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TERRAE VITIS

de Ana Amparo Millás Mascarós

Esta obra ha sido cedida por el autor para su difusión libre y gratuita, si bien quedan reservados todos los derechos de propiedad intelectual. El uso público de esta obra requiere el permiso del autor y a fin de recabar la correspondiente autorización se inserta al final del texto su dirección electrónica.

 

TERRAE VITIS

 

DRAMA EN DOS ACTOS  y  UN EPILOGO

Ana Amparo Millás Mascarós

 

anamillas@hotmail.com

 

  

Valencia, 2005          

PERSONAJES :

 

CARMEN       - Mujer de unos 40 y pocos años, atractiva. Tiene dos hijas. Está desengañada de la vida iy harta de las infidelitdades de su marido.

EVA                - Es la hija mayor. Tiene 20 años. Se ha cansado de estudiar y casi a punto de terminar la carrera de psicología ha decidido abandonar la facultad.

LAURA           - La hija pequeña. De 16 años, aunque demuestra mucho más conocimiento que algunas personas mayores.

PEDRO          - Marido de Carmen. Mayor que ella, muy áspero y brusco. No está satisfecho de casi nada, y culpa de todos sus males a su mujer, con la que no comparte ni la cama.

FERNANDO  - El capataz del campo. Hombre joven, de unos 32 años, soltero y muy corrido.

JAUME          - Hermano de Carmen y amigo de Ferando, como este, también está soltero. De edad parecida al capataz.

ROBERT        - Encargado de la taberna que hay dentro del campamento de barracones para los temporeros. Treinta y seis años, llenos de muy mala baba. Es un borde y un mala sombra.

 

La acción transcurre en un campo de temporeros, durante la vendimia Francesa.

Época.- finales de la década de los años setenta.

Derecha e izquierda, las del actor.

 

ESPACIO ESCÉNICO

El espacio escénico está dividido en tres zonas claramente diferenciadas.

DERECHA.- Un pequeño comedor perteneciente a uno de los barracones destinados a los temporeros de las viñas que acuden con su familia a trabajar.

IZQUIERDA.- La taberna con una rústica barra de bar y un par de mesas, rodeadas de otros tantos taburetes o sillas, es la cantina.

CENTRO.- Bosque rodeado de árboles y matojos.

 

 

 PRIMER ACTO

 

ESCENA I

 

(Transcurre en la taberna.)

(Al momento de iluminarse la escena, por el lateral derecho entran las dos hermanas, LAURA y EVA, que después de cruzar el escenario se dirigen directamente hacia este lugar)

 

ROBERT- (Sonriente) ¿Qué desean las señoritas?

EVA- Quiero un cuba-libre, ¿tienes?

ROBERT- ¡Claro, preciosa! Aquí tenemos de todo… El local es humilde pero… (Con intención) el “género” es de primera… (A Laura) ¿Y a ti guapa qué te apetece?

LAURA- (Muy seca) ¡No tengo sed!

EVA- Venga, Laura, no seas niña y pide alguna cosa…

ROBERT- Si quieres puedo traerte un zumo… ¡Son muy buenos!

EVA- (Sin aguardar la respuesta de su hermana) Un zumo estará bien.

ROBERT- ¡Perfecto! (Desaparece tras la barra del bar)

LAURA- No me gusta estar aquí… Tío Jaime nos dijo que éste no era el lugar más adecuado para nosotras…

EVA- Tío Jaime es un anticuado, ¿qué pude haber de malo en tomar un refresco? Además él viene por aquí todos los días…

LAURA- Te has pedido un cuba-libre, y esa bebida contiene alcohol…

EVA- ¡Vale ya! Soy lo bastante mayor… No empieces ahora tu también a sermonearme…

LAURA- Continúo pensando que como se entere el tío de que hemos venido a este antro, no le hará ninguna gracia…

EVA- No tiene el porqué, si no se lo dices…

ROBERT- (Acercándose hasta ellas con una bandeja) ¡Muy bien! Aquí traigo el pedido… Un cuba-libre especial de la casa para la señorita, y un zumo para la jovencita… Me he permitido añadir un plato de aceitunas como aperitivo…

EVA- ¡Gracias!

ROBERT- A mandar… ¿Me permitís que os haga una pregunta?

EVA- ¡Por supuesto!

ROBERT- ¿Cómo es posible que un par de preciosidades como vosotras vengan a trabajar a este lugar?

EVA- Por obligación. No es santo de mi devoción estar aquí, pero mi padre se empeñó…

ROBERT- Eso es ser una buena hija… (Mirándola de arriba a abajo) Pero, tú ya eres bastante mayor para tomar tus propias decisiones.

EVA- (Halagada) ¡Vaya! Por fin alguien me toma en serio…

LAURA- Si hemos venido ha sido por ayudar a la familia.

ROBERT- Muy loable, pero este lugar es muy aburrido.

EVA- ¡Y que lo digas! Es un auténtico tostón… Llevamos a aquí casi dos semanas… ¿o sólo es una? El caso es que parece que hayan sido varios meses

ROBERT- Pues, si queréis a partir de hoy mismo os puedo ayudar a que las semanas restantes sean más soportables…

EVA- (Interesada) ¿Cómo?

ROBERT- Por estas fechas algunos pueblos de las cercanías están en fiestas, y por la noche un grupo de gente joven acostumbramos a desplazarnos hasta allí con el fin de pasar un rato divertido… ¿Por qué no os hacéis el ánimo y os venís? Seguro que hay sitio para vosotras.

EVA- ¡Sería estupendo!

LAURA- (A su hermana) Para hacerlo antes deberíamos pedir permiso.

EVA- No hace falta, al menos no por mi parte…

ROBERT- Haced lo correcto y pedir permiso a vuestros padres. Si os dejan venir ya sabéis, esta noche alrededor de las diez varios coches salen del campamento… (Robert se aleja y continúa con sus quehaceres)

LAURA- No me gusta ese hombre…

EVA- No me explico el porqué… Ha sido muy amable y además es bastante atractivo…

LAURA- ¿Atractivo? Eva, creo que debes ir al oculista…

EVA- ¿Qué entenderás tú de estas cosas?

LAURA- Posiblemente menos que tú, y como últimamente te ha dado por sentirte atraída por hombres mayores, todos te parecen perfectos…

EVA- Déjate de chiquilladas… Tiene unos ojos penetrantes e inquisitivos que le confieren a su aspecto un halo misterioso…

LAURA- Estoy harta de escucharte decir bobadas… No pienso ir.

EVA- Vendrás conmigo, de lo contrario… le contare todo…

LAURA- ¿Estás amenazándome?

EVA- No… Pero te aconsejo que no me pongas a prueba… No dudaré en contarle a padre…

LAURA- Nunca debí confiar en ti… Me has decepcionado. Jamás creí que serías capaz de utilizar una de mis confidencias en mi contra.

EVA- Tampoco es tanto lo que te pido. En esa ocasión yo te tape, para que nadie se diera cuenta de nada, ahora sólo te pido que hagas lo propio.

LAURA- Has cambiado mucho, antes se podía confiar en tu discreción.

EVA- Mira Laura las dos sabemos muy bien lo que nos llevamos entre manos, no hay porque dramatizar… Además estoy harta de los sermones de padre: “No hagas eso”, “No vayas a ese sitio”… No parece querer darse cuenta de que ya soy toda una mujer y que como tal necesito comportarme…

LAURA- Él, al igual que tío Jaime lo hace para evitar que des un mal paso… Y lo cierto es que si alguno de ellos conociera tu intensa vida sexual…

EVA- ¿Qué harían? Atarme o encerrarme en casa para preservarme de la “depravación” y el vicio del mundo exterior… Por favor, no me hagas reír.

LAURA- No es motivo de burla… Padre seguro que sufriría un ataque…

EVA- ¿Y cómo crees que le sentaría conocer que su hija pequeña, la niña de sus ojos, ya no es virgen?

LAURA- No serías capaz de darle semejante disgusto…

EVA- Complace mi petición y jamás conocerá de mis labios nada sobre ese suceso…

LAURA- A veces resultas odiosa… (Pausa) ¡Está bien, tú ganas! (OSCURO. Durante los segundos que dura la transición se escuchan primero el barullo producido por las risas de un grupo de gente, seguido por el de los motores de varios coches alejándose)

 

ESCENA II

 

(El lateral derecho se encuentra en semipenumbra. En él se encuentran los muebles propios de un pequeño comedor-cocina, mesa, sillas, un mueble funcional, que hace las veces de alacena y en donde se disponen algunos artículos básicos. Todos ellos han de ser rústicos. Ubicadas en el foro unas cortinas practicables que dan paso a las literas, escondidas tras ellas; otra puerta, también practicable en la pared de la derecha da salida a la calle. En un rincón de este espacio escénico hay una estufa de leña. También hay una percha en donde están colgadas, chaquetas, linternas…) (En escena, Carmen, Sentada junto a la mesa está muy nerviosa)

 

EVA- (Desde detrás de las cortinas) ¡Por fin dentro de pocos días todo habrá terminado!

CARMEN- (Habla para si misma) Por suerte o por desgracia, así será…

EVA- (Saliendo) Estoy harta de este lugar… Llevamos aquí casi cuatro interminables semanas y no veo el momento de irme…

CARMEN- No se de que te quejas… Estas últimas semanas has salido todas las noches en compañía de las amigas que habéis hecho…

EVA- ¡Ya! Pero no iras a comparar esto con nuestra ciudad… Además, esto de la vendimia está demodé… ¡Menos mal que mis amigas no pueden verme en este maldito barracón! Sería el hazme reír de todas ellas…

CARMEN- Unas buenas amigas jamás harían eso…

EVA- ¿Qué sabes tú de mis amigas?

CARMEN- ¡Nada! Nunca me las has presentado…

EVA- A casa iba a llevarlas. A un cuchitril poco más grande que este en donde ahora estamos…

CARMEN- Nuestro piso no tendrá lujos pero, es nuestro hogar…

EVA- ¡Por favor, no seas cursi!

CARMEN- Del mismo modo te pido que no te quejes…

EVA- Tengo todo el derecho a quejarme… Es de locos que padre pida sus vacaciones en septiembre para desperdiciarlas de este modo… He venido aquí en contra de mi voluntad. De quedarme en Valencia, seguro que estaría en algún lugar mucho más sofisticado…

CARMEN- ¿Con él?

EVA- ¡Pues claro!… Mi deseo, que nadie se ha preocupado de tomar en cuenta, era haber pasado estas “vacaciones” en su compañía…

CARMEN- También yo me hubiese quedado de buena gana… (Alterándose cada vez más) Tampoco deseaba venir… No tenía una razón concreta, pero no quería venir. Y haz el favor de no culparme… Si hemos de señalar a un culpable en todo caso  apuntaremos hacia tu padre. Él es quien tendrá la culpa de lo que aquí ocurra…

EVA- Y quien está acostumbrado a todo esto desde pequeño, para él se ha convertido en una tradición... No debería forzarnos a venir…

CARMEN- (A la suya) En su afán por ganar dinero, para tapar los muchos agujeros de nuestra economía, nos ha embarcado un año más a toda la familia… Y mi hermano no ha resultado de gran ayuda, pues en ningún momento contribuyó a quitarle la idea de la cabeza…

EVA- ¡Ala, todos a deslomarnos en la vendimia!… Y en un lugar nuevo, por lo menos donde íbamos antes todos nos conocíamos y ya habíamos hecho amigos fijos…

CARMEN- (Sin prestarle atención) Debería haber hecho valer mi criterio y no transigir tan fácilmente…

EVA- ¿Qué dices madre? Ya sé que no te ha hecho gracia que me haya enamorado de un hombre mayor que yo… Pero estas cosas no se pueden evitar…

CARMEN- ¡No es eso hija! El que me guste más o menos el hombre que has escogido nada tiene que ver con el motivo por el que me lamento…

EVA- (Toma asiento frente a ella) ¡No te entiendo! De no referirte a ese tema, no sé de qué me estas hablando.

CARMEN- (Mucho más nerviosa) Eva, necesito hablar con alguien de lo contrario me ahogaré…

EVA- En ese caso habla ya de una vez… Te escucho.

CARMEN- Eso intento Eva, mas no se como decírtelo ni tan siquiera a ti.

EVA- Estas consiguiendo asustarme... Puedes contarme cualquier cosa… Trataré de ayudarte.

CARMEN- Perdóname, pero en este caso tengo mis dudas… (Pausa)  y casi la completa seguridad de que lo que estoy a punto de confesarte vayas a entenderlo.

EVA- ¡Prueba, madre! Lo que no puedo comprender es el estado de inquietud en el que ahora te veo.

CARMEN- (Decidida) ¡Verás Eva! (Toma aire antes de iniciar su relato) Tu ya sabes, porque no es nuevo, que tu padre y yo últimamente… (Pausa) Lo que trato de decirte es que nuestro matrimonio no marcha nada bien, aunque lo mejor sería precisar que no funciona en ninguno de los sentidos. Él, cada vez con más frecuencia se ausenta de casa, aunque esto tampoco representa una novedad, ¡ya lo sé!… Incluso alguna que otra noche la pasa fuera de ella, y lo cierto es que ha llegado a no importarme ni este hecho y tampoco donde, ni con quien está… (Eva hace un gesto de impaciencia) No, por favor, no digas nada… Al principio me mortificaba, pero hace ya mucho tiempo que su desinterés para conmigo al final se ha hecho reciproco… Ahora soy yo a la que no le interesa lo que él haga o deje de hacer… Sólo me importáis vosotras, y es esa la única razón que me hace continuar a su lado…

EVA- (Asombrada) ¿Tratas de decirme que piensas separarte de padre?

CARMEN- Entre otras cosas, sí.

EVA- ¿Otras cosas?

CARMEN- Sí, Eva… Quiero rehacer mi vida. Necesito volver a sentirme llena de esa ilusión que he ido perdiendo con el paso de los años… He de lograr de nuevo la estabilidad emocional, porque en caso contrario acabaré volviéndome loca… Es posible que sin lo que ahora me ha sucedido hubiese acabado mis días al lado de tu padre, entristecida, marchita, e indiferente…

EVA- ¡Pero que estas diciendo, ni que fueras a morirte mañana!

CARMEN- Espero que no sea así… No, en este momento… Por ese motivo lo que deseo es tener la posibilidad de decidir libremente que es lo que quiero hacer durante el resto de mi vida… Antes no lo sabía me había limitado a dejarme llevar por la monotonía de una existencia que cada día se iba volviendo más gris… Vosotras ya soy mayores, dentro de muy poco comenzaréis vuestra propia vida, y ya no me necesitaréis…

EVA- (Seria) No sé, donde quieres ir a parar…

CARMEN- Todos estos preámbulos son para tratar de hacerte ver que yo también tengo derecho a ser feliz… Y que junto a vuestro padre, ya no lo puedo conseguir… Ya es tarde, existe demasiado rencor entre nosotros dos…

EVA- Quizás, si hablases con él, como ahora lo estas haciendo conmigo las cosas podrían tener solución…

CARMEN- No, Eva, entre nosotros ya nada puede ir a mejor… Lo único que conseguiremos, si continuamos juntos, es deteriorar todavía más nuestra maltrecha convivencia… Y al final, una vez u otra alguno de los dos acabaría por estallar…

EVA- ¡Y has decidido ser tu quien lo haga! ¿No?

CARMEN- Sí, porque ahora he podido comprobar que soy capaz de empezar de nuevo…

EVA- ¿Sola?

CARMEN- ¿Acaso crees que no puedo hacerlo? Si tuviera necesidad de trabajar, lo haría… Antes de que nacieras, tenía un buen trabajo como secretaria en una firma de abogados, pero tu padre me obligó a dejarlo… Nunca ha querido que dispusiese de independencia económica, de esa forma me tenía sometida a su sueldo, que por cierto siempre me ha escatimado, dándome sólo lo justo para comer y poco más… Pero has acertado, no voy a hacerlo sola… Como te he dicho antes hay otros motivos y uno de ellos, el más importante, es un hombre…

EVA- (Escandalizada) ¡¡Madre!! ¿Cómo has podido?

CARMEN- No esperaba que lo entendieses, pero tampoco que pusieras el grito en el cielo.

EVA- ¿Cómo quieres que me tome el hecho de que mi madre se haya liado con otro?

CARMEN- (Suplicando) Por favor, al menos trata de entenderme… Junto a él me he sentido de nuevo una mujer… Lo único que busco y deseo es encontrar un poco de apoyo por tu parte…

EVA- ¡Apoyo! ¡Te has vuelto loca!… ¿Estas pidiéndome que apoye tu infidelidad?… ¡No me lo puedo creer!…

CARMEN- Sólo confío en que esto no nos distancie… Yo continúo siendo la misma…

EVA- (Enfurecida) ¿La misma? ¿Estás segura? Acabas de darle la vuelta a tu vida haciendo lo que jamás pensé que pudieras ser capaz de hacer, acostarte con “otro”… ¿Te das cuenta? ¡Has convertido a papá en “cornudo”!… Y a nosotras, con la excusa de que ya somos mayores, nos abandonas… Y todavía tienes la desfachatez de decir que continúas siendo la misma…

CARMEN- Mis sentimientos por vosotras no han cambiado lo más mínimo. Todo lo que suceda, de ahora en adelante, en mi vida jamás cambiara el hecho de que soy vuestra madre, y como tal deseo lo mejor para las dos… Únicamente, te estoy pidiendo que trates de comprender que yo también tengo derecho a disfrutar de la vida…

EVA- Y, a partir de ahora piensas hacerlo al lado de ese “otro”… Estás de atar. (Despreciativa) ¿Se puede saber quien es?… ¿Lo conozco? No creas que me interesa ni lo más mínimo conocer su nombre, pero en estas circunstancias suele ser la pregunta obligada…

CARMEN- No hace falta que seas sarcástica… Sí le conoces… Él es… ¡Julián!…

EVA- ¡¡¡Julián!!! ¡¡¡El capataz!!! ¡Vaya un disparate por tu parte! Estás mucho más loca de lo que creía…

CARMEN- ¡Vaya, esta si que es buena! De manera que tu quieres abandonar los estudios, después de todos los sacrificios que nos ha costado el que estuvieses en la universidad, a falta de un curso para terminar la carrera de psicología, y es a mi a quien estás acusando de cometer una locura por querer romper las cadenas de un matrimonio que cada vez está más abocado al desastre… No te das cuenta de que la compresión que antes me pedías para que entendiera tu decisión de irte a vivir junto a ese hombre, por el que has perdido la cabeza, es lo único que ahora en justa correspondencia te solicito…

EVA- ¿No te da miedo el ridículo?

