la madre ) Lo ves mamá. Te lo dije.

Madre:(Se acerca) Vaya. Tenías razón hijo. Víctor, me has decepcionado. (Se apaga la luz súbitamente)

 

ESCENA 3.­

Al encenderse la luz Víctor está sentado en una silla del salón. Entra Pablo.

Pablo: Vaya, que buena siesta te estas echando.

Víctor: (despertándose) Eh?

Pablo: Nada, nada. Por mí puedes seguir durmiendo, parece que así estás más tranquilo. Mírate,       pareces un angelito. Yo he venido a limpiar un poco el salón y a preparar las cosas para la fiesta (coloca los maniquís) ¿Saldrás esta noche? Últimamente no sales mucho con          nosotros, nos tienes muy abandonados. No se lo que te pasará, pero te vendrá bien tomarte            unas copitas y bailar con las chicas. (acariciando el pecho de un maniquí) ¿Están guapas,    verdad?

Víctor: ¿Cómo? ¿Me dices algo?

Pablo: Nada. Parece que nadie me escucha en esta casa. Ya estoy harto de ser el “pequeño”. Nadie              me tiene en cuenta.

Víctor: Pues vete acostumbrando. En esta casa no se le hace caso a nadie.

Pablo: Pues a vosotros Mamá os escucha, pero a mí.

Víctor: ¿Qué a mí me escucha? Ay Pablito, si supieras lo que pasa en esta casa no dirías eso.

Pablo: ¿Y qué podría pasar?   

            Víctor no contesta. Silencio. Víctor se hace un “canuto” que compartirá con su hermano          mientras Pablo sigue preparando el salón. Entra Tomás.

Víctor: Vaya, éramos pocos y parió la abuela.

            Silencio. Tomás está nervioso

Tomás: Víctor. (Víctor no le hace caso) Víctor, por favor (Víctor nada). Lo sé, sé lo que intentas    Víctor.(Pausa) No me mires así. (Pausa) Por favor Víctor, escúchame.(Pausa) ¿Qué? ¿Qué?           Que no se qué quieres que te diga, tú.... Pero... Olvídate de lo que pasó, quieres.(Pausa) Yo    lo sé. Lo sé. Por favor. Sácame de aquí, Víctor. Me voy contigo. Por favor.

Víctor: (Sorprendido) ¿Cómo? (Pausa) No me puedo creer lo que estoy oyendo. (burlándose) Me            lo podría usted repetir, por favor, no le he entendido bien.

Tomás:Por favor Víctor, no me hagas esto. Sabes lo difícil que es para mí pedirte este favor. No te    rías de mí, no estoy bien. Me duele la cabeza.

Víctor: Claro que no estás bien. Que poca vergüenza. (Pausa) ¿Y pretendes que te crea?

Tomás: De verdad Víctor, si lo intentamos juntos seguro que sale mejor.

Víctor: Ya en serio: ¿Tu estás loco? ¿Cómo coño quieres que confíe en ti después de (mira a Pablo y se calla.)

Tomás: Pero yo no.... ¿Qué podía hacer? Ya sabes que no tenía otra elección./Esta vez es distinto.

Víctor: Miserable! (se abalanza sobre él y pelean. A Víctor se le cae al suelo su libreta. Víctor     sobre Tomás.) No merece la pena (lo suelta). Me voy, sabes. ¡Me voy! (se va a su        habitación).

Tomás: Espera Víctor, por favor.

 

ESCENA 4.­

Víctor en su habitación.

Víctor: Joder. Joder, joder, joder. Lo que me faltaba. Como Tomás se atreva a contárselo a mamá     estoy perdido. ¿Pero cómo ha podido saber que quiero escaparme? (Pausa). Mierda, como           se lo cuente a mamá! (Pausa) Pero no. No se atreverá. Es un cobarde, ya lo sabes. Siempre             ha sido un cobarde traidor. Cerdo.... (Pausa) O quizá no sabe nada, Víctor. A lo mejor ha    sido todo uno de esos ataques que le dan. Si. Un ataque. ¿No lo has visto? ¿No has visto su cara? Si, lo he visto. Estaba descompuesto el pobre. Siempre se pone así cuando le dan los             ataques. (Silencio) ¿Y si estuviera hablando en serio? ¿Y si de verdad quisiera irse? Quizá        está arrepentido por lo que hizo. Ya han pasado algunos años y las personas pueden cambiar.   Es posible que el remordimiento haya invadido su cabeza (Pausa) Somos lo que hacemos y             no lo que pensamos. Y él, por lo menos, ya ha dado un pequeño paso al decirme lo que me    ha dicho.(Pausa) Puede ser que se arrepienta, puede ser que la culpa sea una losa demasiado    pesada para su cabeza. Todos nos equivocamos, Víctor. Y todos podemos rectificar, hasta el             ser más cobarde y traidor. (Silencio) Dale una oportunidad Víctor y no sigas haciendo leña     del árbol caído, tú no eres de esos. (Silencio) ¿Y Pablo? (Pausa) No, Pablo no sabe nada,   seguro, es demasiado joven todavía. Se lo pasa bien, está a gusto aquí. Parece que todavía no           se ha enterado de qué va el tema, y me da pena. Si supiera dónde está metido; la familia que           tiene. (Pausa) Me lo llevaría, lo sacaría de esta prisión. Pero no puedo, debe ser él quien     decida lo que quiere hacer. Es libre, está condenado a ser libre. Como todos nosotros.     (Pausa) Y si quiere quedarse que se quede. Por mucho que me duela su elección, por mucho que sepa que es el peor camino que puede seguir. (pausa) Pablo. Pablito, lo vas a pasar mal,             muy mal, vente conmigo. (Pausa) Pero no puedo obligarle. No puedo. (Silencio) No saben   nada, seguro. Ninguno de los dos. (Pausa) No sé. Ahhh (Suena la música y empieza a    rapear)

            Hay unos días en que me duele la cabeza./

            Todos los días me duele la cabeza./

            Busco un remedio hace años./

            Hace daño “no felicidad” en la prisión del hombre y el fracaso./

            Con mis escasos ratos de payaso,/

            no me importan mis pies sino mis pasos./

            Y cambio un corazón por un segundo de conversación/

            o algún volcán en erupción. Y a volar,/

            bla, bla, bla./ 

            Se acaba nuestra vida, no hay salida y se me acaba la comida./

            Insisto!/

            Existo!/

            No he visto a Jesucristo,/

            tan solo soy un charlatán, aprendiz de Satán,/

            un paso atrás tras otro,/

            con un espíritu loco, roto./

            Adicto a los discursos engañosos de mi naturaleza muerta;/

            y cuando muera,/

            dejen mi tumba abierta, es primavera para aquel que quiera.

