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Un borracho singular

de Juan Pablo Darmanin

Esta obra ha sido cedida por el autor para su difusión libre y gratuita, si bien quedan reservados todos los derechos de propiedad intelectual. El uso público de esta obra requiere el permiso del autor y a fin de recabar la correspondiente autorización se inserta en al final del texto su dirección electrónica.

 

Un borracho singular

 

 

Por: Juan Pablo Darmanin.-

jpdarmanin@yahoo.com

jpdarmanin@hotmail.com

 

 

Derechos registrados

  

Nota del autor:

 

Es una obra de cuatro personajes pensada para ser interpretada por sólo dos actores. Los tres personajes que se le cruzan al personaje principal pueden ser interpretados por la misma persona, ya que los monólogos están puestos estratégicamente para obtener el tiempo necesario que el actor utilizará para cambiarse de vestuario.

 

El autor.-

 

 

Personajes:

Borracho

Joven

Policía

Anciana

 

 

Duración Aproximada: 45 minutos

 

Borracho: (Cantando “Balada para un loco” –Piazzolla/Ferrer-  entra caminado de lado a lado) Loca ella y loco ¡Yo!. (Le canta a la botella) Que me hiciste mal y sin embargo te quiero...

(Mira a una joven sentada en su banco de plaza. Se acerca y la observa de forma sugerente. Según él acaba de encontrar a un intruso en su morada. Habla poética e irónicamente. Cortejándola) Nunca tuve tanta suerte de que una bella dama me espere sentada en mi propio aposento.

(Ella lo mira nerviosa y lo ignora. Él sentencia) ¡Que éste banco es mío!.

Joven:  ¡Por favor no me moleste!.

Borracho: ¿Ha oído hablar de los usurpadores de morada?.

Joven: ¡Vaya a su casa, déjeme tranquila!.

Borracho:  Usted vaya a SU casa, mi casa es ésta y, en éste banco, ¡Duermo yo!. Así que si quiere puede adueñarse de cualquiera de los bancos que hay por ahí, éste es mío. Así que si me da lugar... (Hace señas con las manos como esperando que se levante. Ella no se mueve del lugar. Ël continúa con las señas) No la molesto más.... Si me da lugarcito... ¿Pero qué tiene usted estrabismo?

Joven: ¿Yo me tengo que ir de un lugar público sólo porque a usted se le ocurre tirarse a dormir en este banco, que es también mío?

Borracho: ¿Suyo? Yo llegué primero.

Joven:  Qué le voy a estar dando explicaciones....

Borracho: Más vale que tendrá que darme muchas explicaciones...

Joven:  Mire, éste banco mío y de todos los ciudadanos

Borracho: ¡Ahora son más!

Joven:  Es de todos, de todos los que pagan impuestos... O sea, de todos menos de usted, ¿Entiende?

Borracho: Entiendo... Usted es de una de esos grupos que se dedican a protestar ¡Que aman protestar!... Voy entendiendo... Hay muchas otras cosas por qué quejarse señorita... Yo puedo ayudarla un poco, si quiere. Míre, por ejemplo ¿Ve ese cartel que dice “Prohibido pisar el césped”? le digo un secreto: Hay gente que lo hace. ¿Porqué no se para un rato a la par del cartel? O mejor aún, póngase en LUGAR del cartel y dígale que lo hace porque paga impuestos...

Joven:  ¡No! Yo no estoy en ningún grupo, sólo trato de explicarle por qué yo tengo más derecho que usted en estar en este lugar, vea: La luz que tiene usted en esta plaza todas las noches, la pago yo. Esta plaza está limpia porque al servicio de barrido y limpieza lo pago yo. ¿Entiende lo que le estoy diciendo?

Borracho: (Revisa sus bolsillos) Bueno, me pescó seco, pero vuelve mañana antes de las 11 y le tengo lo que le debo.

Joven: Lo que le quiero decir es que yo tengo más derecho que usted en estar aquí.

Borracho: Bueno, entonces haga que me corten la luz y que no vengan más a cortar el pasto y devuélvame mi banco.

Joven: No se haga el vivo

Borracho: ¿No estará tratando de estafarme usted?

