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SOMBRAS

de  Héctor Oliboni

Esta obra ha sido cedida por el autor para su difusión libre y gratuita, si bien quedan reservados todos los derechos de propiedad intelectual. El uso público de esta obra requiere el permiso del autor y a fin de recabar la correspondiente autorización se inserta al final del texto su dirección electrónica.

 

SOMBRAS

Teatro

De Héctor Oliboni

holiboni@ciudad.com.ar

“¿Porqué nos habla usted de París y no de América?.¿No tienen ustedes nada que contar? ¿No hay nada que observar en la tierra que han nacido”

de Ramiro de Maeztu a Manuel Ugarte                                            

 

ESCENA 1

 

 

 

(ARGENTINA. ZONA RURAL. MEDIADOS DE LA EPOCA DEL NOVENTA UN AMBIENTE SUGERIDO DONDE LA PINTURA ES EL ELEMENTO PRIMORDIAL. CABALLETES, PINCELES, POMOS, PALETAS Y TRAPOS ESTAN DISEMINADOS POR TODO EL ESPACIO. HAY UN LIENZO A MEDIO TERMINAR COLOCADO EN UN CABALLETE. ES UNA FIGURA DIFUSA LLENA DE COLOR. TAMBIEN HACIA ATRAS SE PUEDE VER UN ATAUD CERRADO, NEGRO Y  LUSTROSO. EN ESCENA ESTA ALICIA, DE UNOS 30 AÑOS. FRENTE AL CABALLETE. ESTA INMOVIL ESTUDIANDO LA PINTURA. MIRA HACIA ARRIBA COMO EVALUANDO LA LUZ QUE LLEGA DEL TECHO. ENTRA MARCELA, DE MAS O MENOS LA MISMA EDAD, VESTIDA ELEGANTEMENTE. MIRA CON DESAGRADO EL LUGAR. ESQUIVA LOS  OBJETOS QUE PUEDAN MANCHARLA. SE DETIENE EN UN COSTADO OBSERVANDO A ALICIA. ELLA LA PRESIENTE Y GIRA. PEQUEÑO SILENCIO. ALICIA VA HACIA UNA SILLA Y DE UN ATADO EXTRAE UN CIGARRILLO. LE SEÑALA A MARCELA CONVIDANDOLA. MARCELA NIEGA CON LA CABEZA. ALICIA ENCIENDE EL SUYO Y ENFRENTA A MARCELA ESPERANDO)

 

MARCELA:         Un poco sucio...¿no?

 

ALICIA:               Para mí está bien....Es cómodo.

 

MARCELA:         Si. Supongo.

 

(PAUSA)

 

ALICIA:               ¿A qué debo el honor?

 

MARCELA:         ¿Honor?

 

ALICIA:               Como casi nunca venís por aquí.

 

MARCELA:         No es....digamos...mi lugar favorito.

 

ALICIA:               Lo sé...¿Entonces?

 

MARCELA:         Quería hablar con vos.

 

ALICIA:               Extraño. Nunca lo hacés.

 

MARCELA:         No tenemos muchos temas en común.

 

ALICIA:               Es cierto.

 

((PAUSA INCOMODA)

 

ALICIA:               Te levantaste temprano.

 

MARCELA:         No podía dormir más. El silencio me....exaspera.

 

ALICIA:               ¿Raro no? A mi me calma.

 

MARCELA:         Si. Claro. A vos siempre te gustó.

 

(ALICIA LA MIRA)

 

ALICIA:               ¿Algún sentido especial atrás de eso?

 

MARCELA:         ¿De qué?

 

ALICIA:               Qué siempre me gustó.

 

MARCELA:         No. Nada. Siempre te gustó el silencio, el campo.....

 

ALICIA:               El campo está lleno de cosas. De sonidos, colores, climas.

 

MARCELA:         Me imagino que para vos si...A mi me deprime...Parece un

 

                             cementerio.

 

ALICIA:               ¿Y para qué venís?

 

MARCELA:         Porque...vos sabés porqué.

 

ALICIA:               No. Y me gustaría saberlo. Vos estás bárbara en la ciudad. Con los

 

                            ruidos, la falta de espacios, la gente apretujándose y corriendo para

 

                            todos lados.....No sé porqué venís.

 

MARCELA.         Teatros, cines, paseos, diversiones, shoppins, todo cerca de la mano.

 

ALICIA:               ¿Y entonces porqué...?

 

MARCELA:         Porque también es mío.

 

ALICIA:               ¿Qué cosa?

 

MARCELA:         No seas tonta. Nunca fuiste tonta.

 

ALICIA:               No. Aunque quisieron hacérmelo creer....

 

(MARCELA LA MIRA. PAUSA. ALICIA APAGA EL CIGARRILLO)

 

ALICIA:               Supongo que no habrás venido a hablarme de las ventajas de la

 

                            ciudad.

 

MARCELA:         No. Lo que pasa que siempre que empezamos a hablar salta eso...

 

ALICIA:               Cierto.

 

MARCELA:         Vos hablando del cielo, los caballos, las estrellas.....

 

ALICIA:               los grillos...los bichitos de luz...¿te acordás de los bichitos de luz?

 

MARCELA:         Me acuerdo...pero no me interesan.

 

ALICIA:               ¿Cómo podés haberte olvidado? Cuando a la noche los corríamos con

 

                            un vaso o un frasco de vidrio tratando de agarrarlos y meterlos

 

                             adentro. Y ver después como se prendían y apagaban. Antes te

 

                              gustaba!

 

MARCELA          Puede ser. Pero después crecí.

 

ALICIA:               Crecimos. Y a mi me quedaron las ganas. Aunque ahora no quiero

 

                            agarrarlos. Me siento en el pasto y me quedo quieta mirándolos.

 

                            Contra el  cielo y las estrellas.

 

MARCELA:         Volvemos a lo mismo. Al pasado.

 

ALICIA:               Estoy hablando de ahora. De esta noche. Yo tampoco pude dormir                    

 

                             muy bien .

 

MARCELA:         ¿No? ...¿Porqué?.

 

ALICIA:               Presentimientos.

 

(PAUSA)

 

MARCELA:         ¿Presentimientos?

 

ALICIA:               Aja.

 

MARCELA:         ¿De qué?

 

ALICIA:               No lo tengo muy claro todavía.

 

(NUEVA PAUSA. ALICIA SE COLOCA DE FORMA DE PODER EVALUAR LA PINTURA. MARCELA POR SU PARTE ESTUDIA EL LUGAR Y SUS OJOS SE DETIENEN EXTRAÑADOS EN EL ATAUD. ALICIA GIRA Y LA SORPRENDE EN  EL MOMENTO DEL IMPACTO)

 

ALICIA:               ¿Qué te pasa?

 

(MARCELA FIJA SU MIRADA EN ALICIA QUE PARECE DIVERTIDA)

 

MARCELA:         Nada. No me pasa nada.

 

ALICIA:               Sin embargo...parecés impresionada.

 

MARCELA:         Me llamó la atención el ataud.

 

(ALICIA MIRA EL CAJON. CAMINA Y SE SIENTA SOBRE EL)

 

ALICIA:               ¿Esto? Es por un estudio que quiero hacer. ¿Qué tiene de raro?

 

MARCELA:         Me imagino que nada. Debe ser muy común para una.... artista.

 

(PAUSA)

 

MARCELA:         Les gusta coquetar con lo prohibido.

 

ALICIA:               Puede ser.......(ACARICIANDO EL CAJON) Es hermoso....El

 

                             color.....la textura de la madera.....¿No? ...