            (Para de sonar la música. Se busca la libreta)

            No. ¿Dónde la he metido? La llevaba encima, sí. Aquí no la dejé. Me la llevé conmigo,           como siempre....(Busca) ¿Dónde he puesto la libreta? Mierda. ¿Se me ha caído en el salón?            (Pausa) Si seguro que se me ha caído cuando me he peleado con Tomás, seguro. Como la encuentre mamá..... Ostias Víctor, ¿dónde tienes la cabeza, tío? Joder. Ahora sí que estoy perdido. (Silencio. Piensa en una solución. Al rato.) Me voy, esta    vez es la definitiva.             (Aparece la madre con una cuerda)

Madre: Tú no vas a ningún sitio, hijo mio. Lo siento mucho.

Víctor: ¿Qué dices? Estas loca mamá. Me voy y tú no vas a impedírmelo.

Madre: Claro hijo, tienes razón. Voy a abrirte la puerta si quieres, ¿sí?

Víctor: Estás sola mamá. Sergio no está contigo para defenderte.

Madre:Vaya, ¿Y piensas que necesito a tu hermano? ¿Quién crees que le ha enseñado todo lo que    sabe? Serás estúpido.

Víctor: Vaya, mira cómo hablas. Ahora que estás sola conmigo no te haces la víctima, ¿verdad?         Aquí puedo ver tu verdadera cara.

Madre: Mira Víctor, tú ya sabes demasiado para que yo tenga que explicártelo todo. Pero me           entristece ver que tú, que eres mi hijo, no sepa elegir el camino correcto. Con lo qué podrías           llegar a ser, ¿no te da pena ser lo que eres?

Víctor: Más pena debería darte a ti ser lo que somos. Ahora quítate....

Madre: (Le golpea) Ya está bien.(coge a Víctor y lo ata) Ahora vamos a ver quién es más fuerte.    (se lo lleva al salón donde están los demás hermanos.) ¡Mira! Está toda la familia al       completo.

            Oscuro.

 

ESCENA 5.­

Al encenderse la luz la acción está como en el final de la primera escena. El reloj vuelve a marcar la  misma hora que antes.

Madre: Eso está bien, y espero que disfrutéis. Los fines de semana son para descansar, bailar,           emborracharse... Yo me acercaré a mi habitación y antes de que salgáis os traeré las bebidas.         (les da un beso a cada uno, pero Víctor lo rechaza de malas maneras y tira su comida.            Silencio. La madre sale.)

Sergio: Espera mamá. (a Víctor) Eres un cabrón. (salen)

            ¿Estás bien? (Pausa) Este Víctor.... ¿Cuándo aprenderá? (Pausa) ¿De verdad estás bien?

Madre: Sí, gracias. No te preocupes demasiado, no ha sido para tanto.

Sergio: Pero... No me puedo creer que estés tan tranquila después del espectáculo que nos ha dado.

Madre: ¿Y qué quieres que haga hijo? Todavía no ha pasado nada.

Sergio: ¿Cómo que...? Mamá por favor. Te ha faltado el respeto delante de todos nosotros.

Madre: Sergio, por favor, no saques las cosas de quicio. Vamos a relajarnos.

Sergio: Pero...(Pausa) Víctor lleva dos semanas insoportables. Llega tarde a los       entrenamientos, está todo el día en su cuarto, sin hacer nada. Tampoco sale con nosotros los            fines de semana a bailar y a emborracharse. Y ya has visto como te ha hablado hace un     momento. (Pausa) ¿Cómo puedes no darle importancia a todo esto?

Madre:Te agradezco que te preocupes por mí y por la familia de esta manera, pero no seas tan         estricto.(Pausa) Estará enamorado o que sé yo. De momento solo ha llegado tarde a entrenar y ha gritado un poco, nada más. (Pausa) Sabes que respeto mucho la personalidad de cada       uno de vosotros y Víctor siempre ha sido algo rebelde. (Silencio)

Sergio: ¿Y cómo se comporta con Tomás, eh? Sabes que nunca le perdonó que...

Madre: Sergio! (Silencio) Ya sabes que aguas pasadas no mueven molinos.

Sergio: Sí, sí. Pero quizá para él esas aguas no sean tan pasadas y le estén moviendo algo. Mamá,     de verdad, debes creerme. Yo sé que está tramando algo, paso el tiempo junto a mis      hermanos y sé de lo que te hablo. (Pausa) Está pensando en escaparse de casa.

Madre: Por favor. No pensemos en eso ahora.(Pausa) Es verdad que Víctor intentó escaparse         después del incidente; pero terminó aceptándolo. Se adaptó bien. (Silencio) Y desde ese      momento todo ha estado en calma. Víctor no ha intentando ninguna otra tontería. Así que          por el momento no seamos tan alarmistas, sobre todo por Pablo, ¿entiendes? (Pausa) Si       mantengo la calma es por Pablo, todavía no está formado y debemos preocuparnos de no      hablar de ciertas cosas cuando esté delante. Tenemos que protegerlo. (Pausa) Lo mejor será    que intentemos tragarnos nuestro orgullo cuando Víctor llegue tarde a entrenar o cuando            hable subido de tono.

Sergio: No sé mamá, creo que eres muy optimista. Siempre me ha gustado esa paciencia que tienes.

            Pero sigo pensando que Víctor está tramando algo.

