Para ir al BUSCADOR, pulsa en la imagen

 

NOTICIAS TEATRALES
Elaboradas por Salvador Enríquez
(Optimizado para monitor con resolución 1024 X 768 píxeles)

PORTADA

MADRID

EN BREVE

PRÓXIMAMENTE

LA TABLILLA

HERRAMIENTAS

EN PRIMERA LA SEGUNDA DE MADRID ENSEÑANZA LA CHÁCENA

AUTORES Y OBRAS

LA TERCERA DE MADRID

ÚLTIMA HORA DESDE LA PLATEA
DE BOLOS CONVOCATORIAS LIBROS Y REVISTAS NOS ESCRIBEN LOS LECTORES
MI CAMERINO   ¡A ESCENA! ARCHIVO DOCUMENTAL   TEXTOS TEATRALES
  ENTREVISTAS LAS AMÉRICAS  

 

YO, PECADOR

de Salvador Enríquez

 

Esta obra ha sido cedida por el autor para su difusión libre y gratuita, si bien quedan reservados todos los derechos de propiedad intelectual. El uso público de esta obra requiere el permiso del autor y a fin de recabar la correspondiente autorización se inserta en al final del texto su dirección electrónica.

Salvador Enríquez

 editor@noticiasteatrales.es 

YO, PECADOR

 

 (Teatro mínimo)

 

Reservados todos los derechos. El autor o su representante legal, la Sociedad General de Autores y Editores de España, son los únicos encargados de autorizar la representación, lectura pública, adaptación o traducción de esta obra.

 

 

© El autor

Estrenada el 29 de marzo de 2001 en la

Universidad Autónoma de Baja California (México)

dentro del Certamen

“Presencia Artística Universitaria 2001”

con interpretación de Inés María Pérez Soto

 

Dirección, efectos especiales: Inés María Pérez Soto

--ooOoo--

26 de marzo de 2002 lectura dramatizada, interpretada por Teófilo Calle, en el Maratón de Monólogos organizado por la Asociación de Autores de Teatro en el Círculo de Bellas Artes de Madrid con motivo del Día Mundial del Teatro

 

27 de marzo de 2004 lectura dramatizada por Idilo Cardoso, acotaciones por Marta Balparda, en el Teatro Alameda de Sevilla dentro de la Semana Mundial de los Autores Teatrales Vivos

  

Personaje único: Un hombre viejo

Entra una música de órgano que irá descendiendo hasta quedar como fondo.  Solo al final subirá de volumen. Un foco cenital ilumina a Un hombre viejo que, vestido de negro, se encuentra arrodillado en el centro de la escena)

UN HOMBRE VIEJO.- (Mirando hacia arriba) Pues... ¡qué quiere que le diga! Es cierto, no me acuerdo de la última vez, quizá haga... ¡varios años! (Pausa, Un poco enfadado) Ya, ya sé que en potencia todos somos pecadores, que el pecado es humano, que la misericordia divina lo perdona, y todo eso, pero... es que yo no sentía la necesidad de hacer un acto de contrición; nada me empujaba a considerarme culpable ni pecador. Por eso nunca me preocupé de este momento. Mire... por ejemplo: yo nunca robé, jamás me apropié de lo que no era mío. La verdad es que me daba miedo que me pudieran coger ¿sabe? Creo que si no lo hice fue por falta de valor, pero... ¡bueno! no lo hice y eso es lo que cuenta ¿no es así? Tampoco tuve arrebatos de ira, yo soy de un pacífico que asusta. (Pausa. Como si escuchara a alguien que le habla) ¡No! en absoluto, la gula no fue un defecto en mí; como tenía el hígado mal, un principio de úlcera de estómago... pues ya sabe: a régimen de comidas de toda la vida; por lo uno llegué a viejo y por lo otro estoy aquí, aunque algún familiar piensa que lo médicos se descuidaron en el quirófano. (Pausa)¡Y el alcohol también me lo prohibió el médico y (Sonríe) no, no fue ningún problema no tomarlo; una vez lo probé y me supo a rayos. (Hace como que escucha a una voz que no se oye) ¿Cómo dice? ¿que si, a pesar de mis años, no he caído en... la lujuria? Mire... es que desde que me enteré de las enfermedades que podía acarrear... ¡me asusté! Además... cuando lo “hice” fue... digamos por puro trámite, por necesidad fisiológica, nunca con el recochineo ese que... dicen que es la lujuria. (Pausa. Se pone en pie) Perdone... ¿no le importa que me ponga en pie? Es que a mi edad...  Pero aunque usted me vea ahora así, como cansino, no he sido nada perezoso ¡en absoluto! Siempre fui diligente, activo, trabajador... (Pone el oído como si estuviera escuchando) ¿Envidia? ¡Nada! De siempre me  arreglé con lo que buenamente disponía... ¡los envidiosos eran los otros! los que me miraban con malos ojos porque veían que yo nunca me enfadaba, jamás monté en cólera... ¡por mucho que me fastidiaran! (Pausa. Mira a los lados como para comprobar que no le observa nadie. En tono de complicidad) Mire... yo creo que esto lo podíamos resolver fácilmente... como yo estoy aquí por una inexorable situación, como quien dice... ¿no? (Con gesto de enfado) ¡No! ¡no! si ya me lo dijeron: “¡que cuando llegue el momento tendrás que comparecer! ¡que te juzgarán!” pero... ¡qué demonios me van a juzgar si no he hecho nada malo! (Reparando en que ha dicho la palabra “demonio”) ¡Uf! me parece que me he pasado, que he nombrado la soga en casa del ahorcado ¿no? (Con picardía) porque supongo que pronunciar aquí la palabra “demonio” no debe de estar bien visto... a fin de cuentas fue él quien le quiso hacer la competencia... ¿no? (Pausa. Ríe con ingenua maldad) He metido la pata ¿verdad? ¡Si es que siempre fui un tonto, un inoportuno, un patoso! Nunca pequé, ¡eso es! ¡Nunca cometí pecados! Pero no por virtud, sino porque me daba miedo el infierno, ¡así es! ¡me daba miedo el infierno! ese lugar siniestro del  que me hablaron en la escuela (Pausa) y ya lo  ve... a mi edad me encuentro aquí sin más bagaje que... ¡no ser pecador!, A lo mejor mi gran culpa ha consistido en no haber sabido ser feliz. ¿Usted qué cree?

(Sube el volumen de la música de órgano y se oye una voz, potente, como del más allá, que grita):

VOZ.- ¡Vete al infierno!

OSCURO

Madrid 15 de enero de 2001

Salvador Enríquez

Apartado de Correos 16.187

28080 Madrid  (España)

e-mail editor@noticiasteatrales.es 

Web: http://salvadorenriquez.galeon.com

          http://www.cervantesvirtual.com/portal/AAT/Enriquez/

 Fin. VOLVER A TEXTOS TEATRALES

 

Si quieres dejar algún comentario puedes usar el  Libro de Visitas  

Lectores en línea

web stats

::: Recomienda esta página :::


Servicio gratuito de Galeon.com