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UNA PAREJA MUY ESPECIAL

de  Raimundo Francés

Esta obra ha sido cedida por el autor para su difusión libre y gratuita, si bien quedan reservados todos los derechos de propiedad intelectual. El uso público de esta obra requiere el permiso del autor y a fin de recabar la correspondiente autorización se inserta al final del texto su dirección electrónica.

 

UNA PAREJA MUY ESPECIAL

 

(Sainete en un acto)

 

Original de: Raimundo Francés

 

bea45azul@yahoo.com 

 

Sainete en un acto para tres personajes. Pepe, Loli e Irene.  Los dos primeros son el matrimonio, y el tercer personaje es la empleada de la agencia de viajes.

 

Este sainete está inspirado en una simpática pareja de la vida real. A pesar de su invalidez, los dos disfrutan de los viajes de ocio, de las bromas, y de todo lo que tenga que ver con la diversión. Es un ejemplo a seguir, y en el ánimo del autor no está en absoluto ridiculizar a las personas discapacitadas sino todo lo contrario, encomiar el espíritu de dos personas desafortunadas que saben enfrentarse a las circunstancias y aman la vida por encima de todo. Muchísimo seres humanos deberían aprender de ellos.

 

Pepe está en una silla de ruedas a causa de una terrible enfermedad. Ella, Loli, sufrió un accidente y desde entonces se ve obligada a usar una muleta. Con una mano la sujeta y con la otra conduce y empuja la silla de su pareja.

 

Entran en el escenario que simula ser una agencia de viajes. Basta con la mesita, unos papeles, una pantalla y teclado de ordenador (O un portátil) y de fondo una pared simulada con hojillas propagandísticas de las que muestran las agencias de viaje con ofertas de temporada. Puede exhibirse un letrero hecho con papel grande de regalo diciendo: ‘’AGENCIA DE VIAJES LO IMPOSIBLE”.

 

Dado que se trata de un entremés, puede simularse con una especie de tablón de los que se ponen delante de los restaurantes y se coloca delante del escenario, apoyado sobre una varilla. En cualquier caso, no es imprescindible.

 

El vestuario es normal. Pepe lleva su yérsey atrás, y con su bastón se parece mucho a Antonio Gala.

 

LOLI -  ¡Buenos días!

 

EMPLEADA - ¡Buenos días! Siéntense, por favor.

 

PEPE – Yo, como ya estoy sentado, si no le importa me voy a quedar aquí.

 

LOLI - Yo sí me voy a sentar, si no, va a parecer que estamos aquí vendiendo cupones.

 

                 (La empleada estará de perfil a un lado del escenario. Loli se sentará a un costado de la mesa dando la cara al público pues se trata del personaje principal. Pepe, se situará frente a la empleada y solo muestra su perfil, pues en su personaje apenas habla, aunque sí puede gesticular cada vez que lo vea oportuno)

 

EMPLEADA – Díganme. ¿En qué les puedo servir?

 

LOLI – Pues, queríamos saber si hay alguna plaza libre para los viajes del Imserso.

 

EMPLEADA - ¡Ah, muy bien!  ¿Pero para quién?

 

LOLI - ¿Cómo que para quién? ¡Pues para nosotros, coño! ¿Para quién iba a ser?

 

EMPLEADA - ¿Para ustedes? Bueno... ¿Y traen ustedes el certificado?

 

LOLI - ¿El certificado? ¿Lo ves Pepe? ¡Mira que te lo dije! Teníamos que haber ido a la agencia de siempre, la de Manolo, que llevamos yendo allí más de treinta años, no que tú, buscando una agencia nueva, me has metido en la oficina de correos.

 

PEPE - ¡Hija! Yo he leído en la puerta ‘’Agencia de viajes” ¿No es esto una agencia de viajes, señorita?

 

EMPLEADA - ¡Claro, hombre! Agencia de Viajes ‘’Lo imposible”.

