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  YA ENTENDÍ

 

 de Diego Ferrero

 

Esta obra ha sido cedida por el autor para su difusión libre y gratuita, si bien quedan reservados todos los derechos de propiedad intelectual. El uso público de esta obra requiere el permiso del autor y a fin de recabar la correspondiente autorización se inserta en al final del texto su dirección electrónica.

 

 

 YA ENTENDÍ

Autor: Diego Ferrero

 

dieferrero@yahoo.com.ar

 

03492-423114

Juan B. Justo 215

(2300) Rafaela

Santa Fe

Argentina

 

 

  

Protagonistas:

 

EL

ELLA

ANGEL - JEFE

 

EN ESCENA, UN ESCRITORIO EN EL SECTOR IZQUIERDO.

A SU DERECHA, UNA SILLA VACIA.

CENITAL SOBRE “EL” QUE ESTÁ PARADO DELANTE CONGELADO CON UN PARAGUAS Y UNA CARPETA. HAY UN INSTANTE Y SALE DEL CONGELADO CON EL RUIDO QUE HACE EL PARAGUAS EL ABRIRSE. COMIENZA A RETROCEDER SIN ENTENDER DONDE ESTÁ NI QUE ES LO QUE PASA.

INGRESA “ELLA” POR LA IZQUIERDA CON PAPELES Y SE SIENTA EN EL ESCRITORIO

EL: (NERVIOSO PERO AMABLE)  Tenga Ud. muy buenos días.

ELLA: (SIN LEVANTAR LA VISTA- DE MAL MODO) Es de tarde, animal.

EL: ¿Cómo le va?

ELLA: (ENTREDIENTES) Bien

EL: ¿Su casa?

ELLA: Bien.

EL: ¿Su familia?

ELLA: Bien

EL: ¿EL perro?

ELLA: Bien

EL: ¿Qué tienes que hacer esta noche?

ELLA: (LO MIRA) Esta noche. Nada… ¿por qué?... Acaso... ¿me querés?

EL: No, no...  era solo para mandarte a la puta que te parió.

ELLA: (INDIFERENTE) Ah, si es por eso... porqué no me lo decís ahora y ya está.

EL: No puedo, ahora no puedo. Tengo una misión que cumplir. Hoy, ahora mismo, sin más demoras... tengo que ver al jefe para conseguir un puesto. Soy un desocupado.

ELLA: No es cierto.

EL: Lo es.

ELLA: Usted está ocupado hablando conmigo. Eso quiere decir que no es un desocupado.

EL: Si, bueno. Es cierto. Pero no tengo trabajo.

ELLA: ¿Pero entonces usted viene porque está desocupado o porque busca trabajo?

EL: Por ambas cosas.

ELLA: ¿Por las dos?

EL: No, por las dos no.

ELLA: ¿Entonces?
EL: Por ambas.

ELLA: Mire, a mí no me comprometa. Yo sé perfectamente que alguien sin ocupación es un desocupado, pero también se que alguien sin trabajo es un...

EL: (PIENSA) No lo sé...

ELLA: Es un...

EL: ¡No lo sé!

ELLA: Si no puede decirme como se llama alguien sin trabajo, es porque eso no existe. Y si no existe es porque todos tienen trabajo. ¿Lo ve?... acabo de terminar con la desocupación.

EL: La felicito.

ELLA: A propósito... ¿qué deseaba?

EL: Tengo que ver al jefe para conseguir un puesto.

ELLA: Ah, eres un desocupado.

EL: No tengo trabajo.

ELLA: Ya veo. (BAJA LA VISTA Y SE CONCENTRA EN LO SUYO) 

“EL” VA Y SE SIENTA EN LA SILLA  TOMANDO UN DIARIO DEL REVISTERO. LO ABRE AL REVES, INTENTA LEERLO GIRANDO PRIMERO SU CABEZA Y LUEGO SU CUERPO PERO NO LO LOGRA. ENTONCES LO DEJA Y VUELVE A SENTARSE EN SILENCIO. HAY UN INSTANTE Y COMIENZA A SENTIRSE INCOMODO.

EL: (SE PARA) Mi hermana va a tener familia. Según la ecografía le prometieron un tío, un primo segundo y dos cuñados.  Está muy contenta. ¿Conoce Ud. a mi hermana? Va a tener familia. Engrosará nuestro árbol genealógico. Va a ser una mujer plena, completa, atiborrada, embutida y feliz, porque va a tener familia. Y que otra cosa puede esperar una mujer en la vida que ser hija, madre, abuela y viuda, en ese orden, por supuesto... y más ahora que está por tener familia... Le hicieron una ecografía... Un tío, un primo segundo y dos cuñados... todos varoncitos... Mi hermana... Feliz está... feliz, si feliz.

“EL” COMIENZA A REPETIR FELIZ CADA VEZ MAS ENOJADO HASTA VOLVER A SENTARSE Y TOMAR EL DIARIO CON VIOLENCIA. VUELVE A INTENTAR LEERLO AL REVES, AL NO PODER HACERLO LO DEJA Y COMIENZA A MIRARLA, BUSCANDO LLAMAR SU ATENCION. HAY UNOS INSTANTES HASTA QUE “ELLA” REPARA EN “EL” QUE LE HACE GESTOS.

ELLA: (DE MAL MODO) ¿Qué le pasa?

EL: (SE PARA) Nada, ¿por?

ELLA SUSPIRA Y VUELVE A LO SUYO.

EL: (SE ACERCA)  Tenga Ud. muy buenos días.

ELLA: (SIN LEVANTAR LA VISTA) Es de tarde, animal.

EL: ¿Cómo le va?

ELLA: ¿Cómo me va?

EL: ¿Como le va?

ELLA: Me va como... como si después de haber lamido el lomo a una jauría de jabalíes salvajes, en la lengua me hubiesen quedado clavados algunos de sus pelos llenos de podredumbre y que luego al intentar quitármelos descubriese una infección en el paladar que me hace expeler pus y sangre coagulada al toser durante una semana perdiendo poco a poco el manejo de mis extremidades hasta quedar postrada hemipléjica y abandonada sin ninguna compañía y a merced de mis incontinencias en un mundo donde todavía no se inventaron los pañales desechables. ¡Así me va!

PAUSA.

“EL” TOMA CORAJE Y SE LE ACERCA. 

EL:  Disculpe que la moleste.

ELLA: ¿Por qué?... acaso, (LE TOMA LA CARA CON LAS MANOS) ¿me quieres?

EL: No. Solo le pedí disculpas por molestarla.

“ELLA” LE SUELTA LA CARA CON VIOLENCIA

ELLA: No, no lo disculpo. Ud. interrumpe mi trabajo, se mete en mi vida. Ud. es el culpable de todas mis angustias y de todos mis quebrantos.  Ud. me tiene podrido, ya no lo soporto. Estoy agotada y esperando reimpresión. Porqué no cuidamos lo que amamos. ¿Acaso tiene algún sentido embetunar los zapatos o depilarse las cejas si una gaviota no hace verano? Tengo pesadillas y los dientes llenos de sarro. Oh, Dios mío... ¡alguien podría decirme cual es el sentido de la vida si ni siquiera soy capaz de  tolerar gastrointestinalmente un plato de canelones de ricotta a la rossini!

EL: La comprendo.

ELLA: No diga estupideces…

EL: Necesito hacerle una pregunta. 

ELLA: (INTENTANDO DISIMULAR SU FASTIDIO) Sí, ¿qué deseaba?

