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SOBREMESA OCCIDENTAL

de  Jorge Moreno

Esta obra ha sido cedida por el autor para su difusión, si bien quedan reservados todos los derechos de propiedad intelectual. El uso público de estas obras requiere el permiso del autor, así como abonar los correspondientes derechos al autor a o la entidad de gestión que él indique, a tal fin se inserta en cada texto su dirección electrónica.

 

SOBREMESA OCCIDENTAL

de Jorge Moreno

info@animodelucro.com

 PERSONAJES

FRIDA García, audaz presentadora impresentable.

 

SANA –nombre adoptado por Sonia Fältskog-, miembro de la secretaría general colegiada -y paritaria- en la formación política Socialicemos (Ss.)

 

SR. ANDERSSON –Jorge Andersson-, incuestionable presidente de la Lista Andersson (LA).

 

TÉCNICOS, MAQUILLADORAS y demás familia.

 

  La obra tiene lugar en cualquier parte, a medio camino entre la realidad y la televisión –valga la redundancia.

 

ACTO ÚNICO

 

Plató. Tres butacas dispuestas alla maniera de clásica tertulia televisiva, con la de la presentadora en el centro, flanqueada por las de los invitados -a prudencial distancia, eso sí-. Tres mesitas donde se enseñorean botellas de agua –mineral- y vasos –vacíos-. Una mesa de catering repleta y esquinada. TÉCNICOS que van disponiéndolo todo y hablan entre ellos de manera inaudible para el hipotético espectador de una hipotética obra de teatro. Hace acto de aparición FRIDA, quien revisa unas anotaciones. De inmediato surgen las figuras de SANA –vestuario comprometido con cualquier causa- y el SR. ANDERSSON –endomingado-. FRIDA charla con ellos sin que nada se oiga. A una señal externa, los tres ocupan sus asientos respectivos. Una MAQUILLADORA da el último retoque a quien sea. FRIDA ya sonríe a la cámara –o a los hipotéticos espectadores de una hipotética obra de teatro-. Música digna del espacio televisivo más agudo. Aplausos que rubrican todo el conjunto.

 

FRIDA.-Buenas noches. Les damos la bienvenida a una nueva edición del programa de referencia en el mundo de los debates electorales de referencia. Recuperamos nuestro horario habitual de las dos de la madrugada, tras el paréntesis motivado por la retransmisión del EuroBasket transgénero a beneficio de los perros callejeros. Y perras. Callejeras. Precisamente nos han enviado numerosas quejas debido al constante cambio de horario y, aunque les agradecemos sus aportaciones, justo es recordar que de nuestra voluntad no depende la elaboración de la parrilla televisiva. También es de justicia señalar que existen prioridades ante las que ustedes y nosotros -y nosotras- debemos ser comprensivos y comprensivas: un Eurobasket solidario es un EuroBasket solidario; nadie, en su sano juicio, duda acerca del interés general que despierta. Así pues, felicitémonos ante el éxito alcanzado por nuestra selección y tomemos el pulso a la actualidad política sin más preámbulos, en riguroso directo –salvo por parte de quienes disfruten del programa a través de VeoVeo, Hotflix o el lenguaje de signos-. Hoy nos acompañan en el estudio los máximos representantes de lo que se ha venido en llamar “nueva política”. Sin duda son las dos personalidades del momento. La trayectoria de ambos es meteórica y su carisma ha situado a las formaciones que -respectivamente- encabezan, en la antesala del poder –al menos según los últimos sondeos publicados-, desplazando a los partidos tradicionales. Como ya habrán deducido, nos referimos a Jorge Andersson –presidente de la Lista Andersson- y a Sonia Fältskog –miembro de la secretaría general colegiada y paritaria en Socialicemos-. Buenas noches a los dos.

 

SR. ANDERSSON.-Buenas noches.                        SANA.-Hola, ¿qué hay?

 

FRIDA.-Como ya saben, la agenda de nuestros parlamentarios –y parlamentarias- está apretadísima a raíz de la convocatoria electoral y por ello les agradecemos encarecidamente su presencia en estos estudios.

 

SR. ANDERSSON.-Un gusto.                    SANA.-Gracias a ti, compañera.

 

FRIDA.-Aunque sobran las presentaciones, puede que algún televidente despistado –o alguna televidente despistada- aún no conozca el perfil de quienes aquí comparecen; por lo que –si me lo permiten- voy a tratar de poner sus currículos al alcance de toda nuestra audiencia.

 

SR. ANDERSSON.-Faltaría más.                                     SANA.-Dale, dale.

 

FRIDA.-Comenzamos con Jorge Andersson. El señor Andersson…

 

SR. ANDERSSON.-Disculpe.

 

FRIDA.-Dígame.

 

SR. ANDERSSON.-Creo que es de ley que el programa se inicie con la presentación de la señorita Fältskog.

 

FRIDA.-Ah.                                                                        SANA.-Ni hablar.

 

SR. ANDERSSON.-Yo sólo quería ejercer mi derecho a la galant…

SANA.-Mal empezamos si empezamos así.

 

SR. ANDERSSON.-¿Así? ¿Así… cómo?

 

SANA.-Con esa actitud.

 

FRIDA.-Yo me adapto a lo que ustedes…

 

SANA.-Tutéame, Frida, por favor.

 

FRIDA.-Yo me adapto a lo que vosotros…

 

SR. ANDERSSON.-Las formas. Mantengamos las formas.

 

FRIDA.-Yo me adapto.

 

SANA.-Desde Socialicemos repudiamos cualquier actitud que ahonde en la brecha de género.

 

SR. ANDERSSON.-Desde la Lista Andersson reiteramos nuestro compromiso con la libertad de elección.

 

SANA.-No es lo mismo decir “Las mujeres primero” que decir “Primero, las mujeres”.

 

SR. ANDERSSON.-Mi galantería constituye un homenaje a la tradición judeocristiana.

 

FRIDA.-Bien; pero… ¿quién empieza?

 

SANA.-Ya hemos empezado.

 

SR. ANDERSSON.-No tengo inconveniente en que mi perfil sea el primero que da usted a conocer, señorita García.

 

SANA.-Consensuado, entonces.

 

SR. ANDERSSON.-Si es lo que la señorita Fältskog desea…

 

SANA.-(Musitando, incontenible.) …Mierda.

 

FRIDA.-El señor Andersson es un reputado sociólogo, historiador, escritor y profesor universitario. Hace apenas un año saltó a la fama con varias intervenciones en la televisión pública, donde defendía posturas controvertidas sobre los más variados temas. Su estilo mordaz e intransferible, así como una presencia atildada –que ustedes pueden comprobar con sus propios ojos-, despertó de inmediato la atención de los televidentes…

 

SANA.-Y LAS televidentes.

 

FRIDA.-…Y las televidentes, claro… E incluso fue requerido para protagonizar conferencias por todo el país. A finales de octubre ingresó en País Habitable, partido de reciente creación, donde, casi de inmediato, fue elegido líder por sus militantes. Sin embargo, pocos meses después, la dirección de País Habitable lo expulsó a causa de unas polémicas declaraciones sobre el Islam, el ayuno voluntario y las dietas milagrosas… para gatos… castrados.

 

SANA.-Y gatas.

 

FRIDA.-Y gatas.

 

SANA.-Castradas.

 

FRIDA.-Castradas.  (Retoma.) Tras su salida del partido, el señor Andersson fundó la Lista Andersson, creada a su imagen y semejanza, que, en poco tiempo, ha cautivado a una gran masa de potenciales votantes, expandiendo un ideario que para algunos es xenófobo, para otros, certero, y, para la inmensa mayoría, un auténtico espectáculo. Gracias otra vez, señor Andersson.

 

SR. ANDERSSON.-Reitero el gusto que me produce acudir aquí.

 

FRIDA.-Sonia Fältskog, por su parte, es la cara más visible de Socialicemos, la otra formación que ha revolucionado el espectro electoral. Psicóloga y articulista, así como participante desde muy joven en todo tipo de organizaciones solidarias, es una de las fundadoras del movimiento que ahora encabeza –aunque ella detesta que se la denomine “líder de Socialicemos”, pues, según sus palabras textuales: “El verdadero líder del pueblo es el propio pueblo”-. Acaba de iniciar los trámites para obtener el cambio legal de su nombre y pasar a llamarse -simple y llanamente-: Sana. Por cierto: ¿lo ha conseg…? (Se frena. Corrige.) ¿…Lo HAS conseguido ya, Sana?

