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UN PERRO BIEN “ENTRENADO”

de Raimundo Francés

Esta obra ha sido cedida por el autor para su difusión libre y gratuita, si bien quedan reservados todos los derechos de propiedad intelectual. El uso público de esta obra requiere el permiso del autor y a fin de recabar la correspondiente autorización se inserta al final del texto su dirección electrónica.

 

UN PERRO BIEN “ENTRENADO”

 

(Teatro cómico infantil)

 

Original de: Raimundo Francés

bea45azul@yahoo.com

 

Entremés, para dos personajes infantiles. Roque, un niño astuto, resabiado,  que ha traído su perro al veterinario, y el otro, Isidro, que se ha acercado a ver si en el centro, donde el veterinario tiene la consulta, hay en venta algún cachorro que le pueda gustar.

 

El escenario, bien sencillo. Dos sillas, casi juntas, donde aparecen los niños, sentados. Roque, está algo inquieto, moviendo sin cesar la cadena o correa con el collarín del perro que se supone está dentro, en la mesa de tratamiento. Isidro, algo indiferente, al lado, esperando a que alguien aparezca para preguntarle sobre un buen perro. Al fondo, un simple cartel que diga ‘’VETERINARIO”

 

La actitud de Roque debe ser la de un niño resuelto, que se sabe más avispado que los de su edad, y caradura. La de Isidro, de un niño algo tímido, que se lo cree todo, y muy en especial, si se trata de perros, una especie que él ama, siempre que sean ejemplares de buena casta, inteligentes y obedientes para el aprendizaje.

 

ROQUE: ¡Hola! ¿Tú también has traído tu perro para lo de la vacuna antirrábica?

 

ISIDRO: No. Yo he venido buscando un perrito.

 

ROQUE: ¿Se te ha perdido?

 

ISIDRO: No. Lo que quiero es comprar un perro. Pero, no hay de los que a mí me gustan. Cuando salga la ayudante, le voy a decir que me avise si entra alguno.

 

ROQUE : ¡Ah! ¿Y cuál te gusta a ti? ¿Uno grande? ¿Pequeño?

 

ISIDRO: ¡Me da igual! Yo quiero uno que sea muy listo, que haga muchas cosas.

 

ROQUE: ¡Toma! ¡Como el mío! Pero es muy difícil encontrar un perro como el mío.

 

ISIDRO: ¿Sí? ¿Tú tienes uno así?

 

ROQUE: ¡Hombre! El mío, hace de todo. Fíjate si hace de todo, que cuando nos vamos de vacaciones, y precisamente ayer llegamos de Benidorm, mi perro se encarga de todo. Hasta pone la lavadora, tiende la ropa en el tendedero, y no la plancha porque se lo hemos prohibido. Mi padre no quiere que mi perro ande con enchufes porque si hay una caída de tensión y salta el automático, él no llega hasta la caja, y se quedaría a oscuras.

 

ISIDRO: ¡No me lo digas! ¡Oye! Y cuando vas al colegio, ¿él te acompaña?

ROQUE: ¡Hombre! ¡Faltaría más! No solo me acompaña; me abre la puerta al salir, me lleva la mochila, que tú sabes que ahora, con tantos libros tan pesados que nos hacen llevar, la mochila pesa lo suyo. A medio camino, entra en la panadería y me compra un par de donuts. Y, cuando llego al cole, si algún niño chulillo de esos, me mira con mala cara, como queriéndose quedar conmigo, o con mis donuts, mi perro nada más que le gruñe, así, de reojo, como el que no quiere la cosa, y el niñato se aleja para otro lado.

 

ISIDRO: ¡Jo! ¡Qué suerte! ¿Y, ese perro tuyo, hace más cosas?

 

ROQUE: ¿Como cuáles?

 

ISIDRO: Pues, por ejemplo, ayudarte a estudiar.

 

ROQUE: Pues, ¡Claro! … ¡Hombre! El no estudia por mí, porque tiene varias dioptrías, pero me pasa las páginas. Y si me quedo dormido, me toca con la patita, como diciendo ¡Venga, que te quedan dos temas!

 

ISIDRO: ¡Que guay! ¡Oye! ¿Y en los exámenes? ¡Qué bien, si supiera ayudar en los exámenes! ¿Verdad?

 

ROQUE: ¿Pero tú qué crees? ¿Que no me ayuda? ¡Pues no lo tengo yo bien entrenado! ¡Vamos!

 

ISIDRO: ¿Qué me dices? ¿También?