 

MARCELA:         Sabés que no comparto tus gustos estéticos.

 

ALICIA:               No...(PAUSA) ¿Para qué viniste?

 

MARCELA:         Ya te lo dije. Para hablar.

 

ALICIA:               ¿Sobre qué?

 

(PAUSA. MARCELA SE ACERCA AL CUADRO)

 

MARCELA:         Sobre pintura no. Seguro.

 

ALICIA:               No. Nunca te interesó lo que yo hacía.

 

MARCELA:         Hubo muchos momentos que me interesó.

 

ALICIA:               No volvamos sobre lo mismo. Fue un juego. Ya te lo dije.

 

MARCELA:         Si. Claro. Para vos fue un juego. Para mi no.

 

ALICIA:               Seguís resentida.

 

MARCELA:         No. Pasó bastante tiempo.

 

(PAUSA)

 

ALICIA:               Entonces.....el motivo.

 

MARCELA:         El de siempre.

 

ALICIA:               Mi respuesta sigue siendo la misma.

 

MARCELA::        En la ciudad están las galerías, los museos....

 

ALICIA:               Cuando necesito algo voy...

 

MARCELA:         La situación es insostenible.

 

ALICIA:               ¿Para quién?

 

MARCELA:         Para todos.....Las deudas siguen creciendo.

 

(PAUSA. ALICIA SE AGITA. CAMINA DE UN LUGAR A OTRO. TOMA ALGUNA COSA DEL PISO Y LA ARROJA CON VIOLENCIA NUEVAMENTE. DESPUES SE ENFRENTA CON MARCELA)

 

ALICIA:               Marcela.....tiene solución. Lo sabés.

 

MARCELA:         No. Ya no.

 

ALICIA:               Si esperamos un tiempo...poco tiempo...la cosecha va a ser muy buena.

 

                            Todos lo aseguran.

 

MARCELA:         Ya lo dijiste varias veces.  Y aunque sea cierto no compensaría lo que

 

                            debemos.  Convencete que de esto no sabemos nada. Ni vos, ni yo.

 

(SE ESCUCHAN RELAMPAGOS. LA LUZ VA CAMBIANDO ANTE CADA UNO QUE SE PRODUCE. LAS MUJERES SE QUEDAN INMOVILES)

 

ALICIA:               Va a llover. Mirá qué hermoso. Cómo se iluminan las cosas. Qué

 

                            belleza!.

 

(SONIDOS MAS FUERTES. SE ESCUCHA UN RAYO QUE DESCARGA TODA SU FUERZA MUY CERCA. MARCELA ESTA ASUSTADA)

 

MARCELA:         Una tormenta. Por favor que no sea una tormenta. No lo soporto. No

 

                            soporto los rayos. Me quiero ir.

 

ALICIA:               ¿Ahora?. No te conviene. En campo abierto es más fácil que caiga un

 

                            rayo.

 

(UN NUEVO IMPACTO MUY FUERTE. MARCELA SE TAPA LOS OIDOS Y SE ACURRUCA CASI EN UN RINCON. ALICIA RIENDOSE PARECE EN TRANCE)

 

ALICIA:               Bien...bien, buen Dios. Bien. Cumple con tu deber de dar agua a mis

 

                            campos y luz a mis cuadros..

 

(SE ESCUCHAN RAFAGAS DE VIENTO Y AGUA. MARCELA CADA VEZ MAS ASUSTADA SE ACHICA  HASTA CASI PARECER UNA NENA)

 

ALICIA:               Bien. ¿Te das cuenta Marcela? Hasta llegó la lluvia que tanta falta nos

 

                            hacía.  Marcela, ¿me escuchás?

 

(BUSCA A MARCELA. CUANDO LA ENCUENTRA SE RIE ABIERTAMENTE. CAMINA HACIA ELLA Y LA ABRAZA. MARCELA SE COBIJA EN EL PECHO DE ALICIA)

 

ALICIA:               No tengas miedo hermanita. ¿Te acordás cuando  éramos muy

 

                            Chiquitas y cayó el rayo en el árbol de cerca de casa? Dios qué

 

                             hermoso! El  abuelo despertó a toda la familia para que viéramos el

 

                            espectáculo. Fue un orgasmo de colores. El cielo, el fuego, los

 

                            relámpagos, la lluvia. Qué belleza! Creo que ahí fue que quise

 

                            detener el tiempo. Y tenerlo siempre a mano para volver a verlo

 

                            cuando yo quisiera.

 

(CONTINUAN LA LLUVIA Y LOS RELAMPAGOS. MARCELA EMPIEZA A GEMIR MUY BAJITO. ALICIA LA ACARICIA)

 

ALICIA:               No tengas miedo. Yo estoy aquí. Vení, vení que te cuido. No tengas

 

                            miedo.

 

(LA ACERCA MAS A SU PECHO)

 

MARCELA:         Basta! Me quiero ir. Quiero que pare de llover. No lo soporto.

 

ALICIA:               Ya va a parar. Mientras tanto disfrutalo.

 

MARCELA:         (GRITANDO) No puedo. ¿No entendés? Me hace mal.

 

(PAUSA)

 

MARCELA:         Se puso muy oscuro. ¿Por favor no podemos prender las luces por lo

 

                            menos?

 

ALICIA:               Sería un sacrilegio. (PEQUEÑA PAUSA) Pero si vos querés.

 

MARCELA:         Si. Por favor!

 

(ALICIA SE LEVANTA Y VA HACIA UN COSTADO. INTENTA ENCENDER LAS LUCES)

 

ALICIA:               No va. Parece que se cortó.

 

MARCELA:         No es cierto!

 

ALICIA:               Yo no tengo nada que ver. Se cortó.¿Querés venir a comprobarlo?

 

(MARCELA DUDA. DESPUES SE INCORPORA Y COMIENZA A CAMINAR HACIA DONDE ESTA ALICIA. EN EL MEDIO UN TREMENDO RUIDO Y UN HAZ DE LUZ QUE RECORRE LA ESCENA LA DEJAN INMOVIL).

 

MARCELA:         Ali....

 

ALICIA:               Cuánto hace que no me llamabas así. Ali....Suena muy lindo.

 

MARCELA:         (GRITANDO) Alicia! Hacé algo.

 

(ALICIA SE ENFURECE. PARECE QUE VA A CONTESTAR PERO SE CALMA. VA HACIA MARCELA, LA TOMA DE LOS HOMBROS Y LA SIENTA EN UN COSTADO)

 

MARCELA:         ¿No está sucio?

 

ALICIA:               No sé. No me fijé.

 

(PAUSA. ALICA SE QUEDA AL LADO DE MARCELA MIENTRAS SE REPITEN LOS RELAMPAGOS Y LAS LUCES QUE PENETRAN POR EL TECHO)

 

MARCELA:         ¿No va a terminar nunca?

 

ALICIA:               Pronto. Es una tormenta de verano. ¿No querés decirme ahora lo que

 

                           viniste a charlar conmigo?

 

MARCELA:         No es el mejor momento.

 

ALICIA:               Para mí ideal. Estoy totalmente relajada y tranquila.

 

(MARCELA LA MIRA MIENTRAS LAS LUCES VAN RESTALLANDO EN EL ESPACIO ACOMPAÑANDO LOS SONIDOS DE LA TORMENTA)

 

ALICIA:               Dios.  Esperame un poco aquí Marcela. Voy a mirar algo.