EL: Quisiera saber si el jefe está.

ELLA: ¿El jefe?

EL : ¿Está?

ELLA: En qué quedamos.

EL: ¿Perdón?

ELLA: ¿Usted pregunta por el jefe, o por si está?

EL: Por ambas cosas.

ELLA: Por las dos.

EL: No, por las dos no.

ELLA: ¿Entonces?

EL: Por ambas.

ELLA: El jefe está.

EL: ¿Está el jefe?

ELLA: Creo que sí.

EL: No lo sabe con precisión.

ELLA: El siempre está... entiende... está...

EL: Esta... tuto

ELLA: Esta...feta

EL: Estamento

ELLA: Estafilococo

EL: Estante

ELLA: Estanislao

EL: Estatismo.

ELLA: Estaca

EL: ¿Está... cá?

ELLA: Está... cá, ¿qué?

EL: ¿Está acá el jefe?

ELLA: Acá o allá. Depende de donde usted se encuentre y desde donde pregunte. Estar o no estar no depende de él sino de la relatividad de la posición que usted tenga en el momento de interrogar para con su persona.

EL: ¿Es muy viejo?

ELLA: ¿Qué cosa?

EL: El jefe.

ELLA: No lo sé. Nunca lo vi en mi vida.

EL: Entonces lo espero.

ELLA: Como quiera

EL: Thanks.

“EL” VUELVE A SENTARSE. “ELLA” COMIENZA A MIRARLO FIJAMENTE. “EL” INTENTA LEER EL DIARIO AL REVES, PERO VUELVE A SERLE IMPOSIBLE. HAY UN  INSTANTE Y COMIENZA A SENTIRSE MOLESTO.

EL: Oiga, que me mira.

ELLA: Disculpe, lo que pasa es que Ud. me recuerda a un amigo bestia que tiene un serio problema de personalidad.

EL: ¿Flojo de carácter?

ELLA: No. El se creía persona.

EL: Yo también tuve un problema parecido con una amiga.

ELLA: ¿Ah, sí?

EL: Sí.

ELLA: ¿Se creía persona?

EL: No, ella era una persona, pero se creía hombre, aunque era una buena tipa.

ELLA: No sabe cuanto me alegro.

EL: ¿De que se crea hombre?

ELLA: No, de que sea una buena tipa.

EL: Me está cargando.

ELLA: No, para nada. Además si quisiera hacerlo estaría en mi derecho.

EL: ¿Por?

ELLA: Acabo de escaparme del manicomio,

EL: ¿Ah, sí?

ELLA: Sí. Me encerraron unos amigos porque decían que yo tenía un serio problema de personalidad.

EL: ¿Floja de carácter?

ELLA: No, me creía persona.

EL: ¿Y ahora está curada?

ELLA: Depende.  ¿Ud. es hombre?

EL: Yo me creía hombre, ese era mi problema de personalidad. Pero hice terapia.

ELLA: ¿Y ahora dejó?

EL: Hace dos días.

ELLA: ¿Se curó?

EL: No, me aburrí de creerme hombre, y eso que yo era una buena persona...

ELLA: Ah, entonces Ud. era una persona.

EL: Sí, sí.

ELLA: (LE DA LA MANO) Mucho gusto. Casi nunca había conocido a una persona... y eso que yo me creía que era una.

EL: Entonces Ud. no era floja de carácter.

ELLA: (VUELVE A SENTARSE) No, para nada. Yo era floja, pero de vientre, hace un tiempo cuando creía que estaba atendiendo una oficina a la que venía un hombre que se creía persona pero que en realidad era una bestia.

EL: Mire que casualidad.

ELLA: ¿Donde?

EL: No, lo dije solo por decir algo...

ELLA: Ah.

El: Podría haber dicho: mire que lindo ladrillo.

ELLA: ¿Dónde?

EL: No, lo dije solo por decir algo.

ELLA: Ah, claro.

EL: Como podría haber dicho: mire que lindo cuadro.

ELLA: Don... ah, claro... lo dice solo por decir algo... que estúpida…

EL: No. Ahí hay un cuadro. Debajo del escritorio.

ELLA: Debajo del…

EL:  ¿No lo va a mirar? ¡Cobarde! ¡Vamos, mire el cuadro! ¡mire, mire, mire, mire, mire!

“ELLA” SE AGACHA Y MIRA.

EL: Ah, (RIENDO) la caché... (PAUSA) A propósito, me gusta el color de sus ojos.

ELLA: Los compré.

EL: Metafóricamente?

ELLA: No, en la óptica.

EL: Pero son nuevos.

ELLA: Sí.

EL: Por eso no los había notado.

ELLA: Probablemente. Otra de las razones posibles puede ser que nunca me había visto en la vida.

EL: Es cierto. Ud. es muy inteligente.

ELLA: Lo heredé de mi “personal computer”.

EL: Vamos al cine.

ELLA: ¿Para?

PAUSA CONGELADOS

EL: Y.... para ver una película.

ELLA: Sí... qué estúpida.

EL: No.

ELLA: ¿No vamos al cine?

EL: No, que Ud. no es estúpida. Al menos no más de lo que parece.

ELLA: Gracias.

EL: De nada. A mí siempre me costó mucho lograr una verdadera comunicación con los demás.

ELLA: A mí siempre se me corta la mayonesa.

EL: No tiene que mirarla.

ELLA: Siempre quise casarme con un sodero...

EL: Por qué uno no puede ser como las demás personas que son felices hablando sobre el estado del tiempo.

ELLA: Comer milanesas con papas fritas.

EL: Mojar las vainillas en la leche.

ELLA: No olvidarse de comprar el papel higiénico.

EL: Decir siempre que llovió paró y resultar gracioso.

ELLA: Ser de Capricornio en lugar de Aries.

EL: Cocinar como mi tía.

ELLA: Qué el pronóstico del tiempo sea favorable.

EL: Es tan extraña la felicidad.

ELLA: Lo que mata es la humedad.

EL: ¿Usted es feliz?

ELLA: No, a mi se me corta la mayonesa.

EL: Si, la entiendo.

SE SIENTEN ACECHADOS

ELLA: Todo es muy extraño.

EL: Nadie nos cree.

ELLA: No debemos continuar hablando.

EL: Nadie nos escucha.

ELLA: Estamos solos.

EL: Nada tiene sentido.

ELLA: Nada. Salvo... esos corpiños armados.            

EL: Es como si la humanidad funcionara en otra sintonía...

ELLA: El mundo no nos comprende.

EL: A nadie le interesa lo que somos.

ELLA: Seguramente estarán todos equivocados.

EL: ¿Le puedo dar un beso?

ELLA: ¿A quien?

EL: A mí.

ELLA: ¿A Ud.?

EL: Sí, a Ud.

ELLA: Bueno.

EL: No se enoja.

ELLA: No, ¿debería?

EL: Debería quedarse para no irse y así poder besarla.

ROMANTICOS

ELLA: Me siento desamparada.

EL: Me paro amparado.

ELLA: Te escucho embelesada.

EL: Te hablo obnuvilesado.

ELLA: Esa palabra no existe.

EL: Nosotros tampoco.

ELLA: ¡Dime teniente primero!

EL: Me gustas casi tanto como yo.

ELLA: Quiero que me pongas ruleros, me cantes boleros y me riegues los canteros.

EL: Por suerte no soy peletero.

ELLA: Ya  prendí el bollero.

EL: En invierno soy matero.

