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ELLAS GANAN UN BUEN SUELDO

de  Rogelio San Luis

Esta obra ha sido cedida por el autor para su difusión, si bien quedan reservados todos los derechos de propiedad intelectual. El uso público de estas obras requiere el permiso del autor, así como abonar los correspondientes derechos al autor a o la entidad de gestión que él indique, a tal fin se inserta en cada texto su dirección electrónica.

 

ELLAS GANAN UN BUEN SUELDO

Rogelio San Luis

rogeliosl35@yahoo.com
 

(LUZ. ELLA, veinticinco años, entra por la izquierda. Se sienta en una silla y simula teclear rápida. Voz alta.)

ELLA.-¡Muy señores nuestros! ¡Muy señores nuestros! ¡Muy señores nuestros! ¡Muy señores nuestros! ¡Muy señores nuestros! ¡Muy señores nuestros!

(Agotada.)

No puedo. ¡No puedo más!

(EL, cincuenta años, entra furioso por la derecha, Trae un látigo en la mano.)

EL.-¿¿Se puede saber de qué se queja??

ELLA.-No. De nada.

EL.-Encima… ¡Me miente! ¿Voy a tolerar su comportamiento?

ELLA.-Perdone, señor. Hablaba sola. Cada una tiene sus costumbres.

EL.-¡Yo le pago para que trabaje! ¡¡No para que hable sola!!

(La amenaza con el látigo.)

¡¡Me dan ganas por su pérdida de tiempo…!!

(Tapa miedosa la cara con las manos.)

ELLA.-¡Desista, por favor!

(Latigazo en el suelo.)

EL.-¡¡Escriba!!

(Teclea nerviosa.)

ELLA.-Muy… señores… nuestros…

(Latigazo en el suelo.)

EL.-¡¡Más rápida!!

ELLA.-Muy señores nuestros.

(Latigazo en el suelo.)

EL.-¡¡Acelere!!

ELLA.-Muy señores nuestros. Muy señores nuestros.

(Latigazo en el suelo.)

EL.-¡¡Más!! ¡¡Mucho más!!

ELLA.-Muy señores nuestros. Muy señores nuestros. Muy señores nuestros.

(Tira el látigo por la derecha.)

EL.-¡¡Una incompetente!!

ELLA.-Señor… Hago lo que me dijo mi compañero antes de conseguir un trabajo mejor.

EL.-¡Qué gran empleado era!

ELLA.-No me discrimine. Estoy haciendo lo mismo que él.

EL.-¡Cuánta fantasía!

ELLA.-¡Y él cobraba el doble que yo!

EL.-El hombre es el rey de la creación. ¡Trabaja y rinde mucho mejor! Actualmente, las mujeres ganan un buen sueldo.

ELLA.-¡Una injusticia!

EL.-¡¡Se está rebelando!!

(Sumisa.)

ELLA.-No, señor.

(Va a su lado,)

EL.-¿Solamente ha hecho este trabajo? ¡Una mezquindad! Agotarse por eso…

ELLA.-Al estar embarazada…

EL.-¡¡Usted no puede quedar embarazada!!

ELLA.-Su madre lo estuvo de usted.

(Enojado.)

EL.-¡¡No le consiento semejante insolencia!!

(Señala el foro.)

¡¡Márchese inmediatamente!! ¡¡Está usted despedida!!

(Suplica de rodillas y manos juntas.)

ELLA.-¡Por caridad, distinguido señor! Usted está en el mundo por la bondad de ella. No me condene a vivir sola en la calle con mi hijo, Necesito pagar la casa, comer, comprar ropa, educarlo. ¡Se lo suplico!

(Sereno.)

EL.-Esto de ser un sentimental…

ELLA.-¡No sabe lo que se lo agradezco!

EL.-Estoy pensando en un empleo muy adecuado para usted.

(Ilusionada.)

ELLA.-¿¿Cuál es??

EL.-Ahí hay un cepillo y jabón.

ELLA.-Sí.

EL.-¡¡Friegue el suelo!!

(Resignada.)

ELLA.-Bueno.

(Lo coge, se pone de rodillas y friega.)

Si no hay más remedio…

EL.-¿Se ha quedado dormida?

ELLA.-No.

EL.-¡¡Prisa!! ¡¡Más prisa!! ¡¡La casa es grande!!

(Apura.)

ELLA.-Lo que usted ordene.

(Obedece y para sí)

Hijo, hijo mío. ¡Hijo que acabas de nacer en mis entrañas! Sé fuerte. Resiste en este cruel trabajo que me obligan a hacer. ¡No quiero que te mueras ni que sufras dentro de mí! ¡¡Espero que lleguemos a vernos!! Sé que te encontrarás con un mundo inhumano y sin escrúpulos, pero nosotros… ¡Tú y yo! No naufragaremos en él y seremos muy felices.