Madre: Sergio escúchame. De verdad te agradezco todo lo que haces. Y estoy muy orgullosa de ti. Pero tienes que entender que cada cual puede hacer de su vida lo que quiera. Debemos          respetar la decisión de Víctor. Él ha decidido ser un inadaptado, llega tarde a entrenar o no   sale de fiesta con vosotros. Ese es su problema. Pero de momento sigue aquí, en casa, y eso      es lo importante. (Pausa) Aunque no nos guste lo que hace tenemos que aguantarnos,             siempre y cuando no se le ocurra traspasar el límite que está establecido en esta casa. Hasta   ese momento tenemos que mantener la calma.

Sergio: Pues yo te digo que lo está intentando. Lo tengo vigilado y conozco perfectamente sus          pautas de comportamiento. Va a intentar escaparse.

Madre: Ya está bien Sergio,/ te he dicho....

Sergio: Un momento. ¿Oyes algo? Espera.... (Sale a buscar algo)

 

ESCENA 6.­

En el pasillo de la casa.

Sergio: ( Se encuentra con Víctor) Lo sabía.(A la madre) Lo ves mamá. Te lo dije.

Madre: (acercándose) Vaya. Tenías razón hijo. Víctor me has decepcionado.

Víctor: Eres una...

Sergio: (agarrándolo) Qué! Una qué. Dilo valiente.

Víctor: Una cerda. (Sergio le da un puñetazo. Víctor se levanta) ¿Este es tu lenguaje?

Sergio: El tuyo son los insultos y los gritos, que me vas a reprochar.

Víctor: Si grito es porque no me dejáis  hablar de lo que siento, si os insulto es porque sois  tan 

            catetos que no entenderíais mis metáforas. ¿Cuál es el “por qué” de tus golpes?

Sergio: Anda mira el niñato, nos ha salido poeta.

Madre: Víctor, Víctor.... Dime, ¿Por qué me haces esto? Soy tu madre y sabes muy bien que yo os 

            quiero mucho.

Víctor: No seas hipócrita, mamá.

Sergio: Mejor será que mantengas la boca cerrada.

Madre: Hijo, por favor, no te enfades conmigo. (se acerca a él)

Víctor: Que me dejes en paz y no me toques.

Madre: Así no hijo mio. Así no. (pausa) Vamos a ver, ¿No estás bien en casa?  Quizá te falta algo, 

            ¿es eso? ¿te falta algo? Dímelo, ¿qué necesitas? (Pausa) Me esfuerzo mucho para que lo       tengáis todo, me entiendes. Trabajo muy duro para daros la comida, la bebida, las drogas, la    música, las mujeres....

Víctor: Y yo te digo que todo eso de lo que me hablas es falso. Me oyes. Falso. Llevo todo mi vida, desde que nací, encerrado en esta casa y lo único que quiero es salir de ella. Solo eso mamá.              Quiero conocer lo que se esconde tras estos muros. No se si es mejor o peor que esta casa,        pero quiero verlo con mis propios ojos. Ese es mi deseo y eso es lo que necesito. ¿Me lo vas       a dar?

Sergio: Ja, ja ,ja.... Serás ignorante.

Madre: Víctor, sabes que eso es una locura por tu parte. Ahh, esta juventud. (Pausa)

            Siempre has sido muy rebelde, muy independiente.... Y nosotros te aceptamos  tal como         eres, hijo, a pesar de tu rebeldía; incluso te traigo el hachís para que puedas evadirte            (Pausa). Pero tienes que entender que todo tiene un límite. Puedes gritar si quieres, insultar.... Pero salir de casa, abandonar a la familia... No, Víctor, eso no. Ahí está el límite,             ¿entiendes? Es imposible.

Víctor: ¿Imposible? Ya lo veremos. (Intenta irse y Sergio le da un golpe que lo deja inconsciente)

Madre: Llevémoslo al salón. Que descanse un poco.

            (Lo dejan en una silla del salón y salen de él)

  

ESCENA 7.­

De nuevo en el pasillo.

Sergio: Te lo dije mamá.

Madre: Sí, tienes razón. Me equivoqué con Víctor. (Pausa) Parece que no os conozco tanto como yo creía.

Sergio: No te preocupes mamá.(Pausa. La “consuela”) Los conozco bien. Cuando uno de ellos    deja de colaborar en las obligaciones de la casa es porque intenta salir de ella, destruirla. Y con Víctor, te lo dije, no podemos ser tan permisivos. No era normal su comportamiento       estas semanas. Aquí nadie se pasa las horas muertas sentado en su habitación.

Madre: No te lo niego hijo. Pero hasta que no intenten abandonar la familia no podemos ser tan        agresivos.(Pausa) Fíjate lo que pasó con Víctor ¿Por qué crees que se comporta de este            modo? Fuimos demasiado violentos en el pasado y ahora esa violencia se vuelve contra nosotros.

Sergio: Pero aunque no nos guste admitirlo, tenemos que reconocer que la fuerza es un buen método educativo (ríe)

Madre: Tú siempre igual. Menos mal que estás de mi lado.(Pausa) Nuestro trabajo, hijo, debe ser    diario y constante. Más que vencer, debemos convencer. Si no queremos que se escapen, que     abandonen a la familia, debemos convencerles de que no existe nada más que esta casa, que fuera de estos muros no hay nada. Hay que entrar en sus cabezas e implantarles la idea de que sólo esta casa y esta forma de vida es la única; todo lo demás es fantasía, cuentos.             (Pausa) Debemos utilizar las imágenes, la música, la comida, las drogas, la literatura como     armas mucho más válidas que la fuerza y la violencia. Cada día, poco a poco. Y así, cuando        con el paso de los años logras convencerlos por medio de la psique, sutilmente, habrás       logrado matar la idea; y sin idea no hay nada.(Pausa) Con la violencia el camino es más corto, cierto, pero a su vez más inestable ya que por lo general suele provocar odios y            reacciones encontradas.

