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¡UN IDIOMA DE COJONES!

de  Raimundo Francés

Esta obra ha sido cedida por el autor para su difusión libre y gratuita, si bien quedan reservados todos los derechos de propiedad intelectual. El uso público de esta obra requiere el permiso del autor y a fin de recabar la correspondiente autorización se inserta al final del texto su dirección electrónica.

 

¡UN IDIOMA DE COJONES!

(Entremés)

 Original de: Raimundo Francés

bea45azul@yahoo.com

 Nº Expte en el R.P.I. :  CA- 287/2008

 

Duración aproximada: 15 minutos.

 

El autor se permite simular literalmente el lenguaje del sur para así imprimir mayor gracejo a la obra, supuestamente escrita para actores andaluces.

 

Como siempre, Puri se encuentra sentada en su sofá, cuando aparece Pepe soltando la bufanda y  el abrigo (o la gabardina)  y frotándose las manos por el frío.

 

PEPE - ¡Chati! ¡Purita!  ¡Vengo alucinando! ¡No sabía yo que los españoles teníamos el pedazo de lengua que tenemos!

 

PURI – Po, serás tú, “cojones”, porque ayer le vi la lengua a la chinita esa, la del bazar que han puesto en la esquina,  y a mí me parece que yo la tengo todavía más chiquitita.

 

PEPE - ¡Que no, hombre! Te estoy diciendo que hoy había un gachó en El hogar del pensionista, que tiene que ser profesor, y nos ha estao’ dando un recital “de cojones”.

 

PURI - ¡Ah, ya! Tú lo que quieres decir es que ahora los hombres son más cotillas que las mujeres, porque anda, hijo, que algunos tenéis una lengua...

 

PEPE - ¿Lo ves como tú no entiendes? Es que ya te he dicho que tú lo que tienes cortita es la sesera, ¡vamos! La inteligencia, que le llaman. Yo no he dicho na de cotilleo, he dicho un recital.   

 

PURI - ¿Ah, sí? ¡Vaya, hombre! Y tú, sabiendo lo que a mí me gusta la música, y no me has llamao’ ni ná. ¿Y de qué ha sío el recital, de guitarra o de piano?

 

PEPE - ¿Qué dices, chiquilla? ¡Que no, mujer, que no me entiendes! Te estoy diciendo que ese hombre, que tiene que ser tó’ un profesor de la lengua española, o de ahí pa’ arriba, nos estaba explicando la de cosas que se pueden decir con una palabra española.

 

PURI – Po’, como no te expliques, “cojoneras”, yo no te entiendo.

 

PEPE – Po eso estaba diciendo, que tenemos un pedazo de idioma, y no nos damos ni cuenta.  

 

PURI - ¿Ah, sí? ¡Vaya, hombre! ¡No sabía yo eso! ¡Porque como hoy, casi to el mundo habla ya en el inglés ese “de los cojones”, y ya hasta los anuncios lo ponen en el idioma del orejón...! Acuérdate de cuando estuvimos en Torremolinos. Na’ más que pa’ entrar a tomar un café con pan’ tostao’ en una cafetería de mala muerte, primero teníamos que buscar las palabras en el diccionario, y cuando las encontrábamos, ya era casi la hora de almorzar. ¡Que tiene cojones la cosa!  

 

PEPE – No, si precisamente, a eso iba yo, que es que no me has dejao’ terminar. Resulta que con una palabra, se puede decir casi de tó, por no decir de tó.

 

PURI - ¿Ah, sí? ¿Y se puede saber cual es la palabrita esa?

 

PEPE - ¿Cuál va a ser Purita? Esa misma, joé.

 

PURI - ¿Esa misma cual, Pepe? ¡Aclárate, pichita!

 

PEPE - ¡Po, esa,  Puri, cual va a ser? Po’...  ¡‘’cojones”!

 

PURI – “¿Cojones?” ¿Y con esa palabra, ya una persona puede hablar tó’ lo que quiera? ¡Vamos, hombre, por Dios! ¡Déjate de chuminás, que no estoy yo hoy pa’ que me cuentes chistes raros!