 

(SE INCORPORA. MARCELA INQUIETA TRATA DE RETENERLA. ALICIA CON SUAVIDAD SE SUELTA Y VA HACIA EL CUADRO. EN UN IMPULSO TOMA UN PINCEL, Y COMIENZA A TRAZAR LINEAS SOBRE LA TELA. MARCELA LA OBSERVA ATONITA Y ASUSTADA. UN VIOLENTISIMO Y ULTIMO RAYO BARRE EL LUGAR. MARCELA GRITA. MIENTRAS UNA INTENSA LLUVIA TAPA LOS OTROS SONIDOS, MARCELA SE ACERCA A ALICIA QUE CONTINUA CON SU TRABAJO HASTA QUE PAULATINAMENTE TANTO LA LLUVIA COMO LOS MOVIMIENTOS DEL PINCEL SE VAN ESPACIANDO)

 

MARCELA:         ¿Va a parar? Dios quiera que pare. No aguanto más                           

 

ALICIA:               No te preocupes. Ya pasó. Dentro de un ratito podés salir y volver a la

 

                            casa.

 

(MARCELA MIRA HACIA ARRIBA. SE INCORPORA CON LENTITUD. SE MIRA LA ROPA PARA ENCONTRAR LAS POSIBLES MANCHAS. DESOLADA SE SACUDE CON LAS MANOS)

 

MARCELA:         Se manchó. Mirá....se manchó. Lugar de mierda!

 

ALICIA:               ¿A qué te referís?

 

MARCELA:         A todo. A la casa, al campo, a este lugar donde te enterrás a pintar.

 

                            A todo. Estoy harta. Quiero terminar con todo esto. Quiero liquidarlo.

 

                            No verlo nunca más.

 

(DESPUES DEL ATAQUE SE VA CALMANDO. MIRA A ALICIA)

 

MARCELA:         Eso quería decirte.

 

ALICIA:               ¿Querés liquidarlo? Venderlo...¿todo?

 

MARCELA:         Si!

 

(ALICIA SE ACERCA Y SE PLANTA DELANTE DE ELLA)

 

ALICIA:               Es del abuelo!

 

MARCELA:         Se murió. El abuelo se murió. Lo mismo que papá y mamá. Se

 

                            murieron. Y ahora quedamos nosotras.

 

ALICIA:               ¿No te da pena?

 

MARCELA:         Ninguna. No quiero más problemas, ni deudas, ni tormentas, ni

 

                            lluvias, ni  nada más. No quiero mantener más a gente que nos está

 

                            chupando los últimos pesos que nos quedan.

 

ALICIA:               Muchos estuvieron con el abuelo desde siempre. ¿Dónde se van a ir?

 

MARCELA:         No me interesa. No me voy a quedar sin nada por culpa de ellos. Cada

 

                            uno que se arregle como pueda. Yo quiero mi parte! Ya bastante tuve

 

                            que perder durante años porque vos sos una cabeza dura. Si

 

                            hubiéramos  vendido en el momento que yo quería, ahora estaríamos

 

                            mucho mejor.

 

ALICIA:               En una de esas sí.

 

MARCELA:         Seguro que sí. Seguro que sí. Por tu culpa perdimos millones pagando

 

                            sueldos que no sirvieron para nada, pagando impuestos que no

 

                             sirvieron para nada. Se acabó. Esta vez se acabó.

 

(PAUSA)

 

ALICIA:               ¿Y qué pensás hacer?

 

(MARCELA SE CONTIENE. SE DA CUENTA QUE SE DEJO GANAR POR EL ENOJO E INTENTA CALMARSE)

 

MARCELA:         Pienso que......no podés negar que si seguimos así lo vamos a perder

 

                             todo Alicia. De aquí en adelante van a ser todas pérdidas. No

 

                              podemos seguir. No me lo podés negar Ali.

 

(ALICIA LA MIRA CON SORPRESA. GIRA Y VA HACIA OTRO SECTOR. PAUSA. ALICIA GIRA Y LA ENFRENTA)

 

ALICIA:               Nuestros padres no lo hubieran querido.

 

MARCELA:         ¿Cómo podés saberlo? ¿Cómo podés adivinar lo que ellos hubieran

 

                            hecho en esta época? Las cosas cambiaron. No es lo mismo que

 

                             cuando el abuelo construyó la estancia.  El mundo cambió, la gente

 

                             cambió. Todo cambió!

 

(PAUSA)

 

ALICIA:               Yo sólo entiendo que si vendemos todo....nos vamos a sentir muy mal.

 

MARCELA:         Y yo me siento mal ahora viendo como se pierde todo lo que el abuelo

 

                             y nuestros padres lucharon para crear. ¿Para qué? Para que vos pierdas

 

                             el tiempo pintando estupideces aquí mientras delirás con el sol y la

 

                             lluvia y.....los bichitos de luz. Por favor! Ese tiempo ya pasó. El

 

                             mundo está en otra cosa Alicia.

 

(SE DA CUENTA DE LO QUE DIJO Y REACCIONA)

 

                            Peroname. No quise decir.....

 

ALICIA:               Está bien. Es bueno saber lo que pensás de mi.

 

MARCELA:         Alicia no te portes como una nena. Fue un ataque de rabia.

 

ALICIA:               Si  claro.

 

(PAUSA. SE MIRAN)

 

ALICIA:               Suponiendo que yo me mantenga en la negativa, ¿qué pensás hacer?

 

(MARCELA GIRA Y LA ENFRENTA. SU GESTO ES DURO. TRATA DE SUAVIZARLO PERO NO TIENE DEMASIADA SUERTE)

 

MARCELA:         No creo que...seas tan cabeza dura

 

ALIICIA:             ¿Y entonces?

 

MARCELA:         Pensalo Alicia. Está por llegar alguien de Buenos Aires para...charlar

 

                            con vos y hacerte conocer qué tan mal están las cosas.

 

(PAUSA. ALICIA LA MIRA)

 

ALICIA:               ¿Alguien de Buenos Aires? ¿Quién? ¿Lo conozco?

 

MARCELA:         Si.

 

ALICIA?              ¿Quién?

 

(SILENCIO. MARCELA LA MIRA)

 

ALICIA:               ¿Quién Marcela?

 

MARCELA:         Ya debería estar aqui. Supongo que la tormenta lo retrasó. (PAUSA)

 

                            Augusto.

 

(LA CARA DE ALICIA REFLEJA PRIMERO SORPRESA Y DESPUES DOLOR.)

 

ALICIA:               Augusto! No puede ser!

 

MARCELA:         Alicia escuchame....

 

ALICIA:               No te escucho nada. Sos....!¿Y pensás convencerme así? ¿Llamando a

 

                            Augusto? ¿Nada menos que a a él? No...te juro que nunca pensé que

 

                           fueras tan.......no puedo ni siquiera decir la palabra que te corresponde..

 

MARCELA:         Ali..

 

ALICIA:               No quiero oir eso de tu boca. Eso tiene que ver con el afecto, con el

 

                            amor, con la familia. Y vos acabás de traicionarme por segunda vez

 

                            .......de una manera tan terrible, tan....

 

(ALICIA NO PUEDE CONTINUAR. TIENE COMO UN ATAQUE DE FURIA Y LLANTO AL MISMO TIEMPO. MARCELA SE ACERCA PARA TOCARLA PERO ES RECHAZADA CON VIOLENCIA. LAS DOS SE QUEDAN SEPARADAS EN SILENCIO. DESPUES DE UN RATO ALICIA LOGRA CALMARSE Y SE ENFRENTA CON SU HERMANA)

 

ALICIA:               No sé porqué pude pensar que podrías actuar de otra forma. Si no

 

                            hiciste nada para evitar que me encerraran.