 

SANA.-Me he topado con las resistencias del heteropatriarcado de siempre… pero parece que sí: pronto mi nombre xenófobo será sustituido por Sana, multicultural en grado sumo.

 

SR. ANDERSSON.-Multicultural, no: árabe.

 

SANA.-Mal empezamos si empezamos con prejuicios.

 

SR. ANDERSSON.-Es que ese nombre es árabe.

 

SANA.-Los nombres no son patrimonio de ningún colectivo.

 

SR. ANDERSSON.-Es de origen árabe; de hecho, significa “resplandeciente”.

 

SANA.-Resplandeciente… como el futuro que aguarda a los trabajadores y las trabajadoras de nuestro país.

 

SR. ANDERSSON.-Sonia, en cambio, es griego. Proviene de Sofía -“sabiduría”, en griego.

 

SANA.-La verdadera sabiduría consiste en despreciar a quienes se creen sabios. Y sabias.

 

SR. ANDERSSON.-(Ácido.) …Ha llegado el turno de las frases hechas.

 

FRIDA.-Ya ven que el debate se presenta acalorado.

 

SANA.-Por el cambio climático, sin duda.

 

SR. ANDERSSON.-Son los focos.

 

SANA.-Ignoraba tu domino de la luminotecnia, Jorge.

 

SR. ANDERSSON.-Desconocía su destreza como meteoróloga, señorita Fältskog.

 

SANA.-(Molesta.) …Sana.

 

SR. ANDERSSON.-Al·lahu-àkbar.

 

FRIDA.-Resulta curioso que los dos candidatos aquí presentes hayan publicado sendos libros con un intervalo de tiempo muy breve entre ambos. Tal parece que se estuvieran replicando el uno al otro; lo cual nos lleva a la siguiente pregunta: ¿existe una batalla literaria además de la contienda política propiamente dicha? ¿Quién responde? Ya no me atrevo a establecer un orden, no vaya a ser que… ¿Señor Andersson?

 

SR. ANDERSSON.-Creo que no debemos mezclar las cosas: mi libro no ha visto la luz para llevarle la contraria a la señorita Fältskog.

 

SANA.-Estoy de acuerdo por una vez: el mío tampoco es una respuesta al fascismo encubierto de Jorge Andersson.

 

SR. ANDERSSON.-(Irónico.) No me esperaba la aparición del fascismo en este debate.

 

SANA.-El fascismo no aparece; ni se crea ni se destruye: se transforma.

 

FRIDA.-Debemos recordar que incluso los títulos de los libros ya delimitan el terreno de juego; la obra del señor Andersson lleva por título El error multicultural, mientras que el libro escrito por Sana –la política antes conocida como Sonia Fältskog- se titula Solidaridad: el verdadero horizonte.

 

SANA.-Ya a la venta. Con fines benéficos.

 

FRIDA.-El enfrentamiento no se reduce a estos títulos, sino también al carácter de las editoriales que los publican: Nuevo Siglo –en el caso del señor Andersson- y La Barba de Carlos Marx –en lo que se refiere a Sana [Sonia] Fältskog-, editoriales antagónicas en sus postulados. Sana: ¿por qué es la solidaridad el verdadero horizonte?

 

SANA.-Abisinia.

 

FRIDA.-¿Perdón?

 

SANA.-La Etiopía de hoy. La Abisinia de ayer.

 

FRIDA.-¿Tu libro está basado en experiencias etíopes?

 

SANA.-En absoluto: jamás he pisado Etiopía.

 

FRIDA.-No comprendo, entonces.

 

SANA.-No es indispensable conocer un territorio para formar parte de él; para iluminarse con la mirada de sus mujeres o la sonrisa de sus niños –y niñas.

 

FRIDA.-Sigo sin compr…

 

SR. ANDERSSON.-No conoce Etiopía.

 

SANA.-¿Y tú?

 

SR. ANDERSSON.-Tampoco. Nada se me ha perdido allí.

 

SANA.-Ahí está la clave: este mundo, este primer mundo sí que se ha perdido. Desde que abandonó África.

FRIDA.-Sigo sin establecer conexiones, Sana; discúlpame.

 

SANA.-El futuro está en África. Así como suena. El futuro está en África. Me he dado cuenta de ello hace bien poco pero… sí: el futuro está en África. Su población es verdaderamente libre. La única población verdaderamente libre de todo el globo, diría yo. Inician cada jornada pastoreando rinocerontes en el Congo Belga, alivian las impurezas del camino a orillas del lago Chad y descansan bajo el cielo estrellado de Biafra. Eso es vida. Y la viven en perfecta sintonía con la Naturaleza. Y constituyen un ejemplo a seguir. El ejemplo a seguir. Porque el futuro está en África.

 

FRIDA.-Todo eso se refleja en tu libro, deduzco.

 

SANA.-En mi libro… y en las aguas cristalinas del lago Chad.

 

FRIDA.-Pero… ¿Etiopía?

 

SANA.-Etiopía es África. África es el futuro. El futuro es nuestro horizonte. Nuestro horizonte es la solidaridad. Solidaridad: el verdadero horizonte. Fin de la cita.

 

FRIDA.-Un tanto traído por los pelos.

 

SANA.-Soy consciente de que me he metido en un jardín.

 

SR. ANDERSSON.-En una selva. Más propio.

 

SANA.-…Un jardín de alegría comunitaria y retorno a los orígenes. Europa se queda atrás, definitivamente; no sólo por tamaño –que también-. Allá, en la sabana, la selva o el desierto, entre salacots, lanzas y porteadores, nos llevan siglos –qué digo siglos: eones- de ventaja. Corren mucho, los africanos. No hay más que ver la retransmisión de las Olimpiadas. Los africanos corren mucho. Casi no se ven. No hay más que verlos. Cómo corren los africanos.

 

FRIDA.-Échales un galgo.

SANA.-O un licaón.

 

FRIDA.-O una licaona.

 

SR. ANDERSSON.-O una manada de ñus.

 

FRIDA.-Los ñus son herbívoros. Aunque… embisten lo suyo.

 

SR. ANDERSSON.-(Aparte.) Échales un negrero.

 

SANA.-(Divertida.) O una negrer…

 

 

(Se contiene, pillada en falso.)

 

 

FRIDA.-Señor Andersson: si el libro de Sana aboga por el… dígamoslo así… africanismo… el suyo destila occidentalismo puro.

 

SANA.-Fascismo encubierto.

 

FRIDA.-No es tu turno, Sana.

 

SANA.-Tal vez no: pero es el turno del pueblo.

 

SR. ANDERSSON.-Mi libro aboga, simple y llanamente, por la civilización.

 

SANA.-¿Cuál de ellas?

 

SR. ANDERSSON.-La que permite que ustedes hayan obtenido representación parlamentaria.

 

SANA.-Ah; ésa. Ya.

 

FRIDA.-¿Podría ser más explícito?

 

SR. ANDERSSON.-Mi libro rebate las teorías de una izquierda suicida y acomplejada que, lamentablemente, controla los resortes de la sociedad. Se ha establecido una suerte de pensamiento único bajo el que subyace el viejo totalitarismo comunista de siempre.

 

SANA.-(Devolviendo ironía.) No me esperaba la aparición del comunismo en este debate.

 

FRIDA.-(Al SR. ANDERSSON.) ¿Usted cree que el comunismo ha regresado, tantos años después de la caída del muro?

 

SANA.-¿Cuál de ellos? ¿Qué muro?

 

FRIDA.-El de Berlín, obviamente.

 

SANA.-¿Y los muros israelíes? ¿Y el muro que separa América del Norte de la América verdadera? ¿Y el muro que supone el Mediterráneo? Hay muchos muros aparte del de Berlín, Frida.

 

FRIDA.-Dejemos que el señor Andersson responda.

 

SR. ANDERSSON.-Quizá el muro de Berlín sólo cayó en Berlín.

 

FRIDA.-…Vaya. Queda dicho. Después de este comienzo electrizante, vamos con un video que recoge algunos aspectos biográficos de nuestros invitados. Enseguida estamos de vuelta.

 

 

(FRIDA aguanta la mirada al vacío –o a cámara, que viene a ser lo mismo- hasta que algo o alguien, desde fuera, le indica que ya puede relajarse -aunque la relajación no se extiende a los otros dos personajes.)

 

 

SR. ANDERSSON.-Hablar de fascismo y comunismo no beneficia al programa.