CARMEN- Mucho más ridícula me he sentido estos últimos años fingiendo y engañándome a mi misma intentando salvar una convivencia que se venía abajo sin remisión…

EVA- Pero, si es que él es mucho más joven que tú…

CARMEN- ¿Ahora es importante la edad? Cuando me hablaste del hombre, al que conociste apenas unos días antes de venirnos a la vendimia y por el que piensas colgar todo, incluso a tu novio de siempre, ese no era ningún impedimento para cuestionar tu decisión de continuar adelante con esa relación que, por el momento, todavía está en la cuerda floja… Entonces, la edad no era importante… Y creo recordar que me dijiste que él te llevaba diez años de delantera…

EVA- ¡No es lo mismo!

CARMEN- ¿Cuál es la diferencia? Él te saca a ti diez años, y yo le llevo los mismos a Julián… Si en esta ocasión, como en tantas otras, las matemáticas no fallan estamos empatadas.

EVA- Es completamente diferente… ¿No lo ves, madre? Lo tuyo seguro que sólo se trata de un capricho pasajero… ¿Tan ciega estás que no puedes verlo?

CARMEN- ¡Basta ya! Lo único que acierto a discernir con total claridad, es el hecho de que lo que está bien para la hija no lo está para la madre… ¡Viva el amor libre! Pregonáis, los jóvenes de ahora en cuanto tenéis ocasión y aunque no venga a cuento. (Pausa) Creía que vosotros presumíais de no tener ningún tabú respecto al sexo…

EVA- ¡Y no lo tenemos!…

CARMEN- (Indignada) ¡Ya!… No los tenéis para con vosotros, pero sí para los demás… Como si no fuera suficiente la represión que los de mi generación han sufrido ahora sois vosotros, los que proclamáis la libertad, los primeros dispuestos a censurar las acciones de los demás…

EVA- No te lo tomes así… A tu edad ya no se pueden cometer ciertas locuras.

CARMEN- Llamas locura al derecho de ser feliz…

EVA- Sí, si para ello destrozas una familia…

CARMEN- Cuanto me he equivocado contigo, Eva, hija…

EVA- Procura ser más sensata, madre.

CARMEN- ¡Sensatez! Esa palabra resulta inusual dicha por ti… Ha sido un error por mi parte pensar que en ti encontraría a una amiga… Me ha quedado muy claro que nada más puedes ser mi hija… La que además de siempre exigir comprensión, y nunca estar dispuesta a ofrecerla, ha decidido erigirse en mi peor juez…

EVA- Por favor, no seas tan melodramática… No tardarás en comprender que mi postura no es fácil y entonces entenderás que lo que piensas llevar a cabo es irreflexivo e infantil… (Lentamente inicia el mutis por donde entró)

CARMEN- (Antes de que Eva desaparezca) No pierdas la tranquilidad hija, yo puedo entenderlo todo… ¡Todo! (Mientras ella esconde la cabeza entre las manos, y las lágrimas brotan de sus ojos, se produce la MUTACIÓN)

 

ESCENA III

 

(El mismo día al anochecer. La luz incide sobre la taberna) (Robert, permanece entre cajas)

 

JULIÁN- (Sale, acompañado de JAIME, por el lateral opuesto, y cruzan el escenario. Dialogan mientras se dirigen a la taberna) Este año las cosas van muy bien, el clima está acompañando y la corta está desarrollándose a tan buen ritmo que las uvas ya están listas para despalillar(Sombrío) y creo que a lo sumo en unos días los temporeros concluirán su trabajo.

JAIME        - El patrón te gratificará con una buena prima…

JULIÁN- Los lagares están repletos y el buen tiempo ha permitido que la pruina que cubre los hollejos esté intacta… Sin duda será una buena cosecha…

JAIME        - Debes estar satisfecho…

JULIÁN- (Confidencialmente) Y lo estoy… porque además este año la suerte, o quien sabe si el destino, está de mi lado… En estas últimas semanas he conocido a una persona muy especial

JAIME        - Déjame adivinar… Me juego un par de cervezas a que esa persona (Divertido) además, de llevar falda tiene un cuerpo sinuoso… ¿He acertado?

JULIÁN- De lleno… Pero no vayas a creer que nada más me atrae de ella su físico…

JAIME        - (Asombrado) ¡Eso si que es nuevo! Normalmente es en lo primero, y en lo único, en lo que te sueles fijar…

JULIÁN- Esta vez es diferente… Te aseguro que nunca he conocido otra mujer como ella. Es maravillosa, creo que a su lado mi vida cambiaría por completo…

JAIME- (En tono de burla) ¡Oye, no tendrá una hermana! ¡Podríamos hacer dobles parejas!

JULIÁN- (Molesto) Si te lo vas a tomar a guasa no tengo porque contarte nada más…

JAIME        - ¡Tranquilo hombre! No era mi intención molestarte… Vayamos a la cantina a tomar unas cervezas, que naturalmente pagarás tú para satisfacer tu deuda, y aquí no ha pasado nada… (Ya en la cantina se instalan en la barra) (Sentados alrededor de una mesa, dos hombres beben y dialogan entre sí sin voz audible)

JULIÁN- ¡Robert!… ¿Dónde estas? (Al momento sale ROBERT) Que sean un par de dobles, hoy paga este…

ROBERT- (Habla con un deje de burla mientras escancia las cervezas del surtidor) ¿Qué hay Julián? ¿Imagino que para esta noche tendrás un buen plan?

JAIME        - (Intrigado) ¿La conoces?

ROBERT- No “personalmente”, es la primera vez que la veo por aquí… Aunque ya me gustaría, ya… (Deja las jarras sobre el mostrador) (Julián, haciendo oídos sordos, las coge, se dirige a una de las mesas) (El cantinero, con  muy mala baba, eleva la voz) Convendrás conmigo que la “dama” tiene un buen revolcón… ¿No es así macho?

JULIÁN- (Encarándose con él) ¡No eres más que un cerdo!… (Jaime retiene a Julián haciéndole desistir de su intención de pelearse) ¡Un cerdo, y un cretino!…

ROBERT- (Desafiante) ¡Eso, no lo repites en la calle!…

JULIÁN- (Haciendo esfuerzos por tragarse las ganas que siente de hacerle tragar sus palabras) ¡Da gracias de que no lo haga ahora mismo!… Por suerte tengo cosas mucho más importantes que hacer y no voy a perder el tiempo partiéndome la cara contigo… Ya habrá otro momento para ajustarte las cuentas…

ROBERT-¡Qué miedo! (Envalentonándose) ¡La camisa no me llega al cuerpo!…

JAIME        - ¡Déjalo estar, y vamos a la nuestra! (Julián, es empujado por Jaime, que lo conduce hasta la mesa) No merece la pena.

ROBERT- (Buscando gresca) ¡Mirad al amo del corral!… Tras llevarse la mejor “pieza”, esconde la cabeza…

JAIME        - (Intentando impedir el enfrentamiento) ¡Olvídalo¡ Sólo trata de provocarte.. Y si la chica vale tanto como dices no pierdas el tiempo con ese borde…

ROBERT- …O el rabo entre las piernas… (Tras una risotada insultante desaparece tras la barra)

JAIME        - (Confidencialmente) Recuerda que a cada cerdo le llega su San Martín…

JULIÁN- (Dándole una palmada) ¡Tienes razón, Jaime! (Los dos toman asiento) No quiero que nada, y menos ese cabrón, me impidan pasar esta noche en su compañía…

JAIME        - (Sorprendido) ¡Joder! Esa chica ha de ser excepcional. Nunca te había dado tan fuerte…

JULIÁN (Bebe) Jamás una mujer me había hecho sentir así…

JAIME        - ¡Será la novedad! Si mal no recuerdo, hace dos años te liaste con una que, además de otras cosas, te tenía sorbido el seso…

JULIÁN- Aquello fue muy diferente… Esa historia sólo desembocó en una pasión desenfrenada, sin más consecuencias y pasados dos meses el ardor se enfrío… (Trascendente) Esto es mucho más…

JAIME- No te reconozco y me estas empezando a asustar… ¿No me digas que te has enamorado?

JULIÁN- No sé si esto será amor. Es ese, tal vez hasta ahora, un sentimiento completamente desconocido para mi… Sólo puedo decirte que mi único deseo es estar junto a ella y en mi pensamiento siempre está presente… Las horas se me hacen interminables cuando no la tengo a mi lado… No es ningún secreto, sobre todo para ti que me conoces bien, que por mi vida han pasado unas cuantas mujeres, pero ninguna se puede comparar con ésta, te lo aseguro…

JAIME        - (Palmeándole la espalda, al tiempo que inicia un brindis) Pues nada hombre sin duda eso es amor… Si lo tienes tan claro adelante. (Los dos beben)

JULIÁN- Así lo haremos apenas ella resuelva su vida…

JAIME        - (Cauto) ¿Tiene algún problema con la justicia?

JULIÁN- No exactamente…

JAIME- En ese caso no entiendo… Oye, no será una de esas “hippies” llenas de contradicciones y misterios…

JULIÁN- No, es eso… No es una joven, sino una mujer…

JAIME        -  (Extrañado) ¿Ahora te ha dado por salir con maduritas? ¡Vaya, vaya! El impenitente don Juan ha ampliado su, por otra parte, ya dilatado registro…

JULIÁN- (Serio) No le veo la gracia… Lo que te estoy diciendo no es motivo de chanza…

JAIME        - De acuerdo hombre, lo lamento…

JULIÁN- (Trascendental) Es mayor que yo y su problema es exclusivamente marital…

JAIME        - (Sorprendido) ¡Estás diciéndome que te has liado con una mujer casada!… Hazme caso y corta ahora que estas a tiempo. Esa historia no puede traerte más que un montón de problemas… ¡Estas loco!

JULIÁN- ¡Estoy loco, por ella!

JAIME        - Desde que te conocí, en el servicio militar, has cometido muchas tonterías, pero ésta supera con creces a todas las demás. Cuando se enteré el marido la cosa se complicará… Estas historias por lo general acaban mal… No te compliques la vida y aléjate de ella…

JULIÁN- Nada me importa lo más mínimo, sino puedo volver a verla… Lo único que me preocupa en este momento es que ella se decida a separarse legalmente…

JAIME        - ¡Lo dicho te faltan por lo menos una docena de tornillos! Estas aventurándote al pisar un terreno resbaladizo y muy peligroso… Hazme caso…

JULIÁN- ¡Bueno, ya está bien! En todo caso el problema es sólo mío… (Contrariado bebe de nuevo, después se levanta, deja el dinero sobre la mesa y abandona la taberna) ¡Ya nos veremos! (En cuanto JULIÁN hace mutis, Robert se acerca con un paño y una bandeja)

ROBERT- (Disimula, limpiando la mesa) ¡Esta vez, ese amigo tuyo, se ha metido en un buen lío!

JAIME        - ¿Qué sabes del asunto?

ROBERT- No todo lo que quisiera. Se de muy buena tinta, que su nueva conquista es una mujer casada. Pude ver que llevaba una alianza en el dedo anular… (Señala el dedo donde se acostumbra a llevar la alianza matrimonial) Estoy seguro de que es la primera vez que viene a este campo, una mujer así no pasa desapercibida…

JAIME        - Y eso lo sabes de “buena tinta”… (Cínico) No sabía que tu deporte preferido es espiar a los demás…

ROBERT- Me gusta estar informado…

JAIME        - (Irónico) Para saber donde meter mano…

ROBERT- Prevenir es mejor que curar…

JAIME        - ¿Dónde los viste?

ROBERT- Estaban en una de las bancadas cerca del bosque…

JAIME        - ¡Ya, y tu pasabas por allí de casualidad!

ROBERT- ¡Tal vez!… Que yo sepa el campo es terreno libre para pasear y también para tener algún “affaire”

JAIME        - ¿Y tú a que ibas, a lo primero o a lo segundo? (Se da una palmada en la frente) ¡Caray! Quizás lo que de verdad te gusta es hacer de “voyeur”

ROBERT- (Con brusquedad lo coge por las solapas de la chaqueta) No te consiento que me hables de ese modo…

JAIME        - (Quitándose de encima las manos de él) ¡Tranquilo, Robert! Sólo era una broma…

ROBERT- Cuidado con ellas… No me gustan… (Recoge la jarra de Julián, y se dirige hacia el mostrador) Te advierto que a más de uno, mucho más hombre que tú, le he roto las narices por pasarse de listo…

JAIME        - ¡Venga hombre no es para tanto!… Tómate una cerveza, te invito… Y ponme otra, ésta está caliente… (Robert escancia una jarra para él y otra para Jaime)

ROBERT- (Con dos jarras va hasta la mesa y toma asiento en uno de los taburetes) Voy a hacerte una confidencia…

JAIME        - (Saboreando su cerveza) ¡Que buena está la condenada!…

ROBERT- Tendrías que ver a la “pajara” que se ha apalancado Julián, “Bocato di Cardinale”

JAIME        - (A Robert) Tu dirás…

ROBERT- Veras, el caso es que yo iba detrás de ella…

JAIME        - ¿La seguías?

ROBERT- Hace ya unos días que le tenía ganas y buscaba una oportunidad para abordarla…

JAIME        - Buena pieza ha de ser la interfecta…

ROBERT- Cruzó por delante de mi taberna y su figura recortada contra la luz de la luna, me llamo la atención… ¿Dónde podía ir una mujer como esa, sola y a esas horas?… Desde que salió del campamento decidí seguirla a distancia... Al llegar cerca del bosque, se giró en mi dirección… Me vino justo para esconderme… Después, rápidamente, desapareció tras unos árboles… Me acerque hasta donde ella había desaparecido de mi campo de visión, y fue cuando los sorprendí juntos…

JAIME        - ¿A Julián y a ella?

ROBERT- (Asiente) De lo poco que pude captar, antes de que pasaran a la acción, ha de tener hijos… Aunque nadie lo diría, tiene un cuerpo que quita el hipo… y unas curvas que harían perder la cabeza a más de uno… (Con menosprecio) Y a Julián ya le conocemos, en cuanto una se le pone a tiro, no desaprovecha la ocasión…

JAIME        - Y tú no le vas a la zaga…

ROBERT- No le hago ascos a una real hembra.

JAIME        - ¡Y ésta lo es!

ROBERT- Me marche antes de que aquello subiera de tono… nadie me había invitado a la fiesta… (Ríe)

JAIME        - ¿Así, que es cierto que no es ninguna jovencita?

ROBERT- Rondará los cuarenta… Pero está para quitarse el “chapeau”, como dicen por aquí los gabachos…

JAIME        - ¡Puñetero Julián! Siempre ha tenido buen ojo para las mujeres… (Se levanta para concluir la plática)

ROBERT- (Con rencor) ¡Buen ojo y buena mano! Ser el capataz de la finca le ha permitido, en más de una ocasión ganarme por ella…

JAIME        - ¡Estas diciéndome que te ha quitado alguna conquista! ¡Increíble!… (Riéndose) No puedo ni imaginar que tu te dejes quitar nada, y mucho menos una mujer…

ROBERT- (Airado, adopta una posición de pelea) ¿Tienes ganas de pelea?

JAIME        - ¡Alto, ahí!… Es asunto tuyo si estas cabreado porque las cosas no te salieron como planeabas…Y si tienes ganas de pelearte con alguien, ya puedes buscarte a otro… Yo aquí he venido a trabajar y no para servir de saco contra el que practicar el boxeo… (Después de dejar el dinero sobre la mesa y hacer un rápido ademán de despedida, hace mutis) ¡Estás sonado, macho!

ROBERT- (Murmurando entre dientes mientras recoge las consumiciones) ¡Los muy cabrones!… Entre los dos siempre consiguen quedarse con las mejores… (MUTACIÓN)

 

ESCENA IV

 

(Al día siguiente de madrugada)

(El lateral derecho, donde está el comedor está en semipenumbra)

(Pedro, sentado en una silla junto a la mesa, no deja de beber. A su lado, además de un vaso de vino medio lleno, hay una botella vacía y otra en la que queda un dedo del mismo líquido)

(Transcurren unos segundos antes de que CARMEN, procedente del exterior, entre en el barracón. Su silueta se recorta contra el quicio de la puerta en una noche de luna llena. Abstraída con sus propios pensamientos y, sin apercibirse de la presencia de su marido, antes de cerrar la puerta, enciende una lámpara de gas portátil. Después, al encontrarse cara a cara, con Pedro que la mira con ojos acusadores, se sobresalta)

 

CARMEN- ¡Por Dios, Pedro!… ¡Vaya susto!… ¿Qué haces a oscuras?

PEDRO- (Bebe un trago de vino del vaso que sostiene en la mano) ¡Ya era hora de que llegases! ¿Dónde has estado?

CARMEN- (Irónica) Si te digo que paseando no me creerás.

PEDRO- Tienes razón, no creo que nadie salga a pasear… (Consulta su reloj) cuando son más de las dos de la madrugada…

CARMEN- He salido para que me diera el aire…

PEDRO- Ya veo que te ha dado bien… (La mira inquisitivo) Llevas el pelo alborotado.

CARMEN- (Intentando recomponer las greñas despeinadas) ¿Por qué me miras así?

PEDRO- ¿Cómo lo hago?

CARMEN- Me estas mirando como si esperaras encontrar sobre mi cuerpo las respuestas a las preguntas que no te atreves a hacerme.

PEDRO- ¿Acaso no puedo preocuparme por ti? ¡Eres mi mujer! (Bebe)

CARMEN- Hace tanto que no lo haces, que eso resulta toda una novedad.

PEDRO- ¿Quieres dejar de tirar con bala? Sólo te he preguntado de donde venías.

CARMEN- Y te he contestado… A lo mejor no lo que esperabas, pero lo he hecho... ¿Recuerdas cuantas veces te he hecho yo idéntica pregunta y tú me has salido con evasivas?

PEDRO- Deja de ponerte a la defensiva… No me encuentro bien…

CARMEN- ¡Cómo vas a estarlo! (Coge de encima de la mesa la botella de vino casi vacía) Por lo que hay a la vista seguro, que por lo menos, te habrás bebido una entera como ésta, ¿no?

PEDRO- (Furioso) No pidas explicaciones si tú no estas dispuesta a darlas…

CARMEN- ¡Baja la voz! Conseguirás despertar a las niñas y a los de los otros barracones. (Preocupada, mira tras las cortinas)

PEDRO- (Se levanta de la silla tambaleándose) Chillo porque quiero, y además porque me da la gana… ¿Has oído?… ¡Joder, todo se mueve!… (Se acerca hasta la puerta de salida a la calle) Saldré a tomar el fresco… (Abre la puerta, y apenas asoma la cabeza por ella, la cierra de inmediato)

CARMEN- Harías mucho mejor yéndote a dormir la mona…

PEDRO- Puede que este bebido, pero no estoy ni ciego ni sordo… Y antes de irme a chafar la oreja, ¿vas a decirme en dónde has estado?