 

LOLI – ¿Ah, sí? Es que como usted me ha pedido el certificado...

 

EMPLEADA – Sí, claro, porque si no tienen ustedes el certificado, vamos, la carta de certificación del Imserso…

 

LOLI - ¡Ah, la carta! Usted quiere decir la carta, ¿no?

 

EMPLEADA – Sí, bueno, la carta. ¿Traen ustedes la carta?

 

LOLI - ¡Ah, ya! Es que usted no se explica bien. Si hubiera dicho usted la carta. Nosotros traemos la carta que nos mandan del Imserso todos los años.  (Se pone a rebuscar dentro de su bolso y empieza a sacar maritatas que va poniendo en la mesa ante la cara de sorpresa de la empleada)

¿Dónde coño habré metido yo la carta?  ¿Pepe, tú has cogido la carta?

 

PEPE – No. La cogiste tú.

 

(A esto, Loli saca un cartucho con castañas y lo planta en la mesa de la empleada. Las castañas salen desparramadas por toda la mesa, y alguna se cae al suelo. Si no es época de castañas, se pueden sustituir por dátiles, que también son buenos para la próstata)

 

EMPLEADA – Señora, gracias, pero es que a mí no me gustan las castañas.

 

LOLI - ¡Ni a mí tampoco! Que dan muchos gases, ¿verdad usted? , y por las noches, no veas la que forma aquí mi marido. Lo que pasa es que me han dicho que son muy buenas para la próstata de mi marido, ¿comprende? Y por eso le he comprado un cuarto y mitad.

LOLI – (Caso de que sean dátiles) ¡Ni a mí tampoco! ¡Que los dátiles engordan una barbaridad! ¿Verdad usted? Lo que pasa es que a mí me han dicho que los dátiles a los hombres les dan mucha potencia sexual, ¿comprende? Y por eso le he comprado un cuarto y mitad.

 

EMPLEADA – A ver, señora, me parece que el cartucho de las castañas es la carta de certificación. ¿Me permite? (Con mucho tacto y haciendo gestos de desagrado, la empleada va soltando las castañas y separando la carta) ¿Ve usted? ¡Aquí está la carta!

 

LOLI - ¡Ay, hija! No me acordaba. Es que se me rompió la bolsita de las castañas y tuve que hacer un cartucho con la carta, pero los nombres y todo eso se verá bien, ¿verdad?

 

EMPLEADA – Sí, no se preocupe, que solo tiene un poco de hollín, pero los datos están todos. (Sacudiendo el papel para que se vean los datos)

 

PEPE – Loli, recoge las castañas.

 

LOLI - ¡Ah, sí, es verdad! ¿En qué estaría yo pensando? (Abre el bolso y las va dejando caer dentro junto con las demás chucherías que había depositado en la mesa. Un abanico, una botellita de agua, una barra de labios, un bolígrafo, dos primitivas, una cajita con cleanex, y cosas así)

 

EMPLEADA - ¡Bueno! Vamos a ver lo que encontramos por aquí. Es la primera vez que viajan ustedes, ¿verdad?

 

LOLI - ¿La primera vez? ¡Coño, mira lo que dice esta, Pepe! ¡La primera vez! ¿Con el Imserso? ¿Pero, por favor, qué está usted diciendo? ¡Pero si el Imserso lo estrenamos nosotros, mujer! Y desde entonces nos hemos parado. Todos los años hacemos un viaje y hay veces que dos viajes. El año pasado estuvimos en Portugal y en Lloret de Mar, ¿verdad, Pepe?

 

PEPE – Verdad.

 

LOLI - Y algunos años, hacemos hasta el de los baños. ¿Verdad, pepe?

 

PEPE – Verdad.

 

EMPLEADA - ¿Ah, también van ustedes a los baños?  

 

LOLI - ¡Bueno! Allí, en Lanjarón, nos ven por la calle,  y es como si viviéramos allí toda la vida, ¿verdad, Pepe?