 

FRIDA.-Ya sabes que en esta televisión no hacemos ascos a ningún tema: hablaremos de lo que se tercie. Ése era el pacto: sin límites.

 

SR. ANDERSSON.-Todo tiene un límite.

 

SANA.-Qué obsesión con levantar fronteras. (Burlona.)  Uuuuuuuuhhhh: la nueva derecha enseña los dientes.

 

SR. ANDERSSON.-(Ídem.) Uuuuuuuuhhhh: la nueva izquierda enseña sus vergüenzas.

 

SANA.-Y ahora, contra el nudismo. Tienes el debate perdido, Jorge.

 

SR. ANDERSSON.-Prefiero perder el debate y ganar las elecciones.

 

SANA.-Yo prefiero ganarme el corazón de los ciudadanos. Y de las ciudadanas.

 

SR. ANDERSSON.-Vuélvete a Corea.

 

FRIDA.-Rebajad el tono o no vais a dejaros nada para cuando finalice el video.

 

SR. ANDERSSON.-¿Tengo tiempo de ir al baño?

 

FRIDA.-Me temo que ya no.

 

SANA.-¿Problemas?

 

SR. ANDERSSON.-Náuseas. El exceso de ideología sectaria. Algo que se alivia con una victoria electoral.

 

SANA.-(Chasquea la lengua.) Hemos iniciado la remontada.

 

SR. ANDERSSON.-¿Quién lo dice?

 

SANA.-La última encuesta. No estás al cabo de la calle.

SR. ANDERSSON.-¿Quién la ha manipulado?

 

SANA.-El Centro de Estudios Sociológicos.

 

SR. ANDERSSON.-¿Qué Centro de Estudios Sociológicos? ¿Cuál de ellos?

 

SANA.-Uno.

 

FRIDA.-El Centro de Estudios Sociológicos Ernesto Guevara. Acaba de darla a conocer.

 

 

(El SR. ANDERSSON se echa a reír. SANA se molesta.)

 

 

¿Qué te hace gracia? (Aireando el documento.) Según esto… Socialicemos os pisa los talones.

 

SR. ANDERSSON.-El Ernesto Guevara es una factoría de populistas. Un organismo al servicio de la revolución.

 

FRIDA.-Pero engalanan sus sondeos con muchos colorines. Parecen álbumes de cromos de cuando éramos niños.

 

SANA.-Y niñas.

 

FRIDA.-(Ironía.) No hay mayor credibilidad que la del Ernesto Guevara.

(El SR. ANDERSSON frunce el ceño. SANA se molesta.)

 

 

Sólo bromeaba. ¿Qué te preocupa?

 

SR. ANDERSSON.-Me hubiera dado tiempo a ir al baño.

 

 

(Algo o alguien, desde fuera, le indica a FRIDA que ya no puede relajarse.)

 

 

FRIDA.-…Estamos.

 

 

(Toses y carraspeos muy forzados. Mecanicismo corporal. FRIDA aguanta la mirada al vacío –o a cámara, que viene a ser lo mismo.)

 

 

Conocemos un poco más –por si fuera necesario- la biografía tanto de Sonia Fältskog –Sana- como de Jorge Andersson –Jorge- (confusa) …Andersson… (carraspeo), cabezas de lista de las dos formaciones políticas que desbancan a los partidos tradicionales en las preferencias del electorado. ¿Se sienten a punto de hacer historia? ¿Sana?

 

SANA.-Lo que sentimos es una gran responsabilidad, Frida.

 

FRIDA.-¿Señor Andersson?

 

SR. ANDERSSON.-Quienes hacen historia son aquellos compatriotas que se levantan cada mañana temprano y siguen edificando un país nuevo día tras día.

 

SANA.-Guau.

 

SR. ANDERSSON.-¿Eso es un “guau” admirativo o una mera consigna animalista?

 

SANA.-Una mezcla de ambos.

 

SR. ANDERSSON.-Un ladrido, en suma.

 

FRIDA.-Me veo obligada a rogarles moderación en sus intervenciones.

 

SR. ANDERSSON.-Sus ruegos son órdenes para mí, señorita.

SANA.-(A FRIDA.) Me solidarizo con tu encomiable tarea, camarada.

 

FRIDA.-Se lo agradezco.

 

SANA.-(La corrige.) Te.

 

FRIDA.-(Sin entender, con gesto indefinido hacia una de las botellas de agua.) ¿Té?

 

SANA.-(Casi en un susurro.) Te lo agradezco.

 

FRIDA.-(Suspira.) …No me lo ponen ustedes fácil. Sana: ¿cuáles son las perspectivas reales de Socialicemos ante la cita con las urnas? ¿Manejan encuestas propias en el partido?

 

SANA.-Nos guiamos por sensaciones. Y las sensaciones son buenas.

 

FRIDA.-No te arriesgas a pronosticar un resultado, pues.

 

SANA.-Cambio. El pueblo anhela cambio.

 

FRIDA.-Hacia la izquierda, supongo.

 

SANA.-Hacia la justicia social. La dicotomía izquierda-derecha ha sido superada.

 

FRIDA.-¿Ha sido superada por la izquierda o por la derecha?

 

SANA.-Dejémoslo en que ha sido superada. Socialicemos opta por superarla. Y si Socialicemos la supera… todos podemos. (Pausa. Apuro.) Y todas. (Pausa. Apuro.) Podemas.

 

FRIDA.-Socialicemos no es precisamente un partido de centro.

 

SANA.-Es un partido de personas… centradas, que no es lo mismo. Hombres y mujeres. Y mascotas.

 

FRIDA.-¿Mascotas?

 

SANA.-O la nueva política será zoofílica o no será.

 

FRIDA.-Querrás decir… animalista.

 

SANA.-Estamos en contra de las etiquetas, pero… sí: animalista; podría definirse como tal.

 

SR. ANDERSSON.-Guau.

 

FRIDA.-Eso me recuerda que en el programa electoral de Socialicemos figura con letras de oro una batería de leyes encaminadas a fortalecer la protección de los animales.

 

SANA.-Estamos en contra de las etiquetas, pero… sí: animales; podrían definirse como tales. Como tales animales.

 

FRIDA.-¿Existe otra manera de definir a los seres vivos que no son ni humanos ni plantas?

 

SANA.-Insisto en que Socialicemos está en contra de las etiquetas, pero… sí.

 

FRIDA.-¿Ah, sí?

 

SANA.-Sí: preferimos denominarlos “electores indirectos”.

 

 

(El SR. ANDERSSON se echa a reír. SANA se molesta.)

 

 

FRIDA.-Un momento, por favor…

 

SR. ANDERSSON.-Ardo en deseos de conocer cómo Socialicemos tratará de ganarse el apoyo de tanto “elector indirecto”.

 

SANA.-Los electores indirectos son quienes…

 

SR. ANDERSSON.-Quienes ladran.

 

FRIDA.-Señor Andersson.

 

SANA.-…son quienes, incapacitados para ejercer el derecho al voto, delegan su voluntad en sus… sus… eh… sus… A ver: sus…

 

SR. ANDERSSON.-¿Sus… amos?

 

SANA.-¡Estamos en contra de las etiquetas! ¡…Y de la servidumbre!

 

FRIDA.-Mantengamos la calma.

 

SANA.-Es la derecha, que siempre busca subterfugios para mantener el orden establecido.

 

SR. ANDERSSON.-Seguimos hablando de hombres y perros, ¿no?

 

SANA.-Y de mujeres. Y de perras.

 

SR. ANDERSSON.-(Irónico.) Por descontado.

 

FRIDA.-Comprende, Sonia…

 

SANA.-Sana.

 

FRIDA.-…que el lenguaje que vuestra formación emplea refiriéndose al mundo animal es, cuando menos, revolucionario.

 

SR. ANDERSSON.-Ajá: la revolución; ahí la tienen.

 

SANA.-No son animales.

 

FRIDA.-Bueno…

 

SANA.-Son electores indirectos cuyos derechos debemos salvaguardar.

 

SR. ANDERSSON.-¿Y qué hay de sus deberes?

 

SANA.-En el país que imaginamos, sus deberes serían asumidos por sus… sus… eh… sus… A ver: sus…

 

FRIDA.-¿Sus… dueños?

 

SANA.-¿También tú, Frida? ¿Te alías con los reaccionarios?

 

SR. ANDERSSON.-(Jocoso.) Huy: y con las reaccionarias.

 

FRIDA.-(Respira hondo –o cuenta hasta… ¿tres?) …Por complementar la información de Sana –Sonia- Fältskog…

 

SANA.-Sana.