Joven: ¿Yo? ¡Faltaba más! ¿Qué le puedo sacar yo a usted? Jajaja

Borracho: Por lo pronto está tratando de sacarme mi banco, no se que seguirá después.(Se desespera, se asusta) ¡El yate, la casa campo, el piso del centro, los autos convertibles...!. Dígame la verdad ¿A qué ha venido?

Joven: ¿Qué puedo estar buscando yo de usted? ¡Hágame el favor!, ¿Qué me dice?, nada quiero de usted, ¡Nada!. No ve que soy persona de bien, no todos somos como usted, no sea tan miserable

Borracho: ¿Miserable?...Yo no soy el que está peleando con un vagabundo para sacarle su banco de plaza. ¿No tiene que ir a trabajar?

Joven: No, estoy desocupada.

Borracho: Se nota... Debería emplearse corriendo gente de los lugares públicos.

Joven: (Burlándose) Ja Ja, chistoso.¿Y usted nunca pensó trabaja y dejar ésta vida de holgazanería?

Borracho: No sea ridícula

Joven: Si usted trabajara no tendría que andar pidiendo para poder beber.

Borracho: No es que yo pida para beber, (Sufre) yo bebo para pedir.

Joven: (Revisa en su bolso para sacar cigarrillos) ¿Y qué toma?

Borracho: (Estirándose para mirar con curiosidad adentro del bolso de la joven) ¿Qué tiene?

Joven: ¡Nada! Sacaba cigarrillos. El colmo sería que le esté invitando para tomar...No tengo ¡Nada!. Sólo le pregunto por curiosidad

Borracho: Ah, bueno, yo tomo vino. No soy como esos borrachos de parque o de vereda de hospital que se conforman con alcohol puro. (Lo dice acomodándose la ropa y presumiendo) ¡Yo soy un Bacán! (Símiles a Bacán: “Don Juan”, alguien de “clase”, un ser con alcurnia, etc...)

Joven: ¿Y nunca deja de tomar?

Borracho: Sí, entre trago y trago.

Joven: No, no ¿Nunca deja de tomar por dos días o algo así...?

Borracho: (La mira con cara de asquerosa intriga) ¿Dos días? ¿Cómo dos días?. ¡Eso es muy peligroso! Cuando uno deja de tomar por dos días le agarra la abstinencia. ¿Que no ha leído usted?. (Se jacta de sí) ¡Borracho, pero informado!

Joven: La bebida es un camino de ida (Exclama con resignación y suspira)

Borracho: (Mirando fijo al horizonte y con orgullo) Y yo fui.

Joven: Es inútil tratar de tener una conversación coherente con un ¡EBRIO!

Borracho: (Con tono inocente y curioso) Noté un cierto tono despectivo en la palabra ebrio (Acusándola con la mirada) ¿No es así?

Joven: ¡Claro que es así!. Eso estaba tratando de hacer, que suene despectivo.

Borracho: ¡Hay los jóvenes, que cuando no pueden ganar una conversación se ponen! (La mira sorpresivamente acusándola)¡En contra!

Joven: ¡Yo no me puse en contra!

Borracho: ¿Vio? (Con el mismo tono que antes y el mismo gesto) ¡En contra!

Joven: ¿Vio que? ¡Nada, nada ví! ¿De qué me habla?

Borracho: ¿Entonces no está en contra?

Joven: ¡No!

Borracho: ¿O sea que está a favor?

Joven: ¿De que?

Borracho: ¿De qué estamos hablando?

Joven: No se

Borracho: ¿Y entonces como sabe si está a favor o si está en contra si no sabe de qué?

Joven: Mire, mejor me voy porque veo que quedarme sería seguir perdiendo mi tiempo...

Borracho: ¡Valioso! Su “valioso” tiempo...

Joven: (Enojada) Sí, mejor quédese con su roñoso banco. (La joven se va)

(El borracho se pone a pasarle un trapo al banco y a hablarle al banco)

Borracho: ¡Roñoso le dicen! Si yo tanto que lo cuido a mi banquito querido...