 

PEPE – Verdad.

 

LOLI – Allí, todo el mundo nos conoce y el guardia municipal nada más ver a Pepe, le dice: ¡Pepe!  ¿Dónde te habías metido, cojones? Que te estábamos esperando para echar la partidita. ¿Verdad, Pepe?

 

PEPE – Verdad.

 

EMPLEADA - ¡No me diga! ¿Y ustedes llevan mucho tiempo así...?

 

LOLI - ¿Así, como?

 

EMPLEADA – Mujer, usted me entiende... (haciendo un gesto con la mano significando la invalidez de ambos)

 

LOLI - ¡Ah, lo dice usted por lo de la sillita! ¡Ah, bueno! ¡Pero si mi marido lleva así un montón de años, y yo con la muleta, unos cuantos!

 

EMPLEADA – Ya. ¿Y ustedes así... con todos mis respetos, han viajado por ahí con el Imserso todos estos años?  

 

LOLI - ¿Y por qué no? Para eso somos pensionistas. ¡O es que todos los pensionistas van a viajar con el Imserso y nosotros no!

 

EMPLEADA – Ya, mujer, si yo lo veo bien.

 

LOLI - ¿Qué lo ve bien? Pues no lo parece, porque nos mira usted de una manera que parece que está viendo a una pareja de la guardia civil. ¿Es que no ha visto usted nunca un hombre en una silla de ruedas y una mujer con una muleta? ¡Coño, que nosotros no nos comemos a nadie!

 

EMPLEADA – Pues sí, pero comprenderá usted que me extrañe un poco.

 

LOLI – Pues, no se extrañe tanto. Ande, ande, usted busque, busque.

 

EMPLEADA – Pues, aquí ya, queda poco. Tengo dos plazas para Salou.

 

LOLI - ¡Salou! ¡No, por favor, no me hable usted de Salou!

 

EMPLEADA - ¿Qué le pasa a Salou?

 

LOLI - ¿Que qué le pasa? ¡Mira esta, Pepe! ¡Cómo se nota que esta no ha estado en Salou!

 

EMPLEADA – Perdone, yo no he estado en Salou pero la gente me cuenta cosas.

 

LOLI - ¿Ah, sí? ¿Y por casualidad no le han contado que allí nos mandan a un hotel donde no ponen otra cosa que pollo? ¿No le han dicho a usted que cuando una sale de allí al cabo de ocho días, le entra a una un picor en los sobacos como si a una le estuvieran saliendo dos alitas?  ¡Anda, ya! ¡Qué asco de pollo! ¿Verdad Pepe?

 

PEPE – Verdad.

 

LOLI - ¿Y el pic-nic, Pepe? ¿Te acuerdas del pic-nic? (Pepe hace gestos como diciendo:¿No me voy a acordar?)

 

EMPLEADA - ¿Qué pasó con el pic-nic?

 

LOLI -¿El pic-nic? ¡Hombre, que no hay derecho! Que cuando llegamos a Barcelona para ver el estadio, que nos salió la excursión aquella por un ojo de la cara, cuando abrimos la cajita, había un yogur de esos sin marca, y un sándwich. ¿Y de qué se cree usted que era el sándwich?

 

EMPLEADA – ¿De qué?

 

LOLI - ¡De pollo!

 

EMPLEADA - ¡Coño!

 

LOLI – Eso mismo digo yo. ¡Coño!

 

EMPLEADA – Pues eso del pollo no lo había escuchado yo antes. Pero, vamos, yo creo que eso de los picores en las axilas sería por algún contagio o por alguna comida que no estaba en condiciones, ¿no?

 

LOLI - ¿Qué dice? ¿No se lo estoy diciendo, que nos estaban saliendo alitas por todo el cuerpo? ¡Oye, que esta mujer no me cree! ¡Vamos! Desde entonces hemos aborrecido el pollo. ¿Verdad, Pepe?

 

PEPE – Verdad.