ELLA: Llueve siempre en febrero.

EL: Mi tío es carpintero.

ELLA: ¡Viva el chocolatinero!

EL: Soy amigo del cantinero

ELLA: Tengo un vecino peluquero.

EL: Si me dejas... te paso el plumero.

EL SE ACERCA PARA BESARLA. ELLA GRITA.

El: Perdón, ¿la pise?

ELLA: No, siempre grito a las tres menos veinte.

EL: Pero son las cinco y cuarto.

ELLA: Por eso.

LE DA UN BESITO EN LA FRENTE Y SE ACERCA LENTAMENTE.

EL: (LUJURIOSO) ¡¡Sácate todo!!

ELLA: ¿Perdón?

EL: Que te saques la ropa. ¡Te voy a reventar!

ELLA: ¿Me va a pegar?

EL: No, te voy a amar como nadie nunca amó a nadie jamás ni siquiera una vez hasta el día de la fecha.

ELLA: ¡La escuela de la vida!

EL: La academia de los sentimientos.

ELLA: El curso por video hogareño de la dicha.

EL: La vuelta a lo natural.

ELLA: Los silogismos de las eventualidades.

EL: Veinte sesiones de psicología gratuitas.

ELLA: Tengo mucho calor.

EL:  Vendé.

ELLA: Todo se me nubla.

EL: No quiero morir.

ELLA: Si al menos tuviese un hijo en lugar de ser madre.

EL: Le tengo miedo a la muerte.

ELLA: Necesito un médico, urgente

EL: La comadreja es una vaca chica.

GRITAN COMO SI SE TRATARA DE PROCLAMAS POLITICAS

ELLA: ¡Comer ensalada implica la tala indiscriminada de plantas de lechuga!

EL: ¡Que importa el hombre y su sufrimiento mientras exista un solo bacilo empetrolado!

ELLA: ¡Salvemos a las gallinas!

EL: ¡Alimentémonos de minerales!

ELLA: Rubíes enarenados con salsa de piedritas pómez y basalto.

EL: El futuro nos encontrará unidos o emputecidos

ELLA: No existe la salvación. 

EL: Todo ha sido escrito. Todo ha sido revelado. Todo lo que nos queda es imitar al pasado. 

ELLA: Nada puede pretenderse.

EL: Todo es relativo.

ELLA: Tengo miedo.

EL: Estamos confinados a nuestra propia suerte

ELLA: Creo que me voy a cagar arriba.

EL: ¡Es la posmodernidad la que nos obliga a ser así!, ¡es la posmodernidad! (AL PUBLICO) ¡Yo quería hacer “La Muerte de un Viajante” pero la posmodernidad me lo impidió!

DUO : ¡¡La posmodernidad!! (CAEN DE RODILLAS MIENTRAS CANTAN) Esta es la luz de Cristo, yo la vi brillar... esta es la luz de Cristo yo la vi brillar… brillará... brillará sin cesar.

SE APLAUDEN Y FELICITAN MIENTRAS SE PARAN

ELLA: Bueno, ahora cuéntame algo de vos.

EL: ¿Qué quieres que te cuente?

ELLA: No se... ¿eres hijo único?

EL: No...  conozco a otros hijos.

ELLA: ¿Y tus padres que hacen?

EL: Papá era epidemiólogo en Teherán, y mamá peluquera canina en Córdoba. Nunca se conocieron, creo que hubiesen hecho una linda pareja... bah, en realidad nunca nos conocimos. Yo nací y viví un tiempo en Australia donde estudiaba agricultura y pagaba mis estudios paseando koalas. 

ELLA: Qué interesante...

EL: Si, además papá era jugador compulsivo. Un día perdió todo y tuvo que empeñar algunas letras del abecedario, como la A y la N. Era patético verlo tratar de decir la palabra Banana. Entonces tuvieron que sacrificarlo, y llevaron su cadáver a la universidad de Hurlingan donde lo cambiaron por un globo terráqueo fosforescente.

ELLA: Qué interesante...

EL: Y vos...

ELLA: Oh, bueno.  Yo siempre viví con mis padres hasta que me vine a vivir a la gran capital. Aquí nunca tuve muchos amigos y esa soledad afectó levemente mi sensibilidad para con mi vida toda.

EL: Qué interesante...

ELLA: Sí. Fíjate que una noche pisé una cucaracha y estuve seis horas velándola.

EL: Qué interesante...

ELLA: Después del entierro caí en un pozo depresivo del que recién ahora estoy recuperándome. Me sentía tan culpable...

EL: Te quiero.

ELLA: Tan culpable.

EL: Te quiero

ELLA: Culpable.

EL: Quiero.

ELLA: Culp...

EL: Quier...

ELLA: Cul...

EL: Qui...

EMITEN SONIDOS GUTURALES AL SERLES IMPOSIBLE CONTINUAR HABLANDO.

ELLA: (DE PRONTO) ¡Pero si somos el uno para el otro!, ¿porque no nos casamos y tenemos un hijo?, (SE GOLPEA EL VIENTRE) ¡soy fértil!

EL: Ay, mi amor. Eres tan especial... si yo fuera vos seguro que estaría orgulloso de mí. ¡Te amo!

ELLA: Si, si, pero no creo que tanto como yo... ¡salí de acá! (LO EMPUJA)

EL: Pero... mi amor.

ELLA: ¡Salí!

EL: Porqué decís eso… yo hice la secundaria y tomé un curso compulsivo de dactilografía  durante el verano.

ELLA: Sí, pero no sé... lo nuestro tiene que tener una base más sólida. Un hijo representa muchas cosas. Viste como comen esos desgraciados.

EL: Pero... porqué siempre pensar en los hijos, si sabemos que son un estorbo. Imagínate que podemos ser una pareja ideal.

ELLA:  Eso es... una pareja ideal. Una pareja ideal como Adán y Eva...

EL: Romeo y Julieta

ELLA: Cleopatra y Marco Antonio

EL: José y María

ELLA: Batman y Robin

EL: Otello y Desdémona

ELLA: French y Berutti

EL: Tristan e Isolda 

ELLA: Nazareno Cruz y el Lobo

EL: Estela Raval y los cinco latinos

ELLA: Te quiero.

INTENTAN ABRAZARSE PERO ANTES DE LOGRARLO, SE ESCUCHA UN TRUENO E  INGRESA UN HOMBRE VESTIDO GROTESCAMENTE DE ANGEL CON DOS ALAS ROTOSAS PEGADAS EN SU ESPALDA.

ANGEL: Disculpen que interrumpa un momento trascendental como éste.

EL: ¿Y usted quien es?

ANGEL: Quien soy, papito. En serio quieres saber? No lo tenía preparado, pero si preguntas te lo contestaré. ¡Música maestro!

BAILAN LOS TRES COMO SI SE TRATARA DE UN MUSIC HALL.

LA MUSICA ES DEL TEMA “MI CIUDAD”

 

Yo soy el gran guardián                                

Ángel de la virginidad                                   

Yo Vengo en nombre de Dios                       

No me hagan enojar                                       

 

Ángel de la legalidad                                     

Yo soy su protector                                         

A mi no me va a charlar                                 

Profesional yo soy                                          

 

Es tan lindo el paraíso                                    

Pero extraño vino con chorizo                         

Virginidad                                                       

Cuido su virginidad                                         

 

Ángel y gran guardián                                     

Así me llaman,

¡me llaman!                                                                                                          

 

Por si usted no ha entendido                                 

un momento solo necesita                                 

soy el ángel que custodia                                    

la curucha de esta señorita                                 

 

Virginidad                                                          

cuido la virginidad                                             

su chucha, su castidad                                         

su ingenuidad.                                                      

 

Yo soy el gran guardián                                      

ángel de la legalidad                                            

y no la pienso entregar                                          

así nomás.                                                             

 

Ya muchos han intentado                                    

pero aquí nada ha pasado                                     

virginidad                                                              

cuido la virginidad                                               

 

ángel de la virginidad                                           

así me llaman.                                    