 

PEPE - ¿Ah, no? Po, aunque tú no te lo creas, con la palabra “cojones” yo puedo decir tó’ lo que yo sienta en un  momento dao’. Que lo mismo vale pa’ lo bueno que pa’ lo malo. Tú, fíjate.  

 

PURI - ¡No me lo digas! ¡Claro, por eso tú eres un “Juancojones”! Eso está claro como el agua. Po anda, “Juancojones”, a ver si te lavas las manitas que vamos a comer pronto. Porque muchas veces te pesan tanto los... cataplines, que te cuesta trabajo hasta llegarte un momentito al cuarto de baño, y eso que está ahí a dos pasos.

 

PEPE - ¿Conque no te lo crees, no? ¡Vaya, hombre! Te voy a tener que explicar las cosas con detalle, como siempre. Y mira que yo no quería, pero no voy a tener más remedio, porque tú sigues siendo mu cortita de aquí. (Señalando la cabeza)

 

PURI – Sí, sí. A saber la de guarrerías y los disparates que habréis dicho allí en la peña, con la palabrita esa... “de los cojones”.

 

PEPE – Sí, sí. Po, te vas a quedar sorprendía. Ya verás. ¡Mira, sin ir más lejos! Cuando tú te llevas una sorpresa de esas mismas que yo te doy, por ejemplo, ¿no? Po’, en vez de decirme: ¡Coño, Pepe, qué sorpresa! Po, me dices:  ‘’¡Tócate los cojones!”

 

PURI - ¡Hombre, claro! Eso es mu’ viejo, no hace falta que me lo explique a mí el tío ese de la peña, por mu’ profesor que sea el gachó. Yo, por ejemplo, cuando ya me estoy hartando de ti, no te digo que estoy ‘’jartita’’ de ti, sino que lo que me sale enseguía’, sin poder aguantarme es: “¡Estoy de ti ya,  hasta los cojones!”

 

PEPE - ¿Lo ves? ¡Natural!  ¿Te estás dando cuenta de las posibilidades que tiene la palabra esa? Es que es la monda lironda. Por ejemplo, un poner, si yo quiero decir que el tío ese que está en la oficina de arriba, la de los impuestos  del ayuntamiento, es un flojo, de esos que no dan un palo al agua,  ¿no? Po’, en vez de decir: ¡Qué tío más flojo, hijo! Po’ me sale eso de: “ese tío se lleva tó’ el día tocándose los cojones” y se me entiende mucho mejor, ¿a que sí?

 

PURI – Como tú, por ejemplo. Que algunas veces te veo tan apático pa’ tó, que te tengo que decir: “¡Pepe, no seas tan cojonazos!”

 

PEPE – Sí señor, ya veo yo que lo estás pillando. Por ejemplo, si yo no tengo ganas de ir a lavarme las manos, porque el cuarto de baño está un poco lejos, ¿no?, po’, en vez de decirte, por ejemplo: ‘’No me da la gana”, po’, te puedo decir, así, simplemente, “¡Po no me sale de los cojones!” ¿Lo ves? Es que es una palabra que es como el “tres en uno”, que vale pa’ tó.

 

PURI – La verdad es que sí, porque si yo te quisiera decir que aquí ahora mismo hace mucho frío porque a ti te cuesta trabajo hasta cerrar la puerta,  yo te  podría decir: ‘’Pepe, cierra la puerta por favor, que nos estamos quedando helaítos”, pero me sale mucho mejor eso de: “¡Pepe, cierra la puerta ya de una vez, que aquí hace un frío de los cojones!” ¡Uy! ¡Ji, ji, ji! ¡Qué bien me ha salío’ esto, verdad?

 

PEPE – Así me gusta. ¿Tú ves? Y yo, ahora, pa’ felicitarte, porque veo que ya lo vas pillando, en vez de decirte: ‘’Chati, eso te ha salío’ mu’ bien”, po’ te podría decir yo a ti, “¡Coño, eso te ha salío’ cojonudo!”

 

PURI – Es verdad oye, hay que ver la de cosas que se pueden decir con la palabrita esa “de los cojones”. Po sabes tú, que ese tío que estaba explicando eso en la peña tiene que ser... por lo menos, de catedrático pa’ arriba, ¿no?