 

MARCELA:         No es cierto. Intenté...

 

ALICIA:               Te pusiste al lado de Augusto para que me declararan loca. Claro!

 

                            Ahora lo entiendo! ¿Es un plan de los dos para quedarse con todo no?

 

MARCELA:         No es así Alicia. No te sientas perseguida. No hay fantasmas en esto.

 

                            Es la....salida a una situación insostenible. Y lo llamé a Augusto

 

                            porque todavía es tu marido. ¿No es cierto? ¿Es cierto o no Alicia? El

 

                            tiene que intervenir en esto. Legalmente tiene que intervenir. Aunque

 

                             no nos guste.

 

ALICIA:               Dejate de mentir por lo menos. Te encanta que Augusto vuelva y trate

 

                                   de enfermarme de nuevo. Así tendrías las manos libres para hacer lo

 

                            que se te ocurra . ¿O tengo que decir lo que se les ocurra?

 

MARCELA:         ¿Qué estupideces estás diciendo?. ¿Cómo podés pensar eso?.

 

ALICIA:               Porque es lo que me pasó cuando me encerraron.(PAUSA) ¿Ya se

 

                            acostaron?

 

MARCELA:         Alicia! Basta. Estás otra vez inventando, fabulando.

 

ALICIA:               Ah...¿No es verdad?

 

MARCELA:         No.

 

ALICIA:               Te vi varias veces mirándolo. ¿Te atraía mucho no? ¿O tengo que

 

                            decir te atrae?

 

MARCELA:         No. Estás loca Alicia!

 

(PAUSA VIOLENTA. MARCELA CORTA LA FRASE QUE SE LE ESCAPO)

 

MARCELA:         Perdoname. 

 

ALICIA:               ¿Hay que tener cuidado de no herirme no? Hay que cuidar a la loquita

 

                            para que no vuelva a enfermarse.

 

MARCELA:         No dije eso.

 

ALICIA:               Pero lo pensás. Por eso no hiciste nada cuando Augusto me hizo

 

                             encerrar.

 

(PAUSA)

 

ALICIA:               El que calla otorga hermanita.

 

MARCELA:         Sólo hice lo que me pareció lo mejor para vos. Los médicos  lo

 

                             sugirieron. Yo no sé nada de eso. Traté de hacer lo mejor para vos..

 

ALICIA:               ¿Para mí? ¿Internarme un año? ¿Separarme de todo lo que amaba?

 

                            ¿Eso  fue lo mejor para mi?

 

MARCELA:         Es lo que aconsejaron los médicos Alicia. Si no lo hacía tu estado

 

                             podía agravarse. Eso dijeron.

 

(ALICIA LA MIRA FIJAMENTE UN LARGO RATO. MARCELA HACE LO MISMO)

 

ALICIA:               Tengo que creerte Marcela. Si no, no entendería como podés ser mi

 

                            hermana. Ni la nieta del abuelo.

 

MARCELA:         Siempre nombrás al abuelo. Y poco a papá.

 

ALICIA:               ¿Y eso te molesta?

 

MARCELA:         No. Me extraña.

 

ALICIA:               No es extraño. El abuelo estuvo mucho más a mi lado que papá y

 

                            mamá.  Ellos estaban en la ciudad. Y yo pasé mucho tiempo aquí.

 

                            (PAUSA) Por eso me cuesta mucho regalarlo.

 

MARCELA:         No lo vamos a regalar. Lo vamos a cambiar. Nos va a servir para vivir

 

                            mejor.

 

ALICIA:               Quizá vos. Pero toda la gente que trabaja acá. Y yo. ¿Dónde voy a

 

                             poder pintar si no es en este lugar?

 

MARCELA:         Hay millones de lugares en el mundo.

 

ALICIA:               Si. Pero este es el mío.

 

MARCELA:         No querés razonar Alicia.

 

ALICIA:               No. Parece que no.

 

(PAUSA. EN ESE MOMENTO ENTRA AUGUSTO. ALREDEDOR DE 35 AÑOS. APUESTO, HUBIERA ESTADO MUY ELEGANTE SINO TUVIERA LA ROPA Y LOS ZAPATOS CUBIERTOS DE BARRO. MIRA MUY RAPIDAMENTE A ALICIA. MARCELA LO DESCUBRE Y OBSERVA EXTRAÑADA SU ASPECTO. HASTA TIENE UN GESTO DE BURLA)

 

AUGUSTO:         Maldito lugar!. Hay barro en todas partes. ¿No se les ocurrió construir

 

                            un buen camino hasta la casa?

 

(ALICIA GIRA Y VE A AUGUSTO. SU CARA SE ENDURECE Y UN GESTO DE DOLOR ES RAPIDAMENTE OCULTADO)

 

ALICIA:               Hola Augusto. Parece que el campo te sigue pareciendo tan odioso

 

                            como antes.

 

AUGUSTO:         Peor. Antes tenía seis años menos. Y en seis años ya se ve muy claro

 

                            Es un lugar de mierda. Cuando llueve  se pone todo sucio, lleno de

 

                             barro, se inundan los caminos y los campos...

 

ALICIA:               Los campos no.

 

AUGUSTO:         Cierto. Los campos no. Todavía. Pero si siguen dejando todo como

 

                             estaba hace cien años pronto se van  a inundar.

 

(SE ACERCA UN POCO A ALICIA QUE RETROCEDE INSTINTIVAMENTE. AUGUSTO FINGE NO NOTARLO. SE MIRA LA ROPA BUSCA A SU ALREDEDOR  ALGO CON QUÉ LIMPIARSE. ENCUENTRA UN TRAPO TIRADO CERCA DE EL Y LO LEVANTA)

 

ALICIA:               Deja eso!

 

AUGUSTO:         ¿Qué pasa? ¿Porqué...?

 

ALICIA:               Porque me sirve para limpiar mis pinceles y otras cosas.

 

AUGUSTO:         ¿Limpiar?

 

(LARGA UNA CARCAJADA Y SEÑALA DIVERTIDO EL LUGAR)

 

AUGUSTO:         ¿Esto te parece limpio?

 

ALICIA:               Si. Para mí si. El que me parece que está bastante sucio sos vos.

 

(AUGUSTO LA MIRA CON RABIA)

 

MARCELA:         Mejor que vengas a la casa Augusto. ¿Ya dejó de llover no?

 

AUGUSTO.         Si. Por suerte sí.

 

MARCELA:         Entonces vamos para la casa. No está muy lejos. Ahí te podés bañar y

 

                            poner la ropa a lavar.

 

ALICIA:               ¿Y con qué se va a vestir?. ¿O lo vas a dejar desnudo?

 

MARCELA:         No seas idiota! Hay ropa en la casa.

 

ALICIA:               Si. Del abuelo. Pero no creo que Augusto quiera ponérsela.

 

(SE PERMITE UNA LEVE SONRISA. MARCELA ESTA INCOMODA Y AUGUSTO MIRA A ALICIA FIJAMENTE)

 

MARCELA:         ¿Y cómo fue que te embarraste tanto?                              

 

AUGUSTO:         ¿Cómo? ¿Preguntás en serio? Me bajé del coche en la tranquera

 

                             porque no podía seguir avanzando por el agua. Y el camino hasta aquí

 

                             está lleno de barro, donde no hay agua. Es estúpido no construir un

 

                             camino de cemento que llegue a la casa.

 

ALICIA:               ¿Y porqué entraste acá?.