Sergio: Pero  no podrás negarme que la violencia también puede ser utilizada de manera sutil,            y          también puede pasar inadvertida si se sabe emplear. (Pausa) La violencia, bien usada,           provoca miedo y el miedo anula el pensamiento, anula a la persona. (Pausa) ¿Quién no tiene       miedo a perder la vida? (Pausa) Y aunque la violencia sea utilizada de la manera más cruel           también aporta sus beneficios. Fíjate en Tomás. Es un ejemplo claro de como la crueldad           puede anular para siempre a un ser humano. Ya no es capaz de decidir por sí mismo y            podemos estar seguros al cien por cien de que nunca jamás intentará escapar de casa. Tiene   miedo, mucho miedo.

Madre: Pero eso sólo funciona con Tomás, que siempre ha sido un cobarde y nunca ha tenido una    personalidad tan fuerte como la de Víctor. (Pausa) Con Víctor, sin embargo, eso no nos sirve            puesto que nuestra violencia provoca en él más odio.

Sergio: Pero a Víctor ya no podemos salvarlo, mamá. Tú lo has visto, no hay manera de que             aprenda

Madre: Puede ser. (Pausa) Pero ahora me preocupa Pablo. ¿Es Pablo un cobarde como Tomás o   puede llegar el día en que se rebele contra nuestra fuerza? (Pausa) Víctor ya está perdido,   pero lo que hagamos con él puede influir mucho en cómo Pablo se desarrolle. (Pausa)      Tenemos que tener cuidado.

Sergio: No te preocupes por Pablo mamá. Nunca he visto a un hermano mío tan contento con esta   casa. Es de los nuestros. (Silencio)

Madre: Víctor, Víctor, Víctor... Con lo bien que estaba hasta hace dos semanas. Parecía, incluso,      que había cambiado. (Pausa) ¿Qué habrá pasado para que vuelva otra vez por esos caminos?        (pausa) Desde ahora lo voy a estar vigilando más de cerca; con lo insensato que es.(Pausa)            Tú ve a prepararte para la fiesta; y toma, lo tuyo. (le da una pequeña bolsita de cocaína) Yo         voy a ver si Víctor sigue en su cuarto.

            Sergio va a su habitación a “prepararse”. La madre en su habitación reza y después coge          una cuerda. Va al cuarto de Víctor.

 

ESCENA 8.­

Entra la madre en el cuarto de Víctor sin que este se de cuenta.

Víctor: Me voy, esta vez es la definitiva.

Madre: Tú no vas a ningún sitio, hijo mio. Lo siento mucho.

Víctor: ¿Qué dices? Estas loca mamá. Me voy a ir y tú no vas a impedírmelo.

Madre: Claro hijo, tienes razón. Voy a abrirte la puerta si quieres, ¿si?

Víctor: Estás sola mamá. Sergio no está contigo para defenderte.

Madre: Vaya, ¿Y piensas que necesito a tu hermano?  ¿Quién crees que le ha enseñado todo lo que sabe? Serás estúpido.

Víctor: Vaya, mira cómo hablas. Ahora que estás sola conmigo no te haces la víctima, ¿verdad?         Aquí puedo ver tu verdadera cara.

Madre: Mira Víctor, tu ya sabes demasiado para que yo tenga que explicártelo todo. Pero me           entristece ver que tu, que eres mi hijo, no sepa elegir el camino correcto. Con lo qué podrías           llegar a ser, ¿no te da pena ser lo que eres?

Víctor: Más pena debería darte a ti ser lo que somos. Ahora quítate....

Madre: (Le golpea) Ya está bien.(coge a Víctor y lo  ata) Ahora vamos a ver quién es más fuerte.   (se lo lleva al salón donde están los demás hermanos.) ¡Mira! Está toda la familia al       completo.

            Oscuro.

 

ESCENA 9.­

Al encenderse la luz la acción está como al final de la primera escena. El reloj vuelve a marcar la 

misma hora que antes.

Madre: Eso está bien, y espero que disfrutéis. Los fines de semana son para descansar, bailar,           emborracharse... Yo me acercaré a mi habitación y antes de que salgáis os traeré las bebidas.         (les da un beso a cada uno, pero Víctor lo rechaza de malas maneras y tira su comida.            Silencio. La madre sale.)

Sergio: Espera mamá. (a Víctor) Eres un cabrón. (salen)

Víctor: Esto es una mierda. Todo mentira. ¿Es que estáis ciegos? ¿Nunca habéis oído hablar del        mito de la caverna? (Silencio) Me voy a mi habitación. (sale)

            Tomás está bastante nervioso. Silencio.

Pablo: Vaya día hoy ¿No? (Tomás no contesta) Víctor está un poco raro últimamente ¿Tú sabes si le

            pasa algo? (A Tomás le da un ataque de ansiedad) Eh, Eh, ¿otro ataque? Relájate, túmbate,            así....¿dónde tienes las pastillas? (busca y saca un botecito del pijama de Tomás) Toma, trágala. Venga, relájate Tomás. No pasa nada. Tranquilo hermano. (silencio)

Presentador: (se acerca a escena) La ansiedad. Aunque no lo creamos, la ansiedad no siempre es   mala: es una emoción más al igual que el miedo, la ira, la tristeza o la felicidad, y tiene una     función muy importante relacionada con la supervivencia. Sin embargo, hoy en día, en estos         tiempos que corren,  esta cualidad innata del ser humano se puede desarrollar de forma     patológica; lo que comúnmente llamamos Trastornos de Ansiedad, y que tienen           consecuencias negativas y muy desagradables para las personas que los padecen (mira a      Tomás). En el caso de un trastorno, la ansiedad se vive como una sensación difusa de            angustia o miedo y deseo de huir, aunque quien la sufre no pueda identificar claramente cual        es el peligro o la causa de ese sentimiento. Esta ansiedad patológica es resultado de las             decisiones que hay que tomar día a día y de los problemas de diverso tipo a los que se           enfrenta la persona en su vida cotidiana; pero sobre todo se debe a la forma en cómo            interiorizamos y pensamos acerca de nuestras decisiones y nuestros problemas. Los   síntomas de la ansiedad son muy diversos. Quizá los más comunes sean la taquicardia,      taquipnea, midriasis, sensación de ahogo, temblores en las extremidades, sensación de            pérdida del control o del conocimiento, transpiración, rigidez muscular o debilidad             muscular, insomnio, dificultades para la comunicación, pensamientos negativos y obsesivos      (Pausa) Y un pequeño truco. Tomar azúcar es una buena alternativa a las pastillas    ansiolíticas ya que el azúcar relaja el cerebro y no tiene los efectos secundarios de las pastillas ni produce adicción. Lo sé por experiencia propia. (Sale)

Pablo: ¿Estás mejor? No pasa nada hermano, ahora descansa un poco y relájate, esta noche             saldremos a divertirnos. Nos vendrá bien a todos después del día que llevamos. (Tomás se va       recuperando) Bien, veo que ya estás un poco mejor. (Intenta calmarlo) Es que eres un      escandaloso (ríe). (le ayuda a levantarse) Ahora vamos a vestirnos para la fiesta de esta     noche, ya veras como lo vamos a flipar, tio.