 

ROQUE: Pues ¡claro!  ¡Mira! Cuando estoy en mitad de un examen y me siento fatigado, lo llamo por el móvil, y enseguida viene, y me trae las chuletas.

 

ISIDRO: ¿Con las respuestas?

 

ROQUE: ¡No, hombre! Con dos “vienas” calentitas. Lo que pasa, es que algunas veces se confunde. Le digo, ‘’que sean de cerdo”, y me las trae de ternera. Pero, da igual. A esa hora, con el hambre que tengo, ¡me como hasta la vaca madre!

 

ISIDRO: Oye, ¿y en tu casa también te ayuda?

 

ROQUE: También. El otro día, mi madre no me dejó salir a jugar, porque discutí con mi hermana, y me castigó, mandándome a la cama muy temprano.

 

ISIDRO:     Y ¿qué pasó?

 

ROQUE: Pues, que yo me escapé a reunirme con mis amigos, sin que nadie se diese cuenta, y mi perro se metió en la cama con mis gafas y con mi gorra. Cuando mi madre se asomó, se creyó que era yo el que dormía. ¡Y lo más grande es que yo no le dije a mi perro ‘’acuéstate por mí’’!  El ‘’tío’’ es tan listo que adivina hasta mis intenciones, y por ayudarme a mí, que soy su amo, es capaz de lo que sea.

ISIDRO: ¡Qué pasada! ¡Vaya perro tienes! Y supongo que hará más cosas ¿verdad?

 

ROQUE: ¡Mira, que tienes! ¡Miles! ¡Miles de cosas! ¿Qué te has creído, que mi perro solo hace cuatro tonterías como el perrito ese del anuncio de la tele? Mi perro es único, ¡hombre!  El es el más listo. ¡Vamos...el mejor!

 

ISIDRO: ¿También le lleva el periódico a tu padre?

 

ROQUE: ¡Bueno! ¡Eso, no es nada! Le compra el periódico los domingos, le lava el coche, y si le nota una rueda un poco vacía, se la infla a dos kilos de presión. ¡Y las de atrás, a 1,8¡ ¡Eso, ya se lo sabe de memoria!

 

ISIDRO: ¡Jolín! ¡Qué maravilla! ¡Estoy alucinando, tío!  Oye, y a tu madre ¿también el perro le ayuda, alguna vez a tu madre?

 

ROQUE: ¿A mi madre? ¡Cualquiera le quita el perro a mi madre! Mi perro, le ayuda a mi madre, más que a nadie. ¡Fíjate bien! Mi perro, sabe tanto, que cuando a mi madre, que tiene la memoria fatal, se le olvida ponerle un poco de sal a la comida, mi perro sale corriendo, cruza el bulevar, se mete en el supermercado, compra un paquete, lo paga con la visa, y se lo trae volando, antes de que mi madre sirva la mesa con la comida sosa. ¡Vamos! Mi perro, ¡es que está en todo! ¡A ese no se le escapa ni una!

 

¡Y, no te quiero contar! Una vez, mi madre, se cortó en un dedo cuando estaba picando cebolla, y mi perro, cuando la vio sangrando tanto…

 

ISIDRO: ¡Le trajo una tirita y un algodón con alcohol!

 

ROQUE: ¡No! ¡Qué va! ¡Ese no quiere correr riesgos de ninguna clase!  ¡Salió embalado, y a los cinco minutos, volvió, con una ambulancia de la mutua!

 

ISIDRO: ¡Desde luego…! Está claro, que tu perro es el mejor. Para que sepa la gente lo útil que es un buen perro.

 

ROQUE: Sobre todo, si es un perro bien entrenado, como el mío.

 

ISIDRO: Oye, Roque.  ¿Y cuesta mucho entrenar a un perro así?

 

ROQUE: ¡Hombre! La verdad, es que cuesta un poco. Cada vez que se le da una lección, te pide tres filetes de medio kilo cada uno. Y, como no se los des, al día siguiente, cuando le quieres enseñar algo nuevo, mueve la cabeza para ambos lados, todo plantado, como diciendo ¡Yo no estoy dispuesto a aprender nada más!

 

El jodío, también sabe reclamar sus derechos ¿sabes? Y eso, que no está afiliado a ningún sindicato, porque entonces, nos pediría ración doble ¡Y no habría más remedio que dársela!  Sí. La verdad es, que entrenar a un perro así, cuesta lo suyo. Pero, bueno, todo se arregla con dinero. Tu padre, ganará un buen dinero ¿no?