 

AUGUSTO:         Porqué está mas cerca. ¿Qué estás intentando descubrir? ¿Otra vez

 

                             algunas de tus famosas intuiciones persecutorias? Perdón. No fue mi

 

                             intención.

 

ALICIA:               No te preocupes. Ya estoy acostumbrada.

 

(PAUSA)

 

MARCELA:         Por favor Augusto. Esto ya es bastante desagradable .

 

(AUGUSTO LA MIRA CASI  SORPRENDIDO)

 

AUGUSTO:         No fue esa mi intención. Lo importante es que Alicia entienda que

 

                            nadie quiere ni quiso perjudicarla. Todo lo contrario. Y a partir de allí

 

                            quizá pueda tomar una decisión que las ayude a las dos.

 

(PAUSA. AUGUSTO MIRA A ALICIA CON INTENCION. ELLA LO ELUDE Y SE QUEDA OBSERVANDO A SU HERMANA QUE A SU VEZ ESTUDIA A AUGUSTO)

 

AUGUSTO:         Me siento un tanto ridículo. Me gustaría cambiarme.

 

MARCELA:         Vamos a la casa.

 

AUGUSTO:         Vamos. ¿No está embarrado también ese camino?

 

MARCELA:         Espero que no. Pusieron un poco de pedregullo.

 

(SE ESTUDIA LA ROPA CON GESTO PREOCUPADO)

 

AUGUSTO          Vamos. Espero que los que vengan arreglen un poco  esto. Les va

 

                            a costar.

 

ALICIA:               Parece que ya tienen  todo decidido.

 

AUGUSTO:         No. No es así. Cuando Marcela me llamó y me planteó el problema,

 

                            estuve mirando un poco los números. Y te aseguro que no hay muchas

 

                            opciones. Y si no se apuran en una de esas no tienen ninguna.

 

MARCELA:         Es lo que le dije .

 

ALICIA:               Es verdad. Me lo dijo.

 

AUGUSTO:         ¿No querés venir con nosotros al lado de una estufa, si todavía

 

                            la tienen, y te explico la situación?. Los números no admiten dudas.

 

ALICIA:               Los números se pueden manejar. Vos me lo dijiste alguna vez. ¿Te

 

                            acordás?

 

AUGUSTO:         No saqués de contexto lo que dije.

 

ALICIA:               Fue cuando pedimos un crédito. Para la estancia. Después vinieron

 

                            muchos más.

 

AUGUSTO:         ¿Qué querés dar a entender?

 

ALICIA:               Nada. Sólo me acuerdo de eso. De como cambiar los números y a

 

                             quién tocar para que no se den cuenta.

 

(PAUSA. MARCELA LOS OBSERVA. AUGUSTO TIEN UN PEQUEÑO GESTO DE FURIA QUE CONTIENE DE INMEDIATO)

 

AUGUSTO:         No me acuerdo mucho de esa conversación.

 

ALICIA:               Raro. Porque fueron varias.

 

AUGUSTO:         Muchas veces imaginaste cosas que sólo vos veías o escuchabas.

 

ALICIA:               (SE CONTIENE) Va a ser conveniente revisar los créditos que nos

 

                            llevaron a esta situación.

 

(AUGUSTO LA MIRA SONRIENTE)

 

AUGUSTO:         Los papeles están a tu disposición. No los tengo yo.

 

ALICIA:               No. Me imagino que no.

 

AUGUSTO:         Están en la escribanía. Marcela los vió y pudo estudiarlos con su

 

                            abogado. ¿No es así?

 

MARCELA:         (INSEGURA) Si.

 

AUGUSTO:         ¿No querés venir entonces?

 

ALICIA:               No. No quiero perturbar. Los espero aquí después que....se cambien.

 

MARCELA:         Alicia. Me parece que....

 

ALICIA:               ¿Qué?

 

MARCELA:         Nada. Si querés venir podés hacerlo cuando quieras.

 

ALICIA:               Muchas gracias.

 

MARCELA:         ¿Vamos Augusto?.

 

AUGUSTO:         Te sigo.

 

(MIENTRAS MARCELA Y AUGUSTO SALEN EN VOZ BAJA)

 

ALICIA:               Que se diviertan!

 

APAGON

 

                           

ESCENA II

                                    

                                                          

(EL MISMO LUGAR. NO HAY NADIE EN ESCENA. DESPUES DE UNOS INSTANTES ENTRAN MARCELA Y AUGUSTO CAMBIADOS. ELLA CON ROPA MAS INFORMAL Y EL CON PRENDAS QUE SE NOTAN QUE LE QUEDAN UN POCO GRANDES)

 

AUGUSTO:         Este es un tiempo de locos. De repente llueve que parece que se va a

 

                             caer el cielo y al rato sale un sol impresionante.

 

MARCELA:         Si. Aquí todo es de locos. El tiempo, el lugar, la gente. No es mi lugar.

 

                            Me siento mucho mejor en Buenos Aires o en cualquier ciudad de

 

                             Europa. No  sé  porqué a Alicia le encanta esto.

 

AUGUSTO:         De cualquier forma vas a tener que convencerla para poder irte.

 

                            Y hablando de Alicia. ¿Dónde está? ¿Hay algún otro cuarto?

 

MARCELA:         No. Sólo un bañito chico y un espacio para que se caliente el agua

 

                            Cuando se prepara el mate. Le gusta tomar mate, te das cuenta Voy a

 

                            ver si está ahí.

 

(SALE. AUGUSTO SE QUEDA OBSERVANDO EL CUADRO DE ALICIA. VUELVE

MARCELA)

 

MARCELA          No. No está.

 

AUGUSTO:         En una de esas se fue para la casa a pesar de todo. Quizá tenía

 

                             necesidad de espiarnos.

 

MARCELA:         La hubiéramos cruzado. ¿Y espiarnos, para qué? 

 

AUGUSTO:         Vos sabés que tu hermana sospecha que nos acostamos juntos. ¿Nunca

 

                            te lo dijo?

 

MARCELA:         (MINTIENDO) No.

 

AUGUSTO:         ¿Ves? (PAUSA) Es rara tu hermana. A pesar de haber estado casado

 

                             con ella casi tres años nunca llegué a conocerla verdaderamente. Con

 

                             sólo mirar lo que pinta te das cuenta que es rara.

 

MARCELA:         Todos los artistas son medio raros.

 

AUGUSTO:         Puede ser. (SE SEPARA DEL CUADRO) Y tendría razón.

 

MARCELA:         ¿Cómo?

 

AUGUSTO:         En lo de las encamadas.

 

MARCELA:         No es necesario ser grosero Augusto. Además no fueron...muchas

 

                            Yo estaba un poco confundida porque.....me había separado de

 

                             Alberto. Y vos aprovechaste.

 

AUGUSTO:         ¿Yo aproveché?

 

MARCELA:         Si.

 

AUGUSTO:         No estoy muy de acuerdo. Y no fueron tan pocas…..

 

MARCELA:         Basta Augusto. No quiero hablar ni acordarme más de eso.

 

AUGUSTO:         Yo sí.

 

MARCELA:         Augusto......

 

AUGUSTO:         Fue muy importante para mí. Y eso provocó que me separara de

 

                            Alicia.

 

MARCELA:         No es cierto. Ustedes se llevaban mal mucho antes...

 

AUGUSTO:         Y creo además que Alicia se dió cuenta. Por eso tuvo esa crisis...