Sus impulsos deshonrosos                                     

intentando llenarse de gozo                                  

 

basta de charlatanería                                            

ella no está decidida                                              

antes de que sea tarde                                           

quiero evitar que llegué a empomarle.                   

 

Deténganse.                                                            

Ya estoy acá.                                                            

Angel de la                                                             

virginidad.                                                               

 

ANGEL: ¿Y? Entendieron o se los repito.

EL y ELLA: Nooooooo!! Deje, ya entendimos.

ELLA: Y dígame... usted ¿ES ángel?

ANGEL: Claro que sí. Soy vuestro protector, señorita.

ELLA: Pero usted. estudió para ser ángel o como fue que...?

ANGEL: En realidad hice la carrera de taxista, pero la calle está dura, piba.

EL: (FALSO) ¿Y a que debemos el honor de tan grata visita?

ANGEL: ¿Y a vos se te ocurre preguntar? ¿No escuchaste o sos sordo? Soy el ángel de la virginidad que custodia la curucha de esta señorita. Tres meses ensayando el bailecito para que vos me lo vuelvas a preguntar. ¿Querés que te lo pase por escrito?

EL: Pero yo...

ELLA: Pero él

EL: Pero yo

ELLA: Pero él

EL: Pero yo

ANGEL: Y encima estabas tratando de propasarse con mi protegida. 

EL: Pero ella

ELLA: Pero yo

EL: Pero ella

ELLA: Pero yo

EL: Pero ella

ANGEL: ¡Ah!, no intente engañarme.  Te querías hacer el piola con ella. Se de memoria lo que estás buscando.  Porqué no vamos afuera y arreglamos esto. Dale. A ver si te seguís haciendo el piola. Hacete el machito conmigo.

LOS DOS SE PECHAN Y COMIENZAN A PELEAR HASTA QUE ELLA LOS SEPARA.

ELLA: No, tranquilícese don ángel... ¡tenga piedad de él!  Mírelo bien... es un... desocupado.

ANGEL: Ah, pero que bonito. Mirá de lo que me vengo a enterar... caradura, abusador y desocupado.

EL: Sí, pero yo igual quiero irme de paseo en un auto feo... ¡y no me importa!

ANGEL: Y además tienes cara de torta.

EL: (DESANIMADO) No sé que decir.

ANGEL: ¿No?

EL: Para que decir si no se nos entiende.

ANGEL: ¿Para que la lluvia si existe la ducha?

EL: Estoy tan solo y me cuesta tanto comunicarme.

ANGEL: Y digo yo... por qué no tomas coraje y de una vez por todas te suicidas.

EL: Lo que pasa es que siempre quise comer milanesas con papas fritas.

ANGEL: A propósito... decime una cosa.  ¿con qué pensabas desvirgar a mi niña?

EL: ¿Con qué...

ANGEL: Sí, con que elemento. ¿Contás con algún aparato especial?

EL: Sí, con un aparato genital, señor mío.

ANGEL: Ahhhhh, un aparato genital... (SE BURLA) Un aparato genital... ¡cuidado! ¡El señor tiene un aparato genital! No se porqué se vanagloria tanto... “Eso” no tiene nada de especial.

EL: Bueno pero... además con amor, caricias y comprensión y...

ANGEL: Ah, no me venga con sentimentalismo ahora. Este es un momento trascendente.

EL: ¿Le parece?

ANGEL: No.

EL: Es todo lo que tengo para ofrecer.

ANGEL: Es poco.

EL: No hay más.

ANGEL: Es poco.

EL: Es todo lo que tengo. ¡No hay más!

ANGEL: Es poco... pero hoy me agarró de buen humor. Je je. Me pudo. No sé por que... Casi le diría que me está cayendo simpático. Así que vamos a terminar con esto ya mismo antes de que me quede el pescado sin vender. A ver, señores. Aquí por favor.  Al “diome” los dos.

LOS DOS DE RODILLAS FRENTE A ANGEL

ANGEL: A partir del día de la fecha la parte locadora, es decir mi protegida, cede en locación al señor desocupado aquí presente su curucha por el término de 12... 8?... 6... 6 meses a partir del día de la fecha pudiendo este período ser renovado automáticamente si ambas partes están de acuerdo. La locataria no podrá alquilar o subarrendar la curucha alquilada por el señor. ¿Estamos? El locatario por su parte se compromete a mantener en buenas condiciones de uso el objeto ya citado cayendo sobre él el rigor de la ley en caso de no entregar el bien locado conforme a lo pactado según las disposiciones debidamente especificadas en el Código Civil. Dicho lo cual solo me resta preguntarles. Protegida mía: ¿acepta ceder locación tu curucha al señor desocupado acá presente?

ELLA: (SOLLOZA) ¡Acepto!

ANGEL: Acepta, ella... Y usted, señor desocupado acá presente: ¿acepta a la curucha de la señorita por el plazo estipulado pudiendo renovar automáticamente este contrato?

EL: ¡Pero yo la amo!

ANGEL: Oh, vamos. El amor es una soledad hipócrita, caballero. Le estoy preguntando si acepta las condiciones del contrato. No me haga perder el tiempo. 

EL: (RESIGNADO) Si, si... Acepto.

ANGEL: ¡Acepta él también! ¡Bravo! Y ahora querida pareja, ya se pueden poner en pie. Que sean felices, bla, bla, bla y todas esas cosas.

EL: Entonces... ahora... podemos...

ANGEL: El pitilín y la curucha son vuestros. Pueden hacer con ellos lo que quieran.

EL: Le agradezco don Ángel.

ANGEL: Faltaba más. (GRITANDO ENTUSIASTA) ¡¡Y hay últimos que serán primeros, y hay primeros que serán últimos!!

EL: ¿Y eso que tiene que ver?

ANGEL: No, lo sé. Pero desde que me levanté esta mañana tenía unas ganas de decirlo...

ELLA: Ud. parece ser muy inteligente.

ANGEL: Si, pero nadie me comprende. Siempre me costó mucho comunicarme, ¿sabe?

EL: Parece que el mundo funcionara en otra sintonía.

ANGEL: Eso debe ser.

ELLA: A nadie le interesa lo que somos.

ANGEL: Seguramente estarán todos equivocados.

EL: Porque no prueba echándole la culpa a la posmodernidad.

ANGEL: ¿Le parece?

EL: Hágame caso.

ANGEL: Lo voy a intentar.

ELLA: A nosotros nos dio resultado.

ANGEL: Si porque yo probé con una tiradora de cartas,  un PAI y un par de chamanes liliputienses pero nada. Ahora tengo turno con la iracunda Dorita. Dicen que se le apareció la Virgen en un frasco de escabeche que tenía en la heladera y que ahora cura imponiendo vizcachas. Me queda ella y la Difunta Correa.

EL: No, déjese de pavadas, hágame caso. Pruebe con la posmodernidad.