(El borracho le habla al público)

 

 

 

Monólogo I:

 

Borracho: Un gran sabio dijo: “Lo bueno de ser un idiota es que sólo te culpan de eso” Y tiene razón... Te dicen: Esto te pasó por idiota, lo hiciste por idiota, te engañaron por idiota, bla bla bla. Es igual que ser un “borracho”, solamente te culpan de estar borracho. Y te lo dicen como un insulto, te gritan borracho de aquí, borracho de allá... Y qué quiere que le diga, uno toma para estar borracho, bueno, no todos, pero un borracho que se precie... Sí. Es como cuando ibas a la escuela, si estudiabas mucho eras “el nene estudioso” si estudiabas poco eras “burro” ... Pero nunca conformás a nadie así ... Eso es lo mejor de las obviedades: “Sirven de insulto”. Al que es petiso le dicen “Eh petiso!”, al que es godo le dicen “Eh gordo!” (Pone cara de “ ¿Yo qué se?”) ¿No es extraño?

Yo en mis años de mozo (Mozo es como se llamaba a los jóvenes) fui trovador y andaba dele poesía y poesía, después me ascendieron y pasé a trabajar como gerente del bar.

Ahí, en mis ratos libres, empecé a tropezar con la bebida, un día me rompí el dedo gordo del pié el jefe me echó por torpe. ¡Y bueno!, era una época difícil, pero lo bueno de ser torpe es que se te hace todo mucho más fácil; uno no tiene que andar teniendo cuidado con nada. Uno dice “Perdón, soy torpe” y se lleva el mundo por delante y qué se yo... “Soy torpe”... Ni preso lo pueden llevar...

Yo tenía una novia fiera, fiera como ella sola, aún la recuerdo...No podía salir sola de noche porque cada vez que lo hacía, volvía a casa con lazos al cuello, roces de bala, trampas enganchadas... Y salir con ella era un peligro. Siempre alguien la confundía con algo a lo que había dispararle.

Una vez nos ganamos un viaje al amazonas pero tuvimos que regalarlo por miedo a los cazadores furtivos... Igual a mi no me importaba por más que fuera difícil, yo la quería...Hasta que gracias a los concejos de la televisión nos dimos cuenta que realmente nos odiábamos y decidimos enemistarnos por completo. Entonces un día, cansado de tantas peleas, la puse de patitas en la calle, después de muchos arañazos puse sus 120 kilos “De patitas en la calle”, sí señor, y de hecho que fue una tarea difícil, tuve que pelear con sus hermanos, sus padres... Y claro, la casa era de ella, pero... Se pudo.

Después de un tiempo me fui a vivir al campo, ¡Tarea dura la de vivir en el campo mi amigo! Uno se levanta a las 6 de la mañana y hasta las 10 de la noche que se va a dormir no tiene qué hacer. Yo criaba gallinas, va, en realidad las gallinas se criaban solas, yo trataba que no se me escapen no más. Para tratar de consentirlas y por tener algo que querer en este mundo yo les tiraba maíz, a veces si me levantaba “De buenas” hasta les hacía pochoclo (Pochoclo: Palomitas de maíz ).

 Pero tengo que aclarar que no me sentía muy correspondido. Un día me desperté, salí a ver a mis gallinas y mis ojos no podían creer tanta desgracia, ¡Tanto desapego! ¡Se habían ido! Alguna había encontrado un desperfecto en el corral y todas la habían seguido.

¡Dios! Mi tesoro se esfumó en un segundo. Entonces la ví, estaba en la mesa mejor, una botella, una botella de fino alcohol, y tomado por el odio y el rencor, sin dudarlo, lo hice...Le prendí fuego a toda la casa y me volví a la ciudad de una buena vez.

Ya en la ciudad busqué y busqué pero no tuve suerte: No encontré una gallina por ninguna parte, entonces decidí buscar una ocupación en otra área. Así es que, aprovechando el maíz que me quedaba, me fui a trabajar de pochoclero (Quién hace las palomitas de maíz) en la entrada de un circo, como tuve éxito, también me puse a vender en la salida. El éxito era tan abrumador con la producción de ese manjar par los niños que me sentía el hombre más poderoso del mundo, sentía que podía hacer cualquier cosa y en todo me iría bien, como dice el dicho (Hace una pausa como tratando de acordase de algún dicho) “...” (Mira con gesto de seguridad) Debe haber algún dicho que habla de eso.