Tomás: Sí...seguro. Lo pasaremos bien.

Pablo: Te acompaño a tu habitación.

            Pablo acompaña a Tomás a su habitación y después vuelve al salón a prepararlo para la           fiesta. Tomás no para de darle vueltas a la cabeza mientras se prepara.

 

ESCENA 10.­

Entra Pablo al salón y se encuentra con Víctor dormido en una silla.

Pablo: Vaya, que buena siesta te estas echando.

Víctor: (despertándose) Eh?

Pablo: Nada, nada. Por mí puedes seguir durmiendo, parece que así estás más tranquilo. Mírate,       pareces un angelito. Yo he venido a limpiar un poco el salón y a preparar las cosas para la fiesta (coloca los maniquís) ¿Saldrás esta noche? Últimamente no sales mucho con          nosotros, nos tienes muy abandonados. No se lo que te pasará, pero te vendrá bien tomarte            unas copitas y bailar con las chicas. (acariciando el pecho de un maniquí) ¿Están guapas,    verdad?

Víctor: ¿Cómo? ¿Me dices algo?

Pablo: Nada. Parece que nadie me escucha en esta casa. Ya estoy harto de ser el “pequeño”. Nadie              me tiene en cuenta.

Víctor: Pues vete acostumbrando. En esta casa no se le hace caso a nadie.

Pablo: Pues a vosotros Mamá os escucha, pero a mí.

Víctor: ¿Qué a mí me escucha? Ay Pablito, si supieras lo que pasa en esta casa no dirías eso.

Pablo: ¿Y qué podría pasar?   

            Víctor no contesta. Silencio. Víctor se hace un “canuto” que compartirá con su hermano          mientras Pablo sigue preparando el salón. Entra Tomás.

Víctor: Vaya, éramos pocos y parió la abuela.

            Silencio. Tomás está nervioso

Tomás: Víctor. (Víctor no le hace caso) Víctor, por favor (Víctor nada). Lo sé, sé lo que intentas    Víctor.(Pausa) No me mires así. (Pausa) Por favor Víctor, escúchame.(Pausa) ¿Qué? ¿Qué?           Que no se qué quieres que te diga, tú.... Pero... Olvídate de lo que pasó, quieres.(Pausa) Yo    lo sé. Lo sé. Por favor. Sácame de aquí, Víctor. Me voy contigo. Por favor.

Víctor: (Sorprendido) ¿Cómo? (Pausa) No me puedo creer lo que estoy oyendo. (burlándose) Me            lo podría usted repetir, por favor, no le he entendido bien.

Tomás:Por favor Víctor, no me hagas esto. Sabes lo difícil que es para mí pedirte este favor. No te    rías de mí, no estoy bien. Me duele la cabeza.

Víctor: Claro que no estás bien. Que poca vergüenza. (Pausa) ¿Y pretendes que te crea?

Tomás: De verdad Víctor, si lo intentamos juntos seguro que sale mejor.

Víctor: Ya en serio: ¿Tu estás loco? ¿Cómo coño quieres que confíe en ti después de (mira a Pablo y se calla.)

Tomás: Pero yo no.... ¿Qué podía hacer? Ya sabes que no tenía otra elección./Esta vez es distinto.

Víctor: Miserable! (se abalanza sobre él y pelean. A Víctor se le cae al suelo su libreta. Víctor     sobre Tomás.) No merece la pena (lo suelta). Me voy, sabes. ¡Me voy! (se va a su        habitación).

Tomás: Espera Víctor, por favor.

            Quedan lo dos hermanos solos. Silencio.

Pablo: ¿Se puede.... Se puede saber qué coño pasa en esta casa? (Tomás encuentra la libreta de    Víctor en el suelo, la coge y la lee.) Tomás, me vas a contar, por favor, que es todo eso de             escaparse/ de casa y...

Tomás: Lo sabía. Esta es su libreta.(Pausa) Ahora ya sí que no hay duda. Pero, ¿Cómo la habrá             conseguido?¿Creíamos que nadie la podría encontrar? La guardamos bien bajo llave.             (Pausa) Yo sabía que algo le pasaba a Víctor, y esta es la prueba.

Pablo:¿De qué hablas?, ¿qué es eso?

Tomás: Nada; una libreta.

Pablo: Sí, ya veo que es una libreta. Pero es algo más que una libreta ¿verdad?, le das demasiada      importancia, ¿qué tiene?

Tomás: Escritos.

Pablo: Déjame verla

Tomás: No. Pablo, por favor.

Pablo: Venga tio, déjamela. ¿de quién es? ¿es de Víctor?

Tomás: No...es de...

Pablo: (cogiendo la libreta) Seguro que esta libreta tiene algo que ver con lo que ha pasado estas     semanas en casa. Estáis todos muy raros y ahora me vienes con que guardasteis la libreta           con llave, que si no se puede leer....¡Quizá tenga el mapa de un tesoro!, jaja (leyendo)

Tomás: ¡Devuélvemela! No puedes.... se la tengo que devolver a mamá. No puedes leerla, ¿sabes     Pablo! Es peligroso. Si nos viera Sergio leyendola estamos perdidos. Devuélvemela (se la intenta quitar).

Pablo: Vamos Tomás, no será para tanto. Por lo que veo, aquí solo hay poemas, canciones... No       puede ser tan peligroso algo de literatura.