 

EMPLEADA – Pues, aparte de Salou... ¿Les gusta la manga?

 

LOLI - ¿La manga? ¡Hombre! La manga... la manga es muy mona, sí. Pero esa blusa debe de ser de Adolfo Domínguez. Le tiene que haber costado un huevo, ¿no?

 

EMPLEADA – No, mujer. Digo que si les gustaría ir a la Manga del Mar Menor, porque ustedes no la conocen, ¿verdad que no?

 

LOLI - ¿Y esa manga, donde está?

 

EMPLEADA – En Murcia.

 

LOLI - ¿En Murcia? ¿Y a mí qué se me ha perdido en Murcia? ¡Ay, no! A mí Murcia no me gusta.

 

EMPLEADA – Ah, usted ya lo conoce.

 

LOLI – ¡No, pero no me gusta, coño!  ¿Y, solo por curiosidad,  Murcia... está muy lejos?

 

EMPLEADA – No, muy lejos no está. A unos kilómetros de Granada. Lo que pasa es que el viaje es un poco entretenido y un poquito raro.

 

LOLI - ¿Ah, sí? Pues mira. ¿Y cómo de raro? Porque si nos llevan en un camión de ganado, por un sendero de esos que hay ahora, por el medio del campo, eso me gusta a mí un montón, ¿sabe usted? ¡Y de entretenido, tiene que ser... como una romería del Rocío,  con la juerguita, con la cervecita, y todo eso, ¿verdad Pepe?

 

PEPE – Verdad.   

 

EMPLEADA – No, mujer, no es nada de eso. Es que verá, a ustedes los recogen en Cádiz, como siempre. De ahí a Jerez en el autocar. Luego van ustedes en avión a Madrid. Después, por la tarde, toman ustedes otro avión que va a Manchester. Allí hacen ustedes noche en un hotelito. Y al día siguiente los llevan otra vez al aeropuerto de Manchester para tomar un avión a España, directo a Alicante, y una vez en Alicante, los recogen a ustedes en otro autocar, y en una hora o así, los dejan a ustedes en La Manga del Mar Menor, justo en la misma puerta del hotel.

 

LOLI - ¡Coño! ¿No decía usted que estaba cerca?

 

EMPLEADA – No, si ya le digo que está más bien cerca.

 

LOLI - ¿Y no sería mejor que nos llevaran en un coche de caballos?

Entonces, si yo un día quiero ir a ver a mi primo que vive en Venezuela, ¿Cuántos aviones tengo que coger? ¡No digo yo, que por algo a mí me estaban saliendo alitas!

 

EMPLEADA – Es que lo malo es eso. La combinación tan mala que tiene Murcia. Y es que el Imserso se preocupa mucho de que los mayores viajen cómodos en avión, siempre que sea posible. Debe de ser por los dolores que sufre la gente que viaja en los autocares tantas horas seguidas, sin moverse, sin orinar...  

 

LOLI – Bueno, ¿y no nos puede buscar otra cosa? ¿Algo más bueno?  

 

EMPLEADA - ¿A qué le llama usted “algo más bueno”?

 

LOLI - ¿A qué va a ser, hombre? Lo bueno es bueno y no hay más. Un sitio bueno, un hotel bueno, un ambiente bueno. Usted sabe... Como esos sitios donde íbamos antes, ¿verdad Pepe?

 

PEPE – Verdad.

 

EMPLEADA – Pues, ya, como no sea Benidorm...

 

LOLI - ¿Benidorm? ¿Ha dicho usted Benidorm? ¡Uy, Pepe! ¡Qué bueno! Musiquita, bailecito... Con lo que nos gusta a nosotros el bailecito, ¿verdad, Pepe?

 

EMPLEADA – ¿Ah, pero ustedes... también bailan?

 

LOLI - ¿Quién, nosotros? ¡Mira esta! Pepe, dice que si bailamos. ¡Ji, ji! ¡Anda que no bailamos nosotros!