ANGEL: Lo voy a intentar. (MIRA SU RELOJ) ¡Uh! se me hace tarde, se me hace. Y por lo que puedo ver, siento que mi tarea de guardián virginal está por terminar... ¡Que la paz sea, y os pertenezca, querida pareja! Hasta nunca. ¡”Arrevuá”! (SALE)

EL Y ELLA LO SALUDAN

ELLA: Pobrecito, se enojó.

EL: No, solo busca llamar la atención.

ELLA: Déjalo... ahora... porque no continuamos...

ELLA: No, ahora no quiero.

EL: Yo tampoco, pero no me enseñaron a decírtelo

ELLA: Me siento mal.

EL:  Mejor vamos al cine.

ELLA: Está bien...

EL: ¡Espera!  (QUEDA CONGELADO UNOS INSTANTES)

ELLA: ¿Qué te pasa?

EL: No nada... por un momento creí que tenía ganas de ir al baño.  

ELLA: ¿Ya pasó?

EL: Creo que sí.

ELLA: ¿Vamos entonces?

EL: Vamos

JUNTAN LAS SILLAS Y MIRAN AL FRENTE.

EL: ¿Te gusta acá?

ELLA: Sí, pero mejor allá. (SE CORREN UN POCO HACIA ADELANTE)

EL: ¿Y aquí? (VAN HACIA LA IZQUERDA)

ELLA: ¿Por qué no acá? (VAN HACIA LA DERECHA)

EL: Acá es mejor que aquí y que allá. (SE UBICA DONDE PUSIERON POR PRIMERA VEZ LAS SILLAS)

ELLA: Te parece.

EL: Fíjate. (SE SIENTA)

ELLA: (SE SIENTA) Y si... acá es otra cosa...

EL: ¿Ahora estás mejor?

ELLA: Sí pero yo todavía no.

EL: Así es la vida...

ELLA: Lo terrible es cuando te aprietan los calzoncillos.

EL: Vos porque no sabes lo que es estar con el período.

ELLA: Estoy harto de que me diga que le duele la cabeza... te lo digo como hombre (SE QUEDA EXTRAÑADA CON LO QUE DICE)

EL: Siempre quise poder amamantar a mis propios hijos... (TAMBIEN QUEDA EXTRAÑADO)

AMBOS COMIENZAN A TENER CUIDADO CON LO QUE DICEN. ES COMO SI QUISIERAN EVITARLO PERO LES RESULTA IMPOSIBLE Y SORPRENDENTE A LA VEZ.

ELLA: Necesito una mujer que no me hinche las pelotas cuando quiero ir al fútbol.

EL: Un hombre que me proteja y sepa comprenderme cuando me siento sola y deprimida.

ELLA: Una mujer con un buen par de tetas.

EL: Un hombre alto y de ojos verdes.

ELLA: Una muj...

EL: Un homb...

SE MIRAN UN INSTANTE. LUEGO, AL MISMO TIEMPO INTERCAMBIAN LUGARES EN LAS SILLAS.

ELLA: (TEMEROSA) Un hombre... (SONRIE) Un hombre... sí, un hombre.

EL: Una mujer... (RIE) Claro que sí, ¡una mujer!

ELLA: (COMIENZA A REIR) Por un momento creí que...

EL: (SE HACE VIENTO CON LAS MANOS) Menos mal... No jodas con eso.

DEJAN DE REÍRSE POCO A POCO. Y MIRAN HACIA EL FRENTE. EL LA MIRA DE REOJO E INTENTA PASAR SU MANO POR DETRAS DE ELLA. PERO ELLA LO MIRA FIJAMENTE Y EL VUELVE A SU POSICION.

AHORA ELLOS SON LOS ESPECTADORES.

MIRAN AL PUBLICO EN SILENCIO DURANTE UN BUEN RATO TRANTANDO DE ENTENDERLOS.

EL: (SIN MIRARLA) ¿Quieres pop corn?

ELLA: (IDEM) No

EL: ¿Gaseosa?

ELLA: No.

EL: ¿Masitas?

ELLA: No.

EL: ¿Jugo de fruta?

ELLA: No.

E: ¿Cigarrillos?

ELLA: ¿Qué?

EL: Si quieres cigarrillos.

ELLA: No, gracias.

EL: ¿Maní con chocolate?

ELLA: No.

EL: ¿Agua mineral desgasificada?

ELLA: No.

EL: ¿Berenjenas?

ELLA: No.

EL: ¿Pimienta negra?

ELLA: No.

EL: ¿Liquido de frenos?

ELLA: ¿Por litro?

EL: Sí.

ELLA: ¿Caro?

EL: Y... veinte pesos.

ELLA: No gracias.

(PAUSA)

EL: ¿Te gusta?

ELLA: ¿Qué cosa?

EL: Todo esto.

ELLA: No.

EL: ¿Por?

ELLA: Porque no.

EL: Es confuso.

ELLA: No lo entiendo.

EL: Yo también

ELLA: Y vos.

EL: Mala suerte.

ELLA: Mala vida.

EL: Sí. Menos mal que ya terminó.

ELLA: Además... casi me duermo.

EL: ¿A propósito? Vamos a caminar.

ELLA: Vamos.

EL: ¡Es lindo!

ELLA: ¿Qué cosa?

EL: Caminar.

ELLA: Sí.

EL: Por el parque.

ELLA: Por la plaza.

EL: Por el frente de la Mutual de Socorros Mutuos.

ELLA: Por la biblioteca.

EL: Por las ruinas Jesuitas.

ELLA: Por el Perito Moreno.

EL: Por la planta depuradora de residuos cloacales.

ELLA: Por la avenida principal.

EL: Por la luz que me alumbra.

ELLA: Por la vereda inmediatamente paralela con relación a la anteriormente transitada.

EL: Lástima el tiempo.

ELLA: ¿Por?

EL: Parece que va a llover.

ELLA: No creas.

EL: ¿No?

ELLA: No.

ELLA: Ahhhh...

EL: Ahhh, ¿qué?

ELLA: (DESPEREZANDOSE) Tengo un sueño de la reputa madre que lo parió.

EL: ¿Sí?

ELLA: Sí.

EL: Te acompaño.

ELLA: ¿Adonde?

EL: A tu casa. Podemos ir a revolcarnos sin que nadie nos moleste.

ELLA: No.

EL: Qué lastima.

ELLA: ¿Tienes cinco pesos?

EL: No.

ELLA: Ves, no creo que nuestra relación prospere.

EL: A lo mejor tienes razón.

ELLA: A lo mejor tenemos que mandarnos a la puta que nos parió y nos ahorramos un problema.

EL: Es cierto, tal vez un buen a que te den por el culo, salve nuestras vidas a tiempo.

ELLA: O hijo de remil putas, o pelotudo de mierda.

EL: Cierto. Yegua mal parida o reconchuda también sirve.

ELLA: Puto del orto.

EL: Sí, por qué no...

ELLA: Qué bueno que estemos de acuerdo.

EL: Es cierto. De todas maneras yo siempre quise ir a Bosnia a nutrir desnutridos.

ELLA: ¿A Bosnia?

EL: Sí, dicen que nutriendo desnutridos uno encuentra el verdadero sentido de la vida y se vuelve una persona útil, buena y generosa. Podríamos ir, ¿no?

ELLA: Y hay que nutrir a muchos... porque a mí me dan un poco de asquito.

EL: No sé, habría que averiguar en la secretaría de turismo. En todo caso, si quieres, cuando llegue averiguo y te llamo.