CARMEN- (Rotunda) ¡No!

PEDRO- ¡Muy bien! Si no quieres hacerlo es porque algo tienes que esconder…

CARMEN- Pues mira eso sería una sorpresa, normalmente eres tú quien siempre oculta lo que ha estado haciendo cuando regresas tarde a casa y dices que vienes de “trabajar”…

PEDRO- ¿Dónde si no supones que estoy?

CARMEN- ¡No lo sé! Al menos no por tus labios… Aun estoy esperando a que alguna vez tengas el valor suficiente para confesarme la verdad…

PEDRO- Tienes mucha imaginación… Además no se de que has de quejarte, ¿alguna vez te ha faltado alguna cosa?

CARMEN- Cosas materiales tal vez no, pero en muchas ocasiones he echado en falta tu cariño, tu compañía y, por encima de todo, tu sinceridad…

PEDRO- Mira, vamos a dejar estar esta conversación, no es el mejor momento, ni el más adecuado para tratar esos temas… Tengo la cabeza nublada y no puedo pensar con claridad… (De nuevo hace intención de querer salir al exterior)

CARMEN- ¡Muy  bien! Haz como siempre que no deseas enfrentarte a un problema, pega media vuelta y dale la espalda….

PEDRO- (Sujetándose la cabeza con ayuda de ambas manos) ¡Carmen, déjalo estar! Ya hablaremos más tarde, te he dicho que no me encuentro nada bien…

CARMEN- Tal vez, entonces cuando estés lúcido, ya no tengamos nada de que hablar… ¿Me oyes? Más tarde puede que yo no este aquí… Aunque está claro que entre los dos las palabras poco pueden solucionar… Sobre todo mientras te niegues a reconocer que durante muchos años has estado engañándome, o mejor dicho has creído estar haciéndolo… Porque lo cierto es que hace ya mucho que la venda me cayó de los ojos… (Mientras ella increpa con su diálogo a Pedro, el rostro de éste cambiará pasando de la incredulidad al estupor al darse cuenta de que ella conoce perfectamente sus infidelidades) Descubrí, eso si de manera fortuita, que estabas acostándote con otras… Mientras que yo aguardaba en casa impaciente y muchas veces preocupada por tu tardanza, cuidando de las niñas, que nada mas parecían ser mías, porque casi nunca tenían oportunidad de ver a su padre… (Pausa breve) ¡Imagínate el cuadro! Una pobre imbécil intentando, que la rabia que la quemaba consumiéndola por dentro, no estallará de golpe llenándote de reproches cuando te dignabas a aparecer por casa… (Mirándole directamente a la cara) ¿Qué te sucede? ¿Por qué pones esa cara? Tal parece que de golpe se te haya pasado la borrachera…

PEDRO- (Mostrándose serio) Acabas de tirarme por encima un jarro de agua fría… ¿Cómo te enteraste?

CARMEN- ¿Qué importancia puede tener eso ahora?… ¿Sabes qué fue lo que más me dolió? (Él niega moviendo la cabeza) Tu estudiada indiferencia hacia mis sentimientos… Drásticamente me apartaste de tu lado… Poco a poco dejaste de hablarme, de mirarme… Me rehuiste y acabaste por arrinconarme como si yo fuera un trasto viejo… Me tratabas sólo como una criada… Únicamente te servía para prepararte la comida o la ropa, para todo lo demás dejé de existir… Me anulaste como esposa y como mujer… Fue tal mi frustración que caí en una espantosa depresión, de la que ni te enteraste… Bastante ocupado estabas con tu trabajo, y con tus “amigas”…

PEDRO- (Abrumado por las acusaciones no sabe como reaccionar) ¡Lo siento, Carmen!... Nunca imaginé…

CARMEN- (Con brusquedad) ¡Claro, como ibas a haber imaginado nada! Todo lo que sucedía en casa para ti era completamente ajeno… Te pasabas las semanas, y los meses lejos de nosotras, viajando de un lugar a otro… Si ya se que era por motivos de trabajo pero, olvidaste algo fundamental que en tu casa también tenías un trabajo muy importante que desempeñar, y que éste no se podía solucionar sólo con aportar un sueldo, siempre escaso por cierto; pues tus aventuras y juergas se llevaban gran parte del mismo…

PEDRO- Y, ¿qué quieres ahora Carmen? ¿Qué te pida perdón?

CARMEN- Ya no es oportuno… No, no quiero nada. ¡No quiero que me pidas nada! (Pausa) Muy al contrario la que en este momento quiere pedirte algo, por primera y última vez, soy yo…

PEDRO- No sé de qué me estas hablando…

CARMEN- Aunque lo que quiero que me des, ya es mío por ley… ¡Lo único que quiero es mi libertad!

PEDRO- (Estupefacto) ¡De nuevo estoy borracho! ¿Qué quieres tu libertad?

CARMEN- Te lo diré una vez más, por si todavía por culpa del alcohol no puedes pensar con claridad… Estoy pidiéndote la separación conyugal…

PEDRO- ¿Y eso a qué viene ahora?

CARMEN- Viene a cuento de que no soy capaz de soportar por más tiempo seguir siendo un cero a la izquierda. Quiero empezar de nuevo, porque todavía soy joven, y porque nuestro matrimonio no tiene solución… Continuar juntos es nada más otro error en nuestra vida, y no tiene ningún sentido seguir haciéndonos daño…

PEDRO- No te entiendo… ¿Para qué necesitas la separación?

CARMEN- ¿Qué tiene de extraño? Hace muchos años que la tengo en la intimidad, ahora la quiero legalmente y para eso es necesario que esté escrita en un papel… No pases pena por lo que te va a costar, no quiero nada de lo que me pertenezca legalmente, tan sólo necesito mi ropa, nada más…

PEDRO- (Con objeto de refrescarse se lava las manos y la cara en una palangana) ¡Esto ha de tener truco!

CARMEN- Siempre tan desconfiado. No te preocupes que si fuese preciso te pondré por escrito mi renuncia...

PEDRO- Pero, si tú nada tienes.

CARMEN- A parte de mis hijas ahora no tengo nada más, tú lo has dicho.

PEDRO- ¿Y de qué piensas vivir?

CARMEN- Eso es cosa mía. Tú, lo único que has de hacer es concederme lo que te pido… Después no te volveré a molestar nunca más…

PEDRO- No sabes lo que dices… ¿De qué vivirás?

CARMEN- Tampoco tienes que preocuparte por ese motivo. Una mujer decidida como lo estoy yo a rehacer su vida siempre encuentra trabajo…

PEDRO- ¿Limpiando escaleras, o atendiendo a viejos? Porque a tu edad pocas oportunidades se te pueden presentar… Si los jóvenes no pueden encontrar trabajo, ¿cómo va a hacerlo una mujer de cuarenta años?

CARMEN- Pareces haberlo olvidado. No soy una analfabeta. Tengo un título de secretariado… Y, antes de conocerte, disponía de un buen trabajo que tú me obligaste a dejar por las circunstancias en las que nos envolvió la vida…

PEDRO- ¿Te refieres a que te quedaste preñada?

CARMEN- ¿Qué otra cosa podía ser? El hecho de quedarme embarazada no me ayudo precisamente… deberíamos haber tomado más precauciones…

PEDRO- ¿No estarás tratando de tirarme a mí la culpa?

CARMEN- En todo caso los dos seríamos culpables, ya que ambos deseábamos por igual hacer el amor pero, no fuimos demasiado listos al no utilizar otro método que la marcha atrás… Así que antes de que el embarazo se notase descaradamente, y surgiese el escándalo, nos casamos… (Con tristeza) El siguiente paso fue obligarme a dejar el “bufete”, y después, al transcurrir de los años, acabaste por encerrarme entre las cuatro paredes de nuestra casa… Entonces no supe entender porque no te gustaba que trabajara en aquella empresa, después lo descubrí… Tus estúpidos celos…

PEDRO- No podía soportar que aquel tipo se te comiese con los ojos… En eso no te engañé, siempre supiste que era muy celoso…

CARMEN- Entonces, incluso me halagaba que lo fueses. Ante mis ojos eso demostraba que te preocupabas por mi.

PEDRO- Ser la secretaria personal de un famoso abogado no era el trabajo más adecuado para una mujer casada y decente. Ese “pájaro” se te hubiese insinuado más tarde o más temprano… Pero ahora sueñas despierta, y te engañas a ti misma si piensas que puedes encontrar de nuevo trabajo en aquella prestigiosa oficina… Estas bastante estropeada, y esos “señores” buscan jovencitas con buena planta y largas piernas…

CARMEN- Poco más o menos lo mismo que haces tú, ¿no?

PEDRO- ¿Por qué no tener lo mejor?

CARMEN- Y yo hace tiempo que dejé de serlo para ti, ¿no es así?

PEDRO- No me mal interpretes… Lo que pretendo decir es que los hombres tenemos nuestras necesidades…

CARMEN- ¡Y las mujeres, no!

PEDRO- Vosotras sois diferentes. Os llenan otras cosas, cuidar a los hijos, la casa…

CARMEN- O sea que, según tu teoría, sólo servimos para criar a vuestros hijos y para atender la casa. Resumiendo, nuestro cometido se reduce a serviros como esclavas…

PEDRO- Yo, no he dicho eso…

CARMEN- No con esas palabras, pero esa es la idea… Te miro y no puedo reconocerte…

PEDRO- Soy yo quien no te reconoce.

CARMEN- Soy la misma de siempre pero, me he cansado de ser sumisa… Tú sí que has cambiado, ¿Qué se ha hecho del hombre del que me enamoré perdidamente? Aquel que me conquisto con palabras tiernas y con flores… Tu cambio ha sido tan drástico que me pareces un completo desconocido…

PEDRO- No te entiendo.

CARMEN- ¡Cómo vas a entenderme!… Te has pasado media vida alejándote de mi lado… Para ti también soy una persona desconocida… Por eso no deseo prolongar por más tiempo esta angustia que me está destrozando y que consigue hacerme tan infeliz… Ahora que nuestras hijas son mayores no resultará tan traumático para ellas que nosotros nos separemos y que cada uno continúe su vida por sendas distintas…

PEDRO- Pero Carmen, yo te necesito…

CARMEN- ¡Lo ves! Acabas de reconocerlo…

PEDRO- ¿He reconocido qué?

CARMEN- Que sólo me necesitas, como puedes necesitar dormir, comer o beber… Nada cuentan mis deseos… Los últimos años, aunque sabes que me revienta, acudimos puntualmente a la vendimia, porque te empeñas en ello para de esa forma disponer de efectivo que te permita satisfacer “tus necesidades”… Y este año a pesar de que te rogué que me dejases quedarme en casa con las chicas y te vinieses con mi hermano tampoco me hiciste caso… Ni te importa nada mi persona, ni me quieres… Y yo preciso sentirme querida…

PEDRO- No seas absurda… El amor, tan sólo es una palabra vacía.

CARMEN- Estas muy equivocado, es mucho más que una simple palabra… El amor es el sentimiento más grandioso y, cuando se presenta, consigue ponerlo todo patas arriba apoderándose de las emociones y de la voluntad…. Te complica la existencia, incluso te rompe el corazón, pero es maravilloso…

PEDRO- ¿Acaso crees que volverás a encontrarlo? ¡Eres una ilusa!

CARMEN- No lo sé… Espero que sí…

PEDRO- ¡Además, de una pobre ignorante!

CARMEN- No conseguirás ofenderme.

PEDRO- Tengo mucha más experiencia de la vida de la que jamás tendrás tú…

CARMEN- (Áspera) ¡Claro! Y toda esa experiencia te la habrá proporcionado tus “aventuras”… ¿verdad?

PEDRO- Tú siempre has estado en casa. No sabes como son las cosas…

CARMEN- ¿Me tomas por idiota?

PEDRO- La que está equivocada eres tú… El amor que buscas no existe…

CARMEN- ¿Cómo puedes decir eso? Estuvimos enamorados… Entonces no podíamos ni imaginar la vida el uno sin el otro… Desafortunadamente, entre nosotros, ese sentimiento ha desaparecido… ¿De verdad no recuerdas nada de ese tiempo de felicidad?

PEDRO- Eso sólo son ilusiones de juventud… ¡Bobadas! (Pausa) De todas formas tienes toda la razón del mundo al reprocharme que te haya tenido totalmente desatendida como mujer… Y lo más seguro es que “eso” que buscas, y que te ha dado por denominar amor, sea sólo sexo… Que yo recuerde hace mucho tiempo que tú y yo no nos hemos permitido gozar de la carne… (Se acerca más a ella) Si lo que deseas es sexo, yo mismo te lo puedo ofrecer… Aún soy tu marido…

CARMEN- ¿Te has vuelto loco?

PEDRO- ¡Venga mujer!… Ahora que me fijo mejor todavía conservas bastante atractivo… (Acariciándole el pelo con los dedos) Este nuevo corte de pelo te favorece… (Torpemente intenta abrazarla y ella le rehuye)

CARMEN- No te atrevas a tocarme… ¡Estas bebido! (Él continua en sus trece. La enlaza por la cintura y, tras manosearla sobre la ropa, intenta desabrocharle el vestido) Te he dicho que no me toques… ¡Déjame!… (Escapa de su acoso) ¡Las niñas!…

PEDRO- Las niñas duermen… Vamos Carmen, no seas arisca… (La acorrala contra la mesa) Tienes la piel suave y hueles muy bien… Podemos pasar un buen rato… (La besa en el cuello y detrás de la oreja, ella se resiste)

CARMEN- (Tratando de resistirse) No, Pedro no quiero… No deseo hacerlo contigo… Déjame, por favor…

PEDRO- (Forcejeando con ella) Verás como te gusta… (Ha conseguido tumbarla encima de la mesa y, mientras la besa en el pecho, levantarle la falda)

CARMEN- ¡No, Pedro así no, me das asco!…

PEDRO- Pues, yo soy todo lo que tienes… (Mientras él se afloja el cinturón e intenta poseerla, ella a palpas, tantea buscando algún objeto con el que defenderse. Lo único que encuentra es una de las botellas de vino, la coge y con ella golpea en la cabeza al hombre) (Pedro, sorprendido, se tambalea. Por el rostro le corre un hilo de sangre. Se lleva una mano al lugar donde ha recibido el golpe, ésta se tiñe de sangre, confundido la observa apenas unos segundos) ¡Carmen!… No… no hacia… falta que… me golpeases… (Con la vista nublada, entre balbuceos, y a tropezones, se acerca hasta la puerta de la calle, la abre y hace mutis por ella, dejándola abierta)

CARMEN- (Reaccionando. Eleva la voz) ¡Pedro, lo siento!… No quería… (Asustada corre hasta la puerta y se asoma un instante al exterior. Después la cierra tras de ella y vacilante mira a su alrededor) ¿Cómo he sido capaz de golpearle?… Mi intención era dejar las cosas claras entre los dos y ahora… ¡Dios! ¿Qué he hecho?…

EVA- (Desperezándose, y con una lámpara en la mano, aparece en escena desde detrás de las cortinas) ¿Qué pasa aquí? Me ha despertado un grito… (Mira a su alrededor, refregándose los ojos) También me ha parecido escuchar la voz de padre…

CARMEN- Sí, era él… Hemos estado hablando y…

EVA- Por cierto ¿dónde te habías metido?… Cuando nosotras regresamos, no estabas aquí…

CARMEN- Salí a dar un paseo y el tiempo se me pasó volando…

EVA- Un paseo muy largo, ¿no te parece? (Irónica) ¿Has estado paseando sola?… Al menos, podías guardar las apariencias tu aspecto te delata…

CARMEN- (Repara en su desaliño e intenta recomponerlo)  Eva, por favor no empieces de nuevo… No es…

EVA- Así, ¿qué has estado con “él”?

CARMEN- No deseo hablar de ese tema…

EVA- Y a padre, ¿le has hablado a él de tu “aventura”, o sólo con verte se ha hecho una idea?

CARMEN- Hemos estado hablando, pero no de ese tema…

EVA- Pues deberías haberlo hecho, madre… Estamos en un lugar en donde, tarde o temprano, todo se sabe…

CARMEN- ¿Has escuchado alguna murmuración en la que yo este involucrada?

EVA- Exactamente, no… Pero esta tarde, en la tienda, sorprendí una conversación entre dos mujeres…

CARMEN- ¿Y qué decían?

EVA- No se referían, ni a ti, ni a tu “amante”… Hablaban de un hombre de este mismo campamento quien, por lo que escuché, ha tenido algún rollo con un par de chicas…

CARMEN- ¿Estas segura que no se referían a Julián?

EVA- ¡Segurísima! El hombre al que se estaban refiriendo, está casado… (Procediendo de las literas se escuchan lloros entrecortados)

CARMEN- ¿Has oído? (Carmen se acerca hasta la puerta) Es Laura… ¡Está llorando!… (Mutis tras las cortinas. Al momento madre e hija reaparecen abrazadas)

LAURA- Lo siento, mamá… Antes no pude evitar escuchar como padre y tú discutíais, y ahora también os he oído a vosotras dos… ¿Piensas hacer lo que le has dicho a él?…

EVA- ¿Qué le dijiste?

CARMEN- Iba a contártelo, pero no me has dejado… Le he pedido la separación…

EVA- (Exaltada) ¿Qué has hecho qué?

CARMEN- Lo que acabas de oír… El otro día trate de explicarte que nuestra vida en común es un desastre y así no podemos continuar…

EVA- ¿Vas a abandonar tu hogar por “ese”… por ese hombre?

CARMEN- No, hija de todas formas iba a romper con tu padre, de ningún modo él es la excusa…

LAURA- ¿Y nosotras?

CARMEN- De momento podéis continuar viviendo con vuestro padre, y cuando consiga establecerme por mi cuenta, si ese es vuestro deseo podéis venir conmigo… Esa es una decisión que deberéis tomar llegado el momento…

EVA- ¿Si queremos estar contigo tendremos también que convivir con “ése”?

CARMEN- Eva, no seas cruel… Aún no se si esta relación tendrá futuro… Lo único que tengo claro es que he de alejarme de vuestro padre, porque nuestra convivencia con el paso del tiempo sólo puede irse deteriorando cada vez más… (A Laura) Antes, desde la litera… ¿escuchaste toda nuestra conversación?…

LAURA- (Apesadumbrada) Sí…

EVA- No entiendo nada ¿de qué habláis?

LAURA- Papá perdió los nervios e intento… (Gimotea, desconsolada)

CARMEN- (Abrazando a su hija) ¡Tranquila! No tuvo importancia… Ése no era él… Estaba bebido y no se daba cuenta de lo que hacía…

EVA- ¿Te golpeó?