Bueno,  justo cuando acababa de llegar a la cima de mi continuado éxito con el pochoclo, pasó lo inesperado, otra vez la desgracia llegaba a mi puerta: Se me acabó el maíz. Podría haber buscado una tienda para abastecerme, pero por esas cosas que uno no sabe porqué pasan: Me derrumbé....

Me senté en un banco de plaza y bebí. Bebí hasta que a mi novia fea la recordé como una modelo de “Pancho Dotto” (Conocido manager de modelos. –Nota: Deberá cambiarse el nombre si resultara desconocido manteniendo la idea visual)  A mi vida en el campo la recordé como una estadía en Disneylandia y a mis gallinas como mi adorable familia que se fue a “Hacerse la América” al otro lado del mundo. Después de todo eso me di cuenta que había encontrado en la bebida una nueva visión de la vida, entonces me quedé... mirando...

Y me gritan: “Borracho de aquí y borracho de allá”, y yo les digo: (Hablándole como a una persona imaginaria que pasa a su lado). “Y con mucha honra señorita”. (Nota: Si el personaje encara ésta frase con la frente en alto y la mirada altiva se corre el riesgo de llegar a un “climax” demasiado alto, y con lo cual se supondría cierre o final)

(Entra una mujer policía, el borracho la mira y se sienta descuidadamente)

Policía: Buenas noches. Hemos recibido quejas de los vecinos de la zona diciendo que en este parque ha estado viviendo un vagabundo.

Borracho: (Asombrado) No lo he visto.

Policía: Supongo que los vecinos hablaban de usted.

Borracho: ¿Me levanta cargos en base a suposiciones? ¿Que clase de oficial es usted?

Policía: ¡Perfecto!. Entonces no supongo nada, estoy SEGURA que es usted.

Borracho: (Suspirando melancólicamente) Otra vez este pobre borracho siendo preso de la arbitrariedad policial. ¡Que injusticia!

Policía: Dígame: ¿Hace mucho que está viviendo en este parque?

Borracho: Eso depende de lo que usted considere como mucho. Por ejemplo: ¿Cincuenta años es mucho?

Policía: Sí.

Borracho: Entonces no mucho, porque debo llevar quince...

Policía: (Pone gesto de inconforme) A ver... Y dígame: ¿Hace mucho que bebe?

Borracho: Y.. bueno, todo depende de lo que usted considere como mucho. Haber: ¿Diez años es mucho?

Policía: (Como para no seguirle la corriente) ¡No!

Borracho: Entonces sí, hace mucho...

Policía: Usted se cree muy gracioso, ¿No?

Borracho: Y.. bueno, todo depende de lo que usted considere como mucho...

Policía: (Sobresaltada lo interrumpe) ¡Ya basta! ¡Déjese de eso!. Voy a necesitar que me acompañe a la jefatura.

Borracho: (Ríe) ¿Que no puede ir sola?.

Policía: No entiendo porqué aún no lo han arrestado

Borracho: Es que a esta hora generalmente estoy en otro banco.

Policía: Por mucha menos picardía que la suya he metido a cientos de pordioseros en el calabozo

Borracho:¡A la pucha que tienen calabozos grandes!

Policía: ¡Se van rotando!

Borracho: Se dice “Rompiendo”, y más vale que se van a ir rompiendo si meten tanta gente adentro.

Policía: A usted la bebida lo está dejando tarado ¿No?

Borracho: No señorita, si hay algo que la bebida no me está haciendo es DEJANDO. ¿Usted es nuevita por acá no? Primera vez que la veo..

Policía: Yo tengo más años de servicio que usted de borracho, yo dejé todo por la fuerza...(Melancolía y vista perdida al horizonte) Yo tenía marido

Borracho: (Misma actitud que la policía) Yo tenía gallinas

Policía: (Ella sigue, sin escucharlo) Yo hacía postres

Borracho: Yo vendía pochoclo

Policía: Hasta que descubrí la fuerza

Borracho: (Levantando su botella) ¡El poder!

Policía: Todo lo dejé

Borracho:¡Todo!

Policía: Y me convertí en lo que soy

Borracho:¡Brindemos! ¡Salud! ¡Por lo parecido de nuestras vidas!