ELLA: Digo, para no desperdiciar nuestra juventud. Porque si uno encuentra el sentido de la vida a lo mejor al cuarto o quinto desnutrido que nutre, para qué se va a quedar perdiendo el tiempo en medio de toda esa gente, pudiendo aprovecharlo aquí que es más lindo ¿no?

EL: Ojalá que no sean muchos. ¿Vienes?

ELLA: (MIRA EL RELOJ) Tengo que volver a la oficina.

EL: Bueno, vamos.

ELLA: Dale.

EL: ¿Donde quedaba?

ELLA: ¿Qué cosa?

EL: La oficina.

ELLA: A diez cuadras.

EL: ¿Para allá o para allá?

ELLA: No para acá.

MUSICA. VUELVEN A SUS LUGARES

EL: Acá era, ¿no?

ELLA: Sí.

EL: Que bueno.

ELLA: Gracias por acompañarme.

EL: De nada.

ELLA: Ahora que salí con vos, soy otra.

EL: ¿Otra?

ELLA: Otra vez la misma porquería de persona

EL: Es como si el mundo estuviese echo solo para nosotros dos.

ELLA: No.

EL: Es cierto.

ELLA: De todas maneras yo he vuelto a amar la vida y a escribir aforismos.

EL: (HABLA EL ACTOR Y NO EL PERSONAJE) Creo que empiezo a entender un poco de que se trata todo esto.

ELLA: (IDEM) ¿Te parece?

EL: ¿Es un juego, no?

ELLA: Un juego aburrido.

EL: ¿Una parodia absurda?

ELLA: No creas.

EL: Nadie me lo explica... Tengo nauseas.

ELLA: ¿No estaré embarazada?

EL: ¿Porqué nada tiene sentido?

ELLA: No lo sé.

EL: Algo tiene que tenerlo.

ELLA: Es todo tan confuso.

EL: ¿Qué hicimos para merecer ésto?

ELLA: No lo sé.

EL: Creo que estoy perdido... (VUELVE AL PERSONAJE) Tengo que ver al jefe, pronto.

ELLA: (VUELVE AL PERSONAJE) ¿Al mío?

EL: Sí, claro. ¿Acaso existe algún otro?

CORREN A SUS SILLAS. “ELLA” SE CONCENTRA EN SUS PAPELES Y “EL” INTENTA LEER EL DIARIO AL REVES.

HAY UN INSTANTE “EL” VUELVE A PONERSE NERVIOSO

EL: Oiga. ¿Está el jefe?

ELLA: Sí, ya se lo dije, ¿O es estúpido usted? (PAUSA) ¿Quiere un café?

EL: No.

ELLA: ¿Un té con leche?

EL: No.

ELLA: Unos riñoncitos gratinados.

EL: No, gracias. Pero ya que insiste le pediré una cosa.

ELLA: Diga.

EL: ¿Tendrá un circuito integrado para televisor color?

ELLA: ¿Para televisor color?

EL: Sí,  por favor.

ELLA: ¡Por supuesto!

EL: Qué suerte.

ELLA: Siempre llevo uno (BUSCA EN SU CARTERA) Lo malo es que hoy...

EL: ¿Qué pasó?

ELLA: No entiendo...

EL: (ATERRORIZADO) Qué pasó...

ELLA: Alguien... me lo robó. (COMIENZA A CORRER Y GRITAR ALREDEDOR DEL ESCRITORIO). ¡Socorro, ladrón, policía, gerente de banco, alma en pena, entidad sin fines de lucro!

EL: (VA HACIA ELLA Y LA TOMA DE LOS BRAZOS) ¿Y Ud. no fue capaz de detener a ese ladrón?

ELLA: Es que... yo lo seguí... y le grité (LLORA)

EL: Y entonces.

ELLA: Se me escapó...

EL LE PEGA UNA CACHETADA, ELLA CAE AL PISO Y EL LE PEGA UNA PATADA EN EL ABDOMEN

EL: (FUERA DE SI - LA TOMA DE LOS PELOS) ¡Necesito ese circuito integrado para televisor color! Me escucha. Lo necesito ahora mismo. ¡Tengo que ver el último capítulo de mi telenovela preferida, y Ud. no es nadie para impedírmelo, me entendió! ¡Lo necesito ahora mismo!  ¡¡Por qué no lo detuvo!!

ELLA: No pude... Eran las ocho menos cinco y tenía que venir a trabajar.

“EL” QUEDA PENSATIVO Y LE AYUDA A PARARSE, LE ARREGLA LA ROPA Y LE DA UN BESO EN LA FRENTE. AMBOS VUELVEN A SUS SILLAS MALTRECHOS. “EL” INTENTAR LEER EL DIARIO AL REVES.

EL: (COMO LA PRIMERA VEZ) Oiga, ¡necesito ver al jefe!

ELLA: Usted podrá ver al jefe. Lo que no creo es que él pueda verlo a usted.

EL: ¿Por qué? ¿Está muy ocupado?

ELLA: No, porque es ciego.

ELLA: Además, presiento que pretende otra cosa de mí.

EL: (SE DESABROCHA LA CAMISA Y GRITA) Sí, a usted.

ELLA: ¿A mí?... ¿Por?

EL: (SE ACERCA) Porque amo desesperadamente, impacientemente, exasperadamente a toda mujer que lleve un circuito integrado para TV color en su cartera.

ELLA SE PARA SOBRE EL ESCRITORIO.

SUENA “EL PERICON NACIONAL” Y AMBOS COMIENZAN A BAILAR.

DURANTE EL BAILE ELLA SACA UN PAÑUELO CELESTE Y BLANCO DE SU ENTREPIERNA CONVIRTIENDO LOS PASOS TRADICIONALES DEL PERICON A MOVIMIENTOS SENSUALES Y PROVOCADORES.

MIENTRAS BAILAN GRITAN: ¡Viva la patria! ¡Viva Perón! Etc... 

POR LA IZQUIERDA APARECE UN HOMBRE QUE LOS MIRA DE MAL MODO.

ES EL MISMO ACTOR QUE HACIA DE ANGEL PERO VESTIDO CON TRAJE A RAYAS AL ESTILO DE GROUCHO MARX.  ES EL JEFE.

JEFE: ¡Buenos días!

SE CORTA LA MUSICA Y EL CORRE A SENTARSE.

ELLA: Es de tarde, ani... (SE FRENA CUANDO LO VE Y SE PARA EN POSICION DE FIRME SOBRE EL ESCRITORIO) ¡¡Buenos días, señor! ¿Qué deseaba?

JEFE: Quería saber si selló los papeles que le di.

ELLA: Sí señor.

JEFE: Todos.

ELLA: Sí, señor.

JEFE: ¿Hizo las llamadas que le pedí?

ELLA: Sí señor.

JEFE: ¿Mandó los faxes?

ELLA: ¡Sí, señor!

JEFE: ¿Preparó los recibos?

ELLA: Sí, señor.

JEFE: ¿Fue al baño?

ELLA: Sí, señor.

JEFE: ¿Por Ud. o por mí?

ELLA: Por los dos, señor.

JEFE: ¿Fue a la esquina a ver si llovía?

ELLA: Sí, señor.

JEFE: ¿Y?

ELLA: Y ¿qué?, señor

JEFE: (PREOCUPADO) ¿Llovía?

ELLA: No, señor.

JEFE: Que raro...

ELLA: Lo lamento.

PAUSA

JEFE: ¿Tiene algo que hacer esta noche?