 

FRIDA.-…Ella… Puesto que ha surgido el tema, quiero preguntarle a Jorge Andersson si su formación contempla medidas acerca del bienestar de los animales; en especial, los animales de compañía.

 

SANA.-(Aparte.) No son animales. No lo son.

 

SR. ANDERSSON.-Tenemos previsto bajar los impuestos a la pequeña y mediana empresa y de dicha medida se beneficiarían las tiendas de animales –con sus artículos derivados.

 

SANA.-Nosotros abolirem…

 

FRIDA.-(Rápida y mordaz.) ¿Y vosotras?

 

SANA.-(Respira hondo –o cuenta hasta… ¿tres?) Nosotros y nosotras aboliríamos las tiendas de animales; o al menos -si llegamos al gobierno- pasarían a denominarse “dispensarios para electores indirectos”.

 

SR. ANDERSSON.-Sin etiquetas.

SANA.-Sin etiquetas.

 

FRIDA.-Es decir, señor Andersson, que su única medida en favor de las exigencias animalistas consistiría en rebajar la carga impositiva que se aplica a las tiendas de anim…

 

SANA.-Dispensarios. Dispensarios y electores indirectos.

 

SR. ANDERSSON.-Es mi programa electoral, señorita Fältskog.

 

SANA.-Es nuestro mundo, Jorge. Nuestro mundo y el de nuestros hermanos cuadrúpedos. Y nuestras hermanas. Cuadrúpedas, paritariamente.

 

SR. ANDERSSON.-Lo fundamental, señorita, es que, porque es nuestro mundo…

 

FRIDA.-(Brusca.) Es nuestra televisión y es mi programa y me comunican que debemos hacer una pequeña pausa para el primero de los cortes publicitarios. Ya casi estamos de vuelta.

 

 

(FRIDA aguanta la mirada al vacío –o a cámara, que viene a ser lo mismo- hasta que algo o alguien, desde fuera, le indica que ya puede relajarse -aunque la relajación no se extiende a los otros dos personajes.)

 

 

SR. ANDERSSON.-(Incorporándose.) Con permiso.

 

FRIDA.-No, no: siéntate.

 

SR. ANDERSSON.-Pero… ¿y mi baño?

 

FRIDA.-Es un corte muy breve.

 

SR. ANDERSSON.-No será para tanto.

 

FRIDA.-Minúsculo.

SR. ANDERSSON.-Pero…

 

FRIDA.-Es un solo anuncio.

 

SR. ANDERSSON.-¿Y mi baño?

 

FRIDA.-¡Es un anuncio sobre pérdidas de orina!

 

SR. ANDERSSON.-…

 

FRIDA.-Sí: una compresa que se adapta perfectamente a la ropa interior y que refuerza la autoestima de la mujer y que… y que… da la hora, o qué sé yo. Ya está: ya lo he dicho. Disculpa mi falta de tacto.

 

SR. ANDERSSON.-O sea… que no pued...

 

FRIDA.-¡Que te sientes!

 

 

(El SR. ANDERSSON se sienta de inmediato. Algo o alguien, desde fuera, le indica a FRIDA que ya no puede relajarse.)

 

 

Estamos.

 

SR. ANDERSSON.-Me hubiera dado tiempo. Me hubiera… dado… tiempo.

 

 

(Toses y carraspeos muy forzados. Mecanicismo corporal. FRIDA aguanta la mirada al vacío –o a cámara, que viene a ser lo mismo.)

 

 

FRIDA.-Estamos de vuelta. Antes del breve corte publicitario nos habíamos enzarzado en un acalorado debate –otro más- sobre los animales o -como Sana prefiere denominarlos- electores indirectos.

 

SANA.-Electores… y electoras. Indirectos… e indirectas. Los animales… y LAS animales. Acabo de caer en la cuenta. Lo trasladaré a la próxima asamblea popular. En Socialicemos sabemos adaptarnos con rapidez a las innovaciones del lenguaje. Porque el lenguaje pertenece al pueblo. Y el pueblo, a sí mismo.

 

FRIDA.-Después de esta disquisición por parte de Sana, voy a replantear la pregunta que se había quedado en el tintero antes de la publicidad: señor Andersson...

 

SR. ANDERSSON.-(Un tanto ido.) ¿Hum?

 

FRIDA.-El grueso de sus medidas a favor de los animales se concreta en una bajada de impuestos a las tiendas…

 

 

(Carraspeo inquisitivo por parte de SANA.)

 

 

…dispensarios… (rumia hartazgo) o como se denominen dichos establecimientos tras los próximos comicios, ¿hum?

 

SR. ANDERSSON.-(Un tanto ido.) ¿Hum…? …Sí.

 

FRIDA.-Una promesa moderada si se contrapone al derecho al voto para la fauna que reclama Socialicemos, ¿hum?

 

SR. ANDERSSON.-(Un tanto ido.) ¿Hum…? …No.

 

SANA.-El derecho al voto… indirecto. El voto efectivo de las mascotas lo ejercerían sus… sus… eh… sus… A ver: sus…

 

FRIDA.-Han quedado meridianamente claras ambas posturas, Sana.

 

SANA.-(Corrección errónea que a ella misma desconcierta.) Sonia.

 

SR. ANDERSSON.-(Aparte.) ¿Me hubiera dado tiempo?

 

FRIDA.-Pasemos a un tema controvertido y no menos importante: la inmigración.

 

SR. ANDERSSON.-(Vuelve al mundo.) Nada que oponer a la inmigración. Oposición frontal a las invasiones planificadas, eso sí.

 

FRIDA.-¿Cree que los últimos episodios en la frontera responden a una planificación?

 

SR. ANDERSSON.-Responden a un proyecto de ingeniería social. Se sustituye Occidente por Oriente; o aún peor: por el Sur.

 

SANA.-(Un tanto ida.) …Por África.

 

FRIDA.-Según usted… ¿las oleadas de inmigrantes suponen el final de nuestra civilización, tal y como la concebimos ahora?

 

SR. ANDERSSON.-A la larga, sí. Estamos sufriendo los primeros efectos: hospitales saturados, barrios tomados por la delincuencia y nombres impronunciables.

 

SANA.-¿Te parece que mi nombre es impronunciable?

 

SR. ANDERSSON.-Su nombre es Sonia. So-nia. Ese, o, i, ene, a

 

SANA.-¿“Soina”?

 

SR. ANDERSSON.-Ese, o, ene, a...

 

FRIDA.-¿“Sona”?

 

SR. ANDERSSON.-(A punto de colapsar.) Ese, ene, i…

 

SANA.-¿“Sni”?

 

SR. ANDERSSON.-(Estalla.) ¡Sonia! (Serenidad forzada.) …Perfectamente pronunciable… porque es un nombre civilizado.

 

SANA.-¡Es un nombre colonialista!

 

SR. ANDERSSON.-(Sal en la herida.) Ssssonnnnnnnia.

 

SANA.-Frida, por favor…

 

FRIDA.-No estamos aquí para analizar el significado o la pronunciación de nuestros nombres, señor Andersson.

 

SR. ANDERSSON.-Ha empezado ella.

 

SANA.-Eeeeeeehhhh.

 

 

(Mohínes de ambos invitados: son como niños –o niñas.)

 

 

FRIDA.-Quiero recordarles que soy la moderadora en este debate y que no voy a permitir que los espectadores…

 

SANA.-Y las esp…

 

 

(Mirada asesina de FRIDA que interrumpe a SANA.)

 

 

FRIDA.-…se queden con las ganas de conocer en profundidad sus respectivas propuestas debido a un intercambio de ataques personales. Quiero recordarles que éste es un programa serio. Quiero recordarles que está patrocinado por Fresh-Cola Nature Life: cero calorías, cero tonterías. Hechas estas advertencias, trataré de retomar el problema que comenzábamos a discutir: la inmigración; es conocido, público y notorio que Lista Andersson y Socialicemos se encuentran –una vez más- en las antípodas ideológicas. Mientras unos plantean, en la práctica, un cierre de las fronteras…

 

SR. ANDERSSON.-Preventivamente.

 

FRIDA.-…Un cierre preventivo de las fronteras, otros…

 

SANA.-…y otras.

 

FRIDA.-…plantean la supresión de cualquier política restrictiva hacia los inmigrantes.

 

SANA.-Planteamos…

 

FRIDA.-(La interrumpe, vitriólica.) ...Y LAS inmigrantes.