Policía: (Quiebre, lo mira extrañada, empieza a subir la voz) ¿Qué parecido? ¿De qué me habla? ¿Qué parecido?. ¡Yo soy un honorable oficial de justicia!

Borracho: (La interrumpe) Shh.. Por mucho menos ruido del que usted está haciendo, de ser policía, yo ya la hubiera metido en uno de esos calabozos. ¿Usted se cree que hace bien su trabajo?

Policía:¡Por supuesto!

Borracho: ¿Usted cree que cuida a todos por igual en este barrio?

Policía: Claro, a todos por igual: Ricos, pobres, fuertes, débiles, mujeres, niños...

Borracho: (Se señala a sí mismo y se queda mirándola)

Policía:¿Que me está queriendo decir? ¿Me está queriendo decir que no lo cuido a usted?. Yo tengo que cuidar a la gente de usted no a usted de la gente

Borracho: ¡Se equivoca oficial!. Sin ir más lejos, hace un rato, antes de usted, vino una de esas personas que andan de moda ahora, de esas que estafan a la gente de bien, me decía no se qué de la luz, no se qué de la vereda, por poco y le tengo que pagar para sentarme en el banco éste; y usted ni se aparecía, ahoríta me estaba por ir a hacer la denuncia mire. ¿Y quien me cuida a mi? Nadie. Y yo también tengo derecho, ¿O que a acaso los derechos los pagás con qué factura?. ¿Que los derechos van con la factura del gas, o del teléfono, en dónde uno paga los derechos?. O usted se cree que uno no sabe, que uno anda desinformado, uno que vive en la calle y se tapa con papales de diario, tarde o temprano...

Policía: ¿Tarde o temprano qué?

Borracho:  “Lee”. Termina leyendo. Si quiere le cuento lo que se de la abstinencia..

Policía: ¿Usted parece bastante vivito, porque no trata de dedicarse a algo?

Borracho: Es que esto me ocupa la mayor parte del tiempo, oficial.

Policía: Vamos a hacer una cosa y nos hacemos un favor a los dos: Yo me doy media vuelta y usted desaparece. ¿Si?

Borracho: (Lo entiende como un truco de magia y se entusiasma) A ver... Hagamos la prueba.

Policía: No, no es una prueba. Yo me doy media vuelta y usted se va. ¿Entendido?

Borracho: Ah, ok.

(La oficial se da media vuelta. El borracho ni se inmuta. A los pocos segundos se da otra media vuelta)

Policía: (La oficial se sobresalta al ver que el borracho sigue ahí como si nada) ¿Qué hace usted todavía aquí? ¿Porqué no se fue?

Borracho: Es que usted dijo que iba a dar media vuelta y no una vuelta entera.

Policía: Mire, mejor la que se va soy yo. Sólo trate de no hacer ningún escándalo o lo meto en el calabozo. ¿Entendido?

Borracho: Sí señor.

(La oficial se retira enfurecida)

 

Monólogo II:

 

Borracho: ¡No, sí no te dejan! ¡No te dejan!. En esta plaza somos siete borrachos y al único banco que vienen con pretensiones es a éste... Para mí que me han hecho uno de esos gualichos (Gualichos: brujerías)...La semana pasada vino un vendedor ambulante, me daba diecisiete felpas de colores, cinco lapiceras, un dedal y un librito de recetas 2004, porque vió que los libros de recetas ahora son como los horóscopos, sale Cormillot 2001, 2002, 2003. Será que con la crisis ahora te hacen la misma receta pero con la mitad de los ingredientes. Pero bueno... La cosa es que el vendedor me daba todo eso por ¡1 peso! ¿Entendió? ¡1 peso! yo casi salgo corriendo, además me juraba que eran de primerísima calidad, de repente sentí que lo estaba robando... Yo le dije: Mire, yo seré borracho, pero soy un hombre de bien, ¿Cómo me va a cobrar “1 peso” tantas cosas?. Entonces empezó a explicarme que la mercadería venía de Bolivia -¡Menos!- le dije yo -No va a salvar ni el pasaje así- entonces ya le empecé a sospechar y le dije: -Me parece que no han de ser de primerísima calidad estas lapiceras como dice usted ¿Eh?- Y empezamos las negociaciones y el tira de aquí y el afloje de allá... El asunto es que pasaba una hora y no se iba el hombre, seguía que la oferta, que la oportunidad, que pito, que flauta. Y me asusté, ya no sabía si sus intenciones eran raptarme o venderme un “Tiempo Compartido”. Pero no, parece que no, entonces yo le dije: -Oiga, usted tiene lapiceritas, agujitas, felpitas... Lo que no tiene es “Apuro” ¿No?, cómo no va con sus “Increíbles ofertas” a otra parte, ¿Ah?. Lo bueno es que no lo tomó tan a mal como lo debería haber tomado y se marchó, pero no lo dejé ir así de fácil, le permuté unos tragos de mi excelente Botella por el librito de cocina; y bueno, uno se da sus gustos a veces ...