ELLA: No, señor. Lo que no entiendo es una cosa (SE BAJA DEL ESCRITORIO) ¿Por qué me lo pregunta? Acaso, ¿me quiere?

JEFE: (CORRE EN PUNTILLAS DE PIE) ¡Oh, sí... la amo! ¡La quiero... la quiero... la quiero... la amo un montón así de grande!

ELLA: No es cierto.

JEFE:  Lo es. ¡Claro que lo es! Yo siento por usted... a ver... como se lo puedo decir... yo siento por usted un amor platónico. ¡Eso! Un amor platónico.

ELLA:  Lo lamento. Amores platónicos de 8 a 10 por oficina 15.

JEFE: Ud. no entiende... yo siento por Ud. un amor juvenil...

ELLA: Amores juveniles de 16 a 20, lunes y martes, por ventanilla.

JEFE: O quizás no... quizás lo mío sea un amor prostituido.

ELLA: Amores prostituidos únicamente de contado, sin excepción. Hoy no fiamos, mañana sí.

JEFE: (SE VUELVE HACIA EL ESCRITORIO Y APOYA SUS PUÑOS) ¡¡Pago al 7!!

ELLA: Siete y medio, lo siento. ¡Atención señores, hagan juego!!

JEFE: Negro el 13.

ELLA: Colorado el 14

JEFE: Lila el 20

ELLA: Amarillo el 12.

JEFE: Marrón el 78.

ELLA: No va másss... ¡Rojo el 14! Gana la banca.

JEFE: ¡Nooo!  ¡Embido!

ELLA: Cante.

JEFE: Treinta y dos

ELLA: Treinta y tres son mejores.

JEFE: Jaque

ELLA: Jaque mate.

JEFE: Escalera.

ELLA: Escalera real.

JEFE: Escoba.

ELLA: Aspiradora.

JEFE: River corazón

ELLA: Boca campeón.

JEFE: Arriba.

ELLA: Abajo.

JEFE: Parabrisas.

ELLA: Limpiaparabrisas.

JEFE: Mate amargo.

ELLA: Coca cola.

JEFE: Dólar

ELLA: Peso

JEFE: Peso

ELLA: Dólar.

JEFE: ¡¡Basta!!

SILENCIO

JEFE: (ESCONDE SU MANO DERECHA) ¡¡Par!!

ELLA: (IDEM) ¡¡Noni!!

EL MUESTRA UN PUÑO CERRADO Y ELLA LA MANO ABIERTA.

ELLA: Lo siento. (CONTINUA EN LO SUYO)

JEFE: Está bien... No me importa, aun sigo siendo el jefe, así que usted se me va a la esquina a ver si llueve.

ELLA: Si señor. (SALE)

JEFE: (LO VE A EL SENTADO E INMOVIL) ¿Y usted quién coño es?

EL: Yo soy yo mismo, señor. (SE PARA)

JEFE: (LE DA LA MANO) Mucho gusto. Lo mismo digo. Es un placer, para mí también, no tiene por qué. Faltaba más. ¿La familia? Bien, gracias. ¿Su padre? Bien, bien. ¿Su madre? Fantástico.  ¿Fuma? No, gracias.

EL: Ud. es el jefe.

JEFE: ¿Y a Ud. que le parece?

EL: No lo sé.

JEFE: Vamos, deme su opinión.

EL: Mi opinión no vale nada.

JEFE: Ya lo sé. Por eso se la pido.

EL: Es que... Ud. se parece a un jefe. Al menos antropomórficamente tiene varios de los requisitos que socialmente se utilizan para reconocer a un jefe. Se peina como un jefe, usa trajes de jefe. Habla como un jefe.

JEFE: Quiere decir que soy un personaje poco original.

EL: No, pero...

JEFE: Que soy un cliché, eso quiere decirme. Alguien a quien no fue demasiado difícil concebir usando la precariedad mental de un autor mediocre.

EL: Bueno, yo no diría eso...

JEFE: (EXAGERADAMENTE DRAMATICO) Sólo somos unas líneas agregadas con el único pretexto de que nosotros hablásemos de nuestro autor por pura soberbia desmedida de su propia persona... nosotros diciendo lo que él considera beneficioso acerca de él mismo, pero como si lo dijéramos nosotros, que en realidad no existimos, porque de eso se trata. De no ser nada.  Pero no se lo digo yo. No señor. Yo le diría otra cosa completamente diferente si pudiera emitir mi propio juicio de valores. Pero aquí... no puedo abrir la boca. Solo soy un personaje. Pero no importa. Ya escribiré yo alguna obra en la cual apenas comience el primer acto se asesine al autor.

EL: Pero entonces el autor sería usted.

JEFE: Eso se lo dijo él, no. Nuestro autor. El le dijo que me diga eso para desanimarme, ¿no es cierto?

EL: Estoy obligado... por contrato.

JEFE: Siempre me hace lo mismo, esa rata asquerosa.

EL: ¿Eso también lo dijo él?

JEFE: Creo que estamos perdidos. No podemos rebelarnos porque la rebelión sería también una idea suya.

EL: Continuemos, entonces.

JEFE: Es que esa también es una idea suya.

EL: ¿Y que hacemos?

JEFE: No lo sé.  Nunca sé lo que puede llegar a ser correcto para mi vida. Pero al menos, aquí y por un rato puedo ser un jefe. Algo que jamás llegaré a ser en la vida real.

EL: Qué no es poca cosa.

JEFE: Ya lo creo.

EL: Entonces, ¿continuamos?

JEFE: Debe ser la posmodernidad, ¡continuemos! Que no decaiga. (APLAUDIENDO) ¡¡Arriba, arriba!!

EL: ¡Eso!

JEFE: Como si nunca hubiese pasado nada de lo que pasó para que resulte creíble. ¿En qué estábamos?

EL: En que yo le preguntaba si usted era el jefe.

JEFE: Sí lo soy. ¿Por?

EL: No, porque ella me dijo que el jefe era ciego.

JEFE: Usted bien lo ha dicho. Yo era ciego.

EL: Y ahora ya no lo es más.

JEFE: No.

EL: ¡Es un milagro!

JEFE: Ciertamente.

EL: ¿Aquí ocurren milagros?

JEFE: Claro que sí. La vida es un milagro. La mariposa saliendo de su capullo cubierto de rocío es un milagro. Los niños correteando cada tarde por los jardines son un milagro. Estar vivos es un milagro. ¿Y por qué estamos vivos? ¿Acaso por la clemencia de un ser superior que nos observa benevolente desde el firmamento?  No, la causa primera de nuestra existencia corpórea es una sola y puede resumirse de la siguiente manera: estamos vivos ¡de pedo! ¡De pedo estamos vivos! Solo porque algunas bacterias malhumoradas no tuvieron el tiempo suficiente para acabar con nuestras defensas y destruirnos estamos vivos. Mire, le voy a ser franco. ¿Sabe cuantas posibilidades tiene Ud. de morirse? Todas, ¡Ja! Todas. Ni una menos. Todos moriremos. Hoy un dolor acá, mañana un tironcito por allá, hasta que de pronto ¡Zac! ¡Cagaste!

EL: (INTENTANDO CAMBIAR DE TEMA) Mi hermana está por tener familia.

JEFE: ¡¡Shhhiittt!!  (SE TIRA AL PISO) Escuche, escuche... este lugar esta lleno de virus mortales que nos acechan... Somos débiles. Materia orgánica que se mantiene viva...de pedo.  Y además de todo eso... están los chinos...