Tomás: Ya, pero es que no podemos. Punto. Precisamente ese tipo de literatura no está permitida en             casa. Trae aquí. (se la intenta quitar, pero Pablo se aleja)

Pablo:(leyendo la libreta) A ver que tenemos por aquí. (Suena la música y empieza a rapear)

            Llevo tres calles intentando ver un árbol y al fin/

            veo una fila de naranjos entre asfalto, cemento y asfalto;/

            un salto inverso desde el suelo a arriba, sin expectativa alguna de estrellas;/

            no supe de ellas en bastante tiempo./

            Y sigo absurdamente adicto a los caminos muertos/

            y al humo que consumo./

            En las aceras hay sangre/

            y tres manzanas más abajo trajo el hombre el hambre./

            Quiero salir de aquí, vivir, sentir; me falta el aire./

            Respiro polución./

            No hay elección,/

            no hay otra opción/

            para este triste pulmón. Son tan frías estas calles;/

            no hay flores ni arboles pues/

            aquí todo es de plástico,/

            todo es odiosamente práctico,/

            todo es fantástico,/

            todo es tan rápido,/

            no hay nada mágico,/

            todo está programado de antemano..../

            Soy ciudadano del terror,/

            me avala el frío y un frigorífico vacío,/

            nunca sonrío/

            y cada día cojo aquel tranvía llamado odio./

            Comienza un nuevo episodio.

            (Deja de cantar y la música para. Piensa en lo que acaba de cantar. Pausa)

            Joder vaya texto. (lee) Estaba solo, seguía solo y miré delante; la soledad siempre será mi             amante. No es una meta vivir lejos de las leyes de los hombres, es solo un sueño. Quedo distante de los       sueños, quedo distante a cada instante.

            Silencio.

            Así que esto lo ha escrito Víctor. Ahora entiendo porque.....

Tomás: (nervioso) No, no lo ha escrito él. Ese cuaderno es.... (para sí mismo) Esto ya no tiene        remedio. (Pausa) El cuaderno lo escribió otro hermano que teníamos que... no le recuerdo             bien, pero era mi hermano, se parecía mucho a mí... era... no me acuerdo, Pablo (Pausa). Era         alto, más alto que yo, de eso si me acuerdo (Pausa). Y muy guapo, creo que era el más      guapo de todos nosotros... pero no puedo acordarme de su cara; se me olvidó su cara             (Pausa). Le gustaba andar desnudo por la casa, cada mañana. Salía de su habitación y...        joder, no me acuerdo, no me acuerdo (Pausa). Andaba desnudo, escribía, le gustaba mucho            el Jazz, creo, pero no logro acordarme, Dios, no puedo acordarme de mi hermano (Pausa).             Sí, ahora recuerdo algo, era mi hermano gemelo, sí. Por eso se parecía tanto a mí. Pero no      me acuerdo.

Pablo: ¿Era tu hermano gemelo y no puedes acordarte de él? La medicación te está dejando la          cabeza fatal.

Tomás: No, no es la mediación. Es algo peor.

Pablo: ¿Algo peor? (Pausa) ¿Y qué pasó con él? ¿Dónde está? ¿Cómo se llamaba?

Tomás: ¿Su nombre? (Pausa) No me acuerdo ni de como se llamaba (Silencio) Tengo que contártelo todo, tengo que hacerlo, no quiero olvidarme completamente de... (Silencio) Tú          no habías nacido y Víctor era joven todavía.(pausa) Mi hermano estaba, no sé, loco. Se     pasaba todo el día en su cuarto, escribiendo. Casi nunca estaba con nosotros. Creo que nunca        nos entendió. Ni nosotros a él.(Pausa) Víctor era el único que se llevaba bastante bien con    él. Estaban muy unidos. (Silencio)

Pablo: Sí, ¿Y?, ¿qué pasó?

Tomás: Un día mi gemelo decidió irse de casa.

Pablo: Igual que Víctor.(Pausa) Pero, ¿por qué ese empeño en salir de aquí? No se está tan mal en   casa.

Tomás: No sé. Querrán descubrir algo o yo que sé..... Tampoco me importan mucho sus motivos, yo

            tengo los mios y por eso me quiero ir con Víctor. Quiero salir de aquí Pablo. Ya no puedo      más.

Pablo: ¿Tú? ¿Por qué? Pero bueno, ¿me estoy perdiendo algo? (Silencio) Contéstame, ¿no?

Tomás: Yo estoy fatal, ¿sabes? (Pausa) ¡Qué vas a saber tú!, eres muy joven. (Pausa) Yo estaba     bien... antes... no necesitaba pastillas ni nada. Hasta que el loco de mi hermano decidió irse.       Lo intento, pero mamá lo pilló saliendo por la ventana. (pausa) Ahhh, todavía me duele la     cabeza de ese instante. Todavía me resuenan en el tímpano los gritos de aquella tarde    (Pausa). Lo trajo hasta nosotros, humillado. Y contándonos no sé qué cosa del  bien  común,            de  la sensatez y del futuro, sacó unas pistolas que nos dio a Sergio y a mí. Y Víctor allí...     delante.... viéndolo todo. “Esto servirá de ejemplo”, dijo.

Pablo: (completamente perdido)Pero.... Y tú....

Tomás: ¿y qué quieres que hiciera? ¡Tú no estabas allí! No. Tú no estabas allí.. (pausa) No sabes     qué se siente.(Pausa) Sergio no lo duda nunca, si yo no lo hubiera hecho le hubiera dado lo mismo acabar con los dos con tal de mantener la estabilidad de la casa. (pausa) Desde ese        día no logro recordar cómo era mi hermano, se me olvida. Cada día que pasa se me olvida         más y más, cada día.(Silencio) Yo no puedo seguir aquí, ¿me entiendes? No puedo, me estoy             volviendo loco.

Pablo: Pero Tomás, ¿Tú?....

            Entra Sergio. Silencio.

Sergio: ¿Qué pasa chicos? Esto parece un cementerio. Con las ganas que teníais de salir de fiesta.     Pues venga, ya estamos aquí. Mirad las chicas (tocando el cuerpo de los maniquies), esta    noche vamos a triunfar hermanos. ¡Vamos a partirnos! (silencio. Los otros no dicen nada)            Vamos coño, que empiece la fiesta!!