 

MARCELA:         Augusto. Eso fue muy poco elegante por lo menos. Acusarme a mi de

 

                            tu separación y sobre todo de la enfermedad de mi hermana es algo

 

                            repugnante.

 

AUGUSTO:         No opinabas lo mismo en aquellos tiempos.

 

MARCELA:         Insisto que esto es repulsivo. Estoy totalmente arrepentida de haberte

 

                            llamado. Sabés muy bien que el que exigió que Alicia se internara

 

                             fuiste vos. Dijiste que era un peligro para ella misma y los demás. Y

 

                             trajiste certificados médicos que lo aseguraban.

 

AUGUSTO:         Si, pero las causas...

 

MARCELA:         A esta altura no sé si lo que dice Alicia no es la verdad.

 

(PAUSA)

 

AUGUSTO:         ¿Y qué dice tu hermana?

 

MARCELA:         Que la internaste para apoderarte de algunos bienes que eran de ella.

 

(NUEVA PAUSA)

 

AUGUSTO:         ¿Eso dice?. ¿Y vos qué pensás?

 

MARCELA:         Después de tu reciente comportamiento tengo que repensar varias

 

                             cosas.

 

(AUGUSTO AVANZA SOBRE MARCELA)

 

AUGUSTO:         No puedo creer lo que escucho. Debe ser un momento de enojo. Si no,

 

                            no se puede entender. Sabés que  yo te quise mucho.

 

MARCELA:         Eso decías.

 

AUGUSTO:         Te lo demostré en los hechos.

 

MARCELA:         ¿Cuáles hechos?

 

AUGUSTO:         Separarme de Alicia.

 

MARCELA:         No lo creo. ¿Qué otros hechos?.

 

AUGUSTO:         Los que no se pueden fingir.

 

MARCELA:         Sigo sin creerte.

 

(PAUSA)

 

AUGUSTO:         ¿Y lo que pasaba en la cama?

 

MARCELA:         De nuevo la grosería.

 

AUGUSTO:         La verdad! Hay cosas que no se pueden fingir. No quiero ser más

 

                             grosero.

 

MARCELA:         Sos muy poco hombre.

 

AUGUSTO:         Antes me decías lo contrario.

 

(PAUSA. MARCELA INTENTA CONTENER SU FURIA)

 

MARCELA:         Me parece que sabés muy poco del amor Augusto. Hay cosas que sí se

 

                            pueden fingir. Y palabras. Y actitudes. Y hasta estados de ánimo o

 

                            emociones.

 

AUGUSTO:         ¿Qué querés decirme?

 

MARCELA:         Que no alardees de lo que pasó. No te olvides que al final me fui. Me

 

                            encontraste en un momento que.....necesitaba a alguien.

 

AUGUSTO:         ¿Querés decir que me usaste?

 

(SILENCIO DE MARCELA)

 

AUGUSTO:         Estás tratando de sacarte la culpa de encima. Conozco muy bien

 

                            cuando las mujeres se sienten satisfechas y disfrutan de una relación..

 

MARCELA:         O simulan que disfrutan y estar satisfechas.

 

(AHORA EL QUE CONTIENE SU FURIA ES AUGUSTO)

 

AUGUSTO:         ¿Porqué harías eso?

 

MARCELA:         Menos que nada era.

 

(AUGUSTO SE ACERCA A MARCELA Y SU TONO CAMBIA)

 

AUGUSTO:         Así que te encamaste conmigo porqué no tenías a nadie. ¿Eso querés

 

                            decirme?

 

(MARCELA RETROCEDE UN POCO ASUSTADA)

 

MARCELA:         Yo sólo...

 

AUGUSTO:         ¿Que vos sólo lo hiciste para satisfacer tu vanidad? Para demostrarte

 

                             que podías levantar al marido de tu hermana si te proponías

 

MARCELA:         No......

 

AUGUSTO:         Sí es cierto. Lo que no decís es que después de levantártelo, en la

 

                             cama te gustó. Te enloqueció. Te volviste loca porque nadie te había

 

                             cogido como lo hice yo. Confesalo!

 

MARCELA:         ¿Estás loco? ¿Qué te pasa? Calm...

 

(AUGUSTO SE AVALANZA SOBRE MARCELA LA ABRAZA CON FUERZA, LA BESA CON  VIOLENCIA. MARCELA SE RESISTE INTENTANTO SEPARARSE PERO LE RESULTA IMPOSIBLE)

 

AUGUSTO:         (DESPUES DE UNOS INSTANTES) Asi que ahora no querés. Te

 

                             hacés la estrecha conmigo. Quedate quieta que no te voy a soltar puta!

 

MARCELA:         Por favor no...

 

(AUGUSTO LA VUELVE A APRETAR Y LA HACE CALLAR TAPANDOLE LA BOCA. MIENTRAS TANTO LA VA LLEVANDO HACIA UN COSTADO. CUANDO VE EL ATAUD SE DIRIGE HACIA EL)

 

AUGUSTO:         Yo te voy a enseñar...Aquí sobre el cajón. Aquí...

 

MARCELA:         No...

 

(AUGUSTO LA OBLIGA A ACOSTARSE SOBRE EL CAJON Y COMIENZA A MANOSEARLA)

 

AUGUSTO:         Si! Y mejor que no te resistas porque va a ser peor para vos.

 

(MARCELA FORCEJEA Y LUCHA CON TODAS SUS FUERZAS PERO AUGUSTO POCO A POCO LA SOMETE. LA OBLIGA A DARSE VUELTA CON LA CARA SOBRE EL CAJON Y LE LEVANTA LA POLLERA CASI DESGARRANDOLA. SE ABRE LA BRAGUETA Y SE COLOCA CON VIOLENCIA SOBRE ELLA. EN MEDIO DE LOS GRITOS ASUSTADOS Y FURIOSOS DE MARCELA SE CONSUMA LA VIOLACION  SOBRE EL FINAL INGRESA ALICIA QUE OBSERVA LA ESCENA SIN INTERVENIR. CUANDO TODO TERMINA SE PRODUCE UN SILENCIO ABSOLUTO Y UNA EXTRAÑA QUIETUD. ALICIA SALE SIN QUE LA VEAN. DESPUES DE UNOS INSTANTES AUGUSTO SE LEVANTA ARREGLANDOSE LA ROPA. MARCELA QUEDA UNOS SEGUNDOS MAS TIRADA  SE INCORPORA, SE SIENTA MIRANDO HACIA EL FONDO Y SE ARREGLA TAMBIEN LA ROPA. NINGUNO DE LOS DOS HABLA. AUGUSTO SE PASEA POR EL LUGAR Y MARCELA SE QUEDA QUIETA SENTADA. ENTRA OTRA VEZ ALICIA. EL PRIMERO EN VERLA ES AUGUSTO)

 

 ALICIA:              ¿Me estaban esperando?

 

(MARCELA SE SOBRESALTA. SE ARREGLA CON RAPIDEZ. SE INCORPORA Y SE DIRIGE HACIA UN COSTADO AUNQUE EVITANDO MIRAR A AUGUSTO Y A SU HERMANA. ALICIA SE DIRIGE HACIA DONDE ESTAN LOS CIGARRILLOS, TOMA UNO Y LO ENCIENDE)

 

ALICIA:               ¿Alguien quiere?

 

(ANTE EL SILENCIO DE LOS OTROS DOS DEJA EL PAQUETE DONDE ESTABA)

 

ALICIA:               Bueno veo que están absolutamente silenciosos. ¿Pasa algo?

 

(PEQUEÑA PAUSA)

 

AUGUSTO:         No, nada. Como no estabas nos quedamos un rato a esperarte.