 

EMPLEADA – Es que como los veo a ustedes así...

 

LOLI - ¿Así, cómo? Usted no se habrá creído que nosotros somos unos inválidos o algo parecido, ¿no? Nosotros, es que somos un poco diferentes, ¿comprende? Pero cuando llega la hora de bailar... ¡Usted es que no ha preguntado por ahí! Ande, pregunte, pregunte. En los hoteles de Gandía, de Torremolinos, de Palma, de Tenerife, pregunte si conocen a “La Loli” y “El Pepe”, los de Cádiz.

 

EMPLEADA – No, si cuando usted lo dice, es que no hay que dudarlo, vamos. Y aparte de bailar, ¿hacen ustedes otras cosas?

 

LOLI - ¿Quién, nosotros? ¡Bueno! De todo! Yo, por la mañana, hago mis cosas y a las once me voy al gimnasio a hacer un poco de mantenimiento, luego me voy a la piscina, y por la tarde vuelvo al apbellón porque soy del equipo de fútbol.

 

EMPLEADA - ¿Ah, sí? ¿Y puede usted jugar así...?

 

LOLI - ¡Coño, pues no se lo estoy diciendo! Yo juego de portero, porque delante no puedo jugar porque me quedo un poco atrancada,  ¿sabe usted? Pues anda que no me tiene parado muchos  penaltis esta muleta que ve usted ve aquí.

 

EMPLEADA - ¿Y no hace usted nada más?

 

EMPLEADA - ¡Hombre, claro! Los  martes y los viernes, como soy artista, me voy a mi grupo de teatro, a ensayar. Ahora estamos ensayando una obrita que... ¡que te descojonas!

 

EMPLEADA - ¡Anda, coño! ¿Y su marido de usted, aquí presente, también actúa en el teatro?

 

LOLI - ¿Mi marido? ¡Pues, claro! Pepe es el director. ¡Y yo quisiera que usted lo viera, a mi marido dirigiendo el teatro! ¡Y como actor, no le quiero decir! A él no le hace falta ni hablar.  

 

EMPLEADA - ¡Ya! Y cuando están ustedes en el hotel, quiero decir, con el Imserso... ¿aparte de bailar, participan ustedes en la animación?

 

LOLI - ¿Quién, nosotros? Después de darnos el lote de bailar, yo hago siempre un monólogo de los míos y la gente se cae al suelo de risa. Y después, mi marido se pone a imitar a Antonio Gala y ya la forma del todo.  

 

          (A esto, Pepe que ya lleva el yérsey por detrás y su bastón en la mano como hace Gala, levanta la mano y comienza a imitar al escritor con su entonación, recreándose en cada palabra)

 

PEPE – ‘’El amor es... es... como una inspiración divina, una iluminación que nos viene del más allá, una chispa celestial que alborota, que rebota y rebota en nuestros corazones como si fuera una pelota de goma que nunca para de botar, sin dejarnos respirar...”

 (El autor permite al actor que cambie estas chorradas por otras parecidas)

 

LOLI - ¡Bueno, sí, calla ya, que todavía no hemos llegado a Benidorm!

 

EMPLEADA – Entonces, les reservo esas dos plazas para Benidorm en la semana del 28 de diciembre al 5 de Enero. Les coge de lleno el fin de año y año nuevo.

 

LOLI - ¡Uy, qué bien! ¡Qué lote de bailar y de cachondeo nos vamos a dar! Con lo que nos gusta el cachondeo y el baile de disfraces, ¿verdad, Pepe?

 

PEPE – Verdad.

 

LOLI – ¡Uy, Pepe! Ahora me acuerdo que el director del hotel de Chiclana nos había invitado a pasar la nochevieja totalmente gratis en el hotel con barra libre y todo. ¿Qué hacemos? Porque no se puede estar en misa y repicando. ¿Verdad, Pepe?

 

PEPE – Verdad.