 

PEPE - ¿Quién, ese? ¿El de la Peña?  Ese era un tío que vamos, que tú lo miras, y se le nota que es un tío de una vez, ¡vamos! “que tiene dos cojones grandes y bien plantaos”, ¡El tío tiene que ser una autoridad en la materia esa, “de los cojones”!

 

PURI – Ya, ya lo veo. Por cierto, como no cierres la puerta esa de una puñetera vez,  te vas a quear’ más tieso que un palo, o mejor dicho: ‘’se te van a quedar los cojones moraos”.

 

PEPE - ¡Je, je! ¡Oye, eso ha tenío gracia! ¡Ojú, qué bueno, hijo! Está bien, po’ voy a cerrar la puerta, pero, ¡vamos!, que sepas que yo no obedezco órdenes de nadie, y menos las tuyas, ¿eh? La puerta la voy a cerrar... porque yo quiero, o  simplemente, “¡porque me sale de los cojones!”

 

 (Aunque lo dice, pero todavía  no la cierra)

 

PURI - ¡De eso nada, monada! Tú la vas a cerrar ya de una vez, porque me has visto la cara que te estoy poniendo, y tú te estás quedando, así... temblando de miedo,  ¡vamos!  “¡Acojonao del tó!”

 

PEPE - ¡Quién, yo? ¡Tú no me conoces a mí, toavía’! A mí, lo que tú me digas, así en ese plan... me trae sin cuidao’, es decir,  “!que me lo paso yo por los cojones!” Que no hace falta que te explique gramaticalmente lo que quiere decir eso en español ¿A que no?  

 

PURI – Po tú a mí, no te me pongas chulo, ¿eh? que tú sabes, que conmigo eso a ti no te va, ¿eh? ¡Conque no me busques... no me busques, Pepito!, que como me cabree... tú sabes, que yo a ti, te dejo inválido pa’ siempre, ¿eh? ¡vamos!  “¡que te corto los cojones!”, pa que lo entiendas más claro.

 

PEPE - ¡No... verás! Verás tú, si esto en vez de ser una conversación cultural, ¡vamos! Un diálogo normalito, entre marío’ y mujer, esto se va a liar y va a terminar malamente. Quiero decir, que... “¡que manda cojones, la cosa!”

 

PURI - ¡Hombre! Es que eso de entrar por la puerta y plantarse ahí, sin molestarse en cerrar la puerta ni ná’, con el frío que hace, eso na’ más que lo haces tú, que tienes menos sangre que una pulga, quiero decir que... ¡¡ que es que a ti te cuelgan, ¡vamos!, que te los pisa, que te sientas encima, y hay veces que te hace falta hasta una carretilla pa’ llevarlos!!

 

PEPE - ¿El qué, Puri?

 

PURI - ¿Po’ qué va a ser, Pepe? ¡¡Los cojones!!

 

PEPE - ¡Mira Purita!, no te metas más conmigo, ¿eh? Que ya me estás agobiando. Mejor dicho... “¡Que me tienes ya... hasta los mismísimos cojones!”  Que un día, voy a coger la puerta y me voy a largar pa’ siempre.

 

PURI - ¿Quién, tú? ¿Qué tú te vas a largar de tu casa? ¡Tú no eres capaz! O te lo voy a decir en andaluz: “¡Tú no tienes cojones!”

 

PEPE - ¿Qué no? Po’ mira por donde, por si no lo sabes, cuando yo nací, enseguía’ me bautizaron, y lo primero que dijo mi padrino después de darme una copita de moscatel de Chiclana, fue, que yo era un macho de pura cepa, pero por si no lo entiendes, “que yo tenía los cojones como el caballo de Varela”  

 

PURI - ¿Ah, sí? ¡Po’ a ver si eres un hombre cabal, o como decimos por aquí abajo,  “con dos cojones”, y te vas de una puñetera vez! Pero vamos, que yo eso no lo veo ni con gafas de aumento.

 

PEPE - ¿Qué no? Po yo tengo ya  la boca gastaíta’, o dicho de otra manera, “los cojones pelaos, de tanto repetírtelo”. Que como te sigas metiendo conmigo así, de esa manera, un día me largo y no vuelvo. Y lo pienso hacer sin miramientos, ni lástima ni ná’. ¡Vamos! Lo que se dice, “por cojones”.