CARMEN- No, Eva, no me pegó… Pero quiso obligarme a mantener relaciones con él…

EVA- ¡Y qué tiene eso de especial!… Es tu marido…

CARMEN- Sí, lo es… Más no es motivo suficiente para que quisiera forzarme sin mi consentimiento.

EVA- No puedo entenderte, madre… Te entregas por completo a prácticamente un desconocido, y en cambio no puedes hacerlo con tu marido…

CARMEN- Parece mentira que me digas eso… ¿Acaso tú serías capaz de hacerlo con alguien a quien aborrecieses?

EVA- ¡No!

CARMEN- Pero, en cambio sin dudarlo lo harías si te lo pidiese el hombre por el que has perdido la cabeza… Ahí tienes la respuesta…

EVA- No es lo mismo…

CARMEN- ¡Ah, no! ¿Cuál, es para ti la diferencia?

EVA- El hombre a quien le has negado, lo que consientes al otro, tiene derecho por ley…

CARMEN- Quizás así sea ante la sociedad… Pero, ni él, ni nadie tiene potestad sobre mí y mucho menos puede obligarme, usando para ello la violencia, a realizar el acto sexual, si ese no es mi deseo… ¿Me escuchas Eva? Nadie manda en el cuerpo de una mujer, sólo ella.

LAURA- (Preocupada) ¿Estará bien?

CARMEN- Eso espero, Eva…

EVA- ¿Por qué ha de estar mal? ¿Acaso estaba herido?

CARMEN- Para conseguir quitármelo de encima tuve que golpearle…

EVA- ¡Has perdido la cabeza! ¿Que has hecho, qué?…

CARMEN- Defenderme, sólo eso… Se obstino y no atendía a razones…

EVA- ¿Y no encontraste otra solución que golpearle?

LAURA- (Hecha un mar de lágrimas) ¡Tu no escuchaste las cosas que le dijo!… Yo también lo siento, porque es mi padre, pero mamá no tuvo otro remedio…

EVA- ¡Basta! Ya está bien… No quiero escuchar nada más de este sórdido asunto. Me voy a dormir… (Dando una rabotada hace mutis rápidamente hacia el dormitorio)

CARMEN- Eva, hija no te vayas de este modo…

LAURA- ¡Déjala, mamá!… Ya se le pasará.

CARMEN- ¿Y a ti?

LAURA- También… (Pausa) No estuvo bien el proceder de papá… No parecía él… Normalmente no es demasiado cariñoso contigo, pero jamás se había comportado de forma tan irracional…

CARMEN- No te preocupes por eso… Estaba bajo los efectos del alcohol.

LAURA- Mamá, lamento que las cosas entre papá y tu no vayan bien…

CARMEN- No siempre ha sido así.

LAURA- Ya lo sé… Quiero que sepas que iré donde tú vayas.

CARMEN- Me alegraré de tenerte a mi lado… Ahora, más que nunca, necesito saber que alguien me apoya…

LAURA- Siempre que quieras puedes confiar en mi… Y si encuentras un hombre, bien sea ese Julián o cualquier otro que consiga hacerte feliz, créeme que lo celebraré…

CARMEN- ¡Gracias hija!

LAURA- Mamá…

CARMEN- ¿Dime Laura?

LAURA- ¿Es cierto lo que le has dicho a Eva?…

CARMEN- Todo lo que os he contado es la verdad.

LAURA- Me refiero al… al…

CARMEN- Puedes confiar en mí, ya los sabes…

LAURA- Me da vergüenza hablarlo contigo… y después de lo de padre…

CARMEN- No tienes el porqué… ¿Es… sobre el sexo?

LAURA- (Tímidamente) ¡Sí!… (A bocajarro) ¿Es pecado si te entregas por amor?

CARMEN- Hija, en el amor no hay nada pecaminoso… pero, hay que tener cuidado puede traer consecuencias…

LAURA- Eso, lo sé… Ya no soy una niña.

CARMEN- (La abraza con ternura y la besa) Siempre serás mi niña…

LAURA- Eso me gusta, mamá… (Escondiendo un ligero bostezo) Y ahora, me vuelvo a la cama. Dentro de poco amanecerá… (Se dirige hacia las cortinas y antes de hacer mutis por ellas se gira hacia su madre) También deberías recostarte…

CARMEN- Sí, Laura en seguida voy… (Cuando LAURA hace mutis, ella toma asiento junto a la ventana, retira el visillo y durante unos segundos mira en silencio hacia el exterior. Después, con la lámpara en la mano, se retira al dormitorio. OSCURO)

 

FIN DEL ACTO PRIMERO

 

SEGUNDO ACTO

ESCENA I

 

(Es el mismo día por la noche)

(Repetidamente se escuchan los sonidos propios de una tormenta eléctrica cada vez más cercana) (La iluminación recae sobre el lateral ocupado por la cantina. Robert, de espaldas al público, está arreglando las botellas de licor y los vasos) (Un instante después por el lateral derecho aparece JAIME, con el cuello de la chaqueta alzado y refregándose las manos con el fin de entrar en calor y cruza el escenario hasta entrar en el local)

 

JAIME        - ¡Buenas noches!… Aunque, sólo es un decir, sopla un aire que corta el cutis…

ROBERT- (De espaldas a él) Es tarde, voy a cerrar…

JAIME        - (Desabotonándose la chaqueta) Al menos, me dará tiempo de tomarme un café con leche.

ROBERT- (Molesto se gira) ¿No me has oído?… (Cambiando el tono, habla con fingida amabilidad) ¡Hombre, “amigo” Jaime! Contigo precisamente quería hablar…

JAIME        - ¿Y a que esperabas? No habrá sido por falta de ocasiones. Nos vemos a diario, incluso como ahora dos veces en el mismo día…

ROBERT- Tienes razón, pero siempre vas acompañado de tu mejor amigo… Y lo que tengo que decirte es algo personal y te toca de muy cerca… Así que he creído conveniente que, antes de que se airee más el tema, debería ponerte al corriente…

JAIME        - ¿Vas a decirme de una vez y sin rodeos que quieres? Yo también tengo algo de prisa, me esperan para cenar…

ROBERT- ¿Tu familia?… Tranquilízate que no te quitare mucho tiempo… ¿Quieres una cerveza? Te invito…

JAIME        - ¡No! Ponme lo que te he pedido antes, estoy helado… (Toma asiento en una de las sillas que rodean las mesas)

ROBERT- Pues yo, para acompañarte, me tomaré una rubia… (Se sirve una jarra para él, y con los servicios se acerca hasta la mesa donde Jaime se ha instalado) Así, que vas a cenar con tu familia… Hay que ver que bien vives, macho…

JAIME        - (Toma la taza entre sus manos) ¿Y bien?

ROBERT- (Con parsimonia bebe un trago de su cerveza) ¡Buenísima!… (Pausa) A lo que iba… Precisamente lo que tengo que decirte tiene mucho que ver con tu familia…

JAIME        - (A la defensiva) ¿Qué has de decir de ella?

ROBERT- ¡Tranquilo, hombre! (Bebe de nuevo, paleando la cerveza con deleite) ¡Muy buena!… Por cierto, hay que ver como han crecido tus sobrinas… La pequeña en un par de años será una auténtica beldad, y la mayor… Bueno, la mayor… está… Tu, ya me entiendes… (Bebe y se relame de gusto) lo mismo que la cerveza…

JAIME        - (Furioso se levanta de la silla en tono amenazador) Escúchame, Robert ni se te pase por la cabeza tocarles ni tan siquiera un pelo…

ROBERT- ¡Macho, con tranquilidad!… Sólo pretendía dejar constancia de que están hechas unas mujeres…

JAIME        - Pues, no me agrada que te hayas fijado en ellas… ¡Estas advertido!…

ROBERT- ¡Caramba, macho! Está arreglado al que se le ocurra acercarse a alguna de las hembras de tu familia...  (Con mala baba) Y en este lote, naturalmente, incluyo a tu hermana…

JAIME        - (Exaltado) ¡Mi hermana! ¿De qué estas hablando?

ROBERT- ¡Vaya! Ya veo que no te has apercibido de nada…

JAIME        - ¿Dónde quieres ir a parar?

ROBERT- ¡Claro, que las mujeres para estas cosas suelen ser muy discretas!

JAIME        - ¡Joder, habla de una vez!

ROBERT- Permíteme que, con todos los respetos, te diga que tu hermana está hecha un bombón… Parece mentira que haya parido a dos hijas…

JAIME        - ¡Ya está bien! O me hablas sin rodeos de una vez, o me marcho… (Bebe)

ROBERT- De acuerdo… (Bebe de nuevo) Como amigo es mi deber decirte que tu hermana está pisando un terreno muy resbaladizo…

JAIME        - ¿Qué estas insinuando?

ROBERT- Mi intención es advertirte de que con su actitud está generando multitud de comentarios mal intencionados…

JAIME        - (Al límite de su capacidad  de aguante, se levanta y deja sobre la mesa el importe de la consumición) ¡Ya está bien! No estoy dispuesto a escuchar ningún cotilleo… (Se dirige hacia la salida) ¡Hasta otra!

ROBERT- Eres muy dueño de no querer conocer que dicen las malas lenguas…

JAIME        - (Gira en redondo y se encara con él) ¡En efecto! Carmen es una persona íntegra, incapaz de dar un solo paso en falso…

ROBERT- ¡Tranquilo!… Nada más intentaba ponerte al corriente de los que sobre ella he escuchado por ahí, pero si estas tan seguro de que ella es una mujer honrada y deseas continuar ciego, ese es tu problema… (Se levanta de su silla y se dirige hacia la barra) Ya se sabe que las maledicencias de la gente suelen tener muy mala baba… Aunque, también cabe la posibilidad de que quien la vio se confundiese de persona y fuera otra la que anoche estaba con un hombre, más joven que ella, dándose el lote en el bosque…

JAIME        - (Rebotado) ¡Pero, que estás diciendo!… Eso, sólo pueden ser calumnias de gente que no tiene otra faena que la de inventar historias…

ROBERT- Eres libre de no creer nada de lo que te he contado…

JAIME        - Debes de haberte confundido.

ROBERT- ¡No fui yo quien la vio, y lo siento!… Me gusta constatar mis fuentes… Sólo me he limitado a hacerte participe de lo que he oído decir… Más como la verdad no tiene más que un camino, ya saldrá todo  la luz… (Irónico) Sino del sol, tal vez de su cómplice de aventuras eróticas, la luna.

JAIME        - (Cabreado lo sujeta con brusquedad del cuello de la camisa) Estás hablando de mi hermana como si se tratase de una cualquiera… Te juro, por lo más sagrado,  que si al fin constato que sólo estas burlándote de ella o del resto de mi familia, vendré a ajustar cuentas contigo…

ROBERT- ¡Bravuconadas!… (Pausa) No soy un hombre que acostumbre a esconderse de los perros ladradores… Yo, siempre doy la cara. (Utilizando un tono de provocación) Muy al contrario de lo que sueles hacer tú, que por lo general huyes en cuanto hueles pelea… (Con mala baba) Deberías aprender de tu “amigo”, él si que es todo un hombre de “acción”, al que no le importa arriesgar… Cuando más peligro hay de quemarse, más se arrima él… al fuego…

JAIME        - (Conteniéndose) Esto no quedará así… Lo único que pretendes es confundirme…

ROBERT- Nada, hombre, tu mismo… De todas formas si tienes necesidad de buscarme ya sabes donde hacerlo… (Mutis rápido de JAIME hacia el exterior de la cantina dándole vueltas a las palabras de Robert. Cruza el escenario y desaparece entre cajas tras el lateral derecho. OSCURO)

 

ESCENA II

 

(En el comedor) (La misma noche después de la cena) (Encima de la estufa de leña hay una cafetera. Carmen está preparando un par de tazones y una jarra de leche)

JAIME        - ¡Menuda prisa tenían las chicas por salir!

CARMEN- Habían quedado con unas amigas que han hecho estas últimas semanas para despedirse de ellas… Pensaban dar un paseo. Aunque la noche no es muy propicia, el tiempo amenaza tormenta.

JAIME        - Eso está muy bien… Ves, tan preocupada como estabas tú por ese motivo, y al final se han adaptado a la perfección… ¿Y Pedro? ¿Por qué no nos ha acompañado a la hora de cenar?

CARMEN- Ya te he dicho antes que no le he visto ni siquiera este mediodía. Si no te he comentado nada más al respecto, cuando estaban las niñas, ha sido porque no quiero que se preocupen… Bastante lo estoy yo…

JAIME        - Es extraño. Él acostumbra a ser de los más madrugadores y tampoco lo he visto esta mañana a primera hora…

CARMEN- (Preocupada) ¿No ha estado en las viñas?

JAIME        - No, no ha aparecido por allí en todo el día… (Cauto) ¿Todo marcha bien?

CARMEN- Anoche, Pedro no lo parecía…

JAIME        - ¿Estaba enfermo?

CARMEN- (Nerviosa) No exactamente… (Pausa) Se pasó gran parte de la noche bebiendo… y ya casi de madrugada se marchó de aquí…

JAIME        - ¿Qué está sucediendo Carmen?

CARMEN- (Evasiva) ¡Nada!…

JAIME        - ¡Venga hermana! Te conozco demasiado para saber que no estas siendo sincera conmigo.

CARMEN- Te he dicho que no pasa nada…

JAIME        - No te puedo creer… Tu cara refleja tu estado de ánimo.

CARMEN- ¡Está bien!… Nos hemos peleado.

JAIME        - (En broma) ¡Vaya, me habías asustado! Eso no es nuevo…

CARMEN- (Muy seria) Jaime, te aseguro que no es para tomarlo a broma.

JAIME        - ¡Perdona!

CARMEN- Vuelvo a repetirte que anoche se pasó con la bebida y, después de mantener una discusión bastante agria, se comporto de una forma muy agresiva e… intento violentarme…

JAIME        - ¡No exageres mujer!… Seguro que nada más fue un simple enfado de pareja…

CARMEN- ¡No, Jaime esta vez no! Y he de precisar más todavía… Tienes derecho a conocer en que punto se encuentra nuestra relación, que es lo más alejada al de un matrimonio bien avenido… Hace mucho tiempo que nuestra convivencia se quedó estancada… Para ser más concreta llevamos años alejándonos el uno del otro… Ni siquiera puedo recordar la última vez que compartimos la cama… Lo ignoras pero, Pedro huye de casa en cuanto se le presenta la menor oportunidad…

JAIME        - ¿Llamas huir a tener que viajar por motivos de trabajo?

CARMEN- No le disculpes, por favor no le disculpes…

JAIME        - No lo hago…

CARMEN- El origen de nuestra pelea no viene ahora al caso… Anoche, el hecho de hacerle participe de mi decisión irrevocable de pedirle la separación, le condujo a perder por completo los papeles…

JAIME        - ¿No quiso encajar la noticia? (Se escucha el sonido de un trueno)

CARMEN- ¡No! Y si fue incapaz de entender eso, me parece que mucho menos le va a resultar fácil asumir porque lo hago…

JAIME        - ¿Estas diciéndome que todavía hay más?

CARMEN- Sí, Jaime… Llevo meses intentando romper con él y…

JAIME        - ¿En serio vais a separaros? No estás en tus cabales.

CARMEN- ¡Te equivocas! Hace años que no estaba tan cuerda…

JAIME        - No acierto a entender de qué te quejas…

CARMEN- ¿No?? Es sencillo Jaime, entre Pedro y yo hace demasiado que sólo existe vacío y distancia…

JAIME        - Nunca me has dicho nada al respecto, quizás…

CARMEN- No he podido encontrar la ocasión de hacerlo… Aunque, tampoco la he buscado, entre otras cosas porque creo que no me hubieses entendido…

JAIME        - Es cierto, no te comprendo… Tienes una casa, unas hijas maravillosas, un marido…

CARMEN- No, en eso te equivocas… Sólo tengo, en algunas ocasiones, un amo… Porque yo a su lado me siento como una esclava…

JAIME- Debes haberte trastornado, estas confundiendo los términos… Las mujeres soñáis con esas cosas: casaros, tener hijos, estabilidad…

CARMEN- Quizás, pero cuando esos sueños comienzan a transformarse en pesadillas, y el hombre al que creías estar unida para toda la vida se transforma en un desconocido… empiezas a plantearte un cambio…

JAIME        - Reflexiona, Carmen, aun estás a tiempo…

CARMEN- Precisamente mi decisión no es fruto de la irreflexión… Al contrario lo he meditado tanto y tan concienzudamente que me ha llegado a causar dolor…Y aun lo siento… Este paso no es fácil, créeme. Es doloroso, pero necesario… Sobre todo si todo lo que hallas a tu alrededor son obstáculos… Por eso, ahora que por fin he encontrado, además de las fuerzas, el soporte y la comprensión suficiente para decidirme a seguir adelante…

JAIME        - ¡No te entiendo!

CARMEN- Estoy tratando de decirte que existe otro hombre que…

JAIME        - (Rebotado) Luego, ¿es cierto? (Otro trueno, mucho más cercano)

CARMEN- ¿Qué?

JAIME        - Todo lo que me contó Robert… Las murmuraciones… (Pausa) (Acusándola directamente) Alguien te vio la otra noche en compañía de un hombre… (Enojado) Jamás te hubiese creído capaz de cometer el pecado de serle infiel a Pedro… ¿No te das cuenta de que estás comportándote como una mujer fácil?

CARMEN- ¿Por qué todos os empeñáis nada más en ver pecaminosa la infidelidad de las mujeres? ¿Y la de los hombres? ¿Esa no entra en el mismo cómputo?

JAIME        - ¿Qué estas diciendo?

CARMEN- Es sencillo Jaime… Tu cuñado Pedro lleva gran parte de nuestra vida en común siéndome infiel… ¿No tenías ni idea?

JAIME        - ¡No! (Se escucha con claridad el sonido de la lluvia)

CARMEN- Pues así es querido hermano… El bueno de Pedro me ha puesto los cuernos más veces de las que soy capaz de recordar…

JAIME        - Entonces, lo que te ocurre es que estas despechada… Ese es el motivo que te ha precipitado a engañarle, pagándole con la misma moneda, nada más…

CARMEN- ¡Vaya! Ahora resultará que, al igual que Eva, tu también has cursado una carrera de psicología para llegar hasta esa conclusión… ¿Por qué será que todo el mundo se cree en posesión de juzgar un caso que le es por completo extraño?… Cuando lo bien cierto es que no tienen ni puñetera idea de él… (Pausa) La respuesta es mucho más simple, Jaime, me he enamorado… (Tocan repetidamente a la puerta)

JAIME        - (Perplejo) ¿Qué?