 

SANA.-Planteamos la supresión de cualquier política restrictiva, en general.

 

SR. ANDERSSON.-La anarquía.

 

SANA.-Combatiremos la delincuencia invirtiendo en educación preventiva.

 

SR. ANDERSSON.-Anarquía subvencionada.

 

FRIDA.-Lo cierto es que ambas formaciones políticas han conseguido trasladar la pugna sobre los inmigrantes a la ciudadanía en pleno, que, por el momento, parece poco dispuesta a escuchar las llamadas al sosiego que lanzan los partidos tradicionales. Sana: ¿no piensas que, de llevarse a cabo vuestras iniciativas humanitarias, se produciría un efecto llamada de dimensiones desconocidas?

 

SANA.-Hay sitio de sobra.

 

FRIDA.-¿Dónde?

 

SANA.-En nuestro país.

SR. ANDERSSON.-¿En qué parte de nuestro país?

 

SANA.-En cualquier parte: demasiados apartamentos vacíos, demasiados campos de fútbol, demasiadas sucursales bancarias… Demasiadas sedes de la Lista Andersson…

 

FRIDA.-Deduzco por tus palabras que Socialicemos plantea una suerte de… acogida masiva.

 

SANA.-Sólo planteamos lo que acuerda la secretaría general colegiada y paritaria previo paso por las asambleas locales y/o sectoriales.

 

FRIDA.-Y lo que plantea la secretaría general colegiada y paritaria previo paso por las asambleas locales y/o sectoriales es…

 

SANA.-…Que ningún ser humano es ilegal.

 

SR. ANDERSSON.-No podemos acoger a naciones enteras trasplantadas.

 

SANA.-El miedo hace que las sociedades no progresen. Sólo reclamo apertura mental.

 

SR. ANDERSSON.-No, no: reclama también apertura fronteriza; si no, no estaríamos discutiendo.

 

SANA.-Mejor apertura fronteriza que cerrazón insolidaria.

 

SR. ANDERSSON.-(Muuuuuuuy puñetero.) Con inmediato derecho al voto para los recién llegados –y las recién llegadas-, supongo.

 

SANA.-…No lo había pensado. Estimo que la secretaría general colegiada y paritaria de Socialicemos verá con buenos ojos la propuesta de Lista Andersson.

 

FRIDA.-(Ironía.) …Un pequeño paso hacia la gran coalición.

 

SR. ANDERSSON.-Quiero advertir a nuestra audiencia…

FRIDA.-…que es la mía…

 

SR. ANDERSSON.-Por supuesto, señorita: disculpe mis ínfulas.

 

FRIDA.-Estoy acostumbrada. (Por lo bajo.) …Como el resto de votantes.

 

SR. ANDERSSON.-Quiero advertir a la audiencia de Frida García se pregunta que las medidas sobre inmigración que recoge el programa de Socialicemos motivarían el definitivo ocaso del sistema del bienestar.

 

SANA.-Como afirma el prestigioso sociólogo progresista Björn Abdelkader: “No es lo mismo el sistema del bienestar que el bienestar del sistema” …y esto último es justo lo que plantea la Lista Andersson. El señor Andersson –mi Jorge de toda la vida- propone sostener a los grandes propietarios, a las grandes fortunas, a las grandes superficies comerciales…

 

SR. ANDERSSON.-A lo grande. Siempre.

 

SANA.-...a costa del sufrimiento de quienes buscan un futuro mejor.

 

SR. ANDERSSON.-No doy crédito.

 

SANA.-Ni tú ni tus amigos banqueros.

 

FRIDA.-Se antoja imposible el entendimiento entre ustedes, que están llamados a acaparar el mayor número de escaños. Por ello es primordial que no se interrumpan con tanta vehemencia y hagan imposible el intercambio de pareceres.

 

SANA.-Va, Frida.                                         SR. ANDERSSON.-Mea culpa.

 

 

(El SR. ANDERSSON frunce el ceño y parece haber pasado a otra dimensión.)

 

 

FRIDA.-No sólo la inmigración o los hipotéticos derechos de los animal…

(Carraspeo por parte de SANA.)

 

 

…los derechos –a secas- de los animal…

 

 

(Carraspeo por parte de SANA.)

 

 

…de los también conocidos como electores indirect...

 

 

(Carraspeo por parte de SANA.)

 

 

…y electoras, también electoras... (Carraspea a su vez.) …Electoras y electores indirectos…

 

 

(Carraspeo por parte de SANA.)

 

 

…e indirectas…

 

 

(Sonrisa complacida por parte de SANA. FRIDA parece haber pasado a otra dimensión. El SR. ANDERSSON continúa en la suya propia.)

 

 

…En fin. ¿Algo que añadir a la cuestión (aparte) -sea cual sea ésta?

 

SANA.-Pues… sí, Frida.

 

FRIDA.-(Aparte.) Me lo temía.

 

SANA.-El estado del bienestar sólo puede garantizarse con la afluencia masiva de personas dispuestas a aportar su granito de arena, solidario y voluntarioso. Por ello, la mejor política migratoria es que no exista ninguna política migratoria.

 

FRIDA.-Meridianamente claro, Sana; ¿señor Andersson...?

 

 

(El SR. ANDERSSON continúa en su dimensión propia.)

 

 

¿No desea replicar a los argumentos de…?

 

SR. ANDERSSON.-Mea culpa.

 

FRIDA.-¿Cómo dice?

 

SR. ANDERSSON.-Mea culpa.

 

SANA.-Se culpabiliza. Lógico. El capitalismo es culpable. Y aquellos que lo sostienen…

 

SR. ANDERSSON.-MEA culpa.

 

FRIDA.-¿Se siente indispuesto?

 

SR. ANDERSSON.-(Gimotea.) Me hubiera dado tiempo. Me… hubiera… dado… tiempo.

 

FRIDA.-(A cámara –o al auditorio.) Vamos a devolver momentáneamente la conexión mientras el señor Andersson se repone.

 

SR. ANDERSSON.-…Tarde.

 

 

(FRIDA aguanta la mirada al vacío –o a cámara, que viene a ser lo mismo- hasta que algo o alguien, desde fuera, le indica que ya puede relajarse -aunque la relajación no se extiende a los otros dos personajes… y ella tampoco parece relajada ahora.)

FRIDA.-¿Cómo que… tarde?

 

SR. ANDERSSON.-Con la política represiva de esta cadena… era de esperar.

 

FRIDA.-No acepto que acuses a esta empresa de política represiva alguna. Yo siempre he sido libre para manifestar mis opin… ¿Tarde? ¿A qué te refieres con… tarde?

 

SR. ANDERSSON.-A que ya no hay solución. Y eso que me hubiera dado tiempo.

 

FRIDA.-Oh, no.

 

SR. ANDERSSON.-Oh, oh: sí.

 

SANA.-No me digáis que se lo ha hecho encima.

 

SR. ANDERSSON.-…Debido a la política represiva de esta cadena, únicamente. Mi sistema excretor funciona con  la efectividad y precisión de nuestro grupo parlamentario.

 

SANA.-(A FRIDA, tras una larga pausa.) No me digas que se lo ha hecho encima.

 

FRIDA.-Oficialmente, no: sólo se trata de una indisposición pasajera. (Guiñándole el ojo.) ¿Verdad, Jorge?

 

SR. ANDERSSON.-¿Podemos grabar el resto del debate y emitirlo en otro horario?

 

FRIDA.-Imposible: Frida García se pregunta es en vivo y en directo. Así continuará mientras Frida García presente Frida García se pregunta, producido por Frida García: directo riguroso.

 

SR. ANDERSSON.-(Incisivo.) Salvo para VeoVeo y Hotflix.

 

FRIDA.-Eso es por lo de la fusión televisiva en un único grupo de comunicación.

 

SR. ANDERSSON.-Otro tema que deberíamos abordar… ¡si no se me hubiera inutilizado para continuar con el debate!

 

FRIDA.-Compréndelo: hay que redistribuir las programaciones. Tantas cadenas… y todas nuestras.

 

SR. ANDERSSON.-Tantas cadenas… y una sola cadena ambicionada; porque… me hubiera dado tiempo.

 

 

(Algo o alguien, desde fuera, le indica a FRIDA que ya no puede relajarse –nada más lejos de su intención, por cierto.)

 

 

FRIDA.-Ya vamos.

 

SR. ANDERSSON.-Ni pensarlo.

 

 

(Hace amago de levantarse, pero descubre que, por húmedo decoro, no debe hacerlo y vuelve a su posición inicial. FRIDA y SANA tragan saliva.)