            Música. Los hermanos bailan, unos más que otros. Sergio está que se sale, bebe sin parar y

            baila con las “chicas”. Pablo está bastante perdido, se sirve una copa. Tomás no sabe   donde está pues se ha tomado su medicación contra la ansiedad. Están de fiesta.

 

ESCENA 11.­

Llega la madre al salón con Víctor.

Madre:   Mira!   Está  toda  la   familia   al  completo.  (lo   empuja  delante  de  todos.  Se  para  la           música. Silencio)

Sergio: Vaya, vaya, vaya, ¿qué tenemos aquí? No puedes dejar ni que nos divirtamos, ¿no? (le da    golpecitos). ¿Pretendes arruinar hasta nuestros momentos de ocio? ¿Eh?

Víctor: Déjame. (se retuerce)

Sergio: Míralo, todavía tiene fuerzas para pelear. (le da golpecitos y se ríe de él) Ahhh hermano, no             aprenderás nunca.

Madre: Sergio, ya es suficiente.(Sergio se retira de Víctor sin dejar de moverse) Bien Víctor, está             claro que contigo no se puede hablar, y mira que lo hemos intentando, ¿no me lo podrás            negar? (Pausa) Pero tú siempre has sido muy obstinado. Ya  hemos hablado antes sobre el             tema y sabes perfectamente donde están los límites. ¿No lo recuerdas? (Pausa) Y esta es la           consecuencia de traspasar esos límites. (Camina alrededor de Víctor, exponiéndolo como la            cabeza del turco) Aquí lo tenéis, la imagen misma de la derrota y la humillación. La             evidencia de que los ataques a la estabilidad de la casa y al bien común no conducen nada      más que a esto, al callejón sin salida, a la desesperación, a la nada. Vuestro hermano no ha         sabido elegir bien el camino que le corresponde, y las malas decisiones siempre terminan cobrándo su precio. (Pausa) Miradlo hijos, y nunca actuéis como él. (a Víctor, aparte)Y de             momento lo vamos a dejar así, no me gustaría que Pablo pensara mal de nuestra familia, así             que pon un poco de tu parte. Hazlo por él. (En voz alta) Vas a quedarte aquí atadito, en la    fiesta, junto a tus hermanos. Así no creo que vuelvas a intentarlo y de paso puedes pensar si      de verdad quieres perderte todas las fiestas que están por venir solo por un simple sueño que         sabes que nunca se podrá realizar.

Víctor: Pues yo todavía no he acabado. Esto no tiene marcha atrás.

Madre: (A Víctor) Exacto, no hay marcha atrás, así que no me obligues a usar la fuerza, por favor.    Niños, que os lo paséis bien. (sale)

            Silencio.

Sergio: Vamos! Que suene esa música. (música) Venga, todos a bailar, este capullo no nos va a        joder la noche con sus delirios. (a Víctor) Vaya, tú no puedes bailar, ¡Qué lastima! (ríe) Así   que quédate tranquilito y no te muevas, eh hermanito. No hagas que me enfade. Mañana, si   te relajas, será otro día y quizá olvidaremos todo lo que ha pasado hoy, ¿de acuerdo?          (Bailan. Beben. A Tomás) Voy a la habitación. ¿tú quieres?

Tomás: No, Sergio. Gracias, pero estoy algo nervioso. He tomado mi pastilla...hoy... hoy llevo un      día un poco estresante...Víctor me ha recordado todo lo que pasó aquella tarde y...

Sergio: Venga hermano, relájate No va a pasar nada, no te preocupes. Da igual lo que te cuente        Víctor, lo hace para que te sientas mal. Además tú sabes que no tenías otro remedio, tuviste           que matar a tu hermano y no pasa nada. Así son las reglas del juego y unas veces se gana y             otras se pierde. Y fíjate, sigues vivo, aquí con nosotros de fiesta, en casa, ¿qué más se puede          pedir? (Pausa) ¿Seguro que no quieres una rayita?

Tomás: No, de verdad.

Sergio: Bueno, yo vuelvo enseguida. Tú vigila bien a tu hermano, ¿puedo confiar en tí, no?

Tomás: Sçi....siempre.

Sergio: Eso está bien. Ahora vengo (sale)

Pablo: (Que no ha dejado de fijarse en Víctor mientras sus hermanos hablaban. A Víctor) ¿Estás           bien?

Víctor: (Intentando soltarse de la cuerda) He estado mejor otras veces. Pero no os quedéis ahí      mirando. ¡Ayudadme!

Tomás: (Bastante inseguro) Pero es que si vuelve  Sergio. Ha dicho que volvería enseguida.

Víctor: Joder Tomás. ¿Y tú eres el que quiere salir de aquí? Ya sabía yo que era falso, que eres un     cobarde. Si quieres redimirte ahora es el momento perfecto. Ayúdame, demuéstrame que de         verdad te arrepientes, que de verdad quieres salir de esta cárcel.

Tomás: (Dudando) Te ayudo.(Busca algo para cortar la cuerda) Pero no hay nada aquí para cortar          la cuerda.

Víctor: Pues te lo inventas. Parece mentira que no te hayas dado cuenta todavía que aquí todo es       falso. (lo desata) Gracias. Puede ser que de verdad quieras irte, nunca te he visto          arriesgar           tanto tu vida. Ahora hay que salir de aquí como sea. Pablo, ¿te vienes con nosotros?

Pablo: (Bastante sorprendido y perdido por todo lo que está pasando) ¿Yo? No....creo. Es que, aquí       estoy bien. No sé.

Víctor: Esta bien muchacho, cada cual es cada cual. Al menos parece que tú me entiendes y no me    juzgas. Que te vaya bien. Te echaré de menos (lo abraza) Venga, vámonos. (Entra Sergio).