CARMEN- ¿Quién podrá ser a estas horas? Pedro entraría sin llamar…

JAIME        - ¡Mierda!… Seguro que se trata de mi amigo… Le dije que podía pasar a tomar café con nosotros… Hemos coincidido este año en la vendimia y quería que le conocieses antes de irnos… Ya no quedaban muchas ocasiones…

CARMEN- Deberías haberme avisado… (Tocan de nuevo) Este no es el momento más adecuado para recibir visitas de cortesía…

JAIME        - ¡Ya lo sé! Pero, ante el aluvión de novedades, lo olvidé por completo… Si quieres puedo decirle que…

CARMEN- Es igual… Está lloviendo a cantaros, y hace una noche de mil demonios… Puesto que ha llegado hasta aquí que pase… (Mientras ella se dirige hacia la despensa en busca de otro tazón, Jaime abre la puerta)

JAIME        - ¡Adelante hombre!…

FERRAN- (Lleva el pelo y la chaqueta mojados. En el rostro, al lado de la mandíbula, se aprecia un hematoma) ¡Joder, macho!… (Tose) Vaya noche más fría… (Nada más entrar se quita la chaqueta, y la deja en el respaldo de una de las sillas) ¿Llego en mal momento?

JAIME        - ¡Claro que no! (Carmen, hasta ahora de espaldas a ellos, se gira llevando la taza y el plato) Carmen, quiero presentarte a mi amigo… Julián…

CARMEN- (Para si misma) ¡Julián!… (La taza y el plato tiemblan entre sus manos) Perdón, que torpe soy… (En un intento por disimular su sorpresa deja el servicio sobre la mesa y alarga la mano a modo de saludo)

JAIME        - (A ella, extrañado) ¿Qué te pasa?… (A su amigo) Julián, esta es Carmen…

JULIÁN- (Correspondiendo al saludo de ella) Es un placer, Carmen… (Tras una breve y tensa pausa los dos hombres toman asiento en las sillas que rodean la mesa) (Carmen, antes de sentarse; coge la cafetera)

JAIME        - ¿Nunca te he hablado de él?

CARMEN- No sé…

JAIME        - Seguro que lo he hecho en alguna ocasión, es imposible que después de todo lo que vivimos juntos durante la mili no te lo haya contado…

JULIÁN- No creo que sea justo aburrir a tu hermana con nuestras historias…

JAIME        - Julián y yo somos amigos desde entonces. Allí fue donde nos conocimos… Ya hace tiempo de eso ¿verdad macho?…

JULIÁN- Sí, así es…

JAIME        - (Palmeándole la espalda) Además, de un buen amigo, es un hombre íntegro… Le confiaría mi vida.

JULIÁN- Tampoco yo dudaría en entregarte la mía…

JAIME        - (Satisfecho) Días y noches de juergas y broncas aquellos de entonces… (Señalando el morado) Por cierto… ¿Qué te ha pasado?

JULIÁN- (Quitándole importancia) Nada, una estúpida pelea…

JAIME        - (En un tono más confidencial) Quizás ¿un tropiezo con el marido de tu última conquista?…

JULIÁN- (Molesto) No te hagas el gracioso…

CARMEN- (Sirve café y le ofrece una de las tazas) ¿Le apetece un café?

JULIÁN- Por favor, no se moleste…

JAIME        - ¡Che, tu no seas tan ceremonioso!… Te he invitado a tomarlo… ¡Sírvele Carmen! (A Julián) Mi hermana hace un café excelente.

JULIÁN- Ya, Jaime… Pero sinceramente creo que sería mejor dejarlo para otra ocasión… Regresaré al barracón antes de que la tormenta arrecie… (Se levanta de la silla y muy formalmente se despide de Carmen) Tanto gusto, señora…

JAIME        - ¿Qué está pasando aquí? (También se ha levantado, e inquisitivo los observa) Pasado mañana regresamos hacia España y quien sabe cuando volveremos a coincidir… (Por turno mira a ambos con aire de extrañeza) Os conozco de sobra a los dos y ninguno está comportándose con naturalidad… (Se da un golpe en la frente con la palma de la mano) ¡Menudo idiota estoy hecho!… ¿Cómo es posible que no haya tenido ni la más mínima sospecha?… (A Julián, acusador) Mi hermana es la mujer de la que no dejas de hablarme constantemente durante estos últimos días… ¿Verdad, Julián?

JULIÁN- (Tratando de calmar la tensión) Jaime, no es este el momento…

JAIME        - Yo, creo que sí… Esta es la mejor ocasión de hacerlo… Cuando llamaste a la puerta Carmen estaba diciéndome que pensaba tirarlo todo por la borda porque se había enamorado de un… (Mirando a su hermana directamente a los ojos) ¿Es él, Carmen?… (Por toda respuesta ella asiente en un gesto apenas perceptible) ¿Cómo he podido estar tan ciego? Debería haberme dado cuenta mucho antes… (A Julián) Me habías contado tantos detalles acerca de ella… Claro, que jamás se me podría haber pasado por la cabeza que pudieras ser tú, Carmen. (Encorajinado, arremete contra su amigo) Eres un borde, Julián… ¡Has destrozado una familia!…

CARMEN- (Abandona su mutismo) Él no ha sido el culpable… Todo estaba ya deshecho. Es lo que antes trataba de hacerte entender…

JAIME        - Pero… (Señalando a su amigo) ¿Cómo te has podido dejar engatusar por éste?…

JULIÁN- Jaime, vayamos los dos fuera… Necesitamos hablar…

JAIME        - Sí salimos de aquí no será para malgastar palabras…

CARMEN- Él no me ha embaucado… No soy una tonta jovencita...

JAIME        - (Levantándole la mano a su hermana, dispuesto a propinarle un bofetón. Julián lo detiene agarrándole por la muñeca) ¡Cállate!… (Rebotado, se revuelve contra él) ¡Suéltame, o no respondo!… (Encarándosele) ¿Se puede saber a que estas jugando ahora?…

JULIÁN- Escúchame, Jaime… Sabes, porque así te lo he contado, que no se trata de ningún juego…

JAIME        - No es otra de tus conquistas fáciles… ¿Te das cuenta? Se trata de mi hermana…

JULIÁN- Hasta hace un instante no sabía que lo fuera… De todas formas eso no cambia el hecho de que sea la mujer que quiero…

JAIME        - Además, está casada…

JULIÁN- Ya te lo dije, y me aconsejaste que continuara adelante…

JAIME        - Si mal no recuerdo, lo primero que te recomendé fue que le dieras puerta, y entonces no podía ni siquiera sospechar que se tratase de ella… Te conozco bien y, de ningún modo puedo consentir que continúes adelante con esta relación que me parece un auténtico disparate… y una inmoralidad…

CARMEN- ¿Por la edad? Al parecer todo el mundo está de acuerdo en que debo de dejar de vivir y de sentir porque ya soy mayor para disfrutar de la vida… Mí vida, Jaime.

JAIME        - ¿No te das cuenta, Carmen? La gente te señalará con el dedo y te trataran como una puta…

CARMEN- ¡Ya está bien, Jaime!…

JAIME        - (Enojado, arremete contra ella) ¿Has pensado acaso en tus hijas? ¿O convertirte en una adúltera te ha privado de la capacidad de razonar?

JULIÁN- Jaime, estas pasándote de la raya… No puedes seguir hablándole en ese tono…

CARMEN- Julián, por favor déjalo correr… No siente nada de lo que está diciendo…

JAIME        - (Provocando adrede a Julián) ¿Qué piensas hacer para impedírmelo? Romperme la cara como siempre has hecho con todo aquel que se te ha opuesto…

JULIÁN- No, Jaime nunca haría eso… Eres mi mejor amigo y…

JAIME        - ¡No, ya no lo soy! (A ella) Sabes Carmen, pronto se cansará de ti, como ha hecho anteriormente en tantas otras ocasiones, y te dejará plantada…

CARMEN- Sigue siendo mi problema, Jaime… No tienes ningún derecho a intervenir en la decisión que ya he tomado…

JAIME        - No te reconozco… ¡Estas loca!

CARMEN- Lo estaría si a partir de ahora continuará viviendo al lado de Pedro… ¡Eso, se ha acabado!…

JULIÁN- ¿Tan difícil es para ti entender que nos queremos?

CARMEN- (Cogiendo a Jaime del brazo) Jaime, te lo suplico no te cierres en banda… Para mi es muy importante que respetes mi decisión…

JAIME        - (Arisco) ¡Lo siento! No puedo, ni quiero participar de vuestra locura… (Pausa) ¿Pedro, ya lo sabe?

CARMEN- No…

JAIME        - ¿No encontraste valor para confesárselo?

CARMEN- No, no tuve la oportunidad… Como antes trate de explicarte, después de nuestra discusión… se ofusco e intento… forzarme.

JULIÁN- (Preocupado) ¿Estás bien?

CARMEN- Sí… Todo quedó en un intento, pero para conseguir quitármelo de encima no tuve más remedio que golpearle en la cabeza… con una botella…

JAIME        - Lo dicho, has perdido el juicio…

CARMEN- Salió de aquí con una brecha en la sien, por la que sangraba… Iba tambaleándose… Por ese motivo cuando antes te pregunté por él es porque realmente estaba preocupada… Desde ese momento no ha regresado…

JAIME        - No le he visto en ningún momento del día… Ni tan siquiera he coincidido con él  en la cola de la oficina para cobrar…

CARMEN- ¡Es verdad, hoy era día de pago!… Tal vez este indispuesto, había bebido mucho…

JAIME        - En ese caso, lo más seguro es que este durmiéndola en cualquier sitio… Saldré en su busca… (Se pone un chubasquero y coge una linterna)

JULIÁN- (Decidido) Te acompaño…

JAIME        - (Seco) ¡No!… Ya has hecho demasiado… (Tras abrir la puerta, en tono amenazador se dirige una vez mas a Julián) A mi regreso, espero no encontrarte aquí… (Julián va hacia la silla donde dejo su chaqueta) (Antes de que Jaime tenga tiempo de cerrar la puerta tras de sí, finalizando así con su mutis, regresa a la escena empujado por su sobrina pequeña) (La joven, esta, empapada. Temblorosa, cierra la puerta y se queda plantada ante ella apenas la ha traspasado) ¡Laura!…

LAURA- ¡Maldi… ta lluvia!… (Además de mojada y sucia, habla y respira con dificultad. Lleva la blusa descolocada y rota)

CARMEN- (Alarmada) ¡Laura! ¿Qué te pasa?

LAURA- (Incapaz de articular ninguna palabra, le flaquean las piernas y se desploma)

JAIME        - (Cogiéndola al vuelo) ¡Chiquilla! ¿Qué te sucede? Habla…

CARMEN- Rápido, siéntala en esta silla…

JULIÁN- Sería mejor acostarla, y también sería conveniente que cuanto antes le quitases esa ropa mojada… (Jaime le lanza una mirada de pocos amigos)

CARMEN- Julián, tiene razón… (Ella, y Jaime cargado con Laura, hacen mutis por la puerta de la habitación. Al momento el hombre regresa a la escena)

JAIME        - (Preocupado) No ha articulado palabra… Parece estar ausente.

JULIÁN- Tiene toda la apariencia de haber sufrido un “shock”…

JAIME        - ¿Alguien te ha preguntado? Además, ¿qué haces todavía aquí? Recuerdo, claramente haberte dicho que…

JULIÁN- Tranquilo, Jaime… ¿No crees que deberíamos dejar de lado nuestras diferencias?… Ahora, lo más importante es averiguar que le ha sucedido a la niña…

JAIME        - Esto me concierne sólo a mi, es mi sobrina… Tu no pintas nada en esta familia… ¿Está claro?

JULIÁN- No me parece este el momento más apropiado para discutir eso…

CARMEN- (Regresa a la escena. En las manos lleva las prendas que antes llevaba la joven. Las deja sobre la mesa) Le he quitado la ropa mojada, y ahora duerme… Es muy extraño… La blusa está desgarrada, ¿cómo se puede haber hecho semejante destrozo? Siempre ha sido muy cuidadosa…

JULIÁN- (Avanza hasta la mesa y coge la blusa) ¡Déjame verla!…

JAIME        - (Furioso se la arranca de las manos) ¿Qué crees que estás haciendo?

CARMEN- Jaime, ¿quieres dejar de comportarte como un niño? (Se la quita a él y se la tiende a Julián)

JULIÁN- (Revisa la pieza de ropa, ante la atenta mirada de Carmen) Creo no equivocarme… (A Jaime) ¿Ves esto?…

JAIME        - (Observa con reticencia lo que él le muestra) Sí, pero no entiendo… ¿Ahora pretendes jugar al detective?

JULIÁN- No se trata de un juego… ¡Ojalá, lo fuera!

CARMEN- ¡Le faltan los botones!…

JULIÁN- ¡Efectivamente! Y este desgarro de la manga, sólo puede significar que alguien ha intentado retenerla agarrándola por ella… Todo parece indicar que han intentado desnudarla por la fuerza…

JAIME        - ¿Qué estas diciendo?

JULIÁN- Lo más probable es que Laura, haya sido atacada…

CARMEN- ¡Dios mío!…

JAIME        - ¿Quién puede haber querido hacer algo así? ¿Y Eva? ¿Dónde está Eva? (A su hermana) ¿No me dijiste que habían salido juntas?…

CARMEN- ¡Sí!

JULIÁN- ¡Rápido! No perdamos tiempo… Hemos de salir inmediatamente en su busca… Iremos en mi coche… (Los dos hombres con sendas linternas desaparecen rápidamente por la puerta que da al exterior. OSCURO)

 

ESCENA III

 

(Llueve y es noche cerrada)

(El escenario se encuentra en semipenumbra iluminado por los relámpagos que se apoderan de él creando un ambiente, en cierta forma, fantasmagórico)

(Se escuchan con toda claridad, primero el sonido de un coche acercándose y por último frenando. JAIME y JULIÁN, linterna en mano, aparecen entre cajas por el lateral izquierdo, enfocando hacia todos los rincones de la platea. Mientras continúan interpretando, bajan hasta el patio de butacas)

 

JULIÁN- Hemos de dejar aquí el coche... El bosque está cerca y con este aguacero apenas se puede distinguir nada desde él…

JAIME        - (Angustiado) Es cierto lo que antes insinuaste, ¿crees que han intentado forzar a Laura?

JULIÁN- Espero que no… Pero quién de verdad me preocupa es la otra…

JAIME        - Se llama Eva…

JULIÁN- En el caso de que estuviesen juntas, puede ser que ella se haya llevado la peor parte… (Continúan buscando)

JAIME        - Estamos lejos del campamento… ¿Qué esperas encontrar aquí?

JULIÁN- A tu sobrina… (Procedentes del escenario, en el lugar donde esta situado el bosque se escuchan medio sofocados por la persistente lluvia unos gemidos) ¡Calla!… ¿Has oído?

JAIME- (Para atención. De nuevo se escuchan los gemidos) ¡Sí!… (Señala hacia el escenario) Vienen del bosque… (A toda prisa los dos hombres se dirigen hacia allí. Suben corriendo al escenario, desaparecen por el lateral derecho, y  reaparecen por un lateral del foro) (La lluvia pierde intensidad hasta desaparecer por completo) (Al fondo del escenario, en el lateral contrario al que ellos han hecho su entrada, escondida entre unos matojos y encogida sobre si misma, abrazándose las piernas con los brazos, se encuentra la joven) (Viste camiseta y pantalones vaqueros, tiene la ropa mojada y hecha jirones. De la comisura del labio le corre un delgado hilo de sangre. También presenta un hematoma en la sien izquierda)

JULIÁN- (Nada más ver a la joven reacciona) Regreso al coche a por una manta. (Mutis)

JAIME        - ¡Eva!… (Rápidamente se quita el chubasquero y la cubre con él) Eva, cariño… ¿Cómo te encuentras?

EVA- ¡Bien!… Ahora, estoy… bien. ¿Y Laura?

JAIME        - Está con tu madre… No es preciso que hables, más tarde nos contarás que ha pasado… ¿Puedes levantarte?

EVA- Sí… (Con la ayuda de Jaime, que la sujeta pasando por encima de sus hombros uno de los brazos de ella,  intenta incorporarse) Estoy… algo mareada… Todo me da… vueltas… (Tras estas palabras Eva pierde la consciencia)

JAIME        - Eva, cariño… (Impotente) ¡¡Julián!!… ¡Por lo que más quieras, rápido!… (Éste regresa a la escena) Julián… ¿Qué le pasa?

JULIÁN- (Presuroso se acerca a ella y examina el golpe de la sien) ¡No hay tiempo que perder!... Rápido, llevémosla a la enfermería del campamento… (La cubre con la manta y Jaime carga con ella alzándola en brazos) (Los tres hacen mutis tras las bambalinas al mismo tiempo que se produce un OSCURO)

 

ESCENA IV

 

(En el lateral derecho, donde está el comedor)

(Es el día siguiente a punto de anochecer)

(Se escucha el sonido de una sirena de policía) (Carmen, en escena, se levanta de la silla y se asoma al exterior tras el visillo de la ventana) (Al momento entra en el barracón JAIME, que cierra la puerta tras de si)

 

CARMEN- ¿Qué significa esa sirena? (Extrañada) ¿Y Julián?

JAIME        - ¡Tranquilízate, Carmen!

CARMEN- No creo que me sea posible… ¿Dónde está?

JAIME        -No viene conmigo…

CARMEN- ¿Y Pedro? ¿Se sabe ya algo de Pedro?

JAIME        - Será mejor que tomes asiento…

CARMEN- (Preocupada) ¿Qué ha pasado? ¿Por qué has tardado tanto?

JAIME        - Siéntate, por favor…

CARMEN- (Asustada hace lo que se le pide) Me estás asustando… ¿Ha habido algún problema con los gendarmes?

JAIME        - ¿Cómo están las chicas?

CARMEN- Bien, duermen tranquilas desde que las trajisteis del hospital… Pero por favor, ¿qué ha ocurrido? ¿A qué viene tanto misterio?

JAIME        - Los gendarmes han estado peinando el lugar donde encontramos a Eva…

CARMEN- ¿Han encontrado alguna prueba de la agresión?

JAIME        - (Negando) Durante todo el día han dado una batida por los alrededores, y cuando apenas quedaba luz… (Pausa) Pedro ha aparecido…

CARMEN- (Suspirando) ¡Gracias a Dios!… ¿Está bien?

JAIME        - (Pausa tensa) Carmen, él está… está… muerto.

CARMEN- (Levantándose precipitadamente) ¿Qué estas diciendo Jaime?

JAIME        - Lo que acabas de oír… Han encontrado su cuerpo cerca de los antiguos viñedos… Los que están cercanos al bosque donde encontramos a Eva...

CARMEN- (Llorando) No es posible… ¿Cómo ha sido?

JAIME        - Todo parece indicar que se trata de un asesinato… Su cuerpo está cubierto de golpes… (Pausa) Los gendarmes han detenido a Julián…

CARMEN- ¿Por qué? ¿De qué le acusan?