 

PURI -  ¿Tú? ¿Largarte, tu? ¡Vamos! Esto es... esto es pa’ echarse a reír, o como se suele decir, “pa’ descojonarse de risa” ¿Cuántos años llevas diciéndome lo mismo? ¿Eh? ¡Y ná’ de ná’! Mucho hablar, pero del dicho al hecho, va más de un trecho.

 

PEPE - ¡Hombre!,  porque en esta vida hay cosas que... ¡vamos!, Que cuesta trabajito  hacerlas, ¡vamos!, yo diría, que pa’ dar el primer paso, hace falta... pensárselo mucho, o más claro, “¡que hacen falta cien pares de cojones!” ¡Vamos!,  que no es como poner un huevo a freír.

 

PURI – A ti lo que te pasa, es que tú, pa’ hacer cualquier cosa, te lo tienes que pensar doscientas veces, porque hasta andar te cuesta trabajo, porque eres un gachó que te cuesta dar un paso. Pa’ que se entienda, ‘’Que los tienes cuadraos”, ¡vamos!, “¡que se te caen!”

 

PEPE - ¡Mira, Puri! ¿Por qué no te callas? , que ya me estás poniendo de mal humor, o pa’ que lo entiendas,  “Que  ya me estás tocando los cojones”, eh? Que yo me conozco. Y te recuerdo que mi hermana me dijo que si yo te dejaba un día plantá’, que me podía ir con ella a Madrid cuando yo quisiera.

 

PURI - ¿Ah, sí? ¿Y por qué no te has ido?

 

PEPE - ¡Joé, porque el billete del avión no está así, a un precio mu’ asequible, ¡bueno! ¿Cómo te diría yo? “¡Que vale un cojón y parte del otro!”

 

PURI - ¡Déjate de excusas y de tonterías!  Tú, lo que te pasa es que eres un “Juancojones”, y te da pereza hasta coger una maleta. ¡Mira tu amigo Pedro, el vecino! Ese tío, un día se plantó, o dicho sea de otra manera, ‘’puso los cojones encima de la mesa’’ y dijo que se iba, y se fue. Pero es que Pedro era un hombre bastante resuelto, tú sabes... ¡“con dos cojones”!, como tiene que ser.

 

PEPE - ¡Bueno, po’, como yo no soy Pedro, ni falta que me hace, y esta sigue siendo mi casa, po’, yo no me voy porque no me apetece, o dicho en cristiano, “porque no me sale de los cojones”, y eso es lo que hay! Además, salir ahí afuera ahora, con el frío que hace, la verdad es que hay que estar un poco... que digo yo que...  ¡que hay que echarle cojones!

 

PURI - ¡Está bien, hombre! Que no es pa’ ponerse así, que ya estoy acostumbrá’. ¡Venga!, vamos a comer, pero antes, si no te importa, por lo menos, dale una pataíta’ a la puerta, así pa’ atrás,  a ver si se cierra,”¡cojones!”

 

 (Pepe haciendo el gesto de darle la patadita a la puerta, sale detrás de Puri mientras se cierra el telón)

 

PEPE - ¿Tú ves? Ya eso es otra cosa. Encima de que viene uno bien, con ganas de instruir un poco a su mujer, y enseñarle uno a su mujer una miajita’ de cultura general,  lo que faltaba ya es que mi mujer se cabreara y no me pusiera de comer.

 

¡Vamos! ¡Por Dios! ¡Hasta ahí, podríamos llegar! Es que esta mujer siempre me trata como si uno fuera un distraío’,  o mejor dicho, como si yo fuera “un retrasao de los cojones”. Que a las mujeres, con eso de la igualdad “de los cojones”, ya uno no  sabe cómo tratarlas. Que por ná’ de ná’, por una chuminá’ de ná’ que no les siente bien, ya se te ponen como mu bravas, toa’ envalentonás’, ¡vamos! Como decía mi viejo,  “¡que ya te están echando cojones!”

 

 (Ya desapareciendo y arrojando algo al suelo como el periódico, las llaves, etc.)

 

¡Joé!  ¡Que ya yo... me estoy jartando’... “¡de tantos cojones!”

 

Se corre el telón

 

FIN

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