            Lo bueno es que el borracho también da su servicio a la sociedad estando aquí, por ejemplo, el otro día andaba un carterista dando vueltas por la plaza, se acerca una señora o señorita a mi banco y, si no es que la mujer se asusta con mi presencia y se va, la hubieran robado.

Deberían poner borrachos en todos los lugares oscuros. Es una buena idea, aparte, cuando un ladrón ve gente, se intimida, no le andan preguntando a uno si toma o no toma, si hace mucho que bebe, si está muy bebido, si es un pordiosero o le gusta vestirse así... Los ladrones no andan con tantas vueltas... Si en esta sala hay algún legislador que anote.., si hay algún periodista mi nombre es “Pedro José”... Si hay algún ladrón, “La idea no creo que funcione”... Si hay algún Policía “Lo negaré todo”.

Y así es... ¡En esta plaza uno ve cada cosa!. ¿Usted cree que yo soy cosa rara? Si viera las cosas que andan dando vueltas y pasan por acá...

Gente con los pelos rojos, todos parados, aros por aquí, remeras con gente sangrando... El otro día pasó un hombre que tenía tantos tics nerviosos que parecía una araña cargando una bolsa de bolillas, si usted viera el ruido que hacía... Ni hablar de esa estatua viviente, viene tranquilito, se maquilla de blanco y de pronto se ha quedado que parece un ciego que le han dicho “Quietito para la foto”. Y los locos... Ni hablar de los locos... Yo ya lo conozco a Napoleón, que es un borracho loco que anda con un cigarrillo que nunca prende pero le anda pidiendo fuego a todo el mundo... A Cleopatra, que lo único que hace es preguntar por Adán o por Eva para que le digan dónde anda la serpiente...La conozco a Blanca Nieves, que antes por la zona le llamaban “La negra Raúl”, que más que Blanca Nieves parece el muñequito de la propaganda de Bananitas Dolca...Hasta a los siete enanitos los conozco, que están reencarnados en un solo tipo de más de dos metros de altura... Cuando se me presentó y me dijo que era la reencarnación de los siete enanitos le dije, que interesante que se hayan reencarnado uno arriba del otro.

Una vez vinieron unos hombres muy simpáticos a hablarme de fe y esas cosas de la Biblia , querían hacerme de no se qué religión, y me afilié. Por ahí tengo un librito que dice como se llama lo que soy ahora y en todas las cosas que creo. Buenísimo ¿No? me salió barato y tengo un lugar en el paraíso. Ahora soy mucho mejor persona que antes...

De tanto en tanto también vienen de esos grupos de “Ayuda al necesitado” a explicarme que yo la paso mal. Si les vieran la cara a algunos de ellos, parecen que les pasa una topadora todas mañanas y me vienen a decir a mi que me merezco algo mejor... Yo les digo a ellos que deberían dejar lo que hacen y empezar con la bebida.

Es que no todo es sufrimiento y desamparo en la vida de un borracho de la calle, por ejemplo:.

 

- A uno no le dan panfletos (Propagandas)

- No te paran 30 minutos para hacerte ninguna encuesta corta

- El payaso de la peatonal no te encaja ningún globito “Sin cargo”

- La ropa siempre es primavera, verano, otoño, invierno.

- Casi no tenés problemas con el cambio.

 

            Innumerables ventajas....

            Aparte yo me muevo en el ambiente Fashion; yo conozco a un montón de políticos, de cantantes famosos, de modelos, de todo pasa por aquí, a todos les gustan las plazas. ¿Qué sería una plaza sin borrachos? ¡Nada!, es como ir a un circo que no te venda pochoclo (En este momento está haciendo alusión a cuando trabajaba en la puerta del circo vendiendo pochoclo)... Volveré...¡Y seré millones!