JAIME        - Es el principal sospechoso… Esa pelea que Julián eludió la otra noche cuando le pregunte, parece ser que fue con Pedro hace dos noches…

CARMEN- Eso, no puede ser verdad, Jaime… ¿No piensas lo mismo?

JAIME        - No se bien que pensar…

CARMEN- (Fuera de sí) Por favor, Jaime reacciona. Tu conoces a Julián mejor que nadie… ¿Sabes que él no es capaz de cometer esa atrocidad?

JAIME        - Ojalá, lo tuviese tan claro como tu…

CARMEN- En ese caso, ¿piensas que él es culpable?

JAIME        - Quiero negar la evidencia pero… Hay pruebas…

CARMEN- ¿Pruebas?

JAIME        - Junto al cadáver de Pedro han encontrado la corva de podar de Julián… Lleva su nombre grabado en el filo…

CARMEN- ¡No digas bobadas!

JAIME        - Tal vez, pero Julián la encontraba a faltar.

CARMEN- ¿Crees que un asesino dejaría su tarjeta? Las pruebas se pueden falsear… ¿A dónde le han llevado?

JAIME        - Al pueblo… De momento, y hasta que lo trasladen, esta encerrado en una celda de la gendarmería…

CARMEN- He de verle…

JAIME        - No creo que te dejen… Lo tienen incomunicado.

CARMEN- De todas formas lo intentaré… Y a Pedro ¿dónde han trasladado su cuerpo?

JAIME        - A un pequeño depósito que hay en el hospital del pueblo… (Ella decidida va hacia el dormitorio para coger una chaqueta) ¡Carmen!…

CARMEN- Sí…

JAIME        - Los gendarmes están esperándote fuera… Ellos te acompañaran… (Mutis de CARMEN hacia el exterior y OSCURO)

 

ESCENA V

 

(De madrugada)

(En el comedor del barracón Jaime, absorto delante de la estufa, toma un café, en un vano intento por calentar el cuerpo además del alma)

(Al momento LAURA aparece asomándose tímidamente entre las cortinas que separan la pieza del dormitorio)

 

LAURA- Tío…

JAIME        - (Sobresaltado) ¿Qué sucede? ¿Has tenido un mal sueño?

LAURA- (Avanza unos pasos) No… ¿Y mamá?

JAIME        - (Consulta su reloj, después se levanta y invita a su sobrina a sentarse en la silla que coloca al lado de la suya) No debe tardar… Hace más de cinco horas que salió.

LAURA- Eva, no cesa de hablar, pero está dormida.

JAIME        - ¿Qué dice?

LAURA- No puedo entender lo que dice… Mueve los labios, pero sólo es un parlamento ininteligible… (Mira directamente a su tío) Está bien, ¿verdad?

JAIME        - Sí, cariño… Todavía se encuentra bajo los efectos de un momentáneo “shock” emocional, pero está perfectamente.

LAURA- (Angustiada) ¿Ese hombre llego a forzarla?

JAIME        - No, Laura, no pudo hacerlo… Tu hermana se defendió con uñas y dientes.

LAURA-(Nerviosa) Intente ayudarla, pero ella no cesaba de gritarme diciendo que corriese… No puedo dejar de pensar que no debí de hacerle caso…

JAIME        - (Abrazándola) No te atormentes… Hiciste lo correcto.

LAURA- ¿De verdad lo crees?

JAIME        - Estoy seguro.

LAURA- (Pausa breve) ¿Tío Jaime, sabes que tenía pensado hacer mi madre antes de?…

JAIME        - Sí, me lo confesó antes de que todo se precipitase… Más, desearía no tener que hablar ahora de este tema…

LAURA- (Muy seria) No debes censurarla… Papá no la trataba bien… Ella a su lado sufría mucho… Por favor no la culpes sólo por desear ser feliz…

JAIME        - Laura, cariño no la culpo…

LAURA- Debes de ofrecerle todo tu apoyo… Últimamente él… papá… ¿Sabes? (A punto de llorar) Mi padre, quiso violentarla la otra noche… Yo lo escuche todo… Y ahora… (Llora) Ahora… está muerto… No era malo, pero ya no quería a mamá…

JAIME        - Eso, nadie puede saberlo con toda certeza…

LAURA- ¡Yo, si lo sé! Lo mismo que siempre tuve el presentimiento de que no debíamos fiarnos de “ese” hombre…

JAIME        - (Extrañado) ¿Qué hombre?

LAURA- El de la cantina… Ese tal Robert.

JAIME        - (Tenso) ¿Robert?

LAURA- No quiero que te enfades tío Jaime… A Eva le gusta coquetear con él…

JAIME        - ¿De qué estas hablando?

LAURA- Hace poco más de dos semanas estuvimos en la cantina y, desde entonces, casi todas las noches Eva ha estado saliendo con él…

JAIME        - ¿Solos?

LAURA- No, yo siempre iba con ellos…

JAIME        - ¿Y la noche que os atacaron?

LAURA- No, esa noche él no venía con nosotras. Habíamos quedado con unas amigas…

JAIME        - ¿Dónde fuisteis?

LAURA- Dimos un paseo hasta casi llegar al lindar del bosque… a ese lugar donde acuden las parejas… Las demás chicas, ante las cuatro gotas, que comenzaban a caer optaron por regresar al pueblo… Yo también quería hacerlo, pero Eva se empeño en que continuásemos las dos solas un poco más, hasta el bosque…

JAIME        - ¿Por qué tenía tanto empeño?

LAURA- No era la primera vez… Últimamente, se había convertido en una costumbre… pero siempre se dirigía hacia ese lugar con él…

JAIME        - ¿Tienes idea de porqué iban allí?

LAURA- Me lo puedo imaginar… No soy boba… Estoy segura de que aprovechaban para tontear… Ellos acostumbraban a refugiarse entre el follaje… mientras que yo me quedaba atrás haciendo tiempo… Más de media hora larga de reloj tardaban en volver…

JAIME        - ¡Tu hermana no tiene vergüenza!… ¿Anoche entró ella sola en el bosque?

LAURA- Sí, dijo que el día anterior había perdido una pulsera y que seguramente le debió haber caído en aquel lugar… Al momento de haber desaparecido entre los árboles, me pareció escuchar un grito… Así que me decidí a acercarme un poco más… Empezaba a llover con más fuerza… (Todavía con el miedo en el cuerpo) Eva parecía estar peleándose con un hombre… Al verme, grito en alto mi nombre avisándome del peligro… El giro el rostro hacia donde me encontraba y comenzó a avanzar en mi dirección… Llevaba un pasamontañas… Eva, lo retuvo cogiéndole de un brazo, y él se la quito de encima dándole una bofetada… Cayó en tierra como una muñeca rota y… y se abalanzó sobre mi… Me cogió por la blusa… sentí asco…

JAIME        - (Acariciándole el pelo) ¡Tranquilízate, Laura!… Él no está aquí…

LAURA- (A la suya, reviviendo el trágico momento) La manga… se rompió… ¡¡Grite!!… Me manoseo… Desgarrándome los botones de la blusa… Estuve a punto de desmayarme… Su aliento era repugnante… Apestaba a alcohol… En ese momento Eva gritó de nuevo: “Vete, Laura, vete”… Él se descuido un momento, soltándome, y yo… Yo, aproveche para huir… (Llora) ¡Pobre Eva!…

JAIME        - (Tratando de confortarla) Nada podías haber hecho… (Carmen, abre la puerta del barracón. Laura corre a abrazarla)

CARMEN- ¿Cómo te encuentras, cariño? (Ella asiente con un leve movimiento de cabeza) (Carmen, avanza hasta la mesa, cogiendo a su hija de la mano, y toma asiento en una silla) Necesito con urgencia un café…

JAIME        - (Coge la cafetera de encima de la estufa y le sirve una taza) ¡Te desvelarás!…

CARMEN- (Con amargura) Créeme, si no consigo conciliar el sueño no tendrá la culpa este brebaje… (Toma un sorbo) ¿Y Eva?

JAIME        - Continúa dormida.

CARMEN- Le hará bien… El médico dijo que lo que más le convenía era descansar…

LAURA- ¿Has visto a… papá?

CARMEN- (Bebe de nuevo y deja la taza sobre la mesa) Sí… He tenido que identificar su cuerpo… ¡Dios mío!… Tenía el rostro lleno de sangre reseca… (Laura llora desconsolada)

JAIME        - ¿Se sabe algo más del caso?

CARMEN- No… (Luchando contra las lágrimas) A falta del resultado final de la autopsia creen que la muerte le sobrevino… (Pausa) a consecuencia de un fuerte traumatismo en la cabeza…

LAURA- (Entre lloros) Ya… nada será… lo mismo.

CARMEN- ¡Cálmate, hija!… Y haz el favor de acostarte, necesitas descansar… En cuanto amanezca nos trasladaremos al pueblo…

LAURA- ¿Aun no podemos volver a casa?

CARMEN- Hay que tener paciencia… Los gendarmes quieren hablar con tu hermana tan pronto como ella este en condiciones… Mientras no haya prestado declaración no podemos ni pensar en abandonar las inmediaciones… (LAURA, después de darle un beso desaparece tras los cortinajes) (Carmen, se despoja del abrigo y refregándose las manos se acerca hasta la estufa) Siento dentro del cuerpo un frío tan inusual que me hace sentir como si estuviese muerta…

JAIME        - Tú, también necesitas descansar.

CARMEN- No creo que pueda… Al menos mientras no se esclarezca la muerte de Pedro… y quien es el culpable de ella. (Bebe de su taza)

JAIME        - ¡Eso, ya está claro! El culpable está entre rejas…

CARMEN- (Incrédula) Estoy escuchándote y no puedo dar crédito a lo que oigo… Contéstame con sinceridad ¿continuas pensando que Julián es su asesino?

JAIME        - ¿Quién sino? En cuanto logren establecer la relación sentimental que os unía a los dos, cosa muy probable porque no fuisteis nada discretos… Además de al culpable dispondrán también del móvil… En ese momento para ellos todo estará diáfano… Será uno más de tantos crímenes pasionales…

CARMEN- ¡Por Dios, Jaime! No puedes estar hablando en serio… No es posible que no albergues ninguna duda de que Julián no haya sido quien ha eliminado a Pedro de un modo tan drástico…

JAIME        - A los detectives tan sólo les quedará determinar si tú has sido su cómplice…

CARMEN- ¿Te has vuelto loco?

JAIME        - Nada más estoy actuando como abogado del diablo… Encontraran testigos de vuestro idilio y lo demás vendrá rodado… ¿No querías cambios en tu vida? Pues, pienso que ya vas bien servida…

CARMEN- No te reconozco Jaime… Siempre has estado a mi lado y ahora…

JAIME        - (Suavizando el tono) Ahora, también lo estaré… Las chicas y tu sois toda mi familia, no voy a  dejar que libres tú sola está penosa batalla… (Se sirve un café y llena la taza de Carmen)

CARMEN- ¡Gracias Jaime! Comenzaba a creer que todo lo que estabas espetándome iba en serio…

JAIME        - Y así es… Las conclusiones a las que con facilidad yo he llegado, también serán barajadas por los detectives encargados del caso… Y te asediaran a preguntas… (Bebe)

CARMEN- (Angustiada) No, no lo harán… Al menos no de una forma tan directa…

JAIME        - No te entiendo.

CARMEN- (Bebe un pequeño sorbo) Es sencillo… Julián… Ha cargado con toda la culpa…

JAIME        - ¿Qué dices?

CARMEN- No he podido hablar con él… Pero, extra oficialmente, uno de los detectives me ha informado de que aunque en un principio negó cualquier implicación en la muerte de Pedro… Tras un intenso interrogatorio se auto inculpo reconociendo ser el autor del crimen…

JAIME        - ¿Por qué?

CARMEN- ¿No lo entiendes?… (Jaime hace un gesto negativo) Lo he dicho antes cuando Laura todavía estaba aquí… Los gendarmes creen que la muerte le sobrevino a Pedro a consecuencia del traumatismo que presenta en la cabeza…

JAIME        - ¡Claro! Conociendo el precedente de vuestra pelea, en ese caso lo ha hecho para alejar le ti cualquier sospecha…

CARMEN- En efecto… Si se llega a confirmar que ese golpe fue el desencadenante de su muerte… (Respira hondo antes de proseguir) Si es así, Jaime… (A punto de llorar) Significará que yo… soy la única culpable… ¿Me oyes Jaime?… Hemos de hacer lo imposible… No podemos permitir que él cargue con esa culpa…

JAIME        - ¡Tranquilízate!… Tú tienes plena confianza en Julián… Y yo, también… La forma en la que reaccione anoche fue fruto de la precipitación… Tenías toda la razón al decir que no sentía nada de lo que estaba diciendo… Conozco a Julián, y me traicionaría a mi mismo si no le defendiera en esta difícil situación… (Pausa, mientras bebe) No será sencillo hacer averiguaciones…

CARMEN- ¿Para qué?

JAIME        - Has visto el cuerpo de Pedro y esta cubierto de golpes… Pedro se peleo con alguien, y si ese no fue Julián hay que dar con el verdadero culpable…

CARMEN- Sí, pero ellos suponen que…

JAIME        - Tú lo has dicho. Hasta el momento, tan sólo es una suposición… Mañana mismo haré una incursión por las tabernas del pueblo…

CARMEN- ¿Ahí encontrarás la solución?

JAIME        - En esos lugares seguro que conseguiré ponerme al día de todos los rumores, que sin duda, circularán respecto a ese tema… En una localidad pequeña como esta un crimen es para el vecindario motivo de obligada conversación… Incluso es posible que sorprenda algún comentario referente al agresor de las chicas… (Sombrío) Ese hecho es además una cuenta de honor…

CARMEN- Necesitaras un milagro… El detective me dijo que la investigación sobre las agresiones se halla en punto muerto… Ni disponen de ninguna pista, ni mucho menos de un sospechoso sobre el que centrar la investigación para avanzar en el caso…

JAIME        - Yo, dispongo de un más que probable sospechoso en el punto de mira…

CARMEN- (Sorprendida) ¿Por qué entonces no les has dicho nada a los gendarmes?

JAIME        - Sencillamente, porque hasta hace unos momentos desconocía la existencia de unos hechos con los que Laura se ha encargado de abrirme los ojos…

CARMEN- ¿Ocurrieron esa noche?… ¡Habla por favor!… (De súbito, procedentes del dormitorio, se escuchan los gritos angustiosos de Eva) (Los dos, sobresaltados, corren hacia el interior de la habitación, por donde hacen mutis. OSCURO)

 

ESCENA VI

 

(Ese mismo día a primera hora de la mañana) (Decidida, CARMEN, irrumpe en la escena y se dirige hasta el lateral donde está situada la cantina. Sorprendido al verla, Robert, que está recogiendo vasos y bebidas, se queda de una pieza tras la barra)

 

CARMEN- (Resuelta, toma asiento junto a una de las mesas) Por favor, póngame algo fuerte.

ROBERT- (Solícito) Aunque todavía sea temprano, ¿le parece bien un whisky?

CARMEN- Lo mismo me da… Con tal de que me ayude a soportar el desasosiego y la soledad que han invadido mi vida…

ROBERT- (Continúa interpretando mientras le sirve la bebida, después se acerca hasta la mesa) Una mujer tan atractiva como usted no debería estar nunca sola…

CARMEN- Pues en este momento lo estoy.

ROBERT- Si me lo permite, con mucho gusto intentaré ayudarla.

CARMEN- Es usted muy amable.

ROBERT- Me desagrada sobremanera verla en este estado… Claro que tiene usted motivos suficientes para sentirse abatida… (Toma asiento sin esperar permiso) Perder a su marido de una forma tan trágica, tiene que haber resultado muy doloroso y traumático…

CARMEN- (Bebe del contenido del vaso) Además de inesperado y descorazonador… La impotencia que siento es inmensa… Murió la misma noche, en que por desgracia habíamos discutido… Y ahora me siento culpable porque aunque las cosas no funcionaban bien entre los dos, no se merecía ese cruel final…

ROBERT- Ha sido una auténtica canallada… Más debe consolarse, pues el asesino no quedará sin castigo… Ese hombre siempre ha sido un maldito pendenciero…

CARMEN- (Llorando) Lo siento…

ROBERT- ¡Por Dios! Llorar le hará bien…

CARMEN- Me siento tan culpable como ese bastardo… que le ha arrebatado la vida a mi marido…

ROBERT- No se mortifique…

CARMEN- Todo fue por mi culpa… Él me dijo cuatro palabras bonitas, y yo como una colegiala caí en su trampa… (Furiosa) El muy canalla se aprovecho de la situación, y ahora… Lo único que deseo es que pague por su crimen…

ROBERT- No debe preocuparse por eso… Todo es cuestión de tiempo…

CARMEN- Demasiado para mi gusto… Si estuviese al alcance de mi mano, yo misma le daría un escarmiento… Pero sólo soy una débil mujer, ¿qué puedo hacer yo?… Nunca podré perdonarme haberme creído todo la sarta de mentiras y palabras tiernas con las que fue capaz de engatusarme…

ROBERT- Permítame que le ofrezca, además de mi más sincera ayuda, un hombro donde desahogar todo su dolor y resentimiento… (Coge una de las manos de ella y la acaricia) Nada me agradaría más que tuviera usted plena confianza en mi persona… (Se lleva la mano de ella a los labios) Créame que me sentiría muy halagado si usted me considerará digno de…

CARMEN- (Indignada y airada elude su contacto) ¿Pero que está insinuando? Se necesita tener muy poco tacto para hacerme semejante proposición… cuando todavía el cuerpo de mi marido esta sin sepultura…

ROBERT- Lamento mi inexcusable comportamiento… Discúlpeme, nada más lejos de mi intención que ofenderla…

CARMEN- (Cambiando por completo de actitud) (Bebe de nuevo) ¡No, por favor!… Yo soy la que ha de pedirle perdón… Estoy tan confundida que, sin duda, he debido mal interpretar su amable ofrecimiento… Le ruego me disculpe…

ROBERT- Permítame, que sea yo quien le ruegue que tome en consideración mi propuesta… Me haría el hombre más feliz del mundo si accediera a recibir de mi mano el soporte más incondicional… Puede usted contar conmigo para todo aquello que guste… Cualquier cosa, no lo dude lo más mínimo, Robert queda a su disposición…

CARMEN- ¡Gracias! Lo tendré presente… De todas formas debe entender que este no es el momento más idóneo. Cualquier encuentro daría lugar a demasiadas murmuraciones… Tampoco creo que dispongamos de muchas ocasiones para volver a vernos… Hoy mismo abandonamos el campo y nos trasladamos al pueblo…

ROBERT- ¡Lástima!… Si me hubiera hecho antes participe de sus proyectos, con mucho gusto le hubiese proporcionado, tanto a usted como al resto de su familia, un hospedaje confortable en el balneario. Tengo un par de contactos y…

CARMEN- (Se levanta) Gracias por su interés, pero mi hermano se ha encargado de alquilar habitaciones en una de las fondas, donde permaneceremos hasta que la gendarmería lo estime oportuno…

ROBERT- (Se levanta también) Espero que no se halla llevado una mala impresión de mi persona y por ello me considere usted un impertinente. En cuanto a mi ofrecimiento, por supuesto, desinteresado… si al fin se decanta por vernos de nuevo antes de su partida definitiva… Conozco un paraje, próximo a unas cavas centenarias, y a penas a una docena de kilómetros… Allí nadie nos estorbará y tendremos la oportunidad de “hablar”… (Ofreciéndole la mano a modo de despedida) ¿Estaremos en contacto?