 

ALICIA:               Si. Ya veo. ¿Sabés Marcela que me extraña que te hayas sentado sobre

 

                             el  ataud.? Me pareció antes que no te gustaba mucho.

 

(MARCELA JUNTA FUERZAS PARA REARMARSE)

 

MARCELA:         Es lo único que está limpio en este lugar.

 

(PAUSA)                     

 

MARCELA:         ¿Dónde estabas?

 

ALICIA:               ¿Qué te pasa?

 

MARCELA:         Nada!

 

ALICIA:               Parecés..... enojada.

 

(MARCELA ESQUIVA LA MIRADA)

 

ALICIA:               Vuelvo a preguntar, ¿pasó algo?

 

MARCELA:         Nada. Permiso. Tengo algo que hacer.

 

(SALE.)

 

ALICIA:               .....si no lo quieren decir...ustedes sabrán

 

AUGUSTO:         (UN TANTO IRRITADO) Ya te dijimos los dos que no pasó nada.

 

                            ¿Qué buscás?

 

ALICIA:               Está bien. Dejemos las cosas así.

 

AUGUSTO:         Tu eterna manía de querer encontrar algo raro debajo de todo..

 

ALICIA:               Augusto por suerte ya no vivo con vos, así que haceme el favor de

 

                             dejar de tratarme como cuando desgraciadamente estábamos juntos..

 

AUGUSTO:         ¿Qué decís?

 

ALICIA:               (FIRME) Que no grites más.

 

(PAUSA. AUGUSTO LA MIRA EXTRAÑADO. REACCIONA)

 

AUGUSTO:         Tocado. Veo que algunas cosas cambiaron.

 

(ENTRA MARCELA, SE LA VE MEJOR ARREGLADA Y PEINADA)

 

ALICIA:               ¿Estás bien?           

 

MARCELA:         Si. Perdoname lo de antes. Estaba preocupada.

 

ALICIA:               No entiendo porqué. Fui a pasear  y a reflexionar un poco.

 

AUGUSTO:         ¿Y llegaste a  alguna conclusión?

 

ALICIA:               No todavía. Sólo intuiciones.

 

AUGUSTO:         Intuiciones. Tiene algo de mágico esa palabra.

 

ALICIA:               Puede ser. Depende cómo se use. A mi me pasa por ejemplo cuando

 

                            pinto. Siento, veo ciertas formas, colores, sonidos . Con las personas

 

                            me pasa lo mismo. Y casi nunca me equivoco..

 

AUGUSTO:         Mire usted. Interesante ¿no Marcela?

 

MARCELA:         (SECA Y DURA)   Si. Mucho. Pero no estamos aquí para divagar

 

                            sobre la intuición.

 

ALICIA:               Tenés razón.

 

(PAUSA)

 

MARCELA:         ¿Entonces?. ¿Llegaste a alguna conclusión?

 

ALICIA:               Todavía no. Pero falta poco.

 

MARCELA:         No te entiendo. ¿Cuánto falta? ¿Minutos, horas, meses?

 

ALICIA:               Poco. Falta poco. Seguramente en poco tiempo se produjeron o se van

 

                            a producir hechos que van a aclarar el panorama.

 

AUGUSTO:         Hablás como un oráculo. O como una vulgar tiradora de cartas de

 

                            tarot, o como un horóscopo de un semanario femenino de actualidad.

 

ALICIA:               Augusto si no te gusta lo que digo o cómo lo digo, ahí tenés la puerta.

 

(SILENCIO. AUGUSTO MIRA A ALICIA Y DESPUES A MARCELA BUSCANDO SU COMPLICIDAD.)

 

AUGUSTO:         Muy bien. Pero quiero recordar que fui invitado a esta reunión. Y que

 

                            además de viajar varias horas me embarré hasta el culo para cumplir

 

                            con esa invitación.

 

ALICIA:               Ya paró de llover.

 

AUGUSTO          ¿No tenés nada que decir?

 

MARCELA:         No por ahora. Si te invité fue porque legalmente todavía

 

                            sos el marido de Alicia y necesitamos tu consentimiento..

 

AUGUSTO:         ¿Nada más?

 

MARCELA:         Nada más.

 

(PAUSA )

 

MARCELA:         ¿Entonces Alicia?

 

ALICIA               Entonces Marcela, creo que deberías ir a hablar con la gente y

 

                             preguntarles que opinan ellos.

 

MARCELA:         No tengo que ir a preguntarles a los empleados qué opinan sobre qué

 

                           tengo que hacer con mi propiedad.

 

AUGUSTO:         Estoy absolutamente de acuerdo. Es absurdo.

 

ALICIA:               Preguntarles por ejemplo qué saben de la administración de la estancia

 

                            después que me internaron.

 

MARCELA:         ¿Cómo? No te entiendo.

 

ALICIA:               Es fácil. Que te cuenten lo que pasaba  cuando yo no estaba y vos

 

                            vivías en Buenos Aires sin venir nunca aquí.

 

(PAUSA. AUGUSTO SE MUESTRA INQUIETO)

 

MARCELA:         ¿Qué pasaba?

 

ALICIA:               ¿Quién se encargó de la administración del campo?

 

(PAUSA. MARCELA SE QUEDA EN SILENCIO Y DIRIGE UNA FUGAZ MIRADA A AUGUSTO)

 

AUGUSTO:         Hablá claro. ¿A quién estás acusando?

 

ALICIA:               A nadie. Le pido a Marcela que vaya a hablar con la gente.

 

AUGUSTO:         Sabés muy bien que fui yo quien se encargó de la administración de

 

                             esto porque no había nadie que se hiciera cargo. Y traté de hacer todo

 

                             lo posible para salvar algo que es insalvable.  No sé qué pueden decir

 

                            esos infelices de mí, cuando lo único que saben hacer es tomar mate

 

                            debajo de los árboles. Nunca pude conseguir que trabajaran aunque sea

 

                             la tercera parte de lo que debieran..

 

ALICIA:               Ellos no dicen eso.

 

AUGUSTO:         Y vos por supuesto le crees a ellos y no a mi.

 

ALICIA:               Por supuesto. Ellos no pudieron firmar ninguna operación ni tomar

 

                            decisiones   de ningún tipo.

 

AUGUSTO:         Lo único que faltaría. Que ellos decidieran sobre lo que no les

 

                             pertenece.

 

ALICIA:               Algo les pertenece. Pero ese es otro tema. Marcela….¿ Augusto te

 

                             hizo firmar varios documentos, no?

 

(CASI AL MISMO TIEMPOS SE ESCUCHAN LAS VOCES DE AUGUSTO Y MARCELA)

 

MARCELA:         Sí.

 

AUGUSTO:         No te voy a a permitir que me acuses de nada. ¿Otra vez te volvieron

 

                             las alucinaciones? ¿O el delirio de persecución¿ ¿Seguís viendo

 

                             sombras extrañas por todas partes?. Sombras en el aire.

 

(ALICIA IGNORA A AUGUSTO Y SE DIRIGE A SU HERMANA)

 

ALICIA:               Te aconsejo que hagas memoria y te acuerdes de todo lo que firmaste.

 

                            Y andá a hablar con la gente. Te lo pido por favor.

 

AUGUSTO:         (ACERCANDOSE PELIGROSAMENTE A ALICIA) ¿No me

 

                            escuchaste? No te voy a permitir que me calumnies.

 

ALICIA:               No creo que tengas que indignarte. Si lo que estoy diciendo es mentira

 

                            te podés quedar tranquilo. Lo podrás probar.