 

            (Entra una viejita con graves problemas de audición y, como sin notarlo al borracho, se sienta en el banco)

 

Viejita: (Mirando al frente fijo) ¡Como te extraño!

Borracho: (La mira con cara de sorprendido) ¿A mi me dice señora?

Viejita: (No lo ha escuchado) ¡Te me fuiste tan pronto!

Borracho:¿No le paró el colectivo?

Viejita:¡Como te extraño Eliberto!

Borracho: Eliberto (Asombrado)

Viejita:¡Tan cruel que fue la batalla de nuestra vida, Eliberto!

Borracho:¿Batalla? ¿Y qué al nombre se lo puso el enemigo?

Viejita: Tantas cosas que pasamos juntos...

Borracho: (Se exalta) ¡Señora!, por si no se ha dado cuenta somos dos en este banco y , al menos uno, no se llama ¡Eliberto!.

Viejita: (Lo mira) ¡Qué casualidad! ¡Mi marido también se llamaba Eliberto!

Borracho:¡Yo “Nó” me llamo Eliberto!

Viejita: (La señora lo mira y le sonríe asintiendo con la cabeza, en silencio, pausa, mira al frente y vuelve a mirarlo) ¿Y usted qué es lo que está haciendo ahí? ¡Y con esa botella de vino!

Borracho: (Le habla mas o menos fuerte) Soy un turista

Viejita: Sí, ando corta de vista, pero mi problema mayor es que estoy un poco sorda.

Borracho: Al menos se da cuenta...

Viejita: (La señora lo mira y le sonríe asintiendo con la cabeza, en silencio, pausa, mira al frente y vuelve a mirarlo) Le hablaba a mi marido

Borracho: Que se llama Eliberto.

Viejita: Sí, se llama Eliberto como usted.

Borracho: Yo no me llamo Eliberto (Dice eso mientras le marca varios “no” con el dedo)

Viejita: Ah, no sé porqué creí que me había dicho que usted también se llamaba Eliberto.

Borracho: Yo escuché que usted le hablaba a su marido, que se llamaba Eliberto.

Viejita:¿Usted lo conocía?

Borracho: No señora, lo escuché de usted

Viejita: (Asintiendo y señalándole con el dedo como diciendo “Usted tiene razón”) Su primer nombre era Andrés, Andrés Eliberto, tiene razón. ¿Hace mucho que lo conocía?

Borracho: (Lo dice a un volumen normal y como perdiendo las esperanzas) De toda la vida señora...

Viejita: ¿Porqué mueve la boca y no habla? No se haga el gracioso.

Borracho: Tomábamos juntos con su marido

Viejita: Sí, con los difuntos está mi marido.

Borracho: (Un tanto enojado le grita) Usted está sorda, debería quedarse en la casa.

Viejita: Pero si estamos hablando perfectamente

Borracho: Es un peligro que usted ande sola en la calle.

Viejita: No me diga que me calle, no sea insolente jovencito.

Borracho: No tiene caso

Viejita: Pobre de su futura mujer, lo que va ha ser para aguantarlo.

Borracho:¡Yo no tengo mujer!, dije que “No tiene caso” nada de ¡Que me caso!. ¡Porqué no me habrá llevado la policía! (Dice mirando al cielo).

Viejita: ¡Pero por supuesto que no voy a volver otro día!

Borracho:¡Como no se va a visitar a su marido al cementerio!

Viejita: Y cómo no voy a estar mal de los nervios, qué me dice usted. Hay Eliberto como no estás aquí para sacarme este Turista de encima. Ustedes los turistas son unos insolentes, mírese parece un borracho de la plaza. ¿Cómo no se va a molestar a otra persona?, no hay derecho.

Borracho: Yo tengo derecho porque pago impuestos y esta plaza es mía como la de todos los ciudadanos

Viejita:¿Y quien le dijo esa ganzada?

Borracho: (Pone cara de “¿Como no se me ocurrio eso antes?” y dice resignado) ¡Qué tarde que llegó señora!