 

 

FRIDA.-Superados unos inconvenientes técnicos, así como una leve indisposición del señor Anderss…

 

SR. ANDERSSON.-(Seco.) Me encuentro bien, gracias.

 

FRIDA.-…De lo cual nos alegramos.

 

SR. ANDERSSON.-Me siento de maravilla.

 

SANA.-Sí que se sienta con estilo, sí.

 

SR. ANDERSSON.-Quiero elevar una enérgica protesta –en vivo y en directo- ante los interesados rumores acerca de mi estado de salud, que es –y seguirá siendo- pétreo.

 

SANA.-(Risita pícara.) …Me meo.

 

SR. ANDERSSON.-¿Usted también?

 

SANA.-Tu buena salud me reconforta. No quisiera ganar las elecciones ante un adversario disminuido.

 

FRIDA.-Ése no es el camino.             SR. ANDERSSON.-Esto es el colmo.

 

SANA.-Retiro lo dicho; pero resulta contraproducente obviar las problemáticas que aquejan a la tercera edad.

 

FRIDA.-¡Sana!                                        SR. ANDERSSON.-Oye, guapita...

 

SANA.-El primer paso para afrontar un problema consiste en reconocer su existencia.

 

SR. ANDERSSON.-No hay problema alguno. No, si de  mi salud hablamos.

 

SANA.-Hablamos de lo que quieras: me he venido arriba.

 

FRIDA.-Creo que ya estamos teniendo una campaña electoral lo suficientemente enfangada como para que ahora nos enzarcemos en una discusión que atañe a algo tan delicado como la salud de uno de los candidatos.

 

SR. ANDERSSON.-¡Que estoy bien, coño!                SANA.-Y candidatas.

 

FRIDA.-Cuidemos el lenguaje, se lo ruego.

 

SANA.-…El lenguaje inclusivo, sobremanera.

 

SR. ANDERSSON.-No ahogarán mis palabras ni acallarán mi discurso: he sufrido un palpable intento de sabotaje. Y quiero que los espectadores lo sepan.

 

SANA.-¿Y las espectadoras?

 

SR. ANDERSSON.-(Reafirmándose.) Y quiero que los espectadores se conviertan en electores efectivos y acudan a las urnas con el empeño de cambiar las cosas de una vez por todas, devolviendo el poder al ciudadano común.

 

FRIDA.-Señor Andersson: le recuerdo que al final del programa tendrá derecho a un “minuto de oro” para trasladar su mensaje político a mis espectadores. Y espectadoras.

 

SR. ANDERSSON.-En esta cadena no se juega limpio. Es un medio más entregado al discurso único, a los delirantes planteamientos de (¿eh?) la ultraderecha.

 

 

(Ha pasado un ángel –incómodo.)

 

 

FRIDA.-¿La ultrad…?

 

SR. ANDERSSON.-(Rectificación dramática.) ¡…La ultraizquierda! A la ultraizquierda… me refería.

 

 

(Ha pasado el ángel de antes.)

 

 

FRIDA.-Estaremos de acuerdo en que debemos encauzar de nuevo el coloquio, ¿verdad?

 

SR. ANDERSSON.-Se lo suplico.    SANA.-El pueblo tiene derecho a ello.

 

FRIDA.-Dejemos atrás el tema de la inmigración –aunque permanezca como problemática de fondo- y hablemos de economía. Sana: Socialicemos –honrando su propio nombre- aboga por una estatalización general, reduciendo la iniciativa privada a una mera anécdota. ¿Sois conscientes de que dais alas a quienes –el señor Andersson es un ejemplo- os acusan de promover un retorno al llamado “socialismo real”?

 

SANA.-Somos conscientes de que el capitalismo salvaje nos ha reducido a meros instrumentos del poder financiero. Así, el capitalismo salvaje ha de ser sustituido por el mero salvajismo.

 

FRIDA.-Explícate… si no quieres que te malinterpreten.

 

SR. ANDERSSON.-El futuro está en África. Lo ha dicho antes.

 

SANA.-Descendemos de los africanos. Justo es que volvamos a ellos.

 

SR. ANDERSSON.-¿Quién ha dicho que descendemos de los africanos?

 

SANA.-La ciencia.

 

SR. ANDERSSON.-Oh. Y la ciencia lo explica todo, ¿verdad?

 

SANA.-No, Jorge: la ciencia no explica tu alma de primate.

 

SR. ANDERSSON.-¡Ha ofendido a los primates! ¡Lo han oído! ¡Ha ofendido a los primates! ¿Qué será lo próximo? ¿Defender los toros?

 

 

(¿Tal vez se ha sorprendido a sí mismo?)

 

 

SANA.-Me has malinterpretado.

 

FRIDA.-¿No lo dije?

 

SANA.-Hay que retomar costumbres africanas.

SR. ANDERSSON.-(Vitriólico.) El canibalismo, la jibarización…

 

FRIDA.-Señor Andersson…

 

SANA.-Hay que regresar al espíritu comunitario de los primeros pobladores.

SR. ANDERSSON.-¿Y las primeras pobladoras?

 

 

(Parece haberlo preguntado en serio; parece que nadie lo advierte.)

 

 

FRIDA.-¿A la cueva?

 

SANA.-Tal vez a la cueva, sí: cualquier cosa es preferible a la especulación urbanística.

 

FRIDA.-Entonces… no se trata de un retorno al socialismo, sino a los orígenes; pero a los orígenes… orígenes.

 

SR. ANDERSSON.-A África.

 

SANA.-Conste en acta que Jorge Andersson reconoce que nuestros orígenes se hallan en África.

 

SR. ANDERSSON.-Resulta difícil cuestionar eso escuchando tus propuestas.

 

SANA.-…No me queda claro si eso es un comentario xenófobo o machista. Lo consultaré en la próxima asamblea popular. Ellos y ellas decidirán democráticamente.

 

SR. ANDERSSON.-Aguardaré ansioso.

 

FRIDA.-Retomemos, por favor: supongo que tal… vuelta a la prehistoria se ha ideado como un simbólico acto de rebeldía frente al orden establecido, pero se trata de un acto simbólico, en puridad, sin efecto legal alguno; ¿o me equivoco?

 

SANA.-(Chasquea la lengua.) Se trata de sentido común: en las cuevas no hay banqueros…

 

SR. ANDERSSON.-Ni banqueras.

 

 

(Se tapa la boca, instintivamente. SANA no parece haberse dado por aludida.)

 

 

SANA.-…y todo es de todos.

 

SR. ANDERSSON.-Y de todas.

 

 

(Se tapa la boca, instintivamente. SANA no parece haberse dado por aludida.)

 

 

SANA.-Tampoco hay banqueras –aclaro-. Pero es que no hay banqueras en ninguna entidad… de entidad. La brecha. La brecha. Siempre agigantándose. La falla de San Andrés es la brecha de los cojones.

 

 

(Se tapa la boca instintivamente.)

 

 

SR. ANDERSSON.-¿Cojones?

 

FRIDA.-Moderemos el lenguaje.

 

SR. ANDERSSON.-¿Ha dicho cojones?      SANA.-Disculpa,  Frida; ¿hay

                                                                                                             [niños?     

 

FRIDA.-Y niñas. A través de VeoVeo, nuestro canal hermano para la infancia, la juventud o los adultos y las adultas con síndrome de Peter Pan. O Campanilla. (A cámara –o al hipotético auditorio.) Un saludo desde aquí si nos veis los miércoles antes de entrar a clase. La política al alcance de los más pequeños y las más pequeñas. (Vuelve a dirigirse a SANA.) Por Hotflix también se cuela algún chiquitajo o alguna chiquitaja, aunque el porno italiano que va a continuación restringe mucho el perfil de la audiencia. (A cámara –o al hipotético auditorio.) Por cierto: esta semana disfrutarán de Popea mi commuove Popea me la menea-, una superproducción del género cuyo reparto está encabezado por intérpretes de la talla de Rocco Miserabile, Beppo Risotto y Carla Profonda.

 

SANA.-Supongo que el reparto será paritario.

 

FRIDA.-Al mundo de la pornografía no han llegado las últimas normas legislativas. Aún.

 

SR. ANDERSSON.-A Dios gracias.

 

FRIDA.-Y gracias a los eternos trámites parlamentarios.

 

SANA.-Supongo que no habrá animales… por mucha perversión que se dé en la película -que son italianos, eh.