ISIDRO: ¡Hombre, claro! ¡Por dinero, no es problema!  ¡Yo quisiera entrenarlo como al tuyo! 

 

ROQUE: Tú, fíjate bien, si mi perro está bien entrenado; ya te he dicho que a mi madre, se le olvidan muchas cosas. Por ejemplo, el jueves pasado, se le olvidó que tenía que ir al dentista a las cuatro, y se estaba quedando dormida en el sofá, viendo la telenovela esa. Y ¿sabes lo que hizo mi perro?

 

ISIDRO: ¡No! ¡Cuenta, cuenta! ¿Qué hizo?

 

ROQUE: Pues, mira. Se le plantaba delante, la despertaba con un ladrido, y le gruñía, y le enseñaba los dientes.  Pero mi madre, que encima estaba medio dormida, no lo entendía; mi perro la cogió con la boca por el volante de la falda, la llevó a la puerta de la cocina, donde mi madre tiene un calendario colgado. Se puso a gruñir delante del calendario, y a mirar a mi madre enseñándole los colmillos. ¡Y entonces, mi madre, por fin,  se dio cuenta de que tenía cita con el dentista!  

 

ISIDRO: ¡Qué maravilla! ¡Qué bueno, tener un perro así!

 

ROQUE: Y, eso no lo es todo. Tú habrás visto que todos los perros hacen sus cositas, y luego, nosotros, vamos detrás con la bolsita para recoger el regalito. Pues, mi perro, está entrenado para retirarlo él mismo. Se va al rincón, con la boca trinca el cepillo y el recogedor, y luego, pasa la fregona. ¡Y, eso no es todo!  Luego, se va al cuarto de baño, coge de la mesita un frasco de ambientador de limón, y le da al pulsador para perfumar la zona donde ha hecho la caca.

 

ISIDRO: ¡Eso sí que es acojonante! ¡Es la primera vez en mi vida que oigo una cosa igual! Así da gusto tener un perro.

 

ROQUE: Pero, tú no te habrás creído que eso es todo lo que hace mi perro ¿verdad?

 

ISIDRO: ¡Hombre! Después de todo lo que me has contado, a lo mejor, tu perro, es capaz de presentarse a las elecciones municipales ¿no?

 

ROQUE: ¡Hombre, eso no! Yo no he querido entrenarlo para la política, porque se podría corromper, que la política es muy mala.

 

ISIDRO: ¡Oye! Y, ya que tu perro es tan listo ¿por qué no lo entrenas para ayudar a la policía, como el pastor alemán, ese, de la tele?

 

ROQUE: Porque, mi padre es comisario de policía, y ha visto tantas cosas malas que no quiere ese mundo miserable para mi perro. Pero, no creas ¿eh? Que el mes pasado, llamaron a mi casa los de Hacienda para ver si les podíamos prestar el perro una temporada.

 

ISIDRO: ¿Sí? ¿De veras? ¿Para qué? ¿Para detectar las drogas?

ROQUE: ¡No, hombre! ¡Eso está chupado para mi perro! ¡Eso, lo hace cualquier chucho!  Verás. Es que, en Marbella hay muchos mafiosos que no declaran y no pagan a Hacienda; entonces, mi perro, como tiene un olfato súper-desarrollado y súper-entrenado, pues puede oler a esos sinvergüenzas a diez kilómetros, y los puede perseguir y amargarles la vida, hasta que esos canallas se aburren, se cansan de tener a mi perro detrás todo el tiempo, hasta que, ya desesperados, van a Hacienda, y pagan.

 

ISIDRO: Y, con un perro así, ¿cómo no se te ha ocurrido meterlo en el cine, como a Rin-tin-tin?

 

ROQUE: ¡Bueno! ¿Qué te crees, que no nos han llamado los de Hollywood? Mi padre está ya aburrido de tantas cartas. ¡Y, tiene el buzón del correo electrónico, atestados de mensajes! Él, no para de rechazar peticiones de todas clases, ¡Hasta de la Metro Goldywn Mayer!   Ayer, sin ir más lejos, recibió un mensaje de James Bond, quejándose porque no quiere que mi perro le robe el papel en su próxima película.

 

ISIDRO: Me pregunto ¿dónde podría yo encontrar un perro como el tuyo?

 

ROQUE: No lo sé. Es que es muy difícil. Pero, que sepas, que el mío, está en venta.