CARMEN- (Haciéndose la interesante) Es posible…

 

(Mientras Carmen, seguida por la mirada preñada de lujuria de Robert, desaparece tras las bambalinas se produce un OSCURO)

 

FIN DEL ACTO SEGUNDO

 

EPÍLOGO

ESCENA I

 

(Han transcurrido varios días)

(La zona donde antes estaba instalada la taberna se ha transmutado, por medio de un telón corto y algunos elementos de decoración básicos, en un pequeño salón del hostal donde Carmen y su familia, se hospedan en el pueblo. Una única puerta da salida a la estancia)

(Los personajes están sentados en un par de sillones)

 

CARMEN- Esto es desesperante… Llevamos aquí ya cuatro días y en nada han avanzado las investigaciones en ninguno de los casos… ¿Quieres decirme para qué ha servido que Eva prestase declaración? Ni tan sólo el hecho de haber encontrado en uno de los bolsillos de sus vaqueros una cadena que ella reconoce haber arrebatado a quién le atacó ha servido como prueba.

JAIME        - Contempla la situación desde otra perspectiva… Primera: Eva por fin reacciono al “shock”… y está casi recuperada del incidente… Segunda: el que la tía Encarna se haya hecho cargo de ellas, viajando hasta aquí para llevárselas de regreso a casa, ya es otro paso adelante… Necesitaban alejarse de este lugar para cuanto antes comenzar a olvidarse de la traumática experiencia vivida…

CARMEN- Es cierto, permanecer aquí no era lo más conveniente para intentar sobreponerse ni a la muerte de su padre, ni a la agresión…

JAIME        - Y tercera: Aunque la gendarmería prácticamente haya obviado el objeto que según Eva consiguió arrebatarle a su atacante… Lo bien cierto es que ese trozo de metal significa para mi una más que tangible prueba incriminatoria, que unida a la información, que estos días atrás he logrado recabar entre los parroquianos de las tabernas cercanas, señalan cada vez con más seguridad hacia nuestro principal“sospechoso”…

JAIME        - ¿De qué forma nos beneficia a nosotros tenerlo tan claro, si la gendarmería mantiene que sin más pruebas implicatorias no hay forma de actuar en su contra? Eso, sin contar con que él dispone de una perfecta coartada que le libra de cualquier posible sospecha…

JAIME        - (Apesadumbrado) Cierto, en nada nos ayuda el que uno de los concejales del consistorio le situé esa noche, y a esa misma hora, en su casa…

CARMEN- Pues ya me dirás que hacemos… Estamos en un callejón sin salida… Todo está en el aire… Y además la autopsia ha confirmado que la muerte le sobrevino a Pedro producida por el derrame que le ocasiono el golpe… Así que puedes imaginarte como me siento, por el hecho de tener la seguridad de que he sido yo quien le mato, y quien va a cargar con las culpas es Julián… (Con decisión) Debes entender que, de ahora en adelante, no podría continuar viviendo con la conciencia tranquila si ahora permitiera que él pagase por un delito que he cometido yo… (Se levanta y con resolución se dirige hacia la puerta) Por lo tanto he decidido presentarme ante los gendarmes y contarles todo lo que ocurrió entre Pedro y yo aquella fatídica noche…

JAIME        - ¿Y crees que de esa forma se solucionará todo?

CARMEN- No, no quiero que digas nada más… La decisión que he tomado es la correcta y nada de lo que digas conseguirá hacerme retroceder… A estas alturas, si de ese modo consigo exonerar a Julián de un crimen del que es completamente inocente, nada me importa que salga a relucir mi idilio con él…

JAIME        - Escúchame un instante antes de dar ese paso… Si te presentas en la gendarmería únicamente conseguirás complicar aun más las cosas… Hoy he tenido ocasión de ver y hablar con Julián…

CARMEN- (Volviendo atrás) ¿Cómo no me habías dicho nada hasta ahora? ¿Cómo está?

JAIME        - Bien. Me manda decirte que no flaquees…

CARMEN- Sabes que ya no puedo más… Él no debería estar encerrado como un delincuente…

JAIME        - Tampoco tú mereces esa suerte… Serénate y atiéndeme, por favor.

CARMEN- (Toma asiento) Te escucho.

JAIME        - Me he pasado el día, lo mismo que tú, de un lugar a otro. Incluso me he entrevistado con un abogado que, atraído por las noticias y recién llegado de la capital, además de darme esperanzas ha conseguido contagiarme con su optimismo… Estoy seguro de que contando con su ayuda lograremos librar con bien a Julián…

CARMEN- Parece un milagro…

JAIME        - Casi lo es… Según el abogado, teniendo en cuenta que la acusación no cuenta con ningún testigo y que sólo dispone para incriminarle de un objeto, que cualquiera pudo haber dejado en la escena del crimen…

CARMEN- (Impaciente) ¿Quieres decir?...

JAIME        - Que con tan poca base en su contra, Julián podría salir de inmediato a la calle…

CARMEN- Pero, Julián se auto inculpó…

JAIME        - Tropezar con este letrado ha sido como poder disponer de un milagro en cada manga… Esta misma tarde se ha entrevistado con Julián y siguiendo su consejo, y alegando presión e intimidación policial, ha cambiado su declaración y se ha proclamado inocente…

CARMEN- ¡Eso es magnífico! Pero… ¿Y yo? ¿Qué va a pasarme?

JAIME        - ¡Nada! Julián me ha hecho jurarle que no te dejaría abrir la boca, y mucho menos te permitiría la locura de presentarte en la gendarmería diciendo que habías tenido nada que ver en la muerte de tu marido….

CARMEN- Pero…

JAIME        - En caso contrario Julián está dispuesto a reincidir en su implicación directa en el crimen…

CARMEN- Eso es hacerme chantaje emocional…

JAIME        - No, Carmen eso es estar dispuesto a hipotecar su futura libertad con tal de conseguir tu bienestar…

CARMEN- ¡No puedo consentirlo! Si lo hago, nunca más podré volver a mirarme al espejo…

JAIME        - Te suplico que me hagas caso y que aguardes un poco más…

CARMEN- ¿A qué?

JAIME        - El abogado no está conforme con los resultados que aporta la autopsia realizada y ya ha pedido una segunda opinión a un forense de la ciudad… Confía en mi todo saldrá bien, ya verás…

CARMEN- ¿Le has puesto al corriente del caso de las chicas?

JAIME        - Sí, y también a grandes rasgos, le he comentado los resultados de mis pesquisas personales… Me ha recomendado que primero nos centremos en el caso de asesinato que pesa sobre Julián, y me ha prometido hablar con uno de sus colegas para iniciar otra línea de investigación en ese sentido… En ese asunto mi paciencia está puesta a prueba… Te juro que nada me gustaría más que hallar respuestas a todas mis sospechas sobre Robert… Pero, no tengo nada…

CARMEN- Pues, ahora voy a ser yo la que te va a pedir ayuda para llevar a delante una idea que sin descanso gira en mi cabeza… Tal vez sea la solución…

JAIME        - Mientras no se trate de nada descabellado…

CARMEN- Puede que te lo parezca… Pero si ahora no arriesgamos creo que nada más podemos conseguir…

JAIME        - (De mala gana) Está bien, ¿qué propones?

CARMEN- La misma mañana que abandonamos el viñedo entré en la cantina… (Gesto reprobador de Jaime) A ese hombre le falto tiempo para dejarme claro su “interés” por mi persona… Tuvo la osadía de ofrecerme su más “desinteresada” ayuda…

ROBERT- (Exaltado) ¡Maldito, sea!… Ni se te ocurra entrar en su juego… Es más ni siquiera debiste acercarte a su terreno…

CARMEN- Tu sospechabas de él y lo único que intenté fue ver cual era su punto débil…

JAIME        - Si me hubieses consultado antes de dar ese paso no te hubiese permitido cruzar ni dos palabras con ese baboso descastado…

CARMEN- (Firme) Estoy decidida a intentar cualquier acción antes que quedarme cruzada de brazos… Has de reconocer que, de momento, no tenemos ninguna otra opción… Mis hijas han sido atacadas y si la investigación está maniatada, yo todavía no…

JAIME        - Tu coraje es admirable pero es una temeridad lo que propones… Lo que él te ofreció no se puede considerar como una opción, más bien se trata de una trampa peligrosa. 

CARMEN- No tiene porqué serlo… Nosotros, jugaremos con ventaja…

JAIME- (Negando con vehemencia) Con gente de su calaña jamás se puede estar seguro de nada… Lo conozco y créeme, es un hombre sin escrúpulos capaz de cometer las peores tropelías…

CARMEN- Jaime, escúchame… Si hubiese otra forma de poner al descubierto sus retorcidas acciones, yo sería la primera en no exponerme… Pero, por desgracia, estamos con el agua al cuello…

JAIME        - Ahora eres tú la que me chantajea. Lo que planeas es un auténtico disparate… En serio Carmen no me puedes estar pidiendo que secunde tu idea de presentarte ante ese mal nacido como un señuelo… Vas a jugar con el demonio…

CARMEN- ¿Se puede hacer de otra forma? Al menos yo no soy capaz de dar con ella… Si quieres dejar de consumirte y conocer si él es el agresor de tus sobrinas, no existe otro modo… El tiempo apremia y la gendarmería no parece dispuesta a hacer mucho más de lo que ya ha hecho… Terminará por darle carpetazo al asunto y él, en caso de ser culpable, quedará sin castigo… ¡Piénsalo, Jaime!

JAIME        - (Negando con un movimiento de cabeza) Debo de estar más loco que tú, porque estoy dispuesto a escucharte… (Mientras ellos dos hacen mutis, la escena queda sumida en un OSCURO)

 

ESCENA II

 

(Es de día)

(El lateral derecho, donde estaba situado el claro del bosque ha experimentado unas cuantas variaciones. Estas son: algunos rompimientos de árboles y fermas de rocas y matojos. El escenógrafo ha de convertir este lugar en un paraje situado en lo más profundo del bosque)

(Los personajes emergen desde el patio de butacas y comienzan su dialogo al subir al escenario)

 

CARMEN- (Mirando hacia atrás, al lugar por donde ha venido) Está bastante alejado, pero es maravilloso…

ROBERT- Ya te dije que aquí nadie nos molestaría… Este paraje es perfecto para refugiarse de miradas indiscretas.

CARMEN- La lástima es que con esta larga caminata estoy seca…

ROBERT- No muy lejos hay un pequeño manantial…

CARMEN- ¡Agua! No me hagas reír… (De la mochila que lleva colgando a la espalda extrae una cantimplora) Suerte que yo he pensado en todo… ¿Quieres?

ROBERT- (Sorprendido) Eres una caja llena de sorpresas… (Coge el recipiente y bebe un buen trago del contenido) ¡Whisky!… ¡Excelente!… (Se lo devuelve a ella, que girándose de espaldas a él, hace mención de beber, pero apenas se moja los labios. Después, obsequiosa, le vuelve a ofrecer al hombre) El coche no puede pasar más halla de donde lo hemos dejado… Claro que eso es toda una garantía de que nadie nos estorbará… (Toma un nuevo trago)

CARMEN- (De forma sugerente toma asiento sobre una de las piedras) He tenido ocasión de comprobar, en propia carne, que el camino hasta llegar aquí es bastante tortuoso… (Refregándose las piernas, sin perder la oportunidad de coquetear) Tengo las piernas llenas de  arañazos… Deberías haberme prevenido… Me hubiese puesto unos pantalones…

ROBERT- (Bebiendo de nuevo) Me alegro de no haberlo hecho… De ese modo he dispuesto del placer de disfrutar de unas piernas muy sugestivas…

CARMEN- ¿Siempre acostumbras a ser tan directo?

ROBERT- Cuando una mujer me gusta, sí… (Se despoja del suéter, y queda en mangas de camisa, después toma asiento junto a ella)

CARMEN- En ese caso está claro que no te resulto indiferente…

JAIME        - Ni ahora, ni antes… Me fije en ti apenas llegaste al viñedo…

CARMEN- (Mostrándose más insinuante con el fin de provocarle) ¿Y cómo es posible que un hombre tan echado para adelante como tú esperase tanto para dirigirme la palabra?

ROBERT- (Titubeando, bebe una vez más) No… no me resultó nada fácil acercarme hasta ti… En muy pocas ocasiones estabas sola…

CARMEN- (Se levanta y con disimulo pasea la vista por su entorno) ¿Acaso me espiabas?… Pero, tienes razón… No estaba sola… Al menos no como ahora que me he quedado viuda y nadie me estorba…

ROBERT- (Envalentonándose) No vayas a creer que llegado el caso no hubiese estado dispuesto a luchar por ti… De haber tenido ocasión no habría sido yo quien rehuyese el enfrentamiento… (Bebe una vez más) ¡Soy un hombre de pelo en pecho!… Cuando algo me gusta hago lo que sea menester para conseguirlo…

CARMEN- (Satisfecha al haber descubierto a su hermano emboscado, al pie del proscenio, y muy cerca de ellos. Con descaro vuelve a acercarse a Robert) Ese es el motivo por el que me he decidido a aceptar el ofrecimiento que el otro día me propusiste… (Robert, acusa un gesto que denota nausea) ¿Qué te sucede?

ROBERT- Nada…

CARMEN- Estás lívido, ¿Tal vez un mareo?… (Ofreciéndole del contenido de la cantimplora) Lo mismo es una bajada de tensión… Una larga caminata, bajo este sol y si uno no está acostumbrado, puede…

ROBERT- (Sobreponiéndose a la mala gana que durante unos segundos ha sacudido su cuerpo, coge la cantimplora) Ya te he dicho que no es nada… No soy un pusilánime…

CARMEN- (Coqueta) Eso ya lo sé… (Sugerente, se desprende de la rebeca y libera parte de la botonadura del vestido) ¡Uff!... Hace demasiado calor… Ten, bebe un trago… El alcohol además de un desinhibidor, es un excelente vaso dilatador…

ROBERT- Si tú lo dices. (Bebe, y momentáneamente parece recuperar nuevas energías) (Deja la cantimplora en el suelo) No me equivoque al pensar que resultaría excitante mantener una relación con una mujer como tú…

CARMEN- (Provocándolo) ¿Tú crees?

ROBERT- Estoy seguro… Tú primera elección, no fue la más acertada… Dejarte embaucar por un muerto de hambre como Julián, no fue nada inteligente… Esa era una relación sin futuro…

CARMEN- (Falsamente sorprendida, desabotona la camisa del hombre) ¿Conocías ese hecho?

ROBERT- Pocas cosas suceden en el viñedo que se me escapen… Pero no perdamos el tiempo hablando de ese perdedor… (Decidido a dar rápida respuesta a las insinuaciones de la mujer, la rodea con sus brazos y después de acariciarle el cabello, continúa acariciándola, sin ningún pudor, dejando resbalar sus manos a lo largo de la espalda femenina)

CARMEN- (Acariciando el pecho del hombre) ¡Tranquilo, Robert!… Tenemos mucho tiempo… Antes quisiera…

ROBERT- ¿Qué te diese mi palabra? No necesitas pedírmela, por ti estoy dispuesto a cometer cualquier locura… Pero, después de todos los obstáculos que he tenido que vencer para conseguir estar juntos creo que me merezco una pequeña recompensa… (Intenta besarla en la boca)

CARMEN- (Ella, con tacto, rehuye ese contacto) No seas impaciente… Primero, los negocios y luego el placer…

ROBERT- (Insistiendo en su deseo de establecer relaciones sexuales con ella) ¡Venga, mujer! No te hagas la estrecha… Estás deseándolo tanto como yo…

CARMEN- Te juro que tanto como deseo encontrar al hombre que ataco a mis hijas…

ROBERT- (Besándola en el cuello) Esta bien tienes mi palabra de que conseguiré dar con él…

CARMEN- ¿Cómo puedes estar seguro?

ROBERT- (A la suya) Tengo buenos contactos, ¿recuerdas?

CARMEN- Algo me insinuaste… (Él se despoja de la camisa. En la base del cuello exhibe una herida reciente. Son señales de arañazos) (Ella, al momento, se apercibe) ¿Tienes una herida bastante fea?… Parece infectada… (Juguetona, besa el cuello del hombre alrededor de la herida y pasea sus dedos por la espalda masculina) ¿No te la habrás hecho sirviendo copas?

ROBERT- (Intentando besarla en la boca) No tiene importancia…

CARMEN- (Sin dudarlo un segundo ella le araña la espalda) (Él aúlla de dolor) ¡Tal vez fue así!…

ROBERT- (Enojado la agarra del pelo) ¿Qué pretendes?

CARMEN- (Mimosa) Nada… Sólo se trata de un juego… (Sugerente) Me excita arañar a mis amantes… ¿Eso, no lo sabías?

ROBERT- Me gustan esos “juegos”… Con razón el cabrón de Julián había perdido el seso por ti… Eres una gata en celo…

CARMEN- ¡Ya ves!… Mi marido me tenía completamente desatendida, así que yo tenía que buscar… “cariño”...

ROBERT- Me vuelves loco… Tendrás mucho más de lo que buscas… (La tumba en el suelo y se sitúa arrodillado frente a ella) Así, que no te relajes demasiado…

CARMEN- (Con segunda intención) Eso es lo que espero… (Él, al límite, mientras le levanta la falda, vuelve a ser presa de un vahído mucho más patente que el sufrido anteriormente) (Ella aprovecha la ocasión para, rápidamente, zafarse de él y ponerse en pie) ¡Robert!