 

SR. ANDERSSON.-E italianas.

 

 

(Se duele.)

 

 

FRIDA.-(A cámara –o al hipotético auditorio.) Recordamos que tras la emisión de Popea me la menea tendrá lugar el ya clásico coloquio cinéfilo moderado por Björn Abdelkader. (Vuelve a la carga.) No has respondido a la pregunta anterior, Sana. La vuelta a la caverna… ¿es o no es simbólica?

 

SANA.-Quedan todavía flecos que debemos estudiar. No es apropiado legislar en caliente –por seguir con tecnicismos pornográficos.

(Risa que busca solidaridades imposibles. Risa que nadie secunda.)

 

 

FRIDA.-¿Aboliréis el papel moneda, como sugiere vuestro sector crítico?

 

SANA.-En Socialicemos no hay sector crítico: hay críticos por sectores.

 

SR. ANDERSSON.-Cuánta modernidad.

 

SANA.-En Socialicemos no hay modernidad, sino adaptación al medio.

 

SR. ANDERSSON.-Cuánta demagogia.

 

SANA.-En Socialicemos no hay demagogia, sino palabrer…

 

FRIDA.-Vamos a ver si estructuramos de una vez un debate coherente. Señor Andersson: desde la Lista Andersson –en concreto usted, señor Andersson-, proponen reforzar el sector privado con exenciones fiscales, rebaja generalizada de impuestos y un mínimo control estatal; ¿no es así?

 

SR. ANDERSSON.-…Libertad. Libertad, es lo que proponemos. (Campanudo.) “La libertad es una forma sublimada de autoridad”; la frase no es mía, sino del afamado analista económico Björn Abdelkader.

 

SANA.-En Socialicemos no hay libertad, sino…

 

 

(Se interrumpe ella misma –está confusa.)

 

 

FRIDA.-Es interesante la aportación, Sana –y clarificadora-, pero la pregunta estaba dirigida al señor Andersson.

 

SR. ANDERSSON.-Creo haberte contestado ya, Frida.

 

FRIDA.-¿Pasamos ahora al tuteo?

 

SR. ANDERSSON.-¿Tú qué cr…?

 

 

(Se interrumpe él mismo –está confuso.)

 

 

SANA.-(En su mundo –en Socialicemos.) En Socialicemos no… no hay…

 

FRIDA.-No sé si es que ahora tanto Sana como el señor Andersson se sienten indispuestos o es que el coloquio ha entrado en una fase terminal.

 

SR. ANDERSSON.-¿Tú qué cr…? (Se interrumpe él mismo –está confuso.)

 

SANA.-(En su mundo –en Socialicemos.) En Socialicemos no… no hay…

 

FRIDA.-(A cámara, al frente, al auditorio.) Les dejamos unos minutos para encarar la última pausa publicitaria de la madrugada, de la mañana o de la noche -dependiendo del canal que hayan elegido para seguirnos.

 

 

(FRIDA aguanta la mirada al vacío –o a cámara, que viene a ser lo mismo- hasta que algo o alguien, desde fuera, le indica que ya puede relajarse -aunque la relajación no se extiende a los otros dos personajes… y ella misma sigue sin parecer relajada.)

 

 

¿Se puede saber qué es lo que os pasa?

 

SR. ANDERSSON.-¿Tú qué cr…?

 

 

(Se interrumpe el mismo –está confuso.)

 

 

FRIDA.-¿Quieres ir al baño, Jorge?

 

SANA.-(En su mundo –en Socialicemos.) En Socialicemos no hay baño.

 

SR. ANDERSSON.-…Habéis echado algo en el agua. Tiene que ser eso.

 

FRIDA.-Pero qué dices.

 

SANA.-(En su mundo –en Socialicemos.) En Socialicemos no hay ag…

 

FRIDA.-Sí, sí: deducimos que en Socialicemos no hay agua, Sana; no hay más que echar un vistazo a las cabelleras que pueblan vuestra secretaría general colegiada.

 

SR. ANDERSSON.-Y paritaria.

 

FRIDA.-Y parit…

 

 

(FRIDA se frena; SANA abandona su mantra ideológico.)

 

 

SANA.-…Eso debería haberlo dicho yo.

 

FRIDA.-…Es cierto: eso deberías haberlo dicho tú.

 

SR. ANDERSSON.-No: debería haberlo dicho… (le cuesta decirlo) usted. Y yo no debería haber empleado el tuteo en ningún caso. ¡En ningún caso! Los tratamientos respetuosos forman parte del ADN de mi partido. Un partido que está hecho a mi imagen y semejanza. A la imagen y semejanza de un caballero de los que ya no quedan. A la imagen y semejanza de un hombre de orden. A la imagen y semejanza de un auténtico fascist…

 

 

(El SR. ANDERSSON se interrumpe él mismo –está confuso-. FRIDA y SANA se tapan la boca. Breve y lógico silencio.)

 

 

¿Qué habéis echado en el agua? (Menea la testa. Se corrige.) ¿Qué han echado ustedes en el agua?

 

FRIDA.-Es agua mineral. Simple agua mineral.

 

SR. ANDERSSON.-Sin añadidos, esper...

 

 

(El SR. ANDERSSON se interrumpe él mismo –está confuso-. FRIDA y SANA se tapan la boca. Breve y lógico silencio.)

 

 

¿Lo veis?

 

SANA.-Lo vemos, señor Anderss...

 

 

(SANA se interrumpe ella misma –está confusa-. FRIDA y SANA se tapan la boca. Breve y lógico silencio.)

 

 

SR. ANDERSSON.-¿Qué hostias hay en el agua, Frida?

 

SANA.-Me permito preguntarle si existe algún tipo de problema con el agua, señorita García.

 

 

(El SR. ANDERSSON y SANA se tapan la boca.)

 

 

FRIDA.-(A alguien que no está en escena.) Es imposible continuar con el programa: han perdido el control.

 

SANA.-Lo recuperaremos. Lo recuperaremos empleando el monopolio de la violencia por parte de las fuerzas y cuerpos de seguridad del Estado. (Se percata de lo que acaba de decir.) …Oh, Dios. (Se percata de lo que acaba de decir.) …Oh, oh.

FRIDA.-Han perdido el control. Definitivamente.

 

SR. ANDERSSON.-Me meo. Otra vez.

 

FRIDA.-(A alguien que no está en escena.) ¡…Emitid un documental, qué sé yo!

 

SR. ANDERSSON.-Que emitan Popea mi commuove: subirá la audiencia. Pero sin humillaciones a las mujeres y con ausencia total de animales (Se corrige.) …Deeeeeeeeeee electores indirectos. ¡Y electoras! ¡…Indirectas! Que… son italianos –e italianas-… y nos conocemos.

 

 

(Se incorpora. Sus pantalones están encharcados. Conmoción general.)

 

 

FRIDA.-(A alguien que no está en escena.) ¡Buscad Popea me la menea! ¡Rápido!

 

SR. ANDERSSON.-…Tarde. Siempre tarde.

 

SANA.-(Insulto.) ¡Antisistema!

 

SR. ANDERSSON.-…Antisistema, sí. (Coge un vaso de agua.) ¡Armado hasta los dientes!

 

 

(Las mujeres se incorporan.)

 

 

FRIDA.-¡No lo haga!

 

SR. ANDERSSON.-Tutéame, mujer.

 

SANA.-(A FRIDA.) ¡No lo haga!

 

FRIDA.-¿El tuteo solucionaría algo?

SR. ANDERSSON.-¿Tú… qué… crees?

 

 

(Bebe. Conmoción general.)

 

 

SANA.-¿Qué se ha hecho de las medidas antiterroristas?

 

FRIDA.-Fueron suprimidas gracias a un tránsfuga del grupo mixto… y al voto decisivo de vuestros parlamentarios.

 

SANA.-En Socialicemos no hay parlamentarios, sino agitadores.

 

SR. ANDERSSON.-Me meo.

 

FRIDA.-Lo sabemos.                                         SANA.-Un poco de respeto.

 

SR. ANDERSSON.-(Va despojándose de sus elegantes ropajes a medida que habla.) …Metafóricamente: me meo en el sistema. Me meo y me mearé sobre vosotras. ¡Sin metáfora alguna!

 

 

(Echa mano a la entrepierna. Conmoción general.)

 

 

FRIDA.-¿Por qué?

 

SR. ANDERSSON.-En Popea me la menea lo hacen.

 

SANA.-¡Avisen a la policía!                           FRIDA.-¡No emitáis la porno!