 

ISIDRO: ¡Ah! ¿Sí? ¡Oye! ¿Me podrías decir el precio? Porque, supongo, que tendrá que valer una pasta ¿no?

 

ROQUE: ¡Hombre! Como podrás suponer, mi perro no vale menos de 6000 euros. Pero, bueno, como tú eres un chaval que me caes bien, y además, estoy seguro de que lo cuidarías mucho y bien, a ti, no me importaría vendértelo en algo menos.

 

ISIDRO: ¿Sí? ¡No me lo digas, que me lo voy a creer! Lo malo es que mi padre solo me ha dado 2000 euros. ¡Qué pena!

 

ROQUE: Bueno. Te lo puedo dejar en los 2000 euros, pero con la condición de que no digas nada a nadie, pero a nadie en absoluto. Imagínate que se enteran los que me han ofrecido más de 3000 euros. ¡Se pondrían furiosos conmigo!

 

ISIDRO: ¡Qué va, hombre! Yo no le pienso decir nada a nadie. Oye ¿Dónde está el perro?

 

ROQUE: Pues, ya tiene que estar a punto de salir. No puede tardar mucho porque una vacunita de nada se la ponen enseguida. Y el microchip ese también se lo ponen en un segundo. La verdad es que mi perro no lo necesita, pero como la ley obliga…

 

(A esto, aparece una persona con una bata y con un perro que no es más que un chucho, ya viejo, y con signos de debilidad.Si fuese imposible conseguir un chucho para esta escena, se puede simular con uno de peluche, retocado, o incluso con uno de madera recortado, como los que sirven de juguete a los pequeños)

ROQUE: ¡Ea! ¡Ya está aquí superman!  Si me das esos 2000 euros, toma la correa, y ya te lo puedes llevar. ¡Te vas a quedar asombrado con las cosas que sabe hacer!

 

ISIDRO: ¡Oye! ¡No me has dicho el nombre del perro!

 

ROQUE: No. La verdad es que lo tenemos en secreto. Solo lo llamamos por su nombre en mi casa, porque si la gente oye su nombre y lo identifica, cualquier gañán intentaría robármelo. ¡Y a saber, lo que me pedirían por el secuestro! ¿Comprendes?  Pero, bueno, tú, ahora, le pones un nombre a tu gusto, y así ya, pasa de incógnito.  

 

ISIDRO: ¡Es verdad!  ¡Bueno, adiós!

 

              (Isidrito, tras pagar con el fajo de billetes a Roque, le pone la correa al ‘’fabuloso’’ chucho, y se va entusiasmado por el aforo. Roque, saca un móvil del bolsillo, y marca para hablar con su madre)

 

ROQUE: ¡Mamá! Ya ha terminado. Sí, claro. Lo han desparasitado, lo han lavado, le han puesto todas las vacunas, y lo han fichado. Me dijo el veterinario cuando lo vio, que guiado por la dentadura, y por su aspecto, el perro debe de tener unos catorce años, y que, como es un chucho callejero, que ha tenido una mala vida, sin comer la mayoría de los días, pues, que está ya muy enfermo. ¡Vamos! Que durará tres o cuatro meses como mucho. ¡Que está casi listo de papeles!

 

¡No! Mamá, ¿Cómo le voy a decir que me lo encontré en un vertedero de basura? Si se lo digo, no lo hubiera dejado entrar.

 

No sé. Pero no creo que me cobre mucho. A lo mejor, unos cincuenta euros. Además, como el perro, se lo he venido a un niño que estaba aquí por 2000 euros, pues todavía me sobran 1950, para que me compres la mountain-byke.

 

¿Cómo? ¿Qué eso no es honrado? ¿Qué le devuelva el dinero? No, mamá. Además, ya es tarde. Lo siento. … No, no es eso. Es que el chavalín no va a querer devolvérmelo.  … Pues, porque ese chaval se ha creído todo lo que le he dicho. 

 

… Pues, le he dicho que el perro es un súper-perro, que sabe hacer de todo; ¡hasta navegar por Internet en cuatro idiomas!

.. Bueno, mamá, no te enfades, no te pongas así. ¡Jo! Encima de que he hecho un buen negocio… OK. ¡Vale, mamá! A ver como lo convenzo, ahora.

 

          (Roque, sale del escenario, gritando)

 

ROQUE: ¡Isidro! ¡Isidrito! ¡Vuelve! ¡Que es mentira! ¡Que ese perro no sabe ni andar a cuatro patas! ¡Isidroooooo!

SE CORRE EL TELÓN

Fin

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