 

LOLI -  ¡Bueno, pues nos vamos a Benidorm, porque en Chiclana solo es una noche de cachondeo pero en Benidorm tenemos siete noches de cachondeo, y las excursiones. ¿Verdad, Pepe?

 

PEPE – Verdad.

 

EMPLEADA – Pues, como ya ustedes tienen experiencia, ya saben lo que hay que hacer. Los ocho euros de comisión a la agencia y tendrán que pagar el viaje antes de pasado mañana.

 

LOLI - ¿Pasado mañana? ¿Pero, qué dice usted mujer? ¡Ahora mismito! Si nosotros ya traíamos el dinero preparado, que lo llevas tú en la cartera, ¿verdad Pepe?

 

PEPE – Verdad. (Pepe saca su cartera y hace como que abona la comisión) 

 

EMPLEADA – Bueno, aquí tienen ustedes sus billetes con todos los datos. Creo que ya está todo.

 

LOLI – No, todo no. Es que ya que estamos aquí, queríamos preguntarle si tienen ustedes alguna ofertita de esas que salen baratitas con pensión completa.

 

EMPLEADA - ¿Para cuando?

 

LOLI - ¿Para cuando va a ser? Para ahora. ¿No ve usted que de aquí al día 28 faltan todavía más de dos semanas? De aquí a entonces, ¿qué vamos a hacer? ¿Aburrirnos?

Nosotros es que no valemos para estar aburridos, ¿verdad, Pepe?

 

PEPE – Verdad.

 

LOLI - ¡Bueno, vamos a hacer una cosa! Mientras que vamos al banco a pagar el viaje del Imserso, usted nos busca algo buenecito, con un buen buffet, con bailecito y cachondeito todas las noches en el hotel, para esta semana que entra. ¿OK?

 

EMPLEADA – (Con cara de perplejidad)  Sí, OK.   

 

LOLI - ¡Vamos, Pepito! Que todavía nos va a dar tiempo para darnos una vueltita por Los Gitanos, que me gustaría comprarme una telita para hacerme el traje de disfraz y unos zapatos para el viaje, que es que los que tengo, de tanto andar y de tanto bailar, se me han gastado enseguida. Bueno, es un decir, ¿eh? En verdad, el que se me gasta siempre es el derecho porque el izquierdo está como nuevo, porque como nunca lo pongo en el suelo...

 

EMPLEADA – Señora, y si no es mucho la pregunta, ¿su marido también se disfraza?

 

LOLI - ¡Hombre! Ya le digo que mi marido va siempre disfrazado de Antonio Gala. ¿Le parece poco? ¿Más clase que ese hombre quién tiene en España, eh?

 

EMPLEADA – Sí, pero Antonio Gala no va en silla de ruedas.

 

LOLI – No, ya lo se, pero no crea usted que le falta mucho ¿eh?

 

                           (Se levanta, coge su muleta, con la otra mano empuja la sillita de Pepe y se marchan muy contentos. Pepe levanta la mano de nuevo y vuelve a imitar a  Gala...

 

 ‘’La vida es... la vida es... como un viaje interminable por un camino muy tosco, abrupto,  en busca de la felicidad...de esa felicidad que parece que quiere huir de nosotros, y que nunca podemos alcanzar porque corre, salta, vuela, asustada como un pajarillo desconfiado,  como..”

 

EMPLEADA – (Mirándolos con perplejidad) ¡Que ustedes lo pasen bien! (Haciendo un monólogo) ¡En mi vida había visto una pareja igual! ¡Esto sí que es una pareja... pero que muy especial! Cuando se lo cuente a mi novio, no se lo va a creer. ¡Vamos, ya seé lo que me va a decir! Seguro que me dice: ‘’¡Chati!, ¡estas cosas solo te pasan a ti! ¿A quién se le ocurre ponerle de nombre a la agencia LO IMPOSIBLE? ” 

 

                                                 (SE CORRE EL TELÓN)

 

                                                                  FIN

   

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