Sergio: Vaya, vaya. ¿qué es lo que ven mis ojos? (Bastante excitado) No me lo puedo creer. Esto ya           es patético, Víctor. ¿Por qué no puedes comportarte ni una sola vez en tu vida? ¿Eh? Dinos,         hermanito, ¿qué necesitas que hagamos para que aprendas? ¿Te sacamos los ojos? ¿Te         colgamos de una cuerda? Ah! ¿Cómo eres capaz de provocarme así?

Víctor: Quítate de enmedio Sergio. Ahora no estoy solo. No soy el único.

Sergio: No! ¿No me digas que.... Tomás? (ríe fuertemente) No me hagas reír Víctor. Tú sabes que Tomás es el gallina de la familia, el depresivo. No pretenderás que me crea que ha sido         capaz   de soltarte y encima quiere irse contigo. (A Tomás. Sin reírse)  Hace un momento me       dijiste   que podía confiar en ti. ¿Qué ha pasado? (Pausa) Yo sigo confiando en ti, ¿y tú?

Tomás: Yo... (Mira a Víctor) Sergio, yo... (Duda, mira a los tres hermanos, las chicas, la bebida)           Ha sido él, creeme. No sé cómo, pero se ha soltado, nosotros estábamos bailando con las           chicas y de repente, me ha agarrado, y yo.... Pablo está de testigo, te lo puede confirmar.     Creeme Sergio, por favor.

Víctor: ¡Cabrón! (Se lanza hacia Tomás pero Sergio le da un puñetazo y cae)

Sergio: Está bien, Tomás. Te creo, te creo. Relájate, hermano, relájate. (Pausa. A Víctor) ¿Lo has   escuchado? Lo siento Víctor, sigues estando solo. Siempre has estado solo.

Víctor: ¡No estoy solo! ¡no estoy solo!

            Sergio silba fuertemente y entra la madre

Madre: (Observa la situación) Vaya por Dios, Víctor. Al final has tomado tu decisión, ya has          elegido tu camino por lo que veo.(Pausa) Y yo, como tu madre, tengo que tomar el mio.      (Pausa) Sabéis que yo os quiero mucho a todos, pero tú Víctor, tú te has pasado, te has            reído de nuestra confianza. Yo esperaba no tener que llegar hasta este punto. Pero aquí         estamos otra vez. (Pausa) La historia se repite,  pero esta vez tú eres el protagonista.

Víctor: Y eso es lo que más te duele, ¿no?, que sea protagonista y no un simple espectador como     esos de ahí  afuera que se creen cualquier mentira.

Madre: Puede ser. (les da unas pistolas a Sergio y Tomás)  Pero tú ya no vas a seguir siendo el      protagonista de la obra. Aquí se acaba tu papel. Y me gustaría que supieras que no te odio,         solo sigo el guión establecido, el texto que hace un tiempo alguien escribió en la soledad de          su habitación. Lo hago por vuestro bien. (les da la orden de acabar con él)

Víctor: Sólo una pregunta más, mamá:(Pausa) tú que como persona podrías ser cualquier cosa, ¿no te da lástima ser lo que eres? (La madre lo mira. Pausa. Después da la orden de disparar.       Silencio. La acción se congela)

Víctor:(Para sí) Hoy es el primer día del resto de mi vida y camino sin camino sin saber por qué,       ¿y qué? No soy acaso el mismo estando donde esté, no sé. Camino sin camino y sin saber     por qué, ¿Y qué? Camino sin saber por qué

            Lo matan. Silencio. Pablo se va a su habitación.

Madre: Una lástima que el pequeño haya tenido que ver esto (Pausa). Esperemos que Pablo haya   aprendido la lección y que tú, Sergio, tengas razón con tu teoría de la violencia y el miedo      (pausa). ¿Cuándo aprenderán? No sólo ponen en peligro sus vidas, también la de los demás.       (Pausa. Los hermanos recogen el cadáver) Y ahora ya sabéis, encerradlo en su habitación           con sus ropas, sus fotos, su música y cerrad la puerta con llave. Que se pudra entero hasta     que sea vacío, hasta que olvidemos que estuvo vivo. Que no queden de él ni los recuerdos,           que se olvide su nombre, que se lo lleve el viento.

            Dejan a Víctor muerto en su habitación y se van a sus cuartos.

  

EPÍLOGO.­

El presentador se levanta de su silla, se acerca a los músicos y les da una señal para que empiecen a tocar.

Presentador: Pues esto ha sido todo, estimado público. Hasta aquí ha llegado nuestro trabajo.          Ahora se encenderán las luces de la sala y ustedes podrán salir libremente del teatro,            encenderse un cigarro, los que fumen, y comentar los aciertos o desaciertos del espectáculo.             Pero no olviden que esto que han visto es sólo teatro, nada más. No existe otra pretensión en        esta obra que el divertimento, la acción.

            Podríamos haber elegido otro tema para la representación que les hiciera pensar un poco,      no sé, sobre el maltrato de la mujer, la inmigración, las guerras en el mundo..... Pero como     les dije al principio, a nosotros nos             interesa perpetuar la mentira y por eso hemos elegido un tema imaginario, algo que no tiene nada que ver con nosotros ni con ustedes. Para que no   se identifiquen con los personajes, para que vean que es completamente falso y que aún así,            ustedes se lo crean.

            Esperamos que cuando salgan de aquí vuelvan a su vida normal, a sus trabajos, a sus escuelas; pero esperamos igualmente que vuelvan cualquier otro día al teatro, a la gran    mentira bien planificada. Os necesitamos, así que no dejen de creer. Si ustedes dejan de        creer todo habrá acabado.

            Nosotros por nuestra parte seguiremos poniendo nuestro granito de arena para que la            mentira no deje nunca de ser aceptada. Aquí estaremos cada función haciendo que    nuestros personajes cobren vida, cada uno de nosotros engañará para que ustedes sigan          creyéndose la vida del teatro. (mira a Pablo) ¿O no?

Pablo: (desnudándose. Al público) Hoy es el primer día del resto de mi vida.

                                                                       FIN.

PARA CONSULTAR LOS TÉRMINOS DE LA LICENCIA:

http://www.safecreative.org/work-view.shtml?cid=297309&id=41497

 Fin. VOLVER A TEXTOS TEATRALES

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