EL: ¿Perdón?

JEFE: Los chinos... Los chinos...  Odio a los chinos. Los detesto. Los aborrezco. Me dan asco. Quisiera ponerlos en fila y atropellar a uno por uno con mi auto. Abrirles la boca, echarles hierro fundido y cocerle los labios. No soporto a los chinos. Son asquerosos. Los odio. Hay que matar a los chinos. A veces sueño que tengo un fumigador gigante y estoy parado sobre la Muralla China envenenándolos a todos. ¡Ja, ja! Habría que echarle raticida en los arrozales. Aniquilarlos. No soporto verlos. Son vomitivos, feos, huelen mal, nadie los entiende cuando hablan, son... ¡orientales! No son cristianos, me comprende. ¡No son cristianos! ¡Muerte a los chinos! (PAUSA)  No así los búlgaros. Me gustan los búlgaros. Tienen algo especial... No sé... Pero bueno, supongo que esto a Ud. no le interesa. ¿Para qué quería verme? 

EL: A propósito, estoy buscando trabajo. Soy un joven con estudios terciarios y un gran futuro. Fíjese que ahora puedo elegir libremente en donde trabajar porque este país me brinda todas las posibilidades para desarrollar mi potencial creativo.

JEFE: Fantástico.

EL: Vea que ya tengo dos opciones de trabajo. Puedo ingresar aquí como su empleado y ganar una miseria durante los próximos 40 años. O sino puedo aceptar un puesto que me ofrecieron en la cámara de un frigorífico que aparte del bajo sueldo, me brindan el deterioro sin prisa pero sin pausa de mi sistema respiratorio.

JEFE: ¡De los jóvenes es el mundo!

EL: Así es.

JEFE: Siempre que llovió, paró.

EL: No hay mal que dure cien años.

JEFE: Al que nace barrigón es inútil que lo fajen.

EL: La colimba no es la guerra.

JEFE: Difícil que el chancho chifle.

EL: ¿Para qué iba chiflar un chancho?

JEFE: No lo sé.

EL: Es absurdo.

JEFE: Creo que tiene razón. Lo que pasa es que a mí siempre me costó mucho comunicarme.

EL: La gente ya no nos escucha.

JEFE: A nadie le importa. Creo que... que... como decirlo...

EL: ¿Que el mundo funciona en otra sintonía?

JEFE: ¡Exacto! ¿Cómo lo supo?

EL: Es la tercera vez que repito la misma frase.

JEFE: Todo es tan incomprensible...  A propósito, ¿en qué puedo ayudarlo?

EL: Yo quería verlo porque... bueno ella me dijo que tal vez en fin no sé si en una de esas quizás a lo mejor si no es mucha molestia porque Ud. quien sabe si casi seguro, ¿no le parece?

JEFE: (AMISTOSO) Lo lamento, trabajo no hay. Estamos completos, saturados. Le digo más el mes próximo vamos a despedir el año. ¡Señorita!!

ELLA INGRESA

ELLA: ¿Señor?

JEFE: Oh, todavía habla... pensé que ya había muerto. Señorita, ¿ya preparó el telegrama de despido?

ELLA: Si señor.

JEFE: Bien. (MIRA SU RELOJ) ¡Oh! (A EL) Se me hace tarde, se me hace.  (A ELLA) Después se lo firmo. (SALUDA A AMBOS) Adiós.

EL: ¡Happy New Year!

JEFE: (SALIENDO) Thanks.

EL: (VA HACIA ELLA) Oiga, ¡consígame una comunicación el Excelentísimo Sr. Presidente de la Republica!

ELLA: ¿Está en pedo?

EL: No, señorita.                                                                                                                                                                              

ELLA: No le entiendo.

EL: Yo soy amigo del Excelentísimo Sr. Presidente de la República.

ELLA: ¿Ah sí? Y yo soy la hija de la Reina de España.

EL: Encantado de conocerla señorita princesa. Es un honor para mí.

ELLA: (CON TONADA ESPAÑOLA) Gracias...

EL: Consígame inmediatamente esa comunicación.

ELLA: Como no. (TOMA EL TEL. DISCA Y ESPERA) ¡Hola! ¿Casa Rosada? Ah... mucho gusto. Me podría dar con el Excelentísimo Sr. Presidente de la República... Sí, sí. Espero. Gracias. Hola... sí... un momentito por favor... (TAPA EL TUBO-A EL) Habla el secretario, dice que el Excelentísimo Señor Presidente de la República no lo va a poder atender porque no se encuentra.

EL: Pregúntele si demorará mucho el Excelentísimo señor Presidente de la República.

ELLA: ¿Demorará mucho el Excelentísimo señor Presidente de la República? (PAUSA-A EL) Dice que no lo sabe porque el Excelentísimo señor Presidente de la República todavía no ha nacido.

EL: ¿Qué el Excelentísimo señor Presidente de la República todavía no ha nacido?

ELLA: (AL TEL.) ¿Qué el Excelentísimo señor Presidente de la República todavía no ha nacido? (ESCUCHA- A EL) No, parece que el Excelentísimo Señor Presidente de la República ha tenido un pequeño problema burocrático.

EL: Pregúntele si puedo llamar más tarde al Excelentísimo señor Presidente de la República..

ELLA: ¿Hola? Sí, mire. Aquí el señor pregunta si puede llamar más tarde al Excelentísimo señor Presidente de la República. (PAUSA-A EL) Pregunta por qué asunto quiere Ud. comunicarse con el Excelentísimo señor Presidente de la República.

EL: Por un cargo. Dígale que el mismísimo Excelentísimo Sr. Presidentísimo de la República me lo prometió.

ELLA: Pero como pudo haberle prometido eso el Excelentísimo señor Presidente de la República si todavía no ha nacido?

EL: (CONFIDENCIAL) Fue... en compensación por un pequeño favor pre-electoral... ¿comprende?

ELLA: Ah... (AL TEL) Es una cuestión de trabajo... ajá... una audiencia para el mes que viene (LO MIRA A “EL”)

EL: Lo espero. Al pelo... al pelo... (SE SIENTA EN SU SILLA Y QUEDA INMUTABLE HASTA EL FINAL)

ELLA: (AL TELÉFONO) Al pelo, al pelo... Gracias. ¿Como dice?... Ud. también... ¿cuando?... (CARIÑOSA)  Sí, porqué no, puede ser... Lo que no entiendo es una cosa, ¿por qué me lo pregunta? ¿Me quiere?... ¿cierto? (CADA VEZ CON MAS DESESPERACION - LENTAMENTE COMIENZAN A APAGARSE LAS LUCES) Ud. sí me quiere... contésteme... vamos conteste que me están apagando las luces. Aquí todo se está terminando. Es el Apocalipsis. En la oscuridad no soy nadie. Repita conmigo. LA...QUI...E...RO. No, como que va a colgar. En serio. Ud. debe quererme. Acaso es tan difícil. Dígalo... Vamos... (TAPA EL TELEFONO- MIRA HACIA ARRIBA – SOLO QUEDA UN CENITAL SOBRE “ELLA”) No, las luces no... Todavía no, que lo estoy convenciendo. Creo que me quiere... en serio lo digo. Podríamos seguir un rato más. Cinco minutos, ¡¡denme cinco minutos!!  (AL TELEFONO) Hola, mi amor... ¿mi amor?... (APAGON) ¡¡¡mi amor!!! 

 

 

FIN

dieferrero@yahoo.com.ar  

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