 

SR. ANDERSSON.-No es el agua.

 

FRIDA.-…Pues es lo único que has bebido. Al menos en nuestros estudios.

 

SR. ANDERSSON.-No es el agua… sino el aire.

 

FRIDA.-¿El aire?

 

SR. ANDERSSON.-…Esta atmósfera. ¿No lo notáis?

 

SANA.-Ahora que lo dice, señor Andersson…

 

SR. ANDERSSON.-Llámame Jorge, Sana.

 

SANA.-(Digna.) …Señorita Fältskog, caballero.

 

 

(Ambos se retan con la mirada.)

 

 

FRIDA.-Esta atmósfera es como cualquier otra atmósfera terrestre: un veinte por ciento de oxígeno, un setenta y ocho por ciento de nitrógeno y ni un uno por ciento de argón...  El humo de algún cigarrillo a escondidas, pero… sólo eso: oxígeno, nitrógeno y argón.

 

SANA.-Sin forma definida.

 

SR. ANDERSSON.-Ni color.

 

SANA.-Pero nadie conoce esos datos porque el sistema educativo está hecho unos zorros.

 

SR. ANDERSSON.-Y zorras.

 

 

(Vuelven a retarse con la mirada y se precipitan hacia la mesa de catering.)

 

 

FRIDA.-¿Qué vais a hacer?

 

 

(Algún TÉCNICO hace acto de aparición… y no sabe qué más hacer. SANA y el SR. ANDERSSON ya preludian el combate definitivo.)

 

 

SANA.-Anderssssssssson.

 

SR. ANDERSSON.-Ssssssannna.

 

 

(Revuelo generalizado en torno a ellos, que comienzan a arrojarse viandas a golpe de insulto.)

 

 

SANA.-¡Rojo!

 

SR. ANDERSSON.-¡Nazi!

 

SANA.-¡Hippie!

 

SR. ANDERSSON.-¡Burguesa!

 

SANA.-¡Vago!

 

SR. ANDERSSON.-¡Especuladora!

 

SANA.-¡Piojoso!

 

SR. ANDERSSON.-¡Vigoréxica!

 

SANA.-¡Zoofílico!

 

SR. ANDERSSON.-¡Asesina!

 

SANA.-¡Dios salve a la Reina!

 

SR. ANDERSSON.-¡A las barricadas!

 

(Vuelven a retarse con la mirada y se precipitan el uno contra el otro. Un segundo quietista… para terminar revolcándose ardorosamente. Más que besos, mordiscos; más que pasión, desenfreno.)

 

 

FRIDA.-Pero… Pero… ¡si vuestras posturas son irreconciliables!

 

SR. ANDERSSON.-Intercambiables. Son posturas… intercambiables.

 

SANA.-(Lujuriosa, al SR. ANDERSSON.) ¡Intercámbiame!

 

SR. ANDERSSON.-Sana… Sana… ¡Culito de rana!

 

SR. ANDERSSON.-(Lo mismo, a SANA.) ¿Quién es tu sociólogo de cabecera?

 

SANA.-Björn Abdelkader.

 

SR. ANDERSSON.-El mío.

 

FRIDA.-¿Nuestro presentador estrella?

 

SR. ANDERSSON.-Björn Abdelkader dice lo que uno quiere oír.

 

SANA.-Björn Abdelkader escribe lo que uno quiere leer.

 

FRIDA.-Si Björn Abdelkader ha dicho que la partitocracia es un cáncer.

 

SR. ANDERSSON.-También ha dicho que no hay democracia sin partidos políticos.

 

FRIDA.-Björn Abdelkader recomendó el voto a Socialicemos en las últimas elecciones municipales.

 

SANA.-Ello no le impedirá participar en el acto de fin de campaña de la Lista Andersson.

 

FRIDA.-No puede ser.

 

SR. ANDERSSON.-Yo estaré allí. Y no lo recordaré. Pero sé que estará. Siempre está.

 

FRIDA.-Björn Abdelkader presentó el libro de Sana.

 

SANA.-Sólo existe un libro.

 

FRIDA.-No (esgrimiéndolo): Solidaridad: el verdadero horizonte. Lo prorrogó, incluso.

 

SR. ANDERSSON.-Él es quien firma los ejemplares de mi libro en las casetas.

 

FRIDA.-Pero… él…

 

SANA.-Él es quien ha creado la nueva política.

 

FRIDA.-Pero…

 

SR. ANDERSSON.-Björn Abdelkader es de lo que se compone esta atmósfera. Sin forma definida.

 

SANA.-Ni color.

 

FRIDA.-P…

 

SANA y SR. ANDERSSON.-(Al unísono.) Él… soy yo.

 

FRIDA.-…

 

 

(Los dos políticos detienen su frenesí.)

 

 

SR. ANDERSSON.-Él es… el prólogo de mi libro.

SANA.-Y del mío.

 

SR. ANDERSSON.-Él es nuestros libros; el pensamiento que nuestros libros encierran.

 

SANA.-Y lo contrario. Lo contrario… también… es él.

 

FRIDA.-No. ¡No! No puedo permitir que alteréis la escaleta de mi programa.

 

SR. ANDERSSON.-¿Quién lo dirige?

 

FRIDA.-Björn Abdelk…

 

 

(Se frena. Una revelación aflora en su mente. Los otros dos personajes reanudan su amorío extremo. Largo silencio.)

 

 

¿Y ahora?

 

 

(Los dos políticos se incorporan, hechos un amasijo de ropas descolocadas, desnudos parciales y restos de comida.)

 

 

SANA.-Reanudaremos la emisión.

 

FRIDA.-¿Cómo?

 

SR. ANDERSSON.-Deja que fluya.

 

FRIDA.-(Tras una pausa.) ¿Ya no te meas? ¿Ya no vas a mearnos?

 

SR. ANDERSSON.-Dejo que fluya. Además, de nada sirve planificar los actos que estimamos propios, porque… yo soy la nueva derecha, ¿no es cierto?

FRIDA.-Sí.

 

SR. ANDERSSON.-Y… ¿dónde están los aseos?

 

FRIDA.-Al fondo, a la izquier…

 

 

(FRIDA se interrumpe ella misma –ya no está confusa-. SANA y el SR. ANDERSSON no hacen amago de taparse la boca. No hay silencio que valga. Algo o alguien, desde fuera, le indica a FRIDA que debe relajarse… y dejar que todo fluya. Nadie se sienta de nuevo.)

 

 

FRIDA.-…Volvemos.

 

 

(Los tres personajes miran a hipotéticas cámaras y no tratan de adecentar su mermada apostura.)

 

 

SANA.-¿Dónde nos habíamos quedado?

 

SR. ANDERSSON.-¿Qué debemos defender?

 

FRIDA.-Hablad. Tal vez cuele. Creerán que decís algo.

 

 

(Silencio.)

 

 

Tengo miedo.

 

SANA y SR. ANDERSSON.-Shhhhhhhhh.

 

 

(Silencio.)

 

FRIDA.-Ho… Hola de nuevo. Eeeeeeehhhhhhhh… Y vamos con… con…

 

 

(Dirige una mirada al SR. ANDERSSON y a SANA, quienes le responden con un mecánico asentimiento de cabeza.)

 

 

…Con un mecánico asentimiento de cabeza que…

 

 

(Dirige una mirada al SR. ANDERSSON  y a SANA, quienes le responden negando con la cabeza.)

 

 

…Que nos lleva directamente a… un avance de la información… meteorológica, ¿verdad, Sana?

 

 

(Dirige una mirada al SR. ANDERSSON y a SANA, quienes le responden con un mecánico asentimiento de cabeza.)

 

 

SANA.-A… Así es, Frida.

 

FRIDA.-(Sin dejar de mirar al SR. ANDERSSON.) Cuéntanos que nos deparan los próximos días.

 

SANA.-…Así es.

 

FRIDA.-Y… Y… ¿cómo vienen… los deportes, Jorge, compañero?

 

 

(El aludido se dirige al catering, vacía ceremoniosamente una botella de agua y se dispone a rellenarla… de manera natural.)

 

 

SR. ANDERSSON.-Ajá: exactamente… es... así.

(Las notas repentinas del “Te Deum” de Charpentier lo anegan todo. Los personajes intercambian saludos y sonrisas que no lo son. Hablan de manera inaudible. Todo está regido por un feroz acartonamiento –mas todo fluye.)

 

 

TELÓN

 

 Fin. VOLVER A TEXTOS TEATRALES

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