ROBERT- ¿Qué… me está pasando?… (Desconcertado, y con la vista nublada, intenta ponerse en pie e ir tras ella. Al hacerlo apenas consigue dar unos pasos, antes de perder el equilibrio. Tambaleante, consigue apoyarse contra una de las rocas más grandes y, pesadamente, cae quedando con el tronco apoyado contra ella)

CARMEN- (Tranquila, dominando la situación) Creo que vas a ser tú quien, en contra de su voluntad, va a relajarse durante un buen rato…

ROBERT- (Apenas puede mover las piernas) ¿Qué me sucede? Las piernas… no me responden… Las siento pesadas…

CARMEN- Satisfaré tu curiosidad… Te encuentras bajo los efectos de un combinado de hipnóticos y sedantes que has ingerido junto con el alcohol…

ROBERT- (Estupefacto) No debí fiarme de ti…

CARMEN- Es cierto… Estabas tan obsesionado por cazarme, que eras incapaz de imaginar que yo también quisiera hacerlo…

ROBERT- (Furioso e incapaz de moverse apenas unos centímetros) ¡Estúpida zorra!

CARMEN- Mal empezamos… Esas no son formas… Nada has de temer si eres sincero y me dices lo que quiero saber…

ROBERT- Te juro que ésta me la pagarás…

CARMEN- Cuéntame, ¿qué pretendías de Eva?

ROBERT- ¡Estas loca!… ¿Quién es Eva? ¿De qué me hablas?

CARMEN- Estoy esperando a que me digas ¿por qué salías con mi hija?

ROBERT- ¿Tu hija? No entiendo…

CARMEN- Por favor, Robert… Esto no me resulta agradable…

ROBERT- Me estoy hartando de… este estúpido juego… Te juro que en cuanto pueda ponerte la mano encima no tendré ningún miramiento…

CARMEN- (En tono acusador, se acerca más a él) ¡Cómo no lo tuviste cuando atacaste a mis hijas! ¿Verdad?… ¡Maldito degenerado!…

ROBERT- ¡No sé de qué hablas!

CARMEN- Yo no me arriesgaría a ser tan vehemente… (Vanamente intenta cogerla, ya que a consecuencia de los relajantes musculares, le cuesta mover los brazos) ¿Comienzas a sentir los brazos pesados?…

ROBERT- (Él apenas se inmuta) No tengo ni idea de donde quieres llegar… Pero cuando pasen los efectos de las drogas te acordarás de mí para toda tu vida…

CARMEN- (Retadora) ¿Qué harás? ¡Violarme!… (Despectiva) Porque para eso si que eres muy hombre, tan hombre, que para poder demostrar su hombría necesita forzar a una mujer, si esta se le resiste… (Avanza hasta el proscenio y hace un gesto a su hermano para que se acerque)

ROBERT- ¿Qué haces?… Estoy dispuesto a olvidar todo este incidente si…

JAIME        - (Llegando hasta ellos) Puede que tú tengas estómago para olvidar todo el mal que le has hecho a mi familia pero… ¡Yo, no!…

ROBERT- ¡Vaya, ya tenemos aquí al alma de la fiesta!… (A Carmen) Mal socio te has buscado… Tu hermano no tiene sangre en las venas.

JAIME        - (Tratando de dominarse) ¡Cállate, cabrón!…

ROBERT- (Irónico) De momento habrás de conformarte con que no salga a tu encuentro…

CARMEN- ¡Déjate de ironías! Te recuerdo que aguardo tu respuesta…

ROBERT- Desconozco que quieres oír…

CARMEN- No te creo… (Pausa) Escúchame, Robert podemos hacer esto fácil o difícil… No tardarás en notar otros efectos, además de la perdida de motricidad… Tú tensión está disparada, sufrirás de hipotermia…

ROBERT- No creas que conseguirás asustarme...

CARMEN- No es para tomarlo a la ligera… Lo más grave surgirá de un momento a otro cuando te resulte penoso hablar, e incluso respirar…

ROBERT- ¿Crees que soy estúpido?

CARMEN- ¡Sí!…

JAIME        - (Le enseña la cadena que Eva consiguió arrancar a su agresor) La reconoces… ¿verdad? Mi sobrina te la arrancó esa noche…

CARMEN- Al hacerlo, arañó a su agresor en el cuello… Esa herida te la hizo ella…

ROBERT- (Cínico) Esa cadena puede ser de cualquiera… Yo tenía una muy parecida… la perdí hace tiempo…

JAIME        - Eres un maldito embustero… ¡Fuiste tú!

ROBERT- (Su tono se torna ligeramente balbuceante) Es tu… palabra, contra… la mía…

CARMEN- Ya te advertí… ¿Por qué te empeñas en negar lo evidente?

ROBERT- ¡Maldita, bruja! (Un escalofrío recorre su cuerpo)

JAIME        - (Aparte) ¿Ha bebido mucho?

CARMEN- Lo suficiente… Aunque, también cabe la posibilidad de que no sea el único alcohol que haya ingerido…

ROBERT- ¿Qué… qué cuchicheáis?

JAIME        - (Sin prestarle atención, hablan entre ellos) En ese caso quizá el proceso se haya acelerado…

CARMEN- Es posible…

JAIME        - ¿Qué hacemos? Puede ser peligroso…

CARMEN- Lo sé y, aunque estoy segura que la dosis no era letal… hay que actuar rápidamente.

ROBERT- ¡Oíd!… Tengo mucho frío… ¡Joder, haced algo!…

CARMEN- (Resuelta. Se acerca a él y le cubre el torso con la camisa) (Aparte) ¡Vamos, Jaime!... No necesito cargar con otra muerte sobre mi conciencia… La de Pedro es más que suficiente…

ROBERT- (Riéndose) Tu… marido… ¡Pobre idiota!… Apenas se dio cuenta de nada…

CARMEN- (Se acerca hacia él, y cogiéndole del cuello, le zarandea) ¿Qué estás diciendo? ¡Habla, maldito seas!

ROBERT- Fui testigo… Presencie la pelea… Se… lo merecía… No… no está bien propasarse con una menor de edad…

JAIME        - ¡Cerdo!

ROBERT- Eso… mismo pensaba de él… el padre de ella…

CARMEN- ¿Quién es?

ROBERT- (Temblando) Se pude… decir… el pecado… pero… (Tose) Me… me cuesta respirar…

JAIME        - ¡Está bien, Carmen, volvamos al coche! (Jaime, tras incorporar a Robert, con la intención de cargárselo encima, pasa uno de los brazos del hombre por encima de sus hombros)

ROBERT- (Esbozando una media sonrisa) ¡Estúpido ignorante!

JAIME        - ¡Calla de una!… (Simultáneamente a las palabras de Jaime, Robert ha conseguido extraer, con alguna dificultad y de un bolsillo de su pantalón, una navaja automática con la que le amenaza) (Todavía se muestra vacilante, pero ha recuperado gran parte de su fuerza física)

ROBERT- (Al mismo tiempo que sujeta a Jaime, manteniendo uno de sus brazos contra su propia espalda, le amenaza apoyando la navaja directamente sobre la garganta del hombre) (Habla dirigiéndose a Carmen) Te creías muy lista, ¿verdad zorra?… Pero, has resultado ser tan inútil como tu hermano… Debiste de equivocarte al mezclar las dosis de fármacos… Como puedes ver casi estoy recuperado…

CARMEN- (Estupefacta) No es posible… Hace apenas unos segundos te ahogabas…

ROBERT- Me he limitado a hacer un poco de teatro… Te he seguido el juego, querida… (Obliga a Jaime a avanzar unos pasos hacia adelante) Veo que mi actuación ha resultado convincente…

JAIME        - ¡Vete de aquí, Carmen!…

CARMEN- (Retrocediendo instintivamente) Robert… tranquilízate…

ROBERT- ¡Quédate quieta donde estás!… O sucederá una desgracia… Me costaría poco esfuerzo hacerle un bonito tajo… ¡Zas!... Apenas un leve movimiento de muñeca y tu hermano se desangraría como un gorrino…

CARMEN- (Asustada, grita) ¡No Robert!… Por favor, no lo hagas…

ROBERT- Está bien, no lo haré… al menos de momento… (A Carmen) Rápido, quítale el cinturón… (Ella titubea)

JAIME        - ¡No lo hagas! Márchate…

ROBERT- (Retorciéndole el brazo que le sujeta a la espalda) ¡A callar, imbécil!… (Ordenando) ¡Quítaselo te he dicho!

CARMEN- (Sin moverse) No se que pretendes, pero no te saldrá bien…

ROBERT- ¿Eso crees? ¡Hazlo!… (Para demostrar que está hablando en serio, presiona con más fuerza el filo de la navaja contra la piel de Jaime, al hacerlo le produce una herida superficial, de la que mana un hilo de sangre) (Ella, asustada, claudica, y hace lo que le han ordenado) (A Jaime) Tú, sin hacer ninguna tontería, extiende los brazos hacia delante…

JAIME        - (Obedeciéndole) ¡No te atrevas a ponerle la mano encima!…

ROBERT- ¿Quién ha pedido tu opinión? ¡Haz lo que te he dicho, rápido!… (A ella) ¡Átale!… (Mientras Carmen le ata las manos, Robert no deja de instigar a Jaime) Siempre has sido un rajado, escondido tras la sombra de Julián… Que lástima que ahora él no esté aquí para ayudarte… (Con ironía) Ya ves, así son de desagradecidos los amigos… Cuanto más falta te hacen... más lejos se encuentran… (A ella) Aprieta fuerte… Eso es… Así, muy bien… Y ahora preciosa, perdóname, será cuestión de unos segundos… (Por un instante, mientras afloja su propio cinturón, disminuye la presión sobre Jaime)

JAIME        - (Aprovecha el respiro para, haciéndole un rápido quiebro, intentar escapar) ¡Corre Carmen, vete!… (Inicia una corta carrera, que Robert frustra lanzándose sobre él)

CARMEN- (Sin obedecer a su hermano, coge una piedra y se lanza con furia contra Robert) (Éste, tras haber derribado a Jaime, de un manotazo se deshace de ella, que cae en tierra medio aturdida) (Con rapidez, Robert ata, con su cinturón, los pies de Jaime) (A ella) Tranquila, muñeca, ya se que estas impaciente… y pronto estaré contigo… Antes deje un asunto a medias… Y tengo por costumbre llegar hasta el final… (Avanza hasta donde ella ha caído y, cogiéndola por el cuello, la alza de tierra al tiempo que la amenaza con la navaja a la altura del estómago)

CARMEN- (Resistiéndose) ¡Suéltame, canalla!…

ROBERT- ¡Chist, gatita!… (Sin dejar de amenazarla, se sitúa tras ella, sujetándola del mismo modo que antes hizo con Jaime) No te muevas… Está muy afilada y lamentaría estropear una piel tan delicada… (Aspira su perfume) y que huele tan bien…

JAIME        - (Medio aturdido, por el golpe recibido al caer, desesperado intenta deshacer el nudo que le sujeta las piernas) ¡¡No la toques!!…

ROBERT- Tranquilo muchacho… No hay porque alarmarse… A Carmen le va la marcha… ¿No es así?… (A ella con brusquedad) ¡Contesta!… (Ella asiente)

JAIME        - ¡Cabrón!…

ROBERT- Creo haberte dicho que te callarás… ¿O, no? (Obligando a Carmen a acercarse hasta su hermano) Últimamente me falla la memoria…

JAIME        - (Fuera de si) ¡Déjala!…

ROBERT- Que capricho más tonto… Está bien, ya la dejo… (La suelta apenas un segundo y, con contundencia, golpea a Jaime en el rostro propinándole una patada) (Jaime, pierde el conocimiento y queda tendido en tierra)

CARMEN- ¡Jaime!…

ROBERT- Querida, estamos mucho mejor sin él… No hacia más que estorbar… Es un llorón y un aguafiestas…

CARMEN- (Se lanza contra Robert y furiosa le golpea en el pecho) ¡Cobarde!… ¡Bastardo!…

ROBERT- (Deteniendo su ataque, sin consecuencias, de nuevo la sujeta por la espalda) Muy bien… Eso es… Me encanta cuando te enfureces… Estas preciosa… (La amenaza con la navaja. Esta vez deslizándola a lo largo de su escote)

CARMEN- Te arrepentirás de tu acción…

ROBERT- Te equivocas. Con Robert nadie juega… Y la única que se arrepentirá de haberlo intentado, serás tú… (Guarda la navaja y sin ningún miramiento la manosea y la tumba en tierra)

CARMEN- (Incapaz de rehuir su acoso, le habla en tono retador) ¿Por qué no te dejas de preámbulos, y lo haces ya? Termina de una maldita vez… (Pausa. Mordiendo las palabras) ¿O no puedes hacerlo?

ROBERT- Buen intento… Pero, todavía no… He esperado demasiado este momento y ahora pienso disfrutarlo… (Vuelve a empuñar la navaja, con la que le rasga gran parte del vestido) ¡Quieta!… Eso es… ¡Mírame!… (Pasea el filo de la navaja sobre su cuerpo) Al parecer la gata ha perdido sus garras… ¡Qué lástima!… (Mientras continúa interpretando, con una mano la domina sujetándola por la garganta y con la otra, tras guardar el arma, se desabrocha la bragueta) En algo no te habías equivocado antes… Tenías razón… La herida del cuello me la hizo tu hija… La muy zorra no hacia más que provocarme y después, llegado el momento, salía corriendo… Se lo estaba buscando… (Se reclina sobre ella y, mientras la besuquea en el cuello y en el escote, le levanta la falda) Como tú, jugó con fuego y a punto estuvo de quemarse… (Divertido) Pero al final sólo se chamuscó…

CARMEN- Yo no soy Eva, maldito vicioso…

ROBERT- Ni yo un pelele que puedas manejar a tu antojo… En el punto en el que te encuentras no hay salida… Y esto, créeme, puede resultar muy agradable… Todo depende de tu buena disposición… (Decidida a luchar hasta el final, hace un último intento por zafarse de él) Está bien ya me he cansado de contemplaciones… Será por las bravas… (Furioso, alza la mano dispuesto a abofetearla)

JULIÁN- (Irrumpe en la escena saliendo de detrás de los matorrales) ¡Robert!

ROBERT- (Desconcertado, ceja en su empeño y de un salto se pone en pie. Asiendo a la mujer por la muñeca, la arrastra tras de si y se parapeta tras ella) ¡Tú!… ¿Qué haces aquí?

JULIÁN- Constatar que no se te puede dejar solo.

ROBERT- Déjate de bravatas… ¿Has escapado de los gendarmes?

JULIÁN- Me defraudas, Robert… Parecías mucho más listo.

ROBERT- Lo soy, no te quepa la menor duda.

JULIÁN- Me reafirmo en mi suposición… Resulta peligroso tener cómplices… Tarde o temprano acaban por largarlo todo…

ROBERT- ¡Mientes!... Bernard, jamás dirá nada.

JULIÁN- ¿Cómo explicas entonces que esté aquí?… Pero, has acertado Bernard, todavía no ha hablado… Estoy libre gracias a mi abogado… Que también me dio una nota de parte Jaime…

ROBERT- (Despectivo) ¡Ese mequetrefe! No sabe ir a ningún sitio sin su “niñera”…

CARMEN- Él atacó a las chicas…

JULIÁN- Nunca aprenderás…

ROBERT- ¿A qué? A quedarme de brazos cruzados, mientras tú y ese… (Por Jaime) nunca dejáis de joderme, levantándome a aquellas mujeres que me gustan… Os creéis mejor que yo, ¿no es así?

JULIÁN- (Acercándose a él. Robert, de nuevo, esgrime la navaja) Estás enfermo…

ROBERT- (Apoyando la navaja contra el cuerpo de ella) Si das un solo paso más, la pincharé… Estoy cabreado, y harto de que vosotros dos os burléis de mi… (A Carmen) Hasta tu marido lo hizo… La furcia de mi novia se acostó con él… Me la quito delante de mis propias narices… Después, el muy cabrón, también se entretuvo con la hija de Bernard… Así que éste le ajusto las cuentas… Yo no le maté pero, digamos que no hice nada por ayudarle…

CARMEN- Acabas de confesar…

ROBERT- Y, ¿qué?… Aquí estamos solos… (A Julián) Si no quieres verla morir ante tus ojos, márchate por donde viniste…

JULIÁN- ¿Y después?

ROBERT- Tu novia me gusta… (Le da un lametón en la mejilla) Así que aprovecharé la ocasión para gozar de ella… Después… en prueba de amistad… quizás, te la regale...

JULIÁN- No puedo creerte…

ROBERT- Deberás de confiar en mi palabra… No tienes otra alternativa… (Alterado) Decídete, o la hago mía o la mato aquí mismo…

JULIÁN- ¡Tranquilo!…

ROBERT- Lo estoy... No tengo nada que perder… ¡Tú, sí!

JULIÁN- (Tras una tensa pausa. Inicia una tímida retirada) ¡Te juro que!…

ROBERT- ¡Lárgate!

JAIME- (Cuando apenas Julián ha desaparecido de escena, Jaime, que ha logrado desembarazarse de las ataduras de los pies, salta sobre Robert y lo inmoviliza pasando los brazos sobre su cabeza) (Robert, sorprendido, deja caer el arma y se revuelve contra él) Maldito, pervertido…

CARMEN- (Aprovecha para zafarse) (Los dos hombres forcejean) ¡¡Julián!!… (Éste, alertado por el grito, regresa rápidamente a la escena) (Al mismo tiempo que Julián se enfrenta a Robert, Carmen desata a su hermano que, furioso, se abalanza sobre Robert y le noquea propinándole un directo) Por favor, Julián regresemos a casa…

JAIME        - Y ahora ¿qué hacemos con este?

JULIÁN- Llevarlo ante los gendarmes. Tiene mucho de que responder…

JAIME        - No creo que de ese modo se haga justicia. Este tipo es un mal bicho…

CARMEN- ¿Qué otra cosa podemos hacer?... (A su hermano) Jaime, acabemos de una vez con esto… Estoy cansada.

JAIME        - (Resuelto) Está bien… Marchaos vosotros delante en el coche de Julián, yo me encargaré de conducir a “este” ante la justicia…

JULIÁN- No te fíes de él… (La pareja desaparece de la escena por el lateral derecho y tras los matorrales)

JAIME        - Tranquilo, lo tengo todo bajo control…

(Jaime recoge la cantimplora, la mochila y la ropa de Robert)

(Después, cargado con él, desaparece tras los árboles por el lateral opuesto al que hizo mutis la pareja)

(Mientras la luz decrece, hasta dejar la escena casi en semipenumbra, JAIME, aparece de nuevo en escena accediendo a la zona escarpada, que simula la pared de roca de una de las cavas del lugar y, llevando a Robert a cuestas, trepa por ella)

(Ya en la cima, Jaime, deja caer dentro de la cava el cuerpo y la ropa del hombre)

ROBERT- ¡¡No me dejes aquí, maldito!!… Ayúdame a salir de aquí… ¡¡Lo confesaré todo!!… ¿Me oyes?… ¡Todo!... (Mientras los gritos desesperados de Robert resuenan por toda la sala, se produce el OSCURO y cae el TELÓN)

 

 

FIN

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