(Deseoso.)

EL.-Estoy observando…

ELLA.-¿Qué…?

EL.-Tienes unas piernas muy bonitas.

ELLA.-Por favor.

(Va hacia ella.)

EL.-¡Lo estás deseando!

(Se levanta.)

ELLA.-¡Nunca!

(Va a abrazarla.)

EL.-¡Ven a mí!

ELLA.-¡No!

(Mutis corriendo por la izquierda. La sigue.)

EL.-¡No te escaparás!

(Mutis corriendo por la izquierda. Por este término entra ELLA.)

ELLA.-¡Que hombre indigno!

(Por la izquierda entra EL y le ofrece sonriente un billete.)

EL.-¿Te parece poco…?

ELLA.-¡Ni por todo el oro el mundo!

(Lo guarda y la coge.)

EL.-Si te gusta gratis…

(Comienza a desnudarla.)

ELLA.-¡¡No!! ¡¡No!! ¡¡No!!

(Le da un puñetazo y cae al suelo.)

EL.-¡¡Obedece!!

ELLA.-¡¡Desgraciado!!

(Se echa encima de ella. Se apaga y se enciende la luz. EL está de pie y ELLA se viste derrotada en el suelo. Sonriente.)

EL.-Placentera aventura.

(Se levanta.)

ELLA.-He dejado de temerle. ¡Soy yo la que abandona este ruin trabajo!

EL.-¿Se va para perecer de hambre?

(Decidida.)

ELLA.-¡¡Ahora mismo!!

(Va al foro. La coge.)

EL.-¡¡De ninguna manera!!

(Forcejean)

ELLA.-¡¡Suélteme!!

EL.-¡¡Zorra!! ¡Deseas la libertad para denunciarme! Tienes sueño. ¡¡Mucho sueño! Precisas descansar. Es tan agotadora la jornada laboral…

(Le muestra un puñal. Aterrorizada.)

ELLA.-¡¡No!!

(Se lo clava en el corazón.)

EL.-¡¡Duerme!!

(ELLA cae muerta. El puñal llega al suelo. Coge el cepillo y jabón.)

Señorita cadáver…

(Se incorpora seria.)

ELLA.-¿Cuándo llegará mi paz?

EL.-Tu sangre ensucia mi empresa. ¡Son tan peligrosas las huellas! ¡¡Límpialas!!

(Friega sin fuerzas.)

ELLA.-No puedo… No puedo… No puedo…

EL.-Un pequeño esfuerzo.

ELLA.-Que haya una muerta más, ¿qué importa al mundo?

(Queda muerta. Le pone el puñal  en las manos Mutis de EL por la derecha. Entra con un saco. y la cubre. Para sí.)

EL.-Estas pobres suicidas embarazadas… ¡Qué poco instinto maternal!

(Mutis por la izquierda. Entra con una carretilla. Pone el saco en ella.)

¿Hacemos tu último viaje? ¡Siempre divierte!

(Mutis rápido con la carretilla por el foro. UN MOMENTO. Entra contento por foro.)

¡¡Todo ha resultado perfecto!!

(Se sienta y teclea.)

¡¡Muy señores nuestros!! ¡¡Muy señores nuestros!! ¡¡Muy señores nuestros!! ¡¡Muy señores nuestros!! ¡¡Muy señores nuestros!! ¡¡Muy señores nuestros!!

(Se levanta.)

¿Qué desea, señor? ¿En qué puedo serle útil?

(Simula darle la mano.)

¡Encantado de conocerle, señor policía! Dígame, dígame usted. Efectivamente, esa señorita trabaja aquí. ¡Muy trabajadora y competente! Tan abnegada… Se resigna a cobrar menos por el bien de la empresa. Estos tiempos de crisis… Hay épocas que no viene por estar embarazada y tengo que multiplicarme. Entre nosotros, la veo siempre deprimida. ¡Me preocupa tanto que haga un disparate. ¿Apareció en un pozo dentro de un saco?

(Por la derecha, se ve un saco. Introduce las manos y salen esposadas. Por la izquierda, se ve una carretilla.)

¡Soy inocente! Todo es para el transporte. ¿Detenerme? Elegiré un buen abogado y seré libre. ¿Cómo iba a violarla y asesinarla? Comprendan, señores jueces. Razonen. Matar a una mujer. Es un delito tan insignificante…

(Ajeno a todo, avance lento y cabizbajo hasta el foro.

OSCURO

La Coruña, 28 de mayo de 2.019

FINAL DE “ELLAS GANAN UN BUEN SUELDO”.

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