Viejita: (Saca de la bolsa un audífono) Mejor me pongo el audífono así lo escucho mejor

Borracho:¿Tenía un audífono? ¿Porqué no se lo puso antes?

Viejita: Porque el médico me dijo que no tengo que usarlo con gente que me hable muy fuerte, y usted me estaba hablando muy fuerte.

Borracho:¡Qué día señor!.

Viejita: Señorita

Borracho:¿Y que no estaba casada con Eliberto?

Viejita: Eso fue hace tanto tiempo hijo... Yo vengo a la plaza a ver si encuentro algún noviecito o algo... Lo de Eliberto es un sistema de Caza-Bobos.

(El borracho se levanta medio asustado, la viejita empieza a querer insinuársele y tirársele encima)

Borracho: ¡No me toque!. ¡Yo no quiero saber nada con usted!

Viejita: ¡Que enfermedad, no soporto la histeria masculina!

Borracho: (Hablando fuerte) Sáquese el audífono, sáquese el audífono, vuelva a ser la que era antes, sáquese el audífono...

Viejita: No sea tímido hombre.

Borracho: Mire señora, en realidad no soy un turista, soy un policía encubierto y usted está obstruyendo mi labor profesional. Así que creo que me va a tener que acompañar, va usted a quedar detenida, la voy a tener que llevar a la comisaría.

Viejita: Lléveme a donde quiera oficial.

Borracho: Mejor vaya yendo usted primero y yo ya la alcanzo.

Viejita: Lo espero, no tengo apuro oficial.

Borracho: Mire, la voy a perdonar, pero sólo por esta vez, es que estamos viendo un asunto importante en este lugar. Así que retírese de mi vista en este instante.

Viejita: (Saca una ametralladora de la cartera o un revolver y le apunta al borracho) Quédese quieto ahí, que no sabe con quien está hablando, yo soy “Al Capone” el famoso gangster, y lo voy a fusilar ahora mismo (Hace como si le disparara pero haciendo ruidos con la boca y el gesto con el arma) Ratatatá, Ratatatá, muérase, muérase, Ratatatá, Ratatatá...(Disparando se va de escena)

Borracho: (Sale de atrás del banco donde esta escondido, se arregla la ropa y se sienta tranquilamente, dice con gesto serio) Ahora también lo conozco a “Al Capone”...Creo que necesito un trago para relajarme...

 

Off: (Sirenas de policía y vos masculina en Off) Andamos buscando una loca que se escapó del manicomio. Tenemos entendido que es muy peligrosa y adopta múltiples personalidades, los vecinos de la zona dicen que andaba por aquí. ¿Usted vio algo?.

Borracho: Sí señor, anduvo por aquí como hace veinte minutos, se cree policía.

Off:, Por favor, si vuelve por aquí avísenos de inmediato.

Borracho: Sí señor.

Off: (Las sirenas se alejan un poco y se escucha un tiroteo) Ahí está, y tiene un arma, dispárenle (Se escuchan tiros)

(El borracho vuelve a esconderse detrás del banco) (Las sirenas se van alejando hasta desaparecer)

 

Borracho: (Sale del banco despacio con cara de susto hasta incorporarse) No hay caso, no aguanto más este lugar... No hay paz, aquí se vuelve loco cualquiera. Estoy seguro que Blanca Nieves, Cleopatra, Napoleón y hasta el que se cree los siete enanitos eran borrachos de plaza antes de ser lo que son ahora. Yo me voy de aquí (Saca cosas detrás del banco como “Empacando”)  (Casi llorando saca un cartoncito de sus cosas, el cartoncito dice “Se vende” pero él no lo deja ver al público aún) Ayer “Pintura fresca” y hoy (Pone el cartel en el banco dejando que el público lea) “Se vende”. Listo, se terminó mi estadía en este lugar, tengo todo, mis cosas, los bolsos, mi librito de cocina, el cospel, tengo todo. Me voy a otra plaza, así es mi vida, de plaza en plaza, de botella en botella. Y así me encontrarán, por donde quiera que vayan, pregunten por mí, que todos podrán decir con orgullo “Pedro José no ha muerto (Levanta su botella) andaba de parranda”. (Se va cargando sus cosas y cantando feliz) (Cierre Musical)

 

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