 

AUGUSTO:         No tengo que probar nada. ¿Me entendés? Nada.

 

(TOMA A ALICIA DE LOS HOMBROS Y LA ZAMARREA. ALICIA LUCHA PARA SOLTARSE. MARCELA SE ACERCA Y GOLPEA CON FURIA A AUGUSTO)

 

MARCELA:         Soltala. Soltala te digo o voy a buscar a la policía.

 

(AUGUSTO DEJA A ALICIA Y SE ENFRENTA A MARCELA SONRIENTE)

 

AUGUSTO:         ¿Ahora te nacieron las agallas?

 

MARCELA:         Callate la boca y dejame escuchar a mi hermana! O te prometo que

 

                            llamo a la policía.

 

AUGUSTO:         ¿A la policía? ¿Vos? Te recuerdo que hay cosas que no vas a poder

 

                            contarles. Ni a ellos ni a tu hermana.

 

MARCELA:         Creo que sí. Que voy a poder.

 

AUGUSTO:         Vos sabrás hasta donde llega tu dignidad.

 

ALICIA:               Seguramente bastante más arriba que la tuya.

 

(AUGUSTO HACE UN GESTO DE ATACAR A ALICIA)

 

AUGUSTO:         Creo que te contagiaste la locura de tu hermana.

 

ALICIA:               ¿Nos vas a internar a las dos? Las cosas cambiaron Augusto.

 

AUGUSTO:         Eso crees vos.  ¿Pensás llevar a la justicia  las supuestas pruebas que

 

                             tenés  en mi contra?

 

(PEQUEÑA PAUSA)

 

                            Háganlo. Denúncienme. A la policía, a la justicia o a quien quieran.       

                           

(NUEVA PAUSA)

 

                            Ustedes ya están quebradas. Este campo no les pertenece más. Tienen

 

                            tantas deudas que no pueden  tener la esperanza. de recuperar ni una

 

                            mínima parte de lo que tenían.

 

(ASOMBRO EN MARCELA. DOLOR EN ALICIA)

 

MARCELA:         ¿A qué viniste Augusto?

 

AUGUSTO:         Una formalidad. Quería que ustedes cedieran el campo sin necesidad

 

                            de tener conflictos. Ni con ustedes, ni con esos estúpidos empleados

 

                            que todavía sueñan con proyectos utópicos. Pero si ustedes quieren

 

                             que  sea de otra manera no hay problemas. Será de otra manera.

 

MARCELA:         ¿Estás reconociendo que todo lo que dijo Alicia es verdad’

 

AUGUSTO:         No reconozco nada.

 

MARCELA:         ¿Que nos estafaste y nos robaste  la herencia de nuestros padres?

 

(PAUSA)

 

MARCELA:         Sos un hijo de puta!

 

AUGUSTO:         Después de lo pasó hace un rato te puedo permitir algunos insultos.

 

(MARCELA VA HACIA AUGUSTO CON INTENCIONES DE ATACARLO PERO ES RECIBIDA CON UNA MANO QUE LE RETUERCE LA SUYA Y LA OBLIGA A ARRODILLARSE EN EL PISO. ALICIA VA A SOCORRER A SU HERMANA PERO RECIBE EL MISMO TRATAMIENTO)

 

AUGUSTO:         Estúpidas! ¿Contra quién creen que están peleando?

 

(PAUSA. AUGUSTO SE ALEJA UNOS PASOS CONTEMPLANDO DIVERTIDO LOS ESFUERZOS DE LAS DOS HERMANAS POR INCORPORARSE)

 

ALICIA:               (TODAVIA DESDE EL PISO) Cambiaste muy rápido los argumentos.

 

AUGUSTO:         Las tácticas dependen de las circunstancias. A veces se puede ser

 

                             violento y frontal,  a veces hay que ser un tanto delicado y  elusivo.

 

                             Bueno se acabaron los discursos. Como les dije antes el campo ya está

 

                             totalmente perdido para ustedes. Las deudas superan el patrimonio

 

                             Así que tienen dos caminos. O se resignan y por ahí les hacemos un

 

                             regalito simbólico, o  pelean y pierden todo por la vía que elijan. En

 

                             ese caso se quedan en pelotas.

 

ALICIA:               ¿Y quienes son nuestros acreedores?

 

AUGUSTO:         Eso no les interesa, creo. No importa quien figure como acreedor.

 

                            Lo importante es quien es verdaderamente el que maneja los dados.

 

ALICIA:               Estás un poco evasivo. ¿No sos vos por casualidad?

 

AUGUSTO:         Yo figuro como el principal acreedor. Si eso te satisface.

 

MARCELA:         Hijo de puta!

 

AUGUSTO:         No abuses Marcela. Puedo repetir la dosis. Y con las dos. (PAUSA)

 

                            Nunca dejes desairado a quien tiene el poder. La venganza puede ser

 

                             muy dura. Pero hoy estoy bondadoso. Les voy a dejar un tiempo para

 

                             que consideren mi propuesta. Si la aceptan podemos convenir cómo

 

                              sería el regalito, Si no......lo lamento por ustedes. Van a tener que ir a

 

                              pedir limosna o morirse de hambre. Voy hasta la casa. Y ahí espero,

 

                              digamos, ¿una hora? ¿De acuerdo?

 

(SALE. PAUSA ALICIA SE ACERCA A MARCELA Y LA ABRAZA. SE QUEDAN ASI DURANTE UN LARGO RATO)

 

ALICIA:               Lamento mucho lo que te hizo.

 

MARCELA:         ¿Lo viste?.

 

ALICIA:               Lo vi. Lo lamento mucho Marcela.

 

(MARCELA SE LARGA A LLORAR Y SE ENTREGA. ALICIA LE ACARICIA EL CABELLO)

 

ALICIA:               Ahora no sirve de mucho llorar. Vamos a tener que decidir. No nos

 

                             dejó mucho tiempo.

 

(SEPARA CON SUAVIDAD A MARCELA Y RECORRE EL LUGAR CON MUCHA PENA)

 

ALICIA:               Me va a costar mucho vivir sin todo esto. El campo, mi cuarto en la

 

                             casa, mi estudio....

 

(SEÑALA EL LUGAR CON UN BRAZO. MARCELA LA MIRA EN SILENCIO)

 

ALICIA:               Va a ser muy difícil.

 

MARCELA:        ¿Qué vas a hacer?

 

ALICIA:              Irme. No nos queda otra salida.

 

(LA MIRA A MARCELA QUE EVITA LA A SU VEZ LA MIRADA)

 

ALICIA:             ¿Y vos qué vas a hacer Marcela?

 

(PAUSA)

 

MARCELA:        No sé. Me siento tan…denigrada…tan inútil…tan poca cosa……

 

                            Yo no sé hacer nada Alicia. Nada. ¿Qué puedo hacer?

 

ALICIA:              Luchar.

 

MARCELA:        ¿ Para qué?

 

ALICIA:              Para vivir. Con dignidad.

 

MARCELA:        No…no sé ….No entiendo…. Perdoname.

 

(CAMINA LENTAMENTE A LA SALIDA)

 

ALICIA:             ¿Dónde vas?

 

(SIN CONTESTAR MARCELA SALE. ALICIA SE QUEDA INMOVIL EN EL CENTRO DEL ESCENARIO MIENTRAS LAS LUCES SE PAGAN LENTAMENTE)

 

FIN

 

holiboni@ciudad.com.ar

  

 Fin. VOLVER A TEXTOS TEATRALES

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